PATRIMONIO ASTRONÓMICO Y LUGARES SAGRADOS

Los territorios insulares, espacios atrapados entre el cielo y el mar, han sido siempre, desde la más remota antigüedad, lugares de encuentro entre culturas

En apenas 12 días hemos vivido en Gran Canaria cuatro acontecimientos importantes en torno a la arquitectura rupestre de los antiguos canarios, la cosmología aborigen y la simbología sagrada en el contexto de las antiguas culturas insulares del planeta. Tiene todo que ver con la potenciación de nuestra isla como destino turístico Starlight, con la valorización y la recuperación de nuestro  patrimonio cultural y arqueológico y con la Recomendación de  Gran Canaria, un documento de la Unesco para la protección del patrimonio astronómico y los lugares sagrados del mundo. Y tiene todo que ver, directa e indirectamente, con el objetivo de conseguir la declaración de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria como Patrimonio Mundial, en la categoría de Paisaje Cultural.


El 10 de mayo pasado se celebraron en nuestra isla las II Jornadas Destino Turístico Starlight, las primeras después de que en el pasado mes de enero se nos concediera esta certificación avalada por la Unesco. Gran Canaria forma parte de este selecto grupo de destinos mundiales que cuentan con un celaje privilegiado y debemos sentirnos orgullosos, ya que este galardón no solo asegura que la contemplación de las estrellas forma parte de los atractivos turísticos de la Isla, sino que permite asociar a Gran Canaria con un lugar que apuesta de forma decidida por un modelo de turismo sostenible. El astroturismo es un fenómeno global que crece de forma constante, por lo que es necesaria la implicación de instituciones públicas, ayuntamientos, comunidad universitaria y empresas privadas para garantizar que Gran Canaria se consolide internacionalmente como un lugar que hay que descubrir para poder contemplar las estrellas como lo hacían nuestros antepasados.

La economía internacional se diversifica, eso es un hecho, y los sectores se van especializando, por este motivo Gran Canaria debe ir más allá del tradicional turismo de masas que busca sol y playa, la base de nuestra industria turística, y proponer alternativas basadas en un turismo ecológico, el turismo verde, el turismo cultural, el deportivo, el gastronómico, el agroturismo, el astroturismo y muchas otras variables sostenibles que deben ser un reclamo para un público potencial, cada vez más exigente con la preservación del medio. Sin renunciar, por supuesto, al atractivo de nuestras playas, de nuestro sol, de nuestro clima, de nuestra experiencia en el sector… En este contexto, estoy convencido de que el fomento del turismo de las estrellas o astroturismo, así como la promoción del patrimonio natural y cultural astronómico asociado a la visión del cielo, constituyen ya un nuevo aliciente para la consideración  y la conservación de nuestros tesoros, diversificando nuestra oferta a los visitantes en clave de sostenibilidad. El cielo puede convertirse en un recurso turístico fundamental para Gran Canaria si sabemos apreciarlo, valorarlo en su justa medida y protegerlo entre todos para preservar su calidad, distinguirnos de otros competidores y destacar como un lugar singular y digno de ser visitado.

El 18 de mayo, dentro del plan de difusión trazado para el enclave de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria se presentó una exposición itinerante del conjunto de manifestaciones y obras de carácter arqueológico pertenecientes a una cultura insular desaparecida que evolucionó, en total aislamiento, a partir de la presencia, al principio de la Era, de los primeros bereberes, hasta la llegada, entre el siglo XIII y XIV, de los marinos del sur de Europa que iban en busca de las nuevas rutas de las especias y del comercio de esclavos. Se trata, por lo tanto, de un patrimonio excepcional que expresa un proceso cultural único e irrepetible en el universo insular. Como ya hemos repetido tantas veces: el Santuario y marcador astronómico de Risco Caído representa una obra única en su género, tanto por su concepción como por su significado y funcionalidad, por su diseño, por los elementos constructivos y simbólicos que alberga, así como por el excepcional fenómeno de luz, que se ha creado conscientemente en su interior, como soporte de un sofisticado calendario. Esta obra puede y debe entenderse como una extraordinaria singularidad en la evolución de la arquitectura rupestre de los antiguos canarios y como un ingenio de referencia, que aúna la cosmología aborigen y la simbología sagrada en el contexto de las antiguas culturas insulares del planeta.

Esta exposición sirvió de pórtico a las VI Jornadas sobre este paisaje cultural. Estamos en un momento especial porque mirando hacia atrás comprobamos el enorme trabajo que se ha realizado para identificar, localizar, proteger, reconocer la enorme riqueza que albergan unos espacios fundamentales para entender nuestro pasado. Y al mismo tiempo estamos en las vísperas de decisiones importantes que van a determinar el futuro inmediato, la candidatura a Patrimonio Mundial de la Humanidad. En esta encrucijada, estas Jornadas adquieren mayor valor. Quiero destacar la importancia que estos debates desde hace seis años han tenido para avanzar, sostener y difundir la importancia de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña. Han permitido ensanchar el apoyo ciudadano, ampliar las distintas visiones científicas y técnicas sobre estos espacios y han favorecido la confluencia de las distintas visiones. Tantas veces hemos lamentado la situación de nuestro patrimonio, que es tiempo de alegrarnos porque el trabajo continuado y la unión de técnicos y administraciones públicas nos haya permitido una acción eficaz de recuperación y revalorización de esta riqueza patrimonial. No ha sido, ni está siendo fácil. Nada importante lo es. Pero el conocimiento, la responsabilidad, el compromiso de los investigadores, de los inspectores y de los técnicos por un lado y la decisión política indiscutible están acercándonos al primer objetivo. La plena recuperación y consideración de este Patrimonio.

Las jornadas tienen una doble finalidad: conocer experiencias de distintos lugares del mundo y  sensibilizar a la ciudadanía y visibilizar la importancia que para Gran Canaria tiene el cuidado y el reconocimiento de los valores culturales excepcionales que albergan estos Espacios Sagrados de Montaña. No en vano, en estas cumbres de la isla, territorio mítico y a la vez real, residen múltiples valores e importantes símbolos que conforman nuestra idiosincrasia; símbolos icónicos como el Roque Nublo y El Roque Betayga; arquitecturas rurales y cultura agrícola ancestral; yacimientos arqueológicos y complejos de viviendas trogloditas; pervivencias étnicas tradicionales, como el pastoreo y la trashumancia; y un cielo magnífico, limpio e inmenso. Precisamente, es esa bóveda celeste y su importancia mágico-religiosa uno de los ejes de estas Jornadas. El preciso conocimiento que tuvieron de los astros nuestros antepasados, la configuración de un mundo de creencias desarrollado en gran medida por ese conocimiento y el extraordinario alcance de un mundo abstracto y simbólico tan avanzado, reflejado también en múltiples expresiones materiales, nos presenta una realidad cultural que en buena medida no habíamos sido capaces de percibir y que a partir de ahora, junto a otros proyectos punteros en la isla, nos queda por explorar y profundizar.

Y, por último, y por ahora, el día 23, el Auditorio Alfredo Kraus acogió el Encuentro Internacional de Expertos sobre el Patrimonio Astronómico y Lugares Sagrados de la Unesco. En él se abordaron dos temáticas que para nosotros tienen un interés muy especial. Por un lado, la del patrimonio relacionado con la astronomía y su permanencia a través del tiempo: vivimos en unas islas que siempre han mirado al cielo, y en donde se produce la sorprendente conjunción de contar actualmente con algunos de los lugares de observación astronómica moderna más importantes del planeta, y al mismo tiempo albergar manifestaciones del legado arqueastronónomico y del conocimiento asociado al celaje que alumbraron los antiguos canarios, del que algunas de sus máximas expresiones se encuentran precisamente en esta isla de Gran Canaria. Por otro lado, este encuentro nos traslada a los lugares, paisajes y expresiones sagradas, que representan y expresan el espíritu, los valores y las creencias de muchas comunidades y culturas a lo largo del mundo. Hablamos, como ocurre también en nuestras islas, tanto de monumentos como de paisajes y acontecimientos de la naturaleza, que en muchos casos están indisolublemente relacionados con el cielo.

En la introducción de la propuesta de la Declaración de 2009 como Año Internacional de la Astronomía, en la 33ª Sesión de la Asamblea General de la UNESCO, se define precisamente al cielo como una herencia común y universal, y una parte integrante del ambiente percibido por la Humanidad. La Humanidad ha observado siempre el firmamento para interpretarlo y para tratar de entender las leyes que gobiernan el universo, y este interés ha tenido implicaciones profundas en las creencias, en las costumbres, en la ciencia, en las religiones, en la filosofía y en nuestra concepción general del mundo. Este encuentro de expertos aunó por primera vez dos importantes iniciativas de la UNESCO: la Iniciativa Temática del Patrimonio Mundial de la Astronomía y la Iniciativa del Patrimonio Religioso y Sagrado. La confluencia de estas dos temáticas no solo abre nuevas posibilidades para la salvaguarda y uso sostenible del patrimonio común asociado, tanto material como inmaterial, sino que también abre nuevas e insospechadas ventanas a su conocimiento, interconexión y a la apreciación de su extraordinaria diversidad.

Es importante que hayan elegido Gran Canaria para este Encuentro porque quiero recordar que los territorios insulares, espacios atrapados entre el cielo y el mar, han sido siempre, desde la más remota antigüedad, lugares de encuentro entre culturas, crisoles de diálogo y espacios de paz. Y de él surgen las Recomendaciones de Gran Canaria que nos llama a velar por el patrimonio astronómico y los lugares sagrados. Recomendaciones para el mundo desde una isla que avanza en esa dirección.

UN IMPULSO A LA GASTRONOMÍA

Muchos actores nos demandaron que desde el Cabildo de Gran Canaria diéramos un paso al frente y creo que juntos lo hemos dado.

Gran Canaria será la isla invitada en GastroCanarias 2018. En la presentación de esta Feria, hace pocos días, varios intervinientes reconocieron que nuestra isla vive un momento excepcional en la proyección de nuestros productos y en la creación de iniciativas gastronómicas atractivas y muy relacionadas con los productos locales. Y como muchas veces ocurre, tienen que proclamarlo nuestros visitantes para que nosotros valoremos la importancia del cambio que se está produciendo. Nuestros productos empiezan a ponerse de moda. Solo falta mirar los premios que están cosechando los quesos, los vinos, la miel, o las frutas y comprobar la presencia creciente en nuestros mercados de esta producción local que gana cada día aprecio y demanda.


Esta transformación no se reduce a los cambios gastronómicos, siendo muy importantes. Influye decisivamente en la recuperación de una isla equilibrada, que respeta su medio ambiente, que valora su espacio rural y la necesidad de que quienes nacieron o decidieron vivir en ese entorno, tengan una calidad de vida que les permita asentarse y prosperar. Una gastronomía pujante significa consumo de productos locales, reducir la dependencia del exterior y avanzar hacia la soberanía alimentaria. La recuperación de nuestros paisajes cultivados y atendidos nos hace más atractivos para nuestros visitantes y humedece nuestras medianías y las cumbres previniendo incendios que avanzan donde no hay plantaciones.

Habíamos tocado fondo. Hace pocos años importábamos casi el 96% de lo que consumíamos. La superficie cultivada disminuía cada temporada. Nuestros productos eran barridos del mercado porque no podíamos competir en precios y además había una insuficiente distribución y escaso apoyo para la proyección interior y exterior. No contábamos en las principales ferias gastronómicas. Esta situación tuvo una enorme repercusión entre nuestros paisanos que tuvieron que abandonar sus tareas tradicionales, fueran agrícolas o ganaderas porque no podían subsistir. 

Cuando desde el Cabildo de Gran Canaria decidimos impulsar un proyecto de desarrollo integral que conocemos como ecoisla estábamos pensando en esta realidad. La nueva forma de relacionarnos con nuestro medio natural supone desarrollar cambios en muchas direcciones: recuperar nuestras producciones agrícolas y ganaderas, avanzar hacia la soberanía alimentaria, ser autosuficientes en la producción de agua, impulsar las energías limpias y reducir la dependencia de las energías fósiles, aumentar la superficie arbolada, recuperar nuestro paisaje tradicional.

El uso de alimentos locales y naturales contribuye directamente a estimular y apoyar la actividad agrícola, mejorar el atractivo del destino Gran Canaria, empoderar a la comunidad, generar orgullo y reforzar la identidad de nuestra isla relacionándola con buenas y originales  experiencias gastronómicas. Una gastronomía sostenible crea vínculos entre la tierra, las personas y la comida y da lugar a una experiencia auténtica de cultura local. A mejorar el medio ambiente y la salud.

Pero una gastronomía atractiva, excelente, no se improvisa. Supone impulsos, acuerdos, apoyos, liderazgos muy amplios que relacionen a todos los agentes que intervienen en este proceso complejo. A agricultores, a ganaderos, a pastores, a comerciantes, a restauradores, a hoteleros, a educadores, a investigadores, a empresarios, a trabajadores, a comunicadores, a consumidores, a los artistas y a políticos de todas las administraciones. Es necesaria una red enorme que coincida en conocer, valorar, aprovechar y difundir una gastronomía que supone una riqueza natural que nos hace únicos en la producción, en la elaboración, en la diversidad y por tanto en el placer de compartirla.

Muchos de estos actores nos demandaron que desde el Cabildo de Gran Canaria diéramos un paso al frente y creo que juntos lo hemos dado. En primer lugar establecimos un objetivo común: valorar y apoyar el producto de nuestra tierra y favorecer su difusión a través de todas las consejerías relacionadas con el sector primario, con el turismo, con el comercio y la artesanía, con el medio ambiente, con el desarrollo económico. Reconocer nuestros productos no basta si no facilitamos al mismo tiempo su consumo y su transformación en gastronomía innovadora, atractiva, de calidad.

Y la segunda acción fundamental consistió en dar protagonismo al sector, darles voz, participación y liderazgo porque son los que realmente saben, los que se esfuerzan y exponen su trabajo y sus recursos cada día. Para hacerlo real se han multiplicado los convenios, los programas de apoyo, las ferias y exposiciones donde se muestra lo que cada día se produce. Estoy convencido que la gastronomía de Gran Canaria está de moda y valorada porque desde el agricultor y el ganadero que inician el proceso hasta el comerciante, el cocinero o el empresario que lo distribuyen o lo reutilizan se encuentran respaldados y se sienten parte de un proyecto colectivo muy ilusionante. El Consejo del Sector Primario con 40 organizaciones presentes y la Mesa de la Pesca y la Acuicultura con presencia de todas las cofradías, son una expresión de esta colaboración.

Las iniciativas para caminar en esta dirección están siendo innumerables. El programa GRAN CANARIA ME GUSTA está sirviendo para afianzar la marca y coordinar todos los esfuerzos. Es una estrategia muy útil para aumentar la notoriedad y favorecer la promoción y comercialización de los productos locales, contribuyendo a incrementar y consolidar la presencia del tejido empresarial y productivo insular de los sectores agrícola, ganadero, agroalimentario y pesquero en los principales mercados de ámbito local y regional. Dando respuesta de esta manera a un déficit de atención en la comercialización y promoción de nuestro producto local producido hasta ahora, que se apoya en la variedad de productos y materias primas, en calidad, en actividad, en innovación, en turismo, en imagen internacional y también en actividades industriales, como la desarrollada en bodegas, queserías o almazaras, entre otras industrias agroalimentarias.

Destaco el compromiso de grandes superficies de alimentación señalando nuestros productos con la marca GRAN CANARIA ME GUSTA mediante convenios que propician su conocimiento y su promoción y también muestra la responsabilidad social de empresas radicadas en Gran Canaria que apuestan por lo nuestro: Spar, Alcampo, Makro, Dinosol, El Corte Inglés, Unide, Mercados del Puerto, Mercado Central, de Altavista y Vegueta en Las Palmas de Gran Canaria.

El trabajo de apoyo a la producción local no estaría completo sin la proyección en toda Canarias y en toda España a través de las ferias de promoción como Madrid Fusión,  Alimentaria de Barcelona,  Salón Gourmet de Madrid, GastroCanarias en Tenerife o FEAGA en Fuerteventura.

En este tiempo se consolidan convocatorias como la Feria Insular de Ganado, la Feria Gran Canaria Me Gusta o la colaboración con los Huertos escolares para fomentar el aprecio por nuestros productos desde la escuela. Y surgen con fuerza otras, como la Feria Ecológica con más de 130 expositores en su segunda edición.

Pero además de las grandes convocatorias generales, cada uno de los sectores está teniendo su atención y su proyección. La lista es interminable, pero conviene repasar algunos para comprender la dimensión que tiene este proyecto: apoyo a la Fiesta del Queso en Montaña Alta de Guía, presentación de vinos y acto simbólico del descorche anual, presentación de la Ruta del Vino, Jornadas Gastronómicas entre Corderos y Fogones, promoción del consumo del cabrito, marcaje de todas las carnes que salen del Matadero Insular, con la marca Gran Canaria me Gusta, colaboración en la Feria del Atún de Mogán, realización de catas/concursos anuales de quesos, vinos, miel, aceites y papas, participación en la Ruta Europea del Queso en Moya, participación en la ferias empresariales y de productos de la tierra en los distintos rincones de Gran Canaria, colaboración con la Asamblea anual  de Sumilleres de España, impulso a la utilización de almendros y fresas, a la apicultura. Y así centenares de acciones que proyectan nuestro sector.

Este impulso nos hace crecer como isla sostenible. Y además nos proyecta hacia el exterior. El Patronato de Turismo de Gran Canaria conoce que la gastronomía local es un valor añadido a la experiencia de los turistas durante sus vacaciones. Por este motivo, el Cabildo de Gran Canaria trabajó el año pasado a contrarreloj para lograr formar parte del exclusivo grupo de Saborea España. Uno de los beneficios que aporta la nueva marca de Saborea Gran Canaria es tener la posibilidad de participar en un evento culinario del nivel de Madrid Fusión, en el que Cabildo de Gran Canaria confirmó su apuesta por promocionar la gastronomía de la isla como un elemento original que marca la diferencia frente a otros destinos turísticos. Y lucha con el sector por devolver a la isla las estrellas Michelín que tuvo en su día. Y por situar a nuestros quesos en el mundo con un potente foro internacional  a realizar antes de final de año en conjunción con el área de Soberanía Alimentaria.

Gran Canaria tiene una riqueza natural y gastronómica que puede cambiar nuestras costumbres alimentarias y ayudarnos a avanzar hacia la isla ecosostenible que aspiramos. Esta situación es un síntoma y a la vez una oportunidad para revalorizar la enorme riqueza agrícola, ganadera y pesquera de la que disponemos. Tenemos una gran oportunidad. El Cabildo de Gran Canaria lo tiene como prioridad.

JINÁMAR TIENE UN PLAN

Gran Canaria está en un proceso de modernización intenso. Pero el progreso tenemos que medirlo prioritariamente en inclusión social, en crecimiento de oportunidades para quienes tienen dificultades, en reducción de la exclusión social.

Me alegró participar el pasado viernes 4 de mayo en Telde, junto a otras administraciones públicas y convocados por su alcaldesa, en la confirmación del Plan Integral de Jinámar. Se trata de un compromiso que ya se ha iniciado con inversiones que sobrepasan los tres millones  de euros, en el caso del Cabildo de Gran Canaria,  y que está dirigido a mejorar las condiciones de vida y las oportunidades de las vecinas y vecinos de Jinámar. Me complace profundamente hablar de realidades y no de problemas que no se afrontan y se vuelven crónicos. Es una buena noticia porque además la ciudadanía de este barrio se siente protagonista y ha denominado este Plan con un nombre elocuente “Jinámar en nuestras manos”.


El Polígono de Jinámar cuenta en la actualidad en la zona de Telde con 4.709 viviendas y una población de 14.899 personas. En los últimos años de la década de los 60 comienza a existir una importante demanda de vivienda en todo el territorio español provocado principalmente por el éxodo desde las zonas rurales hacia las ciudades. Las promociones públicas de mayor dimensión serían proyectadas y ejecutadas en la década de los setenta con la fórmula de los polígonos. Jinámar se construye sin una planificación de servicios adecuados a una población joven que necesitaba importantes equipamientos urbanos colectivos adecuados al número de viviendas lo que provocó una situación injusta y desequilibrada.

Este espacio de separación residencial en situación de fractura con el resto del municipio y de cualquier espacio urbano, constituyó el proyecto de mayor dimensión de un polígono de estas características por parte de la Administración estatal franquista y de ejecución durante la transición democrática. Su concepción, no sólo su edificación física, sino su poblamiento y construcción social, se produjo en un contexto con una multiplicidad de factores que intervinieron para crear los cimientos de la desigualdad.

La ciudad alternativa que se percibía desde una perspectiva teórica, resultaría ser un espacio exclusivamente residencial de acumulación de vecinos con escasos recursos económicos y excluidos de cualquier entramado urbano, convirtiéndola en el paradigma de una enorme habitación segregada de la ciudad y generadora de procesos de exclusión social. Para complicar aún más las cosas, el modelo organizativo que se utilizó, fragmentado en diferentes secciones conectadas entre sí únicamente a través de vías rápidas, impedía el acceso peatonal a otros sectores y especialmente a los equipamientos. La tipología de edificios prevista no facilitaba la creación de vida comunitaria, por lo que el modelo tendía a favorecer la segregación territorial y la desestructuración vecinal. Esta situación, común en muchos otros barrios masivos de promoción oficial, en el caso de Jinámar era especialmente grave debido al alejamiento que presentaba de los barrios cercanos.

Existen datos recogidos en el Estudio Sociológico, encargado por la Gerencia del Polígono en 1986 con el fin de diagnosticar la situación del asentamiento, que manifiestan con claridad las situaciones de marginalidad que se dieron en aquellos primeros años: un 14,1% de los niños en edad de estar escolarizados en educación secundaria obligatoria no lo estaban, porcentaje que ascendía al 67,9% para los jóvenes que estaban en edad de asistir a centros de bachillerato y formación profesional; el nivel de desempleo era del 50% de la población activa y sólo el 14% de los parados recibía subsidio de desempleo; la cualificación profesional era escasa: el 34% de la población no tenía estudios o no había terminado la educación primaria mientras que el 11% se declaraba analfabeto (en la provincia esos porcentajes eran del 7,3% y 7,7% respectivamente); la renta era extraordinariamente baja por término medio: un 11% de la población no contaba con ingresos mensuales, sobreviviendo gracias a las ayudas de los familiares y vecinos o a la práctica de la mendicidad; un 20% de la población había solicitado ayudas sociales para poder costear los recibos de la luz, agua, la compra de la comida y otros gastos; se detectaban situaciones tan preocupantes, según publicaba la Gerencia del Polígono, como que el tamaño medio de los bebés menores de seis meses no alcanzaba la media normal, según los datos aportados por las consultas públicas de pediatría; la vida comunitaria era prácticamente inexistente, y la degradación de los inmuebles y del espacio urbano era muy perceptible.

El Polígono de Jinámar sigue siendo un enclave no sólo alejado de los principales núcleos de población, sino también segregado de su entorno, afectado por lo que se ha venido en llamar la triple insularidad: la que proporciona su alejamiento y segregación respecto a la Isla y al Archipiélago.  En cualquier caso, la generación de este espacio residencial ha obligado a que desde mediados de los ochenta se haya puesto de manifiesto la necesidad de distintas actuaciones, tanto urbanísticas como sociales, encaminadas a mitigar y resolver los problemas de fragilidad social que han acompañado siempre a este asentamiento. Estas actuaciones, llevadas de manera aislada y sin continuidad en el tiempo son algunos de los inconvenientes y deficiencias que la alcaldesa y el gobierno municipal de Telde pretenden resolver con la elaboración de un Plan Integral para Jinámar ambicioso, innovador y comprometido. Necesita la implicación social e institucional y por eso convocó la semana pasada al Gobierno de España, al Gobierno de Canarias y al Cabildo de Gran Canaria para presentar la propuesta de trabajo, para rendir cuentas de lo realizado y para seguir recabando ayudas para dar continuidad a esta valiente iniciativa.

Su filosofía se enmarca en la  Estrategia Europea 2020 y en su  Objetivo Temático 9 “Promover la inclusión social y luchar contra la pobreza”, que plantea regeneración física, económica y social del entorno urbano en áreas urbanas desfavorecidas, a través de estrategias urbanas integradas; la regeneración económica y social de barrios desfavorecidos, mediante la rehabilitación del tejido productivo y comercial (mercados, comercios, centros de día, residencias, comedores sociales, bibliotecas, centros de atención sanitaria e inserción laboral, centros culturales, oficinas de información y orientación, centros de formación profesional, viveros de empresas, …); la revitalización del espacio público de las comunidades urbanas desfavorecidas, a través de la infraestructura para realizar actividades deportivas o culturales, etc., en plazas y otros lugares públicos y la habilitación de espacios abandonados para colectivos que impulsen iniciativas comunitarias y servicios sociales, al igual que para personas que quieran abrir negocios.

El objetivo de este Plan es configurar y construir un barrio amable que posibilite las relaciones y la convivencia, promoviendo mecanismos y herramientas básicas para la socialización. La propuesta se basa en crear un entorno no solo territorial sino también social, que sea atractivo y sostenible, en donde la regeneración urbana del Valle de Jinámar sea un factor importante. Y para ello priorizan la dinamización de la economía como generadora de empleo y la principal arma de lucha contra la pobreza; el desarrollo humano y el apoyo a las entidades de iniciativa social que favorezcan la integración social de las personas en exclusión social, la inclusión activa de la población joven y el envejecimiento activo.

El Cabildo de Gran Canaria  respalda decididamente  este  Plan Integral de Jinámar porque coincide con nuestros compromisos de gobierno y porque consideramos que es una acción de justicia, de compensación de desigualdades, y una oportunidad que debemos aprovechar. Tenemos que volcarnos en las zonas donde hay más necesidad.

Hay tres circunstancias que hacen único este momento: las cuatro administraciones con competencias en este territorio coincidimos en la necesidad de apostar por objetivos ambiciosos y transformadores para este importante barrio del municipio de Telde y lo hacemos con compromisos financieros concretos. La sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales, los colectivos sociales del barrio están implicados y han hecho suyo el plan  y su lema “Jinámar en nuestras manos” lo sintetiza suficientemente. Y la tercera realidad es que contamos con un Plan bien estructurado, realista, estratégico, y que no acaba con el mandato de las administraciones actuales, como equivocadamente ocurrió en otras ocasiones, sino que tiene voluntad de estabilidad.

Gran Canaria está en un proceso de modernización intenso. Pero el progreso tenemos que medirlo prioritariamente en inclusión social, en crecimiento de oportunidades para quienes tienen dificultades, en reducción de la exclusión social. La conquista del bienestar debe tener como principal indicador la mejora de la calidad de vida de quienes tienen menos, la consecución de derechos para quienes no han podido disfrutar de ellos en periodos largos de su vida. Por eso estamos comprometidos con Jinámar.

Los tres ejes del Plan tienen interés y el Cabildo de Gran Canaria colabora directamente con ellos. Nos importa la rehabilitación de viviendas y el equipamiento comunitario porque facilita la convivencia familiar y las relaciones vecinales. Para demostrar que no hablamos de futuro sino de presente quiero recordar la alegría que compartimos al reabrir en marzo pasado el Pabellón Juan Carlos Hernández, por una acción conjunta de Cabildo y Ayuntamiento de Telde. Y también al contribuir a la iniciativa de  rehabilitación de viviendas que avanza con determinación.

Las infraestructuras ayudan, pero nos interesa igualmente la activación económica para favorecer el empleo, obsesión de todos quienes sentimos la realidad de este barrio. Y en esta dimensión, la formación y la conexión con el tejido empresarial y la emprendeduría son acciones imprescindibles.

Y, finalmente, la tercera intervención debe afianzar lazos comunitarios, educativos, familiares y de salud porque en definitiva esos son los que hablan de una realidad nueva y transformada. Creo que estamos ante un Plan imprescindible y que se está avanzando en positivo, priorizando el interés de nuestra gente. Por eso participamos con decisión, colaborando con el Ayuntamiento de Telde y las demás instituciones y con la implicación social y vecinal que es la garantía de que estamos ante perspectivas de ilusión y de futuro.

DESEQUILIBRIOS

El 31 de julio de 2015, el Pleno del Cabildo aprobó, a propuesta de Unidos x GC, la creación de una Comisión Especial  sobre posibles desequilibrios perjudiciales para Gran Canaria en relación a las acciones del Gobierno de Canarias. El 30 de septiembre se constituyó por todos los grupos políticos presentes en esta Corporación. Se solicitó inicialmente, el 7 de octubre de 2015, al presidente del Gobierno de Canarias la Balanza Fiscal por Islas y la recaudación del REF (IGIC, AIEM e Impuesto Matriculación). El 9 de octubre 2015 se pidió a la Agencia Tributaria los ingresos por islas del Impuesto sobre Sociedades. Elaboramos un calendario de reuniones para escuchar a distintas instituciones, organizaciones y administraciones: Universidad; Consejo Insular de Aguas; ITC; Autoridad Portuaria; Asociación Española Contra el Cáncer… No se recibió respuesta del Gobierno y decidimos, el 7 octubre de 2016, solicitar la colaboración de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria para recabar los datos necesarios. 


Se elaboró entonces una propuesta de estudio y análisis de la situación: investigación de las inversiones y de la distribución de los recursos humanos y órganos de control de la administración… En noviembre de 2016 se vuelve a requerir del presidente del Gobierno de Canarias la información sobre los presupuestos, inversiones, ingresos de impuestos y arbitrios que se le había solicitado. También se le piden datos sobre los convenios con el Estado en materia de infraestructuras hidráulicas, parques tecnológicos, carreteras; transporte de pasajeros… El 24 enero 2017 se recibe un escrito del Gobierno canario denegando la información y alegando que les suponía mucho trabajo. Como ven, no ha habido ningún tipo de facilidades para desarrollar la labor y además no disponemos de datos por Isla del IRPF y se nos niegan los datos del IGIC. Insistimos que esta Isla es la que más recauda e ingresa por estos conceptos y la más perjudicada por la distribución de los ingresos, pero se niegan en redondo a aportarnos los datos requeridos.

Una vez realizada la conveniente investigación, a partir únicamente de los datos analizados y escuchadas todas las instituciones y organizaciones convocadas, hemos elaborado un Dictamen y llegado a las siguientes conclusiones: La distribución territorial de los cargos públicos intermedios de la Comunidad hace que Gran Canaria solo disponga del 29 % frente a un 53 % de Tenerife. En el área económica un 27 % frente al 51 %; en el área territorial un 50 % frente al 20 % y en el área turística un 25% frente al 58%… Aquí está la madre del cordero. Se ha generado así una estructura de poder que controla todo, que decide todo…

Desde el año 2001 hasta la actualidad Gran Canaria ha dejado de percibir con respecto a Tenerife 321 millones menos de euros en inversiones y transferencias. En esta legislatura el desequilibrio  es de 120 millones. La Confederación Canaria de Empresarios denunció en junio de 2017 que Tenerife, durante la crisis, recibió 3.400 millones más que Gran Canaria provenientes de fondos públicos, aunque nosotros no pudimos confirmar estos datos. También en la distribución de los fondos del FDCAN, al no seguirse los criterios del REF,  hace que recibamos 11 millones menos cada año.

Nuestra universidad recibe 15 millones menos cada año. Cuando se finalicen las obras de los hospitales Norte y Sur de Tenerife, esa isla dispondrá de 148 camas hospitalarias más que GC. En el periodo comprendido entre 2001 y 2018 Gran Canaria ha recibido un 31 % en  inversiones hidráulicas frente a un 69 % de Tenerife. De 2015 a 2018 las diferencias son de un 14 % frente a un 86 % (38 millones de euros menos).

La diferencia en aceleradores oncológicos es notable de una isla a otra. La distribución de la red de recursos sociales y sanitarios beneficia marcadamente a Tenerife frente a Gran Canaria y el resto de las islas. Lo han denunciado recientemente los sindicatos. Comprueben solo un dato: en Gran Canaria disponemos de 7 técnicos para atender a 620 jóvenes con medidas judiciales y Tenerife cuenta con los mismos 7 para atender a 460.

En los últimos años se ha producido una disminución de los recursos de I+D+i para intentar desmantelar al ITC con sede en Gran Canaria. El incumplimiento de la Ley de Sedes ha sido constante, interpretándola al gusto cuando se trata de beneficiar a Tenerife (financiación de recursos, capitalidad, etc). El mantenimiento de la Ley de Mejora y Modernización de Turismo perjudica notablemente a Gran Canaria e impide la construcción de los alojamientos que precisan los empresarios del sector.

Denunciamos igualmente la opacidad y la falta de información interesada cuando se es demandada… También el intento de manipulación de las cifras de los presupuestos para cuestionar los datos aportados por la SPEGC inventándose unos datos presupuestados falsos y tergiversados. Un auténtico escándalo que ha pasado sin pena ni gloria, sin que el Parlamento le haya prestado la mínima atención, a pesar de que lo denunciamos públicamente.       

Y a pesar de todo insisten en esta política de maltrato a Gran Canaria y así hace unos días el Gobierno de Canarias ha publicado que han concedido subvenciones por importe de 12,7 millones de euros para mejorar la calidad de vida y fijar población en municipios rurales de las Islas. Pues bien, 5,06 millones se destinan a iniciativas en Tenerife; 3,63 millones se dirigen a proyectos en La Palma; 2,91 millones de euros a Gran Canaria; 726.250,71€ a actuaciones en La Gomera; 392.540,11 euros a El Hierro  y 59.857 a Fuerteventura.

Para poner fin a todo esto, para exigir que se ponga fin a esta situación, la Comisión incluye en su Dictamen un amplio abanico de propuestas para corregir los desequilibrios demostrados: Se demanda la información transparente de la balanza fiscal por islas y la recaudación del REF (IGIC, AIEM, Impuesto de Matriculación…); de los presupuestos y las inversiones reales; de los suministros a la Comunidad.

También un plan específico de infraestructuras para GC -a realizar de común acuerdo con el Cabildo de Gran Canaria- de, al menos, la cantidad de lo dejado de percibir en el siglo XXI… en materia hidráulica, portuaria, viarias, etc… Un Plan Especial contra el paro y la pobreza en esta Isla que incluya una política de reequilibrio en la red de recursos sociales y sanitarios. Que se corrijan las deficiencias en aceleradores oncológicos en función de la población de cada isla: en estos momentos disponemos de tres menos que Tenerife.

Que se cumpla con la Ley de Sedes y se corrijan los desequilibrios en los cargos intermedios y los órganos de control de turismo, territorio, economía… (Esta es una de las claves). Que se desbloquee la Ley de Turismo que impide atender la demanda del sector turístico grancanario. Que se estudie la redefinición del  Bloque de Financiación Canario, de la estructura fiscal de las islas, de los ingresos y gastos en cada una de ellas y del principio de solidaridad regional.

En el Pleno extraordinario del Cabildo del pasado viernes 27 de abril, este Dictamen –que incluye aportaciones de todos los grupos políticos presentes en el Cabildo, salvo de CC (la voz de su amo)- se aprobó solo con los votos de los consejeros y consejeras que conforman el Gobierno del Cabildo. CC votó en contra siguiendo el mandato de su partido dependiente de ATI y se descolgó al día siguiente con un artículo atacando al Gobierno del Cabildo, a su presidente y, de manera mendaz y personal, al responsable de la SPGC, Cosme García, un técnico profesional y riguroso. El resto de la oposición se abstuvo. Todos reconocieron que existen  desequilibrios pero no votaron a favor. Antepusieron sus intereses de partido a la defensa de los de Gran Canaria.  Y claro, es que Podemos no sabemos qué defiende, de momento parece que  solo piensa en atacar al Grupo de Gobierno; Unidos por Gran Canaria (que pidió la comisión) negocia un pacto con CC para las próximas elecciones locales (pretendían que nos olvidáramos de las cifras y miráramos solo al futuro) y el PP ha cerrado un acuerdo con CC para el resto de legislatura y ya han empezado pactando las presidencias de las autoridades portuarias y eso les parece que debe estar por encima de los intereses de los hombres y mujeres de Gran Canaria. Por cierto espero que la nueva presidencia mantenga viva la defensa de nuestro Puerto ante los embates en contra de CC y Puertos del Estado.

El pasado 16 de marzo, en el acto de entrega de los Honores y distinciones del Cabildo de Gran Canaria hice referencia a algunos logros históricos de la sociedad civil grancanaria. Hablé de la heroica lucha de nuestros antepasados ante los conquistadores; del logro de nuestra primera autonomía fiscal a través del Fuero Real; de la creación de Real Audiencia de Canarias; de la resistencia y victoria frente a los ataques de Hawkins, Drake o Van der Does; del logro del Reglamento Real de 1718 que liberalizó nuestras relaciones comerciales con América; de la Ley de Puertos Francos de 1852; de la construcción de nuestro puerto en 1883; del logro de la división provincial; de la conquista de nuestra universidad… ¿Es que ya hemos perdido los grancanarios y grancanarias esa capacidad de lucha y defensa de nuestros intereses? ¿Estamos correspondiendo adecuadamente a ese esfuerzo y defendiendo con valentía ese legado?

¿Se trata  de lo que llama el periodista Manuel Mederos, en Canarias 7, el “desgarro de una sociedad dormida”: “una sociedad profundamente desmotivada, desmovilizada, engañada, centrada en la supervivencia y en conservar privilegios”? En una encuesta reciente publicada en ese mismo diario, salvo en Tenerife, todos los hombres y mujeres de las islas consideran, por encima de un 60 %, que el Gobierno canario trata de manera desigual a los canarios (en el caso de Gran Canaria opina así el 75´7 % de la población). Aun así, las organizaciones empresariales grancanarias más potentes (me apuntan que por presiones, por miedos o por intereses) dicen que no hay desequilibrios; una acorazada mediática entregada a ATI (encabezada por un periódico que nació para defender a la provincia de Las Palmas) se presta a hacerles el juego intentando contrarrestar la información, tachándonos de insularistas, orquestando campañas de descrédito e intentando distraer la atención y dañando mi imagen y la del Gobierno de la Isla… Confío en que la inmensa mayoría de la sociedad civil no se  calle. Que no lo asuma sumisamente. Que no lo acepte sin rechistar.