Portada Antonio Morales


Turismo sí, pero no así

Turismo sí, pero así no. Esta es una percepción fuertemente arraigada en el sentir colectivo de la ciudadanía de Canarias. Se enmarca en un contexto de creciente malestar social reflejado en las recientes manifestaciones que,  bajo el lema «Canarias tiene un límite,” se han celebrado en Canarias en los últimos meses. En ellas miles de personas han salido a las calles para expresar su preocupación por los efectos del turismo de masas y la sobreexplotación de los recursos naturales de las islas.

La concurrencia a las manifestaciones ha tenido un seguimiento diferente en las distintas islas. La preocupación es mayor en unos territorios que en otros,  porque no todas las islas sufren la misma presión en la ciudadanía y en el medio natural. Insisto una y otra vez en que la realidad de Gran Canaria es bien distinta. En esta isla no se vierten millones de metros cúbicos de aguas fecales al mar, no se ha  tenido que declarar la emergencia hídrica, no se construyen grandes hoteles desde hace más de diez años y tiene casi dos millones menos de turistas que Tenerife sin que eso se note en el PIB ni en el porcentaje de parados. Siempre dijimos y seguiremos diciendo que más es muchas veces menos. Que el éxito turístico no puede estar basado en un crecimiento continuo, que lo importante es que las personas que visiten la isla generen más gasto y que su estancia media sea mayor.

Aún así, existen problemas comunes a los que hay que plantar cara. El turismo en Canarias supone un 35% de nuestro PIB y es el responsable de la creación de un 40% de los empleos directos de nuestra tierra, que puede llegar hasta un 70% al tirar de otros sectores de nuestra economía. A pesar de estos datos, esta comunidad autónoma lidera el ranking de las comunidades con mayor índice de pobreza y de salarios más bajos. Algo no casa.

Por otro lado, el problema de la vivienda hace que para las familias y la gente joven que buscan independizarse sea muy difícil encontrar una vivienda para alquilar o para pagar el precio del alquiler si la encontrara. Es preciso que afrontemos el reto de repensar el modelo turístico y sus relación con la economía y las sociedades insulares. 

Desde el Cabildo de Gran Canaria hemos presentado la semana pasada una serie de propuestas ambiciosas y contundentes para abordar el desafío demográfico y la sostenibilidad en el archipiélago, con especial atención a la desigualdad territorial y la tensión derivada del modelo turístico actual. Lo hicimos dentro del proceso impulsado por el Gobierno de Canarias, a través de la Conferencia de Presidentes, para escuchar a los cabildos -también a los ayuntamientos- a la hora de afrontar alternativas a un modelo cuestionado por la ciudadanía, organizaciones sociales y políticas, instituciones, etc.  Cada vez somos más los que pensamos que se necesita implementar medidas que equilibren los recursos que deja el turismo y que estos sean distribuidos de manera más equitativa entre la población para hacer posible que podamos romper con una sociedad profundamente desigual y con un indicador muy alto de pobreza.

Las propuestas del Cabildo están organizadas en torno a cuatro ejes fundamentales: la defensa del entorno natural, el patrimonio cultural y educativo, la cohesión del modelo territorial y la gobernanza económica y social. Dentro de este marco, uno de los puntos más destacados es la propuesta de la aprobación de una ecotasa, un impuesto que ya existe en los principales destinos turísticos del mundo y que pagarían los no residentes por su estancia en los alojamientos turísticos. Su recaudación tendría un carácter finalista y se destinaría a la rehabilitación de infraestructuras públicas y la preservación de los recursos naturales. No entiendo el empecinamiento de las organizaciones empresariales en oponerse a ello. Deben entender que cambian los tiempos y las mentalidades. Y que cada vez es mayor la sensibilidad medioambiental de los que nos visitan y de los que vivimos aquí. Y que no vale enrocarse hasta el infinito para abrir espacios al rechazo social.

Asimismo, se ha propuesto una moratoria urgente de autorizaciones para las viviendas vacacionales hasta que se apruebe una ley de vivienda vacacional adaptada a la realidad canaria en la que se  diferenciaría entre pequeños y grandes tenedores, regulando la actividad para evitar que las zonas residenciales se conviertan en áreas exclusivamente turísticas. Esta medida busca frenar la expansión descontrolada del alquiler vacacional, que ha sido motivo de creciente preocupación en las zonas más densamente pobladas de las islas.

Otro aspecto clave es la limitación de la venta de viviendas a extranjeros no arraigados en Canarias, una regulación necesaria para proteger el acceso a la vivienda de la población local y evitar que los precios sigan disparándose debido a la demanda externa.

La vivienda es uno de los asuntos críticos para mejorar las condiciones de vida en nuestras islas. Planteamos un plan cuatrianual de construcción de viviendas públicas en cada municipio, con el objetivo de reducir la demanda existente. Además, hemos puesto sobre la mesa un plan para poner en alquiler residencial una parte de las más de 211.000 viviendas vacías que existen en las islas, facilitando el acceso a la vivienda a jóvenes con bajos ingresos y a personas en paro de larga duración.

Para las zonas rurales y en despoblación, apostamos por medidas que garanticen la soberanía hídrica, vital para la reforestación y el aumento de las zonas cultivadas. Además, se plantea un impulso al empleo relacionado con el cuidado y divulgación del patrimonio natural, lo que permitiría fijar población en estas áreas y fomentar estilos de vida que contribuyan a la sostenibilidad del paisaje y la cultura tradicional.

Por otro lado, para  los municipios más poblados promovemos un enfoque de sostenibilidad que incluye acciones en movilidad, soberanía energética y alimentaria, así como la implementación de programas específicos para la transformación de estas zonas en espacios coherentes con el modelo de ecoísla y ecobarrios. Estas propuestas buscan redimensionar las infraestructuras sanitarias, sociosanitarias y educativas y mejorar la calidad de vida en los barrios urbanos, reforzando los servicios públicos para que se adapten a las demandas reales de la población.

El diálogo sindical, institucional y empresarial debe avanzar de manera urgente en la mejora de las condiciones laborales y en el aumento de los salarios. Se debe profundizar igualmente en la formación específica y cualificada de las personas que necesita el sector, porque es difícil entender tanto paro con tanta ocupación turística. Todos estos elementos mejorarán la percepción de la ciudadanía acerca de las posibilidades de trabajo que ofrece el turismo y evitaría la llegada de mano de obra foránea. Las empresas turísticas no pueden permanecer alejadas de la realidad social, cultural o deportiva de las islas como lo están en estos momentos.

Las propuestas del Cabildo, en gran medida, responden a estas demandas. La ecotasa y la moratoria para las viviendas vacacionales son ejemplos claros de acciones dirigidas a mitigar el impacto negativo del turismo en el territorio y en la población residente. No obstante, aún queda por ver si estas medidas serán implementadas con la celeridad y contundencia necesarias para calmar el descontento social.

En definitiva, las alternativas del Cabildo de Gran Canaria son una respuesta integral a los retos demográficos y de sostenibilidad que enfrenta el archipiélago. La creación de un presupuesto específico, similar al Fondo de Desarrollo de Canarias (FDCAN), junto con medidas como la ecotasa y la regulación del alquiler vacacional, representan un paso firme hacia un modelo de desarrollo más equilibrado y justo.

Sin embargo, es fundamental que estas proposiciones no queden solo en el papel. El éxito de estas iniciativas dependerá de su implementación efectiva y de la capacidad de las administraciones para asegurar que los beneficios lleguen a toda la población, especialmente a los sectores más vulnerables. Las recientes manifestaciones son un claro indicativo de que la ciudadanía está alerta y exige soluciones reales y tangibles para los problemas que afectan a las islas. Canarias está en un punto de inflexión, y las decisiones que se tomen ahora determinarán su futuro. Y todo esto se debe afrontar desde el compromiso real de las instituciones – sobre todo del Gobierno de Canarias que es el que tiene la mayoría de las competencias en las materias señaladas- y el diálogo y la prudencia de las organizaciones sociales, sindicales y empresariales para alejarnos de la confrontación y sus consecuencias.

Un nuevo bofetón al Sahara y Canarias

Pocos temas de política internacional aúnan consenso y legitimidad como el conflicto del Sáhara Occidental. El Sáhara es un «territorio no autónomo» ocupado ilegalmente por Marruecos después de que España, la antigua potencia colonial, abandonara al pueblo saharaui a su suerte. El reino de Mohamed VI incumple de manera reiterada el derecho internacional. Las resoluciones de la ONU y del TJUE son obviadas una y otra vez. Los derechos humanos de la población saharaui son violados de manera reiterada tanto en los territorios ocupados como en los campamentos de refugiados en Tindouf, donde miles de personas viven en condiciones extremas al serles negado el derecho de regresar a su tierra.

Este conflicto ha encontrado un amplio y transversal apoyo en la sociedad, los partidos y las instituciones canarias. El archipiélago ha sido un epicentro mundial de solidaridad con el pueblo saharaui, que forma parte de la comunidad canaria. Un ejemplo de su amplio apoyo social es el programa «Vacaciones en paz», que permite a niños y niñas saharauis pasar sus vacaciones en España.

Con esta introducción, quiero contextualizar la gravedad del reciente cambio de postura del presidente de Canarias, Fernando Clavijo. El pasado 8 de octubre, en una comparecencia junto al ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, en Rabat, Clavijo respaldó la propuesta de España de considerar el Sáhara como una autonomía dentro de Marruecos.

Esta decisión es extremadamente preocupante para el pueblo saharaui y para Canarias por diversas razones. Ya critiqué duramente a Pedro Sánchez cuando adoptó esta postura de forma unilateral y por supuesto seré muy crítico con el presidente de Canarias por la misma razón. Esta decisión, anunciada en Marruecos, da la espalda a los derechos humanos, a la legalidad internacional y a la posibilidad de una solución pacífica del conflicto, ya que no puede haber paz bajo la ocupación marroquí. Además, contradice la postura histórica del Parlamento de Canarias, que siempre ha defendido el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

El giro radical del también secretario general de Coalición Canaria supone un alejamiento de las posiciones tradicionalmente sostenidas por el nacionalismo canario y por su partido. Siendo senador, Fernando Clavijo criticó el cambio de postura del gobierno español y se ratificó en el compromiso con el pueblo saharaui. Un claro ejemplo es la dura crítica de Coalición Canaria en Fuerteventura, que emitió un comunicado asegurando: «Coalición Canaria no abandonará ni traicionará uno de sus sellos identitarios, no traicionará al Sáhara libre ni a su pueblo.» Afirmaron en aquel momento que seguirían defendiendo la liberación del Sáhara «del yugo impuesto por el Reino de Marruecos». 

Marruecos dista mucho de ser un régimen democrático; es una monarquía sustentada en un sistema que reprime tanto al pueblo saharaui como a sus propios ciudadanos, como demuestran la brutal represión del Movimiento Popular del Rif. Además, sus ambiciones expansionistas representan una amenaza directa para nuestros intereses. La cesión de Clavijo al expansionismo marroquí no solo es una traición al Sáhara, sino también a Canarias.

A lo largo de los años, la relación entre la UE, Marruecos y España ha demostrado que los intereses geopolíticos prevalecen sobre los derechos de Canarias. La historia está llena de ejemplos en los que el archipiélago ha sido relegado, con consecuencias potencialmente graves en el futuro.

Uno de los primeros golpes fue el acuerdo pesquero firmado por España con Marruecos en los años ochenta, que la UE renovó en 2019, incluyendo ilegalmente las aguas del Sáhara Occidental. Esto afectó severamente a la pesca en las islas, perjudicando a la flota artesanal y al sector portuario, mientras se entregaba el Banco Canario-Sahariano a Marruecos sin considerar su impacto en la economía canaria.

El puerto de Agadir, financiado en su día por España, es otro ejemplo de cómo las decisiones políticas han perjudicado a Canarias. Actualmente, compite directamente con el Puerto de La Luz y de Las Palmas, absorbiendo la mayor parte de las descargas pesqueras del Banco Canario-Sahariano y desplazando a los puertos de las islas de su rol tradicional.

El sector agrícola también ha sufrido las consecuencias. Los acuerdos de asociación entre la UE y Marruecos desde el año 2000, ampliados en 2012 para incluir productos agrícolas sin aranceles, contribuyeron al declive del cultivo del tomate en Canarias. Aunque el Tribunal de Justicia de la UE falló que el Sáhara Occidental quedaba fuera de estos acuerdos, diversas maniobras han permitido que productos cultivados en el Sáhara sigan compitiendo en el mercado europeo, afectando negativamente a los agricultores locales y al empleo.

Hace más de dos años, Marruecos decidió ampliar su zona económica exclusiva y la plataforma continental hasta las 350 millas, incluyendo aguas del Sáhara Occidental, en su ambición expansionista por controlar las tierras raras muy cercanas a Canarias. No hace mucho también tomó la  decisión de realizar unilateralmente unas maniobras militares frente a nuestras costas. Ha hecho lo mismo con prospecciones petrolíferas cercanas a Lanzarote y Fuerteventura, poniendo en riesgo nuestro medio natural. En algunas ocasiones han dejado caer, igualmente, sus intenciones de defender la marroquinidad de nuestro archipiélago o de sus aguas. Estas acciones son parte de una política de presión constante sobre España.

En cuanto a la migración, la falta de control efectivo por parte de Marruecos ha incrementado la llegada de migrantes a Canarias, a pesar de las millonarias ayudas europeas destinadas a mitigar este fenómeno. Las vidas de las personas migrantes han sido utilizadas como herramienta de negociación en momentos de tensión política, como ha ocurrido en Ceuta y, recurrentemente, en este archipiélago.

En resumen, Canarias se ha convertido en un peón en la estrategia de Marruecos, que busca sacar provecho de las concesiones del Gobierno español. Tras la aceptación española de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, Canarias debería adoptar una postura firme contra estas cesiones continuas. Sin embargo, el presidente de Canarias, sin ningún respaldo democrático que justifique su decisión y contradiciendo los acuerdos del Parlamento de Canarias, de los cabildos y ayuntamientos y los principios de su partido, se ha alineado con el Gobierno de España en una estrategia suicida de complacencia con el expansionismo marroquí  que reduce la capacidad de actuación de Canarias.

El presidente de Canarias debe comparecer ante el Parlamento Autonómico para explicar su decisión y rectificar. Más allá de la falta de ética que implica abandonar al pueblo saharaui a la tiranía del régimen marroquí -nada debe sustituir la libre determinación del pueblo saharaui sobre su futuro- esta decisión unilateral pone en riesgo los intereses estratégicos de Canarias.

Somos Gran Canaria

Hace unos días que terminó el huracán mediático, económico y de influencia que supone la Gran Canaria Swim Week by Moda Cálida. En una semana mostró al mundo meses de trabajo y dejó, además, una estela que conviene analizar porque evidencia un proyecto hecho con esmero y con profesionalidad. Ha sido una edición de enorme éxito: más de 3,3 millones de impactos en las redes sociales ( un 35% más que en la edición anterior); más de 22.000 usuarios accedieron a la red del evento desde España, EEUU, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia o Brasil; medios de comunicación de EEUU, España, Suecia, Dinamarca y los distintos países citados anteriormente cubrieron la información de esta edición, así como RTVE o el canal de referencia en información sobre moda, ¡HOLA! TV…

Esta propuesta, que se afianza cada año,  impulsa al sector de la moda de la isla y lo hace bajo parámetros de sostenibilidad que no solo no están reñidos con su crecimiento sino que está consiguiendo que sea una referencia global. La relación entre empresas creadoras y la administración pública ha logrado esa fusión virtuosa que permite mirar con ilusión el camino recorrido y con esperanza por  lo que está por llegar.

El compromiso del Cabildo de Gran Canaria con este sector es indudable. Desde que llegamos a la institución hemos trabajado por hacerlo crecer de forma sólida para cimentar un liderazgo creativo en la isla que nos permita apostar, orientar e innovar.

Una de las señas de identidad de las firmas de Gran Canaria es que el 90% de los tejidos que utilizan son hechos con materiales reciclados y disponen de los sellos de garantía más reconocidos del sector. Creemos que nuestra moda forma parte de nuestro paisaje, de nuestro compromiso con el territorio y por eso el lema de este año fue Somos, porque las colecciones de nuestras empresas forman parte de nuestro paisaje, son costa y cumbre. Y porque reflejan nuestro carácter isleño, alegre y solidario. No ha sido casualidad que la pasarela inicial  fuera este año en Pasito Blanco, a la orilla del mar, para envolver el momento con la magia de nuestra naturaleza.

El compromiso con el equilibrio medioambiental y con la reducción del impacto de la industria textil no solo está en la utilización de los materiales reciclados a la hora de crear, se extiende también a la utilización de materiales reciclados en embalajes, etiquetados y reducción de residuos así como al uso de la pedagogía con los consumidores e impulsando a los clientes para que tomen decisiones respetuosas con el medio ambiente.

Estas prácticas son fundamentales en un sector donde la fast fashion y la ultra fast fashion están en el punto de mira. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el sector textil en 2020 fue la tercera fuente de degradación del suelo. La apuesta de Gran Canaria por una moda sostenible es imparable y también por eso se ha convertido en una referencia.

El trabajo que se viene haciendo de forma extraordinariamente profesional y la coordinación entre el Cabildo, las empresas y los creadores y creadoras de Gran Canaria, ha llamado la atención al otro lado del Atlántico, donde nuestra semana de la moda de baño aparece como una de las fechas clave del Consejo Americano de la Moda y como la única pasarela de baño.

El impacto de la Gran Canaria Fashion Week, más allá del valor publicitario que no deja de subir cada año, es de más de 6 millones de euros. De esto no solo se beneficia el propio sector de la moda sino también otros como la restauración, la hostelería, el transporte, las comunicaciones y otros servicios empresariales. Las personas que nos visitan compran cada vez más productos de los diseñadores y diseñadoras locales y el crecimiento en facturación ha aumentado más de medio punto con respecto al año anterior.  Si seguimos profundizando en los datos económicos, en la provincia de Las Palmas, Gran Canaria genera el 84,1% de los empleos en el sector textil y de confección de prendas.

Desde que llegamos al Cabildo de Gran Canaria no hemos dejado de apostar por el impulso de un sector que consideramos clave para promover un cambio de modelo y que proyecta la imagen de la isla y sus valores. Desde 2016 a 2023 las actividades de la industria textil y la confección de prendas de vestir aumentó un 71,7% en Las Palmas impulsada por Gran Canaria, mientras que durante el mismo periodo en el conjunto de las islas fue de un 44%. El liderazgo de Gran Canaria está trabajado centímetro a centímetro, desde un área insular, la de Industria, que sigue de forma pormenorizada cada detalle y mantiene una cercanía muy estrecha con las profesionales y las empresas que hacen posible esta realidad.

El doble compromiso de la Gran Canaria Swim Week pasa por atraer firmas internacionales, peninsulares y también por poner a su mismo nivel a firmas canarias que cada año son más fuertes. En la edición de este año llegaron nueve marcas de Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Suecia o Mónaco, así como otras ocho que vinieron de la península, entre ellas Victoria Cimadevilla, Dolores Cortés o Agatha Ruiz de la Prada. Pero también hubo 23 marcas canarias y 14  de ellas fueron de Gran Canaria. En total unas 40 firmas de moda de baño que han hecho que la participación haya aumentado en un 20% con respecto al año anterior.

Para que esto pueda suceder venimos trabajando muy de cerca con alumnado, empresas, creadoras y diseñadoras, con becas, formación y asistencia técnica desde el Cabildo de Gran Canaria para mejorar las prestaciones y  generar un ecosistema empresarial y creativo adecuado.

El trabajo realizado antes  y durante la semana de la moda no solo se encuentra en la pasarela.  De la mano de la Cámara de Comercio, a través del plan de internacionalización diseñado ex profeso para la potenciación de nuestra moda, hemos establecido distintas acciones encaminadas a consolidar alianzas y a favorecer la expansión de la moda de baño de Gran Canaria. Hoy es una realidad especialmente en Alemania, Italia, Dinamarca y Portugal y la España peninsular y empieza a abrirse camino en Estados Unidos. Se ha trabajado  codo a codo con el Instituto de Comercio Exterior en cada uno de estos países y se ha realizado una misión para trabajar con miembros del Consejo Americano de la Moda con el fin de seguir fortaleciendo esta relación.

Y dentro de ese impulso a la internacionalización, se trabaja también con la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria para atraer producciones audiovisuales ligadas a la moda. Es una manera de avanzar en la diversificación de la economía de nuestra isla.

Viaje al centro de la tierra

Desde el Cabildo tenemos muy claro por dónde transitar para alcanzar el 80% de descarbonización de Gran Canaria en 2030. Nuestra propuesta de soberanía energética, que contempla la ruptura con los combustibles fósiles para generar energía en todo el territorio insular, avanza a buen ritmo. Lideramos la penetración de las energías limpias en las islas con un 24%; tenemos la mayor tasa de autoconsumo en Canarias y el Cabildo está apostando por ello, también, en todas sus instalaciones; nos encontramos desarrollando importantes proyectos de comunidades energéticas; Salto de Chira será una realidad muy pronto y se convertirá en  el gran vertebrador del almacenamiento de las renovables; estamos diseñando otros sistemas de almacenamiento innovadores; empezamos a aprovechar el biometano que genera el tratamiento de los residuos; el hidrógeno verde  hace sus pinitos para el transporte pesado; estamos impulsando las comunidades energéticas…

Pero la semana pasada se produjeron dos hechos especialmente significativos para Gran canaria en torno a las renovables. El martes 24 de septiembre el Gobierno de España aprobó el real decreto que regula la implantación de la eólica marina en el conjunto del Estado. Esto da pie a que se convoquen los concursos públicos necesarios para poder desarrollar  esta energía en nuestros mares. Como ya se conoce, Gran Canaria  ha  acordado con el Gobierno de España el modelo de implantación y será de los primeros territorios en hacerlo.

Por otra parte, ese mismo día y casi a la misma hora, el Cabildo de Gran Canaria, a través del Consejo Insular de la Energía y con las empresas Ayagaures Medio Ambiente, del grupo Pérez Moreno, Canary Islands Base del grupo Satocan y Dando Drilling Spain del Grupo Dando Drilling, presentó la empresa público-privada Gran Canaria Geotermia S.L, encargada de impulsar la penetración de la geotermia en esta isla.

Estamos, por tanto, tocando con los dedos el objetivo de romper nuestra atadura de los combustibles fósiles con un mix de renovables de vanguardia,  que reducirá de una manera muy notable la contaminación atmosférica, contribuirá al abaratamiento del precio de la energía, generará industria local, potenciará nuestros astilleros, creará empleo verde, nos hará autosuficiente energéticamente y abrirá espacios a la innovación y la investigación.

La verdad es que ha llovido mucho desde que iniciamos en 2016 los primeros estudios del potencial geotérmico de la isla a raíz de un convenio firmado con el INVOLCAN con el fin de evaluar las posibilidades de explotación de la energía geotérmica en la isla. Y creo que en primer lugar tenemos que estar satisfechos por haber encontrado después de este largo camino, socios locales e internacionales para hacer grandes cosas juntos.  Debo reconocer ese paso adelante para acompañar al Cabildo de Gran Canaria en este proyecto. También quiero aprovechar la ocasión para agradecer a Nemesio Pérez todo el trabajo realizado. Y por supuesto a Raúl García Brink, Alexis Lozano  y Cristo Suárez por el Cabildo -CIEGC.

Y quién me iba a decir a mí, cuando hace años me sumergí en el fascinante mundo de la novela de Julio Verne, Viaje al Centro de la Tierra, que desde el Cabildo de Gran Canaria iba a estar presentando un proyecto de geotermia para la isla de Gran Canaria. Sin lugar a dudas, vivimos en una era de desafíos sin precedentes. El calentamiento global es una amenaza real que requiere nuestra atención inmediata. Desde el Cabildo lo combatimos con un proyecto de ecoísla muy centrado, entre otras cosas, en movilizar todas las energías renovables posibles y promover la eficiencia energética al mismo tiempo.

Y algo que no podemos dejar pasar es el aprovechamiento de las energías renovables allí donde estén. Tenemos que aprender de los que han tenido éxito en la transición hacia una economía descarbonizada como Islandia o, por poner algún ejemplo más cercano, islas como San Miguel o Terceira en las Azores.

Los beneficios de la energía geotérmica son claros: Es renovable: el calor que fluye desde el interior de la Tierra permanecerá disponible durante miles de millones de años. Es firme y flexible: las plantas de energía geotérmica pueden funcionar las 24 horas del día durante los 7 días de la semana, pudiendo aumentar o reducir la generación para responder a los cambios en la demanda de electricidad. Su huella medioambiental es muy pequeña: las plantas de energía geotérmica utilizan menos terreno que otras energías renovables. Y es limpia: las plantas de energía geotérmica modernas no emiten gases de efecto invernadero y consumen menos agua que la mayoría de las tecnologías convencionales de generación de electricidad.

Como les decía, el secreto del éxito en la transición energética de Azores o Islandia es la energía geotérmica. Aun así, la falta de interés y el riesgo inicial han impedido que muchos territorios aprovechen su enorme potencial geotérmico. Este desafío exige una acción concertada entre todos los sectores de la sociedad: los gobiernos, el sector privado, el mundo académico o la sociedad civil.  Liberar todo el potencial de la energía geotérmica requiere una solución que combine hábilmente tecnología, políticas, regulación y finanzas.

Por eso cuando el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE) publicó la convocatoria de GEOTERMIA PROFUNDA con fondos Next Generation, el Cabildo decidió convocar al sector privado a través de un llamamiento de la Cámara de Comercio de Gran Canaria.  A partir de ahí se fue conformando una alianza público-privada que ha pasado por diferentes momentos y vicisitudes. Al final, el proyecto «AGEOGC EV», promovido por el Consejo Insular de Energía de Gran Canaria (CIEGC), fue seleccionado para evaluar la viabilidad del aprovechamiento de la energía geotérmica profunda en el campo geotérmico situado en la comarca sureste de Gran Canaria.  El IDAE concedió una ayuda de 15 millones de euros al proyecto, que implica la perforación de hasta tres pozos de 2.700 metros de profundidad para estudiar la existencia de recursos geotérmicos que pudiera permitir la extracción de energía geotérmica de alta entalpía para la generación eléctrica.

Estas perforaciones permitirán evaluar la viabilidad del uso de estos recursos subterráneos para la generación de electricidad mediante energía geotérmica. Los pozos, con un diámetro final de 8 ½ pulgadas (21,6 cm.), estarán diseñados para adaptarse a la geología volcánica de la isla y permitir la extracción eficiente de fluidos geotérmicos.

La inversión total será de 31 millones de euros. Y en caso de que resultara viable, la inversión sería infinitamente mayor y se iría ampliando capital según se acuerde de manera consensuada en la empresa.

Gran Canaria ha sido objeto de un exhaustivo programa exploratorio que incluye estudios geológicos, geoquímicos y geofísicos desde 2008. Se han realizado prospecciones geoquímicas en superficie, campañas de tomografía sísmica y magnetotelúricas, identificando varias anomalías termales y geoquímicas concentradas en el sureste de la isla.  Estos estudios han permitido la creación de un modelo tridimensional del subsuelo de la isla, mostrando áreas con alta conductividad eléctrica, un indicador del potencial geotérmico. Además, el Consejo Insular de la Energía de Gran Canaria (CIEGC) ha sido adjudicatario de un permiso de investigación en el Concurso Público sobre derechos mineros caducados en la isla de Gran Canaria, en virtud de la Ley de Minas.  Esto implica que se le ha concedido el derecho a investigar en ciertas áreas de la isla para la exploración geotérmica.

Para ello el Consejo Insular de la Energía ha  impulsado la creación de la sociedad «Gran Canaria Geotermia SL”. Este consorcio combina perfectamente la experiencia de nuestras empresas locales en ámbitos como el ciclo integral del agua, los residuos o la construcción, con la experiencia de Dando Drilling en el ámbito de la perforación en distintos sectores: petrolífero, hidráulico o geotérmico. Tendrá la responsabilidad de realizar las perforaciones y sondeos necesarios para llevar a cabo el proyecto, que deberá cumplir con las regulaciones del programa GEOTERMIA PROFUNDA del IDAE, estableciendo como fecha límite de finalización el 31 de enero de 2026.  Y se estima que las prospecciones podrán empezar antes del final del mes de octubre de este año.

Estamos, pues, ante un paso importante para el aprovechamiento de energías renovables en la isla de Gran Canaria, alineado con los objetivos de sostenibilidad y transición ecológica del Gobierno de España y la Unión Europea. La energía geotérmica profunda podría convertirse en una fuente clave para la producción de energía eléctrica limpia en la isla, impulsando la independencia energética y la reducción de emisiones.

Además, me gustaría destacar que nosotros creemos en instituciones públicas emprendedoras. El sector público no está ahí simplemente para arreglar los fallos del mercado, está también para intervenir positivamente en él.  Este Cabildo tiene vocación de ser el impulsor del cambio. Tenemos una visión de lo que es necesario hacer. Sabemos que este es un proyecto innovador con un riesgo y por eso mismo somos conscientes de que debemos participar proporcionando financiación para impulsar el despliegue de la geotermia y de todas las energías renovables posibles en la isla.

Y lo hacemos contra viento y marea, sabiendo que debemos vencer las piedras que nos han ido poniendo en el camino los retardadores climáticos y los neonegacionistas, pretendidamente ecologistas, y los negacionistas de ultraderecha (los dos coinciden y van juntos  en esto y  en otras cosas, echando mano del populismo).

Liberar el potencial energético de la Tierra no es una tarea fácil, pero les aseguro que uniendo las fuerzas del sector público y del privado  podremos lograr nuestros objetivos. Es alentador ver que Gran Canaria inicia ahora su viaje al centro de la Tierra.