Portada Antonio Morales


La Catedral de Canarias

Las sociedades necesitan símbolos que se alcen sobre la rutina diaria y les devuelvan un reflejo de estabilidad y permanencia en las contradicciones de la historia. En el caso de las islas, y en especial de Gran Canaria, existen pocos elementos que puedan hacer sombra en este papel a la emblemática Catedral de Canarias, levantada junto a los primeros cimientos del Real de Las Palmas, de cuyo devenir ha sido al mismo tiempo testigo y protagonista desde hace cinco siglos. 

Los orígenes del templo guardan vínculos de cuna con el nacimiento de una nueva sociedad en este lugar del Atlántico. Desde entonces, los destinos de la Catedral, de la ciudad fundacional y del conjunto de la isla han avanzado de la mano, sin dejarse atrás en ningún momento, creciendo al unísono, unidos como han estado siempre por hilos visibles; y también por otros invisibles, pero igual de importantes a la hora de entrelazar a la población grancanaria con su estandarte arquitectónico.

Las raíces de piedra de la Catedral se hunden en los albores de la primera ciudad de realengo fundada fuera de la metrópoli, de ahí su consideración de adelantada en las fundaciones atlánticas y americanas. Este hecho contribuyó de manera decisiva a consolidar los lazos entre esta tierra y América y al mismo tiempo sentó las bases del espíritu abierto de grancanarios y grancanarias, con una mirada universal siempre fijada en el horizonte. 

El magnífico estudio del arquitecto José Luis Jiménez Saavedra nos descubrió el secreto sorprendente de que la fachada de la Catedral está edificada en la intersección del triángulo que formaban los antiguos conventos de San Agustín, Santo Domingo y San Francisco. Y este modelo se replicó después en muchas ciudades americanas. 

La catedral ha sido un faro espiritual por su función de cabecera eclesiástica insular en la ruta de ida y vuelta entre Europa y el Nuevo Mundo. Pero, sobre todo, ha sido una referencia firme y constante para los habitantes de Gran Canaria, que se han encomendado entre sus muros a las mismas alturas hacia las que se proyectan las torres de la Catedral.

La ciudad, la isla de Gran Canaria y la Catedral acumulan 500 años de camino compartido por las orillas de la historia, enfrentándose a las subidas y bajadas de las mareas sociales y económicas, convirtiéndose en un ejemplo vivo, y perfectamente aplicable a nuestros días, de la importancia de la conjunción de los distintos estamentos que integran una comunidad para prosperar, pero también para saber sufrir juntos y superar tiempos difíciles.

La simbiosis entre Gran Canaria y la Basílica de Canarias resulta de una evidencia palmaria. La primera Catedral cobró cuerpo gracias al impulso fundacional, tras lo cual su construcción y actual configuración se vieron condicionadas por la realidad de cada época. El templo vio cómo se levantaban a su alrededor edificios civiles que hablaban de una sociedad diversa y en desarrollo. Pero también vio frenada su construcción en más de una ocasión y contempló a la ciudad derribar sus viejas murallas para expandirse, aunque sabedora de que jamás podría quebrarse la comunión entre dos entidades que comparten marca de nacimiento.  

Cada uno de estos momentos ha dejado un reflejo en el magno edificio y ha contribuido a convertirlo en la construcción histórica más destacada de la Comunidad Autónoma. Porque esta Catedral es la obra del tiempo, hecho que se refleja en la incorporación en su fachada y en su estructura de elementos góticos, renacentistas o neoclásicos, mostrándonos un compendio artístico, y ofreciendo sobre todo un espacio de encuentro comunitario, pero también de intimidad y de reflexión. 

Por todo ello, a este Cabildo de Gran Canaria le sobraban los motivos para conmemorar los 50 años de la declaración, un día como hoy de 1974, de la Catedral de Canarias como Bien de Interés Cultural (BIC), inicialmente en su antigua denominación de Monumento Histórico-Artístico. 

Las Jornadas impulsadas estos días por el Área de Presidencia a través del Servicio de Patrimonio Histórico (en colaboración con la Diócesis, el Ayuntamiento, la Orquesta Filarmónica y el Museo Canario) han profundizado en el conocimiento y la difusión de los valores que atesora la Catedral y han supuesto un merecido homenaje a las personas que han hecho posible su creación, desde los arquitectos al más humilde labrador de piedra. 

Esta programación especial es en realidad una muestra más dentro del contexto de la colaboración entre el Gobierno de la isla y la Diócesis para la conservación de la Catedral y para darle el valor que se merece. Esto sucede en el contexto general del compromiso del Cabildo con el legado artístico insular, con una sobresaliente representación del patrimonio eclesiástico. 

En el caso concreto de la Catedral, el Cabildo ha sido un sólido pilar de su mantenimiento, y su implicación ha cristalizado también en la restauración de los lienzos del Via Crucis o de la talla de Luján Pérez de la Virgen de Los Dolores, una joya artística que nos sobrecoge con su representación de una madre tan identificable en las islas, a la vez sufriente y serena. 

Igualmente, esta efeméride nos sirve de acicate para fomentar desde el Cabildo de Gran Canaria las investigaciones arqueológicas y priorizar junto a la Diócesis la creación de un centro de interpretación sobre la gestación de la ciudad en el solar Norte de la Catedral, donde yacen los restos de una antigua calzada, los vestigios del viejo Hospital de San Martín y la cimentación de la Parroquia del Rosario, que nunca llegó a edificarse.

La ciudadanía y las personas que nos visiten contarán con un espacio único para adentrarse en un pasado que explica nuestro presente con esta acción que pasa a ser una pieza prioritaria dentro de las políticas patrimoniales del Cabildo, en un punto y seguido de las tareas de acondicionamiento de la parcela y del desarrollo del proyecto técnico. 

Somos eco del tiempo. Nos lo recuerdan estos muros, entre los que resonó el pasado domingo el sonido de los siglos con la interpretación de música sacra a partir de partituras recuperadas de los archivos de esta Catedral gracias a un riguroso trabajo de investigación de la profesora Isabel Saavedra por encargo del Cabildo. En breve, sonará también el viejo órgano estrenado en 1862, tomando el relevo de otros tantos instrumentos desde 1521, y como prueba de una vocación de continuidad.

Con esa misma perseverancia, proclamamos la importancia de la colaboración institucional para la salvaguarda del patrimonio, como hacemos con el conjunto de los bienes culturales de la Iglesia en la isla, así como de las distintas manifestaciones que, etapa tras etapa, nos han convertido en lo que somos, desde los tiempos aborígenes. Sirva como ejemplo, que este año celebraremos también el 75 aniversario del BIC arqueológico de La Guancha de Gáldar, el primero declarado en el archipiélago.  

Los rayos del sol, al penetrar por las vidrieras de esta catedral, iluminan las columnas y el suelo del magno templo con la paleta de colores de los vitrales. Es una luz que nos guía y nos inspira; y que emana de esta Catedral que, cinco siglos después, nos conmina a mantenernos en pie, como hace ella, y a disipar las sombras desde la concordia, el respeto y la solidaridad. Gracias y enhorabuena a todas las personas que han hecho posible esta gran travesía histórica que sigue su curso. 

Toda la solidaridad con Palestina

En medio del desgarrador conflicto entre Israel y Palestina, la tragedia en Gaza ha alcanzado niveles inaceptables de sufrimiento humano. Es crucial enfrentar esta realidad con valentía y claridad moral, sin desviarnos de la verdad incómoda: lo que está ocurriendo en Gaza es un genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo palestino. Y eso es lo que denunciaron ayer miles de personas en las calles de Las Palmas de Gran Canaria. Lo que están denunciando millones de personas en las calles de numerosos países. Lo que están denunciando miles de estudiantes en las universidades del mundo.

Desde hace décadas, Gaza ha sido un campo de batalla marcado por la violencia y la opresión. La ocupación israelí ha dejado a la población palestina atrapada en un ciclo interminable de sufrimiento, con restricciones draconianas a la libertad de movimiento, acceso limitado a recursos básicos como agua y electricidad y un bloqueo devastador que ha convertido a Gaza en una enorme prisión al aire libre.

En los últimos años, los ataques de Israel contra Gaza han alcanzado niveles inhumanos. Durante los bombardeos masivos, los civiles, incluidos niños y mujeres, son asesinados indiscriminadamente. Las infraestructuras vitales como hospitales, escuelas y viviendas son reducidas a escombros, dejando a la población sin refugio ni atención médica adecuada.

Según el último informe de CEAR, al menos 32.975 personas han muerto bajo los ataques indiscriminados del ejército israelí. Entre ellas, más de 13.000 niños y niñas, y 9.000 mujeres, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). En cuatro meses, han muerto más niños y niñas en Gaza que en todas las guerras del mundo en los últimos cuatro años. 

Las terribles cifras van más allá de las muertes. Al menos 75.577 personas han resultado heridas de diferente gravedad y 7.000 siguen desaparecidas bajo los escombros. Cerca del 60% de las viviendas han sido destruidas, el 80% de las infraestructuras comerciales, 230 centros de culto, 155 instalaciones de salud y 161 vinculadas a la UNRWA, incluidas sedes de la ONU, escuelas y centros médicos. 

Gaza es una franja arrasada e inhabitable, donde el hambre -utilizada como arma de guerra- ha provocado y sigue provocando muertes de niños y niñas y uno de cada tres menores de dos años sufre desnutrición. La hambruna se está usando como arma de destrucción masiva contra una población agotada y debilitada, sin recursos para sobrevivir, que busca desesperadamente refugios inexistentes. El 75% ha tenido que huir de sus hogares (en muchos casos por segunda vez, pues la gran mayoría ya eran personas refugiadas), y se hacina en el sur, forzada por las órdenes de evacuación israelíes.  

Además de todos los daños infligidos sobre la población civil, cerca de 200 personas dedicadas al trabajo humanitario han sido asesinadas durante el genocidio, narrado en primera persona sólo por periodistas palestinos y palestinas, que también están siendo masacrados por tratar de informar sobre lo que sucede. Al menos 103 periodistas han muerto por ataques israelíes. 

Es imperativo condenar enérgicamente estos crímenes de lesa humanidad y exigir que se detenga de inmediato esta brutalidad sin sentido. También debemos señalar que al mismo tiempo que es vital denunciar el genocidio perpetrado por Israel también debemos condenar los ataques indiscriminados de Hamás contra civiles israelíes y decir que, hoy por hoy, la organización islamista es un obstáculo para los intentos de paz en la región. 

También debemos alertar sobre el proceso de fascistización del Estado israelí. Su desprecio por la legalidad internacional y los derechos humanos es total. Su acción internacional se asemeja preocupantemente a la de Putin, intoxicando con bulos y manipulaciones a la opinión pública internacional y calificando de antisemita a cualquiera que condene sus continuas violaciones de los derechos humanos. La imagen de su embajador ante la ONU triturando la carta de Naciones Unidas en la asamblea es la mejor representación de la degradación de un Estado que precisamente se creó en virtud de una resolución de Naciones Unidas. No nos podemos olvidar que fue la Resolución 181 de la ONU,  en 1947-1948, la que dio pie a la creación del Estado de Israel.

La inacción de la comunidad internacional es igualmente preocupante. Mientras los líderes mundiales expresan condenas retóricas, su falta de acción tangible es una traición a los valores humanitarios más básicos. La hipocresía de algunos estados, que condenan el terrorismo en un contexto mientras apoyan la opresión en otro, es un insulto a la dignidad humana.

Lo que es aún más desalentador es la desconexión entre la comunidad internacional y la voluntad popular. En todo el mundo, millones de personas se han levantado en solidaridad con Palestina, exigiendo justicia y libertad para un pueblo oprimido. Sin embargo, esta voz de la justicia y la humanidad sigue siendo ignorada por aquellos con el poder de influir en el cambio.

En este momento crucial, España y la comunidad internacional deben comprometerse activamente con la búsqueda de la paz en Gaza y en toda Palestina. Esto implica acciones concretas, no solo palabras vacías. Es hora de imponer sanciones efectivas contra Israel hasta que ponga fin a su ocupación ilegal y cumpla con el derecho internacional. Es hora de presionar a todas las partes para que vuelvan a la mesa de negociaciones con la determinación de encontrar una solución justa y duradera.

Pero más allá de las acciones diplomáticas, también debemos trabajar para abordar las raíces profundas del conflicto: la injusticia, la desigualdad y la falta de respeto por los derechos humanos. Esto requiere un compromiso sostenido con la construcción de sociedades inclusivas y equitativas, donde toda la ciudadanía, independientemente de su origen étnico o religioso, pueda vivir con dignidad y seguridad. Y ello es imposible sin el reconocimiento del Estado Palestino. 

En última instancia, la paz en Gaza y en toda Palestina solo se logrará cuando reconozcamos la humanidad compartida de todos los involucrados y trabajemos juntos con el objetivo de construir un futuro mejor para las generaciones venideras. Ya es hora de que la comunidad internacional pase de la indignación a la acción, demostrando con hechos, no solo con palabras, su compromiso con la justicia y la paz en Palestina. 

El Cabildo en las aulas

La Presidencia del Cabildo atiende a diario numerosas peticiones de lo más variado. En muchas ocasiones se trata de consultas relacionadas con las diversas competencias que gestiona directamente nuestra institución o para pedirnos que intervengamos en algunas cuestiones que corresponden a otras entidades. También en esta comunicación permanente con la sociedad grancanaria hay ‘modas’ o épocas, aparte de las situaciones en las que un acontecimiento o un grave suceso originan una avalancha de solicitudes, como ha sido el caso de la pandemia producida por el Covid-19. En todo caso, el Cabildo siempre responde y, en caso de que sea necesario, también actúa para atender las necesidades de la población de la isla.

Abro esta reflexión porque últimamente se multiplican las consultas de jóvenes estudiantes que quieren conocer mejor su Cabildo. Alumnos y alumnas que se dirigen a nuestra Corporación para preguntar por el papel que juega la institución en un momento tan complejo para el mundo, donde la geopolítica y el discurso que predomina en los medios de comunicación es el de la falta de acuerdos y la confrontación. Es una realidad que desmoraliza a la comunidad que observa cómo la actividad política se centra en el bloqueo de las instituciones y no en dar respuesta a las preocupaciones endémicas o sobrevenidas de la ciudadanía.

Los enfrentamientos políticos también se manifiestan en pugnas territoriales. Hay comunidades que protagonizan la agenda política e informativa en el Estado, lo que sitúa a las demás en la periferia, en un patio de butacas marginal, como sufridas observadoras del esperpento nacional. Y, más aún, los medios nacionales cuando se trata de Canarias sólo se interesan por situaciones trágicas como es el balance de muertes en la ‘ruta canaria’, que nos sitúa en las antípodas de la imagen de destino de ocio y solárium hibernal de Europa.

Esto solo se puede superar gestionando correctamente los recursos disponibles y con un plan o programa que defina el proceso. De ahí que sea trascendente que se conozca el papel de las corporaciones locales e insulares, las que atienden los servicios cotidianos y directos para los vecinos y vecinas de cada pueblo, de cada isla.

Y así se lo trasladé a los alumnos y alumnas de la clase de Segundo C del IES La Isleta, y también a su profesor de Geografía, Óscar Iván, quienes han tenido el detalle de ponerse en contacto conmigo para pedirme que les explique la importancia de los cabildos y en especial del Cabildo de Gran Canaria.

El Cabildo de Gran Canaria es una  institución que tiene mucho que ver con el presente y el futuro de toda la población de la isla, y ha sido así desde la creación de la Corporación cuyo origen histórico arranca en 1912, cuando el Congreso de los Diputados permitió la constitución en Canarias de un nuevo órgano de gobierno para atender la singularidad del archipiélago. Porque la realidad de Canarias es distinta a la del resto de España y, además, cada isla tiene su propia realidad en una frontera natural, el Atlántico que a la vez nos separa y nos une. 

La historia ha demostrado que fue un acierto la creación de los gobiernos insulares. En el caso del Cabildo de Gran Canaria, este fue constituido en 1913 y es desde entonces una institución indispensable para el avance social y económico de la isla. Hoy en día, ni Gran Canaria ni ninguna otra isla, podrían ser entendidas sin su Cabildo. Y en su haber destacan  iniciativas que dotaron a su población de centros sanitarios (San Martín o el Hospital Insular y la Escuela de Enfermería); universitarios o académicos (el Colegio Universitario de Las Palmas o la Universidad Internacional Pérez Galdós y la Casa de Colón), de investigación y formación (la Granja, las fincas de investigación agrícola o el Centro de Investigación de Taliarte), junto a otras muchísimas iniciativas. 

Pero también es el artífice de las más importantes transformaciones en el último siglo, empezando por las políticas sociosanitarias, el desarrollo del sector primario y, sobre todo, la recuperación, conservación y mejora de la masa forestal, con la política de consorcios de repoblación o la construcción de las grandes presas de la isla. Unas actuaciones que se han mantenido en el tiempo durante 75 años y que permiten ver ahora unas cumbres que retienen las nubes para que el agua vuelva a los cauces de los barrancos, a la vez que recupera la tierra y frena los procesos erosivos.

Saúl, el alumno del IES La Isleta que me escribió, me preguntaba por la importancia constitucional del Cabildo… Le dije que era una pregunta muy pertinente. Si leen ustedes el artículo 141 de la Constitución Española, verán que consagra a los cabildos como garantía para dar respuesta a la insularidad. Porque ustedes saben que vivir en Gran Canaria es un privilegio, pero ese privilegio tiene el coste de la lejanía y de la fragmentación territorial.

Este era el sentido de una de las respuestas al  estudiante de La Isleta, que quería saber también por qué debemos mantener los cabildos. Una respuesta que podría ser muy extensa, pero que resumí en el hecho de que el Cabildo defiende los derechos de todos los grancanarios y grancanarias y gestiona asuntos tan importantes como la ordenación del territorio, el agua, el sector primario, el cuidado del medioambiente, la igualdad, la cultura o la atención social, entre otras muchas tareas que se traducen en bienestar.

Y ahí entraríamos en la discusión sobre el significado de ‘gestionar’. Y tengo que responder con orgullo que el Cabildo ha optado por la acepción más transformadora y comprometida de la palabra, al ser conscientes de que no basta con administrar o hacer funcionar una entidad, sino sacar adelante un proyecto de isla, con lo que ello supone de cambio de modelo para dar respuesta a las demandas de la sociedad, garantizar las necesidades de futuro y responder a las amenazas que se nos presentan. 

De ahí que esta juventud que apenas ha oído hablar del Cabildo en su formación pero que observa día a día la presencia del Cabildo, sus instalaciones, sus servicios y su compromiso en la defensa de la isla, se interese por conocer nuestra opinión, nuestra visión y nuestra misión para construir una isla sostenible, justa y segura para el futuro. Una ecoísla que avanza -paso a paso- con el cambio de modelo integral que garantice la soberanía alimentaria y energética, así como la seguridad hídrica. Un territorio que cumpla y sea vanguardia -mediante la implicación a través de procesos participativos- de las acciones para frenar la crisis climática, desde lo local con la mente puesta en lo global.

Por todo ello, el Cabildo de Gran Canaria sigue siendo tan necesario como hace 111 años. Porque es la lógica de la gestión territorial la que impone la necesidad de actuar conjuntamente,  la sociedad insular, sus ayuntamientos, sus mancomunidades, la sociedad civil… Y para ello es también fundamental la formación, el modelo educativo que debe partir del conocimiento, sin olvidar el medio, el entorno, las instituciones en las que se deposita no sólo la calidad de vida de la comunidad en este momento, sino el pensamiento en el futuro, ese tiempo venidero en el que, probablemente, algún estudiante del IES La Isleta o cualquiera de los CEIP y centros formativos, ocupe un asiento en el Salón de Plenos del Cabildo de Gran Canaria.

La población, el turismo y la realidad social y económica

El pasado martes día 30 se convocó la Conferencia de Presidentes en el Parlamento de Canarias. Es bueno que nos reunamos, que pongamos en común las distintas realidades de cada isla, que abramos espacios de diálogo con los empresarios, los sindicatos, las organizaciones medioambientales… Las visiones que ya allí se expusieron son plurales, dispares a veces…como lo son las islas de este archipiélago atlántico. Esta fue la visión que trasladé, desde el Cabildo de Gran Canaria, al Gobierno de Canarias y a los restantes cabildos insulares sobre el reto demográfico, el turismo y sus afecciones sociales, económicas y medioambientales.

Los hombres y mujeres de Canarias son hoy más pobres que hace dos décadas, y se alejan cada vez más de la media europea en renta y poder adquisitivo a pesar del crecimiento de los indicadores económicos del archipiélago. La tendencia es general en el conjunto del Estado (el crecimiento del PIB y del empleo son mayores de lo esperado), pero los datos negativos en nuestra tierra están por encima de la media. Canarias se encuentra entre las tres comunidades con mayor tasa de paro (16,9%) Somos la tercera comunidad con mayor tasa de riesgo de pobreza y exclusión social (32,8%)

No solo es que nos estemos empobreciendo, es que cada día somos más desiguales. Y es que un 0.3% de los canarios (6.477 personas) acumula 22.417,5 millones de euros, una cifra equivalente a la mitad del PIB. Es la mayor suma que nunca hayan acumulado. Siendo la comunidad con menos PIB per cápita, somos la cuarta comunidad en grandes fortunas. Mientras tanto, Canarias registra una tasa de pobreza y exclusión del 35,5%, cuando la media en España no llega al 28%.

El pasado 20 de septiembre de 2023, el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna, José Luis Rivero Ceballos, en un debate dentro de las Jornadas Conecta organizadas por el Parlamento de Canarias, afirmó con rotundidad que el desarrollo económico de Canarias en este siglo es un “desastre” y que el PIB per cápita canario se distancia negativamente de la media española y europea desde el año 2000. 

En el año 2000 el PIB per cápita de Canarias era de 20.703 euros, mientras que el estatal ascendía a 21.401 euros. Esto suponía que el PIB de Canarias era el 97% del español, presentando una diferencia de casi 700 euros. En el año 2021 el PIB per cápita de Canarias fue de 18.990 € euros, frente a los 25.498 € euros de PIB per cápita en España, lo que nos sitúa en el último puesto de España en lo que a riqueza por habitante se refiere. Esto es muy grave.

En los últimos cincuenta años Canarias ha experimentado un aumento poblacional sin precedentes, pero en las últimas dos décadas el incremento que se ha producido en algunas islas de un 100%, un 70% o un 35%, es realmente preocupante (en Gran Canaria ha sido en este periodo de un 15% y en los últimos 10 años de un 1,1% – 9. 400  habitantes-). 

Al tiempo que esto sucede, el turismo, nuestra principal actividad económica no deja de crecer. En el año 2000 llegaron a las islas Canarias 9.975.977 turistas, en 2022 14,6 millones y en 2023 16 millones, una cifra que es prácticamente seguro que se superará este año (la llegada de turistas hasta agosto había aumentado en un 16%). 

Pues bien, sí como ya dije, en el año 2000 la renta per cápita en Canarias era de 20.703 euros, en 2021 fue de 18.990 € euros y según datos de Eurostat este año ha vuelto a bajar. Es decir, en estas dos décadas hemos visto incrementarse la llegada de visitantes en un 50% y aún así hemos perdido 1.700 euros de renta per cápita. 

Vemos, por lo tanto, que el aumento en la llegada de turistas, no se traduce en un mayor bienestar para una parte importante de la población canaria y que la estrategia de “contar turistas”, es decir, centrar nuestros esfuerzos en aumentar la llegada de visitantes, ha fracasado. 

La demografía no opera al margen de la estructura socioeconómica. Sin las oportunidades económicas vinculadas al turismo (trabajo, inversión, etc.) sería muy difícil que se hubiera producido este aumento poblacional y las derivas sociales y económicas que esto provoca.

La sociedad canaria cada día es más consciente de que el crecimiento turístico infinito no es la única vía para aumentar sus ingresos y su bienestar en su sentido más amplio. Y los datos parecen señalar que existen razones para ello. Y es que la imposibilidad de poder acceder a una vivienda asequible en los principales núcleos urbanos del territorio, las molestias por la saturación de las infraestructuras y equipamientos públicos y el deterioro de los servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación o el sistema sociosanitario son cuestiones que afectan a una mayoría social al margen de ideologías. 

Como afecta igualmente el que Canarias sea la segunda comunidad autónoma de España con el peor salario medio al mes (solo tres cuartas partes del salario promedio español), lo que hace que muchas personas estén en situación de pobreza, aun trabajando. Como afectan asimismo las restricciones de agua y la inseguridad hídrica de muchos territorios, la contaminación de algunas zonas costeras por aguas fecales o la preocupación por el deterioro de espacios naturales y playas por un afán expansionista sin control que se está dando en algunas islas…

Ahora bien, dicho esto creo que para afrontar los problemas adecuadamente debemos tener en cuenta que la situación no es igual en todas las islas, existiendo, de hecho, importantes contrastes. El número de turistas por habitantes no es el mismo en todas las islas (Tenerife, la isla más parecida a la nuestra en kilómetros cuadrados y población tiene casi dos millones más de turistas que Gran Canaria), los problemas ambientales no son los mismos y los impactos en las infraestructuras, equipamientos o servicios, tampoco.

Sin embargo, en Gran Canaria el  gasto de quienes nos visitan ha crecido 2.200 millones de euros, lo que supone un 67% más. Se justifica no solo por el incremento de turistas sino porque pasamos de un gasto medio de 126 euros a 170 euros por noche.

Al contrario de lo que ocurre en otras islas, Gran Canaria lleva prácticamente 20 años sin un macroproyecto turístico (el último gran hotel se inauguró en esta isla en 2015) y ha perdido más de veinte mil camas turísticas en los últimos años. Y sin embargo, los grandes proyectos que tenemos en marcha o planificados están vinculados a la transición energética y ecológica y algunos los han intentado meter en el mismo saco (Salto de Chira, la próxima convocatoria para la energía eólica offshore,  la reforma de la red de puntos limpios, los platós cinematográficos, el nuevo edificio de Infecar, el transporte guiado, etc.) o con los servicios públicos (la red de centros sociosanitarios, el Museo de Bellas Artes ,etc.). 

También se está haciendo mucho hincapié en la cuestión del agua, tanto de vertidos de aguas residuales como de restricciones, cuestiones ambas que no tienen incidencia significativa en Gran Canaria. Estamos aumentando la reutilización de agua y no vertemos aguas residuales al mar. De hecho hace un par de semanas inauguramos la nueva estación depuradora de Guía y Gáldar, una de las principales reivindicaciones del norte en lo que a tratamiento de aguas se refiere. 107 actuaciones con un presupuesto de más de 150 millones de euros, están garantizando la seguridad hídrica de la isla.

Pero no podemos demonizar al turismo. Nunca nos tendrán en ese lado. El sector turístico no es responsable de todas las situaciones descritas, al menos en Gran Canaria. Esto no es óbice para que haya muchos aspectos de nuestro modelo de desarrollo, con la actividad turística en el centro, que necesitan ser revisados. Si hoy somos más pobres que hace dos décadas, a pesar de haber doblado el número de turistas, y el incremento poblacional está situando al límite nuestra capacidad para proveer servicios esenciales (agua, carreteras, sanidad, centros sociosanitarios, transporte público, etc.) a la población, tenemos que fijar límites al crecimiento. No se puede crecer indefinidamente.

Tenemos que trabajar para mejorar la calidad del destino, profundizando en su digitalización, haciéndolo más sostenible y generando servicios de alto valor añadido vinculados a la cultura, la gastronomía, el sector primario y el medio ambiente que puedan ser cubiertos por actores locales. Que los turistas que elijan nuestras islas para descansar estén más tiempo entre nosotros, generen más gasto en su estancia y contribuyan a afianzar sectores como la agricultura y la ganadería, el comercio local o la protección del paisaje, el territorio y la biodiversidad. Que la dependencia de la touroperación sea cada vez menor, generando nuestras propias estructuras.

La búsqueda de soluciones al problema de la vivienda es vital. No se ha hecho vivienda pública alguna en los últimos 20 años. La carencia es enorme: hay que construir vivienda pública. Creo que el último decreto no es la solución, aunque haya sido aplaudido por los empresarios. Un tercio de las vivienda en Canarias está en manos de extranjeros con poder adquisitivo: hay que limitar esta práctica. Hay más de 211.000 viviendas vacías: hay que ponerlas en activo. La vivienda vacacional ha distorsionado el mercado de una manera brutal: hay que regularla por seguridad y garantía de calidad para el sector turístico. Hoy supone un 36% de las camas turísticas totales y se han duplicado desde 2017. No se puede convertir en una actividad excluyente. El uso de la vivienda por los grandes tenedores para la actividad turística  es perverso.

Es necesario adecuar los equipamientos y las infraestructuras viarias, socio-sanitarias, sanitarias, educativas, hídricas o de tratamientos de los residuos y depuración de aguas, al crecimiento poblacional. Requiere de una mayor inversión pública para adaptar estos servicios esenciales a la realidad poblacional. La administración debe dotarse de los medios humanos adecuados, ademas de atajar la burocratización excesiva que padecemos para dar viabilidad a las propuestas de una manera muy ágil. 

Es imprescindible implementar políticas que regulen el crecimiento poblacional ligado al sistema económico. La planificación urbana debe priorizar la conservación de espacios naturales y limitar la expansión urbana descontrolada. Y todas las islas y los municipios deben poner al día sus planeamientos municipales o insulares.  Gran Canaria ya lo tiene, pero hay enormes retrasos e inseguridades en muchos territorios insulares y municipales.

Defiendo igualmente una ecotasa finalista que ayude a corregir y paliar estos efectos. Además, la experiencia de su aplicación en otros puntos de nuestro contexto europeo -o en lugares del Estado español como Baleares- indica que no supone ningún impacto en el volumen de negocio. El aumento del IGIC no da respuesta a estas necesidades. Y me da que el Cabildo de Gran Canaria se está quedando solo en esta exigencia. También planteamos que hay  cobrar una tasa o impedir, controlar o limitar el acceso, según cada realidad, a los espacios naturales.

Defiendo un turismo que contribuya en mayor medida a romper desigualdades mejorando las condiciones de su trabajadores y trabajadoras, subiendo los salarios, dignificando la prestación de servicios profesionales al sector con la cualificación y formación necesaria y produciendo mayores beneficios colectivos. Y repito que esta situación se da en todos los sectores económicos, pero creo que en el turístico se dan las condiciones idóneas para actuar.

La dignificación, la cualificación, la mejora de las condiciones de trabajo y el aumento de los salarios harían  posible una mayor integración de los hombres y mujeres de nuestra tierra en la industria turística y haría menos necesaria la incorporación de personal foráneo.

El sector turísticotambién debe integrarse de una manera efectiva en la sociedad adquiriendo un mayor compromiso de responsabilidad empresarial social y económica participando activamente en el desarrollo de políticas de bienestar social, culturales, deportivas, medioambientales, etc. Y no lo hace. En muchas ocasiones parece demostrar que vive en una burbuja al margen de la realidad social con la que convive. Las grandes empresas huyen de un compromiso social con la cultura, el deporte o las políticas sociales.

En conclusión, el crecimiento poblacional, ligado a un modelo de crecimiento turístico infinito   plantea desafíos significativos para la sostenibilidad ambiental, social y económica del archipiélago. La huella ecológica y de carbono ha alcanzado niveles preocupantes y es imperativo tomar medidas para revertir esta tendencia. 

La adopción de políticas que regulen el crecimiento y ofrezcan oportunidades reales para la ciudadanía de las islas en torno a un nuevo modelo económico son perentorias. Si todo el mundo consumiera recursos como se hace en las islas se necesitarían 3,84 planetas para cubrir esa demanda. 

Urge tomar medidas en Canarias de carácter general sin perder de vista cada una de las realidades insulares. Desde el reconocimiento de esta situación se han puesto en marcha distintas propuestas de comisiones de trabajo sin resultado alguno.   

En 2005 Paulino Rivero forzó en el Congreso de los Diputados de España la creación de una comisión bilateral para analizar la preocupante  evolución de la población en las islas que se diluyó como un azucarillo. En 2008, el Parlamento de Europa aprobó un informe, sin ningún resultado, en el que se insistía en que la Unión Europea debería prestar especial atención a las Regiones Ultraperiféricas en asuntos como la inmigración y el crecimiento demográfico. En 2022 el Gobierno central impulsó un grupo de trabajo para abordar de manera específica el reto demográfico en Canarias y aún no se ha reunido ni una sola vez, ni parece que vaya a hacerlo casi dos años después. En septiembre de 2022 se creó igualmente una comisión en el Parlamento de Canarias para analizar el reto demográfico y el equilibrio poblacional. Se empezó a reunir en noviembre de ese mismo año, durante unos meses hasta el final de la legislatura anterior, y se ha vuelto a renovar en esta, con la oposición de Vox. Su dictamen y propuestas deben ser prioritarias. Y deben estar coordinadas con las propuestas que emanen de las comisiones de trabajo creadas en el marco de la Conferencia de Presidentes.

La Conferencia no puede seguir los mismos pasos. No se puede dilatar más la búsqueda de alternativas a una situación que puede producir un colapso en las islas por la sobrecarga demográfica, tal y como nos advierten muchos expertos.

Desde el Cabildo de Gran Canaria llevamos ocho años haciendo nuestra humilde pero decidida contribución a la búsqueda de alternativas a esta situación con múltiples propuestas que pasan por la generación de empleo, la lucha contra la pobreza, la creación de oportunidades para la juventud o el fomento de la diversificación económica (con apoyo al sector primario, las energías renovables, la I+D+i, las nuevas tecnologías para la desalación de agua y la depuración de aguas para afianzar la seguridad hídrica, las economías circular y azul, el sector audiovisual, la industria, el comercio, las políticas de cuidados, la adaptación y la mitigación de los efectos del cambio climático, la isla inteligente, etc.). Se llama diversificación y, a pesar de las limitaciones del hecho insular, se puede hacer.

Es evidente que el modelo de desarrollo que se ha implementado en las últimas cinco o seis décadas está claramente agotado. Debemos tener determinación e imaginación política para promover medidas y generar el consenso necesario que posibilite el cambio de rumbo. Porque lo cierto es que tenemos potencialidades para ser un referente de sostenibilidad y bienestar.  

35 años de la ULPGC

Celebrar la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria es una oportunidad para compartir alegrías, generar confianzas y recordar compromisos de futuro. Los pueblos que recuerdan sus avances renuevan su energía colectiva y amplían sus horizontes. Es lo que hacemos al cumplirse el aniversario de aquella acertada y justa decisión. 

Treinta y cinco años después del nacimiento de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la nuestra, podemos sentirnos orgullosas y orgullosos al comprobar que este proyecto, que emergió de la firme voluntad de toda una isla, ha cumplido con su cometido de contribuir de manera decisiva al proceso de transformación social a través de la aportación de conocimiento e innovación. 

Miles de estudiantes que nunca hubieran alcanzado la educación superior han podido graduarse en ella. La vida económica, social y cultural de la isla y del archipiélago ha ganado talento y creatividad. Los valores universitarios de libertad y racionalidad han mejorado   nuestra convivencia.

La ULPGC forma parte de la identidad de Gran Canaria – yo diría que de toda Canarias-  y lleva impresa el ADN de una sociedad que ha demostrado que es capaz de organizarse y alzar una voz clara y única cuando resulta necesario defender sus legítimas aspiraciones. 

La movilización por la consecución de esta universidad encerró muchos anhelos y obligó a cambiar alianzas y hasta gobiernos. Los abuelos que no habían tenido educación clamaban por los derechos de sus nietos y nietas. Fue una acción llena de responsabilidad, compromiso y afán de liberación de tantas injusticias y abandonos sufridos. 

El movimiento cívico que propició su origen desató un viento ciudadano que involucró a todos los sectores de la isla, hasta tumbar un muro de obstáculos, negaciones y resistencias. Reconforta que en la historia quedara registrado que la mayor manifestación ciudadana que se ha producido en la isla estuviera motivada por una reivindicación educativa. Y al mismo tiempo cuesta entender que los gobernantes mantuvieran durante siglos a la población de nuestra isla en situación de indigencia educativa. Tampoco se entiende que no hubiéramos reaccionado antes.

En el acto institucional celebrado en el Paraninfo de la Universidad el pasado viernes, fueron justamente distinguidas personas que supieron canalizar la enorme energía social de aquella reivindicación. Otras no pudieron estar porque nos han dejado, es el caso de Lorenzo Olarte Cullen que, como presidente del Gobierno de Canarias, impulsó la ley que creó de hecho la Universidad. En la vida política hay momentos en los que no cabe mirar hacia otro lado. Y en aquel momento hubo personas e instituciones, entre las que estuvo el Cabildo de Gran Canaria, que nos supieron representar.

Cuatro décadas después, aquella histórica corriente ciudadana nos sirve de ejemplo de la capacidad de Gran Canaria para conseguir sus objetivos, aunque también es un recordatorio de que como isleños y como grancanarios nos cuesta demasiado tiempo y esfuerzo materializar y consolidar derechos  imprescindibles. Aquel éxito debe darnos confianza para ganar los nuevos retos sociales, medioambientales, culturales y económicos que tenemos la obligación de alcanzar..

Nuestra historia educativa desde el siglo XIX es la crónica de la exclusión y el abandono neocolonial. No tuvimos el primer instituto de secundaria hasta la segunda década del siglo XX. Probablemente fuimos de las últimas capitales de provincia en tenerlo. Al comienzo de la transición democrática el porcentaje de población analfabeta rozaba el 30% y hasta principios de los años 80 del siglo pasado la mitad de niñas y niños de las zonas urbanas de Las Palmas de Gran Canaria y Telde tenían que compartir su plaza escolar con otros alumnos en horario de tarde. Mucho de este abandono todavía condiciona nuestro presente educativo.

Con esos antecedentes se comprende mejor que la creación de la ULPGC supusiera un acontecimiento especialmente significativo en la historia de Gran Canaria y de Canarias, para contrapesar los condicionantes históricos, nuestra situación geográfica y la fragmentación territorial. 

La propia creación de los cabildos, la división provincial o la defensa de nuestros fueros son manifestaciones del empuje insular para contar con una estructura administrativa a la altura de sus necesidades y de una realidad legalmente reconocida.  

Universidad y Cabildo son de algún modo entidades hermanadas, pues compartieron la misma cuna, mecida por la mano del mandato popular. Igualmente, la extensión de la educación fue desde sus inicios, hace 111 años, uno de los elementos fundamentales de la acción del Gobierno de la isla. 

Siguiendo el precepto marcado por Benito Pérez Galdós cuando afirmó que “la mayor miseria es la ignorancia”, esta institución hizo posible la apertura del primer instituto de la isla en 1916, inicio de una larga serie de actuaciones en el ámbito educativo a lo largo de décadas que incluyó la creación del Colegio Universitario de Las Palmas. 

En esta celebración gozosa quiero renovar solemnemente compromisos y demandas. La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria cuenta y contará  con el impulso institucional, económico y social del Cabildo de Gran Canaria para ganar los retos de la nueva sociedad del conocimiento que estamos alumbrando. Sabemos que el nuevo tiempo debe ser sostenible y equilibrado socialmente y debemos construirlo con el rigor académico universitario.

Por eso solicito a la comunidad universitaria, profesorado, alumnado y personal, que intensifique su proyección social y nos ayude a garantizar una isla con derechos e igualdad social y con un desarrollo económico autocentrado que aproveche el talento de nuestra gente joven.

En coherencia con esta visión de la Universidad, el Cabildo de Gran Canaria ha afianzado una estrecha relación estratégica con el incremento de programas, convenios y líneas de apoyo para contar con la insustituible mirada de expertos y expertas del mundo universitario en asuntos primordiales para nuestro presente y futuro. Por cierto, nuestros remanentes de este año contemplarán una partida económica de cuatro millones de euros para hacer frente a sus necesidades de infraestructura y equipamientos.

El abanico de iniciativas en las que vamos de la mano para impulsar y orientar sectores decisivos en el desarrollo de nuestra isla abarca desde la adaptación al cambio climático, la descarbonización y la soberanía energética, la gestión del agua y el territorio, las economías azul y circular, los proyectos de I+D+i, la soberanía alimentaria, la generación de empleo y la modernización turística hasta la memoria histórica o la solidaridad internacional. 

Estamos recorriendo juntas un camino de progreso. Caminos que me conducen,/sombreados de esperanza,/a roques que no se nublan/, como nos canta Pedro García Cabrera.

Nos toca la apasionante tarea de construir el futuro. Pero en esta segunda década del siglo XXI tenemos recursos  de los que hasta ahora no disponíamos. La potencialidad de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria es uno de ellos. La suma de esfuerzos con instituciones como el Cabildo de Gran Canaria, comprometido con la transformación de la isla, es importante. Y lo es, desde luego, la capacidad y el dinamismo de una sociedad como la grancanaria que confirma cada día los valores que la han llevado a los niveles de progreso que hoy tenemos.

Sabemos de dónde venimos y a dónde queremos ir. Deseo que en esta andadura participemos tantas y tantos como los que entonces estuvimos en la calle hace 35 años para hacer posible la ULPGC que hoy celebramos. Enhorabuena y muchas felicidades.

¿Un punto de inflexión en el modelo turístico?

El sábado se produjeron movilizaciones en las 7 islas bajo el lema “Canarias tiene un límite”. A la hora de escribir este texto desconozco el resultado. Al margen de la guerra de cifras, habitual en todas las manifestaciones, creo que es evidente señalar que han conseguido abrir un amplio debate social y que han sido simultáneas en las 7 islas (algo que si no me equivoco no ocurre desde las protestas contra las prospecciones petrolíferas).

Como ya se ha expuesto en multitud de artículos e intervenciones públicas, este movimiento condensa amplios malestares sociales – en unas islas más compartidos y justificados que en otras- que han encontrado en el rechazo al modelo turístico de crecimiento infinito su forma de expresión. A pesar de que la convocatoria parte de colectivos ecologistas y ambientalistas, las reivindicaciones han tenido la capacidad de conectar de manera transversal con amplios sectores sociales que van más allá de la base social tradicional de este tipo de organizaciones. 

Y es que la imposibilidad de poder acceder a una vivienda asequible en los principales núcleos urbanos del territorio, las molestias por la saturación de servicios e infraestructuras, las restricciones de agua o la preocupación por el deterioro de espacios naturales y playas por un afán expansionista sin control que se están dando en algunas islas, son cuestiones que afectan a una mayoría social al margen de ideologías. 

Y lo más importante, y que creo que está en el núcleo central de las movilizaciones, es que se ha dejado de percibir que el crecimiento turístico sea la vía para aumentar los ingresos y el bienestar de la sociedad canaria en su sentido más amplio.  Y los datos parecen señalar que existen razones para ello. En el año 2000 llegaron a las islas Canarias 9.975.977 turistas, en 2022 14,6 millones y en 2023 15 millones, una cifra que es prácticamente seguro que se superará este año (la llegada de turistas hasta agosto había aumentado en un 16%) y que llegaremos a alcanzar los 16 millones. Pues bien, en el año 2000 la renta per cápita en Canarias era de 20.703 euros y en 2021 fue de 18.990 € euros y según datos de Eurostat este año ha vuelto a bajar. Es decir, en estas dos décadas hemos visto incrementarse la llegada de visitantes en un 50% y aún así hemos perdido 1.700 euros de renta per cápita. 

Vemos, por lo tanto, que el aumento en la llegada de turistas no se traduce en un mayor bienestar para una parte importante de la población canaria y que la estrategia de “contar turistas”, es decir, centrar nuestros esfuerzos en aumentar la llegada de visitantes, ha fracasado. Por cierto, desde que llegamos al Cabildo grancanario hemos defendido la propuesta de no basar el éxito turístico en un crecimiento continuo, no sin recibir críticas por ello, aunque ahora desde el ámbito político y empresarial muchos la abrazan.

Pero el descenso del PIB per cápita está directamente relacionado con lo que denominamos “Reto demográfico” es decir, la particular demografía de Canarias que por un lado tiene municipios con densidades de población similares a los lugares más poblados del mundo (Las Palmas de Gran Canaria tiene una densidad poblacional, sin contar a los turistas de casi 3.800 personas por km2) y por otra parte tenemos islas y las zonas de medianías y cumbres perdiendo población de manera ininterrumpida. De hecho la evolución del PIB canario ha sido similar al del conjunto de España, pero el aumento desproporcionado de población es lo que ha provocado el brusco descenso del PIB per cápita. 

Ahora bien, dicho esto creo que para afrontar los problemas adecuadamente debemos tener en cuenta dos cuestiones: no todos los problemas que se señalan son consecuencia directa del modelo turístico (aunque tenga influencia), ni la situación es igual en todas las islas, existiendo, de hecho, importantes contrastes.

La demografía no opera al margen de la estructura socioeconómica. Sin las oportunidades económicas vinculadas al turismo (trabajo, inversión, etc.) sería muy difícil que se hubiera producido este aumento poblacional, pero no todo el incremento poblacional se debe al turismo. Pertenecemos a un territorio con unas condiciones privilegiadas (buen clima durante todo el año, uno de los territorios más seguros de Europa, buenas comunicaciones con el continente, etc.) que lo hacen atractivo para muchos europeos y que tienen libertad de circulación. Por eso tenemos que plantearnos la necesidad imperiosa de buscar vías para frenar la llegada de nuevos residentes.  

Pero he de decir que en los últimos 25 años el crecimiento en Tenerife ha sido de un 31%, de un 70% en Lanzarote y casi de un 100% en Fuerteventura y en Gran Canaria de un 15%. En los últimos 10 años Gran Canaria solo ha crecido en 9.341 habitantes (un 1,10%).

Asimismo, el número de turistas por habitantes no es el mismo en todas las islas, ni los problemas ambientales son los mismos. Al contrario de lo que ocurre en otras islas, Gran Canaria lleva prácticamente 20 años sin un macroproyecto turístico (el último gran hotel se inauguró en esta isla en 2015) y ha perdido más de veinte mil camas turísticas en los último años. Y sin embargo, los grandes proyectos que tenemos en marcha o planificados están vinculados a la transición energética y ecológica y algunos los han intentado meter en el mismo saco (Salto de Chira, la próxima convocatoria para la energía eólica offshore,  la reforma de la red de puntos limpios, los platós cinematográficos, el nuevo edificio de Infecar, el transporte guiado, etc.) o con los servicios públicos (la red de centros sociosanitarios, el Museo de Bellas Artes ,etc.). 

También se está haciendo mucho hincapié en la cuestión del agua, tanto de vertidos de aguas residuales como de restricciones, cuestiones ambas que no tienen incidencia significativa en Gran Canaria. Estamos aumentando la reutilización de agua y no estamos vertiendo aguas residuales al mar. De hecho esta misma semana inauguramos la nueva estación depuradora de Guía y Gáldar, una de las principales reivindicaciones del norte en lo que a tratamiento de aguas se refiere. 

En definitiva, hay muchos aspectos de nuestro modelo de desarrollo, que tiene la actividad turística en el centro, que necesitan ser revisados. Hoy somos más pobres que hace dos décadas, a pesar de haber doblado el número de turistas, y el incremento poblacional está situando al límite nuestra capacidad para proveer servicios esenciales (agua, carreteras, sanidad, centros sociosanitarios, transporte público, etc.) a la población. 

Tenemos que trabajar para mejorar la calidad del destino, haciéndolo más sostenible y generando servicios de alto valor añadido vinculados a la cultura, la gastronomía y el sector primario y el medio ambiente que puedan ser provistos por actores  locales.  

Que los turistas que elijan nuestras islas para descansar estén más tiempo entre nosotros, generen más gasto en su estancia y contribuyan a afianzar sectores como la agricultura y la ganadería o el comercio local.

La regulación de los usos de la vivienda -especialmente la de uso vacacional de grandes tenedores en el conjunto del territorio- se hace  altamente necesaria. Es preciso también limitar la compra de viviendas por personas extrajeras de alto poder adquisitivo, poner barreras al crecimiento incontrolado y arbitrario de los precios del alquiler y construir vivienda pública.

Hay que adecuar los equipamientos y las infraestructuras viarias, socio-sanitarias, hídricas o de tratamientos de los residuos y depuración de aguas, al crecimiento poblacional.

Es esencial implementar políticas que regulen el crecimiento poblacional ligado al sistema económico. La planificación urbana debe priorizar la conservación de espacios naturales y limitar la expansión urbana descontrolada.

Defiendo igualmente una Ecotasa finalista que ayude a corregir y paliar estos efectos. Además, la experiencia de su aplicación en otros puntos de nuestro contexto europeo – o en lugares del Estado español como Baleares- indica que no supone ningún impacto en el volumen de negocio.

Un turismo que contribuya en mayor medida a romper desigualdades mejorando las condiciones de su trabajadores y trabajadoras, subiendo los salarios, dignificando la prestación de servicios profesionales al sector con la cualificación y formación necesaria y produciendo mayores beneficios colectivos. La dignificación, la cualificación, la mejora de las condiciones de trabajo y el aumento de los salarios haría posible una mayor integración de  los hombres y mujeres de nuestra tierra en la industria turística y haría menos necesaria la incorporación de personal foráneo.

El sector también debe integrarse de una manera efectiva en la sociedad adquiriendo un mayor compromiso de responsabilidad empresarial social y económica participando activamente en el desarrollo de políticas de bienestar social, culturales, deportivas, medioambientales, etc. 

La rapidez con la que se extendió la convocatoria de la manifestación y el cambio en muchos discursos públicos parecen señalar que probablemente el 20 de abril ha sido un punto de inflexión a la hora de reorientar el  modelo en muchos territorios insulares. No sé si servirá para que cambien las políticas. En Gran canaria tenemos claro el modelo de Ecoísla por el que hemos avanzado, por el que tenemos que seguir transitando. 

La potenciación del producto local

Es sobradamente conocido que una de las prioridades del programa del gobierno progresista del Cabildo de Gran Canaria es la soberanía alimentaria. Este es un concepto establecido en 1996 en la cumbre de la Organización Mundial de la Alimentación (FAO) que se define como el derecho de los pueblos a implementar sus propias políticas y estrategias sostenibles de producción, distribución y consumo de alimentos con base en la pequeña y mediana producción. 

Esto es fundamental en un territorio archipielágico como Canarias, tanto para frenar la dependencia del exterior, como para reducir las tremendas emisiones que suponen la importación de alimentos e insumos. También por las externalidades positivas que tiene el sector primario en la fijación de población en el entorno rural, en la creación de empleo, en la prevención de incendios, en el cuidado del paisaje, en la preservación de tradiciones o en proporcionar alimentos de calidad. 

Una parte importante de las políticas de soberanía alimentaria pasan por el apoyo directo al sector, mejorar su competitividad y aumentar las rentas del mundo rural. Esto lo hace el Gobierno de la isla a través de subvenciones, ayudas, formación, capacitación o acompañamiento para afrontar la transición energética e integrar las energías renovables en las explotaciones, lo que redunda además en una disminución no solo de las emisiones, sino de los costes  del aumento y volatilidad de los precios de la energía. 

Pero además de todo esto, hay una línea de trabajo que se ha demostrado imprescindible para conseguir aumentar la producción y el consumo de nuestros productos locales: su promoción, que tanto la población local como los millones de visitantes que recibimos cada año conozcan nuestros productos y valoren su extraordinaria calidad. 

Con ese objetivo se puso en marcha el programa “Gran Canaria Me Gusta”, para la mejora del posicionamiento del sector agroalimentario de la isla, que no solo se reduce al sector primario, sino al agroindustrial y por supuesto a la gastronomía, que sin duda está en el mejor momento de su historia, con una consolidada presencia de nuestros establecimientos y chefs en todas las guías de prestigio. 

En este sentido, Gran Canaria va a ser la sede, en apenas unas semanas, de una serie de eventos nacionales e internacionales de referencia para el sector agroalimentario. El pasado lunes se inauguró el III Foro Internacional del Queso, un encuentro bienal que convierte a la isla por dos días en la capital mundial del queso artesanal. Se trata de una ocasión para dar a conocer el trabajo realizado durante décadas por ganaderos y ganaderas  y maestros y maestras queseras que, con su esfuerzo, dedicación y pasión, han logrado potenciar el sector primario, mejorar la economía de las zonas rurales y proteger el entorno natural, así como hacer de Gran Canaria un gran destino turístico en el ámbito gastronómico. Este destino se ha ido potenciando en los últimos años y ha hecho que hoy ocupemos un lugar de liderazgo en el conjunto del territorio español. 

Y es que Gran Canaria es uno de los territorios insulares del mundo que produce una mayor cantidad de quesos distintos, un activo tan potente y diferenciador en un mundo en el que los destinos turísticos están cada vez más estandarizados y compitiendo cada vez más entre ellos. Y es muy importante, por lo tanto, que nos singularice, que busquemos aquello que nos identifique, aquello que nos distingue y yo creo que el queso es uno de esos elementos diferenciadores, extraordinarios, que tenemos que potenciar y diferenciar.

A finales de mes tendrá lugar la primera edición de TERRAE Gran Canaria, un encuentro internacional de gastronomía rural que reunirá en la isla a 20 periodistas especializados y casi 40 chefs locales, nacionales e internacionales. Está organizada por la misma empresa encargada de Madrid Fusión y San Sebastián Gastronómico, los dos congresos gastronómicos más influyentes del mundo. 

Más de 40 cocineros rurales de diferentes países, la mayoría con estrellas Michelin, se reunirán en Gáldar, Arucas, Agaete y Guía para compartir inquietudes, proyectos y experiencias. Asimismo chefs de la península y de la isla cocinarán diferentes elaboraciones para abrir el Congreso en una jornada popular el 28 de abril en la Plaza de Santiago de Gáldar, una manera de trascender el ámbito estrictamente profesional e involucrar a la población en general en la importancia de la gastronomía como motor de desarrollo e incluso de transformación de los entorno rurales. 

TERRAE es un paso importante en el objetivo de posicionar a Gran Canaria como un territorio netamente gastronómico, así como un avance para el programa Gran Canaria Me Gusta que ya cuenta con una inversión superior a los 2 millones de euros. Este programa es uno de los mayores ejemplos de éxito, ya que habiendo partido de cero, hoy Gran Canaria tiene 23 restaurantes con reconocimientos en las dos guías gastronómicas y 6 estrellas Michelin.

El objetivo es que Gran Canaria se convierta poco a poco en el epicentro del movimiento global que defiende el territorio, la identidad y la sostenibilidad, a la vez que aumenta la conciencia profesional y apertura de miras de los cocineros y cocineras de Gran Canaria a través del conocimiento de experiencias en otras partes del mundo. 

Y por supuesto del 19 al 21 de abril tendrá lugar el evento estrella de este programa, la Feria Gran Canaria Me Gusta, que cumplirá 11 ediciones en su mejor momento. La edición del año pasado cerró con el récord de 10.000 visitantes y casi 60 expositores, todos ellos ofreciendo productos de nuestra isla. Este año participarán 81 empresas y 19 municipios de Gran Canaria.

Como vemos, la promoción de nuestros productos locales es una estrategia exitosa para fomentar el desarrollo sostenible de los entornos rurales y de la isla en su conjunto, con múltiples beneficios económicos, medioambientales y sociales. Además su ámbito trasciende al sector primario y se extiende a la agroindustria y la gastronomía, generando un ecosistema con gran capacidad de generación de empleo, de innovación y de bienestar. 

Protegiendo el legado

Gran Canaria no puede ser comprendida sin la extraordinaria dimensión de su legado aborigen. Tampoco sin los rasgos distintivos de su naturaleza y de sus manifestaciones culturales que traen hasta nuestra época el eco de tradiciones centenarias e incluso milenarias. 

El mundo, a través de la UNESCO, ha sabido reconocer el carácter singular de nuestra Historia y nuestro territorio con la declaración en 2005 de la Reserva de la Biosfera y, en 2019, con la designación como Patrimonio Mundial del Paisaje Cultural de Risco Caído y Las Montañas Sagradas de Gran Canaria. Ambas figuras coinciden en buena medida sobre el mapa de la isla. Pero, sobre todo, lo hacen a la hora de ser una profunda expresión de nuestra identidad. 

Generación tras generación, los hombres y mujeres de esta tierra han sabido adaptarse a este hábitat tan particular y limitado. Este hecho entraña una lección de cara a nuestro desarrollo sostenible y convierten al pasado, y a las tradiciones ancestrales que se mantienen vivas en campos y costas, en claves para nuestro futuro. 

Todo este caudal de patrimonio y sabiduría necesita, no obstante, de medios para ser canalizados a través de una gestión moderna y eficaz. Este es precisamente el papel que desempeña el Instituto Insular para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria. 

El espíritu y el equipo humano que sustentan la actividad del Instituto han encontrado un hogar apropiado -compartido con el Centro de Gestión de Tejeda- en el edificio que inauguramos el pasado jueves, que se integra en el conjunto histórico del Barrio de Triana, declarado Bien de Interés Cultural. 

Construido en 1914 y adquirido un siglo después por el Cabildo, el fiel rescate de su estructura original supone en sí mismo una operación ejemplar de salvaguarda del patrimonio arquitectónico, con un especial acento en la accesibilidad y la eficiencia energética. Los más de 900 metros cuadrados de superficie están desde ahora adaptados a las necesidades del personal técnico y administrativo adscrito al Instituto y a su potencial relación con la ciudadanía, instituciones, colaboradores y proveedores. 

La apuesta por la recuperación del inmueble habla de un edificio vivo y de lo que esto representa en la implicación de la sociedad, en la proyección social del Instituto y en el desarrollo de sus objetivos. 

A partir de este momento, entre sus muros se gestarán y se seguirán desarrollando iniciativas destinadas a la conservación, protección, estudio, gobernanza, gestión participativa, revalorización cultural, desarrollo sostenible, promoción y difusión para la salvaguarda y proyección social de los bienes que atesora el territorio insular que ha recibido sendas declaraciones internacionales y que abarca prácticamente la mitad de la superficie de la isla.  

Esta infraestructura se suma a la labor de difusión, de implantación en el territorio y de dinamización socioeconómica que se lleva a cabo en los centros de interpretación de Artenara y del Bentayga; además de en el Centro de Gestión e Información de Tejeda, sometido actualmente a una intervención de mejora; y en el de Caserones en La Aldea. Y dentro de poco Degollada de Becerra. Esta red nos permite honrar nuestro pasado y preservar los múltiples rostros de nuestra biodiversidad y etnografía. 

Han sido dos pilares innegociables de la acción de gobierno del Cabildo y sobre ellos hemos levantado ambiciosos programas de actuación. Uno de ellos es el Plan Integral de Gestión del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, que programa la inversión de casi 34 millones y más de 150 acciones que canalizan iniciativas transversales para garantizar su conservación y divulgación.

Contribuye además al desarrollo socioeconómico de las 18.000 hectáreas de este territorio con una visión panorámica basada en la coordinación de instituciones y otras entidades del ámbito, la sostenibilidad y la participación pública. A esto se suma el Plan de Gestión de la Reserva de la Biosfera, que programa acciones por valor de otros 12 millones, los mismos que contempla el Plan de Sostenibilidad Turística. 

Este gran tronco central se ramifica en múltiples medidas que no solo tienden un manto protector sobre nuestro patrimonio arqueológico o natural, sino que lo difunden entre nuestra población y contribuyen a la mejora de las comunidades rurales bajo criterios sostenibles. 

El Instituto está arrojando luz sobre nuestro pasado con el convenio para el estudio del origen y evolución del poblamiento humano del Paisaje Cultural, la investigación del patrimonio amazig o con intervenciones arqueológicas como la adjudicada en Tirma y Alta Vista, entre otras. 

En este punto, quiero destacar que se ultima el contenido del portal web para que toda la ciudadanía pueda contar con información actualizada de lo que se investigue y descubra, esfuerzo tecnológico al que se añadirá una aplicación móvil. Se están sembrando también semillas de conocimiento por medio de las Ecoescuelas de la Biosfera, los espectáculos familiares y con las rutas y actividades culturales del programa Vive Unesco Gran Canaria. 

Asimismo, el Instituto fomenta el tejido social y colaborativo con encuentros participativos e impulsa diversas actividades vinculadas a los valores de ambas declaraciones con la línea de ayudas a los ayuntamientos y entidades sin ánimo de lucro.  

El acondicionamiento de los senderos de gran recorrido y de otras rutas de alto valor natural y cultural, la adecuación en curso del yacimiento y el entorno de Risco Caído o los tres millones de euros que se destinan a las obras de rehabilitación y mejora paisajística son muestras de la férrea estrategia de conservación de este cofre. Hemos tenido la suerte de heredar un tesoro de tiempo.

También el legado de quienes habitaron el corazón mismo de las Montañas Sagradas, en diálogo constante con la tierra que pisaban y con los astros. Además, somos depositarios de una naturaleza sorprendente, que muda de apariencia a la vuelta de cada barranco, y, por supuesto, de los saberes de hombres y mujeres que han escrito sus biografías sobre el territorio con la misma precisión que los grabados que contemplamos en cuevas y santuarios. 

Hoy en día, incluso desde el mismo centro de la capital de la isla, son sus huellas las que nos indican el camino. 

La movilidad sostenible en Gran Canaria

Las sociedades que progresan en calidad de vida tienen las mejores infraestructuras de movilidad. Carreteras, puertos, aeropuertos y redes ferroviarias componen los principales soportes para facilitar el movimiento de personas y mercancías. Avanzar hacia una movilidad sostenible que aborde los problemas de contaminación, congestión y siniestralidad, facilitará el desarrollo económico para toda la comunidad. Es necesario que el cambio de modelo energético que afronta nuestro territorio vaya a la velocidad de la implantación de un nuevo modelo de movilidad que dé respuesta a las necesidades de nuestras ciudades y los principales ejes de tráfico que se han desarrollado en la isla.

Nuestra realidad insular nos impone el reto de atender y cuidar nuestras comunicaciones. En este sentido, nos encontramos una red viaria eficiente que ha crecido con nuevas autopistas donde hace pocas décadas había barrancos bordeados por tortuosas pistas de tierra. Sin embargo, el crecimiento del parque automovilístico nos conduce a situaciones críticas por el excesivo tráfico de vehículos. Somos muchos más y nos movemos más, con una tendencia mayoritaria hacia el uso del automóvil privado. Una realidad que no varía a pesar de la aplicación de la gratuidad del transporte público y el fomento de la movilidad peatonal o personal y de que, en apenas un año, hemos pasado de 60 a 92 millones de viajeros en el transporte público insular. 

Contamos, además, con una organización del transporte público con dos operadores principales, uno en la capital y otro que cuenta con la concesión administrativa -hasta 2027- de casi todas las líneas del resto del territorio insular. La compra de un sistema de gestión única de billetes de guaguas, junto a la construcción del centro de control insular del transporte de viajeros permitirán el uso de los modelos de información inteligente para la organización del servicio, pero no solucionarán los problemas que cada día nos acucian con el actual modelo de movilidad.

Este tráfico y sus situaciones críticas precisan de respuestas urgentes por parte de las administraciones. Hay que facilitar la movilidad en los centros de gran actividad: comercial, cultural, deportiva, sanitaria, administrativa, industrial, turística, universitaria…; pero también en los pequeños núcleos de población, con sus necesidades específicas. Para Gran Canaria esta realidad es problemática pero también supone una gran ventaja, ya que nos permite vertebrar la movilidad de casi todas las actividades, y la mayor parte de la población residente y visitante, en el eje costero entre el noreste y el sur, la ruta entre dos de las ciudades más pobladas de las islas y la gran ciudad turística, entre el puerto y el aeropuerto, entre los polígonos industriales más grandes de Canarias y la mayoría de las zonas empresariales y comerciales.

Estamos en una isla superpoblada, sobretodo en la zona este, con una densidad de 1.400 habitantes por km2 y con una elevada motorización que nos sitúa en una cifra de 802 vehículos por cada 1000 habitantes, lo que es incompatible con el hecho insular y con un territorio frágil y escaso donde ya no es posible seguir haciendo carreteras, ampliando autovías, etc.

La solución por la que apostamos es la creación de una línea ferroviaria que una el norte y el sur. Un proyecto que permitiría que Gran Canaria deje de ser una de las principales aglomeraciones urbanas del continente sin servicio ferroviario. Tenemos muy claro que se trata de un objetivo que las administraciones canarias no podemos afrontar en solitario.

Por ello, hace unos días, junto al Gobierno de Canarias, presentamos al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, junto al Gobierno de Canarias, el proyecto de ‘Tren de Cercanías de Altas Prestaciones’ con una propuesta en la que el Cabildo lleva trabajando desde hace 15 años. Es una iniciativa madura que está lista para iniciarse. Está incluida en el programa de gobierno progresista que fue respaldado en las elecciones de 2023 y cuenta con la unanimidad de la corporación y un gran consenso social sobre cuál ha de ser la movilidad de futuro para la isla.

El planeamiento insular está definitivamente aprobado y todos los proyectos constructivos finalizados. Esto incluye la plataforma ferroviaria, el soterramiento de la mayor parte del recorrido del tren, reduciendo de esta manera su impacto, las estaciones concebidas como nodos intermodales (que conectarían con otros servicios y medios de transporte), los talleres, cocheras y áreas de mantenimiento, así como las instalaciones de electrificación, seguridad y comunicaciones. 

Este sistema ferroviario de Gran Canaria espera una demanda de 31 millones de desplazamientos, lo que convertiría esta línea en la segunda con mayor intensidad de demanda de España, según datos del Informe Anual del Sector Ferroviario 2019. Esto supondría que tendría rentabilidad financiera, dado que los ingresos de explotación cubrirán los costes; también será rentable en términos económico-sociales, con una Tasa Interna de Retorno (TIR) social del 7%, muy superior al 3% exigido por la UE para proyectos financiables.

Además de las razones de necesidad territorial, económica y social, nuestra demanda se asienta en la singularidad insular como territorio aislado y alejado y en el carácter de región ultraperiférica que se recoge específicamente en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, en cuyo artículo 349 reconoce la singularidad de las regiones ultraperiféricas y establece que las medidas de la UE deben tener en cuenta sus intereses, incluida la promoción de su desarrollo económico y social. Además, el artículo 107.3 del Tratado permite a los Estados miembros proporcionar ayudas estatales a las RUP para compensar las desventajas inherentes a su ubicación geográfica.

La inversión total para la infraestructura, de acuerdo con los proyectos constructivos, asciende a 1600 millones de euros, unos 28 millones por cada kilómetro. Una cantidad que contrasta con el coste de 80 millones por kilómetro gastados en el AVE de Asturias, si bien la media del coste de la red en España ha sido de 18 millones por kilómetro, en lo que influye la construcción de túneles y puentes.

La propuesta del Cabildo de Gran Canaria, sustentada por diferentes informes y reglamentos de la UE, insta al Gobierno de España y al de Canarias para la firma de un convenio marco específico con la Corporación Insular en base a lo establecido en el principio de solidaridad y hecho insular que reconoce la UE, potenciado por lo establecido en el Régimen Económico y Fiscal de Canarias, respecto a las inversiones en infraestructuras. El Convenio, con vigencia plurianual, garantizaría la financiación del tren de cercanías de altas prestaciones en Gran Canaria, según las fases de ejecución que se acordasen entre las partes, manteniendo la distribución 70%-20%-10% entre las administraciones estatal, regional y local.

Una segunda petición planteada por el Cabildo ha sido la Carta de conformidad del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para obtener ayudas europeas, lo que permitiría lograr la aprobación de las ayudas en la convocatoria CEF 2023, que financia a las regiones ultraperiféricas los costes elegibles hasta un 70%. En esta convocatoria se han solicitado 390 millones a Europa, de los que la UE aportaría  190 millones, mientras los 200 millones restantes serían aportados por las distintas administraciones. Con esta financiación se podría ejecutar el tramo entre Vecindario y el aeropuerto con sus cocheras, parque eólico de 13 MW para alimentar su movimiento con energía limpia, etc. 

Avanzamos así hacia la movilidad sostenible en Gran Canaria.

111 años como valedor de Gran Canaria

El pasado viernes celebramos el acto institucional de Honores y Distinciones del Cabildo de Gran Canaria en el Auditorio Alfredo Kraus, a escasos metros de donde se alza la escultura en bronce que lo homenajea. En ella, el tenor proyecta su mirada y su voz eterna hacia la inmensidad del océano, siempre con los pies firmemente anclados a la tierra que le vio nacer. Lo hace con una mezcla de arrojo, pasión, convicción y generosidad en la entrega de su talento innato. 

La fuerza de esta estampa de aplomo frente al vértigo nos evoca a la sociedad de Gran Canaria, que posee una expresión también propia, en diálogo permanente con su singular realidad atlántica, aislada y lejana. Con estos elementos, y con la misma maestría que demostró el escultor Víctor Ochoa al inmortalizar a Alfredo Kraus, nuestra realidad insular cinceló una obra única, con manifestaciones culturales y naturales sin igual. 

Esta travesía atlántica en la que seguimos embarcados y embarcadas atravesó tormentas temibles y sorteó bajíos y arrecifes traicioneros. Además, nuestra nave común ha permanecido a la deriva en los mares del olvido en demasiadas ocasiones. Por fortuna, la isla siempre ha contado con el viento a favor de sucesivas generaciones que han salvaguardado nuestras aspiraciones e ilusiones y que, con su ejemplo, han marcado claramente la ruta a seguir.

No es casualidad que dirijamos el foco hacia la gente de esta tierra. La pluralidad, el empuje y las esperanzas de esta sociedad isleña continúan siendo los destellos que guían la acción del Cabildo de Gran Canaria. La institución insular emergió, de hecho, de las profundidades e inquietudes de un territorio que demandaba contar con una estructura administrativa y política a la altura de los retos, los derechos legítimos y la dignidad de la isla y sus habitantes. La carta de navegación sigue siendo la misma para quienes actualmente ostentamos el honor y la responsabilidad de representar a este Gobierno de Gran Canaria.  

Este acto institucional que celebramos anualmente, sirve para remarcar la importancia del papel de los hombres y mujeres de Gran Canaria. Valores como los demostrados por las personas y entidades que honramos con los Honores y Distinciones del Cabildo de Gran Canaria, que han sido y son un espejo para el conjunto de la sociedad y, desde luego, para el ejercicio de la acción pública por parte del Gobierno de la isla. 

Pero en esta época, más que de vientos, podríamos hablar de tempestades que hacen temblar e incluso amenazan con derrumbar pilares sobre los que se ha sostenido nuestro modelo de vida, así como escenarios que dábamos casi por inmutables e incuestionables. 

Desde esta encrucijada, rodeada de barrancos, pero desde la que se divisan también nuevos horizontes, contemplamos el vasto paisaje de la historia insular y comprobamos que Gran Canaria ha sido y es una isla de resistencia. No lo podemos olvidar, sobre todo porque esta patria isleña, como asentó el poeta Nicolás Estévanez, es espíritu y es memoria. 

Siempre imaginamos a las islas con un faro en sus costas. En el año del 50 aniversario del adiós de uno de nuestros grandes poetas modernistas, Saulo Torón, viene a nuestro encuentro su poema ‘El faro de La Isleta’, definido por el autor como “un clarividente milagroso / que señala la ruta / del buen abrigo y el feliz reposo / al inquieto marino / que en el puente sondea el pavoroso / misterio de las sombras / luchando con el mar tempestuoso…”. Estos versos parecen desentrañar el designio de la labor pública, sobre todo cuando arrecian las dificultades.  

Porque no debemos perder de vista que algunos de los rompientes que tuvimos que sortear en el pasado siguen estando ahí, interponiéndose de cuando en cuando en nuestro rumbo, como ocurre con la lucha permanente para garantizar aquello que nos corresponde en relación al REF, la gestión de la inmigración, las aguas territoriales, el nivel de inversiones o nuestra movilidad, entre otros aspectos que evidencian que, en determinados ámbitos, ni se nos ve, ni se nos comprende.  

Con todo ello, resulta evidente que este Cabildo es heredero de la demostrada resiliencia y del clamor en la defensa de sus derechos por parte nuestra sociedad. Y hoy en día está más capacitado que nunca y dispone de un plan claro para ser la herramienta que necesita Gran Canaria para mantener vivo el espíritu de la isla de resistencia que siempre fue, hacer oír su voz diferenciada y enfrentarse con garantías de éxito a estos tiempos convulsos y de profundas transformaciones. 

Y debemos insistir en hacerlo con un modelo propio y rupturista, que sirva de contrapunto a los efectos perversos de la globalización desmedida, el capitalismo insaciable, la extensión global de la pobreza, las injusticias sociales o los ataques que pretenden hacer naufragar los modelos de convivencia basados en la paz y la democracia. 

Estoy convencido de que mantener nuestra esencia y nuestras convicciones, así como seguir las lecciones de nuestro devenir histórico, son los componentes de la fórmula certera para resistir al temporal de conflictos geoestratégicos y climáticos globales. Y no solo para seguir a flote, sino para avanzar con mayor firmeza, con la reconocible bandera de nuestra identidad canaria y grancanaria ondeando en lo más alto del mástil. Si dejamos, en cambio, de ser lo que somos, si lanzamos por la borda nuestra manera de estar en el mundo, será más difícil llegar a buen puerto. 

Frente a la incertidumbre, el Cabildo se alza en casa común de esta pasión compartida que es Gran Canaria. Y lo hace para liderar y convocar al conjunto de las personas y sectores de la isla de cara a seguir impulsando un proceso de cambio basado en propuestas innovadoras y sostenibles que nos han convertido en una auténtica referencia en cuestiones marcadas en rojo en la agenda mundial. 

Estas políticas son tan variadas como los desafíos a los que nos enfrentamos. Dentro de este marco se incluye la firme apuesta por las soberanías energética, hídrica y alimentaria, ejes también de la adaptación y mitigación de los efectos del calentamiento global. Además, el proyecto integral ‘Ecoísla’ ha puesto nuestro acento en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y ha demostrado nuestro convencido alineamiento con sus objetivos en el marco de un territorio donde se ha incrementado la conciencia medioambiental. 

Las ramificaciones de la planificación del Cabildo se extienden por el terreno de la diversificación económica, abriendo nuevos surcos productivos. Se prolongan también por la movilidad y el turismo sostenible, además de la sociedad del conocimiento y la innovación. 

Guarecen asimismo nuestro territorio y biodiversidad y, por supuesto, se abrazan al patrimonio cultural que nos define. Son señas de identidad que nos orientan en la oscuridad, como los rayos de sol y los haces de luna con los que nuestros antepasados y antepasadas organizaron su tránsito por este mundo, además de dejarnos un testimonio de comunión entre una comunidad y su entorno. Como escribió la poeta Chona Madera en su ‘Canción del regreso’: “Y sin ser instruidos, /ya el alma valoraban/ (por nobleza, intuíanla),/ rozaban su verdad”. 

Abogamos por la cultura y por una población cada vez más formada, por políticas de igualdad entre hombres y mujeres, y nos rebelamos contra la injusticia y la brutalidad que se expande por el planeta, como vemos, con el alma compungida, con el genocidio que perpetra Israel en Palestina o la brutal invasión de Ucrania por parte de Rusia. Son muestras de un tablero político mundial en el que saltan por los aires las normas internacionales. Junto a nuestras Islas, la lucha del pueblo saharaui por la autodeterminación es, cincuenta años después de su inicio, otra prueba flagrante del incumplimiento del derecho internacional y de las resoluciones de la ONU. 

Dicho esto, nuestros pensamientos y acciones están volcados en procurar vidas dignas, plenas y felices para quienes habitan nuestra tierra, con políticas sociosanitarias cada vez más ambiciosas. Todas las instituciones públicas y los agentes sociales deben seguir bregando para tumbar las causas profundas que originan la pobreza estructural. El compromiso del Cabildo en este punto es inquebrantable, constante y absoluto.  

Pero nada de esto será posible si no logramos consolidar una atmósfera respirable. Por este motivo, como decía anteriormente, frente a los intentos de abrir vías de agua en el casco de la democracia, corresponde a las Administraciones Públicas generar espacios diálogo, alejados de esa crispación que es una hoguera en la que arden la razón y la justicia, bases precisamente del sistema constitucional. 

Las personas y entidades galardonadas son un muestrario del extraordinario abanico de parcelas en las que Gran Canaria ha sido capaz de alcanzar la excelencia. Podemos hablar de avances científicos relacionados con las energías limpias y los estudios sobre la biología marina. De la divulgación artística y también la vinculada a la personalidad atlántica del archipiélago, así como de las artes escénicas, cinematográficas y musicales, y el deporte.  

Sus biografías componen un decálogo que adoptamos como propio para nuestro quehacer diario. Don Benito Pérez Galdós nos recordó que “nuestra imaginación es la que ve, y no los ojos”. En nombre de todos los grancanarios y grancanarias, el Cabildo les agradece la inspiración que nos brindan, su capacidad para imaginar un presente y un mañana mejores y, sobre todo, que nos hayan mostrado el camino para hacerlos realidad. Gracias. Enhorabuena. 

Mujer y sostenibilidad

Han pasado  más de 160 años desde el fatídico 8 de marzo de 1857 en el que 129 obreras industriales de una fábrica textil de Nueva York murieron en un incendio mientras hacían una huelga para reivindicar sus derechos laborales. Por aquel entonces, el movimiento feminista ya contaba con prácticamente un siglo de existencia y en las décadas  posteriores se convertiría en uno de los principales motores de cambio político y social. 

Siglo y medio después nos encontramos en una época de profundos cambios en la que debemos hacer frente a retos históricos como el de la sostenibilidad. La emergencia climática y la transición ecológica nos obligan a repensar nuestra forma de producir, consumir e incluso de vivir. Y también en este aspecto el movimiento feminista tiene mucho que decir. 

La Conferencia  de las Naciones Unidas (ONU) sobre el Cambio Climático, COP26,  que se celebró en 2021, ya señaló que a nivel planetario las mujeres son las grandes afectadas por el calentamiento global. Es más, el 80 % de las personas desplazadas en todo el mundo a causa de desastres naturales son mujeres. Además son varios los estudios que demuestran opiniones más favorables hacia la sostenibilidad por parte de las mujeres que de los hombres e incluso mayores tasas de reciclaje. Por otra parte, la masculinidad normativa que promueven los movimientos de extrema derecha tiende a vincular los comportamientos sostenibles con lo femenino o contrario a la masculinidad (como la reducción del uso del coche, por ejemplo). 

Históricamente, y más en unas islas con un pasado reciente fuertemente vinculado al mundo rural, las mujeres rurales han sido las principales productoras agrícolas, por ello, son imprescindibles para sostener la seguridad alimentaria de los países y para avanzar hacia la soberanía alimentaria en las islas. Asimismo las mujeres han desempeñado (y desempeñan) un papel fundamental en la gestión, conservación, explotación y aprovechamiento de los recursos naturales como consumidoras y también como educadoras, ya que en gran parte siguen asumiendo un papel protagónico en este ámbito. 

La relación entre mujeres y sostenibilidad es tan estrecha que incluso existe una corriente de pensamiento, el ecofeminismo, que propone la  integración de ambos movimientos para superar las visión capitalista y patriarcal del modelo de desarrollo y proponer otro que opere en armonía entre las personas y respete las bases materiales de la existencia humana. De hecho los aportes de algunas ecofeministas como Vandana Shiva son fundamentales a la hora de pensar la soberanía alimentaria, por ejemplo. 

La investigación y diversos trabajos de campo, en especial en el ámbito de desarrollo, han demostrado que la inclusión de las mujeres en la toma de decisiones mejora la calidad de las políticas y programas ambientales, aumenta la resiliencia de las comunidades frente al cambio climático y promueve la equidad de género en todos los niveles de la sociedad.

Por todo ello, en Gran Canaria, estamos comprometidos con la promoción de la igualdad de género y la inclusión de las mujeres en todas las áreas de la vida pública y privada. Reconocemos el importante papel que desempeñan las mujeres en la sostenibilidad y estamos decididos a apoyar y fortalecer su participación en este campo.

Cuando en 2015 pusimos en marcha la Consejería de Igualdad, lo hicimos también para garantizar que las políticas y programas de sostenibilidad sean sensibles al género y tengan en cuenta las necesidades y preocupaciones específicas de las mujeres. Esto incluye la promoción de un acceso equitativo a recursos y oportunidades, la eliminación de barreras que puedan limitar la participación de las mujeres y la creación de entornos inclusivos que valoren y reconozcan las contribuciones de todos los miembros de la sociedad.

De hecho, en el Marco Estratégico por la Igualdad “Gran Canaria Infinita”, un ambicioso documento que recoge las bases de la política pública de igualdad de la isla, incluye “la sostenibilidad de la vida” como uno de los ejes. Cuando hablamos de sostenibilidad de la vida nos referimos a lo relacionado con la reproducción social y la calidad de vida cotidiana (los cuidados, los tiempos, los espacios inclusivos), etc., que inciden de manera directa en la vida de las mujeres. Es importante dejar de considerar la sostenibilidad como una cuestión medioambiental, porque sin integrar las dimensiones sociales como la perspectiva de género, es imposible avanzar hacia los objetivos de sostenibilidad. 

Es evidente que con precariedad laboral, jornadas laborales maratonianas, escasez de servicios públicos o la sobrecarga que supone el trabajo de cuidados  no es posible integrar otras dimensiones sostenibles en la vida cotidiana, como llevar una alimentación equilibrada, dedicar tiempo a comprar y cocinar productos locales, consumir de manera más consciente o incluir estas dimensiones en la crianza, por poner algunos ejemplos. 

Aprovechando la efeméride del 8 de marzo es necesario recordar que, como sociedad, debemos reconocer que la sostenibilidad no puede lograrse sin el pleno y activo compromiso de las mujeres. Debemos aprovechar su experiencia, conocimiento y liderazgo para construir un futuro más sostenible y equitativo para todos. En Gran Canaria estamos comprometidos a trabajar en colaboración con las mujeres y todas las partes interesadas para  responder a los desafíos ambientales que enfrentamos y construir un mundo mejor para las generaciones futuras.

Las mujeres son pilares fundamentales de la sostenibilidad en Gran Canaria y en todo el mundo. Su liderazgo y contribuciones son indispensables para proteger nuestro entorno natural y promover un desarrollo sostenible y equitativo.  Por ello vamos a seguir apoyando y fortaleciendo el papel de las mujeres en la construcción de la ecoísla  y a trabajar juntos con el fin de construir un futuro más verde y próspero para todos y todas. Es imprescindible para  lograr un cambio positivo y duradero que beneficie a nuestra isla y al planeta en su conjunto.

La ecoísla también es participativa

No nos equivocamos cuando en 2015, el primer año de los tres gobiernos de progreso del Cabildo de Gran Canaria, decidimos lanzar la política pública insular de participación ciudadana y  plantear que fuese un componente imprescindible del Gobierno Abierto de la isla. Más de ocho años después vemos con satisfacción cómo esa mecha participativa en el hacer público se ha ido impregnando en nuestra institución, en los gobiernos locales, en los colectivos sociales y en el conjunto de la sociedad grancanaria.

El aprendizaje acumulado en estos años nos reafirma en la idea de que la gobernanza de las instituciones debe construirse colectivamente si queremos que las intervenciones públicas tengan el grado deseable de eficacia,  que de verdad mejoren la vida de la gente y que permitan avanzar hacia un modelo de desarrollo insular próspero, justo y ambientalmente ejemplar. Esto es precisamente la Ecoísla Gran Canaria, el ideal que guía nuestro programa de gobierno y que, ineludiblemente, tiene que ser una responsabilidad colectiva, tal como lo deja claro la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 de Naciones Unidas.

Es ampliamente conocido que algunos de los fundamentos de nuestro programa de gobierno tienen que ver con la soberanía energética, la seguridad hídrica y la soberanía alimentaria. Este último concepto ha sido desarrollado por la FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, que considera que la participación es clave para la sostenibilidad porque ayuda a construir sobre las capacidades existentes, crea sentimiento de pertenencia en las personas involucradas y garantiza los logros conseguidos a largo plazo. 

¿Qué hemos hecho en estos años para saber que estamos en el buen camino de una sociedad corresponsablemente participativa? 

El primer paso que dimos fue asegurar el derecho de participación regulando el conjunto de mecanismos que lo hiciera posible a través de la aprobación del primer reglamento de participación ciudadana de la institución. Se trata de un documento que, además, apura el actual marco legislativo e incluye todos los mecanismos que contempla la normativa. 

También asumimos el imparable avance de la digitalización con la creación de una plataforma de participación digital (participa.grancanaria.com)  basada en código abierto. Junto a los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, facilita el ejercicio de consultas, peticiones, iniciativas y presupuestos participativos y nos proporciona una herramienta fundamental para cualquier procedimiento futuro. 

Hemos fortalecido el asociacionismo a través de la convocatoria anual de subvenciones destinadas a proyectos que fomenten la participación ciudadana, para hacer de la sociedad civil organizada un verdadero canalizador privilegiado y activo de la implicación social en las decisiones públicas del gobierno insular y los ayuntamientos de Gran Canaria. En este sentido recogimos una larga demanda de los colectivos y ya hemos adquirido un edificio emblemático, el antiguo Cuasquías, que se va a convertir en “La Casa Común” un espacio para la creación, la innovación y la participación, que va a estar en parte autogestionado por las propias organizaciones que usen el espacio. 

Acompañamos y fortalecemos la política pública de Participación Ciudadana de los ayuntamientos de Gran Canaria a través del Gabinete de Asistencia Técnica a Municipios, un grupo de profesionales destinado a cubrir las necesidades de acompañamiento técnico que surgen en los gobiernos locales en sus estrategias y programas para implantar y promocionar la participación ciudadana en su gestión. Como gobierno insular profundamente municipalista es una prioridad para nosotros el fortalecimiento institucional de los gobiernos locales que hagan partícipe a la ciudadanía en las decisiones públicas, haciéndolas más eficientes y eficaces. 

Durante este tiempo hemos impulsado la formación y capacitación de profesionales en el ámbito de la participación y la gobernanza pública con el lanzamiento, de la mano de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, del Experto Universitario en Gobernanza y Participación Ciudadana, que va por su 4ª edición y que ya ha formado a casi 200 técnicos y técnicas municipales, personal de ONG y  personas decisoras públicas. 

Ante la situación provocada por el repunte de las llegadas por mar de personas migrantes y los conflictos sociales y políticos que estaban provocando, hemos elaborado la primera estrategia insular de Convivencia Intercultural, Gran Canaria Convive, que vamos a presentar en las próximas semanas y que va a contribuir a hacer de Gran Canaria una isla inclusiva y ejemplar en la lucha contra el racismo y la xenofobia.

La parte más visible de la participación en muchas ocasiones son los procesos participativos que implementamos para el diseño y ejecución de intervenciones públicas, insulares y municipales. Estos procesos vinculados a proyectos concretos son actuaciones con un alto valor demostrativo y ejemplificador. 

En un artículo de opinión no tengo espacio para resumir todos los procesos iniciados, pero sí puedo citar algunos de los más relevantes. Cabe destacar, por el nivel de implicación ciudadana, la travesía del Monte, el proceso participativo para dar solución al tramo de carretera y zona peatonal que discurre entre la rotonda de Bandama y la curva del vivero de flores, en Santa Brígida, una vía afectada por un tráfico cuyo aforo supera los 24.000 vehículos diarios. 

En primer lugar la propuesta ya supone la colaboración institucional entre el Cabildo y el Ayuntamiento de Santa Brígida, que deciden impulsarla conjuntamente, para recoger propuestas ciudadanas que permitan a los técnicos de carreteras elaborar el proyecto. Las 80 propuestas vecinales incluidas han permitido mejorar aspectos como la seguridad de los peatones, servicios como la recogida de residuos, preservar el arbolado o mejorar la accesibilidad. El último proceso ejecutado con este Ayuntamiento tuvo que ver con la consulta que realizó acerca de la decisión a tomar con el espacio ocupado por lo que todo el mundo conoce como “mamotreto”.

Es solo un ejemplo de cómo estos procesos pueden mejorar aspectos concretos y cotidianos de la vida de las personas, pero podríamos citar otras experiencias similares como las desarrolladas en el Paisaje Cultural, declarado como Patrimonio Mundial, de Risco Caído y Montañas Sagradas de Gran Canaria, una herramienta de  diagnóstico participativo para la renovación del asociacionismo vecinal insular. O el impulso dado, a través de ayuntamientos o entidades, a procesos vinculados a intervenciones municipales: conformación de la Estrategia de la Agenda Urbana de La Aldea, el diseño urbanístico participativo de Parques Asocados de Ingenio o la creación del Consejo de Barrios de Gáldar. 

Somos conscientes de que debemos contribuir decididamente a contrarrestar la desafección y deslegitimación de la política, por lo que asumimos con responsabilidad nuestro papel de avanzadilla de las políticas públicas de empoderamiento de la ciudadanía para que sean protagonistas de las decisiones públicas y la acción de sus gobiernos. Y porque estamos convencidos y convencidas de que la ecoísla sólo será sostenible si también es participativa. 

Los necesarios contenidos canarios y el Cabildo

Un pueblo que no tiene conciencia de sí mismo, está condenado a ignorarse. Esa es una de las reflexiones de Juan Manuel Trujillo, uno de los intelectuales más destacados de nuestra tierra en el siglo XX, vinculado a las vanguardias artísticas, escritor, editor, secretario personal del ministro José Franchy Roca y esposo de la musicóloga Lola de la Torre Champsaur. Su análisis de la realidad isleña nos muestra esa carencia de conciencia secular de Canarias, el archipiélago que fue poblado por personas cuya  cultura  fue sometida y sepultada por los colonizadores hace casi 550 años. Y se fueron sucediendo después distintos procesos que  moldearon y enriquecieron ese sustrato inicial. Gran Canaria se insertó como gran puerto de escala en el desarrollo de la globalización avanzando pocos años después con la aventura colombina. Esa realidad condicionó nuestra cultura como sociedad atlántica.

Y desde que Juan Manuel Trujillo aportara su visión crítica, no ha cambiado suficientemente el guión en casi un siglo, tras escuchar en el Parlamento de Canarias a los representantes autonómicos dejar en el Diario de Sesiones sus valoraciones sobre el déficit de contenidos canarios en el sistema educativo.

Por ello, considero necesario no pasar página en este debate abierto sobre la importancia de los contenidos canarios para nuestra comunidad. Es una cuestión de defensa propia y colectiva que nos atañe a todos, colectivos y organismos, pero que es de especial trascendencia en el sistema educativo en todas sus áreas de actuación. No es justo culpar a uno de sus estamentos, como se ha hecho recientemente señalando al colectivo docente, de las carencias y fracasos en el conocimiento de nuestra realidad, así como en el compromiso por la defensa de nuestro patrimonio natural y cultural, material e inmaterial.

Probablemente sea el profesorado canario el grupo profesional que más ha adaptado, creado y compartido recursos didácticos y culturales para conservar, apreciar y disfrutar los contenidos que nos singularizan y distinguen como pueblo y que entre todas y todos y durante generaciones hemos generado. No olvidamos que suya ha sido la teorización y la concreción de un modelo de escuela canaria que ha tenido expresiones muy felices y valiosas. Recordemos el acontecimiento que supuso la realización de las Escuelas de Verano como gran expresión de participación y formación del profesorado.

Y menos podemos aceptar la crítica si parte de dirigentes políticos que han llevado las riendas del Gobierno en Canarias durante décadas. Son responsables, por tanto, de la educación recibida por varias generaciones de canarios y canarias, precisamente las que hoy conforman la población activa, tras la jubilación de aquellas personas que fueron educadas en el sistema educativo que estuvo vigente hasta hace apenas 50 años y que  carecía de contenidos canarios.

Desde la asunción de las competencias educativas en 1983 por el Gobierno de Canarias el cambio respecto a las situaciones anteriores ha sido palpable. En unos casos por iniciativa de la administración pública y en su mayoría por la acción de escuelas, colegios e institutos, movimientos de renovación pedagógica, colectivos docentes de investigación e innovación y una infinita y anónima lista de profesionales que han sembrado las ocho islas de iniciativas y proyectos que justifican un agradecimiento y un reconocimiento sinceros.

Pero al mismo tiempo tenemos que reconocer que se ha creado una nueva situación en nuestra realidad social con la presencia de poderosos medios de comunicación, redes sociales y sistemas de información que han desbordado la respuesta que familias y escuelas pueden dar. Si nuestros niños y jóvenes están, de media, tanto tiempo delante de las pantallas digitales como horas pasan en una actividad escolar reglada, es imposible que podamos garantizar la conservación de nuestra habla, el conocimiento de nuestro medio natural y patrimonial y el disfrute de las creaciones que han hecho de nuestra cultura referencia en las artes plásticas, en la literatura, en la música o en la arquitectura.

Este desfase entre los medios que nos ofrece/impone la globalización y las herramientas de las que la mayoría de nuestra gente puede disponer para acercarse a lo general desde lo local, desde lo cercano, no se está abordando con suficiente profundidad y rigor. No se puede prevenir un tsunami como el que nos desborda, con medios rudimentarios o voluntaristas, si se quiere conservar y transmitir las raíces que nos identifican y que nos permiten ser un pueblo con voz propia en el concierto mundial. Y aquí sí hay una responsabilidad política de quienes tienen competencias educativas en Canarias. La necesidad de elaborar un conjunto de recursos del máximo nivel, atractivos, adaptados a las distintas edades y etapas y que recojan la riqueza natural, etnográfica, artística, lingüística, patrimonial, deportiva, histórica que suponen un tesoro que nosotros y la humanidad necesitamos conservar.

La obligación central es del Gobierno de Canarias que tiene las competencias. Cabe preguntarse por qué se entregó al Partido Popular en el pacto de gobierno, la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes si se consideraba que la difusión y defensa de los contenidos canarios eran una prioridad. No se conoce ninguna iniciativa que identifique a ese partido con ese objetivo, ni realizaciones donde gobierna en esa dirección. Esta contradicción me lleva a preguntarme si no estamos ante un debate poco sincero y que no responde de verdad a una preocupación real de la mayoría de gobierno actual.

Pero en esta tarea deben arrimar el hombro todas las instituciones y colectivos que de verdad consideran una prioridad la transmisión de los valores culturales canarios. Por eso, el gobierno del Cabildo de Gran Canaria tiene entre sus ejes preferentes de actuación la investigación, conservación y difusión de las riquezas patrimoniales, culturales y naturales de Gran Canaria. Podemos y queremos aumentar esos recursos y las iniciativas que garanticen que el conjunto de nuestra población conozca y valore una realidad de enorme valor. Y así debemos avanzar en colaboración con los 21 municipios de la isla.

En Canarias, una década antes de la muerte del dictador, la percepción borrosa de lo que éramos cambió porque desde Lanzarote a El Hierro tuvimos programas informativos, culturales y deportivos sobre Canarias. Se elaboraban en las islas por el enorme coste que suponía conectar al archipiélago con la señal de Televisión Española en la Península Ibérica. Y la alternativa económica era crear un centro de producción en Canarias que, por primera vez en nuestra historia, hizo concebir la unidad territorial, cultural, social y económica de nuestro fragmentado territorio. Las telecomunicaciones y aquellas pantallas catódicas elaboraron y difundieron más contenidos canarios en unas pocas décadas que ninguna otra iniciativa en toda nuestra historia.

Los programas pioneros (y hoy decanos en España) como ‘Telecanarias’, ‘Tenderete’ (1971) o La Luchada (1985), llenaron una televisión en blanco y negro de encuentros entre gentes de las islas en torno a sonidos amables y cargados de sentimiento. Todo ello a pesar de tratarse del órgano de propaganda, controlado y encorsetado por la dictadura a través del Ministerio de Información y Turismo. Pero, a pesar de las restricciones a la información, el impacto de este nuevo medio de comunicación se hizo notar en el auge de un sentimiento de canariedad que superó las barreras de la isla. Los resquemores del pleito insular dejaron paso a la convicción de que teníamos los mismos problemas pero agravados por la lejanía y la falta de mecanismos de autogobierno, a excepción de los Cabildos.

En esta senda profundizaron también entidades como el Museo Canario, la Escuela Luján Pérez, Radio Ecca o proyectos editoriales como Edirca, Natura y Cultura de las Islas Canarias, Taller JB o el Centro de la Cultura Popular Canaria.

Desde su creación, el Cabildo de Gran Canaria afrontó el reto del impulso educativo y cultural ante la falta de centros educativos, por lo que una de sus primeras actuaciones originó en 1916 el Instituto de Las Palmas de Gran Canaria, (después se convertiría en el Pérez Galdós). La puesta en marcha de la Casa de Colón en 1952 como Museo de Bellas Artes de Gran Canaria, las casas museo de  Pérez Galdós, Tomás Morales, Antonio Padrón y León y Castillo, para profundizar en la figura de isleños universales, el Museo Cueva Pintada, para divulgar el conocimiento de nuestro pasado  o el Jardín Canario en 1952 con su colección de endemismos de nuestra región macaronésica, afianzaron ese reto

En la misma línea aparecen el intento del Cabildo de crear en 1962 la Universidad Internacional Pérez Galdós para dotar a la isla de estudios universitarios, la creación del Plan Cultural de la Mancomunidad provincial que impulsó numerosas  publicaciones de historia, literatura, arquitectura y otras temáticas en su breve tiempo de 1975 a 1978, las becas-préstamo que puso en marcha nuestra Corporación en 1980 para apoyar a los y las jóvenes que se veían obligados a estudiar sus carreras universitarias fuera de la isla, los premios de investigación Viera y Clavijo de Humanidades y de Ciencias que se crearon a mediados de los años 50 del siglo XX para impulsar los estudios sobre temas canarios, los Anuarios de Estudios Atlánticos que edita la Casa de Colón desde 1955,  los Coloquios de Historia Canario Americana o los Congresos Internacionales de Estudios Galdosianos.

El Cabildo también conserva y pone a disposición de la ciudadanía la mayor colección artística de Canarias en sus centros y el próximo Museo de Bellas Artes (Mubea) será la expresión de esta permanente vocación. Sostiene o colabora con fundaciones relacionadas con la naturaleza, o con figuras ilustres de las artes (Kraus, Tomás Morales, Antonio Padrón, Pancho Guerra, etc), el folklore y la etnografía (Nanino Díaz Cutillas, el Instituto Canario de las Tradiciones o la Fedac), así como la política y la ciencia (Juan Negrín).

A pesar de no tener competencias educativas el Cabildo siempre ha apoyado, a la formación profesional, creando escuelas de capacitación agraria (1958) y de hostelería (1962) que abrió el Cabildo en San Cristóbal. Otro ejemplo es la creación de la Escuela de Enfermería (ATS) en 1971, o el Colegio Universitario de Las Palmas (CULP) en 1973, así como un largo etcétera de actuaciones que han tenido la realidad, la tradición y la identidad como objetivos estratégicos.

Estoy convencido de que el cambio de escenario comunicativo y formativo es un reto para trabajar la conciencia de la  canariedad. No para retroceder en el tiempo, sino para avanzar con la conciencia de un pueblo que aprecia su cultura, su naturaleza, su identidad, o para comprender los cambios producidos en la psicología del pueblo canario tal y como nos enseña Manuel Alemán. Porque los contenidos canarios no solo son reconocer nuestro paisaje, sino compartir emoción y sentimiento, raíces y tradiciones, oportunidades y esperanzas, valores y enseñanzas que alumbramos a lo largo de una historia milenaria que nos permitirá ganar el futuro.

Las protestas del campo

En las últimas semanas han irrumpido con fuerza en el debate público las protestas del “campo”, de los  hombres y mujeres de la agricultura y la ganadería. Es una constante en Europa (Países Bajos y Francia llevan años con movilizaciones masivas) que ha llegado a España un poco más tarde pero con mucha virulencia. Aunque es un fenómeno complejo y se mezclan diversas sensibilidades e intereses, hay un núcleo de reivindicaciones en las que coincide la mayoría.

La primera es la competencia desleal de productos de terceros países, que no tienen las reglamentaciones medioambientales, fitosanitarias y laborales de la UE y que por lo tanto tienen un precio mucho más bajo. Lo peor es que esta competencia desleal es fomentada por la UE a través de tratados de libre comercio, como el que se va a firmar con Mercosur, Chile, Kenia o México. No tiene ningún sentido establecer una serie de regulaciones para tu sector primario y luego fomentar el libre comercio con países que están a años luz de estos estándares.

La segunda de sus reivindicaciones tiene que ver con el incumplimiento de la Ley de Cadena Alimentaria, que prohíbe comprar y vender los productos por debajo de sus costes de producción. Las grandes distribuidoras y comercializadoras obligan a los productores a vender sus productos a precios irrisorios y luego aplican enormes márgenes de beneficios, de tal manera que productos que compran a 20 o 30 céntimos el kilo terminan vendiéndose por encima de los 2 euros. Hacen falta más controles y multas más altas para quien incumpla. Es imprescindible.

Otra de las quejas recurrentes es el exceso de burocracia, que muchas veces es muy difícil de gestionar por las personas que se dedican a la agricultura y la ganadería. Estamos hablando de los procedimientos para acceder a ayudas a las gestiones vinculadas al cumplimiento de la normativa. Creo que esto es un tema que va más allá del campo y es una queja recurrente en casi todos los sectores. Los autónomos, los pequeños y medianos empresarios, las ONG, la propia ciudadanía, hasta los propios gobernantes locales nos quejamos de unos trámites engorrosos que paralizan la gestión. La desburocratización de la administración pública y su eficiencia deberían ser  objetivos compartidos.

Estas protestas a lo largo de toda Europa vienen a constatar el fracaso de la Política Agraria Común, la PAC. No puede ser que la UE se gaste un tercio de todo su presupuesto (estamos hablando de 386.000 millones de euros para el periodo 2023-2027, una cifra astronómica) y aún así tenga al sector primario de todo el continente en pie de guerra. Urge revisar profundamente la PAC y orientarla realmente a generar una agricultura sostenible y a aumentar las rentas de los pequeños y medianos agricultores.

Dicho esto, no podemos obviar que una parte no desdeñable de estas protestas están siendo alentadas por una plataforma de extrema derecha, instrumentalizada por VOX, que pretende usar este tema como estilete contra el gobierno y que incluso hizo un llamamiento fracasado a hacer una tractorada delante de Ferraz. Dentro de este sector es habitual ver proclamas contra la agenda 2030 y las políticas ambientales y de lucha contra el cambio climático. Esto es algo absurdo porque es imposible tener una agricultura y ganadería sanas si no frenamos las consecuencias del cambio climático (sequías, incendios, plagas, especies invasoras…). Y están ganando algunas batallas como la de conseguir una mayor laxitud en el control  y la reducción de los usos de los productos fitosanitarios. Realmente lo que está detrás, parapetado en el negacionismo climático, es un refuerzo a la agroindustria más intensiva y contaminante.

Por otra parte, es totalmente absurdo oponerse a un documento como la Agenda 2030, que textualmente propone “duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala (…) entre otras cosas mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos de producción e insumos, conocimientos, servicios financieros, mercados y oportunidades para la generación de valor añadido y empleos no agrícolas”.

Las grandes organizaciones del sector, ya han anunciado movilizaciones en Canarias a partir de esta semana. Su principal reivindicación es la que señalaba antes: piden dejar de vender a pérdidas y que se aplique la ley, con controles y sanciones para las distribuidoras que compran por debajo de esos precios y se acabe con los abusos. Asimismo solicitan cláusulas “espejo” en los tratados de libre comercio. Esto es, que se les exija a los terceros países con los que se quiere comerciar la misma normativa fitosanitaria y laboral que a los agricultores locales, porque si no es imposible competir.

Respecto a la competencia desleal, se pone el foco en Marruecos, ya que se ha anunciado la intención de reabrir la línea marítima entre Tarfaya y Fuerteventura, lo que se puede convertir en un coladero de productos con el consiguiente riesgo sanitario, posible entrada de plagas, etc.  También en una competencia brutal en los precios, dada las diferencias en las condiciones laborales, controles fitosanitarios, etc, entre los dos países.

El sector en Canarias pide igualmente medidas concretas para luchar contra una sequía que en este archipiélago es de tremenda gravedad. Un potente plan de riegos que llegue a todos los rincones, que incluya incentivos y la agilización de los procedimientos y las contrataciones, se hace cada vez más acuciante. En Gran Canaria esa tarea se encuentra bastante avanzada.

Es necesario también que se aumenten los fondos del POSEI y que los recursos ociosos del REA se puedan derivar a compensar el consumo local de los productos de cercanía y la solidaridad de sectores como el turístico que debería apostar decididamente por los productos km0 para ofrecerlos a sus clientes.

Son todas reivindicaciones de un gran sentido común, cuyo cumplimiento redunda en beneficio del conjunto de toda la sociedad y que desde el Cabildo de Gran Canaria apoyamos totalmente. Pero vamos más allá. La colaboración entre el sector primario y la institución insular es magnífica. Sin ir más lejos, el Cabildo ya cuenta con un plan de riego con más de 100 millones de euros de inversión que contempla toda la red de hidrantes para repartir el excedente de agua de Salto de Chira, la recuperación de Patrimonio Hidráulico, o la ampliación de la planta desaladora de Moya y el terciario de Barranco Seco.

Nuestro sector primario, lejos de ser negacionista es un aliado imprescindible para la consecución de los objetivos de sostenibilidad, demostrando que la alianza entre las políticas verdes y agrarias es imprescindible. Los pastores trashumantes son parte indispensables en la prevención de incendios,  ayudando con su ganado a eliminar el exceso de vegetación seca. Tenemos una línea de subvenciones específica para la instalación de energías renovables en las explotaciones agrícolas y ganaderas y en breve inauguraremos en Artenara una planta de pellets que permitirá producir biomasa con los residuos agrícolas. El sector vitivinícola está en auge y es  estratégico para la construcción de un paisaje mosaico resistente a los incendios.

No es casualidad que Gran Canaria sea – con Fuerteventura- la única isla en Canarias que no pierde suelo agrícola – se pierden 42.000 hectareas en todo el archipiélago- sino que gana 700 hectáreas de cultivo. Y sucede lo mismo con la viticultura, es la única isla que crece en el cultivo de la vid.

La sostenibilidad de nuestras islas pasa necesariamente por el tridente formado por la soberanía alimentaria, la soberanía energética y la seguridad hídrica. El sector primario es fundamental para la consecución de estos objetivos, sus reivindicaciones son justas  y desde el Cabildo estamos demostrando que es compatible y necesaria la convergencia entre las políticas de conservación ambiental y de sostenimiento de un sector imprescindible para una sociedad sana y próspera.

Gran Canaria, el agua y la sequía global

Los medios de comunicación de ámbito estatal han situado en la agenda informativa diaria, de forma tozuda porque su importancia lo merece, la sequía en Cataluña o en Andalucía. Se trata de una realidad que no sólo afecta a estas dos comunidades y a algunas de las ciudades de mayor población del país, sino que nos enfrenta a un panorama desolador de cuencas hidrográficas y acuíferos al límite. La huerta europea y algunos de los humedales más importantes del mundo presentan un diagnóstico dramático que vaticina un futuro a corto plazo alarmante conforme la emergencia climática arrecia.

La crisis del agua amenaza a la salud, al desarrollo económico y a la seguridad alimentaria mundial. Una cuarta parte de la población del planeta padece escasez de agua. Más de 1300 millones de personas no tienen acceso a agua potable. El planeta está sometido a un “estrés hídrico” galopante que afecta igualmente a la naturaleza y a la biodiversidad. Distintos autores hablan de que vivimos en estos momentos en Europa la peor sequía de los últimos 500 años. Y España es uno de los territorios más afectados, como lo están siendo numerosos países donde el agua es el desafío más acuciante para el desarrollo socioeconómico y humano en general.

Se considera que existe “estrés hídrico”  cuando los suministros anuales de agua en una zona o país se sitúan por debajo de los 1.700 metros cúbicos por persona y año. Por debajo de los 1.000 metros cúbicos por persona y año estaríamos ante una  situación de «escasez de agua».  La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) prevé que en el año 2025 unos 1.900 millones de personas vivirán en países o regiones que  se enfrentan a una escasez absoluta de agua y dos tercios de la población mundial podrían estar en una situación de estrés hídrico. Desde hace décadas hemos escuchado a geoestrategas advertir que el agua será la causa de las mayores migraciones y conflictos entre países. Lo estamos viviendo. Y se manifiesta de manera muy sensible

Y la pregunta que deberíamos hacernos todos los grancanarios y grancanarias es ¿cómo hemos podido sobrevivir en una isla con los recursos subterráneos sobreexplotados y con una escasez de lluvia que se repite cada año? La situación es grave. De nuestras grandes presas, el caudal almacenado tiene un nivel muy bajo en Gambuesa (53%) y El Mulato (40%), que hacen que en el conjunto se sitúe la capacidad en el 14%. Pero, si añadimos la presa de Soria apenas alcanzamos el 6% del volumen del que podríamos disponer.

Estos datos son desoladores y se han acrecentado en los últimos años aunque la sequía ha estado presente entre nosotros desde al menos la segunda mitad del siglo XX. Tristemente forman parte de nuestra memoria. Una realidad endémica en un territorio que cuenta con el mayor número de pozos y galerías por kilómetro cuadrado y también con la mayor densidad de grandes presas del mundo.

Esto último nos reafirma en la visión de futuro que tuvieron los responsables del Cabildo desde hace más de medio siglo, cuando elaboraron los primeros estudios y planes hidrológicos. Gracias a su empeño, hoy disponemos de 8 grandes presas que pueden garantizar el agua durante un importante periodo de tiempo. Sólo el volumen de la presa de Soria cubre esas necesidades durante seis meses. Junto a las demás presas (El Mulato, Gambuesa, Ayagaures, Candelaria, Chira, Fataga y El Vaquero) dispondríamos de agua para cubrir todas las necesidades de la isla a lo largo de nueve meses.

No olvidemos que para hacer frente a esa situación también fuimos uno de los lugares pioneros en la desalación de agua del mar, una producción industrial que nos ha permitido disfrutar de un abastecimiento estable  sin depender de los inciertos periodos de lluvia.

Se ha logrado la estabilidad del suministro a las poblaciones y un volumen de agua regenerada importante que nos permite garantizar el agua para el sector primario. Y eso tiene un coste. Los sistemas de desalación por ósmosis o los de depuración y reutilización consumen mucha energía y, por tanto, enormes cantidades de combustibles fósiles. Por ello pusimos en marcha el plan Renovagua para la integración de energías renovables en los procesos de desalación, con el objetivo de reducir en un 40% el uso de energías convencionales en la producción y distribución de agua. Y se ha avanzado muchísimo en desaladoras como las del Sureste, Arucas, Las Palmas de Gran Canaria, etc,.

Renovando el espíritu visionario de quienes hace 60 años planificaron los instrumentos para proveernos de agua, hemos invertido 2,2 millones de euros en el proyecto “Aquagran” un sistema de alta tecnología que nos permitirá  obtener y gestionar datos de las infraestructuras del Consejo Insular de Aguas, que monitoriza 431 puntos y puede recoger información de hasta un millar de sensores en las instalaciones hidráulicas del Cabildo. Eso permitirá conocer en tiempo real las cantidades de lluvia, el nivel de las presas, las averías en la red o la calidad del agua de las desaladoras y depuradoras. Además de aumentar la eficiencia de la red y minimizar las pérdidas, nos proporcionará un gran flujo de datos de enorme valor para asegurar el suministro de agua en el futuro y adaptarnos a los diversos escenarios.

Por la frecuencia de periodos secos que se han venido registrando en esta isla desde tiempos inmemoriales, desde hace ya más de 30 años los principales sistemas de abastecimiento en la isla -sobre todo en su franja costera, donde se acumula gran parte de la población-, se nutren de aguas desaladas. Esto ha llevado a que, en la actualidad, el 86% de los recursos destinados a cubrir las necesidades de abastecimiento de la población sean recursos no convencionales, en este caso aguas desaladas, hasta un volumen total anual de unos 66 Hm3.

No ocurre lo mismo, no obstante, con los ámbitos de medianías y cumbres, en los que los sistemas de abastecimiento dependen de los recursos convencionales subterráneos que se deben de mantener en la zona para garantizar la supervivencia de la población y los usos y costumbres  tradicionales.

La agricultura se ha visto también gravemente afectada. La práctica ausencia de agua superficial en algunas cuencas está intentando ser paliada, en parte, con el trasvase hacia el sur de aguas de producción industrial, procedentes sobre todo de la planta de tratamiento terciario de Barranco Seco. En este sentido, el incremento inmediato de capacidades de producción de agua industrial empieza a convertirse en una necesidad imperiosa. Tenemos que ser muy firmes en la consecución de la regeneración del cien por cien de nuestras aguas residuales.

La planificación hidrológica de Gran Canaria ya prevé un incremento importante en la capacidad de producción de dos de los centros principales de producción que se vinculan a la actividad agraria, la planta desaladora de Arucas-Moya y el Terciario de Barranco Seco, además de otros terciarios de menor entidad. Es la manera de desarrollar  una política de garantía y flexibilidad que nos permitirá hacer frente al avance de la desertización.

Gran Canaria vuelve a innovar y  a ser pionera, como lo fue en desalación,  con  un proyecto clave como Salto de Chira. El almacenamiento energético para la penetración de las renovables y la disponibilidad de 750.000 m3 de agua anual para el sector primario (el equivalente al volumen que almacena la presa del Mulato), supondrán un cambio de modelo de gestión  del agua en la isla, en beneficio de los agricultores de cumbres y medianías.

El Cabildo de Gran Canaria es hoy el mayor productor de agua para el sector primario, al que distribuimos 11 millones de metros cúbicos al año, de los que el 55% es agua regenerada y el resto, desalada. Desde El Fondillo parte la práctica totalidad de esos recursos necesarios para el conjunto del territorio insular,  9 millones de metros cúbicos. En estos momentos, estamos a un 50% y tenemos que conseguir que, en los próximos años, el cien por cien de las aguas regeneradas se puedan utilizar para el sector primario y para otros usos, como jardines y otras actividades.

Para ello, hemos puesto en marcha la ampliación y mejora de la EDAR de Barranco Seco, que cuenta con un presupuesto estimado de 36 millones de euros. El proyecto ya está redactado y pendiente de su revisión y del inicio de los trámites de autorización. Y, por último, se está finalizando el proyecto de la Planta de tratamiento terciario de la EDAR de Barranco Seco, en la que se invertirán otros 20 millones de euros.

Por todo esto no tenemos los agobios que presenta en estos días la España peninsular en los que Cataluña y Andalucía anuncian el diseño de una propuesta para traer agua potable en barcos desde otros territorios. Vimos venir el problema y actuamos en consecuencia y con la suficiente antelación. Sin embargo esto no puede servir de excusa al  Gobierno central para dejar a nuestro sector primario a la cola en la distribución de recursos para la compensación de las dificultades debidas a la sequía y a la guerra de Ucrania. Una decisión injusta, profundamente arbitraria.

El futuro, incierto y amenazante para un territorio aislado como Gran Canaria, pasa por conseguir la soberanía energética e hídrica, dando respuesta a nuestras mayores vulnerabilidades. Y nuestro proyecto de isla va dirigido a alcanzar esos objetivos.

La sostenibilidad desde lo local

Este viernes pasado el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Artenara íbamos a presentar a la sociedad   una planta de Biomasa para Aprovechamiento Energético, pero al infatigable Covid le dio por asentarse en mí durante unos días y nos chafó el acto. Lo haremos en otro momento porque merece la pena visibilizar esta propuesta subvencionada por la Consejería de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Aguas del Cabildo de Gran Canaria al Ayuntamiento de Artenara, que no descarta comarcalizar la iniciativa. 

La planta consiste, básicamente, en toda la maquinaria necesaria (tractor, peletizadora, ensacadora, astilladora…) para desarrollar el proceso completo de aprovechamiento de material vegetal de origen forestal y agrícola, su transformación en forma de “pellets” (cilindros de biomasa comprimida con gran poder calórico) y su aprovechamiento energético en forma de calor, generando energía de manera sostenible y endógena. 

Este proyecto, lejos de ser una actuación puntual y local, es una iniciativa innovadora que creo puede señalar un camino fundamental para el desarrollo sostenible de las medianías y cumbres de Gran Canaria. Además, esta planta de producción de pellets tiene impactos positivos en muchos y muy diferentes aspectos. 

El primero y más evidente es la dinamización económica, es decir, la generación de puestos de trabajo y de pequeñas empresas locales en un municipio como Artenara, que lleva décadas perdiendo población y que tiene dificultades para ofrecer oportunidades a su población. Una inversión de más de medio millón de euros, más los beneficios derivados de la comercialización de esa biomasa tiene un efecto directo y tangible en el municipio. 

Pero no son empleos cualquiera, sino que están directamente ligados a la gestión sostenible del territorio y a la prevención de incendios. La biomasa procede de residuos agrícolas y de la “limpieza” de montes, es decir, de la retirada del exceso de vegetación seca que arde con facilidad y supone un riesgo para la generación y propagación de incendios. De esta manera no solo estamos previniendo los incendios (uno de los mayores riesgos a los que se enfrenta la cumbre de Gran Canaria) sino que lo estamos haciendo de manera que genera beneficios para la población local. 

Además, la energía generada por esos pellets servirá para cubrir las necesidades energéticas de calor de las instalaciones públicas, como las oficinas municipales del Ayuntamiento de Artenara y la residencia de mayores municipal, de manera sostenible y más económica que si se hiciera recurriendo a fuentes fósiles. 

Esta es una de las actuaciones que está llevando a cabo el Cabildo para el fomento de la economía circular en el sector primario y se une a otras, aún pendientes de licitar, como una  planta de gestión de residuos agroganaderos en el Polígono Agroganadero de Corralillos, en Agüimes o, a través del programa “Agricultura es Mucho Más”, el uso de subproductos ganaderos entre agricultores mediante formación, asesoramiento y poniéndolos en contacto entre ellos para facilitar el uso de estiércoles en la agricultura insular.

Esta misma semana Gran Canaria también fue la sede del Encuentro Nacional del Pacto de las Alcaldías por el Clima y la Energía, una alianza global de ciudades y gobiernos locales comprometidos voluntariamente con la lucha contra el cambio climático, para reducir sus inevitables impactos y facilitar el acceso a una energía sostenible y asequible para todos. 

Para finales de esta década, el actual Gobierno de España se propone reducir un 32% las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990, lo que se traduce en una subida de 9 puntos respecto al Plan Nacional Integrado de Energía y Clima vigente. En esta línea, la intención es llegar a un 48% de renovables sobre el uso final de la energía (6 puntos más que el objetivo actual) y alcanzar el 81% de energía renovable en la generación eléctrica (un 7% más). Estos ambiciosos objetivos son inalcanzables si las administraciones locales no ponen de su parte para lograrlos. 

Por eso el Cabildo fue pionero en desarrollarlo en Gran Canaria, como espacio de formación y coordinación local de las medidas destinadas a combatir, mitigar y adaptarnos al cambio climático. Este Cabildo ha sido coordinador del Pacto de las Alcaldías desde 2016 y hemos impulsado su implantación en los 21 municipios de la isla. Y es que los municipios tienen un papel clave en la transición ecológica global e iniciativas como el Pacto de las Alcaldías permiten ofrecer soluciones concretas, pragmáticas y efectivas. Los municipios deben prepararse para actuar y deben hacerlo sin demora. 

Creo además que en este marco, las islas son laboratorios vivientes, los territorios más afectados por la erosión costera y otros efectos negativos del cambio climático. Así que, sin lugar a duda, ofrecemos un observatorio naturalmente privilegiado para medir la eficiencia de nuestras acciones, incluso para la mitigación, la adaptación y la economía circular. Por eso estamos trabajando para convertir a Gran Canaria en una referencia. 

Como vemos, acciones como la Planta de Biomasa para Aprovechamiento Energético entroncan directamente con los objetivos del Pacto de las Alcaldías. Generar alternativas concretas, factibles, reales y locales para mitigar y adaptarnos al cambio climático, al tiempo que generamos oportunidades económicas y de empleo para nuestras poblaciones. Es, sin lugar a dudas, la única alternativa de futuro que tenemos.  

Por un gran pacto turístico

La semana pasada acudí a la inauguración de FITUR, una de las ferias de turismo más importantes del mundo.  Estaba todo el sector presente y pudimos constatar que estamos en uno de los mejores años para el turismo grancanario, tanto en volumen de clientes, como en ocupación hotelera y facturación.

La mayoría de los destinos que acuden a Fitur lo hacen para hablar del proceso de recuperación tras las profundas transformaciones provocadas por la pandemia. Sin embargo, en Canarias ya no hablamos de recuperación puesto que lo consideramos una fase superada. Ahora estamos en un año de récord, cercano a los datos de 2017 que fue el mejor año para el sector. A falta de los últimos datos, todo parece apuntar a que cerraremos 2023 con 4,5 millones de visitantes, lo cual sería estadísticamente el segundo mejor año tras 2017.

También se espera que se supere la facturación de ese año gracias al aumento del gasto por viaje y por cliente, además del alza de costes e inflación. Los datos de conectividad de Gran Canaria son impresionantes, con cifras que nunca se habían alcanzado: tenemos conexiones con 153 aeropuertos de 25 países. Crecemos, igualmente, en 15 mercados, de los 18 en los que operamos.

Es cierto que el mercado nacional, los ciudadanos del resto de España que vienen a visitarnos, se ha reducido un 3,5%, aunque a falta de los datos de diciembre. Es posible que también acabe el año con un crecimiento en torno al 1%. Pero lo más destacable es que se han hecho grandes avances en la diversificación de mercados, la fortaleza del destino y  la consecución de menos dependencia de los mercados habituales y sus posibles problemas. El ejemplo más notorio está en el mercado francés que ha crecido un 63,6% respecto a 2019, con 38,500 clientes más al año, o el del gran crecimiento también del mercado nórdico.

Somos conscientes de que estas cifras nos sitúan ante el debate sobre el límite de capacidad de la isla y sus recursos y somos conocedores asimismo de que la sociedad grancanaria exige cada día mayor sostenibilidad. Por ello en los últimos años el trabajo del Cabildo ha ido dirigido a mejorar la calidad del destino – el esfuerzo de la iniciativa empresarial ha sido también muy importante-  y la calidad del cliente, que se traduce en un gasto más elevado, una mayor facturación y rendimiento económico y una distribución  mejor por toda la isla.

Y precisamente por ello, creo que debemos aprovechar el gran momento de éxito turístico que vivimos  para impulsar un gran acuerdo sobre el turismo en Canarias. Recientemente se publicaba el informe del Observatorio Canario de Turismo sobre vivienda vacacional y arrojaba algunos datos a tener muy en cuenta. El número de viviendas vacacionales en Canarias se ha duplicado desde 2017, es decir en apenas 6 años y con una pandemia de por medio que provocó un “cero turístico” estas viviendas han pasado de 25.000 a 50.000, especialmente en las capitales y los núcleos costeros.

Esta modalidad ya supone el 36% de todas las camas turísticas del archipiélago. En Las Palmas de Gran Canaria, sin ir más lejos, hay más plazas de vivienda vacacional que camas hoteleras. Es evidente que este aumento súbito genera importantes transformaciones y problemas en las ciudades y que se hace urgente y necesario ordenar esta actividad estableciendo bien las zonas y las condiciones en las que se puede desarrollar.

El auge de redes sociales muy visuales como Instagram o Tiktok así como del marketing de “influencers”, y en general un aumento de la generación de contenidos atractivos, está provocando que se difundan un gran número de infracciones ambientales, como personas que cuelan en lugares protegidos en los que está prohibido el paso, actitudes irrespetuosas con el patrimonio etc, que generan alarma e indignación social. Son solo algunos ejemplos que nos señalan la imperiosa necesidad de abrir un amplio debate político, económico y social sobre el presente y futuro de nuestro principal nicho económico.

De un lado tenemos que asumir que no podemos crecer ilimitadamente y que ya se están viendo síntomas (escasez de agua, saturación de espacios naturales o problemas con la vivienda) que parecen indicar que estamos condicionados por nuestra capacidad de carga. El aumento de productividad, de facturación y de rentabilidad en el turismo tiene que venir necesariamente del incremento de la calidad del destino y de convertirnos en un referente mundial de sostenibilidad. Asimismo, se tienen que tomar medidas para frenar los impactos negativos del turismo en la sociedad y sus beneficios económicos deberían a contribuir en mayor medida a paliar las desigualdades sociales.

Y es que esta industria, que se basa en ofrecer opciones de ocio y bienestar, requiere de legitimación social, ya que es evidente que nadie quiere ir a disfrutar o relajarse en un lugar en el que se siente rechazado. Y aunque no es masivo ni generalizado, si empiezan a hacerse notar pequeños cuestionamientos a los que es preciso atajar con buenas prácticas sociales y medioambientales.

Por otra parte los sectores sociales críticos con la turistificación (un debate que está en auge en casi todas las zonas turísticas de España y en las principales capitales de Europa) tienen que entender que aunque diversifiquemos nuestro modelo,  el turismo va a seguir siendo nuestra principal actividad, que los cambios son complejos y requieren tiempo, inversión, mucha coordinación institucional y un gran marco de acuerdo y consenso con el sector turístico. En caso contrario, podríamos dañar gravemente esta actividad  y a los empleos y negocios de cientos de miles de personas en Canarias.

Nadie puede decir que durante mi mandato (que se aproxima a los 9 años), no he impulsado transformaciones en los ámbitos que eran competencia del Cabildo y que consideraba prioritarios. Pero todas esas medidas se han promovido intentando construir el mayor consenso social posible y procurando integrar las visiones de los diversos actores. Es la mejor manera de conseguir que los cambios sean sostenibles. Y es desde esa experiencia desde la que creo que hemos llegado a un punto de inflexión que requiere que trabajemos por un gran acuerdo sobre el turismo, que también es un acuerdo sobre el futuro de Gran Canaria y de  Canarias.

Un acuerdo que hable y que integre aspectos estratégicos clave como el de la sostenibilidad y la disminución de la huella ecológica, la diversificación de la oferta y la innovación y la digitalización y que pasa, necesariamente, por las renovables, la seguridad hidríca, el consumo de productos de nuestro sector primario, el reciclado de los residuos, la formación profesional cualificada y especializada, la mejora de las condiciones laborales, una mayor universalización de los beneficios que nos aporta para que se contribuya en mayor medida a la reducción de las tyasas de pobreza y la garantía de protección del territorio, el paisaje y de nuestros valores naturales, patrimoniales, culturales y de convivencia.

Avanzamos hacia la movilidad sostenible

La semana pasada anunciamos en rueda de prensa que desde el Cabildo ibamos a flexibilizar  los requisitos para acceder a la gratuidad del bono residente de transportes. De esta manera, a partir del 1 de febrero, en lugar de 15 viajes mensuales solo será necesario realizar 30 trayectos al trimestre para que el bono de transporte sea gratuito. 

Aunque es cierto que esta medida se financia en parte con fondos que el Gobierno de España ha habilitado para este fin, se enmarca dentro de una decidida política de mejora y fomento del transporte público llevada a cabo por el Cabildo de Gran Canaria dentro de su estrategia de ecoísla. Una decidida política que, como veremos más adelante, está dando sus frutos. 

Pero, antes de entrar a detallar las medidas adoptadas para alcanzar este objetivo, creo que es necesario que hagamos hincapié en la importancia del transporte público. En primer lugar, es fundamental desde el punto de vista socioeconómico ya que vertebra y cohesiona el territorio, facilita la movilidad laboral y formativa e influye en la oferta cultural y de ocio, ya que permite acceder a ella a muchas personas que sin transporte público no podrían, etc. Es también una forma de luchar contra el cambio climático ya que el transporte terrestre es la principal causa de emisiones contaminantes en Gran Canaria: el 26% de las 5.150 kilo-toneladas de dióxido de carbono equivalentes generadas en la isla proviene del transporte. 

Por todos estos motivos fuimos la primera administración pública de Canarias que abogó por una semigratuidad real del transporte público, con una política de bonos dirigida a los jóvenes, a los mayores y al conjunto de la ciudadanía que apuesta por el uso de las guaguas. De esta manera el precio del bono residente era, antes de la gratuidad total,  de 14 euros para el público general y de 10 para jóvenes y mayores. Estamos hablando de un bono que  permitía hacer viajes ilimitados tanto urbanos como interurbanos en toda la isla y con todos los operadores. 

Los datos son elocuentes ya que el número de viajeros y viajeras en el transporte público en la isla alcanzó en 2022 los 66 millones y en 2023 se acercó a los 91 millones. Es decir, 24,5 millones más, lo que significa un 37% de aumento. Y hay 400.000 bonos residentes activos, lo que quiere decir que casi la mitad de la población de Gran Canaria usa el transporte público con cierta regularidad (ya que los viajeros ocasionales utilizan otros títulos de transporte o pagan en efectivo). 

Otro de los proyectos estrella para la modernización del transporte es el Centro de Control de la Movilidad en Gran Canaria, previsto en el intercambiador de Tamaraceite, que cuenta con más de 23 millones de presupuesto y que va a estar operativo en 2025. Se trata de un centro de alta tecnología para regular el transporte público de la isla, que sabrá en cada momento y en tiempo real dónde está cada guagua y cuántos pasajeros lleva y podrá incluso abrir o cerrar semáforos. De esta manera se contará con una gran herramienta para reaccionar rapidamente a las diversas incidencias y poder adaptar el servicio, además de dotarlo de seguridad y mayor puntualidad. Gracias a él contaremos con una enorme cantidad de datos que, gestionados adecuadamente, nos ayudarán a planificar nuevas infraestructuras viarias y nuevas líneas o adaptaciones de líneas ya existentes. 

Las obras de la metroguagua, proyecto que cuenta con el apoyo del Cabildo, están muy avanzadas y cuando se ponga en marcha va a transformar la movilidad de Las Palmas de Gran Canaria, la urbe que concentra un mayor número de desplazamientos. Se mejorará en rapidez, puntualidad, comodidad, frecuencias e interconexión entre la zona baja y otras zonas de la ciudad. Además, como la mayoría de los vehículos que van a prestar el servicio serán eléctricos, va a contribuir de manera decisiva a la reducción de emisiones. 

Por supuesto también tenemos que hablar del tren. Desde el Cabildo hemos hecho los deberes y lo tenemos todo listo para poder licitar la obra desde que garanticemos los fondos para su construcción. Estamos hablando de una infraestructura que permitirá descongestionar la GC-1, que se alimentará exclusivamente de energía renovable y que permitirá conectar con rapidez y puntualidad el principal eje económico y poblacional en el que se concentra la inmensa mayoría de los viajes de la isla. Tendrá un impacto ambiental muy moderado ya que gran parte del trayecto discurre soterrado. Se trata de un proyecto cuya inversión y envergadura sin duda marcarán un antes y un después en la sociedad y economía de la isla. 

No podemos olvidarnos tampoco de otras iniciativas para la descarbonización de la movilidad, como la red de puntos de recarga de vehículos eléctricos. Aunque la prioridad tiene que ser el fomento del transporte público, la realidad es que hay algunos trayectos que por diversos motivos (dispersión poblacional, actividades profesionales, etc.) solo pueden ser cubiertos por el vehículo privado, por lo que el coche eléctrico también juega un papel clave en la movilidad sostenible. 

Pero la movilidad también es territorio para el I+D+i. Estamos colaborando con el ITC, que recientemente abrió la primera refinería de hidrógeno alimentada por energías renovables de España y Europa, con un sistema de producción totalmente aislado de la red eléctrica general. El hidrógeno refinado en esa planta va a servir, por ejemplo,  para alimentar las primeras guaguas de Global movidas por hidrógeno que prestarán servicios en los municipios del sureste. De esta manera nos posicionamos a la vanguardia del que se espera que sea el combustible del futuro. 

Como vemos, Gran Canaria está avanzando con paso firme y decidido hacia un modelo de movilidad sostenible, que articule y cohesione los municipios de nuestra isla, que reduzca las emisiones, que contemple todas las modalidades de transporte para adaptarse al máximo número de demandas posible, que sea accesible para toda la población y que sea un vector de diversificación económica e innovación. En definitiva, insisto, una movilidad sostenible que sea uno de los pilares de la ecoísla. 

Que 2024 sea un año de provecho

Guerras en Ucrania y en Palestina, inestabilidad en el Mar Rojo, inseguridad y violencia en el África cercana, inflación, elecciones europeas con la amenaza real de la extrema derecha como una de las principales fuerzas, elecciones en Galicia, País Vasco y Cataluña que tendrán lecturas en clave estatal, un Gobierno de España con un frágil apoyo parlamentario… El escenario político de 2024 viene convulso y con un gran número de incertidumbres. Y sabemos que Canarias por su posición geoestratégica y su dependencia del exterior se ve directamente afectada por la coyuntura internacional.

Hace más de tres décadas que los sociólogos Ullrich Beck y Anthony Giddens teorizaron sobre la sociedad del riesgo, un nuevo escenario en el que se rompía con algunas certezas de la modernidad (trabajo estable y duradero, amplio estado del bienestar etc.) y se introducían nuevos riesgos inherentes a un mundo cada vez más globalizado e interconectado. El COVID es probablemente el máximo exponente de este nuevo escenario.

En este contexto se hace necesario reflexionar sobre los problemas estructurales de Gran Canaria y del conjunto de Canarias, para contar con información y datos que nos ayuden a impulsar políticas públicas destinadas a reducir los riesgos a los que está sometido el archipiélago y a ofrecer un horizonte de certidumbre a su población.

El turismo está batiendo récords históricos de visitantes y de facturación, la inversión pública como resultado de los programas de reactivación tras la pandemia está en cifras que no se veían desde hace décadas y hay nuevos sectores (renovables, audiovisual, digital) que tienen cada vez más presencia en la economía canaria. Pero aún así la tasa de paro es de un 15,2% y la tasa de paro juvenil de más de un 31%, que aunque son las cifras más bajas de la historia, son inasumibles y además suponen un diferencial de más de 3,5 puntos con respecto a la media de España.

¿Cuáles son las causas estructurales del paro en Canarias? ¿Cómo es posible que ni en uno de los momentos de mayor actividad económica pública y privada seamos capaces de reducir el desempleo por debajo del 10%? Porque además aquí está en gran parte la causa de las cifras de pobreza y exclusión social ya que sin un trabajo estable es prácticamente imposible dejar atrás la pobreza.

Tenemos que seguir implementando las medidas que se han demostrado efectivas, como los planes de empleo para colectivos de difícil inserción, incentivos a la contratación, etc. Pero a la vez  ir más allá e innovar, yendo a los barrios con peores cifras de empleo e impulsando nuevas políticas basadas en la intervención comunitaria y en el empoderamiento desde los propios barrios. En este sentido hay experiencias exitosas en las que los propios desempleados, con apoyo público, crean cooperativas para prestar determinados servicios que se necesitan en su entorno más cercano.

Un tema que se conecta con lo expuesto es el retroceso del PIB per Cápita en Canarias en los últimos 20 años. En un reciente artículo explicaba que se debe fundamentalmente al aumento poblacional ya que, mientras la evolución del PIB canario ha sido similar al de otros territorios, el crecimiento de personas que residen en las islas no tiene parangón. Creo que ya nadie tiene dudas de que debemos afrontar urgentemente el debate sobre el reto demográfico.

Y es que la cuestión poblacional afecta a todos los frentes: consumo de recursos e impacto medioambiental, escasez y encarecimiento de la vivienda, saturación de servicios públicos (transporte, sanidad etc.), desigualdad social (los nuevos habitantes tienden a concentrarse en determinadas zonas, acelerando aún más las diferencias de población entre los núcleos urbanos de costas y las medianías y cumbres) etc. Además la mayor parte de los nuevos residentes son peninsulares y ciudadanos de la UE, por lo que las vías legales y políticas para frenar este incremento insostenible no están claras y tienen que ser motivo de análisis y estudio.

Aunque en los últimos años nuevos sectores como las renovables, el sector audiovisual o los servicios portuarios están experimentando un incremento, lo cierto es que el crecimiento del sector del turismo ha hecho que la dependencia turística de Canarias esté en su máximo histórico, suponiendo el 35,5% del PIB. Vemos por lo tanto que el ansiado objetivo de la diversificación económica sigue siendo una asignatura pendiente.

Abogar por la diversificación del modelo no implica ni mucho menos ir en contra del turismo, más bien al contrario. Con un modelo de desarrollo económico más sostenible y equilibrado, con diversos sectores innovadores y sostenibles que aporten valor a la economía, Canarias se revalorizaría como objetivo turístico y podríamos aumentar el valor del destino y de los servicios que se prestan. 

Para desarrollar buenas políticas públicas desde la instituciones necesitamos datos y buenos diagnósticos a nuestros problemas, que nos permitan evaluar si estamos avanzando en la buena dirección. Sobre todo en un contexto en el que los problemas son cada vez más complejos (sus causas son múltiples e interviene cada vez un mayor número de factores) y su resolución muchas veces supera las competencias y capacidades de las instituciones públicas.

Estamos en un momento trascendental en el que Gran Canaria y Canarias tienen que hacer un esfuerzo por adaptarse a los cambios socioeconómicos, reducir su dependencia y ganar en seguridad, al tiempo que acaba con el problema endémico del paro y la pobreza. En muchos aspectos, como planteé anteriormente, estamos avanzando (renovables, digitalización, impulso de nuevos sectores) pero tenemos que ser capaces de tener mirada larga y generar amplios recursos que nos permitan construir el futuro de nuestra isla.

El año 2024 se presenta con indicadores positivos para Gran Canaria. El papel del Cabildo es clave para ello. Disponemos de unos presupuestos para afrontar el año en el que las políticas sociales y las propuestas económicas copan el 63% de los recursos. A los 210 millones de euros destinados en estas cuentas para  inversiones sumaremos en los próximos días casi 150 millones más de remanentes.

El 2024 será el año de ver entrar el agua del Salto de Chira en las presas, para empezar a llenarlas y producir agua y renovables y también el de la inauguración de varios centros sociosanitarios, del Helipuerto de Artenara, del Plató Virtual para el sector audiovisual, de las Cuarterías del Cuyás, del Centro de Interpretación de la Degollada de Becerra y el de la sede del Instituto para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera. Será el año de consecución de la sede del Mundial  de Fútbol 2030 y el del comienzo de las obras del nuevo Estadio de Gran Canaria. Igualmente, el 2024 nos traerá el inicio de las obras del Centro de Movilidad Sostenible de Gran Canaria, de la modernización integral del Centro Insular de Deportes, del Albergue de Tamadaba, de numerosas infraestructuras en distintos municipios, de la rehabilitación del Centro Fátima, del nuevo edificio polivalente de Infecar, del antiguo Hospital Psiquiátrico como gran centro sociosanitario, del emisario de Bocabarranco y del radiotelescopio de Temisas. Este año que empieza ahora ocupará un lugar destacado  en el impulso de la eólica marina, del Museo de Bellas Artes (MUBEA) o del Parque Nacional de Guguy.

Este año será, en definitiva, el año de la culminación de muchos proyectos y de la continuación o el inicio de otros que profundirán en situar a Gran Canaria en la vanguardia del desarrollo sostenible, de la lucha contra la pobreza y la marginación y de la consolidación de nuestra isla como referente cultural, deportivo y de defensa de nuestro patrimonio.

Felices Fiestas

Se acercan las fechas navideñas y con ellas el final de un año que ha sido políticamente muy intenso. 2023 ha sido testigo de importantes eventos que han marcado el rumbo de nuestra isla. En primer lugar, celebramos con entusiasmo las elecciones autonómicas y municipales, momentos cruciales donde cada uno y cada una de ustedes ejerció su derecho democrático para elegir a quienes liderarán nuestras instituciones  en los próximos años. Agradezco profundamente la participación activa y el compromiso cívico demostrado por nuestra ciudadanía. Las elecciones son la esencia de nuestra democracia, y su implicación refuerza el tejido social que nos une como canarios.

Y por supuesto, agradezco enormemente que una parte importante de los hombres y mujeres de nuestra isla revalidaran su confianza en mí para que siguiera ejerciendo como presidente durante otros cuatro años. Supone un gran honor, pero también una inmensa responsabilidad. Ningún presidente del Cabildo ha estado tanto tiempo desde las primeras elecciones democráticas de 1979. Lo entiendo como un logro colectivo, puesto que lo que se ha revalidado es un proyecto de isla construido y compartido por muchas instituciones públicas y privadas, empresas, organizaciones sociales, profesionales… Ha abierto un horizonte de sostenibilidad, bienestar y esperanza que ha conseguido tejer un consenso social.

En los pasados cuatro años avanzamos significativamente en proyectos que fortalecerán las infraestructuras y mejorarán la calidad de vida de los habitantes de Gran Canaria. Desde la transición energética, hasta mejoras en el transporte público, nuevas plazas sociosanitarias, sector audiovisual, seguridad hídrica, economía azul, soberanía alimentaria… Hemos trabajado incansablemente para construir una isla más sostenible y equitativa. La colaboración entre el Cabildo y los municipios ha sido fundamental para llevar a cabo esta tarea y es de agradecer el compromiso de todos los implicados.

Este año también vivimos las elecciones generales, un ejercicio democrático que trasciende las fronteras de nuestra isla para dar forma al panorama político del conjunto del Estado español. Ha sido un proceso electoral con un resultado que admite múltiples lecturas, pero que indudablemente supuso un freno para la ola reaccionaria que se extiende por Europa y el planeta. Recientemente he sido muy crítico con la escasa presencia de Canarias y sus problemas en la conformación del Gobierno de España, pero confío en que la coalición progresista tomará las medidas necesarias para avanzar hacia un futuro próspero para la sociedad grancanaria. Si no fuera así, se lo haríamos saber por todas las vías posibles.

No obstante, no podemos pasar por alto los desafíos a los que  nos hemos enfrentado, especialmente en un año que creo que todavía ha estado marcado por las consecuencias de la pandemia. La resiliencia de Gran Canaria ha sido evidente y debemos continuar apoyándonos mutuamente en la recuperación y la reconstrucción. El turismo ha vuelto a las cifras anteriores a la Covid 19 y con ello la creación de empleo, que es la mayor de la historia reciente de las islas. Pero debemos esforzarnos ya que la recesión económica provocada por el cero turístico propiciado por las medidas adoptadas para controlar el virus, empeoró aún más las cifras de pobreza y exclusión, una realidad compleja pero que requiere de todos nuestros recursos para reducirlas.

Hay tres grandes temas que probablemente van a marcar nuestro futuro: los movimientos globales de personas, la transformación digital de nuestras sociedades y economías y nuestra respuesta a la crisis medioambiental y climática. Lo cierto es que Canarias está en una posición en la que estas tres cuestiones son fundamentales. Somos una de las principales rutas migratorias entre África y Europa, somos uno de los territorios que más está sufriendo las consecuencias del cambio climático y por nuestras características geográficas (un pequeño archipiélago alejado de sus principales socios comerciales pero en un enclave geoestratégico) estamos viendo cómo la digitalización nos abre oportunidades inéditas para nuestro desarrollo.

Son retos de tal calibre que exigen la implicación de todas las instituciones, al margen de sus competencias. Desde el Cabildo de Gran Canaria estamos impulsando la primera Estrategia Insular de Convivencia Intercultural “Gran Canaria Convive”, para, de la mano de los ayuntamientos y la sociedad civil, tener una estrategia conjunta y una voz única frente al fenómeno migratorio, asumiendo nuestra parte (que es pequeña) y reclamando al Gobierno de España medidas y medios urgentes para hacer frente a esta situación.

Necesitaría varios artículos para detallar todas las iniciativas que estamos impulsando para luchar y mitigar el cambio climático en las islas (somos la primera isla que tiene una estrategia) y situarnos a la cabeza de las energías renovables. Asimismo necesitaría artículos adicionales para explicar el impulso a la digitalización de nuestro modelo a través de la iniciativa “Gran Canaria Isla Inteligente”. Con ello pretendo poner de relieve que desde la humildad, y a nuestra escala, estamos dando los pasos adecuados para responder desde Gran Canaria a los grandes retos de nuestro tiempo.

A medida que nos sumergimos en la temporada navideña, insto a toda la ciudadanía a reflexionar sobre el verdadero significado de esta celebración. Más allá de los regalos y las luces brillantes, es un momento para apreciar a nuestros seres queridos, compartir la alegría con aquellos que nos rodean y cultivar la esperanza para el año que se avecina. Que estas fiestas nos inspiren a trabajar juntos para construir un futuro más próspero y lleno de oportunidades para todos y todas.

En  mi nombre y en el del Cabildo de Gran Canaria, quiero desearles unas felices fiestas, una feliz Navidad  y un próspero Año Nuevo. Que los Reyes Magos nos colmen de satisfacciones. Que el espíritu de solidaridad y fraternidad guíe nuestros pasos en el próximo año y que juntos continuemos construyendo una Gran Canaria mejor para las generaciones futuras.

Con gratitud y esperanza.

No podemos seguir creciendo en población

Canarias ha experimentado un aumento poblacional sin precedentes. Este archipiélago, en el año 1900 tenía poco más de 300.000 habitantes y en las primeras dos décadas de este siglo ha pasado de 1,6 a 2,2 millones de habitantes, lo que supone un aumento de más del 30%. En los últimos 25 años, la población ha aumentado un 180% y un 102% en las islas en Lanzarote y Fuerteventura. En este mismo tiempo el País Vasco, que es una comunidad con población similar a la nuestra, aumentó solo en un 5%. Este fenómeno, si bien puede interpretarse como un indicador de prosperidad, plantea desafíos significativos que requieren una atención inmediata y estrategias  de control  y de desarrollo sostenible.

Además, Gran Canaria, y en especial su franja costera este, se encuentra en el epicentro de este crecimiento demográfico que plantea preguntas cruciales sobre la sostenibilidad y la capacidad de la isla para gestionar su incremento poblacional. Esta isla, con su diversidad geográfica y climática, ha sido durante mucho tiempo un destino deseado tanto por turistas como por aquellos que buscan establecerse en un entorno idílico, así como por las diversas oportunidades de negocio que genera. Sin embargo, este encanto natural se ha visto amenazado por un aumento demográfico que ha superado las capacidades de la isla para mantener un equilibrio ambiental. Aunque tenemos el 42% del territorio protegido, la densidad demográfica en Gran Canaria es de 544 habitantes por kilómetro cuadrado.

La huella ecológica y de carbono asociada al aumento de la población es uno de los mayores desafíos al que nos enfrentamos. El incremento en la demanda de recursos naturales, la expansión urbana y la elevación del consumo energético contribuyen directamente a la degradación ambiental. La fragilidad de los ecosistemas insulares hace que sea aún más vital abordar estos problemas con prontitud, antes de que las consecuencias ambientales se vuelvan irreversibles.

En estos momentos la huella ecológica de Canarias está muy por encima de la media mundial. Si todo el mundo consumiera recursos como se hace en las islas se necesitarían 3,84 planetas para cubrir esa demanda. Pero solo tenemos uno. El espacio urbano o periurbano supera el 24% del territorio, por cada 100 kilómetros cuadrados disponemos de 60 kilómetros de carreteras, el parque automovilístico supera los 880 vehículos por 1.000 habitantes -con las consiguientes cogestiones de tráfico-, el consumo de agua y de energía es brutal…

Este aumento desmesurado de población también tiene efectos sobre el descenso del PIB per cápita que estamos experimentando. Ya en 2016 un estudio de la Fundación DISA explicaba que el 70% del proceso de divergencia económica de Canarias respecto a la media europea viene explicado por la evolución (aumento) de la población. Incluso aunque consigamos hacer aumentar el PIB, si la población sigue creciendo a este ritmo nos vamos a seguir empobreciendo. Por eso los indicadores de pobreza estructural -que giran en torno a un tercio de la población- a los que no se les ha puesto remedio en décadas. Por eso los datos cada vez más alarmantes sobre la perdida de calidad en  servicios universales como los sanitarios, educativos o de políticas sociales o sociosanitarias, con largas listas de espera, colas en las urgencias y en la resolución de las prestaciones,  dificultad en el acceso a plazas residenciales, etc.

Otra de las consecuencias negativas más recientes que se está experimentando es la escasez de viviendas y su elevadísimo precio, tanto en alquiler como en compra. Esto es un impedimento para el desarrollo armonioso de la sociedad. La falta de una planificación urbana eficiente y el incremento de la demanda ha llevado a la congestión en áreas urbanas, afectando la calidad de vida de los residentes. Los aumentos desproporcionados en los precios de la vivienda están dejando a muchos ciudadanos y ciudadanas locales, en especial jóvenes, al margen de la posibilidad de acceder a un hogar digno.

Para lograr un desarrollo sostenible, es imperativo abordar de frente estas preocupaciones. En primer lugar, es esencial implementar políticas que regulen el crecimiento poblacional. La planificación urbana debe priorizar la conservación de espacios naturales y limitar la expansión urbana descontrolada. Establecer límites a la construcción en áreas sensibles desde el punto de vista ambiental y promover la rehabilitación de zonas urbanas existentes son pasos cruciales.

Además, la isla debe enfocarse en la adopción de fuentes de energía renovable y la implementación de prácticas sostenibles en todos los sectores. Fomentar la movilidad sostenible, invertir en infraestructuras verdes y promover la eficiencia energética son medidas clave para reducir la huella de carbono. La conciencia ambiental también debe ser fomentada entre la población, incentivando prácticas más ecológicas en el día a día.

La apuesta real por el turismo sostenible debe ser una prioridad. El éxito turístico no puede estar basado en un crecimiento sin límites. Es imposible por la escasez del territorio y la limitación de los recursos. La solución pasa necesariamente por un turismo que pase más tiempo de estancia media en la isla y que genere más gasto el tiempo que permanezca entre nosotros.

Ahora bien, que sea urgente abordar con premura y seriedad la cuestión poblacional en Canarias no debe llevarnos a dar pábulo a discursos racistas, xenófobos o anti-inmigración. Porque lo cierto es que según los datos del INE, de los 292.542 extranjeros casi la mitad (134.837) son de países comunitarios, 84.660, proceden de América (sudamérica en su mayoría) y  los africanos son tan solo 26.579. Y en esta estadística estamos dejando fuera a los residentes que proceden de otras regiones del Estado español, que suponen también un importante contingente de residentes en Canarias.

Pero al tiempo que ocurre esto, hay zonas de la isla (medianías y cumbres) que tienen problemas de despoblación, e incluso islas enteras como La Palma, que pierde población y la que tiene está cada vez más envejecida. Como vemos es una realidad compleja de gestionar, de ahí que en muchas ocasiones hablemos de reto demográfico.

En conclusión, el crecimiento poblacional en Gran Canaria y en toda Canarias plantea desafíos significativos para la sostenibilidad ambiental, social y económica del archipiélago. La huella ecológica y de carbono ha alcanzado niveles preocupantes y es imperativo tomar medidas para revertir esta tendencia. La adopción de políticas que regulen el crecimiento, la promoción de prácticas sostenibles y la educación ambiental son pasos esenciales hacia un desarrollo sostenible que garantice un adecuado nivel de vida para nuestra población.

Urge plantar cara a esta situación. Se han puesto parches en muchas ocasiones, como con la aprobación de las Directrices de Ordenación General, que no han servido para mucho. También en 2005 Paulino Rivero forzó en el Congreso de los Diputados de España la creación de una comisión bilateral para analizar la preocupante  evolución de la población en las islas que se diluyó como un azucarillo. En 2008, el Parlamento de Europa aprobó un informe, sin ningún resultado, en el que se insistía en que la Unión Europea debería prestar especial atención a las Regiones Ultraperiféricas en asuntos como la inmigración y el crecimiento demográfico. En 2022 el Gobierno central impulsó un grupo de trabajo para abordar de manera específica el reto demográfico en Canarias y aún no se ha reunido ni una sola vez, ni parece que vaya a hacerlo casi dos años después.

En septiembre de 2022 se creó igualmente una comisión en el Parlamento de Canarias para analizar el reto demográfico y el equilibrio poblacional. Se empezó a reunir en noviembre de ese mismo año, durante unos meses hasta el final de la legislatura anterior, y se ha vuelto a renovar en esta, con la oposición de Vox. Su dictamen y propuestas deben ser prioritarias. No se puede dilatar más la búsqueda de alternativas a una situación que puede producir un colapso en las islas por la sobrecarga demográfica, tal y como nos advierten muchos expertos.

Presupuestos que impulsan el desarrollo

El pasado lunes día 27 presentamos la propuesta de presupuestos para el año 2024 del Cabildo de Gran Canaria. Son los primeros de este mandato y marcan el inicio de un nuevo capítulo en la gestión de la isla aunque, a su vez, dan continuidad al proceso de transformación emprendido por la institución insular y su gobierno de progreso hace ocho años. Con un total de 916.691.994,15 euros, refleja un aumento significativo de 69.282.121,35 euros con respecto al año anterior (un 8,18%).

Estos datos revelan un esfuerzo constante por parte del Gobierno de Gran Canaria para responder a los desafíos actuales, marcados por las consecuencias de las crisis sanitaria, económica y social, así como por conflictos internacionales y una inflación en aumento. A pesar de estos obstáculos, el compromiso político es claro: fortalecer los servicios públicos, atender a los más vulnerables y reactivar la economía insular.

Y lo tenemos que hacer necesariamente apoyados en todos los instrumentos ligados a políticas públicas en materias culturales, sociales, deportivas, de vivienda, de igualdad, de transparencia, de solidaridad, de empleo, de participación ciudadana, de patrimonio histórico, de medio ambiente o del modelo insular de mitigación y adaptación al cambio climático.

Y lo haremos apostando por la soberanía energética, la soberanía alimentaria, la movilidad sostenible, la soberanía hídrica, el turismo diversificado, digital y sostenible, las economías verde, azul y circular, la reforestación del territorio, la innovación, la modernización y la digitalización que nos hará avanzar hacia una isla inteligente.

Y, por último, impulsando la modernización de la administración, la mejora de las infraestructuras públicas y los equipamientos  necesarios para garantizar la calidad de vida de los hombres y mujeres de Gran Canaria.

El presupuesto también destaca por la ausencia de préstamos, demostrando una gestión financiera prudente. Los remanentes de años anteriores -103 millones de euros-, sumados a la capacidad de endeudamiento, proporcionan flexibilidad para afrontar futuras eventualidades. La baja cifra de deuda  -apenas un millón de euros-  y la capacidad de recurrir a préstamos, por más de quinientos millones, sin condicionar su autonomía, ofrecen un panorama optimista y demuestran la solidez financiera del Cabildo y su capacidad para afrontar situaciones adversas.

En términos de gastos, el 18,38% se destina al personal, una disminución con respecto al año anterior. Sin embargo, el mayor esfuerzo y los mayores aumentos con respecto al ejercicio pasado se evidencian en las políticas sociales, con un 28,73% del presupuesto (264 millones de euros) y en las partidas de carácter económico que suponen un 34% del total (312 millones de euros) y representan un hito en la historia de la isla. Las partidas dedicadas al desarrollo económico y social ocupan el 62,76% del presupuesto ( 576 millones de euros).

El apartado de inversiones, con un total de 209.731.185,23 euros, refleja un compromiso claro con el desarrollo de la isla. Este enfoque se refleja en la ejecución del Plan Transforma, que ya ha destinado alrededor de 900 millones de euros a inversiones en Gran Canaria.

Un año más, tal y como se recoge en los datos estadísticos oficiales, es el Cabildo, -con los ayuntamientos y aquí también nuestro papel es fundamental, financiando gran parte de sus inversiones-, la administración que sostiene la obra pública en Gran Canaria en estos momentos.

Estas cuentas nos van a permitir dar continuidad a las inversiones en carreteras, áreas comerciales e industriales, políticas públicas de vivienda, renovación de las infraestructuras turísticas, mejoras de la movilidad y el transporte público, planes de cooperación, desaladoras, depuradoras, emisarios y otras infraestructuras hidráulicas.

También en renovables, Isla Inteligente, centros sociosanitarios, Museo de Bellas Artes, edificio del Cabildo (zona del huevo o cerebro de De La Sota), Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera, parques arqueológicos y patrimonio histórico, empleo, reforestación, regeneración del paisaje, la Cumbre Vive, ecoparques, agricultura y ganadería, modernización de la administración…

Y obras de relevancia como, entre otras, el nuevo edificio de Infecar, la ampliación del Estadio Gran Canaria y el Centro Insular de Deportes, el Centro de Control de la Movilidad de Gran Canaria, el impulso al Puerto de Taliarte…

A nivel económico y laboral, los datos indican un panorama alentador. Las tasas de desempleo han disminuido en un 14% en esta isla con respecto al 2019, alcanzando el nivel más bajo en Canarias (un 15,6 % en 2023). El empleo femenino ha experimentado un crecimiento notable, mientras que la tasa de desempleo juvenil ha disminuido en casi quince puntos. Los indicadores en penetración de renovables, soberanía alimentaria, desarrollo aeroportuario, sector audiovisual, crecimiento del gasto turístico o uso del transporte público, están a la cabeza en el archipiélago.

En resumen, el Presupuesto 2024 para Gran Canaria emerge como una herramienta fundamental para impulsar el desarrollo en medio de desafíos significativos. Con un enfoque claro en políticas sociales, reactivación económica y sostenibilidad, el Gobierno de la isla demuestra su compromiso con el bienestar de la población y el progreso sostenible. Estos datos y cifras destacan la fortaleza económica de Gran Canaria y su capacidad para superar crisis y liderar la recuperación económica y social.

El turismo tiene que ser sostenible

El jueves 16 de noviembre tuvo lugar una nueva edición de Overbooking, el evento nacional más destacado de la comunicación y el marketing enfocado en el sector turístico. Para el Cabildo de Gran Canaria la promoción, la dinamización y la proyección de nuestro sector turístico es una prioridad estratégica de gobierno. Overbooking Gran Canaria es un proyecto consolidado, que aborda desde hace 11 años las necesidades y los retos que en materia de comunicación y marketing han impactado en el turismo, nuestro principal motor económico.

La temática que se abordó este año es la de la sostenibilidad en todas sus dimensiones. Es justo la orientación que consideramos decisiva y novedosa para singularizar y hacer viable la actividad turística en nuestra isla, frente a los desafíos inaplazables del cambio climático y una mayor sensibilidad con el calentamiento global de las personas que nos visitan.

Y esta prioridad se demuestra porque en la isla estamos comprometidos con un proyecto de soberanía energética, hídrica y alimentaria, de descarbonización, de adaptación y de mitigación de los efectos del cambio climático. También con la diversificación económica que con la marca de ecoísla agrupa una acción global y transversal del Gobierno del Cabildo.

No se trata de una estrategia improvisada. Todo lo contrario, la transformación turística forma parte de una transición en la que están implicadas todas las áreas de gobierno. Estamos trabajando en una propuesta de desarrollo ecosocial sustentada en el equilibrio entre la sociedad, la economía y el medio ambiente. Para nuestra isla ser un territorio sostenible es garantía de supervivencia en todas las dimensiones.

Esta edición de Overbooking estaba centrada en la triple C que hace referencia al Clima, la Cultura Corporativa  y la Comunidad. El marketing de estos tres objetivos pone el foco en ámbitos concretos donde nuestro destino Gran Canaria puede construir una oferta más sólida y más completa.

Desde la perspectiva del clima, hemos de promover iniciativas de cuidado del entorno, de adaptación y mitigación  del cambio climático, de autoconsumo, de reducción de la huella ecológica, de tratamiento de residuos, de movilidad sostenible, de economía azul, de innovación y conocimiento.

Si avanzamos en la misma dirección proyectaremos una imagen de Gran Canaria como destino comprometido con la sostenibilidad y las generaciones futuras. Queremos que sea la seña de identidad del turismo en Gran Canaria.

Desde la visión de la cultura corporativa, tenemos que profundizar  en la importancia de que las empresas del sector tengan una organización fuerte e integradora, que incida en el desarrollo del talento y en la formación, en un entorno socialmente justo para los trabajadores y trabajadoras,  en la atención excelente al cliente, en la digitalización y en la adaptación a los nuevos contextos internacionales.

Al hablar de la comunidad, me refiero al ámbito social. El destino lo conforma no solo el operador turístico o el hotelero, todos los vecinos y vecinas de Gran Canaria forman parte de la experiencia. Su manera de interactuar con el turista condiciona la manera en la que nos recomendarán.

Por eso es importante que el sector tenga en cuenta a la sociedad canaria como un agente más para evitar situaciones de enfrentamiento o de malestar. La sostenibilidad debe ser presente y futuro de Gran Canaria. Nos merecemos vivir en el mejor lugar posible y este es un factor clave para seguir posicionados como uno de los mejores destinos turísticos del mundo.

Debemos construir una identidad turística integral. La atención al clima implica la adopción de prácticas sostenibles que preserven el entorno natural de nuestra isla. Esto no solo es esencial para seguir proyectando una imagen consolidada del destino a largo plazo, sino que también atrae a turistas que buscan experiencias en las que se respete el medio ambiente.

Las empresas turísticas que adoptan prácticas responsables y sostenibles, creando así una cultura corporativa desde dentro hacia afuera, no solo contribuyen al bienestar del destino, sino que también atraen a turistas que buscan apoyar negocios socialmente responsables.

Tenemos que impulsar una actividad turística más equitativa para seguir atrayendo a profesionales y trabajadoras y trabajadores que encuentren motivación y expectativas de crecimiento personal y profesional en el sector.

Me preocupa el alejamiento que estamos percibiendo en sectores jóvenes de los empleos turísticos. Es un fenómeno que no debemos descuidar porque, además, está relacionado con el crecimiento poblacional debido a la llegada de personas de otros lugares de Europa para ocupar los nuevos empleos que se generan. Esta reflexión general se concreta en multitud de medidas que implementan las administraciones públicas y la iniciativa privada.

Quiero destacar una reciente y que es coherente con los objetivos que he comentado. Me refiero a la Comunidad de Destinos Biosphere que es un sello de calidad medioambiental turística a nivel mundial y que Turismo de Gran Canaria promueve e impulsa. Desde 2021, Gran Canaria forma parte de la Comunidad de Destinos Biosphere impulsada por el Instituto de Turismo Responsable (RTI), entidad que certifica los esfuerzos que se realizan en la alineación del modelo turístico con la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

El compromiso de los principales destinos por la sostenibilidad, el medio ambiente y la calidad de su oferta alojativa se ha convertido en un elemento decisivo en la reactivación de la industria turística tras la pandemia, porque es el cliente el que actualmente prioriza a la hora de buscar establecimientos sostenibles y busca una experiencia vacacional con una baja huella de carbono.

Hasta la fecha son 53 las empresas de Gran Canaria las que se han sumado a la iniciativa de Biosphere y se encuentran en el proceso de tramitar sus planes personalizados de sostenibilidad empresarial. Confío que aumentemos pronto estas cifras.

Tenemos la suerte, además de ser Destino Starlight, Reserva de la Biosfera, Patrimonio Mundial… de estar tramitando la declaración de Parque Nacional para Guguy, de ser la isla con mayor penetración de renovables o la que  más consume y produce  alimentos Km0…

En los estudios recientes promovidos por Turismo de  Gran Canaria, a través de encuestas de gasto, comprobamos que la sostenibilidad aún no es una cuestión determinante, pero sí un factor en crecimiento a la hora de la toma de decisiones de nuestros visitantes. Los turistas que visitan Gran Canaria ya incluyen el compromiso del destino con la sostenibilidad como criterio a la hora de elegir la isla para pasar sus vacaciones.

Según el Observatorio Turístico de Canarias, en su informe del último año 2022 sobre “Sostenibilidad del Turismo en Canarias”, el 68% de los turistas estaría dispuesto a gastar más en el viaje a cambio de reducir su huella de carbono. El 23% de ellos afirma elegir las opciones más sostenibles cuando reservan un viaje incluso si esto implica algún inconveniente.

La cuestión referida a sostenibilidad mejor valorada por los turistas es la tolerancia de la población local hacia el turismo (8,56). Le sigue la calidad del aire (8,39) y la calidad de vida que percibe en la isla (8,09), así como su limpieza (8,08). Otras valoraciones destacadas por parte del turista residen en la facilidad de movilidad en el transporte público (7,57), el consumo racional de agua (7,29) y el uso de energías renovables (7,10).

El horizonte de futuro nos obliga a incluir la sostenibilidad como elemento indispensable de supervivencia de quienes habitamos en Canarias, pero también de las empresas y actividades turísticas que son el motor de gran parte de nuestro desarrollo. Un objetivo estratégico de la ecoísla que defendemos.

Cada vez más lejos

Después de varios meses y mucha tensión, finalmente se cerraron los acuerdos que han hecho posible que Pedro Sánchez vuelva a ser investido presidente y que se le dé continuidad al gobierno progresista conformado por PSOE y Sumar. Creo que es una buena noticia que se haya conformado una mayoría suficiente y amplia para afrontar los grandes retos que tenemos por delante. Habría sido muy negativo embarcarnos en una nueva repetición electoral que nos hubiese llevado a tener prácticamente un gobierno en funciones durante un año.

Soy consciente de la tensión social que está generando la amnistía prevista para las personas que tienen causas pendientes con la justicia como consecuencia del conflicto catalán. Creo que hay importantes argumentos para oponerse y debemos respetar a las personas que no comparten esta iniciativa – aunque las algaradas fascistas violentas  que llevamos viendo esta semana no pueden tener cabida en un Estado democrático-. También entiendo que las personas que no comparten la amnistía tienen que reconocer que es una medida legítima, apoyada por una mayoría parlamentaria y cuyo objetivo es el de seguir dando pasos para normalizar y desjudicializar el desencuentro político que existe en Cataluña.

La mayoría  de investidura progresista y nacionalista que se ha conformado hace unos días – y que yo entiendo absolutamente necesaria, frente a la regresión que supone un gobierno del PP y Vox- introduce importantes cambios respecto al programa de gobierno anterior, sobre todo en la organización territorial del Estado. Y en este debate Canarias no ha participado ni se han tenido en cuenta los graves problemas de nuestra sociedad que en muchos aspectos son más graves que los que viven las comunidades protagonistas en este nuevo pacto firmado. La Comunidad que mayores problemas territoriales tiene en el Estado es Canarias y no tiene la fuerza necesaria para condicionar las soluciones y el modelo que se va a adoptar. Se imponen las periferias del norte frente a Canarias -la ultraperiferia del sur- fundamentalmente por la incapacidad de CC para defender una propuesta rigurosa y diferenciadora. Por su actitud mendicante, oportunista y sin un proyecto nacional canario.

El Estado mira hacia las comunidades del norte que tienen una representación directa y una capacidad de influencia mucho mayor porque aportan votos nacionalistas distintos a los de las fuerzas estatales y por tanto con capacidad para determinar inversiones, modificaciones legales y competencias que aumentan el autogobierno y la atención a la ciudadanía de sus territorios. Ya conoceremos con detalle los logros alcanzados por los nacionalistas vascos, gallegos y catalanes. Se parecerá a los conseguidos por CC como un huevo a una castaña.

En Canarias tenemos un problema serio de pobreza y exclusión social, de gestión de la inmigración, de diversificación económica, de lejanía, de transición energética y de apetencias territoriales vecinas. Y en el debate estatal no aparecemos por ningún lado. Los indicadores económicos y sociales preocupan y no bastan para que Canarias se considere una prioridad. No soy tan ingenuo como para esperar que en la polarización y radicalización que está viviendo la política española los dos grandes partidos estatales destacaran la urgencia canaria. No lo hizo hace un mes el Partido Popular y no lo han hecho ahora ni el Partido Socialista ni Sumar. Canarias no está en las prioridades del debate ni participa en condiciones de igualdad con otros territorios que monopolizan las decisiones y la atención.

En este contexto ha faltado la presencia de voces nacionalistas canarias de progreso, serias y rigurosas,  que prioricen nuestra realidad y no se subordinen a presiones de los partidos estatales o a mercadeos tácticos inconcretos y absurdos de corto recorrido. En las pasadas elecciones se perdió la posibilidad histórica de que obtuviéramos una voz nacionalista y progresista que defendiera nuestros intereses ante un panorama que nos relega a posiciones subordinadas o secundarias como era de prever.

Como nos temíamos, ante esta realidad nueva que exigía rigor y determinación, la actuación de Coalición Canaria ha sido lamentable. En primer lugar siendo el único partido autodenominado nacionalista que apoyó la investidura de Feijóo, lo que hubiese supuesto la conformación de un gobierno con los ultras de VOX, que no respetan ni nuestro autogobierno, ni nuestra cultura y que de hecho quieren acabar con las autonomías. Cabe preguntarse qué tipo de nacionalismo canario es ese capaz de apoyar un gobierno compuesto por lo más cerril del nacionalismo españolista.

Después de esta investidura fallida comenzó un baile de la yenka en el que en días sucesivos Coalición Canaria dijo que estaba dispuesta a apoyar a Sánchez, que se abstendría y que votaría en contra. Finalmente, en el tiempo de descuento, de manera apresurada y casi sin negociación se llegó a un acuerdo por el cual apoyaría la investidura de Pedro Sánchez, a cambio de un documento de compromisos, que si bien es cierto que es amplio, es bastante inconcreto y que apenas aporta nada nuevo, en especial en lo económico y que contrasta con lo que hasta ahora sabemos que han conseguido  otras fuerzas nacionalistas para otros territorios.

Y esto es así en una legislatura que va a ser la de la aprobación de un nuevo sistema de financiación autonómico, algo que puede parecer técnico o farragoso pero que está en el mismo origen de las desigualdades entre los distintos territorios de España. Un pacto que volviera a perjudicar a las islas podría comprometer nuestro futuro como comunidad política y restarnos la capacidad para acometer las urgentes reformas que necesita nuestro modelo. Se debate el nuevo modelo territorial y Canarias está ausente. La referencia a la Agenda Canaria es claramente insuficiente y la capacidad de influencia desde Canarias es realmente mínima.

Y además creo que, desgraciadamente, la actuación de Coalición Canaria desacredita al nacionalismo canario en su conjunto. Quedamos como unos pedigüeños sin principios ni ideología política capaces de pactar con cualquiera, incluido VOX, a cambio de algunas concesiones económicas. Eso está muy lejos de las ideas que históricamente han inspirado este movimiento. No se trata solo de “conseguir” recursos económicos. No hay nacionalismo canario sin un modelo de sociedad, sin una idea y un compromiso con la reforma territorial del conjunto del Estado y sin duda sin un compromiso firme con la mejora de la democracia y los derechos políticos y sociales. Sin eso no se puede entender ni construir Canarias.

En campaña dijimos claramente que si Nueva Canarias no estaba en el Congreso, los intereses de Canarias no iban a estar bien defendidos. Y desgraciadamente no nos equivocamos. Nos quedamos muy cerca, apenas a 3.000 votos, pero el valor de ese diputado (que se lo hubiésemos restado al Partido Popular) hubiese sido altísimo y el escenario sería bien diferente.

Lo cierto es que, desdichadamente, hoy por hoy, el debate político y la capacidad de influir están lejos de Canarias. Y eso en una legislatura que puede ser absolutamente clave en muchos sentidos. Creo que las personas que defendemos una idea progresista de Canarias como nación y de su encaje en el conjunto del Estado español tenemos que ser autocríticas y acertar con las propuestas que hacemos a las canarias y canarios, para que no nos volvamos a ver ahogados por los debates estatales y que, por el contrario, Canarias esté siempre presente.

El turismo, en la buena dirección

El pasado lunes se inauguró la edición de este año de la World Travel Market de Londres, la feria más importante del sector turístico. Como es habitual, para el evento se desplazó una delegación del Cabildo de Gran Canaria, centrada fundamentalmente en la captación de clientes británicos, un segmento de visitantes de gran importancia para las Canarias en general y para Gran Canaria en particular, ya que uno de cada cuatro turistas que han visitado la isla es británico. 

Además el mercado británico lleva años sumido en una fuerte incertidumbre, primero por la quiebra del principal operador turístico, la empresa Thomas Cook, y luego por las imprevisibles consecuencias del Brexit, las vinculadas a su cambio de relación con los países del mercado común europeo y las derivadas de su economía doméstica.

Pero pese a estas circunstancias, nos encontramos ante el mejor año de la historia en lo que a turismo procedente de Gran Bretaña se refiere, tanto por volumen de llegadas como por facturación:  692.871 pasajeros británicos aterrizaron en el aeropuerto de Gran Canaria entre enero y septiembre de 2023, lo que supone un aumento de casi el 17% con respecto al año pasado, que a su vez ya supuso un aumento respecto de 2019, el último año de movilidad normalizada antes de la COVID19.

Pero lo más importante es que el gasto por visitante también está aumentando y, por tanto, se produce una mayor recaudación. El gasto medio del cliente británico en Gran Canaria ha ascendido hasta situarse en una media de 1.348,9 euros, con aumento del gasto en la estancia de un 14%, y por día, de un 11%. Esto es especialmente relevante, ya que, como he escrito en otras ocasiones, si queremos reducir el impacto ambiental de nuestra principal actividad económica, nuestra estrategia tiene que centrarse en aumentar la calidad y el gasto por visitante y no tanto su número.

La importancia de este mercado también se pone de relieve porque, tal y como se ha demostrado, a pesar de la delicada situación financiera y la inestabilidad internacional, la ciudadanía británica no renuncia a unos días de descanso de sol y playa, e incluso prefieren recortar en otros gastos o reducir su estancia en uno o dos días antes que dejar de  disfrutar de sus vacaciones.

Soy perfectamente consciente de que cada vez son más las voces críticas con los efectos sociales, económicos y medioambientales de la masificación turística. Pero, del mismo modo, creo que no podemos demonizar a nuestro principal sector económico, sin el que no se entendería el desarrollo de Canarias en la segunda mitad del s.XX, y al mismo tiempo, debemos ser sensibles al impacto que supone en nuestra tierra y al malestar que genera en una parte de la ciudadanía que ve como esta actividad tiene efectos negativos para su vida cotidiana (encarecimiento de la vivienda, masificación, gentrificación de barrios etc.) así como a sus demandas.

Pero el cambio que se precisa es complejo, necesita tiempo para acometerlo e implica a múltiples actores. La estrategia del Cabildo de Gran Canaria está clara. Nuestra prioridad pasa por rentabilizar al máximo la presencia de nuestros clientes turísticos, de tal manera que con menos turistas logremos una mayor facturación, a través de un producto de mayor calidad para que el visitante esté dispuesto a gastar más y no tener que recurrir a una masificación turística excesiva, de mayor consumo del territorio y también de mayor tensión social.

Este aumento de los ingresos turísticos hace que con un acumulado de 2,4 millones de clientes entre enero y julio, hayamos presentado ya una facturación récord cercana a los dos mil millones, un aumento que ronda el 30%, superior al índice de inflación. El gasto por cliente de cualquier origen y viaje ha alcanzado los 1.409 euros. Esto nos hace ser un destino más fuerte y menos dependiente de factores externos. El éxito de la gastronomía es un punto relevante en este tema. Nosotros estamos convencidos de que este es el camino de la excelencia y, como prueba, debo señalar que hemos tenido meses en los que con menos presencia de turistas que otros destinos insulares nuestra recaudación ha sido superior al resto.

En eso consiste fundamentalmente el trabajo de la delegación de Turismo de Gran Canaria que se desplaza a estas ferias y el trabajo que hace durante todo el año. Además de captar nuevos segmentos y garantizar la conectividad de las islas, su objetivo es promocionar aquellas características del destino que nos interesa reforzar para complementar la oferta de sol y playa, como la gastronomía, la modernización de los espacios comerciales o los valores naturales, culturales e históricos.

Además, tenemos en marcha decenas de iniciativas que vinculan sostenibilidad y turismo, como Destino Biosphere (una certificación de sostenibilidad para las empresas) planes de sostenibilidad turística como el que se está desarrollando en Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña y la Reserva de la Biosfera o el proyecto Life Coast-Adapt para la mitigación y adaptación de la costa y las infraestructuras costeras a los efectos del cambio climático.

Nuestro proyecto de ecoísla (que ha recibido el respaldo mayoritario de la población de Gran Canaria en tres elecciones consecutivas) pasa por convertirnos en un referente de sostenibilidad, descarbonización y adaptación al cambio climático. Y sin la reconversión sostenible de nuestra principal actividad económica estaría incompleto. Los datos certificados en Londres avalan que estamos avanzando en la dirección correcta. Refrendan además otros hitos como la creación de nuevas rutas aéreas.

Es importante destacar igualmente, que según datos del ISTAC de llegada de turistas a Gran Canaria, el proceso de diversificación de mercados ha supuesto un incremento del 17,8% de clientes con el Reino Unido con relación a los mismos meses, de enero a septiembre de 2022. El incremento de alemanes, un mercado que recobra salud después de las dificultades del año anterior, es del 16,2%; el mercado francés crece un 21,9%; el irlandés un 42,7%; el italiano ha crecido un 10% y los nórdicos, otro mercado estratégico remonta con un aumento del 22% respecto al 2022. Además Air Baltic abre una base en Gran Canaria, la primera que inauguran fuera de su territorio.  El mercado internacional crece un 17,3 en su conjunto, mientras que el peninsular está un 1,6% por debajo, aquejado principalmente por el aumento de precios y la gran demanda en el periodo que siguió a la reapertura tras la pandemia. Sin duda, son buenos tiempos para el sector.

60 años del Granca

No es habitual celebrar un 60 cumpleaños en tan buena forma como la que tiene actualmente el Club Baloncesto Gran Canaria. Creo que aún tenemos nítidas las imágenes del club celebrando la consecución de la Eurocup en su casa con toda su afición. Son muy poquitos los equipos de élite que cuentan con un logro semejante a lo largo de su historia. Detrás una comunión con la afición, un club luchador y aguerrido que ha ido creciendo a base de esfuerzos, superándose a sí mismo y alcanzando metas que hasta hace poco tiempo eran inimaginables.  

El cántico de “somos un equipo de patio de colegio” es literal en este caso. Un equipo fundado en el colegio Claret que, sin embargo, ha jugado más de la mitad de su trayectoria en la élite del baloncesto español. Es casi una epopeya deportiva. Y es un buen momento para hacer un repaso a sus hitos.

Es imposible hacer mención a todos los grandes jugadores que canasta a canasta han ido forjando esta historia. Pero sin duda hay tres que destacan por encima del resto y cuyas camisetas presiden el Gran Canaria Arena. En primer lugar el querido Greg Stewart, uno de los primeros jugadores extranjeros en dejar huella en la isla. Hace ya 5 años que Gregorio, como le llamamaba familiarmente aquí, falleció, pero su recuerdo y su icónica figura siguen vivos para siempre en la afición. 

En segundo lugar nos tenemos que acordar de Jim Moran, llegado desde Nueva York, pero que bien podría haber nacido al lado del Pabellón de la Vega de San José. Un jugador cuyos valores y juego encajaron a la perfección en un equipo que se encontraba en una etapa de crecimiento. Sin duda tuvo una contribución decisiva en esos años. 

Y por último, cómo no, el capitán, Sitapha Savané. Creo que no hay nadie mejor que él para presidir este club en su 60 aniversario. No voy a resumir sus más que conocidos y espectaculares logros deportivos porque además el valor de Taph, como le llaman sus amigos, que son muchísimos y cada día más, reside en su capacidad de ser un ejemplo dentro y fuera de la cancha. Su ética de trabajo, su compromiso social, su amor por el club y por la isla, su excelente preparación… creo que hablo en nombre de toda la familia baloncestista cuando digo que Savané es sin ningún lugar a dudas el mejor presidente que podemos tener. Estoy seguro de que con él el club está experimentando una nueva etapa de crecimiento y de consolidación en la élite del baloncesto europeo. 

Pero un club de patio de colegio, si por algo se caracteriza es por su cantera. Nuestro mayor orgullo son los 13 equipos, masculinos y femeninos que juegan en categorías de formación. Soy consciente de que son muy pocos los que llegan al baloncesto profesional, un deporte en el que es extraordinariamente complicado llegar a la élite. No obstante, el objetivo de esta cantera no es solo formar jugadores y jugadoras de baloncesto, que también, sino formar personas a través de este bonito deporte. Inculcar los valores del esfuerzo, la superación, el compañerismo, la diversidad, la igualdad… Si nos alegramos tanto por los éxitos deportivos es en gran parte porque suponen una referencia y una motivación para estos cientos de niños y de niñas. 

Es evidente la estrechísima relación que existe entre el Cabildo de Gran Canaria y este club. Aunque es una relación que tiene que evolucionar, ha sido positiva para ambas partes. El crecimiento deportivo e institucional de la entidad no hubiese sido posible sin el apoyo público, pero sin duda el club también contribuye de manera decisiva a mejorar y ampliar la imagen y la consideración del Cabildo entre la población de la isla y a proyectar los valores de Gran Canaria

Y no podemos olvidar la importante labor social del club, que está en el núcleo de la colaboración entre ambas instituciones. Hay que hacer especial hincapié en el proyecto SUMA, un ejemplo de inclusión a través del deporte que cumple cinco años con la implicación de 20 colegios de educación infantil y primaria con aulas enclave, 8 institutos de educación secundaría, 4 centros de educación especial y más de 10 asociaciones.

Este no es el cumpleaños de un club o de una institución. Es el cumpleaños de una gran familia. Porque el Club Baloncesto Gran Canaria solo tiene sentido si es una gran familia. No niego las potencialidades ni la capacidad de crecimiento, pero por sus orígenes, por su historia, por el perfil de los jugadores que han triunfado aquí, por los presidentes que hemos tenido, todos personas íntimamente ligadas al club desde hace muchos años, es esta cercanía la que nos aporta un valor diferencial. 

Es el mejor momento también para darle las gracias a todos los presidentes que han llevado las riendas, que han trabajado lo indecible para que hoy estemos aquí. A sus equipos, a los trabajadores y trabajadoras de esta casa, a toda la famila del Granca conformada por personas que llevan muy dentro a este equipo y  lo que representa y que encarna valores como lo que representó siempre Pedro Montesdeoca, el “doc” una figura eterna para esta entidad.

Estamos en un tiempo importante de la historia de esta institución. Hemos alcanzado el mayor éxito de nuestra trayectoria con la consecución de la Eurocup y la clasificación para la Euroliga. Pero ese éxito también nos ha situado ante la realidad de que somos un club pequeño, dependiente de recursos públicos, con dificultades añadidas por nuestra situación geográfica, que tiene que seguir profesionalizándose y diversificando sus fuentes de ingresos para poder asentarse en el lugar que deportivamente se ha ganado. 

Debo agradecer a Dreamland Studios su apuesta a largo plazo por el club como vía para dar a conocer su empresa en nuestra isla. Sin duda la cultura y el deporte constituyen una alianza perfecta. Dreamland se une a otros socios patrocinadoras como el propio Cabildo, a través de Turismo y Deporte, Aguas de Teror, Toyota, Turismo de Canarias, Caixabank, el Grupo Disa y HPS Hospitales. Tampoco nos podemos olvidar de las más de 60 empresas locales que son patrocinadoras, copatrocinadoras o colaboradoras. A todos ellas, de verdad muchas gracias. Y me gustaría animar a que muchas más empresas locales se animaran a formar parte de esta gran familia y a garantizar la pervivencia de este gran proyecto. 

Estoy seguro de que juntos lograremos seguir creciendo si no olvidamos que somos una familia. Los jugadores que se quedan jugando aquí lo hacen porque en Gran Canaria, en el club y en la afición encuentran un hogar y una familia. Porque los valores de humildad, esfuerzo y lucha que inspiran a este equipo son consustanciales a los hombres y mujeres de esta isla y una inspiración para quiénes nos conocen. 

Para mí ha sido un gran honor y un privilegio aún más grande haber podido compartir y vivir momentos históricos para este club. 

El CB Gran Canaria siempre va a poder contar con el apoyo y respaldo del Cabildo, porque nos une una historia y un fin común: hacer más grande Gran Canaria, hacer que sus hombres y mujeres, nacidos aquí y venidos de fuera, se sientan aún más orgullosos de vivir en este lugar privilegiado. 

El Cabildo y el empuje cultural Vegueta-Triana

Hace unos días, con motivo de la Semana de la Arquitectura del Cabildo de Gran Canaria, inauguramos una exposición donde se mostraban los principales elementos del complejo cultural con el que se culminará el proyecto de 1994 de Alejandro de la Sota de ampliación de la sede institucional del Gobierno de la isla. Incluye dos salas de exposiciones y reuniones, de más de mil metros cuadrados en total, sobre las que diseñó un auditorio singular llamado a convertirse en un icono  y un centro cultural de primer orden de la ciudad y de la isla.

La forma de este auditorio dio lugar a que el arquitecto le llamara el ‘cerebro’  o “huevo” realzando la relación que el Cabildo tiene con el conjunto de la isla. Nos hemos comprometido a culminar las obras de ampliación en este mandato. Será cerebro y también corazón en el núcleo histórico de la capital insular, donde la presencia del Cabildo es fundamental.

Y lo es porque forma parte indispensable del presente y del futuro del centro fundacional de la capital de Gran Canaria, donde se levantó hace casi 550 años el Real de las Tres Palmas, en la orilla sur del barranco de Guiniguada junto al que crecieron los barrios de Vegueta y Triana. En ese entorno se han desarrollado la mayoría de los centros administrativos de la institución cabildicia, reforzando su papel de centralidad urbana e insular. Porque este casco histórico se consolida como punto de encuentro de toda la ciudadanía, de todos los municipios, de las empresas, de los colectivos sociales y un largo etcétera. Y tienen una característica común: acoge a toda la isla y representa todos  sus valores.

Desde su creación en 1912, el Cabildo de Gran Canaria ha actuado en este entorno de la capital como ejecutor de la mayor concentración de equipamientos, especialmente los culturales pero también de otro tipo, con el objeto de lograr la conservación activa del casco histórico. Su presencia ha tenido y sigue teniendo un constante crecimiento y de esta manera incorporará al espacio en los próximos meses el Museo de Bellas Artes (Mubea) donde estuvo el Hospital San Martín, la ampliación de la Biblioteca Insular con la anexión del Palacio Quintana o la creación de la Casa Común en el antiguo Cuasquías. Tres intervenciones que aportarán nuevas dinámicas culturales y participativas a la isla, dentro de la estrategia del Cabildo para conservación y reactivación el casco histórico

Hay, además, una responsabilidad administrativa sobre estos dos barrios, al tener el Cabildo delegadas desde 1990 las tareas de conservación y administración de los Bienes de Interés Cultural de la isla. Se trata de una compleja labor que precisa del compromiso y la colaboración de otras entidades, para mantener un patrimonio histórico tan importante y variado, compaginándolo con la potenciación de equipamientos socioculturales en el extraordinario Conjunto Histórico-Artístico Nacional de Vegueta (BIC 1973) y Triana (BIC 1993), así como del Monumento Histórico-Artístico de la Catedral de Santa Ana (BIC 1974). Es conveniente destacar también la veintena de Bienes de Interés Cultural que hay entre el Cementerio Municipal y la antigua ‘portada’ o muralla (hasta el Castillo de San Francisco), donde se sitúa la sede del Cabildo, un edificio que es el mayor exponente del racionalismo arquitectónico de Miguel Martín-Fernández de La Torre y que ha de ser declarado BIC antes de su centenario en 2032.

Nadie pone en duda el alto valor patrimonial de este núcleo urbano y su trascendencia como primera ‘plaza mayor’ en España y las Américas donde se concentraban los órganos políticos y religiosos. Tiene detrás una historia de transformaciones desde un campamento que se hizo ciudad, que fue amurallada con sus pistas de tierra adoquinadas, después cubiertas de asfalto y más tarde devueltas al adoquín y la peatonalización. El diseño de nuestra capital, triangulando entre conventos, fue modelo para reproducirlo en otras ciudades americanas como muy bien estudió José Luis Jiménez Saavedra.

Ese cambio de uso de las vías no es la única metamorfosis vivida. Hubo un tiempo, en la primera mitad del siglo XX, en el que el barrio fundacional era retratado por el célebre escritor grancanario Pancho Guerra como la ciudad «levítica y conventual». Un paisanaje que ha dado paso al más importante núcleo de arte, arqueología, etnografía, espectáculos y rutas que abarcan desde los orígenes de la ciudad, sus leyendas y misterios, hasta el recorrido por los monumentos arquitectónicos que salpican sus calles.

Ahora es un espacio para visitar, para vivir la experiencia más completa y variada de canariedad, gracias a la colaboración de diversas entidades y el impulso del Cabildo a su presencia en el casco histórico. Por eso repaso en este texto algunas de esas actuaciones que nos permiten, entre otras cosas, conocer el pasado remoto de la isla con los fondos arqueológicos, etnográficos o documentales del Museo Canario, convertido en Museo Concertado de Arqueología con el Cabildo desde 2021. Un espacio que verá finalizadas las obras de ampliación (paralizadas desde hace una quincena de años) y ofrecerá al público isleño y visitantes todo el potencial de las colecciones que conserva.

Otra infraestructura de próxima apertura por el Cabildo es el Museo de Bellas Artes, en el inmueble donde se encontraba el antiguo Hospital San Martín y que acogerá la mayor y más valiosa colección de arte canario. Una completa visión artística que se suma a nuestras instalaciones del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), el Centro de Artes Plásticas (CAP) y la sala San Antonio Abad, sin olvidar la trascendencia de la Casa Museo Colón, que naciera en 1952 como centro cultural y se consolida como sede americanista. Junto a esta Casa, donde estuviera la Biblioteca Simón Benítez Padilla, se culmina la creación de la sede del Instituto Canario de Las Tradiciones, entidad que se desarrolla gracias a la colaboración del Cabildo con Los Gofiones, al igual que potenciamos las fundaciones Juan Negrín, Alfredo Kraus, Nanino Díaz Cutillas y Pancho Guerra, todas ubicadas en esta zona de la capital.

El principal monumento arquitectónico de Vegueta es la Catedral de Santa Ana, cuya construcción ha tenido un larguísimo y complejo recorrido. En 2024 se celebrará el 50 aniversario de la declaración del inmueble religioso como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento. Para esas fechas, el Cabildo espera haber concluido las obras de restauración del ala norte, con el objetivo de mostrar a los visitantes los elementos urbanos de la ciudad antigua y los primeros hábitats indígenas.

En la orilla norte del barranco del Guiniguada, en el barrio de Triana, se están realizando varias actuaciones que van a suponer un cambio radical en la dinámica social de este espacio. Por un lado, la ejecución por el Cabildo de las obras de restauración del edificio emblemático del Gabinete Literario, junto al cual se encuentra la Biblioteca Insular que, como dije anteriormente,  será ampliada gracias a la adquisición por parte de la Corporación Insular del Palacio Quintana, con toda la fachada que da a la plazoleta de Las Ranas. A pocos metros, en dirección a la desembocadura del barranco, el Cabildo ha adquirido el edificio que albergará la Casa Común, donde estuvo la Sala Cuasquías, que será transformado en sede de diversos colectivos y contará con un cafetín con patio para eventos que recordará a nuestro escritor Alexis Ravelo. La ‘Casa Común’ es una iniciativa novedosa para fomentar la participación ciudadana.

Y no olvido que a pocos metros se encuentra el Teatro Pérez Galdós, de cuyo Patronato forma parte el Cabildo grancanario, precursor, igualmente, de la Casa Museo del ilustre escritor, a pocos metros del coliseo. También muy cerca se encuentran el Teatro Cuyás, -el gran templo del teatro grancanario que pronto verá ampliada sus instalaciones con la rehabilitación de las cuarterías anexas- y la Sala Insular de Teatro.

Ya en la Zona Comercial de Triana, la primera de la isla y la que tiene la más larga tradición como espacio abierto para las compras, se encuentran otros equipamientos insulares significativos, como  el Patronato de Turismo, el Fondo para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (Fedac) o la Librería del Cabildo. Y muy cerca, en Buenos Aires, se termina la rehabilitación del edificio que albergará la sede del Instituto para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.

No directamente vinculado al centro histórico, pero sí en lo que fue la ampliación de la ciudad hacia el sur, por las vegas de San José, el Cabildo también tuvo un papel crucial en la creación de equipamientos educativos (la Granja Agrícola y Escuela de Hostelería, hoy en manos de la ULPGC), sanitarios (el Hospital Insular, la Escuela de Enfermería y el CULP, hoy cedido al Gobierno de Canarias para el complejo Materno-Insular) o deportivos (la Ciudad Deportiva de Gran Canaria)

Como señalaba al comienzo de este artículo, el Cabildo es protagonista del casco histórico capitalino, corazón y cerebro de la isla. Una realidad que nos obliga a cuidar nuestro pasado y a pensar en el futuro.

El Papa exhorta a salvar el planeta

La última semana y media en Canarias ha sido algo nunca visto. El Gobierno tuvo que suspender las clases por calor en pleno mes de octubre como consecuencia de varios desmayos y problemas de salud entre el alumnado y el profesorado.  Se han producido muertes por calor, se ha reactivado varias veces el incendio de Tenerife debido a lo extremo de las condiciones meteorológicas… Sin duda un recordatorio bastante alarmante de las consecuencias del cambio climático en las islas. Y seguirá así y peor durante las próximas décadas: viviremos precipitaciones intensas, fenómenos metereológicos tropicales adversos, aparición de nuevas enfermedades, desaparición de playas, avance de la desertización en un 80% de nuestro territorio…

Pocos días antes del inicio de este último episodio de calor y calima, el Papa Francisco hacía pública la Laudate Deum, una exhortación apostólica dirigida “A todas las personas de buena voluntad sobre la crisis climática”. En el inicio de la exhortación, Su Santidad asegura que “por más que se pretendan negar, esconder, disimular o relativizar, los signos del cambio climático están ahí, cada vez más patentes. Nadie puede ignorar que en los últimos años hemos sido testigos de fenómenos extremos, períodos frecuentes de calor inusual, sequía y otros quejidos de la tierra que son sólo algunas expresiones palpables de una enfermedad silenciosa que nos afecta a todos”.

Leer estas palabras con una temperatura cercana a los 40 grados, calima y unas condiciones meteorológicas que prácticamente imposibilitan cualquier actividad, tiene un significado especial. Y es extraordinariamente relevante que una figura de una indiscutible autoridad moral para miles de millones de creyentes haga unas afirmaciones de tamaña rotundidad.

En realidad este texto actualiza una encíclica de hace 8 años en la que Bergoglio ya venía a alertar sobre este tema. En 2015 escribí un artículo sobre el texto papal  (Razón y fe para salvar la Tierra) en el que alabé la determinación y valentía de una circular en la que se mojaba y acusaba a empresas, multinacionales y gobiernos del “uso desproporcionado de los recursos”, defendía a los movimientos ecologistas y criticaba duramente la pasividad tradicional de su Iglesia y a la Iglesia más reaccionaria.

Este nuevo texto no es menos osado que el anterior. El Santo Padre carga duramente contra los negacionistas y contra quienes lo intentaron ridiculizar por la anterior encíclica, así como contra los que confunden el debate público con datos falsos o manipulaciones. El Papa Francisco niega que las políticas de reducción de combustibles fósiles vayan a hacer perder puestos de trabajo (como afirma la derecha neoliberal), más bien al contrario, pone sobre la mesa a las personas que están perdiendo su trabajo y modo de vida (pescadores, agricultores etc.) como consecuencia del cambio climático y a las posibilidades de empleo que otorga la nueva economía.

Me resulta especialmente interesante la crítica que hace al paradigma tecnocrático, porque es profundamente humanista y democrática. Para Francisco este paradigma consiste en pensar «como si la realidad, el bien y la  verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico». Como lógica consecuencia, «de aquí se pasa fácilmente a la idea de un crecimiento infinito o ilimitado, que ha entusiasmado tanto a economistas, financistas y tecnólogos”.

Frente a esto alerta del riesgo de concentración del poder (especialmente el de las grandes tecnológicas), y aboga por “repensar entre todos la cuestión del poder humano, cuál es su sentido, cuáles son sus límites. Porque nuestro poder ha aumentado frenéticamente en pocas décadas. Hemos hecho impresionantes y asombrosos progresos tecnológicos, y no advertimos que al mismo tiempo nos convertimos en seres altamente peligrosos, capaces de poner en riesgo la vida de muchos seres y nuestra propia supervivencia”.

El texto es largo y de una gran profundidad y, por tanto, imposible de resumir en un artículo de opinión, pero sí hay dos aspectos que me resultan especialmente relevantes. La encíclica plantea el problema de la debilidad de la política internacional (que dificulta la toma de acuerdos para combatir el cambio climático) y aboga por reformular las relaciones internacionales con un multilateralismo “desde abajo” en el que los movimientos de la sociedad civil tengan su espacio y capacidad de decisión, en una clara y abierta apuesta por la “democratización” en el ámbito global.

La segunda idea que quiero destacar son sus previsiones sobre la próxima Cumbre del Clima que se celebrará en Dubai. En este aspecto el Papa no deja lugar a la duda: “Terminemos de una vez con las burlas irresponsables que presentan este tema como algo sólo ambiental, “verde”, romántico, frecuentemente ridiculizado por los intereses económicos. Aceptemos finalmente que es un problema humano y social en un variado arco de sentidos”. Y añade:  “Si hay un interés sincero en lograr que la COP28 sea histórica, que nos honre y ennoblezca como seres humanos, entonces sólo cabe esperar formas vinculantes de transición energética que tengan tres características: que sean eficientes, que sean obligatorias y que se puedan monitorear fácilmente”

Finalmente concluye “Ojalá quienes intervengan puedan ser estrategas capaces de pensar en el bien común y en el futuro de sus hijos, más que en intereses circunstanciales de algunos países o empresas. Ojalá muestren así la nobleza de la política y no su vergüenza. A los poderosos me atrevo a repetirles esta pregunta: ¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?”

Como vemos, la encíclica es un texto de un profundo humanismo y sensibilidad ecologista. En estos momentos es de vital importancia que una de las figuras más influyentes de nuestro mundo se comprometa de manera tan nítida con uno de los grandes problemas de nuestro tiempo.

Como escribí en mi anterior texto, el primer Programa Global de Sostenibilidad tuvo su origen en el Consejo Mundial de Iglesias que nació de la encíclica Populorum Progressio y planteó que los tres grandes ejes de la nueva evangelización debían ser la justicia, la paz y la preservación de la naturaleza. También el Movimiento Católico por el Clima, conformado por religiosos, laicos, teólogos, científicos y activistas de distintos lugares del mundo,  se constituyó hace ya años por católicos de distintas naciones, continentes y clases sociales, conscientes de que el cambio climático antropogénico “pone en peligro la creación de Dios y de todos nosotros, especialmente los pobres”… La Iglesia Católica ha contado con abanderados de esta lucha como Leonardo Boff o Desmond Tutu…, pero también el ecumenismo mundial. En 2009, 30 religiones  se reunieron en Inglaterra en la Conferencia climática religiosa “Muchos cielos, una única tierra”. Hace apenas un año el Consejo Mundial de Iglesias emitió una declaración sobre la cumbre climática de Naciones Unida llamando a la necesidad de garantizar un mañana sostenible libre de combustibles fósiles, de financiar adecuadamente la lucha contra el calentamiento global  y proteger a los países y las personas más vulnerables -porque el desarrollo tiene que beneficiar a las poblaciones más pobres y débiles-  de poner fin a un crecimiento sin límites y a un consumo insaciable…

Necesitamos una amplia alianza para afrontar este reto. Necesitamos altura de miras porque nunca la humanidad había tenido que hacer frente a un reto semejante. La exhortación apostólica del Papa Francisco marca un camino que va más allá de los creyentes y que atañe a “todas las personas de buena voluntad”. La fe, para los creyentes, la razón, la esperanza y la solidaridad son herramientas imprescindibles para transitar ese camino.

Este pacto de asilo y migración no es bueno para Canarias

En la cumbre de la Comunidad Política Europea, celebrada en Granada la pasada semana,  se llegó a un acuerdo sobre el Reglamento de Gestión de Crisis, una de las partes que componen el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo. El reglamento estaba en una situación de bloqueo debido a las posturas distantes entre Alemania e Italia por el papel de las organizaciones no gubernamentales en los rescates y porque Alemania defendía una mayor protección para las familias y menores.

El Pacto Europeo sobre Migración y Asilo es un tema complejo que tiene tras de sí un largo proceso de elaboración y negociaciones: lleva danzando desde el 23 de septiembre de 2020. He hablado de él en distintas ocasiones ya que pretende introducir algunas modificaciones que serían nefastas para el derecho al asilo en Europa y muy malas para Canarias. En la práctica podría legitimar la consideración del archipiélago como islas cárceles, espacios de retención de personas migrantes en lo que solventan su situación administrativa.

Además, paradójicamente, el acuerdo llega en un momento en el que se ha vuelto a reactivar con fuerza la ruta canaria. En lo que llevamos de año han llegado al archipiélago casi 19.000 personas, más que en todo el año 2022, cuando las llegadas superaron las 15.600. Estamos volviendo a ver escenas vergonzantes en El Hierro (personas durmiendo tiradas en el suelo por ausencia de centros en los que acogerlos) y seguimos esperando una respuesta clara y efectiva por parte del Gobierno de España. 

El texto definitivo no se conoce aún, pero  el Gobierno de España ha hecho un anuncio en el que destaca como positiva, entre otras cosas,  la posibilidad de que los estados miembros que se estén enfrentando a una situación de crisis puedan solicitar el apoyo de otros países de la UE. Además, las compensaciones de responsabilidad  contemplan que el país que presta su ayuda se haga cargo de la tramitación de las solicitudes de protección internacional así como el auxilio financiero u otras medidas de solidaridad.

Sin embargo, estos anuncios están siendo muy criticados por la organizaciones sociales y especialistas en la materia por inoperativos e insuficientes, dado que esto en cierto modo ya existía. Lo que se necesitaba era la creación de un procedimiento automático de distribución, de lo contrario parece que el nuevo procedimiento continuará siendo una carga de difícil gestión para los países receptores.

También, por lo que sabemos hasta ahora, el texto incluye aspectos muy preocupantes como la complicación legal y administrativa para las personas solicitantes de asilo, endureciendo mucho la actual situación o poniendo en marcha un  procedimiento que insta a que  estén encerrados en centros más tiempo del permitido actualmente. Además, como dije anteriormente, sigue destacando la ausencia de  procedimientos regulados que ordenen el flujo migratorio, avanza en la potenciación de creación de “cárceles” para migrantes en terceros países y obvia una estrategia adecuada que cuente con los territorios fronterizos y con las administraciones locales. Lo cierto es que están ausentes las necesidades locales y sobrerrepresentadas las opiniones e intereses de países del centro y norte de Europa.

¿Y cuáles serán las consecuencias para Canarias de dicho acuerdo? La primera y más grave es que todo lo planteado creará una situación para muchas personas de imposibilidad de retorno a su lugar de origen y se impide que puedan proseguir el camino a su destino quedándose en las islas en situación de completa irregularidad y vulnerabilidad social. Es en parte la realidad que ya estamos viviendo con personas en situación de calle que se han quedado en un limbo legal y dependientes de las ayudas que puedan recibir de organizaciones sociales.

Naciones Unidas ya ha criticado con dureza las propuestas de este pacto que muchos ya empiezan a llamar de la “vergüenza”. Estamos hablando, por ejemplo, de ampliar los periodos de detención o de dificultar el acceso al asilo, empeorando las circunstancias en las que están muchas personas. Tenemos no obstante que esperar a ver el texto definitivo y comprobar si al igual que Ceuta y Melilla, Canarias comenzará a formar parte del Frontex o no, como hasta el momento.

Este acuerdo parece ahondar, además, en la falta absoluta de una coordinación institucional entre administraciones para gestionar la acogida de forma integral y administrar con eficacia la situación de vulnerabilidad de muchas personas que seguirán llegando sometidos a una extrema vulnerabilidad y situando a las islas y a sus instituciones ante realidades para la que no tienen recursos ni capacidad de gestión.

Incluso sin haber podido acceder al texto definitivo, las noticias que nos llegan, anunciadas por el propio gobierno, van justo en la dirección contraria de lo que necesitamos. No hay mecanismos de distribución de las personas que llegan a las fronteras de la UE, se sigue avanzando en la externalización de las fronteras, se vulnerabiliza aún más a las personas migrantes y se siguen poniendo impedimentos al acceso al derecho de asilo. Es decir, se refuerzan todos los elementos de la política europea de migraciones que nos han traído hasta el actual desastre. 

Canarias, como una de las fronteras sur de la Unión Europea y una de las principales rutas migratorias, tiene que tener voz en este proceso. Las instituciones canarias deben –debemos- reclamar al Gobierno de España que escuche e incorpore sus peticiones en esta materia y que comience por liderar una iniciativa institucional para establecer un sistema de acogida digno y solidario, que respete los derechos de las personas migrantes y las distribuya de manera equitativa por los diversos territorios.

Sinceramente, creo que el Gobierno de España no está calibrando adecuadamente las consecuencias sociales y políticas de seguir insistiendo en una política que por la vía de los hechos convierte a Canarias en un territorio de detención y retención de personas migrantes. Un territorio en el que además estas personas corren el riesgo de quedarse “encerradas” en un limbo legal que ni les permite residir legalmente, ni continuar su viaje ni retornar a sus países. No podemos permitirlo.

La preocupante sanidad

El Estado del Bienestar es un elemento indisociable de la democracia. La provisión pública, universal y gratuita de servicios y derechos fundamentales para el desarrollo de una vida plena es uno de los mayores logros históricos de la humanidad. De hecho, el debilitamiento del sistema social en las últimas décadas está íntimamente relacionado con la crisis de la democracia.

Los estados del bienestar tienen que afrontar múltiples retos, como el envejecimiento poblacional y la multiplicación de las personas que necesitan asistencia, pero sin duda hay tres elementos que siguen siendo la columna vertebral de cualquier sociedad próspera: la educación, las politicas sociales de protección a las personas más vulnerables  y la sanidad públicas. El objetivo de este artículo es exponer la que a mi juicio es una preocupante situación de la sanidad en las islas.

Veamos algunos datos. Quizás el más elocuente sea la mala valoración que los propios canarios y canarias le dan a su sanidad. Según el barómero sanitario del CIS, la valoración de seis sobre diez que los canarios ponen a su sistema sanitario es la segunda nota más baja de España, solo empeorada por la de los andaluces (5,9).

Y parece que hay razones suficientes para la insatisfacción. El tiempo medio que un paciente espera para una cita con un especialista es de 122,8 días de media, el segundo peor dato de España y que supone un incremento de más de 20 días en un año. Para las intervenciones quirúrgicas la situación es incluso peor, un paciente canario espera 153 días de media para una operación de este tipo lo que supone un aumento de 9 días respecto al pasado año. Fíjense que el dato se refiere a una media, la realidad es que en muchas especialidades e intervenciones quirúrgicas  el tiempo de espera puede estar entre seis meses y un año. Los indicadores de atención a la salud mental son de juzgado de guardia. Los hacinamientos en las urgencias de los hospitales son inhumanos. Vemos que las cifras no solo indican un mala situación sino un deterioro continuado de la atención sanitaria en las islas.

En estos momentos hay en Canarias 36.395 pacientes en listas de espera (casi 3.500 más que hace un año) y casi 145.000 esperando consulta con un especialista. Es una situación insostenible y  su solución tiene que convertirse en la prioridad absoluta del Gobierno de Canarias, porque las consecuencias sobre la salud pública son demoledoras.

No obstante, la atención primaria es un área donde las cifras son aún más graves por sus consecuencias. La atención primaria en los centros de salud es una de los fundamentos de nuestro sistema, si falla este primer paso no se pueden realizar derivaciones a un especialista y comienza a fallar toda la cadena de atención. Según datos de la Asociación para la Defensa de la Salud Pública Canaria (ADSPC), solo el 10,8% de los pacientes consiguen cita en atención primaria en 24 horas y la espera suele ser de unos 7 a10 días, pero se llega a más de 14 días en algunos casos. Esto también tiene como consecuencia que algunas dolencias se agraven y se comiencen a saturar las urgencias.

La asociación en defensa de los servicios públicos de salud viene denunciando insistentemente la escasez de personal sanitario para hacer frente a esta situación. Reclaman que se bajen los cupos actuales para pasar de 1.500 pacientes por médico de familia a 1.300. Además exigen acabar con la temporalidad y precariedad de personal sanitario que en más de 60% no tiene plaza fija, y que van encadenando contratos temporales en muchos casos durante más de 10 años.

Las consecuencias del desprestigio del sistema de salud público ya se están empezando a ver. Según un informe sobre la situación de la atención especializada en las comunidades autónomas, el 54,7% de la población prefiere ser atendida por un especialista en la sanidad privada antes que en la pública. Y es que el estado de la sanidad pública obliga a las clases medias que pueden permitírselo a contratar un seguro privado (su contratación no para de aumentar) y abandona a su suerte a las familias más pobres que ven drásticamente reducida su calidad y esperanza de vida. Si esto lo unimos a los conciertos crecientes entre la sanidad pública y la privada estamos ante un escenario de privatización paulatina y encubierta de nuestro sistema sanitario público.

También me gustaría detenerme en un hecho que en ocasiones pasa desapercibido pero que tiene un efecto brutal en el sistema sanitario y son los preocupantes datos de salud pública, en especial en lo que se refiere a sobrepeso y obesidad. El 24,5% de la población de entre 6 y 9 años de Canarias tiene sobrepeso y el 18,5%, obesidad. Somos la segunda comunidad autónoma de España con mayor prevalencia de obesidad infantil. En el caso de los adultos, el 17,5% de la población canaria mayor de 18 años tiene obesidad y el 39,87% sobrepeso.

Además, esto no es un problema individual de las personas y/o las familias, sino que se trata de un fenómeno que está directamente ligado a la pobreza. Las personas (sobre todo niños y niñas) de rentas más bajas sufren en mucha mayor medida este problema. Es la consecuencia de  la falta de recursos económicos para acceder a alimentos de calidad, falta de tiempo para dedicar a la alimentación (como consecuencia de la precariedad), falta de educación en materia nutricional, etc.

Todo eso implica que la incidencia de dolencias relacionadas con el sobrepeso y la vida sedentaria (hipertensión, colesterol, diabetes, enfermedades coronarias, cáncer, etc.) será muy alta especialmente a partir de determinadas edades, lo que sin duda implica una mayor demanda de servicios sanitarios para paliar estas consecuencias que en muchos casos son crónicas.

Necesitamos un gran pacto por la sanidad y la salud pública en Canarias. Como defiende la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública en su manifiesto, la Sanidad Pública universal y de calidad es uno de los pilares para asegurar la solidaridad y la equidad dentro de una sociedad, y más dentro de una sociedad empobrecida y desigual como la canaria.

Este pacto tiene que ser amplio y tener una mirada integral. Hay que elaborar un plan de choque para acabar con las listas de espera, proporcionar una dotación adecuada de personal al sistema de salud, acabando con la precariedad y la temporalidad, frenar los conciertos de crecimiento galopante con la privada, reforzar la atención primaria y construir las infraestructuras sanitarias adecuadas para la descongestión del sistema (el sur y sureste de Gran Canaria necesitan un hospital comarcal, por ejemplo).

Pero también es importante asumir la dimensión social de la salud, invirtiendo en prevención, en educación nutricional, con una red de comedores públicos escolares que proporcione alimentación de calidad basándonos en nuestros agricultores y ganaderos locales. Hay que fomentar el deporte de base, incluso en los colegios, y reforzar las infraestructuras deportivas públicas en barrios y pueblos, con precios bajos o gratuidad para las rentas más bajas, etc, etc.

En definitiva, necesitamos un compromiso colectivo para abordar un problema complejo pero que tiene una gran incidencia sobre la vida de los y las canarias. La alternativa supondría sin duda, un agravamiento de los datos de salud pública, una quiebra en una pieza fundamental de nuestro Estado del Bienestar y un aumento de la desigualdad.

Otro modelo económico

El pasado 20 de septiembre, el catedrático de Economía aplicada de la Universidad de La Laguna, Jose Luis Rivero Ceballos, en un debate dentro de las Jornadas Conecta organizadas por el Parlamento de Canarias, afirmó con rotundidad que el desarrollo económico de Canarias en este siglo es un “desastre” y que el PIB per cápita canario se distancia negativamente de la media española y europea desde el año 2000.

Los hombres y mujeres de Canarias son hoy más pobres que hace dos décadas, y se alejan cada vez más de la media europea de renta y poder adquisitivo, a pesar del crecimiento de los indicadores económicos del archipiélago. La tendencia es general en el conjunto del Estado (el crecimiento del PIB y del empleo son mayores de lo esperado), pero los datos negativos en nuestra tierra están por encima de la media.

Para el expresidente del Consejo Económico y Social de Canarias, la realidad es que Canarias “va para atrás” y que es necesaria una reflexión muy importante y muy intensa haciendo especial hincapié en que Canarias no va bien, que “flojea” y que tras el salto enorme de la economía canaria en positivo a partir de la década de los cincuenta debido al “turismo de masas”, el crecimiento económico “se va agotando” y cada vez cuesta más crecer. Afirma que esta realidad obliga a buscar nuevas fuentes de desarrollo económico, compatibilizándolo con lo ya existente. Según Rivero Ceballos, la evolución negativa de la economía de las islas precisa de la potenciación de otras fuentes de desarrollo económico ligadas al I+D+i, la digitalización y la transición ecológica.

Estas opiniones vertidas en las jornadas por el catedrático hicieron saltar las alarmas en Canarias, aunque no difieren mucho de lo que venimos defendiendo en el Cabildo de Gran Canaria en los últimos años. De eso trata el modelo de Ecoísla que defendemos.

Vamos a ver los datos porque son elocuentes. En el año 2000 el PIB per cápita de Canarias era de 20.703 euros, mientras que el estatal ascendía a 21.401 euros. Esto suponía que el PIB  de Canarias era el 97% del español, presentando una diferencia de casi 700 euros. En el año 2021 el PIB per cápita de Canarias fue de 18.990 € euros, frente a los 25.498 € euros de PIB per cápita en España, lo que nos sitúa en el último puesto de España en lo que a riqueza por habitante se refiere.

Como vemos, en dos décadas hemos perdido más de 1.700 euros de renta por persona y año y el diferencial con el resto de España ha pasado de menos de 700 euros a más de 6.500 euros. Son realmente unas cifras extremadamente preocupantes que nos hablan de un cierto fracaso de Canarias como comunidad política.

Es evidente que estos malos datos se deben a una situación compleja resultado de un conjunto de factores, algunos de ellos estructurales. No obstante, a mí me gustaría detenerme en tres cuestiones que me parecen especialmente relevantes: el “monocultivo turístico”, la cuestión demográfica – en este caso el insostenible aumento poblacional-  y la desigualdad.

En el año 2000 llegaron a las islas Canarias 9.975.977 turistas, y en 2022 14,6 millones, una cifra que es prácticamente seguro que se superará este año (la llegada de turistas hasta agosto había aumentado en un 16%)  y alcancemos los 15 millones. Es decir, en estas dos décadas hemos logrado incrementar la llegada de visitantes en un 50% y sin embargo hemos perdido 1.700 euros de renta per cápita. Sin embargo sí se han incrementado los impactos negativos vinculados a esta actividad como el consumo de energía, de agua o las emisiones derivadas del traslado de 15 millones de personas.

Es evidente que el aumento en la llegada de turistas no se traduce en mayor bienestar para la población canaria y que la estrategia de “contar turistas”, es decir, centrar nuestros esfuerzos en aumentar la llegada de visitantes, ha fracasado. Tenemos que trabajar para mejorar la calidad del destino, haciéndolo más sostenible y generando servicios de alto valor añadido vinculados a la cultura, la gastronomía y el medio ambiente que puedan ser provistos por actores  locales. E implantar una ecotasa que ayude a corregir y paliar estos efectos.

Otro de los elementos fundamentales para entender el descenso del PIB per cápita es el insostenible aumento de la población en Canarias. Ya en 2016 un estudio de la Fundación DISA explicaba que el 70% del proceso de divergencia de Canarias viene explicado por la evolución (aumento) de la población. Y es que en el año 2000 la población canaria era de 1.667.449 personas y en el año 2023 es de 2.223.951, y sigue aumentando. Incluso aunque consigamos hacer aumentar el PIB, si la población sigue creciendo a este ritmo nos vamos a seguir empobreciendo. Se hace urgente abrir el debate sobre una Ley de Residencia.

El último punto que me gustaría abordar es el de la desigualdad, porque no solo es que nos estemos empobreciendo, es que cada día somos más desiguales. Y es que un 0.3% de los canarios (6.477 personas) acumula 22.417,5 millones, una cifra equivalente a la mitad del PIB. Es la mayor suma que nunca hayan acumulado. Siendo la comunidad con menos PIB per cápita, somos la cuarta comunidad en grandes fortunas. Mientras tanto, Canarias registra una tasa de pobreza y exclusión del 35,5%, cuando la media en España no llega al 28%.

Y la tendencia es que siga aumentando. España es el segundo país más desigual de la UE-27 y Canarias la segunda Comunidad más desigual del Estado. De hecho, entre 2007 y 2012 la brecha entre los más ricos y los más pobres en Canarias se incrementó alrededor del 25%, lo que situó al Archipiélago, junto con Andalucía y Madrid, como la comunidad con un mayor nivel de desigualdad con respecto a la media nacional.

El problema es que, además de que nuestro modelo económico no genera el crecimiento necesario, este se reparte de manera muy desigual y deja fuera a amplias capas de la población. Es evidente que si excluimos a buena parte de los canarios y canarias de las oportunidades económicas que se crean es casi imposible tener una economía próspera, ya que la pobreza y la exclusión limitan la movilidad social y por lo tanto el crecimiento potencial de la economía.

Desde el Cabildo de Gran Canaria llevamos 8 años haciendo nuestra humilde pero importante contribución a esta situación, fomentando la diversificación económica (con apoyo al sector primario, las energías renovables, el I+D+i, las nuevas tecnologías para la desalación de agua, las economías circular y azul, el sector audiovisual, la industria, el comercio, las políticas de cuidados, la adaptación y la mitigación de los efectos del cambio climático, la isla inteligente, etc.), la generación de empleo,  la lucha contra la pobreza, la creación de oportunidades para los jóvenes, etc.

Es evidente que el modelo de desarrollo que se ha implementado al menos en las últimas 5 o 6 décadas, está claramente agotado. Tenemos que tener determinación e imaginación política para promover medidas y generar el consenso necesario para cambiar el rumbo. Porque lo cierto es que tenemos potencialidades para ser un referente de sostenibilidad y bienestar. 

La fragilidad del sistema energético

El sistema energético canario presenta una fragilidad especial por su condición de insularidad y aislamiento, pero en la última década se ha vuelto peligrosamente inseguro por la falta  de inversiones para sustituir a los grupos de generación que se han ido quedando obsoletos con el paso de los años. Este hecho – de crucial relevancia- se había ocultado a los cabildos insulares que solo tuvieron conocimiento de ello tras el apagón que se produjo en La Gomera este verano. Es más, estamos teniendo dificultades para acceder a los informes técnicos que certifican esta situación.

Todo parte de la Ley 17/2013 de 29 de octubre para la garantía de suministro e incremento de la competencia en los sistemas eléctricos extrapeninsulares, que impide a Endesa incorporar nueva potencia, invertir en nuevos grupos de producción de energía y obliga a una convocatoria pública de libre concurrencia.

Se trataba de no dejar la generación solo en manos de Endesa, automáticamente, sino que abría la posibilidad de invertir a cualquier otra empresa, con el visto bueno de los gobiernos canario y central, que reconocería el coste y lo pagaría  con cargo al sistema general.

Las intenciones no eran malas, pero el efecto ha sido perverso. Diez años después, el concurso no se ha hecho. El retraso en garantizar la seguridad energética canaria es de entre 10 y 15 años. La vida útil de los grupos de generación es de 25 años. De 100 grupos de generación existentes en Canarias, más de 60 supera esa cifra  y muchos de ellos más de 40 años. En los últimos 10 años no se ha instalado un grupo nuevo en Canarias. Después de 25 años estos grupos dejan de estar en las mejores condiciones y muchos pasan a estar inoperativos. Endesa les da de baja en esos casos y el ministerio los debería reponer a través de un concurso público, pero eso no se ha hecho.

La seguridad del sistema energético insular requiere, además, que cada isla tenga dos plantas de generación. Y la realidad es que Gran Canaria y Tenerife (también otras islas) solo disponen de una planta. Gran Canaria y Tenerife cuentan – además de con  las centrales principales de Juan Grande y Granadilla- con las de Jinámar y Caletillas, pero estas últimas están bajo mínimos. Prácticamente inoperativas. Gran Canaria dispone, pues, de solo una planta de generación activa, pero con grupos obsoletos o dados de baja.

Red Eléctrica de España hace un informe anual de la cobertura, pero no es hasta 2022 cuando empieza a plantear una situación delicada, pero no alarmante. Es a partir de este año 2023 cuando su informe da un giro de 180 grados y habla de problemas muy serios de necesidades y déficit en las islas. En concreto de un déficit de 180 MW en Tenerife y de 120 MW en Gran Canaria. Para enero de 2024 el déficit sería superior a los 300 MW en las dos islas. En total faltarían 1.000 MW en todas las islas.

Gran Canaria y el resto de islas – menos El Hierro- no tienen capacidad de almacenamiento de las energías producidas por el viento y el sol. En Gran Canaria, afortunadamente tenemos el trabajo avanzado en este sentido, aunque tendremos que esperar ya que solo será posible cuando entre en funcionamiento Salto de Chira.  Y El Hierro cuenta con Gorona del Viento. Para más inri, en Canarias se sigue sin tener regulado el almacenamiento por parte del Gobierno central.

Siguiendo los criterios de la Ley 17/2013, corresponde al Ministerio para la transición Ecológica sacar un concurso público y financiar los equipos de nueva generación. Y como no se ha hecho, estamos, insisto, ante una situación de una enorme fragilidad, de inseguridad, de riesgo de que se produzca un cero energético, un apagón generalizado.

Y se hace mucho más complicado el mantenimiento de los equipos existentes y operativos porque REE informa negativamente su realización, ya que si los paran para mantenerlos dejarían de generar lo que necesita la isla. Endesa obvia estos informes negativos por que su cumplimiento pondría en riesgo las infraestructuras energéticas y  las vidas de los operarios. Todo un despropósito.

En noviembre de 2022 el Gobierno de Canarias advirtió de esta situación al MITECO. Pedía flexibilizar el sistema con grupos de generación más pequeños y dúctiles, hidrógeno, etc.  El Ministerio insiste en que eso sería afianzar el monopolio de Endesa e insta a un plan de desmantelamiento del sistema y del monopolio actual hasta 2040, porque Europa no permitiría una excepción.

Se consulta a Europa por parte del Gobierno de Canarias y Europa dice que sí es factible, que como región ultraperiférica puede hacerlo (como ha hecho Portugal con Madeira y Azores). A pesar de esto, el Gobierno de España se sigue negando a autorizar inversiones directas de Endesa en el sistema canario e insiste en un concurso público que no llevaría menos de 5 a 6 años para alcanzar el objetivo de cubrir las necesidades, lo que profundiza además en la dependencia de los combustibles fósiles.

La Ley contempla medidas de emergencia para situaciones temporales y excepcionales de déficits de cobertura de demanda y con 4 o 5 grupos de generación flexibles de entre 20 y 30 MW se podría poner fin a la emergencia que nos acucia. Gran Canaria podría, además repotenciar, temporalmente, Jinámar. Pero no parece que se esté contemplando esta posibilidad. El Consejo de Ministros podría actuar en consecuencia, pero hasta ahora se ha negado a recurrir a esta vía.

Tanto las propuestas del Gobierno de Canarias como las de Endesa no han sido contestadas por el Ministerio, aunque en las últimas semanas se han dado algunos intentos de acercamiento. Cada día que pasa aumentan los riesgos. Sería necesario un Real Decreto Ley para atajar la inacción de estos últimos 10-15 años. Para inversiones nuevas. Para desmantelar lo obsoleto. Para generar un modelo descentralizado y distribuido. Cabe igualmente la opción de que se modifique la Ley 17/2013 y se contemple una excepcionalidad para Canarias que permita que el generador del sistema pueda acudir a la renovación de sus grupos de generación de manera directa, obviando el concurso público dadas las singularidades isleñas.

Desgraciadamente estamos ante un riesgo que no se va a solucionar en breve. Que es fruto de la inacción, del desconocimiento, de la desidia y del olvido de Canarias. No podemos seguir dependiendo de un Ministerio (da lo mismo el color) que desconoce nuestra realidad, nuestra singularidad. Y lo peor es que una verdadera emergencia les obligaría a actuar. Entonces sí. Pero después de haber causado un daño irreversible a la isla.

Por eso es tan importante Salto de Chira –que aportaría 200 MW al sistema, además del almacenamiento imprescindible- y la penetración de las renovables (eólica, fotovoltaica, marina, hidrógeno, autoconsumo, geotermia, etc…).

Exigimos, por tanto, al Ministerio para la Transición Ecológica, una actuación urgente para corregir la precariedad, la inseguridad y el riesgo energético en que se encuentra la isla y Canarias en general. Lo contrario sería persistir en el desprecio a nuestra realidad, a pesar del riesgo al que se nos somete.

Migraciones, no hemos aprendido nada

Probablemente todas las personas que lean este artículo se acuerden aún de las imágenes  del “Muelle de la vergüenza” en Arguineguín que dieron la vuelta al mundo. No es fácil olvidarlo. Miles de personas hacinadas al sol sin ningún tipo de servicios. Tampoco podemos ni debemos olvidar los problemas que se generaron en los dispositivos de acogida de menores que hubo que improvisar para alojar a los miles  que habían llegado. Algunas de esas circunstancias siguen judicializadas.

Recordarán también cómo desde el Cabildo de Gran Canaria exigimos insistentemente que Canarias no se podía convertir en un archipiélago de “islas cárceles” en las que se retienen a miles de personas migrantes que en su mayoría buscan continuar su ruta hacia Europa. También dijimos que no se trataba de un hecho puntual, que los movimientos migratorios desde África van a ir en aumento, que Canarias es una de sus principales rutas y que el Gobierno de España y la UE tenían que asumirlo y cambiar su política migratoria. Que era necesario que se  derivaran a las personas migrantes que llegaban a Canarias al resto de España y Europa. Insistimos en que, en último término, la solución pasa por abrir vías legales y seguras y una política exterior coherente que no contribuya al empobrecimiento y la inestabilidad de los países de origen de estas personas..

Nada de esto se ha hecho. Es más, en su discurso del pasado miercoles sobre el Estado de la Unión Europea, Ursula von der Leyen insistió  en medidas migratorias que conducen a la violación de derechos humanos. En Canarias se pusieron en funcionamiento unas 7.000 plazas para personas migrantes en macrocentros, en algunos casos en condiciones que no son las óptimas, concentradas además en determinados barrios de la ciudad y generando por lo tanto otros problemas añadidos como, en algunos casos, el rechazo de la vecindad. También tuvimos a personas viviendo en la calle, ya que  abandonan estos centros para evitar su expulsión a sus países de origen.

En estos momentos volvemos a estar en una situación parecida. Y volvemos a la precariedad, a la improvisación y a la irresponsabilidad. El fin de semana del 9 y 10 de septiembre llegaron a las costas canarias 1.173 personas. Se trata de la cifra más alta de  arrivadas en 48 horas desde noviembre de 2020. En lo que llevamos de septiembre han llegado unas 200 personas al día, es decir, la media más alta desde el año 2020. Ya son casi tres mil los menores a los que protegemos y no siempre en las mejores condiciones. Y desgraciadamente no podemos olvidar las tragedias aparejadas de las que nos vamos enterando gracias a organizaciones como Caminando Fronteras. Este último domingo fallecieron 12 personas en un naufragio en las costas de Fuerteventura.

Esta situación ya ha llevado al Gobierno de Canarias a reclamar implicación y soluciones concretas tanto al ministro de Migraciones, Escrivá, como a los ministros de Interior, Grande-Marlaska y de Exteriores, Albares. Aunque parece que se han mostrado receptivos, lo cierto es que los precedentes me hacen ser bastante escéptico ante la posibilidad de que se produzcan cambios sustanciales en la política migratoria.

Y es que el problema es de base. Lo primero que tenemos que asumir es que las migraciones, son un fenómeno natural, consustancial a la historia del ser humano. De hecho, aunque por nuestra situación pueda parecerlo, no estamos ante la época de mayores movimientos migratorios de la historia. Por muy diversas razones los seres humanos nos hemos trasladado entre países y lo vamos a seguir haciendo. Lo que podemos elegir es si gestionamos este fenómeno de manera que sea beneficioso para todas las partes (las personas migrantes y los países de origen y acogida) o seguimos como hasta ahora.

Por lo tanto la inmigración no es un problema, pero sí es un fenómeno que puede generar problemas graves si no se gestiona adecuadamente. El peor y más descarnado es la muerte en el mar de decenas de miles de personas cada año, o las insoportables imágenes de personas muriendo de sed en medio del desierto, abandonadas a su suerte por la autoridades tunecinas que, además, reciben fondos de Europa para la gestión migratoria. Pero también pueden producir rechazo en las poblaciones de acogida y cronificación de determinados problemas sociales si se concentran en las zonas más precarias de las ciudades, etc.

Y Canarias está en el centro de una de las principales rutas migratorias entre África y Europa. Una ruta que si atendemos a la demografía del continente, a los efectos del cambio climático o a la inestabilidad política y los golpes de Estado en países del Sahel,  es muy posible que aumente. Son personas que en su mayoría no quieren quedarse en Canarias sino continuar su ruta hacia otros países europeos y que, por lo tanto, no es razonable que se les retenga en nuestras islas, cuando muchos de ellos tienen amigos, familiares u otro tipo de redes personales en España, Francia o Inglaterra.

Evidentemente, debemos contar con dispositivos de acogida suficientes y adecuados para darle una primera atención digna a estas personas y salvaguardar sus derechos, como solicitar asilo, que en muchos casos se están conculcando. Pero eso es muy diferente a hacernos cargo, muchas veces con nuestros propios recursos, a pesar de que la competencia es del Gobierno de España, de la totalidad de las personas que entran en Europa por Canarias.

Y Europa y España tienen que asumir de una vez por todas que la única solución pasa por abrir vías legales y seguras para que estas personas puedan migrar, sin jugarse la vida en el mar o depender de redes mafiosas. Según estudios de algunas de las instituciones más prestigiosas en materia de demografía, Europa necesitará de aquí a 2050 varias decenas de millones de inmigrantes para su mercado laboral y compensar así una estructura demográfica muy envejecida. El canciller de Alemania, Olaf Scholz, afirmó hace muy pocos días, en su intervención en el debate presupuestario del Bundestag, que su país necesita urgentemente acelerar la afluencia de inmigrantes formados y de fuera de la UE para hacer frente a la necesidad de mano de obra

Si no, seguiremos como hasta ahora. Seguiremos provocando muerte, sufrimiento y dándole alas a los discursos xenófobos que buscan señalar la inmigración como el origen de casi todos nuestros males. No hay un solo país en el que la extrema derecha no haya crecido a hombros de los discursos anti inmigración.

En otras épocas fue la población canaria la que tuvo que emigrar a Hispanoamérica en busca de oportunidades que no tenía en su tierra. Lo hicieron también los españoles y españolas que fueron a Suiza, Alemania o Francia. Aquellas experiencias generaron riqueza en esos países y permitieron a miles de personas progresar, ayudar a sus familias y a su tierra y generar vínculos que hoy perduran en las islas. Un ejemplo que debería servirnos de referencia para las políticas que deben aplicarse hoy con urgencia.

Las papas y la soberanía alimentaria

La situación ya es ampliamente conocida, pero les hago un pequeño resumen. Hace unos días, a finales de agosto, unos importadores de papas (que no representan a la mayoría) tuvieron problemas con unos contenedores de papas importados desde Inglaterra al haberse encontrado en unas plantaciones  del país anglosajón unas larvas de Escarabajo Colorado, una peligrosa plaga. Para salvaguardar el sector local, se prohibió su entrada en Gran Canaria. 

Poco después, el presidente de esta asociación de importadores minoritaria lanzó un mensaje alarmista diciendo que los supermercados de Canarias se podían quedar desabastecidos de papas durante 4 o 5 meses y perderse miles de puestos de trabajo vinculados a la importación y distribución de este tubérculo, fundamental en la dieta de la ciudadanía canaria.

Ante esta situación me vi obligado a desmentir rotundamente este mensaje tan dañino e incierto  y a apoyar las  declaraciones hechas previamente por el consejero insular Miguel Hidalgo. La prohibición solo afecta a las papas que llegan a Canarias desde Inglaterra y no desde otros países productores como Egipto, Marruecos o Israel. Y tengo que decir que este mensaje se lanzó probablemente con la intención de generar una alarma social y política que favoreciera la flexibilización de los controles fitosanitarios a la importación de papas, además de intentar conseguir que se levantara la prohibición de entrada de los contenedores retenidos en el puerto de Las Palmas. Sumado a todo esto, algunos medios de comunicación se hicieron eco de la alarma inducida y les dedicaron portadas y amplios espacios informativos. Amplificaron la manipulación.

Como suele pasar con este tipo de declaraciones alarmistas, se produce una “profecía autocumplida” o “efecto Pigmalión”: el mensaje causa alarma entre la población que se lanza a los supermercados, mercados y fruterías a comprar grandes cantidades de papas ante el supuesto riesgo de desabastecimiento y se empiezan a provocar tensiones y riesgos en el suministro. Esto hace que comience la especulación y suba mucho el precio de la papa (incluso se ha llegado a ver por encima de los 5 euros el kilo), lo que obliga a algunas superficies a  restringir la cantidad de papas que se pueden comprar por persona. Algunos desaprensivos intentaron, incluso, comprar papas en los comercios de venta para revenderlas.

Ocurre, además, que estamos en un momento en el que hay muy poca producción local. En este momento, la papa de Gran Canaria, que se consume fundamentalmente de abril hasta agosto, se ha vendido mucho más rápido este año –incluso se ha comercializado en Tenerife-, por lo que casi no quedaba producto local en el mercado, apenas un 1% o 2%.

Más allá de las consecuencias inmediatas de este hecho, como es el incremento de precios, creo que esta situación debería servirnos para seguir haciendo una profunda reflexión sobre la imperiosa necesidad de avanzar hacia la soberanía alimentaria en Gran Canaria y Canarias. Pero ¿qué es la soberanía alimentaria de la que llevo tantos años hablando?

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), usaba el concepto de “seguridad alimentaria” para referirse a la situación en la que “todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos, inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos, a fin de llevar una vida activa y sana”. Pero la ONG Vía Campesina, con motivo de la cumbre de Roma de la FAO, acuñó el término “Soberanía alimentaria” para referirse al “derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias sostenibles de producción, distribución y consumo de alimentos con base en la pequeña y mediana producción y no en el agroextractivismo”.

Con esta definición Vía Campesina ampliaba el foco, ya que solo es posible conseguir la seguridad alimentaria a través del fomento de la producción local, apoyando a los pequeños y medianos agricultores y ganaderos, con formas de producción respetuosas con el medio ambiente, o evitando la competencia desleal de importaciones de productos subvencionados por las grandes potencias productoras.

Es de sobra conocido que en los dos mandatos que llevo presidiendo el Cabildo de Gran Canaria he situado la soberanía alimentaria como uno de los ejes de mi gobierno. Así, en 2016, consensuamos, diseñamos y pusimos en marcha el Plan Estratégico del Sector Primario de Gran Canaria, con una visión clara “Hacia la soberanía alimentaria: una isla sostenible”, enmarcado en el modelo de Ecoísla. Ese plan se basaba en 5 grandes objetivos estratégicos: mejorar la competitividad de las explotaciones, coordinar el quehacer de las administraciones públicas hacia el nuevo modelo, promover el relevo generacional e impulsar la integración de la mujer en el campo, la sostenibilidad ambiental y la valorización del sector y sus productos.

Los resultados de estas políticas son innegables: según los datos que se registran mensualmente en Mercalaspalmas, donde se estima que se comercializa más del 50% de la fruta y verdura que se consume en la isla, el 34,7% (19.700 toneladas) de la fruta que se vende es de Gran Canaria, así como el 72,9% de las hortalizas, (42.300 toneladas) y el 45,7% (14.300 toneladas) de las papas. En total, respecto a estos productos, el nivel de autosuficiencia llega al 52,3%, unas 76.400 toneladas, aunque en algunos productos como los huevos frescos se alcanza el 80% de autoconsumo.

No obstante, algunos de estos productos, como la famosa papa protagonista de la última polémica, tienen un porcentaje mayor de autoabastecimiento, porque los productores venden directamente a mercados y supermercados, estimándose que el consumo de papa local supera el 60%, y aun así hemos visto que en ocasiones puede no ser suficiente.

Los problemas en las cadenas globales de suministro no son un accidente o una excepción. Ya sea por el bloqueo del Canal de Suez, por una pandemia global, por los cuellos de botella producidos por el aumento súbito de la demanda pos pandemia, por riesgos fitosanitarios o por guerras como la invasión rusa de Ucrania, lo cierto es que periódicamente estamos expuestos a situaciones que ponen en riesgo nuestros suministros.

La propia UE está cambiando su orientación estratégica para depender menos del exterior. Y en unas islas como Canarias es fundamental que sigamos avanzando en ese camino, porque, además, tiene otras muchas consecuencias positivas: genera empleo, impide la despoblación de las zonas rurales, nos ayuda a combatir los incendios forestales (los campos de cultivo son excelentes cortafuegos) y ahorra grandes cantidades de emisiones contaminantes asociadas a la importación de alimentos. Tenemos que concienciarnos en la necesidad de consumir los productos km0, tienen que implicarse más los comercios de venta locales. El ejemplo de las papas viene a recordarnos una vez más la necesidad de seguir avanzando hacia un cambio de modelo. Hacia la soberanía alimentaria.

Nos vamos para el Pino

Vivimos tiempos complicados de incertidumbre política y económica, guerras, pandemias, polarización… Por eso en este contexto son cada vez más importantes los momentos para encontrarnos, para disfrutar y para celebrar lo que nos une, lo que tenemos en común, lo que nos constituye como sociedad y nos reafirma como comunidad.

Pocas ocasiones mejores para encontrarnos que la celebración de las Fiestas del Pino en Teror. La celebración de las fiestas en honor a la Virgen del Pino conjuga el fervor popular con varios de los símbolos más representativos de nuestro pueblo. La manifestación religiosa tiene su origen y su denominación en la flora más representativa, convertida en santuario natural venerado por los antiguos canarios, cubierto por un enorme ejemplar del antiguo pinar que nació de la tierra volcánica. Un ejemplar que destacaba en el paisaje insular, rodeado de dragos, dominando este bosque y la legendaria selva de Doramas, el bosque de laurisilva, manantial del alisio.

Este es otro elemento unido a la fiesta. El agua, la garantía de vida, de felicidad para el campo isleño, la principal industria local que nace en la Madrelagua y Laguna de Osorio. Porque los peregrinos bebían del naciente de agua medicinal que brotaba a los pies de aquel árbol, hasta que un temporal arrancó el pino en 1864.

Y lo es, también, la emigración. El nexo con latinoamérica que renace en nuestros sentimientos a través de la música, recordando el vínculo isleño con la otra orilla,  con la historia compartida.

El Pino tiene la capacidad de unirnos porque conjuga de manera armónica sentimientos diversos. La devoción de quién peregrina para “pagar una promesa” a la Virgen o simplemente para acudir a su cita anual con la patrona de la Diócesis de Canarias, quienes disfrutan con la cultura, la tradición, el folclore y de unas de las romerías con más historia de las islas, o quienes tienen la costumbre de juntarse con sus amigos y familiares y disfrutar con ellos todos los años “caminito de Teror”.

Y es que no podemos olvidar que cada año acuden a Teror, durante las Fiestas del Pino, unas 300.000 personas, 50.000 de ellas a la Romería, unas cifras prácticamente inalcanzables para otras fiestas populares. Son datos que nos ayudan a hacernos una idea de la importancia que tiene para los grancanarios y grancanarios la cita anual en Teror.

Es singularmente relevante el carácter solidario de la Romería – Ofrenda. Cada uno de los 21 municipios de Gran Canaria lleva hasta la villa mariana, como ofrenda, una selección de sus mejores productos. Kilos y kilos de nuestras mejores frutas, verduras, quesos, pescados, carnes, dulces, etc, que posteriormente son repartidos entre las personas que más lo necesitan.

Este tipo de manifestaciones son fundamentales para reafirmar nuestra identidad colectiva como pueblo, para mantener vivas las tradiciones heredadas de generación en generación (la vestimenta tradicional, los oficios artesanos, la gastronomía, la música, los bailes…) y para construir comunidad. Y ayuda a que seamos capaces de rebajar la polarización y a convivir y aceptar la pluralidad y la discrepancia.

Porque seremos más propensos a escuchar, aceptar y tolerar las ideas del “otro” si nos reconocemos como miembros de una misma comunidad, de un mismo pueblo, si valoramos y reforzamos todos los elementos que tenemos en común. Y eso es fundamental en un territorio como el nuestro, en el que tenemos que estar lo más unidos posible para defender nuestros derechos y para exigir soluciones a nuestros problemas. El incendio de hace unos días en Tenerife ha puesto de relieve la solidaridad y el sentimiento de identidad y de pertenencia a este archipiélago anclado en el Atlántico de las instituciones y la sociedad civil de Canarias.

Por todos estos motivos, el Cabildo de Gran Canaria colabora con el municipio de Teror y con los de toda la isla, en la conservación y difusión de los símbolos que nos identifican como pueblo. En especial en la Romería Ofrenda, que este año ofrece una nueva imagen del bello conjunto urbano, con el templo restaurado, frente al que se sitúa el renovado edificio que fuera el punto de encuentro de romeros, donde se encontraba el “Americano”. Una actuación que completa la recuperación de este espacio urbano, uno de los rincones más llamativos de la arquitectura tradicional de Canarias.

Lo escribí el año pasado y lo vuelvo a repetir en este preámbulo a la celebración del Pino de 2023. La fiesta –con el especial significado que tiene para la isla- es una gran oportunidad para renovar objetivos, compartir ilusiones y expresar las convicciones de un pueblo como el nuestro que afronta unido sus retos esenciales de justicia social, progreso e identidad. Porque en los momentos de mayor incertidumbre es esta comunión de sentimientos y objetivos la que ha de guiarnos para que  caminemos juntos y juntas hacia un futuro de progreso. Tenemos que afianzar derechos sociales que nos igualen y permitan el bienestar común y avanzar en ese modelo de ecoísla para Gran Canaria que nos avala un presente y un futuro sin dependencias externas que puedan poner en riesgo nuestro pequeño pero afortunado territorio. Casi nada el reto que tenemos por delante para seguir impulsando el empleo, la lucha contra la pobreza y la igualdad. Para garantizar la seguridad hídrica y  las soberanías alimentaria y energética (con renovables, por supuesto, y rechazando las regasificadoras a las que algunos quieren volver) que aseguren  nuestra supervivencia. Para profundizar en un modelo de desarrollo diversificado ligado a un turismo de calidad y sostenible, a las economías azul, verde y circular, a la investigación y la innovación, a la producción audiovisual, a la reforestación y a la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático…

Otro año más, todos los caminos conducen a Teror, el pueblo más cantado de las islas, la fuente de las tradiciones. Conservemos, respetemos y hagamos de nuestros valores motivo de orgullo. Cuidemos nuestras raíces. Cuidemos Gran Canaria.

Nueva Canarias, el voto útil

El próximo domingo estamos convocados a votar en una de las elecciones más importantes de los últimos años. Estas elecciones son trascendentales porque en ellas no se trata únicamente de elegir entre diversos modelos de gestión, sino que en este caso se está poniendo en cuestión nuestro modelo de convivencia. Los derechos y las libertades que nos han configurado como sociedad y la mayor parte de los principales avances logrados en las últimas décadas, corren el enorme riesgo de ser desmantelados. Afecta al conjunto del estado español, pero afecta de manera singular  a territorios como el nuestro. Canarias se juega su futuro.

Canarias siempre ha sido una tierra acogedora, tolerante, abierta, progresista. Quienes quieren retroceder y volver a épocas oscuras están amenazando también la manera en la que los hombres y mujeres de Canarias concebimos y habitamos el mundo. Incluso durante los años de la dictadura franquista muchos lugares de nuestra Comunidad fueron un refugio de libertad y tolerancia.

La nuestra ha sido una sociedad históricamente multicultural en la que las distintas comunidades nacionales (procedentes prácticamente de casi todos los continentes) han convivido en armonía. Se nos reconoce como referencia internacional para la comunidad LGTBIQ+ y nos hemos convertido en uno de sus principales destinos turísticos.

Pero también somos uno de los territorios que más está sufriendo las consecuencias del cambio climático. Sequías, incendios, pérdida de biodiversidad, fenómenos meteorológicos extremos, aumento del nivel del mar, tropicalización del clima… Según un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, los efectos adversos podrían suponer incluso el 10% de nuestro producto interior bruto.

Por todos estos motivos parece claro que no habrá futuro para Canarias si gobiernan los que niegan los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTBIQ+. O los negacionistas del cambio climático que van a poner en riesgo nuestro sector primario, nuestros ecosistemas, nuestra salud e incluso nuestras playas e infraestructuras turísticas amenazadas ya por inundaciones o aumento del nivel del mar. O los que quieren acabar con el autogobierno  y nuestros fueros y no respetan el habla canaria, ni nuestra cultura, ni nuestras tradiciones.

Pero lo cierto es que tampoco podemos confiar en quiénes han gobernado y no han tenido en cuenta las necesidades y los problemas de Canarias. Quienes han intentado convertir a Canarias en islas cárceles para migrantes. Quiénes han traicionado a un pueblo hermano como el saharaui y hacen concesiones a Marruecos que ponen en riesgo a Canarias.

En definitiva, no podemos confiar en quiénes intentan imponernos políticas desde Madrid sin tener en cuenta nuestra voz, nuestras singularidades y nuestra realidad. Porque algo que tenemos que tener claro es que los problemas de Canarias no los van a solucionar quiénes tienen la lealtad a su partido por delante de la lealtad a su tierra.

Por eso hay que decir alto y claro que, como ha demostrado, Nueva Canarias es una garantía de gobierno progresista allí donde ha tenido responsabilidades de gobierno (una parte importante de los ayuntamientos grancanarios, el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el Cabildo de Gran Canaria o el Gobierno de Canarias en la legislatura que acaba de terminar).  Y lo es también de barrera frente a las fuerzas reaccionarias y neofascistas y las ideas centralistas y neocoloniales de la derecha y la extrema derecha. De la misma manera será siempre una barrera, como hemos hecho visible estos últimos cuatro años, para quiénes no respeten la voluntad de nuestro pueblo.

La avala igualmente el trabajo realizado en las Cortes Generales cuando se le ha dado la confianza por parte de la ciudadanía. Ha jugado un papel clave para conseguir desbloquear la reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias y de nuestro Regimen Económico y Fiscal (REF), para diferenciar la financiación autonómica que nos corresponde de nuestros fueros fundamentales, para conseguir y mantener la subvención del 75% al transporte de pasajeros y al 100% del de mercancías, para que se financiara el cien por cien del Programa de Opciones Específicas por la Lejanía y la Insularidad (POSEI), para obtener subvenciones e incentivos para el riego agrícola, el sector audiovisual, las renovables, las infraestructuras y los equipamientos básicos, etc.

Pero no nos equivoquemos. No podemos ir a votar a la defensiva, ni votar con miedo, solo para parar a la ultraderecha. Tenemos que votar con orgullo y ambición. Porque queremos ser una referencia de respeto, diversidad y convivencia, de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático. Porque queremos demostrar que, aún siendo humildes, podemos mirar al mundo sin complejos y que ahí donde ha gobernado NC se ha mejorado  la vida de nuestra gente.

Pero para eso es imprescindible que Nueva Canarias esté en el Congreso y en el Senado. Que tengamos voz y que se nos escuche y que todos tengan muy claro que si no respetan a Canarias nos van a tener enfrente.  Y defender una solución justa y segura a la crisis migratoria, la financiación del tren de Gran Canaria, la agilización de la implantación de la eólica marina y el rechazo al gas o la cultura y la identidad canaria. También dar respuesta al reto demográfico, avanzar en la creación de empleo y  potenciar la educación y la sanidad públicas, acabar con  la escasez de viviendas, fortalecer la lucha contra la pobreza e impulsar las políticas de cuidados, promover la modernización de nuestra oferta turística, la diversificación de la economía canaria y la cogestión del aeropuerto, negándonos a que se privatice la torre de control. Tenemos que intensificar nuestro papel como región ultraperiférica y ayudar al pequeño y mediano comercio y la industria, aumentar la financiación de las infraestructuras básicas, conseguir financiación para proyectos relevantes de los cabildos y ayuntamientos que mejoren las condiciones de vida de sus habitantes,etc.

Por eso solo hay un voto útil para Canarias, para sus hombres y mujeres. Y ese voto se llama Luis Campos al Congreso de los diputados y Txema Santana y Minerva Alonso al Senado por Gran Canaria. Y se llama como todos los candidatos y candidatas que con valentía hemos dado un paso al frente para defender las siglas de Nueva Canarias en estas elecciones, a pesar de que no es fácil.

Por primera vez en muchos años nos presentamos a las elecciones generales libres de ataduras con el insularismo insolidario y eso nos convierte en la única voz progresista, nacionalista y de obediencia canaria.

Recuerdo que hace dos meses, en un Teatro Cuyás abarrotado en el acto de presentación de mi candidatura, dije alto y claro que estaba convencido de que íbamos a ganar las elecciones e iba a volver a ser presidente del Cabildo de Gran Canaria. Y hoy, como presidente del Cabildo de Gran Canaria, les digo que no tengo ninguna duda de que a partir del próximo 23 de julio vamos a contar con una voz canaria progresista, comprometida y trabajadora en el Congreso de los Diputados y en el Senado.

Gran Canaria, un festival de músicas

Este fin de semana decenas de miles de personas han podido disfrutar del “Granca Live Fest”, el mayor festival musical de Canarias, y una referencia internacional para los géneros urbano y latino, que este año tenía a Rosalía, Sebastián Yatra o Maluma como principales protagonistas de su cartel. Es un ejemplo de la  actividad cultural desbordante de la isla durante todo el año, con un inabarcable programa para todos los públicos y por todo el territorio insular. No hay hoy en Canarias una isla con tantos espectáculos y tantos actos, ni tan multitudinarios, como Gran Canaria. Es una de las razones por las que una multinacional consagrada del espectáculo como el Circo del Sol nos ha elegido una vez más (Meloneras hace tres años y la capital este verano) para traer su espectáculo Ovo a mitad del próximo mes de agosto.

Nuestra isla tiene vocación y tradición de grandes eventos, de vivir las experiencias en comunidad, de celebrar el encuentro, con un público que realmente son muchos públicos con gustos variados, capaz de llenar al mismo tiempo diferentes espacios con ofertas muy dispares. Una realidad que no es una moda o un fenómeno esporádico, sino parte de nuestra identidad inquieta y abierta, que aspira a alcanzar sueños como el de poder contemplar, escuchar y también encontrarnos de imprevisto -en la calle o en la playa- con algunas de las estrellas mundiales de la música, como sucedió con Sting hace unos días.

Esta realidad se consolida como referencia internacional de las giras de artistas y espectáculos  y crece desde hace unos años utilizando los equipamientos culturales y deportivos de los que disponemos, junto a escenarios que se levantan y desmontan en diferentes puntos de la isla. Se trata de un fenómeno que vive un enorme auge y que se constata en el Cabildo con las numerosas peticiones de uso de los grandes espacios de propiedad insular.

Algunos de ellos son los de mayor aforo y con mejores instalaciones del archipiélago, como el Gran Canaria Arena, el Estadio de Gran Canaria, el recinto ferial de Infecar (cuyo proyecto de renovación está en marcha), junto al de Meloneras o el nuevo centro de convenciones de Agüimes, el Auditorio y Palacio de Congresos Alfredo Kraus (unido a la red de auditorios de los distintos municipios),etc. Sin olvidar la red de museos, centros de interpretación y auditorios al aire libre.

Pero llegar hasta este punto no ha sido fácil. Tras el vacío cultural derivado del franquismo, tuvieron que pasar algunos años para recuperar la iniciativa y poner en marcha nuevos proyectos comenzando en 1988 con el Encuentro Teresa de Bolívar, el Festival del Sur Encuentro Teatral Tres Continentes y un par de años después el Festival Internacional de Narración Oral ‘Cuenta con Agüimes’, seguido por el Festival Internacional de Jazz impulsado por el Cabildo y que hoy es un espacio consagrado entre los festivales europeos, aparte de extenderse a todas las islas. El mismo año de su creación se inauguró la primera Universidad de Verano de las islas en Maspalomas.

En el tránsito entre el siglo XX y el XXI, además de mantenerse y consolidarse los ya enumerados, surgen el Festival Internacional de Cine de Las Palmas, el Festival Internacional de Música de Canarias, las temporadas de ópera y de zarzuela, la Gala Drag -de gran repercusión internacional-, el festival Masdanza, el Womad, Temudas, el Festival Internacional de Folklore Villa de Ingenio ‘Muestra Solidaria de los Pueblos’, el Gay Pride y Winter Pride Maspalomas, el Soul Festival de Maspalomas, el ESPAL de Santa Lucía… y muchos otros a lo largo de la geografía insular.

Pero también, desde hace unos años, la isla acoge casi toda la variedad de estilos musicales contemporáneos gracias a citas como el ya mencionado  Granca Live Fest, el Boombastic Festival que se celebró recientemente, LPA Beer & Music Festival, El SUM Festival, el Festival ZERO, el Mojo Festival, Fiestoron, Big Bang Vintage Festival, Santa Catalina Clasics, Rockin Doo Wop Gran Canaria Festival, K-pop Party Gran Canaria etc.  Y no olvidamos aquellos eventos que han desaparecido pero que serán recordados por su enorme impacto como Atlántica o el Campus Rock.

Estas actividades tienen un importante retorno económico para la isla y dinamizan un sector como el cultural, en el que hay mucha precariedad. En todos estos festivales además siempre hay grupos canarios (aunque es un aspecto en el que debemos seguir mejorando) con lo que se promueve la creación musical hecha aquí y se incentiva a muchos jóvenes a seguir creando y desarrollándose personal o profesionalmente en torno a la cultura.

Y no podemos obviar que para un territorio como Canarias la cultura debe ser una apuesta estratégica para su desarrollo sostenible. Un sector que debe ser protegido y promocionado y que ha demostrado sobradamente que puede ser un elemento de dinamización y diversificación económica además de un interesante nicho de empleo, especialmente para nuestra juventud.

Esta reflexión no es un exhaustivo inventario de eventos y equipamientos, de hecho me he centrado específicamente en una modalidad, como son los festivales musicales por su extraordinario crecimiento y proyección en los últimos años.  Una demostración de cómo nuestra sociedad ha hecho suyo el espacio público, el encuentro social, con un importante protagonismo del Cabildo que vamos a consolidar en este mandato.

Derechos humanos con orgullo

Las elecciones municipales, insulares y autonómicas del pasado 28 de mayo dejaron un escenario institucional fuertemente dominado por las fuerzas conservadoras, con un importante aumento de la extrema derecha que va a gobernar, o a determinar gobiernos, en buena parte de la geografía española.

El mes transcurrido desde la cita electoral ha supuesto un goteo incesante de noticias, de lo más preocupantes,  protagonizadas por ultras con discursos que ya creíamos extinguidos, negacionistas de la violencia machista y del cambio climático, machistas, homófobos, racistas y xenófobos… Incluso el nuevo presidente del Parlamento de las Islas Baleares, Gabriel Le Senne, defiende en un artículo la teoría del “Gran Reemplazo”. Se trata de una teoría conspiranoica y neonazi según la cuál existe un plan organizado para reemplazar a la población “blanca” y “católica” de Europa por “árabes” y/ o “musulmanes”.

Y lo peor es que no es una excepción española. Este fenómeno ha llegado a España un poco más tarde que a otros países, ya que la extrema derecha preside los gobiernos italiano y húngaro y forma parte o apoya gobiernos en otros importantes países de la Unión Europea. Y aún con diferencias entre partidos, el denominador común son los discursos de odio contra las minorías, los discursos conspiranoicos y la negación de la evidencia científica.

Sin ir más lejos, el gobierno ultraderechista presidido por Giorgia Meloni ha exigido a los ayuntamientos que dejaran de inscribir a los hijos e hijas no biológicos de parejas del mismo sexo en el registro civil, por lo que muchas parejas homosexuales están teniendo que modificar el registro y los padres o madres no biológicos están perdiendo la patria potestad sobre sus hijos e hijas. Imaginen por un momento el drama que puede suponer para una persona que de la noche a la mañana la dejen  sin derechos de maternidad o paternidad.

En España ya estamos viendo las primeras medidas que apuntan claramente hacia un discurso de odio y persecución contra el colectivo LGTBIQ+. Retirada de las banderas, pretendidas prohibiciones de concentraciones de apoyo, eliminación de las concejalías y consejerías de diversidad y su sustitución por consejerías de familia que van a promover un modelo único y excluyente de familia, etc. Y que a nadie le quepa ninguna duda de que esta será la política del Gobierno de España si Feijóo llega a ser presidente con el apoyo de la extrema derecha.

Éste es el contexto en el que se va a desarrollar la celebración del Orgullo LGTBIQ+, lo que obliga a que sea más reivindicativo que nunca. Ahora bien, es importante dejar claro que no estamos ante ataques o cuestionamiento de derechos de determinados colectivos, o ante debates legítimos entre diversas visiones políticas, estamos ante un cuestionamiento de nuestro modelo de convivencia, de nuestro modelo de sociedad.

Los discursos de odio y el ataque contra determinados colectivos no son más que la avanzadilla de una “guerra cultural” en la que se pretende que retrocedamos décadas en derechos ya adquiridos y que atentan contra los derechos y contra las libertades de la mayoría de la población.  Como planteaba Azahara Palomeque el pasado miercoles 28 de junio en El País, en un artículo titulado “La flecha rota del tiempo”, “el vicio de las fuerzas retrógradas consiste en querer detonar lo poco que nos queda cimentado: el Estado de bienestar, algunos derechos sociales y, en ocasiones, las instituciones”.

Porque lo que están diciendo es que solo cabe un modelo de familia excluyente o una orientación sexual e identidad de género.  Que los derechos más básicos de las mujeres (que no las maten) no van a estar protegidos. Que las personas migrantes no tienen derecho ni a la vida y que las condiciones climáticas van a empeorar hasta límites incompatibles con la supervivencia porque un bulo conspiranoico tiene la misma validez que decenas de años de investigación de miles de científicos. Porque cuando se cuestiona un derecho humano se está cuestionando el conjunto de todos ellos.

Nuestra respuesta ante esta situación no puede ser ponernos a la defensiva. No debemos limitarnos a defender la situación actual o los avances conseguidos en los últimos tiempos. Tenemos que ser ambiciosos, asumir la disputa por la hegemonía cultural y proponer un modelo de sociedad en el que avancemos hacia una igualdad efectiva y en el que mejoremos el bienestar de nuestra gente respetando los límites físicos del planeta. Tenemos que apostar por ampliar derechos.

Y tenemos también que ser autocríticos. Hay mucha gente que lo está pasando mal o que tiene fuertes incertidumbres sobre su situación y que no percibe que las políticas progresistas como la Agenda 2030, las políticas feministas, de lucha contra el cambio climático etc. estén teniendo un impacto positivo en su vida. Y esto hace que  en muchos casos apoye o acepte los discursos ultraconservadores. Tenemos que ser capaces de demostrar con cuestiones concretas que a día de hoy las políticas  progresistas mencionadas son las únicas que nos pueden permitir afrontar los difíciles retos actuales y construir la sociedad que todos y todas queremos. Con motivo del Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+ es necesario recordar el 2º artículo de la declaración universal de derechos humanos: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.” Es decir, los derechos que estamos reivindicando son derechos humanos. Y los derechos humanos no se negocian. Se defienden con orgullo.

La responsabilidad de un tercer mandato

El pasado sábado tuvo lugar el pleno de constitución del Cabildo de Gran Canaria y  mi toma de posesión, por tercera vez, como presidente del Cabildo de Gran Canaria. “Gracias Gran Canaria” fueron mis primeras palabras. Gracias por la confianza renovada, por el esfuerzo compartido y por la complicidad sostenida durante estos ocho años que, aunque muy duros,  han sido apasionantes y fructíferos.

Solo puedo devolver tanto afecto y compromiso prometiendo, una vez más, mi lealtad insobornable a las necesidades y derechos de cada una de las grancanarias y grancanarios que compartimos la pasión de vivir en la isla de nuestra vida.

No tengo espacio para referirme a las miles de personas que me gustaría citar por su nombre, darles un abrazo y repetirles que asumo este nuevo mandato como presidente del Cabildo de Gran Canaria con fuerzas e ilusión para devolver con dedicación, cercanía y pasión tantas esperanzas confiadas. Las 90.281 personas que votaron a la candidatura que encabezaba tienen todo mi agradecimiento, aprecio y consideración. También las que votaron a otros grupos porque expresan una conducta cívica y comprometida con el Cabildo, con la isla y con la democracia.

Gobernaremos para todos y todas y tengan la seguridad de que todos los grupos políticos presentes en esta institución, porque así lo ha decidido la ciudadanía, ejercerán  sus responsabilidades como oposición con los recursos y el respeto que así se establecen en un estado de Derecho

La tarea de transformación de Gran Canaria, que la ciudadanía ha reconocido, no hubiese sido real sin el equipo de consejeras y consejeros que han conformado el gobierno de la isla en estos últimos ocho años junto a directores, asesoras, trabajadores y trabajadoras que durante el mandato se han entregado con profesionalidad, integridad y colaboración a esta hermosa tarea colectiva.

El esfuerzo compartido es la mayor fuente de satisfacción entre las personas y esta experiencia nos ha marcado para siempre en beneficio de Gran Canaria y de su gente. Y en este reconocimiento me detengo también en los 21 alcaldes y alcaldesas de Gran Canaria con quienes nos hemos fundido en los tiempos más difíciles para atender, socorrer y recuperar a miles de personas, de empresas y entidades que las crisis habían dejado en la soledad, el desamparo o el desconcierto.

Hemos sido primero de Gran Canaria que de nuestros partidos y la isla lo ha notado y lo ha premiado. Hoy el Cabildo de Gran Canaria es más municipalista que nunca, tal vez porque aplico todas las enseñanzas aprendidas en mi Agüimes natal y me siento alcalde junto a los alcaldes y alcaldesas de nuestra isla.

Y tengo que celebrar y agradecer también que en Gran Canaria, y para conformar el nuevo gobierno de la isla los próximos cuatro años, las fuerzas políticas mayoritarias, PSOE y Nueva Canarias, hayan actuado con responsabilidad y respeto a la voluntad popular.

No quiero terminar este capítulo de reconocimientos sin agradecer su apoyo, su abrigo, a Nueva Canarias, a Roque Aguayro,  a mis amigos y amigas, a mi familia, a mis padres y, desde luego, a Maribel y a Ardiel por su apoyo constante, por sus sacrificios, por tanta entrega.  Sin ellos sería imposible haber recorrido este camino y pensar en nuevos retos. Su generosidad es infinita, mi amor también.

Y con estas energías renovadas nos disponemos a avanzar en la culminación de tareas iniciadas y decisivas, a iniciar otros compromisos que la isla necesita y están en nuestras manos. En cualquier caso a avanzar hacia la Gran Canaria de progreso que soñamos y proyectamos y que empieza a descubrirse para satisfacción de todas y de todos.

La isla que impulsamos tiene que seguir integrando a toda su gente y reduciendo desigualdades, ofreciendo oportunidades de vida a quienes vivimos aquí, asegurando que ninguna mujer es víctima de la violencia de género, garantizando la sostenibilidad ante los desafíos del cambio climático, dinamizando la actividad socioeconómica y protegiendo a las pequeñas y medianas empresas canarias que son las mayores generadoras de empleo. Tenemos que aprovechar el talento que vive entre nosotros y sobretodo de las generaciones jóvenes que nunca tuvieron tanta formación.

Hacer más sostenible el turismo que estructura un sector decisivo de nuestra economía, consolidar la isla de arte que nos convierte en referencia internacional y asentar todos los elementos de identidad cultural que hacen de Gran Canaria Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera.

No es fácil que en el Cabildo de Gran Canaria la ciudadanía renueve la confianza en su gobierno. El cambio de mayorías ha sido casi una constante en la etapa democrática. Por eso, tiene más valor y debemos leer bien qué se ha reconocido y valorado en este periodo para que fuera confirmado en las urnas. Creo que se ha percibido una institución cercana, sensible con las dificultades y comprometida con nuestra gente en los momentos más duros. Y se ha percibido también un proyecto, una mirada a medio y largo plazo. Se ha percibido que Gran Canaria tiene un Plan.

En la crisis de 2020 decidimos poner los recursos del Cabildo que estaban en los bancos a disposición de quienes lo necesitaban, sin economicismos que deshumanizaran nuestra acción. El Plan de Medidas de Emergencia cuando el Covid nos llevó a la parálisis, los distintos programas de inversión pública para reactivar la economía y para proteger a los más vulnerables o los planes de cooperación con los municipios, hicieron visible a un Cabildo que a lo largo de la historia, a veces, ha aparecido demasiado invisible o lejano.

La ciudadanía insular también comprobó que la isla evolucionaba, que avanzaba hacia una transformación económica paralela a una potenciación de los cuidados, la inclusión y la igualdad. Tenemos claro por dónde transitar. La isla está en marcha y anda por una senda firme, segura y con proyección de futuro. “…Que tiene el mayor mar como camino…”, como escribió Alonso Quesada

La diversificación económica presenta sus primeros frutos y deja de ser un eslogan para convertirse en realidades como las de las economías azul y circular, la industria audiovisual, la movilidad sostenible, la modernización y la digitalización turística, la adaptación y la mitigación de  los efectos del cambio climático, la biotecnología, el conocimiento y la proyección inteligente de la isla, la triple transición energética, hídrica y alimentaria, el impulso a la industria y el comercio locales, los cuidados, la igualdad, la inclusión social…

El objetivo del mandato que acaba de finalizar fue consolidar un modelo ecosocial en nuestra isla y además, mejorar sus infraestructuras, sus servicios y sus políticas públicas para garantizar los derechos universales. El mandato que iniciamos debe permitirnos extender y afianzar la ecoísla que orienta nuestro proyecto y la acción de gobierno.

Pero no queremos trabajar obviando la realidad que nos rodea. Frente a soluciones populistas o neofascistas quiero presidir un gobierno que amplíe los derechos de las personas, la igualdad de oportunidades y el autogobierno de nuestras islas. Hablamos de un gobierno de Gran Canaria que garantiza continuidad, pero no es continuista porque tiene objetivos ambiciosos, promete eficiencia para culminar y acortar plazos, modernidad para afrontar nuevos retos que garanticen futuro, determinación para encontrar financiación de proyectos estratégicos, fortaleza y firmeza para defender los derechos de Gran Canaria y diálogo para que toda la sociedad grancanaria sienta como propia la acción de este Cabildo.

El Gobierno del Cabildo que ahora comienza su andadura garantiza lealtad institucional a los gobiernos autonómicos y central con los que tenemos una relación necesaria y obligada porque hay proyectos supramunicipales que requieren de negociación y colaboración. Y al mismo tiempo, reclamo de todos el respeto a la voluntad de Gran Canaria que ha confirmado una orientación política progresista que este gobierno desarrollará con la firmeza y la responsabilidad de un gobierno democrático.

No queremos retroceder, ni volver a políticas especulativas que contradigan el avance rápido hacia el modelo progresista de ecodesarrollo que demandan los tiempos nuevos que vivimos… Descarbonización, diversificación económica sostenible (con las soberanías estratégicas que demanda la realidad insular), igualdad, equidad y justicia social, solidaridad, participación, identidad cultural…

El Cabildo de Gran Canaria a lo largo de sus 110 años de existencia ha sido defensor de los fueros y de los anhelos de nuestra gente. En tiempos de bonanza y de dificultad el Cabildo supo liderar unas veces, y respaldar otras, las ansias de libertad, autogobierno y bienestar que el centralismo insular o estatal dificultaban o literalmente impedían.  Y con la legitimidad del respaldo democrático renuevo mi promesa de ser fiel a esta historia, a este legado y a esta impronta que ha servido para el engrandecimiento de la isla a la que represento.

No nos desviaremos ni un ápice de esta trayectoria. Nos espera una tarea apasionante, facilitar una Gran Canaria mejor, más cohesionada, próspera, verde, igualitaria y creativa cuando nos asomemos a 2027. Nos disponemos a asumir este compromiso histórico. Y les digo que vale la pena dedicar una parte de nuestras vidas a ello.

Pacto por Gran Canaria

El pasado jueves, Augusto Hidalgo por el Partido Socialista y yo en nombre de Nueva Canarias, firmamos el acuerdo para gobernar el Cabildo de Gran Canaria durante los próximos 4 años. Con el nombre de “Pacto por Gran Canaria. Cuidando Gran Canaria, hacia un futuro sostenible” se trata del tercer acuerdo consecutivo que se firma en la institución entre ambas fuerzas, lo que nos sitúa ante el mayor periodo de estabilidad, progreso y desarrollo que ha vivido la isla en su historia democrática.

Los resultados electorales del pasado 28 de mayo nos invitan a conformar un nuevo gobierno estable entre dos organizaciones políticas progresistas. Este nuevo gobierno priorizará la transformación de la isla y la defensa de los intereses comunes de nuestra gente durante este mandato de 2023 a 2027.

Tenemos un compromiso con el modelo de isla que la ciudadanía ha respaldado en las últimas elecciones en las se ha renovado la confianza en el Gobierno de la isla para completar proyectos ya iniciados, para avanzar en nuevos compromisos sociales y para ganar un futuro sostenible.

En los últimos ocho años hemos transitado hacia una isla más verde, más soberana, más cohesionada socialmente, con más recursos culturales y patrimoniales y con mayor proyección internacional. Somos referencia en transición energética, en creación de empleo, en políticas sociales, en conservación del territorio, en diversificación de la economía, en el progreso de la economía azul, en economía circular…

En estos tiempos de incertidumbres democráticas y crisis económicas, el Cabildo de Gran Canaria ha jugado y quiere seguir jugando un papel clave de cercanía y sensibilidad con las grancanarias y grancanarios que han padecido o siguen sufriendo condiciones muy duras en su vida o en su actividad laboral o económica.

Durante este tiempo hemos garantizado estabilidad política, cercanía y agilidad para responder a las enormes inseguridades y desafíos de nuestra población. Hemos dedicado especial atención a los problemas reales de nuestra gente sin distraernos en asuntos secundarios o turbios y hemos asumido nuestra responsabilidad en la defensa de los intereses de Gran Canaria sin obediencias o dependencias partidistas. Esta experiencia nos acredita para ganar los retos programados en el mandato que ahora iniciamos.

Una seña de identidad de este nuevo gobierno insular tiene que seguir siendo la colaboración estrecha con los 21 municipios de Gran Canaria y con la sociedad civil organizada en torno a las pymes, los sindicatos y el tercer sector. En resumen, con el conjunto de la ciudadanía grancanaria. Las grandes decisiones deben tomarse desde el consenso y la prioridad del interés general.

Ante los cambios políticos que se están produciendo en Canarias estaremos atentos a la defensa de los derechos de Gran Canaria para evitar olvidos y desequilibrios. Nos mantendremos vigilantes para impedir retrocesos en los avances sociales alcanzados. Nos opondremos a todas aquellas políticas que profundicen en la desigualdad y el cuestionamiento de los servicios públicos universales que garantizan la equidad social en un Estado de Derecho.

Queremos involucrar a todos y todas las grancanarias en nuestra acción de gobierno, porque su futuro, su bienestar, su calidad de vida y empleo dependen de un trabajo compartido. Necesitamos contar con su apoyo, su confianza y su compromiso para seguir siendo el vehículo que abra el camino y dé paso a ese deseo colectivo de ir construyendo una ecoísla.

El mundo está en un momento de cambio y agitación que nos afecta. No nos podemos quedar impasibles ante sus efectos y amenazas. Las diferentes crisis están poniendo en cuestión nuestra prosperidad, la acción climática y la democracia.

Pero estamos a tiempo de ponerle freno y remediarlo. Es muy importante, por tanto, no solo la fortaleza económica sino también la redistribución de la riqueza, la reducción de las tensiones sociales en tiempos de cambios vertiginosos y la confianza en nuestra democracia.

Este gobierno insular que ahora se conforma será contundente en la defensa de los valores democráticos y en la denuncia de todas las acciones y propuestas que la extrema derecha pretende extender para reducir nuestras libertades y los derechos colectivos.

Estos retos son inmensos, interrelacionados y exigentes en su simultaneidad. Darán forma a la isla y a su sociedad durante mucho tiempo. Si gestionamos bien estos cambios también ofrecerán grandes oportunidades. Es tarea de este Gobierno insular dar impulso político y orientación a las dinámicas sociales y económicas necesarias para aprovechar estos desafíos.

Queremos potenciar el mayor de los consensos sobre la utilización de los recursos para reducir el impacto del actual modelo de desarrollo en la isla. Haremos hincapié en combatir el cambio climático mediante la reducción de emisiones, la transición energética justa y la inversión y el empleo verdes. Se trata de equilibrar los factores económicos, sociales y medioambientales que fundamentan un desarrollo sostenible para así garantizar la mejora  del nivel de vida de todas las generaciones.

Para todo ello hemos estructurado un programa en 16 ejes estratégicos -“firmes en la defensa de los intereses de Gran Canaria”- que agrupan los principales retos a afrontar en estos cuatro años. Estos ejes son la lucha contra las desigualdades y la promoción de políticas de atención a las personas; el desarrollo de la ecoisla y la lucha contra el cambio climático; el fortalecimiento  del empleo, el desarrollo y la diversificación económica y la isla del conocimiento, la investigación y la innovación. Una Gran Canaria descarbonizada, igualitaria e inclusiva. Una isla con soberanía alimentaria, que conserve y valore su territorio y promueva el desarrollo del turismo sostenible. Una ecoísla de la cultura y el deporte y de oportunidades para todos y todas. Una isla con viviendas asequibles, solidaria, con servicios públicos bien gestionados y de referencia en valores democráticos y participativos.

Sin duda, un acuerdo ambicioso a la altura de la confianza que 170.937 grancanarios y grancanarias depositaron en los dos partidos que lo firmamos. Un acuerdo por Gran Canaria que aspira a seguir cuidando la isla y a vislumbrar un futuro sostenible para sus gentes.

Gran Canaria, bastión de progreso

Las elecciones municipales, insulares y autonómicas han supuesto, sin lugar a dudas, un avance de las fuerzas conservadoras tanto en Canarias como en el conjunto de España. Es indiscutible que los partidos de derecha en las islas han experimentado un incremento o bien de votos (en el caso de Vox) o bien de poder institucional (en el caso de Coalición Canaria) o bien de ambos (en el caso del Partido Popular).

Necesitamos de un análisis en mayor profundidad sobre las causas de este resultado, aunque es evidente que parece sustentarse en un fuerte descontento y malestar social acumulado desde la pandemia y acrecentado con el encarecimiento de la vida como consecuencia de la inflación y los bandazos de un Gobierno de España enfrentado y, en ocasiones, errático… Tiene que ver también, desde luego, con la ola reaccionaria internacional que agita a la práctica totalidad de Europa y el planeta.

No obstante, en este escenario involucionista destaca singularmente, por lo contrario, la isla de Gran Canaria. Aquí las fuerzas progresistas han mantenido la mayoría en las dos principales instituciones de la isla, (el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria) y, a falta de cerrar acuerdos municipales, se mantendrán gobiernos progresistas en ayuntamientos como Gáldar, Guía, Santa Lucía de Tirajana, Valsequillo, Agüimes, Arucas, Tejeda,  Santa Brígida y, previsiblemente, San Mateo, Agaete y Firgas.

Sin embargo, debo reconocer que me entristece especialmente la situación de Telde, en la que parece que van a volver al gobierno local los que protagonizaron los años más negros de esa localidad, caracterizados por la corrupción y una mala gestión que casi lleva al ayuntamiento a la bancarrota. Y Telde, donde se ha hecho un esfuerzo ingente por sanear las cuentas, es un municipio fundamental para Gran Canaria, por población o tejido económico e industrial.

Pero, ¿por qué se produce esta excepción grancanaria en medio del paisaje postelectoral de Canarias? Evidentemente las razones son múltiples y en muchos municipios responde a dinámicas exclusivamente locales. Ahora bien, creo que existe una serie de razones generales que ayudan a explicar la resistencia de las fuerzas progresistas en Gran Canaria.

La primera y más importante es que Gran Canaria tiene un modelo. No voy a detenerme explicando una vez más las bases del proyecto de desarrollo sostenible que defendemos para la isla, pero sí quiero recalcar que hemos sido claros y coherentes en su defensa y ejecución. Es una propuesta compartida por una mayoría social que se ha ido construyendo de la mano del resto de instituciones y de la sociedad civil y esto es algo que sin duda la ciudadanía valora.

Hemos sido capaces de poner de acuerdo y colaborar con ayuntamientos de todo signo político en  los asuntos estratégicos para la isla como Salto de Chira, el impulso de Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, las inversiones del Fondo de Desarrollo de Canarias y el Plan de Cooperación con los Ayuntamientos y Mancomunidades, el Marco Estratégico por la Igualdad “Gran Canaria Infinita”, o el Pacto de las Alcaldías por el Clima y la Energía.

También supimos unirnos para hacer frente a las devastadoras consecuencias del incendio de 2019 a través del programa “La Cumbre Vive” y respondimos de manera rápida y efectiva en los peores momentos de la pandemia, con una amplísima batería de medidas sociales y económicas para paliar sus efectos y para impulsar la recuperación posterior.

Este Cabildo ha puesto en marcha ambiciosas acciones y ha colaborado estrechamente con organizaciones empresariales, como la Cámara de Comercio, en diversas iniciativas de desarrollo económico y de apoyo al tejido económico local. Esto ha sido fundamental para conseguir las buenas cifras de generación de empleo que tenemos. En tiempos en los que la polarización y la crispación están aumentando la desafección ciudadana hacia la política, creo que esta manera de trabajar ha sido reconocida por la mayoría de la ciudadanía de la isla.

Y casi sin tiempo para analizar los resultados electorales, Pedro Sánchez anunciaba una convocatoria de elecciones generales exprés, que va a provocar que se mezclen las negociaciones de los gobiernos locales, insulares y autonómicos con la precampaña y la conformación definitiva de las candidaturas para las elecciones generales.

Son unas elecciones trascendentales en las que se va a decidir si la encargada de gobernar España, en un momento en el que nos jugamos el futuro, va a ser una coalición ultraconservadora (un PP muy conservador apoyado en la ultraderecha de Vox) o no. Entiendo que el actual Gobierno de España ha tenido muchas actuaciones cuestionables, muchas de ellas con Canarias (quiso convertirnos en una isla cárcel, intentó introducir el gas por la puerta de atrás en las islas, dilató la búsqueda de alternativas para la acogida de menores migrantes, cambió las relaciones con Marruecos sin contar con Canarias y traicionando al Sáhara…) pero la alternativa no puede ser un gobierno reaccionario de retroceso en las reformas laborales, la lucha contra la violencia de género, los derechos LGTBIQ+, el avance de las autonomías, el combate al calentamiento global, la penetración de las energía renovables…

Tenemos que empujar para tener un gobierno de progreso y sobre todo para que podamos contar con una presencia necesaria del nacionalismo progresista – como el que representa Nueva Canarias- en el Parlamento español que defienda los intereses de Gran Canaria y de Canarias, una tierra que necesita de políticas verdes, progresistas y justas para poder tener futuro.

Y en este sentido creo que la experiencia de Gran Canaria puede ser una referencia. Que confirma que  se puede gobernar desde la izquierda y con un programa abiertamente progresista y verde al tiempo que se construyen amplios consensos sociales, políticos e institucionales. Que la población es capaz de diferenciar con su voto y premiar los proyectos claros y coherentes. En definitiva, tener en cuenta todo aquello que ha ayudado a que hoy por hoy podamos considerar a Gran Canaria como un bastión de progreso.

Gracias, Gran Canaria

Gracias Gran Canaria. Gracias a las 90.281 personas que apoyaron con su voto a la lista de Nueva Canarias y que nos otorgaron la victoria en las elecciones insulares del pasado domingo. Esos apoyos nos sitúan ante el hecho histórico de ganar por tercera vez consecutiva la presidencia y poder, por primera vez en la historia de la democracia posterior al franquismo en Gran Canaria, estar 12 años al frente de la institución. También quiero darle las gracias a los hombres y mujeres que apoyaron al resto de fuerzas progresistas que componen el Gobierno, pues su voto también ha sido fundamental. Y también a la ciudadanía en general que se acercó a las urnas para votar y ejercer ese derecho que tanto costó  conseguir y que ahora afronta riesgos en buena parte de este planeta.

Ha sido fundamental la renovación de esta confianza porque nos va a permitir darle continuidad al proyecto de transformación social, económica y ecológica que iniciamos en 2015, al que denominamos ecoísla. Este será el mandato en el que terminemos Salto de Chira, dando un paso definitivo para completar la transición energética en Gran Canaria y sentar las bases para tener un sistema 100% renovable así como garantizar el agua para el sector primario y, por tanto, la soberanía alimentaria, la lucha contra los incendios y la conservación de los ecosistemas.

Será el mandato en el que completaremos -y ampliaremos- las 1.600 plazas sociosanitarias proyectadas, dotándonos de un sistema puntero de atención a la discapacidad y a la dependencia, lo que además tiene otros efectos sociales, de creación de empleo, de alivio de la carga de cuidados para miles de mujeres o de mejora de la conciliación.

Van a ser los cuatro años en los que vamos a bregar por darle el impulso definitivo al tren, garantizando su financiación para revolucionar la movilidad sostenible de la isla. O en los que inauguraremos el Museo de Bellas Artes (MUBEA) que se convertirá en una referencia indiscutible de la cultura canaria. También queremos lograr la consecución de Guguy como el primer Parque Nacional de Gran Canaria, la ampliación de Infecar y el estadio de Gran Canaria, el polo de desarrollo azul de Taliarte, el radiotelescopio de Temisas, el desarrollo de la energía eólica marina, la modernización turística, la isla inteligente, el sector audiovisual, la industria y el comercio, la economía circular, la adaptación y la mitigación de los efectos del cambio climático…

Son solo algunos ejemplos de los cientos de iniciativas y proyectos que vamos a poder culminar o impulsar gracias a que existe hoy en Gran Canaria una mayoría social de progreso que quiere seguir construyendo la isla que hemos soñado: con soberanía, con justicia social y con sostenibilidad.

Pero debo reconocer que se trata de una victoria agridulce, ya que se produce en un contexto de retroceso y de victoria generalizada de las derechas en su conjunto y de la derecha más reaccionaria. Aunque en Gran Canaria hemos logrado salvar la mayoría de los gobiernos de progreso, no podemos obviar que lo más probable es que se constituyan, en la comunidad autónoma y en buena parte de los cabildos, gobiernos de derechas y de retroceso y  que la extrema derecha se consolide  entrando con fuerza en casi todas las instituciones.

Tenemos que estar atentos, en guardia. La sostenibilidad de un territorio no se entiende sin la protección de los más vulnerables y la defensa de los valores democráticos. Combatiremos con todos los instrumentos democráticos a nuestro alcance  el negacionismo del cambio climático, de la violencia machista o de los derechos LGTBIQ+ y los ataques a los derechos de los trabajadores con una contrarreforma laboral o la limitación del autogobierno en territorios como Canarias.

Seguiremos defendiendo a Gran Canaria y sus fueros como cuando quisieron convertirnos desde la UE y el Gobierno de España en una isla cárcel para migrantes, instalar molinos eólicos muy cerca de la costa sin respetar nuestro medio marino, introducir el gas en las islas o cuando cambiaron las relaciones con Marruecos traicionando al Sáhara, lo que supone, además, un serio riesgo para Canarias en muchos aspectos.

Nos mantendremos firmes, igualmente, en la defensa de nuestra isla frente a cualquier medida que ponga en riesgo los equilibrios entre los distintos territorios insulares – ya lo intentaron en la legislatura de 2015 a 2019-  y seguiremos trabajando codo con codo con la ciudadanía, las pymes, las oenegés, las organizaciones sindicales y empresariales y los veintiún ayutamientos grancanarios.

En el Cabildo de Gran Canaria hemos demostrado que un gobierno de progreso puede generar el apoyo de una mayoría social con un proyecto claro y definido de ecoísla. Que  ha trabajado para generar consenso social en torno a las medidas que propone y que gobierna teniendo en cuenta las diversas sensibilidades de la sociedad civil.

Por mi parte,  prometo que no defraudaré la confianza que han vuelto a depositar en mí. Que el Cabildo de Gran Canaria seguirá siendo un bastión de progreso, no solo para la isla sino para el conjunto de Canarias. Que vamos a defender con todas nuestras fuerzas los intereses de Gran Canaria frente a cualquier ataque, venga de donde venga. En definitiva, vamos a hacer valer la voluntad de la mayoría de grancanarios y grancanarias que han manifestado que quieren que su isla siga siendo un referente de sostenibilidad, bienestar, equidad social y progreso. De nuevo, gracias, Gran Canaria.

Ganando el futuro

Gran Canaria lidera Canarias por primera vez en mucho tiempo. En creación de empleo, en energías renovables, en producción y consumo de producto local, en creación de plazas sociosanitarias, en políticas de igualdad, en producciones audiovisuales…  Esta nueva situación de Gran Canaria es la que nuestra gente percibe, la que nos llena de esperanza porque estamos ganando el futuro para nosotros y para nuestros hijos y nietos, para nuestras hijas y nietas.

Y con estas certezas, con estos cimientos, me presento a la reelección con un equipo competente, ilusionado, que combina experiencia y juventud. Un equipo con experiencia en gestión municipal y que representa a todas las comarcas de la isla, desde la capital a la cumbre, desde el norte a Maspalomas.

Estamos satisfechos porque Gran Canaria respira un nuevo tiempo y el reloj del cabildo está en la hora de su gente. Este equipo que se presenta se compromete a culminar, ensanchar y completar una tarea que puede ser histórica para ganar el siglo XXI.

Tenemos que completar el Plan Sociosanitario con las mil plazas iniciadas. Llegaremos a más de 2.000 en el próximo mandato. Vamos a desarrollar el tren como sistema de movilidad sostenible impulsado con hidrógeno verde que nos garantice un medio limpio y moderno de transporte. 

Finalizaremos y pondremos en funcionamiento el Salto de Chira, uno de los proyectos más importantes de los que se han acometido en la historia de Gran Canaria. Un paso histórico hacia la soberanía energética – es la garantía necesaria para la penetración de la eólica marina- y la seguridad hídrica, ya que garantizará el agua en las presas. Trabajamos para mejorar la depuración de agua con la intención de aprovechar para nuestra agricultura el 100% de las aguas disponibles y avanzar en la soberanía alimentaria. Incorporar las renovables a la desalación y regeneración  de aguas y así rebajar los costes de producción.

El impulso a la economía circular va a ser una prioridad y vamos a alcanzar los porcentajes de reciclaje que determina la Unión Europea. Somos la isla que más recicla, pero tenemos que ser más ambiciosos. No podemos seguir consumiendo territorio para enterrar residuos, ni seguir llenando nuestro medio de microplásticos. 

Gran Canaria Isla Inteligente seguirá completando sus objetivos en innovación tecnológica e investigación y  avanzará en la sociedad de la información y la comunicación. Se trata de una apuesta transversal que permite crear nuevas oportunidades de empleo, hacer más competitiva nuestra economía, mejorar nuestros servicios públicos y consumir menos recursos. 

Reforzaremos la colaboración con las organizaciones universitarias e institutos investigadores para seguir impulsando la I+D+i. Para Gran Canaria es imprescindible basar su economía en el conocimiento de tal modo que pueda afrontar con garantía los retos de futuro. Impulsaremos los parques tecnológicos y el parque aeroportuario como gran espacio estratégico de producción.

Expondremos en el nuevo Museo de Bellas Artes de Gran Canaria los extraordinarios fondos artísticos que son de propiedad del Cabildo desde hace más de un siglo. Después de conseguir la declaración de Patrimonio Mundial para el paisaje cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria,  ahora vamos a por la consecución del Parque Nacional de Guguy.

Exigiremos al Gobierno canario las obras de adaptación de la Avenida Marítima de nuestra capital para resolver la salida de la Isleta, del Sebadal y del túnel Julio Luengo así como los problemas de tráfico de la GC1, GC2 y GC3.

El Cabildo, en colaboración con los ayuntamientos, impulsará políticas públicas de vivienda para facilitar el acceso a jóvenes y trabajadores y trabajadoras que en este momento ven cerradas sus posibilidades de comprar o alquilar. Seguiremos situando los cuidados, la igualdad y la lucha contra la violencia de género como compromisos transversales del Cabildo de Gran Canaria. Y no cejaremos en la lucha contra el desempleo y la pobreza  que aún afecta a un número importante de hombres y mujeres de nuestra tierra.

Seguiremos levantando la voz para que Gran Canaria sea respetada por el Gobierno central y el Gobierno canario cuando se trate de decidir las inversiones, ordenar la inmigración, definir la mediana que nos separa de Marruecos o garantizar la aplicación de nuestros derechos económicos y fiscales. Solo nosotros hemos hablado claro porque no dependemos de nuestros jefes en Madrid. 

El turismo representa una parte importante de nuestro PIB. Tiene que avanzar hacia otro modelo, hacia la modernización de los espacios públicos, alojativos y comerciales, la digitalizacion y la sostenibilidad. Debemos  disponer de mecanisnos de corrección para la huella medioambiental que produce. Gran Canaria debe tener voz y participación en la gestión de nuestro aeropuerto.

Taliarte y su entorno de investigación serán el polo de desarrollo azul estratégico para la isla e igualmente apostaremos por nuevos nichos de economía ligados a los microchips y los combustibles verdes.

No puedo refererirme a todo el programa. Pero la movilidad eléctrica, el comercio y la industria, la moda hecha en la isla, el deporte, la cultura, la modernización de la administración, el patrimonio histórico, el radiotelescopio de Temisas, la solidaridad y el trabajo codo con codo con los municipios, la lucha contra el cambio climático, etc,   seguirán formando parte de nuestro proyecto de trabajo…

No estamos vendiendo la luna. Estamos describiendo realidades y hechos. Nos avala la gestión, la experiencia municipal y la credibilidad de nuestras acciones en el Gobierno de la isla. No todos los candidatos pueden decir lo mismo de su experiencia municipal y de su trabajo.

La tarea que nos espera es apasionante y debemos sembrarla entre todas y todos. Está en las manos de ustedes que el día 28 confirmemos un tiempo de progreso, de justicia y de modernidad que nos permita vivir en Gran Canaria con el orgullo de ser una isla de oportunidades y de referencia. En definitiva, la isla de nuestras vidas.

Estoy absolutamente convencido de que si tratamos con pasión y respeto a esta querida isla nuestra, ella nos lo devolverá con creces. Depende de ustedes que mantengamos el Gobierno de la isla, que gobernemos en los municipios y que estemos en el Parlamento y en el Gobierno de Canarias para coordinar y avanzar en las políticas públicas de desarrollo ecosocial. Y estoy totalmente convencido de que con el apoyo de todos y todas ustedes, el próximo 28 de mayo vamos a volver a ganar las elecciones al Cabildo de Gran Canaria. 

Hacemos Gran Canaria

El pasado miércoles presenté mi candidatura a la reelección como presidente del Cabildo de Gran Canaria y la de los 30 hombres y mujeres que me acompañan. En primer lugar tengo que dar las gracias a los cientos de personas que abarrotaron el Teatro Cuyás y a toda esa gente que nos ha acompañado todo el tiempo durante estos últimos ocho años de transformación y compromiso con Gran Canaria.

Decidí presentarme de nuevo como candidato a la presidencia del Cabildo porque me siento con fuerzas, con ilusión, con ideas y con equipo, para seguir liderando el cambio de Gran Canaria. Tenía la obligación de pensármelo por respeto a mi familia y a ustedes. Y al revisar la energía que me queda y los proyectos en marcha, consideré que valía la pena ofrecerme de nuevo para recoger todas las buenas sensaciones que me llegan diariamente, traducirlas en beneficio de nuestra sociedad y terminar el trabajo empezado y muy avanzado.

La mejoría de Gran Canaria es un esfuerzo colectivo. Ahí están los ayuntamientos, la administración más cercana,  cuidando a nuestra gente en los momentos difíciles. Los mejores ejemplos de dedicación y dinamismo están en las alcaldías de Nueva Canarias como lo reconoce todo el mundo en Teo, Carmen, Francisco, Oscar, Pedro, Paco, Jaime, Chicho y en quienes conforman y lideran coaliciones de gobierno o hacen una oposición responsable. Este impulso municipalista está creando una ola de confianza, innovación y cohesión entre todos los territorios de la isla.

Es el resultado del esfuerzo de miles de trabajadoras  y trabajadores autónomos y de pequeñas y medianas empresas que resisten las dificultades, crean empleo y abren oportunidades de crecimiento. Es fruto de nuestros agricultores, ganaderas, ganaderos o pescadores que aumentan la producción y conservan nuestro territorio. Contamos también con la contribución insustituible de todo el personal  de los servicios sanitarios, educativos, de atención social y dependencia de la isla.

La isla de nuestra vida es la de la innovación y el conocimiento, la que protagonizan las mujeres y hombres de nuestra universidad, los institutos científicos, los centros educativos… La que labran continuamente las mujeres y hombres de la creación cultural que nos convierten en isla de arte. La que conserva y difunde nuestra identidad y nuestro patrimonio cultural. La que vibra con los éxitos deportivos que se suceden como en una catarata mágica y que reflejan una sociedad activa, optimista y sana.

Para avanzar necesitamos una sociedad vertebrada y a eso contribuyen las organizaciones sindicales y empresariales, las organizaciones sociales y vecinales, las organizaciones no gubernamentales decisivas para garantizar la igualdad y los derechos para todas y para todos en los difíciles tiempos que nos ha tocado vivir. Para que esta enorme “orquesta” funcione ha hecho falta un Cabildo de Gran Canaria que escuche, armonice, priorice e impulse las prioridades que dan sentido a una acción colectiva. Gran Canaria tiene un plan, un proyecto de futuro, una senda clara por la que transitar. Por todo esto no podemos detener el impulso, parar la marcha. Al contrario, son metas tan ilusionantes, tan democráticas, tan de futuro que los convoco y las animo con la misma fuerza del primer día a compartir esta pasión que se llama Gran Canaria.

Hace ocho años soñé con una ecoísla.  Una isla con un gobierno abierto, cercano… con políticas de desarrollo sostenible y de justicia y equidad social. He citado en alguna ocasión la frase de Eleanor Roosevelt que dice que “El futuro les pertenece a quienes creen en la belleza de los sueños”.

Soñé una isla verde y sostenible que avanzara hacia la soberanía energética, hídrica y alimentaria. Soñé una isla con más empleo para mucha gente, con jóvenes y mujeres con más oportunidades de vida, apoyado en la innovación, en las economías azul, verde y circular, en sectores emergentes como el audiovisual, en la movilidad pública, en la industria y el comercio local, en el turismo sostenible, en el reverdecimiento de nuestro territorio, en la mitigación y adaptación al cambio climático… Soñé nuevos centros para nuestros mayores y mejor atención a las personas dependientes. Soñé una isla que se reconociera patrimonio de la humanidad. Soñé una isla que tuviera voz propia y no fuera silencio amordazado.

Los sueños se alcanzan con trabajo, equipo, proyecto y honestidad. Y hoy nos encontramos que Gran Canaria lidera aspectos decisivos en la vida de cada uno de nosotros.

Gran Canaria lidera la creación de empleo en Canarias con un crecimiento del 12%; se han creado 42.000 nuevos empleos y alcanzamos las 397.000 personas ocupadas, lo que supone un máximo histórico. Aumenta el empleo de las mujeres y de los jóvenes. Todo esto no sería posible sin la potente inversión del Cabildo de Gran Canaria, con más de 1.500 millones de euros en estos cuatro años. También hay una importante inversión privada, que encuentra en la estabilidad política de la isla y en nuestro apoyo a la diversificación económica una garantía y un atractivo para la inversión y la generación de empleo.

Y el avance de la ecoísla tiene su cara más visible en el progreso de la soberanía energética, hídrica y alimentaria. Estamos a la cabeza de Canarias en la penetración de energías renovables porque representan el 24% del total de la energía utilizada. La mitad del autoconsumo y de las fotovoltaicas de Canarias están instaladas en Gran Canaria. Somos la única isla que tiene un acuerdo para la instalación de las energías eólicas marinas, respetando las demandas de los sectores afectados gracias a la posición firme, haciendo oír su voz, del Cabildo de Gran Canaria.

Y nada de esto sería posible sin el Salto de Chira que será la gran central hidroeléctrica de almacenamiento que nos permitirá descarbonizar Gran Canaria dejando de quemar petróleo contaminante y además disponer del agua que necesitamos para regar las cuencas de Tirajana, Mogán, Tejeda y Artenara y todas las medianías de Gran Canaria.

Por el cambio climático, Gran Canaria ha visto aumentado su riesgo de desertización. Para evitar sus consecuencias hemos avanzado decididamente en garantizar nuestra seguridad hídrica con más de 100 millones de inversión en nuestra isla. Ahí tenemos un gran reto para los próximos años. Disponemos de agua para mantener y aumentar la superficie cultivada y queremos que el agua de la cumbre se quede en la cumbre.

Y el sueño de avanzar hacia la soberanía alimentaria también se está consiguiendo. Hemos crecido en 752 hectáreas en producción agrícola cuando en el conjunto de Canarias se ha retrocedido en 42.000. La colaboración del sector comercial y la ciudadanía para promocionar y consumir nuestros productos agrícolas es fundamental y lo agradezco. En este ambiente se ha producido una explosión de nuestra gastronomía y de nuestras cocineras y cocineros prestigiando los productos de Gran Canaria.

Gran Canaria es la primera isla en tener una estrategia para la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático. Y siempre pensando en las personas.

Después de años sin que se creara una sola plaza sociosanitaria para atender a nuestros mayores y personas dependientes, ya se han abierto 600 en estos cuatro años y están en marcha o a punto de licitarse otras mil porque nuestros mayores se lo merecen. Y en las políticas sociales la lucha sin descanso contra la violencia de género y por la igualdad entre mujeres y hombres ha sido y es crucial.

Esta transformación de Gran Canaria no sería posible además, si no hubiésemos apostado claramente por la diversificación económica, para que nuestra gente joven se quede a trabajar aquí en empleos de calidad. Hemos impulsado la economía azul, el sector audiovisual, la digitalización, el turismo sostenible, los parques tecnológicos, las áreas industriales y zonas comerciales abiertas. O la construcción de dos grandes platós de cine que nos permiten desarrollar y atraer una potente industria audiovisual que encuentra en la isla un espacio ordenado y estimulante para iniciar proyectos ambiciosos.

Y somos patrimonio de la Humanidad por la declaración de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria y la candidatura del Parque Nacional de Guguy ya está enviada y documentada después de la gestión del Cabildo de Gran Canaria. Estoy seguro de que lo vamos a conseguir.

Todas estas líneas no son palabras vacías, supone un trabajo coordinado para aprobar, por ejemplo, el Plan de Ordenación del Territorio que hace posible suelo para la acuicultura, para la conservación de terreno agrícola y para otro modelo de turismo.

Pero si vuelvo a dar el paso es porque me comprometo a culminar, ensanchar y completar una tarea que puede ser histórica para ganar el siglo XXI, para construir la isla que soñamos. La tarea que nos espera es apasionante y debemos sembrarla entre todas y todos. Está en nuestras manos confirmar un tiempo de progreso, de justicia, de modernidad que nos permita vivir en Gran Canaria con el orgullo de ser una isla de oportunidades y de referencia. En definitiva, la isla de nuestras vidas.

Estoy absolutamente convencido de que si tratamos con pasión y respeto a esta querida isla nuestra, ella nos lo devolverá con creces.

Isla del deporte

Gran Canaria está viviendo un espectacular final de temporada deportiva. Título de liga del Voleibol femenino (JAV Olímpico- Hidramar Gran Canaria) y del masculino (Guaguas), título europeo de Hockey en Línea, la “minicopa” de la cantera del Spar Gran Canaria y el campeonato de españa Junior, el extraordinario triunfo en la EuroCup del  Gran Canaria de Baloncesto, la lucha de la Unión Deportiva Las Palmas por el ascenso… Necesitaría un artículo entero para resumir los éxitos deportivos de los equipos de nuestra isla, en algunos casos auténticas gestas contra conjuntos de mucho mayor presupuesto.

Los títulos son importantes porque son el resultado del trabajo bien realizado y porque premian el esfuerzo y la constancia de quienes están luchando por ello, pero a veces este esfuerzo y esta constancia no se traducen en títulos. Por ello lo verdaderamente importante para una política pública de deporte es el papel de esta actividad como sujeto vertebrador de la sociedad y como elemento formativo y de transmisión de valores para los niños y niñas.

El deporte de élite juega un papel relevante y más en Canarias, ya que en muchas ocasiones supone uno de los principales elementos de proyección de nuestras islas en España y Europa así como un espacio de cualificación para profesionales del deporte (deportistas, personal médico, técnico, de mantenimiento etc.). Es un espejo también para la cantera que empieza.

Pero nuestra principal prioridad desde el Cabildo es la base, la cantera, los miles de niños y niñas que realizan algún tipo de actividad física como parte de su proceso formativo y que, además  de adquirir hábitos saludables, se van familiarizando con valores como el esfuerzo, la superación, el compañerismo o el respeto al rival.

También las miles de personas que incorporan a su rutina diaria la práctica de alguna modalidad deportiva  fundamental para mejorar la calidad de vida y los datos de salud pública en un territorio como Canarias que, lamentablemente, tiene unos altos índices de patologías vinculadas a la vida sedentaria y la mala alimentación.

En este sentido hay que destacar que el Cabildo de Gran Canaria es el principal dinamizador del deporte en la isla. El magnífico desempeño de nuestros hombres y mujeres deportistas no sería posible sin el apoyo de la institución insular, que está destinando unos 18 millones de euros al año a subvencionar a clubes deportivos para que puedan competir y mantener su estructura de cantera (hace cuatro años los presupuestos apenas alcanzaban la cifra de 9 millones).

Este papel del Cabildo también se refleja en las infraestructuras deportivas. El Gran Canaria Arena y las infraestructuras aledañas (campos de hockey, campos de entrenamiento, con un proyecto de modernización, de techado de espacios libres, etc. en marcha) constituyen un complejo deportivo de primer nivel construido con fondos del Cabildo, como el Centro Insular de Deportes, la Ciudad Deportiva de Gran Canaria o un gran número de pabellones y otras infraestructuras  municipales financiados por el Gobierno de la isla a través de los planes de inversiones deportivas, los planes de cooperación municipales, los planes de inversiones financieramente sostenibles, el FDCAN, etc. Son muchísimos los ejemplos: el renovado Polideportivo Municipal de Agüimes que hace apenas unos meses estrenó nuevos vestuarios, parqué, equipamiento deportivo y salas polivalentes, las remozadas instalaciones deportivas de San Bartolomé de Tirajana (piscina de San Fernando, campos de fútbol, etc.), o las numerosas instalaciones deportivas que ha financiado el Cabildo en Las Palmas de Gran Canaria ( campos de fútbol, canchas, terreros cubiertos de lucha canaria…) y así en todos los municipios de la isla.

Podríamos también centrarnos en las competiciones deportivas que se celebran en Gran Canaria. Desde citas anuales como  la maratón o el Rally Islas Canarias (que se ha celebrado esta misma semana) o citas nacionales e internacionales que la  eligen como sede (la Supercopa de España de Baloncesto, la Copa del Rey de Baloncesto, la Copa de la Reina de Voleibol, recientemente la Copa de Europa de Hockey Línea o campeonatos internacionales de vela, windsurf…)  y que nos sitúan como un referente deportivo en toda España.

Quería detenerme también en los deportes vernáculos como la Lucha Canaria o la Vela Latina que, aunque en ocasiones no ocupan los titulares de los medios como otras disciplinas, tienen una importancia crucial en las conservación de nuestras tradiciones y el mantenimiento de un tejido social de clubes con décadas o con, en ocasiones, más de un siglo de existencia. Un patrimonio cultural que no podemos dejar que se pierda y por el que el Cabildo apuesta tanto con subvenciones como patrocinando algunas de las principales competiciones. La liga de Lucha Canaria ejemplifica esta apuesta. Siento una especial satisfacción por las escuelas de lucha canaria.

Quiero también brindar unas palabras a los cientos de personas (entrenadores, monitores, monitoras, etc.) que  se dedican a enseñar una disciplina deportiva a los más pequeños. Su labor como educadores es fundamental para formar no solo buenos deportistas, sino personas comprometidas y con valores. Un trabajo muchas veces silencioso y que no tiene el reconocimiento que merece.  

También a todos los clubes de la isla que realizan una actividad social encomiable y sin cuya aportación sería imposible alcanzar los hitos deportivos logrados. Y para que nadie sin recursos económicos pueda dejar de hacer deporte, el Cabildo subvenciona con un porcentaje altísimo las fichas necesarias para la práctica del deporte federado.

Pero no podemos caer en la complacencia. Somos conscientes de que aún hay que mejorar con el objetivo de  que toda la ciudadanía de Gran Canaria puede disfrutar de infraestructuras adecuadas para la práctica del deporte, independientemente de su municipio de residencia. Somos sensibles también con las demandas de determinadas disciplinas, como el atletismo que reclama mejores instalaciones para practicar su deporte. También debemos seguir impulsando el deporte femenino, que aunque está viviendo un auge espectacular, aún precisa de mucho apoyo para solventar una situación histórica de desigualdad.

Por todos estos motivos desde el Cabildo de Gran Canaria mantenemos nuestro compromiso inquebrantable con el deporte, siendo el principal impulsor y dinamizador de las diversas disciplinas que se practican en la isla. Sin la institución insular, en colaboración con los clubes y ayuntamientos, no sería posible que Gran Canaria hubiese alcanzado las cotas de excelencia deportiva en la que se encuentra actualmente.

Como presidente del Cabildo de Gran Canaria no puedo expresar más que mi felicitación y el tremendo orgullo que supone que todos los años tenga la oportunidad de asistir a finales de las más diversas competiciones o recibir en el Cabildo de Gran Canaria a los equipos campeones en sus diversas disciplinas.

Siempre hemos dicho que desde la humildad no renunciamos a construir una isla que sea un referente de bienestar social y desarrollo sostenible, y sin duda el deporte tiene que jugar un papel destacado en ese liderazgo. Y a juzgar por los éxitos de nuestros equipos, y el número de fichas deportivas de las canteras de los clubes, creo que vamos en el buen camino.

Gran Canaria está preparada

Gran Canaria cuenta desde hace 8 años con un modelo de transformación económica, social y ecológica que, además, pretende dar una respuesta global a la emergencia climática. A este modelo de transformación le  hemos dado el nombre de “ecoísla”.  La base para la construcción de esta ecoísla reside en el triángulo compuesto por las soberanías energética y alimentaria y la seguridad hídrica, tres cuestiones que están íntimamente relacionadas, aunque la más urgente es sin duda la cuestión energética porque condiciona  todo lo demás.

Y lo cierto es que estamos asistiendo a una transformación que me atrevería a calificar de histórica en esta materia. El progreso de las energías renovables en Canarias es un hecho y en Gran Canaria es aún más patente. Es esta la isla con una mayor contribución renovable, casi un 24%, después de la isla de El Hierro (con un 48,5%). La media en Canarias es del 20%, por lo que estamos 4 puntos por encima.

Aunque las islas tienen un clima idóneo para implementar un sistema eléctrico basado en energías limpias, la potencia total instalada en Gran Canaria apenas llegaba a 128 MW en 2017. Cinco años después ronda los 350 MW. En este lustro el crecimiento ha sido de un 173%.

Además, la potencia instalada para el autoconsumo en  Gran Canaria se ha multiplicado casi por seis entre 2019 y 2022, pasando de menos de 5 MW a casi 28 MW. Es la isla con más autoconsumo del Archipiélago, llegando casi al 50% del autoconsumo regional. No obstante, sabemos que por mucho que avancemos, mediante el autoconsumo solo podremos cubrir, como máximo, el 40% de la demanda del sector residencial.    

Como vemos, esta isla nuestra  cuenta con enormes posibilidades, y  mucho más a partir de la ejecución del gran proyecto estratégico que permitirá la penetración de energías renovables en todo el territorio insular: Salto de Chira. Como ya saben, se trata de un gran dispositivo de almacenamiento que aprovechará el excedente de energía renovable en  el sistema para bombear agua desalada hasta la presa de Chira. Cuando sea necesario se dejará caer esa agua produciendo energía limpia. Gracias a esta infraestructura conseguiremos alcanzar más del 50% de energía renovable en la isla para 2026 y permitirá una fuerte reducción de las emisiones contaminantes de dióxido de carbono en más de un 20%. 

Ahora bien, ya estamos llegando al límite de la energía renovable que se puede instalar en tierra, por lo que la eólica marina es la posibilidad más real e inmediata para avanzar hacia un modelo 100% renovable, además, por supuesto, de seguir diversificando el mix energético con hidrógeno verde, geotermia,  mareomotriz, etc.

En Gran Canaria estamos en las mejores condiciones para romper nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Se tiene que avanzar en la implantación de la eólica marina sin los errores cometidos en tierra, es decir generando pedagogía, complicidad y beneficios sociales.

En este sentido esta energía se tiene que desarrollar cuanto más lejos de la costa mejor, siempre atendiendo a criterios técnicos y de viabilidad. Se tiene que hacer con toda la información y de manera compatible  con el ecosistema local, es decir, conviviendo con la acuicultura, la pesca artesanal y las actividades deportivas como el windsurf. También con el paisaje.

Asimismo, como medida para ampliar los beneficios de este tipo de energía, es absolutamente necesaria que se abra la participación en las plantas a instituciones, pymes y ciudadanía, de manera que se repartan los beneficios. De igual manera su implantación debe generar industria y empleo local, a través de la formación, la actividad portuaria y el desarrollo de nuestras zonas industriales.

Estoy en condiciones de asegurar que, tras haberse despejado todos los obstáculos y cerrarse un acuerdo consensuado con el Gobierno central, Gran Canaria es la única isla con capacidad para afrontar este reto.

La primera propuesta del Plan de Ordenación de la Eólica Marina que presentó el Ministerio afectaba notablemente al paisaje por la escasa distancia  de la costa que se establecía para sus emplazamientos y por los impactos que producía en la zona turística del sur de la isla. Tras analizarla se propone una alternativa por parte del Cabildo de Gran Canaria y del Gobierno de Canarias  consensuada con el ITC, con el área de Política Territorial y con el Consejo Insular de la Energía. Siempre con un contacto permanente con el Consejero de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial, José Antonio Valbuena, y yo mismo.

Sin embargo no se nos tiene en cuenta y en el Plan que se intenta llevar a aprobación en  el Consejo de Ministros se hace desaparecer la propuesta que impactaba en el Sur, pero se ignora lo demás y se sigue manteniendo la distancia de 3 kilómetros de la costa.

Ante esta situación nos plantamos y no se cierra un acuerdo hasta el último momento, en una reunión con la Ministra Teresa Ribera en la que también estaba presente el presidente Ángel Víctor Torres. En esa reunión se llega al acuerdo de que se respeten los 6,5 kilómetros desde la costa, lo que permite compaginar esta actividad con el respeto al paisaje, la pesca o los deportes. También se pacta un espacio de ensayo para la Plocan así como que la adjudicación y la sectorialización de los espacios para ubicar los aerogeneradores sean progresivas.

Llegados a este punto tenemos un enorme reto por delante. Para abordarlo contamos con el consenso y la colaboración entre el Gobierno de Canarias y el Cabildo, así como el ITC, la Plocan o el Consejo Insular de la Energía. También el Puerto  de la Luz y de Las Palmas está llamado a jugar un papel importante ya que la eólica off shore se va a desarrollar en parte de sus aguas y necesita de sus empresas y astilleros. Asimismo las incubadoras de biotecnología marina y desarrollo marítimo impulsadas por la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC) tienen un rol crucial para el fomento del I+D+i en este campo.

Estamos ante una auténtica revolución, un momento de transformación histórico de nuestro sistema energético. Es una oportunidad para la innovación, la industrialización, para la descarbonización y para el empleo.

Estamos a las puertas de alcanzar la soberanía energética. No hay otro territorio insular que reúna las condiciones que tiene Gran Canaria. Estoy convencido de que vamos a convertirnos en vanguardia mundial, en una referencia internacional de transición energética y ecológica. Y no nos podemos olvidar de que este proceso ayuda también a la reconversión de nuestro principal sector económico, el turismo, que podría afrontar con garantías y competitividad la descarbonización de su actividad así como afianzar una potente marca verde que aumente su potencial.

Se trata también de un compromiso con nuestra tierra y con las generaciones futuras. No podemos seguir quemando en Gran Canaria 49.671 barriles de petróleo, cerca de ocho millones de litros, al día. Porque contaminamos, porque nos enfermamos, porque hacemos un enorme  daño a nuestra biodiversidad…

Contamos con la determinación, con las capacidades, con el apoyo empresarial y público para afrontar este reto. Gran Canaria está preparada.

La importancia de pensar Gran Canaria

El pasado miércoles 19 de abril presenté “La senda de la ecoísla”. Es mi sexto libro y  recoge los artículos escritos por mí y publicados en los últimos 4 años. Quiero empezar este artículo agradeciendo a las casi 300 personas que me acompañaron en el Gabinete Literario, su cariño, su interés y el esfuerzo de haberse acercado a compartir esa tertulia conmigo.  Por supuesto al Gabinete Literario por su predisposición y por las facilidades que siempre ha puesto para abrir  su casa a iniciativas sociales y culturales plurales. A Oswaldo Guerra – una de las personas que me ha acompañado en esta senda y cuya erudición sirvió para abrir el acto-  y a la periodista Teresa Artiles: sus preguntas me ayudaron a encauzar  las ideas que transmito en el libro y la manera en que se han ido gestando..

El libro tiene una especial relevancia porque concentra el análisis de los acontecimientos de una etapa especialmente compleja, dura, pero también creativa. Han sido los años en los que Gran Canaria ha reafirmado su voluntad de transitar por la senda de la ecoísla, un nuevo camino para transformar nuestro modelo económico y social con sostenibilidad ambiental y justicia social. Años en los que hemos asistido a una revolución histórica en el campo de la energía, la descarbonización, la seguridad hídrica o la economía azul, a la mitigación y adaptación al cambio climático, a la consecución de la declaración por la Unesco  de Risco Caído y los Paisajes Sagrados de Montaña como Patrimonio de la Humanidad…

También han sido los años en los que nos hemos enfrentado a una pandemia mundial y a un cierre total del turismo, nuestra principal industria. Hemos tenido que hacer frente a las consecuencias de otro incendio devastador, a una crisis bélica en el corazón de Europa y a una inflación galopante que afecta de manera especial a las familias con menos recursos.

Hace más de 30 años que escribo semanalmente, sin faltar nunca a la cita salvo en periodo vacacional. Un hábito que he adquirido y sin el que no sé si hubiese llegado a ser presidente del Cabildo. Escribir me permitió dar a conocer mejor el proyecto de transformación de Agüimes y el Sureste y me ha permitido trasladar mis inquietudes, mis sueños y aspiraciones a una parte importante de la sociedad grancanaria.

Escribir también es un compromiso con el futuro. Cualquiera puede acceder a través de mis libros o de mi blog a las reflexiones que he hecho sobre muchos temas, pero en particular sobre la necesidad de una transformación autocentrada, de impulsar un modelo de isla desde una mirada a lo más cercano, procurando un modelo de desarrollo sostenible incompatible con un desarrollismo sin control, al servico de la biodiversidad y el bien común y teniendo como norte la igualdad, la lucha contra la violencia de género, la creación de empleo, la solidaridad y la búsqueda de alternativas a la pobreza y la exclusión social. Y es un compromiso con el presente y con el futuro porque pueden comprobar cómo estamos impulsando todo ello desde la acción del Cabildo.

Pero en este caso escribir también es un compromiso con Gran Canaria. Porque siempre la reflexión precede a la escritura. Y detrás de este libro y los anteriores hay cientos de horas de reflexión, de lectura, de intercambio y de aprendizaje sobre nuestra isla, sobre la que es y la que queremos que sea.

Estos escritos actúan también como testimonio de una época. En el futuro, cuando historiadoras, cronistas, politólogos, etc. quieran acercar, comprender o estudiar un tiempo tan relevante como el que nos ha tocado vivir, tendrán una fuente importante en la que quedan reflejados muchos de los debates actuales, las medidas impulsadas, las intenciones de futuro…

Escribir es transparencia. Es una vía de comunicación con la ciudadanía, en la que expongo mis ideas sobre cuestiones que en muchos casos trascienden la acción de Gobierno en el Cabildo de Gran Canaria. Visiones sobre una época convulsa que también ayudan a los hombres y mujeres que me leen a conocer mis posicionamientos más allá de la dación de cuentas diaria del Cabildo de Gran Canaria.

Son ya 32 los años que llevo escribiendo de manera ininterrumpida, desde que en 1991 publiqué mi primer artículo. Un hábito que he mantenido incluso después de asumir la presidencia del Cabildo de Gran Canaria, a pesar de que son obvias las dificultades que representan compaginar esta rutina con la agenda de presidente, pero también es una muestra de la importancia que le otorgo a los escritos.

Hay una idea del profesor Timothy Snyder extraída de su libro “Sobre la tiranía. Veinte lecciones para aprender del siglo XX” a la que ya he hecho referencia en otros momentos y que me refuerza en esta tarea. En su lección número 11 nos alienta a que comprendamos las cosas por nosotros mismos. Que dediquemos más tiempo a leer artículos largos: “de modo –dice- que intenta escribir un artículo de verdad por tus propios medios, que implique trabajar en el mundo real…investiga, verifica las cosas, redacta y revisa los borradores, todo ello en un plazo ajustado e improrrogable. Si descubres que te gusta hacerlo, monta un blog”… Realmente seguí sus consejos mucho antes de que él escribiera este libro…

Podrán entender entonces lo especial que resultó para mí un acto como el del miércoles, en el que poder compartir  tanta trayectoria y tantas horas de reflexión y de escritura. Un acto en el que pude comprobar que los textos que comparto semanalmente son leídos por cientos de personas y que a su vez generan e inducen otros pensamientos…

Muchas gracias a todas las personas que acudieron, a todas las que me leen con regularidad y a las que me han leído alguna vez. Espero seguir recorriendo con ustedes la senda de la ecoísla.

Gran Canaria, una pasión compartida

Como la mayoría de ustedes ya sabrá, el actual mandato va llegando a su fin. Ya están convocadas las elecciones que el próximo domingo 28 de mayo nos llevarán a elegir a nuestros representantes en ayuntamientos, cabildos y Parlamento de Canarias. Ya he escrito en otras ocasiones que me parece fundamental que enfrentemos esta cita con la mirada puesta en Canarias, en los problemas cotidianos que nos afectan y que debemos resolver desde nuestras islas.

También es público que hace algunos meses anuncié mi intención de presentarme a la reelección como presidente del Cabildo de Gran Canaria. Son muchos los proyectos que me llevan a tomar esta decisión: Salto de Chira, Plan Sociosanitario, tren de Gran Canaria, seguir creando empleo, plantar cara a la carencia de viviendas para las familias grancanarias, completar la transición energética y el impulso a la soberanía alimentaria, avanzar en las economías azul, verde y circular, apuntalar un turismo que genere más ingresos… pero hay uno que destaca por encima de todos: Gran Canaria.

Cuando hace 8 años recibí por primera vez la confianza de las grancanarias y los grancanarios para presidir el Cabildo de Gran Canaria, empecé mi discurso de investidura destacando que provenía de un “sueño colectivo”. Me refería, por supuesto, a la experiencia de Roque Aguayro. Un proyecto basado en la participación vecinal y alimentado por las ansias de libertad y democracia. Un sueño que se convirtió en realidad y protagonizó una de las transformaciones más espectaculares que ha vivido Canarias.

En unas décadas, Agüimes y el Sureste pasaron de ser el triángulo de la pobreza a liderar el desarrollo sostenible y el bienestar social, siendo pioneros en energías renovables, recogida selectiva de residuos, la promoción de la cultura como estrategia de desarrollo y de convivencia… Desde Agüimes primero y luego a través de la Mancomunidad, con los compañeros y compañeras de Santa Lucía (con un ayuntamiento también fuertemente arraigado en el movimiento vecinal) y de Ingenio.

Ese proceso de transformación fue lo que me inspiró a dar el paso para intentar trasladarlo al conjunto de Gran Canaria. Y estoy absolutamente convencido de que fue lo que movió a las más de 100.000 personas que me dieron su apoyo. Por fin Gran Canaria tenía un horizonte, un modelo propio de desarrollo con el que encarar con optimismo el futuro.

Humildemente, y teniendo en cuenta que los cambios a escala insular siempre son más lentos que a nivel local o comarcal, creo que hemos sido coherentes con la idea que nos inspiró al asumir el reto de gobernar Gran Canaria.

No quiero apabullar con datos que ya he ofrecido en estos mismo artículos en múltiples ocasiones. Pero es evidente que hoy Gran Canaria es una referencia y ha avanzado en casi todos los aspectos claves que habíamos definido como palancas de transformación social.

Ya sea en materia de energías renovables, de aumento de la soberanía alimentaria, de la seguridada hídrica, de economía azul, de audiovisual, de comercio e industria, de igualdad, de plazas sociosanitarias, de impulso de la cultura y el patrimonio, de transporte público, de conservación ambiental, de adaptación y mitigación de los efectos del calentamiento global, de liderar el crecimiento económico y la creación de empleo en Canarias, etc, lo cierto es que la isla ha experimentado un gran avance en estos últimos 8 años, y lo que es más importante, ha definido claramente un rumbo con una amplio consenso social.

Si este proyecto ha sido posible es porque en su momento soñamos una ecoísla que fuera una referencia internacional con un modelo de desarrollo sostenible y autocentrado, que combatiera el cambio climático al tiempo que aumentaba el nivel de bienestar y apostaba claramente por la mejora de la democracia y la promoción de la igualdad.

Si este proyecto es posible es porque pensamos en cómo sería esa isla. Junto con la sociedad civil, la Universidad, los centros de investigación, las asociaciones profesionales, las ONG, etc, diseñamos las propuestas concretas que nos están permitiendo avanzar en los ámbitos fundamentales para el presente y futuro de la isla.

Si este proyecto está siendo y seguirá siendo una realidad es porque entre todos y todos hacemos Gran Canaria. Y me gustaría hacer especial hincapié en este aspecto. Un proyecto de transformación social, económica y medioambiental como el que estamos impulsando no es cosa de una sola persona o de un partido o institución. Es posible porque cuenta con un amplio apoyo social no solo electoral, sino cotidiano. De personas, empresas, entidades, etc, que con su trabajo diario construyen un territorio y una sociedad sobresalientes.

Es muy difícil encontrar en el mundo un territorio de poco más de 1.500 kilómetros cuadrados que reúna la cantidad de recursos, de talento, de conocimiento, de cultura o de diversidad que reúne Gran Canaria. Una sociedad, además, abierta, hospitalaria y tolerante que ha sido referente de libertad y convivencia en muchos momentos de su historia.

Y esto es sin duda un logro colectivo y una enorme responsabilidad que debemos cuidar y tratar de mejorar día a día. En mi caso, además, es una pasión a la que he dedicado gran parte de mi vida. Y estoy convencido de que hay cientos de miles de personas que sienten la misma pasión que yo por tratar de mejorar el privilegiado territorio que habitan. Porque estoy convencido de que Gran Canaria es una pasión compartida.

Una isla de arte

El Museo de Bellas Artes de Gran Canaria, el MUBEA, ya es una hermosa. Desde el pasado jueves 23 está presente en las salas de la Casa de Colón, del Centro de Artes Plásticas de Gran Canaria y del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), en forma de una magnífica exposición con 250 piezas de las más de 20.000  que conforman el  patrimonio de la Corporación Insular, de los hombres y mujeres de Gran Canaria. 256 piezas seleccionadas como hilo conductor de la historia del arte en Canarias, en Gran Canaria. Un arte que está bañado en la luz, el color, el alisio y el mar de los isleños. Evidencia a la vez  su papel histórico en el mundo. Es arte canario abierto por sus vínculos y referencias a la apuesta histórica de la travesía del Atlántico.

En unos meses podremos abrir las puertas del espacio final, definitivo, donde todo este caudal podrá ser visitado. Será una exposición permanente que narra la evolución de nuestro territorio a través del arte y que irá enriqueciendo el discurso con las diferentes muestras de épocas, estilos, géneros y autores que conforman la mayor colección de arte canario existente. Un legado que ha ido creciendo y mejorando gracias a la tenacidad y constancia del Cabildo de Gran Canaria en la recuperación, restauración, conservación y difusión del patrimonio pictótico, escultórico…

La ubicación definitiva del MUBEA será el inmueble del histórico edificio que fuera el Hospital San Martín, en el barrio de Vegueta, próximo a los tres centros museísticos del Cabildo antes citados. Un edificio que, además de sus orígenes de beneficencia y atención a los más necesitados desde  finales del siglo XV hasta su construcción actual a finales del XVIII, ha sido objeto de una profunda transformación arquitectónica así como de un complejo proceso para poder mantener la cica -o falsa palmera- de más de 230 años de antigüedad y 11 metros de altura, que también forma parte del conjunto arquitectónico, como símbolo de resistencia de la naturaleza, como icono del nuevo centro de arte.

La iniciativa de crear un Museo de Bellas Artes no es una ocurrencia reciente, sino una necesidad que surgió desde que se constituyó el Cabildo de Gran Canaria, hace 110 años, cuando se gestaba la creación de la Escuela de Artes Decorativas Luján Pérez. La necesidad de dotar a la isla, y al patrimonio atesorado por la institución, de un lugar relevante para su muestra, dio lugar a que en 1951, cuando se constituye el primer Patronato de la Casa de Colón, se incluyera entre sus objetivos ser sede de una exposición de la creciente colección del Cabildo, como Museo de Bellas Artes.

La propia evolución de la Casa de Colón, como centro de referencia museística y cultural colombina, postergó durante décadas la idea del museo, pero la colección aumentaba en cantidad y calidad, con arte de otros continentes y firmas como Murillo, Rembrandt o Goya, entre otros, que demuestra que la historia de la isla está ligada a la gran odisea atlántica, lo que hizo crecer las pretensiones y realidades de nuestra sociedad en torno al arte. La apertura de nuevas Casas-Museo y el CAAM, amplían la dimensión cultural de Gran Canaria, y la del anhelado Museo de Bellas Artes también.

La exposición ‘Isla de Arte. Una colección para el Museo de Bellas Artes de Gran Canaria’, ofrece una selección y recapitulación del ingente patrimonio público del que la sociedad grancanaria es titular. Como indica el comisario de la exposición Francisco Javier Pueyo, se ha consolidado como “la colección pública de más alto interés patrimonial y artístico existente en Canarias, tanto en la calidad extraordinaria de numerosas obras, como en el gran volumen alcanzado, con más de veinte mil piezas que abarcan siglos de creatividad transformadora de nuestro acervo cultural”.

Es una deslumbrante realidad gracias al Cabildo de Gran Canaria que, desde sus orígenes, consideró la promoción cultural como una seña de su identidad. Comprendió que la fuerza de las ideas innovadoras y transformadoras servía para construir y liderar la nueva sociedad que estaba gestándose en aquella Gran Canaria que quería superar el triste balance del siglo XIX y afrontar el prometedor futuro que abría la nueva realidad del Puerto de la Luz.

Como decía, ha sido decisivo para Gran Canaria que las sucesivas corporaciones, con sus distintas intensidades y sensibilidades, hayan mantenido su disposición para fomentar la cultura en todos los ámbitos, incluso más allá de sus competencias cuando estas demandas de nuestra sociedad eran desatendidas (y desentendidas) por los organismos competentes.

Fue el Cabildo el que asumió e impulsó los estudios medios, los estudios de comercio o maestrías industriales, la Universidad Internacional Pérez Galdós, la Escuela de Enfermería o el Colegio Universitario de Las Palmas. Estas iniciativas fueron paralelas a otras acciones como las del Jardín Botánico Viera y Clavijo que, junto a los centros museísticos incorporan nuevas demandas como el Centro de Cultura Audiovisual o varias fundaciones que promueven las artes escénicas (Teatro Cuyás) y la música (OFGC y Fundación Nanino Díaz Cutillas). También  a figuras destacadas de nuestra historia, arqueología, etnografía, etc. Estamos ante un conjunto  multidisciplinar de activos que convierte al Cabildo en el principal conservador y promotor artístico en Gran Canaria. Y su mirada se extiende más allá de la isla.

Quizás esa vocación de conservación y reconocimiento del arte isleño tenga que ver con la influencia que tuvo, en los primeros gestores del Cabildo el surgimiento en Las Palmas de Gran Canaria de la Escuela Luján Pérez en 1918. Su espíritu de transformación social a través de las enseñanzas artísticas también fue incorporado al ideario del Gobierno Insular. Una transmisión de la cultura y las artes a la comunidad grancanaria que también se inspiró en las relaciones con el medio, con el espacio que habitamos: la flora, el paisaje, la historia, incluso el descubrimiento de los colores  y de la luz que inspiraron a Oramas.

El retorno a la isla forma parte del inventario de la Escuela Luján Pérez, cuna del indigenismo. Esa visión ecológica y social que inspiró a los discípulos de Carló, Fray Lesco y Massieu, se extendió a todo el mundo del arte y forma parte de nuestra identidad. La intención de mostrar sin tapujos las duras condiciones del mundo campesino y del trabajo en nuestra tierra así como la reivindicación de lo propio y la recuperación de lo natural surgen de una profunda reflexión colectiva sobre nuestras condiciones de vida, la degradación de la isla y la agonía de una naturaleza que da signos de destrucción irreversible.

Isla de Arte es diferente a todas las exposiciones vistas en Canarias. Se trata de una convocatoria a la sociedad para mostrar el fruto del esfuerzo realizado a través de sus instituciones, de su contribución a hacer de la isla una obra de arte, de llevar el arte a la vida a través de las creaciones de cientos de personas que formaron parte de nuestra comunidad o dejaron aquí su legado, rescatado, conservado y divulgado por la institución grancanaria.

Refleja la disposición, la tradición isleña de trasladar a la pintura, a la escultura, a la fotografía y a toda expresión creativa, el sentido y el alma de la isla y de sus habitantes.  Está perfectamente explicado por uno de los grandes valedores de nuestro arte atlántico, Néstor Martín-Fernández de la Torre, quien describe su vocación como “Hacer de la vida una obra de arte”.

Es un acontecimiento cultural del máximo nivel por su valor plástico, pero también porque supone una contribución integral para conocer las distintas miradas sociales, antropológicas y etnográficas que se expresan en este inmenso capital cultural que el MUBEA acoge.

Todos y todas, artistas y obras, son esa Isla Arte, o Isla Museo, que va a sorprender y entusiasmar en este brillante adelanto de lo que será el Mubea que mostrará la expresión excelsa del enorme patrimonio de los grancanarios y grancanarias. Un verdadero tesoro que debe ser expuesto y objeto de muestras temáticas que permitan al público conocer su patrimonio a través de la variedad de discursos de una isla de arte, con un museo que será referente internacional del arte canario y cuya proyección comienza ahora.

Hacia la soberanía alimentaria

El Sector Primario de Gran Canaria fue el sostén económico de nuestra población desde antes de la conquista hasta principios del siglo XX. Tras la eclosión turística de los años 50 del pasado siglo, junto al consecuente crecimiento poblacional que se produjo en la isla, nuestro sector primario sufrió un profundo retroceso y se tornó incapaz de suministrar el suficiente alimento para el abastecimiento de aquella población. Para solucionar esta carencia se optó por la vía más fácil, fomentar y subvencionar la importación de alimentos.

En nuestra isla, y tras haber mirado hacia otro lado durante mucho tiempo mientras asistíamos al empobrecimiento de nuestra gente en el entorno rural y el consiguiente abandono de las tierras de uso agrario, hemos tomado conciencia de la gravedad de esta irresponsabilidad.

Las recientes crisis sanitaria, inflacionista y bélica y sus devastadoras consecuencias socio económicas nos llevó al gobierno insular al convencimiento de que había que hacer algo ante el histórico abandono de nuestro sector primario y las ineficientes políticas paliativas aplicadas. Por ello, nos establecimos como prioridad el rescate y la potenciación del sector primario para disminuir la dependencia del exterior, alcanzando las mayores cotas posibles de soberanía alimentaria.

Así, en 2016, consensuamos, diseñamos y pusimos en marcha el Plan Estratégico del Sector Primario de Gran Canaria, con una visión clara “Hacia la soberanía alimentaria: una isla sostenible”, enmarcado en el modelo de Ecoísla. Ese plan se basaba en 5 grandes objetivos estratégicos: Mejorar la competitividad de las explotaciones, coordinar el quehacer de las administraciones públicas hacia el nuevo modelo, promover el relevo generacional e impulsar la integración de la mujer en el campo, la sostenibilidad ambiental y la valorización del sector y sus productos.

Este Plan Estratégico se ejecuta a través de unos planes insulares de desarrollo que nos han permitido alcanzar importantes logros a lo largo de estos años. A continuación resumiré algunos de esos  principales hitos.

Hemos puesto en marcha el Centro de reproducción animal de razas autóctonas en el Polígono Agroganadero de Corralillos con una inversión de 900.000 euros, una acción de la que se han beneficiado unas 200 explotaciones.

Gracias al Banco de Tierras se han recuperado, por parte de 497 agricultores, 437 hectáreas agrícolas que estaban en desuso. Es la única isla que ha ganado suelo agrícola efectivo: 772 hectáreas. Asimismo se han regenerado unas 15 hectáreas vitícolas en 2022 y esperamos que se recuperen otras 12 hectáreas en 2023, este mismo año. Es la única isla que ha crecido en el sector. Mención especial merece el Plan Forrajero de Gran Canaria, que ha permitido que, de 80 hectáreas de cultivos forrajeros en 2019, hayamos pasado a 130 hectáreas (un aumento del 62,5%). Este incremento de superficie de cultivo también ha permitido que 107 personas se incorporen al sector agrario, gracias a las ayudas y el asesoramiento del Cabildo de Gran Canaria.

Por otra parte, desde 2016 han sido entregados a agricultores 191.167 árboles frutales, lo que supone unas 337 hectáreas repobladas. El mismo programa de fomento de la fruticultura ha permitido la valorización de frutales de medianías, lo que ha posibilitado a los agricultores aumentar   sus ingresos por kilo de ciruelas o albaricoques.

Pero es fundamental también dar a conocer la calidad de nuestros productos. Por eso hemos acudido a más de 100 eventos con esta finalidad, destacando la feria Fruit Attraction en Madrid o el Foro internacional del Queso y por supuesto, la feria  Gran Canaria Me Gusta, que volveremos a disfrutar dentro de apenas un mes. 

Hemos creado, junto a la Denominación de Origen “Vinos de Gran Canaria”, AIDER Gran Canaria y la SPEGC, la Ruta del Vino de Gran Canaria, única en Canarias acreditada por los ministerios de Agricultura y de Turismo. De hecho la semana pasada la isla acogió la asamblea general de la Asociación de Ciudades del Vino de España en la que se dieron cita 32 Rutas del Vino de España.

Por supuesto, en el marco de la lucha contra el cambio climático y la transición ecológica, es fundamental la descarbonización de la actividad agraria, y en esa tarea se han invertido más de 2 millones de euros en ayudas para la instalación de energías renovables. También hemos apostado por la circularidad de la actividad gracias a distintas acciones de gestión de residuos ganaderos para la producción de compost y abono y una planta de biomasa en Artenara para el aprovechamiento de restos agrícolas.

También hemos promocionado la pesca artesanal sostenible y la acuicultura, ya que el Plan Insular de Ordenación ha multiplicado por 25 el espacio compatible con esta actividad. En acuicultura lideramos su implantación en las islas con un incremento de un 10,2 % en la producción de doradas  y un 33% de lubinas. Está prevista una inversión de 40 millones de euros que creará 120 nuevos empleos y aumentará la producción en un 186%.

Y para garantizar la pervivencia de la agricultura y la ganadería contamos con el Plan Formativo del Sector Primario que desarrolla más de 150 actuaciones formativas anuales, que llegan a unos 3.000 alumnos y alumnas al año.

No obstante, para poder competir y sobreponerse a las diversas crisis que estamos atravesando,  el sector necesita de subvenciones y ayudas extraordinarias. En este sentido hemos incrementado un 37,5% de 2020 a 2023 el presupuesto de ayudas ordinarias, orientadas al fomento del sector primario hasta un total de más de 20 millones de euros. Además, a esa cifra hay que sumar 12,5 millones de euros en ayudas extraordinarias por el COVID y la crisis de Ucrania.

La modernización de las infraestructuras es otra de las líneas de trabajo que hemos ejecutado, con 90 actuaciones por valor de 16 millones de euros  repartidas por 15 municipios. Son principalmente caminos rurales, infraestructuras de desarrollo rural, de riego y de modernización de las instalaciones de la Consejería.

Entre estas últimas mejoras en las instalaciones de la Consejería, ejecutadas para poder prestar un mejor servicio al sector, destacan la renovación de cuatro Agencias de Extensión Agraria por valor de 2,5 millones de euros y ocho nuevas instalaciones de desarrollo rural como mercados agrícolas, la Bodega Insular, o la Casa del Vino, con una inversión de 3,5 millones. Dentro de esas 90 obras también hay proyectos de riego que harán que a finales de 2023 se hayan invertido, en el Plan de Riego de Medianías y Cumbre, unos 4,7 millones.

Todas estas actuaciones se hacen con un objetivo prioritario: avanzar hacia la soberanía alimentaria. ¿En qué medida hemos avanzado hacia ese objetivo?

Según los datos que se registran mensualmente en Mercalaspalmas, donde se estima que se comercializa más del 50% de la fruta y verdura que se consume en la isla, el 34,7% (19.700 toneladas) de la fruta que se vende es de Gran Canaria, así como el 72,9% de las hortalizas, (42.300 toneladas) y el 45,7% (14.300 toneladas) de las papas. En total, respecto a estos productos, el nivel de autosuficiencia llega al 52,3%, unas 76.400 toneladas, aunque en algunos productos como los huevos frescos se alcanza el 80% de autoconsumo.

No obstante algunos de estos productos, como la papa, tienen un porcentaje mayor de autoabastecimiento, porque los productores venden directamente a mercados y supermercados, estimándose que el consumo de papa local supera el 60%.

Como hemos visto, los datos son concluyentes. Gran Canaria avanza con paso decidido hacia la soberanía alimentaria, lo que implica más bienestar para la población rural, alimentos de más calidad para toda la población de Gran Canaria, menor dependencia del exterior, más paisaje mosaico que nos protege de los incendios, menos emisiones y mejor conservación del paisaje y los entornos rurales.

110 años de trabajo por Gran Canaria

El pasado viernes celebramos el centésimo décimo aniversario de la creación del  Cabildo, del Gobierno de Gran Canaria. Reconocimos ese día a personas y colectivos que se han significado por sus trayectorias sociales o profesionales. La perspectiva de once décadas desde su constitución nos permite valorar serenamente una de las decisiones históricas que justifican en gran medida el progreso y el dinamismo que la isla ha desplegado en el último siglo.

Estoy convencido de que quienes el 11 de julio de 1912 promovieron la Ley de Cabildos, hoy celebrarían con la ciudadanía isleña el acierto y la oportunidad de aquella Ley sobre Organización Administrativa y Representación a Cortes en las Islas Canarias que sustentó la creación de los cabildos insulares.

La historia de Gran Canaria se aceleró con la puesta en funcionamiento del Cabildo porque la institución ha funcionado como catalizador, referencia y expresión de las necesidades estructurantes de nuestra sociedad. Así ocurrió con las demandas sanitarias o de protección social, de conservación o repoblación de nuestros bosques, de garantía de suministro de agua con una red de presas única en el mundo, con la ampliación del puerto de la Luz y Las Palmas o más recientemente con la reivindicación y consecución de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Estas son las raíces de las que se nutre el afecto, el aprecio que nuestra gente siente por una institución que está cumpliendo la misión para la que fue creada. Y podría seguir profundizando en cientos de testimonios acerca de ese sentimiento de pertenencia e identificación que se ha ido tejiendo  entre el Cabildo y la isla.

Y tan importante como aprender de la historia es comprobar que no renunciamos a construir un futuro mejor para esta tierra, que avanzamos como sociedad y que las personas y entidades reconocidas en este aniversario ejemplifican de manera sobresaliente la creatividad, el esfuerzo, la solidaridad, la resiliencia en áreas muy diversas… y todas, con su aportación individual o colectiva, contribuyen  a ensamblar una isla atractiva, tolerante, integradora e innovadora.

Gran Canaria es una pasión que nos convoca a todas y a todos a impulsar propuestas de desarrollo sociales y económicas sostenibles, innovadoras, referenciales. La trayectoria de las personas y los colectivos premiados son historias de vida que engrandecen nuestra convivencia. Vivimos mejor y cimentamos con firmeza nuestras proyecciones de futuro por las aportaciones que  han sembrado en esta tierra.

Con el acto del pasado viernes, esta isla, orgullosa y agradecida les ha devuelto esa contribución impagable. Reconocemos ese esfuerzo valioso, pero al mismo tiempo marcamos un modelo, una referencia para que la sociedad la tenga en cuenta y prosiga el camino que han iniciado.

Escuchamos a nuestro alrededor que vivimos tiempos de incertidumbre y desconcierto. Pero desde Gran Canaria podemos proclamar que tenemos faros y guías en las personas y entidades galardonadas porque todas tienen dimensiones de las que aprender, a las que imitar, ejemplarizantes. Frente a la cultura del pesimismo hoy tenemos pruebas para afianzar la cultura de la ilusión y la esperanza. No basta con tenerlas entre nosotros sino que es imprescindible reconocerlas y visibilizarlas como hacemos cada año desde el Cabildo.

Aquella decisión de crear los cabildos hace 110 años dio sus frutos porque se asentó en tres aciertos que se han confirmado a lo largo de la historia de Canarias como indispensables para organizar nuestra convivencia: respeto a la singularidad isleña, representación democrática del Cabildo y el autogobierno que le permite disponer de hacienda propia.

Ha costado siglos  que las instituciones estatales y europeas comprendieran nuestras singularidades. Lo más fácil era equipararnos a territorios continentales y colocarnos en el mapa como convenía a los poderes centrales.

Normalmente aparecíamos a pocas millas de las costas del continente y en un mar equivocado. Poco a poco han aprendido que somos atlánticos e isleños. Cada vez que surge una circunstancia nueva se pone a prueba este equilibrio inestable. Para avanzar necesitamos mantener  una gestión rigurosa y firmeza en la defensa de los derechos canarios. 

Estas singularidades no son realidades definitivamente aprendidas, ni resueltas. Hay que recordarlas cuando hablamos de inmigración, de inversiones en las islas, de respeto de nuestro REF, de cesiones a países limítrofes que ponen en jaque nuestros derechos o el de un pueblo abandonado, de aguas territoriales o de prospecciones petrolíferas o tierras raras. El Cabildo ha mantenido y mantendrá una voz serena y a la vez firme en la defensa de nuestros fueros.

Y estoy convencido de que la comunión entre sociedad y Cabildo, además de la misión que a lo largo de la historia ha cumplido, tiene también su origen en el carácter democrático y representativo de todos los consejeros y consejeras que lo son por elección directa desde su creación en 1912, salvo el paréntesis de la dictadura.

Fue una diferencia con las diputaciones que se conformaron por elección de segundo grado. Y ese plus de legitimidad es de rabiosa actualidad cuando se escuchan voces que cuestionan el sistema democrático e incluso la propia existencia de los cabildos.

En una época de profundos cambios, la democracia se cuestiona y se abren camino posiciones reaccionarias y totalitarias que destruyen los valores básicos de una convivencia basada en los Derechos Humanos.  Queremos reafirmar la experiencia de progreso a la que nos ha llevado un modelo democrático de cabildos como un gran proyecto que estabiliza e identifica a nuestra sociedad. No queremos silenciar el riesgo para no tener que lamentar la involución.

Saramago reflexionó sobre la debilidad de las democracias occidentales y escribía que “debemos cuestionarla en todos los debates. Si no encontramos un modo de reinventarla, no perderemos sólo la democracia, sino la esperanza de ver un día los derechos humanos respetados en este planeta. Sería entonces el fracaso más estruendoso de nuestro tiempo, la señal de una traición que marcaría a la humanidad para siempre”.

Gran Canaria encontró en su Cabildo la proyección de sus posibilidades sociales, económicas, culturales y políticas. Y desde estas raíces sólidas, a semejanza de la palmera y el drago, queremos aspirar a ganar el futuro. Si los fundadores nos ayudaron a ganar el siglo pasado, nos corresponde a todas y a todos ganar el siglo que va caminando aunque sea con sobresaltos.

Y les puedo asegurar que tenemos las mejores condiciones para lograrlo porque nuestra gente está implicada y preparada, desde la cercanía diaria a miles de mujeres y hombres que se afanan por abrir sus comercios, por plantar sus tierras, por atender su ganado y elaborar  nuestros quesos, por atender los servicios públicos, por recibir a millones de turistas, por perseverar en la investigación y el conocimiento, por consolidar el puerto y el aeropuerto que nos abren al mundo,

Con esas certezas asumimos el compromiso de alentar, de acompañar, de impulsar las grandes transformaciones que mantendrán a Gran Canaria en la vanguardia de los tiempos nuevos que están llegando. Y en estacelebración importante  del ciento diez aniversario del Cabildo, deben quedar en nuestra conciencia referencias prioritarias que confirman que la isla tiene un libro de ruta, que estamos centrados en lo decisivo y que la confluencia social es la condición indispensable, como siempre ocurrió, para el éxito.

Estamos ganando la apuesta de la sostenibilidad social y económica. La de las soberanías energéticas y alimentaria y la seguridad hídrica. La de la sociedad del conocimiento, la innovación y la isla inteligente. La de las economías azul, verde y circular. La de la movilidad sostenible con el transporte guiado. La del turismo digital y sostenible. La de la protección del territorio y el paisaje, nuestra biodiversidad y riqueza medioambiental frente a la sobrepoblación. La del impulso a la cultura, el patrimonio histórico, la cohesión social,  la igualdad, la solidaridad, los cuidados, la vivienda, el empleo… La apuesta de la Ecoísla.

Pedro García Cabrera nos interpretó cuando escribió: “Caminos que me conducen, sombreados de esperanza,/a roques que no se nublan y a piedras enamoradas/de dialogar con las cimas de sueños que no se alcanzan./Mas si la quieres leer, verás tan sólo en sus rayas/los caminos de una isla que se llama Gran Canaria…”

El pastoreo y la «Isla Mosaico»

La pasada semana tuvo lugar, en la Finca de Osorio, el segundo encuentro de pastores. Una oportunidad pararenovar la alianza entre el Cabildo y este colectivo para colaborar en la protección de la isla contra los incendios y en garantizar esta actividad ancestral.

Gran Canaria está en deuda con los pastores y las pastoras y con todas las personas del mundo rural que, durante siglos, han producido nuestros alimentos, preservado nuestro medio y conservado nuestras tradiciones. Lo han hecho además en condiciones muy duras, con pocos recursos, en entornos de difícil acceso, sufriendo las condiciones climatológicas más adversas. Lo han hecho, en muchos casos, con escaso apoyo de las instituciones públicas y sin el reconocimiento social que se merecen.

Pero sin duda, algo está cambiando. La mayor parte de los parajes que los pastores recorren desde siempre con sus ganados han sido reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad en su categoría de Paisaje Cultural o como Reserva de la Biosfera. Es decir, se valoran las formas de vida que conforman una interacción con el medio única en el mundo, como la trashumancia o la elaboración de quesos artesanos.

Suponen un patrimonio cultural inmaterial y  una seña de identidad cultural de nuestra isla que debemos proteger, porque además reporta múltiples beneficios a la sociedad. La ciencia, la técnica y el pastoreo tradicional conforman una extraordinaria herramienta para la conservación del patrimonio natural.

Esta manera de relacionarse armónicamente con el medio no solo nos remite a la tradición, sino que en ella también está la solución para afrontar muchos de los retos a los que nos enfrentamos actualmente, como, por ejemplo, el cambio climático.

El abandono de la agricultura y de la ganadería, la sequía y las temperaturas extremas hacen que nuestros montes estén cada día más expuestos a incendios forestales que, a decir de los expertos, serán cada vez más graves y devastadores.  Ante esta situación, el pastoreo conforma una excelente herramienta para gestionar grandes extensiones de terrenos, ya que las ovejas eliminan  gran parte del exceso de vegetación que, cuando se seca,arde con facilidad.

Además, la ganadería extensiva tiene un papel importante en la economía rural y circular, evita su despoblación, conserva el patrimonio y ayuda en la mitigación de los efectos del calentamiento global. Para garantizar la supervivencia de esta actividad, es necesario que los pastores tengan el reconocimiento social e institucional que se merecen.

Por eso, de la misma manera que los pastores están comprometidos con su tierra, desde el Cabildo estamos comprometidos con ellos, para gestionar de manera conjunta el territorio, el paisaje y la naturaleza de Gran Canaria. Hace 5 años, en 2018, nos encontramos también en Osorio para  promover la alianza que reeditamos la pasada semana.

Puedo decir con orgullo que en estos cinco años se han cumplido los compromisos a los que nos comprometimos mediante aquella alianza. Los nuevos tiempos, sin embargo, traen consigo nuevos retos y desafíos para nuestra isla. Es por esto que hoy es más necesario que nunca reeditar aquel pacto y seguir trabajando unidos para mantener un oficio tradicional que tantos beneficios reporta a la sociedad grancanaria.

Este nuevo acuerdo se enmarca en el programa Gran Canaria Mosaico, una estrategia de prevención de grandes incendios forestales impulsada por la consejería de Medio Ambiente del Cabildo. Se  promueve con ella la recuperación de paisajes mosaico diversos, habitados y con menor riesgo ante los incendios, basados en actividades agrícolas, ganaderas y forestales y se potencia la adaptación de la sociedad para convivir con el fuego. Una preciosa metáfora también de la isla que queremos construir, una isla mosaico, diversa y plural, pero apacible, solidaria….

Durante estos 5 años de trabajo compartido hemos dado grandes pasos para que la ciudadanía de la isla conozca mejor la labor y el valor del pastoreo, con la creación del documental “Pastores de Gran Canaria: Gestores del territorio, del paisaje y la biodiversidad”, la edición del libro “Pastores de Volcanes y Alisios” o la Exposición “La Mudá: Trashumantes de Gran Canaria”.

Hemos dado grandes pasos también en la gestión compartida del medio, como por ejemplo contando con una cuadrilla que realiza desbroces en barrancos y superficies públicas de pastoreo a petición de los pastores o con la autorización del pastoreo controlado en los barrancos de la isla.

Pero hay un aspecto que me parece de vital importancia, ya que estoy convencido de que se va a convertir en una herramienta imprescindible de futuro para la gestión del medio rural. Estoy hablando del pago por servicios ambientales, en este caso el pago que abona el Cabildo por  la labor de prevención de incendios que  cumple el pastoreo. Porque es una labor que previene la destrucción de miles de hectáreas, protege vida y biodiversidad y ahorra cientos de miles de euros a las administraciones tanto en la prevención como en la restitución de los daños provocados por los incendios.

Por una cuestión de justicia y de eficiencia hay que reconocer que muchas de las actividades que se realizan en el medio rural tienen enormes beneficios para el conjunto de la isla, aunque el mercado no les asigne un valor, y es una cuestión de justicia reconocerlo, y de eficiencia integrar esas actividades en la gestión del medio.

Con el acuerdo firmado queremos reconocer el papel del pastoreo para el desarrollo sostenible, así como de herramienta para la prevención de incendios forestales y de lucha contra el cambio climático. El pastoreo es una actividad fundamental para proveernos de alimentos de calidad, sostenibles y de cercanía, lo que nos acerca a la soberanía alimentaria.

No podemos olvidarnos de nuestros quesos, una joya gastronómica mundial. Los quesos de Gran Canaria son reconocidos y premiados internacionalmente. Nos comprometemos a seguir promocionando su producción, comercialización, consumo y  divulgación. Ni podemos olvidarnos de nuestras carnes de baifo o corderos, para las que se han diseñado campañas de consumo de enorme éxito.

Somos herederos y guardianes de una tradición y de una cultura ancestral, que hoy es reconocida mundialmente. Es una enorme fortuna, pero también una enorme responsabilidad ya que debemos esforzarnos por preservar y por mantener vivo este legado para las generaciones venideras.

La alianza que volvimos a refrendar es sin duda un compromiso con ese legado. Con nuestro pasado, con nuestro presente y con nuestro futuro. El pastoreo es un orgullo para Gran Canaria. Hay que agradecer a los pastores su voluntad de construir con el Cabildo una isla mosaico, una ecoísla.

Gran Canaria lidera la transición energética

La pasada semana el Cabildo presentó el Diagnóstico Energético de Gran Canaria, elaborado por la profesora Julieta Schallenberg y un equipo de la ULPGC.  Este trabajo ofrece una oportunidad para hacer un balance de las políticas energéticas en la isla y  para poder comprobar si estamos en el camino de la consecución de los objetivos de descarbonización, reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y de avance de la soberanía energética que defendemos.

Lo cierto es que hemos hecho grandes avances en el desarrollo de nuestra agenda de implantación de energías limpias. El progreso de las energías renovables en Canarias es un hecho y en Gran Canaria es aún más patente. Es esta la isla con una mayor contribución renovable, casi un 24%, después de la isla de El Hierro (con un 48,5%). La media en Canarias es del 20%, por lo que estamos 4 puntos por encima.

Aunque las islas tienen un clima idóneo para implementar un sistema eléctrico basado en energías limpias, la potencia total instalada en Gran Canaria apenas llegaba a 128 MW en 2017. Cinco años después ronda los 350 MW. En este lustro el crecimiento ha sido de un 173%.  

Pero tenemos que ser más ambiciosos y cumplir con los objetivos de descarbonización que nos hemos trazado  para el año 2040. El estudio demuestra que en los últimos años Gran Canaria está en camino de alcanzar estos retos, gracias en parte a la reducción de los precios en los últimos años de tecnologías clave como la eólica y la solar.

Tenemos también la ventaja del Salto de Chira y de que esta gran pila de almacenamiento vaya a hacer posible que la eólica marina pueda anidar en nuestro mar en muy poco tiempo. Con la aprobación, en el último Consejo de Ministros, de los planes de ordenación para los mares del estado español ya está todo disponible para que sea una realidad. Estoy convencido de que en los próximos años seremos una referencia mundial: una isla de un millón de habitantes soberana energéticamente.

No podemos seguir quemando en Gran Canaria 49.671 barriles de petróleo, cerca de ocho millones de litros, al día. Porque contaminamos, porque nos enfermamos, porque hacemos un enorme  daño a nuestra biodiversidad…

Hay que implementar políticas y medidas basadas en el autoconsumo para una transición inclusiva y justa, marcándonos objetivos como la descentralización energética y la democratización. Y aquí los datos son también muy positivos: Gran Canaria ha pasado de tener algo más de 100 instalaciones de autoconsumo en 2019 a superar las 2000 en 2022. 

La potencia instalada para el autoconsumo en  Gran Canaria se ha multiplicado casi por seis entre 2019 y 2022, pasando de menos de 5 MW a casi 28 MW. Es la isla con más autoconsumo del Archipiélago, llegando casi al 50% del autoconsumo regional.        

Y en este sentido, el Cabildo de Gran Canaria predica con el ejemplo. Ahora mismo hay instalados 1,5 MW de autoconsumo en las cubiertas de edificios insulares y 2,5 MW contratados o en fase final de adjudicación: en el Ecoparque Norte, El Sabinal, Gran Canaria Arena, Polígono de Arinaga o en la Cueva Pintada… Todo esto supone más de 3,5 millones de euros de inversión.

También incentivamos a la ciudadanía y a las empresas para que invierta sus propios fondos en la producción de electricidad para el autoconsumo a través de nuestras subvenciones  (300 concedidas en 2021). Se han instalado de esta manera 2,4 MW, de los cuales se ha subvencionado 1MW. Es decir, casi 3 millones en ayudas desde 2019 hasta ahora.

Desde el área de Soberanía Alimentaria se ha ayudado a 131 agricultores y ganaderos, con 2,2 millones de euros, para hacer posible la implantación de 2 MW de autoconsumo en sus instalaciones

También desde el Consejo Insular de Aguas, dentro del proyecto RENOVAGUA que pretende llevar las renovables al conjunto de la desalación y regeneración de aguas, se han invertido más de tres millones de euros para conseguir instalar – o estar en el proceso de instalación-  más de 2.000  MWh/año, 1.700 Kw de potencia. En este caso estamos hablando de más de 3 millones de inversión.

El Plan de Cooperación con municipios y mancomunidades ha permitido instalar en distintos municipios y mancomunidades y en cubiertas de centros de mayores, colegios, edificios municipales, plantas aisladas, etc… un total de 702 kW de potencia y 2,5 millones de inversión.

Los ecoparques Norte y Sur están cubriendo el 60% de sus necesidades energéticas, con picos del 100%, a través del biogás que producen. La previsión en los próximos meses es que cubran el 100% de sus necesidades y se produzcan excedentes. En estos momentos estamos cerrando la negociación para participar con un 25% como administración pública en un parque privado de 9MW en el Polígono de Arinaga. 

Todo esto nos está permitiendo acelerar el proceso de descarbonización, reducir la necesidad de construir y financiar grandes instalaciones de renovables, evitar pérdidas en la distribución y avanzar en la democratización de la energía.

Además, las comunidades energéticas van a ser el eje sobre el que pivotará la descentralización y la democratización del sector energético insular. La comunidad energética industrial que impulsamos desde el Cabildo en el Polígono de Arinaga o el trabajo que estamos desarrollando en el barrio de Siete Palmas son un buen ejemplo de este compromiso. En este sentido hemos dado un paso adelante constituyendo la Oficina de Transformación Comunitaria y Transición Energética de Gran Canaria para impulsar las comunidades energéticas y el autoconsumo compartido por todos los municipios de la isla. 

Ahora bien, con el autoconsumo solo podemos cubrir el 40% de la demanda del sector residencial. Así que la eficiencia energética y el autoconsumo solos no pueden ser los garantes de la transición hacia un modelo más sostenible. La única manera de crear resiliencia, y avanzar hacia un modelo autosuficiente, es a través de la diversificación.  

Y en Gran Canaria hemos contribuido a hacer posible o iniciado proyectos en geotermia, de ahorro y eficiencia, de desalinización y de regeneración eficientes o, como les dije anteriormente, la energía eólica marina, o la central de bombeo reversible del Salto de Chira. También estamos desarrollando anteproyectos para almacenar los excedentes de renovables y para integrar el hidrógeno verde en algunos de nuestras iniciativas. 

Pese a los buenos datos, tenemos que acelerar el despliegue de energías renovables en los próximos años y  desde todas las instituciones tenemos que plantar cara, con soluciones reales, al cuello de botella que se sufre con los permisos y autorizaciones. 

También hay que  mejorar la eficiencia energética de la isla, como estamos haciendo en el Cabildo de Gran Canaria el centro de mayores de El Sabinal, por ejemplo, o seguir facilitando la electrificación del transporte con la red de recarga de vehículos eléctricos, ámbito en el que también somos líderes, aunque su despegue es muy lento.

Un sistema ecológico y limpio es la única manera de garantizar nuestra seguridad en el futuro. Seguridad energética, seguridad económica y seguridad para afrontar los impactos del cambio climático. Gran Canaria ya está en el camino correcto. 

Gran Canaria en el mundo

Desde el Cabildo de Gran Canaria estamos convencidos  de que  la economía y las empresas de nuestra isla pueden competir en el marco de una economía globalizada. Estamos realmente seguros  de que Gran Canaria puede atraer inversores en sectores punteros e integrar nuestra economía en cadenas de valor internacional.

Tenemos una posición estratégica que nos permite ser un puente entre tres continentes. Formamos parte del mercado europeo al tiempo que estamos a unos pocos cientos de kilómetros de África Occidental. Mantenemos vínculos históricos y culturales con América Latina y con los miles de hermanos y hermanas canarias y descendientes que viven en países como Cuba o Venezuela.

A esto se suman los incentivos fiscales que, como el REF, refuerzan la competitividad de Gran Canaria en el panorama internacional. O nuestro talento, ya que es difícil encontrar un territorio de nuestras dimensiones que concentre tantas capacidades en tantos campos diferentes, así como universidades y centros de investigación de primer nivel.

Cuando hablamos de internacionalización, hay 4 ámbitos prioritarios: el incremento del volumen de las exportaciones, el número de empresas canarias abiertas a mercados internacionales, la captación de inversión extranjera y el incremento del número de empresas canarias internacionalizadas.

Desde el Cabildo de Gran Canaria estamos impulsando diversas iniciativas en esos cuatro ámbitos que hacen que hoy la economía insular no solo esté más internacionalizada, sino que estemos sentando las bases para que esta estrategia sea sostenible a medio y largo plazo.

La Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC), es uno de los instrumentos clave a través del cuál  el Cabildo está apoyando cuatro iniciativas que, a día de hoy, cumplen con el objetivo de promocionar la inversión extranjera y dar a conocer nuestra isla al mundo: Best in Gran Canaria, Gran Canaria Film Commission, Bioasis Gran Canaria y Talento Gran Canaria.

Best in Gran Canaria engloba, bajo el liderazgo de la SPEGC, a 14 entidades públicas y privadas para la atracción de inversiones y proyectos a la isla en sectores como las tecnologías de la Información y actividades digitales, las energías oceánicas y otras actividades off shore. Valga como ejemplo el Centro de Innovación Marino-Marítimo, que ya desarrolla una intensa actividad promocional a través de la Incubadora de Alta Tecnología de Analítica de Datos e Inteligencia Artificial en los ámbitos marinos y marítimos.

Gran Canaria Film Commission está siendo clave para uno de los sectores en los que el desarrollo de la isla está siendo más espectacular. Durante el año 2022 en Gran Canaria se rodaron 148 producciones con una inversión aproximada de 100 millones de euros. Ha supuesto la realización de 9.100 contrataciones.

Es relevante el incremento de la animación digital: se han instalado 6 estudios, produciendo 17 series, con 280 profesionales del sector de la animación, la mitad de ellos, de talento local.

Además este sector va a dar otro salto con Gran Canaria Platós, una inversión de más de 9 millones de euros reforzada con una subvención de 6 millones procedente de los fondos Next Generation para su digitalización.

A estas iniciativas hay que sumar Bioasis Gran Canaria, un proyecto colaborativo que promociona la isla como destino de producciones asociadas a la biotecnología azul, la acuicultura o la economía circular. En estos momentos se están invirtiendo en nuestra isla alrededor de cuatrocientos millones de euros en el campo de la acuicultura. La activación de la Incubadora de Alta Tecnología en el ámbito de la Biotecnología Marina y la Acuicultura, que inauguramos recientemente, está sirviendo como reclamo para atraer proyectos de esta naturaleza.

Talento Gran Canaria es un programa a través del cual facilitamos el contacto de los más de 1.100 grancanarios y grancanarias en el exterior con más de 100 empresas. Asimismo hemos abierto también una línea de becas en África Occidental para jóvenes de Gran Canaria con el objeto de estrechar lazos y colaboración económica con la sociedad civil, las universidades, las empresas y las instituciones.

Hay un sector industrial que es una buena muestra de hasta dónde podemos llegar si creemos en nuestras posibilidades y en el talento de nuestra gente: la moda. No podría hablar de la moda en Canarias sin hablar de la moda de baño, del mismo modo que no podría hablar de la moda de Gran Canaria sin hablar de Moda Cálida.

Durante los últimos años el Programa Gran Canaria Moda Cálida ha experimentado un salto cualitativo en la promoción y comercialización de la moda que se hace en Gran Canaria. Gracias a este trabajo, la Semana de la Moda de Baño ya es referente internacional. En la última edición participaron empresas del Reino Unido, Alemania, Dinamarca, Suecia, Colombia, Italia, Israel…

Hemos tomado protagonismo en la Macaronesia con el proyecto europeo Modamac, liderando una alianza con otros territorios como Tenerife, La Palma, Senegal, Cabo Verde o Madeira. Esto ha supuesto casi medio millón de euros de financiación para Gran Canaria.

El Plan de Internacionalización, que hemos puesto en marcha junto a la Cámara de Comercio de Gran Canaria, nos ha permitido estar presentes en las tres ediciones de la Feria Italiana Mare da Mare y situarnos en el mercado alemán y danés con sendas acciones promocionales en la Semana de la Moda de Berlín y Copenhague.

En este contexto también se celebró la primera cumbre de la Alianza Europea de la Moda en la isla de Gran Canaria, lo que dió a conocer a los 21 países visitantes la Semana de la Moda de Baño.

Ahora bien, si estamos hablando de internacionalización, no podemos olvidarnos del turismo, nuestro principal sector económico y en el que somos más competitivos. El sector cuenta con dos vías de internacionalización principales: la apertura de nuevas filiales en destino y la exportación de conocimiento.

Es en este segundo campo en el que creo que debemos centrar nuestros esfuerzos. Y es que el conocimiento y la experiencia que tenemos en Canarias sobre el sector es totalmente internacionalizable.

Hoy ya nadie duda de que el futuro del turismo está en la digitalización y en la sostenibilidad. En estos dos campos, estamos en condiciones de generar conocimiento y experiencias que nos conviertan en una referencia, tanto para la atracción de inversiones como para la exportación de conocimiento.

A través de la iniciativa Gran Canaria Isla Inteligente, hemos puesto en marcha diversos proyectos para la promoción turística del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, para la implantación de un Sistema de apoyo para su gestión y preservación y para convertirnos en un destino turístico inteligente a través de la iniciativa Smardest y Datagran. Nos va a permitir aplicar al sector del big data, lo que probablemente sea la principal materia prima de la economía del futuro.

Mención especial merece el que hace aproximadamente un año nos uniéramos al programa Biosphere, que traslada al sector turístico una metodología para adaptarse a los grandes objetivos marcados en las cumbres mundiales de la UNESCO y la Organización Mundial del Turismo (OMT).

No podemos olvidarnos de la que históricamente ha sido la principal puerta de Gran Canaria al mundo: el Puerto de la Luz y de Las Palmas. Una infraestructura vital en nuestra historia económica y social, que incluso durante la pandemia consiguió seguir creciendo y que demuestra día a día que es uno de los principales polos de diversificación e internacionalización económica.

Pero ninguno de estos proyectos será posible sin lo más importante: la implicación de la sociedad civil. Necesitamos creernos que es posible, huir del pesimismo y del negacionismo, y contar con la totalidad de la enorme inteligencia colectiva que existe en nuestra sociedad, tanto de las organizaciones ciudadanas como del sector empresarial y las personas emprendedoras.

Porque estoy seguro de que podemos ponernos de acuerdo para entre todos y todas situar a Gran Canaria en el mundo.

Seguridad hídrica frente al cambio climático

La sequía que afecta a nuestra isla, fruto del calentamiento global, genera preocupación e incertidumbre en municipios del interior  y en sectores agrícolas y ganaderos de nuestras cumbres y medianías. Si bien es cierto que Gran Canaria avanza en un 80% hacia la desertización, la realidad es que hoy en día la escasez de agua está controlada y se dispone de la cantidad suficiente para la agricultura en la cuenca sur-suroeste –la más afectada- para al menos una temporada agrícola.  

Para finales del año 2023 o principios del 2024, el agua producida en la desaladora que estamos construyendo en Arguineguín empezará a entrar en Salto de Chira y, por tanto, a llenar las presas de Chira y Soria. Pero si, mientras llega ese momento, hiciera falta agua, no habría problemas porque se ha construído una red de suministro y distribución de agua regenerada desde Las Palmas de Gran Canaria a Fataga.

Para que esta seguridad hídrica se extienda al conjunto de las medianías y cumbres de Gran Canaria, el Cabildo, a través del Consejo Insular de Aguas y de Soberanía Alimentaria-Sector Primario, ha elaborado una estrategia encaminada a garantizar –mediante la compra de infraestructuras; convenios con Heredades; inversiones en redes de riego y distribución; construcción de embalses y depósitos, etc.- que no falte el agua en el conjunto del territorio insular y que el agua de la cumbre permanezca en la cumbre, que es donde debe estar para permitir la pervivencia de nuestra agricultura y ganadería, para luchar contra los incendios, para proteger nuestro territorio, nuestro paisaje y nuestra biodiversidad…

Según las Naciones Unidas, la seguridad hídrica forma parte esencial del desarrollo sostenible y sus objetivos estratégicos. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 6, sobre agua y saneamiento, tiene la finalidad de garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para toda la población. El Cabildo de Gran Canaria ha elaborado – ha sido la primera administración en hacerlo- una Estrategia para la Adaptación y la Mitigación del Cambio Climático. Somos conscientes de que la seguridad hídrica es uno de los pilares fundamentales de la sostenibilidad y por eso ocupa un lugar relevante en ese modelo de ecoísla que defendemos.

¿Cuál es la realidad hídrica actual de Gran Canaria? Las islas Canarias forman parte de la España seca, en la que se dan muy escasas precipitaciones que se extiende ya casi una década. Cuando esto sucede, nos encontramos ante el inicio de una sequía.

Se manejan datos que corroboran  que, al menos desde 2015, existe un déficit de precipitaciones generalizado, aunque algunos datos reflejan que ya desde 2012 la precipitación media anual de muchas zonas es inferior a la media.  En cualquier caso, este periodo seco tiene un reflejo cierto e inmediato sobre la realidad hídrica insular. En concreto y de forma directa, sobre el volumen de agua almacenada en las presas aunque también tiene además otros efectos menos inmediatos sobre la recarga de los acuíferos.

La realidad palpable es que esa ausencia de lluvias supone que los volúmenes almacenados vayan disminuyendo progresivamente hasta desaparecer en gran parte del conjunto de presas que salpican nuestra orografía. Esta es nuestra situación actual. Aunque no se trata de una realidad que ataña únicamente a Gran Canaria, ni siquiera es exclusiva de las Islas Canarias. Según diversos estudios, la sequía afecta al 64% de Europa.

La tendencia general en las precipitaciones es claramente descendente. En los últimos seis años (periodo 2015-2020), la precipitación registrada en Gran Canaria no llega al 75% de la esperable por valor medio, con tres de los seis  registros en el entorno del 50% del valor esperable.

Esto afecta de manera diferente a la costa y a la cumbre. En zonas costeras la resiliencia del sistema es mucho mayor ya que, ante la ausencia de recursos superficiales, se recurre al agua industrial para cubrir las demandas, mientras, en las zonas de medianías y cumbres, al no existir alternativa, cuando escasea el recurso superficial no existe un recurso artificial que lo sustituya.

En definitiva, desde el punto de vista de la gestión de los recursos hídricos, las zonas de medianías y cumbres deben autoabastecerse de agua procedente de su ámbito, tanto desde el punto de vista del sector primario como desde el punto de vista del abastecimiento a la población.

Además, no es factible elevar agua industrial de forma generalizada a cotas muy altas, por su gran coste energético, salvo por la excepción de Salto de Chira, que es un proyecto singular basado en un aprovechamiento del excedente de energías renovables y con un canon anual de seis millones de euros, que recibirá el Cabildo y que podrá dedicar a abaratar el coste del agua de riego.

¿Qué se puede hacer y qué estamos haciendo frente a esta situación? Ante la reducción de recursos hídricos, hay que incrementar la capacidad de producción de agua industrial, tanto de agua regenerada como desalada, aunque la regenerada solo se puede utilizar para uso agrícola y no doméstico. De esta manera aumenta la capacidad de introducir agua en el sistema y se da la oportunidad de que se reduzca la tasa de trasvases desde la cumbre a la costa.

Hay dos obras que son clave para aumentar la disponibilidad de agua.  La primera es la ampliación de la planta desaladora de Arucas-Moya que, por su ubicación, tiene un ámbito de influencia enorme, abarcando casi todo el litoral norte de la isla. Ya cuenta con un proyecto y su coste se estima en unos veinte millones de euros.  La segunda pasaría por incrementar la capacidad del terciario de Barranco Seco, que es el corazón de la red de distribución de agua regenerada, para disponer de un mayor volumen de esta agua en todo el sistema insular. En este caso estamos hablando de unos quince millones de euros de presupuesto.

Es necesaria asimismo una gestión integrada de cuencas y convenios de intercambio con heredades, comunidades y grandes usuarios. Esta es la mejor herramienta para contrarrestar el efecto de lo que se ha venido a denominar los trasvases cumbre-costa, porque existen recursos hídricos en las zonas de medianías y cumbres que están siendo desplazados a zonas costeras, en virtud de unos derechos perfectamente vigentes de las heredades y comunidades de regantes.

Por ello, creemos que, en paralelo al Salto de Chira como trasvase de la costa a la cumbre, debemos dotarnos de las herramientas colaborativas oportunas, en forma de convenios, acuerdos o cualquier otra fórmula pertinente, con heredades, comunidades de regantes o ayuntamientos, que permitan adoptar medidas de gestión y afrontar los efectos económicos de estas actuaciones.

En este sentido, ya estamos trabajando en un convenio de intercambio con la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, en un  acuerdo de gestión integrada de la cuenca del Guiniguada con la Junta Permanente de Heredades de Las Palmas, Dragonal, Bucio y Briviesca y otro convenio de cesión de infraestructuras de captación y almacenamiento de aguas superficiales propiedad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. En total esto nos permitirá incrementar los recursos en cumbre y medianías en casi un millón de metros cúbicos.

Pero también son necesarias nuevas infraestructuras de riego y canalización de aguas. Contamos con 1,8 millones de euros de inversiones en redes de riego en ejecución y casi  tres millones de euros en inversiones en redes de riego en licitación. A esto habría que sumar diversas actuaciones en el marco del proyecto la Cumbre Vive, los sistemas de depuración natural en diferentes núcleos aislados de los municipios de Tejeda, Artenara, Gáldar y Agaete, la adquisición de patrimonio hidráulico, la ampliación de la depuradora de Bocabarranco o el sistema de distribución de aguas procedentes del Salto de Chira.

Si tenemos en cuenta todas las actuaciones en ejecución o proyectadas, estamos hablando de más de cien millones de euros con los que aspiramos a garantizar la seguridad hídrica de la isla y adelantarnos al escenario de escasez derivada del cambio climático.

Aseguramos de esta manera también, insisto en ello, las formas de vida de miles de personas de medianías y cumbre que dependen de la agricultura y la ganadería para vivir, garantizamos la protección de nuestros ecosistemas, luchamos contra la desertización y nos dotamos de recursos para prevenir y combatir los incendios forestales. La seguridad hídrica es garantía de futuro, de sostenibilidad y de bienestar para Gran Canaria. 

El Estado de la Isla

Los pasados jueves y viernes tuvo lugar en el Cabildo de Gran Canaria el debate sobre la orientación general de la política insular, una cita anual en la que tenemos la oportunidad de debatir sobre las políticas llevadas a cabo por la institución y sobre la coyuntura económica y social de Gran Canaria.

Este debate se planteó en un momento muy especial. Lo realizamos después de un periodo muy conflictivo pero con la perspectiva suficiente para valorar los cambios significativos que se han producido en nuestra isla.  Quise aprovecharlo para  transmitir a la ciudadanía las acciones concretas y reales que estamos implementando con el objetivo de resolver las dificultades que están afectando a nuestra gente. Queremos que la institución del Cabildo de Gran Canaria transmita  a la sociedad su implicación, su cercanía y su sensibilidad con las duras condiciones que muchas grancanarias y grancanarios han padecido o siguen padeciendo.

Desde el Cabildo tenemos muy claro el modelo de futuro que queremos para Gran Canaria, tenemos muy claro por dónde transitar, por dónde seguir avanzando con ese modelo de ecoísla que se ha ido consolidando como la mejor manera de garantizar un futuro ecosocial para los hombres y las mujeres que la habitan y para la biodiversidad que la sostiene.

Y contamos con datos que refrendan nuestra posición. Hoy la economía de Gran Canaria tira de Canarias: en el periodo 2019-2022,  Gran Canaria creció un 9%  mientras la media de crecimiento de Canarias fue del  5,4%. La isla también lideró la activación del empleo durante 2022 y en el periodo post-pandemia en su conjunto, mejorando las cifras del archipiélago. Tenemos  más de 397 mil ocupados, lo que representa un nuevo máximo en la serie histórica.

Estos datos son especialmente buenos para algunos de los colectivos que más dificultades suelen encontrar en el terreno laboral. Las mujeres lideran el crecimiento de la ocupación en Gran Canaria: se registra un récord histórico en ocupación femenina, situándose como la isla con más mujeres ocupadas en relación a su población. Un 10,4% más que antes de la pandemia. Y también, aunque aún es muy alta, se ha producido una significativa disminución de la tasa de paro juvenil que se sitúa en el 33.25% frente al 35.2% del conjunto de Canarias.

El dinamismo económico también se refleja en el aumento del número de empresas en relación a 2021, que aunque es solo de un 0,4% es esperanzador, ya que nos sitúa como la única isla junto con Fuerteventura y El Hierro que recupera las cifras de empresas previas a la pandemia. Es razonable por lo tanto que el tejido empresarial de la isla se muestre positivo respecto a su porvenir, cerrando 2022 con niveles de confianza empresarial superiores a los registrados antes de la pandemia. El Índice de Confianza Empresarial supera en un 0,9% al valor contabilizado al cierre de 2019. En comparación con el año 2021 ha experimentado un avance del 3,5%.

Por supuesto esta situación económica es posible gracias a la recuperación del turismo, nuestro principal sector económico. Los datos confirman la recuperación en la entrada de viajeros a la isla, con un destacado incremento en el período enero-noviembre del año pasado. En 2022, aumentaron las entradas de viajeros en un 134% sobre 2021. Pero al margen del número bruto de turistas hay otros datos incluso más importantes sobre la evolución del turismo: crece el gasto turístico en destino, se produce un significativo avance respecto a 2021 y Gran Canaria supera los niveles de facturación prepandemia en casi un 5%. Además,  la isla se configura como la más rentable para el sector alojativo, dando muestras de la calidad de la oferta y del turismo recibido.

Gran Canaria vive un buen momento económico creando empleo y dinamizando la economía. Hoy día lideramos la creación de empleo y de empresas a nivel regional. Es evidente que sin el concurso de la principal institución de la isla, Gran Canaria no podría estar liderando el crecimiento y la creación de empleo. Estamos hablando de un impulso inversor,  social y económico de una institución de 1.000 millones de presupuesto y más de 1.500 millones de inversión en ejecución en estos momentos.

Además, al margen de los datos macroeconómicos, lo cierto es que esta isla  también es una referencia en áreas que sí dependen mayoritariamente del desempeño de la institución insular. Hoy Gran Canaria lidera la producción de energías renovables en el archipiélago. El 26,6% de la potencia instalada en Gran Canaria es renovable.   Se trata de un aumento espectacular ya que, hace cuatro años, estábamos en solo un 12%. De toda la potencia instalada en los últimos cuatro años, Gran Canaria copa el 40%. En los últimos 3 años casi la mitad del autoconsumo de fotovoltaica en Canarias se ha instalado en nuestra isla (44,7%-20MW).  Las subvenciones concedidas durante la legislatura al autoconsumo de fotovoltaica han posibilitado la instalación de 6.328 placas.

Otra de nuestras apuestas estratégicas para impulsar el desarrollo sostenible de la isla ha sido el sector primario. A través del plan de revitalización agrícola y ganadero, hemos conseguido aumentar la superficie cultivada en casi 700 hectáreas gracias a un banco de tierras en desuso y a la promoción del cultivo forrajero y la cultivable en 30.000 hectáreas, todo ello debido a la puesta en marcha de un plan territorial. Fuerteventura y Gran Canaria son las únicas islas que han ganado suelo agrícola  frente a la pérdida de 42.000 hectáreas en todo el archipiélago.

Hemos superado el 50% que establece la FAO como necesaria para la producción de alimentos en sistemas insulares. Estábamos en una media del 10%-20% y hoy producimos el 60% de las papas que consumimos, el 73% de las hortalizas, el 35% de las frutas…un 52,3% de media… y ganamos hectáreas y producción de vino, aceitunas y aceite, almendras, forraje…

La isla sostenible que pretendemos tiene a las personas como referencia fundamental. En materia de dependencia hemos avanzado muchísimo en estos últimos años y actualmente hay 2000 personas más que al principio de este mandato siendo atendidas por este Cabildo gracias al Servicio de Ayuda a Domicilio. Además, el Plan de Infraestructuras Sociosanitarias avanza a buen ritmo y hemos culminado las obras de ampliación de estas infraestructuras en Artenara, La Aldea, Gáldar y el Sabinal, así como la rehabilitación del antiguo pabellón de Severos en Hoya del Parrado y de la casita de Taliarte. También estamos a punto de concluir la ampliación del centro de Tarazona en Guía, o de San Francisco de Paula, CSS de Tamaraceite, CADI de Tamaraceite y ampliación de Taliarte. Son 144 plazas nuevas ya creadas y 557 en ejecución.

A estas se sumarán las que crearemos en el edificio de la Tesorería de la Seguridad Social que estará destinado a ser también un centro sociosanitario y las del edificio del antiguo Psiquiátrico que pondrá 235 plazas a disposición de la ciudadanía, así como las de los Salesianos de Guía y las del centro sociosanitario de Ingenio. Este crecimiento en plazas sociosanitarias es el mayor que se ha conseguido en un mandato de esta corporación.

También en este mandato hemos destinado a las políticas de Igualdad el mayor presupuesto de la historia del Cabildo. El Servicio Insular de Atención a Víctimas de Violencia Sexual, el Servicio de Atención Psico-educativa a menores, la Casa de Acogida Terapéutica Maday, la Casa de Acogida “Clementina” , el Marco Estratégico por la Igualdad, la Mesa por la inserción Laboral de las personas trans…son algunos de los servicios creados en estos últimos cuatro años.

La mejora del transporte público insular es incontestable. El Cabildo de Gran Canaria ha incrementado la inversión dedicada a los viajeros en un 577% respecto a 2015  con lo que hemos conseguido más de un 30% de aumento en el uso del transporte público, superando los 54 millones de viajeros en 2022.

Avanzamos significativamente en la diversificación económica. El Cabildo está apoyando iniciativas muy relevantes en el desarrollo de la economía azul, la economía circular, la digitalización y el I+D+i. Son acciones concretas que potencian el dinamismo empresarial existente y la capacidad de investigación, desarrollo tecnológico e innovación en desalación, depuración, e innovación de la ULPGC , de la PLOCAN o el ITC.

Este esfuerzo diversificador también se comprueba en el sector de las producciones audiovisuales. Durante el año 2022 en Gran Canaria se rodaron 148 producciones con una inversión aproximada de 100 millones de euros. Ha supuesto la realización de 9.100 contrataciones. Es relevante el incremento de la animación digital: se han instalado 6 estudios, produciendo 17 series, con 280 profesionales del sector de la animación (50% de talento local). En esta política audiovisual se inscribe la construcción y puesta en marcha de Gran Canaria Platós, recientemente inaugurados. Una inversión de más de 9 millones de euros.  No son proyectos, son realidades que hablan de cambio, oportunidades y modernidad.

Los casi 17 millones del  Plan Estratégico de Áreas Industriales de Gran Canaria han permitido que estas  áreas hayan experimentado una transformación radical reconocida por todos los empresarios del sector. El trabajo desarrollado a lo largo de estos años ha dado sus frutos, y así lo pone de manifiesto la Estrategia de Desarrollo Industrial de Canarias, que recoge que Gran Canaria cuenta con  17.760 puestos de trabajo, lo que supone el 45,3% de todo el empleo industrial del archipiélago. Una inversión similar se ha destinado al Plan de Modernización de Zonas Comerciales.

Hace apenas unas semanas que aprobamos el Plan Insular de Ordenación de Gran Canaria, que hemos conseguido desatascar después de 13 años de tramitación y que es una herramienta fundamental para garantizar un desarrollo sostenible, ordenado y territorialmente integrado de la isla, así como un instrumento fundamental para la protección del 85% del espacio insular.

El Cabildo de Gran Canaria sostiene una programación cultural a través de la red de museos, centros específicos, salas de teatro y centros de interpretación que coloca a la capital y a la isla a la vanguardia del estado en la creación y actividad artística. Y avanzamos en el MUBEA como una propuesta integradora de todo el arte realizado en nuestra isla desde la prehistoria. Además, el Instituto de Gestión integrada de Risco Caído y la Reserva de la Biosfera dinamiza la protección y la proyección de las zonas que incluyen esas denominaciones con más recursos que nunca.

Séneca decía que ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se encamina. No es nuestro caso. Gran Canaria está aprovechando los vientos favorables de la recuperación económica porque tiene un rumbo claro. Un modelo de desarrollo sostenible medioambientalmente, justo socialmente, con igualdad y autocentrado. Y lo estamos consiguiendo.

El almendro y los retos de la cumbre

El Cabildo de Gran Canaria ha sido reconocido este año con la distinción más destacada del municipio de Tejeda: el Almendro de Plata. Cuando me lo transmitió su alcalde sentí el aprecio sincero que nuestra gente de la cumbre siente por el Cabildo de Gran Canaria, como institución cercana y presente en todas las dificultades y esperanzas que se sufren o se alumbran en un territorio que nos identifica.

Gran Canaria no se entiende ni se reconoce sin el paisaje, las tradiciones y el patrimonio que nuestras montañas sagradas atesoran. Tejeda forma parte esencial de ese entorno porque conserva espacios naturales singulares, actividades agrícolas y ganaderas que permiten la supervivencia de los habitantes de la zona y de las explotaciones que mantienen la continuidad de muchas familias en ese enclave. En este municipio se mantienen vivas las tradiciones y el enorme capital etnográfico que conforman el Patrimonio de la Humanidad, declarado  por la UNESCO hace ahora cuatro años.

De la misma manera, el Cabildo de Gran Canaria no puede entenderse sin la protección de los pinares, la conservación del acervo arqueológico, la salvaguardia de la biodiversidad o la atención a los derechos de las personas que permanecen en la cumbre. Este premio es el reconocimiento al trabajo que durante décadas cientos de trabajadores y trabajadoras del Cabildo han realizado, junto a las personas que habitan este espacio, para que hoy la cumbre siga viva.

Esta importancia la extiendo a todas las zonas de cumbre que comparten este valor como son Artenara, y los altos de Gáldar y de Agaete. Y al hablar de almendros esta celebración se amplía también a otras zonas de la isla porque su ejemplo fue recogido por el pueblo de Valsequillo que celebra estos días su programa de fiestas. Esta  manifestación popular en torno a nuestros almendreros surgió de una iniciativa  juvenil en los dos municipio y ha cristalizado con el impulso municipal hasta convertirse en Fiesta de Interés Turístico Nacional en Tejeda .

El Cabildo de Gran Canaria ha emprendido, desde hace décadas, una larga batalla contra la deforestación, la erosión y la desertización de la isla, particularmente en las cumbres. Una lucha que también conlleva la dotación de infraestructuras básicas, como carreteras para mejorar la movilidad, presas que garanticen el suministro de agua para la población y para las labores de conservación de los bosques, la creación de viveros, refugios… Las gentes de este paisaje cultural recuerdan cómo había desaparecido la cubierta vegetal, los bosques de pinos, y cómo se realizaron campañas como la del Día del Árbol y se contrató personal para ir colocando las plántulas en cada rincón de las cumbres. La imagen actual demuestra el éxito del esfuerzo colectivo y de la visión de quienes idearon fórmulas para conseguir terrenos que recuperaran el paisaje. Figuras como Díaz Cruz, Nogales, O’Shanahan y miles de operarios del Cabildo que han hecho de esta zona nuestro pulmón, que han construido y cuidado las áreas recreativas en las que podemos sentirnos a la sombra del Nublo.

En los últimos años, además, el Cabildo de Gran Canaria ha intensificado las labores de vigilancia, cuidado y consolidación del espacio forestal y agrícola, creando una estación para bomberos forestales y un helipuerto en Artenara, así como fomentado una labor de concienciación sobre el cuidado y la vigilancia ante cualquier conato de incendio. Todo esto, procurando también que el territorio sea un mosaico de paisajes que permita frenar en esa zona uno de los mayores riesgos para la naturaleza, pero sobre todo para las personas y las actividades humanas. Es la inspiración del proyecto La Cumbre Vive, con el que se pretende movilizar, sensibilizar y conectar a la ciudadanía para la defensa del medio rural y natural de Gran Canaria. Un esfuerzo colectivo que cuenta con el apoyo de la institución insular y de todas las corporaciones municipales y organizaciones sociales, con el objetivo de incrementar la calidad de vida, los servicios y  los recursos para la población.

Esta comarca, como ya señalé, forma parte de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria así como del Patrimonio Cultural de la Humanidad gracias a la declaración de la Unesco que reconoce la singularidad de Risco Caído y las Montañas Sagradas. Estos reconocimientos de un organismo internacional como la Unesco nos confirman que aquellos jóvenes de Tejeda o Tenteniguada tuvieron la inspiración de una naturaleza que llamaba a la sensibilidad de toda la isla para cuidarla y convertirla en su identidad. Así fue reconocido por las voces de Néstor, César o Kraus, quienes se sumaban al anhelo de toda Gran Canaria por recuperar y conservar el área donde los almendros nos advierten de la singular belleza de nuestros roques que se alzan para acariciar la cúpula celeste.

Las dificultades que vivimos en los últimos años nos han impedido celebrar la declaración de las fiestas de Tejeda como Fiesta de Interés Turístico Nacional. Los fenómenos naturales y la pandemia han puesto de manifiesto que todas estas décadas de esfuerzos realizados por el Cabildo, los municipios y las organizaciones sociales pueden verse en riesgo. No nos podemos instalar en la autocomplacencia. Tenemos que perseverar y continuar trabajando frente a los cambios que se avecinan, propiciados por una crisis climática que afectará a las especies de flora y fauna del lugar, con la amenaza de que sobrevivirán solo las que sean más resistentes a las temperaturas extremas, cada vez más duras y más frecuentes. La escasez de lluvias del pasado año y las altas temperaturas han retrasado la floración de los almendros. Porque su naturaleza es así. Se adaptan a la realidad y se exhiben con todo su esplendor cuando las condiciones son favorables y, por el contrario, se resguardan ante la falta de agua o los cambios de temperaturas. En su código genético está la necesidad de resistir y sobrevivir en condiciones muy difíciles. Condición que comparte con el pino canario que también nos representa.

En este contexto la concesión del Almendro de Plata es una expresión que une a nuestra sociedad con el Gobierno de la isla. Nos confirma que Gran Canaria mantiene vivos los valores que nos identifican y que la lucha permanente para que las personas que habitan en estos lugares emblemáticos se sientan protegidas y valoradas  está dando sus frutos. Nuestra isla tiene un futuro esperanzador si seguimos avanzando sin dejar a nadie atrás y menos a quienes representan las raíces más auténticas que reafirman nuestras singularidades como grancanarias y grancanarios.

Tejeda es un municipio al que tengo un afecto especial. Aquí se respira la huella de los que nos precedieron, la emoción de un paisaje sobrecogedor, la presencia de los símbolos que cohesionan a la sociedad grancanaria, el latir de la vida diaria de sus hombres y mujeres que mantienen vivo un legado de cultura, valores y tradiciones.

Este premio y esta fiesta del Almendro en Flor nos obligan a renovar nuestros compromisos. El Instituto para la gestión del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera que el Cabildo de Gran Canaria ha creado es una herramienta práctica que está promoviendo y conservando esta riqueza incalculable. Todos los proyectos en marcha –más de 30 millones de inversión- nos permiten preservar nuestro patrimonio natural y etnográfico, nuestras tradiciones más arraigadas y, desde luego, dar sentido y apoyo a aquellas familias que son guardianas de nuestra naturaleza y nuestro territorio. Por todo ello y en nombre de quienes aman y trabajan por nuestra cumbre, muchísimas gracias Tejeda.

El Cabildo y la capital de la isla

El Cabildo de Gran Canaria, como gobierno insular, tiene entre sus objetivos fundamentales el desarrollo  equilibrado del territorio de la isla, garantizando que toda la ciudadanía pueda contar con los servicios e infraestructuras públicas que son de competencia cabildicia.

Ahora bien, Gran Canaria es una realidad territorial singular que, de hecho, se configura prácticamente como una “ciudad isla” en torno a Las Palmas de Gran Canaria.  Esta ciudad concentra una parte muy importante de la población y de las infraestructuras claves para el desarrollo de la isla como el Puerto de la Luz, hospitales, centros sociosanitarios, teatros y auditorios, recintos feriales, sedes institucionales, etc, etc. Gran Canaria no puede avanzar si su principal núcleo poblacional no lo hace.

Recientemente inauguramos Gran Canaria Platós, una infraestructura que nos sitúa a la vanguardia de la industria audiovisual en España y que reafirma el papel de liderazgo del Cabildo en la diversificación económica de Gran Canaria. Pero reafirma también su papel como dinamizador económico y social de Las Palmas de Gran Canaria ya que sin la institución insular el desarrollo de la capital de la isla sería absolutamente distinto y limitado. El Cabildo ha dotado a la ciudad capital de los equipamientos necesarios más alla de sus competencias, asumiendo el papel de auténtico impulsor de su cultura, su deporte, su acción social, su economía y colaborando activamente con la sociedad civil organizada.

Uno de los más destacados y exitosos  ejemplos es el Plan de Cooperación con los Ayuntamientos, herramienta con la que la corporación insular financia un elevado número de infraestructuras, equipamientos básicos y actuaciones que inciden en la mejora de la vida de los y las vecinas. En este mandato se han destinado a este fin 72 millones de euros, de los que 20 millones han correspondido a Las Palmas de Gran Canaria.

El listado de las actuaciones que se desarrollan en la capital con fondos de este Plan es muy extenso, pero valgan como ejemplo obras como las de la Comisaría de Policía del Parque de Santa Catalina, el Parque de  Bomberos de Miller, el terrero de lucha canaria del Adargoma, el campo de fútbol de Pedro Hidalgo, las instalaciones deportivas y de ocio de La Ballena, la reposición de los muros de la Avenida Marítima por primera vez desde su instalación hace décadas, las mejoras en escuelas infantiles y centros educativos, locales socioculturales, acondicionamiento de vías como la de Los Tarahales, rehabilitación del Barranco de Guiniguada, corredor verde de Tamaraceite, entre otras muchas intervenciones que transforman la ciudad.

Uno de los principales problemas de la isla y de la capital es sin duda la atención a las personas dependientes. Las Palmas de Gran Canaria concentra la mayoría de los centros sociosanitarios incluidos dentro del Plan Sociosanitario, que realiza el Cabildo en toda la isla, con una inversión de más de 133 millones de euros. Estamos hablando de 8 nuevos centros, ampliaciones o acondicionamientos. La obra más relevante es la del antiguo psiquiátrico, que supone 35 millones de euros adelantados por el Cabildo para crear 216 plazas residenciales y 50 de día. A esto habría que sumar otros centros como el del Drago, el edificio de la antigua Tesorería de la Seguridad Social, Tamaraceite… En total, de las más de 1.500 plazas que crea el plan, 904 estarán en Las Palmas de Gran Canaria, más de 80 millones de inversión. Es en la ciudad donde el Cabildo ha puesto a disposición de numerosos colectivos el Centro Fátima y contribuye al sostenimeito de decenas de colectivos del Tercer Sector.

Desde el Cabildo apostamos por la cultura como uno de los motores de desarrollo sostenible y autocentrado. Una de las principales inversiones que se están ejecutando en este mandato es el Museo de Bellas Artes, MUBEA, que se convertirá en uno de los grandes centros de difusión del arte canario. Viene a sumarse a una extensa red de centros e instituciones culturales insulares, como el Centro Atlántico de Arte Moderno (que vive probablemente su mejor época), el Teatro Cuyás, la Casa de Colón, la Casa Pérez Galdós, la Biblioteca Insular, la Fundación Teatro Auditorio de la que el Cabildo también forma parte, la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria (cuyo sonido asombra al mundo), el Centro de Cultura Audiovisual de Gran Canaria y todas las políticas de apoyo a eventos culturales de diverso tipo, desde festivales de música hasta Animayo, una de las referencias indiscutibles de la animación en España y Europa y reconocido por la academia de los Óscar.  Y no es menos importante el apoyo del cabildo al folclore, a la etnografía, al Museo Canario (convertido en Museo Arqueológico Insular), a numerosas  fundaciones, organizaciones y asociaciones como las de Juan Negrín, Nanino Díaz Cutillas, Alfredo Kraus, Pancho Guerra, Amigos de la Ópera o la Zarzuela, Sociedad Filarmónica…

Este mismo año el Estadio de Gran Canaria cumple su vigésimo aniversario, probablemente la mayor muestra del compromiso de la institución insular con el deporte y con la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Un recinto que es el de mayor capacidad de Canarias y que junto con el Gran Canaria Arena y las infraestructuras aledañas (campos de hockey, campos de entrenamiento, etc.) constituye un complejo deportivo de primer nivel construido con fondos del Cabildo, como el Centro Insular de Deportes o la Ciudad Deportiva de Gran Canaria.  Esto, sumado al apoyo al deporte base,  a los clubes de élite y el patrocinio de pruebas deportivas hace que la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria sea una de las capitales de provincia con un desempeño deportivo más destacado.

Las Palmas de Gran Canaria también cuenta con el Jardín Botánico Viera y Clavijo, que es el más grande de España y una entidad científica muy relevante. Desde el Cabildo comprendimos la importancia crucial de esta institución que cumple 70 años y por ello hemos planificado y desarrollado numerosas obras estratégicas, mejorando o creando infraestructuras que el Jardín necesitaba imperiosamente. Nos referimos al parking de acceso, a la digitalización para hacer más accesible la visita y el acceso a la información, reforma de las zonas de entrada y principales edificios… En definitiva, un esfuerzo para hacer del Jardín Canario una referencia medioambiental, científica, educativa y turística. 

La capital de Gran Canaria es, sin duda, el gran polo comercial de la isla y uno de los principales centros industriales. Desde la Consejería de Industria y Comercio nos hemos volcado en el apoyo al tejido industrial y comercial de la ciudad, con actuaciones muy destacadas como el acondicionamiento de la calle Luis Morote (casi 900.000 euros de inversión), o la inversión de más de un millón de euros en rehabilitación, repavimentación y diversas mejoras en el polígono industrial de Lomo Blanco- Las Torres. También hemos impulsado la dinamización de las grandes zonas comerciales como Triana o Mesa y López y el desarrollo del plan director de otras como las de Tamaraceite o Pedro Infinito, en Schamann. La puesta en marcha de incubadoras de alta tecnología para el impulso de la economía azul marino-marítima incide en la innovación para el desarrollo de la industria.

Hace apenas unas semanas presentamos el nuevo plan maestro de la Institución Ferial de Canarias, Infecar, un plan que plantea un recinto ferial del siglo XXI, unas instalaciones multifuncionales, autosuficientes y sostenibles que además ejercerán de nexo de unión entre los barrios de La Feria y Los Tarahales. Una transformación del entorno urbano que además ya está en marcha con la licitación de un nuevo pabellón que se construirá siguiendo los más exigentes estándares de sostenibilidad y que se convertirá sin duda en una referencia de economía verde, circular y de urbanismo regenerativo.

Prácticamente todas las ciudades importantes se enfrentan a un reto urgente: el de la movilidad sostenible. El Cabildo está implicado en ofrecer soluciones a la población de Las Palmas de Gran Canaria, con un proyecto estrella como es la Metroguagua, para el que aportamos 8 millones de euros, así como el despliegue de puntos de recarga para vehículos eléctricos. Pero es cierto que debemos ayudar a dar respuesta a los graves problemas de tráfico que se sufren en determinados puntos estratégicos de la ciudad, especialmente en el Istmo, una cuestión en la que venimos trabajando conjuntamente con el Gobierno de Canarias, que es la administración competente.

Para detallar todas las acciones que ejecuta el Cabildo en Las Palmas de Gran Canaria se necesitaría una extensión mayor que la que permite un artículo, pero he desgranado las principales líneas de trabajo que ponen de relieve que la institución insular es fundamental para que Las Palmas de Gran Canaria sea y siga siendo el principal motor económico, cultural, social y deportivo de Canarias.

El futuro del turismo es sostenible y digital

Tras dos años marcados por la pandemia, la Feria Internacional de Turismo FITUR, volvió con fuerza. Esta edición, la número 43, recuperó su máxima actividad empresarial y contó con la participación de 8.500 empresas, la representación de 131 países, la presencia de 755 expositores y unos 200.000 visitantes, entre profesionales y público en general.

El objetivo principal de esta cita anual es el de captar turistas nacionales, un mercado que está en auge y que siempre se resistió a Gran Canaria frente a otros destinos. De hecho, en el verano de 2021 el turista nacional fue el cliente número uno por primera vez en Canarias, superando a la llegada de extranjeros. Y lo que es más importante, el gasto de estos visitantes en la isla ha aumentado un 10%, lo que implica que hemos mejorado el producto y es más atractivo, una de las condiciones necesarias para avanzar hacia un turismo que aporte mayor valor añadido y se centre más en la calidad que en la cantidad.

Estas cifras son posibles gracias al trabajo público-privado que se realiza durante todo el año y en ferias como esta, lo que ha permitido una conectividad con la península sin precedentes, con rutas directas hacia 24 ciudades y 1.772.191 plazas programadas entre enero y octubre, lo que representa un 22% más que lo ofertado en 2019, año de referencia por ser el último anterior a la pandemia.

Para seguir consolidando esa recuperación, Gran Canaria contará con 1.126.648 asientos para la temporada de verano (mayo-octubre), es en la que más se concentra el turismo nacional, y recibimos entre enero y noviembre de 2022, a falta de confirmación de los datos de diciembre, a 512.873 turistas,  la misma cantidad aproximadamente que Fuerteventura, Lanzarote y La Palma de manera conjunta.

Son sin duda datos positivos para nuestra principal industria, más después de los momentos duros y de incertidumbre vividos en los últimos años  que ha afectado directamente a mercados importantes como el alemán y el nórdico en los primeros tres meses del presente año, aunque han surgido al tiempo mercados emergentes como el francés (+ 38%), el belga (más 17%) o el neerlandés (+ 13%). Pero la verdad es que la recuperación avanza por buen camino y con un perfil de cliente de mayor capacidad o voluntad de gasto en la isla, con lo que hemos superado al 2019 en facturación, exactamente en un 36% más.

En el marco de FITUR también tuvo lugar una reunión de la Federación Canaria de Islas (FECAI) que agrupa a los siete cabildos insulares, en la que aprobamos una declaración en la que apostamos por la sostenibilidad y digitalización como el futuro del sector turístico en las islas.

En el texto aprobado reconocemos que el COVID introdujo cambios que van a ser permanentes y que en estos momentos se están produciendo las transformaciones que definirán esta industria durante las próximas décadas. Implican atender a conceptos cruciales entre los que la sostenibilidad y digitalización son prioridades ya que son cuestiones que exige el nuevo cliente pospandemia.

Y es que no podemos olvidar que el planeta se halla inmerso en una emergencia climática y su población muestra una creciente consciencia medioambiental, por lo que se hace más relevante seguir implementando avances en materia de descarbonización del sector turístico y posicionarnos como una referencia internacional para el turista que quiere disfrutar de un tiempo de descanso de manera coherente con sus convicciones medioambientales.

El miércoles también tuve la oportunidad de acudir a un encuentro organizado por la SER  titulado “Sostenibilidad en el turismo, reto o realidad” en el que con representantes de empresas turísticas y el profesor en economía circular y economía regenerativa de la Universidad de Harvard, Manuel Maqueda, debatimos sobre los pasos a dar en materia de sostenibilidad en el sector.

Allí defendí que el turismo no es un compartimento estanco que pueda apartarse de una gestión global o responder de forma aislada, por citar algunos ejemplos, a los retos de la transición energética, la descarbonización y la ruptura de nuestra dependencia de los combustibles fósiles, de la seguridad hídrica, de la soberanía alimentaria, o de la adaptación y mitigación de la lucha contra el cambio climático, donde hemos sido la primera isla en elaborar una estrategia bien definida y presupuestada. No podemos aspirar a tener un turismo sostenible en una sociedad o un modelo económico insostenibles.

Por lo tanto la sostenibilidad del turismo tiene que garantizarse y proyectarse en un proyecto global y sistémico donde se establezca un calendario preciso de transición energética y descarbonización, de incremento de los recursos hídricos que permitan afrontar los procesos de desertización y a la vez atender las demandas ordinarias de la población residente y visitante; que incremente la autoproducción agrícola y ganadera local en defensa del producto kilómetro cero y a la vez para mantener a la población en nuestras valiosísimas zonas rurales y conservar el paisaje excepcional que nos identifica.

Regresamos de FITUR satisfechos por los buenos datos turísticos, porque eso significa  la creación y/o mantenimiento de puestos de trabajo y que proyectos empresariales de muy diversos sectores además del turístico (sector primario, gastronomía, transportes etc.) puedan consolidarse y salir adelante.

Pero por encima de ello vuelvo con el convencimiento de que trabajando juntas todas las instituciones de Canarias, de la mano del sector privado, los sindicatos y la sociedad civil  relacionada con el sector turístico, podremos seguir avanzando y abrir un nuevo tiempo en el que Canarias sea la referencia del turismo del siglo XXI, sostenible, digitalizado, vinculado al territorio y la cultura y socialmente justo. Y estoy convencido asimismo de que este es un objetivo compartido por una inmensa mayoría social en  Gran Canaria y Canarias.

Gran Canaria, isla de cine

El pasado viernes tuvo lugar en INFECAR la inauguración de un nuevo espacio que se va a ser un referente para la diversificación y el desarrollo económico de Gran Canaria. Se trata de los nuevos estudios de cine y televisión a los que hemos denominado Gran Canaria Platós. Un día importantísimo que marca otro hito en la andadura que llevamos desarrollando para conseguir una isla con una economía más sostenible y diversificada.

El concepto de ecoísla que defendemos pasa por una propuesta de desarrollo ecosocial que genere actividad económica trasformadora, verde, azul y circular, que se adapte al cambio climático  y mitigue sus consecuencias en nuestro entorno y procure empleo y equidad social.

La inauguración de estos estudios supone una pieza más para ese proceso de transformación de la economía que mencioné anteriormente potenciando al sector.

La industria audiovisual tiene en Gran Canaria un marco favorable para su desarrollo por los atractivos incentivos fiscales que ofrece el Régimen Económico y Fiscal de Canarias, la variedad de escenarios y localizaciones que tiene la isla para los rodajes de exteriores, nuestro clima y las horas de luz que nos procura, la capacidad alojativa, las seguridades sanitarias, jurídica y de orden público, la coordinación de las distintas administraciones y la logística de servicios disponibles.

La decisión de acometer las obras de estas infraestructuras de producción se tomó desde el conocimiento de las necesidades del sector y el consenso con los productores y profesionales que lo sustentan. Tuvimos claro desde un primer momento que tener unos platós mejoraría la competitividad de la isla para la producción audiovisual, aumentaría la inversión de las producciones, contribuiría a la consolidación de tejido industrial y, también, a la generación de empleo especializado.

Disponer de unos estudios profesionales para rodajes de interiores complementa la diversidad de escenarios y localizaciones exteriores de los que ya dispone la isla y, consecuentemente, las posibilidades de Gran Canaria de acceder a otros nichos de producción demandados por el mercado.

El proceso no ha sido sencillo. Al contrario, ha sido complejo, ya que ha sido preciso adquirir la parcela a la Administración del Estado, aprobar desde el Cabildo el desarrollo de esta iniciativa económica y su financiación, comunicarlo a la Unión Europea y afrontar el proceso administrativo, constructivo y de equipamiento de las instalaciones en las que estamos ahora.

Afortunadamente, hemos llegado a la meta que nos habíamos trazado y ya hoy los platós son una realidad para el rodaje de producciones. Creo firmemente que esta palanca adicional va a fortalecer la senda iniciada en los últimos años de crecimiento y consolidación del sector.

Hace apenas unas semanas anunciamos los datos  del año 2022, los mejores desde que se empezó la apuesta por el cine y la producción audiovisual en general. Son contundentes. Durante el año que acaba de finalizar se han realizado en la isla 58 producciones audiovisuales y 90 producciones publicitarias que suman un total de 3.256 días de rodaje y 7.922 contrataciones de personal. Y la inversión estimada ha sido de más de 100 millones de euros

Es importante también constatar que se mantiene y consolida la animación digital y el empleo estable asociado a él, con una proporción alta de empleo local perfilado a través de nuestras iniciativas de formación, un importante reto de futuro, absolutamente imprescindible, en el que queremos profundizar.

Igualmente se empieza a consolidar el subsector de servicios de postproducción y VFX (efectos visuales): 11 producciones y 90 empleos, en total. Entendemos que este nicho, ligado estrechamente a la producción virtual, tendrá un intenso crecimiento en los próximos años. Todo esto está contribuyendo también a la internacionalización de la industria local, a las coproducciones…

Es relevante resaltar cómo los datos ya apuntan impactos relevantes en empleo y contrataciones, muchos de ellos en especialidades profesionales que hace seis años no existían en la isla.  Esto nos indica que vamos en la dirección adecuada.

Estos resultados han sido posibles por el esfuerzo compartido entre la iniciativa pública a todos los niveles administrativos: estatal, regional, insular y municipal, y la iniciativa privada: tanto las productoras que han venido de fuera y han apostado por la isla, como las empresas, inversores y profesionales locales que se están esforzando en esa misma línea.

En este sentido, quiero agradecer  en nombre del Cabildo de Gran Canaria ese esfuerzo para conseguir estos resultados tangibles.

Los edificios que acogen a Gran Canaria Platós han sido merecedores del premio de arquitectura “Manuel Martin- Fernández de la Torre” por el proyecto de estas instalaciones y el complejo que  comprende dos platós de 1.800 y 1.200 metros cuadrados y todas las instalaciones anexas de talleres, camerinos, almacenes, oficinas y aparcamientos necesarios para el desarrollo de las producciones.

La inversión final, considerando la adquisición de la  parcela y la construcción y el equipamiento necesario, asciende a 9,6 millones de euros, financiados con recursos del Cabildo de Gran Canaria y la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria, entidad que asume la gestión de las instalaciones.

Para afianzar y potenciar la propuesta hemos impulsado una nueva iniciativa, Digital Crea Gran Canaria que tiene como objetivo reforzar la competitividad de la isla para la captación y creación de empresas creativas digitales. El Cabildo de Gran Canaria ha resultado beneficiario de la convocatoria de Red.es, del “Programa de Ayudas en el Ámbito de la Sociedad de la Información para la Creación de un Ecosistema Digital en el Sector Audiovisual”, dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital y financiada con fondos europeos Next Generation. Cuenta con un  presupuesto total de 6,3 millones de euros de los cuáles 3,7 son aportados por el Ministerio y los 2,6  restantes por el Cabildo de Gran Canaria.

El viernes pasado empezó su andadura un proyecto ilusionante que nace de un enorme esfuerzo de todos los profesionales, empresas y entidades que con su dedicación y apoyo han hecho posible que dispongamos de estas  importantes instalaciones. No puedo dejar de citar al equipo director del proyecto, con sus responsables Héctor Portillo y Hugo Ventura a la cabeza, a la empresa constructora SATOCAN S.A, al personal de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria, con Cosme García al frente, y al resto de trabajadores y trabajadoras del Cabildo, como el personal del Área de Arquitectura, Infecar, Hacienda…

En un artículo reciente aseguraba que en Gran Canaria tenemos las potencialidades para construir la economía canaria para el  siglo XXI: sostenible, innovadora, justa, y diversificada. Creo que con Gran Canaria Platós  queda claro que otra isla es posible y que la estamos haciendo realidad.

Decidir aquí sobre los que nos afecta aquí

Comienza un año que va a estar irremediablemente determinado por la convocatoria electoral. Se renovarán los ayuntamientos, cabildos, consejos insulares y buena parte de los gobiernos autonómicos. Son unas elecciones que llegan en un momento de extrema polarización y de crisis institucional y democrática.

Parece evidente que un clima preelectoral no va a contribuir a sosegar el debate público, sino que más bien al contrario, el “griterío” y el enfrentamiento político, en ocasiones vacío de contenido y  casi siempre alejado de las preocupaciones cotidianas de la población,  irá en aumento. En este contexto corremos el riesgo de que una fuerte desafección afecte a la participación de la ciudadanía en las urnas. Que profundice en la fragilidad de la democracia.

Como he comentado en varias ocasiones, estamos en un periodo transcendental. Después de la crisis de 2008, la pandemia, la inflación y los peores efectos de  la invasión de Ucrania, la economía en España, de  Canarias y de Gran Canaria en particular, muestra claros síntomas de recuperación. Las cifras de empleo están alcanzando niveles que no se veían desde 2008, justo antes de la “Gran Recesión” y hemos recuperado el número de visitantes y el empleo turístico previos a la pandemia.

Están también empezando a llegar los fondos Next Generation, y los programas asociados a ellos, lo que supone la mejor oportunidad que ha tenido esta tierra nuestra para diversificar su economía de manera efectiva. Asimismo estamos atravesando los momentos clave de la transición ecológica y energética. Estamos transformando nuestro modelo energético para ser una isla 100% renovable y queremos descarbonizar nuestra economía al tiempo que nos adaptamos al cambio climático.

En Canarias, además, debemos abordar problemas complejos como la cuestión del reto demográfico (zonas e islas superpobladas mientras otras se vacían y envejecen), la gestión de las migraciones y la convivencia intercultural en un contexto en el que la UE nos quiere convertir en “islas cárceles” para migrantes, o seguir luchando contra un 18% de desempleo presente en nuestra sociedad y una pobreza y exclusión social que son crónicas.

Son solo algunos ejemplos de los retos que tenemos que afrontar en los próximos años y en los que las administraciones locales, insulares y autonómicas jugamos un papel fundamental. Es sobre estos temas sobre los que deberían girar las próximas elecciones y sobre los que los partidos deberían plantear sus propuestas.

Sin embargo la derecha (tanto PP, como Vox, como lo que queda de Ciudadanos) están empeñados en convertir las elecciones municipales y autonómicas en una suerte de “plebiscito” sobre el presidente Sánchez y el gobierno de coalición, aumentando la polarización en el eje PSOE-PP. Se trata, por otra parete, de un escenario en el que el PSOE parece sentirse cómodo dado que entiende que contribuye a movilizar a su base electoral y al electorado progresista en general.

Ahora bien, desde el punto de vista democrático esto supone un serio problema ya que cuestiona uno de los principales mecanismos de las democracias liberales: la rendición de cuentas. Si se vota a una candidatura a un ayuntamiento, cabildo o gobierno autonómico pensando en clave estatal, no se están evaluando las políticas propias de esas instituciones. No estaremos valorando la gestión de aspectos claves para nuestra calidad de vida, como la movilidad, la sanidad, la protección del medio ambiente, la educación, las políticas sociales… Se pervierte de esta manera la evaluación por parte de la ciudadanía de la gestión de las políticas locales y se centraliza el debate de manera perjudicial para los diversos pueblos del estado español.

El mejor ejemplo de lo que estoy explicando lo tenemos en la Comunidad de Madrid. La acción de gobierno de Ayuso ha sido desastrosa en prácticamente todos los campos. Ha sido incapaz de aprobar el presupuesto, la gestión sanitaria ha provocado el hartazgo y la huelga de los profesionales, la  de las residencias para personas mayores durante la pandemia rozó lo delictivo… pero Ayuso no suele hablar sobre ninguno de estos temas, sino que se parapeta detrás de una pueril oposición del Gobierno de España al que culpa de todos sus males.

No obstante, afortunadamente este clima de extrema polarización no tiene un reflejo en Gran Canaria y en Canarias. Evidentemente existe enfrentamiento y confrontación política, pero el clima en el que se desarrolla está normalizado y es bastante habitual que se llegue a amplios acuerdos en leyes y medidas relacionadas con el cambio climático, la ordenación del territorio, las políticas sociales o de igualdad y lucha contra la violencia de género.

Creo que esto es un importante valor que debemos destacar y conservar frente a las dinámicas centralizadoras. Somos una sociedad muy plural y diversa y esto tiene su expresión política en un amplio abanico de opciones a derecha e izquierda. Los gobiernos de coalición y los pactos entre fuerzas a ambos lados del espectro son habituales en nuestras instituciones.

Por eso afrontamos el año con la mirada puesta no en las elecciones, sino en el ingente trabajo que nos queda por delante. La estabilidad política, el debate sosegado y la capacidad para llegar a acuerdos van a ser fundamentales para encontrar soluciones a los diversos problemas de Gran Canaria y de Canarias. Y estamos convencidos de que el trabajo serio, cotidiano y constante es la única manera de avanzar.

Pero es imprescindible que tengamos claro que en este año que comienza, en el que seremos llamados a las urnas, hemos de decidir desde nuestros barrios, pueblos, ciudades e islas el modelo que queremos para Gran Canaria y para Canarias. Hemos de decidir aquí lo que nos afecta aquí sin dejarnos llevar por climas preelectorales, polarizaciones importadas y las dinámicas centralistas que tanto daño están haciendo a nuestra democracia.

Desde el Cabildo tenemos muy claro el modelo de futuro que queremos para Gran Canaria, tenemos muy claro por donde transitar, por dónde seguir avanzando con ese modelo de ecoísla que se ha ido consolidando como la mejor manera de garantizar un futuro ecosocial para los hombres y las mujeres que la habitan y para la biodiversidad que la sostiene.

Si algo se ha venido a poner de manifiesto en los últimos años es que, pese a las dificultades, vamos en la dirección adecuada. Necesitamos una isla más sostenible, más diversificada económicamente, con mayor bienestar social e igualdad. Necesitamos innovación y desarrollo autocentrado y ser menos dependientes del exterior en energía y en alimentos. Y seguir trabajando en la seguridad hídrica, la mitigación y adaptación de la isla frente al cambio climático, la diversificación apoyada en las economías azul, verde y circular, la digitalización, la movilidad pública y guiada, la industria audiovisual, el turismo sostenible, diversificado y digital, la reforestación, la protección de la biodiversidad, la gestión inteligente de los recursos… Es innegable que estamos dando importantes pasos en esa dirección, que Gran Canaria y su gobierno insular tienen un proyecto de isla refrendado por los datos y un amplio apoyo social. No está todo hecho, queda mucho por hacer, pero sabemos a dónde ir, por dónde ir, y no nos faltan ni ganas ni fuerzas para hacerlo posible.

Un futuro de diversificación económica

Uno de los objetivos prioritarios del gobierno progresista del Cabildo de Gran Canaria es la diversificación económica de la isla. Trabajamos en el desarrollo de nuevos sectores económicos que reduzcan la dependencia del turismo, que nos permitan transformar de manera sostenible y justa nuestro modelo de desarrollo y que nos hagan menos dependientes del exterior y, por lo tanto, más resistentes frente a futuras crisis en un contexto de mucha inestabilidad.

Por ese motivo, cuando el Gobierno de España abrió la convocatoria para presentar candidaturas que albergaran la sede de la futura Agencia Espacial Española (y el plan de desarrollo de la industria aeroespacial que lleva asociado), no lo dudamos ni un momento y elaboramos una sólida candidatura cimentada, entre otras cosas, en la existencia de un centro espacial en el sur de la isla que ha sido esencial para muchas misiones, en nuestro tejido empresarial, en profesionales formados, en nuestros centros universitarios, en nuestro  clima adecuado…

La determinación de otorgarle la sede a Sevilla ha sido una enorme decepción. El Gobierno tendrá que fundamentar muy bien la decisión o la recurriremos (ya hemos encargado un informe). La descentralización anunciada de las sedes de los organismos y agencias estatales no puede marginar a los territorios despoblados o a los insulares como el nuestro. Y es que la Agencia Aeroespacial suponía una oportunidad histórica de diversificación para la isla y teníamos una candidatura muy bien armada. Sevilla tiene una enorme experiencia aeronáutica, pero no espacial. Gran Canaria sí la tiene y más con el acoplamiento de servicios y centros que existen en Tenerife y Fuerteventura, que venían a enriquecer y diversificar la candidatura. Esperemos que nuestra condición de ultraperificidad no haya actuado como una condición disuasoria, porque sería inaceptable.  

Esta misma semana ha tenido lugar en Gran Canaria un evento de gran importancia que viene a poner de relieve nuestras potencialidades y las del archipiélago como foco de innovación. La isla fue la sede de la Conferencia Ministerial de Economía Digital de la OCDE 2022, con el lema “Impulsar la recuperación y el crecimiento económico a largo plazo construyendo un futuro digital fiable, sostenible e inclusivo”. Se reunieron en la isla los ministros y ministras encargados de la digitalización de todos los países de la OCDE (las principales economías del mundo). Una oportunidad extraordinaria para afianzar el papel de Gran Canaria en el ámbito digital. El miércoles yo mismo pude explicarles a los responsables políticos de los más de 50 países  presentes el trabajo de Gran Canaria en esta materia y las posibilidades de inversión que presenta la isla. También hubo un espacio para el encuentro con la Confederación Canaria de Empresarios. Sin duda esta cita ha supuesto una enorme oportunidad para proyectar los valores de nuestra isla y para atraer inversiones a Gran Canaria y Canarias, algo en lo que van de la mano las distintas administraciones y el sector empresarial.

La digitalización juega un papel clave en la sostenibilidad y en la descarbonización de la economía. Por ello en Gran Canaria estamos trabajando en este sentido con la iniciativa Smart Island (Isla Inteligente). Gran Canaria Smart Island está destinada a utilizar las herramientas digitales para la mejora de los servicios públicos (por ejemplo, el transporte), para modernizar la administración y hacerla más eficiente y cercana a la ciudadanía, así como para hacer frente a retos climáticos (como la prevención de incendios o la gestión del ciclo integral del agua) y para gestionar de manera más eficiente y sostenible nuestro turismo o las  infraestructuras públicas.

Las islas presentan un entorno ideal para la inversión en proyectos de estas características. Tenemos incentivos fiscales que cubren hasta un 75% de la inversión, la mayoría de las actividades gravadas al 4%,  diversos centros de I+D+i, mano de obra cualificada a través de nuestras dos universidades públicas y centros de formación profesional, así como muchos jóvenes que salieron a buscar oportunidades a la península y a otros países que estarían encantados de regresar si existieran oportunidades laborales interesantes.

En este sentido el Gobierno de España también está poniendo en marcha el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PERTE) de microelectrónica y semiconductores, que contempla 12.000 millones de euros en inversiones para reforzar la capacidad científica y generar un entorno industrial de diseño y fabricación de los que quizás sean los componentes tecnológicos más importantes de la actualidad. Canarias debe formar parte de las inversiones de ese plan ya que, como hemos dicho, contamos con incentivos fiscales, personal cualificado y centros de investigación. Pero es necesario desburocratizar y agilizar los procesos administrativos para la implementación de esta iniciativa.

Pero incluso más importante que todo lo anterior, insisto, es que nos lo creamos. Tenemos que confiar en que podemos construir una economía dinámica, moderna y diversificada que sea referencia en muchos sectores. El más evidente es el de las renovables. Podemos liderar y ser una referencia europea en esta materia. El avance de Gran Canaria, tanto en autoconsumo como en nuevas plantas de generación, está siendo espectacular y contamos con un proyecto estratégico e innovador que ya está en marcha como es el de Salto de Chira.

Podemos alcanzar un modelo 100% renovable a través del autoconsumo y un modelo distribuido basado en energía fotovoltaica, eólica y esperamos que geotérmica (llevamos años financiando investigaciones sobre su potencial y desarrollo en la isla). Pero en este proceso es imprescindible la eólica marina, que es lo que nos permitirá dar el salto definitivo. El Gobierno español tiene que terminar ya de ordenar los usos del litoral para esta materia y en general necesitamos más agilidad y menos burocracia en la tramitación de nuevas plantas. En medio de una emergencia climática y de un problema energético en toda Europa no podemos tardar años en autorizar nuevos proyectos.

En este punto también me gustaría hacer una reflexión, y es que necesitamos más implicación e inversión del capital canario en este sector. Empresas de la península y del resto de Europa están llevando a cabo inversiones que podrían haber sido hechas por empresas de aquí. Necesitamos un tejido empresarial canario más sólido y potente en esta materia, ya que no se trata solo de la instalación de estas plantas, sino de su mantenimiento, de la fabricación y/o reciclaje de sus componentes e incluso de la posibilidad de servir de plataforma logística para el despliegue renovable en África Occidental.

Pero hay otros sectores que nos permitirían generar empleo, riqueza y desarrollo sostenible al tiempo que reducimos nuestra huella ecológica y contribuimos a mitigar y a adaptarnos al cambio climático. Uno de ellos es la acuicultura. Hay inversiones muy potentes en ciernes en este sector aunque acaban, en muchos casos, teniendo serios encontronazos con el gobierno regional. La acuicultura, además de ser una alternativa para la alimentación en el futuro sin esquilmar nuestros mares, ofrece un campo de diversificación industrial que puede ser clave para nuestros astilleros. Es una de las patas fundamentales de la “economía azul” junto con la energía eólica marina, la energía undimotriz (de las olas) u otros sectores como el cultivo de algas, campo en el que somos una referencia internacional desaprovechada y que tiene un inmenso potencial en muchos ámbitos, como la alimentación, la medicina o la cosmética.

La agricultura también debe jugar un papel fundamental, ya que es una actividad que tiene un fuerte impacto en la reducción de CO2 (al reducir la importaciones de alimentos), además de ayudar a conservar y gestionar el paisaje, prevenir incendios y fijar la población en las zonas rurales. Tenemos el reto de reconvertir la agricultura industrial (como el tomate) con la introducción de nuevos cultivos más tecnificados y con mayor mercado (como frutas tropicales o algas).

No podemos olvidarnos de la movilidad sostenible, que no solo es uno de los sectores clave para la descarbonización (el transporte es uno de los principales consumidores de combustibles fósiles y responsable de las emisiones) sino también uno de los retos de Gran Canaria. El proceso de transformación del modelo de movilidad es complejo, pero sin duda en la isla contamos con un proyecto que es el eje de este cambio: el tren de Gran Canaria. El tren conectaría el principal eje poblacional de la isla (Las Palmas de Gran Canaria, el Aeropuerto y el Sur), la mayor parte de su recorrido es soterrado (lo que reduce considerablemente su impacto) y estaría alimentado por energía eólica y/o hidrógeno verde. Además, al funcionar también en fines de semana y festivos y durante todo el día, en las horas valle podría utilizar la energía renovable sobrante en el sistema, actuando de manera complementaria a Salto de Chira y contribuyendo a integrar más energía renovable.

Son solo algunos ejemplos –la economía circular y su inmenso campo de posibilidades no puede quedarse al margen-  de los principales sectores que deben contribuir a transformar nuestro modelo y  proyectar la economía canaria para el siglo XXI. Pero ninguno de estos proyectos será posible sin lo más importante: la implicación de la ciudadanía. Necesitamos creernos que es posible, huir del pesimismo y del “no” a todo, y contar con la totalidad de la enorme inteligencia colectiva que existe en nuestra sociedad, tanto organizaciones ciudadanas como el sector empresarial y los nuevos emprendedores. Porque estoy seguro de que podemos ponernos de acuerdo para construir entre todos y todas un futuro diversificado.

El INFECAR del futuro

La semana pasada presentamos el Plan Maestro de INFECAR, un proyecto  de reordenación del espacio físico y de los usos del recinto ferial más importante de Gran Canaria. Lejos de ser una simple modificación urbanística, el plan es un ambicioso programa de transformación sostenible de las instalaciones y de regeneración del espacio urbano colindante. Constituye un ejemplo perfecto de cómo podemos combinar desarrollo económico e inversión de manera sostenible, al tiempo que adecuamos nuestras ciudades para mitigar y adaptarnos al cambio climático, generando a su vez nuevos espacios para la ciudadanía. 

En los últimos años INFECAR ha recuperado el dinamismo que tuvo en su fundación en los años 60 y es en la actualidad en uno de los principales polos de dinamización económica y cultural de la ciudad y de la isla. Cumple una serie de funciones transcendentales, como la de ser la sede de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria, del Centro Demostrador de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para la Innovación Turística (CDTIC), del INCUBE -una incubadora de empresas que provengan de programas de emprendimiento de la SPEGC y de la ULPGC-, del Consejo Insular de la Energía, de la institución ferial propiamente dicha o de los platós de cine y televisión que inauguraremos en breve, por poner algunos ejemplos.

La realidad potenciada del espacio y sus posibilidades extraordinarias de futuro nos obligan a reordenar el lugar de tal manera que se convierta en un recinto ferial del siglo XXI: multifuncional, sostenible, adaptado a su entorno y en el que todos los usos estén debidamente integrados. El encargado de elaborar este plan han sido LPA Studio, que comandado por su director y fundador, Juan Palop, es una referencia indiscutible en el urbanismo regenerativo.

Para diseñar el plan se ha contado, desde el mismo inicio de los trabajos, con un ambicioso e intenso proceso de consulta y participación ciudadana. Se han mantenido sesiones de trabajo con la comunidad local (barrios y comunidad educativa), personal del recinto, proveedores, usuarios, el sector de ferias y congresos y las distintas instituciones, a nivel insular y municipal, tanto con el grupo de gobierno como con la oposición. Este proceso sigue abierto, pero la información aportada hasta el momento ha sido decisiva a la hora de tomar decisiones.

El plan incluye cuatro estrategias para la reordenación de espacio. La primera es el acceso y salida del recinto. La solución actual de acceso por el norte podía tener sentido hace cincuenta años, pero ya no funciona. En el contexto actual se han construido los barrios, el espacio  ha crecido y también los tráficos de acceso y salida que incluyen a los visitantes, los usuarios y la logística y mantenimiento en general. Por ello se propone una solución alternativa diferenciando entre la entrada de visitantes, de proveedores y de logística y personal.

En segundo lugar se ha tenido en cuenta la necesidad de contar con pabellones multifuncionales. Hoy en día la gestión sostenible y competitiva de los recintos feriales impone que se pueda responder a los requerimientos propios de cada actividad. Obliga así a diseñar pabellones que pueden tener diferentes usos y que a su vez sean muy eficientes en el proceso de montaje y desmontaje de eventos. En tercer lugar se apuesta decididamente por el espacio libre con una plaza-parque central que hace las funciones de galería de comunicación en los recintos convencionales. Está  diseñada como un parque equipado con abundancia de zonas ajardinadas y arbolado.

Por último, la planificación y el diseño del conjunto se han resuelto aplicando estándares internacionales  homologados de sostenibilidad. El aprovechamiento de la certificación del Plan Maestro puede ser una oportunidad para revertir algunas de las disfunciones y carencias de las  actuales instalaciones, a la vez que sirve para reposicionarlo en el mercado de ferias y eventos, siendo la referencia en este aspecto en toda España.

La propuesta resultante no solo supone contar con un recinto ferial del máximo nivel que duplica los metros cuadrados de sus pabellones, sino que además supone una transformación del espacio urbano en el que se encuentra. Hasta ahora INFECAR había actuado como una especie de barrera urbanística entre los barrios de La Feria y Los Tarahales, además de generar algunas molestias a los vecinos y vecinas como la saturación del tráfico en el caso de los eventos de más afluencia. La nueva ordenación recupera la idea de anillo verde e incorpora paseos que conectan los distintos niveles hasta alcanzar la cota de la plaza-parque y los pabellones e  incluye, además, un paseo peatonal que conecta el Barrio Atlántico y La Paterna. Es decir, el recinto pasará de ser barrera a ser puente.

Siguiendo los principios del urbanismo regenerativo, el nuevo espacio no solo se adapta a las necesidades logísticas sino que va a contribuir a la mejora del entorno social, medioambiental, urbanístico y económico de la parte alta de la ciudad. Además del paseo longitudinal que atravesará el lugar y conectará a los cerca de treinta mil vecinos del Barrio del Atlántico y La Paterna-Los Tarahales, las plataformas de aparcamiento han sido diseñadas para poder ser utilizadas, cuando no hay actividad ferial, como canchas de deporte y zonas lúdicas. La ordenación también incluye la provisión de nuevos espacios de estancia en la zona de borde del recinto y una zona social destinada a jóvenes.

En el aspecto medioambiental, se incluyen soluciones innovadoras basadas en la naturaleza, en línea con la idea de ecoísla que desarrolla y defiende el Cabildo de Gran Canaria. Se ha propuesto una ordenación urbanística cero-carbono en la que este espacio, lejos de emitir CO2 y gases contaminantes servirá, por el contrario, de infraestructura para la captación de CO2. Más que emitir poco, se apuesta por captar y contribuir a regenerar la atmósfera.

Se ha previsto una estrategia de ciclo de vida de toda la actuación que incluye el uso de materiales de baja huella ecológica y de sistemas constructivos fácilmente desmontables que permitan su reutilización. En línea también con las políticas de economía circular, se incorpora una estrategia del agua que incluye el funcionamiento del conjunto como una ‘esponja’ que capta, filtra y almacena el agua de lluvia.

La gestión sostenible de agua, crítica en un territorio árido, se completa con la incorporación de un sistema de biodepuración que recicla las aguas negras y grises producidas por  los usuarios habituales y las más de cinco mil visitas previstas un día de feria. Se puede decir que cada visitante regará (literalmente) el anillo verde cuando utilice los aseos.

El plan contempla una superficie de cerca de 16.000 m2 de paneles solares, localizados en las cubiertas de los pabellones y edificios. Está previsto producir el doble de energía renovable de la necesaria para hacer funcionar el conjunto ferial y de desarrollo económico. Esto abre una oportunidad para poder compartir la energía excedente con las comunidades vecinas en forma de comunidad energética o cualquier otra modalidad que resulte viable.

Además, este plan ya ha comenzado a ejecutarse con un nuevo Pabellón 7, que costará 27 millones de euros y  que pasa de tener una capacidad en planta de 2.500 m2, aproximadamente, a 8.500 m2, incluyendo un espacio para reuniones y congresos que complemente y amplíe la capacidad del actual Palacio de Congresos Gran Canaria, además de una dotación de espacios de reuniones y oficinas en las plantas superiores. El proyecto se ha diseñado siguiendo los estándares del certificado de construcción sostenible BREEAM, el más exigente y avanzado que existe a nivel internacional.

Como pueden comprobar, el futuro recinto ferial es un ejemplo perfecto de cómo la inversión pública y la dinamización económica pueden y deben ir de la mano de la sostenibilidad ambiental, de la participación ciudadana y de la regeneración de espacios urbanos, ofreciendo nuevas infraestructuras y servicios a la ciudadanía y ayudándonos a mitigar y a adaptarnos al cambio climático. Un ejemplo de la ecoísla que estamos impulsando.

Los presupuestos más sociales e inversores

El pasado jueves 1 de diciembre aprobamos en el pleno del Cabildo de Gran Canaria el presupuesto de la institución para el año 2023. Son los cuartos y últimos presupuestos del actual mandato y del gobierno progresista conformado por Nueva Canarias, PSOE y Sí Podemos Canarias. Los presupuestos suponen la decisión más importante de un gobierno. En ellos se plasman sus prioridades y las herramientas fundamentales para la gestión. Y en este caso nos encontramos con el presupuesto más social y de mayor inversión de la historia de Gran Canaria.

Estas cuentas que acabamos de aprobar nacen, al igual que  el año pasado, en una situación muy difícil: a lomos de una crisis sanitaria que ha derivado en una crisis social y económica de enorme alcance y de una contienda bélica que, a su vez,  ha provocado una crisis energética sin precedentes y el aumento de una inflación que puede ser la antesala de una recesión. Asumimos, por tanto, siendo conscientes de nuestro papel y del liderazgo que nos corresponde, el reto de hacer frente a un escenario muy complejo, el más grave en los últimos 80 años en Canarias.

Reiteramos el compromiso político de afrontar con firmeza el desafío de dar respuestas, como Gobierno de la isla, a tres retos fundamentales para combatir los efectos de esta dura realidad en Gran Canaria: reforzar los servicios públicos destinados a mayores, menores, discapacidad y los servicios esenciales de competencia insular; atender a los más vulnerables, a los que peor lo están pasando, haciendo frente al desempleo, la pobreza, la exclusión social, la violencia de género y la desigualdad, cuyos indicadores se han agravado durante la pandemia; reactivar la economía insular sin perder de vista nuestro modelo de desarrollo ecosocial sostenible y diversificado y, por último, impulsar la mejora de las infraestructuras públicas y los equipamientos necesarios para garantizar la calidad de vida de los hombres y mujeres de Gran Canaria.

Y lo tenemos que hacer necesariamente apoyándonos en todos los instrumentos y las  áreas de Gobierno ligadas a políticas públicas en materia cultural, social, deportiva, de vivienda, de igualdad, de transparencia, de solidaridad, de empleo, de participación ciudadana, de patrimonio histórico, de medio ambiente o del modelo insular de mitigación y adaptación al cambio climático. Apostando por la soberanía energética, la soberanía alimentaria, la movilidad sostenible, la seguridad hídrica, el turismo diversificado y sostenible, las economías verde, azul y circular, la reforestación del territorio, la innovación, la modernización y la digitalización que nos hará avanzar hacia una isla inteligente.

En total, en 2023 contaremos con algo más de 847 millones de euros, lo que supone un incremento de 68,5 millones de euros, un 8,78% más con respecto a 2022. No obstante si tenemos en cuenta otras partidas que el Cabildo administra, como es el Bloque de Financiación Canario, el IGTE y el FDCAN de los ayuntamientos, el total de dinero que la administración pública insular va a gestionar asciende a 1.012 millones de euros, lo que nos convierte en el principal agente económico de Gran Canaria.

Sin duda, en este contexto han de tener una especial importancia las políticas sociales. Los recursos destinados a este fin alcanzan una cifra de 251 millones de euros, el mayor esfuerzo en políticas sociales de nuestra historia. Este apartado supone un 29,65% del presupuesto, casi 9 millones de euros más que en el anterior.

Las partidas de carácter económico ascienden a 271 millones de euros, el 32,01% del total y 31.235.907 euros más que en 2022. Otro aspecto fundamental de estas cuentas públicas es el apartado de inversiones, que en este caso alcanza la cifra de 183 millones, un 21,70% del total y 24 millones más que en 2022.  En definitiva, las partidas dedicadas al desarrollo económico y a políticas sociales suponen un 61,67 % del presupuesto y un total de  522 millones de euros, casi dos tercios del presupuesto.

Estas cuentas nos van a permitir seguir avanzando en el Plan Transforma que hace posible que se estén ejecutando en Gran Canaria más de 1.500 millones de euros en inversiones. Tal y como se recoge en los datos estadísticos oficiales, es el Cabildo -con los ayuntamientos y aquí también nuestro papel es fundamental, financiando gran parte de sus inversiones- la administración que está sosteniendo la obra pública en Gran Canaria.

Gracias a ello podremos dar continuidad a las inversiones en carreteras, áreas comerciales e industriales, políticas públicas de vivienda, renovación de las infraestructuras turísticas, mejoras de la movilidad y redes viarias, planes de cooperación, desaladoras, depuradoras, emisarios y otras infraestructuras hidráulicas, renovables, isla inteligente, centros sociosanitarios, Museo de Bellas Artes, centro de producción audiovisual para la animación, platós, centro de dinamización empresarial en el Puerto de Las Palmas, edificio del Cabildo, Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera, parques arqueológicos y patrimonio histórico, empleo, reforestación, regeneración del paisaje, la Cumbre Vive, ecoparques, nuevo edificio de Infecar, agricultura y ganadería, puerto de Taliarte, modernización de la administración…

En esta isla contamos con fortalezas que nos permiten abrir ventanas a la esperanza. La fortaleza de este Cabildo, con proyectos claros, con decisiones ágiles y con un Gobierno cohesionado, es un factor importante para acompañar a los datos esperanzadores que se vislumbran para los próximos meses, a pesar de las incertidumbres económicas que atenazan al Viejo Continente, en realidad, a todo el planeta.

Y es que no nos podemos olvidar de que el Cabildo tiene al servicio de Gran Canaria la más amplia red de instalaciones sociosanitarias, culturales y deportivas, así como servicios de agricultura, medio ambiente, patrimonio histórico, residuos, agua, suelo industrial y natural, carreteras, puertos, promoción económica y turismo… Con la acción del Gobierno insular se consolidan nuevas líneas para la diversificación económica como Gran Canaria Gran Plató de Cine, Gran Canaria Feria del Atlántico, Isla Inteligente y a la vez nos situamos en la media europea de asistencia sociosanitaria o energía limpia.

Pese a las crisis, ya estamos empezando a notar el alcance del cambio que este mandato ha puesto en marcha: la transformación de Gran Canaria en sus sectores estratégicos, la consolidación de una sociedad del bienestar y la atención sociosanitaria y la sostenibilidad con el cambio de modelo energético, hídrico y alimentario.

                                                                                                     

El legado amazige y el Patrimonio Mundial

Los pasados días 22 y 23 de este mes  se celebró en Gran Canaria el Encuentro Internacional de expertos ‘El Legado Amazige y el Patrimonio Mundial’, coincidiendo con las IX Jornadas de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria. Las jornadas juntaron en la isla a cerca de 25 especialistas de Túnez, Argelia, Marruecos, Níger y Francia que, junto a otras personas expertas de Canarias y de otros puntos de España, profundizaron en los desafíos que afronta la preservación y reconocimiento de los sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial y otras manifestaciones relevantes del ancestral patrimonio asociado al legado amazige.

Esta ancestral cultura es un hilo milenario con el que se ha tejido un manto común bajo el que se agrupan costumbres, tradiciones orales, lenguas, mitologías, creencias y formas de relacionarse con el territorio y con los astros. El encuentro fue una oportunidad para dar mayor visibilidad y reforzar los cimientos de este puente que conecta el extenso territorio que va del Mediterráneo al Sahel y desde las Islas Canarias hasta Egipto.   

Además, esta justa y necesaria defensa de la riqueza de sus valores materiales e inmateriales tiene lugar en Canarias, archipiélago que alberga la huella de las expresiones más occidentales e insulares de la cultura amazige de principios de la era.  En el caso concreto de Gran Canaria y de su cumbre, esta herencia resultó crucial en la decisión de la Unesco de incluir en la Lista de Patrimonio Mundial, en 2019, a nuestro Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria.

Gran Canaria escribió un capítulo particular en el extenso y apasionante libro de la cultura amazige, pues aquí tuvo lugar una auténtica odisea atlántica protagonizada por hombres y mujeres que tuvieron que sobrevivir en condiciones extraordinarias y alumbraron una sociedad inédita que echó raíces y fructificó a partir de su matriz norteafricana, igual que germinaron los granos de cebada que trajeron consigo, pertenecientes además a variedades genéticas que todavía se cultivan en la isla más de mil años después y que suponen todo un símbolo de las ramificaciones y la pervivencia de aquella cultura.  

El aliento de aquellos tiempos nos sigue susurrando, acompañando e inspirando. A veces lo hace con la claridad de una inscripción en la piedra. Y otras con la sutilidad de las manos que dan forma a la cerámica del mismo modo que se hacía en tiempos prehispánicos. O con la verdad de las palabras, como los topónimos de origen amazige, que hilvanan presente y pasado.

En cualquier caso, desde el Cabildo de Gran Canaria hemos tenido claro en todo momento la importancia de subrayar que la memoria es un elemento más del Paisaje, como se hace patente en nuestro Patrimonio Mundial. Igual que sucede, desde luego, con los espacios que representan e investigan los expertos y expertas que nos acompañaron en las jornadas con el tesón y la admiración de quien contempla a un ser que habita al mismo tiempo en nuestro pasado y en nuestro presente.

Queremos sacar brillo a este espejo en el que nos seguimos mirando. Por eso este Cabildo decidió apostar por una novedosa figura de gestión conjunta del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera, a través de un Instituto Insular de Gestión Integrada que el propio Ministerio de Cultura ha señalado como un ejemplo para otros territorios en los que convivan varias figuras de la Unesco.

Fruto de este empeño, el Cabildo aprobó este año el Plan Integral de Gestión del Paisaje Cultural. Este plan programa una inversión de casi 34 millones hasta 2026 para afrontar más de 150 acciones que canalizan iniciativas transversales que, a su vez, garantizan su conservación y divulgación. Es una manera importante de contribuir al desarrollo socioeconómico de las 18.000 hectáreas de este territorio con una visión panorámica sustentada en la sostenibilidad, la participación pública y la coordinación de instituciones y otras entidades del ámbito.

Pero nuestro compromiso va más allá y se plasma en el respaldo a las personas que son el cuerpo y el alma de este legado. Sin su sabiduría, sin su modo de estar en la tierra, el espejo nos devolvería el reflejo de un Paisaje Cultural sin vida, justamente lo contrario de lo que queremos que sea.

Por eso trabajamos en coordinación con los ayuntamientos, la población local y el conjunto de las entidades y colectivos de la cumbre para fijar a nuestra gente al territorio a través de la dinamización socioeconómica en el seno del Paisaje Cultural, además de para preservar los valores que nos identifican como pueblo.

El Encuentro Internacional sobre ‘El legado amazige y el Patrimonio Mundial’ tuvo lugar en el marco de las IX Jornadas de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria y, además en el contexto de la celebración del cincuenta aniversario de la Convención de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Y el lema elegido para la conmemoración subraya que el Patrimonio Mundial es una fuente de resiliencia, humanidad e innovación para las generaciones futuras. Cada uno de estos conceptos entraña una invitación a regresar a aquella Gran Canaria, a imaginar a aquellos hombres y a aquellas mujeres bregando por su supervivencia. Medían su tiempo en este mundo observando el diálogo entre los astros, los rayos del Sol y la luz de la Luna con los roques, santuarios y otros espacios sagrados que ustedes tendrán ocasión de conocer.

Y con la misma determinación que consideramos la memoria como una fortaleza de nuestro presente, aspiramos a ganar el futuro. Pero un futuro autodeterminado desde el conocimiento y el aprecio por esas raíces que nos fortalecen y mantienen viva nuestra identidad, para dialogar y colaborar con los pueblos vecinos y hermanos. Deseamos otro orden mundial donde no seamos subalternos, ni dependientes de los intereses de los grandes poderes económicos y militares multinacionales, un mundo en el que podamos generar un espacio de paz, de creación y de libertad.

La Agencia Espacial Española y el centralismo del PP

Aunque la Constitución de 1978 estableció el Estado de las Autonomías y con él una importante descentralización política, lo cierto es que, en muchos aspectos, España sigue siendo un país muy centralista y centralizado en Madrid. Esto se ve especialmente en la administración pública: la inmensa mayoría de las sedes de los organismos oficiales se encuentra en la villa del oso y el madroño.

Centralizar podría tener sentido hace décadas, cuando aún no había comenzado la digitalización de la administración pública y su concentración era un requisito para su eficiencia. Pero hoy no tiene ningún sentido que, por poner un ejemplo especialmente sangrante, la sede de Salvamento Marítimo esté en Madrid. Este centralismo también afecta a las mercancías, el transporte de pasajeros, etc ,etc.

Por aportar algunos datos, la revista “Diario El Canal” recoge que la Comunidad de Madrid acapara el 75% de las compañías logísticas y de transporte de España. Según los datos del Ministerio de Política Territorial y Función Pública, de los más de 514.000 empleados que trabajan en el sector público del Estado, unos 150.000 se encuentran en Madrid. Es decir, el 29% del personal al servicio del sector público del Estado se concentra en la capital española.

Esto implica también una concentración de las sedes de las principales empresas, de altos funcionarios del Estado con alto poder adquisitivo, de los mejores profesionales (que irán a Madrid buscando las mejores ofertas de empleo), etc. Además, Madrid aprovecha este efecto “capitalidad” para hacer dumping fiscal: bajar impuestos a las empresas y rentas más altas para concentrar aún más riqueza en la ciudad y en la Comunidad.  Es evidente que se trata de una injusticia manifiesta, que genera desigualdad y desequilibrio en el desarrollo de los diversos territorios del Estado.

Para intentar revertir esta tendencia, el Gobierno de España anunció en noviembre de 2021 una tímida desconcentración de las instituciones del Estado. Digo tímida porque no afectaba a ninguno de los ministerios, ni principales organismos, pero desde luego era un paso positivo para acabar con el centralismo y avanzar hacia un modelo de desarrollo territorial más igualitario.

La primera de las instituciones que entró en este proceso de deslocalización fue la sede de la Nueva Agencia Espacial Española, que el gobierno anunció que iba a estar fuera de Madrid. Además no se trata solo de la sede del organismo, sino que la Agencia está incluida en el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) Aeroespacial, una iniciativa de impulso al I+D+i con la que aspira a movilizar unos 4.500 millones de euros hasta 2025, aprovechando fondos europeos. Además se trata de una institución con un presupuesto de 500 millones de euros al año.

Es decir, el territorio que albergue dicha institución va a tener una oportunidad histórica de desarrollar uno de los sectores más innovadores y con mayor potencial de crecimiento, lo que implica generación de empleo, de industria altamente competitiva, formación profesional y universitaria en la materia, etc.

Desde el Cabildo de Gran Canaria enseguida nos pusimos a trabajar para presentar una candidatura competitiva que nos diera la oportunidad de ser la sede de dicho organismo. No se trata, como coloquialmente se suele decir de un “brindis al sol”: la relación de Gran Canaria con el sector aeroespacial es histórica.

Contamos con el Centro Espacial de Canarias en San Bartolomé de Tirajana, dependiente del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). Se trata de un complejo que se puso en marcha en los años 60 y que jugó un papel fundamental en el seguimiento de la misión que llevó al ser humano a La Luna, así como en otras misiones espaciales y satelitales.

Gran Canaria dispone, para hacer realidad la sede de la AEE, de unas condiciones extraordinarias para ensayos en tierra y lanzamientos de satélites en el mar desde entornos seguros y para convertirnos en un laboratorio de pruebas y valoraciones de robótica aeronáutica. Participamos en numerosos proyectos internacionales de relevancia, disponemos de comunicaciones extraordinarias a través del puerto más importante del Atlántico Medio y de un aeropuerto situado entre los seis más importantes del Estado. Igualmente esta isla cuenta con centros de investigación punteros y facultades universitarias de singular relevancia en el sector, robótica militar para salvamento, cobertura vía satélite…  

La Red Atlántica de Estaciones Geodinámicas y Espaciales (proyecto RAEGE) instalará un radiotelescopio en Temisas en los próximos meses, así como un ecosistema institucional de apoyo a la innovación y el emprendimiento tecnológico. Nuestro marco financiero y fiscal es ventajoso y adecuado para la inversión de empresas tecnológicas del sector aeroespacial y disponemos de capital humano y de un entorno seguro y con calidad de vida. Asimismo tenemos ya en marcha proyectos fundamentales para el sector como una  infraestructura de lanzamiento de micro y mini satélites desde el área marítima de Canarias.

Y somos conscientes de que debemos abrir un marco de colaboración con otras islas y contar con Tenerife y su Instituto de Astrofísica de Canarias, con Lanzarote y sus campos de entrenamiento de la ESA y la NASA y con Fuerteventura y su Stratoport para HAPS (High Altitude Pseudo-satellites), un área para la integración, pruebas y operación (despegue, aterrizaje, certificación, ensayos, mantenimiento y embarque de aplicaciones, etc. de plataformas pseudosatelitales de gran altitud).

Con todos estos argumentos presentamos una sólida candidatura que ofrece diversos edificios para albergar las oficinas de este organismo y que cuenta con el apoyo del conjunto de las instituciones públicas y del sector privado. De hecho ha sido la candidatura elegida por el Gobierno de Canarias para ser propuesta al Gobierno de España.

En este contexto, la semana pasada, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, escribía en twitter que “La Agencia Espacial Española ha de estar en Tres Cantos. Madrid concentra más del 90% de la industria; el 70%, esta localidad. El interés político por perjudicar a Madrid afectará gravemente al sector”. Es decir, volvía a la carga con su empecinamiento centralista. Frente a este mensaje yo respondí: “Ayuso pretende frenar el desarrollo de Gran Canaria. Quiere aumentar el centralismo y concentrarlo todo en Madrid. Que se pronuncie el PP”.

Pues el PP canario se pronunció y para mi sorpresa no fue para defender a Gran Canaria, sino para defender a su líder, Díaz Ayuso, a pesar de que su postura perjudicara gravemente a la isla. Me acusaron a mí de estar “rizando el rizo” e incluso el nuevo presidente del PP de Canarias, Manuel Domínguez, aseguró que “se quitaba el sombrero” ante la estrategia de la presidenta para reclamar que la sede de la Agencia estuviera en Madrid. Inaudito.

Como suelo repetir a menudo, estamos en un momento clave en el que la transición energética y los Fondos Europeos “Next Generation” suponen la mayor oportunidad que hemos tenido en nuestra historia reciente de diversificar nuestra economía, desarrollarnos de manera sostenible, tener una economía más innovadora y generar empleo de calidad. La sede de la Agencia Espacial Española es una gran oportunidad en este sentido, que se ha presentado porque por fin un gobierno ha decidido, aunque tímidamente, poner freno al centralismo.

Desgraciadamente, en lugar de ponerse del lado de Canarias y de Gran Canaria, el PP, ese que dice que quiere gobernar en el Cabildo de Gran Canaria para impulsar la isla, ha decidido rendir pleitesía a una líder autonómica extremista y ultra, centralista (como toda la derecha española) y negacionista del cambio climático (recientemente aseguró que el cambio climático era “comunismo”). Ese parece ser el modelo que el PP propone para las islas: sumisión, apoyo a una líder trumpista y rendir pleitesía a Madrid blanqueando el centralismo. Yo seguiré luchando por convertir a Gran Canaria en un referente de desarrollo sostenible, innovación y bienestar.

Buenas perspectivas turísticas

Del lunes 7 al miércoles 9 de noviembre se celebró en Londres la World Travel Market, la feria de turismo más importante del mundo. Por supuesto se trata de  una cita ineludible a la que Gran Canaria acude cada año sabiendo la gran importancia que supone este espacio para promocionar la isla en medios especializados, negociar la apertura de nuevas rutas aéreas o  para cerrar acuerdos con los principales touroperadores.

Este año la World Travel Market se ha celebrado  en un momento en el que el turismo británico es el principal «cliente» de Gran Canaria, superando por primera vez al turismo alemán y nórdico. Y se ha cerrado confirmando  las perspectivas que apuntan a una recuperación de los datos de visitantes de 2019, justo antes de la pandemia. Ese año visitaron nuestra isla 771.922 turistas británicos, y hasta septiembre de este año ya han venido 580.886, por lo que la previsión de igualar o superar los datos de 2019, y no solo con el turismo británico sino globalmente,  es bastante realista. Aunque estamos seis puntos por debajo de las cifras prepandémicas lo cierto es que las reservas de cara al invierno indican un aumento de un 20%.

Estos datos han sido posible en gran parte gracias a un esfuerzo por incrementar la conectividad aérea, con nuevos vuelos directos con Glasgow, Newcastle y Gatwick (Londres). También ha habido un aumento de la conectividad con el conjunto de Europa y nos ha favorecido que el turismo danés, neerlandés, italiano, francés, austriaco o belga, por poner algunos ejemplos, se fije también en Gran Canaria como destino vacacional y compense el descenso del mercado alemán y nórdico, diversificando el número de destinos que apuestan por esta isla.

Son datos especialmente importantes dado que se producen a pesar de la incertidumbre que se vive en el continente europeo ya que no podemos olvidar que Europa está en guerra, con una inflación inédita en décadas y que la subida de los tipos de interés está afectando seriamente a la renta disponible de las familias. Es más, Inglaterra está atravesando un periodo de inestabilidad económica y política, con dos cambios de primer ministro en apenas unos meses.

Para hacernos una idea de la dimensión del aumento del turismo procedente de Gran Bretaña, en lo que llevamos de 2022 el turista británico representa el 26,70% del total de visitantes extranjeros, lo que supone el mejor dato  acumulado de pasajeros ingleses de la historia desde que existen registros. De hecho, la compañía Easyjet ha aumentado su oferta de plazas para Gran Canaria en un 85,56% respecto a 2019, y el principal operador, Jet2.com, oferta un total de 222.871 plazas aéreas. Como vemos se trata de un aumento verdaderamente significativo.

Gran Canaria afronta este nuevo tiempo como un destino turístico renovado y que sin duda se va a seguir regenerando. El cierre turístico producido por la pandemia sirvió para que muchos de los principales establecimientos se reformaran y actualizaran. Pero también desde el sector público hemos dado un impulso a la mejora de la zonas turísticas con la renovación de infraestructuras turísticas claves como el Paseo de Meloneras, que une el Faro de Maspalomas con la Playa de Meloneras y desde el que se puede contemplar uno de los atardeceres más bonitos de la isla. Contamos un amplio plan de inversiones que ejecutamos en colaboración con los municipios turísticos y con el Consorcio de Renovación Turística de Maspalomas.

Asimismo, dentro de los fondos europeos “Next Generation” para la recuperación tras la pandemia optamos a varios planes de sostenibilidad turística, lo que nos ayuda a seguir avanzando para convertirnos en un destino de excelencia en materia de sostenibilidad medioambiental, una de las características cada vez más valoradas por los visitantes y cuya demanda ha crecido en un 70% en los últimos años. En este sentido, también estamos embarcados en el proyecto “Biosphere. Destino Sostenible”, un sello internacional que certifica, mediante una metodología específica, ser un destino con bajo impacto ambiental. La digitalización y los avances en propuestas inteligentes de desarrollo turístico suponen también un reto importante en el que está comprometido el sector. Y no puedo dejar de señalar que hace muy pocos días los sindicatos y las organizaciones empresariales turísticas de la provincia de Las Palmas han firmado un nuevo Convenio Colectivo Sectorial  de Hostelería que consolida un pacto de rentas hasta el año 2026, con un aumento del 10,25% en el periodo citado,  y que afecta a más de 70.000 trabajadores y trabajadoras.

No obstante, aunque los datos de visitantes son importantes, no podemos caer en el error de basar nuestra estrategia como destino turístico únicamente en “contar turistas”. Gran Canaria cuenta con grandes potencialidades en terrenos como la gastronomía, que está experimentando una transformación espectacular, y  además ofrece nuevos canales de comercialización para productos del sector primario, repartiendo de manera más equitativa los beneficios del turismo y contribuyendo a reducir el impacto ecológico. 

Igualmente contamos con una incipiente industria local de empresas de turismo activo que ofrecen una amplia oferta de actividades en la naturaleza. Es una modalidad cada vez más demandada (tras la pandemia se valora más pasar tiempo al aire libre y en la naturaleza) que además puede ser una gran aliada en la conservación de espacios naturales y en la generación de empleo y actividad económica en espacios rurales, ayudando a incrementar el gasto de los turistas en destino. A esto se suma el turismo deportivo ligado a los deportes marinos, el turismo cultural, arqueológico, de las estrellas…

Las restricciones a la movilidad internacional derivadas de la pandemia, el Brexit, la inflación, la guerra y la inestabilidad económica y política suponían una seria preocupación para nuestra principal actividad económica, y por lo tanto para el futuro de miles de trabajadores y empresarios del sector. No obstante la rápida recuperación del número de  visitantes viene a demostrar que somos un destino turístico consolidado y resiliente, con capacidad de superponerse a las crisis. La mejor arma para combatir la inestabilidad y la inseguridad de un mundo sometido a transformaciones profundas  es afianzar nuestras seguridades sanitarias, jurídicas, climáticas o de orden público. Aunque con cautela, es motivo de satisfacción y el principal incentivo para seguir trabajando por ser un destino más moderno e inteligente, sostenible y diversificado, capaz de ofrecer experiencias y productos de alto valor añadido centrados en nuestras potencialidades endógenas ligadas al territorio y el paisaje, pero también a nuestros valores culturales.

El clima y los neonegacionistas, retardadores y obstruccionistas

En septiembre de 2021 escribí un artículo que titulé “Preocupante neonegacionismo verde” en el que me refería al auge de posiciones “anti renovables” en un sector del movimiento ecologista. Con representación en Canarias,  agrupados en el conjunto del estado dentro de la Plataforma “Aliente” y bajo el lema “Renovables sí, pero no así”, proponen una moratoria en la instalación de energías limpias que sería suicida para España y Canarias.

Desgraciadamente debo volver sobre este asunto porque un año después, lejos de aplacarse esta tendencia están ganando peso dentro del movimiento ecologista. Son «neonegacionistas» desde posiciones peligrosamente “neoretardistas” y «neo obstruccionistas». Son aquellos que, ya que no pueden negar la evidencia del calentamiento global, intentan frenar las medidas y las soluciones a adoptar amparándose en las afecciones al paisaje y al territorio,  en que las alternativas pasan por «megaproyectos», en que muchos de los proyectos están en manos del capital…

Son otra cosa, pero finalmente terminan coincidiendo en el resultado final con los que defienden el gas como “energía de transición” y que están redirigiendo las inversiones para garantizar la seguridad energética con este combustible fósil en detrimento de las renovables y con los que,  directamente, emplean miles de millones de euros para negar la evidencia del cambio climático. Los extremos otra vez en clara consonancia, a pesar de la seria advertencia de hace unos días de la ONU de que estamos muy lejos de frenar la crisis climática y el planeta se precipita al punto de no retorno o del informe de The Lancet de la semana pasada sobre la salud y el cambio climático  que dice expresamente que el  carbón, el petróleo y el gas natural son los principales contaminantes.

Pues bien, desgraciadamente algunos discursos y afirmaciones de activistas y portavoces ecologistas, oponiéndose y negando proyectos estratégicos para luchar contra la emergencia climática, no hacen sino reafirmar los irresponsables efectos retardistas. Porque lo cierto es que actualmente Canarias no tiene otra alternativa para rebajar los costes de la energía,  descarbonizar su economía, luchar contra el cambio climático, ganar soberanía y diversificar su modelo de crecimiento que la instalación a gran escala de energías renovables, tanto con plantas de autoconsumo en cubiertas y comunidades energéticas, como con plantas de generación e infraestructuras de almacenamiento. Quien lo niegue le está haciendo el juego a los neonegacionistas, obstruccionistas o retardistas. Tanto monta, monta tanto.  

Y me saltan a la mente  declaraciones como las de la portavoz de Ben Magec, Claudia Asensi, que afirmó recientemente -se lo he escuchado también a algunos técnicos de la administración pública-  que “las emisiones de Canarias suponen solo el 0,02% de las globales, por lo que, aún descarbonizando el 100% de la economía canaria, nos veríamos igualmente afectados por los impactos del cambio climático”. Aunque intento creer que no era su intención, es un discurso muy peligroso que genera incertidumbres sobre la necesidad imperiosa de descarbonizar y que niega que nuestras centrales de ciclo combinado, con las que generamos electricidad, están entre las industrias más contaminantes de España. Además, la descarbonización no se realiza solo por cuestiones medioambientales, sino que es probablemente la única oportunidad que tenemos de avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible e integrador.

Otro argumento recurrente es oponerse a la instalación de parques de energía renovable porque  “hay que apostar por el autoconsumo”. Lo primero es que ya estamos apostando por el autoconsumo. El 45% del autoconsumo de Canarias está implantado en Gran Canaria. La instalación de placas fotovoltaicas se ha multiplicado en Canarias por 4 mientras que en Gran Canaria lo ha hecho por 11. Estamos subvencionando a particulares y empresas, cubriendo de placas solares todas las cubiertas de los edificios públicos e impulsando comunidades energéticas. Pero el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) hizo un estudio y aunque instaláramos energía solar en todas las cubiertas disponibles de las islas, solo alcanzaríamos a producir en torno a un 30% de la electricidad que consumimos, dato que es consistente con otros estudios similares hechos en el conjunto de España. Así que simple y llanamente no es cierto que podamos producir la energía que necesitamos solo con autoconsumo. Y además las plantas eólicas y fotovoltaicas instaladas se hacen en suelo prestado solo para un par de décadas ya que se espera que dentro de veinte o treinta años no sean necesarias  este tipo de instalaciones.

El otro argumento recurrente es negar la necesidad de disponer de infraestructuras de almacenamiento, y más concretamente la oposición a la central hidroeléctrica Salto de Chira. La semana pasada se inauguró el complejo de energía renovable más grande de Canarias, con 100 MW de potencia instalada. Como los propios responsables de la empresa reconocieron, si no contáramos con un proyecto como Salto de Chira sería imposible seguir integrando energías renovables con seguridad en nuestra red eléctrica, ya que no podemos elegir cuándo producir energía solar y eólica (se produce cuando hace sol y viento) y almacenarla es la única manera que tenemos de hacerla gestionable. De hecho veremos en breve como otras islas apuestan por proyectos similares porque ahora es solo Gran Canaria la que ofrece posibilidades de futuro reales para la penetración de renovables y para alcanzar la soberanía energética.

Llegados a este punto también he de decir que, incluso aunque se esté en contra del proyecto, me parece deshonesto e irresponsable organizar manifestaciones y campañas «ad hominem» en la que se equipara el mayor proyecto de transición energética y ecológica que hay en Canarias, como es Salto de Chira, con macro urbanizaciones turísticas y otro tipo de actuaciones que nada tienen que ver con la lucha contra el cambio climático y que generan amplio rechazo social. Es una forma de pervertir el debate público sobre la transición energética e intentar confundir a la población y a la opinión pública.

Pedro Fresco, el  Director general de Transición Ecológica de Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica de la Generalitat Valenciana (gobernada por el PSOE, Compromís y Podemos) era contundente en un artículo publicado en Agenda Pública hace casi exactamente un año: “En el momento que se acepta la evidencia sobre el cambio climático, resulta muy difícil defender que no se debe instalar la cantidad de potencia renovable que tenemos en los objetivos sin lanzarse a los brazos del pensamiento mágico. Tan sólo se me ocurren dos formas coherentes de oponerse a la instalación de energías renovables: la primera, abrazando efectivamente el negacionismo climático; la segunda, proponiendo un desarrollo masivo de centrales nucleares. Intentar oponerse al desarrollo rápido de renovables sin defender una de esas dos opciones resulta un ejercicio de funambulismo argumental insostenible en el tiempo.”

Siempre he defendido lo mismo. Afortunadamente ahí están los artículos y los libros que he publicado para quien quiera comprobarlo. Llevo décadas defendiendo que Canarias puede y debe transitar hacia un modelo energético 100% renovable, en el que haya autoconsumo pero también una mayor diversificación de la generación (frente al monopolio actual) con plantas propiedad de instituciones públicas y pymes.

Y lo que he defendido lo llevé a la práctica en Agüimes, en la Mancomunidad del Sureste y ahora en el Cabildo de Gran Canaria, desde donde, a pesar de no tener competencias en materia energética, nos hemos convertido en el impulsor de la transición energética en la isla. Estamos invirtiendo 66 millones de euros para que el Cabildo produzca el 75% de la energía que consume, estamos subvencionando la instalación de energía fotovoltaica para el autoconsumo de particulares y pymes, una comunidad energética industrial en Arinaga y otra con los vecinos y vecinas de 7 Palmas, en Las Palmas de Gran Canaria, además, por supuesto, de impulsar Salto de Chira, un parque automovilístico eléctrico, etc.

Son otros los que deberían explicar por qué después de años luchando contra los lobbies fósiles y por un Nuevo Modelo Energético, ahora abrazan discursos y posicionamientos que no solo son irreales sino que directamente dan argumentos a los retardistas, neonegacionistas y obstruccionistas  climáticos.

Porque negar la imperiosa necesidad de descarbonizar nuestra economía es retardismo, neonegacionismo y obstruccionismo climático. Oponerse a la instalación de la potencia renovable que necesitamos para dejar de depender de los combustibles fósiles es retardismo, neonegacionismo y obstrucionismo. Oponerse sin alternativa a la única instalación de almacenamiento que nos puede permitir integrar renovables con seguridad y de manera sostenible y no contaminante es retardismo, neonegacionismo y obstrucionismo. Y sembrar dudas entre la población recurriendo a bulos y medias verdades y exagerando el impacto medioambiental de los proyectos de renovables al margen de lo que han estipulado los técnicos en sus informes, es retardismo, neonegacionismo, obstruccionismo y totalitarismo antidemocrático.

Estamos ante una coyuntura crítica. Lo que hagamos en los próximos 20 años va a condicionar el futuro del planeta y de las generaciones venideras. Afortunadamente, después de décadas de lucha estamos dando pasos de gigante hacia la soberanía energética. Ojalá una parte del ecologismo recapacite y abandone posicionamientos utópicos que terminan alentando justo  lo contrario de lo que pretenden y nos alejan del objetivo de hacer una transición energética y ecológica justa y sostenible para Gran Canaria y sus gentes.

Protegiendo nuestras dunas

La Reserva Natural Especial de Las Dunas de Maspalomas es sin duda uno de los mayores tesoros ambientales y paisajísticos que tenemos en Gran Canaria. Contiene hasta 6 hábitats de interés comunitario; es uno de los parajes más queridos por los y las grancanarias y, al situarse en el corazón de uno de los principales destinos turísticos de Europa,  es un paisaje ampliamente conocido por quienes nos visitan y difundido en publicaciones de toda Europa.

Pero su popularidad también supone un reto mayúsculo para su conservación ya que por sus características y por su emplazamiento es uno de los Espacios Naturales Protegidos sometido a una mayor presión humana.  No obstante, los problemas que afrontan estas dunas no son exclusivamente provocados por la acción del ser humano, ya que también existen otros más específicos relacionados con la propia dinámica del sistema dunar.

Según un estudio encargado por el Ministerio de Medio Ambiente en 2006 y realizado por el Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria y expertos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la formación del campo dunar se produjo hace poco más de dos siglos como consecuencia de un fenómeno que depositó grandes cantidades de sedimento marino, en un momento muy determinado, pero cuyo aporte cesó. El estudio apunta que ese fenómeno pudo ser un tsunami producido por un terremoto en Lisboa en 1755. 

Este tsunami habría provocado olas de hasta 15 metros de altura que habrían arrastrado hasta la superficie las grandes cantidades de arena sumergida que conformaron el campo dunar. Dado que este aporte se produjo en un momento determinado al depositarse grandes cantidades de sedimento y que posteriormente el aporte se detuvo o decreció considerablemente, el ecosistema dunar pierde arena por el mar que no recupera. Es decir, en términos coloquiales podemos decir que las Dunas están en un lento proceso de desaparición.

Aunque se trata de un proceso natural, la urbanización de Playa del Inglés a partir de los años 60 alteró el flujo del viento, frenándolo en unas zonas y acelerándolo en otras, incrementando la erosión de las dunas. Esto provoca que en determinadas circunstancias se pierda arena por la Punta de la Bajeta (la unión entre Playa del Inglés y Maspalomas) que no vuelve. Se calcula que, de esta manera, se pierden unos 45.000 metros cúbicos de arena al año.

Además de la pérdida de arena, el espacio también se ve amenazado por la desaparición de balancones, una especie vegetal imprescindible para la retención de la arena y el freno a la erosión, así como por conductas incívicas como el abandono de basura o la creación de goros y otras formaciones con piedras que entorpecen la dinámica dunar. También por la llegada de especies invasoras, tanto vegetales como animales.

Para hacer frente al conjunto de problemas medioambientales que sufre este espacio, en 2018 pusimos en marcha el proyecto Masdunas, sin ninguna duda la propuesta de conservación y restauración ambiental más ambiciosa que se ha llevado a cabo en este espacio y probablemente en el conjunto de los espacios naturales de la isla.

El primer objetivo es frenar la pérdida de arena. Para ello se llevó a cabo una experiencia piloto consistente en extraer arena del fondo marino de la Punta de la Bajeta para reintegrarla en la parte seca de Playa del Inglés. De esta manera unos 60.000 metros cúbicos de arena se reincorporaron al sistema dunar de manera natural, transportados por la acción del viento. También se llevó a cabo la plantación de 583 ejemplares de balancones (Traganum moquinii)  y captadores de arena para frenar la erosión y favorecer la formación de las dunas costeras.

Estas dos acciones tenían como objetivo principal frenar la pérdida de arena, pero Masdunas también contempla la mejora de la biodiversidad del espacio. La principal acción en este sentido ha sido la eliminación de especies vegetales y animales invasoras como tuneras, rabo de gato o las tilapias de Mozambique que llegaron a la Charca. En total se han eliminado 760 metros cúbicos de flora exótica invasora y se han capturado más de 250.000 ejemplares de tilapias de Mozambique.

Por último, se diseñaron estrategias para limitar los efectos nocivos de la presencia humana en las zonas de uso restringido y de exclusión. Para ello se rebalizaron los 8 Km de senderos que transcurren por dentro de la Reserva, con más de 1.500 bolardos verticales, y se instalaron nuevos carteles informativos, tanto en los senderos como alrededor de la zona de exclusión para evitar, por desconocimiento, el deterioro del paraje.

Y es que hay que recalcar que no se puede transitar libremente por las Dunas. Aunque parezca una acción inofensiva, el tránsito de cientos de miles de personas al año provoca afecciones a la vegetación, propicia el movimiento de piedras y la apertura de nuevos senderos, lo que altera los movimientos de las dunas y puede provocar una aceleración de la erosión.

Para garantizar el cumplimiento de estas medidas también se ha reforzado la vigilancia. En primer lugar la presencia de cuadrillas de trabajo para erradicar la presencia de especies invasoras también es una forma indirecta de controlar el espacio, ya que pueden informar a los visitantes de la prohibición de transitar o avisar a los agentes de la autoridad. Asimismo, hemos asignado nuevos agentes de medio ambiente para vigilar las 400 hectáreas de extensión de la reserva  y  se ha reforzado la colaboración con otros cuerpos de seguridad.

Pero ¿se han obtenido los resultados esperados? El primer y más importante resultado del proyecto Masdunas es que ha aumentado la cantidad de arena en el frente dunar, que era sin duda uno de los objetivos prioritarios del proyecto. Para ello han sido fundamentales las repoblaciones de balancones, que se han mostrado muy efectivas para frenar la erosión.

Por otro lado, el trabajo intenso y continuado sobre especies invasoras tanto vegetales como animales en el entorno de La Charca ha mejorado la biodiversidad. Creemos que también ha aumentado el nivel de concienciación de la población sobre la problemática de este espacio y cada vez son más las personas informadas de la prohibición de transitar por las Dunas.

Ahora bien, tal y como decíamos se trata de un espacio sometido a una gran presión humana, que además es muy extenso y accesible, por lo que aún queda mucho trabajo por hacer. Estamos en contacto con la Demarcación de Costas y el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana para estudiar propuestas que perimetren la Reserva e impidan el acceso, pero integradas en el medio y  sin afectar al paisaje.

Masdunas es una experiencia exitosa, un ejemplo de restauración y conservación ambiental que condensa la investigación científica que se ha hecho durante décadas y que, gracias a la colaboración entre instituciones, ha conseguido mejorar el nivel de conservación de la Reserva Natural Especial. Esta experiencia también ha sentado las bases para garantizar el futuro de este patrimonio colectivo de los hombres y mujeres de Gran Canaria.

Catalina Park y Orlando Hernández

Dentro de muy poco, en 2025, se cumplirán 50 años de la muerte del dictador Francisco Franco. Fue un acontecimiento que transformó a España profundamente después de casi cuatro décadas de aislamiento y atraso, persecución política y sindical, censura cultural e informativa y represión moral y sexual. Eran los tiempos de la Ley 16/1970, de 4 de agosto, sobre peligrosidad y rehabilitación social, continuación de la Ley de Vagos y Maleantes. Fueron tiempos de televisión en blanco y negro con los dos canales de la televisión pública, los nodos y los ‘partes’ oficiales que relataban una España triunfal que estaba apartada de Europa. Incluso la dictadura de Salazar en Portugal había sucumbido a la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974, lo que había profundizado ese arrinconamiento.

Gran Canaria no era ajena a la situación, aunque en comparación con el territorio peninsular se vivía una cierta apertura al exterior en lo económico y comercial con los puertos francos, lo que nos permitía acceder a las tendencias de la moda internacional y a los productos electrónicos llegados de todo el mundo. Un gran bazar global en el que también cabían los libros censurados, la música más vanguardista y el tránsito libre de personas de todas las culturas y nacionalidades. Pero, a pesar de la autarquía, Gran Canaria sufrió también los coletazos de la primera crisis energética planetaria, la del petróleo, tras la guerra del Yom Kipur en Oriente Medio. Una situación contradictoria, ya que la falta de turistas se compensaba con otro efecto de aquella crisis al cerrarse entre 1967 y 1975 el Canal de Suez y convertirse la ruta del Atlántico en la alternativa al tráfico de mercancías entre el Pacífico y Europa, con el Puerto de La Luz como uno de sus principales puntos de escala.

A pesar de todas las preocupaciones y, sobre todo, de la proximidad del fin de una dictadura que agonizaba, una novela de Orlando Hernández (Agüimes, 1936-1997) se abrió paso en todas las librerías del país. En ese contexto  vio la luz ‘Catalina Park’, que agotó rápidamente la primera edición lanzada por Plaza & Janés, en junio de 1975. La faja de la cubierta incluía un lema publicitario que avisaba al lector del contenido marginal y provocador de la obra de Orlando Hernández: “Crónica variopinta y esperpéntica del submundo de un turismo internacional”, cuando en el interior, nos describe con espíritu de cronista aquella ciudad cosmopolita que manifestaba su vitalidad y contradicciones en cada rincón de aquel parque de Santa Catalina y a la vez su condición de microcosmos, con sus personajes definidos a través de sus expresiones, sus jergas, tribulaciones y vulnerabilidades.

La reedición de esta obra, realizada por Mercurio, con la colaboración del Ayuntamiento de Agüimes, del Cabildo de Gran Canaria y del Gobierno de Canarias, nos invita a dirigir la mirada hacia aquella época que muchos vivimos. Es como entrar en una espiral de acontecimientos, un torbellino que no cesa desde entonces, con una sucesión de rápidas transformaciones que Orlando desvela en medio de las dificultades y profundas desigualdades que se vivían entre la Gran Canaria oficial y la real, con el contraste entre la moda de ‘ripochear’,  y las andanzas del ‘buscavida’. Situaciones reales que entroncan y destacan en el auge de la literatura canaria de los 70, tras la publicación de ‘Guad’, por el que fuera director de La Tarde, Alfonso García Ramos, tras el que surgirían firmas como J.J. Armas Marcelo, Juan Cruz, Luis León Barreto, Rafael Arozarena, Alberto Omar, Luis Alemany, Fernando G. Delgado, Víctor Ramírez y otros. Pero quizás la obra con mayor repercusión dentro y fuera de las islas fuera esta irreverente y real semblanza de la vida del puerto turístico, moderno y bohemio tirando a marginal que vivió Santa Catalina durante los setenta y ochenta del siglo pasado. Estamos ante un documento valioso que nos muestra cómo sobrellevaban las carencias nuestros conciudadanos en aquella época.

El título de la novela nos introduce en el microcosmos de la ‘dolce vita’ mezclado con las corrientes underground y hyppies,  movimientos contestatarios que surgieron tras el Mayo del 68, y el hartazgo de la generación del ‘baby boom’, los hijos de la Segunda Guerra Mundial que vivieron en permanente angustia por la amenaza nuclear, la ‘guerra fría’, la política de bloques, el ‘telón de acero’ y toda una gama de vocablos y alegorías metafóricas que atenazaban a la juventud del planeta, conocedora de los estragos que produjeron las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki.

El propio Orlando Hernández describe aquella generación en una breve reseña en la sobrecubierta.  Reconoce que utiliza protagonistas reales, a los que “les gusta campar a sus anchas, lo exigen”… “Se entremezclan así en el extraño damero de un Parque soleado, turístico, internacional con todos sus rebuscados encantos, un aluvión de gente donde nadie define a nadie, donde nadie es diferente”. Su pachorra e indiferencia se contagia del ambiente y de “la desenfadada actitud de una gente que quiere ‘vivir su vida’, considerando que nadie es tan importante como para entregársela”.

El autor del prólogo de esta reedición, Agustín Carlos López Ortiz, realiza un completo trabajo de análisis sobre la obra y el escritor, los personajes, su habla, la atmósfera colectiva. Por ello, les invito a leerlo para profundizar en uno de los autores más destacados de nuestras islas, de quien he subrayado en otras ocasiones su contribución al acervo cultural canario en las letras y en la profundidad de análisis sociológico de una sociedad que atraviesa un momento trascendental de transformación radical en lo político, económico y cultural, del que fue testigo y cronista.

El escenario que nos presenta  la novela reeditada sigue siendo en parte reconocible. Hoy día continúa animado por el turismo, aunque ahora llegue en enormes cruceros con cientos de habitaciones y con un concepto de gran parque temático en el interior de la embarcación. Recordemos que entre 1974 y 1983, la actividad turística en Gran Canaria vivió un periodo de estancamiento, ya que apenas se movió entre los 900.000 y 1.100.000  visitantes, frente a los espectaculares crecimientos que se produjeron durante la década anterior. Las incertidumbres de la transición política española  – en una situación económica crítica, con numerosos conflictos laborales y con una inflación situada en el 17,02% –  junto al auge de Maspalomas Costa Canaria y una ‘panza de burro’ que molestaba a los escandinavos restó poco a poco aquella vida mundana al parque, mientras se cerraban apartamentos y hoteles para convertirse en viviendas estrechas. A ello se sumaba el terrorismo (también en las islas), el abandono del Sahara y de su pueblo (que todavía padecemos) lo que provocó el retorno de miles de canarios a las islas, una grave crisis social y la propagación entre la juventud de las ‘drogas duras’. Un cóctel que ponía en tela de juicio el modelo de desarrollo en el que estaba inmersa la isla, con gravísimas carencias de infraestructuras y servicios públicos.

Toda esta realidad se localizaba en el puerto, en aquel escenario microscópico que nuestro escritor bautizó como ‘Catalina Park’, el espacio que durante décadas fue la puerta de entrada de los turistas que llegaban por vía marítima y que en los sesenta y setenta se consolidó como punto de encuentro de marinos, chonis, tiendas de ‘indios’, pescadores soviéticos (rusos y ucranianos) que intercambiaban sus cámaras ‘Zenit’, su cangrejo o su caviar por ropa y aparatos ‘capitalistas’ muy cerca de los almacenes de la sociedad hispano-soviética ‘Sovhispan’. Y junto a este variopinto escaparate de culturas y nacionalidades, estaba la bohemia local, noctámbula empedernida, ávida de libertad, de la que quedan los ecos de sus risas y sus ocurrencias. Queda la estampa de las tartanas y la figura escultórica de la estrafalaria ‘Lolita Pluma’, rodeada de gatos y sin el colorido del carmín y de sus trajes con los que llamaba la atención del público.

Catalina Park tuvo un impacto enorme cuando vio la luz a mediados de los años setenta. Nos mostraba la realidad de una sociedad cambiante con sus luces y sus sombras. Nos describía la mutación de una ciudad burguesa que se abría a la llegada del turismo y a la transformación de costumbres y valores que tenían que ver con el sexo, la noche, el transformismo, la homosexualidad que rompía con la represión del franquismo o la moda… Y dio voz  a los marginados, a los perseguidos por el régimen franquista y su ley de vagos y maleantes, a los que luchaban por buscar su sitio en una sociedad cambiante… Y alumbró esperanzas. Catalina Park  nos exponía y nos expone, con una narrativa trepidante, los aires de libertad que soplaban en el cosmopolita puerto franco, en contraposición con el subdesarrollo o la férrea moral que tenía su máxima expresión en la isla interior campesina y aislada.

Orlando Hernández creó mucho más que ‘Catalina Park’ o ‘Máscaras y tierra’, además de otras novelas inéditas. Hizo también teatro costumbrista y contemporáneo, música en colaboración con Falcón Sanabria, poesía, historia del carnaval, crónicas y periodismo en prensa, divulgación del habla canaria en la radio, los periódicos  y distintas publicaciones, lo que le convierte en un destacado agitador cultural e impulsor de la canariedad. También fue Cronista Oficial de Agüimes, su villa natal, que le recuerda con una plazoleta y lo hizo Hijo Predilecto, que mantiene su casa como espacio cultural y  su colección de pinturas y esculturas  con la idea de convertirse en una exposición permanente. Quizás sea todo lo que puede hacer el pueblo donde nació y al que dedicó su vida, pero el mejor reconocimiento que puede tener es el de la difusión de una obra que con el paso de los años se muestra como una referencia de la literatura canaria, imprescindible para reconocernos en sus personajes y paisajes en un pasado no tan lejano que mantiene toda su actualidad en las páginas de aquel ‘Catalina Park’ de 1975.

Cambio generacional y la mujer en el mundo rural

El sábado 15 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales.  Las mujeres rurales han sido fundamentales en la historia de Gran Canaria y  sin duda lo van a seguir siendo.  Por ese motivo, desde el Cabildo de Gran Canaria lo celebramos el pasado jueves con un reconocimiento a veintiuna representantes de este colectivo, una por cada municipio.

El acto en sí tuvo como objeto destacar la participación de la mujer en el sector primario. Es una realidad que nadie discute, pero durante demasiado tiempo ha sido invisibilizada, relegando a un segundo plano -o a ninguno- su trabajo fundamental en el ámbito rural. De hecho, cada vez son más las mujeres que vemos recoger premios y distinciones por los mejores productos agropecuarios. Han sido merecedoras de tales diplomas o medallas desde tiempo inmemorial, pero no figuraban como titulares de las explotaciones agrarias o ganaderas.

Hoy, esta realidad nos muestra que se está produciendo un cambio generacional, con la participación de jóvenes que encuentran en el sector primario su proyección y vocación, con nuevas opciones que se implantan en el sector gracias a una mayor concienciación y apoyo a las producciones locales, a la extraordinaria despensa kilómetro cero que nuestro pequeño territorio puede ofrecer. También a una agricultura que se desarrolla en un entorno natural único, con un clima que permite disponer de varias cosechas al año y de productos muy variados.

Además del rejuvenecimiento de nuestros productores, hombres y mujeres, estamos comprobando que también se está consolidando la presencia de  mujeres,  que asumen el protagonismo que les corresponde desde hace mucho tiempo, pero que ahora se evidencia con la gestión y dirección de numerosas explotaciones de las que se obtienen productos que logran los más reconocimientos  autonómicos, estatales e internacionales.

Las mujeres curtidas en nuestros campos son en su mayoría portadoras de una herencia de generaciones a quienes se les ha confiado la forma de cultivar, ordeñar, cuidar o vendimiar, con una experiencia acumulada a lo largo de muchos años. Pero hay otra singularidad en estas nuevas mujeres rurales y es que en muchos casos estamos ante profesionales con una formación extraordinaria que hasta hace unas pocas décadas tenían prácticamente vedado el acceso a los estudios y la titulación académica.

Desde 2019 celebramos este Día Internacional de la Mujer Rural con un homenaje a las protagonistas de esta fecha. En este edición cada municipio ha designado a una mujer, personas reconocidas en sus pueblos y, en muchos casos, más allá de nuestro territorio. Quiero aprovechar este espacio para reiterar ese reconocimiento a todas ellas.

Eloísa Quintana Díaz, casi medio siglo como productora de los quesos Lomo del Palo en Gáldar; Lucía Torres Moreno, diplomada en Empresariales y productora de los exitosos quesos de La Era del Cardón en Agüimes; Marta María Quintana Pérez, veterinaria y ganadera de Ingenio; Miriam Melián Suárez, diplomada en magisterio y tercera generación que regenta una funeraria en La Aldea; María del Pino ‘Pimpina’ Sánchez González, la costurera que promueve la industria textil y el folclore en San Mateo; Carmen Gloria Díaz Hernández, cuyo huerto ecológico llega a numerosas personas en Santa Brígida en la tienda ‘Sabe a Gloria’; Alba Cruz Gutiérrez  vende igualmente productos de su huerta y de artesanía de palma en una tienda de ‘aceite y vinagre’ creada por su abuela en Santa Lucía de Tirajana.

Dolores María Domínguez González, lleva el bazar Paquito en Firgas, para atender las necesidades de la población; Maite Medina Díaz, pone voz al folclore y las tradiciones de Artenara, junto a su actividad como auxiliar de enfermería; María Esther Trujillo Suárez es panadera, tendera, cocinera y cuidadora de su familia en Tejeda; María Dolores Santana Vega,  elabora quesos con su cabaña ganadera en Valsequillo; Rita María Naranjo Pérez, quien amplió a la actividad agrícola la quesería familiar en Las Palmas de Gran Canaria tras lograr el título de veterinaria; Iberia Maricela Quintero Suárez, nacida en Venezuela para cambiar su mundo por la isla y su modo de vida y dedicarse a la agricultura en Telde; Pino Lorenzo Correa, trabajó la tierra desde niña, confeccionó ropa y  empaquetó hortalizas e hizo de cocinera, peluquera y ‘enfermera’ durante la construcción de la presa de Soria en Mogán.

María Elena Cabrera Santana, de Arucas, tras estudiar Capacitación Agraria ha sido formadora y creadora de un comercio de jardinería y activista en el ecologismo y en la Asociación de Mujeres Maresía; Ana María Castellano Nuez, animadora de la sociedad civil y el voluntariado en Moya; Fabiola Vega Rodríguez, que retornó a sus raíces de San Bartolomé de Tirajana para cultivar frutales, un huerto y ganado para sentirse plenamente realizada; María ‘Marusa’ Dámaso Sosa, trabajó desde niña recogiendo pinocha y los productos de la huerta, pero su nombre se asocia al café de Agaete, su pueblo; Lidia Santiago Hernández, vinculada a la agricultura de Guía, pero sobre todo a las hierbas aromáticas que produce y distribuye a toda Canarias; Rosa Aguiar Pérez, de Valleseco a Veneguera donde trabajó todo tipo de hortalizas de exportación para volver a su pueblo para cuidar ganado y una extensa familia y por último, María del Pino Ramírez Rodríguez, de Teror, donde toda su vida trabajó en la agricultura como autónoma, siempre buscando su independencia en una actividad que se consideraba de hombres.

Son profesionales, pero también son madres, cuidadoras de la familia, soporte para la comunidad, guardianas de nuestro medio natural y de las tradiciones. Son conscientes de que la agricultura tiene su eslabón más débil en la producción, donde los precios son tan bajos que apenas dan para recuperar lo gastado y sobrevivir, a veces a pérdidas. Por ello es importante, vital, el apoyo institucional al sector y, sobre todo, a las mujeres del mundo rural.

El Cabildo de Gran Canaria ha desarrollado en estos últimos años varias líneas estratégicas para potenciar la actividad agrícola, un sector transcendental que debe garantizar el alimento a la población, pero también la conservación del medio rural y natural, evitar la erosión, la desertificación y la despoblación y garantizar la mejora de las condiciones de vida de la sociedad grancanaria. Es el concepto de ecoísla, en el que todo está íntimamente ligado, por lo que no sólo apoyamos los productos y actividades agropecuarias, sino que también nos hacemos cargo de garantizar las infraestructuras necesarias para la supervivencia y competitividad del sector.

Nuestras políticas de agua, de gestión forestal, energética, de apoyo a la producción y comercialización agrícola y ganadera, bajo la denominación Gran Canaria Me Gusta, junto a otras muchas acciones, se complementan con otras actuaciones necesarias.  Se concretan en la creación de mercados de producto km0, una red de asistencia sociosanitaria para mayores y para mujeres en tránsito en el ámbito rural, un Marco Estratégico por la Igualdad ‘Gran Canaria Infinita’, o el apoyo a la artesanía. Todas estas y muchas líneas más que tienen un denominador común: la soberanía o autosuficiencia y la capacidad de hacer frente a retos que nos pondrán a prueba debido a la crisis climática que se acelera y ante la que las mujeres rurales han sido, siempre, un ejemplo de coherencia, de adaptación y de lucha en nuestra comunidad isleña.

112 años del Real Club Victoria

El pasado jueves 6 de octubre tuve la oportunidad de pregonar el centésimo décimo segundo aniversario del Club Victoria. Pude así mostrarles mi afecto, que ha crecido en este tiempo compartido como presidente del Cabildo de Gran Canaria y expresarles la admiración que la trayectoria del Real Club Victoria ha despertado en mí al conocer mejor su contribución al progreso de nuestra capital y de la isla. Resumo en este artículo las ideas principales de ese pregón.

Gran Canaria es un territorio, un sentimiento y una cultura y a todo ello ha contribuido de manera constante este Club, que tiene un pasado que ennoblece a quienes lo han protagonizado y lo continúan impulsando. Tiene un presente que es ejemplo de resistencia en un tiempo de decaimiento de los proyectos colectivos. Estoy seguro de que le espera un futuro de creación, unidad y dinamismo tan necesarios para nuestra sociedad y que la directiva y su masa social están impulsando.

El Victoria es referente para nuestra gente y para mí porque nació y continúa ligado a las aspiraciones más sinceras de los hombres y mujeres de esta isla que lo alumbraron junto a espacios referentes de nuestra historia como son La Isleta, Las Canteras y el Puerto de la Luz. Y  se gestó también con todas las personas que llegaron de otros pueblos de Gran Canaria y de otras islas a asentarse en esta zona de la capital. Yo, que soy de un pueblo que vio salir a muchas personas en busca de una nueva vida, quiero recordar a quienes trabajaron con fe ciega en su futuro, que es el nuestro ahora mismo. A quienes vivieron sacrificadamente para que los que vinimos más tarde pudiéramos encontrar un mundo más justo y habitable.

El Club, desde que se creó, traslucía modernidad y aspiraciones de libertad y recogía el pulso de una ciudadanía abierta y cosmopolita que conocía de primera mano las nuevas ideas que arribaban a los muelles y que nos conectaban a los tres continentes. Acogió las ideas liberales, especialmente del Reino Unido, que traían canarios que regresaban o los nuevos inmigrantes que promovían negocios en nuestra tierra.

Y en esa apuesta por el progreso y el gusto por vivir cerca de la naturaleza, lideró el amor por el fútbol y convirtió al Victoria en una leyenda que entusiasmó a toda la isla, creando una corriente victorista que contribuyó a afianzar una cultura futbolística y deportiva que ha perdurado a lo largo de estos 112 años. Y con la misma pasión y responsabilidad facilitó luego la creación de nuestra querida Unión Deportiva Las Palmas junto al Club Deportivo Gran Canaria, el Marino, el Arenas y el Atlético Club.

Y no se olvidó de que nacía al lado de esta joya que es la playa de Las Canteras animando el deporte del mar para confirmar nuestra condición de isleños que tanto nos identifica. Y desde ahí se impulsó un espacio que debería  servir como un ejemplo de integración de culturas y tradiciones sin que se haya perdido nunca la esencia de un paisaje  y un entorno que se parecen poco al de hace unas décadas, pero que sí se sigue vislumbrando debajo de las nuevas calles, de los edificios y hasta del terreno en donde un día estaba el mar dibujando estelas como las que sabía el poeta que tanto se asemejan a los caminos azarosos de lo cotidiano.

El Club Victoria aprovechó ese ambiente para cultivar la estima y el respeto por nuestra cultura y ser en muchas ocasiones expresión de la canariedad y  de la defensa de los derechos económicos, sociales o culturales que los canarios y canarias demandábamos en momentos difíciles. Recuerdo su posición clara en favor del Régimen Económico y Fiscal de Canarias, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria  o, más recientemente, su apuesta por el desarrollo sostenible y la lucha contra el cambio climático.

Desde el Club Victoria también se mira al futuro y a la necesidad de preservar el planeta, de no destrozarlo más y de buscar todas las posibilidades que tengamos en las energías naturales y  renovables. Las jornadas, exposiciones y proyectos en las que ha colaborado el Club Victoria lo señalan como una entidad con esa proyección de futuro necesaria que tuvo siempre y que, posiblemente, es la que ha conseguido que llegue hasta nuestros días sin perder esa vinculación con su tiempo y con sus gentes. Siempre del lado de la libertad y de la democracia, apoyando en todo momento la cultura y la educación y sabiendo que el deporte es una escuela de valores, sobre todo para las personas más jóvenes.

Una vez me contó alguien cómo se cosían las rayas de las camisas del equipo del Victoria en las primeras décadas del siglo veinte. Se cosían raya a raya por las costureras de La Isleta, una blanca y otra negra, que como saben bien todos ustedes eran los colores que escogió Pepe Gonzálvez por su amor a la ciudad de Newcastle y al equipo señero de Inglaterra con el que comparte el color de la zamarra. Pero en este caso, el color es anecdótico, porque luego el Victoria logró que ese color convirtiera el fútbol casi en una obra de arte con jugadores como Padrón el Sueco, Alfonso Silva, Timimi, Miguel González “el Palmero” o Pacuco Jorge, entre otros grandes futbolistas que aprendieron en la arena a tratar el balón casi como si fuera un ánfora griega. El estilo victorista sigue en la memoria permanente de la Unión Deportiva y, de alguna manera, la sombra de sus figuras legendarias siguen vistiendo blanquinegro debajo del amarillo de Las Palmas.

Y ese blanco y negro, que está en su escudo, en la  sede y allí donde se recoja su presencia, también tiene mucho que ver con el carácter victorista y su sentido de la vida, tan unido, como vengo diciendo, al sentido deportivo que preconizara el barón de Coubertin. Nada es siempre negro, ni tampoco siempre blanco, y hay que aprender a transitar ambos caminos, el de los éxitos pero también el de los fracasos individuales o colectivos, y en ambos casos hay que mantener la mesura y el equilibrio para no zozobrar.

De eso sabemos mucho últimamente los grancanarios y tenemos que felicitarnos por haber atravesado algunas negruras cercanas, como los días más duros de la Covid-19 y su consiguiente crisis económica, sin haber dejado que se nos hunda el barco de la fe en la vida y en ese esfuerzo colectivo y solidario que siempre acaba ganando y que siempre se abre camino, como  se ha abierto camino el Real Club Victoria durante más de un siglo. Quienes nos precedieron no se rindieron nunca. Nuestra naturaleza también nos enseña ese camino con sus atavismos y sus ciclos. El pino canario que rebrota entre sus propias cenizas, o la palmera, que se tambalea sabia cuando arrecian los fuertes vientos de los temporales, son espejos para cuando dónde mirar o dónde buscar razones para seguir ilusionándonos. También hay que mirar al cielo, a esas pardelas que llegan cada año buscando sus huras y sus riscales antes de volver a volar por todo el planeta. Hay una orientación de la supervivencia que siempre apunta al futuro en la brújula de las intuiciones diarias. Lo aprendimos de nuestros antepasados y de nuestro paisaje, y el Victoria es un fiel reflejo, el mejor de los ejemplos, de ese devenir que nos engrandece como comunidad solidaria.

Pero la vida también es vela y es arena, navegación y orilla.  Los victoristas, hombres y mujeres de mar, de trabajar en el mar, de navegar o de mirarlo hasta dejar que el pensamiento casi se confunda con el océano, lo saben bien, conocen esa sensación de viajar con el viento y de vivir los días casi como si fueran eternos, y también conocen la efímera presencia de la arena, los contornos diarios de la orilla que nunca son iguales pareciendo que son siempre los mismos.

Y ahora que todo nace y muere tan rápido, hay que poner la mirada en lo que han hecho quienes han pasado por esta institución en estos 112 años y también hay que felicitar a quienes ahora mismo llevan el timón de esta larga singladura por su capacidad para integrarlo cada vez más en su entorno social. También para convertir el Club Victoria casi en un ser vivo para muchos ciudadanos y ciudadanas de La Isleta, Las Canteras y el Puerto de La Luz.

Queremos trasladar este espíritu al presente y futuro de Gran Canaria. Estamos comprometidos en un proyecto que nos ilusiona: ganar para toda nuestra gente grancanaria un siglo XXI de progreso, respetuoso con el medio ambiente, donde todas y todos podamos disfrutar de las oportunidades que nos da una tierra y una historia que nos enorgullecen. Que viva para siempre el alma y la historia de este Club Victoria que nos acoge siempre.

40 años de compromiso con el pluralismo

La primera persona que me dio cuenta de que se estaba gestando un nuevo medio de comunicación en Canarias,  en concreto en Gran Canaria, fue Pedro Macía, el que fuera director de Televisión Española en Canarias y una  voz y una cara conocidísimas del mundo de la radio y la televisión en España.

Me hizo ese anuncio tras una charla en el municipio de Agüimes en la que hablábamos de la importancia de la diversificación y de la pluralidad en los medios frente, en aquel momento, a un solo periódico impreso en la provincia de Las Palmas y a la necesidad de evitar esos monopolios que ponen en riesgo la democracia y las libertades públicas.

Unos meses después contactó conmigo desde ese periódico en gestación Manolo Betancor, que entonces era el responsable de la sección de local, para plantearme una propuesta de colaboración.  No lo dudé ni un momento porque yo siempre había tenido ese gusanillo, mi vocación frustrada era la de ser periodista. Era un joven de 25 años que había terminado hacía muy poco mi carrera de Geografía e Historia- Historia del Arte, tenía muchas inquietudes políticas y me ilusionaba colaborar con un medio nuevo que venía a abrir posibilidades y horizontes a sectores sociales silenciados.

El 2 de octubre de 1982 ve la luz Canarias7, ese nuevo medio que hoy cumple cuarenta años y del que fui durante unos cuántos años corresponsal en la zona sureste de la isla, informando de cuanto acontecía en unos municipios que estaban empezando a vivir un profundo proceso de transformación. Por lo tanto, la celebración de la presencia durante cuatro décadas de este periódico es un evento que me interpela de manera muy personal y que me trae muy buenos recuerdos.  Y ya no solo de esa época. Cinco años después, en 1987, accedí a la alcaldía de la villa de Agüimes y cuatro años más tarde, en 1991, empecé a escribir semanalmente un artículo para compartir mis reflexiones con la ciudadanía. Y lo hice en esta casa. Semana tras semana y solo con las pausas vacacionales de agosto, este medio de comunicación me ha dejado  siempre abierta sus puertas, sin ataduras ni cortapisas.

La aparición de Canarias 7 fue muy importante ya que permitió romper el monopolio en la prensa escrita de esta provincia, lo que suponía que nadie tuviera la posibilidad de abrir o cerrar las puertas a una información  de los distintos colectivos, las instituciones o la ciudadanía.

Han pasado 40 años desde que un día, tal como hoy, viera la luz la primera edición de Canarias7. 40 años que le han permitido ser testigo y relator excepcional de uno de los periodos de mayor transformación de Gran Canaria y de Canarias, dado que surge con una fuerte vocación regional. En estas cuatro décadas se han sucedido episodios históricos.

Se consolidó nuestra autonomía y autogobierno y entramos en la UE iniciando un fuerte periodo de apertura y modernización de nuestra economía. Se creó la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, fruto de una fuerte movilización social de reivindicación a la que el periódico le dio un importante altavoz. Pero también tuvo un crucial papel en la divulgación de conocimiento científico sobre nuestra tierra con hitos históricos como la distribución de publicaciones sobre, entre otras, la flora y fauna de Canarias, la guía de los senderos de nuestra tierra o la de nuestros municipios, su geografía, historia y costumbres…  ¿En qué hogar de Gran Canaria no se encuentra al menos un ejemplar de esas publicaciones? ¿Cuántos niños y jóvenes no lo utilizaron para sus trabajos de clase? ¿Cómo no valorar su enorme aportación a la unidad de Canarias y al conocimiento de todos aquellos valores que nos conforman como pueblo?

Canarias 7 también ha sido un medio innovador, capaz de adaptarse a un entorno tan cambiante como el de la comunicación y el periodismo. De hecho su versión digital salió en 1995 y se convirtió en uno de los primeros medios españoles en tener presencia en internet. De esta manera se posicionaba en el que hoy es el presente y futuro de la prensa.

Sus instalaciones en El Sebadal han sido testigo de debates, conferencias, presentaciones de libros o de proyectos que han servido para medir el pulso del devenir de la isla y la Comunidad en las últimas décadas.

Asimismo durante el periodo más duro de la pandemia, y más recientemente en Canarias con la erupción volcánica de La Palma, se ha puesto de manifiesto la importancia de contar con buenos medios de comunicación y buenos profesionales que transmitan información veraz y de servicio público cuando más se necesita. Eso es especialmente importante en un territorio como el nuestro, singular y complejo, que necesita ser comprendido y explicado.

Como dije anteriormente, el periodismo se encuentra entre mis vocaciones frustradas y por ello debo acordarme de todos y todas las profesionales que durante todos estos años han pasado por Canarias 7. No solo a los periodistas, sino también a todo el equipo de decenas de profesiones diferentes que hacen posible que cada mañana encontremos una nueva edición del diario en los quioscos de todas las geografías insulares. Y a la propiedad, a Inforcasa, que ha sabido resistir en momentos en los que se diseñaron estrategias para intentar generar monopolios políticos empresariales.

Cuando un medio de comunicación cumple años, de alguna manera es una celebración para toda la sociedad. Para las miles de historias, personas, fotografías, etc. que han tenido cabida en sus páginas. Cada periódico es una suerte de enciclopedia del presente, una fuente imprescindible para los investigadores que quieran arrojar luz sobre nuestro pasado reciente.  

En  su libro de memorias “Mi último suspiro”, Luis Buñuel hace una afirmación que suscribo en el mensaje global de la necesidad del periodismo como garante de las libertades, para acercarnos cada día a lo que sucede  a nuestro alrededor: “Una confesión: pese a mi odio a la información, me gustaría poder levantarme de entre los muertos cada diez años, llegarme hasta un quiosco y comprar varios periódicos. No pediría más”.

Desde el punto de vista informativo, estamos viviendo una época en la que la generalización de las redes sociales ha provocado el auge de las “fake news” y está influyendo de manera determinante en la polarización de la sociedad. Cada día es más difícil para la población distinguir qué información es veraz y no está sometida a la manipulación interesada de intereses económicos, políticos o, simplemente, de mala baba. Eso está provocando preocupantes “burbujas informativas”, es decir, cada uno solo escucha aquellas noticias y opinadores que refuerzan sus creencias previas. Es sin duda un grave problema para la democracia. No podemos asumir silentes la afirmación de Iñaki Gabilondo de que “el periodismo clásico, el veraz, el libre, el del respeto, el del rigor y el compromiso está arrinconado por esa invasión de la desvergüenza y el insulto”. Ni olvidarnos de la aseveración contundente de Hannah Arendt de que “la libertad de opinión es una farsa, a menos que se garantice la información objetiva y que no estén en discusión los hechos mismos”.

Es evidente que este 40 aniversario no ocurre en el mejor de los momentos. Acabamos de salir de una pandemia, y afrontamos una inflación histórica y una guerra en Europa. Miles de personas en La Palma aún esperan y luchan por retomar las vidas que la erupción interrumpió bruscamente. Pero Canarias 7 nos ha ayudado a conocer y a comprender todos estos fenómenos. Porque la información es poder y es libertad. Y es imprescindible para ejercer nuestros derechos.

Por todos estos motivos, muchas felicidades a Canarias 7 por su 40 aniversario. Espero que la sociedad canaria y grancanaria en particular pueda seguir celebrando fechas tan señaladas con ustedes. Y que no nos olvidemos de apoyar a los medios de información como éste que dan la cara cada día para hacer posible una información plural en tiempos de lucha global entre autoritarismo y democracia.

Gran Canaria, inteligente y digital

La semana pasada tuvo lugar en INFECAR la 8ª edición de Fiware Global Summit, un encuentro mundial para la transformación digital a través de tecnologías de código abierto que impulsan la innovación con el fin de favorecer el desarrollo económico y ofrecer oportunidades a todo tipo de empresas, en particular a pymes y start-ups.

Este evento de carácter internacional, que llega a Gran Canaria después de haber pasado por ciudades como Berlín y Oporto y que nos sitúa en la ruta de los destinos europeos que apuestan por convertirse en plataforma de innovación, pone el acento sobre lo último en tendencias tecnológicas y reúne a los principales actores del ecosistema Fiware.

No es casualidad que hayan elegido nuestra isla como sede del encuentro.  Es fruto del esfuerzo y las políticas que desde 2015 estamos aplicando desde el Cabildo de Gran Canaria para conseguir diversificar la economía, mejorar la gestión pública, ofrecer nuevos servicios a la ciudadanía e, incluso, impulsar la sostenibilidad a través de la digitalización y el uso de las tecnologías. La iniciativa “Gran Canaria Isla inteligente” es una apuesta firme que nos está permitiendo convertirnos en una referencia.

Los ámbitos preferenciales en los que estamos desarrollando propuestas se centran en la Administración electrónica, la gestión de incendios forestales, la eficiencia energética y la gestión de los recursos hidráulicos y   turísticos. Como resumen, puedo decirles que ahora mismo el Cabildo de Gran Canaria está trabajando en distintas fases de estas propuestas con más de 20 proyectos, en los que se han invertido más de 20 millones de euros.

Destacan en este sentido las iniciativas Alertagran y Aquagran. Alertagran se ejecutó con un presupuesto de 2,7 millones de euros y ha tenido como objetivo desplegar una red de sensores para la detección temprana de todo tipo de incidentes, no solo incendios sino también afecciones por fenómenos meteorológicos adversos o atentados al medio ambiente, así como para controlar las quemas prescritas y detectar los falsos positivos o fuegos que son quemas de rastrojos u otros. También se instalaron sensores en 19 estaciones meteorológicas para medir el grado de sequedad de la vegetación, así como 23 nuevos puestos remotos de vigilancia forestal con cámaras convencionales capaces de descubrir las columnas de humo.

Por su parte Aquagran es un sistema de obtención y gestión de datos de las infraestructuras del Consejo Insular de Aguas que monitoriza 431 puntos y puede recoger información de hasta un millar de sensores en las instalaciones hidráulicas del Cabildo. Eso permite conocer en tiempo real las cantidades de lluvia, el nivel de las presas, las averías en la red o la calidad del agua de las desaladoras y depuradoras. Así se minimizan las pérdidas y se puede gestionar de manera más eficiente uno de los bienes más escasos con los que contamos.

Pero, además de los programas ejecutados por el Cabildo, estamos promocionando y apoyando iniciativas empresariales para el desarrollo avanzado de proyectos y empresas en los ámbitos de las tecnologías digitales. Partimos de la convicción de que Gran Canaria ofrece unas atractivas condiciones y ventajas que nos pueden convertir en una referencia internacional para el desarrollo de este tipo de iniciativas.  

En primer lugar disponemos de un marco impositivo muy competitivo, con un 4% en el impuesto sobre sociedades, bajo el paraguas de la Zona Especial Canaria, además de deducciones fiscales y ayudas financieras muy ventajosas para el desarrollo de proyectos de I+D+i que pueden llegar a cubrir hasta el 90% de la inversión.

Por otro lado, nos encontramos ante una cantera de talento que crece en ramas de formación vinculadas a la ingeniería, la informática, el desarrollo de soluciones TIC, la gestión de datos y la creatividad digital. Ahora mismo Gran Canaria cuenta con 6.200 estudiantes de ramas de ingeniería y desarrollo TIC, con  formación universitaria y profesional, de los que 2.700 están matriculados en estudios de informática o similares. Pero, además, la isla lidera las oportunidades para el trabajo remoto, presentándose como un lugar único para crear equipos de profesionales cualificados en un entorno de alta calidad de vida.

Gran Canaria también ofrece espacios para empresas, como el Parque Científico Tecnológico en el que se localizan unas 76 firmas, todas ellas a un paso de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y sus 118 grupos de investigación. De los 12 institutos universitarios de investigación de la ULPGC, 5 se centran directamente en microelectrónica aplicada, telecomunicaciones, sistemas inteligentes y tecnologías cibernéticas.

Otra de las grandes ventajas que debemos destacar es el aprovechamiento de las oportunidades de financiación para proyectos digitales que proporciona la iniciativa europea y estatal Next Generation. Por supuesto a todo esto se suma que Gran Canaria atesora otros factores muy relevantes, como la calidad de vida, la seguridad, un clima benigno y una buena conectividad digital y aérea.

Contamos, además, con el compromiso y el apoyo institucional para atraer inversión y facilitar el desarrollo y el aterrizaje de estas iniciativas a través de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria y el resto de las entidades integradas en la iniciativa ‘Best in Gran Canaria’.

Este mismo año inician su andadura tres propuestas, financiadas por la Unión Europea, que entroncan directamente con los verticales estratégicos de desarrollo de la economía de Gran Canaria y con la voluntad de avanzar hacia una economía basada en el conocimiento.

Por un lado, lanzamos la Incubadora empresarial especializada en analítica de datos e inteligencia artificial aplicada al ámbito marino y marítimo. Se trata de un centro de referencia nacional que favorecerá la aceleración de actividades empresariales en el ámbito marino-marítimo, tanto en iniciativas vinculadas a la isla, como en aquellas que, sin estarlo, busquen un entorno tecnológico e industrial idóneo para consolidarse.

De esta manera seguimos desarrollando el gran potencial marino-marítimo de Gran Canaria debido a la variedad de actividades que se desarrollan en torno a este ámbito, como la reparación naval, la generación de energía, los servicios off-shore y las actividades portuarias en su conjunto, que podrán beneficiarse de las soluciones que se desarrollen en la incubadora.

Por otro lado, ponemos en marcha la iniciativa SITGRAN para promover actuaciones basadas en la economía del dato turístico. El Sistema de Inteligencia Turística de Gran Canaria analiza en tiempo real múltiples fuentes de datos públicos y privados del sector turístico. Ofrece la posibilidad de conocer cómo son (perfil), qué les interesa (demanda) y cómo nos ven (percepción) los visitantes de la isla de una forma dinámica, sencilla y accesible.

Para ello se facilita a los operadores el acceso a los datos «en bruto» con el fin de que puedan realizar sus propios análisis o combinarlos con otra información o a los informes que desde SITGRAN se realizan y que se ofrecen en abierto. De esta manera posicionamos a nuestro principal sector económico en el big data, uno de los sectores clave de la economía actual y de futuro, y además contamos con una gran cantidad de información que nos permitirá convertirnos en un destino turístico más inteligente, sostenible, flexible y resiliente.

A todo esto se suma el Centro de Innovación Digital Regional, CIDIHUB, como instrumento para promover proyectos e iniciativas relacionados con la transformación digital empresarial y pública, especialmente enfocados a la pyme grancanaria, lo que permitirá a nuestra industria local ser más competitiva y generar más empleo.

Si alguna lección podemos extraer de las sucesivas crisis que hemos vivido en los últimos años, es que Canarias debe avanzar a la máxima velocidad que pueda hacia un modelo de desarrollo social y económico innovador, inteligente, menos dependiente y por lo tanto más sostenible. Necesitamos generar empleo sin consumir más territorio y recursos y la digitalización nos ofrece una oportunidad única, de la que además se pueden beneficiar todos los sectores económicos. Por eso desde el Cabildo estamos trabajando mano a mano con otras instituciones y la sociedad civil para hacer de Gran Canaria una isla inteligente y digital.

La Europa de la abundancia

La Europa de la abundancia (en palabras de Macron), la Europa altanera y anquilosada, la Vieja Europa de las mejores luces y las peores sombras, anda en estos momentos dando tumbos y atemorizada. La realidad se ha tornado muy fea. Las va a pasar canutas –y nosotros por ende- en los próximos meses sometida a crisis encadenadas ligadas a la guerra de Ucrania, la alimentación, la energía, la inflación, la salud pública o el clima. Se creyó siempre intocable, a pesar de sus dramáticas experiencias históricas, y se instaló en una especie de sopor ligado a la arrogancia, a la irresponsabilidad y a la globalización neoliberal que abrazó sin pudor y que le impidió reconocer que había ido dejando en manos de países terceros su seguridad energética, alimentaria o tecnológica.

Europa está en guerra y se le advirtió desde hace mucho tiempo por Ucrania, Polonia, la República Checa, los países bálticos, y hasta por EEUU, que la contienda se podría producir, sin que se hiciera el menor caso a los avisos. No tuvo en cuenta la fragilidad de sus fronteras ante el afán imperialista ruso y participó de un pulso de la OTAN a Rusia sin medir sus terribles consecuencias. Estamos ante un escenario alarmante –no deja de estar presente una crisis nuclear de alcance imprevisible, y no me refiero solo a la central nuclear de Zaporiya- que puede tener peligrosas derivas sociales, económicas o medioambientales

El Viejo continente está sufriendo una grave situación económica, con una inflación galopante que apunta indicadores records sobre todo en los alimentos y la energía, debido al agravamiento de la crisis con Rusia por las sanciones impuestas al régimen de Putin y al aumento de los tipos de interés tanto por EEUU como por el Banco Central Europeo. Y aunque la vía elegida para frenar la espiral inflacionista ha sido esta vez la de inyectar dinero publico y privado a la economía, vuelven a surgir voces en algunos países influyentes ( Alemania, por ejemplo), que demandan volver a los suicidas recortes y ajustes. El fantasma de la recesión está cada vez más presente en el ánimo colectivo y sería tremendamente doloroso.

El freno a las exportaciones de granos y fertilizantes desde Ucrania y Rusia para Europa y el mundo (los dos producen el 30% de la oferta mundial de millo y trigo), el alza de los precios a causa de la inflación y el aumento del coste de la energía, el uso de los cereales para producir combustible en sustitución del gas ruso y la sequía que vive el continente, derivada del calentamiento global, están generando un peligroso desabastecimiento planetario y un aumento de los precios de incalculables consecuencias.

La entrada de China en la OMC en 2001, dio un impulso a la globalización y a la deslocalización de las empresas europeas. Los menores costes laborales y de derechos de los trabajadores y una muy débil  protección medioambiental propiciaron el traslado de muchas industrias europeas hacia Asia. Se hizo un canto a la globalización liberal que se fue tornando en desigualdades, iliberalismo y confrontación entre los autoritarismos y la democracia. La pandemia de la Covid-19 puso de manifiesto la enorme debilidad de la UE y de la industria del continente al no poder disponer de las mascarillas necesarias para la ciudadanía y el personal sanitario. Luego, la deriva en la fabricación de chips necesarios para el avance tecnológico  y la falta de capacidad  para ser competitivos en la industria de la tecnificación y la innovación, han terminado por hacer saltar las alarmas y plantear una relocalización apresurada. Se habla ahora de un renacimiento industrial europeo, pero en el camino se han perdido cientos de miles de puestos de trabajo y un potencial industrial de enorme calado.

Además de mostrarnos al desnudo cómo la globalización, y la consiguiente deslocalización de la industria europea, había sumido al continente en una enorme debilidad para afrontar una crisis sanitaria de envergadura, la pandemia de la COVID-19 dejó patente, igualmente, la enorme fragilidad a la que está sometido el sistema de protección social y de la sanidad pública europea. Esta fragilidad es fruto de los embates salvajes de Davos y de la implantación del modelo neoliberal que emergió en los años 80 para poner fin al pacto del Bienestar Social surgido tras la Segunda Guerra Mundial.

El informe “El medio ambiente en Europa: Estado y perspectivas 2020”, elaborado por la Agencia Europea del Medio Ambiente, acaba de advertir con rotundidad que este continente no alcanzará los objetivos previstos para 2030 y hace una llamada urgente a políticas más decididas para frenar el cambio climático. Otra vez Europa con el pie cambiado. Muchos programas, declaraciones rimbombantes y  algunos recursos financieros, pero las graves sequías, las inundaciones, los daños a la salud de la población, los incendios forestales y el aumento del nivel  mar que amenaza los ecosistemas costeros siguen en aumento sin que los programas realizados o los proyectos en marcha consigan atajar los efectos del cambio climático sobre la economía, la biodiversidad, las personas y el territorio. El ejemplo más claro quizás sea el de la continuidad de la dependencia de los combustibles fósiles y la escasa penetración de las renovables.

La autosuficiencia energética europea ha estado  todo el tiempo en manos de países terceros inestables, inseguros y vulneradores de los derechos humanos, pero también de poderosos lobbies empresariales sin escrúpulos que han antepuesto siempre, todo el tiempo, y de la mano de los principales partidos políticos europeos, convenientemente untados, la maximización de sus ganancias frente a la importante responsabilidad social que les corresponde y frente a la seguridad energética que se les exige. Todo ello tras la privatización de un sector crucial para la supervivencia de los estados.  Solo un ejemplo clave, porque las puertas giratorias son infinitas: el ex canciller alemán Schröder se convirtió en el “lobista” principal de los intereses gasistas rusos en Alemania y Europa en los últimos años  y solo ahora se le ha sancionado por el Gobierno alemán.

La dependencia energética de la UE del exterior ha ido aumentando en los últimos años. Hoy día el 57,5% de la energía que consumen sus países proviene del exterior. Europa importa el 96% del petróleo que consume y casi el 80% del gas, porque Noruega aporta un 20%. Rusia ha suministrado hasta el momento un 41% anual. Tras el corte del suministro ruso, las miradas del Gobierno europeo se dirigen a EEUU para importar el altamente contaminante gas licuado de esquisto. Pero no es la solución y por eso ahora las prisas para construir gasoductos desde España hacia Italia y Francia, a lo que se opone Macron, alegando, con razón, que eso no hará sino frenar las inversiones en renovables.

Con respecto a la gestión interna, son los lobbies energéticos, que gestionan en su mayor parte empresas que antes eran públicas y que fueron privatizadas en muchos casos de forma fraudulenta – es el caso de Endesa en España- los que marcan las políticas energéticas. El empecinamiento en mantener el mercado marginalista que encarece brutalmente la energía al consumidor y que les proporciona miles de millones de beneficios “caídos del cielo” y la presión hasta conseguir que la taxonomía  considere como verdes a las nucleares y al gas, son dos de los ejemplos más palmarios del poder de los trust de la energía sobre los responsables políticos europeos.

Y para acallar a la opinión pública, mientras se proponen cortes de suministro y racionamientos (debió ser siempre ahorro y eficiencia en el consumo), las autoridades europeas solo parchean la situación poniendo topes al gas y las renovables, reduciendo los precios (así lo tuvieron que hacer siempre) o limitando los beneficios de las compañías fósiles, gravando un 33% sus beneficios extraordinarios cuando hasta hace unos días nos aseguraban que eso era imposible. Y todo esto sin atreverse a acabar con el mercado marginalista. Parcheos cobardes, solo parcheos cobardes.

Ahora, como suelen hacer casi siempre desde hace décadas, nos vuelven a anunciar una apuesta decidida por la inversión en renovables. Lo han dicho en muchas ocasiones y siempre ha quedado en nada. Lo cierto es que la transición energética europea ha sido un auténtico fiasco.

Ante tanto fracaso solo me cabe preguntar si esta UE, casi siempre en manos de los conservadores, será capaz de dar un giro de timón ante tanta política errática y buscar alternativas para sus hombres y mujeres en unos tiempos muy difíciles y  con los totalitarismos, que aparecen siempre con las turbulencias, al acecho de la democracia.

PD. Esta reflexión que les acabo de trasladar me reafirma en la convicción de que tenemos que seguir avanzando en Gran Canaria en un modelo de ecoísla que apueste por las soberanías energética y alimentaria, nos garantice la seguridad hídrica y avance en un modelo de diversificación económica ligado a las economías verde, azul y circular, la innovación, la digitalización, la mitigación y la adaptación al cambio climático, la reforestación, el transporte público sostenible, los derechos sociales y los cuidados, la igualdad… No hay otro camino.

Cambio climático y salud

El pasado 15 de julio el Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas organizó un Congreso sobre la incidencia del calentamiento global en la salud, con la participación de distintos expertos y representantes institucionales y en el marco de la Alianza Médica Contra el Cambio Climático. Una extraordinaria iniciativa. Es absolutamente imprescindible la implicación de la sociedad civil para afrontar uno de los mayores retos a los que se ha enfrentado la humanidad en toda su historia: luchar, mitigar y adaptarse al cambio climático.

Nos encontramos en un momento decisivo. En menos de un año el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPPC) ha emitido tres informes extraordinariamente preocupantes sobre el cambio climático y sus consecuencias para el planeta. En el informe hecho público en los primeros días del mes de abril de este año, los expertos de Naciones Unidas nos trasladan con firmeza que las emisiones deben tocar techo antes de 2025 y luego caer drásticamente para evitar la catástrofe climática. Al presentar la memoria anual de esta organización, António Guterres, Secretario General de la ONU,  es tajante a la hora de sintetizar el documento presentado: “Es hora de que dejemos de quemar nuestro planeta porque ha comenzado la cuenta atrás y nos encaminamos hacia una catástrofe”. Los incendios, las olas de calor o las inundaciones que hemos padecido en este mes de agosto confirman los pronósticos.

Todas las fórmulas posibles pasan por eliminar gran parte de los combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón de la generación de energía. La comunidad científica afirma que “todos los modelos incluyen pasar de esos combustibles a fuentes renovables” y hace especial hincapié en que el coste por megavatio de la energía solar ha caído un 85% y el de la eólica un 55%, desde 2010. La Agencia Internacional de la Energía plantea que al menos dos tercios de los combustibles fósiles deben permanecer sin extraer. Según Hoesung Lee, responsable del Panel internacional que he mencionado, nos encontramos en una encrucijada: “De las decisiones que tomemos ahora depende conseguir un futuro vivible”. Para Jim Skea, codirector de la investigación, “es ahora o nunca” cuando se deben precipitar las decisiones. Para la OCDE estamos ante la disyuntiva de “o fósiles bloqueados o planeta bloqueado”

A pesar de las ingentes cantidades empleadas por el capitalismo más salvaje para negar la evidencia y a pesar de los negacionistas ligados a sectores conservadores o ultraconservadores,  son cada vez menos los que hoy niegan que este planeta está realmente enfermo y  que hay que precipitar la búsqueda de soluciones. Cada tonelada de carbono añadida está empeorando la situación. La temperatura en la Tierra podría aumentar cuatro grados situando en riesgo la vida en el planeta tal y como la conocemos y poniendo en riesgo a la humanidad.

Las energías renovables y la eficiencia y el ahorro energéticos son vectores estratégicos para hacer frente a la crisis climática mundial. Dos tercios de las emisiones de gases de efecto invernadero en el planeta están ligadas a la quema de combustibles fósiles. En Europa los procesos energéticos convencionales producen un 78% de las emisiones totales.  Según un estudio de Greenpeace y el CREA, la contaminación por petróleo, carbón y gas causan 4,5 millones de muertes al año (40.000 son de niños menores de cinco años) y supone una pérdida de 8.000 millones de dólares al día.

El cambio climático es, según la ONU, la mayor amenaza sanitaria mundial. Según el informe GEO, alrededor del 25% de las muertes y las enfermedades mundiales se deben a las condiciones ambientales. La contaminación ambiental causa anualmente 800.000 muertes prematuras en Europa. En el planeta el número de muertes por polución es de 8,8 millones. Es la causa de uno de cada cinco fallecimientos en el mundo. Otros estudios apuntan que el 15% de los fallecimientos en el mundo se debe a causas climáticas. La contaminación y el calentamiento global son los causantes principales del avance en la Tierra de la desertificación, la sequía y la escasez de agua, la destrucción de hábitats, el deshielo de los polos, la polución del aire, los tifones y huracanes violentos en lugares inusuales, la aparición de epidemias y pandemias, la destrucción de ecosistemas marinos, la extinción de especies…

El Atlas de Mortalidad y Pérdidas Económicas, elaborado por la Organización Meteorológica Mundial, afirma que entre los diez peores desastres del último medio siglo, las sequías han provocado 650.000 muertes, las tormentas, más de 577.000 y las inundaciones, más de 58.000.  Según la revista Nature, el incremento de la mortalidad es evidente en todos los continentes. Solo en Europa los desastres climáticos registrados entre 1970 y 2019 han producido unas pérdidas de 400.000 millones de euros. El Índice Planeta Vivo nos dice que la población del mundo de peces, aves, anfibios, mamíferos y reptiles disminuyó en un 58% entre 1970 y 2012.  Según la OCDE, en 2050 se reducirá un 10% en Asia, Europa y Sudáfrica.

Y todo está profundamente interrelacionado. Solo un ejemplo: si las abejas desaparecieran de nuestro planeta, la mitad de las especies de plantas y el 75% de los productos que consumen los humanos (incluida la carne) desaparecerían.

Esta situación es especialmente grave contemplada desde Canarias, ya que somos uno de los territorios que más y con mayor intensidad está sufriendo y va a sufrir los efectos del cambio climático. El estudio del IPPC deja muy claro, también, que la incidencia del cambio climático en territorios insulares como el nuestro será aún mayor. Y los efectos empiezan a ser notables. Llevo insistiendo en ello desde hace muchos años y en la necesidad de combatirlo.

Y se pueden conseguir avances extraordinarios: en tres décadas, la capa de ozono se ha recuperado, evitando que se precipite la catástrofe del calentamiento global. Pero la realidad es la que es. En la lucha contra el cambio climático no se está avanzando de la misma manera, no se está avanzado prácticamente nada. Es más, se están dando pasos atrás preocupantes como la aprobación de la taxonomía europea que declara como verdes al gas y las nucleares poniendo en riesgo las inversiones reales en renovables porque las inversiones se derivarán para garantizar el suministro de gas. Es lo que está haciendo ahora la UE con los proyectos de gasoductos para unir España con Francia y con Italia para el envío de gas. Y es fruto de no haberse hecho bien la transición energética y seguir dependiendo, por tanto, de países como Rusia u otros lugares inestables y poco respetuosos con los derechos humanos.  También de las presiones de los grandes lobbies ligados al petróleo, el carbón y el gas. Realmente hoy estamos viviendo una auténtica guerra civil global, no solo entre democracias y autoritarismos sino entre fósiles y renovables.

Mientras, en este archipiélago anclado en medio del Atlántico, los alisios se desvían hacia el este lo que puede hacer variar sustancialmente nuestro clima y el aumento del nivel del mar y la pérdida de metros en las playas se hacen cada día más visibles. Un reciente estudio apunta que desaparecerán 147 playas en nuestras islas en este siglo. Igualmente están aumentando los periodos de sequías ( nuestras presas están casi todas vacías) y los momentos de precipitaciones intensas; el océano se calienta y en algunas épocas del año se están acercando hasta nosotros huracanes y tormentas tropicales; nuestro mar se acidifica lo que provocará la desaparición de especies y la  alteración por completo del ecosistema; nos enfrentamos a la aparición de nuevas enfermedades tropicales, muchas de origen zoonótico, consecuencia en ocasiones de la entrada de nuevas especies en nuestros ecosistemas. Ha estado merodeando el mosquito de la malaria en diferentes islas en los dos últimos años; las calimas, cada vez más frecuentes y persistentes, empeoran gravemente las afecciones respiratorias y el aumento de la temperatura es letal para personas con cuadros de hipertensión, obesidad o problemas cardiacos; el avance de la desertización afecta a un 80% de Gran Canaria; los riesgos de incendios de sexta generación son cada vez mayores; los fenómenos costeros adversos serán cada vez más frecuentes…

Todos estos efectos tienen un impacto muy grave sobre la salud física y psíquica de las personas que vivimos en estas islas. Pero también está en juego nuestra seguridad. El aumento exponencial del riesgo de incendios forestales, cada vez más graves e incontrolables, las lluvias torrenciales, inundaciones y escorrentías, el aumento del nivel del mar con su consiguiente afección a las infraestructuras costeras… son todos factores que suponen un riesgo altísimo para la seguridad, la salud e incluso la vida de los hombres y mujeres de esta tierra.

Por ese motivo, porque estamos hablando de un peligro real, concreto e inminente para el progreso y el bienestar de la población de Gran Canaria, ha sido fundamental para el gobierno insular, desde 2015, establecer, como prioridad estratégica, políticas de lucha para prevenir y atenuar los efectos del cambio climático. Ese objetivo coincide con nuestra pretensión de avanzar progresivamente, pero sin atajos, hacia la plena descarbonización a través de la triple conquista de la soberanía energética, hídrica y alimentaria.

Es más, en octubre del pasado año presentamos la Estrategia Insular de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático e Impulso de una Economía Baja en Carbono en Gran Canaria, lo que convierte al Cabildo en la primera, y por el momento única institución de Canarias, que cuenta con un plan de este tipo. Gran Canaria tiene un plan. Una estrategia que plantea hasta 39 soluciones concretas adaptadas al territorio, cuantificadas económicamente y con una programación clara de aquí a 2030. También el Consejo Insular de la Energía lidera igualmente el proyecto Interreg Mac-Clima en el que se realizan estudios para desarrollar políticas de adaptación al cambio climático en el ámbito de la Macaronesia. Todos los ayuntamientos de la isla disponen de un Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible en el marco de la iniciativa europea del Pacto de las Alcaldías. Cada Plan de Acción lleva incorporado un análisis de riesgos y vulnerabilidades frente al cambio climático.

Estas iniciativas y numerosas actuaciones transversales con el conjunto de las áreas de gobierno –dentro del marco de la Ecoísla- es lo que ha hecho posible que la UE haya seleccionado al Cabildo de Gran Canaria para formar parte del grupo de regiones que liderarán la resiliencia al clima y la adaptación al cambio climático para 2030, dentro de la Misión Europea de Adaptación al Cambio Climático  y que se nos haya invitado a la Conferencia Internacional de la Alianza Climática. Es un reto extraordinario el que asumimos. No daremos ni un paso atrás.

40 años de Ciencias del Mar y la «Economía Azul»

Hace 40 años, investigadores y expertos en Ciencias Marinas, convencidos de que el estudio del mar iba mucho más allá del aspecto estrictamente biológico, impulsaron la creación de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Hoy, cuatro décadas después, se ha convertido en una referencia indiscutible en las Ciencias Marinas en España, no sólo por ser la Facultad decana del país sino porque su profesorado destaca en el contexto de la ciencia española e internacional.

El tiempo le ha dado la razón a su iniciativa porque la visión integrada del océano desde la física, la química, la geología o la biología ha generado un caudal de conocimiento del que nuestra Facultad ha sido protagonista y pionera. Durante este tiempo, el excelente equipo de investigadores y docentes de la Facultad nos ha proporcionado avances significativos en acuicultura, oceanografía, geología marina o análisis de la contaminación. 

Pero no se han recluido en los laboratorios o en  misiones exclusivamente científicas, sino que se han convertido en un referente social al asesorar a instituciones como la nuestra o a empresas del sector.  Y este trabajo emprendedor y visionario ha sido fundamental para que un territorio insular y archipielágico como el nuestro afronte con optimismo las enormes oportunidades que ofrece el mar y la costa que nos rodea. 

Y es que es urgente orientar la investigación y el desarrollo de la economía azul como una de las palancas de un desarrollo respetuoso con el planeta. La comunidad internacional reconoce ampliamente la importancia de los océanos para el desarrollo sostenible. Los propios Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, impulsada por la ONU, así lo establecen y una de las 5 Misiones que se ha planteado la UE para el 2030 está directamente vinculada a la calidad de los ecosistemas marinos.

Pero los océanos se enfrentan a grandes amenazas como el cambio climático, la contaminación, la pesca intensiva, la degradación de hábitats o la pérdida de biodiversidad, por nombrar algunas de las más relevantes. Estas, a su vez, amenazan la calidad de vida de las generaciones actuales y futuras. 

Muchos desastres naturales de los que somos testigos, como tormentas devastadoras, huracanes y tsunamis, se originan en los océanos. Estas catátrofes pueden poner en peligro décadas de progreso y desarrollo al dañar las infraestructuras y obligar a destinar los recursos financieros y humanos a responder a las amenazas y a hacer frente  a la recuperación y reconstrucción.

El océano que circunda la región macaronésica es excepcionalmente rico en biodiversidad, sustenta economías marinas en crecimiento y brinda medios de subsistencia y seguridad alimentaria a millones de personas. Pero también debemos ser conscientes de nuestra vulnerabilidad: el previsible aumento en el nivel del mar y la acidez y el ascenso de la temperatura, van a afectar a los ecosistemas costeros y marinos, las actividades económicas, las comunidades costeras y a generar consecuencias críticas para la salud pública.

El papel clave de los océanos en el calentamiento global y los fenómenos climáticos adversos requiere que profundicemos con rotundidad en nuestra comprensión del comportamiento de los océanos y su relación con la atmósfera y la tierra, para predecir y mitigar de manera efectiva tales fenómenos naturales. 

Por ello desde el gobierno del Cabildo de Gran Canaria nos hemos fijado como prioridad el impulso de todas las iniciativas relacionadas con la economía azul, en estrecha colaboración con las entidades investigadoras y los agentes económicos. Somos conscientes de que esta orientación es cada día más importante, en la medida que los océanos, los mares y las zonas costeras forman un componente integrado y esencial del ecosistema de la Tierra. 

Tal y como aseguraba al principio del artículo, este impulso es posible por la existencia de la propia Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, de la Facultad de Ciencias del Mar y de otras entidades punteras que están radicadas en nuestra isla y más concretamente en el Puerto de Taliarte, un polo de desarrollo azul que está impulsando el Cabildo grancanario con una inversión de más de 14 millones de euros. Me refiero al Banco Español de Algas, el Instituto Universitario de Investigación en Acuicultura Sostenible y Ecosistemas Marinos (ECOAQUA), el Instituto Universitario de Oceanografía y Cambio Global o la Plataforma Oceánica de Canarias…

Y este impulso se centra en políticas reales, con inversión pública potente y con iniciativas muy prometedoras en marcha, además de la del Puerto de Taliarte. El Cabildo de Gran Canaria y el Ministerio de Ciencia e Innovación establecieron en 2017 el “Programa experimental e integral de actividades de I+D+i ligadas a la explotación de los recursos marinos insulares”, que cuenta con un presupuesto de 10,5 millones de euros con horizonte temporal en 2023 y que nace con el objetivo de fomentar el desarrollo económico y social basado en áreas relacionadas con los recursos marinos de Gran Canaria. 

Esta iniciativa ha permitido desarrollar diferentes líneas de actuación, como inversiones en infraestructuras y equipamientos de entidades tecnológicas, financiación de proyectos de investigación aplicada y desarrollo tecnológico y experimentación o contratación de personal altamente especializado y jóvenes investigadores/as para el desarrollo de proyectos de I+D+i. 

Estamos hablando de ámbitos tan importantes como la búsqueda de soluciones innovadoras para la desalación de agua de mar, incubadoras de alta tecnología marina y acuicultura o programas formativos en materia de energía eólica marina que, además, han permitido la contratación de jóvenes investigadores/as y que también ejercen como potente sector de atracción de inversiones privadas innovadoras. 

Tenemos la oportunidad de desarrollar una economía azul sostenible y Gran Canaria puede y debe ser un laboratorio ideal para demostrar que no hay transición verde sin economía azul. Eso es lo que estamos intentando demostrar  y el legado que queremos dejar a las generaciones futuras.

Y sin duda en este momento de singular relevancia, los 40 años de la Facultad de Ciencias del Mar, su conocimiento, investigación, sus expertos y su experiencia, son un pilar fundamental. Estoy convencido de que la colaboración entre instituciones públicas, con la participación de entidades privadas como el Clúster Marítimo y empresas o actividades tradicionales ligadas a la economía azul, va a ser un ejemplo que va a posicionar a Gran Canaria como una referencia internacional en la protección de su océano y el desarrollo sostenible vinculado al mar. Conseguir la declaración como Parque Nacional de Guguy con 7.000 hectáreas marinas va a contruibuir, y mucho, también a hacerlo posible.   

Manuel Alemán y la psicología del pueblo canario

Hace quince días presentamos en el patio del Cabildo de Gran Canaria la reedición del libro “Psicología del Hombre Canario”, del profesor, investigador, sacerdote y humanista grancanario Manuel Alemán Álamo. La mejor prueba de la oportunidad de la nueva publicación y de la vigencia de su pensamiento fue la respuesta ciudadana que obtuvo la convocatoria.  El lleno de  la sala  reveló la emoción y la complicidad que la iniciativa concitaba.

Desde que tomamos la decisión de colaborar con el Instituto Psicosocial Manuel Alemán para facilitar la nueva publicación, hay dos cuestiones básicas que nos decidieron a apoyarlo decididamente. Sobre esas claves quiero reflexionar y compartirlas con ustedes en el artículo de esta semana.

En primer lugar, creo que debemos preguntarnos por la actualidad y la utilidad del pensamiento de Manuel Alemán en estos momentos tan convulsos, a pesar de que han pasado 40 años desde su primera publicación y 30 años de su fallecimiento. Y en segundo lugar, entiendo que es necesario el debate sobre si hemos actualizado y complementado suficientemente la gran contribución del profesor, con las nuevas miradas de la Psicología social, la Sociología, la Antropología cultural, la Historia, la Política, la Lingüística o la Etnografía, entre otras ciencias.

La gran aportación de Manuel Alemán fue justificar y confirmar que el pueblo canario tiene una cultura singular, que conformamos una sociedad con caracteres propios que nacen de nuestra geografía, de nuestra historia y de nuestra cultura diferenciada. Sostiene que la forma de ser isleña que nos define encierra enormes riquezas y algunas debilidades que tienen orígenes psicosociales y sociopolíticos reconocibles y que se pueden transformar.

Las posibilidades de análisis de la obra central de Manuel Alemán y de sus intervenciones públicas posteriores son inmensas y no se pueden concentrar en la extensión de un artículo, ojalá reconstruyamos pronto un espacio de debate y creación donde poder continuar un legado decisivo para el autogobierno de nuestro pueblo. Pero más allá de esta posibilidad sí es posible seleccionar aquellas ideas que me parecen más sugestivas y que están preñadas de futuro y de energía transformadora.

De su formación como psicólogo y de su experiencia educadora extrajo la formación psicoanalítica suficiente como para definirnos como sociedad sin padre. Esa quiebra y carencia  afectiva tuvo efectos en nuestra peculiar forma de afrontar las dificultades y en esa especie de melancolía que inunda gran parte de nuestra forma de encarar los retos o las dificultades de la vida, tanto a nivel colectivo como individual.

Esta ausencia la conecta el intelectual de Agaete con la experiencia de expropiación que gran parte de nuestra gente interioriza por la forma brutal en que han sido despojados tras la conquista de su cultura, sus tierras, sus costumbres y sus valores. Las nuevas situaciones sociales, económicas y políticas que se vivieron en los siglos posteriores supusieron una experiencia de exclusión y de subordinación que conformó la forma de pensar, sentir y relacionarse de las personas de nuestra tierra. En definitiva, imprimió una psicología al hombre y a la mujer canaria. Muchas de estas consecuencias perviven entre nosotros aún hoy y nos condicionan en las conductas colectivas.

La población de Canarias ha sabido recrear, reelaborar y fusionar todas las influencias recibidas a lo largo de la historia para construir una cultura propia que nos identifica y cuyo contenido llamamos canariedad. Esa peculiar forma de hablar, de sentir emociones y sentimientos que nos aúnan, de relacionarnos con la tierra y el mar que nos abrazan,  de expresarnos en la literatura de Viera y Clavijo o Agustín Millares o de vibrar con nuestro folklore son señas de esa identidad que Manuel Alemán realza.

Esa historia de siglos nos hizo contradictorios. La dureza de las condiciones de vida, la imposición de los poderes foráneos, la exclusión de los puestos de dirección o gobierno, la falta de oportunidades para la promoción personal o cultural generaron a la vez reacciones de frustración y resignación pero también personalidades resistentes y emprendedoras que se sobrepusieron a las durísimas condiciones de vida.

Nuestro pueblo, nuestros mayores, sin embargo, no cayeron en el fatalismo y la desintegración. La experiencia de comunión con la naturaleza, con el medio natural que nos acoge y que se percibe como excepcional y sagrado marca una impronta que mantenemos hasta hoy. Las expresiones de alegría y celebración que estamos viviendo tras la declaración por la Unesco de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria como Patrimonio de la Humanidad tiene que ver con esta forma de identificación con nuestro territorio que afortunadamente pervive.

Este conjunto de influencias, de experiencias y de capital cultural nos aglutina y nos conforma como pueblo. Pero Manuel Alemán descubre y nos interpela cuando afirma que  tenemos una “conciencia neblinada” de esta identidad y de sus orígenes. Es lo que nos ocurre cuando atravesamos la carretera bajando a Tejeda y la niebla no nos deja ver el Nublo, aunque estemos seguros de que está detrás de esa bruma. Esa conciencia oscurecida nos impide, o al menos nos dificulta, estar seguros, confiados y orgullosos de una riqueza que nos hace únicos y capaces de compartirla con el mundo como un gran valor.

Para avanzar en las duras condiciones económicas y sociales del momento me parece muy importante sacar enseñanzas y proyectar la luz que Manuel Alemán encendió hace cuatro décadas y que nos sigue siendo de enorme utilidad. Ni quiero ni puedo agotar todas las consecuencias que se pueden extraer. Ya decía que debemos ser capaces de generar un debate colectivo para continuar y actualizar la gran aportación que nos legó el gran humanista. Pero hay algunas conclusiones que me parecen evidentes y que trato de sintetizar.

La historia nos ha enseñado que las grandes soluciones a nuestros problemas nunca vienen de fuera. Pretendieron crear en nosotros un sentimiento de minusvaloración que afortunadamente muchas veces sorteamos  y nos impulsó a tomar grandes decisiones que afianzan nuestra confianza colectiva y que definen una singularidad sentida y defendida: me refiero a la defensa del fuero económico, social y político que reivindicamos desde la conquista, pasando por los puertos francos, la creación de los Cabildos, el REF, el Estatuto de Autonomía o la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Hoy estamos siendo pioneros en la lucha contra el cambio climático y avanzamos hacia la ecoisla. Debemos conjuntar nuestros esfuerzos para aprovechar las enormes posibilidades que nuestra tierra nos ofrece para esa transición urgente.

Frente al mensaje de la globalización, generadora de una dependencia brutal  de las grandes potencias mundiales y causa directa del incremento de las desigualdades poniéndonos además contra las cuerdas ante la pandemia y  las crisis energética  y alimentaria provocadas por la guerra de Rusia contra Ucrania, aparece cada vez más clara la necesidad de defender conceptos integrales como los de las soberanías energética y alimentaria, seguridad hídrica, desarrollo tecnológico…

Como escribió Carlos Fuentes, no hay globalidad que valga sin localidad que sirva. Nos lo decía Manuel Alemán cada día. Es lo que hemos propugnado siempre. Las mayores cotas de autogobierno para defender la justicia social y la igualdad, la ruptura de la dependencia del exterior para alimentarnos, generar energía, diversificar nuestra economía y defender nuestras singularidades sin imposiciones. No renunciemos nunca a nuestras capacidades para conseguir aquello que anhelamos.

Nuestro carácter isleño y la canariedad que impregna nuestra cultura, aportan energía para resolver las situaciones que la lejanía y la insularidad determinan en forma de desigualdades y frenos a nuestro desarrollo social y económico. Esa cultura adaptada a nuestra realidad, dialoga y se abre al mundo, pero conservando nuestra idiosincrasia y la mirada atlántica e insular que protagonizaron Tomás Morales, Pedro Lezcano o Manolo Padorno en la literatura o Néstor Martín, Manolo Millares o Antonio Padrón en la plástica. La cultura es con nuestra naturaleza, la gran riqueza que Manuel Alemán nos anima a recrear y difundir permanentemente.

Y su obra no se puede entender sin la reclamación de una educación liberadora, generalizada e igualitaria. Antes que nada, nuestro autor fue un educador excelente y sabía en carne propia que la libertad, en su expresión más amplia, solo podía venir de una educación que abriera las ventanas, ahuyentara las nieblas y aportara luz sobre una historia que debía conocerse para pasar a ser un pueblo protagonista y no subordinado.

En buena hora hemos podido reeditar el libro de Manuel Alemán para extender su conocimiento a nuevas generaciones y mantener vivo un debate decisivo para el desarrollo democrático y autocentrado de Canarias. Los animo a releerlo o a sumergirse en sus páginas por primera vez. Es la mejor manera de no permanecer indiferentes ante lo que nos está pasando.

Un pacto de rentas

A pesar de los buenos datos de empleo, los mejores desde 2008, y de que en Canarias la recuperación del turismo está alcanzando cifras mejores que las anteriores a la pandemia, existe bastante incertidumbre y pesimismo sobre las previsiones económicas. Esto ocurre, básicamente, como consecuencia de la inflación que en junio alcanzó un 10,2%, la cifra más alta desde 1985. Esta subida generalizada de los precios tiene dos causas fundamentales: los problemas de suministro globales – producto del aumento brusco de la demanda tras el parón de la pandemia- y la invasión de Rusia en Ucrania, que ha generado un alza de precios de carburantes, cereales y otras materias primas fundamentales.

En principio son causas puntuales que no deberían provocar que la inflación se instalara permanentemente entre nosotros. Ahora bien, la persistencia de la situación en Ucrania así como la respuesta de Rusia frente a las sanciones, pueden provocar que la subida generalizada  de los precios se vuelva permanente, y para evitar esto se está empezando a hablar de un pacto de rentas.

La inflación es un problema económico muy grave. Perjudica más a quienes menos tienen, y más en este caso en el que está subiendo el precio de suministros de los que no se puede prescindir (electricidad, gas) o cuya reducción es casi imposible (alimentos básicos como el pan o el aceite, productos frescos, etc.). Esto hace que las personas con menos recursos puedan comprar menos con el dinero  del que disponen. Igualmente penaliza el ahorro, especialmente el de los pequeños ahorradores, reduciendo el valor del dinero que tienen guardado. La lista de efectos económicos adversos es muy larga.

Si en la actual situación subimos todo (sueldos, pensiones, beneficios empresariales,etc.) al nivel que marca la inflación (10% en estos momentos), generaremos un círculo vicioso o un efecto “bola de nieve” que hará que la inflación sea cada vez mayor hasta que se vuelva incontrolable. Por este motivo se habla de un “pacto de rentas”, es decir, que los costes de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, se repartan de manera equitativa entre los agentes económicos, manteniéndose los empleos y moderándose la subida de los salarios que tendrán que incrementarse ligeramente y también atemperándose el incremento de los precios y, por tanto, los márgenes de ganancia de las empresas.

La mejor manera de llevar a cabo el pacto de rentas es a través de un gran acuerdo a varios años vista, en el que todos los agentes se comprometan a repartir de manera equitativa los costes. Ahora bien, para la realización de ese pacto de rentas hay que partir de la realidad de que España es uno de los países más desiguales de Europa y Canarias una de las comunidades con más pobreza y desigualdad de toda España.

Según el Índice de Gini, un indicador del nivel de equidad en la distribución de la renta de los países, España es el quinto país más desigual de toda la UE, solo superado por Rumanía, Letonia, Lituania y Bulgaria. Según un estudio del Observatorio Social de La Caixa, España fue el territorio de la UE donde más cayeron las rentas del 10% más pobre respecto al 10% más rico durante la crisis de 2008.

En este contexto, Canarias se sitúa como la segunda comunidad con más desigualdad de España. Según el Informe de la Fundación FOESSA de Cáritas Española, la exclusión se ha ensanchado en las islas como consecuencia fundamentalmente de la pandemia, provocando que el 29,1% de los habitantes de la comunidad autónoma, algo más de 630.000 personas, se encuentren en una situación de “desventaja importante”. Asimismo durante la pandemia Canarias fue, junto con Baleares, la comunidad en la que más creció la desigualdad salarial.

Por todos estos motivos el pacto de rentas no puede convertirse en una excusa para volver a aumentar la desigualdad. Esta misma semana la Ministra de Trabajo Yolanda Díaz, citando datos de un informe de Comisiones Obreras, explicaba que el 83% del incremento de los precios se debe al aumento de los beneficios empresariales, de más de 65.000 millones este año, mientras que los salarios prácticamente no crecen, tan solo un 1,33%.

Además, cuando hablamos de beneficios empresariales no lo hacemos sobre los de las pequeñas y medianas empresas en las que solemos hacer nuestras compras cotidianas (fruterías, cafeterías, ferreterías, pequeñas empresas de servicios…) sino de grandes corporaciones, en especial las grandes empresas eléctricas y la banca que se pueden  beneficiar de la subida de tipos de interés.

En el debate del Estado de la Nación de esta misma semana el presidente Pedro Sánchez anunciaba impuestos extraordinarios tanto para la banca como para los llamados “beneficios caídos del cielo” de las compañías eléctricas. Es un buen primer paso para buscar una salida equitativa a la actual situación y no repetir los errores de la crisis de 2008, que disparó la desigualdad.

Para evitar tanto una espiral inflacionista como un aumento de la ya de por sí elevadísima desigualdad, las grandes corporaciones (alguna de las cuales se benefician de la actual situación) tienen que limitar sus márgenes de beneficios empresariales, se tiene que producir un aumento de los salarios, en especial de  los más bajos y se debe afrontar una reforma fiscal que haga nuestro sistema más progresivo y nuestro Estado del Bienestar más eficiente.

La recuperación del turismo en Canarias también tiene que traducirse en un aumento del empleo y en una mejora de los salarios. No es solo una cuestión de justicia social, sino una condición indispensble para la prosperidad y el desarrollo sostenible. La desigualdad es un problema que lastra a la propia democracia y que se encuentra incluso en la base de la polarización política y el auge del populismo de extrema derecha.

Tres años de Patrimonio Mundial

El pasado sábado 2 de julio celebramos en Artenara  un encuentro popular con motivo del tercer aniversario de la declaración de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Era una asignatura pendiente el encontrarnos en la cumbre de Gran Canaria para celebrar una de las conquistas más importantes de su historia. 

Sin duda es uno de los logros más relevantes de esta isla haber conseguido que la comunidad internacional reconociera los extraordinarios valores de estas montañas y que hoy estén en el mismo nivel que las pirámides de Egipto, la isla de Pascua, Altamira, Atapuerca, Machu Pichu, las mejores catedrales y los mejores conjuntos históricos del planeta. 

Y ese extraordinario logro ha sido gracias a la gente que habita ese territorio y a sus antepasados, a quienes desde tiempo inmemorial horadaron la roca para vivir, construyeron graneros en lugares inaccesibles, enterraron a sus muertos para hacerlos inmortales en los lugares más escarpados de esta sierra, sacaron frutos en las laderas más empinadas. Y en los fondos de barrancos aprovecharon el agua con ingeniosos sistemas de captación, canalización y almacenamiento como esos impresionantes albercones que descubrimos en este paisaje, organizaron sus vueltas de ganado para tener un exquisito y sufrido recurso siglo a siglo, mantuvieron el viejo oficio de convertir el barro en útiles recipientes con la simple tecnología de sus manos.

Pero no sólo hicieron estos espectaculares poblados, esas encaramadas veredas, sino que crearon entre esas montañas, el mundo de sus creencias. Y en muchas de ellas sentimos aún  sus ritos, cantos y plegarias que como un eco corren por los barrancos hasta las tierras bajas y se elevan hasta el cielo, en almogarenes y santuarios: en el Bentayga, Acusa, Risco Chapí o Risco Caído, donde el preciso conocimiento del cielo y del movimiento de los astros organizaba su tiempo, el de la siembra, el de los partos y el de la oración. Pero  lo más grande, lo más que asombró al mundo, es que siguen vivas aún muchas de esas cosas que formaron parte de la existencia diaria de sus antepasados. 

No quedó el habla pero sí su lengua en muchos de los nombres de estos lugares, en plantas, costumbres, animales y creencias. Quedaron esas rutas que el ganado y los pastores han seguido hasta ahora, quedó el oficio de excavar cuevas para vivir y quedaron cientos de familias que viven o usan sus cuevas hoy, quedó la mano de Mari que ha de multiplicarse en otras manos, quedaron las señas del tiempo como nos contaba Juan Cubas… 

 Quedaron profundas y escondidas creencias hasta hace poco como las de Zaragocita, quedó el oficio de hacer un buen gofio, como el de Marquitos en la Culata. Y quedó el convencimiento de que todo esto vale la pena conservarlo y sobre todo que es necesario impulsar nuevos proyectos para empujar a la gente joven, como los que proponía, con un enorme ímpetu, Miguel Medina, tristemente fallecido y que forma parte ya de la memoria de estas Montañas Sagradas… 

Quiero recordar a tanta gente que ha hecho posible este logro, como a Pedro Melián que se atrevió a traspasar esa joya de la cultura que era su pajero al Cabildo para cautivar al mundo, prolongarla e investigarla. A Juan Cubas por entregarnos como un tesoro la Cueva de la Paja, a Bonifacio, a Leonardo y a tanta gente que cortocircuitaron su herencia para entregársela a este pueblo.

La declaración de Patrimonio Mundial es fundamentalmente un compromiso adquirido. En primer lugar del Cabildo, como institución responsable de su gestión y de su buen andar, también de los ayuntamientos, que siempre han estado en primera línea apoyando la actuación, con una constante ayuda para sacar adelante actuaciones y promover la difusión de estos valores y, desde luego, de la sociedad en su conjunto.. 

Es de destacar el compromiso de emprendedores y emprendedoras, como la asociación EDARTE, por generar riqueza en estas cumbres, de movimientos vecinales, como los de Juncalillo, el Tablado y La Poza que han mancomunado sus esfuerzo o de colectivos y asociaciones culturales, ambientales, deportivas, religiosas y educativas que aportan su inestimable granito de arena de barranco a este proyecto.

Y en este sentido, quisiera detenerme en un hecho clave para garantizar el futuro de este paisaje cultural: sin las personas esta riqueza no tiene futuro. Podemos quedarnos con la postal del paisaje pero habremos perdido el alma, la fuerza de esta cultura. Si apenas quedan 11 niños y niñas en el colegio de Artenara, una tarea de primer orden ahora es hacer que crezca la población y que se pueblen estas tierras. 

Y para ello estamos haciendo esfuerzos desde el Cabildo de Gran Canaria.  En estos  tres últimos años hemos invertido  unos 12 millones de euros para  el Patrimonio Mundial. Sólo en Risco Caído, para sostener las cuevas principales, recuperarlas y restaurarlas – como la Cueva de la Paja – investigarlas o monitorizarlas, se ha invertido un millón ciento sesenta mil euros, a lo que habrá que sumar el proyecto en marcha de recuperación paisajística de todo el entorno de Risco Caído de aproximadamente un millón cuatrocientos mil euros. La extraordinaria réplica que hay en el Centro de Artenara  y que alivia la presión sobre el yacimiento original, tuvo una inversión de unos 350.000  euros, realizado por una de las mejoras empresas del planeta en este tipo de trabajos. 

En Tejeda hemos invertido más de 425.000 euros en la mejora del barrio de Cuevas del Rey, unos 300.000 euros en la modernización y mejora del Centro del Bentayga y unos 480.000 euros en el acondicionamiento del Centro de Gestión de Tejeda, además de otros proyectos en marcha como la recuperación de Degollada Becerra para nuevo Centro de Interpretación y usos multifuncionales, previsto en unos 500.000 euros, o el proyecto de rehabilitación de la antigua escuela de Barranco Hondo en el municipio de Gáldar, por  236.000 euros. 

Distintas acciones desarrolladas por otras áreas complementan este paquete de acciones directas en este Paisaje Cultural. La Cumbre Vive, dotado con mas de 8 millones de euros, complementa estas actuaciones con propuestas ligadas al desarrollo comercial, sector primario, aguas, carreteras, turismo, ocio, infraestructuras y equipamientos básicos, depuradoras naturales…

Además, a partir del próximo año queremos que una parte del equipo del Instituto que hemos creado para la gestión integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera  esté de manera permanente en el territorio, en el Centro de Gestión de Tejeda y también en los distintos Centros de Interpretación. No queremos ni debemos gestionar este espacio desde lejos, sino estar cerca de las personas que lo habitan y  poner a disposición de la cumbre los recursos materiales, técnicos y humanos necesarios.

Tal y como dije al inicio del artículo era una asignatura pendiente compartir con los habitantes del territorio este logro de manera presencial, con los abrazos, con el reencuentro con la música y la alegría, con la juventud, tal y como finalmente hemos podido hacer. Este Cabildo y las personas que trabajan en este proyecto, que incluye a la Reserva de la Biosfera, están comprometidas con el Paisaje Cultural, con el proyecto y con la población y seguiremos trabajando como  hasta ahora para seguir haciendo posible esto que un día fue un sueño y hoy es una realidad.

La ola conservadora que nos viene

Es evidente que las elecciones andaluzas, por la inesperada contundencia de la victoria del Partido Popular que consiguió una mayoría holgada,  tienen una importante trascendencia más allá de Andalucía. Aunque no se deban extrapolar los resultados al conjunto de España (el PSOE andaluz lleva casi tres lustros perdiendo apoyo electoral y acusando el desgaste de tantos años de gobierno), el resultado sí apunta algunas claves que deben hacer reflexionar al conjunto de las fuerzas progresistas y más específicamente a las fuerzas nacionalistas canarias.

Parece claro que, para obtener una mayoría absoluta tan holgada, el PP tuvo que quedarse con todo el espacio político que dejó Ciudadanos (que en Andalucía era muy amplio), frenar la fuga de votos hacia Vox y  también obtener trasvase de votos desde el PSOE. Ya empiezan a llegar algunos datos y estudios postelectorales que vienen a demostrar dos cosas: que la abstención fue mucho mayor en el 10% de los barrios más pobres (donde apenas votó el 42% del electorado) y que, además, muchos barrios tradicionalmente de izquierdas se derechizaron.

Más allá de las lecturas estrictamente andaluzas, todas las encuestas parecen demostrar que el ciclo de cambio político que se inició en las elecciones de 2015, y se prolongó con altibajos en 2019, se está cerrando y que corremos el serio riesgo de que lo haga en clave conservadora o incluso reaccionaria. El electorado progresista está muy desmovilizado e incluso una parte (pequeña pero decisiva) está siendo seducida por la propuesta de “orden y seguridad” que vende Feijóo.

¿Qué está pasando para que una parte del electorado que en las últimas elecciones apostó por propuestas de cambio y democratización ahora vote en sentido contrario, o incluso no vote a pesar de la amenaza real de que se pueda conformar el gobierno más reaccionario de la democracia en España? ¿Qué podemos hacer desde el campo progresista?

En primer lugar, no podemos obviar que estamos ante uno de los momentos de mayor incertidumbre de la historia reciente. La concatenación de crisis (la gran recesión de 2008-2010, la pandemia y actualmente la crisis de suministros e inflación derivada de la postpandemia y la Guerra de Ucrania) ha provocado un encarecimiento de la vida casi inédito y un empeoramiento objetivo tanto de las condiciones de vida como de las perspectivas de futuro. En estos escenarios el electorado suele decidirse por aquellas opciones capaces de vender más estabilidad y certezas. Normalmente suelen ser las que están en el gobierno (así ha sido en Galicia, Castilla y León, Madrid o Andalucía) pero puede que no sea el caso de un Gobierno de España que genera mucho ruido por el enfrentamiento constante entre los socios y que tiene dificultades para vender su gestión, excesivamente timorata en lo social y con demasiados volantazos, cuando no comportándose como la derecha. Si a esto se le añade una oposición sin escrúpulos ganando la calle y una presión mediática/empresarial sin precedentes, la decisión del electorado puede variar.

Esta situación, unida al malestar generado por la dureza de las restricciones para controlar la pandemia (necesarias pero que dejaron un alto coste, especialmente en algunos sectores), puede estar generando un doble movimiento: por un lado, desafección de la ciudadanía más progresista y, por otro lado, un voto de castigo a Sánchez.

En este sentido la izquierda ha centrado sus campañas en promover el miedo a la extrema derecha (Vox). Un desacierto que le ha permitido a Feijóo hacer más creíble su propuesta de moderación a pesar de que sabemos que esa supuesta moderación significa recortes y privatizaciones de servicios públicos esenciales, rebajas de impuestos a las rentas altas, recentralización del Estado y desregulación de las relaciones laborales. El mismo modelo neoliberal de siempre.

Aunque la situación en Canarias es algo diferente -los gobiernos progresistas en los diversos niveles parecen gozar de una buena valoración ciudadana, el espacio electoral de VOX y Ciudadanos es bastante reducido, el PP lleva tiempo en crisis y la existencia de partidos nacionalistas e insularistas modifica profundamente las tendencias electorales estatales- sería una miopía política obviar que la correlación de fuerzas en el conjunto del Estado influye directamente en la posibilidad de realizar políticas progresistas en nuestra tierra.

Un Gobierno de España del PP, con mayoría absoluta o apoyado por Vox, sería catastrófico para los intereses de Canarias. Estamos en un momento clave de nuestra historia reciente. Tenemos que adaptarnos a los riesgos que produce el cambio climático y abordar de manera acelerada la transición energética como parte fundamental de la transición ecológica. Los fondos Next Generation, destinados a reparar los daños económicos y sociales inmediatos causados por la pandemia de coronavirus, son la mayor oportunidad en décadas para diversificar nuestra economía, crear empleo estable y de calidad y reducir de manera drástica el paro y la pobreza estructural que sufrimos en las islas.

Un gobierno de derechas pondría en cuestión los pasos que hemos dado hacia el desarrollo sostenible e integrador, amenazaría nuestro autogobierno (que hay que ampliar o mejorar), pondría la gestión de los fondos europeos en manos de los grandes poderes económicos, legislaría a favor de la oligarquía energética (como ya hizo el Ministro Soria con el “impuesto al sol”), nos haría perder los derechos laborales obtenidos con la última reforma o cuestionaría derechos fundamentales de las mujeres (como el aborto) y de las personas LGTBIQ+.

Frente a esta situación, desde el nacionalismo progresista no podemos mirar hacia otro lado porque cuestiona las bases de nuestro proyecto político. Autogobierno y democracia, transformación sostenible de nuestro modelo productivo, derechos, bienestar social, dependencia y cuidados, igualdad de género, protección del medio ambiente, apoyo a nuestra cultura, economías azul, verde y circular, seguridad hídrica, soberanía alimentaria y energética…

Nuestro proyecto político no debe contribuir de ninguna manera a facilitar una salida conservadora a la compleja situación actual. En estos tiempos de incertidumbre y desafección política tenemos que dar seguridad a los electores a través de nuestra acción política, enviando mensajes claros a nuestro electorado y  desentendernos de la ola reaccionaria que está avanzando tanto en España como a nivel internacional y que, de consolidarse, sin duda sería muy perjudicial para el futuro de Canarias.

El nacionalismo progresista tiene claro un proyecto de cambio y avance social, un proyecto de país para Canarias. Pero no conviene ignorar  que la decisión última está en manos de la ciudadanía. Y a ella me dirijo para sugerirle que reflexione seriamente sobre cuestiones de especial trascendencia: ¿es razonable creer que apoyar o votar a las fuerzas conservadoras o de ultraderecha abrirá la posibilidad de una salida solidaria y equitativa a las crisis que soportamos?, ¿creen de verdad que el PP o VOX  abordarán con seriedad una salida sostenible al cambio climático, defenderán decididamente las energías alternativas, mejorarán los salarios y condiciones de vida de los/as trabajadores/as o protegerán y ampliarán lo derechos de las mujeres y personas LGTBIQ+?, ¿creen en serio que bajar impuestos es la solución a la crisis?, si es así ¿con qué recursos mantendremos nuestro sistema de educación y sanidad públicas?… 

Por ello debemos seguir convenciendo como hasta ahora, con nuestra acción de gobierno apegada a los problemas cotidianos de la población, conectando con la sociedad civil, construyendo lazos comunitarios que refuercen el bien común y los valores democráticos… El reto de las  fuerzas nacionalistas progresistas para las próximas elecciones debería ser apostar claramente por ampliar su presencia política buscando alianzas electorales entre distintas opciones en Canarias y potenciando, desde la plena autonomía política, la coordinación con otras organizaciones progresistas del Estado español que defiendan otro modelo territorial más equilibrado y descentralizado. Hay mucho en juego y tenemos mucho que decir y hacer. Un futuro mejor para Canarias depende, en buena medida, de que seamos capaces de acertar en esta tarea.

Obras son amores

En el artículo de la semana pasada resumí la primera parte de mi intervención en el Debate sobre la Orientación General de la Política Insular del jueves 16 y viernes 17 de junio. En el texto ponía de relieve que, pese a las dificultades, los datos socioeconómicos de Gran Canaria estaban recuperando los niveles previos a la pandemia, e incluso a la crisis económica de 2008, y que la acción del Cabildo, tanto inversora como de ayudas sociales estaba siendo importante para esta recuperación.

En esta ocasión voy a profundizar un poco más en cuáles son esas inversiones, proyectos y medidas puestas en marcha en el último año y  que a nuestro juicio están ayudando a que la isla se recupere poco a poco de la crisis y nos permita mirar al futuro con cierta esperanza.

El primer gran logro de este mando fue alcanzar el objetivo que nos trazamos para hacer posible que la UNESCO declarara como Patrimonio Mundial al Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria. El Instituto para la Gestión Integrada de este y de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria avanza con paso decidido para proyectar estos extraordinarios valores de nuestra isla. Y se complementa su acción con la propuesta de La Cumbre Vive, que proporciona recursos para la protección del mundo rural.

Probablemente el principal hito de los últimos 12 meses ha sido que el gran proyecto de transición energética de la isla que es Salto de Chira ha recibido todas las autorizaciones medioambientales y administrativas y la declaración de interés público. El acuerdo concesional con Red Eléctrica de España ha permitido que las obras comenzaran el pasado mes de febrero y que estén preparadas todas las licitaciones para cumplir con las previsiones de una obra que coloca a Gran Canaria en la vanguardia de la descarbonización de toda Canarias. Agua, energía limpia, empleo, agricultura… para el futuro de la isla.

Este proyecto pone de manifiesto que estamos liderando en Canarias la transición energética y la adaptación y mitigación del cambio climático y, de hecho, hemos sido seleccionados con otras 117 ciudades y comunidades de Europa para su Misión de Adaptación al Cambio Climático. Un hito realmente histórico. Y no se trata solo de una cuestión medioambiental. Estamos hablando de generar empleos estables y de calidad, de diversificar nuestro modelo económico, aprovechar nuestros recursos propios y ser menos dependientes y más resistentes frente a futuras crisis.

Otro de los ejes clave para una transformación sostenible y justa socialmente es el plan sociosanitario, que avanza abriendo nuevos centros, adaptando otros y licitando proyectos emblemáticos como el del antiguo hospital psiquiátrico que recupera un edificio y un espacio protegido de esta isla y al que destinaremos 35 millones de euros.  Cumplimos con el reto de aumentar en 1500 las plazas sociosanitarias nuevas, en un esfuerzo que hacía décadas no realizaba este Cabildo. Es un esfuerzo que se traducirá en una adecuada atención a nuestros mayores y dependientes, en la generación de empleo y en el alivio de miles de cuidadoras que tienen que asumir, apenas sin ayuda, la atención de familiares.

Se han renovado infraestructuras decisivas para la recuperación económica de la isla como los polígonos industriales o las zonas comerciales abiertas, con una transformación valorada y reconocida por industriales y comerciantes y que supone una inversión de más de 24 millones para los dos espacios.

Se han incrementado los usuarios del transporte público en líneas insulares, en cantidades que nunca se habían dado antes, como efecto de la política de bonos a residentes, mayores y jóvenes. Esta medida ha tenido resultados muy positivos sobre la movilidad en la isla. Se ha incrementado el número de viajeros en un 15%. Ya tenemos más de 52 millones de viajeros al año y ha aumentado la recaudación en un 27% respecto a 2016.

El desarrollo de las inversiones del Consorcio Turístico de Maspalomas está contribuyendo a la modernización de infraestructuras públicas en el sur y otros lugares de la isla.  Complementan la inversión privada que ha crecido en cantidad y calidad. Más de 20 millones de inversión destinados a mejorar la imagen turística de la isla, siendo más competitivos y sostenibles.

En este contexto también quiero destacar, por su contribución a la revalorización de la zona turística más importante de Canarias, la apertura del Museo Etnográfico del Faro de Maspalomas, después de permanecer cerrado más de una década.

La marca Gran Canaria Me Gusta se ha consolidado como una seña de identidad de nuestra isla para fomentar y valorar la calidad de los productos agrícolas y ganaderos locales, productos kilómetro cero, con una aceptación social indiscutible. Al mismo tiempo está sirviendo para contribuir a una auténtica explosión de la buena gastronomía en Gran Canaria que recibe reconocimientos profesionales como nunca había sucedido.

Esto hubiese sido imposible sin una decidida política de impulso y apoyo al sector primario que ha incluido la aportación de más de 5 millones de euros en ayudas y subvenciones al sector para paliar los efectos de la COVID y que se ampliará con tres millones más. También el Programa Canal Social Sector Primario invierte cada año 3,5 millones de euros en la adquisición de más de 3.500 toneladas de producto fresco, excedentario de los agricultores y ganaderos con problemas en la comercialización de sus productos, para donarlos a las 6 principales ONG sociales de la isla. Este impulso ha permitido la puesta en marcha de 6 hectáreas de cultivo de forraje para alimento de animales, 85,9 hectáreas puestas en cultivo en 2021 por 107 agricultores o 17 hectáreas nuevas de viña, haciendo del sector vitivinícola de Gran Canaria el más pujante del archipiélago. Pero tenemos que seguir avanzando hacia la soberanía alimentaria, que permita una vida digna para los hombres y mujeres que habitan y trabajan el campo en la isla.

El Cabildo de Gran Canaria está estimulando una actividad cultural intensa, de calidad y descentralizada. El plan de apoyo al sector cultural, que lo ha pasado muy mal durante la pandemia, ha contribuido decisivamente a sostener una industria imprescindible. El gran proyecto de Museo de Bellas Artes MUBEA avanza y la intervención arquitectónica junto a la adquisición de obras nos anuncian una apertura que engrandecerá el patrimonio cultural de Gran Canaria.

Quiero destacar el incremento de producciones y de iniciativas cinematográficas que eligen a Gran Canaria porque las condiciones naturales, el apoyo institucional que reciben y las perspectivas que se abren con los nuevos platós atraen a esta isla a compañías del máximo nivel.

Un indicador de la contribución del Cabildo a la reactivación económica de la isla es la cantidad de iniciativas empresariales, de emprendimiento o de innovación que se están creando en el entorno de la Sociedad de Promoción de Gran Canaria y de Infecar. Economía azul, economía circular, internacionalización de nuestra economía, captación de inversiones… El número de empresas y de empleos con alto valor tecnológico es una buenísima noticia en la apuesta por la diversificación económica.

La aprobación o tramitación de más de cien patentes por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en colaboración con el Cabildo que está aportando la financiación necesaria,  habla del compromiso con la innovación tecnológica y por la sociedad del conocimiento. El cumplimiento del programa de Gran Canaria Isla Inteligente evidencia, en la misma dirección, que avanzamos creando sinergias con empresas e instituciones con las que compartimos prioridades.

En ese sentido progresa también la propuesta que defendemos para la declaración del Parque Nacional de Guguy,  que es posible gracias a un esfuerzo continuado por mejorar la conservación de nuestros espacios naturales protegidos, lo que nos ha convertido en una referencia en la realización de proyectos LIFE de la Unión Europea para la conservación de la biodiversidad.

Por supuesto no podemos olvidarnos de la necesidad de avanzar hacia una sociedad con igualdad de género y libre de violencias machistas y discriminación. Para ello contamos con el mayor presupuesto de Igualdad de género de la historia del Cabildo, que llega a la cantidad de 8 millones de euros en 2022.

Necesitaría mucho más espacio del que permite un artículo para continuar desgranando las acciones y logros del actual gobierno progresista del Cabildo de Gran Canaria: el proyecto RENOVAGUA de energías limpias para desalar y depurar, el puerto de Taliarte, las inversiones en todos los municipios, los ecoparques, las actuaciones en el paisaje… Esto es solo una muestra de las principales acciones implementadas, que pone de manifiesto una acción de gobierno basada en el trabajo y que desde la humildad reconoce que estamos en el camino correcto. Después de mucho tiempo Gran Canaria tiene un plan de transformación para solucionar los problemas estructurales de su modelo socioeconómico. Y ese plan de transformación cuenta con el apoyo de la mayoría de la ciudadanía y de las instituciones.

Sin autocomplacencia pero con esperanza

El jueves y el viernes pasado tuvo lugar en el Cabildo de Gran Canaria el Debate sobre la Orientación General de la Política Insular, una oportunidad para hacer un balance del estado de la isla y realizar una evaluación de la acción del actual gobierno progresista del Cabildo de Gran Canaria.  Celebramos este debate en un duro contexto. Cuando percibíamos los síntomas de recuperación económica tras la pandemia se produjo la injusta invasión de Rusia sobre Ucrania, que ha generado una situación de incertidumbre y brutal encarecimiento de las materias primas y suministros. La inflación galopante a nivel planetario  está minando el bienestar de la población y la competitividad de las empresas. 

Somos conscientes de que el Cabildo en solitario no puede hacer frente a todas estas amenazas. Así que el objetivo es valorar nuestro trabajo para precisar si las grandes líneas políticas del Gobierno de la isla están siendo eficaces y, sobre todo, para destacar propuestas que nos permitan llegar a 2023 completando los compromisos que asumimos en nuestro programa y respondiendo a las demandas urgentes que expresa la ciudadanía de Gran Canaria.

Durante el debate intenté contestar a cuatro preguntas fundamentales: ¿Cuáles son los datos sociales y económicos más relevantes de Gran Canaria? ¿Qué políticas nucleares distinguen a este gobierno de progreso? ¿Estamos avanzando hacia el modelo de isla ecosocial y sostenible que define nuestra acción de gobierno? ¿Contribuye el Cabildo de Gran Canaria a generar esperanza y a favorecer la resistencia de nuestra gente en estos momentos difíciles?

A estas preguntas quiero responder con datos. Con estadísticas oficiales que resulten concluyentes para el conjunto de la ciudadanía. Y con esos datos alcanzamos tres conclusiones claras: Gran Canaria está resistiendo estas dificultades y recuperando con determinación los indicadores anteriores a la pandemia. Las políticas del Cabildo de Gran Canaria están centradas en apoyar a las personas y sectores más vulnerables ofreciendo recursos y dinamizando la inversión. Mantenemos los compromisos de nuestro programa de gobierno y contribuimos al avance de la isla y a generar un futuro atractivo e ilusionante.

Gran Canaria cierra el año 2021 con un récord de ocupación de la serie histórica. Se ha producido un crecimiento del empleo en el último año del 16.5%.  Nuestra isla recupera el nivel de ocupación de antes de la pandemia con mayor vigor que el resto de islas gracias, en gran medida, al comportamiento de la población ocupada femenina. El crecimiento que se ha producido en Gran Canaria entre 2020/2021 es de un 20.7%  en mujeres y un 12.8% en hombres.

Al cierre de 2021 se obtiene el mejor resultado desde 2007 en creación de empleo, según la Encuesta de Población Activa. La tasa de paro al cierre de 2021 se reduce al 17.4%. No hay triunfalismo, no nos conformamos, pero hay un avance indiscutible. Se confirma de esta manera el liderazgo regional de Gran Canaria en la activación del empleo: 1 de cada 4 grancanarios/as abandona la situación de desempleo. El paro registrado cae un 25.3% en el interanual de mayo de 2021 a mayo de 2022. Se constata la  consolidación de un mayor dinamismo en la creación de empleo femenino al reducirse en 10 puntos (de 28.6% a 18.5%) frente al masculino, que cae un 6.5%.

Durante los 5 primeros meses de 2022 se sigue creando empleo neto en nuestra isla. En mayo de 2022 se alcanza la cifra más baja de paro registrado desde septiembre de 2008. Se crean 3.300 empleos nuevos en lo que va de año y 82.500 desempleados registrados. Esta cifra nos habla de una realidad continuada y no de una situación aislada.

De la misma manera, Gran Canaria registra datos históricos de afiliación a la Seguridad Social. Superamos el nivel de afiliación prepandemia. Cerramos 2021 con 339.500 personas afiliadas, con un crecimiento del 5.2%. Durante 2022 se siguen generando nuevas afiliaciones mes a mes, 5.300 nuevas afiliaciones desde enero de 2022. Se ha producido un crecimiento del 7.3% en el interanual  de abril de 2021 a abril de 2022. Y la tarea del Cabildo tiene que seguir siendo la de insistir en acciones de incentivación, de refuerzo y de  acompañamiento con las inversiones y las políticas de sostenibilidad y desarrollo social que están contribuyendo a la reactivación.

Y este proceso seguro de recuperación lo estamos haciendo de la mano de todos los sectores y los distintos agentes sociales. Colaborando con las organizaciones sindicales y empresariales, con la Cámara de Comercio, con las asociaciones de pequeñas y medianas empresas, con los autónomos. Y no es solo una percepción del Cabildo, los indicadores de confianza empresarial han crecido un 22% durante 2022, situándose al mismo nivel que al principio de 2020.

Cualquier análisis socioeconómico en nuestra isla tiene que contar con la evaluación del sector turístico. Todos los informes nos hablan de una recuperación sólida de las cifras de llegada de turistas a la Isla durante 2021. El crecimiento durante 2021 ha sido  del 34.8% según FRONTUR  y del 38.6% según AENA. Y la mirada esperanzada que quiero compartir con ustedes se refuerza porque no hablamos de una serie histórica que se haya detenido. Al contrario, durante 2022 comprobamos un comportamiento más vigoroso. En estos últimos meses la economía turística insular se acerca a los niveles prepandemia. En lo que va de 2022 se multiplican por siete las entradas de turistas sobre el mismo periodo de 2021.

La información sobre el turismo no puede reducirse a datos absolutos. Y en un análisis más detallado comprobamos la creciente diversificación de los mercados emisores y la fortaleza del mercado español. Mientras Gran Canaria aumenta en un 10.5%  de turistas peninsulares en alojamiento turístico en 2022, otras islas que son punteras en este mercado retroceden, un 14.2%, en comparación con 2019.                                            

Hay más señales de la recuperación turística. Gran Canaria se acerca a la facturación del primer trimestre de 2019 y lidera el gasto medio por turista y día. Solo estamos un 4.9% por debajo del primer trimestre de 2019. También el gasto medio crece un 25% y supera en 17% la media de Canarias. La recuperación de la oferta en el sector hotelero se acerca a la oferta prepandemia (no así en el sector extrahotelero).  

Se recuperan también significativamente las cifras de pasajeros que han entrado por vía aérea y la llegada de turistas. Apenas hace tres meses vivíamos en una gran incertidumbre. Todavía no han terminado las dificultades de desplazamiento y se han agravado las condiciones económicas de los países emisores  y aún así, frente al mismo periodo de 2019, hoy la isla queda sólo un 18% por debajo en la cifra de pasajeros llegados por vía aérea. Nadie hubiese creído en estos datos hace muy poco tiempo. Hablan de las potencialidades de la isla y de que muchas cosas se han hecho bien durante este tiempo duro de crisis sanitaria y socioeconómica.

Por otra parte, la actividad portuaria reflejada en el tráfico de carga marítima y avituallamiento  mantiene su solidez y crece en periodos de pandemia y se afianza el efecto ‘Puerto seguro’. La comparativa al cierre entre 2021 y el cierre de 2020 supone un aumento de 10.2% en tonelaje y de  14% en TEUS-contenedores de carga. Gran Canaria se mantiene como la principal puerta de entrada marítima a toda Canarias y como único puerto de tránsito y servicios de escala global de toda Canarias. Esta isla concentra el 94% de los tránsitos de Canarias, 95% si atendemos al tonelaje, con cifras de 2021.

Con esta realidad creo que está justificado el afirmar que tenemos razones para la esperanza. Es tiempo de agradecer el civismo, la tenacidad y la resiliencia del pueblo grancanario, principal artífice de esta recuperación. Hay motivos para insistir en los objetivos y en las acciones que estamos impulsando desde el Cabildo de Gran Canaria. Tenemos que perseverar en la conjunción de esfuerzos con las administraciones, con los sectores sociales, con la sociedad civil organizada, con los hombres y mujeres de esta isla.

Y con la misma fuerza afirmo que tenemos que huir de la autocomplacencia. Hay mucha gente pasándolo mal como para cantar victoria sin que hagamos todo lo imposible por incluirla en este proceso de recuperación de derechos. Pero, al mismo tiempo, lo logrado nos anima a seguir en esta apuesta de inclusión del conjunto de la ciudadanía. Teníamos una sociedad desigual y esta triple crisis ha acentuado esas divisiones. El Cabildo ha priorizado esta lucha social, pero no hemos llegado todavía a todas las personas. Ese es el futuro que tenemos que ir ganando cada día. Que no haya ninguna grancanaria o grancanario que no pueda disfrutar de su tierra con todos los derechos y con toda la dignidad.

Gran Canaria está recuperándose de los efectos de dos años de paralización, acercándose o mejorando incluso los datos anteriores a la pandemia y avanzando en los grandes objetivos de transformación en los que está comprometido nuestro gobierno. Y su Cabildo está teniendo una participación decisiva en los datos que acabo de compartir. No estaríamos mejorando sin la fuerte inyección inversora que el Cabildo está protagonizando y que funciona como tractor dinamizador de la economía. Casi 1.000 millones de inversión en los distintos planes y programas hablan de una apuesta decidida por la obra pública en tiempo de crisis y por la creación de empleo. Y además se han multiplicado los recursos para ayudas a las emergencias sociales y a la movilidad pública, a las pymes, autónomos y sector primario, a la protección e incentivación de los servicios públicos…

Si algo se  ha venido a poner de manifiesto en los últimos años es que, pese a las dificultades, vamos en la dirección adecuada. Que el proyecto al que llamamos ecoísla es más necesario que nunca. Necesitamos una isla más sostenible, más diversificada económicamente, con mayor bienestar social e igualdad. Necesitamos innovación y desarrollo autocentrado y ser menos dependientes del exterior en energía, en alimentos… Y es innegable que estamos dando importantes pasos en esa dirección. Porque hoy Gran Canaria y su gobierno insular tienen un proyecto de isla refrendado por los datos y un amplio apoyo social. Y vamos a seguir avanzando, sin autocomplacencia pero con esperanza.

El sector audiovisual y la recuperación económica

En los años 2020, 2021 y en lo que va de 2022, Gran Canaria ha sido sede de 322 proyectos audiovisuales. Se han llevado a cabo unas 100 producciones cinematográficas y 222 acciones publicitarias que, en total, han supuesto una inversión cercana a los 37 millones de euros. Y eso a pesar de estar en una pandemia en la que la movilidad internacional estaba limitada y de que muchos rodajes tuvieron que posponerse por motivos sanitarios.

Estos datos ponen de manifiesto el tremendo potencial económico que tiene el sector audiovisual y el papel clave que puede jugar en la diversificación de nuestro modelo económico. Se trata de una actividad económica idónea para las condiciones de Gran Canaria. Nuestra increíble variedad de paisajes, tanto urbanos como naturales, así como nuestra riqueza patrimonial nos hacen atractivos para casi cualquier tipo de rodaje.

Estamos ante un sector que no se ve afectado por las dificultades logísticas para la exportación que tiene Canarias por su lejanía respecto a sus principales mercados. Es una actividad que no es intensiva en el uso de materias primas, que tampoco consume territorio pero que, sin embargo, precisa de mucha mano de obra cualificada, así como de servicios y suministros (comida, carpintería, maquillaje, vestuarios, transportes) que tienen que ser contratados a proveedores locales.  Encaja a la perfección en una sociedad multicultural y en un territorio con buenas conexiones aéreas, seguro sanitaria y climáticamente, seguro también frente a los delitos…  y con una planta alojativa de primer nivel.

Todas estas características, unidas a los incentivos fiscales, han hecho que a pesar de la crisis y de la pandemia, el balance 2020-2021 haya sido muy positivo. Además, y teniendo en cuenta que los pronósticos para el 2022 son extraordinarios, la previsión  para este año es que se superen los 100 millones de inversión en la isla. Por otra parte, entre septiembre y octubre se inaugurarán los nuevos platós de cine, situados en INFECAR, que estarán disponibles para que se pueda rodar en ellos antes de final de año. Sin duda supondrán un salto sin precedentes para nuestro sector audiovisual y para posicionar a Gran Canaria a la vanguardia de Canarias y en un lugar destacado en el conjunto de España.

En la isla se rueda una media de 6 largometrajes al año, tanto estatales como internacionales. El sector de la publicidad también cuenta con datos relevantes  con un total de 222 producciones publicitarias. Entre otras, destacan las de la francesa Yves Saint Laurent, la marca de ropa nupcial Pronovias, la americana Urban Outfitters o la británica Pepe Jeans London.

Gran Canaria acogió asimismo un total de 24 programas de televisión, en su mayoría reality shows internacionales, convirtiéndose en un tipo de producción que ha logrado afianzarse en la isla. Por su parte, los rodajes internacionales de ficción televisiva también recogieron grandes títulos como The Witcher, Kamikaze o Jack Ryan.

En cuanto a los datos de 2022 ya hay cerrados ocho proyectos de filmación para este año. Merece destacarse la gran repercusión que ha tenido a nivel internacional la superproducción The Mother que se emitirá próximamente a través de Netflix.

Para hacer esto posible, la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC) y su Gran Canaria Film Commission juegan un papel clave al facilitar los rodajes y coordinar los esfuerzos de las distintas administraciones  y empresas locales.

No obstante, la atracción de proyectos nacionales e internacionales no nos puede hacer olvidar la importancia de seguir desarrollando una industria cinematográfica propia. Además de por su trascendencia e importe económico, tiene una importancia cultural trascendental. Somos una cultura insular pequeña, de un enorme valor pero poco conocida y si no somos capaces de contar nuestra propia historia, esta corre peligro de desaparecer.

En este sentido cabe destacar la extraordinaria película “La Piel del Volcán”, de Armando Ravelo, que presentó 18 candidaturas a los premios Goya y aunque no obtuvo ninguna nominación demostró la pujanza y la necesidad de hacer cine en Canarias, desde Canarias y sobre temas canarios. En 2019 se estrenó la adaptación cinematográfica de la novela de Alexis Ravelo “La Estrategia del Pequinés” que bajo la dirección de Elio Quiroga presentó 25 candidaturas a los Goya. También la película “Julie” de Alba González de Molina, recibió el Premio a la mejor ópera prima y la Biznaga a la mejor actriz secundaria (Silvia Maya) en la 19ª edición del Festival de Málaga. Son solo algunos ejemplos para reivindicar la existencia de cineastas canarios a los que hay que apoyar e impulsar.

Desde las áreas insulares de Desarrollo Económico y de Cultura se presta un apoyo considerable a los creadores locales. Para la promoción del sector audiovisual grancanario el Cabildo dispone de un espacio propio, el Centro Cultural Audiovisual, situado en Schamann. El presupuesto que se dedica a este apoyo supera los dos millones de euros y se destina a la promoción de documentales, formación audiovisual en municipios, subvenciones, etc.

Gran Canaria se ha convertido igualmente en los últimos años en un reclamo para la industria de la animación. Desde 2020 la producción de series de animación casi ha duplicado sus cifras, pasando de 9 a 14 series. Empresas como Ánima, Fortiche, Birdland o Koyi – de las más importantes del mundo-  han instalado sus sedes en la Isla, y desde aquí producen series como ‘Cleo y Cuquín’, ‘Shark Academy’, ‘Pocoyó’ o ‘Arcane’, para Netflix. Desde el Cabildo y su SPEGC se les facilita locales para la producción, formación para alumnado que después será contratado, apoyos en la gestión…

En este apartado juega un papel singular el Festival Animayo, que cumplió 17 años con una edición espectacular que recuperó la presencialidad tras la pandemia. Animayo es, sin duda, el gran escaparate de formación y empleo para la animación, un sector emergente pero con una potencia que crece exponencialmente. Es uno de los eventos del sector cinematográfico que más visibilidad da a nuestra isla y un festival único en Europa. Como colofón a su última edición recibió la comunicación de que se convertía en el primer y único festival en España en calificar a los Premios Óscar de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood para la categoría de animación, por lo que alcanza el hito de sumar dos calificaciones. Hasta ahora, el corto ganador del Mejor Cortometraje en Español, ‘Animación con Ñ’, en el Palmarés Oficial Animayo, obtenía un pase directo a la preselección de los Premios Óscar como Mejor Cortometraje de Animación, pero ahora también lo harán los ganadores del ‘Gran Premio del Jurado Internacional’.

En definitiva, el sector audiovisual, una de las industrias culturales más importantes del mundo, se está consolidando como un factor clave en la diversificación económica de Gran Canaria, situándose además como una opción laboral, formativa y cultural muy interesante para los y las jóvenes de Gran Canaria.

En Guguy crece la esperanza

Desde 2013 la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria ha venido ejecutando un proyecto de recuperación de los bosques del oeste de la isla, concretamente de los macizos montañosos de la Reserva Natural Especial de Güigüí, la llamaré en adelante Guguy pues es este el nombre original y tal y como es conocido el lugar por los habitantes de esta zona de la isla. Probablemente, cualquier persona que sepa del espacio del que hablo mostrará su sorpresa ya que, a pesar de la belleza del paraje, resulta difícil imaginárselo actualmente como una zona boscosa…

Este proyecto se denomina LIFE+ GUGUY y fue elegido en su día por la Comisión Europea, entre cientos de propuestas que se habían postulado, como uno de los 11 proyectos españoles merecedores de recibir financiación. Han pasado ya 9 años desde que iniciara su andadura y sin lugar a dudas nos ha dado una lección  que no podemos obviar y es que nuestra isla alberga una riqueza y potencialidad medioambientales realmente sorprendentes.

El paisaje de Gran Canaria ha sufrido severas transformaciones a lo largo de los siglos, desde la conquista al desarrollo urbanístico y turístico del siglo XX. Si ahora nos cuesta imaginar un bosque en la Montaña de los Cedros,  en Guguy, también nos produciría estupor la imagen del Pinar de Tamadaba en el s. XIX, ya que por aquel entonces no se podía contemplar ahí sino unos pocos pinos dispersos que escaparon del hacha. Y si retrocedemos un poco más, veríamos que cuando desembarcaron en Gran Canaria los primeros europeos, en la isla existía un frondoso bosque termófilo, con representación de monteverde xérico en las laderas a barlovento, además de extensos pinares y sabinares a sotavento,  lo que permitía, entre otras cosas, “ordeñar” las nubes que suelen cubrir la Montaña de los Cedros, proporcionando agua a los habitantes y cultivos de la zona.

A lo largo de los últimos siglos el paisaje y el territorio se han ido transformando. La explotación maderera posterior a la conquista hizo que una exuberante Gran Canaria fuera arrasada poniendo en grave riesgo recursos naturales de los que tanto dependemos. Siglos después llegaría la urbanización intensiva de las islas, el desarrollo turístico, etc. El agua, abundante en toda la isla, ha mermado y se ha convertido en un bien extremadamente escaso debido a la grave deforestación sufrida. La desalación y la depuración son hoy en día la única alternativa hídrica de futuro.  Esta transformación la hemos normalizado y ya en la conciencia colectiva de nuestra sociedad apenas somos conscientes de esa realidad histórica, aunque desde los años cincuenta se han ejecutado iniciativas encaminadas a reforestar y reverdecer Gran Canaria. Muchos de esos espacios del Paisaje Cultural de las Montañas Sagradas de Gran Canaria,  declarados Patrimonio de la Humanidad desde 2019, y de la Reserva de la Biosfera se han ido reforestando y reverdeciendo. En  Guguy encontramos un buen ejemplo.

Los especialistas de Medio Ambiente llevaban mucho tiempo leyendo los testigos  que aún encierran los riscos de las montañas de Guguy, donde se han protegido cedros, pinos, acebuches, laureles o brezos, de las hachas, el fuego y los herbívoros introducidos. Gracias a su tesón y su convicción para luchar contra la desertificación de esta isla han conseguido transformar nuestra visión y recuperar una buena parte del ecosistema de esta zona. Afortunadamente, hoy en día volvemos a ver crecer vigorosos madroños, acebiños, acebuches, almácigos, cedros, laureles, brezos, pinos, sabinas, etc. Vemos, en definitiva, como se han ido sentando las bases de la recuperación de los bosques del oeste de la isla de Gran Canaria, de la restauración del ciclo hídrico que mejore la calidad y cantidad de este preciado recurso, de la protección de nuestro suelo y de la biodiversidad de la amenaza que supone el cambio climático. Vemos cómo se recobra la esperanza de que aún estamos a tiempo de recuperar un espacio de valores infinitos.

Me ilusiona pensar que dentro de unas décadas, al oeste de La Aldea se erigirá un bosque tan emblemático, querido e importante para la biodiversidad de la isla como lo es hoy el pinar de Tamadaba, un lugar que en el siglo XIX apenas disponía de algunos ejemplares de pino en zonas escarpadas e inaccesibles.

La lección que nos ha dado el proyecto LIFE+ Guguy reafirma mi convicción de que los tesoros que encierra esta parte de la isla merecen una atención especial para su conservación y disfrute. Que suponen igualmente una oportunidad para afrontar un modelo integrado de desarrollo económico sostenible. Este convencimiento ha llevado al Cabildo de Gran Canaria a impulsar la propuesta de que esta zona se incluya en la Red Nacional de Parques Nacionales. Y trabajamos para hacerlo posible en estrecha colaboración con el Ayuntamiento de La Aldea, el Gobierno de Canarias, Parques Nacionales, la ULPGC, la sociedad civil de la zona y de la isla…

Guguy será un Parque Nacional marítimo-terrestre que aportará a la Red Nacional hábitats tan singulares como los Cardonales-Tabaibales, en el medio terrestre y los Sebadales, en el medio marino. Las masas de cardonal-tabaibal ocupan una extensión de cerca del 67% de las cerca de 3.000 hectáreas de superficie terrestre de la propuesta. Se encuentran en un estado de conservación excepcional, con ejemplares monumentales muy difíciles de observar fuera de esta zona de la isla. Por su parte, el área marina ocupa una superficie de aproximadamente 7.000 hectáreas, es un lugar de paso y alimentación de grandes cetáceos marinos, tortugas, avifauna y dispone de una de las zonas de sebadales más importantes de Gran Canaria con una extensión y un estado de conservación difíciles de encontrar en otras zonas. Éste hábitat marino es una autentica reserva de peces, de cría y protección de los juveniles, lo que hace que su conservación tenga un impacto directo en la mejora y en la sostenibilidad de los recursos piscícolas de la isla y en la protección de un sector pesquero tradicional de gran importancia económica y cultural.

El futuro Parque Nacional de Guguy encierra también una gran riqueza geológica, arqueológica, etnográfica y de calidad del cielo para la observación de las estrellas. Junto a su riqueza biológica y a la inexistencia de grandes infraestructuras o intervenciones en el territorio, lo convierten en un lugar único en el ámbito territorial del Estado.

En el Día Internacional del Medio Ambiente, pese a la lógica preocupación por los riesgos a los que se enfrenta nuestro medio, quiero lanzar un mensaje de esperanza. Estamos a tiempo, todavía es posible. Debemos y tenemos que trabajar para que Gran Canaria se convierta en una Ecoísla que proteja y conserve sus magníficos valores, a la par que permita un crecimiento socioeconómico sostenible que haga que nuestras generaciones futuras puedan vivir en este lugar ciertamente privilegiado. No será un camino sencillo, no es algo que competa solo a las administraciones, se trata de un esfuerzo, un trabajo y una firme convicción de toda la sociedad grancanaria. No nos olvidemos de que la naturaleza sobrevivirá sin nosotros, pero nosotros no podremos sobrevivir sin ella. ¡Feliz día del Medio Ambiente!

La torpeza energética de Europa

Europa, y España no es una excepción, ha dejado su seguridad energética en manos de países terceros –en su mayoría no democráticos, inestables y poco respetuosos con los derechos humanos- y de los lobbies que tiburonean nadando entre las necesidades energéticas de un continente y la maximización de las ganancias a costa de los estados y los consumidores cautivos.

La mayoría de los solemnes  pronunciamientos y acuerdos de la UE para reducir las emisiones, luchar contra el cambio climático y apostar por las renovables como alternativa energética, han quedado casi siempre en agua de borrajas. Repetidamente, invariablemente, han prevalecido los intereses geoestratégicos o localistas sostenidos en el carbón, el petróleo, el gas y las nucleares, frente a una verdadera alternativa verde, limpia y sostenible.

A principios de este año, y a pesar de las protestas de algunos países, la Comisión Europea tomó la decisión de declarar “verdes” las inversiones realizadas para afianzar el gas y las nucleares como energías en las que sustentar el sistema energético europeo. Se trataba de una sorpresiva huida hacia delante, de un giro en las políticas energéticas europeas,  a pesar de que la mayoría de los expertos se apresuraron a advertir  que eso significaba realmente un puntillazo a la penetración de las energías limpias en el conjunto del continente y un freno al compromiso de limitar las emisiones de CO2 y evitar el avance del calentamiento global.

Nada se produce por casualidad. Hace unos días hemos conocido los resultados de una investigación realizada por Greenpeace por la que se ha descubierto que empresas ligadas al Kremlin presionaron en Bruselas para etiquetar como “verdes” las inversiones en energía nuclear y gas fósil. Según el informe elaborado por la organización ecologista, las empresas rusas Gazprom, Lukoil y Rosatom y sus lobbies se reunieron con los comisarios y altos funcionarios de la UE al menos 18 veces para influir en la decisión (con nocturnidad, en plena nochevieja de 2021) de incluir el gas fósil y la energía nuclear en la categoría de inversiones sostenibles de la UE. Por ahí debía andar, seguro, el excanciller alemán Shröeder, empleado de Gazprom o de la petrolera rusa Rosneft.

La inclusión de estas energías contaminantes en la taxonomía verde europea (un sistema de clasificación para deslegitimar o no prácticas pretendidamente sostenibles) le daba al gobierno de Putin no solo más poder de negociación sobre la UE sino también más dinero para afianzar sus políticas de expansión y  alimentar la guerra que ya tenía pensada contra Ucrania. Rusia preveía ganar así 4.000 millones de euros más al año con un incremento de la capacidad del comercio del gas al entrar en la taxonomía, lo que supondría un total de 32.000 millones de euros para 2030, mientras que la inclusión de la energía nuclear como “verde” permitiría a Rosatom, la  empresa estatal rusa de energía nuclear, con fuertes vínculos comerciales con la industria nuclear europea, asegurarse una parte de una inversión potencial estimada de 500.000 millones de euros en una nueva capacidad nuclear de la UE.

Como cuenta Greenpeace, los crímenes contra la humanidad cometidos por el ejército de Putin en Ucrania son un cruel recordatorio de cómo la dependencia de la UE del gas fósil y la energía nuclear contribuye activamente a la guerra y a las violaciones de los derechos humanos. Es la demostración palpable de cómo la Comisión Europea se doblega a los grupos de presión y a los intereses económicos de terceros países, en este caso de Rusia. De cómo las relaciones entre la oligarquía energética rusa y los lobbies políticos-empresariales en Bruselas condicionan las políticas oficiales europeas. Todo eso explica que Rusia sea el mayor proveedor de combustibles fósiles a la UE.  Más del 45% del gas, un 25% del petróleo y un 45% del carbón provienen del país de Putin. Y había jugado inteligentemente a aumentar los precios para aumentar sus ganancias y generar malestar social en los países europeos.

Según el Consejo Mundial de la Energía, la dependencia exterior de la UE de los combustibles fósiles supera el 60% y los porcentajes  indican asimismo que es Rusia el mayor proveedor con diferencia. Durante décadas se miró para otro lado y no se hizo prácticamente nada para cambiar esta situación, a pesar de las declaraciones rimbombantes que parecían  orientar las políticas energéticas hacia la sostenibilidad. Humo.

Son, por cierto, los mismos o parecidos lobbies que han impuesto el sistema marginalista en los precios de la generación de electricidad amparando ganancias multimillonarias para las empresas energéticas, frenando el desarrollo económico de los países al encarecer los sistemas de producción y  empobreciendo a las familias. Solo esta crisis bélica ha hecho a la UE abrirse por primera vez a revisar el mercado eléctrico porque –dice- “no está diseñado para situaciones de emergencia”, pero sin tocar el mercado marginalista.

La guerra de Rusia contra Ucrania ha puesto en evidencia estas políticas suicidas de abandono de la seguridad energética necesaria para un continente. Y ha cogido a la UE con el pie cambiado y sometida a una fragilidad energética brutal. Y a partir de ahí se lanza a intentar garantizar el suministro a cualquier precio ante un riesgo más que cierto de emergencia energética. Mientras se sigue comprando el gas a Rusia y financiándoles la guerra contra Ucrania –paradójicamente y cómplicemente-, porque no se tenían alternativas a esta dependencia de Putin (Rusia ya se ha embolsado por este concepto más de 60.000 millones de euros, o de rublos, porque las grandes gasistas están esquivando las sanciones), la Comisión elabora una estrategia de racionalización del gas, de restricciones al consumo y se lanza a la desesperada a buscar a nuevos proveedores.

Y busca desesperadamente de nuevo la seguridad de suministro en países terceros y en EEUU. Cientos de barcos metaneros cruzan el Atlántico desde EEUU para proveernos de gas de esquisto, obtenido por la altamente contaminante técnica de la fractura hidráulica (fracking). Y se fijan en España. El estado español es el mayor importador de gas natural licuado de la UE, está unido a Argelia por un gasoducto  y dispone de una red de grandes terminales de regasificación ociosas, seis en total. Y entonces saca pecho y juega a ser el salvador de Europa. El gran almacén de Europa. Y Europa se lo cree. Y se empieza a pensar en recuperar la idea de 2013  de la construcción de un gasoducto entre Cataluña y Francia (el proyecto Midcat, con un coste de 442 millones de euros) y ser la puerta de entrada del gas licuado que llega desde EEUU. Y se habla también de una conexión con Portugal y un gasoducto con Italia para acercarnos a Argelia (se prevé una inversión para este último de 2.500 millones de euros). Por lo pronto han incluido una partida inicial de dos mil millones de euros en infraestructuras para sortear vetos de países como Hungría al embargo de petróleo, como cuenta El País.

Para hacer esto posible se necesitarían inversiones costosísimas (miles y miles de millones de euros) que tendrían que salir de la misma hucha de la que tendría que nutrirse la penetración de las renovables.  Se profundizaría en la dependencia del exterior y se frenaría radicalmente la inversión en renovables hasta la amortización de las inversiones en infraestructuras gasistas. Una locura, pero la improvisación y la emergencia fruto de la falta de previsión nos está llevando a ello desde más improvisaciones y más sometimientos a terceros. Renunciando a la soberanía energética y a un vuelco decidido hacia las energías limpias. Otra cosa es que dispongamos de los medios adecuados, de la materia prima necesaria, para la revolución renovable. Seguiríamos dependiendo de países como China, pero puestos a depender, mejor hacerlo apostando por las energías limpias.

Y en esta boutade española de nuevos ricos -no alcanzo a entender otra razón- el Gobierno de España, insisto en que creyéndose los reyes del mambo, aprueba un Real Decreto-ley por el que se adoptan medidas urgentes, en el marco del Plan Nacional de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania, donde incluye con calzador, en modo colonial y de espaldas a las instituciones y la sociedad canaria, una disposición cuarta por la que se imponen las regasificadoras en las islas sin autorizaciones administrativas previas. Y para más inri, ante el enfado de una buena parte de la ciudadanía y las organizaciones sociales y gubernativas, hace un amago de corrección, pleno de ambigüedad y de inseguridad jurídica, que nos deja en la misma situación.

No se nos puede tomar el pelo de esa manera. Ya Canarias decidió hace muchos años que no cabe otra opción para las islas que las renovables. Que cualquier inversión gasista supondría una hipoteca para las energías limpias. No cabe aquí otra cosa que las energías verdes y para eso habría que reducir la burocracia, facilitar el autoconsumo en mayor medida, despejar la ordenación de la eólica marina, instalar grupos de generación más flexibles y profundizar en el almacenamiento. No cabe otra y menos otra centrada en combustibles fósiles como el gas. Ni como respaldo ni otras zarandajas. No nos van a imponer otro modelo.

La ONU, en su último informe anual (Estado del clima global en 2021), afirma que cuatro marcadores clave del cambio climático batieron nuevos récords en el último año. Su Secretario General, António Guterrez, asegura con rotundidad que “el mundo debe reducir su dependencia de los combustibles fósiles con celeridad dado que nos lleva cada vez más hacia la catástrofe”. Y por aquí empeñados en inversiones millonarias en infraestructuras gasistas.

Por cierto, según una investigación dada a conocer por la entidad Transport & Environment, especializada en el impacto del tráfico marítimo,  los barcos movidos por Gas Natural Licuado (GNL), no suponen ninguna ventaja para la atmósfera e incluso pueden ser más contaminantes que los propulsados por el fuel oil debido a las emisiones de metano no quemado. La misma tesis que he defendido siempre para hacer valer que el gas no es la solución para Canarias.

Cabildo y ULPGC: Alianza por la innovación

La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria nació de una movilización consciente y sostenida de la mayoría de la sociedad grancanaria. Hace 40 años que alcanzamos la mayoría de edad para entender que los retos de progreso y transformación que la isla demandaba requerían de una Universidad que aportara conocimiento, innovación y democratización de la formación.

Hoy, desde la experiencia de gobierno en el Cabildo de Gran Canaria puedo confirmar que la ULPGC está entregándonos con creces las oportunidades, la cualificación y el talento que reclamamos y que tanta ilusión generó. Estamos ante una realidad gratificante que se concreta en egresados y egresadas, investigaciones, publicaciones, tesis o patentes que nuestra Universidad ofrece a la sociedad isleña y al mundo.

Desde que fui elegido en 2015 Presidente del Cabildo he estado siempre convencido y decidido a impulsar el excelente trabajo en investigación e innovación que se lleva a cabo  en esta isla, tanto por parte de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria como por nuestros centros tecnológicos y empresas.  Hemos avanzado mucho al intensificar la cooperación entre todos los que, de alguna manera, tenemos algo que ver con la promoción de la investigación, la innovación o la transferencia de conocimiento. La aportación de este bagaje a las empresas  es clave para afrontar los desafíos que tenemos por delante como territorio ultraperiférico, como isla y como sociedad comprometida con la sostenibilidad y la justicia social.

Y es que la innovación y la transferencia, si están bien orientadas, generan empleo de calidad, una mayor competitividad y una mayor atracción de inversiones, diversifica la economía y nos hace más eficientes y sostenibles. Son  imprescindibles para afrontar los principales retos sociales y económicos que tenemos en Canarias si queremos un futuro con prosperidad y no repetir los errores que nos han limitado en nuestro desarrollo.

Históricamente, el Cabildo no ha tenido ningún tipo de política de innovación clara  a medio-largo plazo. Por ello puedo decir con satisfacción que estamos viviendo el período de mayor implicación presupuestaria y de colaboración de esta corporación para impulsar la I+D+i en toda su historia. Y esto que les cuento lo compartí el pasado lunes con el Rector, su equipo  y los investigadores de la ULPGC.

Tenemos muy claro que si vamos a enfrentar los desafíos globales que afrontamos en esta tercera década del siglo XXI, la solución a algunas de nuestras “misiones” centrales, como, por ejemplo, reducir nuestra contribución para alcanzar la neutralidad en emisiones de gases de efecto invernadero en el 2040, se encontrará invirtiendo en I+D+i. Es más, nuestro concepto de ecoísla no se puede concebir si no hay conocimiento que sustente nuestra transición hacia una sociedad más sostenible.

Por eso, desde el año 2016 hemos ido incrementando nuestras partidas presupuestarias gradualmente para este fin. Si en 2016 consignábamos en nuestros presupuestos una única partida de 16.000 euros para apoyar una investigación médica en nanopolímeros, poco a poco hemos ido aumentando los recursos y mejorando nuestra coordinación con los diferentes equipos de gobierno de la ULPGC. En total hemos invertido más de dos millones de euros  en diferentes iniciativas relacionadas con la I+D+i en los dos últimos años.

Ese apoyo se ha centrado fundamentalmente en ayudas a los investigadores, a proyectos de innovación y a las patentes. Desde el 2018 hemos invertido 349.000 € en becas para personal investigador. Pero lo hemos hecho con una clara vocación de transferencia de conocimientos a través del apoyo a doctorandos que desarrollan su actividad investigadora en empresas grancanarias. También hemos desarrollado un programa de apoyo a proyectos de I+D+i de la ULPGC con alta capacidad de transferencia al sector privado por un montante total de 345.000 €. En gastos de gestión de títulos de propiedad industrial e intelectual (patentes, marcas, modelos de utilidad, diseños industriales, entre otros) de forma que se protejan legalmente los continuos resultados que se generan por la actividad investigadora, hemos  destinado 210.000 €.

Este apoyo ha sido fundamental para que la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria haya alcanzado ya las 100 patentes. El Cabildo de Gran Canaria ha colaborado en esta tarea y también en la búsqueda de la internacionalización de sus patentes, al haberse decidido un cambio de estrategia, presentándolas ante las oficinas oficiales en Europa y Estados Unidos, que son las únicas que cuentan en rankings universitarios nacionales e internacionales.

De hecho, según los datos de la Oficina Española de Patentes y Marcas, durante el primer trimestre de 2022 se han solicitado desde Canarias 8 patentes nacionales. Pues bien, durante ese mismo periodo la ULPGC ha participado también en la solicitud de 8 patentes, pero ante la Oficina Europea de Patentes. Dicho de otro modo, la ULPGC ha demostrado durante este año que tiene la misma capacidad de solicitar patentes que el resto de instituciones públicas y privadas de Canarias.

Una de las acciones claves de esta colaboración también ha sido la creación de un Experto Universitario en Economía Circular para Territorios Aislados. Se trata de la primera formación de estas características que existe en el mundo ya que el resto no incorpora la especificidad de los territorios aislados.

Para que la innovación sea posible también hay que garantizar las condiciones materiales necesarias, especialmente en momentos difíciles como los generados por la pandemia. Así subvencionamos el equipamiento necesario para permitir la conectividad durante el confinamiento COVID del alumnado con menos recursos y  la condonación de los alquileres a las empresas incubadas en el Parque Científico-Tecnológico de Gran Canaria durante la etapa más dura de la pandemia.

Desde la Sociedad de Promoción de Gran Canaria estamos trabajando también de manera muy coordinada y estrecha y tan solo durante los años 2021-2022 se están ejecutando un gran número de acciones y programas. El  programa de doctorandos busca fomentar el emprendimiento para estudiantes de doctorado, mientras que “Spin-offs” se centra en el impulso a la creación de empresas de base tecnológica y/o científicas universitarias. En estos programas han participado un total de 30 doctores/titulados.

En estos momentos están en desarrollo acciones como el Programa Aptenisa para la aceleración de startups, la gestión de espacios de trabajo a la emprendeduría que ha permitido que unas 30 empresas se instalen en el Parque Científico Tecnológico, un programa formativo de Diseño y Programación de Videojuegos o dos incubadoras, una de Alta Tecnología en Analítica de Datos e Inteligencia Artificial aplicada al entorno marino y marítimo y otra de Biotecnología azul y Acuicultura. Y además programas gestión de espacios de trabajo para emprendedoras y empresas con el Parque Científico Tecnológico, convenios de colaboración para alumnado en prácticas en el marco de Gran Canaria Isla Inteligente, acciones formativas especializadas en la explotación de recursos marinos insulares, programas como Xper o Sumatechh de formación en nuevas tecnologías…

Como se puede comprobar, se trata de un esfuerzo ingente para impulsar un modelo basado en la innovación y el conocimiento, más resistente frente a futuras crisis, centrado en las fortalezas de nuestra gente, más sostenible y generador de empleo de calidad. Porque no es ningún secreto que nos enfrentamos a grandes desafíos en este siglo XXI: crisis energética y climática, brechas cada vez mayores entre el norte y el sur, desigualdades sociales y muchas incertidumbres. Si queremos ser más resilientes debemos aprovechar realmente el poder de la innovación para mejorar nuestra capacidad de respuesta y ser cada vez más una sociedad en la que el conocimiento y la creatividad tengan el lugar que les corresponde.

Nuestro éxito como isla no depende sólo de aumentar el presupuesto de I+D+i de las diferentes instituciones. Depende de toda nuestra sociedad, trabajando de manera conjunta para impulsar todo el ecosistema innovador de la isla, remando en la misma dirección – como en este caso entre el Cabildo y la ULPGC- y complementándonos para aprovechar las capacidades de todas y de todos.

Pegasus, aguas, prospecciones, migración…

En 2014 y 2015 la sociedad canaria llevó a cabo una lucha ejemplar contra las prospecciones petrolíferas en nuestras aguas anunciadas por Repsol y el Gobierno de España. Fue una de las mayores movilizaciones que se recuerdan y  expresó un amplísimo consenso social y político. Incluso se intentó realizar una consulta ciudadana sobre las perforaciones que fue anulada en noviembre de 2014 por el Tribunal Constitucional. El temor a la destrucción de la biodiversidad de nuestros mares y nuestro litoral, el riesgo de daños a las desaladoras que suministran el agua que necesitamos para subsistir o el miedo a que un vertido dañara seriamente nuestras playas con la consiguiente afección a la industria turística consiguieron movilizar a las instituciones y a la sociedad civil de este archipiélago. Finalmente, Repsol se retiró de las aguas canarias en lo que supuso una gran victoria para esta tierra.

El pasado mes de abril Marruecos anunciaba que había hallado petróleo en las costas de Tarfaya e Ifni, a unos 100 kilómetros al noroeste de La Graciosa, en una zona muy cercana a las de las prospecciones contra las que nos movilizamos en 2015. También recientemente, Marruecos concedió una licencia exclusiva a la empresa israelí  Ratio Petroleum para realizar exploraciones al sureste de Canarias, en aguas que no son de soberanía marroquí ya que pertenecen al Sáhara Occidental. 

Por ambos movimientos parece evidente que el país alauí tiene la intención de comenzar, cuando sea posible, la explotación de estos yacimientos en zonas muy cercanas a nuestras costas. Organizaciones ecologistas, instituciones y ciudadanía en general han alertado de que esta actividad pone en serio riesgo a Canarias. Marruecos no es un régimen democrático con todas las garantías sino un sistema autoritario con elevadas dosis de corrupción, lo que supone un riesgo añadido para la seguridad de este tipo de explotaciones ya que cualquier vertido podría ser catastrófico para nuestras islas.

El momento para que esto ocurra no es casual. El pasado 18 de marzo nos enteramos, a través de un comunicado del gabinete de la Casa Real marroquí, de que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, a través de una carta remitida a Mohamed VI, había llevado a cabo un cambio en la posición histórica de España respecto al Sáhara Occidental y que reconocía la iniciativa marroquí de autonomía para el Sáhara como una solución al conflicto.

Esto supone, de facto, saltarse la legalidad internacional y reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Además en las justificaciones del Ministerio de Exteriores sobre el cambio de postura, se sembraron dudas sobre Canarias y sobre la posibilidad de que nuestro archipiélago estuviese en la agenda de la demanda del país alauita sobre la soberanía de nuestra tierra, al mismo nivel que Ceuta y Melilla.

En un intento de acallar la preocupación de la sociedad canaria, el Gobierno de España negó siempre esta posibilidad y anunció que en las reuniones que se mantuvieran con Marruecos, tanto para la migración como para las prospecciones y la delimitación de las aguas marroquíes, siempre estarían presentes representantes del Gobierno de Canarias.

En este contexto, el viernes 6 de mayo España y Marruecos mantuvieron en Rabat un encuentro para abordar la cooperación en materia migratoria. Canarias no formó parte de la delegación española que participó en las negociaciones, lo que supone una flagrante vulneración del Estatuto de Autonomía de Canarias, que en su artículo 144.3  reconoce a la Comunidad el derecho a “participar en las decisiones del Estado sobre inmigración con especial trascendencia para Canarias, dada su situación geográfica.” En esta misma semana se ha reunido también el grupo designado por los dos países para la delimitación de los espacios marítimos, por supuesto que también sin representación canaria alguna.

Es muy preocupante que el Gobierno de España no respete el Estatuto de Autonomía de Canarias y que no considere fundamental incluir a Canarias en las negociaciones con Marruecos en materia migratoria y de delimitación de las aguas marinas, cuando somos, con mucha diferencia, el territorio más afectado por las decisiones que se tomen en esas mesas de trabajo. De hecho llevamos ya dos años viviendo una crisis migratoria. También nos hace desconfiar y albergar profundas dudas sobre lo debatido en la cumbre y sobre el papel otorgado a Canarias.

Y nuestra preocupación es legítima porque la inmigración lleva mucho tiempo siendo un elemento de presión y chantaje por parte de Marruecos sobre España. Cuando desde España no se cedía a sus pretensiones imperialistas tomaban represalias relajando la vigilancia de los flujos migratorios o incluso alentando el paso de miles de ciudadanos marroquíes, como hemos visto recientemente. Es muy grave que el Ministro de Exteriores, José Manuel Albares, reconozca que las negociaciones con Marruecos hayan hecho disminuir la llegada de pateras a Canarias y lo es más aún que obvie que han aumentado notablemente las muertes en el mar.

Los intereses de Canarias y los de Marruecos son contrapuestos en muchos aspectos. Las aguas territoriales, el riesgo que suponen las prospecciones petrolíferas a apenas unos kilómetros de nuestras costas, la llegada de personas migrantes por vía marítima, la agricultura (con especial énfasis en el tomate), el posible conflicto bélico en el Sáhara Occidental… Podemos afirmar que las políticas del Gobierno alauí representan una amenaza para Canarias que, como dije anteriormente, se ve acrecentada por tratarse de un régimen  sin suficientes garantías democráticas y con limitaciones muy laxas para con la corrupción.

El Gobierno de España justificó su decisión de reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental bajo la premisa de que era necesario normalizar las relaciones hispano-marroquíes e iniciar un nuevo periodo de diálogo, pero nunca ha hecho valer adecuadamente los intereses de Canarias frente a las pretensiones marroquíes. No reaccionó con contundencia cuando Marruecos delimitó de manera unilateral su espacio marítimo e “invadió” aguas canarias. No ha protegido adecuadamente los intereses de nuestros productores de tomates ni de nuestros pescadores y no ha atendido ninguna de nuestras demandas en materia migratoria, solo por citar algunos de los ejemplos más graves.

Por cierto, España ahora agacha de nuevo la cabeza y  mira para otro lado cuando todo apunta a que los servicios secretos marroquíes vigilaban con Pegasus al Presidente del Gobierno español y a algunos de sus ministros. Y se abre la sospecha de si la decisión adoptada sobre el Sáhara tiene algo que ver con los datos robados. O si las decisiones que se tomen a partir de ahora estarán condicionadas por el espionaje realizado a los miembros del Gobierno.

Aunque el Ministro Albares garantizó que velaría por que las prospecciones petrolíferas de Marruecos no afectaran a Canarias, esta afirmación tiene que acompañarse necesariamente de hechos. Y es un hecho fundamental el  respetar nuestro Estatuto e incluirnos en las negociaciones en materia migratoria, oponerse a prospecciones sin garantías, mantener una postura más tajante y contundente frente a las pretensiones imperialistas con nuestras aguas o el establecimiento de una mesa bilateral Canarias-Estado en la que se pudiera hacer un seguimiento de todas estas cuestiones.

Estaremos vigilantes, pero lo cierto es que a día de hoy, Canarias está siendo víctima de actitudes coloniales. Las del Gobierno de España de tomar decisiones que conciernen y competen a las instituciones de las islas sin contar con nosotros y las históricas pretensiones imperialistas de Marruecos, que incluyen no solo Ceuta y Melilla y el Sáhara Occidental, sino también las aguas de las islas y los recursos que en ellas se encuentran.

Ucrania y África, dos miradas distintas

Es realmente entrañable y solidario lo que estamos haciendo con las personas de Ucrania que buscan refugio en España y en Canarias. Todos los procedimientos administrativos se han agilizado significativamente para que puedan trabajar y acogerse a las distintas prestaciones que se han puesto en marcha para atenderlas. Se ha despertado una hermosa solidaridad entre muchas familias isleñas dispuestas a acoger, a abrir sus hogares para recibir a mujeres y niños que vienen buscando asilo a Canarias. Muchos hoteles están poniendo   habitaciones  a disposición de familias que no tienen dónde alojarse.

Compañías aéreas como Binter  están programando vuelos especiales para trasladar hasta las islas a ucranianas que necesitan un lugar para refugiarse mientras dura la guerra. Hasta la frontera de Polonia acuden también organizaciones no gubernamentales, alcaldes, concejales y gente de buena fe para llevar alimentos y otros materiales necesarios… Desde el primer momento la Unión Europea se puso de acuerdo para activar, por primera vez en la historia, una Directiva que tenía más de 20 años y que permitía la entrada sin límite de refugiados ucranianos. La medida no solo contempla su entrada, sino un permiso para residir en la UE durante un año, prorrogable si las circunstancias de la guerra así lo exigieran.

Insisto en que resulta emocionante constatar tanta solidaridad ante la situación de desesperación de tantas familias que huyen despavoridas de una guerra que pone en riesgo sus vidas. Es lo que tenemos que hacer. Es nuestra obligación humanitaria protegerlas, ampararlas… Y me enorgullece que no surjan voces diciendo que estas personas nos invaden, que genera alarma social verlas pasear por nuestras calles, que nos quitan los puestos de trabajo. Es realmente loable que no se convoquen manifestaciones para echarlas, que no se critique que estén en hoteles mientras dure la tragedia.

Desgraciadamente no siempre actuamos igual y no puedo evitar hacer la siguiente reflexión: ¿Por qué nos cuesta tanto hacer lo mismo con las personas que tenemos al lado, en el continente africano? ¿Somos conscientes de la situación terrible que viven los países del Sahel y tantos otros de África? África es un continente inmenso, pero si nos circunscribimos tan solo a los países del Norte de África y del África Occidental  vemos circunstancias tan graves como las de Ucrania  que justificarían una respuesta similar. Y no la damos.

Malí, especialmente el norte del país, está sufriendo un conflicto desde hace una década que enfrenta a rebeldes del pueblo tuareg y yihadistas contra los diversos gobiernos y el Estado maliense. Se trata de un conflicto que ha causado ya 25.000 muertos y 2,5 millones de desplazados internos (personas que tienen que abandonar las zonas de guerra y trasladarse a otras zonas del país más seguras, abandonando sus casas y sus medios de vida).

Además, el Sahel (una región del Norte de África limítrofe con el Sáhara que incluye a varios países del África Occidental) está sufriendo la amenaza de diversos grupos terroristas de corte yihadista que controlan cada vez más franjas de terreno. Se trata de grupos terroristas afiliados a Al Qaeda, reunidos en el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes y a Dáesh, como el Estado Islámico del Gran Sáhara. Aprovechando la debilidad de muchos estados hostigan y atacan a poblaciones no solo de Mali, sino de Burkina Faso, Costa de Marfil, Benín,  Camerún o Togo. En 2021 se produjeron 1253 ataques yihadistas en este continente, más de la mitad de los atentados de este tipo que se produjeron en el mundo. Francia y otros países aliados han desplegado misiones militares en la zona sin que hasta el momento se haya conseguido frenar el avance terrorista. Sus ataques  provocan varios millones de desplazados.

La realidad es que los conflictos bélicos se extienden por todo el continente. Además de en los países ya señalados, la guerra o el terrorismo están presentes de una u otra manera en Níger, Nigeria, Mozambique, Camerún, República Centroafricana, Sudán del Sur, Libia, Somalia, Lago Chad, República Democrática del Congo…  Incluso Senegal, uno de los países más cercanos a Canarias y más estables y seguros de la zona, vive desde hace casi cuatro décadas un conflicto al sur de su territorio en la región del Casamance, con un grupo insurgente que reclama la independencia de esa franja por sentirse abandonados por el Gobierno central. Se calcula que el conflicto ha podido producir más de 5.000 muertos y cientos de desplazados y pueblos abandonados. Esto es especialmente grave porque se trata del “granero de Senegal” y cada aldea abandonada es un campo de cultivo que se queda sin cultivar. No es casualidad que buena parte de los jóvenes senegaleses que vienen a Canarias procedan de esta zona.

No podemos olvidarnos tampoco de que África es uno de los continentes más afectados por el cambio climático. Un informe de 2019 de la  Organización Meteorológica Mundial (OMM) concluía que el cambio climático estaba teniendo  «efectos devastadores en la producción de cultivos y la seguridad alimentaria” del continente, debido sobre todo a un aumento de las temperaturas que conlleva un mayor número de sequías, plagas o inundaciones. Esto, además, está golpeando con mayor fuerza a los sectores más vulnerables y contribuyendo a la inseguridad alimentaria, al desplazamiento de poblaciones y ejerciendo una importante presión sobre los recursos hídricos.

Son solo algunos ejemplos para demostrar la gravedad de la situación que están viviendo nuestros países vecinos y que, sin embargo, no se traduce en políticas migratorias y de asilo similares a las se han puesto en marcha para Ucrania. Más bien al contrario, la actuación de España y la UE con las personas que llegan desde África buscando refugio supone una vulneración sistemática de sus derechos humanos.

Aún tenemos frescas las imágenes del llamado “campamento de la vergüenza en el muelle de Arguineguín”, en el que se hacinó a casi tres mil personas en unas carpas cuya capacidad máxima establecida era de 400, se superó ampliamente el plazo máximo de 72 horas de retención (hubo personas que pasaron más de dos semanas bajo custodia policial en el muelle), se les privó de asistencia letrada pese a que muchos eran potenciales solicitantes de asilo, no contaban con inodoros ni agua suficiente y dormían tirados en esterillas en el suelo, entre basura e incluso ratas.

Pero no hace falta recordar los hechos de Arguineguín. Esta misma semana 20 internos en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Barranco Seco se han escapado y otros 15 se han puesto en huelga de hambre por las condiciones en las que son tratados o que no les permitieran cumplir con el rito musulmán del Ramadán. Hay que recordar que los CIE en la práctica son cárceles para extranjeros en la que se encierra a personas que no han cometido ningún delito y en las que se han documentado ampliamente todo tipo de vulneraciones de derechos humanos.

No podemos olvidar tampoco que Canarias acoge en estos momentos unos 2.645 menores extranjeros que llegaron a las islas no acompañados, de los cuales 1.496 se encuentran en Gran Canaria. Las derivaciones hacia otras comunidades autónomas apenas ascienden al 3,7%, poco más de un centenar, a pesar de que desde todas las instituciones competentes se ha dejado claro que las derivaciones son necesarias para poder ofrecer una atención adecuada a estos menores en materia de educación e integración social y laboral para cuando cumplan

la mayoría de edad. Hasta ahí no llega la solidaridad de las comunidades autónomas españolas ni la del propio Gobierno del Estado.

Desgraciadamente esto es la muestra de que no medimos a todas las personas por el mismo rasero y de que la diferencia tan brutal de trato entre la situación de Ucrania y la de los países de África, que también están sufriendo guerras terribles, solo se sustenta en prejuicios raciales y religiosos. Pero también es una muestra de que si hay voluntad política hay capacidad para acoger y dar un trato digno a las personas que se ven obligadas a abandonar sus países como consecuencia de la violencia.

No solo se trata de una cuestión de humanidad, solidaridad y derechos humanos. Las políticas migratorias y de asilo extremadamente restrictivas suponen un lastre para el desarrollo económico, tanto para las sociedades de origen como de acogida de estas personas. Si queremos paz y seguridad en Canarias y en Europa debemos comprometernos con políticas que fomenten la paz, los derechos humanos y el bienestar de nuestros países vecinos, que eviten el éxodo de miles e incluso de millones de personas en busca de los derechos humanos más fundamentales.

Sobre Canarias, ni una asignatura menos

En el último mes se ha abierto una polémica en nuestra Comunidad acerca de la enseñanza de la historia y  la geografía de Canarias en los institutos de Educación Secundaria de nuestra tierra. El debate surge por la propuesta de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno canario de suprimir la asignatura que actualmente cursa todo el alumnado en cuarto de la ESO, por una materia optativa y por un tratamiento transversal de las competencias y contenidos que esas áreas exigen.

Adelanto que mi posición nace desde la reflexión cultural, social y cívica y no desde tecnicismos administrativos o curriculares en los que no soy especialista. Considero que no son los únicos que se deben tener en cuenta a la hora de decidir un tema de tanta significación. La experiencia, la observación de la realidad que tenemos quienes ostentamos responsabilidades públicas y compartimos las necesidades formativas de nuestra población con todos los agentes sociales, nos obliga a pronunciarnos y a no reducir este debate a una cuestión de especialistas o expertos en la didáctica de las Ciencias Sociales o en legislación educativa.

Empiezo por una conclusión que me parece evidente: necesitamos conocer más Canarias y saber más sobre Canarias. Es una necesidad prioritaria. Las grandes aportaciones que nos llegan desde las Naciones Unidas, desde los informes de sostenibilidad, desde las previsiones de desarrollo económico mundial, defienden que no hay otra salida para la supervivencia de la humanidad que un desarrollo autocentrado que aproveche los recursos de cada territorio de manera sostenible e inteligente. Y esa constatación, que es aplicable a los grandes continentes, a los espacios continuos, es de mayor urgencia en el caso de las islas, de un archipiélago anclado en medio del Atlántico como el nuestro. Cada vez que el mundo se desestabiliza, el archipiélago aumenta su vulnerabilidad, precisamente por depender tanto del exterior en energía, alimentación, producción industrial o turismo.

Una sociedad autocentrada es la que aprovecha todas sus posibilidades para aumentar su bienestar y reduce la dependencia del exterior. Las situaciones que estamos viviendo en los últimos tres años desde la aparición de la pandemia y la continuidad de las crisis que provocan las guerras relacionadas con las energías y las materias primas es un aviso inaplazable de que tenemos que conocer y utilizar nuestros recursos para avanzar hacia la triple soberanía energética, hídrica y alimentaria.

Y este salto trascendental tiene que apoyarse en el conocimiento de toda la población de nuestros recursos y fortalezas a la vez que nuestras debilidades. Ese conocimiento tiene que complementarse con políticas activas a favor de esa triple soberanía y fundirse con un sentimiento de pertenencia e identificación de toda nuestra gente con la tierra que nos acoge. Tenemos que  asumir la defensa de este patrimonio como señal de supervivencia y de compromiso con la permanencia del planeta. Actuando en lo local contribuimos a la conservación de lo global.

Y necesitamos conocer más Canarias porque somos especialmente singulares. Yo diría que afortunadamente singulares. Lo es nuestra biodiversidad, que acumula miles de especies endémicas que solo se conservan entre nosotros, como así lo reconoce la Unesco en las siete Reservas de la Biosfera declaradas en Canarias. Lo mismo habría que decir de los recursos hídricos que son diferentes y que han sido una amenaza y una oportunidad que los canarios y las canarias, a lo largo de la historia han sabido gestionar con ingenio y laboriosidad. O los recursos marinos que se multiplican por los mil quinientos kilómetros de costa de que disponemos. Y el clima que nos ofrece una serie de posibilidades que nos han hecho privilegiados para vivir y desarrollar nuestra industria turística y que ahora además nos convierte en una potencia para la generación de energías limpias vinculadas con el sol y el viento.

Tenemos que conocer desde nuestra más tierna infancia todas estas posibilidades o no iremos construyendo el edificio del saber y la investigación que Canarias necesita. No se puede reducir ni una hora de conocimiento generalizado y obligatorio para que al superar la Educación Obligatoria todo el alumnado canario conozca, se familiarice y ame la enorme riqueza natural, cultural y patrimonial de la que somos herederos.

No podemos repetir el efecto Galdós que fue apreciado en las islas cuando recibió el reconocimiento y la valoración del resto del mundo. No es aceptable que nos hayamos creído que somos punteros en desalación de agua cuando vienen los expertos internacionales a aprender y copiar nuestros adelantos. Las investigaciones en producciones marinas están siendo reconocidas a nivel mundial y muchos de nosotros no terminamos de creerlo y de divulgarlo. Lo mismo podríamos decir de los avances agrícolas o en la organización del turismo. Toda la población tiene que ser conocedora en profundidad de nuestras riquezas naturales, culturales, históricas, etnográficas o económicas para ser más prósperos y más iguales.

Y tenemos que conocer más Canarias para entendernos mejor. No es posible que nuestra juventud desconozca que hemos conquistado unos Fueros, un Régimen Económico y Fiscal que nos permite afrontar la insularidad en condiciones de mayor  igualdad de oportunidades con el resto del Estado y con Europa.
Y debemos comprender igualmente que hay un tejido institucional, autonómico, insular y local que se ha forjado por la lucha de siglos de nuestros antecesores. Y que las desigualdades sociales y de género se han vivido, se han padecido, de manera diferenciada en las islas respecto a otros territorios. Y que también hay diferencias en la historia de cada isla. Lo mismo que hay que buscar las raíces de nuestra multiculturalidad y de nuestra apertura a América o África.

Es una simpleza afirmar que esta es una preocupación solo de nacionalistas. Aumentar el conocimiento y la identificación con Canarias es una necesidad, un deber, una exigencia que los nuevos tiempos aumenta. Nos jugamos el afrontar con garantías de éxito los retos que el futuro inmediato nos obliga a superar. Conocer nuestra enorme riqueza facilitará las elecciones profesionales de nuestros jóvenes, partir de conocimientos generales y básicos para afrontar una especialización más coherente, orientar líneas de investigación que aporten valor añadido y que contribuyan al avance de la tecnología, de la ciencia y de la cultura.

Tenemos tanto que aprender, divulgar y difundir que no compartimos que desaparezca ninguna asignatura ofertada a todo el alumnado en la etapa obligatoria y centrada en conocer mejor la geografía y la historia de Canarias. Conocer Canarias no puede ser optativo. 

Pero no basta con conocer. Necesitamos identificarnos, apreciar, valorar, sentir como propios los valores patrimoniales que definen a Canarias y que nos configuran como un pueblo reconocido así por nosotros mismos y por toda la legislación que nos es aplicable. Estoy pensando en nuestra habla, en el patrimonio inmaterial de nuestras tradiciones, en el patrimonio mundial que tenemos reconocido, desde Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, hasta el Teide, Garajonay, La Laguna o el silbo gomero.

Por eso comparto el manifiesto por la continuidad de la asignatura firmado por docentes y una amplia representación de la ciudadanía y me identifico plenamente con la afirmación de que “el déficit histórico que venimos arrastrando en cuanto a la impartición de este tipo de contenidos, hace más urgente que nunca la presencia de una materia de carácter obligatorio que aborde de forma estructurada el estudio de nuestro patrimonio natural, arqueológico, cultural e histórico”. 

Qué manía la de los tecnócratas de turno, al servicio del materialismo más ramplón, del pensamiento contable, la de eliminar de la educación reglada el Latín, el Griego, la Filosofía. Y ahora en Canarias la Geografía y la Historia. Lo predijo muy bien Martha C. Nussbaun en “Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades”, de Ed. Katz:  “La educación para el crecimiento económico se opondrá a la presencia de las artes y las humanidades como ingredientes de la formación elemental mediante un ataque que, hoy en día, se puede observar en todo el planeta”.

Me felicito de que la movilización de tantos sectores sociales haya hecho recapacitar a la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, que desde los años noventa ha contribuido a impulsar los contenidos canarios en la escuela, para que no reste, no suprima, sino incremente y sume a partir de lo ya consolidado. Sería una buena celebración del Día de Canarias.

Tiempo del Norte

El norte de Gran Canaria ha atravesado, a lo largo de su historia, momentos distintos de desarrollo social y económico. En las últimas décadas su progresión se ha visto frenado por distintas vicisitudes y eso ha hecho que se haya ido asentando entre su población y sus instituciones, y con razón en muchos casos, un sentimiento de  abandono, de que los proyectos importantes y/o estratégicos de la isla se concentraban en la capital y en las zonas de mayor afluencia turística. Nadie puede poner en duda que se trata de una comarca fundamental para el desarrollo sostenible y equilibrado del conjunto de la isla y que, afortunadamente, hoy está recuperando el dinamismo que necesita para garantizar el bienestar de su gente. Lo hace de la mano de sus instituciones, de su sociedad civil y, no les quepa la menor duda, del Cabildo de Gran Canaria.

Efectivamente, el Cabildo está comprometido en seguir impulsando esta recuperación junto a los ayuntamientos y las organizaciones empresariales y sociales de la comarca. Un buen ejemplo, que escenifica  este momento de dinamismo, fue ENORTE, la Feria Empresarial del Norte, celebrada en Gáldar, y que cumple 20 años jugando un papel fundamental pues contribuye a fomentar el contacto, los intercambios y la formación para aprovechar las oportunidades que la zona ofrece.

La propuesta que desde el Cabildo de Gran Canaria estamos promoviendo para esta zona de la isla es integral y contempla tanto el desarrollo del sector primario, el fomento de la actividad comercial, industrial y turística, la atención sociosanitaria y la promoción de nuevos sectores económicos innovadores vinculados a la transición ecológica, como las energías renovables o la economía azul. La reciente propuesta de los alcaldes de Gáldar y Guía coincide y profundiza en estos objetivos de reactivación y recuperación sostenibles. Paralelamente se consolida una sociedad de cuidados, de respuesta a las necesidades sociales, culturales, deportivas…

Desde la consejería de Sector Primario se lleva a cabo un amplio programa de actuaciones en los municipios del norte que comprende unas 25 obras de infraestructuras hidráulicas en 10 municipios entre redes de riego, depósitos de almacenamiento, acondicionamiento de estanques y mejoras en las interconexiones hidráulicas de comunidades de regantes o heredades de aguas. La construcción de mercados agrícolas como el de Guía o el apoyo continuo al sector ganadero y al sector primario en general, con ferias, foros internacionales, encuentros gastronómicos o ayudas directas revitalizan el sector. Además, se invierte en infraestructuras como la nueva Agencia de Extensión Agraria de Gáldar, cuya primera piedra  pusimos hace unos días. 

Pero la actividad industrial y comercial también es imprescindible. A través del área de Industria y Comercio llevamos a cabo distintos programas dirigidos a la dinamización de la economía insular, donde los municipios del norte han tomado especial protagonismo dentro de los planes y programas dirigidos a la activación comercial y al desarrollo de obras de modernización de sus zonas comerciales y parques empresariales. Los planes de modernización de zonas comerciales abiertas y el Plan Estratégico de Áreas Industriales buscan optimizar estos espacios para hacerlos más atractivos para la nueva ubicación de empresas y para incentivar el consumo ciudadano así como  para apoyar indirectamente al sector de la construcción. En este concepto, desde el año 2019 se han invertido en el norte de la isla 12,7 millones de euros, en peatonalizaciones, rehabilitaciones como las del antiguo cine de Firgas y reformas y adecuaciones, tanto de zonas comerciales como industriales. Nunca se había trabajado en ello como hasta ahora.

La Cumbre Vive es un programa de apoyo a acciones de promoción económica de municipios de cumbre y afectados por el incendio del año 2019. Se trata de un proyecto pensado para favorecer el desarrollo del mundo rural y afianzar a la población a su territorio. Depuradoras naturales, reciclado del material silvícola para fabricar pellets, recuperación de espacios como el Parque de Otoño o la finca de Los Lavaderos son algunos de los ejemplos de las actuaciones que se realizan.

No obstante, la diversificación económica que necesitamos para hacer nuestro modelo más sostenible, más justo y menos dependiente, pasa necesariamente por los sectores vinculados a la transición ecológica y a la lucha contra el cambio climático, como la economía circular, azul o verde. 

El próximo mes de julio se cumple un año desde que pusimos la primera piedra de la ampliación y modernización de la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Gáldar y Guía, una demanda histórica de la comarca que permitirá que la capacidad de atención a la ciudadanía se incremente y pase de las 30.000 personas que actualmente están recibiendo este servicio a las 50.000 que se estima que poblarán ambos municipios en el año 2046. El proyecto contempla la implementación de nuevas tecnologías que mejorarán la calidad del agua, al reducir su grado de salinidad, lo que repercutirá en las zonas de riego que reciben el 25% del caudal depurado. Minimizarán igualmente los olores que genera la actividad. El diseño incluye la construcción del primer tanque de tormentas de la Isla, que tendrá una capacidad de 6.000 metros cúbicos. Además permitirá reabrir al baño la Playa de Bocabarranco. Al mismo tiempo se actúa ampliando la capacidad e instalando renovables para mejorar su producción en numerosas desaladoras y depuradoras de toda la comarca, como en Arucas-Moya. 

El Cabildo también aporta financiación para el Parque Tecnológico de Gran Canaria – Área Experimental de Economía Circular, en Gáldar, que se afianza en convertirse en un polo de investigación y fomento de este tipo de economía así como de atracción de inversiones y de generación de empleo vinculado a la lucha contra el cambio climático y la reducción de emisiones. 

Las políticas sociales son imprescindibles para garantizar la igualdad social y proteger a los más vulnerables. El Cabildo financia en estos momentos múltiples actuaciones  en materia de igualdad, menores, mayores, enfermos mentales o emergencias y ha puesto en marcha una amplia cobertura de plazas sociosanitarias que incluye residencias como, entre otras,  las de Teror, La Aldea o Tarazona y los Salesianos en Guía.

El Patrimonio Histórico- Cultural está llamado a ser uno de los grandes atractivos turísticos de la zona. Es también una manera de mantener viva su memoria y su identidad. En este mandato se consiguió que la Unesco declarara a Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria como Patrimonio de la Humanidad y se trabaja en la creación, la restauración y la potenciación de la amplia red de centros de interpretación y yacimientos prehistóricos, de su patrimonio religioso y civil. Los Caserones, el centro de Interpretación de Risco Caído o el de La Guancha son ejemplos de  esta nueva mirada a nuestra historia.

Además de la Reserva de la Biosfera, el norte grancanario acogerá, en el extremo más alejado de esta comarca,  el primer Parque Nacional de nuestra isla en Guguy y su entorno marino. La reforestación y la prevención de incendios son elementos también de revitalización y de generación de empleo y ocupan una parte importante de nuestra acción de gobierno. Y el Medio Ambiente, su protección y desarrollo como un elemento importante y catalizador de una economía verde pujante. En esa línea colaboramos con Moya para la ejecución de su gran parque urbano o con Firgas en la rehabilitación del Balneario de Azuaje.

Un turismo de las estrellas, arqueológico, histórico, gastronómico, rural, de la naturaleza, marino-marítimo, activo, tiene cada vez más relevancia en la zona y se trabaja para hacerlo posible y de manera intensa y transversal desde Turismo de Gran Canaria y distintas áreas insulares.

La firma del convenio para poner en marcha la ejecución de la circunvalación de Agaete es también una muestra del impulso inversor que realiza en estos momentos el Cabildo de Gran Canaria en el Norte de la isla en materia viaria. Las nuevas carreteras de Teror, Agaete o Moya y  el PTP15 que permitirá el desarrollo integral de la GC2, son algunos de los ejemplos sustanciales.

También los Planes de Cooperación, el FDCAN y los Planes de Inversión Financieramente Sostenibles dejan cada año –equilibradamente- una importante cantidad de recursos económicos en el Norte para la mejora de sus equipamientos e infraestructuras. Hoteles rurales, espacios sociales y culturales, centros de formación para el acceso al mundo laboral y planes de empleo, instalaciones deportivas diversas, asfaltados y saneamiento, rehabilitación de parques de viviendas, etc…

Los hechos y las cifras son contundentes. Más de doscientos millones de euros de inversión del Gobierno de la isla en el norte. El Cabildo, de la mano de los ayuntamientos, de la mancomunidad, de la sociedad civil y de las organizaciones empresariales, está haciendo un importante esfuerzo para promover el desarrollo sostenible y la diversificación económica de la comarca norte de Gran Canaria, que se puede convertir en un ejemplo de bienestar.  Sopla viento del norte. 

Nuestro gas es el viento y el sol

En menos de un año el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPPC) ha emitido tres informes extraordinariamente preocupantes sobre el cambio climático y sus consecuencias para el planeta. En el informe hecho público en los primeros días del mes de abril de este año –el primero se publicó en agosto del año pasado- los expertos de Naciones Unidas nos trasladan con firmeza que las emisiones deben tocar techo antes de 2025 y luego caer drásticamente para evitar la catástrofe climática. Según  el documento presentado por el Panel, las estrategias climáticas actuales de los gobiernos del mundo no indican que esto se vaya a producir, sino todo lo contrario: las emisiones seguirán creciendo durante esta década.

El IPPC señala que son imperiosas las “reducciones profundas y, en la mayoría de los casos, inmediatas, de las emisiones de los gases de efecto invernadero en todos los sectores”. António Guterres, Secretario General de la ONU es tajante a la hora de sintetizar el documento presentado: “Es hora de que dejemos de quemar nuestro planeta y empecemos a invertir en las abundantes energías renovables que nos rodean”. Todas las fórmulas posibles pasan por eliminar gran parte de los combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón de la generación de energía: afirman que “todos los modelos incluyen pasar de esos combustibles a fuentes renovables” y hacen especial hincapié en que el coste por megavatio de la energía solar ha caído un 85% y el de la eólica un 55%, desde 2010. Según Hoesung Lee, responsable del IPPC, nos encontramos en una encrucijada: “De las decisiones que tomemos ahora depende conseguir un futuro vivible”. Para Jim Skea, codirector de la investigación, “es ahora o nunca” cuando se deben precipitar las decisiones.

El pasado 30 de marzo decenas de científicos del mundo, agrupados en la plataforma Scientist Rebellion, han vuelto a la carga publicando un manifiesto (Los científicos que nos rebelamos contra la inacción climática) en el que afirman que “nadie viene a salvarnos: solo una revolución climática podrá hacerlo”. Y echan mano del filósofo ecologista Jorge Riechmann para hacernos llegar que “estamos viviendo una situación histórica absolutamente excepcional, en términos no ya de historias de nuestras universidades, nuestras ciudades o nuestros países; sino de historia de la especie humana y del planeta Tierra. Las perspectivas son de ecocidio, más genocidio, y nos hace falta una fuerte reacción social”. António Guterres los apoya mostrando en un vídeo, de manera gráfica que, de no actuar pronto, veremos ciudades costeras desaparecidas bajo las aguas, olas de calor sin precedentes, tormentas monstruosas, escasez global de agua o la extinción de un millón de especies animales y vegetales. Y dejan meridianamente claro que la ley española sobre el Cambio Climático no es suficientemente ambiciosa y llega demasiado tarde.

Mientras los científicos del IPPC y los agrupados en torno a Scientist Rebellion nos trasladaban este enorme caudal de datos, certezas y llamadas a cambiar el modelo desarrollista y energético sobre el que se apoyan los países del mundo en estos momentos, Europa y España insisten en mantener los combustibles fósiles, y sobre todo el gas, como elemento clave para la generación de energía. Insisten en seguir dependiendo de un combustible que ya antes de la guerra había elevado enormemente los precios de la electricidad y que tras la invasión de Rusia a Ucrania ha provocado un desabastecimiento en todo el continente.

Pero no solo eso. La  invasión de Rusia a Ucrania está suponiendo un paso atrás preocupante y en contra de las políticas diseñadas para frenar el calentamiento global. Las subvenciones a los combustibles fósiles y las ayudas a su consumo no dejan de aumentar  y  se incrementa también notablemente su extracción. Por otra parte, la necesidad de invertir una cantidad ingente de dinero en la guerra hace que se destinen muchos menos recursos a las energías limpias y a la lucha contra el cambio climático y que se ponga en riesgo el Estado de Bienestar.

Resulta absolutamente inexplicable  (o sí, no nos podemos olvidar del enorme poder de los lobbies energéticos europeos y su influencia sobre los conservadores que gobiernan el continente, con un seguidismo preocupante de la socialdemocracia) que primero plantearan considerar como verdes al gas y a las nucleares y que el Gobierno de España, sin contar con nuestra Comunidad intentara colar  las regasificadoras en las islas, en un RDL para paliar las consecuencias de la guerra.

Hoy Europa está viviendo una crisis energética de efectos incalculables precisamente porque no se  ha trabajado con el interés suficiente en los últimos años en la implantación de las energías limpias y ha seguido confiando desatinadamente, obstinadamente, en los combustibles fósiles y sobre todo en el gas, en complicidad con los lobbies del sector. Sin tener en cuenta que dependemos de países inestables y poco respetuosos con los derechos humanos y que este combustible se ha ido encareciendo año tras año, frente a la disminución de los costes de las energías limpias. Para el Gobierno de España y de la UE el gas era la panacea y dejamos que Rusia condicionara nuestra estabilidad energética. Por eso sigue matando en Ucrania, porque sabe que países como Alemania (que depende energéticamente del gas ruso en un 64% y que tiene al excanciller Schröeder como selecto intermediario) le van a seguir financiando la invasión a Ucrania con la compra de un gas que no pueden sustituir. Desde el inicio de la guerra, Rusia ya ha cobrado casi 40.000 millones de euros de países europeos a cuenta del gas que les suministra. Qué curioso, los sabiondos de Alemania dando lecciones siempre de cómo gobernar y ahora están energéticamente en manos de un personaje peligroso como Putin.

También Argelia, tras su encontronazo con España a causa de la traición del gobierno español al pueblo saharaui, ha anunciado que va a incrementar notablemente el precio del gas a este país. Y para intentar remediar la situación, Europa se pone en manos de EEUU y del gas proveniente de ese país, mucho más caro, extraído a través del fracking, una técnica altamente contaminante, que genera seísmos graves, que está prohibida en España y en otros lugares de Europa y que multiplica más de cinco veces las emisiones de gases de efecto invernadero.

El último informe de Greenpeace ha calculado los ‘beneficios inmorales’ que han amasado las petroleras desde que comenzó la guerra. Habla de más de 3.000 millones de euros ‘extraordinarios’ que se están embolsando gracias, principalmente, al sobrecoste del diésel y la gasolina. Solo en España, la industria del petróleo está registrando unos ingresos adicionales de 7,6 millones de euros diarios, mientras la población sufre los precios récord en las gasolineras.

España depende un 75% del exterior para abastecerse energéticamente y en vez de poner toda la carne en el asador para romper esa dependencia, insiste en el gas y nos lo intenta endilgar a Canarias. De modo colonial. Sin consultarnos. Sin escuchar a nuestro Gobierno Autónomo, a nuestro Parlamento, a los cabildos…

Somos vulnerables, pero si no actuamos seremos aún mucho más vulnerables. Tenemos que acelerar la transición energética. Como plantea la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA): “ Necesitamos aumentar rápidamente la producción de energía renovable; promover una verdadera contabilidad y conciencia de los costos de la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles y los impactos ambientales de su uso y reducir la demanda de gas “.

François Gemenne, investigador del IPPC, declaraba hace unos días en El País que “con más renovables, los Putin tendrían menos poder”. No hay ningún experto, ningún científico, que no coincida en afirmar que la solución en estos momentos solo pasa por las renovables. Que es una locura insistir en la dependencia del gas. Hay que avanzar en las energías eólica y solar, venciendo los neonegacionismos instalados en las administraciones y en sectores conservacionistas cegados por visiones absolutamente sesgadas y parciales: como decía El País en un editorial reciente, “algunos tics de la sociedad de la opulencia están ahora claramente fuera de lugar”. Hay que desburocratizar los procedimientos para  facilitar la penetración de las renovables, hay que incentivar y financiar el autoconsumo, las comunidades energéticas, la eficiencia y el ahorro, hay que planificar y ordenar la eólica marina. Hay que, como plantea Macron en Francia, tomar el control sobre determinadas empresas energéticas.

Termino insistiendo en algo que me parece clave: en Gran Canaria tenemos una parte importantísima del camino andado, el Salto de Chira nos va a permitir ir mucho más rápido en todo este proceso ya que tenemos solucionado una gran parte del almacenamiento necesario para facilitar un cambio de modelo sustentado en las renovables. Jamás en el gas, no les quepa la menor duda. El gas de Canarias no puede ser sino el  viento y el sol.