GRAN CANARIA SE MUEVE POR EL CLIMA

El cambio climático es reconocido hoy por la comunidad internacional como la mayor amenaza para el ser humano en el presente siglo XXI. El año 2015 fue declarado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) el  más cálido de la historia desde que comenzaron a registrarse datos de temperatura en la era pre-industrial (1880), pero este récord fue superado en 2016 y en 2017. Los huracanes y ciclones, inundaciones y lluvias torrenciales, sequías y olas de calor, son fenómenos que cada año se intensifican en todo el planeta de forma exponencial en su virulencia y frecuencia, afectando a zonas que antes no experimentaban estos impactos. El Atlántico Este no es ajeno a esta situación: entre 2016 y 2017, 3 huracanes (Gastón, Alex y Ophelia) han atravesado el área este del Atlántico muy cerca de Canarias y sobre Azores para terminar en Nueva York, Irlanda o Canadá. En Canarias no estamos a salvo de esta situación que pone en riesgo la supervivencia y que se empieza a hacer palpable en el desvío de los alisios, el aumento del nivel del mar, el incremento de los periodos de  sequías y precipitaciones intensas, en el calentamiento y acidificación del océano…

Preocupado por esta realidad el Cabildo de Gran Canaria ha puesto en marcha diversas iniciativas dirigidas a actuar para atajar y hacer frente a las consecuencias del cambio del clima en la Isla. Así, en junio de 2016, inició los trabajos para la elaboración de una Estrategia de Cambio Climático para Gran Canaria, coordinada por el experto Ezequiel Navío. El documento de partida fue presentado al Cabildo en febrero de 2017 y en la actualidad ha sido y está siendo revisado por colectivos, científicos, administraciones locales, consejerías del Cabildo y otros agentes sociales para disponer de una hoja de ruta definitiva a principios de 2018. La Estrategia describe acciones primarias y transversales en materia de adaptación y mitigación hasta 2030 y se concibe para ser participada al máximo nivel por la sociedad isleña y sus instituciones públicas.

Ese mismo mes se constituyó el Grupo de Acción Climática insular y desde entonces ha ido aumentando su nivel de participación efectiva dentro de la estrategia. En la actualidad colaboran en él científicos independientes, dos universidades, el ITC, el Centro Unesco Gran Canaria, AUVE, Ben Magec-Ecologistas en Acción, Muévete por el Clima, WWF, SEO/Birdlife, Greenpeace, ayuntamientos, sindicatos, etc. Se trata de que la sociedad civil pueda trabajar y aportar sus criterios en la definición y desarrollo de las acciones de cambio climático.

Y lo mismo sucede con el Pacto de los Alcaldes. El Consejo Insular de la Energía ha sido reconocido por la Unión Europea como ente Coordinador del Pacto de los Alcaldes en Gran Canaria que tiene como objetivo la reducción de las emisiones GEI en un 40% para 2030 y mejorar la adaptación frente al cambio climático desde la eficiencia y el ahorro. En estos momentos se están elaborando dos documentos para el Pacto de los Alcaldes: una Evaluación de Riesgos y Vulnerabilidades frente al Cambio Climático apoyada por la Fundación Biodiversidad y un Inventario de Referencia de Emisiones GEI para la isla y cada uno de los ayuntamientos. Ya se ha firmado un convenio con los 10 primeros ayuntamientos adheridos al Pacto para elaborar los Planes de Acción por el Clima y la Energía Sostenible. La intención es que se sumen los 21 municipios que dispondrán de un especialista (se crearán 21 puestos de trabajo para jóvenes que han acabado de terminar sus estudios) para diseñar los planes de acción.

También desde julio de 2016 se ha impulsado el proyecto del Observatorio Climático para la Macaronesia  para la próxima convocatoria de INTERREG MAC, denominado MAC CLIMA. El objeto es armar una estructura científica que evalúe con precisión y día a día el aumento de la temperatura global en el ámbito oceanográfico y meteorológico de esta área (Senegal, Mauritania, Cabo Verde, Azores, Madeira y Canarias) para evaluar impactos y promover medidas de adaptación. En este proyecto colaboran AEMET, la Oficina Española de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, otras agencias de meteorología de la región, el IOCAG de la ULPGC, universidades de Canarias,  los gobiernos de los países involucrados y otros estados.

En esa misma línea se ha pergeñado un convenio con AEMET para ahondar en los sistemas de alerta, prevención y respuesta en Gran Canaria frente a Fenómenos Meteorológicos Adversos (FMA). Desde el inicio de la redacción de la Estrategia en 2016 entendimos que era necesario priorizar el seguimiento de los riesgos climáticos y, al margen de las numerosas acciones que deben contemplarse en este marco en el futuro, se inició un proceso junto a la presidencia de AEMET para disponer de un convenio que ahonde en los riesgos meteorológicos y climáticos para la Isla. Tras cuatro revisiones efectuadas entre las dos Administraciones, el convenio estará culminado en enero de 2018 para ser firmado y activado.

En estos últimos meses el Cabildo ha participado con  aportaciones a la consulta efectuada por el Ministerio de Medio Ambiente en torno a la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética y ha estado presente en las dos últimas Cumbres de Naciones Unidas para reforzar las iniciativas internacionales en curso y para impulsar la cohesión entre territorios insulares de todo el planeta, entre otras acciones. Igualmente, para 2018 el Cabildo de Gran Canaria y el Centro UNESCO Gran Canaria promueven la celebración de un congreso internacional sobre islas y archipiélago frente al cambio climático, para actualizar e impulsar medidas comunes de adaptación y definición de políticas conjuntas de cara a los convenios y cumbres internacionales.

Y además, planteamos una apuesta decidida por el desarrollo sostenible en la Isla mediante propuestas concretas y ambiciosas para la consecución de los objetivos y la financiación que tienen que ver con proyectos como el Aquagran, incluido en programa de Isla Inteligente encaminado a la eficiencia y el ahorro energéticos en la producción de agua o el Renovagua que con una inversión de 18 millones de euros, pretende implantar las renovables en las desaladoras y depuradoras públicas de esta isla… además de las inversiones en energía solar, fotovoltaica o geotérmica, el paisaje, la reforestación de nuestros montes, el turismo sostenible, las economías azul o circular… En definitiva, el proyecto de ECOISLA que defendemos.

Hace unas semanas se presentó también en sociedad, en el Gabinete Literario, el Centro Documental del Cambio Climático del Centro Unesco Gran Canaria. Nace con el liderazgo del Centro Unesco Gran Canaria y con el patrocinio del Cabildo de Gran Canaria, la colaboración de la Cátedra UNESCO de Informática y Tecnologías de la Información de la ULPGC y la participación de reconocidos expertos, en varios campos científicos, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y el ITC. El objetivo del proyecto es hacer acopio de la información existente y de la que se genera continuamente sobre medioambiente y cambio climático, para agruparla, ordenarla y ponerla a disposición de ciudadanos y entidades con coherencia, rigor, fiabilidad y trasparencia, en una verdadera labor de “curación de contenidos”, tan necesaria en esta época de la sociedad de la información y del conocimiento.

La Isla será centro neurálgico de actuación, pero el área de influencia del fondo se ampliará al resto del archipiélago, a la costa africana y a la Macaronesia hasta abarcar una visión holística e integrada globalmente de estos ecosistemas tan sensibles y vulnerables. El eje de la búsqueda será Gran Canaria y Canarias, pero sin olvidar la referencia global. El objetivo de los expertos convocados por UNESCO Gran Canaria (entre otros, Francisco Rubio Royo, Guillermo Morales Matos, David Bramwell, Juan Francisco Rodríguez, Antonio Ortegón y Jaime Sadhwani) es hacer accesible la información tanto al Cabildo de Gran Canaria, que patrocina esta línea de trabajos, como a la  ciudadanía en general (comunidad científica, estudiantes de secundaria y escolares) y a cualquier otra entidad interesada en materias como biodiversidad, medio marino y costero, agua, energía o territorio. Dispone de una web que estará dotada de una extensa bibliografía en distintos idiomas; monografías, artículos en libros, revistas especializadas, enlaces a vídeos informativos de la NASA, el National Geographic, el Smithsonian, TVE, BBC, NBC, entre otras fuentes, así como fotografías de satélite y locales, en las que se apreciarán simulaciones de las consecuencias inmediatas del cambio climático.

El cambio climático es una dramática realidad y la mayoría de las grandes potencias miran para otro lado. Gran Canaria no. Sus repercusiones en nuestro hábitat requiere que las administraciones públicas, las industrias, empresas y sectores productivos, las entidades científicas, las organizaciones no gubernamentales, colectivos sociales y  la ciudadanía en general trabajen de forma cohesionada y urgente para hacer frente a esta amenaza con todo el conocimiento y los recursos posibles. En esa línea se está avanzando.

UN PLAN PARA NUESTRAS ZONAS INDUSTRIALES

Según llegamos al Gobierno del Cabildo nos planteamos la necesidad de conocer la situación de las áreas industriales insulares. La industria es uno de los grandes retos de nuestra Isla, de Canarias. En nuestro archipiélago apenas representa un 7% del Producto Interior Bruto… Desde un primer momento consideramos prioritario el conocimiento de su estado y problemática para, a partir de ahí, proponer mecanismos de intervención coherentes con las necesidades de las empresas en los próximos años,  detectar las oportunidades no explotadas y corregir las inercias que producen efectos nocivos o que resultan agotadas a medio plazo. La realidad es que el grado de las dotaciones  y el estado de conservación de las zonas industriales en la Isla de Gran Canaria es en general muy bajo…

Tras la realización de un estudio preliminar por el área de Industria y Comercio que dirige la consejera Minerva Alonso, la consecuencia lógica fue que era necesario hacer algo, y  elaboramos el I Plan Estratégico de Zonas Industriales de Gran Canaria con el objeto de dotar al Cabildo, por primera vez, de un instrumento de planificación partiendo de una radiografía en profundidad del estado de nuestro sector industrial, conociendo además los planteamientos e intenciones de cada municipio para poder así programar una acción coordinada de desarrollo con ellos. El objetivo final que nos propusimos  fue no sólo ejecutar una política coordinada que abordara las necesidades de este sector, sino además, establecer y cuantificar las intervenciones y las inversiones necesarias para solventar los principales problemas comunes a todas las áreas industriales de Gran Canaria, con la única intención de hacer competitivo estos espacios para  avanzar en la reactivación económica de nuestra Isla.

El Cabildo de Gran Canaria  ha emprendido así una política industrial con el reto de aumentar la competitividad de la pequeña y mediana empresa, bajo el convencimiento absoluto de su capacidad generadora de empleo y por tanto de potenciación y diversificación de la economía insular. En definitiva, se trata de alcanzar el mayor impulso mediante la modernización de núcleos industriales favoreciendo su conversión en polos de atracción económica. Y se hace desde la participación de los empresarios establecidos en cada uno de estos espacios.

La motivación de emprender actuaciones con los polígonos industriales de la isla viene dada por las posibilidades y repercusiones que poseen en la dinamización de la economía isleña. El reto del Cabildo es disponer de zonas industriales bien conservadas y modernas que puedan atraer la ubicación de empresas, la generación de empleo y por ende el bienestar ciudadano.

Con este desafío se ha impulsado un método de trabajo y una planificación cardinal de actuaciones. El Plan Estratégico de Áreas Industriales de Gran Canaria atiende a una parte esencial de la actividad económica de la isla que, apoyada además en los avances tecnológicos y de comunicación, ofrece amplias posibilidades de desarrollo, aún contando con las condiciones de lejanía e insularidad propias de este territorio. El gran interés y elevada colaboración manifestada por los agentes industriales a lo largo del proceso de redacción de este Plan, ha reforzado continuamente la voluntad de la administración insular de promover una estrategia de acciones que definitivamente permitan que el espacio industrial de la isla se ajuste a las condiciones propias de la actividad industrial del siglo XXI.

Este ha sido el objeto general del Primer Plan Estratégico de Zonas Industriales de Gran Canaria, que presenta un mapa de la situación actual del espacio industrial de la isla y organiza diversas líneas de actuación con la participación de todos los agentes implicados a partir de la coordinación del Cabildo de Gran Canaria con otras administraciones públicas.

En estos momentos Gran Canaria dispone de 45 áreas industriales, 28 de ellas  activas y 17 previstas en distintos planeamientos. Están localizadas en 16 municipios, y las que presentan actividad en la actualidad están ubicadas en solo 10 municipios (Agüimes, Arucas, Gáldar, Ingenio, Las Palmas de G.C., San Bartolomé de Tirajana, Santa Mª de Guía, Telde, Teror y Valsequillo). Las áreas industriales activas ocupan un espacio de 10.476.44 m2 que sumará 6.765.475 m2 cuando se desarrolle el suelo  previsto para esa actividad.

Para consolidar este modelo de desarrollo industrial se ha elaborado un plan de inversión para las áreas industriales como no se había hecho desde hace casi 20 años. Y cuenta con una financiación para 2017 de 3.057.966 de euros; 3.708.074 para 2018 y 2.012.151 para 2019. Casi 9 millones de euros programados inicialmente para impulsar las zonas industriales grancanarias. Nunca antes se había elaborado un plan similar con la importancia y el alcance que recogerá esta iniciativa.  Nos dotamos así de un instrumento fundamental que marcará la hoja de ruta en los próximos años para la reactivación económica, medioambiental y paisajística de estos espacios.

Esta propuesta se ha realizado, insisto, con la participación de todos los agentes sociales públicos y privados involucrados en el sector industrial de la isla: ayuntamientos, asociaciones empresariales, entes de conservación… y no sólo recoge un análisis y diagnóstico preciso –desde una cooperación multidisciplinar-  sino que además fija líneas de actuación, prioriza las intervenciones y concreta económica y temporalmente  las acciones propuestas, con una planificación a cuatro años y su posible continuación. Con el análisis-diagnóstico, conociendo la realidad de los polígonos, debilidades, fortalezas, necesidades… Con un establecimiento de trabajo en red y determinadas las líneas estratégicas en el Plan, Gran Canaria ya dispone de una propuesta para las zonas industriales y está preparada para participar en cualquier convocatoria estatal o europea que pueda responder a nuestra realidad.

Debemos aprovechar momentos como estos para insistir en la potenciación de los apoyos logísticos ligados al conocimiento, la innovación, el desarrollo tecnológico y la investigación; para mejorar la conectividad, la accesibilidad y los espacios singulares; para programar y planificar nuevos suelos atendiendo a sus verdaderas necesidades y no a meras coyunturas oportunistas; para potenciar nuestros productos locales y así aligerarnos de la terrible dependencia exterior; para trabajar por el reciclado y el tratamiento de los residuos que tanto encarecen la producción y que tanto daño producen al medio; para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y apostar decididamente por las renovables; para hacer útiles y valedores del interés general los instrumentos del REF y la RIC; para localizar y posicionarnos en mejores condiciones en los mercados exteriores; para mejorar la competitividad y la productividad; para conseguir un trato igualitario, con líneas de financiación específicas, que nos permita, como en otros lugares, hacer frente a unas reconversiones soterradas que se han venido produciendo en los últimos años, sin financiación ni alternativas compensatorias algunas y teniendo en cuenta nuestra singular posición geográfica de aislamiento y por tanto de especial encarecimiento del transporte y la energía; para captar inversiones productivas atendiendo a nuestra posición geográfica estratégica…

Tenemos muy claro que uno de los condicionantes fundamentales para hacerlo posible es el de contar con áreas industriales dotadas de los equipamientos y las infraestructuras adecuadas. Y para eso vamos a invertir en ellas más de 9 millones de euros. Y recibirán además el apoyo de proyectos como el de Isla Inteligente que cuenta con 19 millones de euros para su ejecución o el de Renovagua, para abaratar los costes de producción de agua, de 18 millones de euros. En esas estamos. Para que sigamos avanzando como en el último año en el que ha aumentado la cifra de negocios en la industria grancanaria en un 10,4 % y los pedidos en un 15,5 %, el tercer mayor crecimiento en el conjunto del Estado.

LA IRRESPONSABLE PERRETA DEL GAS

En Canarias a este Gobierno y seguidores les encanta remar contracorriente. Predicar una cosa y hacer otra.

Hace unas semanas, el Banco Mundial anunció, en la Cumbre del Clima en París, que dejará de financiar la exploración y extracción de petróleo y gas después de 2019. Comunicó, además, que está «en el camino de cumplir su objetivo de que el 28 % de sus préstamos para 2020 se destinen a la acción climática». A partir de fines de 2018, el Grupo del Banco Mundial informará anualmente además sobre las emisiones de gases de efecto invernadero de los proyectos de inversión que financia en sectores clave, como el energético. Ha sido un mensaje contundente a aquellas instituciones y estados que siguen subvencionando los combustibles que producen gases de efecto invernadero mientras proclaman, al tiempo, la necesidad de implantar las renovables. ¿No les suena acaso a lo que está sucediendo en Canarias y en toda España?

La Unión de Bancos Suizos ha elaborado un informe en el que asegura que la época de las grandes centrales de generación ha llegado a su fin y anima a sus clientes a “unirse a la revolución de las renovables”. Y habla de generar energía en los hogares y en las pymes… Morgan Stanley acaba de aportar un informe en el que dice que las renovables se van a convertir en 2020 en las energías más baratas del mundo. Seb Henbest, autor principal del informe Bloomberg New Energy Finance, ha declarado recientemente que duda que el gas pueda jugar el papel de energía de transición ya que “las energías eólica y solar se están volviendo demasiado baratas demasiado rápido”. El consejero delegado y director general de la energética italiana Enel, Francesco Starace, ha afirmado que el grupo prevé cerrar todas sus instalaciones termoeléctricas en menos de 20 años, en torno a 2035. Starace reconoce que el objetivo de cerrar el parque termoeléctrico del grupo responde a motivos medioambientales pero también económicos: «Está empezando a ser más conveniente construir nuevas instalaciones que utilicen energías renovables que mantener en activo plantas termoeléctricas cuya inversión ya ha sido amortizada».

Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, que no es sospechosa de ser  ecologista precisamente, como ninguno de que los que he citado anteriormente, ha declarado recientemente que hay que aplicar “gravámenes similares al carbón, al gas natural y a otros productos derivados del petróleo”. Un reciente informe del Tribunal de Cuentas Europeo sobre la seguridad del suministro establece que «la Comisión ha sobreestimado persistentemente la demanda de gas (…), y necesita restaurar la credibilidad de las previsiones que realiza#. Podría seguir citando ejemplos de cómo el sistema financiero mundial ha entendido perfectamente la demanda de la sociedad, del planeta y las demandas de negocio de futuro y la lista se haría amplísima…

Es lo que nos dicen también insistentemente  los informes científicos. El más reciente es el realizado por el prestigioso  Tyndall Center For Climate Research inglés y la  Universidad de Teesside que sostienen que Europa necesita abandonar urgentemente el uso del gas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a los niveles acordados internacionalmente. Y demuestran que, de continuar con el ritmo actual de quema de gas y otros combustibles fósiles, los Estados miembros superarán el límite correspondiente de emisiones de CO2 fijado para no superar los 2°C en tan solo nueve años. Advierten que Europa “solo puede permitirse 9 años más de combustibles fósiles y que necesita transitar hacia un sistema energético libre de combustibles fósiles, incluido el gas, que deben dejar de tener un papel sustancial en un sistema energético compatible con los 2°C antes de 2035”. Debido a los altos niveles de emisiones de CO2 y metano a lo largo del ciclo de vida del gas, los autores concluyen categóricamente que «es imposible poner el punto de mira en reservas adiciones de combustibles fósiles»; «es imperativo un plan urgente para eliminar la quema del gas natural existente y el uso de otros combustibles fósiles en toda la UE».

Y no cabe la menor duda de que la ciudadanía, las instituciones locales y muchos países también son conscientes de ello. El Ayuntamiento de Ámsterdam ha publicado un plan para deshacerse de la cocina de gas y la calefacción central. El año que viene, el objetivo es eliminar 10.000 viviendas de la red de gas, dijo el concejal de la ciudad Abdeluheb Choho. Además, ya se están construyendo dos nuevas zonas residenciales sin enlaces a la red de gas. La ciudad tiene planes para construir 50.000 nuevos hogares en los próximos 10 años y ninguno tendrá calefacción de gas o instalaciones de cocina de gas.

Noruega dejará de utilizar gas para calefacción en sus ciudades a partir de 2020. Se trata del primer país que llevará a cabo esta prohibición en todo el mundo. Con esta medida, el país nórdico piensa dejar de emitir 340.000 toneladas anuales de gases de efecto invernadero.

Pero en Canarias a este Gobierno y seguidores les encanta remar contracorriente. Predicar una cosa y hacer otra, como señaló el Banco Mundial. Y nos quieren meter con calzador el gas. Nos quieren introducir el gas natural licuado y las regasificadoras a cualquier precio. Y el aire propanado como paso previo para establecer una infraestructura gasística. 

Y eso a pesar de que a mediados de mayo  pasado, la Comisión Europea y 14 países miembros de la Unión Europea firmaron en La Valetta, Malta, una declaración oficial de apoyo a las energías renovables en las 2.700 islas de la comunidad europea. En el manifiesto “Energía Limpia para las Islas” hacen especial hincapié en señalar que su singular situación geográfica las hace idóneas para soluciones innovadoras y atractivas para la producción de energía endógena, respetuosa con el medio y sostenible; que reúnen las mejores condiciones para ser arquitectas de su propia transición energética; que la insularidad las hace casi absolutamente dependiente de los combustibles fósiles; que el turismo, clave para muchas de sus economías, ejerce por su fuerte demanda de energía, una presión sobre los recursos naturales y sus infraestructuras; que hay que tener muy en cuenta su vulnerabilidad frente al cambio climático… Y declaran la determinación conjunta de promover y apoyar más las transiciones de energía limpia a medida para las islas y actuar sobre el terreno para aunar esfuerzos públicos y privados y esforzarse  para acelerar la transición a la energía limpia.

Y a pesar de que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha concluido en un informe que «no es conveniente» autorizar la construcción de una planta de gas natural licuado (GNL) en el Puerto de Granadilla, en la isla de Tenerife. El documento señala también que, de momento, no hay garantías de uso de la regasificadora y tampoco hay estudios que garanticen su sostenibilidad económica. Y coincide exactamente con los planteamientos de la asociación GasINDUSTRIAL  que nos dice, en referencia a la regasificadora de Granadilla, que no se debe tropezar en la misma piedra y  antes de volver a cometer un error garrafal, debe tenerse en cuenta la previsión de consumo de gas para Canarias teniendo en cuenta el incremento de renovables en el horizonte y el futuro aumento de la eficiencia en todos los procesos de consumo de gas y electricidad y que solo debería construirse la planta si existiera justificación de negocio…

Lo dejaron muy claro también recientemente los exministros del PSOE y el PP, Sebastián y Margallo en una visita a Gran Canaria señalando que  «no tiene sentido pensar en el gas cuando podemos optar por energías autóctonas» y que “Canarias está en una «posición ideal» para explorar las renovables antes que el gas, una de las prioridades de la UE para la regiones ultraperiféricas.

Y en esa línea, a contracorriente e irresponsablemente,  dando pasos hacia atrás, aparece un proyecto para las islas de introducción del gas ciudad. Abrir calles, aceras y edificios para que volvamos a las cocinillas de gas y al peligro (no se olviden del accidente del Hotel Cordial). Con un crédito del Banco Europeo de Inversiones de 160 millones de euros, sin ningún estudio de mercado, sin clientes que lo demanden (en España el 79 % de la población vive en municipios con gas natural, pero curiosamente solo el 30 % tiene contratado el gas)… Redexis, esta es solo una de las operadoras, con la complicidad del Gobierno de CC, pretende así llevar el gas a 425.000 viviendas de Canarias trasladándonos al siglo pasado y vendiendo falsamente ahorro, menos contaminación, empleo, impulso a las empresas, ayuda a la penetración de las renovables… Y además no cumple con el PIO, no cuenta con el visto bueno de la mayoría de los municipios, ni de muchos empresarios…

Ese no es el camino. Lo vuelvo a repetir. Para Canarias la alternativa está en la eficiencia, el ahorro, la generación distribuida, el autoconsumo, las centrales hidroeólicas, las plantas solares, los parques eólicos en tierra y en el mar, la geotermia, la aerotermia, la energía marina, la biomasa endógena, la movilidad eléctrica, el tratamiento limpio de los residuos, la arquitectura bioclimática, la reforestación, la creación de industrias renovables, la formación de los jóvenes para hacer frente a un nuevo modelo energético… Insisto una vez más: todo eso, menos el gas.