Portada Antonio Morales


Una isla espejo del mundo

Para Antonio Gramsci, politico y filósofo italiano, el fútbol es “el reino de la lealtad humana ejercida al aire libre”.  Gran Canaria ha tenido a lo largo de los últimos ciento treinta años una relación especialmente estrecha y leal con un deporte que llega hasta aquí de la mano de la comunidad inglesa en 1894. Las primeras crónicas hablan de un partido en esa fecha entre el Gran Canary FC y una escuadra  inglesa.

Más tarde, a principios del siglo XX, aparecen los clubes Gimnástico, Sporting Club, los Veintidós… hasta llegar al Marino, el Artesano, el Victoria o el Porteño…y a nuestra UD Las Palmas. Y detrás, siempre, instinto, cadencia, preciosismo, genialidad y nobleza. Y unos jugadores que han dejado una profunda huella en el fútbol español e internacional. Y una afición extraordinaria que se ha mantenido a lo largo de la historia contra viento y marea.

El haber sido designada Gran Canaria como sede para el Mundial 2030 es, por encima de todo, un reconocimiento a esa historia, a la memoria de nuestro fútbol, a la pasión y a la fidelidad que se le ha tenido, a nuestra singular identidad futbolística isleña.

La elección de Gran Canaria como una de las sedes del Mundial 2030 ni ha sido fácil ni fruto del azar. Es el resultado y la expresión de un trabajo de complicidad social, de rigor técnico y de consenso político. Es la candidatura unitaria de la sociedad grancanaria abrazada por todas las fuerzas políticas. Por todas las instituciones. Por el mundo del fútbol y su Federación Interinsular. Por las asociaciones empresariales y sindicales. Por la sociedad civil mayoritaria. Para que esto haya sido posible el Cabildo ha convocado, ha impulsado,  ha dado protagonismo. Es un trabajo que exige liderazgo y constancia. Que necesita persistencia y planificación.

A estas alturas nadie duda del rigor técnico y de la solvencia profesional de la candidatura de Gran Canaria. Sabíamos que los competidores daban a nuestra isla por eliminada. La base del desprecio era la lejanía, la insularidad. Defender nuestras condiciones con firmeza, autoestima, con conocimiento, con modernidad, anulaba las desventajas. Y así lo hicimos. Y lo hemos combatido mostrando con un estudio riguroso todas las dimensiones que nos  fortalecen: la capacidad alojativa, la oferta de conectividad, la seguridad, la sanidad, las infraestructuras y equipamientos públicos o la capacidad de organizar cosas.

Para alcanzar el éxito que refuerza la estima y la confianza, ha hecho falta tomar una serie de decisiones políticas que, ahora se confirma, estaban bien orientadas. La primera es participar con convicción en todo el proceso de la candidatura. Conseguir la unidad de criterio en el Gobierno del Cabildo y también la unanimidad con el resto de partidos políticos para poder proyectar una transformación ambiciosa. Y aprovechar la salud financiera de la institución para hacer la inversión necesaria que transformará de forma integral el Estadio de Gran Canaria, convirtiéndolo en un Coliseo no solo deportivo, sino también cultural y social.

Ser sede del Mundial 2030 no es un hecho aislado. Casi al mismo tiempo que veremos terminar el nuevo estadio seremos testigos de la finalización de las obras del Salto de Chira, una revolución energética sostenible, de la inauguración del gran Museo de Bellas Artes de Canarias, del nuevo Recinto Ferial de Gran Canaria,  de más de mil quinientas plazas sociosanitarias al servicio de la ciudadanía, del nuevo plató virtual para el sector audiovisual, de la implantación de la eólica marina, del inicio de las obras del tren o del Parque Nacional de Guguy, que se sumará a la declaración de Patrimonio Mundial conseguida para el Paisaje cultural de Risco Caído y las Montañas sagradas de Gran Canaria.

Estamos trabajando en un proceso transformador que cambiará la movilidad en la isla y la hará más sostenible. Estamos transformando la gestión de la energía y su producción, luchando para romper nuestra dependencia de los combustibles fósiles y para mejorar la conservación de nuestros ecosistemas. Estamos trabajando en la seguridad hídrica de Gran Canaria, en alcanzar las mayores cotas de soberanía alimentaria, en el desarrollo de las economías azul y circular, en la igualdad, en la política de cuidados y la lucha contra la pobreza… Hay quién ve antagonismo entre la consecución de la sede del Mundial 2030 y lo que expongo, pero este hecho también servirá para mostrar nuestro proyecto de Ecoísla al mundo.

Curiosamente han aparecido en algún medio  y en las redes minorías de  guardianes de la pureza que enfrentan este logro a la situación de pobreza en la que viven muchas familias de la isla sin entender que esto supone también una enorme posibilidad de generar riqueza, redistribuirla y avanzar en la igualdad de oportunidades.

En el fondo están alimentados por las objeciones intelectuales que Eduardo Galeano plantea muy gráficamente. “Borges representa el desprecio al fútbol como pasión popular. ¿Cuál es la pasión del pueblo? Una cosa que se hace con los pies, porque el pueblo piensa con los pies. Esa sería la posición de la derecha. La de la izquierda es el rechazo del fútbol como instrumento de alienación. Como opio del pueblo, como diabólica invención del imperio británico para adormecer a los oprimidos del mundo. Entre esas dos posiciones hay muchos intelectuales y escritores que somos apasionados del fútbol”. En realidad la mayoría social se identifica con Galeano.

Uno de los pilares fundamentales para la preparación de nuestra sede será la remodelación y ampliación del Estadio de Gran Canaria. Actualmente, hemos publicado la licitación del concurso del proyecto y la dirección de obra, con un presupuesto de más de 5.6 millones de euros. Este proyecto no solo busca cumplir con los requisitos de la FIFA para el Mundial, sino también convertir el estadio en un icono arquitectónico y un equipamiento cultural de primer nivel.

Junto al Gran Canaria Arena, el Estadio de Gran Canaria conformará una dupla de infraestructuras deportivas – alimentadas por energías limpias- sin mucha comparación en el Estado.    Un equipamiento deportivo conjunto de primer orden. Hace diez años que se inauguró Gran Canaria Arena y las obras costaron noventa millones de euros,  hoy nadie duda de que se trata de un equipamiento imprescindible para nuestra isla.

El estadio, que ya tiene 20 años, necesita una modernización integral para estar a la altura de un evento de tal magnitud. El objetivo es transformarlo en una infraestructura deportiva de última generación, aumentando su aforo a 40.000 espectadores y mejorando su funcionalidad y sostenibilidad.

El nuevo Estadio de Gran Canaria será mucho más que un recinto deportivo. Será un lugar de encuentro para la sociedad, un espacio multifuncional que podrá albergar eventos culturales, conciertos, ferias y otras actividades comunitarias. Se integrarán áreas para restauración, comercio y turismo, convirtiéndose en un motor económico y social para la isla. Este proyecto cuenta con el apoyo y la colaboración del Colegio de Arquitectos de Gran Canaria y se desarrollará mediante un concurso de proyectos en dos fases.

Queremos encontrar la propuesta más innovadora, estética y sostenible que se convierta en un símbolo de nuestra isla. Queremos un estadio que sea un orgullo para todos los grancanarios, un símbolo de nuestra capacidad para innovar y liderar.

La celebración del Mundial de Fútbol 2030 en Gran Canaria requerirá también mejoras en instalaciones deportivas de diferentes municipios  y posibilitará otras infraestructuras y equipamientos que se quedarán aquí para siempre. Captaremos recursos económicos para hacerlo posible. Y al tiempo se crearán empleos y oportunidades de desarrollo económico.

Eduardo Galeano afirma que “el fútbol es el espejo del mundo”. Ser sede del Mundial 2030 ayudará a seguir posicionando a Gran Canaria en el mapa global como una referencia de desarrollo sostenible, atrayendo la atención de millones de personas alrededor del mundo. Esto fortalecerá nuestras relaciones internacionales y abrirá nuevas oportunidades para colaboraciones y negocios, ya que nos ofrece una ventana impagable para dar a conocer las ventajas de Gran Canaria.

En conclusión, el Mundial 2030 es una oportunidad única para Gran Canaria. No solo impulsará nuestra economía y cohesión social, sino que también nos permitirá transformar nuestro estadio en un icono internacional. Es un proyecto ambicioso, pero con el apoyo y la unidad de todos los grancanarios, estoy seguro de que lograremos convertir este sueño en realidad.

Invito a toda la comunidad a unirse a este esfuerzo y a compartir el orgullo de ser parte de este momento histórico para nuestra isla. Juntos, haremos de Gran Canaria un referente mundial en deporte, cultura e  innovación.

Acogida equilibrada frente al odio

La ruta migratoria canaria se encuentra en un punto crítico, un momento en el que la pérdida de vidas humanas se ha convertido en una tragedia constante. Los naufragios son cada vez más frecuentes y, lamentablemente, las previsiones para 2024 indican que será uno de los años más mortíferos. Todas las previsiones apuntan que antes de final de año llegarán más de 70.000 personas a nuestras costas. Este escenario desolador exige medidas inmediatas y efectivas por parte de las autoridades competentes para evitar que se pierdan más vidas en nuestro mar.

Y Europa y España tienen que asumir de una vez por todas que la única solución pasa por abrir vías legales y seguras para que estas personas puedan migrar, sin jugarse la vida en el mar o depender de redes mafiosas. Según estudios de algunas de las instituciones más prestigiosas en materia de demografía, Europa necesitará de aquí a 2050 varias decenas de millones de inmigrantes para su mercado laboral y compensar así una estructura demográfica muy envejecida.

Uno de los aspectos más alarmantes de esta crisis es el número creciente de menores no acompañados que llegan a nuestras costas. Este año y hasta la fecha, cerca de 20.000 personas han arribado a las Islas Canarias, entre ellos, una gran cantidad de niños, niñas y adolescentes que se enfrentan a un futuro incierto lejos de sus familias y su tierra natal. La acogida y protección de estos menores es una responsabilidad que no podemos eludir, y es de ellos, de ellas y de su situación de quienes quiero hablar hoy.

El Gobierno de España y el Gobierno de Canarias han trabajado conjuntamente en una reforma legislativa crucial para la reubicación de estos menores en territorio peninsular, buscando una distribución equitativa. Esta medida es fundamental para garantizar la seguridad jurídica y el respeto a los derechos fundamentales de estos jóvenes, proporcionándoles un entorno más adecuado para rehacer sus vidas.

De hecho, la aceptación por parte del Partido Popular del reparto de un número ínfimo de estos menores (apenas 347 de los 6.000), es la excusa que ha utilizado VOX para romper sus pactos autonómicos con el PP. Evidentemente no es más que una excusa, pero que la extrema derecha haya decidido utilizar el odio contra niños extranjeros es un motivo más para gestionar esta cuestión con responsabilidad y humanidad.

Sin embargo, la distribución de menores debe ser equitativa no solo a nivel estatal, sino también dentro de nuestras propias islas. Actualmente, Gran Canaria es la isla hogar de unos 3.500 de los cerca de 6.000 menores no acompañados que han llegado a Canarias, lo que representa aproximadamente el 60% del total. De estos, 130 están siendo atendidos directamente por el Cabildo de Gran Canaria. Esta situación es insostenible y requiere una solución urgente y justa.

La falta de transparencia en los criterios de distribución de estos menores entre las islas es un problema grave. No solo desconocemos los criterios que se están aplicando, sino también cuántos han sido acogidos en cada isla. La transparencia y la buena gestión son esenciales para que la ciudadanía comprenda y apoye las decisiones que se toman en materia de gestión migratoria.

Proponemos que se utilicen criterios objetivos y claros para la distribución de menores entre las islas, similares a los que aplica el Ministerio de Juventud e Infancia. Estos criterios podrían basarse en la población, la renta per cápita, la tasa de paro y la dispersión de la población. En particular, apoyamos la Propuesta Share, surgida del Gobierno Vasco, que pondera un 30% la población, un 50% el PIB per cápita y un 20% el paro. Este enfoque ofrecería un marco previsible y justo para la distribución de los menores y permitiría una mejor planificación y gestión.

No comprendemos por qué se ha acordado un límite de 2.000 menores para Canarias, que puede aumentar a 3.000 en caso de emergencia, mientras que otras comunidades autónomas asumirán cantidades significativamente menores. Si Canarias debe acoger a 3.000 menores, la distribución equilibrada es la única manera de evitar disfunciones, vulneraciones de derechos, improvisaciones, alarmas sociales y manipulaciones de la realidad por parte de organizaciones racistas y xenófobas.

Además, es imperativo encontrar soluciones para los menores que, al cumplir los 18 años, se encuentran de repente en una situación de desamparo. Sin documentación ni posibilidades de salir de la isla, conseguir un trabajo o un hogar, estos jóvenes se convierten en personas sin techo, sin futuro, deambulando por nuestras calles. Este problema debe abordarse con urgencia para evitar que caigan en la desesperanza y la exclusión social.

En resumen, desde el Cabildo de Gran Canaria apoyamos la reforma legislativa propuesta por el Gobierno de España y el Gobierno de Canarias para la distribución de menores no acompañados en el conjunto de las comunidades autónomas, aunque entendemos que lo más rápido es que se realice mediante el Decreto Ley. Al mismo tiempo, demandamos criterios objetivos para la distribución de estos menores entre las islas y exigimos una solución urgente para aquellos que cumplen 18 años y se enfrentan a una situación de sinhogarismo.

Sinceramente, creo que el Gobierno de España, la mayoría de los partidos políticos españoles o las comunidades del estado, no está calibrando adecuadamente las consecuencias sociales y políticas de seguir insistiendo en una política que por la vía de los hechos convierte a Canarias en un territorio de detención y retención de personas migrantes. Un territorio en el que además estas personas corren el riesgo de quedarse “encerradas” en un limbo legal que ni les permite residir legalmente, ni continuar su viaje ni retornar a sus países. No podemos permitirlo.

Es fundamental que actuemos con justicia, humanidad y transparencia en la gestión de este reto de la sociedad actual. Solo así podremos garantizar un futuro digno para estos menores y mantener la cohesión social en nuestras islas. Es nuestra responsabilidad y nuestro deber moral.

Las migraciones han existido a lo largo de toda la historia y van a seguir existiendo, por lo que debe haber una gestión adecuada con el objetivo de que sea un factor de desarrollo y bienestar para las personas que migran, así como para los países de acogida y origen. Pero mal gestionadas generan un sinfín de problemas sociales, vulneración de derechos humanos y aumento de la xenofobia, de lo que se aprovechan organizaciones populistas y extremistas, como ha hecho VOX hace unos días y como están haciendo en nuestra isla y en el conjunto del Estado, para no quedarse atrás y perder votos reaccionarios, otras organizaciones de derechas que han acudido a los medios de comunicación a relacionar la migración con la inseguridad, el paro y la pobreza. Fíjense en el PP solicitando la intervención de la Armada.

Inversiones de futuro

Desde el Cabildo de Gran Canaria hemos puesto en marcha un plan de gran alcance y decisivo para la reactivación económica y social de nuestra isla. Refleja nuestra firme vocación de impulsar el empleo, la diversificación económica y la mejora de la calidad de vida de los grancanarios y grancanarias. Hace unas semanas hemos incorporado a la acción de gobierno del Cabildo 324 millones de euros para inversiones provenientes de remanentes que se suman a los 207 millones ya consignados en los presupuestos de 2024 y que incluían obras de trascendencia como el nuevo recinto ferial de Infecar, el plató virtual, el puerto de Taliarte, el MUBEA, centros sociosanitarios, carreteras, áreas comerciales e industriales, actuaciones en el patrimonio histórico o en los espacios declarados como Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera, etc.

El nuevo plan de inversiones es una muestra indiscutible de una buena gestión financiera y de solvencia económica. Estos fondos, resultado de una gestión eficiente y prudente, nos permiten acometer proyectos estratégicos y emblemáticos  diseñados para continuar con la transformación social, económica y ambiental de nuestra isla. Sin duda  aspectos importantes para el futuro de Gran Canaria. 

Hemos destinado 69 millones de euros a un plan adicional de inversiones que abarcará a la totalidad de los 21 municipios de Gran Canaria. Este esfuerzo complementa los planes de cooperación que ejecutamos anualmente y que están diseñados para asegurar que cada municipio participe activamente en el desarrollo económico y social de la isla. 

Nunca se había realizado desde el Cabildo un plan de inversiones tan ambicioso a través de los municipios grancanarios. Supera el total de los fondos del Plan de Cooperación para todo este mandato y se suma a las inversiones destinadas a los municipios a través del Fdcan, la Cumbre Vive, el Consorcio Turístico, las zonas comerciales abiertas, los polígonos industriales, las infraestructuras hidráulicas, etc.

Se trata de un impulso más a la coordinación y colaboración decidida con los municipios que hemos presentado, junto a los 21 municipios de Gran Canaria, el pasado miércoles 10 de julio. Esto va a permitir que en los próximos meses se inicien treinta y tres obras emblemáticas y estratégicas en nuestra isla. Obras como las piscinas de La Laja, la nueva Universidad Popular o la torre de entrenamientos del  Parque de Bomberos de Miller en LPGC, entre otras. Casi 9 millones de euros.

También, en el resto de los municipios, centros deportivos, bibliotecas públicas, edificios de aparcamientos, parques urbanos, viviendas colaborativas, centros de formación, tanatorios, oficinas municipales, centros culturales, centros de día y residencias para mayores, recintos feriales o ampliación de desaladoras. Treinta y tres obras que van a contribuir a mejorar notablemente la calidad de vida de los hombres y mujeres de Gran Canaria. Un hecho sin precedentes.

Con el resto de los recursos disponibles en los remanentes del Cabildo podremos acometer la expropiación de terrenos para la nueva línea ferroviaria entre Las Palmas de Gran Canaria y Maspalomas, con una asignación de 16,6 millones de euros. Además, se destinarán fondos para la rehabilitación y transformación en museo de la casa de Pepe Dámaso y el acondicionamiento del solar norte de la Catedral de Canarias para convertirlo en un museo arqueológico sobre los orígenes de la capital de la isla , cada uno con una inversión de 700.000 euros. También se aportarán cuatro millones de euros para la ampliación del Museo Canario, un proyecto que ha estado paralizado desde 2012 y que ahora podrá finalizarse.

Con un presupuesto de 23,2 millones de euros, mejoraremos diversas vías insulares, como la GC-605, y construiremos un nuevo acceso a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Además, invertiremos en infraestructuras esenciales para apoyar el desarrollo económico y la accesibilidad en la isla.

Con el fin de fomentar la innovación y la sostenibilidad en nuestros sectores productivos, destinamos 666.000 euros a la construcción de una nave de economía circular de la Mancomunidad del Norte para el emprendimiento, entre otros proyectos.

En el ámbito social, hemos asignado un total de 52,8 millones de euros. Destacamos la rehabilitación del antiguo Hospital Psiquiátrico, que se transformará en un centro sociosanitario, con una inversión de 40 millones de euros. Además, se adquirirán inmuebles para viviendas tuteladas y el edificio de Santa Rosalía en Telde y se mejorará el Centro para la Inclusión Social y Laboral de Adepsi, entre otros proyectos que buscan mejorar la calidad de vida de los más vulnerables.

En cuanto al medio ambiente y la energía, disponemos de 17,2 millones de euros para proyectos innovadores como la hidrogenera en el Puerto de la Luz que tiene como objeto la producción de hidrógeno verde, el Centro de Recuperación de la Fauna Salvaje de Tafira, el proyecto de accesibilidad universal del Jardín Botánico Viera y Clavijo o las mejoras de los ecoparques del norte y del sur de la isla. También apoyaremos con cuatro millones de euros a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en diversas mejoras y en el autoconsumo fotovoltaico.

Por último, gestionaremos 124,7 millones de euros destinados principalmente a la reforma integral del Estadio de Gran Canaria, la modernización del Centro Insular de Deportes y la adecuación del campo de hockey, entre otros proyectos que mejorarán significativamente nuestras instalaciones deportivas y espacios públicos.

En este aspecto me gustaría detenerme brevemente. No estamos destinando esta inversión a “un campo de fútbol” sino a concluir una ciudad deportiva en la que se ubican un buen número de instalaciones deportivas, también de deporte base. Además, estas instalaciones funcionan igualmente como equipamientos culturales, ya que acogen cada año un número mayor de conciertos, exhibiciones, festivales etc. Estamos hablando de una infraestructura fundamental en el desarrollo deportivo y cultural de la isla. Más allá de que será sede del Mundial de Fútbol de 2030, un hito histórico para Gran Canaria y Canarias. El Gran Canaria Arena se inauguró hace nueve años y costó 80 millones de euros. No creo que hoy nadie cuestione el papel decisivo que juega esa instalación en los ámbitos culturales y deportivos. 

Somos conscientes de que no todos estos proyectos se podrán ejecutar en el presente año. Sin embargo, hemos establecido planes plurianuales para garantizar que cada área de gobierno disponga de los recursos necesarios que permitan  avanzar en la adjudicación y ejecución de estas obras esenciales.

En estos momentos el Cabildo está ejecutando o está a punto de ejecutar en Gran Canaria más de dos mil millones en infraestructuras y equipamientos públicos. Reafirmamos nuestro compromiso con el futuro de nuestra isla, trabajando incansablemente para asegurar que cada inversión contribuya a una Gran Canaria más próspera, inclusiva y sostenible. Sigamos adelante, juntos, construyendo un mejor futuro para todos y todas.

Un norte de cooperación y progreso

La Mancomunidad del Norte de Gran Canaria celebra su cincuentenario,  un acontecimiento significativo que ha marcado el desarrollo de esta región y, por ende, de toda la isla. La constitución de la Mancomunidad en 1974 fue una decisión basada en los principios de la buena política: unir esfuerzos y priorizar el interés colectivo.

Desde su creación hace 50 años, la Mancomunidad del Norte ha sido un pilar fundamental en la transición económica, social y política de este espacio grancanario. Su esencia radica en la cooperación, la complementariedad, el desarrollo y la promoción de la identidad local. Este modelo ha inspirado la creación de otras mancomunidades en Gran Canaria, reflejando el carácter emprendedor y solidario de los habitantes de la isla. La unión y la colaboración han demostrado ser estrategias efectivas para abordar las necesidades ciudadanas desde las administraciones públicas.

La historia de la Mancomunidad del Norte comenzó en Santa María de Guía, con la unión inicial de Agaete, Gáldar y Santa María de Guía. Pronto se unieron Moya, Arucas, Firgas, Teror, Valleseco, La Aldea, Artenara y Tejeda, conformando una comarca que sigue creciendo y enfrentando los desafíos del siglo XXI.

El norte ha experimentado una profunda transformación. La disminución de la agricultura de exportación supuso una crisis social y económica enorme, pero su sustitución por nuevos sectores ha revitalizado la comarca, devolviendo la actividad y el optimismo a una zona esencial para la estabilidad de Gran Canaria. La variedad de sectores y ofertas en estos municipios es enorme y vital para la isla.

El Cabildo de Gran Canaria ha sido un aliado clave en esta historia compartida. En tiempos de crecimiento desequilibrado, cuando el turismo era casi el único motor económico, algunas comarcas quedaron relegadas. Hoy, esa situación ha cambiado gracias a la inversión y las iniciativas conjuntas, que superan los 500 millones de euros, que garantizan empleo, progreso sostenible, derechos sociales, iniciativa económica y protección del patrimonio cultural e histórico.

La producción agrícola y ganadera del norte, ligada al mundo rural y a los cultivos de plataneras y tomates, es una referencia en todo el archipiélago. Las ayudas a agricultores y ganaderos en tiempos difíciles han sido cruciales, al igual que la gestión del agua para riego, esencial para el norte. La apuesta por la producción agrícola local es un paso firme hacia la soberanía alimentaria. El proyecto de la ecoísla destaca la desalación y depuración de agua, garantizando vertidos cero y reforzando la imagen de Gran Canaria como isla verde. Las actuaciones en depuración en las estaciones de Arucas-Moya y de Guía-Gáldar son especialmente relevantes.

La renovación de las zonas comerciales y la apuesta por un turismo sostenible que aprovecha los recursos naturales, patrimoniales y gastronómicos de la zona son claros ejemplos de progreso. La industria se actualiza, beneficiándose de los enlaces de comunicación insulares e interinsulares, mientras que los centros universitarios y parques tecnológicos fomentan la innovación y la diversificación económica.

La cooperación entre el Cabildo y los ayuntamientos ha dejado huellas significativas en los 11 municipios, mejorando la vida de sus habitantes en los últimos nueve años. Museos, centros de interpretación, rehabilitación del patrimonio histórico civil y religioso, espacios culturales, instalaciones deportivas, centros de mayores, locales sociales o rehabilitación del parque de viviendas, llevan el sello del Gobierno de la isla. También los saneamientos, las infraestructuras hidráulicas, las renovables, las mejoras de los cascos históricos, los caminos rurales, los aparcamientos públicos, las plazas y parques o las zonas recreativas. 

Los derechos sociales son una prioridad permanente. La colaboración en recursos sociales ha sido vital para superar las dificultades de la pandemia, y se seguirán aumentando las plazas sociosanitarias en todas las modalidades. El reconocimiento del Paisaje Cultural del Risco Caído y Montañas Sagradas de Gran Canaria como Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2019 es un orgullo para la comarca y la isla. Este reconocimiento impulsa el desarrollo de posibilidades y compromisos a través del Instituto de Gestión Integrada de Risco Caído y de la Reserva de la Biosfera.

La futura declaración del Parque Nacional de Guguy es un sueño que está más cerca de realizarse, protegiendo la biodiversidad en los municipios de La Aldea y Mogán. Las actuaciones en cada municipio se han adaptado a sus singularidades, permitiendo que las medianías y cumbres mantengan su población. La nueva carretera a La Aldea, la GC 2 y la GC3 o  la modernización de la carretera de Teror son decisivas para que la gente siga viviendo donde nació, fomentando el auge comercial y turístico. La oferta de vivienda pública en Valleseco y la modernización de instalaciones deportivas en Firgas también son cruciales para estos objetivos.

Es esencial recordar el pasado para entender las claves del progreso, ya que las soluciones no vienen de la magia ni de la casualidad. La recuperación de la esperanza y el progreso en el norte se debe a su capacidad, experiencia, objetivos y compromiso para alcanzar niveles de bienestar merecidos.

Es importante mantener el espíritu innovador, solidario y comprometido que impulsó la creación de la Mancomunidad hace 50 años. Aunque muchos de los fundadores ya no están, sus logros son visibles para todos y todas. Es nuestro deber renovar estos objetivos para que las futuras generaciones puedan celebrar los avances dentro de 50 años más.

Es determinante que las administraciones públicas sigan trabajando para que nadie se quede atrás en momentos de dificultades. Con el potencial humano, profesional y económico que posee la comarca, se pueden conquistar nuevas metas y afrontar los retos actuales.

Gran Canaria está decidida a avanzar con confianza y optimismo, contagiada por las metas alcanzadas. La Mancomunidad del Norte es hoy la más numerosa y antigua de Canarias, una historia de éxitos que aporta desarrollo económico, patrimonio, historia, identidad y calidad. Brindamos por los avances logrados y por el futuro que merece nuestra gente. Enhorabuena.

Más renovables

El sol y el viento de Gran Canaria, en especial en la comarca sur-sureste de la isla, han sido pioneros a la hora de alentar y soplar a favor del cambio de modelo energético basado en las energías renovables en el archipiélago. Este histórico testigo ha sido recogido por el Cabildo de Gran Canaria y, desde hace una década, avanzamos con firmeza por la senda de la descarbonización. 

Y lo hemos hecho con una hoja de ruta que no se ha desviado de sus objetivos fundamentales y ha rechazado adentrarse en vericuetos gasísticos que habrían retardado y jugado en contra de esta transición. La incorporación de las nuevas plantas fotovoltaicas que se daban de inaugurar en Telde y Agüimes añaden nuevas e importantes piezas a este gran puzle para componer un futuro más sostenible para nuestro territorio. Y contribuyen también a consolidar la posición de la isla como el territorio insular líder en la introducción de energías renovables en el archipiélago. 

Los datos de introducción de renovables son muy elocuentes. En Gran Canaria la potencia total instalada de renovables en el mes de abril de 2024 era de 382,6 MW frente a los 343,8 MW en la isla de Tenerife y de 134 MW en Lanzarote y Fuerteventura. La producción de renovables es en Gran Canaria de 217 GWh frente a 172,3 GWh en Tenerife y 70 en el resto de islas. 

La integración de renovables es en nuestra isla del 20% frente al 15% en Tenerife y 14% en Fuerteventura y Lanzarote. Y un dato muy importante es que los vertidos ascienden a 21.258 MWh lo que multiplica por cuatro el de las otras islas y habla de la necesidad y la oportunidad de disponer de recursos de almacenamiento de estas energías para lo que contamos con Salto de Chira, que cumplirá esta función primordial.

En definitiva, esto nos ayuda a avanzar por ese necesario camino hacia un modelo cada vez más sostenible que se enmarca en nuestro proyecto integral de Ecoísla. Se trata además de un recorrido que no puede permitirse desvíos ni demoras en el actual contexto de calentamiento global y de adaptación a los efectos del cambio climático. 

La sólida trayectoria de Naturgy al impulso de la transición energética en Canarias y en especial en esta isla nos dice otras cosas. Porque expresa con claridad cómo las empresas del sector saben que cuentan en Gran Canaria con un ecosistema social y político favorable para esta clase de inversiones gracias al liderazgo del Cabildo y al consenso logrado para fomentar la transición energética. 

En este sentido, hoy podemos decir con satisfacción que dos de las plantas se tramitaron a través de un expediente de interés público y social del Cabildo. No obstante, necesitamos simplificar y acelerar los procedimientos, porque estamos inaugurando parques cuyo trámite se inició hace siete años en en Gobierno de Canarias. Se trata de plazos incompatibles con la urgencia climática que sufre el planeta y con nuestro compromiso con la transición energética global. La maraña administrativa, la falta de recursos humanos y cierto retardismo neonegacionista enquistado en algunos ámbitos  son obstáculos que hay que eliminar.

Los datos avalan los pasos dados en la última década por parte del Gobierno de la isla. La potencia fotovoltaica instalada ha crecido un 25%. Además, hemos extendido esta revolución por nuestras instalaciones y contamos por ejemplo con la planta solar más potente gestionada por una administración pública de Canarias, a lo que se suma la apuesta por la reducción de la huella de carbono en la cadena de tratamiento y producción de agua industrial.

Igualmente, y ante la importancia de involucrar al conjunto del tejido social y económico de Gran Canaria en este cambio de paradigma, hemos multiplicado los incentivos para el autoconsumo o la implantación de comunidades energéticas y ahora mismo encabezamos también esta estadística, de modo que casi la mitad de esta variante de producción está concentrada en la isla. Asimismo, nuestro compromiso para seguir sumando voluntades a este proceso transformador ha cristalizado también en la creación de las Oficinas Oficina de Transformación Comunitaria y Transición Energética o en el Pacto de las Alcaldías. Se suma a que somos el primer territorio del archipiélago en disponer de una Estrategia para la Mitigación y la Adaptación al Cambio Climático.

Sin embargo, somos conscientes de que los desafíos son tan importantes que no podemos detenernos aquí. Por este motivo, contamos con una estrategia, que nos permitirá alcanzar el 60% de penetración de las energías limpias en 2030, que contempla nuevos hitos que confirman la posición de avanzadilla de la isla, incluido el hecho de que Gran Canaria será el primer territorio del Estado donde se implantará la eólica marina tras el acuerdo alcanzado con el Ministerio de Transición Ecológica. 

Y en este paisaje de futuro destacará a corto plazo, como les decía al principio de este texto, la entrada en escena de la central de Salto de Chira como gran recurso de almacenamiento e introducción de renovables y de producción de agua para la agricultura. Este proyecto, que aprovecha las presas construidas por nuestros antepasados y hereda su visión estratégica, contiene también los principios de soberanía energética, soberanía alimentaria y seguridad hídrica. Y detrás vendrán otros de funcionamiento similar, aprovechando otras presas y generando otros saltos, esta vez con agua salada.

Estos ejes son, a la vez, los cimientos de una isla basada en un desarrollo económico y social más integrador y ecológico. Por lo tanto, proyectos como los que se acaban de inaugurar en Gran Canaria afianzan esta trayectoria hacia la sostenibilidad, y lo hacen además generando empleo y diversificación económica. 

Quiero por último felicitar a Naturgy como empresa promotora y a todos los equipos técnicos y de instalación que han ejecutado los proyectos de manera diligente y oportuna. Hoy podemos celebrar conjuntamente que damos otro paso adelante guiados e inspirados por el sol de Gran Canaria. 

Compromiso social y desarrollo

En las dos últimos semanas les he trasladado en dos artículos (Gran Canaria avanza y Estabilidad y desarrollo económico) una aproximación al modelo de ecoísla que caracteriza la acción del Gobierno insular. Me centré en  los grandes datos sociales y económicos y en las más importantes realizaciones de los últimos años del Cabildo de Gran Canaria en infraestructuras y equipamientos.  He aprovechado para ello  mi intervención en el Debate sobre el Estado de la isla, que se celebró el 13 y 14 de junio. En este último artículo, que cierra la trilogía de textos dedicados a resumir la situación de Gran Canaria tras el primer año de gobierno después de las elecciones de 2023, me voy a centrar en  la parte más social del trabajo del gobierno  que conforman NC y el PSOE. 

El progreso de una sociedad no solo se mide en términos económicos, sino también en la calidad de vida de su ciudadanía y en la cohesión social. En Gran Canaria, el Cabildo ha implementado políticas que priorizan los derechos sociales, la igualdad de oportunidades y la solidaridad. Estas políticas han impactado positivamente en la isla, resaltando la importancia de la cooperación entre el gobierno, los municipios y las organizaciones sociales para alcanzar un desarrollo inclusivo y equitativo.

Gran Canaria ha demostrado un fuerte compromiso con la cohesión social y la igualdad de oportunidades. La gestión del Cabildo se ha focalizado en la ocupación y el empleo, alcanzando cifras históricas en términos de ocupación femenina y reducción del desempleo. Como ya conté en el primer artículo de esta trilogía, a  finales de 2023, la ocupación femenina alcanzó un récord histórico con 182,610 mujeres empleadas, un 9% más que antes de la pandemia. Este avance es significativo, ya que destaca el papel crucial de las mujeres en la economía local y la importancia de políticas que promuevan la igualdad de género.

Hoy Gran Canaria tiene una cifra de ocupados un 6% mayor que en 2019 y una cifra de paro  inferior a la media regional de un 15´8%, el mejor dato desde marzo de 2008. En la renta de hogares por isla, Gran Canaria está a la cabeza de todos los territorios insulares.  La promoción del empleo ha sido una prioridad constante. Programas de formación y capacitación han sido priorizados para asegurar que los hombres y mujeres de Gran Canaria tengan las habilidades necesarias para acceder a empleos de calidad. Estos programas no solo mejoran las oportunidades laborales, sino que también aumentan la competitividad de la economía local.

La cooperación con los ayuntamientos ha sido fundamental para la ejecución de políticas que promuevan la cohesión social. El Plan de Cooperación Institucional, que aporta anualmente 18 millones de euros, junto con otros fondos destinados a infraestructuras comerciales, industriales, culturales, deportivas, etc,…ha facilitado la integración territorial en toda la isla. En los últimos remanentes hemos incluido un plan adicional de inversiones de 69 millones de euros para impulsar grandes equipamientos municipales. Este enfoque municipalista asegura que las necesidades de todas las comarcas sean atendidas de manera equitativa, reduciendo desigualdades y evitando exclusiones. La colaboración interinstitucional ha permitido una gestión más eficiente y efectiva de los recursos. Los ayuntamientos, al estar más cerca de la ciudadanía, tienen una mejor comprensión de las necesidades locales. La cooperación con el Cabildo asegura que estas necesidades sean atendidas de manera adecuada.

La solidaridad internacional también es un componente esencial de la gestión del Cabildo. Desde 2015, se ha mantenido una partida presupuestaria -casi el 1% de los presupuestos- dedicada a la cooperación internacional, reflejando un compromiso con la justicia global y la ayuda a comunidades vulnerables en otros países. Este esfuerzo solidario no solo beneficia a quienes reciben la ayuda, sino que también enriquece a la sociedad de Gran Canaria, fomentando valores de empatía y responsabilidad global. La cooperación internacional abarca diversos proyectos, desde la asistencia en desastres naturales hasta el apoyo a programas de desarrollo sostenible en países en desarrollo. Estas iniciativas reflejan una visión global y una responsabilidad hacia el bienestar común. La participación en proyectos internacionales también brinda oportunidades de aprendizaje y crecimiento para Gran Canaria, fortaleciendo su capacidad de innovación y adaptación a nuevos desafíos.

El acceso a servicios esenciales y la mejora de infraestructuras han sido un objetivo en la gestión del Cabildo. La modernización del Estadio de Gran Canaria y del Centro Insular de Deportes, junto con la candidatura de Gran Canaria como sede de la Copa Mundial de Fútbol 2030, no solo mejoran las instalaciones deportivas, sino que también promueven la participación comunitaria y el orgullo local. La inversión en infraestructuras deportivas tiene múltiples beneficios. Además de promover la salud y el bienestar a través de la actividad física, estas instalaciones sirven como espacios de encuentro y cohesión social. Eventos deportivos de gran escala, como la Copa Mundial de Fútbol, o festivales de música,  tienen el potencial de atraer turismo y generar ingresos significativos para la economía local.

La gestión del patrimonio histórico y cultural también ha sido relevante. Destaca el compromiso con la conservación y difusión del patrimonio de la isla. La protección y promoción del patrimonio cultural  preservan la historia y la identidad de Gran Canaria y también impulsan el turismo cultural, generando beneficios económicos y educativos. Y como espacios de referencia, la ampliación del Cuyás, las últimas fases del MUBEA o el Instituto para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera.

La promoción de la cultura es otro pilar importante de la gestión del Cabildo. Gran Canaria ha desarrollado una amplia oferta cultural que incluye festivales, exposiciones, y programas de apoyo a los artistas locales. La cultura no solo enriquece la vida de los ciudadanos, sino que también atrae turismo y genera ingresos para la economía local. La inversión en cultura es, por tanto, una inversión en el desarrollo humano y económico de la isla.

El Cabildo ha implementado una serie de programas sociales que buscan promover la igualdad de oportunidades para todos los habitantes de Gran Canaria. Estos programas abordan diversas áreas, desde la educación hasta la salud y el bienestar social. Iniciativas como el apoyo a familias en situación de vulnerabilidad, programas de inclusión para personas con discapacidad, y la promoción de la igualdad de género son ejemplos de este compromiso. Hemos destinado el mayor capítulo económico de la historia del Cabildo a las políticas de cuidados.

El cuidado de las personas mayores y la atención a la dependencia son prioridades clave en la política social de Gran Canaria. El Plan Sociosanitario incluye iniciativas para mejorar los servicios de atención domiciliaria y residencial, asegurando que estas personas reciban el cuidado y la atención que necesitan. Este enfoque no mejora la calidad de vida de los mayores, sino que también alivia la carga sobre las familias y promueve una sociedad más compasiva y solidaria. Casi doscientos millones de inversión, 1560 camas sociosanitarias en marcha, más de dos mil personas dependientes atendidas a través de la promoción individual, asistencia domiciliaria, etc.

La igualdad de género es un principio fundamental en la gestión del Cabildo. Políticas y programas específicos han sido implementados para promover la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, combatir la violencia de género y apoyar a las mujeres en el ámbito laboral. Estas iniciativas son esenciales para construir una sociedad más justa y equitativa, donde todas las personas tengan las mismas oportunidades de desarrollo y participación.

La educación ha sido un área de enfoque particular. Programas de becas y apoyo educativo aseguran que todos los niños y jóvenes de Gran Canaria tengan acceso a una educación de calidad, independientemente de su situación socioeconómica. La inversión en educación es esencial para el desarrollo a largo plazo, ya que proporciona a las futuras generaciones las herramientas necesarias para contribuir al progreso de la sociedad.

El acceso a una vivienda digna es un derecho fundamental que el Cabildo de Gran Canaria ha defendido a través de diversas políticas. Programas de construcción de viviendas sociales, ayudas para el alquiler y proyectos de rehabilitación urbana han sido implementados para asegurar que todos los ciudadanos tengan acceso a una vivienda adecuada. Estas políticas mejoran las condiciones de vida de los más vulnerables y promueven la cohesión social y la integración comunitaria. No ha sido una competencia propia, pero ante la inacción de los que la han tenido, el Cabildo ha actuado.

El progreso de Gran Canaria es resultado de un compromiso integral con la cohesión social, la igualdad de oportunidades y la solidaridad. La cooperación entre el Cabildo, los ayuntamientos, las organizaciones sociales,   los sindicatos, las asociaciones empresariales… ha sido clave para implementar políticas que beneficien a toda la comunidad. Gran Canaria muestra que el desarrollo inclusivo y equitativo es posible cuando se priorizan los derechos sociales y se trabaja en conjunto para enfrentar los desafíos. Este enfoque  mejora la calidad de vida de las personas que conforman nuestra comunidad y fortalece el tejido social, preparando a la isla para un futuro de prosperidad compartida. La isla se presenta como un ejemplo de cómo una gestión comprometida y colaborativa puede transformar una sociedad, promoviendo valores de justicia, igualdad y solidaridad que son esenciales para un desarrollo sostenible y equitativo.