El agua y la supervivencia

La historia de Canarias y de Gran Canaria es también la historia del agua. Desde la llegada de los primeros canarios, nuestra vida ha estado ligada al aprovechamiento de este recurso que, desgraciadamente, se está volviendo cada vez más escaso. El agua en Canarias es el factor decisivo para hacer fructificar las enormes posibilidades naturales de nuestra tierra. Desde la creación del Cabildo de Gran Canaria, la gestión del agua ha constituido una competencia fundamental que se ha materializado en la construcción de presas y canales, en la distribución de agua para la agricultura, en la potabilización y la  depuración.

Y hablar de agua es también hablar de energía pues la desalación, la depuración, así como su captación, transporte y distribución suponen un importante gasto energético. De la correcta gestión del binomio agua-energía y de que seamos capaces de encontrar soluciones técnicamente viables y medioambientalmente sostenibles para proveernos de este recurso a un coste razonable, va a depender una parte importante de nuestra soberanía hídrica, energética y alimentaria en un momento en el que el cambio climático está provocando que las sequías  en nuestra isla sean cada vez más persistentes.

Desde que asumimos el gobierno del Cabildo en junio de 2015 y la mayoría progresista aprobó el programa de gobierno, la política hídrica ha sido una prioridad. Desde hace décadas Gran Canaria obtiene la inmensa mayoría del agua que se consume (principalmente en las zonas urbanas costeras) de la desalación del agua del mar, un proceso muy intensivo en consumo de energía. Para hacernos una idea, en 2015 el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria (CIAGC), solamente para desalar agua de mar en las instalaciones públicas de su propiedad, consumió más del 5% de la energía eléctrica puesta en la red en la isla. No obstante, si tenemos en cuenta todos los procesos necesarios para obtener agua, esto supone entre el 15 y el 20% del consumo energético total de nuestro territorio.

Por ese motivo, en el año 2016 pusimos en marcha el programa “Renovagua”, un plan de actuaciones para el aprovechamiento de energías renovables en las instalaciones del Consejo, dotado con 18 millones de euros, con el objetivo de producir 10 MW de renovables y reducir la dependencia energética y económica de las plantas de desalación y depuración de los combustibles fósiles. Queremos disminuir en un 40 % el uso de energías convencionales en la producción y distribución de agua, dejar de emitir 17.000 toneladas de CO2 a la atmósfera y dejar de importar y consumir 4.670 toneladas de petróleo.

El pasado jueves 15 de octubre  inauguramos la nueva instalación fotovoltaica de la desaladora de Bocabarranco, en el municipio de Gáldar. Junto con el sistema minihidráulico en la Estación de Bombeo de Aguas Depuradas de Cuesta La Arena en Arucas constituyen las primeras actuaciones culminadas del Plan Renovagua y está en ejecución y a punto de entrar en funcionamiento la planta fotovoltaica de la desaladora Arucas-Moya. Estos tres proyectos han supuesto una inversión cercana al millón de euros.

Contigua a la instalación renovable de la desaladora de Bocabarranco también presentamos el proyecto de ampliación y modernización de la depuradora de Guía-Gáldar, un gran proyecto dotado de más de 10 millones de euros que aumentará la capacidad de tratamiento de la planta de 3.000 metros cúbicos diarios de aguas residuales a 5.000, reduciendo los olores. Dispondrá del primer tanque de tormenta de la Isla para recoger excesos puntuales de caudal y evitar vertidos. Esta trascendental inversión nos conecta con otro de los pilares de la política insular de aguas, la mejora en la depuración de las aguas residuales.

La distribución de agua regenerada para su utilización en el riego es la mayor muestra de la economía circular aplicada a la gestión integral del agua. En este sentido, además de la inversión anteriormente reseñada, se está haciendo un importante esfuerzo, y en los primeros nueve meses de 2020 el Consejo Insular de Aguas ya ha producido un 31% más que en todo el año 2019, pasando de  3.886.569 metros cúbicos a más de 5 millones de metros cúbicos. En este momento se utiliza para riego en Gran Canaria casi un 50% del agua que se trata en nuestras EDAR.

Por supuesto, el agua es la base del desarrollo del sector primario y por lo tanto del proyecto de soberanía alimentaria del Cabildo de Gran Canaria. Las persistentes sequías, que han reducido las lluvias hasta en un 75%, nos obligan, además de a seguir mejorando en la reutilización, a producir y bombear agua a cotas altas de la isla para permitir su distribución entre los agricultores. Esto supone un acto de reparación histórica ya que las primeras obras hidráulicas en la isla se hicieron para “trasvasar” el agua desde la cumbre a las zonas costeras en las que se concentraban la población y la agricultura de exportación.

En ese sentido emerge con fuerza el proyecto de la Central Hidroeléctrica de Gran Canaria, que bombeará agua hasta la presa de Chira para almacenar la energía renovable sobrante en el sistema generando en este proceso  un excedente de agua en torno a los 700.000 metros cúbicos por año, que a su vez se subirán hasta la Cruz de Tejeda para repartir el agua por toda la vertiente. Un agua que podrá ser utilizada por el sector primario y también para las reforestaciones y la lucha contra los incendios.

Hoy en día existen recursos hídricos en las zonas de medianías y cumbres que están siendo desplazados a zonas costeras -en virtud de unos derechos legales perfectamente vigentes – lo que está provocando un desequilibrio en la oferta. Para paliar ese desequilibrio estamos desarrollando un “Plan de riegos” en combinación con las actuaciones del programa “La Cumbre Vive” para dotar a las zonas de medianías y cumbres de los recursos hídricos necesarios.

Estamos desplegando redes radiales sobre las que posteriormente podrán conectarse las comunidades de regantes adquiriendo títulos de captaciones existentes, lo que permitirá disponer de caudales propios con los que ahora no contamos También estamos formalizando acuerdos de intercambio de aguas con titulares de aprovechamientos mediante los cuales se maximizarán los recursos disponibles en estas zonas, evitando los elevados porcentajes de pérdidas que se registran en su transporte desde las  medianías a la costa.

Asimismo, se están desarrollando plantas depuradoras naturales (biodepuradoras) para el tratamiento de las aguas de los pagos diseminados por este territorio, lo que tiene efectos medioambientales beneficiosos, además de la posibilidad de servir como fuente de recarga y, en función de los resultados, de reutilización de dichas aguas. De esta manera se recuperan infraestructuras hidráulicas que quedaron en desuso, aun teniendo vida útil, para maximizar los recursos disponibles y el uso de la tierra cultivable con eficiencia energética.

El actual gobierno viene desarrollando desde 2015 un proyecto integral de cambio de nuestro modelo productivo, que denominamos ecoisla, que supone avanzar en soberanía energética, alimentaria e hídrica, en sostenibilidad, igualdad y bienestar social, con la generación de empleo de calidad como prioridad. La política de aguas es una pieza fundamental de esta estrategia, que conecta con la economía circular, el cambio climático, la producción sostenible de alimentos y la eficiencia y ahorro energéticos.

Biosfera, Patrimonio Mundial y turismo

El Cabildo de Gran Canaria está comprometido con la recuperación de  la actividad económica de Gran Canaria y la reducción de los daños sociales que esta crisis está produciendo en nuestra gente. Estamos volcados en avanzar en todas las direcciones posibles para hacerlo realidad y el turismo es un sector fundamental que nos ocupa preferentemente. Esta semana hemos dado cuenta de una buena noticia a compartir: el Ministerio de Turismo ha seleccionado el plan de turismo sostenible para las Montañas Sagradas y la Reserva de la Biosfera que ha presentado nuestro Cabildo como proyecto preferente por su calidad y adaptación al medio social y natural.

Es de sobra conocido que el turismo es la principal actividad económica de Gran Canaria y de  Canarias y la que más empleo genera. A pesar de ello, cada vez son más las voces que reclaman una mayor diversificación para que nuestra economía sea menos dependiente de un único sector. Coincido plenamente con las demandas en este sentido, aunque creo que antes hay que acometer  la transformación del propio modelo turístico canario.

Estamos en un momento de máxima incertidumbre en el que, por primera vez, hemos visto cómo se paraba durante meses nuestro motor económico. Es doloroso y puede ser dramático por sus consecuencias sociales y económicas, pero también puede suponer una oportunidad para acelerar la transición sostenible y digital de un modelo turístico que se puede convertir en la palanca de desarrollo de otros sectores como la agricultura y la ganadería, los servicios digitales, la cultura y el patrimonio histórico o la gastronomía, mejorando nuestra capacidad para atraer a nuevos perfiles de turistas interesados en actividades que aportan mayor valor añadido.

Es por ese motivo que me parece de enorme transcendencia el Plan de Sostenibilidad Turística del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera que presentamos esta misma semana y que surge con el objetivo de convertirse en una referencia turística sostenible y diferenciada que complementa la oferta y los productos turísticos de Gran Canaria. El plan afecta a un territorio que ocupa cerca de la mitad de la isla. Por una parte encontramos el Paisaje Cultural de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña que se extiende a lo largo de 9.500 hectáreas de Tejeda, Artenara, Gáldar y Agaete, la mayoría insertadas en la Reserva de la Biosfera, que a su vez comprende más de 100.000 hectáreas en los municipios de Mogán, La Aldea, San Mateo y San Bartolomé de Tirajana.

Se trata de un  ambicioso proyecto que ha sido elaborado por la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria SPEGC, aunque ha requerido del trabajo transversal de diversas áreas del Cabildo (Presidencia, Medio Ambiente y el Instituto de Risco Caído y la Reserva de la Biosfera) y nos ha permitido ser uno de los dos únicos seleccionados en Canarias y uno de los 25 para todo el estado dentro del “Programa de Planes de Sostenibilidad Turística en Destinos” del Ministerio de Turismo. Cuenta con un presupuesto de 4,2 millones de euros de los cuáles un millón lo aporta el Ministerio de Turismo, otro la Comunidad Autónoma y el resto (2,2 millones) sale del presupuesto del Cabildo de Gran Canaria.

De manera planificada y en colaboración con los ayuntamientos, vamos a articular todos los recursos naturales, arqueológicos, culturales y etnográficos del territorio para ofrecer una oferta turística atractiva, tanto para los visitantes foráneos como para los locales y turistas atraídos por destinos singulares. Para hacerlo es fundamental aprovechar las tecnologías digitales y de la información con el fin de mejorar la accesibilidad y promoción y fomentar la innovación en las zonas rurales de Gran Canaria.

Por supuesto los principales activos del proyecto, además de los valores del paisaje y el territorio, son las capacidades profesionales, de la sociedad civil y de las empresas locales radicadas en la cumbre y medianías de Gran Canaria. Ellas deben ser las protagonistas, ya que uno de los fines que se buscan es el de generar actividad económica y aumentar las rentas de la población de la zona, fijando la población al territorio y frenando la despoblación. Para ello el Cabildo realizará acciones de impulso, dinamización y promoción para la producción de servicios y bienes por parte de actores locales a través de microempresas ligadas a nuevos productos y experiencias turísticas, en especial aquellas relacionadas con el turismo rural y de naturaleza, el agroturismo, el turismo activo y el cultural.

Dentro de las acciones destaca la recuperación de senderos para crear dos rutas de gran recorrido de más de 50 kilómetros diseñadas para cubrir en varias jornadas y constituirán un producto turístico específico para descubrir los atractivos del Patrimonio Mundial y de la Reserva de la Biosfera, y en la que jugarán un papel fundamental las casas y hoteles rurales, albergues y áreas de acampada, además de animar la actividad del resto de activos turísticos por los que discurre.

El plan nos va a permitir asimismo avanzar en uno de los objetivos del Cabildo desde la declaración de Patrimonio Mundial: la construcción en el municipio de Tejeda de un centro de referencia para centralizar la gestión y participación del Paisaje Cultural que actuará además como espacio distribuidor de guías y visitas, refuerzo de los contenidos museísticos y elemento emblemático del destino capaz de atraer visitantes por sí mismo y potenciar así el turismo en la zona, complementándose con el centro de interpretación de Artenara. Para este fin hay consignados 1,7 millones de euros.

La innovación y la digitalización de una parte de nuestra economía es fundamental para ser competitivos y generar nuevos puestos de trabajo de calidad, también en los entornos rurales. Por ese motivo el plan desarrollará una página web y una aplicación para móviles que dotará al público de una herramienta de interpretación de la Reserva y el Paisaje Cultural con funciones y contenidos multimedia basados en la realidad aumentada y la georreferenciación. Asimismo incluirá información relevante para el visitante sobre equipamientos públicos, así como información sobre usos y permisos.

Nada de esto tendría sentido sin una correcta conservación y gestión del entorno y los bienes, por lo que la segunda mayor inversión que contempla el proyecto irá destinada a  adecuar, embellecer, limpiar  y acondicionar estos bienes y su entorno inmediato, incluidos caminos, muros y senderos de interés patrimonial. También implantaremos un sistema de apoyo para controlar la carga en el territorio del Paisaje Cultural y la Reserva con el objetivo de gestionar el flujo de visitantes en los puntos de mayor interés turístico, el aforo de los centros de interpretación y la densidad de vehículos en las principales vías de acceso, con cuadros de mando que elaborarán informes periódicos basados en los indicadores turísticos que determina la Unesco.

El compromiso del actual grupo de gobierno con la cumbre y las medianías de Gran Canaria es indiscutible. Tras la declaración de Patrimonio Mundial creamos un instituto para la gestión integral y coordinada de Risco Caído y la Reserva de la Biosfera. Aprobamos también “La Cumbre Vive” un proyecto que ya fue presentado públicamente y que aúna participación ciudadana, cohesión social, cogobernanza, economía local, patrimonio cultural e histórico y sostenibilidad y que cuenta con 5 millones de euros de inversión directa.

 “La Cumbre Vive”  incluye  inversiones para mejorar los sistemas de riego y contra incendios en Tejeda y la Vega de Acusa, en Artenara, así como para la reforma del Parque de Otoño y la Finca Los Lavaderos y los puestos de producto local de la Cruz de Tejeda, uno de los enclaves turísticos emblemáticos del interior de la isla. Subvencionaremos al ayuntamiento de Artenara con casi un millón de euros para la adquisición de una planta de producción de pellets con restos agrícolas y forestales, impulsando de esta manera la biomasa como energía renovable, uno de los sectores con más potencial de desarrollo en la cumbre.

El agua es una de las principales preocupaciones de los habitantes de esta zona y también un elemento  indispensable para el desarrollo de cualquier proyecto tanto agrícola como turístico o ganadero, especialmente con los persistentes episodios de sequía que estamos sufriendo. El proyecto incluye también 2 millones de euros para la implantación de sistemas de depuración natural  y  la adquisición de diverso patrimonio hidráulico (pozos, presas, depósitos…) en varios pagos en el interior del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria. Igualmente contempla partidas destinadas al mantenimiento de senderos, la instalación de energía fotovoltaica en la cumbre y la adecuación  y potenciación de la Zona Comercial Abierta de Tejeda.

Las iniciativas de “La Cumbre Vive” sumadas a este Plan de Sostenibilidad Turística para el Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera constituyen un ambicioso e integral modelo de desarrollo para las medianías y cumbre, dotado de medios económicos e instrumentos de gestión y con carácter de continuidad. En un momento en el que la transición ecológica se ha convertido en una urgencia, Gran Canaria está dando pasos decisivos para convertirse en un referente de sostenibilidad social, ambiental y económica, con un modelo autocentrado que denominamos ecoisla.

Chira-Soria: agua y energía de futuro

Estamos en un momento crucial para Canarias y para Gran Canaria. Tras más de 10 años de políticas de austeridad, que comenzaron con la crisis de 2008, nos encontramos con una pandemia global y la emergencia de actuar contra el cambio climático para limitar el aumento de la temperatura y sus graves consecuencias. En nuestras islas, además, a esto se suman tasas de paro, pobreza y precariedad casi inéditas en los países desarrollados. Para combatir esta realidad necesitamos recursos muy importantes y pese a ser limitados, España va a contar con un paquete de estímulo de 140.000 millones.

Además los fondos específicos para las regiones ultraperiféricas han aumentado en 528 millones para los próximos 7 años. Igualmente, la coincidencia de gobiernos progresistas en todas las administraciones nos va a permitir que por primera vez en décadas se puedan llevar a cabo políticas keynesianas de inversión pública en sectores estratégicos, también en las islas.

Por ese motivo podemos afirmar que el porvenir de Canarias va a depender de lo que hagamos en los próximos años en los que tendremos una oportunidad para alcanzar la tan ansiada diversificación y modernización de nuestra economía, disminuyendo la dependencia del turismo, aumentando la implantación de energías renovables o creando puestos de trabajo verdes vinculados a la lucha contra el cambio climático. Nos estamos jugando el futuro.

En este escenario Gran Canaria cuenta por primera vez con un gran proyecto de economía verde que se puede convertir en el eje de la diversificación económica, ya que gira sobre dos de los factores claves de la economía del futuro, especialmente en islas como las nuestras: el agua y la energía renovable. El principal inconveniente para la penetración de las energías renovables es su almacenamiento. A diferencia de las fósiles, no es posible controlar cuándo va a haber viento o sol ni hacer coincidir la producción de energía solar o renovable con los momentos de mayor demanda. La consecuencia es que hay momentos (por ejemplo por la noche o los fines de semana) en los que se desperdicia energía (ya que puede que los aerogeneradores y las placas fotovoltaicas estén generando más energía de la que se precisa en ese momento) mientras que hay horas punta de gran demanda que no puede ser satisfecha (por la ausencia de viento o sol) poniendo en riesgo el conjunto del sistema.

Para responder a esta situación con recursos propios y sostenibles surge la propuesta de la Central Hidroeléctrica Chira-Soria. El proyecto, que se encuentra actualmente en información pública, constituye lo que podríamos llamar la Pila de Gran Canaria. La central utilizaría la energía sobrante en el sistema para bombear y almacenar en la presa de Chira el agua producida en una desaladora situada en Santa Águeda (Arguineguín). Cuando hiciera falta energía por la falta de viento o sol, esa agua se dejaría caer hasta la presa de Soria, y este salto generaría energía limpia siempre que hiciera falta. En resumen, permitiría almacenar energía renovable en forma de agua para que estuviera disponible en cualquier momento.

De esta manera se almacenarían 16 horas para los 200 MW de potencia instalada, valor muy superior al almacenamiento máximo actual de la batería de litio más grande del mundo, cuyo almacenamiento es ligeramente superior a 1 hora. Además, el diseño de la central permite producir energía y bombear para mantener los niveles de agua de las presas al mismo tiempo, constituyendo un hito tecnológico a nivel mundial. Nada de esto se podría hacer con baterías. Las baterías son complementarias pero nunca podrían sustituir a la central planteada y si lo fueran serían entre un 9 y 38 veces más caras y generarían una mayor cantidad de CO2. Sin contar con el impacto en el paisaje, la utilización de minerales extraídos de países empobrecidos, el problema de su eliminación y restitución cada quince años…

Chira Soria permitirá así un gran desarrollo de energías renovables al aumentar la producción de energía solar y eólica en Gran Canaria en un 36% y conseguir así que las energías limpias supongan entre un 51% y un 70%. Y también eliminar los ceros eléctricos (si se produjera un cero como en Tenerife, en apenas unos segundos se restauraría el servicio) y una fuerte reducción de las emisiones de CO2 (más de un 20%) cuyos valores medios en la actualidad superan las 200 toneladas/hora. Es sin duda la solución para alcanzar los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC): una penetración mínima del 42% de la energía de origen renovable y una reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero del 21%.

Además el proyecto cuenta con otra importante ventaja: para poder garantizar la operación de la central hidroeléctrica, es necesario aportar agua desalada a las presas con el fin de compensar las pérdidas y la sequía, mediante la planta desaladora de agua de mar, ubicada en la zona de Arguineguín, con una aportación prevista al embalse de Soria de 2,7 millones de metros cúbicos. Además de garantizar el funcionamiento, generaría un excedente de agua que se destinaría a cubrir las necesidades en la cumbre de Gran Canaria, mediante la elevación desde la Presa de Chira. Esto es tan importante como la función de servir de apoyo a la generación y penetración de las renovables. Tener las presas llenas, en estos momentos en que por falta de lluvias están casi vacías, nos va a permitir poder elevar el agua para regar toda la cuenca de Tunte, Mogán, Tejeda y Artenara, reforestar la isla y combatir los incendios, la mejor manera de luchar contra la desertización galopante a la que estamos abocados por el cambio climático. Porque desgraciadamente las lluvias van a ser cada vez menos y necesitamos producir agua de manera sostenible.

Es más, si por cualquier razón hubiese algún día un problema grave de desabastecimiento en la isla y no pudiéramos producir agua, las presas de Chira y Soria llenas nos permitirían subsistir y abastecernos durante seis meses. Por otra parte, la empresa que realiza la inversión, Red Eléctrica Española, está obligada a pagar como canon cada año al Cabildo de Gran Canaria – y durante sus al menos 75 años de vida- seis millones de euros que se podrían destinar a abaratar el coste de la producción de agua para la agricultura. Además el proyecto creará unos 3.500 puestos de trabajo, en un momento de extrema necesidad para nuestra tierra.

La primera fase del proyecto se remonta a 2011, cuando el Cabildo realiza un concurso para la adjudicación del proyecto que gana la empresa Endesa. Pero no es hasta 2015 – por cuestiones legales y de garantía de la competencia se subroga la obra a Red Eléctrica Española (REE)- cuando el proyecto experimenta un gran impulso. REE presenta una modificación a la que el Cabildo presentó alegaciones, que se contemplaron en gran parte, consiguiendo un proyecto con un alto encaje en las competencias sectoriales del Cabildo. Además, desde las distintas áreas del gobierno insular se está trabajando de forma coordinada y se han organizado reuniones con el Órgano Ambiental del Gobierno de Canarias, con el objeto de abordar el análisis del trazado soterrado de la línea de evacuación de alta tensión además de diversas mejoras medioambientales.

Hay personas de buena fe que por diversas vías han mostrado su preocupación por el posible impacto ambiental del proyecto. Las personas de Gran Canaria aman su tierra, su territorio y su paisaje y eso es algo que nos honra como pueblo y que admiro profundamente. El Gobierno progresista del Cabildo de Gran Canaria es el más comprometido con el medioambiente y la sostenibilidad que ha tenido la institución y por eso llevamos desde 2015 trabajando para conseguir que el proyecto tenga el menos impacto posible y para garantizar la restitución al estado original de todos los parajes en los que se vayan a realizar obras.

Los materiales extraídos para los soterramientos de las redes y la caverna se utilizarán para restituir espacios degradados por antiguas canteras y los espacios utilizados durante las obras serán restaurados y devueltos a su estado original. Es absolutamente falso que el Barranco de Arguineguín vaya a ser destrozado, la realidad es que su estado al final de las obras será el mismo que tiene en la actualidad. Solo quedará visible un sendero turístico, a modo de carril bici, anexo a la carretera actual. Las obras permitirán además erradicar muchísimas plantas invasoras que han colonizado el espacio. Y otro dato, las voladuras a realizar serán mucho menos que las que se tuvieron que hacer en las obras de la autovía del suroeste de la isla. La redes irán soterradas siempre que su enterramiento no genere problemas medioambientales superiores a si van al aire libre. Este proyecto, con su diseño pionero a nivel mundial, convertirá a Gran Canaria en un espacio de referencia y autosuficiente energéticamente, apoyado en energías limpias.

Se ha alegado también que la desaladora vierte salmuera y afecta a los sebadales. Es un argumento sorprendente dado que Canarias es el espacio territorial con mayor densidad de desaladoras por km2 en el mundo, con más de 300 plantas en explotación con una capacidad instalada de 600.000 metros cúbicos por día. En realidad la salmuera se vierte en todas las desaladoras de la isla y si las cerráramos no podríamos seguir viviendo aquí ya que no tendríamos agua para subsistir. Ante esto, en estos momentos el Cabildo participa en un proyecto con el CDTI para poder reutilizar la salmuera sin que se vierta al mar.

Por ello me entristece ver que en las últimas semanas, más allá de las dudas de las personas de buena voluntad, se ha puesto en marcha una campaña en distintas redes sociales para atacar el proyecto. Desde ataques furibundos en Facebook hasta recogidas de firmas que llegan, en su afán de sumar adhesiones, a la Patagonia. Porque además, lejos de plantear un debate sosegado sobre el proyecto y plantear alternativas, pretenden alarmar a la población con exageraciones y fake news al estilo trumpiano, planteando prácticamente un apocalipsis medioambiental sin ningún fundamento científico. Sorprende que tras 15 años de lucha por este proyecto, ahora, cuando se le incorporan las tecnologías más de vanguardia, salen algunos de los que siempre lo defendieron a decir que se ha quedado obsoleto. De traca.

Está claro que hoy, con los argumentos que esgrimen lo que se oponen a este proyecto, también estarían oponiéndose a la construcción de las presas de Chira y de Soria. Tenemos que ser consecuentes con nuestro discurso y si queremos una economía diversificada, no dependiente del turismo, basada en energías renovables y respetuosa con el medio ambiente necesitamos inversiones verdes que vayan en ese sentido. Y Chira-Soria puede y debe ser el pilar de esa nueva economía insular. Oponerse sin razones contundentes para ello, además de una postura reaccionaria es seguir condenando nuestra tierra a la pobreza.

107 años del Cabildo de Gran Canaria

El pasado miércoles conmemoramos, en el acto de Entrega de Honores y Distinciones, los 107 años desde la creación de nuestro Cabildo, del reconocimiento del papel de la isla y de su gobierno en la construcción de Canarias y de personas y colectivos que contribuyen con su trayectoria a hacerlo posible y a forjar una sociedad que nos identifica. Premiamos y reconocimos en veintidós  personas y colectivos los valores que crecen entre nosotros y renovamos el compromiso común de ganar los retos sociales, medioambientales, económicos y culturales que debemos conquistar siguiendo las enseñanzas de nuestra historia.

La conmemoración de este año está inmersa en la gran crisis que ha generado la pandemia de la COVID-19. Estamos comprometidos desde el Cabildo de Gran Canaria, desde el primer momento, en apoyar a las personas y a las familias que han sufrido directamente en su salud y hasta con su vida los efectos terribles de una enfermedad que, hasta el momento, no se ha podido controlar. Reitero nuestro pesar y nuestra condolencia por quienes han fallecido o están sufriendo la enfermedad y agradezco el esfuerzo de quienes combaten al virus en primera línea y de quienes hacen posible que sigan funcionando los servicios necesarios para garantizar la vida y la convivencia.

Lo que hoy somos es resultado de un largo camino en el que todas y todos hemos sido partícipes y colaboradores. Hubo y hay entre nosotros cientos de personalidades relevantes que lideraron y modelaron los grandes cambios que nos han hecho una comunidad moderna, democrática, ilustrada y confiada en sus posibilidades y recursos. El conjunto de hijos e hijas predilectas o adoptivos, los Can y los Roque Nublo que entregamos el miércoles reconocen una valía, un esfuerzo y una contribución indiscutibles al desarrollo de Gran Canaria. Gracias a todos y a todas por su generosidad y por convertirse en modelos que dan confianza y futuro a nuestro pueblo.

Ya lo decía Leonardo Torriani en su “Descripción e Historia del Reino de las Islas Canarias“ escrita en 1588 que “Es de creer que esta isla de Gran Canaria, favorecida por una particular influencia de las estrellas y sus habitantes tuvieron tanto valor y astucia, que en muchas cosas […], se pueden comparar con naciones nobilísimas, según en su tiempo se dirá, no sin admiración”.

Hemos sabido a lo largo de la historia reconocer las debilidades y fortalezas de nuestro territorio, de nuestra posición geoestratégica y aprovechar los recursos disponibles. Hemos protegido nuestra cultura, nuestra historia, nuestra habla para consolidar una identidad que nos fortalece, ganando así retos al tiempo. Hemos sido y somos resilientes para encajar las desgracias o las catástrofes y levantar y restaurar los daños volviendo a mirar a nuestras montañas sagradas que nos confirman que estamos en la tierra que elegimos. Nos reafirmamos en  que si nuestros antepasados resistieron nosotros también veremos una isla transformada porque siempre nos negamos a que fuera amordazada.

Y hemos inventado instrumentos sociales, económicos, fiscales y políticos que reconocen nuestra singularidad como islas en un archipiélago común, como la creación del Cabildo, la ley de Puertos Francos, el Régimen Económico y Fiscal de 1972 o el Estatuto de Autonomía que nos reconoce como nacionalidad con derecho al autogobierno. Hemos vertebrado así una sociedad insular y canaria, conformando, como afirma el doctor Antonio Macías, un espacio atlántico es decir europeo, africano y americano.

En momentos donde se oyen voces recentralizadoras y antiautonomistas, debemos reafirmar que el progreso de Gran Canaria ha ido ligado al autogobierno, al protagonismo del Cabildo como gobierno de la isla, a  la acción de la sociedad civil organizada y a una ciudadanía protectora de su identidad. Queremos avanzar en ese modelo de economía y de sociedad autocentradas en las potencialidades de Gran Canaria y menos dependiente de unos injustos mercados globalizados.

El año que ha transcurrido desde la última conmemoración es de los que costará olvidar. Presentamos una candidatura ante la UNESCO que rescató la mejor documentación arqueológica y etnográfica, que movilizó a quienes habitan y conservan ese patrimonio que aúna a Artenara, Tejeda, Gáldar y Agaete y que encontró la complicidad de todas las administraciones públicas para llegar a la asamblea de Bakú y recibir el apoyo emocionado y unánime de todas las delegaciones.  Hay que felicitar a todo el equipo que contribuyó a hacerlo posible y agradecer tanto trabajo cualificado, tanto esfuerzo de nuestros mayores que se corresponde con el valor de la comarca y tiene una proyección eterna. Es de justicia mencionar a nuestras mujeres y hombres dedicados a la agricultura, a la ganadería y el pastoreo, a la artesanía, a las queserías, al trabajo en los pozos y, en definitiva, a todas y todos los que han mantenido viva a nuestra cumbre y medianías.

No habíamos acabado de comprender el significado de esta declaración, cuando tres incendios voraces cruzaron la cumbre y pusieron en peligro las vidas y el patrimonio de cientos de familias y de todas las grancanarias y grancanarios. Pareció que el destino quería aguar la enorme alegría que toda la isla compartía. Pero con sudor, lágrimas, profesionalidad y una infinita solidaridad evitamos que se perdiera una sola vida humana. Y los daños materiales y medioambientales se están restañando con mayor decisión y agilidad que nunca, porque el Cabildo de Gran Canaria sabe que es de justicia. No puedo mencionar a cada una de las miles de personas –voluntarias y altamente cualificadas- y decenas de instituciones que ayudaron a apagar el fuego. Para ellas el mayor de los agradecimientos.

Aprovechemos nuestra historia para ganar los grandes retos que nos ilusionan para el presente y el futuro inmediatos. Y en esta riqueza que heredamos contamos con la compañía de don Benito Pérez Galdós que sigue siendo actual como todos los intelectuales y escritores universales. Hace cien años que nos dejó, pero estoy seguro de que estaría encantado de dirigirse a nosotros como hijo predilecto, con la misma lucidez con la que analizó la primera gran transición española  y alumbró el final del siglo XIX y el comienzo del XX.

Estamos en otro tiempo, pero Galdós sigue vigente porque su reflexión ahondaba en valores consustanciales con la dignidad de las personas y con el progreso democrático de los pueblos y ese análisis sigue siendo urgente. Pero, además, y eso si es preocupante, porque parte de las fracturas y las contradicciones que Galdós denunciaba y que la sociedad española padecía en el tránsito de los siglos y en los cambios de régimen  siguen sin resolverse. Debemos aprovechar sus enseñanzas y reconocer que hay síntomas que coinciden con su denuncia: la radicalidad de un pensamiento conservador que se manifiesta en movimientos de extrema derecha, la persistencia de la corrupción, el descrédito de la política o el incremento de la población empobrecida.

Reconocer a Galdós como hijo predilecto es un acto de justicia debida. La dictadura ignoró el centenario de su nacimiento en 1943 por ser liberal pero hoy festejamos orgullosos su obra imprescindible en la cultura contemporánea. Se puede discutir el que no se haya hecho antes, pero esa circunstancia nos permite hacerlo coincidiendo con la celebración de un centenario que está removiendo y estimulando la lectura y el reconocimiento de una obra inigualable. Es uno de los grandes reformadores de la España moderna.

Tiene sentido en los momentos que vivimos escuchar al Galdós regeneracionista que denunció la corrupción de las minorías gobernantes y de la aristocracia nostálgica de una monarquía absolutista. Mantuvo un compromiso permanente por valores esenciales de una sociedad sana como son la justicia, la libertad y la decencia en los asuntos públicos. Y en esa descripción magistral de la realidad sobresale una visión solidaria y transformadora de las mujeres de su tiempo excluidas de los derechos básicos.

El momento que vivimos es de una enorme gravedad y nos va a condicionar para los próximos años. Nadie puede evadirse de sus responsabilidades y nadie lo puede resolver por sí solo. Es la hora de la solidaridad, de la iniciativa, de la determinación sin desmayo para reducir los daños, para evitar desgracias irreversibles. El Cabildo de Gran Canaria está actuando con determinación. La prioridad es atender a las personas que han sufrido la enfermedad o viven situaciones de pobreza, paro o de falta de vivienda. Al mismo tiempo estamos poniendo todos los recursos disponibles para reactivar la economía, favoreciendo la inversión pública y apoyando a la pequeña y mediana empresa y a todos los sectores que la sostienen como el turismo, el comercio, la agricultura y la ganadería, la economía azul, la innovación y el conocimiento,  la industria, los servicios, la actividad portuaria y aeroportuaria y en general a todos los sectores generadores de empleo y riqueza.

Venimos de grandes celebraciones y grandes pesadumbres. Con la energía de unas y la resistencia de las otras, nos emplazamos para que Gran Canaria se consolide en el siglo XXI como sociedad afirmada en valores democráticos, referente en la sostenibilidad y la transformación energética y medioambiental, cohesionada socialmente, garante de la igualdad entre mujeres y hombres e identificada con su cultura y con la consecución de niveles superiores de educación para todas y todos.