Portada Antonio Morales


La movilidad sostenible en Gran Canaria

Las sociedades que progresan en calidad de vida tienen las mejores infraestructuras de movilidad. Carreteras, puertos, aeropuertos y redes ferroviarias componen los principales soportes para facilitar el movimiento de personas y mercancías. Avanzar hacia una movilidad sostenible que aborde los problemas de contaminación, congestión y siniestralidad, facilitará el desarrollo económico para toda la comunidad. Es necesario que el cambio de modelo energético que afronta nuestro territorio vaya a la velocidad de la implantación de un nuevo modelo de movilidad que dé respuesta a las necesidades de nuestras ciudades y los principales ejes de tráfico que se han desarrollado en la isla.

Nuestra realidad insular nos impone el reto de atender y cuidar nuestras comunicaciones. En este sentido, nos encontramos una red viaria eficiente que ha crecido con nuevas autopistas donde hace pocas décadas había barrancos bordeados por tortuosas pistas de tierra. Sin embargo, el crecimiento del parque automovilístico nos conduce a situaciones críticas por el excesivo tráfico de vehículos. Somos muchos más y nos movemos más, con una tendencia mayoritaria hacia el uso del automóvil privado. Una realidad que no varía a pesar de la aplicación de la gratuidad del transporte público y el fomento de la movilidad peatonal o personal y de que, en apenas un año, hemos pasado de 60 a 92 millones de viajeros en el transporte público insular. 

Contamos, además, con una organización del transporte público con dos operadores principales, uno en la capital y otro que cuenta con la concesión administrativa -hasta 2027- de casi todas las líneas del resto del territorio insular. La compra de un sistema de gestión única de billetes de guaguas, junto a la construcción del centro de control insular del transporte de viajeros permitirán el uso de los modelos de información inteligente para la organización del servicio, pero no solucionarán los problemas que cada día nos acucian con el actual modelo de movilidad.

Este tráfico y sus situaciones críticas precisan de respuestas urgentes por parte de las administraciones. Hay que facilitar la movilidad en los centros de gran actividad: comercial, cultural, deportiva, sanitaria, administrativa, industrial, turística, universitaria…; pero también en los pequeños núcleos de población, con sus necesidades específicas. Para Gran Canaria esta realidad es problemática pero también supone una gran ventaja, ya que nos permite vertebrar la movilidad de casi todas las actividades, y la mayor parte de la población residente y visitante, en el eje costero entre el noreste y el sur, la ruta entre dos de las ciudades más pobladas de las islas y la gran ciudad turística, entre el puerto y el aeropuerto, entre los polígonos industriales más grandes de Canarias y la mayoría de las zonas empresariales y comerciales.

Estamos en una isla superpoblada, sobretodo en la zona este, con una densidad de 1.400 habitantes por km2 y con una elevada motorización que nos sitúa en una cifra de 802 vehículos por cada 1000 habitantes, lo que es incompatible con el hecho insular y con un territorio frágil y escaso donde ya no es posible seguir haciendo carreteras, ampliando autovías, etc.

La solución por la que apostamos es la creación de una línea ferroviaria que una el norte y el sur. Un proyecto que permitiría que Gran Canaria deje de ser una de las principales aglomeraciones urbanas del continente sin servicio ferroviario. Tenemos muy claro que se trata de un objetivo que las administraciones canarias no podemos afrontar en solitario.

Por ello, hace unos días, junto al Gobierno de Canarias, presentamos al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, junto al Gobierno de Canarias, el proyecto de ‘Tren de Cercanías de Altas Prestaciones’ con una propuesta en la que el Cabildo lleva trabajando desde hace 15 años. Es una iniciativa madura que está lista para iniciarse. Está incluida en el programa de gobierno progresista que fue respaldado en las elecciones de 2023 y cuenta con la unanimidad de la corporación y un gran consenso social sobre cuál ha de ser la movilidad de futuro para la isla.

El planeamiento insular está definitivamente aprobado y todos los proyectos constructivos finalizados. Esto incluye la plataforma ferroviaria, el soterramiento de la mayor parte del recorrido del tren, reduciendo de esta manera su impacto, las estaciones concebidas como nodos intermodales (que conectarían con otros servicios y medios de transporte), los talleres, cocheras y áreas de mantenimiento, así como las instalaciones de electrificación, seguridad y comunicaciones. 

Este sistema ferroviario de Gran Canaria espera una demanda de 31 millones de desplazamientos, lo que convertiría esta línea en la segunda con mayor intensidad de demanda de España, según datos del Informe Anual del Sector Ferroviario 2019. Esto supondría que tendría rentabilidad financiera, dado que los ingresos de explotación cubrirán los costes; también será rentable en términos económico-sociales, con una Tasa Interna de Retorno (TIR) social del 7%, muy superior al 3% exigido por la UE para proyectos financiables.

Además de las razones de necesidad territorial, económica y social, nuestra demanda se asienta en la singularidad insular como territorio aislado y alejado y en el carácter de región ultraperiférica que se recoge específicamente en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, en cuyo artículo 349 reconoce la singularidad de las regiones ultraperiféricas y establece que las medidas de la UE deben tener en cuenta sus intereses, incluida la promoción de su desarrollo económico y social. Además, el artículo 107.3 del Tratado permite a los Estados miembros proporcionar ayudas estatales a las RUP para compensar las desventajas inherentes a su ubicación geográfica.

La inversión total para la infraestructura, de acuerdo con los proyectos constructivos, asciende a 1600 millones de euros, unos 28 millones por cada kilómetro. Una cantidad que contrasta con el coste de 80 millones por kilómetro gastados en el AVE de Asturias, si bien la media del coste de la red en España ha sido de 18 millones por kilómetro, en lo que influye la construcción de túneles y puentes.

La propuesta del Cabildo de Gran Canaria, sustentada por diferentes informes y reglamentos de la UE, insta al Gobierno de España y al de Canarias para la firma de un convenio marco específico con la Corporación Insular en base a lo establecido en el principio de solidaridad y hecho insular que reconoce la UE, potenciado por lo establecido en el Régimen Económico y Fiscal de Canarias, respecto a las inversiones en infraestructuras. El Convenio, con vigencia plurianual, garantizaría la financiación del tren de cercanías de altas prestaciones en Gran Canaria, según las fases de ejecución que se acordasen entre las partes, manteniendo la distribución 70%-20%-10% entre las administraciones estatal, regional y local.

Una segunda petición planteada por el Cabildo ha sido la Carta de conformidad del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para obtener ayudas europeas, lo que permitiría lograr la aprobación de las ayudas en la convocatoria CEF 2023, que financia a las regiones ultraperiféricas los costes elegibles hasta un 70%. En esta convocatoria se han solicitado 390 millones a Europa, de los que la UE aportaría  190 millones, mientras los 200 millones restantes serían aportados por las distintas administraciones. Con esta financiación se podría ejecutar el tramo entre Vecindario y el aeropuerto con sus cocheras, parque eólico de 13 MW para alimentar su movimiento con energía limpia, etc. 

Avanzamos así hacia la movilidad sostenible en Gran Canaria.

111 años como valedor de Gran Canaria

El pasado viernes celebramos el acto institucional de Honores y Distinciones del Cabildo de Gran Canaria en el Auditorio Alfredo Kraus, a escasos metros de donde se alza la escultura en bronce que lo homenajea. En ella, el tenor proyecta su mirada y su voz eterna hacia la inmensidad del océano, siempre con los pies firmemente anclados a la tierra que le vio nacer. Lo hace con una mezcla de arrojo, pasión, convicción y generosidad en la entrega de su talento innato. 

La fuerza de esta estampa de aplomo frente al vértigo nos evoca a la sociedad de Gran Canaria, que posee una expresión también propia, en diálogo permanente con su singular realidad atlántica, aislada y lejana. Con estos elementos, y con la misma maestría que demostró el escultor Víctor Ochoa al inmortalizar a Alfredo Kraus, nuestra realidad insular cinceló una obra única, con manifestaciones culturales y naturales sin igual. 

Esta travesía atlántica en la que seguimos embarcados y embarcadas atravesó tormentas temibles y sorteó bajíos y arrecifes traicioneros. Además, nuestra nave común ha permanecido a la deriva en los mares del olvido en demasiadas ocasiones. Por fortuna, la isla siempre ha contado con el viento a favor de sucesivas generaciones que han salvaguardado nuestras aspiraciones e ilusiones y que, con su ejemplo, han marcado claramente la ruta a seguir.

No es casualidad que dirijamos el foco hacia la gente de esta tierra. La pluralidad, el empuje y las esperanzas de esta sociedad isleña continúan siendo los destellos que guían la acción del Cabildo de Gran Canaria. La institución insular emergió, de hecho, de las profundidades e inquietudes de un territorio que demandaba contar con una estructura administrativa y política a la altura de los retos, los derechos legítimos y la dignidad de la isla y sus habitantes. La carta de navegación sigue siendo la misma para quienes actualmente ostentamos el honor y la responsabilidad de representar a este Gobierno de Gran Canaria.  

Este acto institucional que celebramos anualmente, sirve para remarcar la importancia del papel de los hombres y mujeres de Gran Canaria. Valores como los demostrados por las personas y entidades que honramos con los Honores y Distinciones del Cabildo de Gran Canaria, que han sido y son un espejo para el conjunto de la sociedad y, desde luego, para el ejercicio de la acción pública por parte del Gobierno de la isla. 

Pero en esta época, más que de vientos, podríamos hablar de tempestades que hacen temblar e incluso amenazan con derrumbar pilares sobre los que se ha sostenido nuestro modelo de vida, así como escenarios que dábamos casi por inmutables e incuestionables. 

Desde esta encrucijada, rodeada de barrancos, pero desde la que se divisan también nuevos horizontes, contemplamos el vasto paisaje de la historia insular y comprobamos que Gran Canaria ha sido y es una isla de resistencia. No lo podemos olvidar, sobre todo porque esta patria isleña, como asentó el poeta Nicolás Estévanez, es espíritu y es memoria. 

Siempre imaginamos a las islas con un faro en sus costas. En el año del 50 aniversario del adiós de uno de nuestros grandes poetas modernistas, Saulo Torón, viene a nuestro encuentro su poema ‘El faro de La Isleta’, definido por el autor como “un clarividente milagroso / que señala la ruta / del buen abrigo y el feliz reposo / al inquieto marino / que en el puente sondea el pavoroso / misterio de las sombras / luchando con el mar tempestuoso…”. Estos versos parecen desentrañar el designio de la labor pública, sobre todo cuando arrecian las dificultades.  

Porque no debemos perder de vista que algunos de los rompientes que tuvimos que sortear en el pasado siguen estando ahí, interponiéndose de cuando en cuando en nuestro rumbo, como ocurre con la lucha permanente para garantizar aquello que nos corresponde en relación al REF, la gestión de la inmigración, las aguas territoriales, el nivel de inversiones o nuestra movilidad, entre otros aspectos que evidencian que, en determinados ámbitos, ni se nos ve, ni se nos comprende.  

Con todo ello, resulta evidente que este Cabildo es heredero de la demostrada resiliencia y del clamor en la defensa de sus derechos por parte nuestra sociedad. Y hoy en día está más capacitado que nunca y dispone de un plan claro para ser la herramienta que necesita Gran Canaria para mantener vivo el espíritu de la isla de resistencia que siempre fue, hacer oír su voz diferenciada y enfrentarse con garantías de éxito a estos tiempos convulsos y de profundas transformaciones. 

Y debemos insistir en hacerlo con un modelo propio y rupturista, que sirva de contrapunto a los efectos perversos de la globalización desmedida, el capitalismo insaciable, la extensión global de la pobreza, las injusticias sociales o los ataques que pretenden hacer naufragar los modelos de convivencia basados en la paz y la democracia. 

Estoy convencido de que mantener nuestra esencia y nuestras convicciones, así como seguir las lecciones de nuestro devenir histórico, son los componentes de la fórmula certera para resistir al temporal de conflictos geoestratégicos y climáticos globales. Y no solo para seguir a flote, sino para avanzar con mayor firmeza, con la reconocible bandera de nuestra identidad canaria y grancanaria ondeando en lo más alto del mástil. Si dejamos, en cambio, de ser lo que somos, si lanzamos por la borda nuestra manera de estar en el mundo, será más difícil llegar a buen puerto. 

Frente a la incertidumbre, el Cabildo se alza en casa común de esta pasión compartida que es Gran Canaria. Y lo hace para liderar y convocar al conjunto de las personas y sectores de la isla de cara a seguir impulsando un proceso de cambio basado en propuestas innovadoras y sostenibles que nos han convertido en una auténtica referencia en cuestiones marcadas en rojo en la agenda mundial. 

Estas políticas son tan variadas como los desafíos a los que nos enfrentamos. Dentro de este marco se incluye la firme apuesta por las soberanías energética, hídrica y alimentaria, ejes también de la adaptación y mitigación de los efectos del calentamiento global. Además, el proyecto integral ‘Ecoísla’ ha puesto nuestro acento en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y ha demostrado nuestro convencido alineamiento con sus objetivos en el marco de un territorio donde se ha incrementado la conciencia medioambiental. 

Las ramificaciones de la planificación del Cabildo se extienden por el terreno de la diversificación económica, abriendo nuevos surcos productivos. Se prolongan también por la movilidad y el turismo sostenible, además de la sociedad del conocimiento y la innovación. 

Guarecen asimismo nuestro territorio y biodiversidad y, por supuesto, se abrazan al patrimonio cultural que nos define. Son señas de identidad que nos orientan en la oscuridad, como los rayos de sol y los haces de luna con los que nuestros antepasados y antepasadas organizaron su tránsito por este mundo, además de dejarnos un testimonio de comunión entre una comunidad y su entorno. Como escribió la poeta Chona Madera en su ‘Canción del regreso’: “Y sin ser instruidos, /ya el alma valoraban/ (por nobleza, intuíanla),/ rozaban su verdad”. 

Abogamos por la cultura y por una población cada vez más formada, por políticas de igualdad entre hombres y mujeres, y nos rebelamos contra la injusticia y la brutalidad que se expande por el planeta, como vemos, con el alma compungida, con el genocidio que perpetra Israel en Palestina o la brutal invasión de Ucrania por parte de Rusia. Son muestras de un tablero político mundial en el que saltan por los aires las normas internacionales. Junto a nuestras Islas, la lucha del pueblo saharaui por la autodeterminación es, cincuenta años después de su inicio, otra prueba flagrante del incumplimiento del derecho internacional y de las resoluciones de la ONU. 

Dicho esto, nuestros pensamientos y acciones están volcados en procurar vidas dignas, plenas y felices para quienes habitan nuestra tierra, con políticas sociosanitarias cada vez más ambiciosas. Todas las instituciones públicas y los agentes sociales deben seguir bregando para tumbar las causas profundas que originan la pobreza estructural. El compromiso del Cabildo en este punto es inquebrantable, constante y absoluto.  

Pero nada de esto será posible si no logramos consolidar una atmósfera respirable. Por este motivo, como decía anteriormente, frente a los intentos de abrir vías de agua en el casco de la democracia, corresponde a las Administraciones Públicas generar espacios diálogo, alejados de esa crispación que es una hoguera en la que arden la razón y la justicia, bases precisamente del sistema constitucional. 

Las personas y entidades galardonadas son un muestrario del extraordinario abanico de parcelas en las que Gran Canaria ha sido capaz de alcanzar la excelencia. Podemos hablar de avances científicos relacionados con las energías limpias y los estudios sobre la biología marina. De la divulgación artística y también la vinculada a la personalidad atlántica del archipiélago, así como de las artes escénicas, cinematográficas y musicales, y el deporte.  

Sus biografías componen un decálogo que adoptamos como propio para nuestro quehacer diario. Don Benito Pérez Galdós nos recordó que “nuestra imaginación es la que ve, y no los ojos”. En nombre de todos los grancanarios y grancanarias, el Cabildo les agradece la inspiración que nos brindan, su capacidad para imaginar un presente y un mañana mejores y, sobre todo, que nos hayan mostrado el camino para hacerlos realidad. Gracias. Enhorabuena. 

Mujer y sostenibilidad

Han pasado  más de 160 años desde el fatídico 8 de marzo de 1857 en el que 129 obreras industriales de una fábrica textil de Nueva York murieron en un incendio mientras hacían una huelga para reivindicar sus derechos laborales. Por aquel entonces, el movimiento feminista ya contaba con prácticamente un siglo de existencia y en las décadas  posteriores se convertiría en uno de los principales motores de cambio político y social. 

Siglo y medio después nos encontramos en una época de profundos cambios en la que debemos hacer frente a retos históricos como el de la sostenibilidad. La emergencia climática y la transición ecológica nos obligan a repensar nuestra forma de producir, consumir e incluso de vivir. Y también en este aspecto el movimiento feminista tiene mucho que decir. 

La Conferencia  de las Naciones Unidas (ONU) sobre el Cambio Climático, COP26,  que se celebró en 2021, ya señaló que a nivel planetario las mujeres son las grandes afectadas por el calentamiento global. Es más, el 80 % de las personas desplazadas en todo el mundo a causa de desastres naturales son mujeres. Además son varios los estudios que demuestran opiniones más favorables hacia la sostenibilidad por parte de las mujeres que de los hombres e incluso mayores tasas de reciclaje. Por otra parte, la masculinidad normativa que promueven los movimientos de extrema derecha tiende a vincular los comportamientos sostenibles con lo femenino o contrario a la masculinidad (como la reducción del uso del coche, por ejemplo). 

Históricamente, y más en unas islas con un pasado reciente fuertemente vinculado al mundo rural, las mujeres rurales han sido las principales productoras agrícolas, por ello, son imprescindibles para sostener la seguridad alimentaria de los países y para avanzar hacia la soberanía alimentaria en las islas. Asimismo las mujeres han desempeñado (y desempeñan) un papel fundamental en la gestión, conservación, explotación y aprovechamiento de los recursos naturales como consumidoras y también como educadoras, ya que en gran parte siguen asumiendo un papel protagónico en este ámbito. 

La relación entre mujeres y sostenibilidad es tan estrecha que incluso existe una corriente de pensamiento, el ecofeminismo, que propone la  integración de ambos movimientos para superar las visión capitalista y patriarcal del modelo de desarrollo y proponer otro que opere en armonía entre las personas y respete las bases materiales de la existencia humana. De hecho los aportes de algunas ecofeministas como Vandana Shiva son fundamentales a la hora de pensar la soberanía alimentaria, por ejemplo. 

La investigación y diversos trabajos de campo, en especial en el ámbito de desarrollo, han demostrado que la inclusión de las mujeres en la toma de decisiones mejora la calidad de las políticas y programas ambientales, aumenta la resiliencia de las comunidades frente al cambio climático y promueve la equidad de género en todos los niveles de la sociedad.

Por todo ello, en Gran Canaria, estamos comprometidos con la promoción de la igualdad de género y la inclusión de las mujeres en todas las áreas de la vida pública y privada. Reconocemos el importante papel que desempeñan las mujeres en la sostenibilidad y estamos decididos a apoyar y fortalecer su participación en este campo.

Cuando en 2015 pusimos en marcha la Consejería de Igualdad, lo hicimos también para garantizar que las políticas y programas de sostenibilidad sean sensibles al género y tengan en cuenta las necesidades y preocupaciones específicas de las mujeres. Esto incluye la promoción de un acceso equitativo a recursos y oportunidades, la eliminación de barreras que puedan limitar la participación de las mujeres y la creación de entornos inclusivos que valoren y reconozcan las contribuciones de todos los miembros de la sociedad.

De hecho, en el Marco Estratégico por la Igualdad “Gran Canaria Infinita”, un ambicioso documento que recoge las bases de la política pública de igualdad de la isla, incluye “la sostenibilidad de la vida” como uno de los ejes. Cuando hablamos de sostenibilidad de la vida nos referimos a lo relacionado con la reproducción social y la calidad de vida cotidiana (los cuidados, los tiempos, los espacios inclusivos), etc., que inciden de manera directa en la vida de las mujeres. Es importante dejar de considerar la sostenibilidad como una cuestión medioambiental, porque sin integrar las dimensiones sociales como la perspectiva de género, es imposible avanzar hacia los objetivos de sostenibilidad. 

Es evidente que con precariedad laboral, jornadas laborales maratonianas, escasez de servicios públicos o la sobrecarga que supone el trabajo de cuidados  no es posible integrar otras dimensiones sostenibles en la vida cotidiana, como llevar una alimentación equilibrada, dedicar tiempo a comprar y cocinar productos locales, consumir de manera más consciente o incluir estas dimensiones en la crianza, por poner algunos ejemplos. 

Aprovechando la efeméride del 8 de marzo es necesario recordar que, como sociedad, debemos reconocer que la sostenibilidad no puede lograrse sin el pleno y activo compromiso de las mujeres. Debemos aprovechar su experiencia, conocimiento y liderazgo para construir un futuro más sostenible y equitativo para todos. En Gran Canaria estamos comprometidos a trabajar en colaboración con las mujeres y todas las partes interesadas para  responder a los desafíos ambientales que enfrentamos y construir un mundo mejor para las generaciones futuras.

Las mujeres son pilares fundamentales de la sostenibilidad en Gran Canaria y en todo el mundo. Su liderazgo y contribuciones son indispensables para proteger nuestro entorno natural y promover un desarrollo sostenible y equitativo.  Por ello vamos a seguir apoyando y fortaleciendo el papel de las mujeres en la construcción de la ecoísla  y a trabajar juntos con el fin de construir un futuro más verde y próspero para todos y todas. Es imprescindible para  lograr un cambio positivo y duradero que beneficie a nuestra isla y al planeta en su conjunto.

La ecoísla también es participativa

No nos equivocamos cuando en 2015, el primer año de los tres gobiernos de progreso del Cabildo de Gran Canaria, decidimos lanzar la política pública insular de participación ciudadana y  plantear que fuese un componente imprescindible del Gobierno Abierto de la isla. Más de ocho años después vemos con satisfacción cómo esa mecha participativa en el hacer público se ha ido impregnando en nuestra institución, en los gobiernos locales, en los colectivos sociales y en el conjunto de la sociedad grancanaria.

El aprendizaje acumulado en estos años nos reafirma en la idea de que la gobernanza de las instituciones debe construirse colectivamente si queremos que las intervenciones públicas tengan el grado deseable de eficacia,  que de verdad mejoren la vida de la gente y que permitan avanzar hacia un modelo de desarrollo insular próspero, justo y ambientalmente ejemplar. Esto es precisamente la Ecoísla Gran Canaria, el ideal que guía nuestro programa de gobierno y que, ineludiblemente, tiene que ser una responsabilidad colectiva, tal como lo deja claro la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 de Naciones Unidas.

Es ampliamente conocido que algunos de los fundamentos de nuestro programa de gobierno tienen que ver con la soberanía energética, la seguridad hídrica y la soberanía alimentaria. Este último concepto ha sido desarrollado por la FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, que considera que la participación es clave para la sostenibilidad porque ayuda a construir sobre las capacidades existentes, crea sentimiento de pertenencia en las personas involucradas y garantiza los logros conseguidos a largo plazo. 

¿Qué hemos hecho en estos años para saber que estamos en el buen camino de una sociedad corresponsablemente participativa? 

El primer paso que dimos fue asegurar el derecho de participación regulando el conjunto de mecanismos que lo hiciera posible a través de la aprobación del primer reglamento de participación ciudadana de la institución. Se trata de un documento que, además, apura el actual marco legislativo e incluye todos los mecanismos que contempla la normativa. 

También asumimos el imparable avance de la digitalización con la creación de una plataforma de participación digital (participa.grancanaria.com)  basada en código abierto. Junto a los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, facilita el ejercicio de consultas, peticiones, iniciativas y presupuestos participativos y nos proporciona una herramienta fundamental para cualquier procedimiento futuro. 

Hemos fortalecido el asociacionismo a través de la convocatoria anual de subvenciones destinadas a proyectos que fomenten la participación ciudadana, para hacer de la sociedad civil organizada un verdadero canalizador privilegiado y activo de la implicación social en las decisiones públicas del gobierno insular y los ayuntamientos de Gran Canaria. En este sentido recogimos una larga demanda de los colectivos y ya hemos adquirido un edificio emblemático, el antiguo Cuasquías, que se va a convertir en “La Casa Común” un espacio para la creación, la innovación y la participación, que va a estar en parte autogestionado por las propias organizaciones que usen el espacio. 

Acompañamos y fortalecemos la política pública de Participación Ciudadana de los ayuntamientos de Gran Canaria a través del Gabinete de Asistencia Técnica a Municipios, un grupo de profesionales destinado a cubrir las necesidades de acompañamiento técnico que surgen en los gobiernos locales en sus estrategias y programas para implantar y promocionar la participación ciudadana en su gestión. Como gobierno insular profundamente municipalista es una prioridad para nosotros el fortalecimiento institucional de los gobiernos locales que hagan partícipe a la ciudadanía en las decisiones públicas, haciéndolas más eficientes y eficaces. 

Durante este tiempo hemos impulsado la formación y capacitación de profesionales en el ámbito de la participación y la gobernanza pública con el lanzamiento, de la mano de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, del Experto Universitario en Gobernanza y Participación Ciudadana, que va por su 4ª edición y que ya ha formado a casi 200 técnicos y técnicas municipales, personal de ONG y  personas decisoras públicas. 

Ante la situación provocada por el repunte de las llegadas por mar de personas migrantes y los conflictos sociales y políticos que estaban provocando, hemos elaborado la primera estrategia insular de Convivencia Intercultural, Gran Canaria Convive, que vamos a presentar en las próximas semanas y que va a contribuir a hacer de Gran Canaria una isla inclusiva y ejemplar en la lucha contra el racismo y la xenofobia.

La parte más visible de la participación en muchas ocasiones son los procesos participativos que implementamos para el diseño y ejecución de intervenciones públicas, insulares y municipales. Estos procesos vinculados a proyectos concretos son actuaciones con un alto valor demostrativo y ejemplificador. 

En un artículo de opinión no tengo espacio para resumir todos los procesos iniciados, pero sí puedo citar algunos de los más relevantes. Cabe destacar, por el nivel de implicación ciudadana, la travesía del Monte, el proceso participativo para dar solución al tramo de carretera y zona peatonal que discurre entre la rotonda de Bandama y la curva del vivero de flores, en Santa Brígida, una vía afectada por un tráfico cuyo aforo supera los 24.000 vehículos diarios. 

En primer lugar la propuesta ya supone la colaboración institucional entre el Cabildo y el Ayuntamiento de Santa Brígida, que deciden impulsarla conjuntamente, para recoger propuestas ciudadanas que permitan a los técnicos de carreteras elaborar el proyecto. Las 80 propuestas vecinales incluidas han permitido mejorar aspectos como la seguridad de los peatones, servicios como la recogida de residuos, preservar el arbolado o mejorar la accesibilidad. El último proceso ejecutado con este Ayuntamiento tuvo que ver con la consulta que realizó acerca de la decisión a tomar con el espacio ocupado por lo que todo el mundo conoce como “mamotreto”.

Es solo un ejemplo de cómo estos procesos pueden mejorar aspectos concretos y cotidianos de la vida de las personas, pero podríamos citar otras experiencias similares como las desarrolladas en el Paisaje Cultural, declarado como Patrimonio Mundial, de Risco Caído y Montañas Sagradas de Gran Canaria, una herramienta de  diagnóstico participativo para la renovación del asociacionismo vecinal insular. O el impulso dado, a través de ayuntamientos o entidades, a procesos vinculados a intervenciones municipales: conformación de la Estrategia de la Agenda Urbana de La Aldea, el diseño urbanístico participativo de Parques Asocados de Ingenio o la creación del Consejo de Barrios de Gáldar. 

Somos conscientes de que debemos contribuir decididamente a contrarrestar la desafección y deslegitimación de la política, por lo que asumimos con responsabilidad nuestro papel de avanzadilla de las políticas públicas de empoderamiento de la ciudadanía para que sean protagonistas de las decisiones públicas y la acción de sus gobiernos. Y porque estamos convencidos y convencidas de que la ecoísla sólo será sostenible si también es participativa.