LA RESURRECCIÓN DE ATI

A nadie se le esconde que Paulino Rivero llegó a la presidencia del Gobierno canario sin la bendición de ATI. Muchos analistas políticos dejaron constancia de que el núcleo duro del insularismo tinerfeño nunca vio a Paulino Rivero como “uno de los nuestros”. Se había dicho que Miguel Zerolo era el delfín de Manuel Hermoso, pero su camino se perdió en la alcaldía de la capital tinerfeña y en las arenas de Las Teresitas. Desde la presidencia del Gobierno canario Rivero logró ganar simpatías en otras islas, pero no en la suya, donde en círculos empresariales y mediáticos lo trataban despectivamente como “el mago”. De hecho Paulino Rivero perdió su batalla final contra Fernando Clavijo en Tenerife.

El ascenso de Fernando Clavijo a la candidatura de la presidencia del Gobierno contó con el respaldo de las caras más reconocibles de lo que un día fue la Agrupación Tinerfeña de Independientes: Manuel Hermoso, Ricardo Melchior y Ana Oramas entre otros. En ese grupo, representando a la nueva oleada de ATI, está Carlos Alonso. Juntos forjan un neoinsularismo que recupera las viejas esencias de ATI. Desde el principio Fernando Clavijo y Carlos Alonso han demostrado estar en buena sintonía, incluso cuando Alonso ha puesto palos en las ruedas del Gobierno canario. Miden muy bien las estrategias conjuntas. Y se han empleado a fondo. Saben que siempre tendrán una muletilla para gobernar en el PP o en el PSOE. Y cuando surgen diferencias, Carlos Alonso no se frena. Conoce que tiene detrás a los empresarios de siempre. Lo escenificó muy bien la semana pasada. A veces da la sensación de que es él el que pretende gobernar Canarias. Y marcar los pasos a Fernando Clavijo.

Cuando el presidente del Cabildo de Tenerife fue a Madrid al Ministerio de Fomento a negociar más fondos para la carretera del anillo insular y recibió críticas de otros cabildos como el de la Gomera y el de Gran Canaria, Alonso se defendió diciendo que tenía puntualmente informado al presidente Fernando Clavijo de su reunión con Fomento. Con ese encuentro Alonso puenteaba al Gobierno canario y ponía en peligro los acuerdos de la comisión Canarias-Estado en materia de carreteras. Después vinieron las críticas de Alonso a las consejerías socialistas de Políticas Sociales y de Sanidad. Siempre señalando a consejeros del PSOE en el Gobierno. Para humillarlos. Para propiciar un pacto con el PP. Resulta curioso que el presidente Clavijo no se sienta cuestionado por Alonso cuando critica a los consejeros del Gobierno que él dirige y que toma las decisiones que tienen que ver con los presupuestos de forma colegiada. En la misma componenda uno y otro recurren en muchas ocasiones al viejo enfrentamiento con Gran Canaria, efectista y rentable para ellos. A bloquear a la única isla que no tienen controlada. Y después pretenden trasladar a los medios de comunicación que son otros los insularistas y los frentistas. Y hasta en estos predios algunos les han hecho la ola al calor de dádivas interesadas.

El pasado 30 de julio el presidente Fernando Clavijo convocó a la Federación Canaria de Islas e hizo un gesto para intentar acabar con las críticas públicas a los desequilibrios entre las islas. Pensó que se les iba de las manos ese intento de aislar a Gran Canaria. Sin embargo el asunto no se trató finalmente, aunque estaba en el orden del día, pero lo que sí se decidió fue hacer ver que se había creado un frente común, que llamaron “pacto por Canarias”, para reclamar un nuevo modelo de financiación autonómica y el cumplimiento de los convenios suscritos entre Canarias y el Estado.

Fue un intento de acallar un debate que se les estaba volviendo en contra. Pero ahora Carlos Alonso vuelve a las andadas y vuelve a abrir el melón del frentismo y el neoinsularismo con acusaciones a la consejera de Obras Públicas Ornella Chacón. Hace unas semanas Alonso publicaba  el artículo “En defensa de Tenerife”. En el texto el presidente del Cabildo se autoproclama el político más solidario de las islas y cuenta los gestos que ha tenido el Cabildo que preside. Entre ellos cita su apoyo a la propuesta de la triple paridad en el reparto de los recursos del FDECAN (antiguo ITE). En Gran Canaria fuimos muy críticos con esa fórmula de reparto porque perjudicaba a las islas capitalinas, donde más necesidades hay. Por denunciar ese reparto tuvimos que aguantar acusaciones de “insularista” e “insolidario”. Otro de los “gestos solidarios” ha sido su ofrecimiento para que el Cabildo financie las carreteras tinerfeñas. Ya el de Gran Canaria  intentó en el mandato pasado financiar las obras de la Aldea y la Circunvalación, pero la Intervención General frenó la iniciativa porque no se pueden financiar competencias que no son propias. A lo mejor el Cabildo de Tenerife tiene otra fórmula y eso que tiene pendiente el pago de facturas por un total de casi 14 millones de euros, una cantidad muy pero que  muy superior (como diez veces más) a la que acumula el conjunto de las restantes islas. El Gobierno del Estado adeuda a Canarias desde 1994 un total de 630 millones de euros que ha ido recortando del convenio de carreteras. En este argumento no insiste mucho Alonso, cuando es absolutamente necesario que obliguemos al Estado a cumplir sus compromisos y que permanezcamos unidos para conseguir un nuevo convenio, de unos 2.000  millones de euros, similar al actual incumplido.  Es verdad también que con la propuesta que defiende (asumir la sesión de las competencias de esas carreteras), Carlos Alonso elimina en Tenerife a una consejería “enemiga” y se hace con el poder que supone adjudicar un montón de millones entre su parroquia.

No voy a calificar la actuación política de Carlos Alonso, no pretendo una polémica personal y pública con el presidente del Cabildo tinerfeño aunque muchas de las cifras que ha dado para hablar del desequilibrio en la financiación de las carreteras se rebaten fácilmente con los datos oficiales. Lo explicó perfectamente la consejera de Obras Públicas Ornella Chacón en una comparecencia en el Parlamento canario en diciembre pasado: desde  1994 hasta ese mes, en Tenerife se ha ejecutado o está en ejecución el 83% de lo programado y representa el 39,9% del total de Canarias, mientras que en Gran Canaria lo ejecutado o en ejecución alcanza el 98% y supone el 37,26%. A este dato hay que añadir que en las últimas décadas la consejería de Obras Públicas ha estado en manos de dirigentes de Coalición Canaria.

Puestos a hablar de desequilibrios y de solidaridad se debería poner toda la baraja sobre la mesa. Y se debería hablar entonces de lo que aporta cada isla y de lo que después recibe. Debería decir que de 2006 a 2015 la provincia de Las Palmas ha recaudado por el IRPF más de 9 millones de euros y la de Santa Cruz de Tenerife poco más de 4,5 millones. Lo mismo sucede con el IGIC. Aunque los datos permanecen bajo llave, todos los cálculos permiten inducir que la aportación de las islas orientales  por este concepto es el doble que las occidentales. Y eso no casa, claro, con los datos que aporta la Confederación Canaria de Empresarios que afirma que entre 2007 y 2013 la diferencia del gasto público a favor de Tenerife con respecto a Gran Canaria es de 2.700 millones de euros. Y eso sí que es solidaridad.

Y no digamos nada con respecto a los desequilibrios. Cuando el presidente del Cabildo de Tenerife habla de desequilibrios a favor de Gran Canaria con respecto a las carreteras (datos, repito, desmentidos por la consejera del área) debería entonces prestarse a hablar de las inversiones en puertos canarios (apenas un 3% del total en Gran Canaria), de las diferencias abismales entre lo que perciben las dos universidades canarias, de lo que se ha invertido en los últimos años en obras hidráulicas en una y otra isla, del freno a los hoteles de cuatro estrellas en Gran Canaria frente a la vía libre en Tenerife a lo que allí interesa, del número de aceleradores oncológicos,  del rechazo insólito al BIC del Oasis,  de la distribución de miembros del gobierno de una y otra isla, del falseamiento de los censos de población para perjudicar a Gran Canaria, del desprecio a la Ley de Sedes, del trato de la televisión pública para con Gran Canaria, de la presencia grancanaria en los órganos de control y de influencia de la Comunidad…Y podríamos seguir y seguir…

No es un tema personal porque Carlos Alonso no está solo, en realidad es la cabeza visible de un movimiento de las fuerzas (económicas, políticas y mediáticas) del insularismo tinerfeñista. Dicho de forma más gráfica: quieren resucitar a la Agrupación Tinerfeña de Independientes, volver al siglo pasado. No lo digo yo. Lo denuncian algunos compañeros del partido de Carlos Alonso como el diputado de Coalición Canaria Mario Cabrera, que hace una semana acusó al presidente del Cabildo tinerfeño de tener un planteamiento político “trasnochado”, “derechoso” y de “volver al discurso insularista de hace 20 años”. O como plantea el líder del PNC y socio de CC, Juan Manuel García Ramos, que señala en el Diario de Avisos que los problemas de las carreteras de Tenerife no son de ahora, “responden a una desatención de la Corporación insular y de los Gobiernos autónomos de hace ya muchos años. El insularismo y el cabildismo radical se pueden convertir en enemigos públicos número uno del proyecto nacionalista”.

Este resurgimiento de ATI, señalado por muchos medios de comunicación, ha provocado un artículo firmado por Carlos Alonso con el título “¿Dónde me puedo afiliar a ATI? En el texto el presidente tinerfeño ironiza sobre estas denuncias del resurgimiento de ATI y a la vez reivindica el espíritu de la formación ultrainsularista. Dice Alonso que ATI  “nació declarando su irrenunciable defensa de Tenerife y los años de prosperidad que vivió la isla y su auge económico asentaron la leyenda de la hegemonía de los tinerfeños en la política de Canarias.” Al final del éxito se pregunta si existe hoy ATI y él mismo responde: “En la medida en que consigamos identificarnos con el pueblo de Tenerife y con esta isla, como lo hicimos en su momento, seguirá existiendo. Somos nosotros. Somos Tenerife.” La resurrección de ATI no es un asunto baladí, ni es una cuestión de una isla, es algo que afecta a toda Canarias porque las políticas insularistas provocan desequilibrios y división entre los canarios. Rompe la idea de país canario. Nos divide y nos hace más débiles como Comunidad. Quiebra una fortaleza a la que no podemos renunciar. Es tiempo de plantar cara decididamente a esta situación. Es tiempo de hacer todos los esfuerzos posibles por un pacto de progreso que propicie un nuevo Gobierno para este archipiélago atlántico.

 

MUJERES Y SOBERANÍA ALIMENTARIA

Por primera vez en su historia el Cabildo de Gran Canaria cuenta con una consejería de Igualdad que quiere poner el acento en las políticas en contra de la discriminación de la mujer.

El pasado fin de semana se celebró en Moya el Primer Encuentro Canario de la Mujer Agraria. Más de medio centenar de agricultoras y ganaderas se dieron cita en unas jornadas de reflexión, debate y reivindicación de los derechos de nuestras campesinas, cuyo trabajo en la tierra y en la familia  ha tardado en reconocerse en Canarias y en el mundo. En diciembre de 2007 la Asamblea General de la ONU acordó celebrar cada 15 de octubre el Día Internacional de la Mujer Rural con el objetivo fundamental de reconocer “la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural”.

 


El encuentro, que contó con el respaldo del Cabildo de Gran Canaria y del ayuntamiento de Moya fue posible gracias al trabajo de la Confederación de Mujeres del Mundo Rural (CERES) de Gran Canaria. La existencia de esta organización, en la que también están implicadas mujeres jóvenes de nuestros campos, es una prueba de que están dando pasos importantes a favor de la igualdad y que es una evidencia que en un futuro no muy lejano ocuparán el papel protagonista que se merecen. Precisamente el pasado 1 de mayo volvió a abrir la Casa del Queso de Gran Canaria, propiedad del Cabildo, que ha  cedido su gestión a CERES. Con la colaboración del ayuntamiento de Guía esta Casa del Queso servirá para difundir el trabajo de nuestras queseras, con visitas de escolares y turistas y talleres de formación.

 

 

En la inauguración del encuentro aproveché mi intervención para agradecer el trabajo que ha realizado en los últimos 20 años la Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria (AIDER), que desde su fundación contempla la perspectiva de género y el apoyo a la igualdad en las poblaciones rurales de nuestra isla. AIDER ha sido y es un referente en la lucha por los derechos de las mujeres y del medio ambiente. El desarrollo de muchas zonas de nuestra isla que sufrían las consecuencias del abandono de las tierras ha sido posible gracias a la presencia y lucha inteligente y dinamizadora de la gente de AIDER.

 

 

Quienes venimos del mundo rural conocemos el papel protagonista de las mujeres en nuestras vidas. Décadas antes del reconocimiento de la ONU, nuestras campesinas ya eran trabajadoras sin horarios. Las veíamos haciendo quesos, dando de comer a los animales, lavando la ropa en las acequias, preparando la comida, fabricando los utensilios con manos artesanas, cosiendo la ropa por la noche, haciendo el pan de madrugada… Las veíamos, pero eran invisibles desde el punto de vista social.

 

 

La historiadora Saro Bolaños escribió el libro “Mujer y aparcería”, en el que cuenta el importante papel de la mujer rural en el sureste de Gran Canaria: “Las mujeres son las  responsables de la mayor parte del alimento que se produce en el mundo, lo que supone una contribución al trabajo agrícola esencial. Es curioso observar, además, como a muchas mujeres que realizan trabajos dentro del hogar y también fuera de la casa, especialmente en la agricultura, se las siguen considerando desdeñosamente como ‘ayuda familiar’. “ En la aparcería, cuando el dueño de la tierra contrataba a un agricultor sabía que contrataba a su esposa y a sus hijas, pero el sueldo solo iba para el hombre. Una de las invitadas al Encuentro de Mujeres Agrarias, la profesora de Sociología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Nasara Cabrera Abu, manifestó que hasta ahora la mujer del mundo rural ha dedicado al trabajo más del doble de tiempo que los hombres. Sin embargo en el 75% de los casos las mujeres aparecen como “ayuda familiar” en las explotaciones agrarias, lo provoca que no tengan los mismos derechos que los hombres.

 

 

Para cambiar esa situación, en el encuentro de Moya se habló de la creación de un estatuto de la mujer agraria de Canarias, que garantice los derechos sociales y laborales de nuestras campesinas. Derechos tan importantes como la independencia económica o el derecho a una pensión de jubilación. Las mujeres agrarias de Euskadi ya cuentan desde octubre del año pasado con el “Estatuto  de las Mujeres Agricultoras” que contempla importantes medidas para garantizar la propiedad o la titularidad compartida de las explotaciones agrícolas, para combatir la discriminación de las mujeres, medidas de conciliación laboral y familiar, de promoción de la salud y de protección frente a la violencia de género o el acoso sexista.

 

 

Las condiciones de los contratos, las diferencias de salarios, los cambios del clima o la incertidumbre de las cosechas y de los mercados, golpean con mayor dureza a nuestras campesinas. Aunque hay que reconocer que en Canarias también se han logrado avances gracias a las luchas protagonizadas en Gran Canaria por nuestras aparceras. Hemos pasado de trabajadoras sin salario a otras que son gerentes de bodegas o de queserías que han recibido reconocimientos internacionales, o que tienen un papel fundamental en la creación de cooperativas agrícolas. Se ha dicho que la revolución de las mujeres fue la seña de identidad del siglo XX, pero seguimos en deuda con ellas porque desde el nacimiento hasta nuestra madurez, nos aportan vida, cuidado, lucidez, generosidad, lucha, trabajo y no reciben a cambio el trato igualitario que merecen.

 

 

Por primera vez en su historia el Cabildo de Gran Canaria cuenta con una consejería de Igualdad que quiere poner el acento en las políticas en contra de la discriminación de la mujer. Este encuentro de mujeres agrarias también ha sido una oportunidad para manifestar nuestro compromiso con la defensa de la agricultura. Gran Canaria, su paisaje, su economía, sus costumbres, su folklore, su historia o su identidad, no se entienden sin recordar el papel que el cultivo de las plataneras, de los tomateros, de las papas, de las verduras o de las hortalizas, ha tenido para nuestra organización social, para nuestra vida cotidiana, en el último siglo. Pero no olvidemos que desde la Conquista, nuestra historia se ha contado como la sucesión de sucesivas plantaciones como la caña de azúcar, o el tabaco o la cochinilla que determinaron la forma de vivir de las canarias y canarios durante siglos. La agricultura ha configurado nuestra forma de ser y el Gobierno Insular grancanario está decidido a la recuperación del sector primario y a desarrollar medidas para avanzar en la soberanía alimentaria. No podemos seguir importándolo todo y dejando secar nuestros campos.

 

 

La agricultura sigue teniendo una importancia decisiva en economías no industriales como la nuestra, por su contribución sustancial a los ingresos por exportación, al empleo y a la producción de productos de consumo internos. Tenemos unas condiciones envidiables para recuperar la actividad agrícola, para alcanzar ese 50% que,  considera la FAO, debemos conseguir en un territorio insular. De entre ellas destaco cuatro:  un clima que nos permite una  gran diversidad de producciones; una  disponibilidad de agua para riego como nunca la habíamos tenido;  mano de obra y empresas cualificadas que pueden garantizar un incremento de la productividad y, por último, millones de consumidores que residiendo en Canarias o visitándonos como turistas pueden preferir nuestros productos a los importados. Me gusta Gran Canaria, una feria extraordinaria en torno a este sector que estamos viviendo este fin de semana, es además el lema de una campaña que intensificaremos en los próximos días y es un ejemplo que expresa lo que sentimos y  lo que creemos.

Trabajamos para conseguir esa ecoisla sostenible que soñamos; un sueño al que se apuntaron la mayoría de los grancanarios y grancanarias que nos mostraron su confianza. El cambio es posible si conjugamos participación, innovación y solidaridad. Quiero mostrar mi agradecimiento a todas las personas que hicieron posible el Primer Encuentro de Mujeres Agrarias,  a todas las mujeres rurales que se acercaron a Moya para reivindicar la visibilidad que se les ha negado durante siglos, para (recogiendo los versos de la poetisa Mercedes Pinto de su poema Rebelión) “deshacer torres de prejuicios”, y para “hacer mariposas con las hojas de las leyes antiguas”. Es tiempo de que las mujeres escriban una historia que está llena de tantas páginas en blanco. Porque una historia que ha ignorado a las mujeres, y de forma especial a las de nuestro campo, es una historia que está por escribir.

PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y DEMOCRACIA

Solo con la implicación de todos y todas podremos lograr que Gran Canaria,  también al hablar de democracia,  sea una isla de primera.

Esta semana inauguramos en el Cabildo de Gran Canaria la “Iª Conferencia sobre Democracia y Ciudadanía”, un espacio que pretendemos se convierta en un referente en Canarias para el debate sobre la inclusión de la participación ciudadana en el desarrollo de las políticas públicas. Con este foro respondemos a una creciente demanda de la sociedad por participar de manera activa en los asuntos públicos, más allá de los cauces tradicionales de participación en la vida política.

 

En nuestro programa de gobierno nos comprometimos a fomentar la participación ciudadana y  ya en mi discurso de investidura insistí en denunciar que uno de los problemas políticos de nuestra época es el secuestro de la democracia por parte de los que se dedicaron a saquear las arcas públicas nada más llegar al poder. Además de esa ruptura en el eslabón de la representación popular dije que había otra importante: la quiebra de todas las vías de participación ciudadana. Señalé que “la democracia ha sido despojada de todos sus atributos para verse convertida en el mero acto de depositar el voto una vez cada cuatro años”, (hoy tendría que añadir una vez cada seis meses por la resignación y el cainismo de las fuerzas progresistas). Añadí en el discurso que “sostengo que nuestra democracia está en vías del secuestro absoluto y que nuestra sociedad debe reaccionar para recuperar el terreno perdido. Tenemos que propiciar que la gran mayoría se inquiete por lo que importa”.

Desde el área de Participación Ciudadana del Cabildo (creada por primera vez por el actual gobierno progresista y que dirige Juamma Brito) se hizo un diagnóstico de la situación en los 21 ayuntamientos de Gran Canaria y se vio que desgraciadamente son muy pocos los municipios que cuentan con reglamentos de participación ciudadana y que en las últimas décadas hayan realizado asambleas vecinales cada año para debatir las políticas municipales. Vengo de una tradición política de participación vecinal en el ámbito municipal. Y estoy convencido de que esta es la senda por la que debemos seguir transitando. Y aceptar, además, que los tiempos han cambiado y las nuevas tecnologías y las redes sociales nos permiten incorporar recursos que pueden avanzar en la democracia directa.

Pero no es suficiente con la voluntad política que estamos demostrando con nuestro trabajo en este primer año de gobierno, hay que contar con recursos humanos, con formación del personal, con cambios de actitudes tanto en las administraciones públicas como en la ciudadanía. El filósofo Josep Ramoneda, en el artículo “Democracia descafeinada”, defiende que hay que “evitar que las fracturas de diversa índole: generacionales, culturales, laborales, territoriales, económicas y morales, se enquisten y conduzcan inevitablemente al autoritarismo posdemocrático, en que la política quede reducida a la función de policía al servicio de intereses de unos pocos convertidos en intereses generales a través de nuevas formas de violencia”. El intelectual catalán dice que “si la política democrática debería ser el poder de los que no tienen poder, ¿qué proponen nuestros candidatos para poner límites al enseñoramiento del poder financiero sobre nuestras sociedades? Y si el universo digital es el futuro: ¿Cómo se afronta la educación para evitar un nuevo analfabetismo y qué se hace para impedir que en nombre de la transparencia se rompan los muros del espacio privado?”

Internet es una potente herramienta para el desarrollo y la comunicación, pero tiene sus inconvenientes. Por eso en esta I Conferencia Anual sobre Democracia y Ciudadanía, que comenzó esta semana, planteamos reflexionar sobre “Internet y el futuro de la democracia”. Hemos escogido este tema porque una de las apuestas más fuertes de este gobierno va a consistir en la puesta en marcha de una herramienta de participación digital que va a suponer un antes y un después en la manera en la que la ciudadanía se relacione con la institución.

Pero todo este proceso corre el riesgo de fracasar sin la implicación y la reflexión conjunta con la sociedad civil. Internet no es neutra. De hecho, la mayor parte de las herramientas que utilizamos habitualmente, a las que incorporamos nuestros datos personales, pertenecen a grandes corporaciones multinacionales que no dudan en venderlos a otras empresas o incluso a gobiernos. Muchas de las personas que hemos invitado a este foro tienen una visión crítica de internet, nos ayudan a ver las ventajas de la red a la hora de abrir cauces a la participación y a la movilización social, pero también a tener presente quiénes están detrás de internet y sus intereses por controlar los datos personales, uno de los grandes negocios del siglo XXI que se realiza a costa de nuestra intimidad.

La coordinadora del área de investigación sobre Internet, Política y Procomún en la Universidad Autónoma de Barcelona,  Mayo Fuster,  y el catedrático en Ciencia Política, Joan Subirats, consideran que “No hay esfera social, económica o política en la que Internet no tenga un papel significativo y esté transformando las condiciones en las que antes se operaba”. En un artículo titulado “Gobierno abierto y políticas públicas” defienden que “Los retos en el escenario de la gestión pública están muy relacionados con los temas de transparencia, control y evaluación desde una perspectiva ciudadana y no estrictamente interinstitucional. La palanca de cambio del funcionamiento de las Administraciones Públicas no está en la mejora interna de su funcionamiento, por importante que ello sea, sino en su capacidad de servir y responder a las necesidades públicas; y para ello transparencia, control y evaluación resultan estrategias imprescindibles.”

En esa línea estamos trabajando desde el gobierno del Cabildo de Gran Canaria. Queremos que la unidad de Participación Ciudadana se convierta en un referente para el resto de instituciones y esté en permanente diálogo con la sociedad civil. En su primer año, además de organizar diversas acciones de sensibilización y empoderamiento con los hombres y mujeres de esta isla y los ayuntamientos, hemos puesto en marcha un plan de subvenciones específico para promover proyectos de participación ciudadana. Vamos a presentar a todos los grupos políticos de la corporación el primer reglamento de participación ciudadana para recabar sus aportaciones. Quiero aprovechar este artículo para invitar a todos los ciudadanos y ciudadanas a implicarse en las organizaciones sociales, vecinales, políticas, sindicales, empresariales, en los órganos de participación de los ayuntamientos…

Frente al discurso nada inocente que repite: “todos los políticos son iguales”, “soy apolítico” o “no me interesa la política” (Franco decía, “hágame caso, no se meta en política”), proponemos el empoderamiento ciudadano, porque la alternativa es dejar que tomen las decisiones por nosotros determinadas élites que defienden solo sus intereses. Como dijo el escritor Antonio Lozano en el discurso que pronunció cuando recibió el premio “Ser Canario” de la Cadena SER: “La democracia nos está siendo secuestrada. Si algo ha dejado claro esta crisis, es que quienes la han gestionado se han puesto al servicio de los verdugos y no de las víctimas. Han dejado de ejercer el poder que emana de las urnas, puesto que actúan en contra de quienes los han elegido. Han convertido el mundo en un galimatías indescifrable y han contribuido a abrir más y más la brecha entre los que todo lo tienen y los que nada poseen.”

Nuestra apuesta por la participación ciudadana en el Cabildo va más allá de la utilización de las nuevas tecnologías para las gestiones que tienen que ver con la corporación insular. Lo que pretendemos es que la ciudadanía participe en las decisiones que nos afectan. Solo con la implicación de todos y todas podremos lograr que Gran Canaria,  también al hablar de democracia,  sea una isla de primera.

LA CRISIS DE LA SOCIALDEMOCRACIA

La socialdemocracia ha tenido tantos enemigos dentro como fuera.

Los dirigentes de los partidos socialdemócratas en la mayoría de los países europeos han ido virando hacia políticas liberales y privatizadoras.

La profunda crisis que está viviendo el PSOE, que tuvo uno de sus capítulos más penosos el pasado fin de semana durante la reunión de su Comité Federal, no puede reducirse a una lucha de poder.

Más allá de las peleas entre el anterior secretario general y los varones y de las interferencias de los poderes económicos para intentar que el PSOE deje que Rajoy no abandone la Moncloa, conviene hablar del problema de fondo: cuál es el proyecto del PSOE.

No quiero entrar en la vida interna  ni en las  luchas de poder del partido que hasta ahora ha representado la ideología socialdemócrata en España, porque entiendo que se trata de algo de más calado que sobrepasa el ámbito estatal. La realidad es que la socialdemocracia en Europa  vive una situación de crisis desde hace décadas que se ha agudizado desde hace unos años con las políticas de austeridad de Bruselas.

Si realizamos un repaso histórico, nadie puede negar el importante papel que jugó la socialdemocracia europea en la segunda mitad del siglo XX en la extensión del Estado de Bienestar en la mayoría de los países de Europa occidental.

También es cierto que en esa época del telón de acero hubo factores externos. Tras la Segunda Guerra Mundial,  los países de Europa Occidental temieron que la simpatía hacia los partidos comunistas pudiera crecer si los trabajadores se veían privados de unos derechos que la URSS, una referencia de economía planificada, garantizaba a la clase trabajadora.

Los sindicatos aprovecharon ese temor de las burguesías para exigir más derechos. Así nació el Estado de Bienestar. Se ampliaron los derechos laborales y sociales. Para las organizaciones marxistas el capitalismo  presentaba con esto un “rostro humano” que solo quería frenar la revolución. Para los partidos socialistas: los derechos sociales y la libertad convertían a los países de Europa Occidental en una sociedad mejor para la clase trabajadora que la que ofrecían los países comunistas.

Pero en  la década de los 80 del siglo XX, con el ascenso al poder de Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en Estados Unidos, se produjo el auge del neoliberalismo.

Thatcher inició una guerra contra los sindicatos y los derechos de la clase trabajadora, mientras Reagan emprendía una guerra real en su “patio trasero”, en Latinoamérica, y promovía intervenciones militares y apoyos económicos a grupos paramilitares que se rebelaban contra los gobiernos que consideraba aliados de la URSS: Nicaragua, Guatemala, El Salvador…

Con Thatcher y Reagan en el poder se fue más allá del anticomunismo, creían que también los partidos socialdemócratas y los sindicatos eran enemigos de la libertad, abrazaban la doctrina del ultraliberal Friedrich Hayek y rechazaban cualquier intervención de los gobiernos en la economía. La consigna era que en el mercado y la privatización de los servicios públicos y de la banca estaba la  solución a todos los problemas.

Aquellas políticas de privatizaciones y la desregulación del sistema financiero que desde entonces han estado promoviendo el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han provocado en las últimas décadas importantes crisis económicas en Asia, Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.

Y los mismos ultraliberales que rechazaban la intervención del Estado en la economía cuando no paraban de aumentar los beneficios de la banca y las grandes corporaciones, son los que utilizan el dinero público para salvar a los bancos y las grandes empresas cuando las cosas van mal dadas.

Pero la socialdemocracia ha tenido tantos enemigos dentro como fuera. Los dirigentes de los partidos socialdemócratas en la mayoría de los países europeos han ido virando hacia políticas liberales y privatizadoras.

En Gran Bretaña la llamada Tercera Vía inspirada en los postulados del sociólogo Anthony Giddens fue asumida por Tony Blair durante su etapa al frente del Partido Laborista y del Gobierno británico.

Esta misma semana Felipe Sahagún escribía en El Mundo sobre las consecuencias de ese viraje hacia el neoliberalismo: “La recuperación de los socialdemócratas en la segunda mitad de los 90 abrazando el neoliberalismo de la llamada Tercera Vía les permitió en 1999 llegar a gobernar en solitario o en coalición en 13 de los entonces 15 miembros de la Unión Europea, pero el encantamiento duró poco.

Su reconversión les costó muchos votos y esa pérdida contribuyó a derrotas sucesivas en los 15 últimos años en Alemania, Suecia, Polonia, Italia, Holanda, Francia, el Reino Unido en 2010, España en 2011, 2015 y 2016, Portugal en 2011, y Finlandia y Dinamarca en 2015.

La hemorragia continúa y la crisis en el PSOE español es sólo un nuevo eslabón de la cadena.” En el caso británico se viven vientos de cambio; el partido laborista británico tiene como líder desde septiembre de 2015 a Jeremy Corbyn, un antiguo sindicalista de izquierdas que se opuso a la guerra de Irak que colideró su antiguo compañero Tony Blair.

El profesor de la Universidad de La Laguna, Roberto Rodríguez Guerra, sitúa la crisis de la socialdemocracia a finales de los 60 y principios de los 70 del siglo pasado, antes de la llegada de Tony Blair al poder.

En un artículo titulado “Del psoecialismo electoral español” señala que “poco a poco se va abandonando la confianza en aquel importante papel interventor y asistencial que se concedía al Estado o, lo que es lo mismo, por este camino la  propia socialdemocracia europea no solo se olvida en realidad de la creación y desarrollo del Estado de Bienestar sino que –lo que es aún peor- contribuye decisivamente «a desmontar lo antes construido: el Estado de Bienestar». Cierto es que detrás de todo ello está la crisis económica de los setenta y los noventa, el Consenso de Washington, el Tratado de Maastrich, el Consenso de Bruselas  o, en suma, la más que notable hegemonía neoliberal.”

Dejemos la historia, situémonos en el presente. ¿Cuáles son los retos de la socialdemocracia? Lo primero debería ser diferenciarse de los neoliberales en las prácticas políticas. No se pueden criticar en España las políticas de austeridad que se apoyan en Bruselas, y que además son aprobadas por comisarios europeos que militan en partidos socialdemócratas.

Un estudio de la organización “Vote Watch Europe”  que estudia los comportamientos en el Parlamento Europeo señala que el PSOE y Ciudadanos coinciden en el 84% de las votaciones en la Eurocámara, el PP y el PSOE están de acuerdo en el 75% de las ocasiones mientras que  el PSOE y Podemos solo han coincidido en el 57% de los casos.

Los socialdemócratas deben demostrar que lo son en su práctica política: combatiendo las políticas de austeridad, defendiendo el Estado de Bienestar, considerando los derechos sociales como prioritarios frente a los intereses del capitalismo financiero, combatiendo el fraude fiscal, defendiendo lo público frente a las privatizaciones de la sanidad y la educación… cuestionando el tratado de libre comercio…

Estas políticas son imposibles teniendo al Partido Popular como compañero de camino. Por eso entendemos y compartimos el No del PSOE a Mariano Rajoy y llamamos a un pacto amplio por la regeneración democrática.

En Canarias también defendemos que el PP no entre en el Gobierno canario. CC y PP suman 30 escaños, los mismos que PSOE, Podemos, Nueva Canarias y la Agrupación Socialista Gomera. La suma de votos es notablemente superior con las siglas de izquierdas que la que da Coalición Canaria con el PP. ¿Seguirán los socialistas canarios mirando como único socio posible a Coalición Canaria, un partido del que no se fían?¿Están dispuestas las fuerzas que se dicen progresistas y socialdemócratas  a plantear una alternativa de progreso a los partidos conservadores que más tiempo han estado gobernando Canarias?

Y ya puestos a lanzar preguntas ¿serán capaces los dirigentes del PP de Canarias de aplicar en las islas la receta que tanto recomiendan en Madrid y dejar que lidere el Gobierno canario el partido más votado, o sea, el PSOE?

En el Cabildo de Gran Canaria hemos demostrado que tres partidos diferentes que defienden el Estado de Bienestar y la justicia social se pueden entender y pueden gobernar juntos. Lo dice el refranero popular: obras son amores y no buenas razones.