40 años de Roque Aguayro

Roque Aguayro, la Agrupación de Electores que gobierna el Ayuntamiento de la Villa de Agüimes desde las primeras elecciones democráticas de 1979, se encuentra inmersa en estos días en la celebración del 40 aniversario de su nacimiento. Me llena de emoción celebrar el cuadragésimo cumpleaños de un proyecto de trabajo compartido que nació de la profunda rebeldía contra una situación de carencia de libertades y de penurias socioeconómicas.

Agüimes jugó un papel importante en la historia de Canarias tanto cuando la habitaron los antiguos canarios como tras la llegada de los primeros españoles. En el andar de los siglos nuestra Villa ha vivido momentos de esplendor pero también etapas de profundas crisis sociales y económicas. La segunda mitad del siglo XX fue una época muy dura para nuestro municipio. Las guerras mundiales y la Guerra Civil española condicionaron el modo de vida de unos hombres y mujeres que vivían fundamentalmente de lo que daba la tierra. Al principio de los años cincuenta del siglo pasado muchas familias venidas de distintos lugares de Gran Canaria, y también de otras islas, se fueron asentando en la zona de costa atraídas por el cultivo del tomate que se expandía en nuestra comarca. Lo hacían en chozas, cuarterías o en hogares humildes que iban construyendo poco a poco, a lomos de la precariedad, en distintos asentamientos rurales que fueron dando lugar a poblaciones sin ningún tipo de equipamientos. Sin las infraestructuras básicas necesarias para garantizar una vida digna. Sin espacios para la educación o la atención sanitaria… Y soportaban además las limitaciones que imponía una dictadura que condicionaba las libertades públicas y la capacidad de luchar para hacer posible otra realidad que combatiera las carencias.

Surgió así un movimiento vecinal -en paralelo a un movimiento juvenil- que terminó confluyendo para hacer posible una acción transformadora conjunta que permitió romper el yugo de una situación insoportable. La pobreza, la ausencia de equipamientos, de agua domiciliaria, de alumbrado público, de saneamiento de aceras y de calles asfaltadas o las ansias de libertades y de recuperación de derechos sociales, fueron conformando una plataforma ciudadana en los últimos años de la dictadura de Franco que tomó la decisión de participar en las instituciones en las primeras elecciones democráticas. Era, en su mayoría, gente joven que no quería repetir la historia de sus mayores, que consideraba que el mejor tributo que les podían rendir era tomar las riendas de su pueblo, de su vida, de su futuro…

Nació así Roque Aguayro. Quería tener presencia en el Ayuntamiento para hacer oír su voz en los plenos municipales. Pero los vecinos y vecinas de Agüimes quisieron que fuera más allá. Intuyeron que era el momento para hacer oír sus voces, efectivamente, pero también para hacer realidad sus anhelos. Y lo hicieron realidad. Contagiaron el entusiasmo y la energía. El voto popular dio la mayoría a Roque Aguayro en aquella ocasión y ha seguido dándole la mayoría absoluta durante las últimas cuatro décadas.

Así la primera tarea que afrontamos fue la de hacer un municipio abierto, transparente, plural, participativo; hacer posible, desde la conjunción de esfuerzos, la construcción de un municipio moderno, de progreso, desarrollado, libre, feliz, orgulloso de sí mismo y autosuficiente. Nos tocó vivir un momento emocionante que supimos aprovechar para romper ataduras y para situar a Agüimes en el mapa del reconocimiento, del apoyo, del respeto… Recogimos el testigo de los que durante décadas y décadas, pelearon contra las duras condiciones de un territorio asolado por el viento y por el sol y contra los que tenían abandonado a este pueblo desde fuera. Y también desde dentro, cuando se hacía uso del centralismo más injusto para marginar a los barrios y a su gente, a los que se trataba como ciudadanos de segunda.

Nos inspiramos en el trabajo de tantas generaciones que lucharon de sol a sol para quebrar las injusticias y pelear contra los elementos naturales adversos para sacar a sus familias adelante. Lo he dicho en otras ocasiones, pero ellos (nuestros agricultores y ganaderos, nuestros pescadores, los trabajadores y trabajadoras del tomate, los trabajadores de la cal, de la sal y de los pozos, de la construcción, el pequeño comercio…), todos ellos, fueron la fuente primera de inspiración de un movimiento cultural, social y político, que se creó precisamente para luchar contra las injusticias, para defender un municipio equilibrado, un municipio más justo, más igualitario.

Galopando a lomos de ese compromiso hemos llegado hasta aquí. Navegando con la mayor de las ilusiones –viento en popa- seguimos forjando un futuro mejor para nuestro municipio, desde la certeza de que compartimos ganas y esfuerzos con toda la ciudadanía.

Ha sido dura -han intentado y siguen intentando hacernos daño- pero también ha sido fructífera la lucha. Donde no había nada, absolutamente nada, hoy tenemos equipamientos, servicios e infraestructuras de primer orden, muy por encima de la media de Canarias. Tenemos absolutamente claro que el bienestar individual y colectivo de los hombres y mujeres de una comunidad depende cada vez más de la capacidad de servicio y de la capacidad de gestionar servicios y recursos desde la cercanía a los vecinos. Los problemas de la gente requieren políticas pensadas y gestionadas desde la proximidad, con mecanismos y estilos de gobierno y de gestión participativos. Se tiene que trabajar cada día mirando a la gente a los ojos. Somos nosotros los que decidimos, sin que nadie nos imponga qué pueblo queremos, qué iniciativas públicas debemos desarrollar y cuál es la relación que pretendemos con los interlocutores sociales

Nuestro proyecto de trabajo, propio y singular, nos lleva a abordar las necesidades desde planteamientos globales e integrales que han ido evolucionando en función del discurrir de la historia y de los movimientos sociales, económicos o medioambientales… Nuestro trabajo, transversal, integrador, participativo, ha sido también en muchas ocasiones vanguardia de propuestas sociales, comunitarias, económicas o medioambientales. Hoy algunas organizaciones parecen haberlo inventado y lo llaman nueva política.

Roque Aguayro ennoblece la política. Hemos intentado siempre que ese viejo lema de Honradez, Preparación y Trabajo esté presente en cada una de nuestras acciones. Jamás nos han podido acusar de nada que no fuera defender el interés general. Hemos conseguido que el sentimiento de orgullo por lo logrado, por el trabajo compartido, se haya convertido también en orgullo de pertenencia a un municipio que ha sabido abrir nuevas sendas por las que avanzar para procurar la mejora de las condiciones de vida de sus vecinos y vecinas.

Y es especialmente importante el apoyo de nuestra gente, el de cada día, el de estos días de celebración. No hablo solo de las 10 mayorías absolutas y rotundas. Nunca nos hemos sentido solos, ni remando contracorriente, ni traicionando el mandato que recibimos. Y es justo que en celebraciones como esta recordemos a tantas personas queridas que hoy no pueden estar con nosotros celebrándolo. Nos han dejado pero están siempre presentes. Estarán siempre presentes. Han dedicado parte de su vida a los demás y hoy se lo reconocemos y lo aplaudimos…

Nunca se imaginó Roque Aguayro en aquellos primeros momentos que uno de sus miembros estaría años más tarde desempeñando la presidencia del Cabildo de Gran Canaria. Es el momento también para reconocer que ha sido posible gracias a Nueva Canarias, conformada por gente muy cercana con la que hemos transitado por esta historia durante todos estos años, desde aquella primera Asamblea de Vecinos.

Pero no todo está hecho. Tenemos que seguir defendiendo con uñas y dientes los logros alcanzados. Estamos viviendo momentos peligrosos para la democracia. Para los derechos sociales y laborales. Para las libertades alcanzadas. No podemos bajar la guardia ni renunciar a transmitir la historia vivida, lo conseguido y, sobre todo, el ánimo a no conformarnos con la realidad que nos pretenden imponer. No podemos desertar de la defensa de lo logrado y que ha sido fruto de un gran esfuerzo colectivo. Nuestros jóvenes tienen que conocer esta historia. Que lo que hoy disfrutamos no nos lo han regalado. Nuestros jóvenes tienen que saber que venciendo al miedo y las dificultades se puede conseguir cambiar la historia.

Después de 40 años le pido a la vida que a Roque Aguayro le acompañen siempre los ideales con los que nació y que siga defendiendo siempre la dignidad, la justicia social y el bienestar de los hombres y mujeres de esta Villa. Y que esta lucha se haga extensiva a nuestra isla, al archipiélago, al mundo. Larga vida para Roque Aguayro.

DERECHOS HUMANOS Y ESTUDIOS CRÍTICOS DE GÉNERO

Vivimos unos tiempos en los que se suele acusar a las instituciones de estar alejadas de la sociedad, de no escuchar las voces de la calle. Las personas que nos dedicamos a la política estamos acostumbradas a esta crítica, que también se hace a otras entidades como las universidades. Sin embargo la de Las Palmas de Gran Canaria tiene una seña de identidad que está escrita en su historia y nadie la puede borrar. Es una universidad que nació como respuesta a una demanda de la sociedad: el gobierno canario y el estatal se vieron obligados a escuchar a las decenas de miles de personas que salieron a la calle en esta ciudad a finales de la década de los ochenta del pasado siglo para reivindicar la creación de una universidad en esta isla.

Hoy esta universidad hace honor a su origen y a su historia con la creación de una Cátedra de Derechos Humanos y Estudios Críticos de Género. Porque las mismas calles que en 1988 se llenaron de gente para reivindicar esta universidad, volvieron a vivir una manifestación multitudinaria el pasado 8 de marzo para defender los derechos de la Mujer, para rechazar su discriminación y para condenar la violencia machista y todas las violencias que sufren las mujeres en este sistema patriarcal.

Hay que reconocer que no es el primer paso que da esta universidad. Ya hace años que esta institución académica trabaja a favor de la igualdad. Uno de los ejemplos es el Título de Experto Universitario en “Derechos Humanos y Género” que es posible gracias a la participación de jueces y juezas como la directora del curso, María Auxiliadora Díaz Velázquez, que conoce las consecuencias más duras de la desigualdad por su trabajo durante más de una década como magistrada del Juzgado de Violencia sobre la Mujer Número 2 de Las Palmas de Gran Canaria. Ojalá tuviésemos más hombres y mujeres comprometidos desde sus profesiones como María Auxiliadora en la lucha por la igualdad. Seguramente avanzaríamos más si tuviéramos más jueces, magistradas, políticos, periodistas, ciudadanos y ciudadanas con su nivel de compromiso. Esa colaboración entre la administración de Justicia y la universidad, con la participación del Instituto Canario de Igualdad, es el mejor de los caminos. En esa senda María Auxiliadora, la responsable de la Cátedra, y el rector Rafael Robaina saben que pueden contar con el Cabildo.

La relación que se establece entre “Derechos Humanos” y “Estudios Críticos de Género” en el nombre de esta cátedra, que se presentó a la sociedad en el Paraninfo el pasado día 9, no nos sorprende. Hoy asumimos que no se puede hablar de Derechos Humanos sin contar con la mitad de la población, pero han tenido que pasar siglos y muchas luchas para que seamos conscientes de ello. Recordemos que la referencia histórica de la mayoría de las democracias occidentales, la Revolución Francesa, que aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano del año 1789, no recogía el derecho de las mujeres a votar. Desde aquella declaración hubieron de pasar más de 120 años para que se reconociera el derecho al voto de  las mujeres a principios de siglo solo en algunos estados europeos, en el caso español en 1931 durante la II República. Y por fin tras la Segunda Guerra Mundial en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 se recogió el derecho al voto femenino como derecho humano fundamental. Dentro de poco se cumplirán 70 años.

Aunque la mujer ha sido invisibilizada en la historia, su papel ha sido fundamental para avanzar en los derechos de toda la ciudadanía. Algunas sufrieron la represión y fueron condenadas al exilio, como la canaria Mercedes Pinto durante la dictadura de Primo de Rivera, por defender en una conferencia pública el derecho al divorcio. Y fue una mujer, Eleonor Rooselvet, presidenta de la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, quien tuvo un papel importante en la elaboración y aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

El éxito de las movilizaciones del último 8 de marzo tras la histórica jornada del paro feminista nos obliga más todavía a poner la lucha por la igualdad en el centro de nuestra agenda política. Fuimos el primer Cabildo que creó una Consejería de Igualdad porque compartimos lo acordado en el Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica. 

El conocido como Convenio de Estambul de 2001 defiende que se  fomenten las organizaciones  de mujeres. En esa línea, desde el primer día de este mandato el Cabildo está contando con las organizaciones feministas canarias. Quiero aprovechar para reconocer el importante papel que jugó la Coordinadora Feminista de Canarias en los años de la Transición Política y en esta etapa democrática, tras 40 años de dictadura franquista que supusieron un afianzamiento del sistema patriarcal y un paso atrás en la igualdad. Las libertades y la democracia no llegaron a nuestro país como un regalo de unos señores (hombres, por supuesto) que se reunieron en unos despachos y se perdonaron el pasado. No. Las libertades llegaron gracias a una movilización social importante que en Canarias protagonizaron organizaciones sindicales, colectivos vecinales y la Coordinadora Feminista de Canarias. 

Creo que esta Cátedra de Derechos Humanos y Estudios Críticos de Género que se presentó el viernes día 9, con la presencia de la Ministra de Justicia y una importante representación de personas significadas de la política, la justicia, la universidad  y la sociedad civil, es un espacio de vanguardia mundial  necesario para que el feminismo y las mujeres ocupen el lugar que no tienen en la universidad, en los libros, en el pensamiento, en la sociedad en general. Porque esa lucha de la mujer que ha producido tantos cambios en las calles no nació a partir de las lecturas de unos libros que agitaban las mentes, sino que nació en las casas donde se sufría la desigualdad, nació a partir de las vivencias de las propias mujeres de la discriminación y la violencia. Lo explica muy bien la filósofa Amelia Valcárcel en su libro “Rebeldes hacia la paridad” cuando escribe: “No nos tocó enfrentarnos a una misoginia travestida o vagarosa, sino a las prácticas civiles y penales del Estado y al conjunto de la moral corriente. (…)No es el nuestro un feminismo por lecturas, sino por vivencias. Primero vinieron la rabia y el coraje. Las lecturas vinieron después”.

Esta nueva cátedra –la primera que se crea en España y posiblemente en Europa- es una oportunidad para que se estudien esas prácticas “civiles y penales del Estado” que desgraciadamente a veces se siguen expresando en algunas sentencias judiciales y esa “moral corriente” que sigue  presente en algunos sectores sociales. Prácticas que siguen justificando el patriarcado y las violencias que provoca sobre la mujer, que siguen señalando con el dedo acusador a las víctimas y justificando a los verdugos, que siguen cuestionando leyes, como la Ley Integral contra la Violencia de Género, que puede no ser perfecta y pueden faltar recursos, cierto, pero que ha sido necesaria para combatir una lacra social que en lo que llevamos de siglo ha causado en España más de 1.000 víctimas mortales, casi un centenar en Canarias, cuatro veces más que las muertes causadas por el terrorismo  en estos últimos 20 años. Una lacra social de violencias y abusos que, como recordó la magistrada Díaz, hace que siga existiendo un 70% de violencia de género no denunciada que hay que visibilizar al igual que otras formas de explotación como “el tráfico de personas, el acoso sexual, las tratas, los matrimonios forzados o la mutilación genital”.

Estamos ante una tarea de toda la sociedad. Como recoge el Convenio de Estambul la lucha por la igualdad y la no discriminación de la mujer nos atañe a todos. A los hombres, a la universidad, a las instituciones públicas, a la administración de Justicia, a los medios de comunicación, a la ciudadanía que se expresa en las redes sociales, a los docentes y la comunidad educativa…Todas y todos estamos en el mismo barco y debemos remar en la misma dirección, hacia la costa de la igualdad. Es cierto que en este terreno de la igualdad hemos avanzado mucho. Pero el sistema patriarcal sigue presente y se manifiesta en la cantidad de víctimas de la violencia machista, en la brecha salarial, en la invisibilidad de las mujeres en la historia, en el mundo de la empresa, en los sindicatos, en los partidos políticos, en el deporte, también en organizaciones sociales y también en la universidad. En la universidad española las mujeres catedráticas son menos del 25%, a pesar de que son mayoría cada año más en los grados, en los doctorados, y tienen  las mejores calificaciones.

Por eso creo que la Cátedra Derechos Humanos y Estudios Críticos de Género de la ULPGC puede ser un buen espacio para investigar, que no es otra cosa que hacernos preguntas. Y termino con algunas preguntas: ¿qué estamos haciendo mal para que la desigualdad continúe en casi todos los sectores de nuestra sociedad? ¿Por qué si ya están aprobadas las leyes que obligan a la igualdad, si esa igualdad está recogida en la Constitución y en nuestro nuevo Estatuto de Autonomía,  por qué si las mujeres son la mayoría de nuestra población siguen teniendo una representación minoritaria  en todos los ámbitos económicos, políticos y sociales donde se toman las decisiones? 

Mario Benedetti escribió que un amigo había leído en un muro en una calle de Latinoamérica: “Cuando teníamos toda las respuestas, nos cambiaron las preguntas”. Yo dejo estas preguntas aquí con la esperanza de que cambie la realidad, que no tengamos que esperar 200 años para lograr la igualdad, como pronostica Naciones Unidas, y que, por tanto, en los próximos años no tengamos que repetir las mismas preguntas. Para, como dijo María Auxiliadora  Díaz al final de su intervención, “vencer la dictadura impuesta por la historia a través de la desigualdad”.

EL CAMBIO CLIMÁTICO EN LOS TERRITORIOS INSULARES

El pasado 25 de octubre el Centro UNESCO  Gran Canaria, en colaboración con la ULPGC y el Cabildo de Gran Canaria organizó el Encuentro Archipiélago y Océano: Repercusión del Cambio Climático en los Territorios Insulares con la participación de expertos de distintos lugares del mundo. Si no estoy equivocado es la primera vez que se celebran aquí en Gran Canaria unas jornadas interdisciplinares que congregan a científicos, gestores y políticos de la Macaronesia (Azores, Madeira, Canarias, Cabo Verde) para debatir las medidas más adecuadas en la lucha contra el cambio climático y sus efectos en los archipiélagos.

Millones de refugiados del planeta han sufrido, sufren y seguirán sufriendo las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos. Es inhumano y suicida dar la espalda a esta realidad; el primer informe del Banco Mundial analizando los efectos del calentamiento global sobre los flujos migratorios en el mundo establece que más de 140 millones de personas de África, América Latina y Asia tendrán que emigrar de sus países antes de 2050. De ellas, 86 millones migrarán desde la cercana región del África Subsahariana.

Los últimos tres años, es decir, 2015, 2016 y 2017, han sido los tres años más calurosos registrados hasta la actualidad desde 1880. Y los factores del cambio climático a largo plazo, como las concentraciones de dióxido de carbono, el aumento del nivel del mar y la acidificación de los océanos, entre otros fenómenos preocupantes, continuarán a menos que actuemos. Además, esta situación afectará especialmente –está afectando especialmente- a los archipiélagos tal y como reflejan los diferentes informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU. En Canarias las afecciones empiezan a ser significativas: desvíos de los alisios hacia el este con el riesgo de cambios serios en el clima; calentamiento de nuestras aguas con la aparición de riesgos ligados a la tropicalización del clima; aumento del nivel del mar;  periodos prolongados de sequía y calimas y precipitaciones intensas; aparición de enfermedades tropicales…

Mientras Donald Trump seguía cuestionando la pasada semana el calentamiento global, un informe del IPCCC ha reflejado el impacto inmediato del cambio climático más allá de como se pensaba que iba a ser hasta ahora y afirma que evitar el daño requiere cambiar la economía mundial a una velocidad y escala que no tiene “antecedentes documentados”.

Los noventa y tanto científicos implicados en el estudio se basan en 6.000 artículos irrefutables  para describir un mundo con escasez de alimentos y aumento de los incendios forestales, así como la desaparición de una gran cantidad de arrecifes de coral para el año 2040. También observaron que si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan con el crecimiento actual, la atmósfera aumentará su temperatura en 1,5 grados en 2040, llegando a  una temperatura que el Acuerdo de París recomendaba no alcanzar hasta dentro de 82 años. Esto se traducirá en inundaciones de las costas e intensificación de las sequías y, como consecuencia, aumento de la pobreza.

Simplemente piensen que este estudio prevé, en un escenario de un aumento de la temperatura global en 1,5 grados, que países como EE.UU, Bangladesh, China, Egipto e India, entre otros, alberguen a 50 millones de personas que estarán expuestas a los efectos del aumento de las inundaciones costeras para 2040.

¿Cómo lograremos evitar esta situación? Los autores de  este informe lo dejan muy claro: se requiere transformar la economía mundial en unos pocos años y estiman que el daño del calentamiento global tendría un coste de 54.000 millones de dólares. Pero mientras concluyen que técnicamente es posible limitar el calentamiento a 1,5 grados, también muestran su desconfianza de que sea posible alcanzar un acuerdo político al respecto. Afirman que se requerirán impuestos elevados para las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y que la contaminación de efecto invernadero deberá reducirse en un 45 % con respecto a los niveles de 2010 para 2030, y en un 100 % en el 2050. También nos dicen que, para 2050, el uso del carbón como fuente de electricidad tendría que prácticamente desaparecer y producirse una reducción importante en el consumo de energías fósiles como el petróleo y el carbón. Las energías renovables, como la eólica y la solar, que representan aproximadamente el 20 por ciento del mix energético actual, deberían aumentar hasta en un 67 por ciento.

Pues bien, ante este panorama, quiero decir que el Cabildo de Gran Canaria en este mandato ha sido el primero de la historia de esta institución que se ha tomado en serio la apuesta por un desarrollo sostenible que logre, por un lado, rebajar nuestro impacto sobre los recursos energéticos, y por otro, conseguir un mayor autoconsumo y por tanto un importante ahorro en la factura eléctrica. Seguimos avanzando en la promoción de las energías renovables y la lucha contra el calentamiento global dentro de esa estrategia de convertir a Gran Canaria en una ‘ecoisla’. 

Y en ese marco, hemos ido poniendo en marcha diversas actuaciones para cumplir con el compromiso que adquirimos con la ciudadanía de lograr que Gran Canaria sea una isla sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Estamos instalando plantas fotovoltaicas y aerogeneradores en nuestros edificios y en las plantas de tratamientos de los residuos. La Red Insular de Cargadores para vehículos eléctricos en todo el territorio insular avanza a buen ritmo. Las subvenciones para la instalación de plantas fotovoltaicas en viviendas particulares han supuesto también un antes y un después en la implicación del Cabildo en la promoción de las energías renovables.

Estamos investigando e impulsando la búsqueda de nuevas alternativas que garanticen la soberanía energética Gran Canaria a través de la geotermia o la central hidroeólica de Chira- Soria. Nuestro Plan RENOVAGUA contempla una inversión de 18 millones de euros para la instalación de aerogeneradores,  plantas fotovoltaicas y toda una serie de actuaciones de ahorro y eficiencia energética vinculadas al ciclo integral del agua (desalación, depuración, riegos agrícolas, abastecimiento humano…). Por otro lado, tenemos en marcha el Plan de Cooperación con los Ayuntamientos y las Mancomunidades que plantea una inversión de 9 millones de euros para actuaciones relacionadas con las energías renovables y la eficiencia energética. 

Así mismo, hemos logrado impulsar el Pacto de los Alcaldes por el Clima y la Energía Sostenible en toda la isla y podemos afirmar con satisfacción que somos la única isla del archipiélago con todos los ayuntamientos adheridos a esta propuesta europea de lucha por la sostenibilidad de la Tierra. Incluye precisos y actualizados inventarios de emisiones de Gases de Efecto Invernadero de los 21 municipios y acciones para  contribuir a la descarbonización de la actividad humana en Gran Canaria.  Además, hemos elaborado una Evaluación de Riesgos y Vulnerabilidades frente al Cambio Climático con el apoyo de la Fundación Biodiversidad.

El Cabildo lleva también dos años ininterrumpidos trabajando en la configuración de una Estrategia Insular de Cambio Climático mediante un amplio proceso participativo. Durante este periodo hemos emprendido y desarrollado numerosas acciones y proyectos para conocer las vulnerabilidades de la isla y adoptar decisiones de adaptación a impactos y de mitigación de gases contaminantes. Hemos firmado recientemente un Convenio con la AEMET para hacer un seguimiento real de las afecciones del clima en la Isla; presentado  el proyecto INTERREG MAC-CLIMA; apoyado el Centro de Documentación de Cambio Climático y Medio Ambiente del Centro UNESCO Gran Canaria…

Estoy absolutamente convencido de que debemos y podemos hacer más en la lucha contra el cambio climático, redoblando esfuerzos desde la propia gestión pública y sensibilizando a la ciudadanía para que sitúe el calentamiento global en un lugar preferente dentro de sus preocupaciones. La mayor parte de las personas tienen vidas ajetreadas y multitud de cosas urgentes y cotidianas que atender. Y quizás deberíamos intensificar los esfuerzos para concienciar sobre algo llamado “calentamiento global”, aparentemente invisible y considerado erróneamente peligroso solo en el largo plazo. Es necesario convencerse de que luchando contra el cambio climático estamos protegiendo a nuestros seres queridos, nuestros hogares, nuestro territorio  y nuestros medios de vida.

Durante los últimos doscientos años, los seres humanos hemos demostrado claramente que podemos cambiar el clima, y lo hemos hecho en la dirección incorrecta. Ahora tenemos la oportunidad histórica de demostrar que podemos cambiarlo para hacer las cosas mejor. Les animo a todos a remar en esta dirección y a difundir  este mensaje.

MAESTRAS RURALES

El Día Internacional de las Mujeres Rurales, que la ONU ha fijado para el 15 de octubre de cada año, pretende reconocer el imprescindible papel que estas mujeres juegan en la agricultura, la ganadería, el emprendimiento y en la fijación de la población al medio. Coincidiendo con esa fecha el Cabildo de Gran Canaria, con la participación de las áreas de Igualdad y Soberanía Alimentaria fundamentalmente, organizó distintas actividades con la pretensión de visibilizar el papel de la mujer en nuestras zonas del interior de Gran Canaria.

En el marco de esa conmemoración y en colaboración con la Asociación de Desarrollo Rural de Gran Canaria (Aider), el pasado día 17 de octubre el Patio del Cabildo acogió un acto de reconocimiento y de agradecimiento al trabajo educativo y social que han realizado las maestras y los maestros de las escuelas rurales de Gran Canaria durante décadas y que ha sido muchas veces  ignorado o silenciado. 

Las escuelas rurales han conservado nuestros campos tanto como la lluvia, con la particularidad de que en ocasiones el agua nos faltaba y las maestras y maestros, siempre estaban allí a lomos de mula, a caballo cuando podían o andando largos kilómetros hasta acceder a los rincones más alejados de esta hermosa isla que abunda en barrancos, lomas y laderas. Son cientos los relatos  que nos hablan de las peripecias para mantener abiertas las escuelas, a principios del siglo XX, en todos los rincones de la isla, superando las inclemencias del tiempo o la orografía del terreno. Han sido y siguen siendo espacios de formación democrática, de liberalización de la mujer, agentes de cambio y transformación. Pienso ahora, por ejemplo, en las escuelas del Toscón de Tejeda o del Hornillo en Agaete. Significó una proeza abrirlas y mantenerlas abiertas durante décadas. No hubo institución que llegara a tantos sitios como la escuela, afortunadamente.

Las escuelas que nacieron en el frío de la montaña, como titula bien Pedro Socorro, supieron y saben calentar los sentimientos, las mentes, las habilidades de chiquillas y chiquillos capaces de grandes metas, porque se han educado en la austeridad, en el trabajo y en el amor a su tierra. 

Las escuelas rurales han permitido, durante decenios, que las familias pudieran permanecer junto a los cultivos, cerca de los frutales o cuidando el ganado porque sus hijos tenían un lugar donde recibir, por lo menos, las primeras reglas y las primeras letras. Las escuelas rurales se han pegado al terreno tanto que han formado parte de la cultura popular y nos han permitido conservar y transmitir tradiciones y conocimientos mantenidos durante siglos. Han jugado un auténtico papel compensador. Las mujeres y hombres del campo tienen una cultura arraigada, conocen como nadie los enigmas de la naturaleza, los secretos del clima, los rincones de la geografía, los dichos y sentencias de los mayores, las tonadas y estribillos que alegran las fiestas. Pero todos estos conocimientos no tenían, ni tienen reconocimiento oficial aunque constituyan auténticas enciclopedias. 

Para facilitar a sus hijos y a sus hijas esas credenciales surgió una escuela que pretendió acercar a toda esa juventud las oportunidades que desde finales del siglo XIX disfrutaban las clases urbanas adineradas. Los relatos agradecidos de profesionales, de técnicos, de empresarios, de artistas que le deben a esas escuelas el éxito en sus vidas y la promoción personal, son incontables. Porque tenemos que destacar, como siempre que hablamos de igualdad,  que esta institución es y fue siempre pública. Para reducir desigualdades, para erradicar la pobreza, para fomentar la cultura gratuita siempre es necesaria la iniciativa pública. Por eso, nos entristece cuando se cuestiona lo público o se reparan gastos en beneficio de la mayoría, desde una visión economicista que olvida la justicia social.

Las escuelas rurales han sido y son fuente de desarrollo rural. Sin escuelas, nuestros campos se despueblan, se empobrecen. No nos lamentamos lo suficiente cada vez que se cierra una escuela rural. He repasado con dolor la lista de escuelas homenajeadas, dentro de los Colectivos de Escuela Rurales, y cuando aparece la señal de cerrada, la desazón es enorme. Cuánto me gustaría que el programa del Cabildo de Gran Canaria de recuperación del sector primario, de apoyo a la ganadería y el medio rural revitalizara nuestros campos y se reabrieran esos centros que forman parte de la historia cultural de esta isla.

Y sosteniendo estas escuelas siempre han estado las maestras rurales, las maestras de escuelas unitarias. Han creado un estilo, una forma singular de tratar con su alumnado, con las familias, con el medio natural que rodeaba las escuelas. Han sabido incorporar al proceso de enseñanza todos los contenidos que las familias, el trabajo rural y la propia naturaleza proporcionaban. Han hecho de la educación un proceso tan natural que se fundía con las estaciones, con los tiempos de siembra, de siega o de recogida, con los colores de una flora fantástica como la nuestra y con la música de una fauna que anticipaba las notas del pentagrama.

Estas maestras se identificaron con el medio humano y natural y consiguieron unir voluntades y edades. Allí convivían y cooperaban el galletón de trece años con la niña de seis que al principio parecía asustada pero que pronto comprobaba que la escuela era una continuación de la era, del parral de su casa o de la fuente a la que concurría. Parte del progreso de Gran Canaria se debe a esta sabiduría, a esta entrega, a esta vocación que ahora nos sentimos honrados de reconocer públicamente. 

Gabriela Mistral les dedicó un poema  muy duro pero entrañable que nos habla de  que la Maestra era pura, (“los suaves hortelanos (…) han de conservar puros los ojos y las manos”), que era pobre, (“Su reino no es humano), que era alegre (“¡pobre mujer herida!/su sonrisa fue un modo de llorar con bondad. / Por sobre la sandalia rota y enrojecida, /tal sonrisa, la insigne flor de su santidad/).  Que fue muchas veces incomprendida (“Oh, labriego (pasaste sin besar su corazón en flor” (…) “Campesina…Cien veces la miraste, ninguna vez la viste/ ¡y en el solar de tu hijo, de ella hay más que de ti!”).

El trabajo de las escuelas rurales hoy agrupadas en los Colectivos de Escuelas Rurales, supone un acto de creación cultural de primer nivel. Han creado y están creando contenidos, materiales, recursos didácticos. Pero también han editado experiencias, estrategias de conocimiento del medio, de rescate de tradiciones orales, de folklore y juegos populares. Convendría que recopiláramos toda esa riqueza para testimonio de la mejor cultura educativa canaria. El Cabildo de Gran Canaria está dispuesto a colaborar para la pervivencia de toda esa riqueza cultural.

Seis Colectivos  de Escuelas Rurales asumen hoy  la representación de todas las que han luchado a lo largo de la historia por estas escuelas y por tanta gente del mundo rural grancanario. Los Colectivos de Santa Brígida-Vega de San Mateo, Firgas-Artenara, Gáldar-Guía y Agaete, Ingenio-Agüimes, Telde-Valsequillo, Moya y San Bartolomé de Tirajana, mantienen viva la llama de la escuela pública de los pagos rurales de Gran Canaria.

Estos homenajes miran con gratitud al pasado, pero deben también transmitir un mensaje de esperanza y de futuro. El progreso de Gran Canaria tiene que contar con el mundo rural. No podemos entendernos sin la identificación con nuestro paisaje. Así lo han escrito y dibujado nuestros grandes artistas como Pedro García Cabrera, Antonio Padrón, Tomás Morales o Felo Monzón. 

Y así lo pensamos quienes creemos que el futuro de Gran Canaria tiene que ser sostenible o no será. Y ese futuro verde, con una economía respetuosa con nuestras producciones y una atmósfera limpia para disfrutar de la  naturaleza que nos acoge, tiene que recuperar, potenciar, conservar nuestro mundo rural. En diálogo con otras zonas de progreso, pero afianzando las raíces que nos han hecho como somos.

Las maestras rurales presentes ese día en el Cabildo y las miles que las han precedido, han hecho grande esta tierra. No podemos dejar de reconocerlo y publicarlo para conservar sus enseñanzas.