Portada Antonio Morales


Un año nuevo de esperanza y progreso

Al acercarnos al final de este 2024, quiero dirigirme a todos los grancanarios y grancanarias con un mensaje de agradecimiento, esperanza y compromiso para el futuro. Este ha sido un año extraordinario, nuestra isla ha demostrado una vez más su liderazgo en sostenibilidad, inclusión social y capacidad para afrontar los desafíos globales con soluciones locales. Mientras celebramos la Navidad y damos la bienvenida al 2025, es importante reflexionar sobre los logros alcanzados y renovar nuestro compromiso colectivo con una Gran Canaria más fuerte y sostenible.

Estas buenas noticias vienen junto a nubarrones e incertidumbre que pueden quebrar nuestro ánimo y nuestra ilusión. Porque, como siempre pasa, las buenas noticias para la mayoría conviven con problemas en colectivos más vulnerables. Y es que aunque no siempre las veamos, hay realidades individuales o familiares que rompen esta tendencia general. Por eso, al valorar el año que acaba y sobre todo al mirar hacia el año que empieza, no cabe la autocomplacencia o el olvido de quienes lo pasan mal.

Pero, al mismo tiempo, encarar los próximos meses con optimismo y con determinación nos ayudará a conseguir mejor los objetivos. En psicología se habla de la profecía autocumplida porque sucede que tenemos más probabilidades de tener éxito cuando afrontamos la realidad con actitudes positivas que cuando la afrontamos con pesimismo o resignación. Eso es lo que trato de imprimir a la acción de nuestro gobierno en el Cabildo de Gran Canaria y, después de casi diez años, podemos decir humildemente que está dando resultado.

Deseo para el año 2025 mantener las claves que están permitiendo una estrecha colaboración entre la iniciativa pública del Cabildo de Gran Canaria y la iniciativa privada. Y está siendo posible fundamentalmente porque las prioridades están claras y trasladadas a los presupuestos, de manera que no son meras declaraciones de intenciones sino acciones realmente ejecutadas. Se reconoce que Gran Canaria tiene un libro de ruta, unas prioridades mantenidas y programadas. La estabilidad de gobierno y estar centrados en la atención a las personas, son otros factores que debemos prolongar el próximo año. Y la consecución de grandes consensos que permitan una coincidencia de la mayor parte de la población con un cabildo cercano y próximo, es la tercera de nuestras intenciones.

Si miramos hacia el año que acaba, uno de los hitos más destacados que ratifica esta valoración general que he realizado, ha sido la confirmación de Gran Canaria como una de las sedes del Mundial de Fútbol 2030. Este reconocimiento es fruto del esfuerzo conjunto de instituciones y hombres y mujeres que han trabajado incansablemente para situar a nuestra isla en el mapa global. El estadio de Gran Canaria será renovado para este evento, con una infraestructura moderna y sostenible que estará a la altura de las exigencias internacionales. Las obras empezaran en el nuevo año que comienza dentro de pocos días. Más allá del impacto económico que supondrá para el turismo y el comercio local, el Mundial será una oportunidad para mostrar al mundo los valores de hospitalidad, diversidad y excelencia que definen a nuestra comunidad. Se iniciarán, igualmente, las obras del nuevo Centro Insular de Deportes.

Otro logro destacado es el avance en el proyecto Salto de Chira, una iniciativa clave para nuestra transición energética y la lucha contra el cambio climático. En el 2025 veremos entrar el agua a las presas. La próxima inauguración de la desaladora asociada al proyecto representa un paso firme hacia la seguridad hídrica y la soberanía energética de Gran Canaria. El Salto de Chira es mucho más que una obra de ingeniería; es una declaración de intenciones sobre el tipo de isla que queremos ser: innovadora, sostenible y resiliente.

Gran Canaria ha reafirmado su liderazgo en materia de transición energética y ecológica, convirtiéndose en un referente a nivel nacional e internacional. El próximo año será clave para la eólica marina, que permitirá aprovechar los recursos naturales de nuestra isla con el fin de generar energía limpia y reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles. También la geotermia nos empezará a mostrar sus inmensas posibilidades en el año que está por empezar.

Acabamos de aprobar nuestra Estrategia para la Transición Energética y el próximo año tendremos la de Economía Circular. Estas acciones no solo protegen nuestro entorno natural, sino que también generan nuevas oportunidades económicas y empleos verdes. El compromiso de Gran Canaria con la sostenibilidad es claro: ser una isla que cuida su biodiversidad y garantiza un futuro habitable para las próximas generaciones.

En 2024 también hemos seguido avanzando en el desarrollo de infraestructuras sociosanitarias, que incluye tanto la creación de 2.000 nuevas plazas como la mejora de instalaciones existentes. Hemos caminado hacia un modelo que prioriza la dignidad y el bienestar de nuestras personas mayores y colectivos vulnerables. Este esfuerzo responde a una demanda histórica de nuestra sociedad, a la necesidad de dar una respuesta adecuada a la dependencia y refuerza nuestro compromiso de garantizar servicios públicos de calidad. En 2025 inauguraremos distintos centros sociosanitarios en la isla e iniciaremos otros tan importantes como el situado en el antiguo psiquiátrico o en las antiguas oficinas de la Seguridad Social. La atención sociosanitaria no es solo una política social, sino un acto de justicia y humanidad. Estos avances son posibles gracias a una gestión responsable y a la colaboración entre instituciones, que seguirá siendo clave para afrontar los retos del futuro.

En el ámbito cultural, el año 2025 nos pondrá a las puertas de la  inauguración del Museo de Bellas Artes de Gran Canaria, conocido como MUBEA. Este espacio se convertirá en uno de los museos más importantes de Canarias, albergando una colección que reunirá lo más destacado de la excepcional producción artística canaria, enriqueciendo nuestra vida cultural y reforzando nuestra identidad como isla de creatividad y talento.

Pero el próximo año nos traerá muchos más grandes desafíos y oportunidades. Empezaremos con las expropiaciones para las obras del tren de Gran Canaria; iniciaremos las obras del nuevo edificio icónico y emblemático de Infecar,  lo que nos hará ser  el espacio ferial más importante de Canarias; empezará a funcionar el plató virtual, con la tecnología más puntera del estado español; pondremos la primera piedra del Radiotelescopio de Temisas, lo que nos hará estar presente en una red mundial de 80 radiotelescopios  para hacer un seguimiento del calentamiento global; continuaremos impulsando el puerto de Taliarte como centro estratégico de la economía azul en esta isla e iniciaremos las obras de 63 viviendas de alquiler social en El Secadero.

Y si todo esto está siendo posible es gracias a que Gran Canaria está viviendo el periodo de estabilidad política y progreso más prolongado de su historia reciente. También los indicadores de creación de empleo son los más  positivos desde la crisis económica de 2008.  El proyecto de cambio ecosocial que ha propuesto el gobierno del Cabildo de Gran Canaria ha conseguido concitar el apoyo mayoritario de la ciudadanía de la isla y la colaboración de todos los ayuntamientos así como de las instituciones públicas y privadas convencidas de colaborar en este proyecto común.

En estas fechas, quiero invitar a todos los grancanarios y grancanarias a reflexionar sobre los valores que nos unen. La solidaridad, el respeto y la capacidad de superar adversidades son pilares que nos han llevado hasta aquí y que seguirán guiándonos en el futuro. Aunque los desafíos globales son inmensos, desde la crisis climática hasta las desigualdades sociales, estoy convencido de que Gran Canaria tiene la fortaleza y el talento necesario para afrontarlos con éxito.

La Navidad es también un momento para expresar gratitud. Agradezco a todas las personas que, desde diferentes ámbitos, contribuyen diariamente al bienestar de nuestra isla. Desde los trabajadores sanitarios y educadores hasta los agricultores y pequeños empresarios, cada esfuerzo cuenta y construye el futuro que deseamos.

Quiero desearles a todos y a todas unas fiestas de Navidad llenas de alegría y paz, rodeados de sus seres queridos. Que este año nuevo venga cargado de oportunidades, salud y éxitos para cada uno y cada una  de ustedes y para nuestra isla. Juntos, seguiremos construyendo una Gran Canaria que sea motivo de orgullo para sus hombres y sus mujeres.

El ejemplo de La Aldea

Nos acercamos al centenario del triunfo de los hombres y mujeres de La Aldea en su lucha por la propiedad de la tierra. Se saldó con un decreto del ministro Galo Ponte en 1927 por el que se expropiaba la histórica Hacienda Aldea de San Nicolás, de 1.950 hectáreas, valorada en quinientas cinco mil pesetas de entonces, y se entregaba a los 400 agricultores que venían cultivándola hasta que se generó el pleito a comienzos del siglo XX. Estamos ante un hecho histórico muy importante que corre el peligro de olvidarse o desconsiderarse por  la catarata de acontecimientos que vinieron posteriormente y por la vertiginosa marcha de la historia contemporánea que pareció acelerarse justo años después de estos sucesos.

El pleito por la propiedad de la tierra agrícola de La Aldea comienza a principios del siglo XVII cuando los campesinos cuestionan la posesión de la nobleza, que reside fuera de la isla, sobre los espacios que cultivan y reclaman su derecho a disponer de esos terrenos. La esperanza de la llegada de gobiernos liberales en España anima a los colonos a amotinarse a comienzos del siglo XIX, repartiendo la Hacienda en la confianza de un cambio de Régimen. Esa esperanza se frustra y tendrá que pasar un siglo más para que, con nuevas y significativas movilizaciones, obliguen a una intervención del Estado que culmina con el famoso Decreto expropietario de Galo Ponte que reparte las tierras entre los agricultores que las cultivaban. Tres siglos de lucha con un final que hizo justicia.

Aquella reivindicación y aquella victoria fueron decisivas para entender el progreso de La Aldea durante el siglo XX y su conformación como una sociedad agraria que generó empleo, atrajo nueva población y propició la creación de un tejido empresarial en torno a la agricultura de exportación. Supuso el tránsito de una sociedad feudal a una sociedad moderna gracias al empuje y a la determinación de una población que no se rindió a las presiones del poder caciquil y aristocrático de entonces.

En la historia de los pueblos hay experiencias decisivas que condicionan su identidad y determinan su organización, sus relaciones y su proyección de futuro. La historia es “un incesante volver a empezar” y puede ser esa constancia de volver a empezar lo que le ocurriera al pueblo aldeano desde el principio de sus tiempos históricos después del derrumbe de la sociedad aborigen.

La trascendencia de aquellos acontecimientos va más allá de La Aldea y repercute en el conjunto  de Gran Canaria. No solo por su ejemplaridad sino porque permitió la modernización de la producción agraria consiguiendo condiciones similares en toda la isla y garantizó unos ingresos dignos a la mayoría de la población. Las nuevas empresas que se constituyeron con ocasión del reparto de tierras legalizado pudieron organizarse en cooperativas y sociedades que dieron fortaleza a la estructura empresarial agraria grancanaria.

De aquellas movilizaciones quedó en la memoria colectiva el convencimiento de que La Aldea era un pueblo resistente y decidido y de que los poderes que nacieron de la conquista y que dominaban la política y la judicatura generaban una fractura y una parálisis social que obstaculizaban la modernización de la isla. La revuelta de La Aldea vino a denunciar esa situación y a terminar con las consecuencias de los injustos repartos de tierras y agua que se habían producido a partir de la conquista castellana.

Estos acontecimientos vienen a desmentir la idea de que la sociedad canaria ha sido incapaz de enfrentarse a situaciones de injusticia y dependencia que han limitado nuestros derechos y retrasado el progreso social. Es cierto que, como en el caso de La Aldea, no son acciones inmediatas y tenemos que esperar demasiado tiempo para resolverlas, pero se desmorona el mito de nuestra pasividad o  de nuestra tendencia a la resignación. Las canarias y los canarios tenemos capacidad y experiencias de transformación que nos sirven para confiar en nuestra capacidade de crear futuro.

Lo que sí podemos comprobar es que somos un pueblo resiliente que resiste las adversidades sin destruirse y aprovecha esa energía para mantener la búsqueda de los objetivos que necesitamos. Lo que  ocurrió con el Motín de Agüimes, lo que ocurrió en la Aldea, se había producido una década antes con la creación del Cabildo de Gran Canaria o poco después con la división provincial para aumentar nuestro autogobierno o con la expansión del puerto de La Luz. Y en tiempos más cercanos lo hemos vivido con la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Y una enseñanza fundamental de la historia aldeana es que garantizar la máxima unidad entre todos los sectores implicados y el conjunto de la ciudadanía es la condición indispensable para avanzar como pueblo en cuestiones decisivas. Sucedió en los grandes acontecimientos que he citado, pero debemos mantenerla en los retos que tenemos que afrontar para el futuro inmediato.

Tenemos que avanzar unidos en la adaptación al cambio climático con la necesaria transición energética, hídrica y alimentaria. Es un reto en el que debemos comprometernos sin excepciones. Lo mismo tiene que ocurrir en nuestra justa reivindicación ante el Estado de encauzar equilibrada y solidariamente la acogida de los niños y niñas migrantes y sin referencias familiares entre todas las comunidades autónomas de España. Y con la misma resolución debemos reducir los niveles de pobreza de nuestra gente de manera que cada sector social asuma su parte de responsabilidad en la mejora de las condiciones de vida de la mayoría. Es imprescindible que rememos en el mismo sentido, como sociedad articulada, para diversificar nuestra economía alrededor de iniciativas verdes, azules o circulares.

La expropiación de las tierras benefició directamente a quienes las cultivaban. Estoy convencido de que Galo Ponte comprobó que no tenía sentido defender una propiedad que rentaba a quienes ni vivían, ni producían en la isla en contra de quienes sí generaban riqueza y progreso social ligado al territorio. Por eso hoy también necesitamos autogestionar nuestra riqueza para reducir la dependencia del exterior. Tenemos que favorecer un turismo sostenible que distribuya sus beneficios, incentivar al pequeño y mediano empresariado para que innove y aporte los nuevos servicios que la digitalización impone y formar a nuestra gente para que aporte talento y valor añadido.

Esta es la historia y a partir de aquí, desde el Cabildo de Gran Canaria y el ayuntamiento de La Aldea queremos conmemorar, difundir y compartir con toda la población la significación de estos acontecimientos, las enseñanzas que debemos extraer para afianzar nuestros valores y garantizar que las nuevas generaciones hagan suyas las conquistas que han hecho posible que La Aldea haya progresado y afianzado su identidad como sociedad libre.

Por eso, el Cabildo de Gran Canaria y el ayuntamiento de La Aldea han acordado un programa de actividades para actualizar la memoria de unos hechos que deben llenar de orgullo a toda la población, justa heredera de aquellas conquistas. Pretendemos también difundir ampliamente entre la sociedad aldeana y grancanaria en general la información y el significado de unos hechos relevantes al comienzo del siglo XX en nuestra isla. Y debemos impulsar la investigación histórica,  sociológica y política de unos hechos que han tenido gran repercusión.

La historia es para aprender de ella, más en unos tiempos modernos donde resurgen ideologías que parecían desterradas y que ahora, en tiempos de crisis, reaparecen. No debemos repetir los errores colectivos del pasado y  la celebración del Centenario del Pleito de La Aldea en este bienio de 1925-1927, va a ser un motivo para continuar unidos, labrando día a día la tierra que nuestros abuelos conquistaron. Renovamos así nuestro compromiso democrático por la igualdad y la dignidad de nuestra gente formando en ello a las nuevas generaciones para que promuevan la justicia social que la lucha de La Aldea nos facilitó. 

Por una Gran Canaria más justa, sostenible y solidaria

El Pleno del Cabildo de Gran Canaria aprobó el pasado día 3 el proyecto de presupuestos de este gobierno para 2025, una herramienta clave para avanzar en el desarrollo social, económico y sostenible de Gran Canaria. Este presupuesto, que asciende a 983.631.839 euros, representa un aumento del 7,3% respecto al ejercicio anterior y refleja nuestro compromiso con las personas, el medioambiente y el progreso económico en un contexto global lleno de desafíos. Es el segundo presupuesto de este mandato del Gobierno formado por PSOE y Nueva Canarias y su diseño responde al compromiso político adquirido con la ciudadanía a través de nuestro programa de Gobierno.

El actual contexto internacional, marcado por la inflación, los conflictos bélicos, las crisis climáticas y migratorias  y el auge de políticas totalitarias, nos obliga a redoblar esfuerzos para garantizar que Gran Canaria siga siendo una isla resiliente, cohesionada y orientada al futuro. En este escenario, asumimos con responsabilidad nuestro liderazgo como administración insular y reafirmamos nuestro compromiso con la sociedad grancanaria. Este presupuesto se centra en afrontar cinco grandes retos que consideramos esenciales para el bienestar de las personas y el desarrollo de la isla.

Uno de los pilares fundamentales es el refuerzo de la cohesión social y la lucha contra las desigualdades. Somos conscientes de que hay sectores de la población que enfrentan graves dificultades como el desempleo, la pobreza o la violencia de género. Por ello, destinamos más de 283 millones de euros, el 28,8% del total del presupuesto, a políticas sociales, el mayor esfuerzo en nuestra historia en este ámbito. Estos recursos permitirán ampliar los servicios esenciales para mayores, menores y personas con discapacidad, además de casi duplicar las plazas sociosanitarias existentes en la isla. Este incremento se suma al compromiso de mejorar la calidad de vida de las personas más vulnerables, reforzando los servicios públicos insulares y priorizando la igualdad de género.

En el ámbito económico, seguimos impulsando la dinamización y diversificación de la economía insular. Nuestro presupuesto incluye 315 millones de euros destinados a áreas económicas estratégicas, con un enfoque claro hacia un modelo sostenible y diversificado. Hemos logrado posicionarnos como el principal motor inversor de Gran Canaria, liderando la reactivación económica sin recurrir al endeudamiento. Nuestra capacidad de gestión financiera, que nos permite mantener una deuda extremadamente baja de apenas setecientos cincuenta mil euros, es un reflejo de nuestra responsabilidad y solvencia. Además, contamos con remanentes por más de 101 millones de euros, que nos otorgan flexibilidad para responder a nuevas necesidades y oportunidades. El 61% de los presupuestos se destina a la suma de políticas sociales y de reactivación económica.

Otro eje prioritario es la lucha contra el cambio climático y la adaptación a sus efectos. Estamos comprometidos con políticas activas que promuevan la movilidad sostenible, la reforestación del territorio, la soberanía energética y alimentaria y el desarrollo de energías renovables. Estas medidas no solo buscan mitigar el impacto ambiental, sino también fomentar una economía verde, azul y circular que garantice un futuro sostenible para Gran Canaria.

La protección del patrimonio cultural y natural es también una prioridad para nuestro Gobierno. Gran Canaria cuenta con una riqueza histórica y medioambiental única, que no solo nos identifica como comunidad, sino que también representa un potencial económico y turístico. Por ello, destinamos recursos a la conservación de espacios emblemáticos, la promoción de actividades culturales y la rehabilitación de infraestructuras patrimoniales.

La participación ciudadana y la transparencia son otros elementos clave de nuestro enfoque. Queremos construir una administración más cercana y abierta, en la que la ciudadanía tenga un papel activo en las decisiones que afectan a su entorno. Este compromiso con los derechos democráticos se traduce en un modelo de gestión que fomenta la implicación de los colectivos sociales, empresariales y sindicales en el diseño y ejecución de nuestras políticas públicas.

Los indicadores económicos y sociales recientes muestran signos alentadores de recuperación y esperanza. Gran Canaria ha alcanzado cifras de empleo históricas, con más personas ocupadas que antes de la pandemia y una reducción significativa del desempleo. La afiliación a la Seguridad Social ha crecido un 2,6% respecto a 2023, consolidando un mercado laboral más fuerte y dinámico. En el sector turístico, a pesar de una menor ocupación, hemos logrado ingresos récord de 5.459 millones de euros, un 25% más que en 2019, lo que demuestra la capacidad de adaptación y resiliencia de este sector estratégico.

En términos de inversión, este presupuesto refuerza nuestra capacidad para ejecutar proyectos clave en múltiples ámbitos. Y nos va a permitir dar continuidad a las inversiones en carreteras, áreas comerciales e industriales, políticas públicas de vivienda, renovación de las infraestructuras turísticas, mejoras de la movilidad y redes viarias, planes de cooperación de inversiones con los municipios y mancomunidades de la isla, apoyo a nuestra universidad pública, desaladoras, depuradoras, emisarios y otras infraestructuras hidráulicas, renovables, centros sociosanitarios como el antiguo psiquiátrico, las antiguas oficinas de la Seguridad Social o el colegio El Drago. Y también el  Museo de Bellas Artes, el nuevo Pabellón de Infecar, el nuevo Estadio de Gran Canaria, la remodelación integral del Centro Insular de Deportes, la rehabilitación de la Ciudad Deportiva Gran Canaria, parques arqueológicos y patrimonio histórico, empleo, reforestación, ecoparques agricultura y ganadería,  modernización de la administración,  promoción de viviendas…

Además, seguimos apostando por la innovación y la digitalización, pilares fundamentales para transformar Gran Canaria en una Isla Inteligente. Nuestro Plan Transforma, que moviliza alrededor de 1.500 millones de euros en inversiones, es un ejemplo claro de cómo estamos canalizando recursos hacia proyectos de alto impacto que benefician a toda la ciudadanía.

Tal y como se recoge en los datos estadísticos oficiales, es el Cabildo, -con los ayuntamientos y aquí también nuestro papel es fundamental, financiando gran parte de sus inversiones-, la administración que sostiene la obra pública en Gran Canaria en estos momentos.

Gran Canaria es una isla con fortalezas extraordinarias y este presupuesto está diseñado para potenciar esas capacidades. Contamos con un equipo de Gobierno cohesionado, una economía sólida y la colaboración activa de todos los sectores sociales. Sabemos que los retos son grandes, pero también lo son las oportunidades. Este presupuesto no solo es una herramienta de gestión, sino una declaración de intenciones: nuestra voluntad de construir una Gran Canaria más justa, sostenible y próspera para todas y todos.

Pino Ojeda, el poder de la palabra

Pino Ojeda, PinOjeda como ella firmaba, es una extraordinaria autora grancanaria, nacida en 1916 y fallecida en 2002, que ha permanecido olvidada durante décadas. Como muchas, desgraciadamente, por la sombra gris de la dictadura y el fanatismo. Afortunadamente, ha llegado la hora de redescubrirla y compartirla con todas las generaciones que no han tenido la posibilidad de conocerla y disfrutarla.

Entre las prioridades culturales del Cabildo de Gran Canaria está el recuperar y reconocer el valor literario, creativo y artístico de muchas personalidades que han permanecido en el olvido durante casi un siglo por razones políticas, de género, etc. Para iniciar este apasionante reto hemos organizado un programa que pretende extenderse en el tiempo y en toda la geografía de Gran Canaria bajo el sugestivo título de EL PODER DE LA PALABRA.

Y la mejor imagen de este proyecto la tuvimos el pasado miércoles 23 de octubre en el Teatro Cuyás de nuestra capital, cuando 650 estudiantes de institutos de Gran Canaria conectaron por primera vez con la obra de Pino Ojeda presenciando la representación de su obra inédita “Morir una sola vez“. Reconozco que hacía tiempo que no me emocionaba y esperanzaba a la vez al comprobar de nuevo el poder de la obra literaria en contacto directo con una juventud abierta y expectante.

Aprovechamos la ocasión para visibilizar y reconocer la producción literaria de una mujer vanguardia en su tiempo e invisibilizada como lo han sido decenas de mujeres canarias de gran talento. Este acto se va a divulgar con otros recursos comunicativos como videos, relatos y documentos que proyectarán una experiencia que estoy seguro hará disfrutar a miles de grancanarios y grancanarias.

Este proyecto se va a extender a nuevos autores y autoras canarias y va a reforzar la apuesta del Gobierno de la isla, a través de su área de Cultura, por la creación y la libertad en todos los centros educativos de secundaria de Gran Canaria y en el conjunto de la sociedad. Es una manera también de poner a disposición de los centros educativos los recursos culturales, patrimoniales, museísticos y documentales de los que disponemos para que el alumnado y el profesorado cuenten con referencias y estímulos acerca de los valores que nos identifican.

La campaña enlaza cultura, juventud e inteligencia artificial. Hemos recuperado una obra de teatro inédita e inconclusa de Pino Ojeda  y se ha completado utilizando la herramienta de la inteligencia artificial. Es todo un llamamiento para aprender a utilizar los nuevos recursos tecnológicos desde la autonomía personal, entroncándolos con la mejor creación literaria de las islas.

Pino Ojeda tuvo que sentirse muy feliz ese miércoles por vernos reunidos disfrutando de la palabra y valorando su obra como un pilar fundamental de la cultura canaria y universal. Estamos hechos de palabras. Nos hace humanos y nos hace libres. Porque la palabra es poderosa, tiene la capacidad de cambiar vidas, de mover corazones, de abrazarnos a otras  culturas y de unir a los pueblos.

Y es más necesaria ahora que nunca para hablar de paz en un mundo convulso, para denunciar las guerras genocidas como las de Israel en Gaza así como las violaciones de los derechos humanos en el mundo, el aumento de la pobreza y las desigualdades y los cercos a las democracias.

Como escribió Pedro Salinas, “No hay duda de que en la palabra cordial e inteligente tiene la violencia su peor enemigo (…) Solo cuando se agota la esperanza en el poder suasorio del habla, en su fuerza de convencimiento, rebrillan las armas y se inicia la violencia”.

Está en nuestras manos usarla para dejar una huella en el mundo. Si no fuera por la palabra en estos momentos no estaríamos hablando de Pino Ojeda y de su legado. Hoy Pino Ojeda nos sigue acompañando, nos sigue ayudando a comprender su época, a entender lo avanzada que era su visión y cómo gracias a mujeres como ella en la actualidad tenemos más derechos y somos más felices.

La palabra me sirve, como presidente del Cabildo, para pedir la confianza de las grancanarias y grancanarios, para informar de la ecoísla que se afianza en Gran Canaria, para compartir las preocupaciones por los riesgos del cambio climático, para defender a las personas más vulnerables.

Me marcaron las palabras de mis abuelos, de mis padres, de mis mejores profesoras y profesores. Sus consejos, sus enseñanzas, me vienen a la memoria muchísimas veces. Son como farolillos encendidos que guían mi camino en los momentos de oscuridad.

Quiero escuchar la palabra de la juventud porque las necesitamos valientes, críticas, solidarias, canarias,  creativas, respetuosas, firmes pero sin violencias…”Para que tú me oigas/ mis palabras/ se adelgazan a veces,” nos dijo Pablo Neruda. Sin temor a equivocarnos y, por tanto, a rectificar. Churchill lo expresó de una manera muy simpática: “A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada”.

El poder de la palabra es lo que nos da identidad, nos conecta con quienes queremos, da forma a nuestra memoria y a nuestras ideas. Siempre nos va a quedar la palabra, nadie nos la debe quitar. No podemos permitir que nos dejen sin ella. Debemos pensar con Blas de Otero cuando escribe: “Si he perdido la vida, el tiempo, todo/ lo que tiré, como un anillo, al agua;/ si he perdido la voz en la maleza/ me queda la palabra/.”

Le dije al alumnado que participaba en el acto del Cuyás que me gustaría que descubrieran la magia que hay en cada palabra que elijan, que encuentren en la literatura un refugio, un lugar donde volverse fuertes, críticos y, sobre todo, libres.  Les insistí en que es el arma más poderosa para cambiar el mundo, y está en sus manos hacerla suya. “Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos”, como cantó Gabriel Celaya

Los eventos que estamos organizando para recuperar la figura de Pino Ojeda y los que haremos para dar a conocer a otros creadores y creadoras de Gran Canaria, si dejan alguna huella, un legado, será gracias a la palabra. Pino Ojeda lo sabía. Le dolía hasta el mar en silencio: “¡Qué tristeza me invade en lo más hondo/ al verte tan sumiso y tan callado/.”

Con sus palabras llegó a nuestro interior, donde siguen resonando.  Para ella, como le contó en su día en una entrevista a Eugenio Padorno, “es el único medio para expresar lo inefable. La poesía no podría existir sin la palabra, porque la palabra es lo único que existe”. Por eso su verbo es una herencia imborrable. En tiempos convulsos, su obra es una inexpugnable fortaleza que nos permite protegernos de las tormentas y mirar con esperanza el futuro.