UN BIOASIS PARA LA ECONOMÍA AZUL

Para avanzar en Bioasis Gran Canaria y alcanzar estos objetivos estratégicos que pretendemos, disponemos de unos equipos extraordinarios. De su trabajo conjunto Gran Canaria espera grandes logros para nuestra economía.

En junio de 2016 se hizo público, en una reunión en la que participaron el rector de la ULPGC en aquel entonces, José Regidor, el Consejero de Industria, Pedro Ortega y quien firma este relato, el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, el nacimiento de la Plataforma en Biotecnología de Algas (PEBA). Se trataba de crear un instrumento para promocionar la economía azul como un elemento clave para la diversificación de la economía de esta isla, aunando esfuerzos entre el Instituto Tecnológico de Canarias, el Banco Español de Algas y la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria para avanzar en la investigación y la producción de algas para alimentación, cosmética, bioestimulantes agrícolas, biocombustibles o bioplásticos, aprovechando nuestra situación geográfica  y las ventajas fiscales de las que disponemos. La pretensión fundamental era la de captar una parte de los recursos que mueve la economía azul en el mundo.


El pasado día 8 de febrero de 2018 y con las mismas instituciones presentes –aunque en esta ocasión el rector de la ULPGC era Rafael Hernández Robaina- se dio un paso más en la estrategia conjunta presentando en sociedad la Plataforma de Biotecnología Azul y Acuicultura, Bioasis Gran Canaria, a la que se sumaba, para la búsqueda de la potenciación de la acuicultura, el Instituto Universitario Ecoaqua. Casi dos años después de creado el PEBA, transformado en Bioasis Gran Canaria, el camino andado ha permitido que ya esté a punto de aprobarse el Plan Regional de la Acuicultura en Canarias (PROAC), que el PIO haya multiplicado por 27 la superficie disponible para esta actividad (se ha pasado de tres mil hectáreas a ochenta y tres mil hectáreas), que en estos momentos se esté gestionando una inversión privada de más de 60 millones de euros, que se esté avanzando en la creación de un área experimental en Arinaga para microalgas y acuicultura, en una incubadora de alta tecnología y en la internacionalización de la propuesta…

Unos días después firmamos, el rector de la ULPGC y el presidente del Cabildo de Gran Canaria, con la Secretaria de Estado de Investigación e Innovación un convenio –conseguido tras las negociaciones de NC con el Gobierno central para los presupuestos de 2017- que nos va a permitir destinar 6 millones de euros adicionales a los que ya dispone Bioasis Gran Canaria para reforzar la propuesta en la que se está trabajando. Y en la que se está avanzando con unos objetivos bien definidos.

La economía azul (aquella que reconoce la importancia de los mares y los océanos como motores de la economía por su gran potencial para la innovación y el crecimiento, según la definición de la Comisión Europea (CE)) es para el equipo de Gobierno del Cabildo de Gran Canaria un sector de enormes posibilidades y su desarrollo forma parte de la estrategia de implantación del modelo de ecoisla que defendemos. Estamos absolutamente convencidos de la importancia de nuestro mar como motor de la economía grancanaria por su “gran potencial para la innovación y el crecimiento sostenible”. Y no lo afirmamos de manera gratuita. La propia Comisión Europea estima que la economía azul representa en Europa 5,4 millones de puestos de trabajo y un valor añadido bruto de casi 500.000 millones de euros al año. Además, el análisis económico del crecimiento azul muestra que se encuentra en un proceso de cambio. Por ejemplo, el aumento de la instalación de parques eólicos offshore a escala global ha generado 150.000 puestos de trabajo. La OCDE prevé que, para el año 2030, muchas industrias marino-marítimas representarán una parte significativa de la economía mundial, tanto en términos de valor agregado como de empleo. La producción de la economía azul mundial se calcula actualmente en 1,3 billones de euros y podría duplicarse para el año 2030. Sus enormes posibilidades suponen, sin lugar a dudas, un eje clave para el desarrollo futuro de las islas ya que le proporcionan el acceso a unos recursos económicos y productivos con un amplio potencial de explotación sostenible.

La Comisión Europea ha insistido en que el Viejo Continente no debería dejar pasar esta oportunidad porque los sectores tradicionales tales como el portuario, el transporte marítimo y el turismo costero y marítimo ganarán en competitividad y sectores nuevos y en crecimiento como las energías renovables marinas, la acuicultura y la biotecnología marina podrían convertirse en factores fundamentales para crear más puestos de trabajo, sistemas energéticos menos contaminantes y más productos y servicios. Ahora bien, también quedan retos en los que Gran Canaria debe volcar su potencial innovador como por ejemplo en el desarrollo de las energías mareomotriz y olamotriz o superar los obstáculos normativos a la acuicultura y producción de microalgas. En definitiva, nos encontramos ante una encrucijada que a buen seguro podremos afrontar con éxito si somos capaces de aprovechar el impulso de las instituciones que aportan una base sólida de conocimientos científicos y de experimentación para acometer los distintos ejes del desarrollo de las actividades basadas en la Biotecnología Marina. Tenemos mimbres para ello con el dinamismo empresarial existente y la capacidad de investigación, desarrollo tecnológico e innovación en desalación, depuración, etc; de la ULPGC (Taliarte, Banco Español de Algas, ECOAQUA, Instituto Universitario de Oceanografía y Cambio Global) o de la PLOCAN, el ITC y otras instituciones. También  el sistema fiscal canario propone un marco adecuado de incentivos para el desarrollo empresarial del sector tanto en lo referente a la I+D empresarial como para todo tipo de actividades de iniciativa privada basadas en el conocimiento.

Para avanzar en Bioasis Gran Canaria y alcanzar estos objetivos estratégicos que pretendemos, disponemos de unos equipos extraordinarios. De su trabajo conjunto Gran Canaria espera grandes logros para nuestra economía.

Uno de los grupos de I+D de mayor consolidación y experiencia en este campo es el Banco Español de Algas (BEA), ubicado en Taliarte. El BEA tiene como objetivo facilitar el desarrollo de la bioindustria marina en  Canarias, a través del cultivo y la aplicación de macro y microalgas. Reconocido por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual desde 2005, el BEA es miembro del European Culture Collections Organisation (ECCO) y de la Word Federation for Culture Collections (WFCC). Es también Autoridad Internacional de Depósito. Y es el único banco de algas del Estado español y uno de los 6 que hay en el mundo.  El BEA dispone de un “capital biológico” que comprende más de 1.600 especies de microalgas y cianobacterias. Esta colección de cepas ofrece un gran potencial para el desarrollo de aplicaciones industriales, permitiendo a las empresas, grupos científicos e instituciones del todo el mundo acceder a recursos genéticos únicos, apenas explorados, para su aplicación en procesos biotecnológicos. La ampliación de oferta de cepas y especies nativas de la Macaronesia constituyen un valor añadido a la colección. El BEA lleva a cabo tareas de identificación molecular y taxonómica, selección y evaluación de nuevas cepas, y caracterización de sustancias bioactivas de interés comercial.

El Instituto Universitario de Acuicultura Sostenible y Ecosistemas Marinos, a través del proyecto ECOAQUA, financiado por el Horizonte 2020 de la UE, tiene por objeto promover la excelencia en investigación, innovación y formación de postgrado en la conservación y el uso sostenible de los recursos costeros y en el desarrollo de la acuicultura en la ULPGC.  Para contribuir a un mejor planeamiento y gestión integrada del medio marino, incluyendo el desarrollo sostenible de la pesca litoral y la acuicultura desde un enfoque ecosistémico, IU-ECOAQUA integra 22 líneas de investigación agrupadas en los siguientes epígrafes: 1. Conservación de la Biodiversidad. 2. Mejora de la nutrición y los piensos de los organismos cultivados. 3. Diversificación de especies para la acuicultura. 4. Salud y bienestar de los organismos acuáticos. 5. Nuevas técnicas de cultivo larvario. 6. Aplicaciones genéticas en acuicultura. 7. Ecología, estructura y dinámica de ecosistemas y recursos marinos. 8. El pasado del Mar en Canarias. 9. Gestión pesquera y pesquerías. 10. Sostenibilidad y gestión costera. 11. Sensibilización ciudadana y diseminación del conocimiento científico. 12. Internacionalización y cooperación al desarrollo: Transferencia. 13. Ecofisiología de los organismos marinos. 14. Turismo, litoral, ordenación del territorio y medio ambiente.

El ITC es una empresa pública del Gobierno de Canarias y sus actividades se enmarcan dentro de los campos de Investigación, Desarrollo e Innovación, al servicio de las empresas de Canarias. Su misión es contribuir de forma determinante al fomento de la innovación y el desarrollo tecnológicos, así como a la consolidación de una economía basada en el conocimiento en Canarias. Su labor se centra en los campos de Energías Renovables y Tratamiento de Aguas, Bioingeniería, Ingeniería Médica, Emprendedores, Formación, Calidad, Sistemas de Información y promoción de Programas Tecnológicos y ayudas a las Pymes.


La SPEGC es una institución dependiente del Cabildo de Gran Canaria y nace con la tarea de promocionar actividades económicas y empresariales que contribuyan al desarrollo y expansión de nuestra isla y tiene como encomienda apoyar las iniciativas de creación y consolidación de empresas; promover la innovación en el tejido productivo; incentivar la mejora de los factores que inciden en la competitividad de la isla; atraer empresas e inversores externos y facilitar información de contenido económico y empresarial.

Con estos mimbres no cabe otra alternativa que una enorme cesta de logros para el futuro de Gran Canaria.

LUCES QUE ALUMBRAN EL FUTURO

Ponemos cara a esa realidad plural, innovadora, comprometida, esforzada y solidaria que es nuestra sociedad y que se visibiliza en las personas galardonadas

El pasado viernes el Cabildo de Gran Canaria convocó a la sociedad  de nuestra isla para hacer entrega de sus honores y distinciones anuales.  Se trata siempre de un encuentro que mira al pasado, porque nos recuerda, en este caso, los 105 años de existencia de nuestra institución, pero es también, sobre todo, un compromiso de futuro revitalizado con la experiencia y las enseñanzas de una historia fecunda. Este acto es siempre un motivo de alegría. Lo es porque la isla se encuentra consigo misma y tiene la oportunidad de valorar sus avances, sus conquistas, los objetivos que la engrandecen y la proyectan hacia la integración y el progreso. Pero sobre todo porque ponemos cara a esa realidad plural, innovadora, comprometida, esforzada y solidaria que es nuestra sociedad y que se visibiliza en las personas galardonadas. Existen motivos para la celebración. Las personas y organizaciones que reconocemos representan lo mejor de nuestra sociedad, alumbran el camino y transmiten el mensaje esperanzador de que en nuestra tierra son posibles grandes creaciones y disfrutamos de oportunidades para hacerlas posible.

 

Festejamos en este acto, efectivamente, el aniversario de la creación del Cabildo de Gran Canaria, la institución que asumió el liderazgo de nuestro territorio y de nuestra sociedad insular. Y nació consciente de una realidad y de una raíz isleña, con la frontera natural del océano. Aquí cualquier destino es posible en nuestro horizonte, como indicara el profesor Manolo Alemán para reivindicar nuestra capacidad como pueblo, de crear y ser libres.

El Cabildo de Gran Canaria surge como fruto de una larga lucha social que exigía el gobierno de cada isla, frente al acaparamiento de los recursos del conjunto del Archipiélago en beneficio de una minoría, impidiendo el desarrollo de las potencialidades del resto. La necesaria descentralización será una lucha constante en la memoria de nuestra gente. En unos casos ante el olvido del Estado y en otros frente a egoísmos insulares.

Nuestra historia, antes y después de la creación de los Cabildos Insulares, ha estado marcada por una lucha permanente por la libertad, el progreso, la cultura y el autogobierno, para poder gestionar nuestro presente y nuestro futuro. Y a pesar de lo justo de la demanda, han sido breves o difíciles los periodos históricos en los que la isla ha podido ejercer estas reivindicaciones sin cortapisas y sin condiciones.  Lo que hoy somos se ha gestado durante siglos de creación, de lucha, de ingenio, de adaptación, de conocimiento, de esfuerzo. Y el sabernos herederos de un patrimonio colectivo nos hace más responsables de conservarlo y acrecentarlo. Formamos parte de una gran familia que reconociendo el territorio maravilloso donde nos asentamos ha creado las condiciones necesarias para vivir con dignidad, logrando y afianzando hitos históricos a lo largo de nuestra historia que necesariamente tengo que seleccionar y sintetizar.

Heredamos una cultura aborigen, la más avanzada de nuestro entorno, que alumbró una organización social y económica original legándonos un patrimonio cultural y etnográfico de valor universal. Cuando hablamos de la Cueva Pintada, de la Fortaleza de Ansite, de Balos, del Cenobio de Valerón o de Cuatro Puertas, hablamos de Gran Canaria. Esa riqueza forma parte de nuestra identidad y en ese convencimiento trabajamos para el reconocimiento de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria como patrimonio de la humanidad. Nos aportaron un amplio bagaje de experiencias y conocimientos y nos siguen trazando ahora posibilidades de futuro.

Después de la conquista, nuestra sociedad participa de los primeros pasos de la sociedad renacentista española y europea que quiere desbordar los límites del continente. En ese escenario surge la figura de Cristóbal Colón y toda la atención centrada en el Mediterráneo se traslada hacia el llamado #mar tenebroso#, hacia el sonoro Atlántico. Y Gran Canaria se convierte en la plataforma de la era de los descubrimientos. Entendemos así mejor que nuestro carácter vanguardista y multicultural nos viene de ser adelantados de los nuevos tiempos y del nuevo mundo.

El Real de las Tres Palmas, origen de nuestra capital, creó el modelo de la plaza mayor que se instauraría en Hispanoamérica. Nuestro casco histórico sirvió de modelo para las nuevas ciudades americanas. Y después, el 20 de diciembre de 1494, fue reconocida la lejanía geográfica de este territorio con la concesión del Fuero Real. La primera autonomía fiscal otorgada más allá del continente. Y en la configuración del poder insular tiene gran importancia que se cree por Carlos I, en Las Palmas de Gran Canaria, en 1526, la Real Audiencia de Canarias:  un tribunal con competencia en todas las islas para causas civiles y criminales. Supone el afianzamiento de la autoridad regia en el Archipiélago y define el papel central de nuestra isla en la estructura política de Canarias. 

La colonización y la conquista de América impulsaron la puesta en producción de los recursos de Gran Canaria. Pero también atrajo la atención y la ambición de otras potencias como el caso de los ataques de Hawkins, Drake y Van der Does cuyas flotas tuvieron más éxito unidas en los combates contra la Armada Invencible, pero vivieron la derrota en Gran Canaria en los enfrentamientos bélicos más importantes producidos en las Islas Canarias por el número de tropas movilizadas.

Ante los ataques de piratas, las plagas, temporales o epidemias, quedaba la diáspora o la resistencia del grancanario, dando carácter y personalidad al isleño con su lucha contra el subdesarrollo que tan bien novelan Domingo J. Navarro en #Recuerdos de un noventón#, o Pancho Guerra.. quien nos recuerda que las devociones isleñas tenían como principal objeto superar la falta de justicia del #poder central# que provocaba las grandes tribulaciones insulares.

Muy pronto entendimos en Gran Canaria que nuestro futuro estaba ligado a la libertad comercial y a unas condiciones singulares que no podían asociarse a las que se utilizaban en el continente. Así se consiguió El Reglamento Real de 1718 que liberalizó las relaciones comerciales entre Canarias y América e incluyó la obligación de llevar 5 familias canarias al Nuevo Mundo, por cada cien toneladas de mercancías exportadas. Los costos familiares que esta imposición tuvo, abrió el camino para la institucionalización del uso de emigrantes canarios en el poblamiento de América.

La historia de Gran Canaria se acelera en el siglo XIX, con la aprobación de la Ley de Puertos Francos de 1852. La nueva situación nos permitió aprovechar nuestra posición estratégica para convertirnos en enlace necesario entre tres continentes. Poco tiempo después se inicia la construcción del Puerto de La Luz en 1883. Se evidencia un rasgo de nuestro carácter, sabemos aprovechar  las oportunidades que la historia y el territorio nos ofrece. Surge una burguesía comercial que acompaña al protagonismo agrario que existía hasta entonces.

La crisis de la cochinilla alrededor de 1880 produjo la emigración en masa de las clases populares canarias a América, en especial a Cuba, generando la especial relación socio-cultural de ida y vuelta con aquellos países. Esta circunstancia la incluyo en este relato para recordar que nuestros éxitos no han sido gratuitos sino que han venido después de luchas dolorosas donde los sectores más desfavorecidos han pagado un precio muy alto. Pero también para comprender que América ha sido de siempre la hermana grande que nos acogió en momentos de dificultad.

Cuando tuvimos ordenada nuestra realidad económica, llegamos al siglo XX que nos ofrece decisiones políticas trascendentales para convertirnos en una sociedad democrática y moderna. El siglo se inaugura en 1912, como ya he comentado, con la aprobación de la Ley de Cabildos. La acertada propuesta del político majorero, Manuel Velázquez, se plantea en una etapa en la que la población de las islas clamaba por su autogobierno para desarrollar todas sus capacidades e iniciativas.

El Cabildo acercó elratificamos solemnemente aquella promesa.

Y lo decimos con fuerza quienes creímos que con la aprobación del Estatuto de Autonomía en 1982, se superaban las fracturas que la historia nos había producido. Fue un paso decisivo, pero no siempre se ha gobernado con mesura y con equilibrio. Es tiempo de reconducir los errores para alumbrar una Canarias unida donde todos nos podamos sentir reconocidos y respetados.

Las personas e instituciones reconocidas con los honores y distinciones representan el valor, el esfuerzo y la vitalidad de nuestra sociedad isleña. Su lucha incesante contra las dificultades que nos preocupan, pero que se pueden afrontar desde la unidad con el convencimiento de que nuestra historia ha sido de superación constante. Confiamos en la canariedad integradora y solidaria que nos permita situar a nuestro pequeño territorio como escenario decisivo en momentos determinantes de los hitos que asombraron al mundo. Nos cabe el orgullo de ser el nexo entre Europa y las Américas o el primer sitio al que llegó la voz humana desde la luna hace casi 50 años, con esa metáfora del pequeño paso para el hombre que ha transformado la Humanidad.

A lo largo del tiempo, los artísticos y culturales. Todos nos reconocemos en el progreso de Gran Canaria. Y al lado de la sociedad, siempre presente, la Corporación Insular que tengo el honor de presidir, apoyando las iniciativas y desarrollando políticas para garantizar el bienestar de nuestra población, su seguridad, su calidad de vida y la planificación de su futuro.

El fruto de estos más de cien años de presencia del Cabildo lo comprobamos en las  infraestructuras y propuestas creadas  que son base del progreso económico y social. Una de sus señas de identidad es su preocupación por reforestar y reverdecer la Isla. Pero la naturaleza tiene alma y ésta se encuentra en el agua. Lo hemos comprobado estos días que se nos iluminaba la cara al ver llenarse nuestras presas. Por ello el Cabildo ha desarrollado progresivamente una de las mayores redes en el mundo de infraestructuras hidráulicas. Las presas hoy día son indispensables junto a las potabilizadoras para garantizar nuestra apuesta por la sostenibilidad y convertirnos en el gran jardín de la Macaronesia, tal como soñaran Sventenius, Günther Kunkel, David Bramwell o Jaime O#Shanahan. También ha apostado desde siempre por el desarrollo del sector agropecuario, promoviendo los primeros centros de formación e investigación, la primera red de refugios pesqueros… O por infraestructuras sanitarias punteras…

Pero esta realidad no sería posible si no fuera por el impulso de nuestra sociedad. Una comunidad que ha logrado su libertad comercial, la capitalidad, los Puertos Francos, su Cabildo, la Provincia, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la Escuela Luján Pérez, el Museo Canario, el Gabinete Literario, ser vanguardia turística, rebelarse cuando fuera preciso como cuando el Motín de Agüimes que cumple este año su 300 aniversario…

Y así, un largo etcétera de iniciativas fruto de nuestros ilustres isleños e isleñas, con actuaciones tan sorprendentes como la revolución turística de los hermanos Martín-Fernández de la Torre… Por ello mantenemos el espíritu de aquellos grancanarios y grancanarias que han representado a nuestra isla en el mundo, con figuras tan destacadas como Benito Pérez Galdós, León y Castillo, José Franchy y Roca, Tomás Morales, Rafael Guerra, Alonso Quesada, Juan Negrín, Josefina de la Torre, Manolo Millares, Lola Massieu, Alfredo Kraus, Chona Madera, Martín Chirino, Concha Jerez…

Y nosotros, este Gobierno insular, tiene el honor y el deber de continuar esa labor en esta tierra de oportunidades, en este pequeño Continente, como lo bautizara hace un siglo Domingo Doreste. Estamos comprometidos en el desarrollo de la ecoisla que avance hacia la soberanía energética, alimentaria y medioambiental. En un desarrollo sostenible ecosocial. Porque esa transformación de Gran Canaria requiere justicia social. No podemos vivir tranquilos mientras miles de compatriotas vivan en la pobreza o en la exclusión. Creemos que las administraciones públicas deben dinamizar la economía para favorecer la redistribución de la riqueza. Y la cultura, el conocimiento, la igualdad de género que demandan miles de mujeres en la calle… Como nos dice el poema de Agustín Millares Sall titulado #Mano a mano con el pueblo#, que nos invita a mantener el “mensaje que trae el viento del rincón más olvidado”.

Reconocerán conmigo que vale la pena continuar el camino. Como han hecho a lo largo de la historia tantos grancanarios y grancanarias comprometidos, luchadores, defensores de su Isla. Debemos dejar de lado la apatía, los entreguismos irresponsables, los intereses particulares que sacrifican a los colectivos y renovar las ganas, la ilusión y el compromiso que me expresaba un pastor el otro día en la cumbre: “hemos vivido aquí más de mil años y tenemos que hacer posible que podamos hacerlo al menos otros mil años más…”  Los animo a no desfallecer hasta que alcancemos el Nublo, ese Nublo mítico que cada uno de los grancanarios llevamos en el corazón.

 

 

UNA ISLA SOLIDARIA

Sin lugar a dudas, la situación de pobreza extrema, de dependencia y de violencia que hoy  sufre  la inmensa mayoría de los pueblos empobrecidos configura un escenario de tragedia intolerable para el género humano. Más del 80% de la población mundial vive en la marginación social y la extrema pobreza. Unos 6.000 millones de seres humanos soportan en todo el planeta situaciones de sufrimiento, de violación de sus derechos humanos, económicos, sociales y políticos… Y lo padecen de una manera estructural, planificada por los grandes poderes económicos y políticos y silenciada adecuadamente por los poderes mediáticos, que están controlados y al servicio de los anteriores. Los datos más actualizados afirman que el 1% de la población dispone para vivir del 50% de la riqueza mundial, o lo que es lo mismo, el 99% de la población mundial, unos 7.400 millones de personas, sólo dispone del otro 50% de la riqueza.

Las consecuencias que se derivan de ello conforman un escenario terrorífico para la humanidad. 1000 millones de personas sufren y mueren de hambre en los continentes africano, asiático o latinoamericano. Para muchas de estas personas la esperanza de vida no sobrepasa los 40 años. Con los avances tecnológicos de los últimos años esta situación se podría y debería invertir. La pobreza extrema abarca al 50% de la población mundial, unos 3.750 millones de personas. La desigualdad y el empobrecimiento masivo condenan a esta población a no acceder al agua potable, a la vivienda, a la salud, a la educación o a unos servicios públicos mínimos para garantizar la subsistencia. Más de 400 millones de niños menores de 16 años se ven condenados a la esclavitud laboral: algunos comienzan desde los 6 años picando piedra para aglomerado o trabajando en los telares para que las multinacionales textiles puedan vender sus prendas de vestido a unos precios 50 veces superior a lo que pagan por su confección. Normalmente son “salarios” menores a 1 euro al día. Eso explica por qué algunos empresarios de este país están entre los más enriquecidos del Planeta y pueden, incluso, “regalar” equipamientos sanitarios a nuestros hospitales como una colosal operación de imagen. Ni siquiera esos equipamientos van a esa población explotada. Igualmente, las más de 20 guerras provocadas en diversos países y en la que participan directa o indirectamente más de 40 estados están provocando una situación de tragedia y sufrimiento para la población afectada. A los conflictos de Afganistán, Irak, Siria, Palestina, Sahara Occidental, Ucrania, Líbano, Kurdistán, Congo, Nigeria, Libia o Yemen, hay que sumar la acción terrorista internacional que hacen de zonas como Oriente Medio, el Sahel o Centro África lugares muy peligrosos para vivir. Detrás de cada uno de estos conflictos están las grandes potencias: EEUU, Rusia, Francia, Inglaterra, China, etc., con sus objetivos estratégicos de hegemonía y de venta de armas: los principales exportadores de armas a nivel mundial siguen siendo estas grandes potencias que junto con las empresas multinacionales configuran un poder planetario sin escrúpulos y sin moral. Todo esto se agrava además con la escalada de tensiones del Sudeste Asiático que podría desembocar en situaciones aún más peligrosas.

La situación descrita hace que más de 60 millones de personas se vean obligadas al desplazamiento forzoso desde los países empobrecidos hacia los países enriquecidos. Huyen del hambre, de la miseria, de la esclavitud o de las bombas que caen sobre sus cabezas. Bombas que son fabricadas en los países ricos, algunos gobernados por “democracias” y con un alto nivel de bienestar social, de seguridad y de estabilidad.  Todo lo anteriormente descrito se agrava aún más si se es mujer, o se es niño o anciano. Hay una condena a un mayor grado de sufrimiento si se es dependiente.

Cerca de Canarias, a apenas 100 kilómetros, sigue latente el conflicto del Sahara Occidental que nos toca directamente no sólo por la cercanía, sino porque el Gobierno de España sigue siendo el responsable del genocidio saharaui. Este pueblo sigue esperando desde 1975, en que el Gobierno español les traicionó y abandonó, que se respeten sus reconocidos derechos a la libertad y a la independencia. Son 42 años de espera soportando dos guerras, sufriendo en la actualidad la represión de sus Derechos Humanos por el Gobierno de Marruecos que ocupa ilegalmente el territorio y expolia sus riquezas. Y viviendo en unos campamentos de refugiados en unas condiciones de precariedad insostenibles. Es una de las asignaturas pendientes, quizá la más grave, de la democracia española.

Todo este escenario dantesco se agrava con el cambio climático. El aumento-descenso de las temperaturas, el cambio de régimen de lluvias, el crecimiento del nivel de las aguas del mar, configuran una situación que, si no se remedia, va a empeorar la vida en el Planeta y a hacerla más difícil, sobre todo para los más empobrecidos.

Hasta aquí he señalado  algunas de las consecuencias. No he profundizado en las causas que provocan esta situación, la mantienen y la agravan.

Los motivos no hay que buscarlos en fenómenos naturales como los terremotos, los tsunamis, las sequías, las  erupciones o las inundaciones. Las causas son esencialmente políticas. Hay diseñado todo un sistema institucional, económico, filosófico, mediático, tecnológico y social que sostiene y acrecienta la desigualdad, la violencia y la dependencia. Los grandes poderes al servicio de las grandes potencias y de las multinacionales imponen sus reglas en todo el planeta. Forman una estructura planetaria al servicio de unos pocos. Por eso el dato de que el 1% de la población mundial dispone del 50% de la riqueza es revelador. El neoliberalismo político y económico, la dictadura de los mercados, las instituciones financieras mundiales como el BM, el FMI o los Bancos Centrales de cada país imponen sus decisiones. El control de la ciencia, de la tecnología y de la información en todo el planeta por las transnacionales es una amenaza para todos. Las empresas más valoradas en el escenario mundial son todas de la información: Google, Amazon, Microsoft… Menos de 10 empresas mediáticas internacionales controlan el 90% de la información mundial y el resto de medios locales se sirven de ellas.

El control de las instituciones multilaterales (ONU, UE, G-20,…) por las grandes potencias es una evidencia. Todavía existe en la ONU el derecho de veto de las grandes potencias vencedoras de la 2ª guerra mundial. Mientras los referentes que predominan sean el lucro, el poder, el consumismo, la hegemonía o el individualismo y no los valores de la igualdad, la solidaridad, la justicia, la cooperación o la defensa del interés colectivo, esto no tendrá solución. Avanzaremos muy poco.

Como programa de referencia para guiarnos en esta selva se han construido grandes acuerdos multilaterales: la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Declaración de los Derechos Sociales, Económicos y Políticos, los Objetivos del Desarrollo Sostenible, la Agenda 2030 y los Acuerdos de París en la Cumbre Climática. Son excelentes referencias, no las únicas, para avanzar en la construcción de un mundo donde todos podamos vivir. Cada uno desde su trinchera pero de manera organizada y coordinada. Con acciones que respondan a las causas y a los hechos simultáneamente. Estas reacciones tienen una dimensión política, económica, social, institucional y de conciencia, justo en las mismas dimensiones en que se produce la agresión.

La respuesta para lograr avanzar hacia una sociedad justa no puede ser el asistencialismo o el paternalismo sino plantear acciones que denuncien las causas al tiempo que se afrontan los hechos. Hoy, más que nunca, es urgente la acción solidaria en la sociedad y en las instituciones para combatir la desigualdad y la pobreza. Canarias puede jugar un papel muy importante en esta tarea, por su historia, por su situación geográfica y por su vocación de cooperación internacional. Desde el Cabildo de Gran Canaria se promueve un conjunto de acciones en este sentido: impulsar el Servicio de Solidaridad y Cooperación al Desarrollo cuyo cometido es el de promover las acciones solidarias; consignar una partida presupuestaria destinada a financiar las acciones programadas; apoyo al funcionamiento del Consejo Insular de Solidaridad y Cooperación; dar soporte a los proyectos que promuevan actuaciones en materia de desarrollo y lucha contra la pobreza; priorizar  los  proyectos  dirigidos  hacia  las  zonas  con  las  que  Canarias  tiene vínculos históricos: África y Latinoamérica;  priorizar la atención a pueblos en situación de emergencia: campos de refugiados saharauis, pueblo palestino y lugares en conflicto bélico; promover el proyecto “Gran Canaria Solidaria” de formación, sensibilización, información y concienciación en los ámbitos de la solidaridad.

También impulsar a Gran Canaria como centro de relaciones internacionales aprovechando su potencial: apoyando las justas causas de los pueblos en situación de conflicto defendiendo la celebración de un Referéndum de Autodeterminación por el Pueblo Saharaui y abogando por la justa resolución de la cuestión palestina defendiendo el fin de la ocupación militar israelí de los territorios palestinos. Igualmente defendemos la colaboración con las actividades de las asociaciones de inmigrantes; el apoyo a la implantación de la tasa Tobin y el planteamiento de fórmulas para que nuestros empresarios y nuestros profesionales y jóvenes participen en las estrategias de solidaridad y cooperación al desarrollo.

La tarea es ingente. Pero cada día comprobamos que vivimos en una sociedad comprometida para contribuir a hacer posible un mundo más justo. Desde una Gran Canaria cada vez más solidaria.

GUARDIANES DEL TERRITORIO

El Cabildo tiene que ser la casa que nos una a todos los grancanarios en el trabajo por el desarrollo y la grandeza de nuestra tierra.

El pasado miércoles quisimos firmar un acuerdo con los pastores de Gran Canaria para reconocer y potenciar su contribución impagable a la conservación de nuestro territorio y a la biodiversidad de nuestra tierra. La alerta decretada por lluvias y vientos obligó a aplazar esta firma que hemos trasladado al lunes 12 de marzo. Con frecuencia hemos actuado o planificado al margen de los pastores sin considerar el protagonismo que deben tener para que los objetivos de conservación y regeneración de nuestro medio ambiente vayan en serio. Ya no va a seguir siendo así.

Para el Cabildo de Gran Canaria  este acuerdo es un acto de justicia, es una señal de esperanza, es un reencuentro con el mundo rural de nuestra isla. Los despachos desde donde se tomaban las decisiones o se decidían las actuaciones, han estado, con frecuencia, alejados de la sensibilidad, de la experiencia y del conocimiento que aportan quienes todas las mañanas, y todos los días del año, sacan su ganado a pastar y a recorrer las cañadas de nuestra isla.

Esta concertación tiene muchísimas ventajas: afianzará la ganadería de la isla, protegerá la flora autóctona y los endemismos, potenciará  la reforestación e implicará a toda la gente que vive y ama el campo. Gran Canaria no se puede entender sin nuestro paisaje, sin la cumbre, sin los pinares que nos oxigenan, sin la costa que nos acerca a tres continentes, sin nuestros barrancos, sin el ganado que nos regala productos que nos identifican. Gran Canaria tiene el rostro de nuestra flora. La agricultura conforma también nuestro territorio, desde los bancales de las medianías hasta las llanuras de las plantaciones intensivas. Y toda esta diversidad está atravesada por el trabajo y el paso de nuestros pastores que humanizan el territorio, guardándolo y protegiéndolo. La naturaleza ha moldeado nuestra forma de ser y los pastores tejen,  recrean y transforman esa naturaleza en estado puro. Es de justicia reconocerlos como “guardianes de nuestro territorio”.

El Cabildo que presido ha establecido como prioridad de Gobierno desarrollar el mundo rural y trabajar por la soberanía alimentaria. Pero además de mirar por nuestra agricultura tenemos que mimar nuestra ganadería y a sus pastores porque son  auténticos gestores del medio ambiente y la biodiversidad.

Realizamos un acto de justicia. Los pastores de Gran Canaria han contribuido decisivamente al desarrollo de esta isla. Han elaborado productos únicos que nos identifican, especialmente nuestros quesos de los que podemos presumir como equiparables a los mejores del mundo. Los quesos artesanales de Gran Canaria son reconocidos y premiados internacionalmente. Con leche cruda, hechos a mano y madurados en cuevas, en cada queso late el territorio y una forma de vida. Una parte de sus ganados nos han aportado, también, la materia prima de unos tejidos tradicionales que han abrigado a nuestra gente durante siglos.

Pero hay algo que quizás no sea tan conocido por la mayor parte de la gente y es que sin nuestros pastores la flora no se habría conservado y reproducido. Y que son decisivos en la prevención de incendios. Por eso esta firma, que plasmaremos en unos días, tiene mucho de agradecimiento y de homenaje. A los que hemos  conocido en los encuentros preparatorios de la rúbrica del acuerdo y a los cientos de pastores anónimos que están cuidando a sus animales y que forman parte de esta gran familia.

Reconocemos su aportación en el pasado y abrimos la puerta a la esperanza. El acuerdo con los pastores es solo una parte del camino que queremos recorrer: protección del territorio, protagonismo de quienes pisan cada mañana nuestras laderas y saben de la riqueza y de los riesgos de nuestros campos. No podemos decidir solo desde los despachos sin contar con la colaboración, con la opinión, con el compromiso de los pastores. Sabemos que aman el campo en el que viven. Son decisivos para encontrar el equilibrio entre la fauna, la flora y el paisaje. Por eso formamos parte de un mismo proyecto: el de conservar la riqueza natural de Gran Canaria. Si trabajamos juntos ganamos todos y en todas las dimensiones. Es el tiempo de la colaboración y el compromiso compartido.

El Cabildo tiene que ser la casa que nos una a todos los grancanarios en el trabajo por el desarrollo y la grandeza de nuestra tierra. Pero ese futuro esperanzador tiene que ir de la mano de gente que, como los pastores, conocen, respetan, transitan y dialogan continuamente con la naturaleza. Los consejeros de Medio Ambiente y de Soberanía Alimentaria son los principales interlocutores y responsables de este cambio que estamos celebrando. Pero no acaba en ellos. La consejería de Comercio impulsa la marca y el concepto Gran Canaria Me Gusta, que prioriza el consumo de productos de nuestra tierra. La consejería de Turismo promociona todas nuestras excelencias en el exterior. La consejería de Desarrollo Económico  convoca ferias y encuentros para aumentar el conocimiento de nuestro mundo rural y facilitar la comercialización de las producciones locales.

La columna vertebral de la firma del 12 de marzo es el decálogo que llamamos “Pastores del siglo XXI”, donde se recogen las consideraciones básicas para mirar al futuro. Sabemos que el pastoreo ordenado es una de las principales actividades sostenibles en el marco de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria y de la isla en general. La actividad de los pastores es una acción eficaz contra el cambio climático y en las islas ésta debe ser una preocupación que implique a todos los sectores y colectivos de manera coordinada y permanente. Lo estamos haciendo también con los Alcaldes por el Clima o con la participación de la sociedad civil desde el Observatorio Insular para el Cambio Climático.

Decimos también en este decálogo que las cabras asilvestradas no son pastoreo. Ante unos ecosistemas tan frágiles como los insulares las cabras sin dueño no tienen cabida.  Afectan a la naturaleza, a las repoblaciones y a los cultivos. Los pastores y el Cabildo trabajan conjuntamente para solucionar este problema medioambiental. Estamos comprometidos en salvar toda la flora autóctona y los endemismos que suponen una riqueza medioambiental de valor mundial.

La trashumancia de los pastores con sus ganados en Gran Canaria es un patrimonio cultural inmaterial. El movimiento estacional de los ganados es una práctica ancestral de más de 2.000 años de antigüedad, siendo una de las manifestaciones culturales más antiguas que aún perdura. Y debe ser protegida. Y vamos a trabajar codo con codo con ellos para protegerla. 

El pastoreo es una seña de identidad cultural de Gran Canaria que tiene presencia entre nosotros desde la llegada de los primeros pobladores indígenas. Este oficio se ha preservado a lo largo de los siglos, conservando nuestras razas autóctonas, legando la práctica tradicional del Salto del Pastor, manteniendo singularidades como el Queso de Flor… y es un garante para el futuro de la salvaguarda de nuestra cultura, folclore, lenguaje y tradiciones.

En este acuerdo el Cabildo asume compromisos: compensarles económicamente por el servicio ambiental que prestan para la  prevención de incendios forestales y para erradicar el ganado asilvestrado del medio natural, que se realizaría, en un primer momento, en el entorno de la montaña del Cedro y Horgazales, en el macizo de Guguy, y posteriormente en otros espacios naturales protegidos de la isla.

Además, el Cabildo se compromete a ejecutar proyectos de creación de “paisajes mosaico” de mejora y ampliación de los pastos. A declarar las vías pecuarias y reconocer el valor de la trashumancia como patrimonio cultural inmaterial de la isla de Gran Canaria. A agilizar el trabajo que se está  realizando para la creación de una futura Escuela Insular de Pastoreo y Ganadería: la intención es aumentar la formación de sus hombres y mujeres, el asesoramiento técnico, el mantenimiento del relevo generacional  y la promoción del sector y los productos asociados.

Les puedo asegurar que desde el Cabildo de Gran Canaria estamos comprometidos en la consecución de estos objetivos. Agradezco a los pastores el cariño y la entrega con la que ejercen su profesión y, desde luego,  su oficio de cuidadores de nuestras tradiciones y de nuestra riqueza natural.