Ya está bien. Una irresponsable política migratoria

Ya está bien. El viernes pasado comparecí ante los medios de comunicación para hacer llegar a los gobiernos de España y de la Unión Europea el mensaje del hartazgo de Gran Canaria ante sus políticas migratorias en la isla. Ya está bien de ningunear a Canarias y a su Gobierno e instituciones insulares y locales, de maltratar a esta tierra y de vulnerar sistemáticamente los derechos humanos de las personas migrantes. Ya está bien de seguir insistiendo en convertir a nuestra isla en una cárcel, reproduciendo el modelo experimentado en Moria o Lampedusa. Ya está bien de ignorar las consecuencias de la pobreza, el hambre, la desigualdad, la pandemia (a los países empobrecidos apenas han llegado 25 vacunas), la violencia, las guerras, las persecuciones y la deuda histórica de Europa con el continente africano.

Durante todos estos últimos meses me han escuchado en repetidas ocasiones insistir en la denuncia del tratamiento de la crisis migratoria por parte de los Gobiernos de España y Europa. Es más, el pasado mes de septiembre escribí un artículo en este medio titulado “Políticas migratorias que generan odio” en el que alertaba de las peligrosas consecuencias que podían acarrear las nefastas políticas llevadas a cabo por ambas instituciones en Canarias. En aquel entonces ya denunciaba el hacinamiento en condiciones infrahumanas en el muelle de Arguineguín de unas 400 personas. Arguineguín llegó a albergar más tarde a 2.600 personas hasta convertirse en “el muelle de la vergüenza” cuyas imágenes dieron la vuelta por toda Europa.

Hoy ese campamento ha sido desmantelado, pero desgraciadamente la situación no sólo no ha mejorado, sino que incluso ha empeorado. Varios cientos de personas malviven en la actualidad en el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de Barranco Seco, sin agua, sin electricidad, y entre basuras. Hay algunos que han pasado allí más de 13 días, cuando el límite legal son 72 horas y entre ellos se han detectado incluso menores. Tal es la situación que el Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Canarias va a presentar una queja sobre este centro al Defensor del Pueblo. No descarto que el Cabildo analice en profundidad la posibilidad de acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).

Además, los migrantes que son puestos en libertad, tras pasar las 72 horas retenidos, son abandonados en la calle a su suerte, sin recursos, tan solo dependiendo de la atención de unas ONG que están desbordadas. Por si fuera poco, la policía, evidentemente cumpliendo órdenes del Ministerio del Interior, está realizando controles en el Aeropuerto de Gran Canaria para retener durante horas a africanos con papeles e impedir que viajen a la península al encuentro de sus familiares, amigos o conocidos. Se está incumpliendo la ley y se están violando los derechos humanos persistentemente, tal y como denuncian distintas organizaciones sociales.

Recientemente los medios de comunicación se han hecho eco de varios incidentes violentos en los que al parecer (siempre siendo muy cautelosos) se han visto implicadas algunas de estas personas migrantes en situación irregular. Aunque son hechos puntuales, era algo previsible que se pudiera producir. No se puede concentrar a miles de personas sin recursos en un territorio, sin atención y sin medios, y dejarlas desamparadas y menos en una situación de crisis como la actual. Las personas luchan por sobrevivir y se generan conflictos entre ellos e incluso con la población local. Además, la falta de control y la pésima gestión hace que sea imposible detectar a las que tienen un perfil conflictivo o que pudieran tener antecedentes en sus países de origen, lo que es un riesgo incluso para el resto de migrantes con los que conviven o han convivido en estos centros. Primero han convertido a Gran Canaria en una cárcel y ahora en una cárcel sin medios ni vigilancia. Esto tiene que parar ya o las consecuencias pueden ser muy graves.

Estos hechos han generado alarma y miedo. También estamos asistiendo al surgimiento de todo tipo de iniciativas y mensajes xenófobos y racistas, hasta el punto de que se ha creado un grupo de Whatsapp para ir a agredir a migrantes en el Sur y se han compartidos vídeos amenazando de muerte a un joven migrante. Esta persona afortunadamente ya ha sido detenida. Por las redes se están convocando “quedadas” para ir a por el “moro”. El partido ultraderechista, de cuyo nombre no quiero acordarme, no para de azuzar el odio y de subir en las encuestas.

Estoy muy sorprendido por la irresponsabilidad y el desastre del Gobierno de España en la gestión de los flujos migratorios en Canarias. Está generando un peligroso caldo de cultivo y un escenario idóneo para el auge de los discursos de odio y la intolerancia, en una tierra que se caracteriza por todo lo contrario. Para poner fin a este sinsentido es necesaria la activación inmediata de derivaciones a la Península, ya que mientras esta situación se produce en Canarias, allí hay miles de plazas de acogida idóneas que están vacías y lo van a seguir estando ya que la ruta marítima que está activa es la de Canarias y el COVID ha frenado las entradas por los aeropuertos. Echo de menos la solidaridad de las comunidades autónomas peninsulares y la voluntad del Gobierno por pactar con ellas acciones que favorezcan el acogimiento transitorio de los hombres y mujeres que han arribado a nuestra tierra a través de esta peligrosa ruta atlántica que tantas muertes está dejando en el camino.

Hay que habilitar más recursos estructurales para la gestión de las migraciones y para la puesta en marcha de centros de acogida dignos para estas personas, ya que vamos a seguir siendo uno de los territorios receptores de migrantes. Es imprescindible una mayor celeridad en las pruebas óseas para detectar la edad, porque se está dejando a menores en una situación de desamparo y porque muchos adultos se pasan meses conviviendo con menores. Por supuesto hay que implementar políticas activas de integración y sensibilización y de lucha contra el racismo y la xenofobia. Y a largo plazo es imprescindible un cambio radical en las políticas de migración, apostando por vías migratorias legales y seguras y por la migración como un factor de desarrollo para todas las partes implicadas.

Desde Gran Canaria me manifiesto, con toda la fuerza que supone representar a una población sensible y comprometida con los valores democráticos, pero a la vez exigente, ante las instituciones responsables de que este estado de cosas termine inmediatamente. Ya está bien.

Mentiras y crispación: la democracia en riesgo

Estábamos celebrando la tarde de Reyes, el miércoles 6 de enero, cuando empezaron a llegar imágenes inéditas desde Washington. Unos cientos de militantes ultraderechistas seguidores del presidente en funciones Donald Trump asaltaban el edificio del Capitolio con el objetivo de impedir que el Congreso de los Estados Unidos certificara los resultados de las elecciones, último paso necesario antes de la investidura del presidente electo de los Estados Unidos, Joe Biden.

Este hecho sucede después de una larga campaña del mandatario republicano y sus satélites mediáticos, incluso antes del inicio de las votaciones, denunciando, en base a mentiras, manipulaciones y datos inventados, que los demócratas habían cometido fraude y le habían robado las elecciones. Durante el largo y reñido recuento, la misma noche electoral, Twitter tuvo que poner un aviso en un tuit del presidente para alertar de que estaba difundiendo información no verificada y las principales cadenas estadounidenses cortaron la emisión de su comparecencia en directo.

Estas mentiras repetidas una y otra vez y amplificadas a través de redes sociales y medios digitales cuya finalidad es propagar el odio, fueron el desencadenante que llevó a un grupo de fanáticos a entrar en el Congreso con el objetivo declarado de impedir la proclamación del presidente electo: es decir, dar un golpe de estado. Es más, sobrepasaron la seguridad, obligaron a suspender la sesión y evacuar a los congresistas, provocaron 4 muertes y tuvo que intervenir la Guardia Nacional ante la inacción de Trump que no compareció ni hizo absolutamente nada por frenar la acción de sus seguidores.

Pero más que analizar este hecho sin precedentes, que nos debería poner en aviso sobre el riesgo que corren nuestros sistemas democráticos, me interesa particularmente la reacción de la derecha española, porque es una muestra de que están en una deriva que se asemeja mucho a la de la derecha estadounidense. En lugar de condenar sin ambages, como haría cualquier demócrata, el asalto a unas de las democracias más longevas del mundo, tanto PP, como Vox (abiertamente seguidores de Trump), como algunos cargos de Ciudadanos iniciaron un movimiento coordinado en redes sociales para equiparar la acción de la ultraderecha americana con una manifestación que tuvo lugar en 2016 en las inmediaciones del Congreso de los Diputados durante la sesión de investidura de Mariano Rajoy. Una manifestación pacífica (salvo casos puntuales y aislados) que fue durísimamente reprimida por la policía.

No fue algo improvisado, sino una estrategia planificada, como demuestra el hecho de que todas las sucursales de la derecha y sus cargos locales de toda España comenzaron a replicarla. Incluso en Gran Canaria, cuando condené a través de la red social twitter los lamentables hechos, varios cargos del PP insular, incluso una consejera del Cabildo, que no habían condenado el asalto, me atacaron porque según ellos, quien asalta las instituciones en España es “la izquierda” y mis “socios de gobierno”.

Que toda la derecha española, incluida la extrema derecha de Vox, se coordine para intentar justificar, y banalizar el asalto al Congreso de los Estados Unidos de América para evitar la proclamación de un presidente electo es gravísimo, pero lamentablemente no debería sorprendernos. Y no debería sorprendernos porque están siguiendo la misma estrategia que los ideólogos de Trump: negar la legitimidad de los gobiernos progresistas que están al frente de la mayor parte de las instituciones en España y hacer una oposición destructiva basada en la mentira, la manipulación y los discursos de odio. Cualquier cosa les vale para intentar llegar al poder.

No es necesario buscar mucho en la hemeroteca para ver declaraciones tanto de Pablo Casado como de Santiago Abascal refiriéndose al actual gobierno democrático como un gobierno ilegítimo. Ese tono descalificatorio es habitual en la oposición del Partido Popular (afortunadamente la extrema derecha no cuenta con representación en las instituciones canarias), también en el Cabildo de Gran Canaria. Mentiras, manipulaciones, acusaciones que rozan el insulto, ausencia de propuestas, negación de cualquier iniciativa que venga del grupo de gobierno aunque sea positiva para Gran Canaria y ataques personales, son las bases sobre las que se asienta su oposición, de la que está ausente cualquier debate maduro o propuesta concreta sobre los problemas que afectan a la mayoría de la población.

En 2016 el diccionario Oxford eligió “posverdad” como palabra del año. Ese mismo diccionario definía el término como algo que “está relacionado con o denota circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes a la hora de conformar la opinión pública que las apelaciones a la emoción y a las creencias personales”. Además de la mano de las redes sociales y nuevos canales de comunicación estos movimientos han conseguido generar una esfera pública paralela a través de noticias falsas y teorías conspiranoicas.

En varias ocasiones he señalado que nos encontramos tanto a nivel global como a nivel canario en un momento clave que va a determinar las próximas décadas. La concatenación de crisis (la “Gran recesión” de 2008, la crisis climática, la sanitaria, social y económica generada por la pandemia, el auge del populismo de extrema derecha antidemocrático) nos sitúan ante algunos de los mayores retos que hemos afrontado en la historia. Para solucionar la mayoría de los problemas necesitamos grandes acuerdos transversales, debate público sano y participación ciudadana.

Pero nada de eso va a ser posible si se sigue utilizando la mentira y la manipulación como principal estrategia política, si no se toman medidas contra la distribución masiva de noticias falsas que generan esferas públicas paralelas, cada vez más polarizadas e intoxicadas. Y sobre todo no va a ser posible si la derecha tradicional no se aleja del discurso de la extrema derecha global, si sigue importando sus estrategias y discursos, banalizando los riesgos del neofascismo y no se compromete, claramente y sin ambages, con la defensa de la democracia en todo su significado.

Y resulta más preocupante todavía que ciertos sectores de la izquierda o de movimientos ecologistas reproduzcan el modelo, lo hagan suyo y asalten las redes y los medios con ataques personales y mentiras flagrantes para descalificar a personas, instituciones o proyectos.Personalmente me entristece profundamente que, en un momento tan importante, en Gran Canaria no seamos capaces de llegar a acuerdos transversales, de tener debates maduros sobre las grandes decisiones en los que los desacuerdos no se conviertan en guerras y acusaciones personales. Y me entristece porque esa crispación dificulta y en ocasiones hasta impide el progreso económico y social de Gran Canaria, algo con lo que llevo toda mi vida comprometido.

Confío en que la salida del poder de Trump (y la manera en lo que lo ha hecho) y de otros referentes de la extrema derecha como Salvini, así como la emergencia de una sociedad civil cada día más crítica y activa nos permita dentro de poco dejar atrás el ascenso de la intolerancia e iniciar una nueva etapa de democratización y transformación sostenible de nuestros modelos de desarrollo. Desde el Cabildo de Gran Canaria estamos centrando nuestros esfuerzos para que esto sea así por lo menos en nuestra tierra.

Y para que esto sea posible tenemos que desterrar de nuestro entorno esas maneras manipuladoras, falseadoras de la realidad y descalificadoras de los adversarios políticos porque ya estamos aprendiendo que si no las combatimos nos dirigimos directamente a modelos fascistas y autoritarios que nos ponen la piel de gallina. Tenemos que salir de nuestras zonas de confort y descubrir y denunciar estas prácticas que no son neutrales o inofensivas sino que crean el clima, el ambiente donde soluciones dictatoriales acaban justificándose.

Cicerón plantea que la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio. Y el peligro es mayor cuando millones de personas viven en la incertidumbre o la pobreza y desesperadas se agarran a los nuevos mesías como salvadores de una realidad injusta que esa extrema derecha ha contribuido a crear y que en ningún caso va a resolver como la historia ha demostrado.

Nuestros retos para el 2021

El domingo 27 de diciembre viví un momento histórico, el inicio -en el centro sociosanitario El Pino- de las vacunaciones contra la Covid-19 en Gran Canaria. En los días siguientes se han ido vacunando a las 7.000 personas residentes en centros sociosanitarios y a todo su personal y en los próximos meses se continuará la campaña de vacunación por el personal sanitario y los grupos más vulnerables hasta llegar al conjunto de la población.

Ojalá ese momento que viví sea el principio del fin de la pandemia. Como dice la creadora de la vacuna, si cumplimos, en el verano podríamos recuperar la normalidad. Pero ahora nos toca ser responsables y acatar las normas de protección. No podemos bajar la guardia. Y parece que en estas fiestas navideñas lo hemos hecho. Pero 2021 también tiene que ser el año en el que comience la recuperación de la crisis económica y social provocada por la COVID y las instituciones públicas debemos jugar un papel fundamental en esa reactivación.

El Cabildo de Gran Canaria está decidido a ser una fuerza comprometida que impulse esta nueva etapa y por ello afrontamos 2021 con retos y tareas concretas que nos van a ayudar no sólo a reactivar la economía insular sino a avanzar hacia un modelo menos dependiente, más sostenible, más justo socialmente y basado en nuestros propios recursos.

La prioridad va a seguir siendo la lucha contra el COVID y el fortalecimiento de las políticas sociosanitarias. Vamos a dar continuidad a las medidas extraordinarias que tomamos en el año que acabó y que la ciudadanía ha reconocido como cercanas y eficaces, como por ejemplo el aumento en las ayudas de emergencia a los ayuntamientos, que pasaron de 1,7 a 6,5 millones de euros o el apoyo a las familias para evitar la pérdida de la vivienda. Desde el punto de vista de la inversión, el plan sociosanitario que va a crear más de 1.800 plazas para dependencia en los próximos años tiene consignada una inversión de 10,5 millones de euros. Paralelamente se impulsan las políticas públicas de vivienda. Obviamente seguiremos incentivando la creación de puestos de trabajo con ayudas para las empresas y planes de empleo con una aportación de más de 12 millones de euros.

Es evidente que a corto plazo la recuperación de nuestra economía va a depender de la vuelta a una actividad turística más o menos normalizada. Además de seguir apoyando y reclamando todas las medidas necesarias para el mantenimiento del empleo y de las empresas en el sector, estamos invirtiendo 14,5 millones en un plan de infraestructuras turísticas para San Bartolomé de Tirajana, Mogán y Las Palmas de Gran Canaria, destinado a aumentar el atractivo turístico de infraestructuras claves y la mejora de la calidad, sostenibilidad y accesibilidad del destino. Hemos captado también 3 millones de euros de fondos estatales para turismo sostenible.

Como he dicho en varias ocasiones esta crisis económica no ha hecho más que reafirmarnos en el proyecto de transformación sostenible de nuestro modelo de desarrollo. Un proyecto ambicioso e integral que se construye inversión a inversión. El año que viene 4 millones de euros irán al programa Gran Canaria Isla inteligente, que busca mejorar la gestión y los servicios públicos y el desarrollo de iniciativas empresariales basadas en la tecnología. Más concretamente se centrarán en la mejora del control de la calidad del agua y del consumo energético que conlleva su gestión y la utilización de un sistema de alertas para mejorar la prevención y extinción de incendios forestales.

Asimismo 2021 será el año en el que se finalicen las obras y entre en funcionamiento el Centro de Producción Audiovisual de Gran Canaria, que ha contado con una inversión de 3 millones de euros y que aspira a consolidar la isla como una referencia internacional para la atracción de rodajes y producción cinematográfica. Ya lo está siendo en el campo de la animación: muchas de las más importantes productoras mundiales han decidido localizarse en la isla.

Seguiremos impulsando la transición energética con 1,3 millones para la puesta en marcha de instalaciones fotovoltaicas en las cubiertas de diversos edificios del Cabildo de Gran Canaria. También será el año en el que comiencen las obras de la Central Hidroeléctrica de Gran Canaria, el salto de agua entre las presas de Chira y Soria, un proyecto estratégico que constituye la base del nuevo modelo energético y la lucha contra el cambio climático, reduciendo emisiones, aumentando la penetración de las energías renovables y permitiéndonos bombear agua a la cumbre para el sector primario.

Vamos a pelear en este ejercicio por la consecución del tren para Gran Canaria como eje estructurante de una propuesta integral de movilidad sostenible. Los gobiernos de Europa y España tendrán necesariamente que mojarse para hacer realidad una reivindicación insular que exige un trato igualitario con el resto del estado en transporte guiado. Al mismo tiempo seguimos abaratando los bonos para el uso del transporte público lo que ha conseguido aumentar su uso de manera significativa. Este año hemos hecho un esfuerzo importante con el bono joven.

En 2021 estará operativo el Instituto encargado de gestionar el Patrimonio Mundial de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, que tendrá 1,8 millones de euros de presupuesto para inversiones directas y aspira a convertirse en un ejemplo mundial de conservación y divulgación del patrimonio histórico y cultural, el medioambiente y el sector primario. También invertiremos 2,5 millones en diversos proyectos del programa «La Cumbre Vive» destinado a la reactivación y dinamización social, económica y cultural del corazón rural de nuestra isla. Daremos igualmente un impulso al Museo de Bellas Artes de Gran Canaria.

Para la mejora de la gestión del ciclo integral del agua, una de las cuestiones clave para la transición ecológica, hay consignados más de 12 millones de euros, que se destinarán a la planta depuradora de Guía-Gáldar (cuya ampliación se adjudicará este mismo mes de enero), la conducción de agua entre La Data y Ayagaures y la distribución de agua regenerada desde la potabilizadora de Jinámar. Por otra parte, la partida para el programa Gran Canaria Me Gusta y el fomento de la soberanía alimentaria aumenta un 31% y contará con 650.000 euros más.

El fomento de la industria y el comercio y de nuevos focos de generación económica y empleo es otra de nuestras prioridades. Para ello vamos a destinar 5,7 millones a la recuperación de los polígonos industriales y las zonas comerciales abiertas y 2,4 millones al apoyo al comercio local y la artesanía. Por otra parte, de los 15 millones destinados a convertir al Puerto de Taliarte en un referente de economía azul e innovación en 2021 se empezarán a ejecutar 1,5 millones.

La protección del medio ambiente y la biodiversidad, del paisaje y la gestión de residuos centrarán las inversiones medioambientales y de política territorial. El nuevo acceso al Ecoparque Norte (que ahorrará malos olores y ruidos a los vecinos de Hoya de la Plata en Las Palmas) contará con 2,5 millones. La reforma y modernización del Jardín Canario y del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre, 1,5 millones de euros. Invertiremos 1,2 en la renovación de la flota de vehículos contra incendios forestales y más de 2,5 millones en diversas actuaciones de renovación paisajística en la playa de La Laja, en la de Vargas y en el entorno de Gáldar.

Los ayuntamientos han sufrido un importante descenso en sus ingresos debido a la crisis económica. Es más importante que nunca que el Cabildo esté a su lado y apoye a las corporaciones locales, por lo que destinaremos 15 millones de euros al plan de cooperación con los ayuntamientos y 3 millones para las mancomunidades. Asimismo se pagarán los 3 millones de euros más de ayudas por los efectos de los desgraciados incendios de 2019. Desde el área de deportes se establece también un marco de colaboración con los municipios para la modernización e implementación de infraestructuras deportivas.

Pero tan importante como todo lo anterior es contar con una administración pública moderna, eficaz y transparente, cercana a la ciudadanía. Por ello empezaremos a ejecutar el plan de modernización y gobernanza del Cabildo, dotado con 1,5 millones y más de 80 proyectos (que presentaremos en breve) e implementaremos el proceso de transformación digital de la corporación así como la implantación de la administración electrónica. Mejoraremos también la formación del personal público, auténtico motor del Cabildo.

Aunque empezamos a atisbar el principio del final de la pandemia, es innegable que 2021 seguirá siendo un año difícil. Pero en los próximos años se va a producir una transformación que representa una oportunidad casi sin precedentes para modernizar nuestra economía y avanzar hacia la sostenibilidad. Y tal y como queda de manifiesto, el Cabildo de Gran Canaria cuenta con un modelo que lleva ejecutando 5 años y que se sustenta en proyectos e inversiones concretas para la mejora de nuestra isla y la calidad de vida de la gente de Gran Canaria.

Al comienzo del nuevo año es muy importante que mantengamos la voluntad y la decisión de resistir las dificultades y las desgracias que a nivel personal y colectivo estamos sufriendo. Y al mismo tiempo renovar la confianza en que juntas y unidos vamos a recuperar la ilusión y las oportunidades que hacen de Gran Canaria la isla del futuro.