40 años de Ciencias del Mar y la «Economía Azul»

Hace 40 años, investigadores y expertos en Ciencias Marinas, convencidos de que el estudio del mar iba mucho más allá del aspecto estrictamente biológico, impulsaron la creación de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Hoy, cuatro décadas después, se ha convertido en una referencia indiscutible en las Ciencias Marinas en España, no sólo por ser la Facultad decana del país sino porque su profesorado destaca en el contexto de la ciencia española e internacional.

El tiempo le ha dado la razón a su iniciativa porque la visión integrada del océano desde la física, la química, la geología o la biología ha generado un caudal de conocimiento del que nuestra Facultad ha sido protagonista y pionera. Durante este tiempo, el excelente equipo de investigadores y docentes de la Facultad nos ha proporcionado avances significativos en acuicultura, oceanografía, geología marina o análisis de la contaminación. 

Pero no se han recluido en los laboratorios o en  misiones exclusivamente científicas, sino que se han convertido en un referente social al asesorar a instituciones como la nuestra o a empresas del sector.  Y este trabajo emprendedor y visionario ha sido fundamental para que un territorio insular y archipielágico como el nuestro afronte con optimismo las enormes oportunidades que ofrece el mar y la costa que nos rodea. 

Y es que es urgente orientar la investigación y el desarrollo de la economía azul como una de las palancas de un desarrollo respetuoso con el planeta. La comunidad internacional reconoce ampliamente la importancia de los océanos para el desarrollo sostenible. Los propios Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, impulsada por la ONU, así lo establecen y una de las 5 Misiones que se ha planteado la UE para el 2030 está directamente vinculada a la calidad de los ecosistemas marinos.

Pero los océanos se enfrentan a grandes amenazas como el cambio climático, la contaminación, la pesca intensiva, la degradación de hábitats o la pérdida de biodiversidad, por nombrar algunas de las más relevantes. Estas, a su vez, amenazan la calidad de vida de las generaciones actuales y futuras. 

Muchos desastres naturales de los que somos testigos, como tormentas devastadoras, huracanes y tsunamis, se originan en los océanos. Estas catátrofes pueden poner en peligro décadas de progreso y desarrollo al dañar las infraestructuras y obligar a destinar los recursos financieros y humanos a responder a las amenazas y a hacer frente  a la recuperación y reconstrucción.

El océano que circunda la región macaronésica es excepcionalmente rico en biodiversidad, sustenta economías marinas en crecimiento y brinda medios de subsistencia y seguridad alimentaria a millones de personas. Pero también debemos ser conscientes de nuestra vulnerabilidad: el previsible aumento en el nivel del mar y la acidez y el ascenso de la temperatura, van a afectar a los ecosistemas costeros y marinos, las actividades económicas, las comunidades costeras y a generar consecuencias críticas para la salud pública.

El papel clave de los océanos en el calentamiento global y los fenómenos climáticos adversos requiere que profundicemos con rotundidad en nuestra comprensión del comportamiento de los océanos y su relación con la atmósfera y la tierra, para predecir y mitigar de manera efectiva tales fenómenos naturales. 

Por ello desde el gobierno del Cabildo de Gran Canaria nos hemos fijado como prioridad el impulso de todas las iniciativas relacionadas con la economía azul, en estrecha colaboración con las entidades investigadoras y los agentes económicos. Somos conscientes de que esta orientación es cada día más importante, en la medida que los océanos, los mares y las zonas costeras forman un componente integrado y esencial del ecosistema de la Tierra. 

Tal y como aseguraba al principio del artículo, este impulso es posible por la existencia de la propia Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, de la Facultad de Ciencias del Mar y de otras entidades punteras que están radicadas en nuestra isla y más concretamente en el Puerto de Taliarte, un polo de desarrollo azul que está impulsando el Cabildo grancanario con una inversión de más de 14 millones de euros. Me refiero al Banco Español de Algas, el Instituto Universitario de Investigación en Acuicultura Sostenible y Ecosistemas Marinos (ECOAQUA), el Instituto Universitario de Oceanografía y Cambio Global o la Plataforma Oceánica de Canarias…

Y este impulso se centra en políticas reales, con inversión pública potente y con iniciativas muy prometedoras en marcha, además de la del Puerto de Taliarte. El Cabildo de Gran Canaria y el Ministerio de Ciencia e Innovación establecieron en 2017 el “Programa experimental e integral de actividades de I+D+i ligadas a la explotación de los recursos marinos insulares”, que cuenta con un presupuesto de 10,5 millones de euros con horizonte temporal en 2023 y que nace con el objetivo de fomentar el desarrollo económico y social basado en áreas relacionadas con los recursos marinos de Gran Canaria. 

Esta iniciativa ha permitido desarrollar diferentes líneas de actuación, como inversiones en infraestructuras y equipamientos de entidades tecnológicas, financiación de proyectos de investigación aplicada y desarrollo tecnológico y experimentación o contratación de personal altamente especializado y jóvenes investigadores/as para el desarrollo de proyectos de I+D+i. 

Estamos hablando de ámbitos tan importantes como la búsqueda de soluciones innovadoras para la desalación de agua de mar, incubadoras de alta tecnología marina y acuicultura o programas formativos en materia de energía eólica marina que, además, han permitido la contratación de jóvenes investigadores/as y que también ejercen como potente sector de atracción de inversiones privadas innovadoras. 

Tenemos la oportunidad de desarrollar una economía azul sostenible y Gran Canaria puede y debe ser un laboratorio ideal para demostrar que no hay transición verde sin economía azul. Eso es lo que estamos intentando demostrar  y el legado que queremos dejar a las generaciones futuras.

Y sin duda en este momento de singular relevancia, los 40 años de la Facultad de Ciencias del Mar, su conocimiento, investigación, sus expertos y su experiencia, son un pilar fundamental. Estoy convencido de que la colaboración entre instituciones públicas, con la participación de entidades privadas como el Clúster Marítimo y empresas o actividades tradicionales ligadas a la economía azul, va a ser un ejemplo que va a posicionar a Gran Canaria como una referencia internacional en la protección de su océano y el desarrollo sostenible vinculado al mar. Conseguir la declaración como Parque Nacional de Guguy con 7.000 hectáreas marinas va a contruibuir, y mucho, también a hacerlo posible.   

Manuel Alemán y la psicología del pueblo canario

Hace quince días presentamos en el patio del Cabildo de Gran Canaria la reedición del libro “Psicología del Hombre Canario”, del profesor, investigador, sacerdote y humanista grancanario Manuel Alemán Álamo. La mejor prueba de la oportunidad de la nueva publicación y de la vigencia de su pensamiento fue la respuesta ciudadana que obtuvo la convocatoria.  El lleno de  la sala  reveló la emoción y la complicidad que la iniciativa concitaba.

Desde que tomamos la decisión de colaborar con el Instituto Psicosocial Manuel Alemán para facilitar la nueva publicación, hay dos cuestiones básicas que nos decidieron a apoyarlo decididamente. Sobre esas claves quiero reflexionar y compartirlas con ustedes en el artículo de esta semana.

En primer lugar, creo que debemos preguntarnos por la actualidad y la utilidad del pensamiento de Manuel Alemán en estos momentos tan convulsos, a pesar de que han pasado 40 años desde su primera publicación y 30 años de su fallecimiento. Y en segundo lugar, entiendo que es necesario el debate sobre si hemos actualizado y complementado suficientemente la gran contribución del profesor, con las nuevas miradas de la Psicología social, la Sociología, la Antropología cultural, la Historia, la Política, la Lingüística o la Etnografía, entre otras ciencias.

La gran aportación de Manuel Alemán fue justificar y confirmar que el pueblo canario tiene una cultura singular, que conformamos una sociedad con caracteres propios que nacen de nuestra geografía, de nuestra historia y de nuestra cultura diferenciada. Sostiene que la forma de ser isleña que nos define encierra enormes riquezas y algunas debilidades que tienen orígenes psicosociales y sociopolíticos reconocibles y que se pueden transformar.

Las posibilidades de análisis de la obra central de Manuel Alemán y de sus intervenciones públicas posteriores son inmensas y no se pueden concentrar en la extensión de un artículo, ojalá reconstruyamos pronto un espacio de debate y creación donde poder continuar un legado decisivo para el autogobierno de nuestro pueblo. Pero más allá de esta posibilidad sí es posible seleccionar aquellas ideas que me parecen más sugestivas y que están preñadas de futuro y de energía transformadora.

De su formación como psicólogo y de su experiencia educadora extrajo la formación psicoanalítica suficiente como para definirnos como sociedad sin padre. Esa quiebra y carencia  afectiva tuvo efectos en nuestra peculiar forma de afrontar las dificultades y en esa especie de melancolía que inunda gran parte de nuestra forma de encarar los retos o las dificultades de la vida, tanto a nivel colectivo como individual.

Esta ausencia la conecta el intelectual de Agaete con la experiencia de expropiación que gran parte de nuestra gente interioriza por la forma brutal en que han sido despojados tras la conquista de su cultura, sus tierras, sus costumbres y sus valores. Las nuevas situaciones sociales, económicas y políticas que se vivieron en los siglos posteriores supusieron una experiencia de exclusión y de subordinación que conformó la forma de pensar, sentir y relacionarse de las personas de nuestra tierra. En definitiva, imprimió una psicología al hombre y a la mujer canaria. Muchas de estas consecuencias perviven entre nosotros aún hoy y nos condicionan en las conductas colectivas.

La población de Canarias ha sabido recrear, reelaborar y fusionar todas las influencias recibidas a lo largo de la historia para construir una cultura propia que nos identifica y cuyo contenido llamamos canariedad. Esa peculiar forma de hablar, de sentir emociones y sentimientos que nos aúnan, de relacionarnos con la tierra y el mar que nos abrazan,  de expresarnos en la literatura de Viera y Clavijo o Agustín Millares o de vibrar con nuestro folklore son señas de esa identidad que Manuel Alemán realza.

Esa historia de siglos nos hizo contradictorios. La dureza de las condiciones de vida, la imposición de los poderes foráneos, la exclusión de los puestos de dirección o gobierno, la falta de oportunidades para la promoción personal o cultural generaron a la vez reacciones de frustración y resignación pero también personalidades resistentes y emprendedoras que se sobrepusieron a las durísimas condiciones de vida.

Nuestro pueblo, nuestros mayores, sin embargo, no cayeron en el fatalismo y la desintegración. La experiencia de comunión con la naturaleza, con el medio natural que nos acoge y que se percibe como excepcional y sagrado marca una impronta que mantenemos hasta hoy. Las expresiones de alegría y celebración que estamos viviendo tras la declaración por la Unesco de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria como Patrimonio de la Humanidad tiene que ver con esta forma de identificación con nuestro territorio que afortunadamente pervive.

Este conjunto de influencias, de experiencias y de capital cultural nos aglutina y nos conforma como pueblo. Pero Manuel Alemán descubre y nos interpela cuando afirma que  tenemos una “conciencia neblinada” de esta identidad y de sus orígenes. Es lo que nos ocurre cuando atravesamos la carretera bajando a Tejeda y la niebla no nos deja ver el Nublo, aunque estemos seguros de que está detrás de esa bruma. Esa conciencia oscurecida nos impide, o al menos nos dificulta, estar seguros, confiados y orgullosos de una riqueza que nos hace únicos y capaces de compartirla con el mundo como un gran valor.

Para avanzar en las duras condiciones económicas y sociales del momento me parece muy importante sacar enseñanzas y proyectar la luz que Manuel Alemán encendió hace cuatro décadas y que nos sigue siendo de enorme utilidad. Ni quiero ni puedo agotar todas las consecuencias que se pueden extraer. Ya decía que debemos ser capaces de generar un debate colectivo para continuar y actualizar la gran aportación que nos legó el gran humanista. Pero hay algunas conclusiones que me parecen evidentes y que trato de sintetizar.

La historia nos ha enseñado que las grandes soluciones a nuestros problemas nunca vienen de fuera. Pretendieron crear en nosotros un sentimiento de minusvaloración que afortunadamente muchas veces sorteamos  y nos impulsó a tomar grandes decisiones que afianzan nuestra confianza colectiva y que definen una singularidad sentida y defendida: me refiero a la defensa del fuero económico, social y político que reivindicamos desde la conquista, pasando por los puertos francos, la creación de los Cabildos, el REF, el Estatuto de Autonomía o la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Hoy estamos siendo pioneros en la lucha contra el cambio climático y avanzamos hacia la ecoisla. Debemos conjuntar nuestros esfuerzos para aprovechar las enormes posibilidades que nuestra tierra nos ofrece para esa transición urgente.

Frente al mensaje de la globalización, generadora de una dependencia brutal  de las grandes potencias mundiales y causa directa del incremento de las desigualdades poniéndonos además contra las cuerdas ante la pandemia y  las crisis energética  y alimentaria provocadas por la guerra de Rusia contra Ucrania, aparece cada vez más clara la necesidad de defender conceptos integrales como los de las soberanías energética y alimentaria, seguridad hídrica, desarrollo tecnológico…

Como escribió Carlos Fuentes, no hay globalidad que valga sin localidad que sirva. Nos lo decía Manuel Alemán cada día. Es lo que hemos propugnado siempre. Las mayores cotas de autogobierno para defender la justicia social y la igualdad, la ruptura de la dependencia del exterior para alimentarnos, generar energía, diversificar nuestra economía y defender nuestras singularidades sin imposiciones. No renunciemos nunca a nuestras capacidades para conseguir aquello que anhelamos.

Nuestro carácter isleño y la canariedad que impregna nuestra cultura, aportan energía para resolver las situaciones que la lejanía y la insularidad determinan en forma de desigualdades y frenos a nuestro desarrollo social y económico. Esa cultura adaptada a nuestra realidad, dialoga y se abre al mundo, pero conservando nuestra idiosincrasia y la mirada atlántica e insular que protagonizaron Tomás Morales, Pedro Lezcano o Manolo Padorno en la literatura o Néstor Martín, Manolo Millares o Antonio Padrón en la plástica. La cultura es con nuestra naturaleza, la gran riqueza que Manuel Alemán nos anima a recrear y difundir permanentemente.

Y su obra no se puede entender sin la reclamación de una educación liberadora, generalizada e igualitaria. Antes que nada, nuestro autor fue un educador excelente y sabía en carne propia que la libertad, en su expresión más amplia, solo podía venir de una educación que abriera las ventanas, ahuyentara las nieblas y aportara luz sobre una historia que debía conocerse para pasar a ser un pueblo protagonista y no subordinado.

En buena hora hemos podido reeditar el libro de Manuel Alemán para extender su conocimiento a nuevas generaciones y mantener vivo un debate decisivo para el desarrollo democrático y autocentrado de Canarias. Los animo a releerlo o a sumergirse en sus páginas por primera vez. Es la mejor manera de no permanecer indiferentes ante lo que nos está pasando.

Un pacto de rentas

A pesar de los buenos datos de empleo, los mejores desde 2008, y de que en Canarias la recuperación del turismo está alcanzando cifras mejores que las anteriores a la pandemia, existe bastante incertidumbre y pesimismo sobre las previsiones económicas. Esto ocurre, básicamente, como consecuencia de la inflación que en junio alcanzó un 10,2%, la cifra más alta desde 1985. Esta subida generalizada de los precios tiene dos causas fundamentales: los problemas de suministro globales – producto del aumento brusco de la demanda tras el parón de la pandemia- y la invasión de Rusia en Ucrania, que ha generado un alza de precios de carburantes, cereales y otras materias primas fundamentales.

En principio son causas puntuales que no deberían provocar que la inflación se instalara permanentemente entre nosotros. Ahora bien, la persistencia de la situación en Ucrania así como la respuesta de Rusia frente a las sanciones, pueden provocar que la subida generalizada  de los precios se vuelva permanente, y para evitar esto se está empezando a hablar de un pacto de rentas.

La inflación es un problema económico muy grave. Perjudica más a quienes menos tienen, y más en este caso en el que está subiendo el precio de suministros de los que no se puede prescindir (electricidad, gas) o cuya reducción es casi imposible (alimentos básicos como el pan o el aceite, productos frescos, etc.). Esto hace que las personas con menos recursos puedan comprar menos con el dinero  del que disponen. Igualmente penaliza el ahorro, especialmente el de los pequeños ahorradores, reduciendo el valor del dinero que tienen guardado. La lista de efectos económicos adversos es muy larga.

Si en la actual situación subimos todo (sueldos, pensiones, beneficios empresariales,etc.) al nivel que marca la inflación (10% en estos momentos), generaremos un círculo vicioso o un efecto “bola de nieve” que hará que la inflación sea cada vez mayor hasta que se vuelva incontrolable. Por este motivo se habla de un “pacto de rentas”, es decir, que los costes de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, se repartan de manera equitativa entre los agentes económicos, manteniéndose los empleos y moderándose la subida de los salarios que tendrán que incrementarse ligeramente y también atemperándose el incremento de los precios y, por tanto, los márgenes de ganancia de las empresas.

La mejor manera de llevar a cabo el pacto de rentas es a través de un gran acuerdo a varios años vista, en el que todos los agentes se comprometan a repartir de manera equitativa los costes. Ahora bien, para la realización de ese pacto de rentas hay que partir de la realidad de que España es uno de los países más desiguales de Europa y Canarias una de las comunidades con más pobreza y desigualdad de toda España.

Según el Índice de Gini, un indicador del nivel de equidad en la distribución de la renta de los países, España es el quinto país más desigual de toda la UE, solo superado por Rumanía, Letonia, Lituania y Bulgaria. Según un estudio del Observatorio Social de La Caixa, España fue el territorio de la UE donde más cayeron las rentas del 10% más pobre respecto al 10% más rico durante la crisis de 2008.

En este contexto, Canarias se sitúa como la segunda comunidad con más desigualdad de España. Según el Informe de la Fundación FOESSA de Cáritas Española, la exclusión se ha ensanchado en las islas como consecuencia fundamentalmente de la pandemia, provocando que el 29,1% de los habitantes de la comunidad autónoma, algo más de 630.000 personas, se encuentren en una situación de “desventaja importante”. Asimismo durante la pandemia Canarias fue, junto con Baleares, la comunidad en la que más creció la desigualdad salarial.

Por todos estos motivos el pacto de rentas no puede convertirse en una excusa para volver a aumentar la desigualdad. Esta misma semana la Ministra de Trabajo Yolanda Díaz, citando datos de un informe de Comisiones Obreras, explicaba que el 83% del incremento de los precios se debe al aumento de los beneficios empresariales, de más de 65.000 millones este año, mientras que los salarios prácticamente no crecen, tan solo un 1,33%.

Además, cuando hablamos de beneficios empresariales no lo hacemos sobre los de las pequeñas y medianas empresas en las que solemos hacer nuestras compras cotidianas (fruterías, cafeterías, ferreterías, pequeñas empresas de servicios…) sino de grandes corporaciones, en especial las grandes empresas eléctricas y la banca que se pueden  beneficiar de la subida de tipos de interés.

En el debate del Estado de la Nación de esta misma semana el presidente Pedro Sánchez anunciaba impuestos extraordinarios tanto para la banca como para los llamados “beneficios caídos del cielo” de las compañías eléctricas. Es un buen primer paso para buscar una salida equitativa a la actual situación y no repetir los errores de la crisis de 2008, que disparó la desigualdad.

Para evitar tanto una espiral inflacionista como un aumento de la ya de por sí elevadísima desigualdad, las grandes corporaciones (alguna de las cuales se benefician de la actual situación) tienen que limitar sus márgenes de beneficios empresariales, se tiene que producir un aumento de los salarios, en especial de  los más bajos y se debe afrontar una reforma fiscal que haga nuestro sistema más progresivo y nuestro Estado del Bienestar más eficiente.

La recuperación del turismo en Canarias también tiene que traducirse en un aumento del empleo y en una mejora de los salarios. No es solo una cuestión de justicia social, sino una condición indispensble para la prosperidad y el desarrollo sostenible. La desigualdad es un problema que lastra a la propia democracia y que se encuentra incluso en la base de la polarización política y el auge del populismo de extrema derecha.

Tres años de Patrimonio Mundial

El pasado sábado 2 de julio celebramos en Artenara  un encuentro popular con motivo del tercer aniversario de la declaración de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Era una asignatura pendiente el encontrarnos en la cumbre de Gran Canaria para celebrar una de las conquistas más importantes de su historia. 

Sin duda es uno de los logros más relevantes de esta isla haber conseguido que la comunidad internacional reconociera los extraordinarios valores de estas montañas y que hoy estén en el mismo nivel que las pirámides de Egipto, la isla de Pascua, Altamira, Atapuerca, Machu Pichu, las mejores catedrales y los mejores conjuntos históricos del planeta. 

Y ese extraordinario logro ha sido gracias a la gente que habita ese territorio y a sus antepasados, a quienes desde tiempo inmemorial horadaron la roca para vivir, construyeron graneros en lugares inaccesibles, enterraron a sus muertos para hacerlos inmortales en los lugares más escarpados de esta sierra, sacaron frutos en las laderas más empinadas. Y en los fondos de barrancos aprovecharon el agua con ingeniosos sistemas de captación, canalización y almacenamiento como esos impresionantes albercones que descubrimos en este paisaje, organizaron sus vueltas de ganado para tener un exquisito y sufrido recurso siglo a siglo, mantuvieron el viejo oficio de convertir el barro en útiles recipientes con la simple tecnología de sus manos.

Pero no sólo hicieron estos espectaculares poblados, esas encaramadas veredas, sino que crearon entre esas montañas, el mundo de sus creencias. Y en muchas de ellas sentimos aún  sus ritos, cantos y plegarias que como un eco corren por los barrancos hasta las tierras bajas y se elevan hasta el cielo, en almogarenes y santuarios: en el Bentayga, Acusa, Risco Chapí o Risco Caído, donde el preciso conocimiento del cielo y del movimiento de los astros organizaba su tiempo, el de la siembra, el de los partos y el de la oración. Pero  lo más grande, lo más que asombró al mundo, es que siguen vivas aún muchas de esas cosas que formaron parte de la existencia diaria de sus antepasados. 

No quedó el habla pero sí su lengua en muchos de los nombres de estos lugares, en plantas, costumbres, animales y creencias. Quedaron esas rutas que el ganado y los pastores han seguido hasta ahora, quedó el oficio de excavar cuevas para vivir y quedaron cientos de familias que viven o usan sus cuevas hoy, quedó la mano de Mari que ha de multiplicarse en otras manos, quedaron las señas del tiempo como nos contaba Juan Cubas… 

 Quedaron profundas y escondidas creencias hasta hace poco como las de Zaragocita, quedó el oficio de hacer un buen gofio, como el de Marquitos en la Culata. Y quedó el convencimiento de que todo esto vale la pena conservarlo y sobre todo que es necesario impulsar nuevos proyectos para empujar a la gente joven, como los que proponía, con un enorme ímpetu, Miguel Medina, tristemente fallecido y que forma parte ya de la memoria de estas Montañas Sagradas… 

Quiero recordar a tanta gente que ha hecho posible este logro, como a Pedro Melián que se atrevió a traspasar esa joya de la cultura que era su pajero al Cabildo para cautivar al mundo, prolongarla e investigarla. A Juan Cubas por entregarnos como un tesoro la Cueva de la Paja, a Bonifacio, a Leonardo y a tanta gente que cortocircuitaron su herencia para entregársela a este pueblo.

La declaración de Patrimonio Mundial es fundamentalmente un compromiso adquirido. En primer lugar del Cabildo, como institución responsable de su gestión y de su buen andar, también de los ayuntamientos, que siempre han estado en primera línea apoyando la actuación, con una constante ayuda para sacar adelante actuaciones y promover la difusión de estos valores y, desde luego, de la sociedad en su conjunto.. 

Es de destacar el compromiso de emprendedores y emprendedoras, como la asociación EDARTE, por generar riqueza en estas cumbres, de movimientos vecinales, como los de Juncalillo, el Tablado y La Poza que han mancomunado sus esfuerzo o de colectivos y asociaciones culturales, ambientales, deportivas, religiosas y educativas que aportan su inestimable granito de arena de barranco a este proyecto.

Y en este sentido, quisiera detenerme en un hecho clave para garantizar el futuro de este paisaje cultural: sin las personas esta riqueza no tiene futuro. Podemos quedarnos con la postal del paisaje pero habremos perdido el alma, la fuerza de esta cultura. Si apenas quedan 11 niños y niñas en el colegio de Artenara, una tarea de primer orden ahora es hacer que crezca la población y que se pueblen estas tierras. 

Y para ello estamos haciendo esfuerzos desde el Cabildo de Gran Canaria.  En estos  tres últimos años hemos invertido  unos 12 millones de euros para  el Patrimonio Mundial. Sólo en Risco Caído, para sostener las cuevas principales, recuperarlas y restaurarlas – como la Cueva de la Paja – investigarlas o monitorizarlas, se ha invertido un millón ciento sesenta mil euros, a lo que habrá que sumar el proyecto en marcha de recuperación paisajística de todo el entorno de Risco Caído de aproximadamente un millón cuatrocientos mil euros. La extraordinaria réplica que hay en el Centro de Artenara  y que alivia la presión sobre el yacimiento original, tuvo una inversión de unos 350.000  euros, realizado por una de las mejoras empresas del planeta en este tipo de trabajos. 

En Tejeda hemos invertido más de 425.000 euros en la mejora del barrio de Cuevas del Rey, unos 300.000 euros en la modernización y mejora del Centro del Bentayga y unos 480.000 euros en el acondicionamiento del Centro de Gestión de Tejeda, además de otros proyectos en marcha como la recuperación de Degollada Becerra para nuevo Centro de Interpretación y usos multifuncionales, previsto en unos 500.000 euros, o el proyecto de rehabilitación de la antigua escuela de Barranco Hondo en el municipio de Gáldar, por  236.000 euros. 

Distintas acciones desarrolladas por otras áreas complementan este paquete de acciones directas en este Paisaje Cultural. La Cumbre Vive, dotado con mas de 8 millones de euros, complementa estas actuaciones con propuestas ligadas al desarrollo comercial, sector primario, aguas, carreteras, turismo, ocio, infraestructuras y equipamientos básicos, depuradoras naturales…

Además, a partir del próximo año queremos que una parte del equipo del Instituto que hemos creado para la gestión integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera  esté de manera permanente en el territorio, en el Centro de Gestión de Tejeda y también en los distintos Centros de Interpretación. No queremos ni debemos gestionar este espacio desde lejos, sino estar cerca de las personas que lo habitan y  poner a disposición de la cumbre los recursos materiales, técnicos y humanos necesarios.

Tal y como dije al inicio del artículo era una asignatura pendiente compartir con los habitantes del territorio este logro de manera presencial, con los abrazos, con el reencuentro con la música y la alegría, con la juventud, tal y como finalmente hemos podido hacer. Este Cabildo y las personas que trabajan en este proyecto, que incluye a la Reserva de la Biosfera, están comprometidas con el Paisaje Cultural, con el proyecto y con la población y seguiremos trabajando como  hasta ahora para seguir haciendo posible esto que un día fue un sueño y hoy es una realidad.

La ola conservadora que nos viene

Es evidente que las elecciones andaluzas, por la inesperada contundencia de la victoria del Partido Popular que consiguió una mayoría holgada,  tienen una importante trascendencia más allá de Andalucía. Aunque no se deban extrapolar los resultados al conjunto de España (el PSOE andaluz lleva casi tres lustros perdiendo apoyo electoral y acusando el desgaste de tantos años de gobierno), el resultado sí apunta algunas claves que deben hacer reflexionar al conjunto de las fuerzas progresistas y más específicamente a las fuerzas nacionalistas canarias.

Parece claro que, para obtener una mayoría absoluta tan holgada, el PP tuvo que quedarse con todo el espacio político que dejó Ciudadanos (que en Andalucía era muy amplio), frenar la fuga de votos hacia Vox y  también obtener trasvase de votos desde el PSOE. Ya empiezan a llegar algunos datos y estudios postelectorales que vienen a demostrar dos cosas: que la abstención fue mucho mayor en el 10% de los barrios más pobres (donde apenas votó el 42% del electorado) y que, además, muchos barrios tradicionalmente de izquierdas se derechizaron.

Más allá de las lecturas estrictamente andaluzas, todas las encuestas parecen demostrar que el ciclo de cambio político que se inició en las elecciones de 2015, y se prolongó con altibajos en 2019, se está cerrando y que corremos el serio riesgo de que lo haga en clave conservadora o incluso reaccionaria. El electorado progresista está muy desmovilizado e incluso una parte (pequeña pero decisiva) está siendo seducida por la propuesta de “orden y seguridad” que vende Feijóo.

¿Qué está pasando para que una parte del electorado que en las últimas elecciones apostó por propuestas de cambio y democratización ahora vote en sentido contrario, o incluso no vote a pesar de la amenaza real de que se pueda conformar el gobierno más reaccionario de la democracia en España? ¿Qué podemos hacer desde el campo progresista?

En primer lugar, no podemos obviar que estamos ante uno de los momentos de mayor incertidumbre de la historia reciente. La concatenación de crisis (la gran recesión de 2008-2010, la pandemia y actualmente la crisis de suministros e inflación derivada de la postpandemia y la Guerra de Ucrania) ha provocado un encarecimiento de la vida casi inédito y un empeoramiento objetivo tanto de las condiciones de vida como de las perspectivas de futuro. En estos escenarios el electorado suele decidirse por aquellas opciones capaces de vender más estabilidad y certezas. Normalmente suelen ser las que están en el gobierno (así ha sido en Galicia, Castilla y León, Madrid o Andalucía) pero puede que no sea el caso de un Gobierno de España que genera mucho ruido por el enfrentamiento constante entre los socios y que tiene dificultades para vender su gestión, excesivamente timorata en lo social y con demasiados volantazos, cuando no comportándose como la derecha. Si a esto se le añade una oposición sin escrúpulos ganando la calle y una presión mediática/empresarial sin precedentes, la decisión del electorado puede variar.

Esta situación, unida al malestar generado por la dureza de las restricciones para controlar la pandemia (necesarias pero que dejaron un alto coste, especialmente en algunos sectores), puede estar generando un doble movimiento: por un lado, desafección de la ciudadanía más progresista y, por otro lado, un voto de castigo a Sánchez.

En este sentido la izquierda ha centrado sus campañas en promover el miedo a la extrema derecha (Vox). Un desacierto que le ha permitido a Feijóo hacer más creíble su propuesta de moderación a pesar de que sabemos que esa supuesta moderación significa recortes y privatizaciones de servicios públicos esenciales, rebajas de impuestos a las rentas altas, recentralización del Estado y desregulación de las relaciones laborales. El mismo modelo neoliberal de siempre.

Aunque la situación en Canarias es algo diferente -los gobiernos progresistas en los diversos niveles parecen gozar de una buena valoración ciudadana, el espacio electoral de VOX y Ciudadanos es bastante reducido, el PP lleva tiempo en crisis y la existencia de partidos nacionalistas e insularistas modifica profundamente las tendencias electorales estatales- sería una miopía política obviar que la correlación de fuerzas en el conjunto del Estado influye directamente en la posibilidad de realizar políticas progresistas en nuestra tierra.

Un Gobierno de España del PP, con mayoría absoluta o apoyado por Vox, sería catastrófico para los intereses de Canarias. Estamos en un momento clave de nuestra historia reciente. Tenemos que adaptarnos a los riesgos que produce el cambio climático y abordar de manera acelerada la transición energética como parte fundamental de la transición ecológica. Los fondos Next Generation, destinados a reparar los daños económicos y sociales inmediatos causados por la pandemia de coronavirus, son la mayor oportunidad en décadas para diversificar nuestra economía, crear empleo estable y de calidad y reducir de manera drástica el paro y la pobreza estructural que sufrimos en las islas.

Un gobierno de derechas pondría en cuestión los pasos que hemos dado hacia el desarrollo sostenible e integrador, amenazaría nuestro autogobierno (que hay que ampliar o mejorar), pondría la gestión de los fondos europeos en manos de los grandes poderes económicos, legislaría a favor de la oligarquía energética (como ya hizo el Ministro Soria con el “impuesto al sol”), nos haría perder los derechos laborales obtenidos con la última reforma o cuestionaría derechos fundamentales de las mujeres (como el aborto) y de las personas LGTBIQ+.

Frente a esta situación, desde el nacionalismo progresista no podemos mirar hacia otro lado porque cuestiona las bases de nuestro proyecto político. Autogobierno y democracia, transformación sostenible de nuestro modelo productivo, derechos, bienestar social, dependencia y cuidados, igualdad de género, protección del medio ambiente, apoyo a nuestra cultura, economías azul, verde y circular, seguridad hídrica, soberanía alimentaria y energética…

Nuestro proyecto político no debe contribuir de ninguna manera a facilitar una salida conservadora a la compleja situación actual. En estos tiempos de incertidumbre y desafección política tenemos que dar seguridad a los electores a través de nuestra acción política, enviando mensajes claros a nuestro electorado y  desentendernos de la ola reaccionaria que está avanzando tanto en España como a nivel internacional y que, de consolidarse, sin duda sería muy perjudicial para el futuro de Canarias.

El nacionalismo progresista tiene claro un proyecto de cambio y avance social, un proyecto de país para Canarias. Pero no conviene ignorar  que la decisión última está en manos de la ciudadanía. Y a ella me dirijo para sugerirle que reflexione seriamente sobre cuestiones de especial trascendencia: ¿es razonable creer que apoyar o votar a las fuerzas conservadoras o de ultraderecha abrirá la posibilidad de una salida solidaria y equitativa a las crisis que soportamos?, ¿creen de verdad que el PP o VOX  abordarán con seriedad una salida sostenible al cambio climático, defenderán decididamente las energías alternativas, mejorarán los salarios y condiciones de vida de los/as trabajadores/as o protegerán y ampliarán lo derechos de las mujeres y personas LGTBIQ+?, ¿creen en serio que bajar impuestos es la solución a la crisis?, si es así ¿con qué recursos mantendremos nuestro sistema de educación y sanidad públicas?… 

Por ello debemos seguir convenciendo como hasta ahora, con nuestra acción de gobierno apegada a los problemas cotidianos de la población, conectando con la sociedad civil, construyendo lazos comunitarios que refuercen el bien común y los valores democráticos… El reto de las  fuerzas nacionalistas progresistas para las próximas elecciones debería ser apostar claramente por ampliar su presencia política buscando alianzas electorales entre distintas opciones en Canarias y potenciando, desde la plena autonomía política, la coordinación con otras organizaciones progresistas del Estado español que defiendan otro modelo territorial más equilibrado y descentralizado. Hay mucho en juego y tenemos mucho que decir y hacer. Un futuro mejor para Canarias depende, en buena medida, de que seamos capaces de acertar en esta tarea.

Obras son amores

En el artículo de la semana pasada resumí la primera parte de mi intervención en el Debate sobre la Orientación General de la Política Insular del jueves 16 y viernes 17 de junio. En el texto ponía de relieve que, pese a las dificultades, los datos socioeconómicos de Gran Canaria estaban recuperando los niveles previos a la pandemia, e incluso a la crisis económica de 2008, y que la acción del Cabildo, tanto inversora como de ayudas sociales estaba siendo importante para esta recuperación.

En esta ocasión voy a profundizar un poco más en cuáles son esas inversiones, proyectos y medidas puestas en marcha en el último año y  que a nuestro juicio están ayudando a que la isla se recupere poco a poco de la crisis y nos permita mirar al futuro con cierta esperanza.

El primer gran logro de este mando fue alcanzar el objetivo que nos trazamos para hacer posible que la UNESCO declarara como Patrimonio Mundial al Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria. El Instituto para la Gestión Integrada de este y de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria avanza con paso decidido para proyectar estos extraordinarios valores de nuestra isla. Y se complementa su acción con la propuesta de La Cumbre Vive, que proporciona recursos para la protección del mundo rural.

Probablemente el principal hito de los últimos 12 meses ha sido que el gran proyecto de transición energética de la isla que es Salto de Chira ha recibido todas las autorizaciones medioambientales y administrativas y la declaración de interés público. El acuerdo concesional con Red Eléctrica de España ha permitido que las obras comenzaran el pasado mes de febrero y que estén preparadas todas las licitaciones para cumplir con las previsiones de una obra que coloca a Gran Canaria en la vanguardia de la descarbonización de toda Canarias. Agua, energía limpia, empleo, agricultura… para el futuro de la isla.

Este proyecto pone de manifiesto que estamos liderando en Canarias la transición energética y la adaptación y mitigación del cambio climático y, de hecho, hemos sido seleccionados con otras 117 ciudades y comunidades de Europa para su Misión de Adaptación al Cambio Climático. Un hito realmente histórico. Y no se trata solo de una cuestión medioambiental. Estamos hablando de generar empleos estables y de calidad, de diversificar nuestro modelo económico, aprovechar nuestros recursos propios y ser menos dependientes y más resistentes frente a futuras crisis.

Otro de los ejes clave para una transformación sostenible y justa socialmente es el plan sociosanitario, que avanza abriendo nuevos centros, adaptando otros y licitando proyectos emblemáticos como el del antiguo hospital psiquiátrico que recupera un edificio y un espacio protegido de esta isla y al que destinaremos 35 millones de euros.  Cumplimos con el reto de aumentar en 1500 las plazas sociosanitarias nuevas, en un esfuerzo que hacía décadas no realizaba este Cabildo. Es un esfuerzo que se traducirá en una adecuada atención a nuestros mayores y dependientes, en la generación de empleo y en el alivio de miles de cuidadoras que tienen que asumir, apenas sin ayuda, la atención de familiares.

Se han renovado infraestructuras decisivas para la recuperación económica de la isla como los polígonos industriales o las zonas comerciales abiertas, con una transformación valorada y reconocida por industriales y comerciantes y que supone una inversión de más de 24 millones para los dos espacios.

Se han incrementado los usuarios del transporte público en líneas insulares, en cantidades que nunca se habían dado antes, como efecto de la política de bonos a residentes, mayores y jóvenes. Esta medida ha tenido resultados muy positivos sobre la movilidad en la isla. Se ha incrementado el número de viajeros en un 15%. Ya tenemos más de 52 millones de viajeros al año y ha aumentado la recaudación en un 27% respecto a 2016.

El desarrollo de las inversiones del Consorcio Turístico de Maspalomas está contribuyendo a la modernización de infraestructuras públicas en el sur y otros lugares de la isla.  Complementan la inversión privada que ha crecido en cantidad y calidad. Más de 20 millones de inversión destinados a mejorar la imagen turística de la isla, siendo más competitivos y sostenibles.

En este contexto también quiero destacar, por su contribución a la revalorización de la zona turística más importante de Canarias, la apertura del Museo Etnográfico del Faro de Maspalomas, después de permanecer cerrado más de una década.

La marca Gran Canaria Me Gusta se ha consolidado como una seña de identidad de nuestra isla para fomentar y valorar la calidad de los productos agrícolas y ganaderos locales, productos kilómetro cero, con una aceptación social indiscutible. Al mismo tiempo está sirviendo para contribuir a una auténtica explosión de la buena gastronomía en Gran Canaria que recibe reconocimientos profesionales como nunca había sucedido.

Esto hubiese sido imposible sin una decidida política de impulso y apoyo al sector primario que ha incluido la aportación de más de 5 millones de euros en ayudas y subvenciones al sector para paliar los efectos de la COVID y que se ampliará con tres millones más. También el Programa Canal Social Sector Primario invierte cada año 3,5 millones de euros en la adquisición de más de 3.500 toneladas de producto fresco, excedentario de los agricultores y ganaderos con problemas en la comercialización de sus productos, para donarlos a las 6 principales ONG sociales de la isla. Este impulso ha permitido la puesta en marcha de 6 hectáreas de cultivo de forraje para alimento de animales, 85,9 hectáreas puestas en cultivo en 2021 por 107 agricultores o 17 hectáreas nuevas de viña, haciendo del sector vitivinícola de Gran Canaria el más pujante del archipiélago. Pero tenemos que seguir avanzando hacia la soberanía alimentaria, que permita una vida digna para los hombres y mujeres que habitan y trabajan el campo en la isla.

El Cabildo de Gran Canaria está estimulando una actividad cultural intensa, de calidad y descentralizada. El plan de apoyo al sector cultural, que lo ha pasado muy mal durante la pandemia, ha contribuido decisivamente a sostener una industria imprescindible. El gran proyecto de Museo de Bellas Artes MUBEA avanza y la intervención arquitectónica junto a la adquisición de obras nos anuncian una apertura que engrandecerá el patrimonio cultural de Gran Canaria.

Quiero destacar el incremento de producciones y de iniciativas cinematográficas que eligen a Gran Canaria porque las condiciones naturales, el apoyo institucional que reciben y las perspectivas que se abren con los nuevos platós atraen a esta isla a compañías del máximo nivel.

Un indicador de la contribución del Cabildo a la reactivación económica de la isla es la cantidad de iniciativas empresariales, de emprendimiento o de innovación que se están creando en el entorno de la Sociedad de Promoción de Gran Canaria y de Infecar. Economía azul, economía circular, internacionalización de nuestra economía, captación de inversiones… El número de empresas y de empleos con alto valor tecnológico es una buenísima noticia en la apuesta por la diversificación económica.

La aprobación o tramitación de más de cien patentes por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en colaboración con el Cabildo que está aportando la financiación necesaria,  habla del compromiso con la innovación tecnológica y por la sociedad del conocimiento. El cumplimiento del programa de Gran Canaria Isla Inteligente evidencia, en la misma dirección, que avanzamos creando sinergias con empresas e instituciones con las que compartimos prioridades.

En ese sentido progresa también la propuesta que defendemos para la declaración del Parque Nacional de Guguy,  que es posible gracias a un esfuerzo continuado por mejorar la conservación de nuestros espacios naturales protegidos, lo que nos ha convertido en una referencia en la realización de proyectos LIFE de la Unión Europea para la conservación de la biodiversidad.

Por supuesto no podemos olvidarnos de la necesidad de avanzar hacia una sociedad con igualdad de género y libre de violencias machistas y discriminación. Para ello contamos con el mayor presupuesto de Igualdad de género de la historia del Cabildo, que llega a la cantidad de 8 millones de euros en 2022.

Necesitaría mucho más espacio del que permite un artículo para continuar desgranando las acciones y logros del actual gobierno progresista del Cabildo de Gran Canaria: el proyecto RENOVAGUA de energías limpias para desalar y depurar, el puerto de Taliarte, las inversiones en todos los municipios, los ecoparques, las actuaciones en el paisaje… Esto es solo una muestra de las principales acciones implementadas, que pone de manifiesto una acción de gobierno basada en el trabajo y que desde la humildad reconoce que estamos en el camino correcto. Después de mucho tiempo Gran Canaria tiene un plan de transformación para solucionar los problemas estructurales de su modelo socioeconómico. Y ese plan de transformación cuenta con el apoyo de la mayoría de la ciudadanía y de las instituciones.

Sin autocomplacencia pero con esperanza

El jueves y el viernes pasado tuvo lugar en el Cabildo de Gran Canaria el Debate sobre la Orientación General de la Política Insular, una oportunidad para hacer un balance del estado de la isla y realizar una evaluación de la acción del actual gobierno progresista del Cabildo de Gran Canaria.  Celebramos este debate en un duro contexto. Cuando percibíamos los síntomas de recuperación económica tras la pandemia se produjo la injusta invasión de Rusia sobre Ucrania, que ha generado una situación de incertidumbre y brutal encarecimiento de las materias primas y suministros. La inflación galopante a nivel planetario  está minando el bienestar de la población y la competitividad de las empresas. 

Somos conscientes de que el Cabildo en solitario no puede hacer frente a todas estas amenazas. Así que el objetivo es valorar nuestro trabajo para precisar si las grandes líneas políticas del Gobierno de la isla están siendo eficaces y, sobre todo, para destacar propuestas que nos permitan llegar a 2023 completando los compromisos que asumimos en nuestro programa y respondiendo a las demandas urgentes que expresa la ciudadanía de Gran Canaria.

Durante el debate intenté contestar a cuatro preguntas fundamentales: ¿Cuáles son los datos sociales y económicos más relevantes de Gran Canaria? ¿Qué políticas nucleares distinguen a este gobierno de progreso? ¿Estamos avanzando hacia el modelo de isla ecosocial y sostenible que define nuestra acción de gobierno? ¿Contribuye el Cabildo de Gran Canaria a generar esperanza y a favorecer la resistencia de nuestra gente en estos momentos difíciles?

A estas preguntas quiero responder con datos. Con estadísticas oficiales que resulten concluyentes para el conjunto de la ciudadanía. Y con esos datos alcanzamos tres conclusiones claras: Gran Canaria está resistiendo estas dificultades y recuperando con determinación los indicadores anteriores a la pandemia. Las políticas del Cabildo de Gran Canaria están centradas en apoyar a las personas y sectores más vulnerables ofreciendo recursos y dinamizando la inversión. Mantenemos los compromisos de nuestro programa de gobierno y contribuimos al avance de la isla y a generar un futuro atractivo e ilusionante.

Gran Canaria cierra el año 2021 con un récord de ocupación de la serie histórica. Se ha producido un crecimiento del empleo en el último año del 16.5%.  Nuestra isla recupera el nivel de ocupación de antes de la pandemia con mayor vigor que el resto de islas gracias, en gran medida, al comportamiento de la población ocupada femenina. El crecimiento que se ha producido en Gran Canaria entre 2020/2021 es de un 20.7%  en mujeres y un 12.8% en hombres.

Al cierre de 2021 se obtiene el mejor resultado desde 2007 en creación de empleo, según la Encuesta de Población Activa. La tasa de paro al cierre de 2021 se reduce al 17.4%. No hay triunfalismo, no nos conformamos, pero hay un avance indiscutible. Se confirma de esta manera el liderazgo regional de Gran Canaria en la activación del empleo: 1 de cada 4 grancanarios/as abandona la situación de desempleo. El paro registrado cae un 25.3% en el interanual de mayo de 2021 a mayo de 2022. Se constata la  consolidación de un mayor dinamismo en la creación de empleo femenino al reducirse en 10 puntos (de 28.6% a 18.5%) frente al masculino, que cae un 6.5%.

Durante los 5 primeros meses de 2022 se sigue creando empleo neto en nuestra isla. En mayo de 2022 se alcanza la cifra más baja de paro registrado desde septiembre de 2008. Se crean 3.300 empleos nuevos en lo que va de año y 82.500 desempleados registrados. Esta cifra nos habla de una realidad continuada y no de una situación aislada.

De la misma manera, Gran Canaria registra datos históricos de afiliación a la Seguridad Social. Superamos el nivel de afiliación prepandemia. Cerramos 2021 con 339.500 personas afiliadas, con un crecimiento del 5.2%. Durante 2022 se siguen generando nuevas afiliaciones mes a mes, 5.300 nuevas afiliaciones desde enero de 2022. Se ha producido un crecimiento del 7.3% en el interanual  de abril de 2021 a abril de 2022. Y la tarea del Cabildo tiene que seguir siendo la de insistir en acciones de incentivación, de refuerzo y de  acompañamiento con las inversiones y las políticas de sostenibilidad y desarrollo social que están contribuyendo a la reactivación.

Y este proceso seguro de recuperación lo estamos haciendo de la mano de todos los sectores y los distintos agentes sociales. Colaborando con las organizaciones sindicales y empresariales, con la Cámara de Comercio, con las asociaciones de pequeñas y medianas empresas, con los autónomos. Y no es solo una percepción del Cabildo, los indicadores de confianza empresarial han crecido un 22% durante 2022, situándose al mismo nivel que al principio de 2020.

Cualquier análisis socioeconómico en nuestra isla tiene que contar con la evaluación del sector turístico. Todos los informes nos hablan de una recuperación sólida de las cifras de llegada de turistas a la Isla durante 2021. El crecimiento durante 2021 ha sido  del 34.8% según FRONTUR  y del 38.6% según AENA. Y la mirada esperanzada que quiero compartir con ustedes se refuerza porque no hablamos de una serie histórica que se haya detenido. Al contrario, durante 2022 comprobamos un comportamiento más vigoroso. En estos últimos meses la economía turística insular se acerca a los niveles prepandemia. En lo que va de 2022 se multiplican por siete las entradas de turistas sobre el mismo periodo de 2021.

La información sobre el turismo no puede reducirse a datos absolutos. Y en un análisis más detallado comprobamos la creciente diversificación de los mercados emisores y la fortaleza del mercado español. Mientras Gran Canaria aumenta en un 10.5%  de turistas peninsulares en alojamiento turístico en 2022, otras islas que son punteras en este mercado retroceden, un 14.2%, en comparación con 2019.                                            

Hay más señales de la recuperación turística. Gran Canaria se acerca a la facturación del primer trimestre de 2019 y lidera el gasto medio por turista y día. Solo estamos un 4.9% por debajo del primer trimestre de 2019. También el gasto medio crece un 25% y supera en 17% la media de Canarias. La recuperación de la oferta en el sector hotelero se acerca a la oferta prepandemia (no así en el sector extrahotelero).  

Se recuperan también significativamente las cifras de pasajeros que han entrado por vía aérea y la llegada de turistas. Apenas hace tres meses vivíamos en una gran incertidumbre. Todavía no han terminado las dificultades de desplazamiento y se han agravado las condiciones económicas de los países emisores  y aún así, frente al mismo periodo de 2019, hoy la isla queda sólo un 18% por debajo en la cifra de pasajeros llegados por vía aérea. Nadie hubiese creído en estos datos hace muy poco tiempo. Hablan de las potencialidades de la isla y de que muchas cosas se han hecho bien durante este tiempo duro de crisis sanitaria y socioeconómica.

Por otra parte, la actividad portuaria reflejada en el tráfico de carga marítima y avituallamiento  mantiene su solidez y crece en periodos de pandemia y se afianza el efecto ‘Puerto seguro’. La comparativa al cierre entre 2021 y el cierre de 2020 supone un aumento de 10.2% en tonelaje y de  14% en TEUS-contenedores de carga. Gran Canaria se mantiene como la principal puerta de entrada marítima a toda Canarias y como único puerto de tránsito y servicios de escala global de toda Canarias. Esta isla concentra el 94% de los tránsitos de Canarias, 95% si atendemos al tonelaje, con cifras de 2021.

Con esta realidad creo que está justificado el afirmar que tenemos razones para la esperanza. Es tiempo de agradecer el civismo, la tenacidad y la resiliencia del pueblo grancanario, principal artífice de esta recuperación. Hay motivos para insistir en los objetivos y en las acciones que estamos impulsando desde el Cabildo de Gran Canaria. Tenemos que perseverar en la conjunción de esfuerzos con las administraciones, con los sectores sociales, con la sociedad civil organizada, con los hombres y mujeres de esta isla.

Y con la misma fuerza afirmo que tenemos que huir de la autocomplacencia. Hay mucha gente pasándolo mal como para cantar victoria sin que hagamos todo lo imposible por incluirla en este proceso de recuperación de derechos. Pero, al mismo tiempo, lo logrado nos anima a seguir en esta apuesta de inclusión del conjunto de la ciudadanía. Teníamos una sociedad desigual y esta triple crisis ha acentuado esas divisiones. El Cabildo ha priorizado esta lucha social, pero no hemos llegado todavía a todas las personas. Ese es el futuro que tenemos que ir ganando cada día. Que no haya ninguna grancanaria o grancanario que no pueda disfrutar de su tierra con todos los derechos y con toda la dignidad.

Gran Canaria está recuperándose de los efectos de dos años de paralización, acercándose o mejorando incluso los datos anteriores a la pandemia y avanzando en los grandes objetivos de transformación en los que está comprometido nuestro gobierno. Y su Cabildo está teniendo una participación decisiva en los datos que acabo de compartir. No estaríamos mejorando sin la fuerte inyección inversora que el Cabildo está protagonizando y que funciona como tractor dinamizador de la economía. Casi 1.000 millones de inversión en los distintos planes y programas hablan de una apuesta decidida por la obra pública en tiempo de crisis y por la creación de empleo. Y además se han multiplicado los recursos para ayudas a las emergencias sociales y a la movilidad pública, a las pymes, autónomos y sector primario, a la protección e incentivación de los servicios públicos…

Si algo se  ha venido a poner de manifiesto en los últimos años es que, pese a las dificultades, vamos en la dirección adecuada. Que el proyecto al que llamamos ecoísla es más necesario que nunca. Necesitamos una isla más sostenible, más diversificada económicamente, con mayor bienestar social e igualdad. Necesitamos innovación y desarrollo autocentrado y ser menos dependientes del exterior en energía, en alimentos… Y es innegable que estamos dando importantes pasos en esa dirección. Porque hoy Gran Canaria y su gobierno insular tienen un proyecto de isla refrendado por los datos y un amplio apoyo social. Y vamos a seguir avanzando, sin autocomplacencia pero con esperanza.

El sector audiovisual y la recuperación económica

En los años 2020, 2021 y en lo que va de 2022, Gran Canaria ha sido sede de 322 proyectos audiovisuales. Se han llevado a cabo unas 100 producciones cinematográficas y 222 acciones publicitarias que, en total, han supuesto una inversión cercana a los 37 millones de euros. Y eso a pesar de estar en una pandemia en la que la movilidad internacional estaba limitada y de que muchos rodajes tuvieron que posponerse por motivos sanitarios.

Estos datos ponen de manifiesto el tremendo potencial económico que tiene el sector audiovisual y el papel clave que puede jugar en la diversificación de nuestro modelo económico. Se trata de una actividad económica idónea para las condiciones de Gran Canaria. Nuestra increíble variedad de paisajes, tanto urbanos como naturales, así como nuestra riqueza patrimonial nos hacen atractivos para casi cualquier tipo de rodaje.

Estamos ante un sector que no se ve afectado por las dificultades logísticas para la exportación que tiene Canarias por su lejanía respecto a sus principales mercados. Es una actividad que no es intensiva en el uso de materias primas, que tampoco consume territorio pero que, sin embargo, precisa de mucha mano de obra cualificada, así como de servicios y suministros (comida, carpintería, maquillaje, vestuarios, transportes) que tienen que ser contratados a proveedores locales.  Encaja a la perfección en una sociedad multicultural y en un territorio con buenas conexiones aéreas, seguro sanitaria y climáticamente, seguro también frente a los delitos…  y con una planta alojativa de primer nivel.

Todas estas características, unidas a los incentivos fiscales, han hecho que a pesar de la crisis y de la pandemia, el balance 2020-2021 haya sido muy positivo. Además, y teniendo en cuenta que los pronósticos para el 2022 son extraordinarios, la previsión  para este año es que se superen los 100 millones de inversión en la isla. Por otra parte, entre septiembre y octubre se inaugurarán los nuevos platós de cine, situados en INFECAR, que estarán disponibles para que se pueda rodar en ellos antes de final de año. Sin duda supondrán un salto sin precedentes para nuestro sector audiovisual y para posicionar a Gran Canaria a la vanguardia de Canarias y en un lugar destacado en el conjunto de España.

En la isla se rueda una media de 6 largometrajes al año, tanto estatales como internacionales. El sector de la publicidad también cuenta con datos relevantes  con un total de 222 producciones publicitarias. Entre otras, destacan las de la francesa Yves Saint Laurent, la marca de ropa nupcial Pronovias, la americana Urban Outfitters o la británica Pepe Jeans London.

Gran Canaria acogió asimismo un total de 24 programas de televisión, en su mayoría reality shows internacionales, convirtiéndose en un tipo de producción que ha logrado afianzarse en la isla. Por su parte, los rodajes internacionales de ficción televisiva también recogieron grandes títulos como The Witcher, Kamikaze o Jack Ryan.

En cuanto a los datos de 2022 ya hay cerrados ocho proyectos de filmación para este año. Merece destacarse la gran repercusión que ha tenido a nivel internacional la superproducción The Mother que se emitirá próximamente a través de Netflix.

Para hacer esto posible, la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC) y su Gran Canaria Film Commission juegan un papel clave al facilitar los rodajes y coordinar los esfuerzos de las distintas administraciones  y empresas locales.

No obstante, la atracción de proyectos nacionales e internacionales no nos puede hacer olvidar la importancia de seguir desarrollando una industria cinematográfica propia. Además de por su trascendencia e importe económico, tiene una importancia cultural trascendental. Somos una cultura insular pequeña, de un enorme valor pero poco conocida y si no somos capaces de contar nuestra propia historia, esta corre peligro de desaparecer.

En este sentido cabe destacar la extraordinaria película “La Piel del Volcán”, de Armando Ravelo, que presentó 18 candidaturas a los premios Goya y aunque no obtuvo ninguna nominación demostró la pujanza y la necesidad de hacer cine en Canarias, desde Canarias y sobre temas canarios. En 2019 se estrenó la adaptación cinematográfica de la novela de Alexis Ravelo “La Estrategia del Pequinés” que bajo la dirección de Elio Quiroga presentó 25 candidaturas a los Goya. También la película “Julie” de Alba González de Molina, recibió el Premio a la mejor ópera prima y la Biznaga a la mejor actriz secundaria (Silvia Maya) en la 19ª edición del Festival de Málaga. Son solo algunos ejemplos para reivindicar la existencia de cineastas canarios a los que hay que apoyar e impulsar.

Desde las áreas insulares de Desarrollo Económico y de Cultura se presta un apoyo considerable a los creadores locales. Para la promoción del sector audiovisual grancanario el Cabildo dispone de un espacio propio, el Centro Cultural Audiovisual, situado en Schamann. El presupuesto que se dedica a este apoyo supera los dos millones de euros y se destina a la promoción de documentales, formación audiovisual en municipios, subvenciones, etc.

Gran Canaria se ha convertido igualmente en los últimos años en un reclamo para la industria de la animación. Desde 2020 la producción de series de animación casi ha duplicado sus cifras, pasando de 9 a 14 series. Empresas como Ánima, Fortiche, Birdland o Koyi – de las más importantes del mundo-  han instalado sus sedes en la Isla, y desde aquí producen series como ‘Cleo y Cuquín’, ‘Shark Academy’, ‘Pocoyó’ o ‘Arcane’, para Netflix. Desde el Cabildo y su SPEGC se les facilita locales para la producción, formación para alumnado que después será contratado, apoyos en la gestión…

En este apartado juega un papel singular el Festival Animayo, que cumplió 17 años con una edición espectacular que recuperó la presencialidad tras la pandemia. Animayo es, sin duda, el gran escaparate de formación y empleo para la animación, un sector emergente pero con una potencia que crece exponencialmente. Es uno de los eventos del sector cinematográfico que más visibilidad da a nuestra isla y un festival único en Europa. Como colofón a su última edición recibió la comunicación de que se convertía en el primer y único festival en España en calificar a los Premios Óscar de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood para la categoría de animación, por lo que alcanza el hito de sumar dos calificaciones. Hasta ahora, el corto ganador del Mejor Cortometraje en Español, ‘Animación con Ñ’, en el Palmarés Oficial Animayo, obtenía un pase directo a la preselección de los Premios Óscar como Mejor Cortometraje de Animación, pero ahora también lo harán los ganadores del ‘Gran Premio del Jurado Internacional’.

En definitiva, el sector audiovisual, una de las industrias culturales más importantes del mundo, se está consolidando como un factor clave en la diversificación económica de Gran Canaria, situándose además como una opción laboral, formativa y cultural muy interesante para los y las jóvenes de Gran Canaria.

En Guguy crece la esperanza

Desde 2013 la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria ha venido ejecutando un proyecto de recuperación de los bosques del oeste de la isla, concretamente de los macizos montañosos de la Reserva Natural Especial de Güigüí, la llamaré en adelante Guguy pues es este el nombre original y tal y como es conocido el lugar por los habitantes de esta zona de la isla. Probablemente, cualquier persona que sepa del espacio del que hablo mostrará su sorpresa ya que, a pesar de la belleza del paraje, resulta difícil imaginárselo actualmente como una zona boscosa…

Este proyecto se denomina LIFE+ GUGUY y fue elegido en su día por la Comisión Europea, entre cientos de propuestas que se habían postulado, como uno de los 11 proyectos españoles merecedores de recibir financiación. Han pasado ya 9 años desde que iniciara su andadura y sin lugar a dudas nos ha dado una lección  que no podemos obviar y es que nuestra isla alberga una riqueza y potencialidad medioambientales realmente sorprendentes.

El paisaje de Gran Canaria ha sufrido severas transformaciones a lo largo de los siglos, desde la conquista al desarrollo urbanístico y turístico del siglo XX. Si ahora nos cuesta imaginar un bosque en la Montaña de los Cedros,  en Guguy, también nos produciría estupor la imagen del Pinar de Tamadaba en el s. XIX, ya que por aquel entonces no se podía contemplar ahí sino unos pocos pinos dispersos que escaparon del hacha. Y si retrocedemos un poco más, veríamos que cuando desembarcaron en Gran Canaria los primeros europeos, en la isla existía un frondoso bosque termófilo, con representación de monteverde xérico en las laderas a barlovento, además de extensos pinares y sabinares a sotavento,  lo que permitía, entre otras cosas, “ordeñar” las nubes que suelen cubrir la Montaña de los Cedros, proporcionando agua a los habitantes y cultivos de la zona.

A lo largo de los últimos siglos el paisaje y el territorio se han ido transformando. La explotación maderera posterior a la conquista hizo que una exuberante Gran Canaria fuera arrasada poniendo en grave riesgo recursos naturales de los que tanto dependemos. Siglos después llegaría la urbanización intensiva de las islas, el desarrollo turístico, etc. El agua, abundante en toda la isla, ha mermado y se ha convertido en un bien extremadamente escaso debido a la grave deforestación sufrida. La desalación y la depuración son hoy en día la única alternativa hídrica de futuro.  Esta transformación la hemos normalizado y ya en la conciencia colectiva de nuestra sociedad apenas somos conscientes de esa realidad histórica, aunque desde los años cincuenta se han ejecutado iniciativas encaminadas a reforestar y reverdecer Gran Canaria. Muchos de esos espacios del Paisaje Cultural de las Montañas Sagradas de Gran Canaria,  declarados Patrimonio de la Humanidad desde 2019, y de la Reserva de la Biosfera se han ido reforestando y reverdeciendo. En  Guguy encontramos un buen ejemplo.

Los especialistas de Medio Ambiente llevaban mucho tiempo leyendo los testigos  que aún encierran los riscos de las montañas de Guguy, donde se han protegido cedros, pinos, acebuches, laureles o brezos, de las hachas, el fuego y los herbívoros introducidos. Gracias a su tesón y su convicción para luchar contra la desertificación de esta isla han conseguido transformar nuestra visión y recuperar una buena parte del ecosistema de esta zona. Afortunadamente, hoy en día volvemos a ver crecer vigorosos madroños, acebiños, acebuches, almácigos, cedros, laureles, brezos, pinos, sabinas, etc. Vemos, en definitiva, como se han ido sentando las bases de la recuperación de los bosques del oeste de la isla de Gran Canaria, de la restauración del ciclo hídrico que mejore la calidad y cantidad de este preciado recurso, de la protección de nuestro suelo y de la biodiversidad de la amenaza que supone el cambio climático. Vemos cómo se recobra la esperanza de que aún estamos a tiempo de recuperar un espacio de valores infinitos.

Me ilusiona pensar que dentro de unas décadas, al oeste de La Aldea se erigirá un bosque tan emblemático, querido e importante para la biodiversidad de la isla como lo es hoy el pinar de Tamadaba, un lugar que en el siglo XIX apenas disponía de algunos ejemplares de pino en zonas escarpadas e inaccesibles.

La lección que nos ha dado el proyecto LIFE+ Guguy reafirma mi convicción de que los tesoros que encierra esta parte de la isla merecen una atención especial para su conservación y disfrute. Que suponen igualmente una oportunidad para afrontar un modelo integrado de desarrollo económico sostenible. Este convencimiento ha llevado al Cabildo de Gran Canaria a impulsar la propuesta de que esta zona se incluya en la Red Nacional de Parques Nacionales. Y trabajamos para hacerlo posible en estrecha colaboración con el Ayuntamiento de La Aldea, el Gobierno de Canarias, Parques Nacionales, la ULPGC, la sociedad civil de la zona y de la isla…

Guguy será un Parque Nacional marítimo-terrestre que aportará a la Red Nacional hábitats tan singulares como los Cardonales-Tabaibales, en el medio terrestre y los Sebadales, en el medio marino. Las masas de cardonal-tabaibal ocupan una extensión de cerca del 67% de las cerca de 3.000 hectáreas de superficie terrestre de la propuesta. Se encuentran en un estado de conservación excepcional, con ejemplares monumentales muy difíciles de observar fuera de esta zona de la isla. Por su parte, el área marina ocupa una superficie de aproximadamente 7.000 hectáreas, es un lugar de paso y alimentación de grandes cetáceos marinos, tortugas, avifauna y dispone de una de las zonas de sebadales más importantes de Gran Canaria con una extensión y un estado de conservación difíciles de encontrar en otras zonas. Éste hábitat marino es una autentica reserva de peces, de cría y protección de los juveniles, lo que hace que su conservación tenga un impacto directo en la mejora y en la sostenibilidad de los recursos piscícolas de la isla y en la protección de un sector pesquero tradicional de gran importancia económica y cultural.

El futuro Parque Nacional de Guguy encierra también una gran riqueza geológica, arqueológica, etnográfica y de calidad del cielo para la observación de las estrellas. Junto a su riqueza biológica y a la inexistencia de grandes infraestructuras o intervenciones en el territorio, lo convierten en un lugar único en el ámbito territorial del Estado.

En el Día Internacional del Medio Ambiente, pese a la lógica preocupación por los riesgos a los que se enfrenta nuestro medio, quiero lanzar un mensaje de esperanza. Estamos a tiempo, todavía es posible. Debemos y tenemos que trabajar para que Gran Canaria se convierta en una Ecoísla que proteja y conserve sus magníficos valores, a la par que permita un crecimiento socioeconómico sostenible que haga que nuestras generaciones futuras puedan vivir en este lugar ciertamente privilegiado. No será un camino sencillo, no es algo que competa solo a las administraciones, se trata de un esfuerzo, un trabajo y una firme convicción de toda la sociedad grancanaria. No nos olvidemos de que la naturaleza sobrevivirá sin nosotros, pero nosotros no podremos sobrevivir sin ella. ¡Feliz día del Medio Ambiente!

La torpeza energética de Europa

Europa, y España no es una excepción, ha dejado su seguridad energética en manos de países terceros –en su mayoría no democráticos, inestables y poco respetuosos con los derechos humanos- y de los lobbies que tiburonean nadando entre las necesidades energéticas de un continente y la maximización de las ganancias a costa de los estados y los consumidores cautivos.

La mayoría de los solemnes  pronunciamientos y acuerdos de la UE para reducir las emisiones, luchar contra el cambio climático y apostar por las renovables como alternativa energética, han quedado casi siempre en agua de borrajas. Repetidamente, invariablemente, han prevalecido los intereses geoestratégicos o localistas sostenidos en el carbón, el petróleo, el gas y las nucleares, frente a una verdadera alternativa verde, limpia y sostenible.

A principios de este año, y a pesar de las protestas de algunos países, la Comisión Europea tomó la decisión de declarar “verdes” las inversiones realizadas para afianzar el gas y las nucleares como energías en las que sustentar el sistema energético europeo. Se trataba de una sorpresiva huida hacia delante, de un giro en las políticas energéticas europeas,  a pesar de que la mayoría de los expertos se apresuraron a advertir  que eso significaba realmente un puntillazo a la penetración de las energías limpias en el conjunto del continente y un freno al compromiso de limitar las emisiones de CO2 y evitar el avance del calentamiento global.

Nada se produce por casualidad. Hace unos días hemos conocido los resultados de una investigación realizada por Greenpeace por la que se ha descubierto que empresas ligadas al Kremlin presionaron en Bruselas para etiquetar como “verdes” las inversiones en energía nuclear y gas fósil. Según el informe elaborado por la organización ecologista, las empresas rusas Gazprom, Lukoil y Rosatom y sus lobbies se reunieron con los comisarios y altos funcionarios de la UE al menos 18 veces para influir en la decisión (con nocturnidad, en plena nochevieja de 2021) de incluir el gas fósil y la energía nuclear en la categoría de inversiones sostenibles de la UE. Por ahí debía andar, seguro, el excanciller alemán Shröeder, empleado de Gazprom o de la petrolera rusa Rosneft.

La inclusión de estas energías contaminantes en la taxonomía verde europea (un sistema de clasificación para deslegitimar o no prácticas pretendidamente sostenibles) le daba al gobierno de Putin no solo más poder de negociación sobre la UE sino también más dinero para afianzar sus políticas de expansión y  alimentar la guerra que ya tenía pensada contra Ucrania. Rusia preveía ganar así 4.000 millones de euros más al año con un incremento de la capacidad del comercio del gas al entrar en la taxonomía, lo que supondría un total de 32.000 millones de euros para 2030, mientras que la inclusión de la energía nuclear como “verde” permitiría a Rosatom, la  empresa estatal rusa de energía nuclear, con fuertes vínculos comerciales con la industria nuclear europea, asegurarse una parte de una inversión potencial estimada de 500.000 millones de euros en una nueva capacidad nuclear de la UE.

Como cuenta Greenpeace, los crímenes contra la humanidad cometidos por el ejército de Putin en Ucrania son un cruel recordatorio de cómo la dependencia de la UE del gas fósil y la energía nuclear contribuye activamente a la guerra y a las violaciones de los derechos humanos. Es la demostración palpable de cómo la Comisión Europea se doblega a los grupos de presión y a los intereses económicos de terceros países, en este caso de Rusia. De cómo las relaciones entre la oligarquía energética rusa y los lobbies políticos-empresariales en Bruselas condicionan las políticas oficiales europeas. Todo eso explica que Rusia sea el mayor proveedor de combustibles fósiles a la UE.  Más del 45% del gas, un 25% del petróleo y un 45% del carbón provienen del país de Putin. Y había jugado inteligentemente a aumentar los precios para aumentar sus ganancias y generar malestar social en los países europeos.

Según el Consejo Mundial de la Energía, la dependencia exterior de la UE de los combustibles fósiles supera el 60% y los porcentajes  indican asimismo que es Rusia el mayor proveedor con diferencia. Durante décadas se miró para otro lado y no se hizo prácticamente nada para cambiar esta situación, a pesar de las declaraciones rimbombantes que parecían  orientar las políticas energéticas hacia la sostenibilidad. Humo.

Son, por cierto, los mismos o parecidos lobbies que han impuesto el sistema marginalista en los precios de la generación de electricidad amparando ganancias multimillonarias para las empresas energéticas, frenando el desarrollo económico de los países al encarecer los sistemas de producción y  empobreciendo a las familias. Solo esta crisis bélica ha hecho a la UE abrirse por primera vez a revisar el mercado eléctrico porque –dice- “no está diseñado para situaciones de emergencia”, pero sin tocar el mercado marginalista.

La guerra de Rusia contra Ucrania ha puesto en evidencia estas políticas suicidas de abandono de la seguridad energética necesaria para un continente. Y ha cogido a la UE con el pie cambiado y sometida a una fragilidad energética brutal. Y a partir de ahí se lanza a intentar garantizar el suministro a cualquier precio ante un riesgo más que cierto de emergencia energética. Mientras se sigue comprando el gas a Rusia y financiándoles la guerra contra Ucrania –paradójicamente y cómplicemente-, porque no se tenían alternativas a esta dependencia de Putin (Rusia ya se ha embolsado por este concepto más de 60.000 millones de euros, o de rublos, porque las grandes gasistas están esquivando las sanciones), la Comisión elabora una estrategia de racionalización del gas, de restricciones al consumo y se lanza a la desesperada a buscar a nuevos proveedores.

Y busca desesperadamente de nuevo la seguridad de suministro en países terceros y en EEUU. Cientos de barcos metaneros cruzan el Atlántico desde EEUU para proveernos de gas de esquisto, obtenido por la altamente contaminante técnica de la fractura hidráulica (fracking). Y se fijan en España. El estado español es el mayor importador de gas natural licuado de la UE, está unido a Argelia por un gasoducto  y dispone de una red de grandes terminales de regasificación ociosas, seis en total. Y entonces saca pecho y juega a ser el salvador de Europa. El gran almacén de Europa. Y Europa se lo cree. Y se empieza a pensar en recuperar la idea de 2013  de la construcción de un gasoducto entre Cataluña y Francia (el proyecto Midcat, con un coste de 442 millones de euros) y ser la puerta de entrada del gas licuado que llega desde EEUU. Y se habla también de una conexión con Portugal y un gasoducto con Italia para acercarnos a Argelia (se prevé una inversión para este último de 2.500 millones de euros). Por lo pronto han incluido una partida inicial de dos mil millones de euros en infraestructuras para sortear vetos de países como Hungría al embargo de petróleo, como cuenta El País.

Para hacer esto posible se necesitarían inversiones costosísimas (miles y miles de millones de euros) que tendrían que salir de la misma hucha de la que tendría que nutrirse la penetración de las renovables.  Se profundizaría en la dependencia del exterior y se frenaría radicalmente la inversión en renovables hasta la amortización de las inversiones en infraestructuras gasistas. Una locura, pero la improvisación y la emergencia fruto de la falta de previsión nos está llevando a ello desde más improvisaciones y más sometimientos a terceros. Renunciando a la soberanía energética y a un vuelco decidido hacia las energías limpias. Otra cosa es que dispongamos de los medios adecuados, de la materia prima necesaria, para la revolución renovable. Seguiríamos dependiendo de países como China, pero puestos a depender, mejor hacerlo apostando por las energías limpias.

Y en esta boutade española de nuevos ricos -no alcanzo a entender otra razón- el Gobierno de España, insisto en que creyéndose los reyes del mambo, aprueba un Real Decreto-ley por el que se adoptan medidas urgentes, en el marco del Plan Nacional de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania, donde incluye con calzador, en modo colonial y de espaldas a las instituciones y la sociedad canaria, una disposición cuarta por la que se imponen las regasificadoras en las islas sin autorizaciones administrativas previas. Y para más inri, ante el enfado de una buena parte de la ciudadanía y las organizaciones sociales y gubernativas, hace un amago de corrección, pleno de ambigüedad y de inseguridad jurídica, que nos deja en la misma situación.

No se nos puede tomar el pelo de esa manera. Ya Canarias decidió hace muchos años que no cabe otra opción para las islas que las renovables. Que cualquier inversión gasista supondría una hipoteca para las energías limpias. No cabe aquí otra cosa que las energías verdes y para eso habría que reducir la burocracia, facilitar el autoconsumo en mayor medida, despejar la ordenación de la eólica marina, instalar grupos de generación más flexibles y profundizar en el almacenamiento. No cabe otra y menos otra centrada en combustibles fósiles como el gas. Ni como respaldo ni otras zarandajas. No nos van a imponer otro modelo.

La ONU, en su último informe anual (Estado del clima global en 2021), afirma que cuatro marcadores clave del cambio climático batieron nuevos récords en el último año. Su Secretario General, António Guterrez, asegura con rotundidad que “el mundo debe reducir su dependencia de los combustibles fósiles con celeridad dado que nos lleva cada vez más hacia la catástrofe”. Y por aquí empeñados en inversiones millonarias en infraestructuras gasistas.

Por cierto, según una investigación dada a conocer por la entidad Transport & Environment, especializada en el impacto del tráfico marítimo,  los barcos movidos por Gas Natural Licuado (GNL), no suponen ninguna ventaja para la atmósfera e incluso pueden ser más contaminantes que los propulsados por el fuel oil debido a las emisiones de metano no quemado. La misma tesis que he defendido siempre para hacer valer que el gas no es la solución para Canarias.

Cabildo y ULPGC: Alianza por la innovación

La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria nació de una movilización consciente y sostenida de la mayoría de la sociedad grancanaria. Hace 40 años que alcanzamos la mayoría de edad para entender que los retos de progreso y transformación que la isla demandaba requerían de una Universidad que aportara conocimiento, innovación y democratización de la formación.

Hoy, desde la experiencia de gobierno en el Cabildo de Gran Canaria puedo confirmar que la ULPGC está entregándonos con creces las oportunidades, la cualificación y el talento que reclamamos y que tanta ilusión generó. Estamos ante una realidad gratificante que se concreta en egresados y egresadas, investigaciones, publicaciones, tesis o patentes que nuestra Universidad ofrece a la sociedad isleña y al mundo.

Desde que fui elegido en 2015 Presidente del Cabildo he estado siempre convencido y decidido a impulsar el excelente trabajo en investigación e innovación que se lleva a cabo  en esta isla, tanto por parte de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria como por nuestros centros tecnológicos y empresas.  Hemos avanzado mucho al intensificar la cooperación entre todos los que, de alguna manera, tenemos algo que ver con la promoción de la investigación, la innovación o la transferencia de conocimiento. La aportación de este bagaje a las empresas  es clave para afrontar los desafíos que tenemos por delante como territorio ultraperiférico, como isla y como sociedad comprometida con la sostenibilidad y la justicia social.

Y es que la innovación y la transferencia, si están bien orientadas, generan empleo de calidad, una mayor competitividad y una mayor atracción de inversiones, diversifica la economía y nos hace más eficientes y sostenibles. Son  imprescindibles para afrontar los principales retos sociales y económicos que tenemos en Canarias si queremos un futuro con prosperidad y no repetir los errores que nos han limitado en nuestro desarrollo.

Históricamente, el Cabildo no ha tenido ningún tipo de política de innovación clara  a medio-largo plazo. Por ello puedo decir con satisfacción que estamos viviendo el período de mayor implicación presupuestaria y de colaboración de esta corporación para impulsar la I+D+i en toda su historia. Y esto que les cuento lo compartí el pasado lunes con el Rector, su equipo  y los investigadores de la ULPGC.

Tenemos muy claro que si vamos a enfrentar los desafíos globales que afrontamos en esta tercera década del siglo XXI, la solución a algunas de nuestras “misiones” centrales, como, por ejemplo, reducir nuestra contribución para alcanzar la neutralidad en emisiones de gases de efecto invernadero en el 2040, se encontrará invirtiendo en I+D+i. Es más, nuestro concepto de ecoísla no se puede concebir si no hay conocimiento que sustente nuestra transición hacia una sociedad más sostenible.

Por eso, desde el año 2016 hemos ido incrementando nuestras partidas presupuestarias gradualmente para este fin. Si en 2016 consignábamos en nuestros presupuestos una única partida de 16.000 euros para apoyar una investigación médica en nanopolímeros, poco a poco hemos ido aumentando los recursos y mejorando nuestra coordinación con los diferentes equipos de gobierno de la ULPGC. En total hemos invertido más de dos millones de euros  en diferentes iniciativas relacionadas con la I+D+i en los dos últimos años.

Ese apoyo se ha centrado fundamentalmente en ayudas a los investigadores, a proyectos de innovación y a las patentes. Desde el 2018 hemos invertido 349.000 € en becas para personal investigador. Pero lo hemos hecho con una clara vocación de transferencia de conocimientos a través del apoyo a doctorandos que desarrollan su actividad investigadora en empresas grancanarias. También hemos desarrollado un programa de apoyo a proyectos de I+D+i de la ULPGC con alta capacidad de transferencia al sector privado por un montante total de 345.000 €. En gastos de gestión de títulos de propiedad industrial e intelectual (patentes, marcas, modelos de utilidad, diseños industriales, entre otros) de forma que se protejan legalmente los continuos resultados que se generan por la actividad investigadora, hemos  destinado 210.000 €.

Este apoyo ha sido fundamental para que la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria haya alcanzado ya las 100 patentes. El Cabildo de Gran Canaria ha colaborado en esta tarea y también en la búsqueda de la internacionalización de sus patentes, al haberse decidido un cambio de estrategia, presentándolas ante las oficinas oficiales en Europa y Estados Unidos, que son las únicas que cuentan en rankings universitarios nacionales e internacionales.

De hecho, según los datos de la Oficina Española de Patentes y Marcas, durante el primer trimestre de 2022 se han solicitado desde Canarias 8 patentes nacionales. Pues bien, durante ese mismo periodo la ULPGC ha participado también en la solicitud de 8 patentes, pero ante la Oficina Europea de Patentes. Dicho de otro modo, la ULPGC ha demostrado durante este año que tiene la misma capacidad de solicitar patentes que el resto de instituciones públicas y privadas de Canarias.

Una de las acciones claves de esta colaboración también ha sido la creación de un Experto Universitario en Economía Circular para Territorios Aislados. Se trata de la primera formación de estas características que existe en el mundo ya que el resto no incorpora la especificidad de los territorios aislados.

Para que la innovación sea posible también hay que garantizar las condiciones materiales necesarias, especialmente en momentos difíciles como los generados por la pandemia. Así subvencionamos el equipamiento necesario para permitir la conectividad durante el confinamiento COVID del alumnado con menos recursos y  la condonación de los alquileres a las empresas incubadas en el Parque Científico-Tecnológico de Gran Canaria durante la etapa más dura de la pandemia.

Desde la Sociedad de Promoción de Gran Canaria estamos trabajando también de manera muy coordinada y estrecha y tan solo durante los años 2021-2022 se están ejecutando un gran número de acciones y programas. El  programa de doctorandos busca fomentar el emprendimiento para estudiantes de doctorado, mientras que “Spin-offs” se centra en el impulso a la creación de empresas de base tecnológica y/o científicas universitarias. En estos programas han participado un total de 30 doctores/titulados.

En estos momentos están en desarrollo acciones como el Programa Aptenisa para la aceleración de startups, la gestión de espacios de trabajo a la emprendeduría que ha permitido que unas 30 empresas se instalen en el Parque Científico Tecnológico, un programa formativo de Diseño y Programación de Videojuegos o dos incubadoras, una de Alta Tecnología en Analítica de Datos e Inteligencia Artificial aplicada al entorno marino y marítimo y otra de Biotecnología azul y Acuicultura. Y además programas gestión de espacios de trabajo para emprendedoras y empresas con el Parque Científico Tecnológico, convenios de colaboración para alumnado en prácticas en el marco de Gran Canaria Isla Inteligente, acciones formativas especializadas en la explotación de recursos marinos insulares, programas como Xper o Sumatechh de formación en nuevas tecnologías…

Como se puede comprobar, se trata de un esfuerzo ingente para impulsar un modelo basado en la innovación y el conocimiento, más resistente frente a futuras crisis, centrado en las fortalezas de nuestra gente, más sostenible y generador de empleo de calidad. Porque no es ningún secreto que nos enfrentamos a grandes desafíos en este siglo XXI: crisis energética y climática, brechas cada vez mayores entre el norte y el sur, desigualdades sociales y muchas incertidumbres. Si queremos ser más resilientes debemos aprovechar realmente el poder de la innovación para mejorar nuestra capacidad de respuesta y ser cada vez más una sociedad en la que el conocimiento y la creatividad tengan el lugar que les corresponde.

Nuestro éxito como isla no depende sólo de aumentar el presupuesto de I+D+i de las diferentes instituciones. Depende de toda nuestra sociedad, trabajando de manera conjunta para impulsar todo el ecosistema innovador de la isla, remando en la misma dirección – como en este caso entre el Cabildo y la ULPGC- y complementándonos para aprovechar las capacidades de todas y de todos.

Pegasus, aguas, prospecciones, migración…

En 2014 y 2015 la sociedad canaria llevó a cabo una lucha ejemplar contra las prospecciones petrolíferas en nuestras aguas anunciadas por Repsol y el Gobierno de España. Fue una de las mayores movilizaciones que se recuerdan y  expresó un amplísimo consenso social y político. Incluso se intentó realizar una consulta ciudadana sobre las perforaciones que fue anulada en noviembre de 2014 por el Tribunal Constitucional. El temor a la destrucción de la biodiversidad de nuestros mares y nuestro litoral, el riesgo de daños a las desaladoras que suministran el agua que necesitamos para subsistir o el miedo a que un vertido dañara seriamente nuestras playas con la consiguiente afección a la industria turística consiguieron movilizar a las instituciones y a la sociedad civil de este archipiélago. Finalmente, Repsol se retiró de las aguas canarias en lo que supuso una gran victoria para esta tierra.

El pasado mes de abril Marruecos anunciaba que había hallado petróleo en las costas de Tarfaya e Ifni, a unos 100 kilómetros al noroeste de La Graciosa, en una zona muy cercana a las de las prospecciones contra las que nos movilizamos en 2015. También recientemente, Marruecos concedió una licencia exclusiva a la empresa israelí  Ratio Petroleum para realizar exploraciones al sureste de Canarias, en aguas que no son de soberanía marroquí ya que pertenecen al Sáhara Occidental. 

Por ambos movimientos parece evidente que el país alauí tiene la intención de comenzar, cuando sea posible, la explotación de estos yacimientos en zonas muy cercanas a nuestras costas. Organizaciones ecologistas, instituciones y ciudadanía en general han alertado de que esta actividad pone en serio riesgo a Canarias. Marruecos no es un régimen democrático con todas las garantías sino un sistema autoritario con elevadas dosis de corrupción, lo que supone un riesgo añadido para la seguridad de este tipo de explotaciones ya que cualquier vertido podría ser catastrófico para nuestras islas.

El momento para que esto ocurra no es casual. El pasado 18 de marzo nos enteramos, a través de un comunicado del gabinete de la Casa Real marroquí, de que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, a través de una carta remitida a Mohamed VI, había llevado a cabo un cambio en la posición histórica de España respecto al Sáhara Occidental y que reconocía la iniciativa marroquí de autonomía para el Sáhara como una solución al conflicto.

Esto supone, de facto, saltarse la legalidad internacional y reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Además en las justificaciones del Ministerio de Exteriores sobre el cambio de postura, se sembraron dudas sobre Canarias y sobre la posibilidad de que nuestro archipiélago estuviese en la agenda de la demanda del país alauita sobre la soberanía de nuestra tierra, al mismo nivel que Ceuta y Melilla.

En un intento de acallar la preocupación de la sociedad canaria, el Gobierno de España negó siempre esta posibilidad y anunció que en las reuniones que se mantuvieran con Marruecos, tanto para la migración como para las prospecciones y la delimitación de las aguas marroquíes, siempre estarían presentes representantes del Gobierno de Canarias.

En este contexto, el viernes 6 de mayo España y Marruecos mantuvieron en Rabat un encuentro para abordar la cooperación en materia migratoria. Canarias no formó parte de la delegación española que participó en las negociaciones, lo que supone una flagrante vulneración del Estatuto de Autonomía de Canarias, que en su artículo 144.3  reconoce a la Comunidad el derecho a “participar en las decisiones del Estado sobre inmigración con especial trascendencia para Canarias, dada su situación geográfica.” En esta misma semana se ha reunido también el grupo designado por los dos países para la delimitación de los espacios marítimos, por supuesto que también sin representación canaria alguna.

Es muy preocupante que el Gobierno de España no respete el Estatuto de Autonomía de Canarias y que no considere fundamental incluir a Canarias en las negociaciones con Marruecos en materia migratoria y de delimitación de las aguas marinas, cuando somos, con mucha diferencia, el territorio más afectado por las decisiones que se tomen en esas mesas de trabajo. De hecho llevamos ya dos años viviendo una crisis migratoria. También nos hace desconfiar y albergar profundas dudas sobre lo debatido en la cumbre y sobre el papel otorgado a Canarias.

Y nuestra preocupación es legítima porque la inmigración lleva mucho tiempo siendo un elemento de presión y chantaje por parte de Marruecos sobre España. Cuando desde España no se cedía a sus pretensiones imperialistas tomaban represalias relajando la vigilancia de los flujos migratorios o incluso alentando el paso de miles de ciudadanos marroquíes, como hemos visto recientemente. Es muy grave que el Ministro de Exteriores, José Manuel Albares, reconozca que las negociaciones con Marruecos hayan hecho disminuir la llegada de pateras a Canarias y lo es más aún que obvie que han aumentado notablemente las muertes en el mar.

Los intereses de Canarias y los de Marruecos son contrapuestos en muchos aspectos. Las aguas territoriales, el riesgo que suponen las prospecciones petrolíferas a apenas unos kilómetros de nuestras costas, la llegada de personas migrantes por vía marítima, la agricultura (con especial énfasis en el tomate), el posible conflicto bélico en el Sáhara Occidental… Podemos afirmar que las políticas del Gobierno alauí representan una amenaza para Canarias que, como dije anteriormente, se ve acrecentada por tratarse de un régimen  sin suficientes garantías democráticas y con limitaciones muy laxas para con la corrupción.

El Gobierno de España justificó su decisión de reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental bajo la premisa de que era necesario normalizar las relaciones hispano-marroquíes e iniciar un nuevo periodo de diálogo, pero nunca ha hecho valer adecuadamente los intereses de Canarias frente a las pretensiones marroquíes. No reaccionó con contundencia cuando Marruecos delimitó de manera unilateral su espacio marítimo e “invadió” aguas canarias. No ha protegido adecuadamente los intereses de nuestros productores de tomates ni de nuestros pescadores y no ha atendido ninguna de nuestras demandas en materia migratoria, solo por citar algunos de los ejemplos más graves.

Por cierto, España ahora agacha de nuevo la cabeza y  mira para otro lado cuando todo apunta a que los servicios secretos marroquíes vigilaban con Pegasus al Presidente del Gobierno español y a algunos de sus ministros. Y se abre la sospecha de si la decisión adoptada sobre el Sáhara tiene algo que ver con los datos robados. O si las decisiones que se tomen a partir de ahora estarán condicionadas por el espionaje realizado a los miembros del Gobierno.

Aunque el Ministro Albares garantizó que velaría por que las prospecciones petrolíferas de Marruecos no afectaran a Canarias, esta afirmación tiene que acompañarse necesariamente de hechos. Y es un hecho fundamental el  respetar nuestro Estatuto e incluirnos en las negociaciones en materia migratoria, oponerse a prospecciones sin garantías, mantener una postura más tajante y contundente frente a las pretensiones imperialistas con nuestras aguas o el establecimiento de una mesa bilateral Canarias-Estado en la que se pudiera hacer un seguimiento de todas estas cuestiones.

Estaremos vigilantes, pero lo cierto es que a día de hoy, Canarias está siendo víctima de actitudes coloniales. Las del Gobierno de España de tomar decisiones que conciernen y competen a las instituciones de las islas sin contar con nosotros y las históricas pretensiones imperialistas de Marruecos, que incluyen no solo Ceuta y Melilla y el Sáhara Occidental, sino también las aguas de las islas y los recursos que en ellas se encuentran.

Ucrania y África, dos miradas distintas

Es realmente entrañable y solidario lo que estamos haciendo con las personas de Ucrania que buscan refugio en España y en Canarias. Todos los procedimientos administrativos se han agilizado significativamente para que puedan trabajar y acogerse a las distintas prestaciones que se han puesto en marcha para atenderlas. Se ha despertado una hermosa solidaridad entre muchas familias isleñas dispuestas a acoger, a abrir sus hogares para recibir a mujeres y niños que vienen buscando asilo a Canarias. Muchos hoteles están poniendo   habitaciones  a disposición de familias que no tienen dónde alojarse.

Compañías aéreas como Binter  están programando vuelos especiales para trasladar hasta las islas a ucranianas que necesitan un lugar para refugiarse mientras dura la guerra. Hasta la frontera de Polonia acuden también organizaciones no gubernamentales, alcaldes, concejales y gente de buena fe para llevar alimentos y otros materiales necesarios… Desde el primer momento la Unión Europea se puso de acuerdo para activar, por primera vez en la historia, una Directiva que tenía más de 20 años y que permitía la entrada sin límite de refugiados ucranianos. La medida no solo contempla su entrada, sino un permiso para residir en la UE durante un año, prorrogable si las circunstancias de la guerra así lo exigieran.

Insisto en que resulta emocionante constatar tanta solidaridad ante la situación de desesperación de tantas familias que huyen despavoridas de una guerra que pone en riesgo sus vidas. Es lo que tenemos que hacer. Es nuestra obligación humanitaria protegerlas, ampararlas… Y me enorgullece que no surjan voces diciendo que estas personas nos invaden, que genera alarma social verlas pasear por nuestras calles, que nos quitan los puestos de trabajo. Es realmente loable que no se convoquen manifestaciones para echarlas, que no se critique que estén en hoteles mientras dure la tragedia.

Desgraciadamente no siempre actuamos igual y no puedo evitar hacer la siguiente reflexión: ¿Por qué nos cuesta tanto hacer lo mismo con las personas que tenemos al lado, en el continente africano? ¿Somos conscientes de la situación terrible que viven los países del Sahel y tantos otros de África? África es un continente inmenso, pero si nos circunscribimos tan solo a los países del Norte de África y del África Occidental  vemos circunstancias tan graves como las de Ucrania  que justificarían una respuesta similar. Y no la damos.

Malí, especialmente el norte del país, está sufriendo un conflicto desde hace una década que enfrenta a rebeldes del pueblo tuareg y yihadistas contra los diversos gobiernos y el Estado maliense. Se trata de un conflicto que ha causado ya 25.000 muertos y 2,5 millones de desplazados internos (personas que tienen que abandonar las zonas de guerra y trasladarse a otras zonas del país más seguras, abandonando sus casas y sus medios de vida).

Además, el Sahel (una región del Norte de África limítrofe con el Sáhara que incluye a varios países del África Occidental) está sufriendo la amenaza de diversos grupos terroristas de corte yihadista que controlan cada vez más franjas de terreno. Se trata de grupos terroristas afiliados a Al Qaeda, reunidos en el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes y a Dáesh, como el Estado Islámico del Gran Sáhara. Aprovechando la debilidad de muchos estados hostigan y atacan a poblaciones no solo de Mali, sino de Burkina Faso, Costa de Marfil, Benín,  Camerún o Togo. En 2021 se produjeron 1253 ataques yihadistas en este continente, más de la mitad de los atentados de este tipo que se produjeron en el mundo. Francia y otros países aliados han desplegado misiones militares en la zona sin que hasta el momento se haya conseguido frenar el avance terrorista. Sus ataques  provocan varios millones de desplazados.

La realidad es que los conflictos bélicos se extienden por todo el continente. Además de en los países ya señalados, la guerra o el terrorismo están presentes de una u otra manera en Níger, Nigeria, Mozambique, Camerún, República Centroafricana, Sudán del Sur, Libia, Somalia, Lago Chad, República Democrática del Congo…  Incluso Senegal, uno de los países más cercanos a Canarias y más estables y seguros de la zona, vive desde hace casi cuatro décadas un conflicto al sur de su territorio en la región del Casamance, con un grupo insurgente que reclama la independencia de esa franja por sentirse abandonados por el Gobierno central. Se calcula que el conflicto ha podido producir más de 5.000 muertos y cientos de desplazados y pueblos abandonados. Esto es especialmente grave porque se trata del “granero de Senegal” y cada aldea abandonada es un campo de cultivo que se queda sin cultivar. No es casualidad que buena parte de los jóvenes senegaleses que vienen a Canarias procedan de esta zona.

No podemos olvidarnos tampoco de que África es uno de los continentes más afectados por el cambio climático. Un informe de 2019 de la  Organización Meteorológica Mundial (OMM) concluía que el cambio climático estaba teniendo  «efectos devastadores en la producción de cultivos y la seguridad alimentaria” del continente, debido sobre todo a un aumento de las temperaturas que conlleva un mayor número de sequías, plagas o inundaciones. Esto, además, está golpeando con mayor fuerza a los sectores más vulnerables y contribuyendo a la inseguridad alimentaria, al desplazamiento de poblaciones y ejerciendo una importante presión sobre los recursos hídricos.

Son solo algunos ejemplos para demostrar la gravedad de la situación que están viviendo nuestros países vecinos y que, sin embargo, no se traduce en políticas migratorias y de asilo similares a las se han puesto en marcha para Ucrania. Más bien al contrario, la actuación de España y la UE con las personas que llegan desde África buscando refugio supone una vulneración sistemática de sus derechos humanos.

Aún tenemos frescas las imágenes del llamado “campamento de la vergüenza en el muelle de Arguineguín”, en el que se hacinó a casi tres mil personas en unas carpas cuya capacidad máxima establecida era de 400, se superó ampliamente el plazo máximo de 72 horas de retención (hubo personas que pasaron más de dos semanas bajo custodia policial en el muelle), se les privó de asistencia letrada pese a que muchos eran potenciales solicitantes de asilo, no contaban con inodoros ni agua suficiente y dormían tirados en esterillas en el suelo, entre basura e incluso ratas.

Pero no hace falta recordar los hechos de Arguineguín. Esta misma semana 20 internos en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Barranco Seco se han escapado y otros 15 se han puesto en huelga de hambre por las condiciones en las que son tratados o que no les permitieran cumplir con el rito musulmán del Ramadán. Hay que recordar que los CIE en la práctica son cárceles para extranjeros en la que se encierra a personas que no han cometido ningún delito y en las que se han documentado ampliamente todo tipo de vulneraciones de derechos humanos.

No podemos olvidar tampoco que Canarias acoge en estos momentos unos 2.645 menores extranjeros que llegaron a las islas no acompañados, de los cuales 1.496 se encuentran en Gran Canaria. Las derivaciones hacia otras comunidades autónomas apenas ascienden al 3,7%, poco más de un centenar, a pesar de que desde todas las instituciones competentes se ha dejado claro que las derivaciones son necesarias para poder ofrecer una atención adecuada a estos menores en materia de educación e integración social y laboral para cuando cumplan

la mayoría de edad. Hasta ahí no llega la solidaridad de las comunidades autónomas españolas ni la del propio Gobierno del Estado.

Desgraciadamente esto es la muestra de que no medimos a todas las personas por el mismo rasero y de que la diferencia tan brutal de trato entre la situación de Ucrania y la de los países de África, que también están sufriendo guerras terribles, solo se sustenta en prejuicios raciales y religiosos. Pero también es una muestra de que si hay voluntad política hay capacidad para acoger y dar un trato digno a las personas que se ven obligadas a abandonar sus países como consecuencia de la violencia.

No solo se trata de una cuestión de humanidad, solidaridad y derechos humanos. Las políticas migratorias y de asilo extremadamente restrictivas suponen un lastre para el desarrollo económico, tanto para las sociedades de origen como de acogida de estas personas. Si queremos paz y seguridad en Canarias y en Europa debemos comprometernos con políticas que fomenten la paz, los derechos humanos y el bienestar de nuestros países vecinos, que eviten el éxodo de miles e incluso de millones de personas en busca de los derechos humanos más fundamentales.

Sobre Canarias, ni una asignatura menos

En el último mes se ha abierto una polémica en nuestra Comunidad acerca de la enseñanza de la historia y  la geografía de Canarias en los institutos de Educación Secundaria de nuestra tierra. El debate surge por la propuesta de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno canario de suprimir la asignatura que actualmente cursa todo el alumnado en cuarto de la ESO, por una materia optativa y por un tratamiento transversal de las competencias y contenidos que esas áreas exigen.

Adelanto que mi posición nace desde la reflexión cultural, social y cívica y no desde tecnicismos administrativos o curriculares en los que no soy especialista. Considero que no son los únicos que se deben tener en cuenta a la hora de decidir un tema de tanta significación. La experiencia, la observación de la realidad que tenemos quienes ostentamos responsabilidades públicas y compartimos las necesidades formativas de nuestra población con todos los agentes sociales, nos obliga a pronunciarnos y a no reducir este debate a una cuestión de especialistas o expertos en la didáctica de las Ciencias Sociales o en legislación educativa.

Empiezo por una conclusión que me parece evidente: necesitamos conocer más Canarias y saber más sobre Canarias. Es una necesidad prioritaria. Las grandes aportaciones que nos llegan desde las Naciones Unidas, desde los informes de sostenibilidad, desde las previsiones de desarrollo económico mundial, defienden que no hay otra salida para la supervivencia de la humanidad que un desarrollo autocentrado que aproveche los recursos de cada territorio de manera sostenible e inteligente. Y esa constatación, que es aplicable a los grandes continentes, a los espacios continuos, es de mayor urgencia en el caso de las islas, de un archipiélago anclado en medio del Atlántico como el nuestro. Cada vez que el mundo se desestabiliza, el archipiélago aumenta su vulnerabilidad, precisamente por depender tanto del exterior en energía, alimentación, producción industrial o turismo.

Una sociedad autocentrada es la que aprovecha todas sus posibilidades para aumentar su bienestar y reduce la dependencia del exterior. Las situaciones que estamos viviendo en los últimos tres años desde la aparición de la pandemia y la continuidad de las crisis que provocan las guerras relacionadas con las energías y las materias primas es un aviso inaplazable de que tenemos que conocer y utilizar nuestros recursos para avanzar hacia la triple soberanía energética, hídrica y alimentaria.

Y este salto trascendental tiene que apoyarse en el conocimiento de toda la población de nuestros recursos y fortalezas a la vez que nuestras debilidades. Ese conocimiento tiene que complementarse con políticas activas a favor de esa triple soberanía y fundirse con un sentimiento de pertenencia e identificación de toda nuestra gente con la tierra que nos acoge. Tenemos que  asumir la defensa de este patrimonio como señal de supervivencia y de compromiso con la permanencia del planeta. Actuando en lo local contribuimos a la conservación de lo global.

Y necesitamos conocer más Canarias porque somos especialmente singulares. Yo diría que afortunadamente singulares. Lo es nuestra biodiversidad, que acumula miles de especies endémicas que solo se conservan entre nosotros, como así lo reconoce la Unesco en las siete Reservas de la Biosfera declaradas en Canarias. Lo mismo habría que decir de los recursos hídricos que son diferentes y que han sido una amenaza y una oportunidad que los canarios y las canarias, a lo largo de la historia han sabido gestionar con ingenio y laboriosidad. O los recursos marinos que se multiplican por los mil quinientos kilómetros de costa de que disponemos. Y el clima que nos ofrece una serie de posibilidades que nos han hecho privilegiados para vivir y desarrollar nuestra industria turística y que ahora además nos convierte en una potencia para la generación de energías limpias vinculadas con el sol y el viento.

Tenemos que conocer desde nuestra más tierna infancia todas estas posibilidades o no iremos construyendo el edificio del saber y la investigación que Canarias necesita. No se puede reducir ni una hora de conocimiento generalizado y obligatorio para que al superar la Educación Obligatoria todo el alumnado canario conozca, se familiarice y ame la enorme riqueza natural, cultural y patrimonial de la que somos herederos.

No podemos repetir el efecto Galdós que fue apreciado en las islas cuando recibió el reconocimiento y la valoración del resto del mundo. No es aceptable que nos hayamos creído que somos punteros en desalación de agua cuando vienen los expertos internacionales a aprender y copiar nuestros adelantos. Las investigaciones en producciones marinas están siendo reconocidas a nivel mundial y muchos de nosotros no terminamos de creerlo y de divulgarlo. Lo mismo podríamos decir de los avances agrícolas o en la organización del turismo. Toda la población tiene que ser conocedora en profundidad de nuestras riquezas naturales, culturales, históricas, etnográficas o económicas para ser más prósperos y más iguales.

Y tenemos que conocer más Canarias para entendernos mejor. No es posible que nuestra juventud desconozca que hemos conquistado unos Fueros, un Régimen Económico y Fiscal que nos permite afrontar la insularidad en condiciones de mayor  igualdad de oportunidades con el resto del Estado y con Europa.
Y debemos comprender igualmente que hay un tejido institucional, autonómico, insular y local que se ha forjado por la lucha de siglos de nuestros antecesores. Y que las desigualdades sociales y de género se han vivido, se han padecido, de manera diferenciada en las islas respecto a otros territorios. Y que también hay diferencias en la historia de cada isla. Lo mismo que hay que buscar las raíces de nuestra multiculturalidad y de nuestra apertura a América o África.

Es una simpleza afirmar que esta es una preocupación solo de nacionalistas. Aumentar el conocimiento y la identificación con Canarias es una necesidad, un deber, una exigencia que los nuevos tiempos aumenta. Nos jugamos el afrontar con garantías de éxito los retos que el futuro inmediato nos obliga a superar. Conocer nuestra enorme riqueza facilitará las elecciones profesionales de nuestros jóvenes, partir de conocimientos generales y básicos para afrontar una especialización más coherente, orientar líneas de investigación que aporten valor añadido y que contribuyan al avance de la tecnología, de la ciencia y de la cultura.

Tenemos tanto que aprender, divulgar y difundir que no compartimos que desaparezca ninguna asignatura ofertada a todo el alumnado en la etapa obligatoria y centrada en conocer mejor la geografía y la historia de Canarias. Conocer Canarias no puede ser optativo. 

Pero no basta con conocer. Necesitamos identificarnos, apreciar, valorar, sentir como propios los valores patrimoniales que definen a Canarias y que nos configuran como un pueblo reconocido así por nosotros mismos y por toda la legislación que nos es aplicable. Estoy pensando en nuestra habla, en el patrimonio inmaterial de nuestras tradiciones, en el patrimonio mundial que tenemos reconocido, desde Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, hasta el Teide, Garajonay, La Laguna o el silbo gomero.

Por eso comparto el manifiesto por la continuidad de la asignatura firmado por docentes y una amplia representación de la ciudadanía y me identifico plenamente con la afirmación de que “el déficit histórico que venimos arrastrando en cuanto a la impartición de este tipo de contenidos, hace más urgente que nunca la presencia de una materia de carácter obligatorio que aborde de forma estructurada el estudio de nuestro patrimonio natural, arqueológico, cultural e histórico”. 

Qué manía la de los tecnócratas de turno, al servicio del materialismo más ramplón, del pensamiento contable, la de eliminar de la educación reglada el Latín, el Griego, la Filosofía. Y ahora en Canarias la Geografía y la Historia. Lo predijo muy bien Martha C. Nussbaun en “Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades”, de Ed. Katz:  “La educación para el crecimiento económico se opondrá a la presencia de las artes y las humanidades como ingredientes de la formación elemental mediante un ataque que, hoy en día, se puede observar en todo el planeta”.

Me felicito de que la movilización de tantos sectores sociales haya hecho recapacitar a la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, que desde los años noventa ha contribuido a impulsar los contenidos canarios en la escuela, para que no reste, no suprima, sino incremente y sume a partir de lo ya consolidado. Sería una buena celebración del Día de Canarias.

Tiempo del Norte

El norte de Gran Canaria ha atravesado, a lo largo de su historia, momentos distintos de desarrollo social y económico. En las últimas décadas su progresión se ha visto frenado por distintas vicisitudes y eso ha hecho que se haya ido asentando entre su población y sus instituciones, y con razón en muchos casos, un sentimiento de  abandono, de que los proyectos importantes y/o estratégicos de la isla se concentraban en la capital y en las zonas de mayor afluencia turística. Nadie puede poner en duda que se trata de una comarca fundamental para el desarrollo sostenible y equilibrado del conjunto de la isla y que, afortunadamente, hoy está recuperando el dinamismo que necesita para garantizar el bienestar de su gente. Lo hace de la mano de sus instituciones, de su sociedad civil y, no les quepa la menor duda, del Cabildo de Gran Canaria.

Efectivamente, el Cabildo está comprometido en seguir impulsando esta recuperación junto a los ayuntamientos y las organizaciones empresariales y sociales de la comarca. Un buen ejemplo, que escenifica  este momento de dinamismo, fue ENORTE, la Feria Empresarial del Norte, celebrada en Gáldar, y que cumple 20 años jugando un papel fundamental pues contribuye a fomentar el contacto, los intercambios y la formación para aprovechar las oportunidades que la zona ofrece.

La propuesta que desde el Cabildo de Gran Canaria estamos promoviendo para esta zona de la isla es integral y contempla tanto el desarrollo del sector primario, el fomento de la actividad comercial, industrial y turística, la atención sociosanitaria y la promoción de nuevos sectores económicos innovadores vinculados a la transición ecológica, como las energías renovables o la economía azul. La reciente propuesta de los alcaldes de Gáldar y Guía coincide y profundiza en estos objetivos de reactivación y recuperación sostenibles. Paralelamente se consolida una sociedad de cuidados, de respuesta a las necesidades sociales, culturales, deportivas…

Desde la consejería de Sector Primario se lleva a cabo un amplio programa de actuaciones en los municipios del norte que comprende unas 25 obras de infraestructuras hidráulicas en 10 municipios entre redes de riego, depósitos de almacenamiento, acondicionamiento de estanques y mejoras en las interconexiones hidráulicas de comunidades de regantes o heredades de aguas. La construcción de mercados agrícolas como el de Guía o el apoyo continuo al sector ganadero y al sector primario en general, con ferias, foros internacionales, encuentros gastronómicos o ayudas directas revitalizan el sector. Además, se invierte en infraestructuras como la nueva Agencia de Extensión Agraria de Gáldar, cuya primera piedra  pusimos hace unos días. 

Pero la actividad industrial y comercial también es imprescindible. A través del área de Industria y Comercio llevamos a cabo distintos programas dirigidos a la dinamización de la economía insular, donde los municipios del norte han tomado especial protagonismo dentro de los planes y programas dirigidos a la activación comercial y al desarrollo de obras de modernización de sus zonas comerciales y parques empresariales. Los planes de modernización de zonas comerciales abiertas y el Plan Estratégico de Áreas Industriales buscan optimizar estos espacios para hacerlos más atractivos para la nueva ubicación de empresas y para incentivar el consumo ciudadano así como  para apoyar indirectamente al sector de la construcción. En este concepto, desde el año 2019 se han invertido en el norte de la isla 12,7 millones de euros, en peatonalizaciones, rehabilitaciones como las del antiguo cine de Firgas y reformas y adecuaciones, tanto de zonas comerciales como industriales. Nunca se había trabajado en ello como hasta ahora.

La Cumbre Vive es un programa de apoyo a acciones de promoción económica de municipios de cumbre y afectados por el incendio del año 2019. Se trata de un proyecto pensado para favorecer el desarrollo del mundo rural y afianzar a la población a su territorio. Depuradoras naturales, reciclado del material silvícola para fabricar pellets, recuperación de espacios como el Parque de Otoño o la finca de Los Lavaderos son algunos de los ejemplos de las actuaciones que se realizan.

No obstante, la diversificación económica que necesitamos para hacer nuestro modelo más sostenible, más justo y menos dependiente, pasa necesariamente por los sectores vinculados a la transición ecológica y a la lucha contra el cambio climático, como la economía circular, azul o verde. 

El próximo mes de julio se cumple un año desde que pusimos la primera piedra de la ampliación y modernización de la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Gáldar y Guía, una demanda histórica de la comarca que permitirá que la capacidad de atención a la ciudadanía se incremente y pase de las 30.000 personas que actualmente están recibiendo este servicio a las 50.000 que se estima que poblarán ambos municipios en el año 2046. El proyecto contempla la implementación de nuevas tecnologías que mejorarán la calidad del agua, al reducir su grado de salinidad, lo que repercutirá en las zonas de riego que reciben el 25% del caudal depurado. Minimizarán igualmente los olores que genera la actividad. El diseño incluye la construcción del primer tanque de tormentas de la Isla, que tendrá una capacidad de 6.000 metros cúbicos. Además permitirá reabrir al baño la Playa de Bocabarranco. Al mismo tiempo se actúa ampliando la capacidad e instalando renovables para mejorar su producción en numerosas desaladoras y depuradoras de toda la comarca, como en Arucas-Moya. 

El Cabildo también aporta financiación para el Parque Tecnológico de Gran Canaria – Área Experimental de Economía Circular, en Gáldar, que se afianza en convertirse en un polo de investigación y fomento de este tipo de economía así como de atracción de inversiones y de generación de empleo vinculado a la lucha contra el cambio climático y la reducción de emisiones. 

Las políticas sociales son imprescindibles para garantizar la igualdad social y proteger a los más vulnerables. El Cabildo financia en estos momentos múltiples actuaciones  en materia de igualdad, menores, mayores, enfermos mentales o emergencias y ha puesto en marcha una amplia cobertura de plazas sociosanitarias que incluye residencias como, entre otras,  las de Teror, La Aldea o Tarazona y los Salesianos en Guía.

El Patrimonio Histórico- Cultural está llamado a ser uno de los grandes atractivos turísticos de la zona. Es también una manera de mantener viva su memoria y su identidad. En este mandato se consiguió que la Unesco declarara a Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria como Patrimonio de la Humanidad y se trabaja en la creación, la restauración y la potenciación de la amplia red de centros de interpretación y yacimientos prehistóricos, de su patrimonio religioso y civil. Los Caserones, el centro de Interpretación de Risco Caído o el de La Guancha son ejemplos de  esta nueva mirada a nuestra historia.

Además de la Reserva de la Biosfera, el norte grancanario acogerá, en el extremo más alejado de esta comarca,  el primer Parque Nacional de nuestra isla en Guguy y su entorno marino. La reforestación y la prevención de incendios son elementos también de revitalización y de generación de empleo y ocupan una parte importante de nuestra acción de gobierno. Y el Medio Ambiente, su protección y desarrollo como un elemento importante y catalizador de una economía verde pujante. En esa línea colaboramos con Moya para la ejecución de su gran parque urbano o con Firgas en la rehabilitación del Balneario de Azuaje.

Un turismo de las estrellas, arqueológico, histórico, gastronómico, rural, de la naturaleza, marino-marítimo, activo, tiene cada vez más relevancia en la zona y se trabaja para hacerlo posible y de manera intensa y transversal desde Turismo de Gran Canaria y distintas áreas insulares.

La firma del convenio para poner en marcha la ejecución de la circunvalación de Agaete es también una muestra del impulso inversor que realiza en estos momentos el Cabildo de Gran Canaria en el Norte de la isla en materia viaria. Las nuevas carreteras de Teror, Agaete o Moya y  el PTP15 que permitirá el desarrollo integral de la GC2, son algunos de los ejemplos sustanciales.

También los Planes de Cooperación, el FDCAN y los Planes de Inversión Financieramente Sostenibles dejan cada año –equilibradamente- una importante cantidad de recursos económicos en el Norte para la mejora de sus equipamientos e infraestructuras. Hoteles rurales, espacios sociales y culturales, centros de formación para el acceso al mundo laboral y planes de empleo, instalaciones deportivas diversas, asfaltados y saneamiento, rehabilitación de parques de viviendas, etc…

Los hechos y las cifras son contundentes. Más de doscientos millones de euros de inversión del Gobierno de la isla en el norte. El Cabildo, de la mano de los ayuntamientos, de la mancomunidad, de la sociedad civil y de las organizaciones empresariales, está haciendo un importante esfuerzo para promover el desarrollo sostenible y la diversificación económica de la comarca norte de Gran Canaria, que se puede convertir en un ejemplo de bienestar.  Sopla viento del norte. 

Nuestro gas es el viento y el sol

En menos de un año el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPPC) ha emitido tres informes extraordinariamente preocupantes sobre el cambio climático y sus consecuencias para el planeta. En el informe hecho público en los primeros días del mes de abril de este año –el primero se publicó en agosto del año pasado- los expertos de Naciones Unidas nos trasladan con firmeza que las emisiones deben tocar techo antes de 2025 y luego caer drásticamente para evitar la catástrofe climática. Según  el documento presentado por el Panel, las estrategias climáticas actuales de los gobiernos del mundo no indican que esto se vaya a producir, sino todo lo contrario: las emisiones seguirán creciendo durante esta década.

El IPPC señala que son imperiosas las “reducciones profundas y, en la mayoría de los casos, inmediatas, de las emisiones de los gases de efecto invernadero en todos los sectores”. António Guterres, Secretario General de la ONU es tajante a la hora de sintetizar el documento presentado: “Es hora de que dejemos de quemar nuestro planeta y empecemos a invertir en las abundantes energías renovables que nos rodean”. Todas las fórmulas posibles pasan por eliminar gran parte de los combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón de la generación de energía: afirman que “todos los modelos incluyen pasar de esos combustibles a fuentes renovables” y hacen especial hincapié en que el coste por megavatio de la energía solar ha caído un 85% y el de la eólica un 55%, desde 2010. Según Hoesung Lee, responsable del IPPC, nos encontramos en una encrucijada: “De las decisiones que tomemos ahora depende conseguir un futuro vivible”. Para Jim Skea, codirector de la investigación, “es ahora o nunca” cuando se deben precipitar las decisiones.

El pasado 30 de marzo decenas de científicos del mundo, agrupados en la plataforma Scientist Rebellion, han vuelto a la carga publicando un manifiesto (Los científicos que nos rebelamos contra la inacción climática) en el que afirman que “nadie viene a salvarnos: solo una revolución climática podrá hacerlo”. Y echan mano del filósofo ecologista Jorge Riechmann para hacernos llegar que “estamos viviendo una situación histórica absolutamente excepcional, en términos no ya de historias de nuestras universidades, nuestras ciudades o nuestros países; sino de historia de la especie humana y del planeta Tierra. Las perspectivas son de ecocidio, más genocidio, y nos hace falta una fuerte reacción social”. António Guterres los apoya mostrando en un vídeo, de manera gráfica que, de no actuar pronto, veremos ciudades costeras desaparecidas bajo las aguas, olas de calor sin precedentes, tormentas monstruosas, escasez global de agua o la extinción de un millón de especies animales y vegetales. Y dejan meridianamente claro que la ley española sobre el Cambio Climático no es suficientemente ambiciosa y llega demasiado tarde.

Mientras los científicos del IPPC y los agrupados en torno a Scientist Rebellion nos trasladaban este enorme caudal de datos, certezas y llamadas a cambiar el modelo desarrollista y energético sobre el que se apoyan los países del mundo en estos momentos, Europa y España insisten en mantener los combustibles fósiles, y sobre todo el gas, como elemento clave para la generación de energía. Insisten en seguir dependiendo de un combustible que ya antes de la guerra había elevado enormemente los precios de la electricidad y que tras la invasión de Rusia a Ucrania ha provocado un desabastecimiento en todo el continente.

Pero no solo eso. La  invasión de Rusia a Ucrania está suponiendo un paso atrás preocupante y en contra de las políticas diseñadas para frenar el calentamiento global. Las subvenciones a los combustibles fósiles y las ayudas a su consumo no dejan de aumentar  y  se incrementa también notablemente su extracción. Por otra parte, la necesidad de invertir una cantidad ingente de dinero en la guerra hace que se destinen muchos menos recursos a las energías limpias y a la lucha contra el cambio climático y que se ponga en riesgo el Estado de Bienestar.

Resulta absolutamente inexplicable  (o sí, no nos podemos olvidar del enorme poder de los lobbies energéticos europeos y su influencia sobre los conservadores que gobiernan el continente, con un seguidismo preocupante de la socialdemocracia) que primero plantearan considerar como verdes al gas y a las nucleares y que el Gobierno de España, sin contar con nuestra Comunidad intentara colar  las regasificadoras en las islas, en un RDL para paliar las consecuencias de la guerra.

Hoy Europa está viviendo una crisis energética de efectos incalculables precisamente porque no se  ha trabajado con el interés suficiente en los últimos años en la implantación de las energías limpias y ha seguido confiando desatinadamente, obstinadamente, en los combustibles fósiles y sobre todo en el gas, en complicidad con los lobbies del sector. Sin tener en cuenta que dependemos de países inestables y poco respetuosos con los derechos humanos y que este combustible se ha ido encareciendo año tras año, frente a la disminución de los costes de las energías limpias. Para el Gobierno de España y de la UE el gas era la panacea y dejamos que Rusia condicionara nuestra estabilidad energética. Por eso sigue matando en Ucrania, porque sabe que países como Alemania (que depende energéticamente del gas ruso en un 64% y que tiene al excanciller Schröeder como selecto intermediario) le van a seguir financiando la invasión a Ucrania con la compra de un gas que no pueden sustituir. Desde el inicio de la guerra, Rusia ya ha cobrado casi 40.000 millones de euros de países europeos a cuenta del gas que les suministra. Qué curioso, los sabiondos de Alemania dando lecciones siempre de cómo gobernar y ahora están energéticamente en manos de un personaje peligroso como Putin.

También Argelia, tras su encontronazo con España a causa de la traición del gobierno español al pueblo saharaui, ha anunciado que va a incrementar notablemente el precio del gas a este país. Y para intentar remediar la situación, Europa se pone en manos de EEUU y del gas proveniente de ese país, mucho más caro, extraído a través del fracking, una técnica altamente contaminante, que genera seísmos graves, que está prohibida en España y en otros lugares de Europa y que multiplica más de cinco veces las emisiones de gases de efecto invernadero.

El último informe de Greenpeace ha calculado los ‘beneficios inmorales’ que han amasado las petroleras desde que comenzó la guerra. Habla de más de 3.000 millones de euros ‘extraordinarios’ que se están embolsando gracias, principalmente, al sobrecoste del diésel y la gasolina. Solo en España, la industria del petróleo está registrando unos ingresos adicionales de 7,6 millones de euros diarios, mientras la población sufre los precios récord en las gasolineras.

España depende un 75% del exterior para abastecerse energéticamente y en vez de poner toda la carne en el asador para romper esa dependencia, insiste en el gas y nos lo intenta endilgar a Canarias. De modo colonial. Sin consultarnos. Sin escuchar a nuestro Gobierno Autónomo, a nuestro Parlamento, a los cabildos…

Somos vulnerables, pero si no actuamos seremos aún mucho más vulnerables. Tenemos que acelerar la transición energética. Como plantea la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA): “ Necesitamos aumentar rápidamente la producción de energía renovable; promover una verdadera contabilidad y conciencia de los costos de la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles y los impactos ambientales de su uso y reducir la demanda de gas “.

François Gemenne, investigador del IPPC, declaraba hace unos días en El País que “con más renovables, los Putin tendrían menos poder”. No hay ningún experto, ningún científico, que no coincida en afirmar que la solución en estos momentos solo pasa por las renovables. Que es una locura insistir en la dependencia del gas. Hay que avanzar en las energías eólica y solar, venciendo los neonegacionismos instalados en las administraciones y en sectores conservacionistas cegados por visiones absolutamente sesgadas y parciales: como decía El País en un editorial reciente, “algunos tics de la sociedad de la opulencia están ahora claramente fuera de lugar”. Hay que desburocratizar los procedimientos para  facilitar la penetración de las renovables, hay que incentivar y financiar el autoconsumo, las comunidades energéticas, la eficiencia y el ahorro, hay que planificar y ordenar la eólica marina. Hay que, como plantea Macron en Francia, tomar el control sobre determinadas empresas energéticas.

Termino insistiendo en algo que me parece clave: en Gran Canaria tenemos una parte importantísima del camino andado, el Salto de Chira nos va a permitir ir mucho más rápido en todo este proceso ya que tenemos solucionado una gran parte del almacenamiento necesario para facilitar un cambio de modelo sustentado en las renovables. Jamás en el gas, no les quepa la menor duda. El gas de Canarias no puede ser sino el  viento y el sol.

Seguridad hídrica

El IPPC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el cambio Climático) se muestra contundente al afirmar que se quedó corto cuando el pasado verano lanzó al mundo su último informe sobre el cambio climático. La ampliación del informe presentado en agosto del año pasado, que hemos conocido hace un par de semanas, nos habla de una situación de no retorno muy grave para el planeta. Y también, desde luego, para Canarias. El documento del IPPC cita de manera específica a las “islas pequeñas” como los espacios más susceptibles de verse afectados por el calentamiento global. Son muchos y muy graves, por tanto,  los efectos del cambio climático para Gran Canaria – algunos ya los estamos padeciendo-  y desde el Cabildo se ha elaborado una estrategia –la primera que se pone en marcha en esta Comunidad Autónoma- para la adaptación y la mitigación de sus consecuencias ( tropicalización del clima, aumento del nivel del mar, desvío de los alisios, aparición de enfermedades tropicales, periodos extremos de sequía y/o precipitaciones intensas,  incendios forestales, etc.).

En este texto que comparto con ustedes quiero centrarme –aprovecho para ello la reciente celebración del Día Internacional del Agua- en un aspecto que adquiere una dimensión realmente preocupante y que requiere de acciones contundentes: me refiero a la sequía contumaz que padecemos, la escasez de agua y el avance claro hacia la desertización que presenta nuestro territorio. Estamos ante una situación alarmante que se hace cada vez más visible, más real, y que requiere de actuaciones plurales para adaptarnos y para mitigar los daños sobre las personas que habitan la isla, su economía y su valiosa biodiversidad. 

Garantizar la seguridad hídrica de la isla es una de las acciones clave para atenuar las consecuencias de la ausencia de lluvias y la consiguiente aridez de nuestro suelo, la desaparición de la tierra fértil y el sector primario, la desforestación, el aumento de los incendios…y nuestra propia supervivencia.

Para Naciones Unidas la seguridad hídrica forma parte esencial del desarrollo sostenible y sus objetivos estratégicos. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 6, sobre agua y saneamiento, tiene la finalidad de garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para toda la población. El índice GWP,  que mide el potencial del calentamiento global, sostiene que el desarrollo sostenible no será alcanzado sin un mundo sin seguridad hídrica y afirma que “lograr la seguridad hídrica significa satisfacer las necesidades humanas así como las de los ecosistemas. Para ello es necesario que ocurran cambios fundamentales en los valores, creencias, percepciones y posiciones políticas, no solo en las instituciones de gestión del agua, sino también en cada una de las partes interesadas. El progreso puede llegar a ser lento y las situaciones complejas, pero no hay realmente otra alternativa para el futuro de la humanidad que un mundo con seguridad hídrica. Debemos afrontar este desafío”.

Desde el Cabildo de Gran Canaria y el Consejo Insular de Aguas se está afrontando este desafío. Está singularmente presente en el modelo de ecoísla que defendemos. Realmente lleva siglos presente en un reconocimiento de nuestra fragilidad  que ha ido desarrollando a lo largo de los siglos un modelo de seguridad hídrica basado en la construcción de pozos, galerías, acequias, cantoneras, canales, trasvases, presas, desaladoras, depuradoras, renovables, central hidroeléctrica Salto de Chira… para garantizar nuestra subsistencia, nuestra agricultura tradicional y de exportación, el crecimiento turístico, el aumento constante de nuestra población.

El Salto de Chira, efectivamente, es el último hito.  Además de ser fundamental para la transición energética  y la penetración de las renovables, el proyecto cuenta con otra importante ventaja: aportar agua desalada a las presas mediante la planta desaladora de agua de mar ubicada en Arguineguín, con una aportación prevista al embalse de Soria de 2,7 millones de metros cúbicos. Esto se hace para poder garantizar la operación de la central hidroeléctrica y compensar las pérdidas y la sequía.   Además de garantizar el funcionamiento, generaría un excedente de agua que se destinaría a cubrir las necesidades  en la cumbre de Gran Canaria, mediante la elevación desde la Presa de Chira. Tener las presas llenas, en estos momentos en que por falta de lluvias están casi vacías, nos va a permitir poder elevar el agua para regar toda la cuenca de Tunte, Mogán, Tejeda y Artenara, reforestar la isla y combatir los incendios.  Es más, si por cualquier razón  hubiese algún día un problema grave de desabastecimiento en la isla y no pudiéramos producir agua, las presas de Chira y Soria llenas nos permitirían subsistir y abastecernos durante seis meses.

La visión de futuro de los técnicos y responsables políticos de hace 50 años para detectar el problema de la escasez de agua en la isla y construir un entramado de presas, como en ningún lugar del mundo, tuvo su continuidad en la apuesta decidida por la desalación y por la depuración de las aguas provenientes del saneamiento de los municipios para “fabricar” agua potable.

En Gran Canaria, el agua desalinizada supone el 50% de la oferta total insular de agua. La isla cuenta con una capacidad total de desalación de agua de mar de 104 hectómetros cúbicos al año procedente de un total de 20 complejos de desalación públicos y privados. De los 78,3 hm3/año que se producen, 69 son para el suministro a la población y 9 hm3/año para la agricultura. Específicamente, el Consejo Insular de Aguas explota en la actualidad cuatro desalinizadoras de ósmosis inversa que producen entre 5.000 y 15.000 metros cúbicos al día. En estos momentos, junto con el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) del Ministerio de Ciencia e Innovación, se trabaja en una ambiciosa iniciativa, por valor de 20 millones de euros, que permitirá desarrollar y testar tecnología innovadora aplicada a la desalación de aguas en Gran Canaria.

Dedicamos asimismo un enorme esfuerzo a la reutilización de aguas negras –las depuramos casi en su totalidad-  haciendo una aportación de 12,7 hm3 anuales al sector agrícola de la isla, esto es, en torno al 30% de las aguas depuradas. Tenemos que conseguir que sea el 100% y en ello estamos trabajando. Esto supone más de 100 hm3 de agua desalinizada o regenerada. En estos momentos se están ejecutando obras tan importantes como la EDAR de Bocabarranco en Gáldar y se está a punto de licitar su emisario submarino.

Para abaratar los costes de producción y reducir las emisiones de CO2, una de las líneas de trabajo prioritarias es la transformación de las actuales instalaciones, combinando la desalación, depuración y reutilización con el empleo de energías sostenibles y sistemas de ahorro energético.

Por ese motivo pusimos en marcha el proyecto RENOVAGUA, un ambicioso plan para que 26 plantas de desalación y depuración, distribuidas por todo el territorio insular, se abastezcan de energías limpias. El Cabildo destina a esta propuesta un total de 18 millones de euros. El objetivo es reducir en un 40% el uso de energías convencionales en la producción y distribución de agua, dejar de emitir 17.000 toneladas de CO2 a la atmósfera y dejar de importar y consumir 4.670 toneladas de petróleo, además de ahorrar dos millones de euros  de la cantidad total destinada a desalar agua.

En estos momentos se trabaja también para garantizar el agua en nuestras cumbres y medianías a través de convenios con heredades y particulares, nuevas redes de riego, adquisición de bienes hidráulicos, etc. El Área de Agricultura ha tramitado, desde 2018, unas 25 obras de infraestructuras hidráulicas en 10 municipios por un importe total de 2.375.000 €, entre redes de riego, depósitos de almacenamiento, acondicionamiento de estanques y mejoras en las interconexiones hidráulicas de comunidades de regantes o heredades de aguas. Por su parte, el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria ha ejecutado igualmente, desde la misma fecha, 7 obras en infraestructuras hidráulicas por importe total de 1.700.000 €.  

Además, el Consejo Insular de Aguas ya dispone de 1.000.000 € para el mismo propósito,  aumentando así la red de redes, sistemas de almacenamiento y recursos hídricos en medianías, para asegurar la disponibilidad de agua durante las épocas de menos lluvias. Por su parte, el Ayuntamiento de Tejeda aporta con fondos propios una partida económica de 2.000.000 € para tal fin, lo que sumará más infraestructuras hidráulicas de propiedad pública.

También dentro de la propuesta “La Cumbre Vive”, se encuentran en redacción 6 proyectos de plantas de depuración natural por parte de los Ayuntamientos de Artenara, Tejeda y Gáldar,  financiadas por el Cabildo de Gran Canaria. De esta forma se conseguirá un recurso hidráulico complementario más para la zona, dando además así una solución a un problema ambiental de núcleos urbanos aislados. Se trata de una inversión de 1 millón de euros. También se destinan casi 400.000 euros a la recuperación de la Finca de Los Lavaderos y su estanque cueva. Estamos hablando en total de casi 10 millones de euros de inversión, a lo que se sumarán los 700.000 metros cúbicos anuales de agua del Salto de Chira.

He querido a vuela pluma resumir todas aquellas acciones que se realizan desde el Cabildo y el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria para avanzar en la seguridad hídrica de la isla. Es un camino absolutamente necesario para adaptarnos a las afecciones del cambio climático, luchar contra la desertización y seguir impulsando las soberanías energética y alimentaria  en Gran Canaria.

No podemos depender de fuera

El pasado 7 de marzo el precio de la luz pulverizaba todos los récords históricos y alcanzaba un pico de 700 euros el megavatio hora (MWh) a media tarde. Era la consecuencia de la subida del precio del gas por el aumento de la demanda tras las peores fases de la pandemia y por su escasez tras la guerra que ha iniciado Rusia en Ucrania, así como por una nefasta regulación del mercado energético que implica que toda la generación de electricidad se pague al precio de la fuente más cara, en este caso el gas.

Es la parte más visible de una crisis energética que también afecta a los combustibles. La gasolina se ha encarecido cerca de un 30% respecto al mismo periodo de 2021, el gasóleo casi un 35% y el gas un 60% (en algunos periodos hasta un 300%), lo que está poniendo en serio riesgo la viabilidad de muchas empresas, en especial agrícolas, ganaderas y de transportes. Estos sectores han iniciado protestas en casi todas las ciudades españolas, generando riesgos de desabastecimiento en muchos lugares.

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha anunciado subsidios para estas actividades económicas, y ha conseguido que la Unión Europea le dé un tratamiento específico a España y Portugal que permita fijar un precio tope en el mercado energético, aunque todavía falta tiempo para comprobar el efecto de estas medidas sobre los precios.

A pesar de que la inestabilidad económica producida por la inflación y la Guerra de Ucrania no podían preverse, lo cierto es que la crisis energética sí se podía presentir. Llevamos al menos dos décadas avisando: tenemos una gran dependencia energética de lugares inseguros y de sistemas políticos carentes de democracia,  el sistema de fijación de precios es una entrega a los lobbies energéticos y las privatizaciones de compañías energéticas un robo a los estados y a la ciudadanía que nos despoja de poder intervenir de manera democrática en un bien tan esencial como es la energía.

Pero, además, en medio de una crisis climática, seguimos dependiendo de los combustibles responsables del cambio climático, destruyendo nuestro entorno y afectando a la salud de la población. Pese a ello, no han dejado en ningún momento de querer imponer el gas en Canarias, con regasificadoras, gasoductos, la introducción del gas ciudad… Desde el Sureste hace muchos años y desde el Cabildo de Gran Canaria más recientemente nos opusimos frontalmente al gas, lo que nos costó no pocas descalificaciones y ataques. A la vista está que teníamos razón.

Aún así, el Gobierno de España, a pesar de los problemas gravísimos que tenemos con el gas, y aprovechando el Decreto-Ley 6/2022 de 29 de marzo por el que se adoptan medidas para paliar el impacto en la economía de la guerra provocada por Rusia al invadir Ucrania,  vuelve a insistir en abrir paso a la instalación de regasificadoras en Canarias, sin las preceptivas autorizaciones administrativas. Un intento de meternos un gol por toda la escuadra. Arbitrariamente, por la puerta de atrás, a través de un decreto que no tiene nada que ver con lo que se pretende imponer. Se nos intenta introducir regasificadoras, gasoductos y gas ciudad y que utilicemos el combustible más caro y el más inseguro en su suministro. Obviamente, no lo vamos a permitir. Nos opondremos radicalmente. Una cosa es un mínimo de combustibles fósiles como respaldo y otra el que se nos imponga una super infraestructura gasista.

Más allá de las medidas transitorias que el Gobierno adopte y que en algunos casos ya estamos implementando desde el Cabildo de Gran Canaria ( potenciando el autoconsumo y propiciando el almacenamiento y la garantía de suministro con el Salto de Chira), no cabe otra opción en estos momentos, para combatir el alza de los precios, que gravar los “beneficios caídos del cielo” que están obteniendo las grandes eléctricas, crear organismos públicos de gestión -como ha hecho el Cabildo de Gran Canaria  con el Consejo Insular de la Energía, o el Ayuntamiento de Barcelona con la creación de una empresa municipal de energía-  para ayudar a la penetración de las renovables y  crear parques públicos, y combatir el mercado marginalista que asigna a todas las formas de generación el precio de la más cara.

Pero a corto y medio plazo hay que  acelerar las renovables: vencer los neonegacionismos absurdos, combatir el obstruccionismo que a veces nos encontramos dentro de la propia administración, acabar con la burocracia que obliga a retrasar la instalación de un parque al menos seis años, planificar la eólica marina, eliminar las trabas y facilitar el autoconsumo y subvencionar decididamente su implantación en los hogares, las pymes, las zonas comerciales e industriales… También potenciar el autoconsumo compartido y las comunidades energéticas y, desde luego, la eficiencia y el ahorro. Es la mejor manera de incrementar las energías limpias, abaratar los costes y romper nuestra dependencia del exterior y de los combustibles fósiles. Y Gran Canaria parte con una enorme ventaja para hacer posible todo esto: tenemos en el Salto de Chira la gran pila de almacenamiento para la penetración masiva de las renovables.

Desde las administraciones públicas tenemos que hacer autocrítica y escuchar también lo que vienen reclamando, desde hace tiempo, los pequeños y medianos empresarios del sector renovable. No podemos estar seis años para poner en marcha una planta eólica o fotovoltaica, no en estos momentos, y no se puede dar una línea de conexión a la red a un promotor público o privado a 10 o 20 kilómetros. Porque esta decisión carece de ningún tipo de control y lo decide una parte interesada. Eso es hacer inviable cualquier planta eólica o fotovoltaica.

Las crisis económica, energética y bélica no solo han producido un encarecimiento de la generación de electricidad y de los combustibles, sino también un incremento de los precios de los productos y del transporte. La huelga de los transportistas está provocando desabastecimiento de alimentos para las personas y el ganado, aumentando aún más los precios de los insumos, lo que hace inviable la ganadería local.

De la mano de la soberanía energética también hay que avanzar en la soberanía alimentaria. No podemos importar prácticamente la totalidad de lo que comemos. Debemos producir de manera local y sostenible una parte importante de nuestra alimentación, lo que además genera empleo en las zonas rurales y nos ayuda a conservar el medio ambiente y luchar contra los incendios y la desertización.

Para ello hay que incentivar el consumo de productos locales, valorizándolo y dándolo a conocer con iniciativas integrales  como “Gran Canaria Me Gusta”,  sensibilizar a la población y ayudar al sector (como con la línea de subvenciones de 2.000.000 de euros al sector ganadero que impulsa el Cabildo en estos días). En estos momentos es importante reconvertir el sector del tomate de exportación, que ha dejado de ser rentable pero cuya experiencia puede ser fundamental para cultivar otros productos más centrados en el mercado local y con mayor demanda para exportar. Es evidente que también hay que revisar las ayudas a lo que viene de fuera (el Régimen Especial de Abastecimiento) y compite directamente con lo nuestro y fomentar que las multinacionales y grandes cadenas de supermercados  comercialicen el producto local. 

Por último hay que avanzar igualmente en la seguridad hídrica apoyada en las renovables y en la gestión eficiente e integral del binomio agua-energía,  aumentando la reutilización del agua para llegar a todos los rincones de la isla y abaratar el precio del agua. Es el requisito fundamental para que se pueda desarrollar el sector primario con garantías así como el resto de iniciativas económicas en el interior de Gran Canaria.

Esto no es ni más ni menos que lo que estamos haciendo con el proyecto que hemos denominado “ecoísla” y por el que hemos recibido ataques y por el que en ocasiones hasta nos han intentado ridiculizar. Se trata de transformar nuestro modelo de desarrollo dependiente del exterior por otro autocentrado, basado en la triple soberanía de la que ya he hablado y que diversifique nuestra economía apoyándose en sectores innovadores como el cine, la animación, la digitalización, la innovación, la investigación, las economías verde,  azul y circular…

Dice el refrán que “solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena”… espero que lo tengan en cuenta los organismos competentes, porque está tronando demasiado. Es imprescindible intensificar las soberanías energética y alimentaria, destinar inversión pública, desburocratizar nuestras administraciones y recuperar el papel de las instituciones públicas en los sectores estratégicos. Si no lo hacemos las consecuencias para nuestro bienestar, para el planeta y para la propia democracia pueden ser catastróficas.

Una nueva traición al pueblo saharaui

La tarde del pasado viernes 18 de marzo nos enterábamos, a través de un comunicado del gabinete de la Casa Real marroquí, de que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, había enviado una carta al Rey Mohamed VI en la que le aseguraba que “España considera la iniciativa marroquí de autonomía para el Sáhara como la base más seria, creíble y realista para la resolución de este diferendo”. Es decir, que de facto el Gobierno de España reconocía la soberanía marroquí sobre el Sáhara, algo que no hace ni la ONU, ni la Unión Europea, ni la Unión Africana ni ninguna otra organización internacional ya que, según Naciones Unidas, el Sáhara es un territorio pendiente de descolonización.

Además, nos enteramos de este cambio histórico en la postura de España, que sigue siendo “de iure” la potencia administradora del Sáhara Occidental, a través de una filtración parcial, interesada y humillante del Rey de Marruecos, sin que haya habido debate en el Congreso, sin que el PSOE se lo hubiese comunicado a sus socios de gobierno o a sus socios parlamentarios. Sin ni tan siquiera una comunicación o comparecencia oficial por parte del presidente del Gobierno o de su ministro de Exteriores. Es algo completamente inaceptable el que nos enteremos por una filtración de un acuerdo clandestino y opaco que no plantea de manera diáfana cuáles son las contrapartidas.

La decisión del Gobierno de España de aceptar el plan de autonomía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, frente a la determinación de la ONU y el Tribunal Internacional de La Haya de que se ejerciera el derecho a la autodeterminación en el territorio invadido y anexionado por Marruecos, ha supuesto la segunda gran traición de un Gobierno español al pueblo saharaui. La primera realizada por una dictadura y la segunda por un gobierno democrático, pero en los dos casos con las mismas formas y el mismo fondo. La coincidencia en la denuncia de esta felonía es prácticamente unánime en el conjunto de las fuerzas políticas del arco parlamentario español y de organizaciones sindicales, sociales, etc.

En medio de una crisis bélica y energética que pone en riesgo nuestra economía y nuestra convivencia, el Gobierno español da un giro a sus políticas de respeto al Derecho Internacional y a su papel de potencia administradora, cede al chantaje y se entrega a Marruecos poniendo en riesgo sus relaciones con Argelia, de la que depende el 34% del gas que consume España. Es curioso que España se esté volcando en estos momentos en denunciar y combatir la invasión de Rusia a Ucrania y, al tiempo, justifique la invasión del Sáhara por parte de Marruecos.

A la par, siembran una duda enorme sobre Canarias y sobre la posibilidad de que nuestro archipiélago estuviese en la agenda de la demanda del país alauita sobre la soberanía de nuestra tierra, al mismo nivel que Ceuta y Melilla. Nos tendrán que aclarar si se trata de una burda maniobra política para utilizarnos políticamente y así justificar una actuación aviesa o si realmente estaba en discusión por parte de Marruecos su soberanía sobre este archipiélago. Resulta vergonzoso que la UE y España tengan que ponerse de rodillas ante un país claramente autoritario como Marruecos. Que la Unión Europea y España acepten de manera expresa el cuestionamiento por un sátrapa de la integridad territorial de España. Es una muestra de debilidad, una claudicación vergonzosa de España ante este país autocrático.

En cualquier caso estaríamos ante burdas maniobras coloniales. La realidad es que la Unión Europea, Marruecos y España nos la han jugado siempre en esta partida de intereses. Nos la han jugado y nos la están jugando. Y nos la pueden jugar gravemente en el futuro.

Nos la jugaron primero con la pesca. El  primer convenio pesquero entre España y Marruecos a principios de los años ochenta y luego entre la UE y Marruecos, ratificado por el Parlamento Europeo el 12 de febrero de 2019, en el que se incluyen las aguas del Sáhara Occidental, en contra de las resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU, supuso un mazazo para nuestros puertos y para nuestros pescadores. La entrega del Banco Canario-Sahariano a Marruecos por parte de España y la UE supuso la caída en picado de nuestra flota artesanal,  de la flota pesquera con base en Canarias y el declive del negocio portuario derivado de las pesquerías. No estuvimos nunca presente en las negociaciones ni se tuvo en cuenta nuestra realidad social y económica.

Nos la jugaron igualmente con el Puerto de Agadir, que se ha convertido en una competencia seria para el Puerto de La Luz y de Las Palmas. Este puerto, que hoy rivaliza directamente con el nuestro y que, al obligarlo así Europa, ha asumido la mayor parte de las descargas de la pesca del Banco Canario-Sahariano, fue financiado por España a través de un crédito de Gobierno a Gobierno suscrito junto a la firma del acuerdo de pesca de 1 de agosto de 1983. Y por supuesto que para hacerlo jamás pensaron en Canarias.

Nos la jugaron también con el tomate. Desde el año 2000 Marruecos y la Unión Europea ponen en marcha un acuerdo de asociación que incluye la pesca como elemento fundamental y que se amplía a la agricultura, libre de aranceles, en el 2012. Y aunque el Tribunal de Justicia de la Unión Europea obligó a excluir al Sáhara de los acuerdos, la realidad es que, con distintos subterfugios, el convenio y los cultivos en el Sáhara Occidental se mantienen en detrimento de los derechos de los saharauis y de la agricultura canaria. El precio por kilo pactado por Europa con Marruecos supuso un atentado brutal contra la agricultura del sur de España y de Canarias. Una competencia desleal –que incumple las normativas europeas en materia laboral y medioambiental- que ha provocado la casi desaparición del cultivo del tomate en nuestra isla y la destrucción de miles de empleos.

Y nos la siguen jugando con la migración. El incremento de la inmigración desde las costas africanas hacia el Archipiélago canario no es ajeno a la ausencia de controles de las fuerzas que Marruecos tiene desplegadas en los territorios de origen de las pateras. Una buena parte de las personas que se juegan la vida cruzando el mar sin garantías de supervivencia son de procedencia marroquí, a pesar de las enormes ayudas que desde la Unión Europea se aportan cada año al Gobierno de Marruecos para mitigar este fenómeno. Las vidas de muchos migrantes se han convertido en moneda de cambio de esta dinámica de tensiones, como ha quedado en evidencia en los acontecimientos sufridos en Ceuta y como, desde mucho antes, viene sucediendo en las costas de Canarias cada vez que surge alguna dificultad en otros escenarios. Ni Europa ni España han obligado al cumplimiento de los objetivos de la cooperación entre Europa y Marruecos no sólo en la aplicación de medidas de seguridad fronteriza sino en el desarrollo de políticas activas de protección de los migrantes, que acaben con la aportación de recursos a fondo perdido.

No hay que olvidar tampoco que hace unos meses Marruecos concedió una licencia exclusiva a una empresa israelí para explorar yacimientos de gas y petróleo al sureste de Canarias, en las costas del Sáhara Occidental, con el silencio de España y la UE. Ese contrato prevé prospecciones petrolíferas y de gas en las aguas del Sáhara Occidental que lindan o invaden las aguas canarias. Pese a ello, la postura del Gobierno de España fue extraordinariamente tímida. La inmensa mayoría del pueblo canario ya mostró con contundencia su rechazo a la pretensión de la industria petrolera de explorar los yacimientos marinos en las aguas canarias cuando el gobierno del Partido Popular, animado por el ministro José Manuel Soria, consintió las perforaciones al noreste del Archipiélago. El nuevo planteamiento no es distinto: la misma industria, con actores diferentes, tratando de forzar la voluntad de los hombres y mujeres de Canarias en un escenario internacional de agotamiento de los combustibles fósiles. Y el Gobierno de España ha tragado y jamás ha definido una estrategia contundente ante las actuaciones que violentan la voluntad de los canarios, que debe incluir el tratamiento sobre las tierras raras situadas en aguas de jurisdicción española.

Esto ocurrió poco después de otra decisión marroquí que no ha sido contestada por parte del Gobierno de España: la aprobación por su Cámara Alta de la ampliación a 200 millas de su zona económica exclusiva y la extensión de la plataforma continental a 350 millas, lo que supone asignarse, además, las aguas del Sáhara Occidental. Esta ampliación afecta directamente a aguas canarias y se hace para la explotación del subsuelo rico en telurio, cobalto y tierras raras y como medio de presión, de nuevo, al gobierno español y canario.

En definitiva, vemos como Canarias es utilizada por parte del Gobierno de Marruecos como elemento de presión y chantaje sobre el Gobierno de España lo que ha llevado a la aceptación por parte de Pedro Sánchez de la soberanía marroquí sobre el Sáhara. Canarias debe ser contundente en el rechazo a las continuas cesiones por parte de España a un gobierno dictatorial y exigir la defensa de la legalidad internacional y que España haga valer su postura frente a las pretensiones imperialistas del reino alauí. Además ¿quién nos asegura que el monarca absolutista se conformará con lo ya conseguido?

El conflicto sobre la soberanía del Sáhara Occidental y la construcción del Gran Marruecos está en la raíz de esta dinámica de pulsos que el régimen político de Marruecos aplica a sus vecinos. Canarias no sólo es testigo directo de la tensión acumulada en la región desde que España abandonó el Sáhara en 1975, es también víctima directa de los distintos fracasos de la comunidad internacional en la búsqueda de una solución pacífica y duradera para este conflicto.

Por supuesto, no nos olvidamos de la legítima lucha del pueblo saharaui por su libertad y autodeterminación. Marruecos debe poner fin a la ocupación ilegal del Sáhara Occidental y se debe avanzar en la resolución pacífica, y con respeto a la legalidad internacional, en la descolonización y la celebración de un referéndum que permita la instauración de la República Árabe-Saharaui Democrática con plena soberanía sobre su territorio.

Un homenaje a la ciudadanía comprometida

El pasado jueves celebramos en el Auditorio Alfredo Kraus la entrega de Honores y Distinciones del Cabildo de Gran Canaria. Fue una nueva edición de un acto solemne con el que la institución insular conmemora anualmente su fundación. En esta ocasión, su 109 aniversario tiene contenido especial porque las circunstancias que vivimos nos exigen proyectar a toda la sociedad nuestra determinación por salir juntos de estos momentos de incertidumbre que nos amenazan.

Nos obligan también a señalar referencias concretas y personales que nos orienten en la dirección  por la  que debemos transitar. Reconocimos a 19 personas e instituciones que  ejemplifican las acciones individuales o colectivas que han ido construyendo el modelo de sociedad que tenemos que defender, sumando esfuerzos públicos y privados, esfuerzos institucionales y de ciudadanía comprometida. Un homenaje a un grupo de personas, entidades y organizaciones que representan lo mejor de nuestros valores cívicos. Y es que son los Honores y Distinciones otorgados por esta institución lo que convierte esta cita en una celebración de lo que somos, en una muestra de una isla que, desde la humildad, no renuncia a tener su propia voz en el mundo. Una voz que se alza, con más razón en este tiempo, como grito en demanda de paz.

Nuevamente vuelve a producirse una guerra en Europa. La invasión de Ucrania por parte de Rusia está provocando la pérdida de miles de vidas, el exilio de millones de personas y una enorme destrucción que costará décadas reparar.  Se trata de una agresión injustificable que ha merecido la condena unánime por parte de todos los grupos políticos con representación en el pleno del Cabildo y también nuestra inequívoca solidaridad con el pueblo de Ucrania, que nos recuerda nuestra vulnerabilidad y el sufrimiento de muchos pueblos de nuestro vecino continente africano, donde siguen latentes numerosos conflictos y hostilidades. Una de las razones de la migración dolorosa y forzosa a la que se ven abocados.

Como no puede ser de otra manera, desde Gran Canaria siempre defenderemos la resolución pacífica de los conflictos y la solidaridad y la cooperación entre los pueblos. Esta isla de paz se opondrá siempre a que se sustituyan las políticas del bienestar, de convivencia pacífica y democrática y de descarbonización por una economía de guerra, por una carrera armamentística que genera destrucción, muerte, sufrimiento pero también una huella ecológica insoportable.

Esta guerra, que amenaza con extenderse, estalló en un momento en el que los datos apuntaban a que estábamos dejando atrás la sexta ola de contagios del COVID. Una ola que pese a su virulencia ha generado menos afecciones graves, y que, con toda la prudencia, podría dar lugar a una situación de control de la pandemia. Es necesario seguir expresando nuestro homenaje a todas las familias que han perdido a seres queridos en esta crisis sanitaria y entendemos que el mejor homenaje es  ayudar a quienes siguen sufriendo esta realidad a nivel sanitario, social, económico o laboral.

Poco a poco estamos recuperando nuestras vidas, reiniciando nuestros proyectos, reabriendo nuestros negocios, recobrando la esperanza y la confianza en el futuro, con la puesta en marcha de nuestra estrategia de adaptación a la crisis climática que comenzó hace décadas y que se agrava día a día. Nos recuperábamos de una crisis económica, la del 2010, que supuso un ataque brutal también a los servicios públicos y una excusa para abrir abismos de desigualdad en el mundo.  Por cierto, unos servicios públicos  que después, diezmados, han sido la vanguardia para combatir la crisis y sus consecuencias.

Hay que resaltar el esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras que defienden sus puestos de trabajo, a veces sin el reconocimiento y la seguridad que merecen. La voluntad de permanencia y renovación de empresarios que han incrementado sus inversiones renovando sus instalaciones turísticas, industriales o comerciales para facilitar la vuelta a la normalidad. El sacrificio de los pequeños y medianos empresarios y de los autónomos para resistir las dificultades de la coyuntura económica. Nos solidarizamos ante las injusticias y desigualdades que las mujeres han visto incrementarse como resultado de esta pandemia. Aplaudimos la innovación y la inventiva de la juventud canaria que a pesar de las dificultades para acceder al mundo del trabajo se esfuerza por alcanzar una preparación que les permita aumentar sus oportunidades. La cantera es admirable.

Y para estar con la mayoría de nuestra gente, especialmente con quienes peor lo están pasando, el Cabildo de Gran Canaria ha priorizado recursos, programas, inversiones, acciones para materializar esa cercanía y reducir el sufrimiento de miles de grancanarias y grancanarios. Somos el  instrumento de una sociedad que quiere seguir avanzando unida.

Es necesario compartir alegrías e ilusiones para la década que está germinando en nuestra isla. Estamos liderando el proceso de transición a la soberanía energética que nos permitirá avanzar hacia la soberanía alimentaria y la seguridad hídrica, además de progresar en las exigencias que nos demanda el cambio climático y la dependencia de los combustibles fósiles en tiempos de incertidumbre en los suministros.   

Queremos aprovechar los recursos europeos y estatales para modernizar la movilidad, avanzando en la materialización del tren como respuesta sostenible. Hemos solicitado al Gobierno de Canarias que se aceleren todos los trámites porque Gran Canaria tiene los deberes hechos. Hace apenas unas semanas que celebramos el acto de inicio de las obras de Salto de Chira, un proyecto que va a situar a Gran Canaria a la vanguardia de la innovación para la transición ecológica y energética y para seguir impulsando el sector primario en las cumbres y medianías

Me alegra enormemente que en estas y en otras actuaciones estratégicas citadas todos los grupos políticos presentes en esta institución rememos en el mismo sentido. Y avanzamos juntos también en la modernización de las infraestructuras públicas que mejora la diversificación económica azul, verde, circular y la oferta turística, comercial, industrial y sociosanitaria en los 21 municipios de Gran Canaria.

Es momento de un reconocimiento general por la respuesta social a este tiempo imprevisto y cruel. Y en esta respuesta quiero tener una mención especial al papel de los 21 ayuntamientos de la isla. Hemos y estamos trabajando codo con codo con ellos y además me consta que están realizando un trabajo excepcional que el Cabildo reconoce públicamente. Juntos hemos contribuido también a mostrar nuestra solidaridad con La Palma, de la que tenemos que seguir acordándonos para hacer más fácil su recuperación.

En este contexto de incertidumbre e inestabilidad cobra más importancia si cabe la contribución de los 19 galardonados de esta edición. Mujeres, hombres, empresas, entidades y organizaciones sociales nacidos aquí o venidos de otros lugares para unir su vida, su creatividad y su vocación a esta isla, que desde las más diversas áreas contribuyen día a día a construir una sociedad próspera, una comunidad más fuerte y libre. Un pequeño gran grupo que, este año, refleja la riqueza de nuestra música, desde sus orígenes a sus éxitos más internacionales; nuestra literatura, creada o inspirada en la isla; nuestra diversidad y compromiso social, personal o colectivo; la ciencia y la investigación, el deporte, las iniciativas de emprendedores y emprendedoras, la solidaridad internacional, el ejercicio de la política entendida como servicio público… son todas herramientas poderosas frente a la mayoría de los riesgos que afronta la sociedad actual.

Cada año es extremadamente difícil conceder los galardones ya que dejamos fuera a muchísimas personas y entidades que tienen merecimientos para obtenerlos. Esto nos habla de la increíble vitalidad social de una pequeña isla de poco menos de un millón de habitantes que, sin embargo, tiene figuras destacadísimas en casi todos los campos económico, artístico, social, científico o deportivo.

Creo firmemente en los valores de la isla y de sus gentes. Es esta confianza lo que me guía en la tarea diaria. Me anima cada mañana la seguridad de que pertenecemos a una sociedad excepcional y que tenemos que seguir avanzando, seguros de nuestras capacidades y de nuestro potencial. Como presidente del Cabildo de Gran Canaria creo que también podemos y debemos estar orgullosos de esta institución que día a día, década tras década, demuestra el liderazgo necesario para garantizar un futuro mejor, como sello de identidad de esta Corporación desde que fue creada.

Hoy Gran Canaria sería otra si no contara con una institución como el Cabildo, que responde a una realidad geográfica, social, medioambiental y económica indiscutible: la isla. Nuestras carreteras empiezan y finalizan todas en la isla, somos un sistema energético aislado, nuestros ecosistemas son singulares, y nuestras economías y dinámicas sociales están configuradas desde la insularidad. Por ello, desde la defensa de una Canarias unida y solidaria, reivindicamos una vez más, el papel de las instituciones locales e insulares, y su capacidad para encontrar soluciones a los problemas cotidianos de las personas. Soluciones construidas de manera participativa, aprovechando la enorme inteligencia colectiva que atesoramos como pueblo y que está representada por las personas y entidades galardonadas. Mi más sincera enhorabuena y agradecimiento en nombre de todo el Cabildo de Gran Canaria, de los hombres y mujeres de Gran Canaria.

La mejora del mercado laboral

Los acontecimientos tan dramáticos que estamos viviendo ocupan toda nuestra atención. La guerra se extiende por las ciudades de un país que es un 20% más grande que España y que tiene 44 millones de habitantes, una cantidad similar a la de España. La magnitud de esta agresión nos preocupa por la enorme crisis humanitaria que ha desatado y por la gravedad que supone para la paz y la seguridad mundial. Pero no es una situación realmente nueva. La estamos viviendo aquí al lado con el Sáhara. La hemos vivido en Irak, en Siria, en Afganistán. Quizás  por ello somos más conscientes del sufrimiento que padecen millones de personas y expresamos nuestra solidaridad con Ucrania y con los pueblos de Europa central que padecen las consecuencias de la invasión del Gobierno de Vladímir Putin.

En medio de este escenario dantesco, imprevisible, hay noticias e imágenes en nuestro día a día que tienen una enorme trascendencia y que, unidas, nos muestran una mejora importante en el mercado laboral, un repunte económico que apuntala la recuperación y que señala que estamos avanzando en una buena dirección, si el conflicto bélico no se extiende o se alarga.  Hemos visto hace tan sólo una semana el nuevo paseo de Meloneras con numerosos turistas paseando, visitando los comercios y los restaurantes de la zona y curioseando el yacimiento arqueológico que, como el Faro de Maspalomas, conforma un paisaje para el recuerdo de los miles de viajeros europeos que disfrutan de nuestra tranquilidad y de nuestro clima a orillas del Atlántico. Esta ocupación turística es uno de los principales motivos del crecimiento continuado de la contratación de personal en el último año y de la reducción del paro en nuestra isla.  Indica que se  ha superado lo peor de las distintas oleadas de la pandemia y que volvemos a los indicadores de antes de la crisis.

Son buenas noticias. Pero hay que resaltar varios aspectos en esta tendencia con la que ha comenzado 2022:  en los dos primeros meses del año no solo ha habido un aumento extraordinario de contratos sino que el porcentaje de contratos indefinidos se ha duplicado. Gracias a esta evolución el desempleo ha caído en un año un 22,7%, lo que supone 25.442 desempleados menos. La estadística se dispara respecto a la contratación indefinida, con un incremento de este tipo de contratos de un 235%, a lo que se suma el aumento de un 151% en la conversión de contratos temporales a indefinidos. No parece que la subida del Salario Mínimo Interprofesional haya producido la destrucción masiva de empleos como auguraban las posiciones catastrofistas de algunos sectores económicos y partidos políticos. Al contrario, el 14,7% de los asalariados canarios han visto mejorada su retribución, aunque ello no significa que dejen de ser trabajadores pobres, con ingresos muy bajos, personas vulnerables en una situación de crisis y de alza de precios como la que padecemos.

Otra de las imágenes que se convierten en habituales en nuestro día a día es el enorme volumen de obras en ejecución con las que se mejoran las infraestructuras y los espacios públicos en todos los municipios, gracias fundamentalmente a los planes del Cabildo y de las corporaciones locales. Así lo señala la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras (Seopan), que confirma el aumento en un 4, 6% de la inversión pública del Cabildo y los ayuntamientos en el año 2021, frente a la reducción de la del Estado en Canarias en un 32% y la de la Comunidad Autónoma en un 24%. Tendríamos que remontarnos a 2008, antes de la crisis inmobiliaria, para encontrar cifras de inversión cercanas a las alcanzadas el año pasado.

Gran Canaria, además, es la única isla que cuenta con un Plan de Cooperación anual de su Cabildo con los 21 municipios y mancomunidades. Este año asciende a 18 millones de euros, para la realización de 75 actuaciones que supondrán la creación de 350 puestos de trabajo. Esta cifra es importante, pero lo más notable es que la continuidad de este programa ha permitido que entre 2016 y 2021 se hayan invertido más de 131 millones de euros y  acometido 827 obras, lo que ha permitido la contratación de más de 2.500 personas. El Cabildo es, además, una de las principales entidades contratadoras de la isla, con un constante trasiego de personas o empresas que prestan servicios a la Corporación.

El Cabildo de Gran Canaria ejecuta en estos momentos obras en la isla por un importe superior a los 1.200 millones de euros en carreteras, platós audiovisuales, Museo de Bellas Artes, Plan Sociosanitario, obras hidráulicas, de depuración y desalación, infraestructuras turísticas, patrimonio histórico, zonas comerciales e industriales, mercados, instalaciones deportivas, impulso a las renovables, etc. El modelo de desarrollo ecosocial que proponemos avanza también hacia la consolidación de un modelo de desarrollo sostenible verde y azul que garantice nichos de empleos innovadores ligados a la transición energética, la movilidad sostenible,  la acuicultura, la investigación, la economía circular, la digitalización… Gran Canaria es la primera isla en disponer de una Estrategia Insular de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático, con un presupuesto de 147 millones destinados a infraestructuras (88,6 millones), naturaleza (39,5 millones) gobernanza (15,7 millones) y tecnología (4 millones). Tenemos que avanzar urgentemente en romper nuestra dependencia del exterior de los combustibles fósiles, de los alimentos importados, en la seguridad hídrica…

Además de los fondos europeos destinados a la recuperación tras la pandemia que vamos a pelear por captar, el Cabildo promueve proyectos como Salto de Chira, que movilizará unos 3.000 empleos directos para la construcción, mantenimiento y gestión de la central hidroeléctrica reversible, a lo que habrá que sumar el personal que instalará los parques fotovoltaicos, eólicos, comunidades y almacenamientos energéticos que se pondrán en marcha cuando se garantice la sostenibilidad del sistema con renovables.

Conocedora y sensible con los problemas de un mercado laboral que ha saltado de crisis en crisis durante la última década, de la precariedad en las contrataciones, de la dificultad de las personas más jóvenes para acceder a un empleo, de los problemas para incorporarse al mundo laboral de las mujeres y los mayores de 45 años, así como de las personas con discapacidad,  las políticas de empleo del Cabildo se han acentuado en los últimos años y han propiciado la contratación de más de 6.000 personas en este mandato. Tienen una orientación centrada en dar respuestas a las disfunciones del mercado laboral, tal como explicó el consejero de Empleo, Juan Díaz, en el Pleno del pasado mes de febrero al detallar las acciones de su área.

En el mercado laboral actual de la isla las ocupaciones más demandadas son las de vendedores, personal de limpieza, administrativos, camareros, peones de construcción, de la industria, de la actividad agrícola, transportistas, cocineros y albañiles, pero no siempre se encuentran personas con la formación suficiente para su incorporación a una empresa. Por eso se realizan actuaciones desde el Cabildo centradas en el ámbito de la formación, los planes de empleo conjuntos con el Gobierno de Canarias, la garantía juvenil, los incentivos a la contratación, los programas de desarrollo local con los ayuntamientos, las inversiones en centros de formación de municipios y mancomunidades, las lanzaderas de empleo, la construcción de siete centros de formación propios, las labores de asesoramiento y promoción de nuevas empresas y la creación de la Fundación para las Personas con Discapacidad. Por citar solo un ejemplo, el programa de Nuevas Oportunidades de Empleo (NOE) ha incorporado a 102 personas en su reciente convocatoria. Son jóvenes que podrán adquirir experiencia durante un año para así poder superar uno de los requerimientos que se establecen por parte de las empresas para la contratación.

En los últimos diez años la economía de nuestra isla ha sufrido duros embates. Primero el de la crisis económica de 2010 y luego el de la crisis sanitaria provocada por la pandemia. El cero turístico se amortiguó con la aplicación de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), aunque el paro creció en todos los sectores y la inactividad afectó de forma drástica a los autónomos y a muchas pequeñas empresas, a quienes apoyamos con líneas de ayuda desde el Cabildo.

El turismo siempre ha sido, de forma incontestable,  el motor mayoritario de la recuperación económica. Nuestro esfuerzo se centra ahora en la búsqueda de una mayor diversificación de nuestra economía. Nos refuerza en esta convicción el conflicto bélico en el Mar Negro, por el que se vuelven a poner en riesgo los datos de recuperación económica, del aumento del número de contratos y de la caída del desempleo en las islas. Se trata de un escenario que afecta de lleno a la Unión Europea de la que formamos parte, con la que compartimos los principios y valores democráticos. De ahí procede casi la totalidad de los turistas que nos visitan. Aunque esta crisis afecta al turismo,  también impacta en sectores estratégicos como la energía, el agua, la alimentación, el transporte y  las comunicaciones.

Nuestra apuesta tiene que ir necesariamente de la mano de las distintas administraciones, de las empresas, de la  Universidad, de los sindicatos, de las onegés. Es la única manera de dar el impulso necesario hacia un modelo sostenible que figura entre las prioridades de nuestra institución. La crisis climática, sanitaria y bélica no hacen más que confirmar la necesidad de que estemos preparados para el futuro, un futuro sostenible en el que el empleo verde crecerá por necesidad, pero también por la firme voluntad del Cabildo en lograr una ecoísla autosuficiente.

La unión hace la igualdad

En el pleno del Cabildo de Gran Canaria celebrado el pasado 25 de febrero aprobamos una moción con motivo del Día Internacional de la Mujer que se celebra el 8 de marzo. El texto ha sido consensuado con los ayuntamientos y se aprobará igualmente en los 21 consistorios de la isla. Y es que, aunque en los últimas décadas y años hayamos vivido una progresión positiva en la lucha por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, la llegada de la pandemia y la inestabilidad provocada por los problemas de suministros internacionales, la inflación y la guerra de Ucrania así como el ascenso electoral y el reforzamiento de un movimiento de extrema derecha internacional ponen en riesgo muchas de estas conquistas sociales.

En este escenario cobra especial importancia el 8 marzo para poner de manifiesto la situación en la que nos encontramos y seguir reivindicando medidas que tengan como objetivo avanzar hacia una igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Además del lacerante drama social de la violencia de género, la muestra más flagrante de la desigualdad de género se produce en el entorno laboral, con especial énfasis en la brecha salarial. La crisis sanitaria está poniendo en serio riesgo el ya de por sí lento proceso de equiparación salarial entre hombres y mujeres: si antes de la pandemia de la COVID 19 se estimaba que acabar con la brecha de género a nivel mundial costaría 99 años, ahora la cifra se coloca en 135 años, según  los recientes informes  de Intermón Oxfam.

Las mujeres sufren más las injusticias del mercado laboral: los salarios, la precariedad, la duración de los contratos, la tasa de paro… De hecho, según el informe ‘Género y desigualdad laboral: La brecha salarial como indicador agregado’ de la Fundación Alternativ@s, en 2018 los hombres en España ganaban, de media, un 27,3% más que las mujeres. A pesar de las mejoras que han tenido lugar en los últimos años la crisis produce que esa tendencia se agrave teniendo en cuenta que casi un 40% de las mujeres trabajan en aquellos sectores en los que la caída de la remuneración de las personas asalariadas ha sido mayor durante la pandemia.

A pesar de que las mujeres que trabajan tienen, en términos agregados, un mayor nivel de formación que los hombres, esto no garantiza la ocupación de puestos mejor dotados o la asunción de cargos de responsabilidad sino que las discriminaciones que en el mundo laboral sufren son múltiples y frecuentes.

Además, hay colectivos femeninos  que lo sufren en mayor medida. Es el caso de las mujeres migrantes que son especialmente invisibilizadas y discriminadas, ocupando puestos de trabajo con peores condiciones laborales o directamente en la ilegalidad y prácticamente sin protección y sufriendo, en ocasiones, una estigmatización asociada a su cultura, religión o etnia. También las mujeres trans han sufrido tradicionalmente una discriminación laboral severa, tanto en lo referente a la inserción laboral como una vez incorporadas a un puesto de trabajo, donde son sometidas, en multitud de ocasiones, a situaciones vejatorias y a la intromisión sistemática en su vida personal por su identidad de género.

En lo que respecta al mundo rural, los estereotipos de género siguen muy presentes y se sigue viendo el trabajo de las mujeres como una “ayuda familiar”. Muchas mujeres comparten con los hombres las tareas agrícolas y aportan tanto bienes como trabajo. Aun así, en la mayoría de los casos únicamente figura el hombre como titular de la explotación, por lo que la participación de ellas en las obligaciones, y también en los derechos que se desprende de esa gestión, se ve entorpecida para ser desarrollada en condiciones de igualdad, lo que repercute en una menor autonomía económica de las mujeres que permanecen sujetas al ingreso masculino y no contribuyen en su beneficio respecto de prestaciones o subsidios de protección laboral.

¿Qué podemos hacer para revertir esta situación? En primer lugar y aunque parezca muy evidente hay que apostar por la unión para avanzar en igualdad, tal como reza la campaña institucional que el Cabildo de Gran Canaria  ha lanzado con motivo del 8 de marzo. Una democracia no puede ser plena si discrimina a más de la mitad de la población. Es necesaria la unidad con firmeza de las personas demócratas y de todas las instituciones frente a los discursos de odio que cuestionan derechos elementales.

Pero esta unión también tiene que traducirse en políticas públicas que favorezcan la igualdad desde un enfoque interseccional, es decir, teniendo en cuenta las diversas formas de discriminación que operan de manera simultánea. En este sentido es fundamental incluir la cuestión de los cuidados como una tarea pública y compartida. El cuidado de nuestros niños y niñas o de nuestros mayores, por poner los dos ejemplos más evidentes, no puede seguir siendo asumido casi en exclusiva por mujeres y además sin remuneración.

Hay que fomentar acciones encaminadas al emprendimiento femenino desde el empoderamiento personal de las mujeres. Es también importante visibilizar a mujeres que pueden ser referentes por ocupar puestos de poder o espacios tradicionalmente masculinizados rompiendo los estereotipos de género: facilita que las niñas desde temprana edad sepan que pueden desempeñar el trabajo que deseen y que la sociedad en general vaya abandonando aquellas ideas preconcebidas que sean discriminatorias.

Hay que impulsar, como estamos haciendo, la titularidad compartida de las explotaciones agrarias para visibilizar y reconocer profesional, social y económicamente el trabajo de las mujeres en la actividad agraria. Esto es especialmente importante en Gran Canaria, ya que las mujeres rurales pueden y deben tener un papel central en el nuevo modelo de desarrollo sostenible que estamos promoviendo desde el gobierno insular.

Y por supuesto no podemos olvidarnos de colectivos con serias dificultades de inserción laboral como mujeres trans, mujeres migrantes, racializadas, de entornos rurales o con diversidad funcional. Hay que promover no solo su integración en el mercado laboral, sino también la generación de puestos de trabajo adaptados a las diversas circunstancias y libres de discriminación.

En definitiva, afrontamos un 8 de marzo con mucho que celebrar pero también con mucho que reivindicar. Porque no podemos permitir que sean las mujeres las que paguen las consecuencias económicas y sociales de la crisis sanitaria ni que demos ni un paso atrás en el largo camino de la igualdad de derechos. Por eso, por encima de todo tenemos que reivindicar la unión en esta tarea. Porque la unión hace la igualdad.

La apicultura y el medio ambiente

Con más de 300 explotaciones apícolas y casi 11.000 colmenas activas, Gran Canaria es una de las zonas de España con mayor densidad de explotaciones por kilómetro cuadrado. Tal y como ocurre en otros ámbitos de la ganadería, para hacer frente a los nuevos requisitos ambientales y de bienestar animal exigidos, las granjas apícolas deben contar con personas altamente cualificadas que posean básicamente tres características: conocimientos, capacidades y actitudes específicas frente al trabajo de la explotación.

La importancia de la apicultura también viene determinada por el crucial papel medioambiental que cumplen las abejas y que está seriamente amenazado. Estos insectos utilizan el polen y el néctar de las flores para alimentarse y producir miel, en un proceso que las convierte en las principales responsables de la polinización. Pero es que además en algunos casos, como sucede en Canarias, hay abejas que recogen polen de solo algunas plantas específicas, siendo por tanto fundamentales para la supervivencia de muchas especies de flora autóctona, lo que las convierte en un elemento clave tanto para la conservación de la biodiversidad como para la agricultura. Son imprescindibles para la cadena alimentaria.

Estamos en un momento en el que se está produciendo un brusco descenso de la población mundial de este insecto. Los pesticidas, el cambio climático, las especies invasoras o la contaminación están afectando a su supervivencia. Este proceso es especialmente grave en Canarias y en Gran Canaria, que cuenta con especies endémicas que están siendo desplazadas por la llegada de otras variedades foráneas. En algunos casos, estas especies  son depredadoras y muy agresivas, lo que está provocando  cambios de comportamiento en  nuestras abejas vernáculas, en general muy mansas pero que se están volviendo agresivas como mecanismo de defensa.

En el blog de divulgación ambiental “Abejas de Canarias” se afirma que Gran Canaria es la isla con mayor diversidad de especies de abejas, con 73 especies diferentes, de las que 52 son compartidas con Tenerife.  Tenemos una enorme diversidad que proteger, conservar y divulgar. Además, la apicultura es también una fuente de desarrollo sostenible para medianías y cumbres en las que se concentran las colmenas.

Con la idea de potenciar el sector en la isla nació en el año 2018 el proyecto de Escuela de Apicultura de Gran Canaria. Tras tres ediciones y un total de 148 solicitudes de participación, se han capacitado hasta la fecha 34 personas (12 mujeres y 22 hombres). Cada vez más, estos estudios despiertan interés más allá de nuestras fronteras, con solicitudes de alumnos y alumnas que provienen no solo de otras islas o de la Península, sino de  países como Polonia o Italia.

Hace unas semanas inauguramos las nuevas instalaciones de este centro de formación. Con una inversión cercana a los 300.000 euros hemos recuperado un edificio que se encontraba en ruinas en medio de un entorno catalogado como suelo de protección natural.

La ubicación de la  Escuela de Apicultura es, seguramente, la ideal para este tipo de estudios:  cercana a la Granja Agrícola del Cabildo y a la Facultad de Veterinaria y con una flora que permite la supervivencia de las colmenas que sirven de apoyo para las prácticas y,  a la vez,  está también suficientemente alejada como para no crear molestia alguna a los usuarios de las oficinas, estudiantes o ciudadanía en general. Esta escuela ha sido posible gracias a la inestimable colaboración de la ULPGC, especialmente de los catedráticos Anselmo Gracia y Antonio Fernández y el veterinario Pablo Pérez Acosta ya que sin su implicación este proyecto no hubiera dado los resultados esperados.

Esta acción es el emblema del Plan Insular de Fomento de la Apicultura, que incluye un amplio rango de  actuaciones como el convenio firmado con la ULPGC para la mejora genética de la abeja Negra Canaria que empezará a dar sus frutos muy pronto, con la inminente campaña de cesión de abejas reinas que  pretende reducir el nivel de hibridación de las abejas de Gran Canaria en pro de su supervivencia.

Asimismo hemos creado y potenciado la Marca de Garantía, Gran Canaria Calidad para la Miel de Gran Canaria,  a la que desde el año 2013 se han adscrito un total de 13 apicultores. En esta línea,  gracias al trabajo desarrollado por el Laboratorio Agroalimentario y Fitopatológico del Cabildo de Gran Canaria y con el fin de garantizar su calidad, también implantamos el servicio de análisis de la miel. Se trata de un servicio gratuito para el apicultor que le permite analizar un lote de miel tanto desde el punto de vista fisicoquímico como polínico.

 Igualmente contamos con una línea de subvenciones anuales para el sector apícola destinadas a cubrir gastos de funcionamiento y gastos relativos a formación y a otras acciones. Este año hay presupuestados 60.000 € en 4 líneas de concurrencia competitiva.  Por último, cada año se realiza el Concurso Oficial de Cata, un gran escaparate para dar a conocer las mieles producidas en la isla.

El incendio de 2019 afectó a muchas colmenas y desde entonces se articularon tres medidas de apoyo a la apicultura. Las dos primeras, la compra de alimento para las colmenas y la adquisición de cera, fueron ejecutadas en un breve periodo de tiempo. Pero la tercera medida, de mayor calado, fue la reposición de gran parte de las colmenas quemadas con la cesión de núcleos elaborados por el Cabildo de Gran Canaria, en colaboración con la ULPGC. Desde esa fecha, se han entregado un total de 600 núcleos a los 21 apicultores afectados por el incendio. Se trata de una actuación de gran complejidad ya que estas pequeñas colmenas dependen en gran medida del ciclo natural de las abejas.

Junto con la inauguración de las nuevas instalaciones de la Escuela, ese día culminamos el proceso con la entrega del último núcleo a Antonio Eulogio Rodríguez Mendoza, una de las personas damnificadas  que con más de 450 colmenas es uno de los apicultores  con mayor producción de Canarias.

El plan de apoyo a la apicultura y su nueva Escuela son la vía para el fomento de una actividad referente para el nuevo modelo de desarrollo ecosocial que impulsamos para Gran Canaria. En ella confluyen desarrollo económico en medianías y cumbres, protección medioambiental, formación, innovación y desarrollo y fomento del producto local de calidad. Tenemos el convencimiento de que esta combinación es clave para garantizar un futuro de bienestar para la isla.

Una revolución hídrica y energética

El pasado jueves día 17 de febrero y con la presencia del Presidente del Gobierno de Canarias, la Vicepresidenta del Gobierno de España, Teresa Ribera, las alcaldesas de San Bartolomé de Tirajana y Mogán, la Presidenta de Red Eléctrica de España, el Presidente del Cabildo de Gran Canaria y una amplia representación de cargos públicos y miembros de organizaciones sindicales, empresariales y sociales, se celebró un acto institucional de enorme trascendencia para Gran Canaria y Canarias: de manera simbólica se colocó la primera piedra de la central hidroeléctrica del Salto de Chira.

Efectivamente fue un gran día para Gran Canaria y para Canarias. Compartimos con emoción, con esperanza y con orgullo que Salto de Chira sea una hermosa realidad. No hay noticia que mejor pueda cubrir de verde este tiempo lleno de dificultades e incertidumbres. Nuestro pueblo merece que sus grandes sueños se materialicen, los sueños que hablan de proteger una naturaleza y un territorio excepcionales y de avanzar para alcanzar la soberanía energética, hídrica y alimentaria.

Celebramos no solo el comienzo de una gran obra, celebramos el inicio de un nuevo tiempo largamente esperado: la garantía de que un modelo de ecoísla es posible y  de que  podremos legar a las próximas generaciones una tierra que estamos obligados a proteger. Por ello es también fundamental crear las condiciones para que este archipiélago anclado en medio del Atlántico pueda  lograr oportunidades sostenibles de desarrollo reales en el futuro.

Salto de Chira es una herramienta imprescindible para alcanzar esos objetivos, para hacer posible un modelo de progreso ecosocial que garantice nuestra supervivencia. Con el comienzo de las obras  abrimos de par en par las puertas a un tiempo nuevo que reafirma a esta isla como tierra de oportunidades, de transformación, de vanguardia y de compromiso medioambiental.

En Gran Canaria, en los dos últimos siglos, hemos tomado decisiones que nos han permitido ser referentes de progreso, de innovación y de vanguardia. Así ocurrió con la construcción del Puerto de la Luz y de nuestro aeropuerto, con la edificación de un entramado de grandes presas que nos hace ser uno de los territorios con mayor densidad en el mundo en estas infraestructuras, con la implantación de una potente red de desaladoras para combatir la falta de agua…

El Salto de Chira pertenece a ese grupo de grandes realizaciones estratégicas que nos permitiráintegrar la protección del medio ambiente, las soberanías energética, hídrica y alimentaria y la descarbonización. Este paso justifica la enorme alegría de este momento.

Gran Canaria está comprometida en la lucha contra la emergencia climática. Hemos aprobado, entre otras cosas, la primera estrategia en Canarias de adaptación y mitigación del cambio climático, impulsado un plan intensivo para implantar y favorecer el autoconsumo  y afianzado el Pacto de las Alcaldías por el Clima. El Salto de Chira se incluye y es vital en esta propuesta integral. Es la clave  que sostendrá la bóveda de la descarbonización y la soberanía energética de la isla para ir dejando atrás las energías fósiles y llegar a ser un día cien por cien renovables. Es  preciso que valoremos desde esta óptica la magnitud de lo que hoy celebramos. 

Necesitamos transformar y almacenar energía y a la vez disponer del agua que nuestra geografía y el cambio climático nos limita. Yo he comprobado cómo nuestra gente se ha sumado con entusiasmo a este proyecto cuando ha comprendido que da respuesta a las dos debilidades fundamentales de nuestra situación. He visto a los agricultores y regantes de Cercados de Espino, de Barranquillo Andrés, de Tunte, de Mogán, de Tejeda, de Artenara, de las medianías de Gran Canaria, apoyar esta iniciativa con la misma ilusión con la que vieron cimentarse las presas que hoy nos permiten este enorme salto medioambiental, energético e hídrico.

Este gran proyecto, que ha necesitado 11 años de trabajo, de estudios, de negociación, de consenso,  de firmeza y determinación, coloca a Gran Canaria a la vanguardia de la modernidad, de la transición ecológica y por tanto de la conservación de la enorme riqueza medioambiental que nos identifica y que refuerza nuestro sentido de pertenencia a esta isla. Sin duda estamos ante la infraestructura más importante de Gran Canaria de las últimas décadas. Sobre el legado de nuestros predecesores, que  construyeron nuestras grandes presas para combatir la secular escasez de agua que nos desertiza y con la urgencia climática que condiciona nuestro porvenir hemos trabajado para diseñar un proyecto de almacenamiento  como la gran solución energética verde que Gran Canaria  tiene en sus manos.

Esta infraestructura goza de todas las garantías medioambientales. Hemos conseguido que el impacto en el territorio sea imperceptible y, desde luego, incomparable con los enormes beneficios que va a generar. Más del 90% de la central irá soterrada. Está garantizada la protección de la biodiversidad de la zona y de todos sus valores arqueológicos. Se ha hecho un trabajo responsable e interdisciplinar que yo agradezco intensamente.

Gran Canaria ha iniciado con paso firme su andadura hacia una revolución energética que nos va a convertir en una referencia mundial. Estoy convencido de que podemos convertirnos en un modelo a seguir para los territorios insulares del mundo. Salto de Chira es el elemento de cohesión necesario para la penetración de las renovables y el soporte de un mix imprescindible de almacenamiento, para avanzar hacia la democratización de la energía a través del  autoconsumo, para implantar un modelo de generación distribuida más flexible. Queda pendiente que por parte de los organismos competentes (se lo dije a la Vicepresidenta, aprovechando su presencia) se agilice la ordenación de la energía eólica marina, con  el consenso de todas las partes, para evitar los errores de la eólica en tierra. También es necesario la eliminación urgente de las trabas que limitan el desarrollo de las comunidades energéticas y el autoconsumo en general. Hay que aligerar la pesada carga burocrática que ralentiza la implantación de las energías limpias. Es imperativo impulsar el ahorro y la eficiencia energética, porque la situación es muy grave y no  hay tiempo que perder.

Agradezco a toda la sociedad grancanaria su movilización unitaria para defender este gran objetivo. En política hay que hacer lo que se debe y lo que hemos prometido a la ciudadanía, aunque nos cueste. No caben dudas cuando lo que está en juego es el futuro de Gran Canaria y de su gente.

A la hora de los agradecimientos, la lista de nombres que debemos recordar es interminable. Estén seguros de que en la memoria del Cabildo de Gran Canaria estarán registrados en su libro de honor para siempre. Pero yo tengo la obligación de citar  al equipo del Consejo Insular de Aguas, encabezado por Yonay Concepción que ha llevado la dirección técnica del proyecto y coordinado el trabajo de distintas áreas del Cabildo de Gran Canaria (Medio Ambiente, Consejo Insular Energía, Política Territorial, Patrimonio Histórico, Obras Públicas y Presidencia), al Gobierno de España, a la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias, al Instituto Tecnológico de Canarias y, por supuesto, a Red Eléctrica de España. Y tengo que decir que a lo largo de estos últimos años hemos podido sostener distintas posiciones con su gente, pero han sido unos grandes profesionales y siempre terminamos agotando el diálogo y el consenso para poder llegar hoy aquí de la mano.

Y también debo incorporar a esta lista de reconocimientos a expertos de la ULPGC, a todos los partidos políticos presentes en el Parlamento de Canarias y claro está, a la sociedad civil en general. Es sumamente importante que en tiempos de desencuentros y de polarización se expresen estas manifestaciones de unidad de acción y de trabajo compartido.

Empezamos a ganar el futuro como siempre lo hemos hecho, con la unidad de nuestro pueblo, con el coraje necesario para superar las dificultades. Encaramos este futuro con la entereza y la tenacidad que aprendimos de nuestra historia para defender que puedan seguir viviendo aquí con dignidad los hombres y mujeres que vendrán detrás de nosotros.  La resignación y el pesimismo no pueden ser una opción. Quienes nos pusieron aquí, lo hicieron con la esperanza de que encontráramos soluciones a los problemas. Y en eso estamos. Contamos con el compromiso de todas las administraciones porque el reto es decisivo. Estoy seguro de que el acto del jueves en INFECAR, dando el pistoletazo de salida a las obras del Salto de Chira tiene mucho de compromiso público para hacerlo realidad. No nos debemos olvidar de la aseveración de Simón Benítez Padilla, que tanto hizo por nuestras infraestructuras hidráulicas : «Todo lo debe la isla a su propio trabajo».

La ganadería en Gran Canaria

En las últimas semanas hemos asistido a una polémica exagerada, y utilizada de manera interesada, acerca de la diferencia entre granjas intensivas y granjas extensivas y la insostenibilidad de las primeras frente a las segundas. También aquí en nuestras islas tuvo una enorme repercusión aunque lo cierto es que esa polémica poco tiene que ver con nosotros. Los problemas reales de la ganadería en Canarias en general, y en Gran Canaria en particular, son otros y desde el Cabildo estamos trabajando con el sector para solventarlos.

De las 1.232 explotaciones censadas en toda la isla, tan solo el 10,4% tiene más del 80% del censo de la cabaña insular, lo que significa que la inmensa mayoría de las explotaciones ganaderas insulares son de pocas cabezas de ganado. El volumen de negocio que aporta el sector es de unos 45 millones de euros lo que supone el 0,2% del Producto Interior Bruto insular.

En los últimos años ha habido una evolución positiva en la ganadería grancanaria. En la última década experimentamos una caída pronunciada de las cabezas de ganado, pero desde el año 2018 se está produciendo una tendencia a la estabilización del ganado en casi todos los subsectores, fundamentalmente en el caprino, ovino y bovino, sin duda por las políticas de apoyo al sector primario y a la ganadería extensiva.

En estos momentos, el 99,3% de las explotaciones de bovino tienen menos de 543 cabezas de ganado. Es decir, y vuelvo a insistir, que la polémica sobre las macrogranjas está muy alejada de nuestra realidad insular. La ganadería en Gran Canaria es extensiva, sostenible, apegada al territorio, al paisaje, a las tradiciones y a la identidad de nuestro pueblo.

Para afianzar este modelo el Cabildo de Gran Canaria puso en marcha el Programa Insular de Desarrollo de la Ganadería Sostenible que engloba diferentes acciones estratégicas con el objetivo de obtener una mejora de las condiciones de producción y transformación de determinadas instalaciones ganaderas, para mejorar la competitividad de las explotaciones y reducir los costes. Este programa se engloba dentro del Plan Estratégico del Sector Primario de Gran Canaria.

El Plan contempla acciones de formación, con más de 28 cursos específicos al año para el sector ganadero así como la Escuela de Ganadería y Pastoreo y la de Apicultura, ambas actualmente en su cuarta edición. Asimismo se están realizando importantes inversiones, como la del centro de reproducción animal de razas autóctonas ganaderas en el Polígono Agroganadero de Corralillos (con 900.000 € )o las nuevas instalaciones de la Escuela de Apicultura (220.000 €). Especial mención merece la línea de ayudas iniciada en 2019 para la implantación de Energías Renovables o de medidas para la eficiencia energética. Se han beneficiado 60 explotaciones por un importe superior a 1,2 millones de euros. También las subvenciones  para la ejecución de mejoras sanitarias, ambientales, funcionales y estéticas que han llegado a 55 explotaciones con un importe total igualmente de 1,2 millones de euros.

Otra de las prioridades que hemos asumido es la de la mejora en la gestión de los residuos ganaderos a través de la Planta de Gestión de Residuos Agroganaderos cuya instalación en el Polígono de Corralillos en Agüimes está en trámite: una planta de biogás destinada a la gestión de los subproductos animales no destinados a consumo humano y otros subproductos de origen vegetal generados por el sector primario de Gran Canaria.

La inclusión de la economía circular en el sector ganadero es fundamental. Para eso se está fomentando el uso de subproductos ganaderos en agricultura a través de un censo de más de 70 explotaciones ganaderas en los 21 municipios grancanarios por el que  se ofrecen gratuitamente los residuos generados (estiércoles, purines, sueros, etc.) a las explotaciones agrícolas que lo deseen para su uso, tanto para las labores de fertilización como en la lucha contra plagas y enfermedades de los cultivos en Gran Canaria. La modernización de la gestión también se refleja en el I+D+i, especialmente centrado en la mejora genética de las razas ganaderas autóctonas.

Se impulsa de la misma manera la investigación y el desarrollo de la abeja negra canaria (a través de un convenio con la ULPGC) y la mejora genética de la raza caprina majorera, ovina canaria, bovina canaria y porcina negra canaria, en virtud de subvenciones a las asociaciones de criadores de razas ganaderas autóctonas.

No obstante, el elemento clave para la pervivencia, consolidación y crecimiento del sector son las ayudas específicas al sector ganadero y quesero, que para este año 2022 cuentan con un presupuesto de 2,9 millones de euros.  Los ganaderos y ganaderas de Gran Canaria están sufriendo un enorme problema por los aumentos de los costes de los insumos. Estamos hablando fundamentalmente del crecimiento del precio de los alimentos para el ganado como consecuencia de la inflación y los problemas de suministro derivados de la pandemia, pero también del aumento del coste de la luz o el combustible.

Y para contribuir a paliar esa situación, hemos creado una partida específica de 2 millones de euros para este año 2022 centrada en la compensación del incremento del precio de la alimentación animal. Será una subvención ágil y de concesión directa, que se asignará en función de las cabezas de ganado y que podrá solicitarse de forma telemática a través de la sede electrónica del Cabildo de Gran Canaria: https://sede.grancanaria.com/es que esperamos poder abrir en las próximas semanas.

Este es un primer paso, pero vamos a seguir trabajando con el sector para compensar una situación que creemos, se va a mantener en el tiempo. En una mesa de trabajo creada recientemente con el sector ganadero se ha acordado un plan de trabajo que incluye diferentes actuaciones. En colaboración con las distintas cooperativas y asociaciones agrarias vamos a realizar un estudio de costes de producción de los principales productos ganaderos que sirva como referencia en el cumplimiento de la Ley de Cadena Alimentaria. Ya está en marcha con personal de la Consejería y el apoyo de COAG Canarias.

Asimismo, estamos intermediando con las principales cadenas de hipermercados y de supermercados (se consume desde ahí el 62% de los productos) así como con las empresas insulares transformadoras de la leche para que sean sensibles a la situación actual y que no solo el sector primario sea quien soporte la subida de costes generalizados de la transformación y comercialización.

Vamos a seguir potenciando igualmente el forraje local, a través del Plan Forrajero de Gran Canaria, del que ya participan 65 agricultores y ganaderos, con 120 hectáreas en cultivo en las medianías norte de la isla. Si bien nunca se producirá un volumen suficiente para suplir lo que se importa, sí tiene margen de crecimiento para sustituir una parte con ayudas específicas para ello.

En la línea de trabajo encaminada a sensibilizar, concienciar y formar a la ciudadanía en las ventajas del consumo del producto local, seguiremos con la programación que realizamos cada año de ferias de ganados, jornadas como la del cordero o del baifo, encuentros insulares de concursos y catas, exposiciones en certámenes internacionales o muestras como las de Expoagro o Gran Canaria Me Gusta.

En definitiva, desde 2015 el Cabildo está comprometido en el desarrollo e impulso de un sector ganadero sostenible y extensivo, que contribuya a la conservación del paisaje, a la lucha contra los incendios, a generar empleo de calidad, a evitar la despoblación de las zonas rurales y a reducir las importaciones que generan una mayor huella ecológica. Un sector arraigado en los saberes tradicionales pero también volcado en la modernización y la innovación, valorado por los consumidores y que se complemente con el sector agrícola, turístico y gastronómico. Sin duda un pilar imprescindible para la transformación económica, social y ecológica que estamos implementando y que denominamos ecoísla.

El drago Bramwell

El Jardín Botánico Viera y Clavijo, nuestro Jardín Canario, ha arraigado en la sociedad insular como referencia de prestigio internacional y de implicación en la protección de la flora. Y en eso han tenido mucho que ver las personas que lo han dirigido: primero fue Eric Sventenius, quien diseñó y dirigió la puesta en marcha de la propuesta de un botánico para Gran Canaria, el mayor de España. Durante dos décadas se construyó una gran  parte de este espacio en cuyas laderas comenzaron a crecer las diferentes especies de la Macaronesia que escalaban hacia Tafira por el cauce del barranco Guiniguada, una joya de la naturaleza por la que, en unos pocos kilómetros, descienden las aguas de la cumbre, desde 1850 metros de altura, recorriendo fértiles vegas hasta alcanzar el mar en el centro de la capital, en Vegueta.

Sin embargo, en 1973 un trágico accidente dejó vacío -de forma inesperada- el puesto de director, en un momento crucial para el desarrollo del Jardín Canario. Y se cubrió este cargo con la figura prominente de David Bramwell, que dedicó la mitad de su vida a dirigir y proyectar un botánico en pleno crecimiento. Y en esta tarea se empeñó personalmente durante casi cuarenta años, dando forma al Jardín Canario (con la delicadeza de quien cuida una porcelana fina como las que conforman su excelente colección), planificando los recursos naturales de la isla y manteniendo la tradición  de la comunidad británica de hermanarse con la población isleña.

La elección de Bramwell fue promovida por varias personas, tanto en Gran Canaria como en Tenerife, donde conocían bien los pormenores del Jardín Canario, ya que Sventenius intentó realizar su proyecto primeramente en la isla del Teide. Eran todas conocedoras de los trabajos de investigación iniciados por Bramwell. En Gran Canaria, el Cabildo Insular presidido por Juan Pulido Castro, a quien sustituyó momentáneamente Alejandro Castro, inició la búsqueda del candidato a director del jardín asesorado por el equipo creado por Sventenius, con Fernando Navarro y Jaime O’Shanahan cuya relación familiar con el botánico sueco le permitía conocer perfectamente las cualidades necesarias para dirigir el proyecto y, desde luego, conocían las inquietudes y el espíritu de entrega del joven investigador de la flora isleña, David Bramwell. La propuesta contó con el aval de expertos como Wolfredo Wildpret de la Torre, Antonio González y González, así como con el apoyo del profesor de la Universidad de Reading, Vernon Heywood. Logró así la aprobación del entonces presidente insular, Lorenzo Olarte Cullen.

Para explicar la figura de David Bramwell ha sido muy acertado el símil utilizado por el periodista Juan José Jiménez, que lo llama drago. Y así es. Estamos ante un drago de altura, pero también de hondas raíces en Gran Canaria. Un investigador y gestor centrado en el discurso científico. Muy metódico, ordenado, cumplidor de las tareas y siempre preocupado por el futuro del Jardín Canario, así como de otros retos e iniciativas como el cambio climático, un Parque Nacional para la isla, la gestión del planeamiento insular y los espacios protegidos. También fue un generoso activista en la sociedad civil de Gran Canaria y comprometido públicamente en asuntos de trascendencia más allá del Atlántico. Su conocimiento de la isla era muy profundo y su mirada global daba perspectiva y proyección a sus planteamientos.

Estamos ante lo que él llamaba el ‘sindrome de islas’, como recogiera del biólogo estadounidense Sherwin Carlquist y que –en síntesis- viene a explicar que en los territorios insulares se producen variaciones sobre las especies, perdiéndose la capacidad de dispersión de las semillas en mayor cantidad que en territorios continentales y mermándose la  capacidad de vuelo en aves e insectos. Una transformación natural que nos hace más vulnerables, sin poder migrar, lo que hace que las amenazas climáticas sean devastadoras para nuestro medio. Y eso le preocupaba, muchísimo, a David. Siendo consciente de la fragilidad del equilibrio en el medio insular luchó con ahínco para argumentar científicamente la necesidad de proteger nuestra naturaleza y concienciar de ello a la población isleña. Esas son sus huellas, las que han arraigado en este Jardín Canario.

Esas raíces permanecen aquí, con ese formidable drago llamado Bramwell que pervivirá en nuestra memoria y en    el sentir de la sociedad grancanaria. En este espacio del gran Guiniguada, rodeados por la Macaronesia en miniatura, en un reducido territorio que David -junto a todo el personal del Jardín- ha convertido en una visita indispensable, en un lugar de encuentro entrañable para que nuestra población y cada vez más visitantes colaboren con su cuidado. Dragos, pinos, palmeras canarias a unos pasos de ejemplares de tabaibas, saúcos, crestas de gallo, cardones…, todo distribuido en un escenario natural que alberga la mayor densidad de especies endémicas por metro cuadrado del mundo, donde en cada rincón encontramos referencias a personas que han dejado también sus raíces en nuestra flora: Sventenius, los diez sabios, el jardín de Zoe, Fernando Navarro, el matrimonio Kunkel… Ahora es un buen momento para reflexionar acerca de cómo preservar la figura de David en toda su dimensión para quienes lleguen a esta gran reserva natural, única en el mundo.

En los últimos meses, ya consciente de la gravedad de su enfermedad, David Bramwell culminaba la elaboración de un libro sobre el Guiniguada, su entorno de trabajo durante décadas. Quería dejar finalizadas sus tareas, empeñado en trabajar hasta el último momento, demostrando su implicación con Gran Canaria y el planeta. Su vida ha sido una entrega plena a la conservación de la naturaleza, especialmente de Canarias, a la que dedicó hasta su último aliento. Este drago, que fue capaz de impulsar la proyección y la conexión internacional del Jardín permanecerá siempre entre nosotros. Será siempre motivo de orgullo poder reconocer de forma permanente a quien impulsó la labor de investigación pero también la interacción con la sociedad isleña sensibilizando a la población sobre la riqueza natural que nos rodea. Entre otras actuaciones, Bramwell impulsó  líneas de publicaciones científicas, la puesta en marcha y consolidación de la ‘Revista Botánica Macaronésica’ o la creación del primer banco genético de flora Macaronésica, ahora orgullo del Jardín Canario y referencia mundial.

El Jardín Canario cumple 70 años en 2022. El fallecimiento de David una década después de su jubilación, nos muestra un espacio maduro pero joven a la vez, y en constante rejuvenecimiento, en el que la flora canaria exhibe todo su vigor y originalidad. Cada planta de este jardín es una vida, cada rincón de este jardín es un ecosistema. Y cada director del Jardín Botánico Viera y Clavijo ha dedicado su vida a la organización, a la armonización y a la proyección del mayor jardín botánico de España y el más importante en el mundo sobre la flora de la Región Macaronésica.

El Jardín Canario seguirá la estela iniciada por Sventenius y Bramwell en unos momentos difíciles para nuestro planeta. Tiene que seguir siendo un ejemplo del delicado equilibrio entre la naturaleza y la acción del ser humano. Un centro de aprendizaje y de sensibilización para nuestra sociedad sobre la importancia de la gestión sostenible de los recursos y de la inigualable riqueza natural de nuestro territorio. Tenemos que reconocer la labor de las personas que han hecho posible este Jardín y continuar con un proyecto que nos sitúa a la vanguardia de los jardines botánicos de España y que es una referencia mundial. Por eso, tal como anunciaba David hace dos años, mantendremos la lucha iniciada desde el Cabildo y su Jardín Canario y nos hacemos cargo de su testigo para que –citando sus propias palabras- “consideremos lo que estamos haciendo e intentemos hacer algo positivo para las generaciones futuras que tienen el derecho moral de heredar y vivir entre la maravillosa diversidad del planeta”.

Un planeta que mantiene la esperanza gracias a figuras emblemáticas como este drago de nuestra isla, drago de amistad y de entrega a quien siempre recordaremos.

Sí era previsible, sí había alternativa

A propósito de la sentencia sobre el “muelle de la vergüenza”

La Audiencia Provincial de Las Palmas archivó, el pasado 17 enero, la denuncia presentada contra el Gobierno de España por las condiciones en las que, en noviembre de 2020, llegó a hacinar en el Muelle de Arguineguín, que se popularizó como el “muelle de la vergüenza”, a 2.600 personas migrantes llegadas por vía marítima. El juez no ha apreciado delito en las actuaciones. Sin entrar en consideraciones de tipo jurídico, sí quiero valorar algunas de las afirmaciones vertidas por el magistrado en el auto que no se ajustan a la evidencia ni a los datos con los que contamos y mucho menos a los informes de las ONG que documentaron ese hacinamiento. 

En el auto, aunque se reconoce que las condiciones eran “lamentables”, se asegura que »se intentó ofrecer amparo, protección y asistencia, si se quiere insuficiente, pero no había otra alternativa, no era posible prever tan masiva llegada”. Una afirmación que llama poderosamente la atención ya que se formula sin sustentarse en ningún dato y en contra de los informes de todas las organizaciones especializadas en el ámbito, incluida FRONTEX, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas. 

En primer lugar, la llegada de migrantes a Canarias por vía marítima no es ni mucho menos un fenómeno nuevo. Han pasado ya más de 26 años desde el 28 de agosto de 1994, fecha en la que llegó la primera patera a las islas, a las costas de Fuerteventura, y aún seguimos sin un sistema estable y adecuado de primera acogida con centros suficientes para atender a estas personas. Pero es que además tampoco es la primera vez que nos enfrentamos a un aumento súbito de las llegadas. Ya en el año 2006 Canarias recibió 31.678 migrantes en la llamada “crisis de los cayucos” y ni después de esa experiencia se han puesto los medios necesarios para atender a este tipo de situaciones. 

Por otra parte, esta ola de llegadas se produjo en medio de una pandemia mundial, en la que se impusieron severas restricciones a la movilidad humana, se cerraron las fronteras y durante la cual las llegadas por vía aérea (la principal vía de entrada en España) se redujeron drásticamente. Es decir, que en la Península había miles de plazas de acogida libres para personas migrantes, pero no se quiso derivar a estas personas fuera de Canarias, como tuvieron que hacer de manera solapada y paulatina tiempo después. 

Dice asimismo el auto que no era previsible prever “tan masiva llegada”. Sin embargo, el informe de análisis de riesgo de Frontex de 2019 ya avisaba de un aumento de las llegadas a las islas y de la reactivación de la llamada “ruta canaria” debido al cierre de otras alternativas marítimas y terrestres. Es más, el aumento no fue súbito, sino que desde principios de 2020 se fue produciendo un incremento de las llegadas sin que se tuviera preparada una respuesta institucional acorde al volumen de personas desembarcadas en nuestras costas. 

También se contaba ya con datos sobre cómo las restricciones pandémicas habían afectado gravemente al envío de remesas de los inmigrantes a sus países de origen y a la venta ambulante, dos de las principales fuentes de ingresos en los países africanos de nuestro entorno. O sobre las consecuencias del aumento de la inestabilidad y del conflicto bélico en el norte de Mali. Es decir, había información más que suficiente que permitía prever un escenario como el que se produjo. 

Insisto, sin querer entrar en aspectos jurídicos, llama la atención también que no se aprecie delito alguno en las brutales vulneraciones de derechos humanos que tuvieron lugar en el campamento y que fueron ampliamente documentadas. Se hacinó a 2600 personas en unas carpas cuya capacidad máxima establecida era de 400, se superó ampliamente el plazo máximo de 72 horas de retención (hubo personas que pasaron más de dos semanas bajo custodia policial en el muelle), se les privó de asistencia letrada pese a que muchos eran potenciales solicitantes de asilo, no contaban con inodoros ni agua suficiente y dormían tirados en esterillas en el suelo, entre basura e incluso ratas. Pero parece que nada de esto es constitutivo de delito. 

Por último, el magistrado Carlos Vielba concluye en el auto “parece posible huir de la idea de que esta isla (refiriéndose a Gran Canaria) quiera ser convertida en una nueva Lesbos”. En este punto ignora no solo los informes y denuncias de las ONG expertas en materia de migración y asilo, sino incluso la propuesta de la Comisión Europea del “Nuevo Pacto de Migración y Asilo”, así como del Reglamento de Procedimiento de Asilo que, de aprobarse, consolidaría y daría cobertura legal a la actual situación que estamos viviendo y que nos convertiría en un territorio de detención y/o retención de personas migrantes y más concretamente, en este caso, de solicitantes de asilo. 

En ese texto se recoge que durante el proceso de asilo (cuya duración no se delimita y por lo tanto es indeterminada) y también si la solicitud de asilo es rechazada, las personas deben permanecer en las “fronteras exteriores de la UE” (es decir en territorios como Canarias) hasta que sean devueltas a sus países. En conjunto las mujeres y hombres migrantes podrían permanecer varios meses retenidos en las islas en contra de su voluntad.

Como han explicado varios expertos y expertas en migraciones como Blanca Garcés, la contención de los migrantes en islas como las griegas o Canarias y el freno a los traslados a territorio continental forman parte de la nueva estrategia que la Comisión Europea quiere implantar en toda la Unión, espoleada por los populismos anti-inmigración de extrema derecha y la complacencia de la derecha tradicional y parte de la socialdemocracia,. 

En este sentido, un caso paradigmático es el de los migrantes menores no acompañados que llegan a las islas. Se trata de menores que han pasado por una experiencia en muchos casos traumática, que son especialmente vulnerables y que requieren de centros con personal especializado y políticas de integración. Una competencia estatal que por la vía de los hechos parece haber sido transferida a comunidades autónomas y cabildos. Desde estas instituciones hemos asumido la acogida de estos niños y niñas sin recibir compensación alguna por parte del Gobierno de España y sin que se produjeran derivaciones, a pesar de que en muchos casos la presión sobre los centros de menores era casi inasumible. 

Canarias acoge en estos momentos unos 2.645 menores extranjeros que llegaron a las islas no acompañados, de los cuales 1.496 se encuentran en Gran Canaria. Y las derivaciones hacia otras comunidades autónomas apenas ascienden al 3,7%, poco más de un centenar. El Cabildo de Gran Canaria ha llegado a destinar unos 8 millones de euros al año para la atención de estas personas, a pesar de ser una competencia estatal. Las derivaciones son necesarias para poder ofrecer una atención adecuada a estos menores en materia de educación e integración social y laboral para cuando cumplen la mayoría de edad. 

En definitiva, al margen de consideraciones jurídicas sobre si lo acontecido en 2020 en Arguineguín pudiera ser constitutivo de delito, lo que sí queda claro es que, pese a lo que dice el auto de la Audiencia Provincial, sí que era previsible el repunte de llegadas, sí que había alternativas al hacinamiento que se produjo y sí que había una manifiesta voluntad política del Gobierno de España de utilizar Gran Canaria y Canarias como un espacio de retención de personas migrantes en consonancia con la orientación de la política europea. Y desde el Cabildo vamos a luchar con todos nuestros recursos para impedir la aplicación de estas políticas. Porque sigue pasando. De hecho, en estos  momentos se encuentran hacinadas más de 400 personas en la que se conoce como “nave de la vergüenza”, en Arrecife de Lanzarote, sin condiciones de habitabilidad e higiene y con baños químicos escasos o un único grifo de agua para el aseo.

El Cabildo y la cultura

Gran Canaria vive un momento decisivo de transformación, de superación de una profunda y prolongada crisis. El cambio que se está produciendo afecta a todos los sectores y a toda la ciudadanía, y no sólo es económico y ecosocial: es un cambio cultural profundo. Es un reto para toda la comunidad y sus instituciones, para un territorio con una identidad marcada por la realidad insular y su vocación universal.

Los grancanarios y grancanarias hemos superado a lo largo de nuestra historia crisis muy graves, devastadoras. Y en esos momentos ha sido primordial la acción cultural como respuesta colectiva, propia, original, que aprovecha la experiencia, el conocimiento, las ideas y nuestras tradiciones, para actuar en el presente y anticiparnos diseñando el futuro. Y así lo ha venido haciendo Gran Canaria desde hace poco más de un siglo, con una institución como el Cabildo que ha desarrollado una política de infraestructuras y servicios de promoción convirtiéndose así en el principal motor cultural de la isla. Y su proyecto crece, se completa y nos representa.

Sin embargo, en estos años marcados por el aislamiento de la pandemia, seguido por la esperanza en las vacunas y -encima- con toda la atención centrada en la imparable destrucción del volcán, ha pasado desapercibido el comienzo de esta nueva etapa cultural, con actuaciones de gran trascendencia que cimentan el desarrollo sostenible de iniciativas artísticas, junto a industrias culturales y creativas. La Cultura también forma parte del ecosistema, de la ecoísla.

En primer lugar, logramos un acuerdo histórico que garantiza la preservación del imponente y frágil legado arqueológico del Museo Canario. Una entidad que ha sufrido una larga crisis -desde 2009-, que ha superado gracias a una buena gestión, junto a aportaciones, fundamentalmente, del Cabildo. La situación cambió a comienzos de 2021, tras la firma del convenio que consolida y aumenta la participación insular al incorporarlo como Museo Concertado de Arqueología, lo que supone la más firme apuesta por conservar y divulgar su extraordinaria colección arqueológica. El Gobierno Insular tiene la responsabilidad de buscar y velar por la conservación, protección y difusión del patrimonio cultural de Gran Canaria y este acuerdo cubre todos los objetivos. Paralelamente, hemos iniciado el mayor plan de restauración de yacimientos arqueológicos y de la red insular de centros de interpretación, museos y parques arqueológicos (Cueva Pintada, Cenobio de Valerón, La Fortaleza…). Y compartimos con la humanidad el compromiso de velar por el Patrimonio Mundial de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria tras haberse conseguido su declaración por la Unesco en 2019, creando el Instituto para su gestión y la de la Reserva de la Biosfera

Rescatar, conservar y difundir nuestra riqueza cultural es una de las premisas del Cabildo desde sus orígenes, creando junto a otras entidades e instituciones una red de museos y centros culturales que abarcan una gran variedad de temáticas. Surgirán más, pero quedaba pendiente ofrecer la gran riqueza plástica de la extensa y admirable relación de artistas de nuestra isla. Por ello, el Gobierno Insular crea el Museo de Bellas Artes (MUBEA), para reunir las obras de nuestros grandes creadores y creadoras  y mostrar el discurso artístico de nuestra realidad, nuestra evolución, a través de su mirada y su recreación estética. Por fin, esta isla podrá contar con un Museo que muestre la extraordinaria pinacoteca, tras un largo camino, iniciado con la creación de la Casa de Colón, hace 70 años, cuya puesta en funcionamiento gestó la primera gran colección de arte canario. La Casa de Colón surgió para atender muchas necesidades culturales en una ciudad que ya reclamaba una Universidad, destinando este espacio a nuestra proyección atlántica y americanista. Gracias a este conjunto arquitectónico, Gran Canaria es un referente internacional sobre la figura de Cristóbal Colón, quien hace 530 años cambió radicalmente el papel de la isla en la Historia del Mundo.

En el ámbito de las artes plásticas, la Casa de Colón cedió parte de su colección en 1989 al Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), también en Vegueta, al igual que la sala de exposiciones San Antonio Abad y el Centro de Artes Plásticas. Más recientemente, se abriría el San Martín que crece para convertirse en el MUBEA. Un espacio arquitectónico que, junto al nuevo aparcamiento y las mejoras de accesibilidad que se han realizado, contribuirá a dinamizar Vegueta.

Nuestra actividad cultural se ha extendido a diversos campos de las artes, impulsados por la iniciativa de nuestras industrias culturales y artísticas, a pesar de las dificultades endémicas propias del aislamiento y las crisis que padecemos. Por ello es importante desarrollar las singularidades fiscales y la conectividad, cuyo ejemplo más claro es la fiscalidad especial para la producción audiovisual, un sector que permite diversificar la economía y el empleo. El Cabildo da respuesta a las necesidades de las empresas cinematográficas con los nuevos platós y el centro de animación en la Institución Ferial de Canarias. Una apuesta que también suma recursos, como el Centro de Cultura Audiovisual recientemente remodelado en Schamann y que incorpora nuevas líneas de trabajo.

Otra de nuestras grandes apuestas gira en torno a la música y el folclore, con una larga trayectoria de colaboración con históricos festivales, fundaciones (Nanino Díaz Cutillas, Pancho Guerra y el Instituto de las Tradiciones, en colaboración con Los Gofiones). Mantenemos así la tradición de vanguardia que en nuestra isla supuso la creación de la primera Sociedad Filarmónica de España, precursora de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. También impulsamos nuestro apoyo al legado de Alfredo Kraus, a través del convenio con la Fundación del gran tenor. Así vamos a poder contar con un espacio de formación, archivo, museo y centro cultural como había deseado el propio Kraus y su familia al constituir la Fundación hace 25 años.

En las letras canarias, no olvidamos que nuestras islas fueron avanzadilla de la literatura surrealista, de la poesía social, del redescubrimiento del habla canaria. Mantenemos la investigación, con diversos concursos, premios, jornadas, coloquios…, las ediciones, la librería. Una actividad que crecerá con la ampliación de la Biblioteca Insular, junto al Guiniguada.

Y todo ello es posible gracias a una red de equipamientos que el Cabildo posee en toda la isla. Entes vivos que programan permanentemente, departamentos que promueven la formación, la actualización y la promoción exterior de nuestra cultura. Entre otras actuaciones, el Cabildo es el promotor, gestor o colaborador fundamental en una amplia oferta cultural. Un repaso no exhaustivo y que en parte hemos citado, incluye: las Casas-Museo Galdós, Colón, Antonio Padrón, Tomás Morales y León y Castillo; el Teatro Cuyás, Sala Insular de Teatro, Biblioteca Insular, librerías y tiendas, la Fedac, Orquesta Filarmónica, Servicio de Publicaciones, CAAM, San Antonio Abad, el Centro de Artes Plásticas, el Mubea, y el uso de Infecar y otros recintos (deportivos, etc) para eventos culturales. Además, el Cabildo participa al cincuenta por ciento en la gestión del Auditorio Alfredo Kraus y del Teatro Pérez Galdós. Son numerosas las entidades culturales que se acogen a las convocatorias del Cabildo, así como otras que han sido alojadas en instalaciones de la Corporación Insular, como la Escuela de Actores de Canarias.

A ello se suman programas específicos, circuitos de arte o espectáculos, o el ‘Pacto por la lectura y escritura en Gran Canaria. Isla de libros’. Estas y otras iniciativas tienen un objetivo claro: fortalecer una identidad cultural que se ha forjado desde el aislamiento hacia nuestra comprensión del mundo.

Las Palmas de Gran Canaria optará en 2031 a ser Capital Europea de la Cultura. El Cabildo de Gran Canaria no solo apoya esta propuesta sino que contribuye de manera decidida y decisiva a hacerla posible.

Gracias, Agüimes

El pasado viernes, 14 de enero, recibí en el Auditorio de Agüimes el titulo de Hijo Predilecto de esta Villa del sureste grancanario. En el mismo acto se hizo entrega de la Espiga de Oro del municipio a Leticia Romero, Los Serenquenquenes y la Entidad de Conservación del Polígono Industrial de Arinaga. ¡Qué inmenso honor! Me correspondió hablar en nombre de todas las personas y colectivos reconocidos y les confieso que ha sido probablemente uno de los discursos más difíciles a los que me he tenido que enfrentar. No es fácil trasladar en cinco minutos todas las emociones, los agradecimientos y la expresión a esta Villa de Agüimes de ese sentimiento de arraigo, de identificación con su historia y sus valores. De identidad y pertenencia a esta comunidad. 

Nací en el corazón del casco histórico, en el seno de una familia humilde que siempre tuvo muy claro que su objetivo vital era sacrificarse para labrar un porvenir a sus hijos. Les debo a ellos este enorme reconocimiento de mi Villa natal…Como dice el poeta Ángel Campos Pámpano: Siento caer la luz/ no sé si dentro o fuera de mis ojos/pero sobre el mismo paisaje/ de infancia/ estremecido/.

En esas calles transcurrió mi infancia y mi juventud. Todo giró durante esa etapa de mi vida en torno a La Alameda, el Barrio o el San Antón, la Iglesia, los partidos de futbol en el asfalto, los subastados en El Capitán después de las tareas del Instituto, las reuniones y las lecturas a la sombra de los laureles de indias, las bibliotecas, mis primeras escuelas, el casino, las fiestas que generan identidad y cohesión, el recibimiento a los nuevos agüimenses, las despedidas a los que nos dejaban… En este pueblo estudié en la escuela pública, luego en La Salle y finalmente en el Instituto Joaquín Artiles. Tuve una enorme suerte al formarme con los hermanos de las escuelas cristianas primero y después en un instituto público que contaba con unos extraordinarios enseñantes. Los dos centros jugaron un papel importante en mi formación y, más tarde,  en mis inquietudes sociales y políticas.

Solo he dejado de vivir en esta Villa los cinco años en los que estuve realizando mis estudios superiores en la Universidad de La Laguna. Fue en un momento de transición de la dictadura a la democracia. Ilusionante. No queríamos los jóvenes de aquel entonces seguir reproduciendo aquel modelo de polvo, viento, pobreza, analfabetismo, carencia de infraestructuras, falta de libertades… y fue entonces cuando di un paso que sería trascendental en mi vida. Recién acabados mis estudios entré a formar parte de aquel movimiento asociativo que dio lugar a la creación de una agrupación de electores -Roque Aguayro- que asumió las riendas de su municipio desde el Ayuntamiento al ganar las primeras elecciones democráticas tras la dictadura. 

No me imaginé nunca que tres años más tarde sería concejal y que siete años después asumiría la alcaldía de nuestro ayuntamiento durante 28 años. Fue una opción de vida de la que nunca me arrepentiré. No hay nada más hermoso en la actividad política que ser concejal o alcalde de tu pueblo. Gestionar, administrar, compartir alegrías y momentos difíciles, siempre mirando a los vecinos y vecinas a los ojos. No hay nada más bello, más gratificante. Es la patria primera. Sin ella es imposible creer en nada, construir nada. Como dice el poeta portugués Miguel Torca, lo universal es lo local sin puertas. 

Y siempre he afirmado también que cuando dejas atrás esa atapa y asumes otras tareas en la vida solo te debes llevar el afecto, el cariño, el reconocimiento de tu gente, de los hombres y mujeres a los que has servido durante tantos años. Noto ese afecto cada día en la calle pero adquiere una dimensión especial que el Ayuntamiento de  esta Villa de Agüimes haya decidido concederme el título de Hijo Predilecto. Es un honor, un inmenso honor que asumo lleno de emoción, de responsabilidad  y de gratitud ser reconocido de esta manera por tu municipio. No se cumple aquí lo que afirma Gerald Brenan: “lo malo del hombre es que olvida”.

Agradezco enormemente a todos los grupos políticos que conforman la corporación municipal, a los concejales y concejalas del  grupo de gobierno y de la oposición, porque supieron vencer las discrepancias políticas, para reconocer a un hombre que, se los puedo asegurar, trabajó con ahínco, con honradez, por su pueblo durante todo ese tiempo. Para reconocer igualmente a personas y colectivos de enorme significación para esta colectividad.

Pero yo no habría podido hacer nada –y quiero decirlo alto y claro-  si detrás no hubiese habido un importante movimiento vecinal empeñado en mejorar las condiciones de vida de sus barrios, si no hubiese tenido siempre al lado, remando juntos, a un grupo de hombres y mujeres, concejales y concejalas, implicados, generosos, cómplices. Algunos ya no están entre nosotros, hoy estarían aquí disfrutando, seguro lo están haciendo en otra dimensión… Sin los trabajadores y trabajadoras que asumieron como suyo el proyecto de transformación de Agüimes que defendíamos…Sin Maribel y Ardiel que han sacrificado tantas cosas para que yo pudiera dedicarme con tanta intensidad a esta tarea. Sin su apoyo yo no hubiese podido dedicarme a este servicio público como alcalde de Agüimes.

Y no hubiese sido posible, desde luego, sin los hombres y mujeres de este municipio que me renovaban, nos renovaban, cada cuatro años su confianza porque creían y se identificaban mayoritariamente con lo que estábamos haciendo. Es la misma sociedad agüimense heredera de aquel primer poblamiento indígena,  que plantó cara a los conquistadores en tantos lugares de nuestra geografía,  que desde el singular Señorío Episcopal contribuyó de manera significativa a la cultura y a la economía de Canarias, que protagonizó el primer motín campesino de Canarias, que supo vencer el retroceso que supuso la dictadura para proponer un municipio moderno y de vanguardia, que aportó tantas personas ilustres a la literatura, a la política, a la enseñanza y 

a la ciencia, que defiende sus singularidades, sus valores y tradiciones con la cabeza bien alta… que siempre tuvo muy claro lo que muchos siglos antes planteó Confucio: “Más vale encender una luz que maldecir la oscuridad”.

A esa sociedad dinámica, creativa y luchadora pertenecen, las entidades, los colectivos y las personas que la Corporación municipal ha reconocido y señalado como referentes.

Leticia Romero tiene detrás un amplio historial de méritos deportivos a pesar de su juventud. Su historial deportivo es ampliamente conocido. No voy a insistir en relatarlo, pero nada de eso hubiese sido posible si detrás no estuviese siempre presente la constancia, el trabajo, la renuncia de una niña primero y una joven después a tantas cosas para alcanzar un sueño. La capacidad de afrontar retos, venciendo las frustraciones y los desánimos lógicos cuando se trata de compaginar estudios y entrenamientos para alcanzar la élite deportiva y la formación académica para su futuro. Y detrás unos padres que la alentaron siempre, que cada tarde de la semana se la dedicaban plenamente para hacer posible que pudiera entrenar en La Paterna. Es así como se llega, como se alcanzan las metas y como, sin quererlo, se ha convertido en una referencia para tantos chicos y chicas, en un mundo de escasas oportunidades para los jóvenes. Al concederle la Espiga de Oro se está reconociendo todo eso y se está haciendo llegar un mensaje a los más jóvenes de esta comunidad de los valores del esfuerzo, del deporte…

El Carnaval es una de las tradiciones más sentidas por los hombres y mujeres de esta Villa. De generación en generación, probablemente desde hace siglos, se va transmitiendo ese sentimiento de transgresión, de romper las normas, de vivir a tope…Y se ha vivido intensamente, siempre, incluso durante la dictadura de Franco. El Carnaval de Gran Canaria solo se mantuvo durante el régimen franquista en Agüimes y ya cuando se generalizó su celebración, tras la llegada de la democracia, siguió conservando una singular relevancia en la isla gracias a agrupaciones como Los Serenquenquenes. Este colectivo ha paseado como nadie el nombre de Agüimes por los escenarios del Carnaval de las islas. Se ha convertido, con el paso de los años en la murga más premiada en Gran Canaria, la más imitada, la más creadora de tendencias. Sus entradas y salidas del escenario son siempre un canto de enorme afecto a la Villa lagartera. Y siempre, siempre, compartían sus triunfos con la sociedad agüimense. Al dejar la alcaldía se deja uno atrás muchos momentos entrañables. Uno de los que echo de menos siempre, cada año, es aquél cuando en el silencio de la madrugada, Los Serenquenquenes llegaban de ganar una vez más el concurso de murgas en Las Palmas de Gran Canaria y, en el silencio del alba, desfilaban Avenida Joaquín Artiles arriba para llegar hasta mi casa donde siempre les recibía con una botella de champán para brindar por el triunfo. Cantaban, me hacían botar, lo celebrábamos juntos… ¡Y lo hicieron tantas veces!

Cuando llegamos al Ayuntamiento, el Polígono Industrial de Arinaga era un erial.  Nos propusimos el reto de sacarlo adelante, en convertirlo en un polo de desarrollo económico y de creación de empleo. Y teníamos que hacerlo con los empresarios que estaban allí instalados. De la mano. Así surgió la primera Entidad de Conservación de un Polígono Industrial en Canarias. Primero con Agustín Reina de presidente y luego con Juan Acosta, la Entidad de Conservación de Arinaga se convertiría en una referencia para Canarias y consiguió que los empresarios y empresarias de Arinaga autogestionaran este espacio yendo siempre juntos con el Ayuntamiento. No puedo olvidarme de tantos años de lucha, de compromiso, de implicación, de trabajo compartido  por este municipio.  

Si soy hoy presidente del Cabildo de Gran Canaria es gracias a todo este bagaje de experiencias adquiridas, a todo lo aprendido en el andar de los años compartiendo sueños, ilusiones, esperanzas y  frutos importantes para el futuro de esta Villa. Creímos que era posible transformar la dura realidad que vivíamos desde la democracia, pero nunca pensé que cuarenta y tres años después tendría que estar preocupado por no perderla. Son tiempos difíciles, pero jamás nos hemos rendido a la hora de afrontar situaciones como esta. Y da más fuerza sintiendo afectos y reconocimientos. 

La matraca del gas

No cejan los lobbies del gas en su intento de imponernos un combustible caduco y contaminante aún a costa de retrasar la penetración de las energías renovables. Obviamente, les importa un comino el calentamiento global y sus peligrosas consecuencias. Hay que producir gas, hay que vender gas y no se puede frenar esta espiral porque limitaría su capacidad de control estratégico sobre la política y la economía y mermaría considerablemente sus multimillonarias ganancias. Y detrás acaudaladas y torticeras campañas para hacernos creer que es un combustible fósil menos contaminante y más limpio a costa de conducir al planeta a su devastación climática.

El pasado año el precio de la electricidad no dejó de subir de manera alarmante en España y en la mayoría de los países europeos. Son muchos los factores que influyen en esta alza de precios. En España y en algunos otros estados juega un papel importante un conjunto de impuestos que se cargan en el recibo de la luz y también los derechos de emisiones, pero el motivo fundamental radica en un sistema mayoritario marginalista que obliga a pagar la electricidad al precio que marca la generación más cara.

Pues bien, la causa principal de ese constante aumento del precio de la electricidad en el último año se debe a que el petróleo y el carbón se han encarecido, pero especialmente a que el gas ha aumentado su precio en un 340% y no ha servido para nada que las renovables fueran las energías más baratas en España y en el mundo en el 2020 y que en ese mismo año el 44% de la energía consumida en España fuera renovable.

Pero es más, la inseguridad del suministro de gas en Europa es cada vez mayor por razones geoestratégicas. En España el conflicto último entre Argelia y Marruecos a causa del Sáhara ha dificultado la llegada del gas argelino a la península a través del país alauita. La mayoría de los países suministradores están inmersos de manera continuada en inestabilidades y conflictos.

La batalla parecía ganada. Salvo los sectores negacionistas más reaccionarios –que siguen invirtiendo cifras multimillonarias para deslegitimar la evidencia científica del calentamiento global- ya casi nadie dudaba de la necesidad de frenar el aumento de 2 grados de la temperatura en el planeta y sus peligrosas consecuencias. El consenso era también muy amplio en la comunidad internacional sobre el objetivo imprescindible de reducir a la mitad las emisiones de CO2 en los próximos 30 años y la descarbonización plena en el 2050.

Pero la Unión Europea ha dado un paso atrás gravísimo en los últimos días al anunciar que va a proponer incluir a la energía nuclear y al gas natural en su catálogo de actividades verdes. No cabe la menor duda de que es una decisión fruto del poder de los lobbies sobre las fuerzas conservadoras que dominan el  espectro político, junto al juego de poderes entre los países más potentes del continente que libran una batalla por mantener sus estatus en torno a las nucleares, el gas, el hidrógeno o las renovables.

Este giro de la política energética y ambiental se debe también, con absoluta certeza, a la incapacidad de los gobiernos para afrontar una transición energética real y contundente liberados del yugo de las grandes energéticas y corporaciones trasnacionales. Los pasos para hacer posible la democratización de la energía  a través del ahorro y la eficiencia, el autoconsumo, las comunidades energéticas o las instalaciones públicas han sido imprecisos, vacilantes, cuando no nulos o muy limitados. Lo cierto es que esta decisión frenaría de manera brutal la inversión en energías limpias porque se abren otras posibilidades inversoras en un sistema bastante cautivo de los grandes fondos, cuyo único credo es la obtención del máximo beneficio aunque sea a costa de la salud del planeta. Conseguiría, de la misma manera, desviar las ayudas públicas al gas y a las nucleares y disminuir,  por tanto, las destinadas a las renovables.

Si bien es verdad que muchos países han mostrado su rechazo a esta medida (algunos como Austria han amenazado con llevar la decisión final a los tribunales), la realidad es que España mantiene una posición de calculada ambigüedad. Desde luego, bastante menos beligerante que las de Alemania o Austria. La Ministra Teresa Ribera ha abogado porque la UE no califique como verde al gas y a la energía nuclear sino que las sitúe en una categoría intermedia, como “ámbar”. En esa línea ya estaba trabajando el Ministerio español para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que acaba de someter a información pública una orden por la que pretende dar vía libra a la penetración del gas –también para Canarias y Ceuta- en sustitución del fuel y como elemento de transición (la eterna matraca), aunque en el caso de nuestro archipiélago la legislación impide nuevas inversiones que lleven sobrecoste.

Obviamente el gas no puede ser –y menos en Canarias- ni verde ni ámbar. Lo ha dicho por activa y por pasiva hasta la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia. También lo ha dicho el Gobierno de Canarias en este mandato y lo sigue defendiendo el Cabildo de Gran Canaria. No habrá regasificadoras en las islas bajo ningún concepto. En la misma línea se ha pronunciado igualmente Endesa, la empresa propiedad del Estado italiano, a quien no convence una inversión gasista para una transición a las renovables que podría ser casi un salto, inmediata. Otra cosa es el gas líquido como combustible para los buques en nuestros puertos.

El propio Banco Europeo de Inversiones anuló en octubre de 2019, ante una denuncia del Cabildo de Gran Canaria y de la Asociación de Empresarios de El Goro, la financiación destinada a Redexis para hacer posible la penetración del gas ciudad en las islas.

Invertir en Canarias en infraestructuras gasistas de alto coste (regasificadoras, gaseoductos, etc…) sería dar la puntilla a la penetración de las renovables. Su única significación sería parar el proceso de introducción de las energías limpias. El Ministerio debería asumir de una vez por todas que la penetración masiva de las renovables pasa por la búsqueda de almacenamientos como el del Salto de Chira y otros sistemas complementarios, por el autoconsumo masivo sin las trabas burocráticas que hoy lo limitan y ralentizan y sin las ayudas suficientes, por desarrollar de una vez por todas la legislación que permita avanzar con las comunidades energéticas, por ordenar el espacio marino para la eólica en el mar y por flexibilizar la generación con plantas de menor envergadura y distribuidas por el territorio.

Sobre todo esto también tendrían mucho que reflexionar los nuevos neonegacionistas “verdes” quienes, con  elucubraciones e intereses ajenos a la lucha contra el cambio climático, de diversas maneras están poniendo trabas a las energías limpias impidiendo así su penetración. Lo he afirmado en distintas ocasiones, la demanda de una absurda moratoria desde algunas organizaciones ecologistas no hace sino dar alas a los lobbies de los hidrocarburos, a las petroleras, y frenar un cambio de modelo absolutamente imprescindible. Eso no quita que exijamos rigurosidad en la ordenación de los espacios, en la aplicación de todos los mecanismos de protección medioambiental, en la protección de la biodiversidad…

Joan Herrera, ex director del IDAE y ex diputado de Izquierda Verde IU-ICV, escribió en La Vanguardia el pasado 13 de mayo de 2020 un artículo titulado “Renovables: avanzar, condicionar, nunca paralizar”, donde afirma que “paralizar los proyectos de energías renovables es dar un aval a los ciclos combinados, a una mayor contaminación, al bloqueo de la electrificación de la movilidad y al continuismo de las nucleares”. Miren si tenía o no razón en sus advertencias.

Cité en su día al filósofo Ramón del Castillo “la derecha está cada día más encantada con una izquierda que transige con la ecología espiritualista, porque así ella puede reivindicar la ecología realista”. Como plantea el radical activista y teórico sueco Andreas Malm, la única solución posible para el cambio climático pasa por reducir el combustible fósil, no tanto por llevar bolsas de tela al supermercado. Y termino haciendo referencia, a modo de reflexión, a un articulo publicado días atrás en El País por el Profesor Oriol Bartomeus ( El peligro del ecologismo bobo). El texto finaliza así: “La lucha contra la emergencia climática entra en un terreno peligroso. Su implementación no es neutra ni el consenso alrededor de su necesidad es unánime y será eterno. Su saldo empieza a contar con algunos damnificados, que deben ser tomados en consideración. Si la derecha reaccionaria se sale con la suya y consigue volver a amplios sectores sociales contra las políticas medioambientales, va a ser prácticamente imposible frenar el calentamiento global y cada vez más serán más frecuentes las cumbres de tristes finales y compromisos vagos”. Es para hacérnoslo mirar

Gran Canaria, Destino Biosphere

El mismo día que el Patronato de Turismo cambió su histórico nombre por Turismo Gran Canaria, firmamos la Carta de Compromiso con el Turismo Sostenible, el acuerdo que nos compromete a impulsar el sector económico más importante de la isla hacia un futuro acorde con los  Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y con las tendencias de un mercado europeo cada vez más preocupado por los problemas ambientales. La Carta fue firmada por el consejero de Turismo, Carlos Álamo, el director del Instituto de Turismo Responsable (ITR), Tomás de Azcárate y yo, como presidente del Cabildo. Nos acompañaron varios consejeros/as del Grupo de Gobierno y de la oposición, así como empresarios/as y profesionales de un sector que abarca un gran número de actividades y repercute directamente en el resto de sectores económicos, además de su enorme impacto en el empleo. Este día marcó una nueva etapa para el turismo en nuestro destino. Con más fuerza en la marca y hacia un modelo más sostenible para nuestra isla.

El pacto de Gobierno firmado por el PSOE, Podemos y Nueva Canarias establece un objetivo central y transversal al que llamamos Ecoísla y persigue la consecución de un desarrollo adaptado a nuestra realidad, a nuestras necesidades y a un proyecto de futuro para Gran Canaria. La Carta pretende llevar al sector turístico los criterios de certificación elaborados por expertos de la Unesco, el organismo de Naciones Unidas para promover el desarrollo sostenible, mediante la adhesión al programa internacional Biosphere, del ITR, certificado por la Unesco y por la Organización Mundial del Turismo.

La certificación que vamos a impulsar no se limitará a avalar el turismo sostenible, sino que será una herramienta para difundir la importancia de nuestro pequeño trozo de Biosfera para el mundo. Y también servirá para que tomemos conciencia de que es la isla que compartimos y queremos la que hemos de defender y preparar para la crisis climática.

Para poder profundizar en nuestra apuesta como Destino Biosphere, desarrollaremos el método del ITR que dirige Tomás Azcárate, un experto que ha presidido los organismos de la Unesco que impulsan el Programa Hombre y Biosfera (MAB), como son el Consejo Internacional del MAB y el Consejo Asesor de Reservas de la Biosfera de la Unesco. A ello se suma su participación directa en las políticas europeas como Secretario General de Medio Ambiente de la Asamblea de Regiones de Europa.

No es menos relevante el conocimiento que Azcárate tiene de Canarias, una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo, tras dirigir el Centro de Ecología de Canarias del Icona, presidir el Patronato del Parque Nacional de Doñana y ser miembro del Patronato del Teide. A todo ello, se suma su respaldo activo a la labor de la Unesco como Presidente de la Asociación Internacional de Amigos de las Reservas de Biosfera. Pocos mejor que Azcárate pueden entender la relación entre biosfera, Canarias y el desarrollo turístico sostenible.

El Cabildo es consciente de la importancia de la actividad turística en la consecución de un proyecto de desarrollo ecosocial para nuestra isla. La demanda de nuestros visitantes es cada vez mayor en este sentido y están dispuestos a pagar más por la sostenibilidad del destino, según las encuestas realizadas en el sector. Por ello, promovemos un sistema de medición de la sostenibilidad. Gracias a esta iniciativa, cualquier empresa de la isla podrá obtener distintivos que reconozcan su contribución a los objetivos de la ONU.

Estamos adaptándonos para alcanzar -sin dilación- los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El diagnóstico preliminar que hemos realizado en este Cabildo concluye que estamos ya trabajando en un 70% del conjunto de las metas de los ODS. Y lo hacemos en todas las áreas, en cumplimiento del Pacto de Gobierno entre las fuerzas progresistas de Gran Canaria. Un proyecto político que iniciamos hace seis años, que se vertebra sobre la defensa del territorio, del paisaje, de la isla y la conciencia sobre el planeta. Porque actuar preparándonos para el futuro es mejorar nuestro presente, crear empleo y potenciar nuestro desarrollo económico. La movilización de los recursos de la Corporación junto a los fondos europeos para la recuperación, impulsarán el cambio. Es nuestra oportunidad y nuestro deber.

El sector turístico de Gran Canaria inicia el último tramo para ser un ‘Biosphere Destination’. Este reconocimiento es otra importante herramienta para lograr nuestros fines. Se suma a la creación del Instituto Insular para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria. Y también a la declaración de la isla como Destino Starlight. De esta manera, la Unesco ya aportará cuatro reconocimientos a la isla, pero llevamos a cabo más actuaciones. En toda la isla, en todos los ámbitos. Vamos a presentar la candidatura por el Parque Nacional de Guguy y contamos con un Pacto de las Alcaldías, gracias al cual disponemos de diagnósticos y planes de actuaciones para cada municipio. Hemos sido la primera isla en desarrollar esta iniciativa.

Nuestro modelo de ecoísla apuesta por la soberanía energética, la soberanía alimentaria, la soberanía hídrica, la movilidad y el turismo diversificado y sostenible, las economías verde, azul y circular, la reforestación del territorio, la innovación y la digitalización que nos hará avanzar hacia una isla inteligente, la cohesión social necesaria defendiendo la igualdad y la inclusión social combatiendo la pobreza, la exclusión social y el desempleo. Todo este proceso forma parte de nuestra Estrategia de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático, la primera de Canarias.

Además, nuestras presas nos han permitido llegar a acuerdos para potenciar el ciclo de energía, agua, agricultura y reforestación, que será pionero en el mundo y a revertir el histórico e intensivo trasvase de aguas de cumbre a costa, devolviendo a las zonas altas sus recursos para afianzar su población y sus actividades económicas, con lo que contaremos con suficientes reservas de agua. Y lo haremos con energías renovables. Son muchas más medidas y actuaciones, incluido el análisis del parque de viviendas y construcciones, como el Cabildo, que han sido objeto de auditorías de sostenibilidad. Y es que hay muchísimo por hacer.

Los Destinos Biosfera son ya un amplio listado de lugares en el mundo que realizan una medición integral de su contribución a los 17 ODS de Naciones Unidas y al Acuerdo de París contra el Cambio Climático, a través de las directrices señaladas en la Carta Mundial de Turismo Sostenible +20. Todos estos destinos contribuyen con sus experiencias a mejorar los modelos de análisis y actúan coordinadamente en foros internacionales.

Con la implantación del Sistema de Turismo Responsable y la obtención del certificado Biosphere, Gran Canaria avanza hacia un nuevo modelo de desarrollo turístico, respetuoso con su cultura, con el medio ambiente y con la responsabilidad socioeconómica. No se trata de una imposición, sino de un camino que hemos de recorrer entre todos y todas, para conseguir ser un destino de referencia medioambiental y de sostenibilidad en el mundo.

Las oportunidades de nuestro mar

Si la economía azul mundial fuera un país, sería la séptima economía más grande del mundo. Es un segmento económico que incluye sectores como la pesca, la acuicultura, el transporte marítimo, el sector portuario, la biotecnología marina, el turismo costero y las energías renovables marinas, entre otros.

Pero la importancia de la economía azul no se puede medir solo por el volumen de negocios, los puestos de trabajo o el valor añadido. Los mares y océanos no solo son el activo más importante de la economía azul, sino que también producen la mitad del oxígeno mundial y son uno de los principales sumideros naturales de carbono. Estamos ante un gran eje de oportunidad que será testigo y escenario de la mayoría de los avances que deberán posicionarnos en sostenibilidad, innovación, soberanía alimentaria, cohesión e inclusión social.

En estos últimos años hemos demostrado que la apuesta del Cabildo por el crecimiento azul es indudable. El modelo de ecoísla que defendemos solo se puede entender si dirigimos nuestra mirada hacia el mar como un recurso clave para nuestra diversificación económica. Estamos convencidos de que el sector marino-marítimo desempeñará un papel crucial en la descarbonización de Gran Canaria, especialmente a través de la energía renovable marina a partir de tecnologías como la eólica, la undimotriz, la mareomotriz o la  solar que deben desarrollarse con  el máximo respeto al paisaje, las actividades tradicionales de pesca o los deportes náuticos.

El Cabildo de Gran Canaria ha apostado por apoyar con subvenciones directas a las entidades locales que desarrollan actividades de I+D en el medio marino. En este sentido destaca la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN) que recibe 450.000€ para la contratación de tecnólogos altamente especializados para el desarrollo de proyectos de I+D+i en colaboración con empresas.

Junto con el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), y el Centro Demostrador de las TIC para la Innovación Turística (CDTIC) estamos desarrollando diversas iniciativas por valor de 12,5 millones de euros para proyectos tecnológicos innovadores en materia de desalinización de agua marina, uno de los principales retos que afrontamos en unas islas que dependen de la desalación para su subsistencia.

Por otra parte desde el Cabildo hemos contribuido con 1 millón de euros a potenciar el talento científico-técnico de jóvenes en formación e investigadores con experiencia vinculados a los departamentos de aguas, energías renovables y biotecnología y hemos subvencionado al ITC con 700.000€ con el fin de desarrollar actuaciones vinculadas al Departamento de Biotecnologías para la gestión de  insumos, la producción y el procesado de microalgas marinas una de las actividades vinculadas al mar con mayor futuro.

En breve esperamos poner en marcha con el ITC el equipamiento de un banco de datos para la medición del recurso eólico y condiciones meteoceánicas en los parques eólicos experimentales de Gran Canaria, situados en el mar, dotado con 500.000 euros y además destinaremos otros 600.000€ para el equipamiento de un banco de ensayos que busca soluciones experimentales en la valorización de salmueras de plantas desaladoras de agua de mar en Gran Canaria.

La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria juega un rol fundamental en la generación de conocimiento aplicado en diversas áreas de la Economía azul de extrema importancia para facilitar la transferencia a la sociedad a través de proyectos de I+D en colaboración con el sector empresarial. En este sentido, el Cabildo ha contribuido a través de subvenciones por importe de más de 2.200.000€ en los últimos 3 años a potenciar el talento local y la mejora de las infraestructuras y equipamientos en diferentes áreas, especialmente aquellas vinculadas a la iniciativa BIOASIS Gran Canaria para el desarrollo del sector de la biotecnología azul y la acuicultura.

 BIOASIS Gran Canaria es la iniciativa del Cabildo que ofrece oportunidades no solo en alimentación humana a través de la acuicultura sostenible con baja huella de carbono, sino también a través de otras aplicaciones como la nutrición, la cosmética o los nuevos materiales, así como la enorme contribución a la descarbonización y la circularidad de la economía local.  

Para ello, a través de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC) se ha puesto en marcha la Incubadora de Alta Tecnología en biotecnología azul y acuicultura con una inversión global que asciende a 3.000.000 de euros, de los que 1.112.000€ han sido financiados a través de fondos europeos gestionados por la Fundación INCYDE. El objetivo de esta infraestructura singular es la de facilitar a las empresas su implantación en Gran Canaria de manera ágil y simplificada. El puerto de Taliarte, con una inversión de más de 14 millones para su modernización está llamado a ser uno de los grandes polos estratégicos de investigación y desarrollo para la potenciación de la economía azul en la isla.

El tema de la edición del Foro Gran Canaria Economía Azul, celebrado hace unos días en Gran Canaria, fue el de la digitalización en los puertos. El transporte marítimo y los puertos no sólo mantienen unida a la economía mundial, sino que, además, suponen un ecosistema complejo donde interactúan múltiples cadenas de valor que se comunican y se influencian mutuamente en materias industriales, energéticas y alimentarias.

De todas las cuestiones y desafíos marítimos, la digitalización portuaria es uno de los más cruciales, por cuanto tiene la capacidad no solo de resolver problemas inmediatos, sino también por su capacidad de permear, replicar y escalar soluciones hacia otros problemas portuarios, algunos incluso sin identificar.  Así pues, podemos afirmar sin ningún género de dudas que ha llegado la hora del desarrollo de los “puertos inteligentes”. Un puerto inteligente es aquel que utiliza automatización y nuevas tecnologías para mejorar su rendimiento, pero también para generar una mayor democratización del dato y de la gestión de las operaciones.

Las oportunidades que presenta son claras: un sistema interactivo para monitorear y gestionar todas las actividades portuarias, con control total sobre toda la industria logística. Si la infraestructura portuaria se digitaliza correctamente, la eficiencia, la seguridad y la rentabilidad irán de la mano. Además, es una transición que necesitamos contemplar en el contexto global de cambio climático, cambio en el consumo de energía y la innovación tecnológica, por ejemplo.

Los puertos pueden ser aceleradores o cuellos de botella en la economía de un territorio. En el caso de Gran Canaria, contamos con un puerto bien posicionado geográficamente, con una infraestructura física robusta, una comunidad involucrada y ágil y la confianza de la industria marítima global. Si queremos que nuestro puerto sea además un acelerador digital, debemos apostar por la inversión en innovación tecnológica y generar nuevos campos de trabajo conjunto entre nuestra comunidad portuaria y nuestra comunidad digital.

El Cabildo de Gran Canaria impulsa también a través de la SPEGC tres iniciativas que pretenden desarrollar un ecosistema innovador en el Puerto de las Palmas:  el Programa SmartPort Gran Canaria, que busca la aceleración de ideas innovadoras para el sector portuario; la Incubadora de Alta Tecnología en Inteligencia Artificial y Datos aplicados a entornos marino-marítimos y el desarrollo del PortCentre, con dos centros empresariales dentro del recinto portuario, que más allá de su presencia física, supondrá un foco para el encuentro y creación de ideas para el sector.

En definitiva, la economía azul es sin duda alguna, una de las principales oportunidades que tenemos de diversificar nuestro modelo de desarrollo, para hacerlo más sostenible, innovador y generador de empleo de calidad. Por ello, el Cabildo de la mano de instituciones científicas y empresas está invirtiendo para convertir a la isla en un referente de esta nueva economía.

El futuro del tomate

El tomate ha sido sin duda uno de los productos clave para la economía canaria en el último siglo y medio. Su cultivo y exportación no solo han sido factores determinantes del desarrollo económico de Canarias  sino que influyeron decisivamente en la configuración de las dinámicas sociales y poblacionales de muchas zonas de las islas, como es el caso de Agüimes y el sureste de Gran Canaria, de dónde provengo, o de La Aldea.

Todo empezó cuando a finales del siglo XIX los ingleses decidieron comenzar a plantar en Canarias esta hortaliza para su exportación. Se generalizó así el consumo de un producto que hasta entonces no era tan común. Su cultivo pasó por varias fases, aunque especialmente importantes fueron los años 50 del siglo pasado en los que tras la Segunda Guerra Mundial su plantación experimentó un gran crecimiento.

Familias enteras se desplazaban desde el interior de la isla a las zonas de cultivo para hacer la campaña del tomate. Incluso llegaban desde otras islas como Fuerteventura, hecho que ha quedado reflejado en algunos topónimos del Sureste de Gran Canaria, como Las Majoreras en Ingenio, llamado así por el lugar en el que residían durante la campaña las mujeres que llegaban desde la isla vecina a trabajar en la plantación y empaquetado de tomate.

El otro hito histórico importante en la historia de esta plantación es la entrada de Canarias en la Unión Europea en 1986. Hay que tener en cuenta que el 80% del tomate se destina a la exportación, por lo que la entrada en el mercado único implicó cambios estructurales, así como las subvenciones derivadas de la Política Agrícola Común (PAC).

Aún hoy, el cultivo de tomate sigue teniendo un importante papel en Gran Canaria, especialmente en  municipios como La Aldea. En la isla, 3.500 familias trabajan de manera directa en esta actividad y contamos con 500 hectáreas de cultivo repartidas entre 10 municipios. En Gran Canaria 6 empresas producen 65.700 toneladas de tomates y pepinos, de las cuales 45.700 se dedican a la exportación a Reino Unido, Europa Central y Escandinavia.

No obstante, pese a la importante historia y presencia del tomate en Canarias, la exportación hortofrutícola en este archipiélago, y fundamentalmente en Gran Canaria, lleva más de una década en recesión. En este tiempo se ha perdido el 75% de la superficie de cultivo destinado a la exportación y más del 50% de las empresas y cooperativas que se dedican a ello. El sector ha dado la voz de alarma en reiteradas ocasiones, trasladando a las instituciones la situación agónica que está sufriendo, con el fin de buscar alternativas y tomar decisiones efectivas para evitar su desaparición.

Las claves de la recesión son fundamentalmente la competencia desleal, el incremento de los costes de producción y las plagas que afectan al cultivo. La competencia viene principalmente de Marruecos, país que además tiene un acuerdo preferente con la Unión Europea, pero también de Turquía, Egipto y países del Magreb. Por otra parte se ha producido un aumento desorbitado de los costes de producción (insumos, fertilizantes, embalajes, etc.) y del  transporte, sin poder repercutirlos en los precios de venta, que además se suman a los ya de por sí altos costes estructurales que tiene la comercialización en Canarias.

Por último, el tomate ha sufrido las consecuencias de la aparición de recientes plagas y virosis como el daño producido por el mildiu (mancha negra) a inicios de año o el temido “rugoso del tomate” que ya se ha notificado en Murcia y Andalucía. Además, la tropicalización del clima de Canarias como consecuencia del cambio climático parece apuntar a un aumento a corto plazo del riesgo de virus y plagas.

A estos elementos estructurales se han sumado otros factores más coyunturales como la implantación del Brexit, con la consiguiente pérdida de las ayudas necesarias para continuar exportando a este importante destino y la devastación del COVID desde el pasado mes de marzo de 2020, que afectó de lleno a la campaña 20/21.

Por todos estos motivos el pasado día uno de diciembre mantuve una reunión con la Federación De Exportadores Hortofrutícolas de la Provincia de Las Palmas (FEDEX) en la que abordamos el sombrío futuro del tomate en Gran Canaria. Es imprescindible impulsar un proceso de reconversión – como se ha hecho con distintos sectores económicos en el conjunto del estado español – que permita mantener la actividad en el sector primario insular, bien con la continuidad de los productos tradicionales o bien diversificando la oferta. Permitirá no solo proteger la actividad, el empleo, la logística y la distribución, sino también la reputación, la tecnificación, la eficiencia y la experiencia consolidadas durante tantos años. En el mismo acto solicité una  reunión urgente al Presidente de Canarias para avanzar en esta propuesta. Se trata de mantener una agricultura que necesita para su producción un 60% de mano de obra y que es clave, por tanto, para el empleo, la economía y la industria local.

Es más, lo conveniente sería diversificar y no apostar el futuro del sector a una sola carta. La experiencia de nuestra agricultura y algunos cultivos experimentales llevados a cabo en la Granja del Cabildo de Gran Canaria nos señalan algunos caminos posibles. El primero y más obvio pasa por cultivar aquellos productos que todavía se importan pero que se podrían dar en Canarias. Asimismo se podrían reforzar los cultivos ya existentes de frutas tropicales como papayas, fruta de la pasión, etc, aunque cuentan con el inconveniente de que, en la mayoría de los casos, son frutas con poco consumo y demanda en los países a los que exportamos.

También se podrían introducir nuevos cultivos como los arándanos y los frutos rojos en general ya que las pruebas hechas en la Granja Experimental señalan que algunas variedades serían viables en la isla, con un consumo de agua muy moderado y con la ventaja de que es un producto con una gran demanda en Europa a lo largo de todo el año. Caben también posibilidades como el cannabis medicinal o las algas.

Por la dimensión de la reconversión de la que estamos hablando y las graves consecuencias que puede tener sobre el empleo, la cohesión social y el desarrollo de nuestra agricultura, este es un plan que debe implicar al sector y a todas las instituciones, empezando por el Ministerio de Agricultura, que debe aportar fondos, así como el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Gran Canaria y los ayuntamientos de los municipios que cuentan con más hectáreas de cultivo, cuya experiencia y conocimiento de la realidad social y económica es imprescindible.

No se trata, por tanto, de insistir en las ayudas al tomate, que también, pero que no dejan de ser un parcheo.  Es ineludible entonces que se avance en la creación de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del tomate canario y que se cree urgentemente una mesa de trabajo que profundice, sin dilación, en la reconversión de un sector indispensable para la diversificación de nuestra economía. El Cabildo de Gran Canaria lo considera estratégico y se volcará en ello para hacerlo posible.

Oportunidades de empleo para jóvenes

En Canarias, desde hace años, vivimos el drama humano, social y económico del desempleo juvenil. España lidera la mayor tasa de paro entre menores de 25 años en toda la Unión Europea, con un 38,38%, y según la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre, en Canarias el 56,24% de las personas con menos de 25 años está sin empleo, después de haber superado el 60% en las fechas posteriores a la pandemia. 

Son unas cifras insostenibles desde el punto de vista humano ya que son miles de proyectos vitales postergados por falta de condiciones materiales. Pero también es insostenible social y económicamente puesto que estos jóvenes siguen dependiendo económicamente de sus padres o familias, aumentando la fragilidad de los hogares canarios. Estamos excluyendo del mercado laboral a personas en la mejor edad para la adquisición de competencias profesionales. Del mismo modo se genera un problema de futuro ya que la incorporación tardía al mercado laboral se traducirá en salarios más bajos, menos estabilidad, más precariedad, menos ahorro, inversión y/o consumo y probablemente pensiones más bajas. 

Pero la situación también afecta a jóvenes de mayor edad, que se encuadran dentro de la conocida como la “generación de las dos crisis”. Son las personas que se incorporaron al mercado laboral coincidiendo con la crisis financiera de 2008 y que ahora han vuelto a sufrir las peores consecuencias económicas de la pandemia global. En 2008 fueron los primeros en perder el trabajo o directamente no lo encontraron, produciéndose una importante migración a otros países de la Unión Europea y en muchos casos la realización de trabajos para los que estaban sobrecualificados. 

Es más, si miramos los datos de paro de la franja de edad en la que se incluye la mayor parte de esta generación (25-34 años) vemos que es del 24,8%, una cifra extraordinariamente alta y que está detrás de muchos fenómenos como por ejemplo la baja natalidad. También supone un hándicap para el desarrollo profesional, alcanzar puestos de responsabilidad o conseguir ahorros con los que emprender o afrontar inversiones. 

En Canarias el desempleo juvenil está fuertemente ligado a la falta de formación.  Del colectivo juvenil canario que está en situación de desempleo, el 93% solo tiene estudios primarios o secundarios, mientras que el 4,1% cuenta con formación profesional y el 2,8% con cualificación universitaria. Es evidente que es necesaria una apuesta decidida por la formación profesional y por programas de cualificación que permitan a estas personas acceder en mejores condiciones al mercado laboral. 

Pero pese a sufrir menor tasa de desempleo, los jóvenes con formación superior también se enfrentan a otro tipo de problemáticas, fundamentalmente la de encadenar prácticas no remuneradas (o escasamente remuneradas), la realización de trabajos para los que están sobrecualificados y dificultades a la hora de conseguir un primer empleo. Las empresas suelen exigir un mínimo de experiencia que no les es posible conseguir en el mercado generando un círculo vicioso del que es difícil salir. 

Éste mismo mes se han incorporado 119 personas a trabajar en el Cabildo de Gran Canaria a través del Programa Nuevas Oportunidades de Empleo (NOE) cuyo objetivo es dar una primera experiencia laboral a personas con titulación universitaria o de formación profesional en situación de desempleo. Durante 12 meses, mediante un contrato de prácticas, desarrollarán diversas actividades en el Cabildo de Gran Canaria recibiendo una remuneración del 75% del salario fijado para el puesto que van a desempeñar. 

Además se incorporarán también ocho tutores y seis personas de apoyo técnico, por lo que en total supone la contratación de 119 personas. El proyecto tiene un presupuesto de 4,2 millones de euros, de los cuáles el 78%  está financiado por el Servicio Canario de Empleo y el 22% restante por el Cabildo de Gran Canaria. 

Durante la duración del contrato también reciben un plan de acompañamiento basado en acciones formativas centradas en habilidades sociales y de comunicación, igualdad de oportunidades, trabajo en equipo o competencias digitales así como algunas específicas relacionadas con los diferentes puestos desempeñados.  

De esta manera se consigue que estos jóvenes adquieran competencias y capacidades profesionales así como experiencia que les permita su posterior integración en el mercado laboral al tiempo que reciben un salario digno que les permite ser autónomos. Son muchos los casos en los que hemos podido comprobar cómo poco tiempo después de terminar su estancia en el Cabildo tardan apenas unos meses en encontrar un trabajo en el sector privado. 

No obstante el Cabildo, a través de la Consejería de Empleo y con la financiación del Servicio Canario de Empleo y en ocasiones de los ayuntamientos, también viene desarrollando un importante número de planes y programas de empleo para atender a las necesidades de la juventud grancanaria con menor cualificación y en general de todos los colectivos con dificultades de inserción y/o acceso al empleo. 

Gracias a los diversos planes de empleo (con ayuntamientos, para la restauración de las consecuencias del incendio, los planes de garantías social, etc.), los incentivos a la contratación de personas desempleadas o los planes de garantía juvenil, el Cabildo de Gran Canaria ha conseguido desde 2019 la contratación de 4432 personas, una parte importante de ellas jóvenes. Además habría que sumar a las aproximadamente 180 personas beneficiarias de las “Lanzaderas de empleo” un programa para relanzar la búsqueda de empleo de las personas en paro. 

En conjunto, el Cabildo de Gran Canaria ha invertido desde 2019 casi 20 millones de euros en las actuaciones destinadas a proporcionar un empleo a personas en situación de desempleo, a incentivar la contratación por parte del sector privado y los ayuntamientos, y a actuaciones cuyo objetivo es mejorar la inserción y facilitar la búsqueda de un trabajo a personas y colectivos con necesidades específicas, con el foco puesto especialmente en los y las jóvenes. 

Se trata de un esfuerzo ingente para ayudar a atajar el que sin duda es uno de los principales problemas sociales de Canarias y que está en el germen de otros muchos: las más de 200.000 personas que quieren trabajar pero no encuentran un trabajo y una de las tasas de desempleo juvenil más altas de Europa. 

Por supuesto se trata de un problema estructural que solo encontrará una solución estable a través del cambio de modelo productivo para avanzar hacia uno con mayores cotas de sostenibilidad, soberanía (alimentaria, hídrica y energética) e innovación, así como planes formativos adaptados a esta nueva realidad. Pero mientras construimos ese modelo tanto desde el sector público como desde el privado, tenemos que dedicar todos nuestros esfuerzos a generar nuevas oportunidades de empleo. 

Sí existe, corta

En varias ocasiones, tanto a través de artículos como en intervenciones públicas, he  comentado que desde que se inició esta crisis sanitaria y llegó el confinamiento se ha producido un aumento de la violencia de género  debido, entre otras cosas,  a que muchas mujeres se vieron obligadas a estar confinadas con sus agresores 24 horas al día.

Los datos de la violencia de género en nuestra isla son estremecedores. Durante el pasado año, la Red Insular de Gran Canaria de Atención a Víctimas de Violencia de Género atendió a un total de 5.440 personas, 4.857 mujeres y 583 menores. Una vez más confirmamos que la Covid19 ha supuesto un retroceso en la lucha contra las violencias machistas, ya que el incremento de casos en comparación al año 2019 asciende a 588 personas.

El Dispositivo de Emergencias de Mujeres Agredidas (DEMA) atendió a 630 mujeres, mayoritariamente por agresiones físicas y psicológicas, así como por agresiones sexuales o amenazas de muerte. El 90,16% de las mujeres atendidas en este servicio eran pareja o expareja de sus agresores.

Desde el Cabildo de Gran Canaria hemos apostado por una cada vez mayor especialización de los servicios de atención integral y acogida que ofrecemos a las mujeres y a menores. Por ello, desde 2019 hemos puesto en marcha nuevos servicios especializados como el Servicio de Atención a Víctimas de Violencia Sexual y el Servicio de Atención Psico-Educativa a Menores que son víctimas directas de la violencia de género; ambos servicios gestionados por Cruz Roja. A ellos se le suma la  Casa Maday de acogida terapéutica para mujeres víctimas de violencia de género con problemas de adicciones que inauguramos recientemente con la Fundación Yrichen.

Pero mientras los datos no dejan lugar a la más mínima duda sobre la gravedad y persistencia de este problema, en la sociedad crece de manera alarmante el número de personas que considera que la violencia machista no existe. Es el resultado del auge de los discursos de odio y  del crecimiento de una extrema derecha negacionista que amenaza con hacer retroceder gran parte del camino andado hasta la fecha.

Según una reciente encuesta realizada por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), un 20% de los chicos jóvenes (hombres) de entre 15 y 29 años niega que la violencia de género exista hoy en día, creen que es “un invento ideológico” y uno de cada diez incluso niega la existencia de desigualdades de género de cualquier tipo. Para hacernos una idea de la velocidad del incremento de estas posturas, en 2019, tan solo el 12% de estos mismos jóvenes negaba la violencia machista.

Es evidente que esto es el resultado del consumo de mensajes negacionistas de la violencia machista extendidos a través de las redes sociales por parte de los partidos de extrema derecha, de youtubers y generadores de contenido a través de diversas plataformas, con discursos abiertamente machistas (cuando no abiertamente misóginos)  cuyo público mayoritario son chicos muy jóvenes. También un falso espejismo en los últimos años que nos ha hecho creer que la igualdad estaba conseguida y que habíamos superado esta terrible lacra. Esto, junto a la crisis económica brutal que hemos padecido, ha provocado, entre otras cosas,  una reducción de los recursos para la educación afectivo-sexual y para la formación en sexualidad, en igualdad y contra la violencia machista a los menores en los centros educativos. Ahora estamos padeciendo las consecuencias.

Estos datos tienen que ponernos en alerta sobre la necesidad de seguir avanzando en campañas y acciones de sensibilización, de ser muy didácticos explicando las causas y consecuencias de este tipo de violencia, así como de desarrollar estrategias que permitan la prevención de estos comportamientos, especialmente entre los y las jóvenes. 

Por todo ello, este año presentamos la primera campaña conjunta del Cabildo de Gran Canaria con los ayuntamientos de la isla por el Día Internacional contra la Violencia de Género. Esta campaña es el resultado de un trabajo coordinado de la Consejería de Igualdad con todas las concejalías de Igualdad de Gran Canaria que comenzó el pasado mes de julio con la firma del compromiso del Marco Estratégico por la Igualdad – Gran Canaria Infinita,  entre el Cabildo y los 21 ayuntamientos grancanarios.

Y el lema de la acción diseñada es contundente, “Sí existe, corta”. Es una medida destinada a visibilizar los diferentes tipos de violencias machistas que mediante mensajes muy directos y explicativos busca combatir los discursos que niegan esta realidad y señalar la necesidad de la implicación de toda la sociedad para cortar de raíz un fenómeno que atenta contra los derechos más fundamentales de millones de mujeres.

Además, en el programa de actividades de este año por el 25 de noviembre entendíamos que era fundamental incorporar una acción formativa especializada en la materia y tuvimos la oportunidad de contar con las expertas Nerea Barjola y Nira Santana en la jornada  ‘Desmontando las violencias machistas: narrativas y constructos de la violencia sexual’, que tuvo lugar recientemente en el Teatro Cuyás.

El 14 de noviembre, después de una serie de talleres por los diferentes municipios de la isla, tuvo lugar el final del proyecto  ‘Hombres de Gran Canaria por una isla libre de machismos’, que culminó el pasado sábado en un encuentro en el Jardín Canario.

El lunes 15 celebramos un acto institucional en el que inauguramos una exposición con el resultado de los talleres de collages feministas de la artista Elia Verona, realizados también por los municipios, en donde, al igual que en el anterior, hemos contado con la colaboración de los ayuntamientos de la isla.

Porque en las políticas de igualdad y de lucha contra las violencias machistas es fundamental que todas las instituciones permanezcamos unidas y desde el Cabildo tenemos la obligación de llegar a todas las partes del  territorio insular. Juntas, juntos, llegamos mejor a todos los rincones de Gran Canaria para conseguir una isla libre de violencia.

Gran Canaria, cosmopolita y vaciada

En menos de 60 km en línea recta, desde el faro de La Isleta hasta Tasartico, hay un territorio muy diverso que se muestra superpoblado en las zonas costeras, poblado en medianías, vaciado en las cumbres y vacío en la Isla Vieja, en Guguy. Así es Gran Canaria, el «continente en miniatura», como dice acertadamente el lema acuñado por Domingo Doreste, ‘Fray Lesco’, hace un siglo. Y sigue siendo así esta isla, a la vez cosmopolita y deshabitada.

Pero esta realidad preocupa a su población y así lo reflejan los datos presentados en la V Feria Nacional para la Repoblación de la España Rural ‘Presura21’, celebrada en Soria la primera semana de noviembre. La comunidad de nuestras cumbres es menguante aunque, afortunadamente, todavía hay ganaderos, agricultores o cocineros de máximo nivel que han apostado por seguir allí ayudando de esta forma a mantener viva la cumbre.  No podemos olvidar algunos de sus hijos ilustres como Abraham Cárdenes, José Domingo Hernández Guerra, Pancho Guerra, Siona García o el  timplista José Antonio Ramos, quien ha recibido uno de los mejores tributos, de manos de Germán López, que interpreta parte de su obra como solemne canto final de la película ‘Aborixen’, presentada el pasado 11 de noviembre y que se emitirá para el mundo en la serie ‘Table Chef’, en plataformas de televisión en streaming. En Aborixen, el chef de Tejeda Borja Marrero invita a reflexionar sobre la oportunidad y la necesidad de habitar y cuidar las zonas agrícolas y forestales de nuestras cumbres. Nuestra isla contiene una extraordinaria variedad de paisajes y Borja Marrero extrae de ellos los sabores de cada espacio, demostrando su creatividad culinaria con productos del lugar, la Texeda de sus orígenes. Así lo describe en este documental que lo situará entre los más famosos maestros de la cocina y al tiempo dará una proyección internacional de la imagen menos conocida de la isla, de sus espectaculares vistas, del respeto a la naturaleza y  de unos productos que se recogen directamente del huerto para crear menús que van desde lo más sencillo, incluso silvestre, a lo más sofisticado. Con los productos de la finca, del barranco o del arroyo.

En las Montañas Sagradas de la isla vaciada, que ha vivido el éxodo del campo a la costa y la ciudad desde los años 50 del siglo pasado, el pueblo de la cumbre supo del espanto y del aislamiento absoluto en los grandes incendios. Pero ha renacido otra vez, como el pinar. Y Borja Marrero lo explica nítidamente, con sus palabras y a través de la felicidad y el dolor que cicatriza con sus aromas y sabores, reflejado de forma impactante en la película de Adolfo Peña y Noelia Ortiz (‘Clayton’).

La realidad de la Gran Canaria vaciada es un grito, un llamamiento para preservar el territorio frente los fenómenos climáticos extremos, mediante el apoyo a actuaciones para frenar la erosión, prevenir los incendios, fomentar el sector primario y procurar una vida digna en un entorno único, pero no aislado

La particularidad de este territorio quedó reflejada también en los datos expuestos por el concejal de Medianías del Ayuntamiento de Gáldar, Carlos Ruiz (ex consejero del Cabildo), cuando expuso en el espacio Ágora de Presura21 -ante la sorpresa de los asistentes- que el problema de la despoblación también afecta a la Canarias de interior,  a sus zonas rurales. Por primera vez, un representante del Archipiélago Canario exponía en este foro nuestra realidad, presentada con datos alarmantes de la transformación social de los territorios de cumbres de un municipio, Gáldar, que contando con una población de 25.400 habitantes, tiene empadronados entre las medianías (300 metros sobre el nivel del mar) y las cumbres (1.800 metros), sólo 700 personas (el 3% de la población), con el agravante de que la mayoría de ellas sólo utiliza sus viviendas como segunda residencia para fines de semana o temporadas. En 1900, la población del municipio vivía repartida a medias, entre la costa y el interior, hasta que en los años 50, con el boom del turismo, se produjo un éxodo masivo hacia otras zonas del territorio insular en busca de trabajo en el sector servicios. De siete escuelas rurales sólo quedan tres, y todos los años vuelve el temor a que, por falta de un niño/a, se pueda cerrar alguna de ellas y las aulas se contagien del silencio que se extiende por medianías y cumbres. Igualmente sucede con la atención sanitaria: de tres consultorios solo queda uno, y con muchísimos problemas porque no se sustituyen las bajas médicas a pesar de que hablamos de un territorio mayoritariamente poblado por personas de la tercera edad.

Respecto a la actividad agrícola del interior, las industrias más conocidas en la zona son las queserías (en estos días las de Gáldar han obtenido dos medallas de plata, en la World Cheese Awards), pero ya sólo quedan siete y no tienen relevo generacional. En la actualidad hay casas rurales, antiguas escuelas reconvertidas en hotelitos, una tienda, una ferretería y acaban de retirar el único cajero automático, quedando el más próximo a 20 kilómetros de esta comarca.

La zona alta de Gáldar forma parte, junto a otros cuatro municipios, del Paisaje Cultural Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, Patrimonio Mundial de la Unesco. Pero la Gran Canaria vaciada es más extensa y se extiende por casi la totalidad de la Reserva de la Biosfera.

Ante esta realidad, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Por ello, el Cabildo promueve diversas actuaciones para revertir la situación, incluidas en el plan ‘La Cumbre Vive’, que coordina y potencia las iniciativas de las instituciones ciudadanas y del sector privado para el desarrollo sostenible de medianías y cumbres de la isla, lo que también implica un re-equilibrio del modelo insular y un avance del conjunto de Gran Canaria. La isla necesita cuidar ese territorio. Y eso no es posible sin personas, sin las actividades que forman parte del paisaje. No cayendo en modelos ya superados sino promoviendo la innovación como han demostrado  tantos hombres y mujeres que se han quedado, que han mantenido actividades tradicionales o se han arriesgado a innovar y a poner en marcha iniciativas ligadas a la restauración, el turismo rural, el comercio o la actividad agropecuaria.

Por eso, este plan de reactivación económica y medioambiental de la cumbre y medianías impulsa medidas e inversiones para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU. Están estructuradas en torno al medio natural para conservar y restaurar los espacios naturales y el equilibrio de los ecosistemas de la cumbre, recuperar la vitalidad y el protagonismo de la economía y la sociedad rural  y fijar la población al territorio generando rentas y empleo. Conservar y difundir los bienes culturales materiales e inmateriales que atesora esta zona, en especial los comprendidos dentro del Patrimonio Mundial, es otra de las medidas fundamentales. Un territorio agreste al que las telecomunicaciones han marginado por lo costoso de su infraestructura pero que próximamente contará con la máxima conectividad por vía satélite.

El Cabildo de Gran Canaria trabaja en estos momentos de manera coordinada y transversal con todas las áreas del Gobierno de Canarias y con las demás instituciones, con inversiones productivas para ‘La Cumbre Vive’. Acabamos de presentar el plan para distribuir agua a toda la cumbre, desde Soria hasta Acusa. Un agua que se suma a la que aporte la lluvia o las depuradoras naturales que se crearán. Asimismo, se potenciarán las energías renovables, la gestión del ciclo integral del agua, la mejora de las infraestructuras hidráulicas y la protección contra incendios, la gestión de residuos, la mejora de senderos, la promoción del comercio y del producto local… Es una apuesta firme por la cohesión social, por un modelo de crecimiento autocentrado, respetuoso con nuestro patrimonio y nuestro medio natural. En definitiva, combatir la despoblación es una apuesta por la construcción de la ecoisla.

Migración: Canarias o el olvido

Tras haber permanecido casi un año ocupando junto a la pandemia la mayor parte de la actualidad informativa en Canarias, la cuestión migratoria ha ido desapareciendo poco a poco de las portadas, creando la sensación de que  ya acabó, de que ya es pasado. Pero lo cierto es que muchas personas siguen arribando a nuestras costas y, en demasiados casos, muriendo en un conteo casi diario. No desaparecen, en cambio, las vergonzosas e impactantes imágenes de seres humanos alojados en espacios que no cumplen las mínimas condiciones de dignidad. Y es que sigue sin impulsarse la acogida solidaria de los menores no acompañados entre las distintas comunidades y cada vez es más evidente que todo forma parte de los planes para convertir a las islas en un espacio de retención y detención de personas migrantes.

El escenario se ha trasladado estos días a Lanzarote, donde encontramos la que ya es conocida como “nave de la vergüenza”. Se trata de una nave industrial destinada a hacer la filiación, es decir, la identificación, de las personas que llegan en patera, para incluirlas en una base de datos. Se supone que no deberían pasar más de 72 horas en ese recinto, pero la llegada de muchas embarcaciones a la vez y los problemas derivados de la realización de las pruebas PCR para detectar casos de coronavirus, provoca que en ocasiones tengan que permanecer en ella mucho más tiempo. Y también la desidia, la falta de respeto por las personas migrantes…

A finales de septiembre se difundió un vídeo de unos pocos segundos pero en el que se apreciaba el nivel de hacinamiento e insalubridad de este espacio. Cientos de personas tiradas en el suelo en colchones o esterillas, pegadas unas a otras, con unos pocos baños químicos, sin agua corriente, sin duchas o lavabos, en una nave industrial insuficientemente ventilada y prácticamente sin luz natural. La imagen real de ‘la Europa de acogida y refugio’.

De hecho, este mismo establecimiento ya fue cerrado tras un informe del Defensor del Pueblo, pero en apenas unos meses el Ministerio del Interior volvió a reabrirlo para realizar las labores de filiación anteriormente explicadas. ¿Cómo es posible que después de tanto tiempo se siga sin contar con una infraestructura digna en la que poder realizar esta labor? ¿Piensa el Ministerio del Interior seguir vulnerando los derechos humanos de estas personas? Pero, insisto, ese es el plan: lo sucedido en Moria (Lesbos) o Lampedusa, se está aplicado a Canarias.

Otro caso similar fue la llamada “Nave del Queso” en Fuerteventura: unas instalaciones cedidas para que las personas llegadas en patera pudieran pasar la obligada cuarentena por motivo de la COVID. Pero la edificación no cumplía con las mínimas condiciones sanitarias, lo que unido al hacinamiento y la falta de ventilación provocaba los contagios de las personas internas, forzadas a pasar varias semanas encerradas sin poder salir, en un espacio no apto ni pensado para alojar personas, en el que no veían ni la luz del sol.

En este caso, además del Defensor del Pueblo, el inhumano estado de este dispositivo de acogida mereció también el reproche de la organización Amnistía Internacional. Y estamos hablando de un espacio que llegó a albergar a casi 240 personas juntas, hacinadas. La nave tuvo que ser desalojada, pero, al igual que ocurrió en Lanzarote, recientemente  se ha vuelto a reabrir para su uso como Centro de Acogida Temporal de Extranjeros (CATE). La pregunta es si el Ministerio de Migraciones piensa volver a repetir las atrocidades en la acogida que ya se cometieron en esa misma nave.

Cito dos casos recientes y muy similares para destacar que lejos de mejorar, la situación de la acogida de personas migrantes en nuestras islas sigue siendo dramática. En lugar de utilizar las cientos de plazas que siguen disponibles en el conjunto del Estado español y presionar a la Unión Europea para implicar a otros países en la acogida, el Gobierno español prefiere seguir amontonando a seres humanos en condiciones infrahumanas en espacios improvisados. Por cierto, en Gran Canaria han reabierto el CIE, en el que se encuentran 15 personas procedentes de Senegal en las mismas condiciones indeseables que ha denunciado repetidamente el magistrado responsable de su control.

Y, mientras tanto, delante de nuestras costas continúa el peor de los dramas, que nos ha convertido en la ruta migratoria más mortífera del mundo. El día 2 de éste mismo mes, Salvamento Marítimo rescataba a 178 personas en el mar, repartidas en 4 embarcaciones, una de las cuales llevaba cinco días a la deriva. En esta operación apareció, en estado de descomposición, el cadáver de una mujer que llevaba varios días muerta.

Poco después, el 4 de noviembre, distintos medios y el periodista Txema Santana informaban de una nueva tragedia cerca de nuestras costas. Entre 30 y 34 personas habrían muerto cerca de Cabo Verde, tras naufragar su embarcación. Según estas informaciones la patera salió de Dajla (Sáhara Occidental) el 23 de septiembre y llegó a Cabo Verde, a la isla de Sāo Nicolau, con 3 personas muertas a bordo. Los familiares de estas personas afirmaron que en esta tragedia murieron al menos 10 niños, uno de ellos de 3 años.  Otra historia desgarradora que viene a demostrar que las políticas de estricto control migratorio de la UE (conocidas como la “Europa Fortaleza”) no funcionan y solo generan muerte y sufrimiento.

Las migraciones han existido a lo largo de toda la historia y van a seguir existiendo, por lo que debe haber una gestión adecuada para que sea un factor de desarrollo y bienestar para las personas que migran, así como para los países de acogida y origen. Pero mal gestionadas generan un sinfín de problemas sociales, vulneración de derechos humanos y aumento de la xenofobia, de lo que se aprovechan organizaciones populistas y extremistas, como ha hecho VOX hace unos días y como están haciendo en nuestra isla, para no quedarse atrás y perder votos reaccionarios,  otras organizaciones de derechas que han acudido a los medios de comunicación a relacionar la migración con la inseguridad, el paro y la pobreza.

Desde el Cabildo de Gran Canaria no vamos a parar de exigir una gestión integral del fenómeno migratorio, que incluya la existencia de dispositivos de primera acogida dignos y seguros, un reparto solidario y estructurado de estas personas, con especial hincapié en los menores, políticas que promuevan la integración y la convivencia intercultural así como de lucha contra el racismo y la xenofobia y que España defienda la apertura paulatina de vías legales y seguras que permitan a las personas migrar sin jugarse la vida o tener que recurrir a mafias. Y sobre todo no vamos a consentir que nos conviertan en islas cárceles de personas migrantes.

La amenaza de Marruecos

La reciente concesión por parte de Marruecos de una licencia exclusiva a una empresa israelí para explorar yacimientos de gas y petróleo al sureste de Canarias, en las costas del Sáhara Occidental, añade una gran preocupación para los ciudadanos y las instituciones españolas, y en particular para los hombres y mujeres de Canarias, a la que no se puede dar la espalda. No es un hecho aislado; la operación se enmarca en los intensos esfuerzos del régimen de Marruecos por consolidar una posición de hegemonía en la región del Atlántico Oriental. Esa dinámica está en el origen de la cadena de conflictos que impiden el desarrollo equilibrado y sostenible de la región africana más próxima al Archipiélago y se consolida como una seria amenaza para la integridad de Canarias, en la medida en que desprecia la política de buena vecindad y hace peligrar la gestión de los recursos naturales del Archipiélago y de sus aguas. Tenemos además muy presente la experiencia de la pérdida del banco de pesca canario-sahariano.

La monarquía y el Gobierno marroquí mantienen una posición desafiante en la región que enturbia cualquier posibilidad de convivencia serena, al violentar los derechos de Canarias como pueblo y al generar una amenaza constante en muy diversos escenarios, que alteran la paz en nuestra tierra y en su entorno. Por ello, el Gobierno de España debe abandonar de forma urgente la pasividad aplicada en las últimas décadas. La extrema debilidad que sufre Canarias tiene una de sus raíces en la ausencia de alternativas estratégicas en la política exterior del Estado, que impide una defensa más activa y contundente de los derechos humanos y de la identidad de los pueblos de la zona.

Los episodios de tensión se suceden a un ritmo de aceleración creciente. El incremento de la inmigración desde las costas africanas hacia el Archipiélago canario no es ajeno a la ausencia de controles de las fuerzas que Marruecos tiene desplegadas en los territorios de origen de las pateras. Una buena parte de las personas que se juegan la vida cruzando el mar sin garantías de supervivencia son de procedencia marroquí, a pesar de las enormes ayudas que desde la Unión Europea se aportan cada año al Gobierno de Marruecos para mitigar este fenómeno. Las vidas de muchos migrantes se han convertido en moneda de cambio de esta dinámica de tensiones, como ha quedado en evidencia en los recientes acontecimientos sufridos en Ceuta y como, desde mucho antes, viene sucediendo en las costas de Canarias cada vez que surge alguna dificultad en otros escenarios. En este contexto, España no puede dar respuestas distintas al fenómeno de la inmigración en función de la cercanía a la península de los puertos de llegada y es por eso mismo que Canarias no puede convertirse en el patio trasero – cuando no cárcel- donde se acumulan las víctimas de este trato inhumano, ni los canarios vamos a permitirlo. La prioridad de la diplomacia española debe dirigirse a exigir el cumplimiento de los objetivos de la cooperación entre Europa y Marruecos no sólo en la aplicación de medidas de seguridad fronteriza sino en el desarrollo de políticas activas de protección de los migrantes, que acaben con la aportación de recursos a fondo perdido.

El conflicto sobre la soberanía del Sáhara Occidental está en la raíz de esta dinámica de pulsos que el régimen político de Marruecos aplica a sus vecinos. Canarias no sólo es testigo directo de la tensión acumulada en la región desde que España abandonó el Sáhara en 1975; es también víctima directa de los distintos fracasos de la comunidad internacional en la búsqueda de una solución pacífica y duradera para este conflicto.

La responsabilidad de España no es sólo la que se deriva de las convulsiones históricas sufridas por el pueblo saharaui, cuyo derecho a la autodeterminación mantiene plena vigencia ante la comunidad internacional. Es también la que implica a Canarias en la configuración de un modelo de convivencia en la región impulsor del respeto a los derechos humanos y al pleno reconocimiento de la identidad de los pueblos. No puede ser que la diplomacia española se conforme con auspiciar de forma cada vez más elocuente una solución que consolide la ocupación marroquí del Sáhara, como vienen pregonando sin pudor los distintos grupos de presión afines a los intereses de la potencia invasora. Antes debe evidenciarse el esfuerzo por cumplir con los mandatos de la Organización de Naciones Unidas, y completar el proceso del referéndum de autodeterminación como la solución que permita superar el actual estado de las cosas en la región.

El Gobierno español tiene una gran oportunidad de contribuir a esta solución aportando toda la colaboración posible al nuevo enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, que desde el pasado 1 de noviembre ejerce el papel de mediador en el conflicto por mandato del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres. La reciente ruptura del alto el fuego y los distintos incidentes que se vienen registrando desde hace meses en zonas como el paso de Guerguerat, en la frontera con Mauritania, obligan a redoblar los esfuerzos para imponer la paz en la región, frente a los muchos intereses partidarios de mantener el actual status quo. A nadie se le esconde que los distintos fracasos de los anteriores mediadores y la tensión acumulada en la zona pueden provocar en cualquier momento un proceso incontrolable, que deje la región a merced de la ley del más fuerte. Y puede pasar en estos días con el ataque mortal del ejercito marroquí a tres ciudadanos argelinos en el Sáhara.  

Este escenario resultaría del todo inaceptable para Canarias, por el dolor y la dinámica de violencia que impondría a sus habitantes. Y es por eso que los gobiernos y las instituciones canarias, españolas y europeas no pueden renunciar a sus obligaciones en defensa de un modelo de convivencia basado en el respeto a los derechos humanos y la convivencia pacífica. No es el momento de callarse, sino de redoblar los esfuerzos en esta dirección. Por eso invito a todas las entidades públicas y privadas de Canarias a reafirmar públicamente el compromiso del Archipiélago con la paz en la región.

La explotación de los recursos naturales en los territorios y las aguas del Sáhara Occidental está condicionada a la solución definitiva de la soberanía del pueblo saharaui. De forma reiterada lo han sentenciado todos los organismos internacionales consultados, como recientemente ha expuesto el Tribunal General de la Unión Europea con sede en Luxemburgo.  Ese contrato suscrito por Marruecos con una compañía israelí constituye un desafío, otro más, en contra de los esfuerzos por alcanzar una solución justa y duradera en la región, y aunque sólo fuese por eso, merece el rechazo frontal de todos los demócratas. El régimen marroquí trata de aprovechar la ventaja de los acuerdos con Israel apadrinados el año pasado por el anterior Gobierno de Estados Unidos, que fuerzan un escenario de mayores conflictos en la región, en cuanto afectan a las políticas de sostenibilidad ambiental y de generación, comercio y consumo de energías fósiles.

Ese contrato prevé prospecciones petrolíferas y de gas en las aguas del Sáhara Occidental que lindan o invaden las aguas canarias, y por eso ya está tardando en conocerse algún pronunciamiento del Gobierno español que advierta de las injerencias que acarrea esa actividad. La inmensa mayoría del pueblo canario ya mostró con contundencia su rechazo a la pretensión de la industria petrolera de explorar los yacimientos marinos en las aguas canarias cuando el gobierno del Partido Popular, animado por el ministro José Manuel Soria, consintió las perforaciones al noreste del Archipiélago. El nuevo planteamiento no es distinto; la misma industria, con actores diferentes, tratando de forzar la voluntad de los canarios en un escenario internacional  de agotamiento de los combustibles fósiles. Ya está tardando el Gobierno de España en  definir una estrategia ante las actuaciones que violentan la voluntad de los canarios, que debe incluir el tratamiento sobre las tierras raras situadas en aguas de jurisdicción española.

Otra decisión marroquí que no ha sido contestada es la aprobación por su Cámara Alta de la ampliación a 200 millas de su zona económica exclusiva y la plataforma continental la extiende a 350 millas, lo que supone asignarse, además, las aguas del Sáhara Occidental. Esta ampliación afecta directamente a aguas canarias y se hace para la explotación del subsuelo rico en telurio, cobalto y tierras raras y como medio de presión, de nuevo, al gobierno español y canario. Como se puede deducir sin dificultad, las decisiones marroquíes son de todo menos amistosas y propias de un país amigo. Por el contrario, mantiene una posición de extorsión y de hechos consumados – como la marcha verde, coincidiendo con un gobierno débil, el último de la dictadura- que necesitan una respuesta contundente y unánime de la sociedad canaria y del gobierno de España.  Las razones de Estado no pueden estar por encima de las razones de Canarias. Desde el Cabildo de Gran Canaria apoyaremos todas las medidas que nos hagan avanzar en la dirección de ser contundentes en la defensa de los derechos de Canarias.

Una isla de vinos

En estos momentos de crisis climática global se hace más apremiante y necesario avanzar hacia la soberanía alimentaria a través del  impulso y la promoción de la producción y el consumo local de alimentos. Es una de las líneas estratégicas de trabajo del Cabildo de Gran Canaria. Dentro de este ámbito ha cobrado especial importancia el vino, uno de los productos estrella de nuestro sector primario y gastronómico que lleva años viviendo un proceso continuado de mejora y crecimiento.

El Cabildo ejecuta con este fin el Programa Insular de Desarrollo de la Viticultura, que tiene como principal objetivo el fomento de este sector en la isla, a través del aumento de la superficie cultivada, la mejora en las prácticas culturales y la valorización de sus vinos, no solo como pilar fundamental para el aumento de la producción local sino como factor trascendental para la protección del paisaje rural, para la prevención de los incendios y para frenar la desertización del suelo.

Un ejemplo del valor medioambiental y paisajístico del desarrollo de esta actividad es que durante el incendio de 2019 las parcelas de viñas de cumbres y medianías se comportaron como auténticos ‘cortafuegos’, evitando su propagación o, en algunos casos, la llegada del fuego a las viviendas. Cada copa, cada botella de vino producido en Gran Canaria es un pedazo de terreno más protegido contra el fuego, conservando nuestro paisaje y biodiversidad, junto a variedades de uva únicas en el mundo.

Aunque en estos momentos estamos realizando un diagnóstico actualizado de la situación del sector vitivinícola en Gran Canaria, tenemos constancia de que en la isla dedicamos, en 2020, 250 hectáreas al cultivo de la vid, habiéndose incrementado en unas 10 ha en los 2 últimos años, lo que da trabajo a 291 viticultores, quienes vendimiaron 332.695 Kg para elaborar 231.000 litros de vino. Esto ha permitido la creación de 350 puestos de empleo directos y 875 indirectos.

Dentro del Programa Insular de Desarrollo de la Viticultura, desde el Cabildo de Gran Canaria hemos puesto en marcha el vivero oficial de viña, el único vivero oficial de Canarias con viñas no viróticas (es decir, no vulnerables a los virus actualmente presentes en Canarias), lo que va a mejorar, sin duda, la rentabilidad de los viticultores al partir la producción de plantas libres de virus. Esta acción nos permite llevar a cabo la campaña de reparto de cepas, que en 2021 ya ha distribuido más de 17.000 plantas entre asociaciones y viticultores de la isla, haciendo un total de 57.740  desde 2015. Este vivero trabaja también en la caracterización varietal, en la valoración sanitaria del material vegetal y en  la búsqueda de variedades mejorantes demandadas por los viticultores.

En esta misma línea de mejora de la calidad en los cultivos avanza el proyecto de crear un banco de germoplasma de variedades locales. Esta acción se va a desarrollar en el año 2022 y en la Finca del Gamonal de Santa Brígida, propiedad del Ayuntamiento de Santa Brígida, con el material que esté libre de virosis. Se creará una colección de 180 variedades de uva.

También se han aprobado distintas líneas de subvenciones para nuevas plantaciones y recuperación de viñedos y se están realizando inversiones importantes para la mejora y la creación de nuevas infraestructuras hidráulicas (red de riego de Camaretas, Monte Lentiscal, etc). Igualmente se está rehabilitando la Casa del Vino, en Santa Brígida, para convertirla en un referente de la interpretación y la divulgación del patrimonio y la producción vitícola de la isla.

Pero si queremos asegurar el futuro del sector, el elemento clave es la formación de profesionales cualificados que sigan impulsando la modernización, la innovación y la calidad en el sector. Por ello, en colaboración con la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, el IES Vega de San Mateo y la Federación Insular de Asociaciones del Sector Vitivinícola de Gran Canaria (VINIGRAN), se ha puesto en marcha el Curso oficial de Técnico de Grado Superior en Vitivinicultura, en el que ya hay 20 personas formándose para ser profesionales de excelencia.

El Cabildo ha cedido las estancias necesarias para el desarrollo de la actividad docente del ciclo formativo en la Bodega Insular de Gran Canaria, en San Mateo, que cuenta con un aula, despacho, servicios, laboratorio y sala de procesado. Asimismo ha adquirido los equipos de laboratorio para las prácticas del  alumnado y, además, realiza el mantenimiento anual de las instalaciones. El Gobierno de la isla ha invertido en el último año 800.000 euros en rehabilitar y poner a punto esta Bodega Insular, que se inauguró en 2005 y se cerró dos años después. Hoy está en uso, prestando servicios de formación y dispuesta a acoger las uvas que se precisen a partir de estos momentos.

Fruto de todo este trabajo y el esfuerzo conjunto de la Consejería de Sector Primario y Soberanía Alimentaria del Cabildo de Gran Canaria, la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC),  la Denominación de Origen ‘Vinos de Gran Canaria’ y la Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria ‘AIDER’, Gran Canaria consiguió recientemente la certificación oficial de su ‘Ruta del Vino’ la primera que se certifica fuera de territorio peninsular.

La reciente acreditación otorgada por la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN), de la que el Cabildo es socio desde hace más de 2 años, incluye a 52 establecimientos, de los cuales 13 son bodegas o explotaciones agroganaderas, 13 restaurantes y bochinches, 6 tiendas especializadas y enotecas, y el resto son alojamientos rurales y operadores turísticos. No obstante, aquellas bodegas y explotaciones agrarias que no se han acreditado hasta ahora, se están adaptando a los criterios exigibles por Rutas del Vino de España, con la ayuda y el apoyo del Cabildo de Gran Canaria.

La ‘Ruta del Vino de Gran Canaria’ es un producto cultural de alto interés turístico que se basa en el sector primario, en la soberanía alimentaria y que tiene su hilo conductor en la cultura del vino y su historia, la calidad y diversidad enológica que ofrecen las bodegas y el paisaje de viñedos de Gran Canaria. Esta propuesta permitirá a la isla mostrar al mundo su cara enológica, su patrimonio varietal y su  belleza paisajística como parte del destino turístico. De hecho, el lema de La Ruta del Vino de Gran Canaria “hacemos vinos y embotellamos paisajes”, resume perfectamente la filosofía que ha guiado esta propuesta.

En El Patio del Cabildo podemos ver en estos días la exposición que sobre el lagar comunal de las Casas de Bandama y los viñedos del Monte Lentiscal ha montado la Asociación Sociocultural de Amigos de Bandama, un complejo y rico paisaje grancanario que desde finales del siglo XVIII comenzó un rápido proceso de transformación que lo llevó a convertirse a lo largo del siglo XIX y hasta la actualidad en el paisaje del vino por excelencia de Gran Canaria. Un paisaje de vides, viñedos, bodegas y lagares creciendo sobre el negro picón del más sobresaliente de los volcanes jóvenes de la geografía insular y que más pronto que tarde tendrá que tener su Centro de Interpretación.

En definitiva, la estrategia de promoción del sector vitivinícola en Gran Canaria es un ejemplo de éxito para el impulso de la soberanía alimentaria en Canarias. Se hace posible con el apoyo, el impulso y la inversión pública para la mejora y la innovación, con el compromiso y el trabajo del sector privado, con la colaboración entre administraciones, con la  formación y la proyección fuera de Canarias… lo que lo convierte también en un producto turístico excelente. Son las claves que nos están permitiendo hacer de Gran Canaria  una referencia vinícola, con premios internacionales y comercialización en diferentes lugares del mundo, recuperando así aquella fama que nos hizo alcanzar las obras de Shakespeare cuando escribía en » Enrique IV» (acto II, escena IV): «…por mi fe, habéis bebido demasiado ‘canarias’; es un vino maravillosamente penetrante y que perfuma la sangre…». Contribuyeron a ello también otros grandes escritores como Edgar Rice Burroughs, Robert Louis Stevenson, Herman Melville, Schiller,  Keats, Lord Byron, Ben Jonson, Walter Scott, Casanova, Kant, Góngora…

El agua de la cumbre para la cumbre

El Cabildo de Gran Canaria ha puesto en marcha diferentes acciones, coordinadas entre el Consejo Insular de Aguas y Soberanía Alimentaria, que convertirán las cumbres y medianías altas en un espacio con agua garantizada para sus barrios, sus agricultores, sus presas y depósitos, todo unido en una red que permitirá impulsar al sector primario asegurando el agua necesaria para su población y para luchar contra los incendios y la erosión. Un proyecto que iniciamos en 2018 con obras ya ejecutadas, concursos de obras en marcha y proyectos en redacción, por un total de 10 millones de euros que unirá en una red todas las infraestructuras hidráulicas.

Hay una reivindicación transversal y mantenida en el tiempo de la población de medianías y cumbres, una demanda de quienes durante siglos se han visto desposeídos de su recurso fundamental, de la vida para su tierra, y es que el agua producida en estas zonas no se utilizara para atender las necesidades de las poblaciones de la costa. Estamos hablando del efecto de lo que se ha venido a denominar los trasvases cumbre-costa. Para explicar el concepto, debemos viajar al pasado, a la primera mitad del s. XX. La guerra del agua está en su pleno apogeo, con los diferentes agricultores de exportación perforando pozos para suministrar aguas de riego a sus cultivos, a lo que se sumaban otros muchos pozos dedicados al abastecimiento urbano, en una huida hacia adelante que provocaría, años más tarde, descensos importantísimos en el nivel freático y el  empeoramiento de la calidad de las aguas subterráneas, por efecto de la intrusión marina provocada por ese desequilibrio.

Con carácter general, esos pozos eran perforados en las zonas de medianías y cumbres, por ser claramente más productivas -las zonas de costa ya no eran explotables porque sus aguas eran salobres por efecto de la intrusión marina- y se derivaba el agua a  la agricultura de exportación y a la población que se concentraba en las zonas de costa. De esta forma, se configuró un sistema por el cual el agua extraída en las zonas altas acababa bajando a las zonas bajas de la isla, transportada en conducciones radiales de varias decenas de kilómetros para atender las demandas que allí se producían, en una suerte de trasvase desde las zonas de cumbre a la franja costera.

La amplia y extensa documentación elaborada en los marcos de las declaraciones de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria y de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria como Patrimonio Mundial de la Unesco ya recogía las particularidades del ámbito de las cumbres y medianías  de Gran Canaria, en cuanto a la necesidad de fomentar su desarrollo sostenible. Se trataba de promover líneas de actividad económica que pudiesen permitir el retorno de la población, desplazada a los ámbitos costeros en los que se desarrolla gran parte de la actividad económica insular; pero siempre respetando los valores naturales y culturales de ese territorio.

Esos documentos no solo hacían constar una realidad socioeconómica sino que también ponían de relieve la necesidad de dotar a ese territorio de los recursos hídricos necesarios para el buscado desarrollo sostenible de dichas actividades.

Afortunadamente la producción industrial de agua (plantas desaladoras), ha permitido que gran parte de los habitantes de la isla se abastezcan con agua desalada de mar (más de un 85% de la población de hecho y de derecho), lo que ha supuesto que, ante una situación de ausencia de precipitaciones, no se registren situaciones de desabastecimiento de la población, sobre todo de los grandes núcleos; y también ha logrado democratizar el acceso al agua, en el sentido de que cualquier persona interesada en emprender un proyecto del sector primario, ya no necesita disponer de títulos de propiedad sobre una captación, sino que puede adquirir agua a los productores industriales, adoptando en este caso un papel protagonista el Consejo Insular de Aguas.

A esto se añade que, si bien se pueden incrementar los recursos de forma artificial en la zona baja, no ocurre lo mismo en las zonas altas. La imposibilidad de perforar más pozos por la sobresaturación existente y la dependencia de las precipitaciones para la capacidad de almacenamiento, han obligado a diseñar distintas actuaciones: excedentes de Salto de Chira (700.000 m3/año), aportación de aguas a la cumbre (convenios con heredades y particulares), nuevas redes de riego, adquisición de bienes hidráulicos, etc.

Por todos estos motivos, el Cabildo ha puesto en marcha un plan de actuaciones de mejoras en infraestructuras y recursos hidráulicos en medianías y cumbre de Gran Canaria, que viene a revertir esa tendencia histórica y da respuesta a las legítimas demandas de la ciudadanía de estas zonas: el agua de la cumbre se quedará en la cumbre y además será complementada por un trasvase de agua desalada desde la costa. Este plan está lejos de demagogias y declaraciones anacrónicas oportunistas e interesadas de emergencia hídrica o zona sobreexplotada. Desde el Cabildo se ha elaborado una alternativa integral que dará respuesta a toda la zona del interior de Gran Canaria.

El Área de Agricultura ha tramitado, desde 2018, unas 25 obras de infraestructuras hidráulicas en 10 municipios por un importe total de 2.375.000 €, entre redes de riego, depósitos de almacenamiento, acondicionamiento de estanques y mejoras en las interconexiones hidráulicas de comunidades de regantes o heredades de aguas. Entre las principales actuaciones en ejecución o en trámite en la zona de medianías y cumbre, destacaría una tubería de riego de Artenara a la Vega de Acusa de casi 5 kilómetros de longitud, la red de riego de Camaretas o la de los barrios  de la zona sur de Tejeda.

Por su parte el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria ha ejecutado, desde la misma fecha, unas 7 obras en infraestructuras hidráulicas por importe total de 1.700.000 €. La principal es la reposición de parte de la tubería/canal de Tirma. Con motivo de los incendios de 2019, y ante la posibilidad de que las aguas almacenadas en los embalses afectados pudieran sufrir procesos de contaminación, se acometió la reposición de la antigua conducción de la finca de Tirma, para poder atender los consumos asociados a la presa de El Vaquero en el caso de que fuera imposible suministrar agua procedente de dicha presa

Para reforzar toda esta estrategia, se trabaja en estos momentos en el intercambio, con heredades y comunidades de regantes, de aguas que hoy día descienden desde las zonas altas de la isla, por las que produce el Consejo Insular en las zonas bajas. De esta manera se incrementarán los recursos disponibles en las medianías y cumbres, pero de manera flexible, permitiendo así una gestión más eficaz. Esa flexibilidad es totalmente necesaria, porque el consumo en esas zonas depende mucho del clima, presentando la demanda una variabilidad importante entre verano e invierno, o entre años buenos y malos de lluvia. Esta acción, de tremenda importancia y que se encuentra en desarrollo, se complementa con otras, tales como la adquisición de infraestructuras (pozos, presas, depósitos…) sobre la cota de 900 metros, lo que permitirá dotarnos de los instrumentos necesarios para esa potenciación del sector primario y soberanía alimentaria en zonas altas que se pretende desde el Cabildo de Gran Canaria.

Además, el Consejo Insular de Aguas ya dispone de 1.000.000 € para el mismo propósito,  aumentando así la red de redes, sistemas de almacenamiento y recursos hídricos en medianías, para asegurar la disponibilidad de agua durante las épocas de menos lluvias. Por su parte, el Ayuntamiento de Tejeda aporta con fondos propios una partida económica de 2.000.000 € para tal fin, lo que sumará más infraestructuras hidráulicas de propiedad pública.

En estos momentos, dentro del proyecto “La Cumbre Vive”,  se encuentran en redacción 6 proyectos de plantas de depuración natural por parte de los Ayuntamientos de Artenara, Tejeda y Gáldar,  financiadas por el Cabildo de Gran Canaria. De esta forma se conseguirá un recurso hidráulico complementario más para la zona, dando además así una solución a un problema ambiental de núcleos urbanos aislados. Se trata de una inversión de 1 millón de euros. También se destinan casi 400.000 euros a la recuperación de la Finca de Los Lavaderos y su estanque cueva.

Estamos hablando en total de casi 10 millones de euros de inversión, a lo que se sumaran los 700.000 metros cúbicos anuales de agua del Salto de Chira. Con este plan de infraestructuras, estamos asistiendo a un momento histórico que va a significar la provisión del agua necesaria para el desarrollo sostenible de medianías y cumbres de la isla, combinando innovación, revalorización y reutilización de nuestro patrimonio hidráulico. Al mismo tiempo damos un paso decisivo para adaptarnos a las afecciones del cambio climático, luchar contra la desertización y seguir impulsando las soberanías energética y alimentaria  en la isla.

Un plan para adaptarnos al clima

Pensé en no volver a insistir en este tema sobre el que he escrito mucho y del que se ha hablado en profundidad en los últimos días. Pero cambié de opinión porque creo que nunca es excesivo reflexionar e informar sobre un asunto de tanta trascendencia para este planeta. Como ejemplo, en las últimas elecciones en Alemania la cuestión sobre la mitigación y la adaptación ante el cambio climático ha ocupado el espacio central de los debates.

Situémonos en el año 2050. El paseo de Las Canteras se encuentra seriamente afectado por la subida del nivel del mar. Cientos de personas han tenido que abandonar sus casas situadas en la franja costera de Arucas, Telde o Gáldar. Los incendios forestales, cada vez más frecuentes y virulentos, han destruido gran parte de la masa forestal y la falta de agua ha provocado el abandono casi total de la agricultura y la ganadería. El turismo ha descendido en  un porcentaje muy alto, debido a la creciente inseguridad derivada de los fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes y del deterioro de una parte de nuestra infraestructura turística costera, restando centenares de millones de euros al PIB de Gran Canaria.

No es el guión de una película apocalíptica, ni un discurso catastrofista, es un marco perfectamente realista si atendemos a los escenarios previstos por el sexto informe del Panel Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático, que el propio secretario general de Naciones Unidas, António Guterres,  definió como  una “alerta roja para la humanidad”.  Y si es una alerta roja para la humanidad, es una alerta máxima para Canarias. Porque lo cierto es que la emergencia climática es un problema real, inminente y concreto que pone en serio riesgo el modelo de vida de este archipiélago anclado en medio del Atlántico.

Por este motivo, estamos actuando desde 2015 en el Cabildo para convertir a Gran Canaria en una referencia en la adaptación al cambio  climático y la mitigación de sus efectos. La primera acción que llevamos a cabo fue la creación de un  Grupo de Acción Climática con el que sentamos las bases de todo nuestro trabajo en este ámbito. A partir de ese momento impulsamos la adhesión al Pacto de las Alcaldías de los 21 municipios de la isla y se han elaborado en todos ellos inventarios de emisiones, estudios de riesgos y vulnerabilidades frente al cambio climático, además de Planes de Acción para el Clima y la Energía Sostenible.  Por otro lado, el Cabildo es pionero en la aplicación de subvenciones al autoconsumo en viviendas y micropymes así como en potenciarlo en sus propias instalaciones. Para desalinizar, para depurar, para nuestros ecoparques… También desplegamos una red pública de cargadores de vehículos eléctricos en todos los municipios de la isla para facilitar la movilidad eléctrica y sostenible.

Es más, en su informe último, la Audiencia de Cuentas ya establecía que el de Gran Canaria era el Cabildo que más había avanzado en materia de adaptación al cambio climático, aunque no contaba con una estrategia. Pues bien, ya eso no es así. Ya contamos con una estrategia insular de adaptación al cambio climático e impulso de una economía baja en carbono en Gran Canaria, lo que convierte al Cabildo de Gran Canaria en la única institución de Canarias que cuenta con un plan de mitigación y de adaptación al cambio climático.

Un aspecto que las instituciones públicas debemos asumir es que sin participación ciudadana es imposible avanzar hacia la sostenibilidad. Por ello la elaboración de la estrategia se ha hecho mediante un proceso participativo contando con las aportaciones de más de 600 personas, con 36 entrevistas con actores clave, una encuesta a 445 personas y 6 talleres con 71. Y ha estado conducida por un equipo de expertos, entre ellos el catedrático de ecología Javier Arístegui o el sociólogo Manuel Calvo, coordinados por la consultora Considera.

Una de las primeras conclusiones del diagnóstico es que el clima de Canarias se está tropicalizando. Es de sobra conocido que por nuestras particularidades geográficas tenemos un clima afortunado ya que los alisios o la corriente fría, entre otros factores, permiten que tengamos unas condiciones climáticas más favorables de las que nos correspondería por nuestra situación.  Ahora bien, se está produciendo un aumento de las temperaturas, de las sequías, de eventos torrenciales puntuales como las tormentas, que asemejan cada vez más nuestro clima al de zonas tropicales.  Por otra parte el riesgo de desertización afecta al 95% del territorio insular y el aumento del nivel del mar está provocando inundaciones terrestres y litorales.

Están en riesgo nuestros recursos hídricos y con ellos la agricultura, la ganadería y la reforestación. Está en riesgo nuestro recurso más valioso, que no es otro que la biodiversidad, nuestros ecosistemas y especies animales y vegetales.  Asimismo corre peligro la salud de los habitantes de Gran Canaria como consecuencia de las olas de calor, el aumento de alérgenos o incluso la llegada de nuevas enfermedades. Y por supuesto está en  riesgo nuestra principal actividad económica, el turismo, como consecuencia de la disminución de seguridad del destino, la pérdida de recursos costeros o la degradación de los ecosistemas.

En este escenario Gran Canaria tiene un plan. Una estrategia que plantea hasta 39 soluciones concretas adaptadas al territorio, cuantificadas económicamente y para poner en marcha de aquí a 2030, aunque muchas de ellas ya se están ejecutando como he adelantado. La estrategia establece 4 tipos de soluciones: las basadas en la naturaleza, las que se centran en las infraestructuras, las que se enfocan en la gobernanza y las que utilizan la tecnología para la medición y el seguimiento. Si tuviéramos que agruparlas y priorizarlas por bloques de actuación, para adaptarnos al cambio climático en Gran Canaria las claves son la conservación ambiental y el impulso del sector primario sostenible; la transición energética y la gestión del agua; la economía circular, la movilidad sostenible y la adaptación de infraestructuras públicas con la coordinación entre administraciones y la participación ciudadana.

En un artículo de este tipo no hay tiempo para explicarlas todas pero sí voy a poner como ejemplo algunas de las soluciones concretas más destacadas. A través de la creación de bosques de agua, se está potenciando la reforestación que permite la regeneración de los recursos hídricos y la lucha contra la desertización. Desde 2015 estamos plantando entre 150.000 y 200.000 árboles al año, especialmente centrados en la recuperación de la laurisilva. Es imprescindible adoptar una estrategia de adaptación que supondrá en primer lugar una revisión y restauración del  uso del suelo reordenando la ocupación del litoral en los primeros metros. Se han de evitar las construcciones en los tramos costeros más susceptibles de inundaciones, a la par que realizar proyectos de restauración y con morfologías y vegetación más adaptadas a las intrusiones marinas. El planeamiento de futuro tiene que estar orientado en ese sentido. Mediante un acuerdo con los pastores, con los rebaños de cabras y ovejas se está ejecutando un método muy efectivo para el control de la biomasa forestal para prevenir incendios. Parece anecdótico pero es fundamental. Se trabaja también en la adaptación natural de los cauces para prevenir inundaciones, depurar con filtros verdes y aumentar la cantidad de agua regenerada.

Junto con el transporte, la producción de electricidad es la gran fuente de emisiones contaminantes. Es necesario acelerar la transición energética a través del ahorro y la eficiencia pero también de la diversificación de fuentes y de la soberanía energética, consiguiendo generar endógenamente la energía que necesitamos. Tenemos que adaptar nuestras infraestructuras y desarrollar planes específicos de prevención para los puertos, el aeropuerto y resto de infraestructuras de transporte;  proteger el patrimonio natural y etnográfico, así como la rehabilitación de viviendas. Es necesario asimismo el impulso de la economía circular y baja en carbono, seguir aumentando las tasas de reciclaje de los residuos o aumentar el compostaje de los residuos orgánicos. Aunque aún estamos lejos de los objetivos, lo cierto es que Gran Canaria lidera el reciclaje de residuos en Canarias con un 33%. La tecnología es una gran aliada desarrollando sistemas de monitorización de datos climáticos o sistemas de emergencia y alerta temprana. Pero nada de esto sería posible sin un sistema de gobernanza, la coordinación entre administraciones y la participación ciudadana. De hecho empezaremos la estrategia con la creación de un Observatorio del Cambio Climático que coordine la aplicación de todas estas medidas.

Hemos hecho una estimación económica de cuál sería el coste de la inacción climática,  y eso que los principales costes no pueden ser cuantificados económicamente, porque no podemos cuantificar la pérdida de vidas humanas, o la desaparición de ecosistemas y especies únicas en el mundo.  Pero desde el punto de vista económico, no actuar para adaptarnos al cambio climático si tenemos en cuenta  las  urgencias y hospitalizaciones adicionales, los daños por incendios forestales, el impacto en la producción agrícola o el turismo sería en total y como mínimo de 78 millones de euros al año.  Aunque se trata de una cifra muy optimista, ya que tan solo una disminución del turismo a largo plazo del 10% debido a estos fenómenos supondría casi 600 millones de euros de deterioro del PIB de la isla.

El coste total de las medidas contempladas en esta Estrategia sería de 147.935.000 millones de euros hasta el año 2030 (unos 18,5 millones/año).  Y sería una inversión que tendría altísimos retornos positivos en forma de creación de nuevos nichos de empleo, ahorro de costes asociados al consumo de energías fósiles, la atracción de inversión extranjera o captación de fondos.  En definitiva,  supone un paso decisivo en las políticas climáticas del Cabildo, nos sitúa a la vanguardia de Canarias en la adaptación al cambio climático y marca una dirección para transformar nuestra economía. Es cierto que la situación es grave, pero también es cierto que tiene solución, y que Gran Canaria tiene la oportunidad de ganar los retos del siglo XXI. Tiene proyecto, hay voluntad política, consenso de las instituciones, investigación académica de nuestra Universidad, colectivos sensibilizados… Nos queda generalizar la conciencia ciudadana, garantizar que las piedras del camino no nos impidan avanzar hacia la cumbre y que todas y todos incluyamos en nuestras agendas diarias esta prioridad.

Un volcán de solidaridad

La extraordinaria fuerza desatada por el volcán de La Palma está siendo sobrecogedora. Estamos ante el mayor fenómeno destructivo natural que han vivido las islas en su historia moderna, con una erupción que está causando un daño desconocido antes en la historia de los volcanes de las islas. Nadie recordaba un escenario tan imprevisible, tan espantoso. En pocos días, las escorias y los ríos de lava han sepultado la historia, el proyecto vital y los sueños de centenares de familias, destruyendo construcciones y huertas levantadas sobre el suelo volcánico por el esfuerzo de generaciones, transformando la roca calcinada en fértiles plantaciones, caseríos y barriadas.

La lava imparable ha devastado  cientos de viviendas, junto a fincas, establos, comercios, infraestructuras o edificios públicos sobre los que giró la historia de muchos barrios, de muchas personas cuyos padres, abuelos y bisabuelos, levantaron, en la falsa convicción de que estaban a salvo de cualquier tragedia.

Al ver la magnitud alcanzada por este proceso volcánico, tenemos que reconocer la eficaz e inmediata reacción de nuestros servicios públicos, la población y las instituciones. Desde las primeras noticias de la erupción ha habido una colaboración muy estrecha y permanente de todas las instituciones, para dar respuestas a las necesidades y emergencias posibles. Una unidad que demuestra las profundas raíces de esta Comunidad Canaria

Todos los dispositivos del Archipiélago Canario se pusieron en marcha para hacer frente a la crisis desencadenada en La Palma. Lo han hecho también distintas instituciones del Estado. Y Gran Canaria lo hizo con rapidez, desde el primer día, y con los efectivos que fueron necesarios: Bomberos del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria, Bomberos Forestales, personal y medios de Obras Públicas, veterinarios… que han venido realizando servicios de apoyo para proteger a la población. Los recursos materiales y humanos que en la primera fase tenían como objetivo garantizar la seguridad de las personas y bienes, han dado como resultado que no tengamos que lamentar daños personales; que después de más de veinte días, no haya ninguna persona herida. Luego, con su trabajo se han dedicado a proteger estructuras necesarias para la actuación de los servicios y facilitar las actividades urgentes, así como la  retirada de materiales que pudieran comportar riesgos (productos químicos, combustibles, cenizas, etc), rescate de animales, así como vigilancia y control ante esta situación de riesgo extremo.

Sabemos que lo destruido incluye lo que significaba el único patrimonio de muchos palmeros y palmeras: sus viviendas, sus explotaciones agrícolas que eran su medio de vida, y también infraestructuras de uso público: carreteras, conducciones de agua, colegios… y es necesario pensar en devolver la normalidad a la vida de estas personas y comunidades afectadas. Y también en ocasiones como ésta la unión hará la fuerza y será con la colaboración de todas las instituciones, los colectivos y las personas la manera en que volverá a latir el corazón de la isla.

Con este sentir, y de acuerdo con el resto de los cabildos insulares, la Federación Canaria de Islas (Fecai) ha acordado una primera aportación urgente para resolver los problemas de infraestructuras de riego, de abasto de agua pública o de carreteras. Esta actuación supone una primera contribución económica de diez millones de euros, de los que casi cuatro serán aportados por el Cabildo grancanario, que también ha manifestado al Cabildo de La Palma su disposición a colaborar con él en acciones que soliciten, “de restauración de las condiciones de vida, de desarrollo económico, de construcción de viviendas, de reparación de infraestructuras, de recuperación del paisaje de acuerdo con las autoridades insulares y locales”. En esta  semana que entra visitaremos la Isla Bonita para celebrar  una reunión de la Fecai y expresar in situ el apoyo de todas las islas al Cabildo, a los ayuntamientos afectados y a la ciudadanía palmera. El Gobierno de España y el de Canarias han destinado partidas importantes para resarcir los daños y Europa no debe permanecer al margen.

El sistema económico y político imperante en el planeta arrastra al ser humano hacia el  individualismo y el materialismo, pero nuestra condición humana no es esa, los desastres naturales y las catástrofes despiertan en las personas la necesidad de sentirse protegidas por el grupo, por la comunidad a la que pertenecen.

La toma de conciencia de nuestra vulnerabilidad ante estos fenómenos naturales adversos e incontrolados no debemos asumirla como una debilidad si somos capaces de aceptar que la única manera de hacer frente a sus consecuencias es promoviendo la cohesión social y el sentido de pertenencia a una colectividad que sustenta nuestra necesidad de sentirnos acompañados y protegidos.

Para Juan Pablo II, “la solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y permanente de empeñarse por el bien común, es decir por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos realmente responsables de todos”.

Este Archipiélago, que conforma diversas realidades insulares, sabe unirse  con fuerza ante las adversidades y un volcán de solidaridad está  pugnando por superar al fuego emitido desde las entrañas de la tierra. La naturaleza impone sus reglas, pero desde todos los rincones de Canarias vamos contribuir a que La Palma vuelva a renacer, a consolidarse como isla verde, atalaya espacial, como primera isla que tuvo una central hidroeléctrica. El volcán ha actuado imponiéndose sobre un amplio territorio, pero la isla en su conjunto sigue intacta. Con sus extraordinarios recursos naturales, sus pueblos y ciudades, con sus esperanzas de un futuro de oportunidades.

Tenderete, el volcán y la televisión pública

La tecnología audiovisual hizo posible que las siete islas cantaran y se escucharan a la vez. Que sonaran al mismo tiempo las chácaras gomeras, las flautas y los  tambores herreños, la sabanda, el gofión, la sombrera, Taburiente… Y el pueblo canario de cada isla, de cada caserío recóndito, comprobó cómo todas esas piezas encajaban en sonidos familiares y emotivos, en recuerdos inolvidables de encuentros entre amigos, vecinos, parientes. Tiempos en los que en cada rincón se animaban los grupos de jóvenes y adultos, donde cantaban nuestro folclore y  descubrían los sonidos de ida y vuelta de nuestra emigración americana.

Este mundo de ‘canariedad’ posee un mismo idioma, la música, y su mensaje entró en nuestros hogares gracias a la pequeña pantalla. Fue coincidiendo con las fiestas del Pino en Teror. Nanino Díaz Cutillas presentaba la primera emisión de Tenderete, un 7 de septiembre de 1971, hace ahora 50 años. Un formato que ya es historia al crear el programa no informativo que hoy es el más longevo de la memoria de Televisión Española. Un legado musical y etnográfico sin precedentes y con una proyección internacional extraordinaria. Un fondo documental que pocas tradiciones populares en el mundo poseen. Un programa que es seguido y querido en numerosos países latinoamericanos.

Tenderete fue considerado inicialmente por las autoridades franquistas (en especial por la censura previa que habían impuesto y que obligó a cancelar el programa en 1973) como un programa folclórico, en una España que solo reconocía la música popular en los Coros y Danzas (organización nacional fundada en 1939, dentro de la Sección Femenina). Pero Tenderete era y es mucho más original, único, festivo y emotivo. Es parranda,  enyesque,  socarronería y también momentos para la emoción colectiva de la audiencia, con la misma intensidad en vivo, en los estudios de TV, en los pueblos y en el hogar. Todo gracias a un sencillo hilo conductor, un repertorio musical en el que -tras medio siglo de programas- se ha producido un enorme desarrollo de la calidad y perfección en el  sonido y la imagen. Cada programa es un nuevo documento en la historia de nuestra música, de nuestra cultura, de nuestra identidad. Un espacio que abre puertas a la palabra y a otras tradiciones y personajes que forman parte de nuestra cultura isleña y universal.

Este programa hace historia porque ha llevado la música canaria a todo el planeta, al permitir descubrirla y conocerla profundamente, con seguidores en numerosos países gracias a la pequeña pantalla. Como también fue historia aquella noche en los años 50, en un céntrico piso en Madrid, cuando nuestro Alfredo Kraus y sus amistades entonaron el ‘Roque Nublo’ y un vecino tocó a la puerta para pedir que lo interpretaran nuevamente con las ventanas abiertas. Así lo contaba Pancho Guerra, que era uno de los comensales, al recordar la ovación de aquel ‘auditorio’ que se formó con toda la vecindad del edificio.

Tenderete es esa ventana que a lo largo de medio siglo ha permitido que nuestra música sea nuestra primera carta de presentación en el mundo. Y el Cabildo ha colaborado durante estos años en muchas ocasiones con sus emisiones. Una labor que es paralela a nuestra apuesta por la Fundación Nanino Díaz Cutillas, el Instituto Canario de las Tradiciones de Los Gofiones o la Escuela de Verseadores de Gran Canaria, Ochosílabas, impulsada por Yeray Rodríguez; y así podría citar otras fundaciones y entidades con las que colabora la Corporación Insular en el ámbito de la cultura y las tradiciones.

Nuestro apoyo a estas iniciativas es sincero. Pero hemos de reconocer que, sin una difusión adecuada, el esfuerzo no es suficiente para reducir el impacto de la aculturización que implantan los modelos de televisión establecidos en España, empresas de la comunicación que buscan la rentabilidad, usando estereotipos y un lenguaje que se extiende, en detrimento del habla canaria, en la propia comunicación en las familias. ¡Cuántos “vosotros” y “podéis” se escuchan en estos días en las aulas, en los medios y en las calles de Canarias!

La creación de un Centro de Producción de Televisión en Canarias transformó profundamente la sociedad isleña. Comenzamos a conocer la geografía de todas las islas, sus actividades y personajes. Ya no estábamos aislados en nuestro territorio, éramos Archipiélago. Fue en 1960 cuando se creó el primer centro territorial que comenzaría a emitir en febrero de 1964. La tecnología era muy cara y la conexión por satélite tardaría en llegar por lo que la primera emisión constó de unos dibujos animados, un telediario y un partido de fútbol que llegaron en avión y se emitieron al día siguiente de su visionado en la España peninsular. Por ello, la realidad física insular impuso la necesidad de incorporar programas propios. Emisores, repetidores y antenas permitieron una programación más económica que el satélite. Así fue durante siete años, cuando comenzamos a reconocer aquellos/as excelentes profesionales que transmitían desde todas las islas para una sociedad que había vivido aislada en cada terruño del archipiélago.

El mismo año en que entra en funcionamiento el satélite Intelsat IV, Canarias comienza a recibir de forma simultánea al resto de España la programación de la televisión pública estatal. Y, a pesar de superar las barreras del tiempo y el espacio con la tecnología, se apostó por la producción local, su éxito fue inmediato y generó un nuevo sentir en la población isleña.

Y recordando esos 50 años de Tenderete, el programa más longevo de TVE, es momento de reconocer que hizo más por la unidad de Canarias el Centro de Producción que ninguna otra actuación pública o privada. Nos permitió comunicarnos entre isleños (informativos regionales, La luchada, El pueblo canta, Canarias viva, Perfiles isleños y otros), porque por primera vez Canarias tenía una plataforma de comunicación del archipiélago. Las televisiones de las islas fueron un freno a la estandarización y a la pérdida de la identidad y del habla canaria, en estos momentos en horas bajas. 

La creación de la Televisión Pública Canaria y la proliferación de televisiones locales dieron lugar a una etapa de gran actividad en la comunicación cercana. Pero en los últimos 15 años ha ido reduciéndose el número de emisoras locales y las televisiones de ámbito nacional han reducido a la mínima expresión la producción regional. También TVEC cuenta ya con muy pocos espacios de producción canaria, a pesar de evitar su cierre en 2006. La corporación RTVE redujo la plantilla y las franjas de emisión de programación regional. Una actividad casi testimonial.

Y en este nubarrón televisivo nos encontrábamos cuando la erupción del volcán de La Palma ha demostrado la necesidad de ese servicio público en un territorio como Canarias. Una atención a la ciudadanía como la que de manera ejemplar ha realizado RTVC, que ha cubierto con profesionalidad y detalle la primera erupción en superficie en décadas en España (la anterior fue en el Teneguía hace también 50 años, a los pocos días de nacer Tenderete).

Los servicios públicos se muestran en estos tiempos como una garantía en lo sanitario, la seguridad, la educación, la atención social… y no menos importante en la comunicación.

La lucha del salmón por llegar

El salmón -un pez marino y de agua dulce- libra una lucha brutal desde el  momento en  que comienza a migrar desde el océano, en el que ha estado entre 1 y 4 años, remontando el río en el que nació hasta la parte más alta donde se produce el desove. Cada salmón inicia su andadura en las mejores condiciones físicas. Utiliza toda su energía para combatir los rigores físicos de un viaje agotador que le obliga, en la mayoría de ocasiones, a nadar cientos de kilómetros río arriba y contra las corrientes, las cascadas  y los rápidos, saltando hasta por encima de  los  4 metros. En esta batalla por conseguir su objetivo se encuentra en el camino con depredadores especializados, atentos a despedazar la presa antes de que alcance la meta. Osos, águilas calvas, nutrias, focas, leones marinos y los pescadores, hacen todo lo posible por impedir, tanto de día como de noche, esta llegada, intentando dar caza a un pez que emplea toda su energía para remontar la corriente y que termina exhausto, sin un momento de sosiego, sorteando todos los obstáculos que se cruzan a su paso.

Muchas veces me viene a la cabeza y reflexiono sobre la idea de que gestionar los intereses de Gran Canaria, desde el gobierno de la isla, desde el Cabildo, se vuelve una travesía difícil. Que luchar contra corriente y contra tantos intereses cruzados, con el esfuerzo que eso supone, se asemeja bastante al trabajo titánico de los salmones por remontar el río para frezar, sorteando a tantos depredadores.

Ha sido así desde que un gobierno progresista, conformado por tres fuerzas políticas de izquierdas, tomara las riendas de la institución insular en 2015. Llegamos con una enorme ilusión para poder avanzar en un modelo de desarrollo ecosocial, con el objetivo de buscar fórmulas para la diversificación económica de nuestra isla y romper con las enormes tasas de desigualdad y pobreza arraigadas en nuestra sociedad. Llegamos con alternativas reales para las soberanías energética, hídrica y alimentaria, para las economías verde, azul y circular, para la investigación y el conocimiento, para la movilidad sostenible, para un turismo sostenible y digital, para reforestar nuestras cumbres, para luchar contra el cambio climático, para hacer posible una sociedad más justa e igualitaria. También para denunciar las prácticas insularistas perversas instaladas en el Gobierno Autonómico y los partidos que lo sustentaban y lideradas por ATI-CC. Plantamos cara al gas como alternativa energética, frenamos el intento de meternos con calzador el gas ciudad, denunciamos las ya mencionadas prácticas insularistas discriminatorias y peleamos por un trato en las inversiones justo e igualitario, luchamos contra la distribución del FDCAN con la fórmula de la triple paridad, nos opusimos con uñas y dientes a la Ley del Suelo que se nos quería imponer… 

Para qué fue aquello. Bajo la batuta de Fernando Clavijo, se desató una batalla campal en contra del Gobierno de la isla y la imagen de su presidente. Se organizó y financió a una acorazada mediática que se batió el cobre en montar campañas difamatorias con decenas de titulares fuertemente agresivos y sustentados en la manipulación, en ningunear la gestión realizada, en presentar denuncias con testaferros ante la fiscalía y, por cierto, con ningún resultado favorable para sus intenciones y se trató de utilizar a la Audiencia de Cuentas para conseguir informes que luego intentarían manipular. Se presionó hasta el infinito –lo que no quiere decir que muchos de ellos no lo hicieran a gusto- a círculos y organizaciones empresariales para que atacaran al Cabildo y a su presidente en manifestaciones públicas y actos institucionales. Algunos empresarios tenían que hablar mal del Cabildo si querían acceder a alguna ayuda o a desarrollar algún proyecto. En definitiva, según ellos, la isla estaba paralizada, no habían proyectos para avanzar, Tenerife iba por delante en todo y tenía las ideas muy claras…

Fernando Clavijo y ATI-CC, consiguieron montar un frente mediático empresarial de primer orden para obstaculizar, ocultar y tergiversar nuestra acción de gobierno y para hacer un enorme daño personal a algunos de sus miembros. Hicieron mucho daño, pero no consiguieron el objetivo de impedir que la ciudadanía devolviera la confianza y volviera a votar mayoritariamente a la constitución de un nuevo gobierno de progreso para la isla en 2019.

Tampoco consiguieron amilanarnos. Como dijo Barak Obama hace algunos años, en una entrevista en la Ser, “los gobiernos son, como yo suelo decir, buques trasatlánticos, no lanchas motoras. Mover la maquinaria del estado hacia una dirección mejor, requiere un esfuerzo enorme. En las democracias hay muchas presiones para frenar, hay grupos de interés que hacen lo que pueden para que las cosas no cambien. Es más fácil parar algo que poner algo en marcha”.

Actualmente nos encontramos en el ecuador de un nuevo mandato en el que hemos coincidido gobiernos progresistas en las diversas instituciones y se han calmado los poderes mediáticos-empresariales, que hacían de altavoz del poder político. Pero ahora el ruido y los ataques selectivos provienen de sectores más minoritarios  aunque con el mismo tesón, ardor y tono de aquellos. Y con las mismas mañas. El gobierno tripartito del Cabildo de Gran Canaria es un gobierno plural con representación de un amplio número de corrientes y visiones dentro de la izquierda, siempre  abierto y dispuesto a dialogar con la sociedad civil, por convencimiento y porque ello nos permite hacer mejores políticas públicas. Por eso duele ver como algunos de estos grupos utilizan estrategias de la derecha más reaccionaria (descalificaciones, bulos, mentiras e incluso “trolls” en redes sociales) para atacar a un gobierno de izquierdas.

Me refiero a sectores minoritarios del independentismo -que no entienden que el soberanismo no es posible si no tenemos garantizada la producción endógena de energía, agua o alimentación-, o a intelectuales de larga trayectoria pero anclados en una teorización utópica, paralizante y poco realista con las posibilidades de cambio que se abren desde la acción de un gobierno progresista. También, y esto es lo  más grave, me parece, con “neo-opositores” de las energías renovables, que piden su paralización (moratoria) a pesar de que hasta hace muy poco peleaban  por un nuevo modelo energético y con los que hemos compartido muchas reivindicaciones. Es evidente que en muchos casos la transición energética no se está haciendo de la manera que los progresistas consideraríamos idónea, pero estamos ante una situación de emergencia ante la que es necesario que nos adaptemos para poder intervenir en un mercado cuyas normas vienen impuestas por instituciones supranacionales. En ocasiones incluso abundan entre estos grupos actitudes antipolíticas, rechazando la interlocución y la legitimidad de los partidos e instituciones, lo que les impide convertirse en actores de los profundos cambios sociales que se están produciendo.

De esta manera ni siquiera son capaces de reconocer algunos de los logros incontestables de este gobierno, que son también logros de la mayoría social de Gran Canaria que nos presta su apoyo y de la isla en general. Si conseguimos un hito histórico como la Declaración de Patrimonio Mundial para Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria y ponemos en marcha un Instituto para su gestión, con el apoyo de todas las instituciones, nos atacan porque no lo hacemos con una Fundación. Si estamos, como nunca se había hecho, avanzando en el autoconsumo, la producción pública de energía limpia, – aunque algunos de ellos dicen que no son limpias-, el almacenamiento de las renovables y la producción de agua para luchar contra la desertificación de la isla y garantizar la agricultura de la cumbre con el Salto de Chira, ahora hay que pararlo todo hasta que no se ponga fin al sistema capitalista y al consumismo y hasta que los medios de producción de energía sean públicos. Y así podría seguir poniendo muchos ejemplos de críticas que parecen más destinadas a justificar una animadversión previa que a generar el necesario debate público en los sistemas democráticos.

Para explicar todo esto, pienso como Pepe Mujica, el expresidente uruguayo y referente de la izquierda mundial:  “La política es elegir decisiones y elegir decisiones que pueden favorecer a uno y perjudicar a otro. Descubrimos que gobernar era bastante más difícil de lo que pensábamos, que los recursos fiscales son finitos y las demandas infinitas; que la burocracia tiene vida propia; que la macroeconomía tiene reglas ingratas pero obligatorias (…) Si algo tengo que criticarle a mi izquierda es el renunciar al uso sistemático del sentido común. (…) Este es el problema que tiene la política: la política está reaccionando con fotos, lo de hoy; y hay una resistencia a mirar adelante, a intentar adivinar cómo va a ser el futuro”.  

Pepe Mujica deja siempre clara su voluntad de implicarse realmente para solucionar los problemas: “Estoy luchando por ideales. Macanudo. Pero no puedo sacrificar el bienestar de la gente por ideales. La vida es muy corta”. Y va más allá: aboga por una idea-fuerza – el poder de la gestión- que atraviesa su pensamiento, sobre todo tras su experiencia en el gobierno de Uruguay:  “Al final de mi vida estoy descubriendo que el poder es la gestión. Quien se plantea el poder tiene que aprender el duro oficio y el compromiso de la gestión”.

En fin, termino como empecé. Se hace muy dura la batalla al salmón por llegar a frezar. Pero a pesar del esfuerzo y de los depredadores que encuentra en su camino, termina llegando. Exhausto, pero termina consiguiendo su objetivo.

Tiempo de compromiso, diálogo y solidaridad

Tenemos la necesidad de que la situación sanitaria, la social y la económica mejoren y que estos últimos 18 meses de pandemia dejen progresivamente paso a la recuperación de derechos, de empleo, de ingresos, de actividad económica  y de expectativas de futuro. El verano nos ha dejado signos de esperanza y aunque no sean señales definitivas nos animan a afrontar los próximos meses con la energía y la confianza necesarias para mirar de frente a la normalidad que anhelamos.

Estos momentos convulsos generan también conflictos sociales y laborales  -provocados por la desigualdad, la pobreza, el desempleo o la desesperanza- sobre los que tenemos que reflexionar y aprender para evitar que se generalicen y que lastren la mejoría que empieza a percibirse. De esta crisis tenemos que salir de manera distinta a la de 2010. Las familias empobrecidas, las  trabajadoras y trabajadores y las pequeñas y medianas empresas no pueden verse abocadas a quedarse en una trinchera de impotencia y exclusión.

Se acumulan datos que debemos analizar sin euforia y a la vez sin la irritación lógica que los efectos de la pandemia ha creado en gran parte de nuestra población. Y de estas reflexiones debemos sacar enseñanzas prácticas como sociedad madura que somos. Las administraciones públicas tenemos que seguir comprometidas  en aportar colaboración a los sectores más afectados y en dinamizar la economía. Y al mismo tiempo valorar y animar el esfuerzo continuo que realiza toda la sociedad para salir de este enorme hoyo. Por eso, mi reflexión de hoy trata de descubrir las señales positivas y los avisos o señales de alarma en los que tenemos que fijarnos para salir juntos y cuanto antes de esta situación.

Una primera constatación es que en pocas semanas hemos pasado de los negros nubarrones de julio, donde teníamos en Canarias los indicadores de contagios rondando el millar y con ellos los niveles de alerta sanitaria máximos, a una situación de control de la pandemia que está permitiendo reducir restricciones y aumentar la actividad turística, comercial, educativa y social como hacía meses no veíamos.

Sería irresponsable proclamar que la batalla está ganada. Al contrario, la gran enseñanza es que estos datos son  la expresión de una sociedad responsable, que en su mayoría se está comportando con civismo y que ha comprobado que la recuperación pasa por una acción concertada entre profesionales sanitarios, administraciones públicas coordinadas y con un mensaje común y una ciudadanía que ha comprendido que sin control del virus, no hay recuperación de la normalidad.

Desde esta seguridad constatamos algunos datos que se han confirmado en los últimos dos meses, que muestran una tendencia que apreciamos positiva y que están relacionados entre sí: los niveles de vacunación han superado el 80% de la población y los efectos en los contagios y en la gravedad de los ingresos han reducido los niveles de alerta. Estos datos están generando confianza en el mercado turístico y los datos de ocupación, de apertura de centros alojativos y de desplazamientos superan en un 60% los alcanzados en agosto de 2020. Como consecuencia de esta reactivación, el mes pasado salieron del paro casi 20.000 personas. La actividad escolar se ha iniciado con un porcentaje muy alto de presencialidad en todos los niveles, favoreciendo la normalización de la actividad laboral y social de muchas familias y el efecto integrador en cientos de miles de menores y jóvenes que han vivido con mucha tensión este tiempo de confinamiento.

Pero no debemos engañarnos ni generar un falso espejismo. La marea empieza a bajar pero los daños de este temporal son visibles y duraderos. Junto a los datos positivos, nos golpean las cifras de personas que están en pobreza severa en Canarias, más de 350.000. El número de mujeres y hombres que continúan en paro, a pesar de la disminución de agosto, es altísimo  y todavía no hemos recuperado los niveles anteriores a la pandemia. La cantidad de jóvenes menores de 35 años que no pueden acceder al alquiler de una vivienda para iniciar su emancipación supera el 60% del total de esas edades. El número de autónomos que no han podido reiniciar su actividad o de pequeñas y medianas empresas que no han podido reabrir son señales de una normalidad no recuperada.

El optimismo realista o la determinación solidaria podrían ser las  claves o los lemas para este tiempo que debemos abordar. Canarias y Gran Canaria no pueden retroceder en derechos sociales, en actividad económica, ni en desarrollo sostenible. Pero hay dos maneras de llevarlo a la práctica, la conservadora que recorta prestaciones, suprime ERTES, elimina ayudas para alimentación, vivienda o becas de estudio. O la que intentamos mantener desde el Cabildo de Gran Canaria y desde los gobiernos progresistas que consiste en mantener la inversión pública como motor de la economía, favorecer planes de empleo para reincorporar a quienes lo han perdido como consecuencia del parón de la economía e impulsar sectores que generen valor añadido y diversificación económica, como el de la economía azul, el de las renovables, el turismo sostenible, la economía circular o la innovación e investigación.

En este panorama contradictorio, la huelga que ha convocado el personal de handling en el aeropuerto de Gran Canaria, perteneciente a la empresa Groundforce, denunciando las condiciones de trabajo que sufren después de la pandemia, tiene que servirnos de aviso  de un clima que no vale para salir de la crisis. La estabilización económica de las empresas no puede hacerse a costa de sobrecargar los horarios de unas plantillas insuficientes. Las consecuencias de una huelga  tienen que evitar, en lo posible, el deterioro de la imagen de la isla como destino turístico preferente.

Tenemos que afrontar un tiempo de concertación social, donde los trabajadores y trabajadoras de Canarias  no pierdan su capacidad salarial, porque parten ya de los niveles más bajos del estado. Me sorprende y me duele que estas condiciones laborales hayan incidido especialmente en nuestro aeropuerto. La negociación, la responsabilidad y la redistribución de beneficios tienen que ser actitudes de todos los sectores para este difícil tiempo de recuperación. 

Somos conscientes de que tenemos que colaborar en el reflotamiento de la actividad empresarial como agente fundamental de la actividad económica y del empleo. Pero esta activación tiene que hacerse colaborando en la reducción de las desigualdades y la precariedad que han aumentado con la paralización económica durante la pandemia.

No se pueden utilizar fraudulentamente los ERTE. No se puede hacer una oposición frontal al aumento del Salario Mínimo Interprofesional. No se pueden forzar las ganancias multimillonarias del oligopolio energético incrementando la pobreza energética, aumentando la inflación del país y por tanto los precios del transporte o de los alimentos, disminuyendo su capacidad de recuperación económica y chantajeando al Gobierno con cerrar las plantas nucleares cuando toma medidas para controlar estas maniobras especulativas. Sin duda todo esto supone una amenaza seria  a una recuperación serena, fiable, solidaria.   

En esta reflexión  trato de describir las sinergias positivas que se están generando, pero si no se controlan estas situaciones injustas que profundizan en la desigualdad social, el optimismo en la recuperación y la normalización será un engaño para las personas y los colectivos más vulnerables. No podemos repetir los errores de la anterior  crisis económica, que abrió abismos de desigualdades en la sociedad.

Las eléctricas y el fraude sistémico

Las crisis política y social que se vive en estos momentos en el estado español a causa del desorbitado aumento del precio de la electricidad no se da por primera vez. Es recurrente. Cada cierto tiempo el precio de la luz sufre una subida brutal y a continuación se producen la polémica airada entre el partido de turno en el Gobierno y la oposición, el cabreo de la ciudadanía y los debates en los medios de comunicación. Siempre igual. Pasados unos meses todo el mundo pasa página, se ponen sobre el tapete otros asuntos, se cambia de tema, se aparcan las alternativas planteadas  y las eléctricas vuelven a las ganancias altísimas y especulativas.

No siempre los trucos empleados para propiciar el alza de los precios son los mismos, aunque detrás aparece siempre el mercado marginalista, un sistema diseñado por el lobbie energético europeo, y refrendado por la Unión Europea a finales de los noventa, que les garantiza que en cada subasta diaria se cobre el total de la energía producida al precio de la más cara que se haya utilizado. Es como si usted comprara diez kilos de jamón cocido (renovables o hidráulica) y 100 gramos de jamón ibérico de bellota (gas y petróleo)  y se le cobrara todo al precio de este último. Es un modelo diseñado para maximizar las ganancias, para propiciar dividendos millonarios a costa de los consumidores. Inicialmente se intentó enmascarar al mercado marginalista  con el argumento  de que  las más baratas desplazarían a las más costosas, pero la realidad es que solo se ha conseguido afianzar un modelo especulativo escandaloso. Y para justificar el desaguisado culparon primero a las renovables porque se producía un exceso subvencionado, luego a la falta  de viento y por tanto a la escasez de la eólica, después al mercado de derechos de emisión de CO2  y ahora al alza del precio del gas, sí del gas, ese que nos querían introducir en Canarias de cualquier manera. Pero claro, al tiempo nos enteramos de que –como están haciendo ahora- vacían pantanos para no producir hidráulica, paran la producción de la energía nuclear y la renovable, se ponen de acuerdo para pactar los precios y un largo etcétera de trampas confirmadas y sancionadas en muchas ocasiones por la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia que en realidad, en la mayoría de las ocasiones es como si le hicieran cosquillitas. Las ridículas  multas que soportan, en comparación con los escandalosos beneficios que obtienen, apenas significan nada ante sus cuentas de resultados anuales: miles de millones, mientras el país sufre datos escalofriantes de pobreza energética, aumenta la inflación y disminuye la capacidad de recuperación económica.

Caben mil alternativas para frenar esta dictadura de los mercados eléctricos, este sistema viciado. Desde luego no se consigue pidiéndole empatía social a las eléctricas. Para mí, sin duda, la más importante es la de la democratización de la energía. Parques eólicos y fotovoltaicos en manos públicas, pymes, cooperativas, pequeños inversores, comunidades energéticas, etc. Y autoconsumo. El Cabildo de Gran Canaria impulsa en estos momentos parques públicos de eólica y fotovoltaica (más de 40 MW), comunidades energéticas industriales, rurales y urbanas, autoconsumo para depurar y desalar, para sus edificios, para la agricultura y la ganadería… Y la “Revolución de las azoteas”, un proyecto para concienciar, animar y financiar la instalación de placas fotovoltaicas en viviendas y pymes de la isla. Es la mejor manera de plantar cara al oligopolio energético, a la concentración de inversiones,  al abuso de las eléctricas, al cambio climático … Recuerden cómo se resistieron las eléctricas a la implantación de renovables (que ahora pretenden copar), recuerden el “impuesto al sol” del PP y las campañas difamatorias, recuerden cómo se resistieron a perder la Tarifa de Último Recurso (TUR)…

Y caben más cosas, claro. Desde luego, lo primero sería romper con el mercado marginalista, pero se me antoja harto difícil que se pueda conseguir, ante el enorme control que las eléctricas ejercen sobre el poder político en Europa (y en España existen vergonzosos ejemplos). Un lobbie brutal del que participan ex presidentes de países europeos, ex ministros, ex comisarios, etc…

Cabría también la posibilidad de avanzar en una propuesta de impuestos especiales que no se pudieran derivar al consumidor y realizar una intervención directa en las tarifas tal y como permite la UE en caso de desprotección de los consumidores vulnerables. Y exigirles de manera inmediata la devolución de los miles de millones que se han quedado tras recibir, a finales de los noventa, millonarias ayudas del Estado -12.000 millones de euros- para hacer frente a los  Costes de Transición a la Competencia, con la obligación de reintegrarlos a las arcas públicas, cosa que no han hecho. En teoría se les reforzó económicamente para, ante las privatizaciones, hacer frente  a la posible entrada de empresas extranjeras en el mercado español.

También sacar a la hidráulica y la nuclear de la subasta diaria, excluirlas del pool, y eliminar así, de un plumazo lo que se conoce como “beneficios caídos del cielo” (windfall profit). Se trataría de desterrar del sistema esas ganancias perversas que se obtienen al pagar al precio de gas los costes bajísimos de la hidráulica o la nuclear. Se frenaría también el mercado especulativo de los costes de emisiones de CO2 que no se producen con esta obtención de energía. Para esto sería efectiva la creación de una empresa pública de electricidad, aunque apenas podría hacer nada con la gestión directa de las hidráulicas hasta 2030. No se olviden de que fueron los gobiernos del PSOE (con las nucleares) y del PP (con las hidráulicas) los que extendieron “gratis total” su concesión (en el caso de algunas hidráulicas a 75 años). Sería también necesario agilizar la tramitación del Fondo de Sostenibilidad del Sistema Eléctrico.

Y por último, lo que me parece más importante, hacer todo lo posible por recuperar, por nacionalizar, un sector estratégico para el país como es el de la energía, que antes era pública y que el neoliberalismo -instalado en el capitalismo más voraz y en las políticas neoconservadoras- junto a  la socialdemocracia liberal, obligó a privatizar en el conjunto del continente europeo (y en otros lugares del mundo). Alemania, Italia, Francia, Austria, Suecia o Finlandia siguen teniendo eléctricas públicas importantes y solventes. Desde luego, no creo que crear una empresa pública de electricidad, como ha propuesto Podemos y que tantas ampollas está produciendo, sea la solución definitiva a las consecuencias perversas del sistema marginalista. El que se ponga al país en un brete cada cierto tiempo, requiere mayor contundencia.

Las privatizaciones y la falta de control, y cuando no la complicidad con el oligopolio energético, está en el origen de todo. A principios de los noventa Felipe González empezó a abrir la posibilidad de incorporar capital privado a las empresas públicas y comenzó a trasladar la idea de que estas empresas en manos del Estado eran como “tener un elefante en el salón de una casa”. Aprobó la “Ley de régimen jurídico de enajenación de participaciones públicas en determinadas empresas” que propició 70 operaciones de venta de acciones públicas en empresas como Enagás, Astican, Seat o Campsa  Pero fue Aznar el que empezó en 1996 con el proceso real de las privatizaciones. Según el Tribunal de Cuentas, con “actuaciones no acordes con los procedimientos establecidos”. No podía ser menos que Reagan, Margaret Thatcher o Bush y entró a saco poniendo en marcha el “Programa de Modernización del Sector Público Empresarial” y un Consejo Consultivo de Privatizaciones para malvender, como reconocieron los propios organismos reguladores, un patrimonio extraordinario. Así entregaron a la especulación casi todo el patrimonio público: Endesa, Trasmediterránea, Elcano, Santa Bárbara, Caja Postal, Banco Exterior, Banco de Crédito Industrial, Aceralia, Repsol, Argentaria (Banco Exterior, Caja Postal, Banco de Crédito Industrial y los bancos del Instituto de Crédito Oficial), Indra, Gas Natural, Tabacalera, Red Eléctrica, Telefónica, Retevisión, Aldeasa y tropecientas más. Según el profesor Joaquín Vergés –que ha estudiado muy bien todo el proceso- el promedio de resultados positivos de las empresas vendidas era de 4.057 millones de euros y el promedio de empresas con resultado negativo de 765 millones.  Más tarde vendrían las cajas de ahorros,  AENA, Loterías…Desde mediados de los 80 hasta el final de los 90 se privatizaron más de 130 empresas públicas que ingresaron en las cuentas del Estado más de 50.000 millones de euros que se han volatilizado (pero esa es otra historia).

Los propios organismos reguladores llegaron a recriminar al Gobierno la poca transparencia de las operaciones y lo precipitado de las decisiones. Y tenían razón ya que, en vez de producirse la anunciada liberalización, se dio paso –mientras se despedían trabajadores a mansalva- a oligopolios ligados al gas, la electricidad, el petróleo o las comunicaciones de la mano de personas cercanas al entonces presidente Aznar o a su ministro Rodrigo Rato (Villalonga, Alierta, Pizarro, Francisco González…). También González, Aznar y numerosos ex ministros o secretarios de estado pasaron a sentarse en los consejos de administración de las empresas malvendidas. Estas empresas tienen hoy día unas ganancias multimillonarias y de ser públicas contribuirían sin duda a paliar el déficit y a garantizar las prestaciones básicas del Estado de bienestar que demanda la ciudadanía. Algunas de ellas (como Endesa o parte de Repsol) han pasado a manos de otras naciones que toman decisiones sobre sectores estratégicos españoles.

El 19 de mayo de 2008 los líderes europeos Jacques Delors, Jacques Santer, Helmut Schmidt, Michel Rocard, Massimo D’Alema y otros socialdemócratas del continente dirigían una carta al presidente de la Comisión Europea que empezaba con un grito desesperado: “Los mercados financieros no nos pueden gobernar”. No ha servido de mucho. Incluso los socialdemócratas europeos han terminado claudicando. Como apunta Jean Ziegler (Los nuevos amos del mundo. Destino) el mercado está desalojando a la política de las instituciones y “ la privatización del mundo debilita la capacidad normativa de los estados. Pone bajo tutela a los parlamentos y a los gobiernos. Vacía de contenido a la mayoría de las elecciones y a casi todas las votaciones populares”. El sistema energético europeo está perfectamente anclado y coordinado con el sistema político. No me cabe la menor duda.

Para Sharon Beder , autora del libro “Energía y poder: la lucha por el control de la electricidad en el mundo” (Fondo de Cultura Económica), ningún país en el que se haya privatizado el sector eléctrico ha obtenido los beneficios esperados: “los precios se incrementan, los servicios se vuelven menos confiables, se producen apagones, hay menos inversión en infraestructura de generación y se pierden miles de empleos”. Según esta investigadora australiana y profesora universitaria de Ciencia, Tecnología y Sociedad “la privatización puede ser considerada una estafa perpetrada para despojar a la sociedad de su legítimo control sobre un servicio público esencial. Es un truco concebido y ejecutado por grupos de poder que buscan beneficiarse del control privado”. Y es que las privatizaciones en España huelen tremendamente a podrido. Y de aquellos polvos estos lodos, que huelen muy mal, que apestan.

Preocupante neonegacionismo «verde»

El Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) -el organismo de la ONU responsable de evaluar el estado del conocimiento sobre el cambio climático, sus causas e impactos- publicó, el pasado 9 de agosto, la primera de las tres partes de su nuevo informe de evaluación, dedicado a la evidencia científica de la relación entre las emisiones humanas y el clima extremo. Las conclusiones clave del informe las resume muy bien Greenpeace: nuestro sistema climático está cambiando rápidamente y sin duda es debido a la actividad humana; los cambios son de una naturaleza sin precedentes en toda la historia de la humanidad y algunos de ellos ya son irreversibles. Nuestra huella ya está en todas partes y hemos dejado un legado que durará cientos y miles de años, con el derretimiento de la capa de hielo en los polos, el aumento del nivel del mar y cambios en los océanos. Estamos haciendo que los fenómenos meteorológicos extremos sean más extremos y más frecuentes y, sin embargo, esto es solo el comienzo si seguimos sumando carbono a la atmósfera. Cada tonelada de carbono añadida está empeorando la situación. La temperatura en la tierra podría aumentar cuatro grados poniendo en riesgo la vida en el planeta tal y como la conocemos, poniendo en riesgo a la humanidad.

También la coincidencia sobre la interpretación acerca de las medidas a adoptar para revertir algunas de las consecuencias son unánimes en el mundo científico y conservacionista: cumplir con el nivel de calentamiento del Acuerdo de París de no permitir que las temperaturas aumenten más de 1,5 °C haría que todos los cambios futuros fueran menores y más manejables. Cuanto más rápido lleguemos a cero emisiones y menores sean las emisiones totales para entonces, menores serán el calentamiento futuro y los impactos relacionados. El camino para no ir más allá de 1,5 °C es muy estrecho, pero aún existe, aunque no nos queda mucho tiempo si los recortes de emisiones no se aceleran de manera decidida.

Como si la naturaleza se quisiera hacer notar de manera especial para llamar nuestra atención y reafirmar las tesis del IPPC, en este verano el azote de los incendios, las inundaciones y las temperaturas extremas está siendo especialmente virulento en Europa y en todo  el mundo. En distintos países africanos, el más cercano Argelia, en Canadá, en EEUU, en Europa (en Siberia, Italia o Grecia) se han quemado millones de hectáreas y producido miles de muertes. Las temperaturas han llegado hasta a los 60 grados en algunas zonas de Siberia y a más de 50 en EEUU y Canadá. Y se han acercado a esta cifra en muchos lugares de Europa. Las lluvias torrenciales y las inundaciones como las de Alemania, la peor sequía en EEUU desde el siglo XVI o la penetración de los anticiclones africanos en el Mediterráneo, nos dejan claro también que ya no estamos ante un problema que afecta solo a los países pobres sino también a los ricos.

En un trabajo firmado por Raúl Rejón en elDiario.es, comprobamos cómo las sequías, las inundaciones y los calores extremos son los impactos climáticos que más cuestan en vidas y pérdidas económicas. Según el adelanto del Atlas de Mortalidad y Pérdidas Económicas elaborado por la Organización Meteorológica Mundial, entre los diez peores desastres del último medio siglo, las sequías han provocado 650.000 muertes, las tormentas, más de 577.000 y las inundaciones, más de 58.000. Según la revista Nature, el incremento de la mortalidad es evidente en todos los continentes. Solo en Europa los desastres climáticos registrados entre 1970 y 2019 han producido unas pérdidas de 400.000 millones de euros. Y no nos olvidemos de los millones de muertes prematuras por la contaminación. O la pérdida brutal de biodiversidad.

El estudio del IPPC deja muy claro, también, que la incidencia del cambio climático en territorios insulares como el nuestro será aún mayor. Y los efectos empiezan a ser notables. Llevo insistiendo en ello desde hace muchos años y en la necesidad de combatirlo. Y se pueden conseguir avances extraordinarios: en tres décadas, la capa de ozono se ha recuperado, evitando que se precipite la catástrofe del calentamiento global. El Cabildo de Gran Canarias elabora en estos momentos la Estrategia de Actuación ante el Cambio Climático. Los alisios se desvían hacia el este y el aumento del nivel del mar y la pérdida de metros en las playas se hacen cada día más visibles. Igualmente están aumentando los periodos de sequías y los momentos de precipitaciones intensas. El océano se calienta y en algunas épocas del año se están acercando hasta nosotros  huracanes y tormentas tropicales. Nuestro mar se acidifica y emergen también en él peces de otras latitudes y toxinas, como la ciguatera, producidas por microorganismos antes inexistentes en nuestras aguas. La calima aparece cada vez con mayor frecuencia e intensidad. En algunas ocasiones nos han empezado a rondar enfermedades tropicales. Aumentan las temperaturas medias y avanza la desertificación. Los riesgos de incendios de sexta generación son cada vez mayores. Los fenómenos costeros adversos serán cada vez más frecuentes…

Durante las últimas décadas el capitalismo y las doctrinas económicas conservadoras han negado el cambio climático, sus consecuencias y que  el ser humano lo haya provocado. Este negacionismo se ha acentuado desde los años setenta hasta la actualidad de la mano del neoliberalismo y las doctrinas económicas y políticas ultraconservadoras y de extrema derecha. Durante todo este tiempo las grandes multinacionales de la industria o la energía ( fundamentalmente las grandes productoras de combustibles fósiles), entre otras, han empleado una ingente cantidad de recursos económicos para negar la evidencia. Miles de millones de euros o de dólares se han destinado, a través de universidades o centros de pensamiento creados expresamente para la causa, a financiar investigaciones fraudulentas, publicaciones “científicas” o medios de comunicación, para combatir la evidencia científica del cambio climático y sostener un modelo suicida de crecimiento y consumismo voraz. Un capitalismo insostenible, como dice el propio IPPC. La evidencia del calentamiento global y sus causas están derivando todo este movimiento negacionista hacia un neonegacionismo que no cuestiona directamente el cambio climático pero que lo achaca a causas naturales y defiende que la humanidad no lo puede combatir. Retrasan entonces los compromisos del Acuerdo de París, lanzan mensajes ecopopulistas, se agarran a propuestas tecnológicas fraudulentas como la captura y el almacenamiento de carbono o los derechos de emisión, plantean acciones climáticas de baja intensidad y proponen el gas o el hidrógeno azul como alternativa blanda o hablan de movilidad eléctrica sin sustituir las fuentes de generación fósiles… O poniendo todas las pegas del mundo, cuando ejercen de monopolios energéticos, para impedir la implantación de las energías alternativas. Y tiene que ver con esto, y bastante, el que los trámites administrativos puedan durar hasta media docena de años para instalar una planta renovable.

Pero no es este solamente el negacionismo que me preocupa. Desgraciadamente está surgiendo en el movimiento conservacionista, verde, medioambientalista, un neonegacionismo militante de peligrosas consecuencias, que, paradójicamente, se alía con el neonegacionismo de las grandes compañías del petróleo y del gas, les da alas para su continuidad. Mientras la ONU, la comunidad científica, las agencias internacionales de la energía y el propio IPPC, defienden la necesidad de poner fin de manera inmediata al consumo de los combustibles fósiles y avanzar en su reemplazo total por las energías renovables, una parte considerable de las organizaciones sociales y ecologistas, que defendieron durante décadas la sustitución de los combustibles fósiles por las energías limpias, respaldan ahora una suerte de moratoria suicida a las instalaciones de plantas eólicas y fotovoltaicas. No pongo en duda el que muchas de las infraestructuras previstas adolecen de las medidas correctoras necesarias, de la participación de las comunidades locales en la toma de decisiones, de una mayor democratización en la gestión y los beneficios… Y hay que hacer todo el esfuerzo del mundo para hacerlo posible. Pero no hay más opción que la penetración de las renovables para frenar el calentamiento global. Y no son suficientes las comunidades energéticas, ni las plantas de autoconsumo, ni la eficiencia y el ahorro, ni el decrecimiento económico (esta es la más importante de las alternativas, sin duda)…

En Canarias se están sucediendo situaciones similares desde algunos movimientos medioambientalistas y también desde los ámbitos técnicos encargados en último lugar de dar el visto bueno a las plantas eólicas o fotovoltaicas a instalar. Algunos técnicos – que defienden en sus informes una moratoria- ya no se ocultan para afirmar que las islas son apenas una “cagadita de mosca” (sic) en el planeta y que sean otros territorios entonces los que se impliquen.  Es el mismo argumento que se está utilizando por este neonegacionismo rampante. Y se olvidan que las dos plantas de generación de energía de Canarias están entre las siete industrias del estado español más contaminantes. Que nos cuesta casi ochocientos millones más cada año producir electricidad en las islas. Y da lo mismo que sea un parque eólico, una planta fotovoltaica, un salto hidroeléctrico, un observatorio astronómico para hacer un seguimiento de las consecuencias del cambio climático o una antena para protegernos de los incendios forestales… Hay que oponerse a todo y da lo mismo el fin que se persiga. Es lo mismo que sostiene VOX. Tal y como nos cuenta Miguel González en El País, Abascal mantiene el discurso “de que no hay fronteras para el medio ambiente y no tiene sentido que España limite la emisión de gases de efecto invernadero o la producción de energía nuclear mientras importa electricidad de origen atómico de Francia o productos fabricados sin respetar las normas”.  VOX, Trump, Bolsonaro…

Estoy a favor de que una parte importante del aprovechamiento de los recursos naturales debe ser público, de que se debe financiar, potenciar y avanzar en el autoconsumo y las comunidades energéticas ( en el Cabildo de Gran Canaria estamos muy implicados en ello), de que se debe caminar hacia un nuevo modelo de desarrollo, de que no podemos seguir sosteniendo el desarrollo en el crecimiento y el consumismo sin límites…¿Pero debemos parar la penetración de las energías limpias hasta que esto suceda no se sabe cuando? Vuelvo a defender que hoy por hoy son necesarias todas aquellas instalaciones que cumplan con las exigencias de las leyes medioambientales y territoriales de las que nos hemos dotado y las infraestructuras necesarias para su almacenamiento y que no caben moratorias encubiertas utilizando torticeramente posiciones técnicas de privilegio para imponer suspensiones, ni neonegacionismos cortoplacistas que frenen la lucha contra el cambio climático y que abaraten el recibo de la luz, fraudulentamente elevado cada vez más. No nos podemos olvidar de que las renovables fueron la fuente de energía más barata del mundo en 2020.

Tomás Morales, un legado poliédrico

Tras la conmemoración del centenario del fallecimiento de Benito Pérez Galdós en 2020, entramos de lleno en 2021 con la evocación del centenario del fallecimiento de otro de los grandes escritores grancanarios. El domingo, 15 de agosto de 2021, se cumplen cien años de la muerte prematura de Tomás Morales, uno de los escritores más importantes que ha dado esta tierra. Lo lloró así, entre tantos, Vicente Boada, también médico, también poeta: “¡Ya se quebró, poetas, el caracol sonoro! / Se trocó añicos sobre esta roca marina”. Nacido en Moya en 1884, es autor de una obra cumbre de la literatura hispánica, Las Rosas de Hércules (publicada en dos tomos entre 1919 y 1922). Tomás Morales representa, junto con Alonso Quesada y Saulo Torón, la cima del movimiento literario modernista en nuestras islas. El pasado viernes los recordamos a los tres en cementerio de Vegueta. Y también a Nicolás Massieu y a Néstor. Numerosos estudiosos de su obra coinciden en que es también uno de los mejores exponentes de dicho movimiento en todo el mundo hispánico, perfecto heredero del legado de Rubén Darío.

Independientemente de la proyección que el poeta tiene en el mundo de la literatura, dentro y fuera de las islas, en un momento como éste, en la conmemoración de su centenario, es necesario recordar su importancia capital para nuestra sociedad y para nuestra cultura. El nombre de Tomás Morales nos acompaña en nuestros pasos por la isla. Una de las arterias principales de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, en pleno distrito estudiantil, lleva su nombre. El instituto dedicado a su memoria está justamente en esa zona, así como la pequeña plazoleta ubicada frente al Campus del Obelisco, con un magnífico busto del poeta realizado por el gran escultor Victorio Macho. Y si miramos al Atlántico al que tanto cantó, en época de regatas podemos ver al Tomás Morales, uno de los más famosos botes de vela latina de la ciudad. Pero no solo en la capital de la isla podemos recordar a cada paso su nombre: de ruta por el norte, en Agaete, localidad donde se casó y donde vivió unos años, encontramos el Paseo de los Poetas, con el conjunto escultórico de Saulo, Alonso y Tomás. Muchos municipios de la isla han rotulado sus calles con el nombre del poeta. Y, ya en Moya, en la casa natal del escritor, en la plaza que lleva su nombre, hoy disfrutamos de un magnífico museo perteneciente al Cabildo de Gran Canaria que mantiene viva su obra y su presencia.

Pero, además de esos elementos que nos hacen rememorar a nuestro escritor, ¿qué significa realmente su figura para nuestra isla? Una relectura de sus libros nos sirve como un verdadero espejo en el que mirarnos. El espíritu de su legado sigue vigente, intacto, como si de un visionario se tratase. La modernidad de Tomás Morales está en que lo que cantaba hace más de cien años es la esencia de lo que somos hoy en día. Supo decir con bellas y justas palabras lo que somos y lo que queríamos ser.

Los “Poemas del mar” cantan el desarrollo del Puerto de La Luz, el trajín de sus barcos, el motor económico de la isla, su papel como puente entre naciones y culturas, símbolo de progreso y de apertura al exterior. Poemas de la Gloria, del Amor y del Mar, colocó a nuestro puerto en lo más alto de la literatura europea, cuando no era ni la sombra de lo que es hoy. Tomás Morales fue el primero en dar protagonismo al mar en un libro de poesía. Y lo hizo desde Canarias. Además de los Poemas del Mar, su famosa Oda al Atlántico es el primer poema de largo aliento en español que trata el Océano Atlántico como un espacio en el que las Islas Canarias son protagonistas indiscutibles, convertidas en verdadero mito. La Oda al Atlántico es el canto más poderoso que se ha escrito a este océano en el que vivimos, que marca nuestras vidas y condiciona nuestra forma de ser, abierta, solidaria, curiosa.

“Atlántico sonoro! ¡mar azul de mi Patria, mar de Ensueño,

mar de mi Infancia y de mi Juventud…mar Mío!” (…)

En la misma línea que el Poema del Atlántico, de su amigo íntimo Néstor Martín Fernández de la Torre, estos poemas dieron la vuelta al mundo en antologías editadas en Cuba, Chile, Argentina, EEUU, Inglaterra…

Los “Poemas de la ciudad comercial” son fiel reflejo de la ciudad cosmopolita, moderna, desarrollada y multicultural que hoy conocemos:

“Ciudad de los ritos comerciales

abierta a los cuatro puntos cardinales”.

Nunca antes nadie había cantado los valores y contrastes de una capital como la nuestra que en esencia son los mismos que los de hoy: convivencia de culturas y pueblos, espíritu comercial y de acogida, modernidad frente a tradición, etc.

Pero el poeta no olvidó cantar y elevar a categoría literaria a los campos de Gran Canaria, rememorados en su tierra natal en “Vacaciones sentimentales”, ni a la antigua selva de Doramas, verdadera reliquia ecológica y espiritual de la isla, cuyos restos en los Tilos de Moya canta con dolor, ni tampoco a la parte antigua de Las Palmas de Gran Canaria, el barrio de Vegueta, al que le dedica unos poemas en los que ensalza la casa canaria, sus gruesos muros, sus amplios patios y corredores de tea, su pila de agua, la casa de los antepasados:

“Tienes luz de familia, tienes paz de santuario

claramente embebida de cosas interiores:

para soñar o amar, albergue extraordinario”.

Ni se olvidó de cantar a la Villa de Agaete, a su niñez en Moya, a la arquitectura rural de nuestra isla… Además, y por si fuera poco, dejó escritos poemas dedicados a grandes figuras del pensamiento contemporáneo como Pérez Galdós, Rubén Darío, Néstor o Alonso Quesada.

Tomás Morales también ha proyectado nuestra tierra y nuestra cultura más allá del archipiélago. Nos ha colocado, gracias a la calidad de su palabra, en el panorama de la cultura universal. Traducidos muy tempranamente al inglés, al alemán y al francés, sus poemas figuran en numerosas antologías y repertorios bibliográficos de todo el mundo. Rubén Darío publicó sus versos en la revista francesa ‘Mundial Magazine’, que dirigía desde París. En los tratados de literatura su obra se estudia en el contexto literario que corresponde.

Tomás Morales no fue solamente (lo que no es poco) nuestro máximo poeta durante el siglo XX. Su figura posee otras facetas, que hacen de su legado un legado poliédrico. Su labor como médico es poco conocida, pero fue durante años la que le sirvió de sustento. Tras titularse en Medicina en Madrid, fue médico de pueblo en Agaete, una labor muy recordada durante generaciones por su buen hacer. Aunque pasaba consulta en el pueblo, no tenía pereza en desplazarse por los pagos del municipio norteño para atender en sus casas a los enfermos. Hay que destacar también que fue nombrado Médico de Sanidad Exterior en el Puerto de Las Nieves, por lo que tuvo un contacto directo con el mundo marinero.

Tomás Morales escribió, también, poemas satíricos junto con Alonso Quesada y Saulo Torón posicionándose a favor de los aliados en la Primera Guerra Mundial. Su amor al progreso y en favor de la paz, le llevó a escribir algunos poemas claramente anti belicistas.

Nuestro poeta optó ya al final de su vida por un compromiso político militante. Y lo hizo por este Cabildo de Gran Canaria, donde fue Consejero y Vicepresidente desde abril de 1920 hasta su fallecimiento y en algún momento incluso tuvo que sustituir al presidente de la institución. Representaba al antiguo Partido Demócrata Liberal. Según los estudiosos, en el poco tiempo que ocupó su escaño destacó por su talante político siempre dialogante y por su empeño en potenciar el papel de los cabildos insulares y el fortalecimiento de la institución insular como garante de la descentralización administrativa.

En esta coyuntura, el Cabildo de Gran Canaria junto con otras instituciones e iniciativas privadas y con el asesoramiento de expertos en la materia, quiere estar a la altura de las circunstancias. Pero sobre todo debemos estar a la altura de su nombre porque nuestra institución insular es la propietaria de la Casa Museo Tomás Morales, adquirida en 1966, reformada con el máximo respeto bajo la dirección de Santiago Santana y abierta al público desde 1976. La Casa-Museo es el gran centro de divulgación y conservación de la obra de Tomás Morales, además de lugar para la investigación en los estudios modernistas y espacio de dinamización cultural. Dada la magnitud y la proyección de su patrimonio, está llamada a convertirse plenamente en el centro de estudios modernistas del que seguro todos lo canarios y canarias podremos enorgullecernos en los próximos años. Mantenemos, además, la voluntad de ampliar la Casa Museo adquiriendo espacios aledaños para hacer más fácil este objetivo con el que nos hemos comprometido.

Nuestro compromiso con la figura de Tomás Morales es de justicia. El propio Cabildo, a la muerte del poeta, encargó el mausoleo, con la aportación de su viuda, con la escultura modernista (también de Victorio Macho) que hoy podemos visitar en el cementerio de Vegueta y donde el pasado viernes realizamos una ofrenda floral. A partir de hoy tenemos un año por delante para honrar su figura. La Consejería de Cultura de este Cabildo, que liderará los actos principales del centenario coordinando muchas de las actividades con el Ayuntamiento de la Villa natal del poeta y otros ayuntamientos y organizaciones, irá desgranando poco a poco las acciones diseñadas a tal fin.

Esta programación es posible gracias a una mesa de trabajo que ha unido al Cabildo con otras instituciones y la sociedad civil y nos ha permitido construir un extensísimo y rico programa que se desarrollará durante todo 2021 e incluso algún acto llegará hasta 2022. Por supuesto en primer lugar el reconocimiento tiene que ser para la Consejería de Cultura y la Casa Museo Tomás Morales. Pero este programa no hubiese sido posible sin la colaboración del Ayuntamiento de la Villa de Moya, del Gobierno de Canarias, de la Fundación Puertos de Las Palmas, de la Federación de Vela Latina Canaria, del Bote Poeta Tomás Morales, de la ONCE y del Centro Atlántico de Arte Moderno… Desde el Cabildo de Gran Canaria se lo debemos al poeta, la ciudadanía se lo debe, por todo lo que ha hecho y sigue haciendo por nuestra cultura después de su muerte.

Luz verde a un salto de futuro

El viernes, en torno a las 12 del mediodía,  la Comisión de Evaluación Ambiental, dependiente de la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias, informó favorablemente la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto Salto de Chira, lo que permitirá poner en marcha la mayor transformación energética de Gran Canaria desde que se instalara la primera central térmica en la isla, en 1928. Gracias a este proyecto podremos conseguir entre un 50% y un 70% de producción eléctrica con energías renovables en nuestra isla y producir mucha agua para luchar contra los efectos negativos del cambio climático y proteger y potenciar el sector primario en las cuencas de Tunte, Mogán, Tejeda y Artenara.

Gran Canaria, con esta declaración favorable, podrá liderar la transición energética en nuestro Archipiélago y servir como modelo mundial en la lucha contra la descarbonización y la aplicación de los objetivos de los Acuerdos de París. Supondrá un ahorro directo de 122 millones de euros en la factura energética desde el primer año en que entre en funcionamiento la central hidroeléctrica, una inversión de 400 millones que generará miles de puestos de trabajo, la eliminación de las centrales térmicas y su enorme contaminación, la potenciación de las energías renovables y la creación de un nicho de futuro de empleos verdes  ligados a un nuevo modelo energético.

No menos importantes son las mejoras que el Cabildo incorporó al proyecto y que permitirán disponer del mayor depósito de agua de Canarias, con varias decenas de millones de metros cúbicos de agua para el desarrollo agrícola de las medianías y cumbres del sur, así como para atender los posibles incendios forestales y hacer frente a la desertización que está acelerando el cambio climático.

Quiero recalcar que los técnicos del Servicio de Biodiversidad de la Dirección General de Lucha contra el Cambio Climático y Medio Ambiente, cuya formación, solvencia e independencia está fuera de toda duda, han asegurado lo que llevamos defendiendo desde hace meses, pese a gravísimos ataques y acusaciones: que las actuaciones previstas no afectarán de forma apreciable a los espacios naturales protegidos incluidos en la Red Natura 2000, siempre que se haga efectivo el cumplimiento de las medidas que han sido asumidas por Red Eléctrica a lo largo del trámite de evaluación ambiental y que el Cabildo ya ha anunciado que reforzará mediante un plan de restauración ambiental que incluso mejore el estado de conservación de zonas que no se van a ver afectadas por la obra. 

Desde el Cabildo valoramos muy positivamente que se haya incluido una buena parte de nuestras alegaciones para garantizar tanto la protección de los valores medioambientales del entorno como para minimizar los impactos y afecciones, en particular el ruido, sobre las personas que viven en el Barranco de Arguineguín. Esta población, una vez acabadas las actuaciones, va a poder disfrutar de una mejora del entorno y de mayor seguridad a la hora de transitar, ya que dispondrán de una senda peatonal y para bicicletas, de agua suficiente, de comunidades energéticas rurales… 

En este sentido considero un acierto y una gran noticia que la declaración de impacto establezca la creación de una Comisión Técnica de Seguimiento, conformada por todos los agentes implicados, para supervisar el desarrollo del proyecto y contribuir a la aplicación del Programa de Vigilancia Ambiental que realizará un seguimiento exhaustivo de la aplicación de todas las medidas destinadas a la conservación. 

La importancia de este proyecto trasciende con mucho la cuestión energética. Estamos hablando de una de las iniciativas de transición ecológica más importantes no solo de Canarias, sino incluso del conjunto del territorio español. Salto de Chira incide en los que a mi juicio son los tres pilares de la transición ecológica y la adaptación contra el cambio climático en la isla: la soberanía energética, la soberanía hídrica y la soberanía alimentaria. 

La transición energética hacia un sistema soportado por energías renovables hace necesario el esfuerzo de instalación de tecnologías de almacenamiento debido a que el sol y el viento (sin perder de vista las posibilidades futuras de geotermia, energía maremotriz, hidrógeno u otras), tienen el inconveniente de su intermitencia. Gracias a esta central podremos aprovechar y almacenar los excedentes de energía renovable de estas fuentes que, en estos momentos, se pierden, así como la garantía de suministro y de seguridad sin interrupciones ni “ceros energéticos” para el consumidor final. La necesidad de almacenar la energía sobrante en los sistemas es una de las prioridades del siglo XXI. 

Desde el punto de vista hídrico, la incorporación al proyecto de una estación desaladora de agua de mar, actividad que históricamente ha hecho posible el desarrollo económico de la isla, nos permite anticiparnos a la ausencia de lluvias. Por ello, la desalación de agua y elevación en altura, abre una serie de ventajas sociales, agrarias, económicas, culturales y ecológicas, al llenar de agua las presas de Chira y Soria. Además, permite disponer de agua para reforestar y luchar contra los incendios y la desertificación que amenaza al 95% del territorio insular. 

Desde el punto de vista de la soberanía alimentaria, dispondremos de 700.000 metros cúbicos de excedente de agua cada año para la reactivación de la agricultura en una zona en la que los cultivos necesitan en algunas épocas del año casi el doble de riego que en la zona norte de isla de Gran Canaria, y que, hoy en día, tienen abastecimientos de agua escasos y no garantizados. Además el canon de 6 millones de euros que Red Eléctrica pagará al Cabildo por la explotación se destinará al abaratamiento del coste de este agua. 

Después de más de medio siglo desde que fueran construidas, las presas de Chira y Soria abren posibilidades a partir de ahora, además, para  la investigación y la formación en torno a las renovables  y añade atractivos para los hombres y mujeres de esta isla y las personas que se acercan a Gran Canaria como turistas.

Esto ha sido posible gracias al inmenso trabajo y entrega del Director Técnico del proyecto, Yonay Concepción, de los equipos técnicos del Consejo Insular de Aguas, de las consejerías insulares de Medio Ambiente, Política Territorial y Presidencia, de la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias y de Red Eléctrica de España. De los apoyos y aportaciones del Instituto Tecnológico de Canarias, de expertos de la ULPGC, de la ciudadanía que ha sabido ver la trascendencia del Salto de Chira para el futuro de Gran Canaria, de las organizaciones políticas, de diversos colectivos sociales que se han interesado por hacer de este proyecto un salto al futuro con energía, de los medios de comunicación… Por todo ello, la declaración favorable de este viernes al proyecto de Salto de Chira es mucho más que un acto administrativo. Es una ‘luz verde’ al futuro sostenible de Gran Canaria. 

Casa de Colón: raíces y proyección de futuro

La Casa de Colón es uno de los espacios culturales más significativo y apreciado por los hombres y mujeres de Gran Canaria y por quienes nos visitan. Identifica y realza a Vegueta, un enclave histórico y arquitectónico único en el mundo y  en su interior da cobijo a fondos bibliográficos, archivos de nuestra historia, pinturas… un legado que documenta la evolución de Canarias, su relación con Latinoamérica y con el Atlántico que nos determina como isleños.

Celebramos en estos días el 70 aniversario de su creación y valoramos la aportación que esta querida institución ha realizado para destacar el papel que Gran Canaria ha tenido en la relación y la comprensión de los países hermanos de Latinoamérica, que fueron territorios colonizados primero y luego tierras de emigración. Allí nos permitieron sobrevivir en tiempos insoportables de crisis y hambrunas. Ese intercambio conformó lazos estables que nos han convertido en un pueblo con raíces tricontinentales.

A partir de las elecciones democráticas de 1978, la Casa de Colón abrió sus puertas a una relectura de la relación canaria y española con América y superó, en múltiples e intensos debates, la visión legitimadora de una conquista que tuvo claros y oscuros, como todas las conquistas. Hoy debemos celebrar el papel democrático y crítico que la Casa de Colón ha jugado  enriqueciendo la tradición liberal y progresista de Gran Canaria.

Al visitar la Casa de Colón, al recorrer sus salas, disfrutar de su contenido, comprobamos que Canarias es singular, que tiene señas históricas, culturales, económicas o políticas que la caracterizan, que la hacen un pueblo diferente. Esta Casa Museo custodia, con todo el rigor de la ciencia histórica, las evidencias, los textos, las actas de las acciones que los canarios hemos protagonizado a lo largo de los siglos y que se condensan en estos bellísimos patios y en esta riqueza conservada durante siglos.

Es muy importante para nuestra memoria reconocer que este tesoro que nos enorgullece ha sabido liberarse de todas las connotaciones que la dictadura quiso adosar a esta iniciativa y que en este tiempo democrático se ha convertido en un espacio de reflexión, de creación, de investigación y de afirmación de los rasgos que definen la canariedad contemporánea y la atlanticidad. La Casa de Colón constituye un espacio para la memoria, pero también para el futuro. Es la apuesta cultural que necesitamos liderar para encontrar el horizonte de confianza que requerimos para salir del momento duro que padecemos.

La celebración del 70 aniversario de la creación de la Casa de Colón nos brinda la ocasión de analizar, con perspectiva histórica, uno de los proyectos culturales y educativos más importantes desarrollados en las islas en el último siglo. Pretendió suplir la carencia de un espacio universitario para una población que lo demandaba y que tenía la necesidad apremiante de poner fin a la marginación educativa que durante siglos caracterizó la realidad insular. Un espacio que, en ese momento, consolidaba privilegios para determinados territorios y clases sociales, así como un modelo de formación y de divulgación del conocimiento arcaico, clasista e insolidario.

La Casa de Colón, por el contrario, surge como una respuesta innovadora y de gran rigor científico y académico.   Combina en un mismo lugar el núcleo fundacional de Las Palmas de Gran Canaria, un espacio museístico de atracción mundial e importantes recursos para la gestión cultural pública bajo el liderazgo del Cabildo de Gran Canaria en uno de sus periodos de expansión más destacados.

Hace 70 años, la isla de Gran Canaria presentó en sociedad un proyecto cultural, científico, histórico, turístico y un nuevo complejo arquitectónico que dinamizó la sociedad y el centro histórico de la capital. Al igual que en los años 30 Néstor Martín-Fernández de la Torre sentó las bases de lo que podría ser un modelo de atracción turística basado en el tipismo y que tuvo como máximo exponente el Pueblo Canario y el Parador de Tejeda, sus discípulos pondrían en marcha otros proyectos que enriquecerían aquella nueva fórmula para complementar la oferta cultural de esta isla. La recreación de lo canario iniciada por el gran artista, se extendió al casco histórico de Vegueta y a lo que entonces eran unos edificios poco llamativos, construidos en diferentes siglos, para levantar una singular construcción que hoy es uno de los mayores reclamos de la isla.

La aportación de un arquitecto enamorado de los elementos clásicos de la arquitectura, Secundino Suazo Ugalde, sienta las bases de una reforma que une varias edificaciones de distintas épocas, para convertir todo en un conjunto que intenta dar cabida a las necesidades que se le plantean por los promotores. El resultado es el que hoy toda la sociedad aplaude y utiliza como referencia para las visitas de amistades o familiares y para encontrar ese oasis de paz y del murmullo de agua del Pilar Nuevo. Re-crear el casco histórico fue una gran oportunidad para que la imaginación de Néstor Álamo pudiera crear la leyenda en torno a Colón y a la ciudad de las anécdotas con aires de misterio.

En aquellos momentos, la necesidad de espacios para la cultura eran extraordinarias por la manifiesta insuficiencia de recursos. De ahí que las aportaciones de Antonio Rumeu de Armas al proyecto fueran determinantes para crear un nuevo modelo que intentaría suplir estas carencias, aunque su formación y su vocación permitieron un proyecto cultural y académico de gran nivel, capaz de suplir en parte las necesidades de la población isleña y dotar a la isla de una oferta cultural que podía competir con la programación que ofrecían las ciudades que en aquellos años contaban con una Universidad.

Desde sus orígenes, gracias a esa visión de las necesidades del presente y su proyección futura, la Casa de Colón incluye en sus objetivos el desarrollo de estudios científicos y actividades culturales, con vistas a la consecución de la Universidad Internacional Pérez Galdós como alternativa académica para una isla carente de estudios superiores, salvo los de magisterio o comercio. Por ello se elabora un minucioso documento para el nuevo Patronato de la Casa de Colón en el que se detallan sus actividades, además de la gestión del Museo Colombino, con el objetivo de crear un Instituto Colombino de Cultura Hispánica, una línea editorial a través de la Biblioteca Atlántica, así como la puesta en marcha de un Anuario de Estudios Atlánticos. Este Patronato, además, acogería temporalmente varios organismos autónomos: el Archivo Histórico Provincial, el Museo de Bellas Artes y la Biblioteca Provincial, dotado además de sala de exposiciones y conferencias. Con este proyecto se puso en marcha la primera etapa de la Casa de Colón bajo la dirección de Néstor Álamo, entre 1955 que fue la fecha real de apertura al público y 1964, cuando finaliza la etapa de Néstor Álamo. Esta etapa también se centra en la celebración de los Premios Viera y Clavijo, Tomás Morales y Pérez Galdós.

A partir de 1966 Alfonso de Armas Ayala, da un nuevo impulso a la política de investigación y difusión cultural, planteando la creación de la Universidad Internacional de Canarias Pérez Galdós y los Coloquios de Historia Canario Americana. Afianza los avances alcanzados durante la dirección de Ventura Doreste con la apertura del Museo de Bellas Artes al que incorpora los fondos del Museo del Prado de los que disponía la Casa de Colón como centro colaborador.

En 1991 pasa a ser directora Elena Acosta, por primera vez en la historia de la institución una mujer asume esta competencia con el encargo de dinamizarla y adaptarla a los nuevos tiempos. Su dirección está permitiendo consolidar, renovar y abrir la Casa a la sociedad en general. La evolución cultural de Gran Canaria no puede entenderse durante los últimos 70 años sin la contribución de la Casa de Colón y sin el rigor y la apertura de Elena. Al crecer y pensar en clave de futuro, la Casa de Colón ha ido alumbrando  nuevas iniciativas como  la creación del Archivo Histórico Provincial o la apertura del Centro Atlántico de Arte Moderno, que recoge gran parte del patrimonio artístico que había reunido el Cabildo y que gestionaba la Casa de Colón. La próxima apertura del Museo de Bellas Artes, también será una expresión de la semilla que creció y maduró en las salas de esta institución septuagenaria.

El futuro de esta Casa, de estos patios, de sus galerías, de  sus emblemáticas portadas de piedra de cantería de color ocre o verde, dependerá de nuestra sociedad isleña. Hemos convertido este recinto en uno de nuestros referentes urbanos por el acierto de este sitio re-creado o reinventado por aquellos visionarios hace 70 años. Estamos comprometidos desde el Cabildo de Gran Canaria a impulsarlo como centro creador de cultura canaria y espacio científico de diálogo con América, Europa y África.

Es tiempo de dar las gracias a los centenares de trabajadoras y trabajadores, investigadores, artistas, historiadores, arqueólogos, profesionales en general, que han hecho grande esta Casa que nos acoge y nos representa como comunidad. Este aniversario nos permite, además, otear la próxima conmemoración del 550 aniversario de la fundación de Las Palmas de Gran Canaria y seguir tejiendo los lazos que nos acercan a nuestras raíces y abren ventanas a un futuro que debemos reconquistar.

Primero la gente

El pasado jueves se celebró la primera sesión del debate sobre el estado de la Isla, una cita anual en la que los partidos con representación en el pleno del Cabildo de Gran Canaria debatimos sobre la orientación general de la política insular. En este artículo ofrezco un resumen de mi intervención.

Es de sobra conocido el tremendo e inédito impacto que la pandemia está teniendo sobre la economía mundial, y más concretamente sobre Canarias. En este contexto, los servicios  e instituciones públicas  están siendo decisivas para soportar la crisis y volver a la normalidad que deseamos.  Por ello, al preparar la comparecencia para el debate del estado de la isla, he pensado en cuáles son las preguntas que hoy podrían hacerse las mujeres y los hombres de Gran Canaria en relación con la actuación del Cabildo de su isla durante el año que ha transcurrido desde el anterior debate sobre el estado de la isla y creo que fundamentalmente son dos:

Cómo está actuando nuestro Cabildo durante este tiempo en relación con las personas y organizaciones de nuestra isla y cómo está contribuyendo a favorecer una salida efectiva y justa de los daños que la pandemia ha generado en las expectativas de nuestra gente y de las empresas y organizaciones sociales, económicas y culturales de nuestro entorno.

En este contexto, el Cabildo de Gran Canaria ha priorizado la cercanía y el servicio a las personas. Asumimos la cita de Amartya Sen y Bernardo Klisksberg, “Primero la gente”. Queremos una Gran Canaria vertebrada, justa e inclusiva donde las desigualdades no crezcan, ni empujen a la exclusión a miles de conciudadanas y conciudadanos.  Estamos haciendo justo lo contrario de lo que se diseñó con las políticas de recortes y estancamiento en la crisis de 2008 y 2010.

En el objetivo de priorizar a las personas se han mantenido, e incrementado en algunos casos ,las ayudas de emergencia aportadas para su tramitación por los ayuntamientos. En esta misma línea tenemos que considerar las ayudas de emergencia a Organizaciones No Gubernamentales como Cruz Roja, Cáritas, Oportunidades de Vida o los Bancos de Alimentos. Hemos incrementado nuestra colaboración con estas entidades sociales poniendo en marcha un programa de atención integral a familias con menores en alto riesgo de vulnerabilidad que ha logrado que 160 familias puedan mantenerse en su hogar y reciban atención multidisciplinar para ayudarlas a salir de la situación en la que se encuentran. Este proyecto se puso en marcha en julio del 2020 y este año hemos aumentado el presupuesto. Hablo de más de 10 millones de euros en conjunto.

Con esos mismos objetivos se implementó el Canal Social del Sector Primario impulsado por la Consejería del Sector Primario y Soberanía Alimentaria. La actuación se administró en dos direcciones, Familias Cuota Cero y ONGs Sociales. Debido a la pandemia muchos agricultores y ganaderos empezaron a tener excedentes de sus productos, además de que muchas familias no podían adquirir alimentos frescos. Para responder a las dos necesidades se diseñó este programa con 2 ejes:

En primer lugar, destaco las actuaciones en beneficio de Familias Cuota Cero: en colaboración con la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, se adquirió y entregaron 23.524 cestas con producto fresco local (fruta, verdura, queso, leche, huevos, etc.) a 6.000 familias cuota cero, por importe de 1.000.000 €. Esta acción supuso adquirir unos 360.000 Kg de productos excedentarios del sector, se realizó en 180 centros escolares y 9 residencias escolares de 20 municipios de la isla.

La segunda acción de este Programa se dirigió a ONGs sociales. A través de subvenciones nominadas a las 6 ONGs más implantadas y a comedores sociales, se están adquiriendo y entregando, desde mayo de 2020, producto fresco local excedentario del sector primario. El total de este Programa supondrá la inversión de unos 2.790.300 € para adquisición y donación de unos 2.723.809 Kg de producto local excedentario, que está beneficiando directamente a más de 500 agricultores y ganaderos y más de 10.000 familias atendidas.

En este último año hemos seguido incrementando la atención a personas dependientes con los servicios de teleasistencia, ayuda a domicilio y el Servicio de Promoción a la Autonomía Personal. Además, desde junio de este mismo año hemos incrementado 60 plazas de Salud Mental, gracias al convenio con San Juan de Dios que nos permite contar con un nuevo centro en la isla de Gran Canaria.

La pandemia está teniendo una incidencia especial en las mujeres y en el programa de medidas e inversiones, para responder a sus efectos perversos se han incluido acciones relevantes para reducir la desigualdad. Este segundo año de ejecución del Plan anticovid nos hemos centrado en la mejora de la Red de Acogida de Víctimas de Violencia de Género de Gran Canaria. La atención inmediata, cercana y profesional a las mujeres víctimas, reduce el riesgo de violencia. Estamos próximos a inaugurar una nueva Casa de Acogida para mujeres víctimas de violencia de género y con problemas de adicciones, será la segunda casa de este tipo en todo el Estado.

Estamos ejecutando 11 Planes de Empleo en colaboración con el Gobierno de Canarias. Y convencidos  de que la generación de empleo está ligada a la iniciativa empresarial hemos acordado con sus representantes la Convocatoria de Incentivos destinados al Mantenimiento y Recuperación del Mercado Laboral y la Contratación de Trabajadores Desempleados con una cuantía inicial de 5.600.000 €uros y que incrementaremos con otros 5.000.000 con fondos del FDCAN. Estas dos actuaciones ascienden a 10.600.000 euros.

Los jóvenes también han tenido un papel central en nuestra acción, con más de 1.000.000€ destinados a becas de estudio y movilidad  para realizar estudios universitarios de grado, postgrado y estudios artísticos para el curso académico 2020/2021. Se han empleado 250.000€ adicionales para otorgar una subvención a la ULPGC para ayudar al pago de los últimos plazos de matrícula al estudiantado universitario de Gran Canaria con dificultades derivadas del Covid-19.

Comparto con ustedes, al repasar las acciones educativas y juveniles, la enorme preocupación por la situación juvenil en nuestras islas y en el Estado después de esta crisis. El gobierno insular expresa públicamente que la atención a las y los jóvenes tiene que ser aún más una prioridad en nuestra acción de gobierno.

El Consorcio de Viviendas de GC ha aumentado las cantidades destinadas a la regeneración y renovación de viviendas de Gran Canaria, para complementar las actuaciones en 11 ayuntamientos con 4.300.000 euros. Asimismo se puso en marcha la suspensión y a continuación la exención del pago del alquiler de aquellos inquilinos e inquilinas en dificultades.

La medida económica decisiva y sin precedentes ha sido la de incrementar el presupuesto inicial de 2020 en un 29,1% (de 780 millones a 1.007) utilizando los remanentes de tesorería y el superávit para ejecutar el conjunto de medidas sociales y de inversión.

Las ayudas a pequeñas y medianas empresas se han gestionado por la Consejería de Industria y Comercio en colaboración con la Cámara de Comercio de Gran Canaria. La primera convocatoria fue de 12 millones de euros y benefició a 9.751 autónomos y micropymes con ayudas de 1000 euros. La segunda fue de 7 millones de euros llegando a 2.923 autónomos y pymes de los sectores de la restauración, bares, cafeterías, establecimientos de ocio nocturno y centros deportivos, con una cuantía de 2.500 euros y 1.000 euros para la artesanía, ferias y venta ambulante.

En el sector primario también se han activado medidas de inversión para paliar las consecuencias de la pandemia por una cuantía de 2.985.000 € que incluye explotaciones lecheras, ganaderas, cofradías de pescadores, acuicultores y dinamización del mercado digital. Todas estas subvenciones han sido resueltas e ingresadas.

Para la modernización de las infraestructuras públicas en las zonas turísticas se han destinado más de 15 millones de euros. El sector del taxi también  ha recibido ayudas directas – queda un pequeño porcentaje por liquidar- por un total de  2 millones de euros.

También se ha promovido la dinamización de un Plan Cultural de Emergencias-COVID19, con el objeto de amortiguar los efectos de la pandemia en el sector cultural grancanario. Con una dotación económica de diez millones de euros, se han contemplado 46 acciones concretas a desarrollar entre 2020 y 2022.

Otra iniciativa que genera empleo y a la vez facilita la regeneración paisajística de nuestra isla, son las actuaciones en la GC1 y GC2 y los acondicionamientos de miradores, senderos y observatorios que dinamiza la Consejería de Política Territorial con una cuantía superior a los 3.400.00 euros.

La colaboración con los ayuntamientos es una seña de identidad de este grupo de gobierno. Por eso, este Programa incluyó acciones de Cooperación Institucional para promover obras de urgente realización propuestas por los municipios por un importe de 13.000.000 de euros que amplían las cantidades que ya se entregan en los Planes anuales de Cooperación.

Con esta información pretendo ofrecer tres evidencias, la primera que las iniciativas que se tomaron hace ahora ocho meses están en marcha y están suponiendo un apoyo, tal vez el primero y más cercano a la sociedad que lo está necesitando. Y que se han ejecutado en casi un 80%. En segundo lugar, que todos los sectores relacionados con las competencias del Cabildo están siendo apoyados. Y, en tercer lugar, que se está haciendo un esfuerzo extraordinario por todo el personal del Cabildo y las Corporaciones locales para implementar estas medidas urgentes que sobrecargan a unas plantillas claramente insuficientes para estos retos. Es la mejor manera de estar, ante todo, con la gente.

1.500 plazas para los cuidados

La tasa de dependencia es un índice demográfico que se utiliza para mostrar la proporción de personas dependientes sobre la población activa, que es aquella que se encuentra en edad de trabajar.  Aunque es un índice un tanto rudimentario, resulta útil para hacernos una idea rápida del número de personas de entre 15 y 64 años, consideradas dependientes  por cada 100 personas en edad de trabajar.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en Canarias en 2020 esa tasa era del 43%. Es decir, hay 43 personas consideradas dependientes por cada 100 en edad de trabajar. En menos de 20 años el 30% de la población canaria será mayor de 65 años. Son, sin duda, unos datos que nos señalan que lo que conocemos como los “cuidados”, es decir, la atención a las personas que no pueden valerse completamente por sí mismas (menores, mayores con algún tipo de discapacidad y/o enfermedad, personas con problemas mentales, etc.) tienen que jugar un papel fundamental en el cambio de modelo productivo que queremos para Gran Canaria.

Y es que la mayoría de la carga de los cuidados recae sobre las mujeres. Según diversas encuestas sobre uso del tiempo, el 75% de estas labores lo realizan las mujeres. Se calcula que en el mundo hay unos 16 millones de personas, la mayoría mujeres, trabajando 8 horas al día gratis en los cuidados. Por lo tanto, atender esta realidad desde los poderes públicos, proporcionando una atención pública, de calidad y económicamente accesible a las personas que tienen algún tipo de dependencia es una imperiosa necesidad para avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria.

Por ese motivo, en el año 2017 pusimos en marcha el II Plan de Infraestructuras Sociosanitarias para la isla de Gran Canaria. Estamos hablando de una inversión de más de 100 millones de euros para crear unas 1.543 plazas sociosanitarias, tanto residenciales como de centros de día, para la atención a los distintos tipos de dependencia. El Gobierno de Canarias participa en su financiación casi en un 50%. La creación de estas nuevas plazas representa un 23% de incremento con respecto a la cantidad actual, lo que nos permitirá avanzar hacia la ratio recomendada por las organizaciones internacionales de unas 5 plazas residenciales por cada 100 personas mayores de 65 años.

Además, la pandemia de la COVID-19 ha hecho colapsar el sistema de dependencia tanto en la Península como en Canarias y ha puesto de relevancia la imperiosa necesidad de acelerar en la dotación de este servicio público fundamental. Por ello, y pese a las dificultades, en este mandato hemos podido dar un impulso extraordinario al plan y hoy la mayoría de los centros y residencias contemplados son obras ya ejecutadas, en ejecución, en elaboración de pliegos o de proyectos.

Fruto de ello, es la presentación en el último mes de dos de los centros más relevantes del plan, ambos situados en Las Palmas de Gran Canaria, ciudad donde se concentra la mayor parte de la lista de espera: el centro de San Francisco de Paula en Tafira y uno de los dos centros de Tamaraceite. Son dos proyectos innovadores, diseñados según un modelo de gestión que pone a la persona en el centro, por su atención personalizada.

Por eso, pese a tratarse de residencias de gran capacidad, están distribuidas en pequeños módulos, de entre 15 y 20 personas, que funcionarán como hogares, con espacios de convivencia propios, separados del resto de módulos y pensados para reducir la sensación de las personas residentes de estar “residencializadas”. Se trata de alejarse del modelo de “macrocentros” en favor de otro tipo de espacios en los que la cercanía y la convivencia del usuario con su propia familia sean primordiales.

En el caso de San Francisco de Paula, hemos invertido 9 millones de euros en una residencia de 50 plazas divididas en dos módulos de 15 personas y un tercero de 20, que esperamos esté concluido en 2022. En el caso de Tamaraceite, la inversión asciende a más de 17 millones de euros para crear uno de los centros más grandes de toda la isla.  Sus 135 plazas se dividen en 3 módulos de 45 plazas cada uno, y estos a su vez se subdividen en 3 unidades convivenciales de 15 usuarios. Estará en funcionamiento en el primer trimestre de 2023 y atenderá a personas dependientes de grado I, II, III y con problemas de salud mental, incorporando asimismo un módulo de psicogeriatría. Los dos son edificios de eficiencia energética A, con aparcamientos, zonas ajardinadas, etc.

También en 2023 concluirán las obras que ampliarán en 120 plazas la residencia de mayores de Taliarte en Telde, para lo que se ha destinado una inversión de 16,5 millones de euros. Al igual que en los dos casos anteriores y en coherencia con el nuevo modelo, se estructurará en dos módulos de cuatro plantas, con 15 plazas por planta, con zonas comunes independientes y estará centrada fundamentalmente en la atención a personas mayores con un grado de dependencia medio o avanzado.

A principios de verano, en junio, también inauguramos la nueva residencia –financiada en gran parte por el Cabildo-, para personas dependientes por problemas de salud mental, ubicada en la urbanización Zurbarán de Las Palmas de Gran Canaria y que cuenta con 60 nuevas plazas. Se trata de plazas concertadas con la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y suponen un avance para acabar con uno de los grandes déficits en materia de dependencia que tiene la isla, como es la salud mental. Además, el centro está orientado a ofrecer una atención integral, no solo a los usuarios residentes, sino al conjunto de sus familiares.

Son solo los últimos proyectos presentados de un plan que incluye residencias, viviendas tuteladas y centros de día en los municipios de Las Palmas de Gran Canaria, Telde, Santa María de Guía, Teror, Arucas e Ingenio. Y esto hay que complementarlo con un aumento en la atención domiciliaria que ofrecerá a las personas dependientes diversos servicios en sus propias casas.

Como he repetido en muchas ocasiones, la pandemia ha puesto de manifiesto muchos de los problemas estructurales de nuestras sociedades, tanto medioambientales como sociales. Las situaciones vividas en las residencias de mayores en muchos sitios de España fueron realmente duras. Afortunadamente, nuestros centros en Gran Canaria dieron ejemplo y la profesionalidad del personal junto a la rápida actuación de los responsables políticos, permitieron proteger la vida de nuestros mayores alojados en residencias.

Debemos seguir avanzando y fortaleciendo el sistema de dependencia, atendiendo en las mejores condiciones posibles a nuestros mayores. No solo es una cuestión de justicia social, sino de igualdad entre hombres y mujeres. También de prosperidad económica ya que nos permitirá crear miles de puestos de trabajo estables y bien remunerados, así como el acceso al mercado laboral en igualdad de condiciones a muchas mujeres que ahora dedican gran parte de su tiempo a los cuidados. Dentro de poco, el II Plan de Infraestructuras Sociosanitarias será una realidad en Gran Canarias y  más de 1.543 personas dependientes  estarán atendidas.

El REF, el sector audiovisual y Gran Canaria

El sector audiovisual de las islas contribuye a la diversificación e internacionalización de nuestra economía, posibilita la generación de empleo cualificado y el fomento del talento de nuestros profesionales en este ámbito.  Y no menos importante es su efecto sobre la promoción de la marca turística para atraer otro perfil de visitantes. Sin embargo, su desarrollo está siendo actualmente frenado por decisiones del Gobierno central que reducen drásticamente el diferencial fiscal para la realización de  producciones audiovisuales en nuestro Archipiélago y suponen un grave incumplimiento de nuestro Régimen Económico y Fiscal (REF).

Desde hace algo más de un año se viene incumpliendo con este precepto, al modificarse el Impuesto de Sociedades en el marco del Real Decreto-ley 17/2020 de 5 de mayo, por el que se aprueban medidas de apoyo al sector cultural y de carácter tributario para hacer frente al impacto económico y social del Covid 19.

Con esa reforma, se ha ampliado en el ámbito estatal el límite de la deducción a 10 millones de euros, sin que, al mismo tiempo se haya actualizado la disposición adicional decimocuarta del REF anteriormente citada. Desde mayo del año 2020 mientras que para producciones audiovisuales realizadas en el resto del territorio español la deducción puede alcanzar hasta 10 millones de euros, en Canarias solo se permite hasta 5,4 millones. Esto está produciendo el consiguiente desvío de esta actividad hacia otros territorios, situación que se acrecentará mientras no se corrija este escenario.

Los grupos políticos del Parlamento de Canarias aprobaron unánimemente el 24 de mayo una PNL en la que se instaba al Gobierno de España “para que de forma urgente tramite, a través de un Real Decreto Ley o norma con rango de ley, la actualización de la disposición decimocuarta de la ley 19/1994, de modificación del REF sobre deducciones por producciones cinematográficas en el Archipiélago, de manera que se incremente en un 80% el límite de 10 millones establecido para el conjunto del Estado. Esto supone pasar de los actuales 5,4 millones a 18 en las Islas, con la finalidad de mantener el diferencial fiscal del que disfrutaba Canarias hasta la aprobación del Decreto-Ley 17/2020”.

El pasado 25 de junio todos los partidos políticos suscribieron también el dictamen desfavorable de la cámara al cambio legislativo propuesto por el Gobierno de España. En definitiva, se trata de un asunto en que Canarias además de defender el necesario incentivo a las producciones audiovisuales realizadas en su territorio, se juega el respeto a sus fueros y el cumplimiento de su Régimen Económico y Fiscal (REF) por parte del Gobierno central. No se puede dar un paso atrás a la hora de defender nuestros derechos.

El 28 de junio, el Parlamento de Canarias rechazó, igualmente por unanimidad, la pretensión del Gobierno de Pedro Sánchez de incumplir el REF. Esta decisión obliga –según el nuevo Estatuto de Autonomía- a que se abra una comisión bilateral con el Estado para buscar una salida a la situación creada y si no se consigue un acuerdo que respete el fuero canario serán los tribunales, en último término el Tribunal Constitucional, los que intervengan para garantizar la protección de los derechos de los hombres y mujeres de este archipiélago.

También el día 30 de junio el Cabildo de Gran Canaria aprobó, con el voto favorable de todos los miembros de la corporación, mostrar su rechazo a la modificación de nuestro Fuero.  Justo el mismo día en que el Congreso de los diputados aprobaba el recorte al diferencial fiscal a las producciones audiovisuales en Canarias, mostrando el mayor de los desprecios al Gobierno de Canarias, al Parlamento de Canarias, a los cabildos y ayuntamientos canarios, a la sociedad civil isleña  ( organizaciones empresariales, sindicales…). Lo dicho, ahora solo nos queda la comisión bilateral y la Justicia.

Para Gran Canaria y para las políticas de diversificación económica del Gobierno de la isla, se trata de un sector de singular relevancia estratégica dado su crecimiento global en todos los mercados. Gran Canaria se ha convertido en los últimos años en un destino muy competitivo a nivel mundial por la baja fiscalidad, pero también por sus paisajes, sus localizaciones singulares y por nuestro clima bonancible.

Es,  además, una industria que se complementa perfectamente con la actividad turística desde las perspectivas del impacto promocional que suponen los rodajes para la isla y las del consumo de los productos turísticos que ofrecemos. 

La apuesta por convertirnos en un espacio estratégico para los rodajes cinematográficos y las producciones digitales se ha ido consolidando en Gran Canaria en los últimos años. Hemos realizado un enorme esfuerzo económico para dotar al sector de platós, formación y equipos que puedan responder a la demanda de las productoras internacionales. Se ha conseguido, igualmente, que inversores fiscales, productores locales o entidades formativas, se impliquen decididamente en el desarrollo del sector y está sirviendo para captar o recuperar talento joven para la isla, sobre todo en el sector digital.

Desde el ámbito privado –Instituto del Cine Canarias, Cluster Audiovisual de Canarias, Universidad Atlántico Medio, CESUR- se han acometido iniciativas para dotar a la industria de personas cualificadas y la formación profesional superior ha adaptado perfiles para preparar profesionales en ámbitos creativos tecnológicos. También la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC), entidad dependiente del Cabildo, ha desarrollado un potente programa de formación complementaria y acorde a la demanda de las empresas. Se han diseñado estrategias de promoción exterior para atraer rodajes, a través de la Gran Canaria Film Commission, con un esfuerzo que se intensificará en estos ejercicios para atender la nueva demanda de profesionales de las empresas que se instalan en la isla, junto a  un apoyo directo y personalizado a las producciones antes y durante el rodaje en la isla.

Por otra parte, el Cabildo grancanario, a través de la SPEGC, ejecuta en estos momentos, en una parcela anexa a INFECAR,  las obras de dos platós de 1.800 m2 y 1.200 m2, los primeros en Canarias, perfectamente equipados para  el rodaje de interiores. Las obras estarán terminadas antes de final de año y se podrán utilizar en el primer trimestre de 2022.

Igualmente, la SPEGC ha puesto a disposición de la industria de la animación digital el edificio Pasarela y se está en el proceso de rehabilitación de un edificio en La Isleta, de 1.400. metros cuadrados para pymes de este sector. A día de hoy están instaladas  en Gran Canaria, produciendo para el mundo, 9 productoras de relevancia internacional.

También el sector privado está acometiendo inversiones en equipamiento y cualificación de profesionales, para atender la demanda de servicios de las producciones que vienen del exterior, y desde la Consejería de Cultura del Cabildo se realizan convocatorias anuales para apoyar la producción local, y se ha reformado y potenciado el centro de especialización Gran Canaria Espacio Digital.

El balance de los últimos 6 años es esperanzador: se han rodado en la isla  43 largometrajes, 13 series de televisión, 35 programas de televisión, 28 producciones de animación digital y 469 spots publicitarios.

Es fundamental entonces que se consoliden las ventajas fiscales basadas en nuestro Régimen Económico y Fiscal, así como impedir este grave atentado a nuestro fuero y a un sector en auge. Que avancemos en el desarrollo de una industria local de servicios que aproveche el tirón de las infraestructuras en construcción y que genere nuevos empleos especializados. Que apueste por una promoción selectiva de nuestros valores y del talento local. Que consolide un modelo público-privado de alternativa económica.

Una de las películas más famosas rodadas en Gran Canaria fue Moby Dick, basada en la novela de Herman Melville, quien escribió “las ramas brotan del tronco, de aquéllas, las ramillas. De igual modo en la producción literaria nacen los capítulos…”. Son muchas las semillas de ilusión y de puestos de trabajo que ya está originando el sector audiovisual, aprovechando nuestro clima que permite grabar todo el año y nuestros paisajes que representan diferentes tipos de enclaves en el mundo. Por ello no vamos a permitir que pongan fin a nuestra esperanza, ni a nuestro Fuero.

Protejamos nuestra isla

El 21 de junio dimos a conocer la campaña de extinción de incendios que la Consejería de Medio Ambiente y la Unidad Operativa de Fuegos Forestales (UOFF) ha elaborado para este año. Un acto en el que nos acompañó una llovizna que impidió realizar una demostración con fuego real. Aunque inusuales, en pleno junio, aquellas gotas demostraron que la naturaleza impone sus leyes, para evitar o -en el peor de los casos- para propagar las llamas. Como cada año, la presentación de la campaña de extinción de incendios tiene por objeto dar la máxima difusión a una realidad ante la que nos enfrentamos cada año y que tiene una premisa fundamental: concienciar a la población de que estamos ante una amenaza gravísima y que no hay mejor extinción que evitar que se produzca el fuego. La naturaleza impone sus normas y nuestra capacidad de respuesta ante el fuego es muy limitada, por lo que la actuación preventiva es fundamental.

Estaban presentes nuestros agentes forestales  con sus Equipos de Protección Individual (EPI), sus vehículos, motobombas, mangueras, incluso su vehículo de transmisiones que facilita la comunicación de los diferentes equipos para que puedan coordinarse con los mandos. Personas, vehículos, tecnología. Recursos que el Cabildo Insular tiene para defender el patrimonio forestal de todos y todas. Pero hagamos un esfuerzo de imaginación y ubiquemos a estas personas frente a kilómetros de llamas, con alturas que pueden llegar a 50 metros. Piensen en los equipos Bravo o Presa, intentando evitar la destrucción de viviendas o garajes, donde puede estallar una bombona, donde puede haber animales abandonados tras la huida precipitada o, incluso, personas que se resisten a perder todo lo que poseen.

La escena es dantesca, lo ha sido y es, en cada incendio, pero hay más. Recuerden las imágenes de lenguas de fuego eruptivo extendiéndose por los barrancos. La sequedad del aire, la velocidad del viento y las altas temperaturas son los factores ambientales que influyen en la magnitud de un incendio. Si a ello se suma una gran cantidad de vegetación seca, la capacidad de actuación para frenar su avance es mínima. Ahí está el resultado de los Grandes Incendios Forestales: una oscura mancha sobre nuestros paisajes naturales de gran belleza y valor sentimental, calcinados, destruidos y condenados a ser recuperados con un esfuerzo humano y una enorme inversión durante décadas.

Por ello, el Cabildo centra sus esfuerzos en la prevención y la intervención rápida como premisa fundamental de nuestras campañas contra los incendios forestales. Para hacerlo posible contamos con una Unidad dotada de 242 personas con formación y experiencia, equipos, vehículos terrestres y aéreos, servicios de telecomunicaciones y técnicos especialistas. Por cierto, en breve se incorporarán 21 nuevos vehículos (todoterrenos y motobomba) con una inversión de 1,2 millones de euros. Y todo en estrecha colaboración con otros cuerpos como policías locales y fuerzas de seguridad, la UME, bomberos municipales… Y el Consorcio de Emergencias de Gran Canaria (también en el proceso de modernización de sus equipamientos), con la incorporación de nuevos medios humanos: se han sumado 14 nuevos agentes en 2020, y en 2021 se prevé finalizar la oferta de empleo público correspondiente al puesto de cabo-jefe de turno, incorporando 10 efectivos adicionales para esa categoría. Estamos al 95% de cobertura de la plantilla de bomberos. También vamos a invertir en el Consorcio 1,5 millones de euros en dos bombas urbanas pesadas, tres ‘pickup’ de rescate y dos vehículos de mando para emergencias extraordinarias, junto a nuevos EPI.

Pero no están solos. Quiero citar especialmente a los voluntarios y voluntarias de Protección Civil en los distintos municipios: son clave. Dan la cara desde el primer momento, como ha sucedido hace unos días en Mogán, donde su rápida actuación permitió extinguir un conato potencialmente peligroso. Por ello, pido a los ayuntamientos todo el apoyo para estos hombres y mujeres. El plan de Cooperación del Cabildo destina partidas económicas para estos grupos. Hay que hacerlas efectivas. Hay que dotarlos de más medios. Su papel es vital para evitar en el instante que un fuego se extienda y se transforme en un incendio.

También es importante el trabajo de las poblaciones de montaña, su ganadería, sus tierras cultivadas, sus productos… cada saco de papas, cesta de uvas o kilo de cereales que se produce en nuestros campos, es un agente forestal que contribuye a frenar el fuego y posibilitar su control y extinción. Porque la tierra que se cuida es el principal enemigo del fuego.

Nuestra geografía es una sucesión de bosques, tierras de cultivo -en gran parte abandonadas- y zonas urbanas, por lo que hemos de estar preparados para actuar frente a los incendios con nuestros recursos, destinados a la prevención, a la intervención inmediata y a la protección de los montes. La prioridad es salvar vidas humanas y  bienes, para lo que contamos con 10 brigadas terrestres, 6 equipos PRESA y 5 patrullas que están operativas desde el 1 de abril al 31 de diciembre, lo que supone una novedad este año ya que se aumenta el periodo de contratación a 9 meses porque los incendios  ya no se limitan al verano, sino que se extienden a otros meses en el calendario. Por ello llegamos al tope que establece la Ley para la contratación del personal. El Cecopin (Centro de Coordinación Operativa Insular) también se mantiene con un refuerzo de 2 gestores. Otra novedad es la incorporación de un técnico como Director de Extinción (ahora suman 6 en total); 2 técnicos de refuerzo en tareas de apoyo y 10 operarios de vigilancia.

Con los dos helicópteros contratados para la extinción de incendios, podremos actuar rápidamente y con mayor precisión. Uno de ellos permanecerá durante todo el año en la isla, por primera vez en la historia, con el personal para su mantenimiento y para actuar inmediatamente en los inicios de los incendios. Este equipamiento es fruto de un nuevo contrato que entra en vigor en este año y que garantiza el servicio durante cuatro años, prorrogables otros dos.

Pero volvemos a insistir: no hay otra solución menos dañina para nuestra naturaleza y menos peligrosa para la población y sus bienes que evitar el fuego. Sin embargo somos plenamente conscientes de la importancia de la investigación, el establecimiento de planes, la sensibilización, la prevención, las labores de desbroce y limpieza (más de tres millones de inversión en actuaciones en barrancos y lugares estratégicos, financiadas por la Consejería de Medio Ambiente y el Consejo Insular de Aguas). También el uso de tecnologías y equipos innovadores, como los drones y los nuevos usos de las tecnologías de la información a través del proyecto de Isla Inteligente ‘Alertagran’ (más de 3 millones de euros de inversión). A todo ello, sumamos la confianza en nuestros pastores (estamos trabajando con más de 60), en los agricultores (subvencionando la limpieza de las fincas) y en la apuesta  por la recuperación agrícola de las zonas del interior, dentro del proyecto La Cumbre Vive y el Fondo Verde Forestal.

Ya saben que Gran Canaria es conocida como el ‘continente en miniatura’. Yo me atrevería a decir que es un paraíso en miniatura y nuestro empeño se centra en cuidarlo, en mejorar la sostenibilidad, en incrementar el agua en las zonas cumbreras y en consolidar el proyecto de ecoísla.  Necesitamos iniciativas enmarcadas en este proyecto que garanticen la recuperación y conservación de uno de nuestros mayores valores naturales: los bosques, que nos protegen de la erosión, la desertización y que aportan oxígeno como sumideros de carbono. Por eso este Cabildo lleva este proyecto como seña de identidad para recuperar, entre otras cosas, su corona forestal, y para actuar frente a la situación de emergencia climática.

Por esta razón, por todo lo que está en riesgo, quiero hacer también un llamamiento a la ciudadanía: tenemos que colaborar, tenemos que extremar las precauciones, tenemos que seguir las indicaciones que se nos dan en cada momento por los especialistas, tenemos que limpiar los alrededores de las viviendas… En casi todos los fuegos interviene el factor humano y casi siempre se debe a la imprudencia, como ha demostrado nuestra excelente Brigada de Investigación de los Fuegos Forestales.

Quiero agradecer también en este punto la tarea realizada desde hace varios años por nuestro Gabinete de Comunicación, particularmente por Fátima Martín, para convertir la información en un elemento clave en la divulgación, la prevención y la colaboración ciudadana así como para dar a conocer  el papel de los hombres y mujeres que combaten el fuego. Y la complicidad e interés de los medios de comunicación, imprescindibles en una propuesta integral de formación, concienciación y prevención.

Me gustaría terminar manifestando que este personal -cuya durísima labor en el monte apenas podemos imaginarla, lejos de la población y en la soledad del sofocante calor del incendio-  es merecedor de todo el apoyo y reconocimiento social. Por ello, el Cabildo de Gran Canaria va a instaurar un día al año de homenaje y difusión de la labor del personal de extinción de incendios del Cabildo, voluntarios y cuerpos colaboradores de toda la isla. Gran Canaria va a sumarse a la celebración, cada 4 de mayo, del Día Internacional del Bombero Forestal. Lo haremos dentro de las actividades de la iniciativa ‘Mayo: mes de la prevención de incendios forestales’, que potenciaremos de acuerdo con este colectivo, para que toda la población pueda conocer y aplaudir la labor de los profesionales y  el voluntariado, acompañado de un amplio programa divulgativo para llegar a todos los municipios.

Y quiero también anunciar que el parlamentario de Nueva Canarias, Luis Campos,  trabaja en estos momentos en el Parlamento de Canarias con representantes sindicales, en una iniciativa para avanzar en la consecución de una vieja demanda del colectivo: su consideración como Bomberos Forestales por parte del Gobierno central. Muchas son las tareas en marcha, y contamos con  medios humanos y materiales para actuar, pero debemos tener el máximo cuidado y  la colaboración de todos y todas para superar esta campaña sin víctimas mortales y sin incendios que puedan oscurecer  nuestra tierra y nuestros corazones.

Un Parque Nacional que ilusiona

Nunca la compra de un terreno por parte del Cabildo Insular de Gran Canaria generó tanta ilusión y unanimidad en la sociedad grancanaria. La reacción fue inmediata y rotunda. El anuncio de la adquisición de las parcelas que décadas atrás fueron vendidas a compradores desconocidos con domicilio social en un paraíso fiscal, creó también incertidumbres acerca del futuro de aquellos terrenos que formaban parte de la leyenda del paraíso perdido, del territorio menos conocido de Gran Canaria por tratarse de un lugar recóndito y solo accesible para los senderistas o las personas que alcanzaban sus playas por mar, con una travesía de incierta calma por La Aldea o por la costa moganera.

Sin embargo, el anuncio hace unos días de la adquisición de aquellos polémicos terrenos por parte del Cabildo Insular de Gran Canaria que presido y avanzar en la propuesta de un Parque Nacional, ha provocado una rápida reacción en forma de pregunta: ¿Será posible crear el Parque Nacional de Gran Canaria en aquellos terrenos? Y así lo han planteado los medios de comunicación de inmediato. Una pregunta que se ha repetido hasta la saciedad y que también han formulado numerosos grancanarios y grancanarias como si fuera un acto reflejo. Y no nos sorprende, porque esta es una aspiración largamente sentida por nuestra población. El Archipiélago Canario es la región española con mayor número de Parques Nacionales, con algunos de los iconos mundiales de la naturaleza como Timanfaya (1974), el Teide (1954), Garajonay (1981) y Taburiente (1954). Reductos de ecosistemas únicos en el mundo que, además, confirman la singularidad y el valor ecológico de nuestro archipiélago macaronésico.

Pero en Gran Canaria y Fuerteventura siempre  hemos tenido conciencia de la importancia de nuestras riquezas naturales, de nuestra singularidad y originalidad, con territorios con características únicas para merecer el reconocimiento más importante que otorga el Estado a un ecosistema, como son los Parques Nacionales. En el caso de Gran Canaria, podría haber varias propuestas, pero la más sólida es la del cardonal-tabaibal con la extraordinaria representación de este ecosistema que se extiende por todo el Macizo del Suroeste, particularmente en el Macizo de Guguy; mientras en Fuerteventura siguen aspirando a su Parque Nacional de Zonas Áridas.

Una de las razones de la ilusión que ha despertado esta acción del Cabildo Insular, es que más de dos tercios de los terrenos del Macizo de Guguy –los de mayor uso social e interés natural- ya son de titularidad pública,  del Ayuntamiento de La Aldea y del Cabildo grancanario. Precisamente, el problema es que en cada ocasión en la que se ha planteado la posibilidad de promover un Parque Nacional en la isla se ha topado con la negativa de colectivos sociales que verían sus propiedades afectadas por la declaración, si bien el concepto de estos espacios no impide ni persigue la presencia y las actividades humanas, tradicionales o de nueva implantación y sólo los limita si comprometen los valores ecológicos del mismo.

A pesar de la unanimidad en la sociedad grancanaria por la apuesta para alcanzar un espacio con la mayor protección y proyección de nuestra naturaleza, hay todavía alguna persona que se pregunta por qué queremos que Guguy sea Parque Nacional si ya es Reserva Natural Especial, una de las zonas núcleo de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria y objeto de un proyecto Life de la Unión Europea que, por cierto, ha permitido recuperar el bosque de cedros en la montaña del mismo nombre pasando de treinta ejemplares iniciales a más de mil en la actualidad.

Pues ante esa pregunta la respuesta es fácil. En un territorio un poco más pequeño que el de Garajonay, el Parque Nacional canario más reducido, nos encontramos con tres ecosistemas importantes -una diversidad que no se da en ninguno de los otros cuatro Parques Nacionales- entre los que destaca el cardonal-tabaibal más importante del mundo. Además, comparativamente, encontramos más endemismos insulares propios en Guguy que en ningún otro Parque Nacional. Solo por estos motivos, sería suficiente justificación para lograr la declaración de Parque Nacional.

Pero ¿qué aportaría a Gran Canaria declarar con dicha figura de protección ese territorio que ya está  protegido? Probablemente una cuestión de prestigio, de reconocimiento máximo, de promoción de un modelo de turismo muy específico y de gran calidad que se mueve por el conocimiento y por el respeto a la naturaleza. Porque, no olvidemos que el Parque Nacional del Teide ya estaba protegido cuando lo declararon, además, Patrimonio Natural de la Humanidad de la Unesco. ¿Una redundancia? No, una cuestión de prestigio y un reconocimiento más a los valores de este espacio único. Y lo mismo sucede con otros Parques Nacionales en Canarias. Una realidad que nos sitúa, por méritos propios de nuestra naturaleza, entre las regiones geográficas con mayor biodiversidad del planeta.

Además, estamos ante una declaración que obligaría a desarrollar un Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) propio para este Parque y que incluiría el desarrollo de actuaciones en el entorno que beneficiarían a una población, especialmente dañada por las sucesivas crisis, como es La Aldea. Estamos hablando de inversiones en infraestructuras para el Parque Nacional, equipamientos y servicios para atender a visitantes y personal del Parque, captación de fondos de los diferentes programas para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, diversificación del modelo turístico con nuevos perfiles de visitantes más sensibles con la naturaleza y todo ello perfectamente integrado en nuestro proyecto de ecoísla.

Para este Cabildo Insular, como para la gran mayoría de la población de la isla, todos los reconocimientos nacionales o internacionales contribuyen a mejorar la imagen  de nuestro territorio ante el mundo. De ahí que en Gran Canaria dispongamos de los diferentes espacios naturales protegidos por la legislación: Reserva de la Biosfera, Patrimonio de la Humanidad, Reserva Starlight… Una realidad que enorgullece e ilusiona, que contribuye a crear comunidad y a valorar nuestro entorno, porque pocas personas pueden presumir de vivir en un territorio tan especial. Por ello, se ha puesto en marcha, desde el Gobierno de la isla, un equipo de trabajo para determinar los pasos, procedimientos y recursos necesarios para promover cuanto antes la declaración del Parque Nacional de Guguy, en un momento en el que las competencias para la tramitación y aprobación las tiene el Gobierno autonómico, por lo que sería el primer Parque Nacional declarado por el Gobierno de Canarias. Invitaremos también a sumarse al equipo de trabajo al ayuntamiento de La Aldea. Ya hemos concertado también una reunión de trabajo con el Consejero de  Transición Ecológica del Gobierno canario.

Estamos ante un proyecto que debe contar con el máximo apoyo social y creemos que lo vamos a conseguir, porque hemos escuchado el mensaje de ilusión que nos ha transmitido la población y esperamos dar respuesta muy pronto a este sueño tantas veces frustrado.

Renovables sin dilaciones

El pasado 30 de mayo escribí un artículo, titulado “Renovables imprescindibles”, en el que defendía la necesidad de impulsar la penetración de las energías renovables en el planeta. Y, por supuesto, en este archipiélago anclado en medio del Atlántico. Insistía en ese texto en que se trata de una necesidad imperiosa. Que no caben dilaciones para hacer frente al cambio climático y al calentamiento global, producido en gran medida por la quema de combustibles fósiles  que provoca las millones de muertes que se producen cada año en el mundo a causa de la contaminación y el aumento de las temperaturas. No podemos mirar para otro lado, o para nuestro ombligo, y hacer oídos sordos ante los desastres naturales, las migraciones climáticas, la pobreza, la desaparición en unos pocos años de un 58% de la población mundial de peces, aves, anfibios, mamíferos y reptiles o la pérdida irreparable de biodiversidad.

Citaba, en aquella reflexión semanal que comparto con ustedes, a científicos y organizaciones internacionales que claman una y otra vez por la descarbonización y el cese del uso del petróleo, el gas o el carbón. La UE, el acuerdo de París, la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la Agencia Internacional de la Energía Renovable ( IRENA)… No existen discrepancias entre todos los organismos al afirmar que solo la eficiencia, el ahorro y las renovables pueden conseguir frenar la deriva peligrosa y suicida a la que está abocado el planeta.

Y hacía esta reflexión pública, hace apenas trece días, porque me preocupan enormemente las posiciones que se están adoptando en el conjunto del estado por distintas organizaciones ecologistas, defendiendo una moratoria ante la penetración de las renovables,  lo que en realidad supondría una paralización en toda regla, para la que se recurre a argumentos como los de la falta de planificación y participación ciudadana, la afección a la flora y la fauna, la intervención negativa en el paisaje, la privatización de los recursos naturales y la necesidad de nacionalizar la energía, o la sustitución por alternativas como el autoconsumo…

Defendía -y defiendo- que me parece una enorme irresponsabilidad parar ahora la penetración de las renovables. Proponer una moratoria para repensar el modelo y abrir un debate sobre la planificación, las normativas para la gestión del territorio, la participación ciudadana, la nacionalización de la energía…supondría una paralización sine die en la penetración de las renovables y una continuidad en el uso de los combustibles fósiles de forma irresponsable y peligrosa.

Para explicar esta tesis recurrí a un artículo de Xavier Pastor, ex director de Greenpeace, publicado en El País (“En defensa de las renovables”) en el que mantenía que no se puede en estos momentos parar la penetración de las energías limpias a gran escala, y que los parques eólicos y fotovoltaicos son instalaciones temporales para los que se cede durante un tiempo limitado pequeños fragmentos de nuestra tierra y nuestro mar con el fin, absolutamente legítimo, de protegernos de la grave amenaza que vive el planeta. Citaba también a Andreu Escrivá que escribió en Muy Interesante que “Hemos pasado del negacionismo del cambio climático al negacionismo de las soluciones”. Y al filósofo Ramón del Castillo: “La derecha está cada día más encantada con una izquierda que transige con la ecología espiritualista, porque así ella puede reivindicar la ecología realista”.

Nada más publicar mi artículo, recibí un tweet, muy respetuoso y dialogante, de Alianza Energía y Territorio (ALIENTE), que aglutina a organizaciones de distintos lugares del estado que exigen la moratoria a las renovables, derivándome a un artículo (“La irresponsabilidad de imponer un modelo de renovables a gran escala”) que  habían publicado en El País, el 26 de mayo pasado, en el que defienden ir más despacio con la planificación de los proyectos eólicos y fotovoltaicos “para evitar que el rechazo social haga fracasar la necesaria transición energética”. Proponen un debate sereno, pero no comparto que eso pase por parar la implantación de las energías limpias. Porque lo que plantean nos llevaría a años de suspensión en la penetración de las renovables y, por tanto, a seguir quemando combustibles fósiles. Seguir matando al planeta, a su gente, a su biodiversidad.

En Gran Canaria las formas son bien distintas. Algunos de los colectivos que participan de la idea de proponer una moratoria a la penetración de las renovables, y de oposición a la propuesta del Cabildo de Gran Canaria y REE de propiciar un sistema de almacenamiento hidroeléctrico apoyado en las dos grandes presas de Chira y Soria, han elegido un tono de enfrentamiento y de descalificaciones visceral e injurioso. Se está propiciando así una brecha significativa en el movimiento ecologista y una radicalización en el discurso y en el desprestigio de las personas y las instituciones que defendemos posiciones diferentes.

Después de más de una década de debate sobre el Salto de Chira, después de años de lucha para evitar la penetración del gas -porque habría supuesto la paralización de las energías renovables- después de pelear año tras año contra la corrupción ligada a los concursos de distribución de MW, contra la falta de planificación y de incentivos y de trabajar por  la creación de marcos legales para hacer posible la introducción de las energías limpias, ahora resulta que hay que pararlo todo y dejar que se sigan quemando fósiles  en las centrales térmicas de la isla. Pararlo todo, frenar el proceso iniciado y abrir un debate de años y años, dicen, para ver qué desarrollo económico queremos para Canarias, qué modelo energético, qué modelo de generación y de almacenamiento, qué propuesta de lucha contra el cambio climático, qué modelo de ordenación del territorio, cómo hacerlo de manera más democrática… Como si estuviéramos en un sistema no democrático, como si no tuviéramos leyes para la protección de nuestro territorio, como si no lleváramos años debatiendo y peleando para conseguir lo alcanzado, como si algunos partidos políticos no lo tuvieran integrado en sus programas y la gente no los hubiese votado… Como si en el Cabildo de Gran Canaria no estuviésemos defendiendo un modelo de desarrollo ecosocial, de ecoísla, que profundiza en todo eso. Como si no fuéramos conscientes y sensibles con nuestra isla y sus hombres y mujeres.

La totalidad de los partidos políticos presentes en el Parlamento de Canarias, junto a científicos, profesorado de la ULPGC, organizaciones sociales, ecologistas canarios con una trayectoria impoluta o personas que hemos estado trabajando desde las instituciones o en movimientos ciudadanos como la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético y hemos sido sometidas a campañas brutales –empresariales y mediáticas- por nuestra negativa a permitir la instalación de una regasificadora en la isla o a la implantación del gas ciudad y por defender un futuro renovable, estamos ahora sufriendo ataques sistemáticos en las redes y en algún que otro medio que da pábulo a difamaciones y cábalas.

Ahora, el discurso conspiranoico y la campaña de bulos se dirigen a las instituciones gobernadas por el PSOE, Podemos y Nueva Canarias, o a responsables políticos como el Presidente del Cabildo, señalándonos como supuestos ejecutores de políticas al servicio de los fondos buitres y de las eléctricas multinacionales, convirtiéndonos así en destructores del territorio, el paisaje y la diversidad. Y me imagino que pensarán entonces lo mismo de Xavier Pastor, o de Eva Saldaña, directora ejecutiva de Greenpeace España que, el sábado 21, declaraba en El País que en España “no puede haber ahora moratorias a las energías renovables”. O de Lluis Serra, rector de la ULPGC, que planteaba hace unos días que “es curioso cómo algunos movimientos ecologistas locales entran a menudo en contradicción con el ecologismo global internacional. ¿Qué preferimos: mantener un microsistema local intacto o contribuir a frenar el calentamiento global y el cambio climático?”. O de Joan Herrera, ex director del IDAE y ex diputado de Izquierda Verde IU-ICV, que escribió en La Vanguardia el pasado 13 de mayo un artículo titulado “Renovables: avanzar, condicionar, nunca paralizar”, donde afirma que ¨paralizar los proyectos de energías renovables es dar un aval a los ciclos combinados, a una mayor contaminación, al bloqueo de la electrificación de la movilidad y al continuismo de las nucleares”.

Soy absolutamente partidario de extremar las medidas de control de los parques instalados, de garantizar la protección de nuestra biodiversidad con las medidas correctoras y medioambientales que se precisen, de avanzar hacia la democratización de la energía impulsando el autoconsumo y la propiedad pública de la producción, de incentivar la eficiencia y el ahorro, de agilizar un modelo de generación distribuida  y más flexible, de  separar los aerogeneradores de las viviendas… pero todos aquellos parques eólicos y fotovoltaicos o centrales de almacenamiento como el Salto de Chira que cumplan con las leyes y los planes con los que nos hemos dotado para gestionar el territorio y con los estudios de impacto medioambientales que establece nuestro marco jurídico, no deben ser paralizados. A no ser que queramos aplazarlo todo sine die para abrir un debate de incierto final o volver al modelo que nos querían imponer, y que se ha votado favorablemente en el Cabildo de Tenerife el pasado 30 de mayo: reclamar el gas como alternativa energética. O la aberración que propone VOX. Según ellos, se están implantando de manera “descontrolada” las renovables, que son además “muy caras” lo que ha encarecido la electricidad en Alemania,  por lo que la alternativa solo pasa por las nucleares, mucho más baratas.

Y mientras tanto, crece la confusión y las dudas ante esta campaña que no da respuestas a la emergencia climática ni a las directrices del acuerdo de París para frenar el calentamiento global. En realidad, solo beneficia a las petroleras mientras ponemos en riesgo nuestra supervivencia.

Guguy y el sueño del Parque Nacional de Gran Canaria

El Cabildo de Gran Canaria ha adquirido el 15% de la superficie del Macizo de Guguy. Estos terrenos, junto a los del Ayuntamiento de La Aldea, hacen posible que el pueblo aldeano y el de toda la isla disponga de la titularidad del 75% de este paraíso insular. Con esta compra hemos incorporado al patrimonio de nuestra isla el espacio de uso social de aquel lugar, que también ofrece las mejores condiciones para la reforestación. El Cabildo mantiene su histórico compromiso con la conservación natural de Gran Canaria, con la recuperación de la corona forestal en las cumbres y la red de fincas singulares que han sido adquiridas a lo largo de la historia de esta institución, con casos de especial relevancia como las de Tirma, Osorio, Juncalillo del Sur… Son sitios simbólicos para Gran Canaria, pero la adquisición de Guguy presenta unas particularidades que hacen de este hecho un acontecimiento que puede cambiar la historia de la isla como referente mundial medioambiental.

Durante la visita que realizamos a Guguy para informar sobre los pormenores de la compra, me preguntaban por el futuro de esta zona. Una lógica y previsible preocupación y expectación de las grancanarias y grancanarios porque el anhelo de un Parque Nacional para la isla no es una novedad. En concreto, esa esperanza comenzó con el botánico Gunther Kunkell, cuando planteó que Gran Canaria podía aspirar a disponer de un territorio natural con la máxima categoría de protección: el Parque Nacional, que señaló para la zona de Pilancones. Fue en 1974 cuando la Asociación Canaria de Defensa de la Naturaleza y el científico alemán elaboraron el “Inventario de los recursos naturales de las islas de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote”, para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el World Wildlife Found (WWF) y los cabildos insulares.

Kunkell sabía de lo que hablaba y de la importancia que tendría tal declaración para concienciar a la isla, ya que significaría un nuevo y trascendental aporte a sus valores y atractivos, e impulsar un modelo de desarrollo sostenible, con la mirada centrada en el paisaje y la riqueza de la naturaleza. Con ese espíritu promovió los Parques Nacionales de Garajonay (La Gomera) en 1981 y Timanfaya (Lanzarote) en 1974, así como la Ley de Espacios Naturales de 1987, a lo que hay que añadir las declaraciones de Reservas de la Unesco. Imaginen lo que pensaría en este momento si supiera que el Cabildo ha adquirido este territorio que forma parte del núcleo de la Reserva de la Biosfera, está dentro de la red de espacios protegidos de Canarias y, además, podría ser un firme candidato para su declaración como Parque Nacional.

Vista aérea de Guguy

Y éste es el nuevo escenario en el que nos encontramos, dispuestos a tomar las decisiones más adecuadas para esta importante zona de la isla que tiene todos los reconocimientos ambientales, al ser un espacio protegido con la categoría de Reserva Natural Especial y estando además integrado en la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, reconocida por la Unesco. Y no menos importante, recientemente se ha constituido el Instituto para la gestión integral del Patrimonio de la Humanidad y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, el órgano que cuidará y dinamizará una extensa superficie terrestre y marítima de la isla que, además, es la que menos transformación ha sufrido y que acoge varios de los ecosistemas más singulares.

A esta realidad se suma un nuevo hito. En esta ocasión, la sociedad grancanaria ha reaccionado con satisfacción tras conocer el final de la odisea de los tres millones de metros cuadrados que, finalmente, ha comprado el Cabildo al precio de tres millones de euros a través de una subasta pública realizada por la Agencia Tributaria. Una superficie significativa unida a la que dispone el principal propietario del Macizo, el Ayuntamiento de La Aldea. Atrás quedan los novelescos episodios del torero que vendió a una promotora turística que luego quebraría, o la entidad que vendió los millones de metros cuadrados por un precio irrisorio en una operación que llevó la propiedad a un paraíso fiscal; o la más rocambolesca y reciente historia de la subasta en un portal chino de internet, que se transformaría en una subasta por un embargo del órgano tributario. La población de Gran Canaria ha visto el punto y final de la aventura y el inicio de una etapa ilusionante al asegurar la titularidad pública de casi todo el macizo, quedando algunas zonas -prácticamente inaccesibles- en manos privadas. Muy cerca se encuentra el Macizo de Inagua, separados por la degollada de Tasartico con una diferencia de altitud de entre 200 y 400 metros en una pequeña distancia. Todas las miradas se centran ahora en estos dos espacios que, además, son los dos núcleos de la Reserva de la Biosfera, ambos propiedad pública en su (casi) totalidad. Deben ser la base más sólida del futuro Parque Nacional.

Una satisfacción popular que también se produjo cuando el Cabildo adquirió la finca de Osorio, un lugar que es ya referencia insular –y cinematográfica- de Gran Canaria. Esta finca juega un papel fundamental en la recuperación de la laurisilva a través del proyecto de corredores que vuelvan a unir la antigua Selva de Doramas, como parte del proyecto diseñado por José Miguel Fernández-Aceituno para el Cabildo.

Guguy va a ser otra gran referencia internacional. Ya lo es, porque forma parte del núcleo de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, y porque se trata del territorio con la mayor biodiversidad de Canarias en manos públicas, incluidos los cuatro Parques Nacionales del Archipiélago. Desde que Guguy fuera declarado Parque Natural en 1987, la presión social para conservar ese paraje provocó que, en 1994, el Gobierno de Canarias cambiara su calificación incrementando su protección con la categoría de Reserva Natural Especial. Y muy especial porque en ella se encuentran tres ecosistemas diferentes, en apenas 30 millones de metros cuadrados. Sus dos cimas en la Montaña de Los Hogarzos (1060 m.) y El Cedro (1006 m.), están a mayor altura  que el pico de Osorio o el pueblo de Valleseco, lo que da una idea de la vertiginosa altura de sus barrancos, de pino a costa en tan sólo 5 kilómetros de distancia. De ahí que podamos diferenciar tres ecosistemas en una misma zona, desde el pinar al bosque termófilo de sur y uno de los enclaves más importantes de cardonal-tabaibal del mundo.

Sin duda, esta compra y sus implicaciones van a suponer un gran impulso a nuestro proyecto de Ecoísla, porque representa la preocupación de nuestra sociedad por tratar con el máximo cuidado nuestros recursos naturales, por la restauración del territorio y por la recuperación de ecosistemas, de los que Gran Canaria es una referencia indiscutible al ser reconocida como  “Continente en miniatura”.

Con ese interés y apoyo social, ahora pondremos nuestro esfuerzo en planificar el futuro de este territorio con la creación de los equipamientos y servicios necesarios, la mejora de la seguridad, la accesibilidad y con la determinación de garantizar la igualdad en el disfrute de un paraíso, el corazón de uno de los símbolos de Gran Canaria. La población de La Aldea y de Gran Canaria es propietaria, ahora, de Guguy. Ya no hay otro interés sobre Guguy que el que determine nuestra comunidad.

Es el momento de mostrar el valor de esta joya natural como eje de nuestro proyecto de Parque Nacional de Gran Canaria.

Renovables imprescindibles

La Agencia Internacional de la Energía acaba de hacer un llamamiento urgente a que acabemos a toda prisa con el uso de los combustibles fósiles. La realidad es que seguimos sustentando en ellos la producción de energía y como consecuencia matando a millones de seres vivos y destruyendo paisajes y hábitats naturales. El calentamiento  del planeta avanza cada día peligrosamente, y no parece que queramos hacer caso de las señales que tenemos cada día ante nuestros ojos, aunque ya nadie duda de que no hay alternativa mayor para combatirlo que las renovables, que las energías solar y fotovoltaica y el almacenamiento sostenible en sistemas aislados como el canario.

El pasado jueves 13 de mayo el pleno del Congreso de los Diputados  dio el visto bueno definitivo a la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Nace con el objetivo estratégico de erradicar las emisiones de CO2 en 2050 -en sintonía con los objetivos de la UE y el Acuerdo de París- y para conseguirlo se fija como absolutamente necesario dejar atrás los combustibles fósiles y transformar radicalmente la economía. Propone igualmente que en 2030 las emisiones del país se deberían reducir en, al menos, un 23% con respecto a las de 1990 y que las energías renovables alcancen una penetración mínima de un 42% en el consumo de energía final consiguiendo así un sistema eléctrico con un 74% de generación a partir de energías renovables, frente al 40% actual.

La mayoría del arco parlamentario –también la Ministra Ribera -considera que esta Ley llega con más de 10 años de retraso, que eso afecta negativamente y que no admite dilaciones en la ejecución de sus propuestas. Estoy totalmente de acuerdo. Probablemente también le falte algo de ambición en algunos aspectos, pero lo importante es que ya contamos con ella. Ahora a seguir sumando esfuerzos, como los que hace el Cabildo de Gran Canaria. Llevo años defendiendo un modelo de transición energética renovable para esta tierra y en estos momentos el Cabildo de Gran Canaria tiene como norte un proyecto integral de desarrollo sostenible –que se enmarca en el concepto de Ecoísla- que apuesta por la soberanía energética rompiendo nuestra dependencia de los combustibles fósiles y proponiendo un sistema de almacenamiento de la energía  -el Salto de Chira- que se basa en un sistema de bombeo utilizando dos de las presas más importantes de la isla (Chira y Soria)

Hace unas semanas, el mismo Ministerio hizo pública su voluntad de poner en marcha un Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de renovables innovadoras, almacenamiento e hidrogeno verde. Se reconoce así que el despliegue de energías renovables precisa grandes baterías que las acumulen y convertir embalses en almacenes de energía mediante sistemas de bombeo.

En ese objetivo de avanzar en las renovables combinadas con los sistemas de bombeo hidroeléctricos, la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) ha afirmado que  la “energía hidroeléctrica es un elemento esencial y central en la penetración de las renovables por su flexibilidad y capacidad de almacenamiento” y que “para cumplir con el Acuerdo de Paris es imprescindible impulsar la energía hidroeléctrica sostenible”.

Las energías renovables y la eficiencia y el ahorro energéticos son vectores estratégicos para hacer frente a la crisis climática mundial. Dos tercios de las emisiones de gases de efecto invernadero mundial están ligadas a la quema de combustibles fósiles. En Europa los procesos energéticos convencionales producen un 78% de las emisiones totales. Según un estudio de Greenpeace y el CREA, la contaminación por petróleo, carbón y gas causan 4,5 millones de muertes al año (40.000 son de niños menores de cinco años) y supone una pérdida de 8.000 millones de dólares al día.

El cambio climático es, según la ONU,  la mayor amenaza sanitaria mundial.  Según el informe GEO,  alrededor del 25% de las muertes y las enfermedades mundiales se deben a las condiciones ambientales. La contaminación ambiental causa anualmente 800.000 muertes prematuras en Europa. En el planeta el número de muertes por polución es de 8,8 millones. Es la causa de uno de cada cinco fallecimientos  en el mundo.

La contaminación y el calentamiento global son los causantes principales del avance en el planeta de la desertificación, la sequía y la escasez de agua, la destrucción de hábitats, el deshielo de los polos, la polución del aire, los tifones y huracanes violentos en lugares inusuales, la destrucción de ecosistemas marinos, la extinción de especies… Según el Índice Planeta Vivo, la población del mundo de peces, aves, anfibios, mamíferos y reptiles disminuyó en un 58% entre 1970 y 2012.  Según la OCDE, en 2050 se reducirá un 10% en Asia, Europa y Sudáfrica.

El cerco a la contaminación y al calentamiento global, y la lucha contra las muertes y la pérdida de biodiversidad que producen, pasa necesariamente por las renovables y por sistemas de almacenamiento sostenibles. Creo que es absolutamente obvio e incuestionable. A pesar de ello en los últimos meses han ido surgiendo movimientos, en distintos lugares de las geografías peninsular e insular,   demandando moratorias a la instalación de parques eólicos y fotovoltaicos, alegando afecciones al paisaje, al territorio y a la biodiversidad y denunciando la ausencia de  planes de ordenación.

A nivel estatal se ha creado la Alianza Energía y Territorio  (ALIANTE) y han aparecido distintos grupos de oposición a la instalación de nuevas plantas de renovables en Cataluña, Baleares, La Rioja, Castilla La Mancha, Aragón…En Canarias la Comisión Autonómica de Evaluación Medioambiental ha propuesto aplicar el “principio precautorio” y no dar más autorizaciones para parques eólicos y fotovoltaicos hasta valorar su impacto en especies y en aves. En Gran Canaria contamos, además, con la Plataforma Salvar Chira-Soria que se opone a la central hidroeléctrica renovable Salto de Chira.

Cada vez con mayor insistencia nos olvidamos del problema global y nos centramos en que nos molestan en el paisaje los molinos, las placas fotovoltaicas o las torretas. Y es obvio que todo el proceso de introducción de energías limpias debe realizarse con las garantías medioambientales que se precisen para la protección del territorio y la biodiversidad. Lo que no cabe es impedirlo y no hacer nada. Pero me temo que estamos ante lo que plantea Andreu Escrivá en Muy Interesente: “Hemos pasado del negacionismo del cambio climático al negacionismo de las soluciones”.

Por distintas razones, se esta poniendo en riesgo, sin ningún tipo de dudas, el desarrollo de las energías limpias imprescindibles para combatir el calentamiento global, enfermedades, muertes prematuras, pobreza y migraciones climáticas, desaparición de hábitat y especies. Y no hay más alternativas que consumir menos recursos y quemar menos combustibles fósiles, como decía recientemente Ana María Alonso, directora del Instituto Geológico y Minero.

El pasado 12 de mayo, Xavier Pastor, exdirector de Greenpeace escribió un artículo en El País, titulado “En defensa de las renovables”, en el que se realizan algunas afirmaciones que me parecen muy oportunas en estos momentos. A este biólogo militante de la causa ecologista le resulta increíble que se realicen manifestaciones de colegas suyos que no son del mundo “del carbón el petróleo y el átomo” contra las energías renovables “cuando estamos en el camino hacia conseguirlo por puras razones de supervivencia”. Y afirma: ¿No nos creemos de verdad que estamos ante una emergencia climática?” “¿No nos damos cuenta de que nuestro medio ambiente, nuestra salud y nuestra economía están bajo una amenaza existencial y que las energías renovables son nuestra salvación?”  Pastor asegura que no actuar no es la solución, que demandar moratorias es una irresponsabilidad y que instalar renovables en zonas urbanas, azoteas, en hogares y empresas de autoconsumo no son suficientes: “Es necesario desarrollar parques solares y eólicos a gran escala y no han de suponer un daño duradero, sino instalaciones temporales que podrían ser sustituidas en décadas próximas a medida que la tecnología avance (…) Prestar temporalmente pequeños fragmentos de nuestra tierra y nuestro mar a la eólica y la solar durante las próximas décadas es una de las mejores cosas que podemos hacer para protegernos de una amenaza mucho más grave y cuyos efectos ya se perciben claramente”.

Frente a los que esgrimen el argumento de las afecciones al paisaje como objeción, Luis Fernández-Galiano, en un texto que titula “Paisajes Productivos” plantea que “nada es más urgente que la construcción de los paisajes que hagan posible la transición energética del Green New Deal. Aunque no sean verdes”. Habla de paisajes modelados por la historia que necesitan ser ahora puestos a disposición de la sostenibilidad. Que la emergencia climática y la descarbonización de la economía deben dar paso a territorios donde se desplieguen los colectores solares y los molinos eólicos que permiten obtener energías renovables. Que las visones sublimes y placenteras del paisaje, las utopías desurbanistas y movimientos neo rurales excluyen la mirada del “hinterland como principal depósito de  los flujos de alimentos y energía que hacen posible la vida urbana”.

La “bucolización” del paisaje sin más, la concepción “pastoril” del mundo rural frente a los retos de su supervivencia, suponen un obstáculo para su futuro. Para algunos sectores de la población, las nuevas tecnologías, el avance de la modernidad del agro, se ve como una amenaza. La Arcadia feliz como espacio para el relax y  la contemplación es un lugar intocable – a pesar de sus necesidades- para muchos urbanitas que no renuncian a darle al interruptor y tener toda la electricidad que precisen, que no renuncian al aire acondicionado, a la calefacción o a  los electrodomésticos de última generación.  Como plantea el filósofo Ramón del Castillo “la derecha está cada día más encantada con una izquierda que transige con la ecología espiritualista, porque así ella puede reivindicar la ecología realista”.

FITUR 2021: optimismo y prudencia

El pasado miércoles asistí –en compañía del Consejero de Turismo y los responsables del Patronato- a la inauguración de la Feria Internacional de Turismo (FITUR), el evento profesional  más importante del sector en Iberoamérica. Es una cita crucial para Canarias, ya que el turismo peninsular supone nuestro cuarto mercado tras el de Escandinavia, Alemania y Reino Unido. Simplemente el hecho de celebrar FITUR ya suponía un hito después de prácticamente un año y medio sin que se pudiera hacer, ya que en enero de 2020 tuvo que ser suspendido por la pandemia y en este año ha habido que esperar hasta finales de primavera.

Reinaba por lo tanto en FITUR un ambiente de optimismo, de cierta esperanza de vuelta a la normalidad y de reactivación del primer sector económico de las islas. Pero es que además los datos con los que contamos nos permiten albergar esperanzas, ya que este verano Gran Canaria va a estar conectada por vía aérea con más ciudades de España que nunca antes en su historia. Se va a poder volar hasta la isla, directamente, sin escalas, desde 21 ciudades del territorio nacional.

Vamos a estar conectados con nuevos destinos como Reus, Jérez y Zaragoza, y se refuerzan algunas rutas como Galicia o Asturias, que van a estar operadas por cinco compañías diferentes cada una. Sin duda, esto nos va a permitir seguir mejorando y aumentando el número de personas de la Península que optan por nuestra isla para disfrutar su periodo vacacional. Resulta especialmente relevante la recuperación del mercado nacional, porque aún existe una gran incertidumbre sobre los principales destinos internacionales como Reino Unido, Alemania o  Escandinavia, que han estado cerrados hasta hace unos días.

El turismo español tiene una importancia crucial para el archipiélago. Permite desestacionalizar los flujos de visitantes, compensando el descenso en las llegadas de alemanes, ingleses, escandinavos, etc. que se produce en los meses de invierno. Además, por evidente cercanía, no solo geográfica sino cultural, es un sector más propenso a determinadas actividades relacionadas con la gastronomía, el turismo activo y deportivo y con la cultura (conciertos, festivales de música…).  

Recuerden que se nos resistía y apenas llegaban a cuatrocientos mil hace unos cinco años. En 2019 el número de visitantes del  conjunto de estado español era de casi seiscientos cincuenta mil y en 2020 la caída fue de un 68%, por lo que apenas se acercaron hasta gran Canaria unas doscientas cuarenta mil personas.

Hay otros datos que también apuntan claramente hacia una reactivación del turismo en Gran Canaria: las plazas reservadas por parte de las compañías aéreas para este periodo estival y para el turismo peninsular están actualmente al mismo nivel que en el año 2019, último verano antes de la declaración de la pandemia de COVID-19. En los meses de junio, julio y agosto de ese año visitaron la isla unas 460.000 personas, prácticamente el mismo número de plazas que han previsto las compañías aéreas para los mismo meses de 2021. Incluso algunos datos apuntan a ligeros incrementos en los meses de julio y agosto.

Hay que ser prudentes porque es probable que un número de estas reservas se pueda anular. Pero lo cierto es que a día de hoy los operadores tienen previstas aproximadamente 120.000 plazas para junio, 170.000 para julio y 165.000 para el mes de agosto. Y estos son datos previos a FITUR, la cita clave para la atracción de turismo nacional y en la que por supuesto Canarias y Gran Canaria han vuelto a estar presentes con un papel protagónico.

Parece evidente, por lo tanto, que el mercado está dando claros síntomas de que se está reiniciando la actividad turística, por lo menos en España. Aunque es posible que en breve, en función de los acuerdos que adopten en la Unión Europea, comience a recuperarse también el mercado comunitario, para el que somos una referencia. Tanto es así que el embajador de Reino Unido en España, Hugh Elliot, asistió a la inauguración del stand de Canarias y visitó  el de Gran Canaria, donde intercambió impresiones con el consejero de Turismo, Carlos Álamo y conmigo y nos confirmó el interés de sus conciudadanos de visitar las islas una vez se levante el cierre de fronteras por parte de su país, lo que previsiblemente sucederá a partir de la primera semana de junio, si las cifras de normalización sanitara se siguen afianzando.

Obviamente, también aprovechamos la celebración de FITUR para reunirnos, estrechar colaboraciones y sondear acuerdos con líneas aéreas internacionales –se abren las posibilidades de mantener alguna conexión con China-, agencias de viajes, turoperadores, medios especializados y otros operadores turísticos.

No obstante, y pese a tener razones para el optimismo, también quiero hacer un llamamiento a la prudencia. Me preocupa que con el fin del estado de alarma, el avance de la vacunación y el levantamiento progresivo de algunas restricciones, nos relajemos. No podemos bajar la guardia y dejar de tener presente que el virus sigue estando entre nosotros. Me veo en la obligación de hacer un llamamiento a la responsabilidad, ya que de lo contrario corremos el grave riesgo de que se reactive la transmisión masiva y nos situemos ante una quinta ola que nos obligue a tener que volver a endurecer las medidas y a suspender de nuevo la actividad turística.

Durante el cierre de la mayor parte de los alojamientos turísticos, Gran Canaria ha hecho sus deberes. Son decenas los establecimientos que están siendo reformados o renovados para aumentar su calidad y adaptarse a una nueva situación en la que la clientela va a valorar la seguridad sanitaria. El Cabildo de Gran Canaria está invirtiendo 15 millones de euros en obras de rehabilitación y mejora de los principales destinos turísticos en Mogán, San Bartolomé y Las Palmas de Gran Canaria.

Además aún no hemos podido notar los efectos sobre el sector de contar con un nuevo atractivo turístico como el que supone el Patrimonio Mundial de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña, que, junto con la Reserva de la Biosfera cuentan con un plan impulsado por el Cabildo con un presupuesto de 4,2 millones de euros para convertir a Gran Canaria en modelo de destino capaz de vertebrar sus recursos naturales, arqueológicos, culturales y etnográficos en beneficio del propio territorio y diversificar nuestro modelo turístico.

Tendremos que seguir, por tanto, profundizando en la diversificación de nuestro modelo turístico, buscando nuevos mercados, aumentando el tiempo de estancia media y el gasto en destino, innovando y desarrollando actividades que nos sitúen como referencia mundial de la sostenibilidad en el turismo. Estamos en un momento de cambio en el que las decisiones que tomemos pueden ser decisivas para definir el modelo turístico de las islas en las próximas décadas. La buena noticia es que estamos dando pasos en la dirección correcta y que hay una voluntad mayoritaria para seguir avanzando.

Por lo tanto, después de FITUR tenemos razones para el optimismo, para pensar que estamos entrando en una senda de recuperación que le permitirá a una parte importante de la población de Gran Canaria volver a sus empleos o encontrar otros nuevos o reabrir sus negocios. Precisamente por eso, para que se cumplan las previsiones, también es el momento de ser prudentes, protegernos y proteger a los que tenemos cerca y no asumir riesgos innecesarios que puedan truncar las perspectivas positivas. No podemos olvidarnos que uno de nuestros grandes baluartes para el futuro inmediato es la seguridad sanitaria.

El Museo Canario y el Cabildo

El pasado jueves presentamos un convenio entre el Cabildo de Gran Canaria y el Museo Canario por el que la institución científica se convierte en un museo concertado insular de arqueología. Es a la vez un acto de futuro, de compromiso con el presente y de homenaje a un pasado de enorme valor etnográfico y arqueológico que nos identifica como pueblo.

Les confieso que se trata de uno de los actos, de los realizados en los últimos meses, de mayor significación para el gobierno insular que presido, por lo que tiene de restauración de una deuda con nuestra memoria contenida entre las paredes del museo. Destaco también el acuerdo por la confirmación del valor de la cultura y la identidad que representa el mayor museo arqueológico de Canarias como es la Sociedad Científica Museo Canario. Y al mismo tiempo expreso públicamente que la investigación, la conservación y la difusión de este legado tienen que seguir siendo una prioridad para las personas investigadoras que quieran sumarse a la historia centenaria de este Museo.

Gran Canaria y Canarias entera no se entienden, no se conocen y no se valoran si no se han recorrido las salas del Museo, si no se han descubierto los tesoros que acogen los espacios maravillosos que contiene. El Museo Canario es testigo de una historia fecunda que nos ha moldeado con una cultura singular que nos permite ser hombres y mujeres de esta tierra con raíces profundas en nuestra historia y a la vez abiertos al cosmopolitismo que nos caracteriza. Desde su creación, ‘El Museo’ fue el primer -y más importante- centro de estudio y conservación de la historia de Canarias.

A partir de ahora, el Cabildo de Gran Canaria destinará una cantidad anual para la financiación de la institución museística. Ya lo veníamos haciendo desde hace unos cinco años hasta aumentar en un 58% la cantidad asignada. En 2021 será de 600.000 euros. De esta manera se convierte en la institución pública que aporta el porcentaje mayoritario de los fondos empleados para cubrir los gastos y las necesidades económicas de la institución lo que, en consecuencia, permitirá al Gobierno insular participar directamente en la gestión y control de los fondos públicos aportados por esta corporación a esa sociedad científica a través de un órgano común paritario.

Con este acuerdo se da cumplimiento a la Ley de Patrimonio Cultural de Canarias, 11/2019 de 25 de abril, que establece que el Cabildo de Gran Canaria tiene la responsabilidad de velar por la conservación, protección, acrecentamiento y difusión del patrimonio cultural de Gran Canaria del que es depositario el Museo Canario. Supone una tarea pendiente desde la aprobación de la extinta ley de 4/1999 de 15 de marzo que ya incluía la posibilidad de que esta institución se convirtiera en el museo insular de arqueología y a la que no se  llegó a dar cumplimiento.

Es por lo tanto difícil de comprender y explicar que se haya tardado más de 21 años en responder a las necesidades fundamentales de este patrimonio y garantizar la estabilidad de una institución decisiva para la cultura canaria. Nos satisface profundamente que el Cabildo de Gran Canaria haya podido aceptar sus demandas y sellar un compromiso que liga de manera permanente a dos instituciones que forman parte del alma de Gran Canaria, el Museo y el Cabildo.

Con este convenio se aporta seguridad jurídica a la conservación, la investigación y la difusión del patrimonio arqueológico albergado en El Museo Canario, en sus más de 120.000 registros de piezas, ya que el Cabildo ejercerá la tutela del Fondo de Arqueología Canaria. Pero, al mismo tiempo, la cooperación de la institución insular fortalecerá el fomento de la participación de la población grancanaria en el disfrute del conocimiento de su historia.

Estoy convencido de que hoy el Dr. Chil y Naranjo, o el historiador Agustín Millares Torres o el mismo Viera y Clavijo asistirían satisfechos a la consolidación de un proyecto que expresa claramente la vocación ilustrada, científica e innovadora de la sociedad grancanaria desde principios del siglo XIX hasta hoy.

Y este compromiso del Cabildo de Gran Canaria por la continuidad y la estabilidad del Museo Canario se inscribe en la política de revalorización, recuperación y conservación del patrimonio histórico, arqueológico y etnográfico de Gran Canaria que tuvo su expresión más feliz en la declaración de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria como Patrimonio de la Humanidad. Lo que hoy presentamos no es una acción aislada sino la ampliación de una estrategia de proyección del inmenso patrimonio histórico que conserva Gran Canaria.

Hoy nuestra isla está sembrada de investigaciones relevantes como la de la Cueva Pintada, la de La Fortaleza de Ansite, la de Guayadeque, la de Cuatro Puertas, el Cenobio de Valerón, Acusa y tantas otras que nos hablan de un presente esplendoroso. Queremos que el Instituto Insular para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria que el Cabildo ha creado sea la herramienta que potencie la conservación, la protección, la gestión participativa y el  desarrollo sostenible de los bienes que atesoran estos territorios que han recibido sendas declaraciones internacionales efectuadas por la UNESCO.

El Cabildo de Gran Canaria al presentar este Convenio de Concertación con el Museo Canario reconoce que se trata de una institución imprescindible en el contexto de la cultura del archipiélago y en especial de Gran Canaria. Se convierte, insisto, por una decisión bien estudiada por nuestro Cabildo desde el área de Patrimonio Histórico, en la administración que más aporta en el mantenimiento del Museo. La firma del Convenio supone, como ya se ha expresado, una garantía y una seguridad de futuro.  

Necesitamos que estos 140 años de vida del Museo Canario se conviertan en un arma de divulgación, comunicación y proyección de los valores que encierra hacia toda la sociedad. La participación renovada del Cabildo tiene esta intención. En momentos difíciles como los actuales, reencontrarnos con experiencias auténticas, documentación relevante y bienes que dialogan desde un pasado singular pueden ser vivencias que nos ayuden a reencontrar unas certezas perdidas.

Y para llegar a esta meta hay mucho esfuerzo y mucho diálogo detrás. Tengo que agradecer al Presidente, Diego López, al director y a la Junta de Gobierno del Museo, su dedicación y su entrega para que este horizonte que se nos abre sea posible. Y también es de justicia reconocer el trabajo de los equipos y técnicos de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria que, dirigidos por el Consejero Teodoro Sosa,  han juntado ilusión y rigor para llegar a este día que nos permite compartir una enorme satisfacción. Estamos obligados a dar buenas noticias a nuestra gente. El Museo Canario nos representa. Por eso, este es un paso más en el compromiso del Cabildo de Gran Canaria con la tutela directa y participativa del patrimonio cultural que es a la vez un reconocimiento pleno a una institución centenaria que ha contribuido de manera decidida a la conservación, protección y difusión del patrimonio arqueológico de Gran Canaria

Un salto hacia un futuro sostenible

El pasado martes 4 de mayo el Cabildo de Gran Canaria presentó “Salto de Chira”, el mayor proyecto de transición ecológica y lucha contra el cambio climático de Canarias y, sin duda,  uno de los mayores de España. Cuenta con el apoyo unánime de todas las fuerzas políticas presentes en la corporación y en el Parlamento de Canarias tal y como lo expresaron recientemente en la Comisión de transición ecológica y lucha contra el cambio climático.

Salto de Chira es una iniciativa que el Cabildo de Gran Canaria impulsa desde hace más de una década  y que en los últimos años hemos ido mejorando y actualizando de la mano de REE. Es un proyecto de todos. Ni de un presidente, ni de un partido, ni de un grupo de gobierno: lo es de toda la sociedad grancanaria en su conjunto. De las instituciones y de la sociedad civil.

Con esta infraestructura, la energía limpia de la isla podrá almacenarse en las presas. Esa energía que no se utilice o que sea excedentaria servirá para desalar agua y bombearla hasta la presa de Chira. Cuando se necesite se producirá un salto hacia la presa de Soria y generará energía verde para utilizarla en toda la isla.

Esta inversión de cerca de 400 millones de euros es el corazón de la transición energética y ecológica de Gran Canaria ya que aumentará la penetración de energías renovables en un 36% y hará de gran pila de almacenamiento  para lograr que en 2026 entre el 51 y el 70% de nuestra energía eléctrica sea de origen solar y eólico.

También nos permitirá disponer de 700.000 metros cúbicos de agua al año para el sector primario, para las repoblaciones, para la lucha contra los incendios y para frenar la desertificación de una parte importante y fundamental de nuestra isla: las cuencas de Mogán, Tunte y Tejeda-Artenara, cumbres y medianías…

La desaladora contará con un bastidor adicional que, gestionado por el Consejo Insular de Aguas, nos permitirá producir agua para el sur turístico. Gracias a este proyecto se van a crear 3.500 puestos de trabajo verdes. Se rebajarán en 122 millones los sobrecostes de generación del sistema eléctrico. Se reducirán en un 20% las emisiones contaminantes. Gran Canaria se va a convertir en una referencia internacional de innovación tecnológica en el binomio agua-energía ya que no hay ninguna central en el mundo que funcione como el salto de Chira.

¿Por qué “Salto de Chira”? Hemos optado por darle el protagonismo al corazón de la central: al salto de agua entre el embalse de Chira y el de Soria que producirá energía renovable. Pero también por el valor metafórico de la palabra Salto porque el Salto de Chira además es  un salto en soberanía energética, hídrica y alimentaria.

Queremos que suponga un salto en el empleo, el bienestar y las condiciones de vida tanto de la población de Gran Canaria como de las personas que habitan el barranco, mejorando accesos, dotando a la GC-505 de una senda turística peatonal para bicicletas y proveyendo a la zona de servicios que hoy por hoy no tienen.

También se trata de un proyecto que aspira a mejorar las condiciones de conservación del Barranco de Arguineguín a través de la restauración ambiental de parajes afectados por especies invasoras y de repoblaciones.

El logo representa los tres elementos centrales de la propuesta: el salto de agua, el bombeo y las presas. Se ha hecho un estudio sobre las formas geométricas de las pintaderas canarias para que el logo recoja también el legado cultural de nuestros ancestros, de una cultura reconocida como Patrimonio de la Humanidad, ejemplo de coexistencia sostenible con el ecosistema.

Soy consciente de que desde hace unos meses se ha conformado una plataforma integrada por un grupo heterogéneo de personas en contra del “Salto de Chira”. Soy un demócrata y una persona de izquierdas comprometida con el medio ambiente y me parece completamente respetable y sano que la sociedad civil se organice para mostrar su postura sobre los temas de trascendencia pública. En este caso creo que se equivocan, en algunos casos por desconocimiento y en otros por estar en posiciones utópicas alejadas de las necesidades concretas e inmediatas que tenemos en Gran Canaria para avanzar hacia un modelo 100% renovable.

He recibido duras críticas, incluso personales por defender este proyecto. Aceptaré cualquier crítica o ataque personal, por injusto que me parezca, porque es lo que me corresponde como presidente del Cabildo de Gran Canaria. Es más, lo haré incluso de buen grado si ese es el precio que tengo que pagar por promover y defender un proyecto fundamental, estratégico e irremplazable para la soberanía energética de Gran Canaria. No sería la primera vez que pago un alto precio por defender un modelo energético sostenible para la isla, como ya me pasó por mi oposición a la introducción del gas en la isla, entre otras cosas. Pero no ya como presidente del Cabildo (eso es algo circunstancial) sino como grancanario comprometido con su tierra, me apena que Gorona del Viento en El Hierro se haya erigido como un referente nacional e internacional de sostenibilidad energética y que un proyecto similar en Gran Canaria sea sometido a este maltrato.

Me parece totalmente legítimo y sano que si un grupo de personas no comparte un proyecto se organice para mostrar su oposición. Mi posición institucional y la responsabilidad que intento que guíe mis acciones me impiden “bajar al barro” y a la confrontación personal a la que en ocasiones han llevado el debate público. Tan solo diré que lo que no me parece tan legítimo es que algunas personas utilicen esa plataforma para saldar cuentas pendientes conmigo que nada tienen que ver con el proyecto o para promover sus intereses empresariales. También me apena ver cómo personas pretendidamente ecologistas y progresistas copian y difunden los argumentos de la derecha y se alían con algunos de los sectores más reaccionarios de la sociedad que siempre se han opuesto a los proyectos de sostenibilidad en nuestra tierra por los que tanto tiempo hemos luchado. O que se intente poner en riesgo la declaración de Reserva de la Biosfera o nuestro Destino Turístico Starlight.

En estos momentos el proyecto se encuentra pendiente del informe de impacto ambiental por parte del órgano ambiental del Gobierno de Canarias. Tal y como informamos, el Cabildo, tras un gran y pormenorizado trabajo de sus técnicos, presentó alegaciones para eliminar todas las torretas y que el tendido eléctrico sea 100% soterrado. Pero ahora es al órgano autonómico al que corresponde la decisión final que aceptaremos por tratarse del órgano competente. La ciudadanía de Gran Canaria estará adecuadamente informada y el proyecto definitivo será presentado una vez haya terminado este trámite. Ha sido el apoyo social lo que nos ha permitido modificar el proyecto original para disminuir su impacto ambiental, ponerlo al servicio de la penetración de las energías renovables, de la lucha contra el cambio climático y el combate contra la desertización de nuestra isla convirtiéndolo así en el hito tecnológico a nivel internacional que supone Salto de Chira.

Estamos ante una de las mayores crisis económicas que hemos vivido desde el final de la Guerra Civil y está teniendo especial incidencia en nuestra tierra. Esto, unido a las emergencias climáticas, nos sitúa ante un momento crucial para definir nuestro futuro. En este escenario tenemos un proyecto fundamental para el desarrollo sostenible de la isla y la generación de miles de empleos verdes y quien se oponga a él tendrá que explicar sus razones y sobre todo proponer alternativas, más allá de sus desacuerdos políticos, profesionales o personales. Lo que está en juego es el futuro de los hombres y mujeres de Gran Canaria. Por eso es tiempo de responsabilidad. Gran Canaria está preparada para dar el salto hacia un futuro sostenible.

La democracia puede resquebrajarse

Las elecciones autonómicas a celebrar en la Comunidad de Madrid el próximo 4 de mayo nos han desvelado el rostro más autoritario de Vox. El cartel y las consignas utilizadas por el partido en la propaganda electoral para criminalizar, señalar y generar sentimientos de odio sobre los menores inmigrantes acogidos en distintos centros madrileños o la banalización de la violencia dudando de las amenazas de muerte realizadas contra los ministros Grande Marlaska, la Directora de la Guardia Civil y el exvicepresidente Pablo Iglesias nos muestran al desnudo el perfil más xenófobo y filofascista de esta organización.

Alentados por la actitud de este partido y su presencia importante en las instituciones, diferentes organizaciones fascistas o neonazis se están haciendo presentes, y de manera muy agresiva, en las calles de distintas ciudades españolas. La polarización es cada vez mayor. La violencia se ha desatado en Madrid estos días como nunca antes  en unos comicios. 

Llevo más de diez años escribiendo cada cierto tiempo sobre el auge de la extrema derecha en Europa. En Francia, Marine Le Pen alcanza una intención de voto del 49%. Lo que nunca. En realidad el autoritarismo y el populismo antidemocrático se expanden por el mundo en una suerte de pandemia. Había tardado en llegar a España porque se habían cobijado en el seno del Partido Popular y se desdibujaba su presencia. Hoy ya no es así. 

Setenta y cinco  años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial y de las derrotas del fascismo y el nazismo, las crisis sanitaria, económica, política y social, están devolviéndonos al origen de estos movimientos de corte totalitario, violento, racista y antidemocrático. El descrédito de la política y de las instituciones está siendo propiciado por el neoliberalismo y por la propia debilidad del sistema (inacción, incapacidad, corrupción…).

“Todos son iguales” es una frase que se repite hasta la saciedad cuando la sociedad civil hace referencia a los políticos y a los partidos políticos. Y lo hacen todos: la ciudadanía dolida, los que pretenden hacer calar el mensaje de manera interesada y cierta progresía de salón que le hace el juego. Los que se sitúan en la equidistancia: medios de comunicación, tertulianos, articulistas… También una prensa mayoritaria que alienta juicios paralelos y la quiebra de la presunción de inocencia, poniendo el acento en la acusación interesada sin que después trascienda de la misma manera una decisión judicial en contrario. La incapacidad de los liberales de hacer frente al neoliberalismo y de la izquierda -aturdida, perdida- de proponer alternativas, unida a un aumento exponencial de la desigualdad y la pobreza han servido de cultivo para el rearme de la antidemocracia. Los partidos son percibidos simplemente como una maquinaria de poder al servicio de una élite que los controla. En los distintos medios de comunicación no dejamos de escuchar un día tras otro que sobran políticos, cargos públicos y hasta instituciones. El mensaje machacón de  atacar  lo público para vaciarlo va calando poco a poco en la ciudadanía cuyo alejamiento de la política es cada vez mayor. La sensación de cabreo y hartazgo no hace sino amplificarse. 

Indudablemente tiene que ver también con la corrupción que se ha encriptado en las entrañas del poder. Que se ha convertido en estructural y en fuente de iniquidad social. Y que está relacionada y mucho con la financiación de los partidos. Y con la permisividad social. Y con la pérdida de valores. Con el individualismo. Con la duda sobre la existencia de instituciones sólidas y una ciudadanía tenaz para combatirla. Con una monarquía salpicada por la corrupción. Se produce entonces una crisis institucional que debilita a los sindicatos, a la justicia, a los parlamentos, a los partidos políticos… Y empieza a reafirmarse en todo el continente la vieja peste parda que antecedió al fascismo y al nazismo y que se nutrió de una profunda crisis económica, social, política y ética.  

La preocupación se extiende por Europa y el mundo sin que apenas se tomen medidas para evitarlo. Por citar solo a unos pocos, Glyn Ford, eurodiputado laborista, afirmó no hace mucho que “los que antes eran partidos puramente fascistas son ahora partidos populistas de derechas cuyos adeptos constituyen una variada grey que engloba desde personas de ideología fascista hasta racistas, xenófobos y los blancos alienados de clase trabajadora. Ahora se expresan en términos de nación, tradición, soberanía y comunidad, en vez de eugenesia, exterminio y patria”. Pierre Moscovici,  ex Comisario Europeo de Asuntos Económicos, ha lanzado una fuerte advertencia sobre el avance del fascismo en Europa, Macron ha llamado a la unidad europea para “evitar que el mundo descienda hacia el caos”, tanto el Presidente del Parlamento Europeo como el del Consejo Europeo han lanzado mensajes de alerta… 

Timothy Snyder en una entrevista de Irene Hernández en El Mundo fue muy contundente: “Y lo que la historia europea nos enseña es que las sociedades pueden resquebrajarse, las democracias pueden caer y la gente puede verse abocada a situaciones inimaginables”.

La antipolítica se hace dueña de las calles. Europa hace aguas. La democracia europea también y es que, como plantea la periodista, escritora y filósofa alemana Carolin Emcke, las demandas de los movimientos sociales  reclaman que los valores democráticos de libertad y solidaridad, de igualdad y pluralidad no solo se afirmen y prometan, sino que también sean tangibles. 

La solución a la  pobreza, la exclusión social, el paro, la pérdida de derechos sociales y laborales, las garantías de equidad e igualdad inherentes a un estado de Derecho deben ser el marco estratégico en el que se muevan los partidos democráticos. Deben ser los partidos y las instituciones públicas las que, de la mano de la sociedad civil, desde luego, ofrezcan alternativas y soluciones viables a la situación que estamos viviendo. No puede ser que miremos para otro lado. La extrema derecha, que niega la democracia y ofrece opciones tramposas,  no puede ser combatida sino con más democracia y, como plantea la Red Europea de Economistas Progresistas, luchando contra la austeridad con fuertes inversiones públicas; controlando las finanzas, eliminando los paraísos fiscales y obligando al BCE a proveer liquidez para desarrollar políticas expansionistas; creando empleo y dando marcha atrás en la divergencia económica; reduciendo la desigualdad, defendiendo el estado de Bienestar y ampliando la democracia con una mayor participación ciudadana en las decisiones sobre el bien común.

Tenemos que elegir entre autoritarismo o democracia. Entre fascismo o democracia. Si decidimos pelear por resucitar la democracia y recuperar sus valores, debemos ser conscientes entonces de que la democratización que vivimos tiene que ver con el neoliberalismo que pretende desmantelar lo público para privatizarlo todo y para anular a los gobiernos elegidos; que lucha por desregular la economía y los mercados para eliminar el control público; que impone ajustes y recortes aniquilando derechos y libertades; que ataca directamente a la justicia fiscal evadiendo cada año miles de millones de euros a lugares fabricados ex profeso para no contribuir a la justicia social; que socializa las pérdidas de un capitalismo insaciable que nos acusa de haber vivido por encima de nuestras posibilidades. La crisis como excusa para acabar con el estado de Derecho y el estado de Bienestar. Como pretexto para atacar las libertades públicas y la educación, la sanidad, los servicios sociales y el derecho a la existencia  que ya planteó Robespierre en 1794 y que no se puede garantizar con la lacra de la pobreza y la desigualdad que avanza como una epidemia sin control. Y que nos trae la pandemia del odio, la violencia, el autoritarismo y la antidemocracia.

Propuestas para la próxima generación

La crisis sanitaria, social y económica que estamos sufriendo está dañando profundamente al conjunto de la ciudadanía. Los responsables públicos tenemos que concentrarnos en ayudar, acompañar, socorrer y propiciar alternativas para  quienes están en una situación límite por razones de salud o de la inactividad económica. También tenemos que dinamizar la economía para que las pequeñas, medianas y grandes empresas mantengan el empleo y contribuyan a la normalización. No hay tiempo que perder.

Tenemos que volcarnos en lo inmediato porque vivimos una tragedia con todas las letras y al mismo tiempo proyectar, invertir y transformar para abrir las puertas a un nuevo tiempo que  ya no será como el que dejamos antes de la pandemia. Lo prioritario es reducir la pobreza, el paro, la exclusión social y la enfermedad, pero la solución a esta urgencia debemos abordarla respondiendo a las carencias estructurales que padecemos en relación con la emergencia climática, la digitalización de nuestra sociedad, la extensión del sector primario, el desarrollo de la economía azul y verde o la potenciación de la isla de los cuidados y de los servicios públicos.

Es en este contexto en el que la Unión Europea ha puesto en marcha la iniciativa “Next Generation” (Próxima Generación) que representa un incentivo económico temporal, dotado con 750.000 millones de euros, cuyo objetivo es reparar los daños económicos y sociales causados por el COVID avanzando hacia una sociedad más digitalizada, sostenible e innovadora. A su vez esto forma parte del “Plan de Recuperación para Europa” que es el mayor paquete de estímulo jamás financiado por las instituciones comunitarias y que cuenta con 1,8 billones de euros.

En España y en  Canarias esos fondos están gestionados por el Ministerio de Transición Ecológica y la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias a través del Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia y el Plan Reactiva Canarias, que son ante los que hay que presentar las propuestas para el reparto de los 150.000 millones de euros que recibirá España, aunque solo 81.000 millones van a ser ayudas directas, siendo el resto préstamos.

Canarias se ha visto afectada por esta crisis en mayor proporción que otros territorios por partir de peores condiciones y por ser muy dependiente del turismo, uno de los sectores más afectados debido a las restricciones a la movilidad. Por ello es vital para las islas y para Gran Canaria aprovechar esta oportunidad histórica para sentar las bases de la transformación de nuestro modelo de desarrollo, dando un salto hacia la sostenibilidad, diversificando nuestra economía y creando empleo de calidad.

La buena noticia es que la filosofía con la que la UE ha diseñado estos fondos está en total consonancia con el proyecto de ecoísla que estamos implementando desde 2015 en el Cabildo de Gran Canaria. Así, gracias a un intenso trabajo del Gobierno insular, hemos sido capaces de presentar 473 proyectos para captar 1.285 millones de euros, que, sin duda, supondrán un antes y un después para la isla de Gran Canaria y para el bienestar de sus habitantes.

En primer lugar, destacan los proyectos destinados al fomento de las energías renovables, no solo para cambiar las energías fósiles por limpias, sino para avanzar hacia un modelo distribuido y democrático en el que la ciudadanía tenga un mayor control sobre la generación de su electricidad. En este sentido sobresalen las “comunidades energéticas” que permiten a un colectivo producir su propia energía de manera cooperativa y cerca de donde se va a consumir.

Queremos poner en marcha las primeras comunidades energéticas industriales de España en colaboración con el Instituto Tecnológico de Canarias. Serían 11 y estarían situadas en los municipios de Las Palmas de Gran Canaria, Telde, Gáldar y Agüimes, por 35 megavatios de potencia. Además queremos poner en marcha comunidades de agrovoltaica por 20 megavatios y 21 proyectos de Comunidades Energéticas Locales por 43,25 megavatios con el fin de distribuir energía entre los propios vecinos de los barrios en los que se sitúen.

En segundo lugar, vamos a seguir ampliando la Red de Generación Renovable del Cabildo de  Gran Canaria con 61 proyectos, 22 de marquesinas fotovoltaicas en el Jardín Canario, el Polígono Industrial de Arinaga, Playa del Inglés, San Agustín, Puerto Rico, el Puerto de Mogán o el Centro de Mayores de Taliarte entre otros. Además habrá otras 39  instalaciones fotovoltaicas fuera de marquesinas a las que se sumarían 7 instalaciones eólicas.

La tercera pata de los proyectos de transición energética serían los puntos de recargas para coches eléctricos. Hemos solicitado fondos destinados a la instalación de 750 puntos de recarga para vehículos eléctricos dentro de la Red Insular, con el objetivo de  situarlos en instalaciones del Cabildo, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y en la vía pública para aquellos vehículos que aparquen en la calle. A esta propuesta se suma también la de incrementar en cincuenta unidades la flota de vehículos eléctricos del Cabildo. Para cerrar el bloque energético queremos generar producción de hidrógeno verde, una central de energía de las olas en Taliarte y el desarrollo de invernaderos sostenibles e inteligentes, además  de un cable submarino que mejore la capacidad de la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN).

Por supuesto el turismo no puede quedarse fuera de este plan de recuperación, por lo que hemos diseñado un Plan de Sostenibilidad Turística.

Para la promoción del producto de proximidad hemos presentado un programa de certificación de productos de km0. Asimismo, queremos implantar un plan que permita compensar de forma voluntaria las emisiones de los vuelos en avión mediante reforestación, lo que sería un gran atractivo para los turistas con más conciencia social. Por último dotaremos de plantas fotovoltaicas a los espacios públicos turísticos.

Otra de las apuestas es convertir a Gran Canaria en un laboratorio mundial de turismo circular, con el proyecto CirTourLab. Con 21 socios de 10 países el proyecto se centra en la gestión del agua, la energía y los residuos de la planta alojativa turística, reduciendo en un 25% las emisiones de CO2 asociadas a estos establecimientos y en un 40% el uso de agua. También pretendemos convertir los residuos orgánicos de los hoteles en energía y mejorar el reciclaje.

Se presentaron, igualmente, distintos proyectos para la gestión sostenible del agua con parques eólicos asociados a los complejos de desalación de La Aldea, Bocabarranco, Roque Prieto y en la EDAR de Jinámar y propuestas de mejora e innovación tecnológica para la depuración de aguas, emisarios submarinos y redes de distribución de aguas. Y también para la recuperación de las zonas afectadas por los incendios y la mejora del tratamiento de los residuos.

Al ser uno de los territorios del mundo más afectados por los efectos del cambio climático, estamos obligados a adaptarnos para proteger la seguridad de las personas, nuestro medio y nuestra economía. Dentro de los proyectos presentados se encuentra el estudio de soluciones de adaptación para zonas costeras susceptibles de ser inundadas por el aumento del nivel del mar.

Como ya he dicho en otras ocasiones la salida de la crisis no puede consistir en volver al mismo modelo que teníamos anteriormente. Necesitamos una economía más diversificada, más sostenible medioambientalmente y justa socialmente, que nos haga menos dependientes y nos permita resistir mejor futuras crisis. Los fondos “Next Generation” pueden suponer un antes y un después para Gran Canaria y su población, convirtiéndonos en un referente internacional de desarrollo sostenible.

Tenacidad, innovación y unidad

El pasado viernes 16 de abril celebramos, en el Auditorio Alfredo Kraus y en una de las condiciones sociales y económicas más difíciles de nuestra historia, el centésimo octavo aniversario de la creación del Cabildo de Gran Canaria. Mis primeras palabras en nombre de toda la corporación fueron de homenaje y de solidaridad con quienes han sido víctimas del COVID y ya no están con nosotros y con quienes lo siguen padeciendo y sus familiares. Quise hacerles sentir el enorme dolor que nuestra sociedad está sufriendo por estas pérdidas, pero también por la incertidumbre, el desgarro y las ausencias que compartimos desde hace más de un año.

El acto pretendió en todo momento expresar esta conmoción colectiva y al mismo tiempo proyectar un mensaje de esperanza y de resiliencia que nos permita construir juntos un presente y un futuro que vuelva a colmar los derechos, los deseos y los anhelos legítimos que alentamos como sociedad madura y democrática.

Y para alumbrar ese nuevo horizonte nada mejor que observar la trayectoria de las personalidades e instituciones que cada año el Cabildo reconoce con honores y distinciones. Nos sirven de guía para volver a recorrer los caminos que tanto amamos y que nos llevan a las 21 ciudades y pueblos de nuestra isla, a las mejores tradiciones y a las experiencias de progreso que identifican a Gran Canaria.

Los colectivos, personalidades e instituciones reconocidas nos representan a todos. Tienen en común que se han volcado en el interés general, en la atención a las necesidades de nuestra comunidad. Parece que la pandemia nos ha obligado a despojarnos de mucho de lo superfluo e inconsistente que rodeaba nuestra vida en esta sociedad de consumo para centrarnos en lo esencial: defender la vida  y apuntalar la solidaridad que nos hace hermanos.

Y en esta lucha, las personas reconocidas son merecedoras de nuestro aprecio por sus vidas creativas y referenciales. Y quise señalar inicialmente a dos representaciones que conectan, en estas especiales circunstancias, con los sentimientos de nuestro pueblo: al colectivo del personal sanitario y sociosanitario y también a la representación del sector turístico, trabajadores y empresarios que están sufriendo en primera línea la dureza de esta crisis.

Todo el sector sanitario desde marzo de 2020 nos cuida, pone en riesgo su salud y está en la vanguardia de la protección de la vida, sobre todo de quienes son más vulnerables, las personas mayores y las personas con menos recursos. Estamos saliendo de esta enorme tragedia por el esfuerzo de la mayoría, pero puse el foco en ese médico que permanece 16 horas de guardia porque las UCI están tensionadas, o en esa enfermera que permanece en urgencias sin mirar el reloj, o en el celador que atiende con afecto al familiar que acaba de recibir una noticia terrible, o a la cuidadora de residencias que suple con humanidad las ausencias familiares que el protocolo impone.

Nos gustaría que en este homenaje de toda la sociedad grancanaria se incluyera el compromiso de todas las instituciones de fortalecer el sistema público de salud y los cuidados y evitar cualquier tentación de debilitarlos porque las consecuencias, como lo estamos comprobando, son irreparables. Parte de lo que nos está sucediendo ocurre porque los recortes y ajustes auspiciados por la crisis del 2008 dejó menguados los servicios públicos, tanto los sanitarios como los educativos o la atención a la dependencia. No debemos permitir que un sistema económico voraz condicione un Estado de Derecho que garantice la equidad y la igualdad.

Y en el sector turístico estamos viendo, día tras día,  la resistencia, la profesionalidad y la solidaridad de trabajadores y empresarios que permiten soportar una paralización como nunca habíamos padecido. Viven la incertidumbre y el vacío del momento y al mismo tiempo renuevan, actualizan y preparan las condiciones para una recuperación que  todos deseamos que se produzca cuanto antes y que, en cualquier caso, nos debe encontrar con las tareas hechas.

Quiero agradecer vivamente los esfuerzos por modernizar y actualizar complejos hoteleros y extrahoteleros, restauración y equipamientos públicos que nos hacen más atractivos para recuperar un destino del que nos debemos sentir orgullosas y satisfechos. La inversión privada y pública que se está haciendo nos prepara para los próximos años y además dinamiza el empleo que debe ser una obsesión de todos quienes tenemos capacidad de emprender en esta tierra. Invertir y resistir con responsabilidad es un acto de compromiso de especial relevancia.

Y este agradecimiento se dirige con el mismo afecto al conjunto de trabajadoras y trabajadores, relacionados directa o indirectamente con el turismo, que están soportando situaciones familiares y personales muy duras y que van a contar siempre con nuestra solidaridad y nuestra ayuda permanente. Nuestro reconocimiento al trabajo de las organizaciones sindicales que están contribuyendo a facilitar soluciones y medidas para quienes están en situación límite y al mismo tiempo abriendo perspectivas para alumbrar un horizonte que nos tiene que llenar de esperanza. 

Y junto a estos colectivos, los hijos predilectos y adoptivos de Gran Canaria que nos reconfortan porque su calidad, su talento y su generosidad son un refuerzo para estos momentos difíciles y fuente de la grandeza de la sociedad grancanaria. Gracias, Jerónimo Saavedra, Sila Sánchez, Fernando Redondo, Juan Nogales y María del Pino Marrero.

Y al conceder todas las distinciones comprobamos que nuestro pueblo rebosa de referencias positivas que necesitamos reconocer y compartir. Son los casos de Yolanda Graziani, Javier Rapisarda, Bernardino Clavo, Juan Espino, Andrea Sánchez, Fernando Méndez o Teodoro Bondyale. Y junto a estas personalidades comprobamos que también hay grandeza en acciones colectivas relevantes como las que representan el Instituto Universitario de Turismo y Desarrollo Sostenible de la ULPGC, el Colegio Alemán, la Orden del Cachorro Canario, la Cooperativa Agrícola del Norte, el grupo Icot, Los Cebolleros o el Grupo de Salvamento Marítimo de Canarias.

Para todas y todos, el afecto y el agradecimiento eterno de la sociedad grancanaria que se siente deudora de la contribución que han hecho a su desarrollo y que desea prolongar y extender su ejemplo y su energía para afianzar nuestra autoestima y la confianza en que somos una sociedad sana y con un proyecto de progreso que nos galvaniza.

Tenemos un presente luminoso a pesar de la dureza del momento, las personas e instituciones reconocidas lo expresan y lo visibilizan, porque venimos de muy lejos y con una experiencia que nos alienta. Nos hemos fortalecido con la aportación de miles de compatriotas, mujeres y hombres que han sembrado en tierra fértil y nos convocamos para ganar los retos que como sociedad tenemos derecho en el siglo que avanza.  Señalamos a 21 referentes de nuestra sociedad. Siguiendo su ejemplo estamos seguros de que alcanzaremos la cumbre que siempre nos estimula y nos acoge.

Canarias en conjunto y Gran Canaria en particular no han tenido una historia fácil. Las dificultades que atravesamos no son la primeras de esta gravedad ni tan siquiera las más devastadoras. Apenas concluida la conquista, allá por el año 1506 se produjo la primera gran epidemia de peste en nuestra isla que corrió con rapidez por Fuerteventura, Lanzarote y Tenerife. El número de muertos fue altísimo en relación con la población de aquel momento y la isla quedó muy dañada demográficamente. Estuvimos hasta 1529 sufriendo  de manera casi continua esta muerte negra. Y volvimos a sufrirla a principios del siglo XVII. Y luego en el XVIII. En ese siglo la viruela nos atacó también gravemente y en distintas décadas. Y diezmaron nuestra población epidemias de fiebre amarilla, malaria, garrotejo, pitiflor, sarampión, difteria, fiebre tifoidea…

La pandemia más devastadora que llegó a las islas fue el cólera de 1851. En menos de un mes dejó 6.000 muertos en Gran Canaria. Nuestra condición de isla abierta con un puerto de enorme proyección internacional facilitó que fuéramos un territorio próspero y cosmopolita pero a la vez vulnerable por la llegada, en los barcos y sus tripulaciones, de todas las epidemias de cada momento.

Igualmente padecimos epidemias que, muchas veces, no llegaban del exterior. En estas islas, las epidemias las ocasionaban también las sequías que impedían que se produjera alimentación y pasto suficiente para los animales y derivara todo en una pobreza y mortandad tremenda. No debemos olvidar que vivimos momentos durísimos por la epidemia del hambre.

La historia nos tiene que servir para convencernos de  que hemos vencido a la desgracia y  de que somos hijas e hijos de la tenacidad, de la innovación y de la unidad como pueblo. Hemos sufrido mucho, pero nos hemos levantado y creado una sociedad próspera, resistente. Nos han golpeado las circunstancias y las coyunturas económicas, sanitarias, políticas o sociales, pero no han deformado nuestra forma de ser y de sentirnos grancanarios y grancanarias de Canarias.

Nos caracteriza nuestra capacidad de encajar los embates y asimilar influencias para transformarlas en oportunidades que nos hacen más fuertes y a la vez arraigados e identificados con nuestro territorio, con nuestra historia y con nuestra cultura. Como la palmera que nos representa nos exponemos a los vientos y a las tormentas pero resistimos porque las raíces nos fijan a un suelo que nos acoge amorosamente desde que nacemos. Mucho de lo que somos se lo debemos a la madre tierra que en estas 8 peñas nos ha regalado una naturaleza y un clima extraordinarios.

Y desde esta atalaya que supone mirar con orgullo ciento ocho años de trabajo colectivo desde el Cabildo de Gran Canaria, asumimos tres obligaciones que heredamos y que debemos renovar ante las generaciones que demandan determinación y altura de miras como las que reconocemos en las personas e instituciones premiadas y en quienes nos permitieron durante siglos alcanzar las cotas de desarrollo que hoy disfrutamos.

Tenemos un triple compromiso que me gustaría renovar solemnemente ante la sociedad grancanaria. Primero con los valores sociales que han hecho posible nuestro progreso y nuestra continuidad como sociedad democrática. En segundo lugar, por el respeto medioambiental que nuestra supervivencia y el reconocimiento a la tierra que heredamos nos obliga. Y en tercer lugar con nuestra gente, especialmente con quienes tienen menos esperanzas en estos duros momentos.

Sabemos que en situaciones de crisis y de incertidumbre se cuestionan las certezas que hemos defendido para superar los tiempos oscuros de las dictaduras y renacen posiciones autoritarias que quiebran los valores de respeto y de pluralidad que nos han hecho fuertes en las últimas décadas. Entre esos cuestionamientos se incluye el del autogobierno o el del reconocimiento de las singularidades de Canarias.

Quiero recoger la tradición de quienes desde Gran Canaria defendieron las leyes de los puertos francos primero, o la constitución de los cabildos después, la creación de la provincia de Las Palmas, la aprobación del Régimen Económico y Fiscal o la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Nos sentimos herederos de esas conquistas y queremos conservarlas para las nuevas generaciones. Con esa misma libertad y determinación creo que corresponde instar al gobierno del Estado y a la Comisión Europea a una modificación urgente de las políticas migratorias que están dañando los derechos humanos de quienes llegan y la estabilidad social de quienes acogemos.

El futuro de Gran Canaria y del planeta pasa por afrontar con determinación una transición ecológica que evite los daños del cambio climático y que conserve los valores medioambientales que nos hacen únicos en biodiversidad. Tengo la satisfacción de compartir con ustedes la seguridad de que disponemos como Cabildo de Gran Canaria, y de la mano de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, de organizaciones científicas, sociales  y  empresariales y de la  sociedad civil en general, de una estrategia de transformación realista y ambiciosa que nos lleva a la soberanía energética, hídrica y alimentaria y a la diversificación económica. Tenemos la oportunidad de ganar los retos que apuntalen un futuro sostenible que gire en torno a una economía sana, la ecología y un desarrollo social equilibrado.

Y renovamos estos compromisos en favor del bien común y la ciudadanía, que constituyen la razón de ser de nuestro trabajo institucional. La celebración del pasado viernes no puede obviar la desazón de las personas paradas, de quienes tienen dificultades ante el empleo, de quienes no pueden emanciparse o acceder a un hogar. Para atender sus derechos queremos seguir actuando con firmeza y deseamos repetirles que no están solos y que estamos volcando nuestros recursos para atenuar los daños y que su situación se modifique.

Quise  enfrentar en el acto la desesperanza con la solidaridad, la incertidumbre con la autoconfianza que nace de un proyecto de isla compartido, el desánimo con la ilusión de una historia que nos avala y de una acción de gobierno y de la sociedad civil que nos fortalece. Al revivir la historia de Gran Canaria y de Canarias comprobamos que está llena de acontecimientos y de experiencias colectivas, de éxitos en definitiva que nos han permitido forjar un pueblo solidario, creativo, resistente y tenaz, capaz de sobreponerse a calamidades similares a la actual y sembrar la realidad de talento, esfuerzo, iniciativa e ingenio. Es fruto del esfuerzo de una  sociedad heroica con la que nos identificamos y de la que formamos parte con orgullo.

Tenemos fortaleza, convicción e identidad para progresar como pueblo y dejar a las generaciones jóvenes una sociedad digna. Nos vale la expresión de Alain Touraine: “el haber hecho grandes cosas y el tener ganas de rehacerlas de nuevo juntos, es lo que caracteriza a una nación”.  Estoy seguro de que también es lo que caracteriza a Gran Canaria.

Gran Canaria en el desarrollo de África

Para nuestra isla y para Canarias la relación de cooperación con África resulta decisiva. Hemos hablado demasiado de esta necesidad pero no terminamos de concretar políticas, programas y acciones que generen desarrollo económico, oportunidades de empleo en ese continente para millones de jóvenes que viven sin esperanza y formación e innovación que aprovechen, en beneficio de la población africana, los importantes recursos naturales de los que disponen. Canarias está en las mejores condiciones de cooperar para que esta situación cambie.

El pasado 24 de marzo, el Cabildo de Gran Canaria a través del área de Solidaridad Internacional, firmó un convenio marco con la Confederación Canaria de Empresarios para desarrollar conjuntamente programas de cooperación al desarrollo en países de África que promuevan la implantación de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS). Aunque se contempla la totalidad de los ODS se hace especial hincapié en el fin de la pobreza, el hambre cero y la reducción de las desigualdades (objetivos 1, 2 y 10 respectivamente).

Se trata de un convenio que, junto con la implicación de las instituciones, los presupuestos disponibles y las ONG para el desarrollo que ya actúan, puede convertir a Gran Canaria en un referente de las políticas de desarrollo con el continente vecino, tanto a nivel estatal como internacional. No se trata solo de la evidente cercanía con estos países sino de utilizar y valorar la red de organizaciones empresariales, los servicios disponibles y las infraestructuras que existen en la isla ya que aportan una posición privilegiada para intervenir.

El objetivo fundamental no puede ser otro que el de mejorar las condiciones de vida de los habitantes de un continente muy cercano y de países a los que nos unen lazos históricos, pero que pese a sus riquezas siguen estando sometidos a hambrunas, violencia, conflictos armados, los efectos del cambio climático y otra serie de circunstancias que están obligando a una parte de su población a migrar en muy malas condiciones. Y además, esta alianza también puede contribuir al desarrollo empresarial y a la internacionalización de las empresas canarias.

África Occidental es una de las economías y mercados emergentes del mundo. En los próximos años y décadas va a demandar, en gran cantidad, servicios como la gestión del agua, las energías renovables, infraestructuras civiles, transportes, economía azul, formación y conocimiento, etc. Son  todos sectores  en los que contamos con empresas y trabajadores con experiencia, capacidades y recursos, que pueden convertirse en proveedores de estos servicios permitiendo a estos países avanzar en cuestiones relacionadas con las necesidades básicas de su población y a nuestras empresas seguir creciendo y creando empleo, tanto aquí como en los países receptores de la ayuda.

Los propios ODS establecen la necesidad de crear “alianzas para lograr los objetivos”. Se deja claro que estos retos solo podrán lograrse con asociaciones sólidas y cooperación. Y eso es lo que pretendemos con la política que hemos iniciado así como con el convenio firmado: aprovechar todos los recursos de Gran Canaria para avanzar hacia una alianza sólida por el desarrollo de África, aportando nuevos mercados para nuestros productos y empresas,  empleo de calidad y más estabilidad social.

El convenio surge asimismo para construir un nuevo paradigma de desarrollo y cooperación entre el sector público y el empresarial guiado por la protección de las personas vulnerables, la participación ciudadana y la  perspectiva de género. Queremos aplicar un nuevo enfoque de innovación social a la cooperación internacional y promover proyectos de cooperación adaptados a las necesidades de los países prioritarios para Canarias. Estos programas deberían contribuir a generar alternativas de desarrollo territorial que permitan superar las condiciones de conflictividad en los países del entorno de Canarias. Para lograr todo ello queremos fortalecer y profesionalizar el tejido de agentes de cooperación de Gran Canaria. También se hace necesario y es lo que pretende este convenio, aglutinar a los sectores público, privado y al tercer sector social para aportar su experiencia, sus recursos y  su conocimiento.

Y aunque estamos hablando de una estrategia que verá sus frutos en el medio y largo plazo, vamos a trabajar con carácter inmediato. Para este mismo año vamos a crear un comité técnico de trabajo de evaluación y gestión de programas de Cooperación integrado por representantes de la Confederación Canaria de Empresarios y de la consejería de Cooperación Institucional y Solidaridad Internacional. Van a evaluar los fondos para la cooperación con África existentes a nivel internacional, estatal y canario con el fin de aprovecharlos en iniciativas que estén a nuestro alcance. Asimismo vamos a diseñar y organizar eventos de sensibilización y desarrollo de sinergias para el fomento de la Cooperación al Desarrollo como herramienta para reducir la pobreza y contribuir al Desarrollo Sostenible convirtiendo a Gran Canaria en un referente internacional.

A medio y largo plazo, además de los objetivos anteriormente descritos, queremos promover la internacionalización de las empresas canarias pertenecientes a los sectores vinculados a los ODS en colaboración con organismos de desarrollo y ONGD;  impulsar programas de cooperación en salud, educación, energía renovable, saneamiento y tratamiento de aguas; poner en marcha infraestructuras; estimular la agricultura y  la pesca; estrechar lazos entre asociaciones empresariales canarias y africanas, promover el trabajo decente y el crecimiento económico así como implementar proyectos de cooperación de asociaciones empresariales de PYMES canarias.

El pasado 29 de marzo Pedro Sánchez presentó el plan estratégico Foco África 2023, una respuesta urgente que se alinea con la Agenda 2030 y con los objetivos de la Agenda 2063 de la Unión Africana.  Se trata, según el presidente español,  de afianzar la “década de España en África” con el objetivo de apoyar la paz, la estabilidad y la prosperidad del continente y de construir un puente sólido entre los dos continentes y “defender un desarrollo económico sostenible, justo e inclusivo…”.

No me cabe la menor duda de que Canarias, y fundamentalmente Gran Canaria, deben jugar un papel clave en esta propuesta. Por eso somos sede de Casa África, del Programa Mundial de Alimentos de la ONU y del Centro Logístico de Ayuda Humanitaria  de la Cruz Roja. En coherencia con su programa de gobierno el Cabildo de Gran Canaria es de las pocas instituciones de España que dedica el 1% de su presupuesto a solidaridad y cooperación internacional. Además contamos con una coordinadora de ONG para el desarrollo, así como relaciones con comunidades nacionales. plenamente integradas, provenientes de estos países y con asociaciones de personas africanas en Canarias. Mantenemos relaciones comerciales, culturales y de cooperación, conexiones marítimas directas, aeropuertos internacionales, una amplia red de operadores logísticos… Un ecosistema perfecto para liderar este tipo de políticas.

El hecho diferencial de Canarias es de carácter geográfico, ser un pequeño archipiélago de 8 islas habitadas en la costa noroccidental de África que sin embargo forma parte de España y de la Unión Europea. Nuestra situación geográfica, que ha determinados nuestra historia, economía, cultura e identidad, muchas veces se ha visto como un hándicap, pero hay que superar esa concepción. Si bien es cierto que un mercado interior de reducidas dimensiones y unos socios comerciales alejados en miles de kilómetros suponen serios impedimentos para el desarrollo económico, tenemos una posición geoestratégica única que tenemos que ser capaces de aprovechar.

Y parte de este cambio pasa por cambiar nuestra manera de relacionarnos con los países africanos de nuestro entorno, estableciendo alianzas que sean beneficiosas para ambas partes. Históricamente hemos sido un territorio de cruce de pueblos y culturas, por lo general una tierra tolerante abierta y acogedora, que ha ido a la vanguardia en muchos aspectos. Nuestro objetivo es aprovechar todo ese acervo para convertirnos en una referencia internacional para la promoción de la solidaridad, la cooperación y el desarrollo sostenible con África.  En esta situación el Cabildo de Gran Canaria quiere ser un agente dinamizador y de colaboración con el tejido asociativo y empresarial que esté dispuesto a asumir su responsabilidad.

Para salvar las crisis (y III)

Expuse en mis dos artículos anteriores, relacionados con mi comparecencia en el Senado, una descripción de la grave situación que atraviesa nuestra isla y hoy finalizo la serie aportando las conclusiones y las grandes líneas que entiendo debemos recorrer juntos y sin tardanza para adelantar la salida de la crisis. 

Las especiales circunstancias socioeconómicas e institucionales de las islas y el brutal impacto del COVID, requieren la aprobación de un “Programa Específico para la Recuperación de Canarias” destinando recursos de los fondos NEXT GENERATION que, atendiendo a los objetivos y requisitos del mismo, sean gestionados por el Gobierno de Canarias y los Cabildos Insulares. Esto nos permitirá aplicar instrumentos específicos adaptados a las peculiaridades territoriales, económicas e institucionales de cada una de nuestras islas.

La economía de Gran Canaria no va a recuperarse hasta que no se recupere el turismo. Pero al mismo tiempo la actual situación va a provocar profundos cambios en el sector, especialmente en los modelos de intermediación. Es muy posible que el actual modelo de grandes touroperadores vaya dejando paso a uno más horizontal en el que el porcentaje de turistas que organiza sus propias vacaciones a través de internet vaya en aumento. Es evidente que también se valorará más la seguridad de los destinos, en especial la seguridad sanitaria, y que cada vez más la sostenibilidad y la adaptación al cambio climático jugarán un papel importante en la elección de los viajeros. Por todo ello el plan especial de reactivación turística anunciado por el Gobierno tiene que concretarse en la rehabilitación de los alojamientos más obsoletos, en la adaptación de los actuales a las nuevas circunstancias sanitarias así como en la  transición del sector hacia la sostenibilidad, la digitalización y la diversificación, dando más espacios a modalidades de turismo asociadas a experiencias de alto valor añadido que puedan ser ofrecidas por los actores locales.

Gran Canaria tiene un modelo de futuro, un proyecto integral de desarrollo social y económico sostenible, de cohesión social, basado en nuestras capacidades y en los objetivos de desarrollo sostenible. Pero necesitamos medidas económicas por parte del Gobierno de España que no solo atiendan al criterio poblacional, sino a los indicadores socioeconómicos. Esas medidas económicas tienen que ser la palanca que acelere la transición ecológica de nuestro modelo, lo que nos puede situar a la vanguardia de Europa en muchos aspectos.

Como apunta la Cátedra del REF de la ULPGC se hace necesaria la flexibilización de determinados beneficios fiscales empresariales; la reorientación  del modelo productivo hacia la transición ecológica y la potenciación de la educación, con especial atención a la brecha digital y al desarrollo de la formación profesional; la intensificación de la responsabilidad social de las empresas en la creación de empleo y mejora de las condiciones de trabajo y en la colaboración con la universidad y la investigación; la reformulación de algunos de los mecanismos del REF para favorecer el desarrollo económico y la cohesión social…

Es urgente y necesario que se modifique la política migratoria actual. Y no solo a corto plazo sino también a largo, oponiéndonos al Nuevo Pacto de Migración y Asilo de la UE, que va a consolidar la actual situación y convertir a los territorios fronterizos de la UE en enormes campos de retención de personas migrantes, lo que tendría terribles consecuencias sociales en Canarias e incluso en el resto de España. Al mismo tiempo hay que dotar a Canarias de un sistema digno de centros de primera acogida para migrantes así como fondos estructurales para implementar políticas de convivencia e interculturalidad. Queremos ser referencia de solidaridad, no de violación de derechos humanos. Y no podemos obviar la realidad del continente africano, a muy pocos kilómetros de nosotros, empobrecido, con situaciones de conflictos bélicos como los de Mali, las violaciones del alto el fuego de Marruecos en el Sáhara o tensiones sociales como las de Senegal.

Los hombres y mujeres de esta tierra sabemos que debemos trabajar con coraje, organizados y con talento. Pero es el tiempo de la solidaridad para que nuestra gente no se quede atrás. Queremos dirigir nuestro esfuerzo a garantizar unos ingresos básicos que permitan una existencia con dignidad para todas y todos. Tenemos que mantener abiertas y activas la mayoría de pequeñas y medianas empresas que suponen el 80% del empleo privado en nuestra isla. Estamos decididos a vencer a la pandemia para acercarnos a la normalidad y recuperar la actividad económica. Estamos priorizando la recuperación del empleo para volver, al menos, a los niveles de 2019. Queremos volcarnos en un programa de modernización, digitalización y renovación de infraestructuras básicas. Así estaremos mejor preparados cuando se recupere la normalidad.

Para alcanzar estos objetivos consideramos que debemos priorizar tres direcciones concretas:

El desarrollo de un modelo sostenible de ecoisla que avance en la soberanía energética, hídrica y alimentaria.

El avance en los derechos sociales, fomentando el empleo, garantizando la asistencia a las personas dependientes, apoyando a las personas y colectivos con mayor vulnerabilidad.

El impulso a la diversificación económica, con especial incidencia en la pequeña y mediana empresa, que tiene que llevar aparejada la apuesta por la diversificación turística, la economía azul, la economía circular, la economía verde, la digitalización, la innovación y el conocimiento, la industria audiovisual,  la movilidad sostenible, la reforestación y el freno a la desertización, la lucha contra el cambio climático…

Estos proyectos reclaman del Estado y de la Unión Europea un plan especial de rescate de una economía y de una sociedad como la grancanaria en particular y la canaria en general que están siendo doblemente golpeadas por las crisis que nos asola.

Al inicio de esta crisis sanitaria, que derivó de inmediato  hacia otra de carácter  social y económico,  dijimos que no podía repetirse lo de 2008, que no podíamos dejar a nadie atrás y que las consecuencias no las podían pagar de nuevo los que menos tienen. Hay que reconocer la apuesta decidida del Gobierno implementando medidas económicas y sociales que han permitido que los efectos perversos hayan sido menores. Pero no es menos cierto que corremos el riesgo de que la actual situación fracture aún más territorialmente al estado español, que aumente el diferencial entre las comunidades ricas y las pobres, entre los “centros” y las periferias. Tal y como decía, hasta ahora no hemos visto que se sea consciente del nivel de gravedad de la situación por la que atravesamos, pero confío en que intervenciones como las de los presidentes y presidentas de los cabildos insulares en el Senado hayan sido útiles para acercar más la realidad al Gobierno de España y al conjunto de la representación política e institucional. Corremos un riesgo de fractura social y territorial que tardaremos generaciones en revertir, pero afortunadamente tenemos los proyectos, la energía y la ilusión para conseguirlo.

Para salvar las crisis (II)

La comparecencia que realicé en el Senado la semana pasada, que estoy trasladándoles en forma de artículo, sirvió para hacer llegar a los grupos parlamentarios la grave situación que padece nuestra gente, los momentos difíciles que atravesamos en Gran Canaria y en el conjunto de Canarias. Confío también que sirva para animar a nuestra ciudadanía a seguir unida para vencer estas enormes dificultades.

El hecho diferencial de Canarias y de Gran Canaria es de carácter geográfico. Somos un territorio archipielágico dividido en 8 islas habitadas y separado por miles de kilómetros de la península y de nuestros principales socios comerciales. Este hecho ha marcado nuestra historia, nuestra estructura social y nuestra economía, y sigue siendo el punto de partida desde el que tenemos que pensar Canarias.

A pesar de que esta realidad se abordó en una ponencia sobre la insularidad y la situación periférica de las ciudades de Ceuta y Melilla, tengo que recalcar que nosotros somos mucho más que insularidad. Somos RUP. Somos regiones ultraperiféricas  reconocidas así tras el Tratado de Ámsterdam y recogido en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea que en su artículo 349 define como elementos diferenciales y desventajas de las RUP, entre otros, “su gran lejanía, insularidad y reducida superficie…”, además de condicionantes como el de la “doble insularidad” fruto de la fragmentación territorial, un entorno de países empobrecidos que limita la capacidad de exportación y aumenta el flujo migratorio y una enorme densidad de población, muy por encima de la media de la UE, lo que no nos excluye tampoco de la realidad de unas islas vaciadas ni de territorios despoblados en las islas más habitadas.

También nos preocupa en Gran Canaria la situación de despoblamiento de las zonas rurales que además tienen un enorme valor patrimonial, paisajístico y medioambiental. Para su recuperación hemos iniciado un programa denominado “La Cumbre Vive” que pretende la reactivación económica, la revalorización de los espacios declarados recientemente patrimonio Mundial, el turismo sostenible, y la consolidación de la producción ganadera, agrícola, quesera y de la artesanía. Queremos aprovechar la necesidad de conexión con la naturaleza que esta pandemia provoca para facilitar la estabilidad y la revalorización de nuestras zonas rurales.

Por ello es evidente que ante la actual situación, Gran Canaria tiene necesidades especiales adaptadas a su singularidad, que deben concretarse en un plan de reactivación económica y rescate que, a corto plazo, tiene que estar dirigido a la sostenibilidad del empleo y al mantenimiento de las pymes y su competitividad, así como seguir mejorando la calidad de la oferta alojativa turística, acelerando la reconversión sostenible del sector. Es imprescindible ese potente plan de reactivación turística largamente anunciado y muy poco concretado. Hay que hacer un esfuerzo para que Gran Canaria pueda retomar la senda de la recuperación anterior a la aparición de la pandemia, cuando los datos mostraban una mejora en casi todos los indicadores sociales y económicos.

El Cabildo se está volcando en un plan de inversiones y medidas económicas y sociales que atiendan a las personas vulnerables con actuaciones inmediatas de emergencia y a la vez incrementando un plan de inversiones productivas que sirvan al mismo tiempo para modernizar infraestructuras estratégicas y que valgan de locomotora de acciones de la empresa privada para sostener y recuperar el empleo. Estamos haciendo justo lo contrario de lo que se diseñó con las políticas de recortes y estancamiento en la crisis de 2008 y 2010.

La semana pasada les decía que Gran Canaria, pese a sus problemas estructurales, tiene importante fortalezas. Según Jeremy Rifkins, uno de los mayores expertos mundiales en desarrollo sostenible, somos la “Arabia Saudí” de las energías renovables por la abundancia de casi todas las fuentes de energía limpia conocidas hasta ahora. Somos uno de los lugares con mayor biodiversidad del mundo, contamos con población joven excelentemente formada, una universidad pública con más de 20.000 alumnos y alumnas, centros de investigación de alto nivel, un enorme patrimonio histórico, cultural y etnográfico y una infraestructura turística moderna, atractiva y competitiva .

Precisamente por todo ello, nuestra aspiración no puede consistir únicamente en volver a los niveles de desarrollo que teníamos hace un año. La actual crisis no ha hecho más que poner de relevancia la urgencia de renovar nuestro modelo económico y transitar hacia uno más sostenible social y medioambientalmente, más autocentrado en los recursos y capacidades de nuestra isla y más resiliente. Ese modelo se concreta en la transición energética, la digitalización, la innovación y el conocimiento, las economías azul, verde y circular, la movilidad sostenible, el apoyo al sector primario como vía para fijar la población al territorio y luchar contra el cambio climático, así como medidas que nos permitan compensar la lejanía con respecto a nuestros principales mercados.

Pero no podemos perder de vista que Gran Canaria se siente desconsiderada y olvidada. No se está teniendo en cuenta nuestra realidad singular. No encontramos respuesta política certera a nuestras legítimas demandas y se siguen produciendo reticencias económicas por parte del Gobierno de España. Se tienen que iniciar las transferencias de las competencias incluidas en el nuevo estatuto (ordenación y gestión del litoral, tutela financiera de las islas, municipios y cabildos, promoción de competencia de los mercados…) y garantizar nuestro Régimen Económico y Fiscal y un nuevo modelo de financiación justo con las islas, que nos sitúe en la media de financiación de las comunidades. O el cumplimiento de los acuerdos en materia de carreteras, afianzados tras una sentencia judicial. O la supervivencia de nuestro sector platanero.

Y es que Canarias es una comunidad en la que los recursos fiscales propios tienen una importancia significativamente superior que en la mayoría de comunidades autónomas denominadas de régimen común (es decir, todas menos País Vasco y Navarra). En 2019, el último año antes del COVID la recaudación propia supuso en Canarias un 18,8% del total de ingresos presupuestados, frente al 7,7% en el resto de comunidades, a través de diversos impuestos como el IGIC, el AIEM y los impuestos propios sobre los combustibles derivados del petróleo, etc. Estos ingresos se han visto fuertemente reducidos y aún hoy seguimos sin saber cuándo vamos a recuperar los niveles recaudatorios previos a la crisis.

Por ello vuelvo a insistir en que es necesario contemplar la especificidad de la financiación de Canarias. Con el brutal descenso de los ingresos propios, además de la suspensión transitoria de las reglas fiscales es imprescindible que se nos dote de un marco fiscal estable y justo, en el que se permitan unos niveles de endeudamiento sostenible para realizar las importantes inversiones que vamos a tener que ejecutar en los próximos años y décadas. Las administraciones locales e insulares no podemos ser siempre las que paguemos las peores consecuencias en cada una de las crisis, viendo su capacidad de acción seriamente mermada. 

La solución tiene que venir por continuar con la aplicación de programas y criterios de apoyo compensatorio como el que se ha producido con la distribución del fondo estatal de ayuda a pymes y autónomos. Canarias no puede ser tratada exclusivamente aplicando el porcentaje poblacional porque la hondura y la gravedad de la crisis es mayor que en la mayoría de Comunidades del Estado y de los países europeos. Si la lejanía y la insularidad son elementos aceptados constitucionalmente e integrados por la Unión Europea, tienen que asumirse y actuar en consecuencia sin contradicciones o vacilaciones.

Para salvar la crisis (I)

El pasado miércoles comparecí como presidente del Cabildo de Gran Canaria en la Comisión de Despoblación y Reto Demográfico del Senado para informar de la grave situación que vive nuestra isla y el conjunto del archipiélago canario. Lo hice con el deseo de que fuera útil para aportar soluciones a las personas y colectivos que sufren carencias e incertidumbres en sus necesidades básicas y que así nuestra función representativa cumpla su papel primordial de servicio a la ciudadanía. Esta semana y la siguiente les ofreceré en dos partes la intervención que realicé.

Lo que traté de trasladar a la cámara es que Gran Canaria vive un escenario de emergencia social, económica y climática, agravado por una pandemia que ha truncado el proceso de recuperación de la crisis que comenzó en 2008, la llamada “Gran Recesión”. Es la peor situación socioeconómica que hemos padecido desde la Segunda Guerra Mundial. Aunque es una realidad general, padecida en todas las Comunidades del estado y de Europa, en Canarias se trata de un drama singular que quiebra los derechos básicos de un porcentaje muy alto de nuestra población.

La situación también se agranda por las debilidades estructurales que arrastra la isla: excesiva dependencia del sector turístico, pobreza y exclusión social y vulnerabilidad medioambiental al ser uno de los territorios del mundo que con más intensidad está sufriendo las consecuencias de la emergencia climática. A esta situación se añade una crisis migratoria que no encuentra respuesta adecuada en los gobiernos de España y de Europa.

Esas debilidades también son consecuencia de décadas de un trato injusto por parte de los distintos gobiernos de España hacia Canarias. Y es que no debemos olvidar de que durante mucho tiempo Canarias ha sido la Comunidad peor financiada de todo el Estado. En 2016, un estudio sobre financiación autonómica del Consejo General de Economistas establecía que la cantidad que recibían las islas por habitante se situaba 11,5 puntos por debajo de la media del conjunto de regiones. Hasta el acuerdo y la reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias que permitió que los recursos del Régimen Económico y Fiscal se considerasen “adicionales” y no computables en el Sistema de Financiación Autonómica, las islas perdían unos 700 millones de euros al año respecto al dinero que recibían de media otras comunidades. El REF es un tratamiento financiero y fiscal especial anclado en la Constitución, que hunde sus raíces históricas en el siglo XV, y aporta unos fondos específicos para Canarias que se transfieren para compensar las desventajas derivadas de la condición ultraperiférica de este archipiélago atlántico.

Es evidente que 700 millones de euros al año adecuadamente invertidos nos habrían permitido tener una sanidad, una educación y, en general, unos servicios públicos mucho mejores, así como generar empleo y avanzar en la diversificación del modelo económico. Por todos estos motivos Canarias y Gran Canaria no pueden volver a una normalidad en la que estaban claramente perjudicadas y en la que no se tenían en cuenta las singularidades del único territorio que cuenta con un régimen diferenciado tanto en el Estado español como en la Unión Europea.

No obstante, también tenemos importantes fortalezas, como es un sistema sanitario público que ha sido capaz de responder a la emergencia sanitaria, y una coordinación institucional que nos ha permitido tomar medidas que han hecho de las islas uno de los lugares de España con menos incidencia del COVID. Pero estos buenos indicadores pandémicos han tenido como coste un hundimiento turístico sin precedentes. 

Los datos avalan la gravedad de la situación. El número de empresas inscritas en la Seguridad Social ha caído hasta alcanzar niveles de 2015: entre el cuarto trimestre de 2018 y el cuarto de 2020 el número de empresas inscritas en Gran Canaria se reduce en 1.275, (un descenso del 5,2%). Y si no se mantienen los estímulos y las medidas de apoyo, el retroceso puede ser mayor. Los turistas que visitan la isla han sido 3 millones menos (un descenso del 70%). Se ha producido el cierre temporal de casi 70.000 plazas hoteleras y extrahoteleras, más de la mitad de las plazas con las que cuenta la isla.

Por supuesto, todo esto tiene una traslación directa en el empleo: el aumento del paro ha sido de casi 20.000 personas, prácticamente un 20% más. Y esto se ha producido pese al éxito de los ERTE, mecanismo al que en el mes de febrero se habían acogido más de 18.900 personas. Es decir, sin los ERTE el aumento del desempleo se habría duplicado. Pero estos datos se ceban especialmente con nuestros jóvenes, ya que la tasa de paro de los menores de 25 años ha aumentado en 22 puntos, situándose por encima del 57%, algo inédito en Europa.  Esto es una catástrofe social que compromete su futuro y trunca sus proyectos de vida, afectando también al desarrollo sostenible y a la cohesión social futura. 

Además, en este escenario inédito se está produciendo otra crisis debida a la llegada en menos de un año de unas 23.000 personas migrantes en cayucos, un aumento del 75% con respecto al año anterior, que han sido y están siendo retenidas en Canarias, fundamentalmente en Gran Canaria. Lo que se ha denominado una “crisis migratoria” es en realidad una crisis de gestión de un modelo fracasado y caduco y la dejación de funciones durante tres décadas. Europa y el Gobierno de España están siguiendo la ruta marcada en Lesbos o Lampedusa, utilizando las islas como espacios de retención y detención de personas migrantes. Nos han convertido en un espacio de vulneración sistemática de derechos humanos, que además está generando innumerables problemas económicos y sociales.

Hay cientos de personas malviviendo en la calle, abandonadas a su suerte por la isla. A pesar de que muchas de ellas están documentados y tienen posibilidad de viajar fuera por sus propios medios, la policía española, siguiendo órdenes del Ministerio del Interior se lo impide a través de controles por perfil racial, que son ilegales. Ahora ponen en riesgo sus vidas intentando subirse como polizones a los barcos en contenedores y camiones. Esta situación ha generado una gran alarma social, incluso brotes xenófobos, nunca antes vistos en nuestra tierra.

Tanto el Gobierno de Canarias como los cabildos –fundamentalmente el de Gran Canaria- acogemos en la actualidad a más de 2.700 menores en situación de precariedad, sin que percibamos el menor atisbo de solidaridad de la mayoría de las comunidades de España. En unos meses, alrededor de un millar de estas personas estarán deambulando por nuestras calles y plazas al cumplir la mayoría de edad.

Pero no deberíamos perder de vista cuál es el origen de la actual situación, que es que Europa no dispone de una política migratoria global y también por las nefastas acciones migratorias llevadas a cabo por la Unión Europea y el Gobierno de España en Canarias. Hace 26 años que arribó a nuestras costas la primera patera y, aunque las llegadas no han sido constantes, lo cierto es que tres décadas después no contamos con algo tan básico como un sistema de primera acogida dotado de los recursos económicos, humanos y alojativos necesarios.

¿Cómo es posible que el Gobierno de España, que tiene la mayoría de las competencias en materia migratoria no dote a Canarias, después de tres décadas, de las herramientas necesarias para la gestión de estos flujos y se siga improvisando, generando alarma social y creando el caldo de cultivo para los racistas e intolerantes? Porque los bulos, comentarios y manifestaciones racistas son un problema, pero el verdadero problema es una administración que por la vía de los hechos lleva décadas tratando a las personas migrantes como algo indeseado que quiere quitarse de encima y por lo tanto mandando ese mensaje a la población. Y espero que la actual situación sea el detonante que le permita ver al Gobierno que no puede continuar en esa deriva.

Desde el punto de vista turístico, el cierre total de esta industria llega después de varias turbulencias que han afectado gravemente al sector. A principios de 2019 afrontamos una crisis generada por la quiebra del operador Thomas Cook y se creó una fuerte incertidumbre generada por la desaceleración económica en Alemania o la inestabilidad derivada de la falta de acuerdo en torno al Brexit, que afecta al segundo mercado turístico de Canarias tras Alemania. Asimismo, existía una crisis casi generalizada en las compañías aéreas Low Cost, que amenazaba con tener graves consecuencias para la conectividad de la isla. Además, no hay que perder de vista la escalada bélica que se está produciendo a apenas 200 kilómetros de las costas de Gran Canaria por las violaciones de Marruecos del alto el fuego en el Sáhara y su política sistemática de violación de derechos humanos y acuerdos internacionales. Es decir, incluso antes de la llegada del COVID, estábamos viviendo momentos de gran inestabilidad política y económica con gran afección directa sobre un sector económico muy sensible a estas situaciones.

En esta primera parte me he centrado en el diagnóstico de la situación. La semana que viene publicaré la segunda parte en la que abordo las que a mis juicios con las soluciones, tanto las que estamos implementando desde el Cabildo de Gran Canaria como las que le reclamamos al Gobierno de España.

El Cabildo y el Hospital Insular

El 13 de febrero de 1971 se inauguró el Hospital Insular de Gran Canaria financiado por el Cabildo de esta isla. El pasado sábado, día 6 de marzo, participé en un acto íntimo y entrañable, organizado en su puerta principal, para conmemorar el cincuentenario de esta efeméride. El Hospital Insular tiene los mismos años que la sanidad pública y universal en Gran Canaria. Marcó la transición hacia una sanidad digna que alumbró un tiempo de esperanza y de modernidad, abriendo un incipiente Estado de Bienestar que estas islas maltratadas no habían conocido.

El cambio sanitario se inició antes que el cambio político y marcó el camino que luego afortunadamente el autogobierno supo completar. El Cabildo de Gran Canaria entendió la demanda de nuestra población y actuó con una determinación y liderazgo que recuerdo ahora con orgullo como representante de la institución que tanto ha aportado al desarrollo de nuestra isla.

A la sombra del palmeral que es prolongación del centro histórico de Las Palmas de Gran Canaria, el Cabildo de entonces, cumpliendo la función esencial para la que fue creado hace ahora 108 años, lideró la construcción y la puesta en marcha de este hospital de referencia. No solo se encargó de la edificación sino que puso en pie una organización médica de vanguardia aprovechando la experiencia profesional de los centros en funcionamiento como el Hospital de San Martín, la Clínica de Urgencias o las casas de socorro. Muchos de estos centros también dependían de la institución insular.

Es una buena ocasión para homenajear a una enorme lista de médicos y médicas, enfermeras y enfermeros, auxiliares, personal de servicio y administración… que elevaron la calidad asistencial, investigadora, de prevención y tratamiento de las urgencias. Esta isla es mucho más atractiva y segura desde que se puso en funcionamiento este hospital. Contribuyó también al desarrollo turístico. Es obra de miles de mujeres y hombres, la mayoría anónimos, y corresponde agradecérselo en este aniversario.

Y es muy importante recordar la historia porque pudiera parecer que estos avances llegaron solos y para siempre y no es verdad. Los acontecimientos recientes, en España y en el mundo, nos enseñan que las mejores y más valiosas conquistas sociales pueden ser revertidas cuando las crisis económicas, la confrontación y el mercantilismo lo inundan todo. Esta celebración debe animar nuestra memoria histórica y mantenernos movilizadas y comprometidos en la defensa de los derechos democráticos y los servicios públicos universales.

La creación del Hospital Insular en 1971, y de la Clínica del Pino unos años antes, dejó atrás una concepción de la sanidad como beneficencia para dejar paso a una visión democrática de la atención sanitaria como derecho universal y sostenido como servicio público esencial. La pandemia que padecemos nos ha vuelto a recordar la necesidad incuestionable de una sanidad pública robusta, capaz de atender necesidades vitales del conjunto de la población y con garantías de igualdad en el acceso y en la atención permanente. Mi reconocimiento especial en estos momentos a todo el personal sanitario que ha luchado durante esta pandemia por salvar nuestra salud jugándose la suya.

La década de los 60 mostró la potencia del Cabildo de Gran Canaria como motor de desarrollo y planificación de la isla, con recursos económicos que generaron los arbitrios insulares. Estamos celebrando la iniciativa sanitaria, pero es justo recordar el liderazgo universitario, con la construcción del Colegio Universitario o la adaptación del edificio de la Granja, o la puesta en marcha de las grandes presas que garantizaron nuestra supervivencia. Ese papel se vio revalorizado después de la Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial porque nuestras islas vivieron unos años duros y negros que trajeron dolor y marginación para gran parte de su gente.

El Cabildo supo sentar las bases de un tiempo nuevo que abrió las puertas al desarrollo social y económico de la isla. Hoy la dureza de la pandemia nos ha movilizado de nuevo para incrementar la inversión, ayudar a los colectivos más vulnerables y acompañar a la pequeña y mediana empresa para sostener su actividad y el empleo. Estamos comprometidos en socorrer las urgencias del presente e invertir en futuro.

Ahora, como entonces, tenemos que ser pioneros. Y las prioridades actuales están en la defensa de un proyecto de futuro ligado al desarrollo sostenible dentro de un concepto global de Ecoísla, en la lucha contra el cambio climático, en el impulso a la economía circular, verde y azul, en la búsqueda de la mayor soberanía en las energías, el agua y la alimentación, en la innovación y el conocimiento, en la reforestación, en la atención sociosanitaria a las personas dependientes, en la diversificación de nuestra oferta turística y en la reducción de unas tasas de pobreza insoportables para quienes creemos en los derechos humanos.

La alegría de esta celebración es compatible con compartir algunas enseñanzas de este proceso que pueden estar de actualidad. Una evidente es la confirmación del acierto que tuvo la sociedad canaria con la creación de los cabildos como instituciones pegadas al terreno y capaces de constituirse en auténticos y eficaces gobiernos de la isla. Y también debemos recordar las dificultades que padecimos para que la administración central asumiera las competencias sanitarias que ejercía el Cabildo. Hablan de una lejanía e incomunicación más profunda que la geográfica y que se repite con más frecuencia que la deseada. El drama migratorio es una demostración evidente.

Aquella tranquila zona cubierta de plantaciones, entre el cementerio de Vegueta y el torreón de San Cristóbal, junto al barrio de pescadores, vivió varias transformaciones con obras de equipamientos para la isla, hasta convertirse en la ciudad sanitaria universitaria que es actualmente. Las vegas de plataneras y la Escuela de Capacitación Agrícola, la Casa del Niño, o la Ciudad Deportiva Martín Freire, ven crecer el Hospital Insular, la Escuela de Enfermería, el Colegio Universitario de Medicina y, posteriormente, el Materno-Infantil.

También tenemos que reconocer el importante papel de la Autonomía para impulsar los servicios esenciales. El Complejo Hospitalario Universitario Insular-Materno-Infantil es el mayor centro sanitario de Canarias, con más de cuatro mil profesionales. Es centro de referencia de lesionados medulares, enfermedades infecciosas y medicina tropical,  de hipoacusia y en la atención de la cirugía cardíaca infantil.

Y la historia continúa. El Cabildo comprometido siempre con la ampliación de los derechos sociales, 50 años después, está en el proceso de ceder una parcela de 30.000 metros cuadrados -con un valor catastral de 10 millones de euros- y las instalaciones del antiguo Colegio Universitario de Medicina de Las Palmas a la Consejería de Sanidad para propiciar una ampliación de más de 20.000 metros cuadrados, en un edifico de cuatro plantas y con una inversión de más de 20 millones de euros, que contará con un área de estancia media para mayores sin acogida familiar o sociosanitaria, seis quirófanos y unidades de anatomía patológica, paliativos, consultas externas y urgencias. Se afrontan así las nuevas necesidades del Hospital Universitario Insular. Hoy como ayer el bienestar de los grancanarios y grancanarias como prioridad.

La historia de este Hospital Insular ha demostrado la visión y determinación del Cabildo para crear una pieza fundamental en el sistema sanitario público de las islas. Un equipamiento del que nos sentimos orgullosos todos los hombres y mujeres de Gran Canaria por su contribución a la mejora de una sanidad pública que se integra plenamente en los parámetros de calidad que hacen de nuestro sistema sanitario uno de los más valorados del mundo.

Celebramos 50 años cargados de progreso, talento y solidaridad. Les animo a ganar las próximas décadas con las mismas armas y con retos igualmente apasionantes, humanos y transformadores. Feliz aniversario.

Tomás Morales en su centenario

Tras la conmemoración del centenario del fallecimiento de Benito Pérez Galdós en 2020, entramos de lleno en 2021 con la evocación del centenario del fallecimiento de otro de los grandes escritores grancanarios. El próximo 15 de agosto se cumplen cien años de la muerte de uno de los escritores más importantes que ha dado esta tierra: Tomás Morales. Nacido en la localidad grancanaria de Moya en 1884, es autor de una obra cumbre de la literatura hispánica, Las Rosas de Hércules (publicada en dos tomos entre 1919 y 1922). Tomás Morales representa, junto con Alonso Quesada y Saulo Torón, la cumbre del movimiento literario modernista de nuestras islas. Numerosos estudiosos de su obra coinciden en que es también uno de los mejores exponentes de dicho movimiento en todo el mundo hispánico, perfecto heredero del legado de Rubén Darío.

Independientemente de la proyección que el poeta tiene en el mundo de la literatura, dentro y fuera de las islas, en un momento como éste, a las puertas de su centenario, es necesario recordar la importancia capital que tiene para nuestra sociedad y nuestra cultura. El nombre de Tomás Morales nos acompaña desde hace muchos años a cada paso que damos por la isla. Una de las arterias principales de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, en pleno distrito estudiantil, lleva su nombre. El instituto dedicado a su memoria está justamente en esa zona, así como la pequeña plazoleta ubicada frente al Campus del Obelisco, con un magnífico busto del poeta realizado por el gran escultor Victorio Macho. Uno de los más famosos botes de vela latina de la ciudad se llama Tomás Morales. No solo en la capital de la isla podemos recordar a cada paso su nombre: de ruta por el norte, en Agaete, localidad donde se casó y donde vivió unos años, encontramos el Paseo de los poetas, con el conjunto escultórico de Saulo, Alonso y Tomás. Y, ya en Moya, se ubica la casa natal del escritor, en la plaza que lleva su nombre, hoy un magnífico museo perteneciente al Cabildo de Gran Canaria.

Pero, además de esos elementos que nos hacen rememorar a nuestro escritor, ¿qué significa realmente su figura para nuestra isla? Una relectura de sus libros nos sirve como un verdadero espejo en el que mirarnos. El espíritu de su legado sigue vigente, intacto, como si de un visionario se tratase. La modernidad de Tomás Morales está en que lo que cantaba hace más de cien años es la esencia de lo que somos hoy en día. Supo decir con bellas y justas palabras lo que somos y lo que queríamos ser. Los “Poemas del mar” cantan el desarrollo del puerto de La Luz, el trajín de sus barcos, el motor económico de la isla, símbolo de progreso y de apertura al exterior. Su “Canto a la ciudad comercial” es fiel reflejo de la ciudad cosmopolita, moderna, desarrollada y multicultural que hoy conocemos: “Ciudad de los ritos comerciales / abierta a los cuatro puntos cardinales”. La “Oda al Atlántico” es el canto más poderoso que se ha escrito a este océano en el que vivimos, que marca nuestras vidas y condiciona nuestra forma de ser, abierta, solidaria, curiosa. Pero el poeta no olvidó los campos de la isla, rememorados en su tierra natal en “Vacaciones sentimentales”, ni la antigua selva de Doramas, verdadera reliquia ecológica y espiritual de la isla, cuyos restos en los Tilos de Moya canta con dolor, ni tampoco la parte antigua de Las Palmas de Gran Canaria, el barrio de Vegueta, al que le dedica unos poemas en los que ensalza la casa canaria, sus gruesos muros, sus amplios patios y corredores de tea, su pila de agua, la casa de los antepasados: “Tienes luz de familia, tienes paz de santuario / claramente embebida de cosas interiores: / para soñar o amar, albergue extraordinario”.

Tomás Morales también ha proyectado nuestra tierra y nuestra cultura más allá del archipiélago. Nos ha colocado, gracias a la calidad de su palabra, en el panorama de la cultura universal. Traducidos muy tempranamente al inglés, al alemán y al francés, sus poemas figuran en numerosas antologías y repertorios bibliográficos de todo el mundo. Rubén Darío publicó sus versos en la revista francesa “Mundial Magazine”, que dirigía desde París. En los tratados de literatura su obra se estudia en el contexto literario que corresponde.

En esta coyuntura, el Cabildo de Gran Canaria junto con otras instituciones e iniciativas privadas y con el asesoramiento de expertos en la materia, quiere estar a la altura de las circunstancias. Máxime teniendo en cuenta que el autor, en su faceta menos conocida, llegó a ser consejero y vicepresidente del Cabildo desde abril de 1920 hasta su fallecimiento, recordado por un talante político siempre dialogante y en pro del fortalecimiento de la institución insular como garante de la descentralización administrativa. Pero sobre todo debemos estar a la altura de su nombre porque nuestra institución insular es la propietaria de la Casa Museo Tomás Morales, adquirida en 1966, reformada con el máximo respeto bajo la dirección de Santiago Santana y abierta al público desde 1976.

La dirección de la casa-museo trabaja desde enero de 2017 en una nueva etapa que se ha ido consolidando los últimos años. En mayo de 2017 tuve la oportunidad de inaugurar la más importante exposición plástica de José Hurtado de Mendoza, sobrino nieto de Pérez Galdós y gran amigo de Tomás. Desde entonces, el museo ha hecho un enorme esfuerzo en remozar las salas expositivas y actualizarlas, en organizar muestras bibliográficas o artísticas trascendentales, en diseñar seminarios con importantes intelectuales, en publicar libros y catálogos relacionados con su ámbito de actuación, en adquirir nuevos fondos bibliográficos sobre el modernismo. Nos consta que su biblioteca y archivo son de los más relevantes de la isla, con varios miles de volúmenes y documentos (en vías de digitalización) especializados en literatura. Antes de la llegada de la pandemia, la red de centros educativos con los que colaboraba la casa-museo había contribuido decisivamente a la divulgación de la obra de Tomás Morales. Ahora, en una reconversión necesaria y ágil al mundo digital, podemos ver a través de sus redes numerosas entrevistas, seminarios online y charlas de jóvenes especialistas sobre temas literarios.

La Casa-museo es el gran centro de divulgación y conservación de la obra de Tomás Morales, además de lugar para la investigación en los estudios modernistas y  espacio de dinamización cultural. Dada la magnitud y la proyección de su patrimonio, está llamada a convertirse plenamente en el centro de estudios modernistas del que seguro todos lo canarios y canarias podremos enorgullecernos en los próximos años.

La cultura canaria sigue viva y comprobamos la enorme potencialidad que contagia a quienes la cultivamos, la compartimos y la disfrutamos. Su fortaleza nos aporta sentido y energía a quienes nos sentimos isleños y necesitamos esas referencias para entender, explicar y crear en Canarias. Siempre la cultura nos ha humanizado y en tiempos tan trágicos como los que vivimos, con más razón. Y Tomás Morales ha contribuido decisivamente a valorar y apreciar este insustituible legado cultural.

Nuestro compromiso con la figura de Tomás Morales es de justicia. El propio Cabildo, a la muerte del poeta, encargó el mausoleo con la escultura modernista (también de Victorio Macho) que hoy podemos visitar en el cementerio de Vegueta. A partir de este próximo 15 de agosto tenemos que honrar su figura. La Consejería de Cultura de este Cabildo, que liderará los actos principales del centenario coordinando muchas de las actividades con el Ayuntamiento de la Villa natal del poeta, irá desgranando poco a poco las acciones diseñadas a tal fin. Desde el Cabildo de Gran Canaria se lo debemos al poeta, la ciudadanía se lo debe, por todo lo que ha hecho y sigue haciendo por nuestra cultura después de su muerte.

Una democracia frágil

Cuando hace unas semanas Pablo Iglesias,  vicepresidente del Gobierno español, afirmó que en España “no hay una situación de plena normalidad política y democrática” un auténtico terremoto político sacudió las entrañas del estado. Representantes cualificados de distintos partidos políticos salieron en tropel, rasgándose las vestiduras, para acusar al líder de Podemos de deslealtad. Desde el PSOE, socio de gobierno,  se apresuraron a desmentirlo: Carmen Calvo, Margarita Robles, José Luis Ábalos, entre otros. No dejaron de pasar la ocasión los partidos de la oposición para criticar sus palabras y pedir su dimisión. También doscientos académicos, diplomáticos, economistas, periodistas y expolíticos suscribieron un manifiesto ( Cesar la infamia) demandando su cese por “desprestigiar a España”. Y Felipe González días después lo atacaba duramente utilizando los mismos argumentos.

Como si no fuera sano, absolutamente sano, plantear un debate constructivo  abierto, plural sobre la situación de la democracia española y sus peligros y debilidades. Es lo que acaba de decir el recién electo presidente estadounidense Biden en una reflexión pública tras el asalto de movimientos ultras al Capitolio: “este triste capítulo de nuestra historia nos recuerda que la democracia es frágil, que debe ser defendida siempre, que debemos permanecer siempre vigilantes…”

¿Acaso es una “normalidad” política y democrática la existencia de una “policía patriótica” que fabricaba pruebas para hundir a los adversarios políticos del PP?  ¿Lo es que la corrupción haya campado a sus anchas por las cloacas del estado y que el principal partido de la oposición esté siendo juzgado en estos momentos por financiarse ilegalmente con comisiones sustraídas de las obras públicas? ¿Lo es que el Rey Emérito haya campado a sus anchas, de comisión en comisión, abriendo cuentas opacas en Suiza y que se le permita marcharse de España a Dubai –sostenido con dinero público- y que no se le pueda juzgar? ¿O que tengamos una justicia, lenta, sin medios, contaminada y que el CGPJ permanezca en el limbo mucho tiempo después de haber finalizado el mandato para el que fue designado…? ¿Es una plena normalidad política y democrática que hayamos descapitalizado al estado privatizándolo todo y que al tiempo se hayan ido abriendo abismos de desigualdad brutales en nuestra sociedad?

Como plantea Joaquín Estefanía en un artículo publicado recientemente en El País (La democracia realmente existente) los índices que miden los indicadores democráticos “apenas contemplan los derechos sociales y económicos para sus clasificaciones, de modo que aspectos como el paro, las desigualdades, la precariedad, la igualdad de oportunidades, etcétera, no han sido incluidos o desarrollados con la misma magnitud que los derechos políticos (la libertad de elegir o ser elegido) y civiles (las libertades clásicas, expresión, reunitica.﷽﷽﷽﷽﷽ocralidad pol ética. Desde luego, no hay una 8las libertades clasicas,ades, la precariedad, la igualdad de oportunidadón, religiosa…)”

La realidad es que podría seguir y seguir poniendo ejemplos de “anormalidades” políticas  y democráticas que hace que nuestra democracia y otras democracias del mundo se sometan a riesgos y fragilidades cuando no a “caminos hacia la no Libertad” como nos advierte Timothy Snyder. Es lo que está pasando en la Vieja Europa y en la propia España con el avance de los totalitarismo o la extrema derecha.

Intelectuales como Daniel Innerarity insisten en la existencia de una “debilidad política, falta de confianza y negativismo de los electores, oportunismo de los agentes políticos o desplazamientos de los centros de decisión hacia lugares no controlables democráticamente”.

Pero la quiebra de la salud de la democracia no se produce solamente en España. La varias veces comisaria europea Viviane Reding, advirtió en su momento de un serio peligro de retroceso democrático en el Viejo Continente. Lo decía también recientemente Susan George: “En Europa se ha dado un desmantelamiento de las estructuras democráticas en base a tres principios: sigiloso, secreto y súbito (SSS)”. La pérdida de los valores democráticos europeos está dando paso a numerosos partidos populistas o de extrema derecha en distintos rincones del continente que no dejan de subir en estimación de voto y aceptación popular.

Para la profesora de la Universidad de Granada Susana Corzo Fernández, “la desconfianza de los ciudadanos hacia las instituciones públicas pudiera ser un estadio previo al fortalecimiento de un Estado débil, pero el descrédito continuo de las instituciones llegará a ser la consecuencia de un Estado enfermo, si la clase política no lucha por devolverle, desde la racionalidad y la mesura que conllevan la práctica de la responsabilidad política, el valor que tiene y la función que presta de servicio a la  ciudadanía”.

Y también en el resto del planeta. Según un informe de Freedom House el retroceso democrático en el mundo es muy significativo, hasta el punto de que en los últimos cinco años no ha dejado de producirse una caída en el número de países democráticos, datos con los que coincide The Economist, que señala que en la actualidad solo el 11% de la población mundial vive en democracias completas. Para Richard Youngs, responsable del centro de pensamiento europeo FRIDE, el autoritarismo resucita con fuerza en todos los continentes: “En contra de lo que dicen muchos analistas, las dificultades por las que atraviesa la democracia no se deben a un exceso de esfuerzos para intensificarla, sino, más bien, a su baja calidad (corrupción, clases dirigentes depredadoras, sociedad civil débil, falta de independencia del poder judicial y de los medios y nula respuesta de los gobiernos a las reivindicaciones de sus ciudadanos)”.

Cada día que pasa la percepción de la ciudadanía española  sobre la democracia es más negativa, así lo apuntan la mayoría de los indicadores. El descontento se torna en muchas ocasiones en apatía o en buscar a la desesperada nuevas propuestas políticas que se aprovechan del descontento para avanzar hacia posiciones populistas extremas. La realidad es que en el último ranking elaborado por The Economist, España cae seis puntos, del puesto 16 al 22 en el índice de democracias del mundo.  Los síntomas de fracturas políticas, sociales y económicas están cada día más claros.

No se puede cuestionar la necesidad de repensar esta democracia que se devalúa cada día y que se puede convertir en una pura caricatura de si misma. En “El invierno de la democracia. Auge y decadencia del gobierno del pueblo” el politólogo francés Guy Hermet nos dice que “la democracia está llegando a su invierno, aunque no hay por qué temer un infarto inminente. Estamos entrando en la estación invernal de la democracia tardía, en la estación de la vejez. (…) El pueblo apenas simpatiza ya con la ficción del gobierno de todos y para todos en la que se apoya cada vez más débilmente nuestra democracia. Aunque todavía no tiene etiqueta, la posdemocracia ya está aquí, de incógnito. Estamos entrando en otra era política”. 

Está claro que se necesitan instituciones sólidas y una ciudadanía tenaz para combatirla. Porque si los ciudadanos no defienden el sistema de gobierno del que son responsables, lo pueden perder irremediablemente y porque aceptar sin cuestionamiento lo que nos imponen para limitar la democracia nos convierte en agentes de la injusticia, como plantea Thoreau.

No se trata solo de poder votar y menos cuando se vacía de sentido la mayoría las elecciones. La mayor anomalía se encuentra en la incapacidad de los gobiernos y los parlamentos en hacer frente a los embates de los poderes salvajes (Ferrajoli) que controlan la esfera pública y fagocitan a los poderes políticos a los que consiguen subordinar, privándolos de su poder de regulación. Las privatizaciones para adelgazar al estado, el control de los medios de información o la intervención de los mercados en la financiación y la deuda de los estados, vuelven frágiles a las instituciones y quiebran los derechos fundamentales.

Y una parte importante de la sociedad vuelve a pensar que la alternativa es la vieja peste parda que antecedió al fascismo y el nazismo y que se nutrió de una profunda crisis económica, social, política y ética. Desde luego, no hay una situación de plena normalidad política y democrática.

Un pacto de migración y asilo inaceptable

Desde finales del verano, con el recrudecimiento de la crisis migratoria en Canarias (que es en realidad una crisis de gestión derivada de políticas nefastas), vengo denunciando la intención de la Unión Europea y de España de convertir a las islas, y especialmente a las que concentran un  mayor número de llegadas por mar, en una cárcel para personas migrantes.

Mi insistencia durante los últimos meses se debe a que creo que es importante entender que imágenes indignas como las que se dieron en el Muelle de Arguineguín, o las que se están dando en los Centros de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) como el de Barranco Seco, el Canarias 50 en el barrio de La Isleta en Gran Canaria o en Las Raíces en Tenerife, no son algo puntual, sino que forman parte de una política de la UE, refrendada a través de los hechos por el Gobierno de España que la aplica en Canarias.

La Unión Europea parte de una premisa completamente errónea a la hora de afrontar su política migratoria, esto es, que la inmigración es algo negativo  y que por lo tanto podemos y debemos evitar y minimizar al máximo la llegada de personas al continente. Y para conseguirlo ha recurrido a lo que muchas organizaciones llaman una política de “externalización de fronteras”. Por un lado se paga a terceros países por los que suelen pasar las rutas migratorias (como Marruecos o Turquía) para que impidan que esas personas prosigan su viaje hacia Europa, en muchos casos cometiendo flagrantes violaciones de derechos humanos. Por otro lado, a aquellos que han conseguido proseguir su viaje se les retiene en los territorios insulares fronterizos de la UE como vimos en Lesbos, en Lampedusa y estamos constatando en nuestras islas.

Hace apenas unos meses, la Comisión Europea presentó su propuesta para un nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo, que sustituiría al aprobado en 2008 y que está vigente en la actualidad. Esta propuesta ha recibido el rechazo de la totalidad de las organizaciones sociales que trabajan en torno a la situación migratoria ya que implica una profundización en la actual política de militarización de fronteras e insolidaridad entre países (haciendo recaer la principal responsabilidad de la gestión en los países receptores) además de rebajar las garantías en la gestión en frontera.

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ya ha mostrado su oposición al proyecto, asegurando que “supone más de lo mismo, no pone remedios a los fallos evidenciados desde 2015 y sigue incidiendo en todo aquello que no ha funcionado en términos de derechos”. Su directora general, Estrella Galán cree que “es desolador ver cómo los países que se niegan a acoger personas refugiadas y migrantes han vuelto a ganar la batalla llegándose incluso a facilitar un menú a la carta para que los Estados puedan elegir entre patrocinar repatriaciones o asumir reubicaciones de personas, lo que traiciona la esencia del Pacto de Migraciones de la ONU”.

El propio Gobierno de España ha mostrado sus reticencias  y el secretario de Estado para la Unión Europea, Juan González-Barba, ha pedido que el nuevo pacto incluya “plena solidaridad y responsabilidad en retorno» entre los países europeos. No deja de llamar la atención que el Gobierno de España le pida a la UE lo mismo que le pedimos desde Canarias y que sin embargo nos niega: que la acogida de personas migrantes y la posterior gestión de estos flujos de llegadas de personas migrantes se haga de manera solidaria entre todas las comunidades de España y no recaiga todo el peso en las islas.

Dentro de ese pacto se encuentra el Reglamento de Procedimiento de Asilo que, de aprobarse, consolidaría y daría cobertura legal a la actual situación que estamos viviendo y que nos convertiría en un territorio de detención y/o retención de personas migrantes y más concretamente, en este caso, de solicitantes de asilo. Este reglamento incluye una modificación en el procedimiento de asilo, con una nueva etapa previa a la solicitud en la que la persona es identificada y se establece si puede acogerse a este procedimiento. Esto es muy grave porque implica una desprotección de la persona y un nuevo impedimento para que puedan ejercer su derecho a la protección internacional.

Pero es que, además, en dicho documento también se establece que durante el proceso (cuya duración no se delimita y por lo tanto es indeterminada) y también si su solicitud de asilo es rechazada, las personas deben permanecer en las “fronteras exteriores de la UE” (es decir territorios como Canarias) hasta que sean devueltas a sus países. En conjunto las mujeres y hombres migrantes podrían permanecer varios meses retenidos en las islas en contra de su voluntad.

Estos acuerdos, que aún son borradores y están en negociación, son completamente inaceptables para Canarias. La inmensa mayoría de la población de las islas, así como sus instituciones y organizaciones sociales, han expresado su rechazo a que se nos convierta en una cárcel. Queremos ser un territorio de acogida, no ser parte de una política de militarización de fronteras y de vulneración de derechos humanos complaciente con las posturas de la extrema derecha que gobierna en algunos países de la Unión Europea.

Como demócrata y nacionalista me parece evidente que Canarias tiene que tener voz en la configuración de una política que le va a afectar directamente con importantes consecuencias sociales y que nos va a discriminar estableciendo una frontera de facto entre Canarias y el resto de la Unión. El Gobierno de España tiene que aclarar cuál es su postura respecto al nuevo pacto así como al nuevo reglamento. Asimismo tiene que ser consecuente y aplicar dentro de sus fronteras la unidad que le exige al resto de países comunitarios.

Desde mi responsabilidad como presidente del Cabildo de Gran Canaria exijo que se cuente con la opinión de las instituciones y organizaciones canarias a la hora de definir esa postura. Desde el Cabildo de Gran Canaria hemos reclamado en varias ocasiones la creación de una mesa de trabajo conjunta en la que, además de los ministerios con responsabilidades en la materia, estén presente el Gobierno de Canarias y los cabildos de las islas que registran la mayor parte de las llegadas.

Pero nada de esto va a ser posible sin la unidad de todos los que rechazamos estos proyectos y aspiramos a un cambio en las políticas migratorias. Quienes queremos que Canarias sea territorio de acogida y no de retención rechazamos los acuerdos que pretende revisar Europa. La continuidad de estas políticas equivocadas e injustas nos preocupan porque, además, indirectamente favorecen el auge del racismo y la xenofobia en nuestra tierra y alientan a los oportunistas que pretenden beneficiarse con los discursos de odio. Es una cuestión que nos afecta a todos y a todas y desde el Cabildo de Gran Canaria, con humildad pero con firmeza, vamos a poner todo lo que esté en nuestras manos para frenar esta deriva injustificable.

Gobernanza, innovación y cercanía

En el programa de trabajo firmado por las tres fuerzas progresistas del Gobierno del  Cabildo de Gran Canaria figura en un lugar destacado la mejora de la gestión de la institución insular y su modernización. La intención es conseguir un Cabildo más eficiente y transparente y mejorar los servicios que se le ofrecen a la ciudadanía. Para dar cumplimiento a este punto del programa, esta semana hemos presentado el Plan Estratégico de Gobernanza e Innovación Pública del Cabildo de Gran Canaria, una herramienta que va a transformar y modernizar el gobierno de la isla. Este Plan –impulsado desde las áreas de Presidencia y Función Pública- va a ajustar el funcionamiento del Cabildo al nuevo tiempo que vivimos.

Desde 2020 se inició un proceso colaborativo para acometer el diagnóstico de la situación del que formaron parte 16 áreas diferentes del Cabildo. También se realizó una encuesta online dirigida a todos los empleados  de la institución insular y de sus organismos autónomos, que fue contestada por más de 300 trabajadores y trabajadoras. Se trata de un nivel de participación e implicación inéditos hasta ahora,  lo que va a garantizar la continuidad  y la implicación en el Plan a lo largo del tiempo.

El objetivo con el que afrontamos este proyecto es el de convertir al Cabildo de Gran Canaria en un referente para la ciudadanía, agentes sociales y económicos, por su cercanía, accesibilidad y la efectividad en la promoción del desarrollo sostenible de la isla. Pretendemos implantar un modelo de gestión inteligente, eficiente y abierto, con unos servicios públicos acordes con los cambios que se están produciendo en nuestro entorno. Un objetivo que con la crisis sanitaria y social que vivimos se ha vuelto incluso más relevante.

Si repasamos las grandes líneas de reactivación social y económica que proponen la Unión Europea y España para salir de la crisis que nos golpea, los procesos de digitalización y modernización ocupan un lugar preferente en cuanto a inversiones y a prioridad estratégica. Nuestro objetivo como gobierno insular es aprovechar toda esta energía para colocar al Cabildo de Gran Canaria en una posición relevante entre las administraciones públicas.

El Plan se estructura en 4 ejes. El primero se refiere a un “Gobierno Abierto” y tiene como objetivo fundamental mejorar la calidad de la democracia y promover la eficiencia del gobierno de la isla a través de  la transparencia, la rendición de cuentas, la participación y la colaboración. El segundo es la “Gobernanza Inteligente alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible” utilizando la tecnología, la planificación y el manejo de los datos para conseguir una gestión inteligente de los asuntos públicos encaminada a aumentar el bienestar, la inclusión social y una economía verde.

En tercer lugar encontramos el que tendrá un impacto positivo más inmediato en la ciudadanía, es decir, unos “servicios públicos sencillos y rápidos”. La meta es la simplificación de los procesos y procedimientos, mejorando la calidad de las prestaciones que se ofrecen a la ciudadanía y a los agentes económicos y sociales, evitando trámites innecesarios y respondiendo a las demandas sociales. El último eje es el “Capital humano, organizativo y tecnológico” con el que buscamos valorar el talento y las capacidades del personal público y los modelos de gestión como uno de los principales activos del Cabildo de Gran Canaria.

Además, el Plan cuenta con un presupuesto de 21,2 millones de euros a ejecutar hasta 2023, y contempla 82 proyectos repartidos en 25 líneas de acción,  algunos de los cuáles ya se encuentran en ejecución. Entre ellos podemos destacar los incluidos dentro de la iniciativa Gran Canaria Isla Inteligente, como “Alertagran”, que es un sistema inteligente que permite una gestión más ágil y efectiva de los equipos y medios de extinción de incendios, así como la detección temprana de los focos de incendio. Por su parte “Aquagran” vigilará y controlará la calidad del agua y reducir el consumo energético de las infraestructuras hidráulicas gestionadas por el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria, y “Transgran” ofrecerá información al usuario sobre el servicio público de transporte interurbano de pasajeros, en tiempo real y soportes visual y auditivo.

También vamos a destinar 160.000 euros a una estrategia de telematización de los procedimientos, que  agilizará los trámites y reducirá la cantidad de documentación a entregar. Nos vamos a volcar en ayudar y asistir a los municipios de Gran Canaria para la puesta en marcha de la administración electrónica a nivel local, haciendo especial hincapié en los municipios de menos de 20.000 habitantes. A ello destinaremos más de 2,8 millones de euros, aunque la mayor parte, 1,7 millones, estarán consignados para los ayuntamientos con menos población ya que son los que menos recursos tienen.

Los beneficios tanto para la ciudadanía como para las empresas van a ser múltiples. Encontrarán una mayor facilidad a la hora de relacionarse con el Cabildo de Gran Canaria, así como una mayor celeridad en la respuesta administrativa y se apurarán los pagos a los proveedores, una de las principales demandas de los sectores económicos. También va a mejorar la calidad de la atención recibida especialmente por  la posibilidad de uso de diferentes canales de comunicación, al tiempo que se dará mayor participación de la ciudadanía en los asuntos públicos.

La posibilidad de relacionarse electrónicamente con el Cabildo va a evitar traslados a las dependencias administrativas y esperas innecesarias, lo que unido a la eliminación de la obligatoriedad actual de aportar mucha documentación exigida en buena parte den los procedimientos administrativos va a hacer mucho más rápidos y accesibles los trámites. Y va a contribuir a dinamizar la economía y agilizar las inversiones.

La pandemia ha puesto de manifiesto la importancia crucial de contar con unos servicios públicos  dinámicos, con capacidad para responder con celeridad y eficacia a las distintas crisis. El Cabildo es una institución fundamental para la reactivación económica de Gran Canaria y para liderar un nuevo modelo de desarrollo más sostenible y resistente. Este Plan va a suponer un importante hito en ese camino, así como en la manera en la que la sociedad grancanaria se relaciona y percibe a la institución, mucho más abierta, transparente y adaptada a sus necesidades. 

Nuestra acción está concentrada en procesos de transformación relacionados con la soberanía alimentaria, con el desarrollo comercial, la recuperación turística, el desarrollo sostenible, las comunicaciones, las políticas sociales. Estamos volcados en la mejora de la vida de nuestra gente, pero las herramientas para conseguirlo deben ser igualmente transformadas. Todo el tiempo que ganemos en resolver los expedientes, en simplificarlos  y en hacer más accesible nuestra administración significarán oportunidades para generar riqueza, inclusión social y respeto a los derechos de la ciudadanía.

Agradezco a todo el personal del Cabildo el esfuerzo que está realizando por responder a las demandas de los hombres y mujeres de esta isla en estas condiciones tan duras que nos impone la pandemia y al mismo tiempo comparto la satisfacción por la calidad profesional que demuestran al diseñar y apoyar este Plan que nos refuerza como institución de referencia en la isla de Gran Canaria.

Ecumenismo, pluralismo y democracia

La celebración en este año del 50 aniversario de la apertura del Templo Ecuménico de Maspalomas es una oportunidad que debemos aprovechar para reconocer el importante papel integrador y conciliador que ha desempeñado durante este tiempo como espacio de diálogo, de encuentro y de cooperación interreligiosa, social y cultural. Estoy convencido de esta repercusión positiva por la cantidad de testimonios y experiencias que conocemos y que hablan de respeto, de comunicación y de compromiso por la trascendencia, la tolerancia, la pluralidad cultural y la integración. Vivimos un tiempo donde estos valores son tan necesarios como en aquel tiempo de 1971 cuando se inauguró.

En una sociedad globalizada y un planeta lleno de contradicciones e incertidumbres como el actual, es necesario que quienes tenemos representación pública reafirmemos los valores de respeto a los Derechos Humanos y de cooperación internacional que nos permitieron alcanzar los grandes avances del Estado de Bienestar durante el siglo XX.

Pocos lugares hay en el mundo más adecuados para albergar el Templo Ecuménico que la isla de Gran Canaria y, más en concreto, Maspalomas como espacio privilegiado de San Bartolomé de Tirajana. Porque Gran Canaria es una isla abierta a quienes quieren disfrutarla y compartir sus creaciones y sus preocupaciones. Es una isla de diversidad, de convivencia, de comunicación intercultural. Muchas comunidades se han asentado entre nosotros en perfecta armonía durante décadas: palestina, hindú, marroquí, nórdica, mauritana, alemana, saharaui, británica, venezolana, coreana…

A estas señas de identidad han contribuido nuestra historia, caracterizada como encrucijada de pueblos y de travesías, nuestro clima, que ha forjado nuestro carácter isleño, nuestra relación con el mar y las culturas a las que baña. Y, desde luego, una actividad económica que ha supuesto un diálogo permanente de exportación e importación hasta la consolidación del modelo turístico que tanto nos determina en la actualidad. Y todos estos factores han construido una cultura singular que nos caracteriza como pueblo resiliente, amante de sus tradiciones y respetuoso con quienes deciden transitar su vida entre nosotros.

Venimos de una experiencia que honra a quienes la promovieron, a quienes la han mantenido viva y a quienes la hemos integrado como un patrimonio y una referencia de la isla. Mi reconocimiento a sus promotores Don Alejandro del Castillo y a Monseñor Infantes Florido. Sin duda concibieron una propuesta adelantada a su tiempo.

Y tuvieron también un enorme acierto artístico en el diseño de esta gran construcción. Las buenas formas animan y potencian los contenidos más excelentes. Se acertó con una configuración donde todas las confesiones se sintieran respetadas. Y se dio forma a una gran nave que nos agrupa en la apasionante travesía de la vida. El atrio con su monolito de hierro, las 11 toneladas de la roca del altar, las verjas diseminadas de una unidad rota o las bellas vidrieras, nos permiten compatibilizar experiencias y objetivos con la expresión artística del máximo nivel que tanto nos ayuda a comunicarnos integralmente. A todos sus creadores de entonces mi reconocimiento. A Manuel de la Peña, José Abad, Juan Antonio Giraldo…

Pero debemos mirar hacia el futuro y proyectar desde esa nave el mensaje regenerador que tan bien ha difundido durante 50 años para ganar los retos que necesitamos superar en las próximas décadas.

Me refiero, en primer lugar, a la consolidación de la convivencia y la libertad como exigencias ineludibles de una sociedad verdaderamente humana. Estamos asistiendo a episodios impensables en sociedades desarrolladas de proliferación de ataques a los valores democráticos, de exclusión de las minorías, de arremetidas racistas o xenófobas, de proliferación de noticias falsas, de destrucción del adversario social o político o de abandono de los países empobrecidos.

Y es este abandono el que está haciendo posible el fenómeno migratorio que vive en estos momentos el planeta y que estamos experimentando en estos meses en esta isla. Como ya he dicho en muchas ocasiones, la pésima gestión del Gobierno central y de Europa con la crisis migratoria que vivimos en Canarias, su intención de convertirnos en una cárcel disuasoria, en la que el mar nos convierta en un gran muro que impida llegar al continente a las personas que llegan aquí arriesgando sus vidas, está generando miedo, alarma social y avivándose de manera interesada sentimientos intolerables de xenofobia y racismo. Y también un trato inhumano para con las personas que utilizan esta ruta atlántica para huir de la pobreza, el hambre o la violencia.

Y tiene más sentido reflexionar en el aniversario de este templo acerca de las migraciones con las palabras del Papa Francisco en el sexto aniversario de su visita a Lampedusa, refiriéndose a los migrantes como “el símbolo de todos los descartados de la sociedad globalizada”: “Pienso en los ‘últimos’ que todos los días claman al Señor, pidiendo ser liberados de los males que los afligen. Son los últimos engañados, y abandonados para morir en el desierto; son los últimos torturados, maltratados y violados en los campos de detención; son los últimos que desafían las olas en un mar despiadado; son los últimos dejados en campos de una acogida que es demasiado larga para ser temporal”.

De la misma manera, nos tiene que doler la conservación y la sostenibilidad de nuestro medio ambiente. La lucha contra el cambio climático se ha convertido en una emergencia y una exigencia ética. No es posible seguir alterando las condiciones básicas de supervivencia. En el caso de los archipiélagos con más razón. Y esta alteración lleva al mundo a un escenario de desigualdades y de confrontación que no podemos admitir desde la reflexión religiosa, ética o humanista.

Vuelvo de nuevo al Papa Francisco que al presentarnos su Encíclica “Fratelli tutti” hizo llegar al mundo el mensaje de que “los signos de los tiempos muestran claramente que la fraternidad humana y el cuidado de la creación constituyen el único camino hacia el desarrollo integral y la paz”.

Para reafirmar la necesidad de recuperar la confianza en los contenidos que nos guían desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos o los más actuales de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ha de servirnos esta conmemoración y este Templo. Deseo que con la energía que nos transmiten espacios como el Templo Ecuménico y su historia podamos integrarnos en una gran corriente de regeneración humana y medioambiental que nos permita una vida plenamente digna.

ATI, Chira Soria y Gran Canaria

El pasado fin de semana la diputada de Coalición Canaria por Santa Cruz de Tenerife Ana Oramas nos sorprendió presentando en el Congreso una valoración negativa sobre la Central Hidroeléctrica de Chira-Soria, acompañada por cuatro preguntas dirigidas al Gobierno de España que ponen en evidencia su profundo desconocimiento del proyecto, una desconsideración al Cabildo de Gran Canaria que lo promueve desde hace 9 años y una irresponsabilidad por intentar bloquear una propuesta decisiva para la sostenibilidad de nuestra isla.

La sorpresa fue mayor cuando pudimos comprobar que, lejos de documentarse y solicitar información a quienes conocen técnica y medioambientalmente la iniciativa, el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria, asume una fe ecologista desconocida hasta hoy en ella y contraria a su defensa del desaguisado en Tenerife de Las Teresitas, del muelle de Granadilla o de las canteras de las montañas de Güímar. La Sra. Diputada, sin contrastar la información asume el argumentario de la Plataforma “Salvar Chira-Soria” que pone en duda la legalidad del proyecto y varios de sus aspectos. Tanto la plataforma como CC reconocieron posteriormente que esa acción se había hecho a petición de este colectivo. Que han conformado una pareja de hecho.

Me parece totalmente lamentable que la diputada tinerfeña cuestione la Central Hidroeléctrica Chira-Soria sin dirigirse ni consultar al Cabildo de Gran Canaria, propietario de las presas e impulsor de este proyecto trascendental para la sostenibilidad de nuestra isla y decisivo para avanzar hacia las soberanías energética, hídrica y alimentaria. Llama la atención también el súbito interés de Oramas por el medioambiente grancanario mientras hace oídos sordos a múltiples problemas medioambientales de su isla en los que su partido tiene una responsabilidad directa.

Es una falta de respeto a la autonomía insular y un ejercicio interesado, partidista e insularista, de bloqueo de una iniciativa medioambiental pionera que colocará a Gran Canaria a la vanguardia de las energías limpias. Imagino la reacción de esa diputada si alguien hubiese cuestionado iniciativas legítimas nacidas en la isla que ella representa. O acaso es consciente de ello y desde su formación política se quiere reproducir el proceso que siguieron en su momento para frenar los anhelos de la sociedad grancanaria de conseguir su universidad.

Resulta irresponsable e insolidario que la Sra. diputada intente poner en peligro una inversión a fondo perdido de alrededor de 400 millones de euros que realizará el Estado español en Gran Canaria y que será una Central de referencia en el almacenamiento de energías renovables, en la producción de energías limpias y en garantizar agua para frenar la desertización y potenciar el sector primario en una buena parte de Gran Canaria.

También es bastante sorprendente que un colectivo de Gran Canaria, pretendidamente ecologista y progresista, se alíe con la máxima representante de la derecha insularista de Tenerife, responsable de buena parte de la mayoría de los proyectos de destrucción medioambiental en Canarias, y firme partidaria de la introducción del gas y del aire propanado para nuestras ciudades, con el único fin de atacar el proyecto de transición energética promovido por un gobierno progresista. Es sorprendente y desde luego lleva a preguntarse sobre las verdaderas motivaciones que se esconden detrás de este colectivo.

Además, no es la primera muestra de connivencia entre Coalición Canaria y la Plataforma. De hecho su comparecencia en la comisión de Medio Ambiente del Parlamento de Canarias va a ser posible gracias a CC e incluso algún diputado de la formación ha mostrado públicamente a través de sus redes sociales su oposición al proyecto. Cabe preguntarse en qué posición se queda el portavoz de CC en el Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna, que apenas un día antes de que Oramas mostrara públicamente su oposición al proyecto se quejaba amargamente de que según él en Gran Canaria es imposible sacar adelante ningún gran proyecto.

Es más, CC en Gran Canaria se apresuró a sacar un comunicado que en el fondo desautorizaba a su jefa de filas, ya que decían estar a favor del proyecto que Oramas había cuestionado públicamente, aunque lo enmascaraban con críticas hacia mí y hacía el Cabildo para no reconocer lo evidente: Oramas cuestionaba el proyecto para atacar al Cabildo de Gran Canaria y evitar una inversión decisiva en nuestra isla.

Es asombroso el desconocimiento que la nota y las preguntas de Ana Oramas manifiestan sobre un proyecto  que ha sido sometido a tres expedientes de información pública. Y que ignore que, afortunadamente, los responsables definitivos de la autorización están en Canarias y no en Madrid. Entiendo que cualquier diputada canaria, con más razón si se autodenomina “nacionalista”, debería respetar a las instituciones canarias que están impulsando este proyecto de vanguardia tecnológica mundial y realizando todos los estudios que la ley exige para hacerlo posible.

Desde el Cabildo de Gran Canaria, como propietario de la central e impulsor del proyecto, estamos en condiciones de responder con precisión a las preguntas que la diputada tinerfeña hace a un interlocutor equivocado y con la intención de obstruir.

Respecto a la primera pregunta, sobre el conocimiento y objeto de la obra, le digo que el proyecto define una central hidroeléctrica reversible fundamentada en el aprovechamiento del desnivel existente entre el embalse superior (Chira) y el inferior (Soria), con el objetivo de almacenar energía renovable no gestionable en forma de agua, mediante la elevación de agua a las presas existentes de Chira y Soria, constituyendo una apuesta por la revalorización del patrimonio hidráulico insular. Para garantizar el almacenamiento y la integración de energía renovable no gestionable, las obras se complementan con la ejecución de una planta desaladora y el bombeo del agua desalada a 600 metros de altura, siendo la herramienta para solucionar dos problemas: la emergencia climática y la emergencia hídrica.

Sobre las afecciones a los espacios naturales protegidos de la Red Natura 2000, la solución de la central hidroeléctrica se desarrolla, mayoritariamente, fuera de los espacios naturales; se afecta parcialmente y de forma poco significativa a 3 espacios protegidos de la Red Natura 2000; ZEC Macizo de Tauro II, ZEC El Nublo II y ZEC Franja Marina de Mogán. En ningún caso, se trata de afecciones significativas sobre los objetivos de conservación (hábitats y especies) de las ZEC y ZEPA, como tampoco sobre la funcionalidad ecológica de los mismos. Además, el objetivo principal de la Reserva de la Biosfera es armonizar la conservación de la diversidad biológica y cultural y el desarrollo económico y social a través de la relación de las personas con la naturaleza. De acuerdo con este objetivo, la central proporciona agua al sector primario, a la lucha contra los incendios, las repoblaciones y la lucha contra la desertización.

Para la incorporación de la salmuera al medio marino, que se producirá fuera de la ZEC Franja Marina de Mogán y sin afección a sebadales, inexistentes en esa zona, el emisario estará dotado del sistema de dispersión más eficiente existente, el difusor tipo Venturi, garantizando que el incremento de la salinidad sea únicamente de 0,2 unidades, un 90% por debajo del máximo admisible para el grupo de especies más sensibles.

En relación al supuesto incumplimiento de la legislación al que se refiere la diputada, no hay ningún incumplimiento legislativo del ordenamiento jurídico en vigor nacional y europeo. La Ley estatal 17/2013 establece el marco regulatorio para los sistemas eléctricos insulares, estableciendo que las instalaciones de almacenamiento por bombeo tendrán como finalidades principales la garantía del suministro, la seguridad del sistema y la integración de energías renovables no gestionables y, siempre que tengan esta finalidad, la titularidad corresponde al operador del sistema, es decir a REE.

Por último, sobre la supuesta pérdida de soberanía a la que hace referencia, la central hidroeléctrica es la oportunidad para empezar a romper la dependencia energética de fuentes fósiles y del exterior, dotándonos de una herramienta imprescindible para la gestión del sistema eléctrico de Gran Canaria. Este proyecto, por su finalidad, permitirá mejorar la rentabilidad de las inversiones de los pequeños y medianos empresarios del sector renovable, siendo una medida clara hacia la soberanía y la democratización energética, permitiendo adoptar las mejores decisiones respecto a la generación, distribución y consumo de energía. Sin la Central hidroeléctrica es imposible avanzar hacia la soberanía energética plena que nos exige el Acuerdo de París.

En definitiva, la central hidroeléctrica es el mayor proyecto de transición energética que hay en Canarias y uno de los mayores en todo el Estado. Chira-Soria constituye la herramienta principal con la que se alcanzará una cobertura media anual con energías limpias de entre un  51%  y un 70% en el uso final de la energía eléctrica consumida en Gran Canaria y supondrá una garantía frente a los efectos del cambio climático, cumpliendo con los Acuerdos de París y conforme a los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima del Gobierno de España, en el camino hacia la urgente descarbonización mediante el aprovechamiento de las energías limpias.

Es una tremenda irresponsabilidad que la señora Oramas ataque este proyecto tan importante para el desarrollo sostenible de Gran Canaria, y por ende de Canarias.  A ATI-CC el progreso de Gran Canaria le resulta insoportable. En los tiempos que corren, sería de esperar una actuación más responsable y madura por parte de algunos representantes políticos y de los constructores de plataformas. La ciudadanía lo está demandando.

Ya está bien. Una irresponsable política migratoria

Ya está bien. El viernes pasado comparecí ante los medios de comunicación para hacer llegar a los gobiernos de España y de la Unión Europea el mensaje del hartazgo de Gran Canaria ante sus políticas migratorias en la isla. Ya está bien de ningunear a Canarias y a su Gobierno e instituciones insulares y locales, de maltratar a esta tierra y de vulnerar sistemáticamente los derechos humanos de las personas migrantes. Ya está bien de seguir insistiendo en convertir a nuestra isla en una cárcel, reproduciendo el modelo experimentado en Moria o Lampedusa. Ya está bien de ignorar las consecuencias de la pobreza, el hambre, la desigualdad, la pandemia (a los países empobrecidos apenas han llegado 25 vacunas), la violencia, las guerras, las persecuciones y la deuda histórica de Europa con el continente africano.

Durante todos estos últimos meses me han escuchado en repetidas ocasiones insistir en la denuncia del tratamiento de la crisis migratoria por parte de los Gobiernos de España y Europa. Es más, el pasado mes de septiembre escribí un artículo en este medio titulado “Políticas migratorias que generan odio” en el que alertaba de las peligrosas consecuencias que podían acarrear las nefastas políticas llevadas a cabo por ambas instituciones en Canarias. En aquel entonces ya denunciaba el hacinamiento en condiciones infrahumanas en el muelle de Arguineguín de unas 400 personas. Arguineguín llegó a albergar más tarde a 2.600 personas hasta convertirse en “el muelle de la vergüenza” cuyas imágenes dieron la vuelta por toda Europa.

Hoy ese campamento ha sido desmantelado, pero desgraciadamente la situación no sólo no ha mejorado, sino que incluso ha empeorado. Varios cientos de personas malviven en la actualidad en el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de Barranco Seco, sin agua, sin electricidad, y entre basuras. Hay algunos que han pasado allí más de 13 días, cuando el límite legal son 72 horas y entre ellos se han detectado incluso menores. Tal es la situación que el Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Canarias va a presentar una queja sobre este centro al Defensor del Pueblo. No descarto que el Cabildo analice en profundidad la posibilidad de acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).

Además, los migrantes que son puestos en libertad, tras pasar las 72 horas retenidos, son abandonados en la calle a su suerte, sin recursos, tan solo dependiendo de la atención de unas ONG que están desbordadas. Por si fuera poco, la policía, evidentemente cumpliendo órdenes del Ministerio del Interior, está realizando controles en el Aeropuerto de Gran Canaria para retener durante horas a africanos con papeles e impedir que viajen a la península al encuentro de sus familiares, amigos o conocidos. Se está incumpliendo la ley y se están violando los derechos humanos persistentemente, tal y como denuncian distintas organizaciones sociales.

Recientemente los medios de comunicación se han hecho eco de varios incidentes violentos en los que al parecer (siempre siendo muy cautelosos) se han visto implicadas algunas de estas personas migrantes en situación irregular. Aunque son hechos puntuales, era algo previsible que se pudiera producir. No se puede concentrar a miles de personas sin recursos en un territorio, sin atención y sin medios, y dejarlas desamparadas y menos en una situación de crisis como la actual. Las personas luchan por sobrevivir y se generan conflictos entre ellos e incluso con la población local. Además, la falta de control y la pésima gestión hace que sea imposible detectar a las que tienen un perfil conflictivo o que pudieran tener antecedentes en sus países de origen, lo que es un riesgo incluso para el resto de migrantes con los que conviven o han convivido en estos centros. Primero han convertido a Gran Canaria en una cárcel y ahora en una cárcel sin medios ni vigilancia. Esto tiene que parar ya o las consecuencias pueden ser muy graves.

Estos hechos han generado alarma y miedo. También estamos asistiendo al surgimiento de todo tipo de iniciativas y mensajes xenófobos y racistas, hasta el punto de que se ha creado un grupo de Whatsapp para ir a agredir a migrantes en el Sur y se han compartidos vídeos amenazando de muerte a un joven migrante. Esta persona afortunadamente ya ha sido detenida. Por las redes se están convocando “quedadas” para ir a por el “moro”. El partido ultraderechista, de cuyo nombre no quiero acordarme, no para de azuzar el odio y de subir en las encuestas.

Estoy muy sorprendido por la irresponsabilidad y el desastre del Gobierno de España en la gestión de los flujos migratorios en Canarias. Está generando un peligroso caldo de cultivo y un escenario idóneo para el auge de los discursos de odio y la intolerancia, en una tierra que se caracteriza por todo lo contrario. Para poner fin a este sinsentido es necesaria la activación inmediata de derivaciones a la Península, ya que mientras esta situación se produce en Canarias, allí hay miles de plazas de acogida idóneas que están vacías y lo van a seguir estando ya que la ruta marítima que está activa es la de Canarias y el COVID ha frenado las entradas por los aeropuertos. Echo de menos la solidaridad de las comunidades autónomas peninsulares y la voluntad del Gobierno por pactar con ellas acciones que favorezcan el acogimiento transitorio de los hombres y mujeres que han arribado a nuestra tierra a través de esta peligrosa ruta atlántica que tantas muertes está dejando en el camino.

Hay que habilitar más recursos estructurales para la gestión de las migraciones y para la puesta en marcha de centros de acogida dignos para estas personas, ya que vamos a seguir siendo uno de los territorios receptores de migrantes. Es imprescindible una mayor celeridad en las pruebas óseas para detectar la edad, porque se está dejando a menores en una situación de desamparo y porque muchos adultos se pasan meses conviviendo con menores. Por supuesto hay que implementar políticas activas de integración y sensibilización y de lucha contra el racismo y la xenofobia. Y a largo plazo es imprescindible un cambio radical en las políticas de migración, apostando por vías migratorias legales y seguras y por la migración como un factor de desarrollo para todas las partes implicadas.

Desde Gran Canaria me manifiesto, con toda la fuerza que supone representar a una población sensible y comprometida con los valores democráticos, pero a la vez exigente, ante las instituciones responsables de que este estado de cosas termine inmediatamente. Ya está bien.

Mentiras y crispación: la democracia en riesgo

Estábamos celebrando la tarde de Reyes, el miércoles 6 de enero, cuando empezaron a llegar imágenes inéditas desde Washington. Unos cientos de militantes ultraderechistas seguidores del presidente en funciones Donald Trump asaltaban el edificio del Capitolio con el objetivo de impedir que el Congreso de los Estados Unidos certificara los resultados de las elecciones, último paso necesario antes de la investidura del presidente electo de los Estados Unidos, Joe Biden.

Este hecho sucede después de una larga campaña del mandatario republicano y sus satélites mediáticos, incluso antes del inicio de las votaciones, denunciando, en base a mentiras, manipulaciones y datos inventados, que los demócratas habían cometido fraude y le habían robado las elecciones. Durante el largo y reñido recuento, la misma noche electoral, Twitter tuvo que poner un aviso en un tuit del presidente para alertar de que estaba difundiendo información no verificada y las principales cadenas estadounidenses cortaron la emisión de su comparecencia en directo.

Estas mentiras repetidas una y otra vez y amplificadas a través de redes sociales y medios digitales cuya finalidad es propagar el odio, fueron el desencadenante que llevó a un grupo de fanáticos a entrar en el Congreso con el objetivo declarado de impedir la proclamación del presidente electo: es decir, dar un golpe de estado. Es más, sobrepasaron la seguridad, obligaron a suspender la sesión y evacuar a los congresistas, provocaron 4 muertes y tuvo que intervenir la Guardia Nacional ante la inacción de Trump que no compareció ni hizo absolutamente nada por frenar la acción de sus seguidores.

Pero más que analizar este hecho sin precedentes, que nos debería poner en aviso sobre el riesgo que corren nuestros sistemas democráticos, me interesa particularmente la reacción de la derecha española, porque es una muestra de que están en una deriva que se asemeja mucho a la de la derecha estadounidense. En lugar de condenar sin ambages, como haría cualquier demócrata, el asalto a unas de las democracias más longevas del mundo, tanto PP, como Vox (abiertamente seguidores de Trump), como algunos cargos de Ciudadanos iniciaron un movimiento coordinado en redes sociales para equiparar la acción de la ultraderecha americana con una manifestación que tuvo lugar en 2016 en las inmediaciones del Congreso de los Diputados durante la sesión de investidura de Mariano Rajoy. Una manifestación pacífica (salvo casos puntuales y aislados) que fue durísimamente reprimida por la policía.

No fue algo improvisado, sino una estrategia planificada, como demuestra el hecho de que todas las sucursales de la derecha y sus cargos locales de toda España comenzaron a replicarla. Incluso en Gran Canaria, cuando condené a través de la red social twitter los lamentables hechos, varios cargos del PP insular, incluso una consejera del Cabildo, que no habían condenado el asalto, me atacaron porque según ellos, quien asalta las instituciones en España es “la izquierda” y mis “socios de gobierno”.

Que toda la derecha española, incluida la extrema derecha de Vox, se coordine para intentar justificar, y banalizar el asalto al Congreso de los Estados Unidos de América para evitar la proclamación de un presidente electo es gravísimo, pero lamentablemente no debería sorprendernos. Y no debería sorprendernos porque están siguiendo la misma estrategia que los ideólogos de Trump: negar la legitimidad de los gobiernos progresistas que están al frente de la mayor parte de las instituciones en España y hacer una oposición destructiva basada en la mentira, la manipulación y los discursos de odio. Cualquier cosa les vale para intentar llegar al poder.

No es necesario buscar mucho en la hemeroteca para ver declaraciones tanto de Pablo Casado como de Santiago Abascal refiriéndose al actual gobierno democrático como un gobierno ilegítimo. Ese tono descalificatorio es habitual en la oposición del Partido Popular (afortunadamente la extrema derecha no cuenta con representación en las instituciones canarias), también en el Cabildo de Gran Canaria. Mentiras, manipulaciones, acusaciones que rozan el insulto, ausencia de propuestas, negación de cualquier iniciativa que venga del grupo de gobierno aunque sea positiva para Gran Canaria y ataques personales, son las bases sobre las que se asienta su oposición, de la que está ausente cualquier debate maduro o propuesta concreta sobre los problemas que afectan a la mayoría de la población.

En 2016 el diccionario Oxford eligió “posverdad” como palabra del año. Ese mismo diccionario definía el término como algo que “está relacionado con o denota circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes a la hora de conformar la opinión pública que las apelaciones a la emoción y a las creencias personales”. Además de la mano de las redes sociales y nuevos canales de comunicación estos movimientos han conseguido generar una esfera pública paralela a través de noticias falsas y teorías conspiranoicas.

En varias ocasiones he señalado que nos encontramos tanto a nivel global como a nivel canario en un momento clave que va a determinar las próximas décadas. La concatenación de crisis (la “Gran recesión” de 2008, la crisis climática, la sanitaria, social y económica generada por la pandemia, el auge del populismo de extrema derecha antidemocrático) nos sitúan ante algunos de los mayores retos que hemos afrontado en la historia. Para solucionar la mayoría de los problemas necesitamos grandes acuerdos transversales, debate público sano y participación ciudadana.

Pero nada de eso va a ser posible si se sigue utilizando la mentira y la manipulación como principal estrategia política, si no se toman medidas contra la distribución masiva de noticias falsas que generan esferas públicas paralelas, cada vez más polarizadas e intoxicadas. Y sobre todo no va a ser posible si la derecha tradicional no se aleja del discurso de la extrema derecha global, si sigue importando sus estrategias y discursos, banalizando los riesgos del neofascismo y no se compromete, claramente y sin ambages, con la defensa de la democracia en todo su significado.

Y resulta más preocupante todavía que ciertos sectores de la izquierda o de movimientos ecologistas reproduzcan el modelo, lo hagan suyo y asalten las redes y los medios con ataques personales y mentiras flagrantes para descalificar a personas, instituciones o proyectos.Personalmente me entristece profundamente que, en un momento tan importante, en Gran Canaria no seamos capaces de llegar a acuerdos transversales, de tener debates maduros sobre las grandes decisiones en los que los desacuerdos no se conviertan en guerras y acusaciones personales. Y me entristece porque esa crispación dificulta y en ocasiones hasta impide el progreso económico y social de Gran Canaria, algo con lo que llevo toda mi vida comprometido.

Confío en que la salida del poder de Trump (y la manera en lo que lo ha hecho) y de otros referentes de la extrema derecha como Salvini, así como la emergencia de una sociedad civil cada día más crítica y activa nos permita dentro de poco dejar atrás el ascenso de la intolerancia e iniciar una nueva etapa de democratización y transformación sostenible de nuestros modelos de desarrollo. Desde el Cabildo de Gran Canaria estamos centrando nuestros esfuerzos para que esto sea así por lo menos en nuestra tierra.

Y para que esto sea posible tenemos que desterrar de nuestro entorno esas maneras manipuladoras, falseadoras de la realidad y descalificadoras de los adversarios políticos porque ya estamos aprendiendo que si no las combatimos nos dirigimos directamente a modelos fascistas y autoritarios que nos ponen la piel de gallina. Tenemos que salir de nuestras zonas de confort y descubrir y denunciar estas prácticas que no son neutrales o inofensivas sino que crean el clima, el ambiente donde soluciones dictatoriales acaban justificándose.

Cicerón plantea que la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio. Y el peligro es mayor cuando millones de personas viven en la incertidumbre o la pobreza y desesperadas se agarran a los nuevos mesías como salvadores de una realidad injusta que esa extrema derecha ha contribuido a crear y que en ningún caso va a resolver como la historia ha demostrado.

Nuestros retos para el 2021

El domingo 27 de diciembre viví un momento histórico, el inicio -en el centro sociosanitario El Pino- de las vacunaciones contra la Covid-19 en Gran Canaria. En los días siguientes se han ido vacunando a las 7.000 personas residentes en centros sociosanitarios y a todo su personal y en los próximos meses se continuará la campaña de vacunación por el personal sanitario y los grupos más vulnerables hasta llegar al conjunto de la población.

Ojalá ese momento que viví sea el principio del fin de la pandemia. Como dice la creadora de la vacuna, si cumplimos, en el verano podríamos recuperar la normalidad. Pero ahora nos toca ser responsables y acatar las normas de protección. No podemos bajar la guardia. Y parece que en estas fiestas navideñas lo hemos hecho. Pero 2021 también tiene que ser el año en el que comience la recuperación de la crisis económica y social provocada por la COVID y las instituciones públicas debemos jugar un papel fundamental en esa reactivación.

El Cabildo de Gran Canaria está decidido a ser una fuerza comprometida que impulse esta nueva etapa y por ello afrontamos 2021 con retos y tareas concretas que nos van a ayudar no sólo a reactivar la economía insular sino a avanzar hacia un modelo menos dependiente, más sostenible, más justo socialmente y basado en nuestros propios recursos.

La prioridad va a seguir siendo la lucha contra el COVID y el fortalecimiento de las políticas sociosanitarias. Vamos a dar continuidad a las medidas extraordinarias que tomamos en el año que acabó y que la ciudadanía ha reconocido como cercanas y eficaces, como por ejemplo el aumento en las ayudas de emergencia a los ayuntamientos, que pasaron de 1,7 a 6,5 millones de euros o el apoyo a las familias para evitar la pérdida de la vivienda. Desde el punto de vista de la inversión, el plan sociosanitario que va a crear más de 1.800 plazas para dependencia en los próximos años tiene consignada una inversión de 10,5 millones de euros. Paralelamente se impulsan las políticas públicas de vivienda. Obviamente seguiremos incentivando la creación de puestos de trabajo con ayudas para las empresas y planes de empleo con una aportación de más de 12 millones de euros.

Es evidente que a corto plazo la recuperación de nuestra economía va a depender de la vuelta a una actividad turística más o menos normalizada. Además de seguir apoyando y reclamando todas las medidas necesarias para el mantenimiento del empleo y de las empresas en el sector, estamos invirtiendo 14,5 millones en un plan de infraestructuras turísticas para San Bartolomé de Tirajana, Mogán y Las Palmas de Gran Canaria, destinado a aumentar el atractivo turístico de infraestructuras claves y la mejora de la calidad, sostenibilidad y accesibilidad del destino. Hemos captado también 3 millones de euros de fondos estatales para turismo sostenible.

Como he dicho en varias ocasiones esta crisis económica no ha hecho más que reafirmarnos en el proyecto de transformación sostenible de nuestro modelo de desarrollo. Un proyecto ambicioso e integral que se construye inversión a inversión. El año que viene 4 millones de euros irán al programa Gran Canaria Isla inteligente, que busca mejorar la gestión y los servicios públicos y el desarrollo de iniciativas empresariales basadas en la tecnología. Más concretamente se centrarán en la mejora del control de la calidad del agua y del consumo energético que conlleva su gestión y la utilización de un sistema de alertas para mejorar la prevención y extinción de incendios forestales.

Asimismo 2021 será el año en el que se finalicen las obras y entre en funcionamiento el Centro de Producción Audiovisual de Gran Canaria, que ha contado con una inversión de 3 millones de euros y que aspira a consolidar la isla como una referencia internacional para la atracción de rodajes y producción cinematográfica. Ya lo está siendo en el campo de la animación: muchas de las más importantes productoras mundiales han decidido localizarse en la isla.

Seguiremos impulsando la transición energética con 1,3 millones para la puesta en marcha de instalaciones fotovoltaicas en las cubiertas de diversos edificios del Cabildo de Gran Canaria. También será el año en el que comiencen las obras de la Central Hidroeléctrica de Gran Canaria, el salto de agua entre las presas de Chira y Soria, un proyecto estratégico que constituye la base del nuevo modelo energético y la lucha contra el cambio climático, reduciendo emisiones, aumentando la penetración de las energías renovables y permitiéndonos bombear agua a la cumbre para el sector primario.

Vamos a pelear en este ejercicio por la consecución del tren para Gran Canaria como eje estructurante de una propuesta integral de movilidad sostenible. Los gobiernos de Europa y España tendrán necesariamente que mojarse para hacer realidad una reivindicación insular que exige un trato igualitario con el resto del estado en transporte guiado. Al mismo tiempo seguimos abaratando los bonos para el uso del transporte público lo que ha conseguido aumentar su uso de manera significativa. Este año hemos hecho un esfuerzo importante con el bono joven.

En 2021 estará operativo el Instituto encargado de gestionar el Patrimonio Mundial de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, que tendrá 1,8 millones de euros de presupuesto para inversiones directas y aspira a convertirse en un ejemplo mundial de conservación y divulgación del patrimonio histórico y cultural, el medioambiente y el sector primario. También invertiremos 2,5 millones en diversos proyectos del programa «La Cumbre Vive» destinado a la reactivación y dinamización social, económica y cultural del corazón rural de nuestra isla. Daremos igualmente un impulso al Museo de Bellas Artes de Gran Canaria.

Para la mejora de la gestión del ciclo integral del agua, una de las cuestiones clave para la transición ecológica, hay consignados más de 12 millones de euros, que se destinarán a la planta depuradora de Guía-Gáldar (cuya ampliación se adjudicará este mismo mes de enero), la conducción de agua entre La Data y Ayagaures y la distribución de agua regenerada desde la potabilizadora de Jinámar. Por otra parte, la partida para el programa Gran Canaria Me Gusta y el fomento de la soberanía alimentaria aumenta un 31% y contará con 650.000 euros más.

El fomento de la industria y el comercio y de nuevos focos de generación económica y empleo es otra de nuestras prioridades. Para ello vamos a destinar 5,7 millones a la recuperación de los polígonos industriales y las zonas comerciales abiertas y 2,4 millones al apoyo al comercio local y la artesanía. Por otra parte, de los 15 millones destinados a convertir al Puerto de Taliarte en un referente de economía azul e innovación en 2021 se empezarán a ejecutar 1,5 millones.

La protección del medio ambiente y la biodiversidad, del paisaje y la gestión de residuos centrarán las inversiones medioambientales y de política territorial. El nuevo acceso al Ecoparque Norte (que ahorrará malos olores y ruidos a los vecinos de Hoya de la Plata en Las Palmas) contará con 2,5 millones. La reforma y modernización del Jardín Canario y del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre, 1,5 millones de euros. Invertiremos 1,2 en la renovación de la flota de vehículos contra incendios forestales y más de 2,5 millones en diversas actuaciones de renovación paisajística en la playa de La Laja, en la de Vargas y en el entorno de Gáldar.

Los ayuntamientos han sufrido un importante descenso en sus ingresos debido a la crisis económica. Es más importante que nunca que el Cabildo esté a su lado y apoye a las corporaciones locales, por lo que destinaremos 15 millones de euros al plan de cooperación con los ayuntamientos y 3 millones para las mancomunidades. Asimismo se pagarán los 3 millones de euros más de ayudas por los efectos de los desgraciados incendios de 2019. Desde el área de deportes se establece también un marco de colaboración con los municipios para la modernización e implementación de infraestructuras deportivas.

Pero tan importante como todo lo anterior es contar con una administración pública moderna, eficaz y transparente, cercana a la ciudadanía. Por ello empezaremos a ejecutar el plan de modernización y gobernanza del Cabildo, dotado con 1,5 millones y más de 80 proyectos (que presentaremos en breve) e implementaremos el proceso de transformación digital de la corporación así como la implantación de la administración electrónica. Mejoraremos también la formación del personal público, auténtico motor del Cabildo.

Aunque empezamos a atisbar el principio del final de la pandemia, es innegable que 2021 seguirá siendo un año difícil. Pero en los próximos años se va a producir una transformación que representa una oportunidad casi sin precedentes para modernizar nuestra economía y avanzar hacia la sostenibilidad. Y tal y como queda de manifiesto, el Cabildo de Gran Canaria cuenta con un modelo que lleva ejecutando 5 años y que se sustenta en proyectos e inversiones concretas para la mejora de nuestra isla y la calidad de vida de la gente de Gran Canaria.

Al comienzo del nuevo año es muy importante que mantengamos la voluntad y la decisión de resistir las dificultades y las desgracias que a nivel personal y colectivo estamos sufriendo. Y al mismo tiempo renovar la confianza en que juntas y unidos vamos a recuperar la ilusión y las oportunidades que hacen de Gran Canaria la isla del futuro.

Navidad para el recuerdo y la esperanza

Se acerca la Navidad y llega a su fin un año que probablemente pase a ser uno de los peores de nuestras vidas. Estábamos en un momento de crecimiento, aunque moderado, después de la década pérdida provocada por  “la Gran Recesión” cuando la pandemia provocó una situación sin precedentes. Casi de la noche a la mañana vimos como nuestro mundo se paraba y nos teníamos que confinar en nuestras casas para frenar la propagación de la enfermedad.

Sin ninguna duda la peor consecuencia de esta crisis ha sido la pérdida de miles de vidas. Por ello, en esta época, mi primer pensamiento es para recordar a todas aquellas personas que ya no están con nosotros, así como para las que han perdido a algún ser querido durante estos últimos meses. El mejor homenaje que podemos hacerles es seguir esforzándonos por cumplir las normas, por no relajar la prudencia ni la prevención y ayudar a proteger las vidas de la gente que tenemos en nuestro entorno.

También quiero acordarme de aquellas personas que van a pasar estas fechas alejadas de sus seres queridos, ya sea en centros sanitarios (ingresados o trabajando), en cuarentena, por no poder regresar a su hogar debido a las restricciones o porque en cumplimiento de las medidas sanitarias no van a poder celebrar las fiestas como lo hacían tradicionalmente.  Va a ser duro, pero tenemos que hacer un esfuerzo como sociedad para arroparnos mutuamente y ganar en salud y prevención para el año que entra.

En este momento, con la situación que estamos viviendo en Canarias, creo que es más importante que nunca dedicar unas palabras a quienes también van a pasar las navidades lejos de su hogar, las miles de personas migrantes que conviven con nosotros desde hace tiempo y aquellas que han llegado durante el último año. Espero sinceramente que sientan la hospitalidad y la acogida de esta tierra y que el próximo año las ayude a cumplir los sueños y objetivos que las llevaron a emprender el viaje lejos de sus países.

La  crisis también nos ha traído una ola de muestras de solidaridad. La primera y más importante de todas fue la disciplina con la que cumplimos con uno de los confinamientos más estrictos de Europa, cómo se volcó el mundo de la cultura, el deporte, etc. para ofrecernos actividades que hicieran más llevadero el periodo de reclusión en casa. Y posteriormente todas las iniciativas para paliar los efectos sociales de la crisis han tenido una gran respuesta ciudadana.

Quiero expresar mi solidaridad con quienes tienen dificultades laborales o empresariales. Están muy presentes en la acción de este Cabildo que quiere colaborar en la reactivación económica y por tanto en la recuperación de todos los puestos de trabajo, en la continuidad de las empresas y en la dinamización de la actividad del sector turístico y de servicios para que hagan de locomotoras del conjunto de nuestra sociedad.

Uno de los sectores que más está sufriendo es el primario que además formó parte de los que siguieron trabajando durante el confinamiento para poder proveernos de alimentos. El cierre turístico ha hecho que repentinamente se vieran con un gran excedente de productos que no podían colocar. Por ese motivo pusimos en marcha desde el Cabildo de Gran Canaria el reparto de cestas de productos de cercanía para personas sin recursos así como el mercado digital https://grancanariamegusta.com/, que desde el primer momento tuvo una gran acogida y queremos que se consolide como canal de comercialización.

El mejor regalo colectivo que podemos hacernos en estas fechas es el de consumir productos locales, tanto a través de esta plataforma como de los cientos de mercados, comercios de cercanía o productores que venden directamente. Estaremos de esta manera contribuyendo a la felicidad y el bienestar de las gentes de Gran Canaria y al progreso de nuestra tierra, al tiempo que luchamos contra el cambio climático y protegemos nuestro medio ambiente.

Además, nuestros exquisitos productos son una manera de vivir la singularidad que adquieren estas fiestas en un territorio como Canarias. Su valor va mucho más allá, ya que son resultado de saberes y conocimientos ancestrales transmitidos de generación en generación y su consumo ayuda a mantenerlos vivos. Son este tipo de tradiciones las que han hecho de algo tan universal como la Navidad también una manifestación de canariedad.

A pesar de las circunstancias difíciles en las que se van a celebrar las fiestas, también es un momento para mirar al futuro con esperanza. En algunos países ya han comenzado las campañas de vacunación. A España llegarán las vacunas en unas semanas y podremos proteger en primera instancia a nuestros mayores y al personal sanitario.  Además, la experiencia acumulada, tanto por las instituciones como por la ciudadanía, nos está permitiendo afrontar la gestión de la crisis sanitaria con más certezas por lo que 2021 debe ser el año en el que empiece poco a poco la recuperación económica y  alcancemos ciertas dosis de normalidad.

Si algo ha puesto de manifiesto la pandemia es la insostenibilidad de nuestro modelo de desarrollo. El origen del virus está claramente relacionado con la destrucción de los ecosistemas y la sobreexplotación del medio natural. Tenemos que acelerar la transición ecológica de nuestra economía y modelo de vida, con la mitigación y adaptación al cambio climático como prioridad. Asimismo hay que profundizar y hacer accesible a toda la población la digitalización de la economía y reforzar nuestro sistema social y sanitario, haciendo hincapié en la prevención y en los programas de salud pública.

Y tanto Canarias como Gran Canaria tienen las condiciones para convertirse en referencia de ese cambio. Somos uno de los territorios del mundo con mayor biodiversidad, contamos con casi todas las fuentes de energías renovables conocidas hasta el momento, con dos universidades públicas, centros de investigación, una posición geoestratégica privilegiada… Tenemos que saber aprovechar todo ese potencial para generar un modelo autocentrado pero que aspire a ser referencia.

Es lo que desde el Gobierno del Cabildo de Gran Canaria llamamos ecoísla y es el proyecto de transformación que estamos impulsando desde 2015. La actual crisis ha demostrado que estamos en la dirección correcta y al tiempo que trabajamos para paliar las consecuencias de la pandemia seguimos dando pasos hacia la soberanía energética y alimentaria, la gestión del ciclo integral del agua, la economía circular, la economía azul, la mitigación y adaptación al cambio climático, el bienestar social… En definitiva para construir la Gran Canaria del futuro.

Por todo ello quiero mandarles mis más sinceras felicitaciones para esta Navidad, con el deseo de que 2021 sea un año próspero y beneficioso para todos. Que los Reyes Magos nos traigan buenas vacunas y abrazos cercanos.  Quiero mostrar también mi agradecimiento al personal sanitario y al que ha sostenido los servicios esenciales  a la mayoría silenciosa por el esfuerzo realizado, lo  que nos ha permitido estar entre las comunidades de España menos afectadas por la COVID. Mis ánimos para seguir en la misma senda y mirar al futuro con esperanza. Estoy convencido de que entre todos y todas vamos a conseguir salir de esta situación.

Feliz Navidad. Próspero Año 2021.

Unos presupuestos para la recuperación

El pasado viernes 11 de diciembre presentamos los presupuestos del Cabildo de Gran Canaria para el año 2021.  Como no podría ser de otra manera, vienen marcados por la crisis económica generada por la pandemia. El frenazo de la actividad económica en marzo, que  llegó en un momento de crecimiento, ha tenido un enorme impacto en las cuentas públicas tanto por el aumento del gasto que hemos asumido para cubrir medidas sociales y de estímulo socioeconómico  como, sobre todo,  por el brusco descenso de los ingresos.

En el caso del Cabildo de Gran Canaria, la caída de ingresos corrientes ha sido de más de 79 millones de euros, un 9 % menos que en el ejercicio anterior. Y a esta circunstancia hay que sumar el esfuerzo extraordinario y sin precedentes que se ha hecho durante este año para incrementar el presupuesto inicial de 2020 en un 29,1% (de  los 780 millones iniciales a 1.007), utilizando los remanentes de tesorería y el superávit para hacer frente a la emergencia e impulsar el plan de recuperación de la isla.

Aunque 2021 va a ser un año difícil, parece evidente que la llegada de las vacunas así como la experiencia acumulada en la gestión de la crisis sanitaria nos van a permitir situarnos en la senda de la recuperación económica, un camino largo que probablemente necesite de años para volver a los niveles de bienestar previos. No obstante, el sector privado hasta que se retome la llegada de turistas, aún va a estar muy lastrado por lo que es fundamental el impulso y el liderazgo del sector público en estas primeras fases de la recuperación.

Y esa es la principal orientación con la que se han diseñado las cuentas insulares del año que viene. Queremos que sean unos presupuestos para la recuperación. Y por ello, pese al descenso de ingresos, hemos podido no solo mantener, sino incluso aumentar ligeramente el presupuesto de 2020, pasando de 820 a 824 millones (cerca de medio punto porcentual) en 2021, focalizando la acción pública en las inversiones para el crecimiento y la diversificación económica, el mantenimiento de los servicios públicos básicos y en la protección y la inclusión social. Además, es posible que a lo largo del año estas cantidades se vean ampliadas por el Fondo de Desarrollo de Canarias, unos 23 millones y la incorporación de los remanentes de 2020.

Con este proyecto de presupuestos queremos atender las cuestiones urgentes, reforzando los servicios públicos sociosanitarios, reactivando la economía insular y atendiendo a los más vulnerables, al mismo tiempo que seguimos avanzando en las líneas estratégicas de nuestro proyecto de ecoisla. Esto es, el impulso de los valores democráticos, la lucha contra el cambio climático a través de la transición hacia la sostenibilidad de nuestro modelo de desarrollo y la mejora de las infraestructuras públicas.

Este es el Cabildo que más dinero está invirtiendo en la historia de la institución. Es más, en estos momentos tenemos inversiones en marcha por valor de más de 600 millones de euros. Y en 2021 queremos que esto siga siendo así, por lo que mantenemos un presupuesto de inversiones de más de 141 millones de euros, un 17% del total. Esa inversión está centrada en sectores estratégicos y en liderar la transición ecológica, con proyectos de energías renovables, gestión del ciclo integral del agua o economía circular, y en servicios públicos esenciales como la vivienda o la dependencia. Como ejemplo, el plan de infraestructuras sociosanitarias cuenta con una inversión de 10,5 millones para 2021. Y además se contemplan iniciativas para las zonas comerciales e industriales, la renovación de las infraestructuras turísticas, la mejora de la movilidad y las redes viarias, la isla inteligente, el Museo de bellas Artes, Infecar, el Centro de Producción Audiovisual, la reforestación, La Cumbre Vive, el Puerto de Taliarte…

Para hacer realidad estas cuentas hemos tenido que incorporar un crédito de 77 millones de euros que apenas suponen un 10% del total de nivel de endeudamiento.. Podríamos llegar realmente a unos 400 millones de euros sin tener que ejecutar el preceptivo Plan de Reducción de Deuda. O hasta 600 millones de euros si apuráramos el 110% de los derechos reconocidos. Además, en estos momentos disponemos de 156 millones de euros de remanentes que podríamos incorporar a los presupuestos ante una situación de emergencia.

Por bloques destaca el gasto social, ya que las actuaciones de protección y promoción social cuentan con 223 millones, lo que supone un 27% del total del dinero que prevemos gastar en 2021. A las actuaciones de carácter económico (es decir industria, soberanía alimentaria, consejo insular de aguas, transportes, turismo, consejo insular de la energía u obras públicas) se destinan cerca de 230 millones, lo que supone un incremento cercano al 27% también. De esta manera vemos que la dinamización económica y las medidas sociales constituyen las principales partidas de las cuentas públicas, y son las que más suben concentrando más de un 54% del presupuesto insular.

Los servicios públicos básicos dependientes del Cabildo de Gran Canaria (tratamiento de residuos, protección del medio ambiente, planificación urbanística o emergencias) tienen consignados 89 millones de euros y experimentan un ligero descenso del 2,6% debido fundamentalmente a que el parón turístico y el freno a la actividad económica en general (restauración, ocio etc.) han hecho descender considerablemente el volumen de residuos tratados en los dos ecoparques de la isla y por lo tanto el dinero que dedicamos a este servicio fundamental. No obstante dentro de este bloque hay que destacar el aumento del 5% en prevención y extinción de incendios y del 6% en protección y mejora del medio ambiente.

La producción de bienes públicos de carácter preferente, tales como sanidad, cultura deportes, o educación también sufren un pequeño descenso del 3% como consecuencia en este caso de la suspensión y/o aplazamiento de algunos grandes eventos deportivos que tenían lugar en Gran Canaria debido a las medidas sanitarias. No obstante se dedica un 13% más a la protección de la salud pública, un 8% más a servicios de educación, se incrementa un 7% el dinero para promoción cultural y la protección y gestión del patrimonio histórico artístico crece un 34% (un aumento de más de 2 millones)  con la gestión del Patrimonio Mundial de Risco Caído como gran apuesta.

Por último, dentro de las actuaciones con carácter general,  mantenemos el compromiso con los ayuntamientos de la isla que recibirán 15 millones del plan de cooperación y  otros 3 millones las mancomunidades, en un momento en el que la financiación municipal se ha visto fuertemente afectada. Aumentamos un 28%  el presupuesto para el fomento de la participación ciudadana y casi un 40% el de la administración general para poder adaptarnos a las nuevas circunstancias, y garantizar la atención y el servicio a los ciudadanos al tiempo que se protege la salud de las y los trabajadores públicos.

Estamos por lo tanto ante unos presupuestos que confirman la apuesta del Cabildo de Gran Canaria por situarse a la cabeza de la recuperación, centrando la mayor parte del presupuesto en inversiones para la dinamización y la diversificación económica y en los servicios públicos esenciales. Son unas cuentas que responden al doble objetivo de hacer frente a la emergencia social generada por la pandemia así como seguir impulsando un cambio de modelo económico, más autocentrado y sostenible que nos haga una isla más resiliente frente a futuras crisis económicas.

Impulso a la animación

La necesidad de diversificar la economía canaria es uno de los temas que más consenso social genera  y una de las cuestiones que la crisis turística provocada por la COVID 19 ha vuelto a situar con fuerza en el debate público. Parece evidente que necesitamos impulsar una serie de sectores económicos que complementen al turismo y nos permitan generar alternativas y empleo de calidad en nuestras islas.

Por las características de nuestro territorio, pequeño, fragmentado en 8 islas y bastante alejado de sus principales socios comerciales, nuestro desarrollo tiene que centrarse en sectores de alto valor añadido, poco necesitados del uso de recursos naturales pero muy intensivos en conocimiento e innovación, que nos permitan atraer inversiones externas y que estén en consonancia con las líneas estratégicas marcadas por la Unión Europea.

La industria de la animación y la postproducción digital cumple con todas las características expuestas anteriormente. Es más, el plan “España Digital 2025” del Gobierno de España le otorga un papel central al marcar como objetivos: “Acelerar la digitalización del modelo productivo mediante proyectos tractores de transformación sectorial que generen efectos estructurales con la meta puesta en 2025 de reducir un  10% las emisiones de CO2 por efecto de la digitalización” y “Mejorar el atractivo de España como plataforma europea de negocio, trabajo e inversión en el ámbito audiovisual con el objetivo de aumentar un 30% la producción audiovisual en España en esa misma fecha”.

Por todos estos motivos, desde que en 2015 se conformara el gobierno progresista del Cabildo de Gran Canaria decidimos apostar por esta industria a través de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC).  Esta apuesta estaba sustentada en la atractiva fiscalidad canaria para las producciones audiovisuales, tanto los incentivos a la producción nacional e internacional como la ventajosa tributación ofrecida por la ZEC.

Aprovechando el marco económico y fiscal, decidimos hacer un esfuerzo complementario a través de varias líneas de trabajo fomentadas desde el Cabildo: promoción exterior para informar de las posibilidades de inversión en este sector en nuestra isla,  formación de jóvenes y apoyo a la instalación de empresas e instrumentos de financiación. Hemos entendido esta apuesta como un esfuerzo conjunto y coordinado entre las empresas del sector, los inversores y las entidades públicas y creo que es la clave para seguir creciendo y un modelo a seguir en otros muchos sectores económicos. 

Todos estos esfuerzos compartidos han posibilitado que hoy en día podamos exhibir resultados tangibles en la isla. Ya existen 10 empresas prestando servicios de animación y postproducción digital para mercados globales  que han generado 170 empleos directos. La previsión es que en el próximo año tengamos 14 empresas instaladas en la isla y 250 empleos. Gran parte de los puestos de trabajo generados en el sector están ocupados por profesionales que provienen de la cantera de los centros de formación locales. A ello también ha contribuido  la formación especializada que se ha ofertado por la SPEGC y la Fundación Mapfre Guanarteme en colaboración con las empresas.

De las iniciativas que ya se encuentran operando en Canarias, probablemente las más conocidas para el gran público son las que hacen la popular serie de animación infantil “Pocoyó”, que se estrenó en 2005 y ha ganado 38 premios internacionales incluido un BAFTA. Desde 2019 se produce en nuestra isla. Solo este caso supone una inversión de tres millones de euros e implica la dedicación de 70 profesionales para la realización de nuevos capítulos. Gracias a esto también somos sede del “Bosque Pocoyó”, un proyecto de sensibilización medioambiental de los más pequeños a través de la reforestación y el apadrinamiento de árboles.

Los buenos resultados obtenidos en poco tiempo nos han llevado a establecer retos y líneas de trabajo para consolidar el crecimiento de esta potente industria en el corto y medio plazo. Es necesario mantener los incentivos fiscales al tiempo que se  mejoran y simplifican para favorecer el acceso de mayor número de empresas a los mismos. Es algo que corresponde hacer a los  Gobierno de Canarias y España, ya que es clave que todas las instituciones públicas contribuyamos a darle estabilidad y seguridad a estos incentivos que en Canarias son de los más competitivos a nivel mundial.

Es necesaria la implicación de los inversores locales en este sector tanto a través de la inversión empresarial directa como de la financiación de este tipo de iniciativas. En este sentido hago un especial llamamiento al empresariado local para que contribuya al crecimiento de esta industria que tiene un enorme potencial en nuestras islas y aproveche las posibilidades que ofrece la fiscalidad especial canaria. Y ahuyentemos el miedo creado por un bulo que se retroalimenta y que siembra amenazas de investigaciones fiscales inexistentes.

Es fundamental seguir invirtiendo y promocionando la formación especializada de nuestros jóvenes en las áreas formativas demandadas por las empresas de este sector.  Tenemos que crear las condiciones para que este nicho de empleo sea aprovechado por el talento local. Tanto a través de las instituciones y centros de enseñanza públicos, como desde el Cabildo de Gran Canaria o la Escuela Superior de Arte y Diseño, como a través de las distintas iniciativas privadas que se están consolidando en la isla.

Son necesarios nuevos instrumentos de financiación que complementen los incentivos fiscales existentes y atraigan inversiones a la isla. En esta línea, desde el Cabildo de Gran Canaria, a través de la SPEGC, lanzaremos en el próximo trimestre un instrumento para tal fin. Asimismo hay que habilitar nuevos espacios y oficinas adaptados a los requerimientos específicos de estas empresas. Ya hemos conseguido algunos avances importantes en las instalaciones de INFECAR, pero seguimos trabajando para que a principios de 2022 podamos ofrecer espacios adicionales para atender las demandas de las empresas ya localizadas en la isla y para las nuevas que se instalen. Y por supuesto debemos mantener el esfuerzo de promoción exterior de Gran Canaria, con nuestra marca Gran Canaria Film Commission, utilizando como principal baza el crecimiento del sector estos últimos años.

El modelo económico no va a cambiar exclusivamente por la acción de las instituciones públicas, pero es evidente que sin el impulso público a través de inversiones, incentivos y formación será imposible que la economía canaria se diversifique. La pandemia no ha hecho más que recordarnos la emergencia de avanzar hacia un desarrollo más sostenible, basado en sectores intensivos en conocimiento, que generen empleo de calidad y nos ayuden en el proceso de descarbonización de la economía y la consiguiente reducción de emisiones.

Historia y futuro de las presas de Chira y Soria

En un reciente artículo  publicado en este blog (El agua y la supervivencia) señalaba que la historia de Canarias era también la historia del agua. Los esfuerzos que durante siglos y generaciones hemos hecho para proveernos de este recurso cada vez más escaso han modelado una parte fundamental de nuestra cultura y nuestro paisaje. Y el agua vuelve a ser un elemento fundamental de nuestro futuro en un momento en el que el cambio climático está provocando que las lluvias sean cada vez más escasas y dispersas y por lo tanto que el agua sea más costosa de conseguir.

Dentro de esa historia del agua, en nuestra tierra existen unas infraestructuras que destacan por encima de las demás: las presas y los embalses. Gran Canaria es el territorio del mundo con la mayor densidad de grandes presas, es decir, tiene el mayor número de ellas por metro cuadrado de territorio. En nuestra isla se registran 172 presas, de las cuales 70 tienen la consideración de grandes presas, denominación aplicada a aquellas obras hidráulicas de retención de aguas superficiales con más de 15 metros de altura y las que, teniendo una altura comprendida entre 10 y 15 metros, tengan una capacidad de embalse superior a 1 millón de metros cúbicos.

Entre esas presas destacan las de Chira y Soria que son de titularidad del Cabildo de Gran Canaria y que están siendo gestionadas por el Consejo Insular de Aguas. Se trata de dos hitos constructivos de su época que marcaron un antes y un después en la gestión de este recurso y que forman parte no solo de nuestro paisaje sino del acervo identitario de las mujeres y los hombres de nuestra isla, por ser lugares de acampada y reuniones familiares y de amigos así como de ocio y recreo en la naturaleza. Ahora vivirán una nueva fase para permitir la ejecución de un aprovechamiento hidroeléctrico por el desnivel existente entre sus embalses. La historia de su construcción es la de un enorme esfuerzo humano, técnico y económico a lo largo de décadas hasta culminar estas infraestructuras estratégicas para la isla.

Presa de Chira

Ejecución del cuerpo de la presa 1953

La historia de la Presa de Chira comienza el 30 de agosto de 1932, en plena 2ª República, cuando el Cabildo de Gran Canaria solicita la concesión de las aguas públicas discontinuas que discurren por el Barranco de Chira con objeto de llenar el embalse de Soria, cuya concesión se solicitó en el mismo trámite. El planteamiento inicial era  disponer de una presa de derivación (su objetivo era elevar la cota del agua para hacer factible su derivación posteriormente). Las solicitudes fueron respondidas favorablemente en 1934.

Sin embargo, las dificultados acaecidas durante la tramitación del proyecto correspondiente a la Presa de Soria, motivaron que el Ingeniero Jefe Provincial dispusiera la sustitución de la solución de presa de derivación por presa de embalse (para centrar su objetivo en el almacenamiento de agua) y ordenó la redacción de un nuevo proyecto que fue aprobado en 1941. Ese mismo año empezaron las obras que tuvieron que ser paralizadas tres años más tarde por falta de presupuesto.

Más de un lustro después de contar con el primer proyecto se redacta otro documento técnico para concluir la cimentación paralizada. Este define a la presa tal y como la conocemos ahora, con una altura de 32 metros sobre el cauce y 41 metros desde su cimiento con una planta de forma circular. En 1955 se aprueba el proyecto definitivo y su dotación presupuestaria, permitiendo concluir e inaugurar la obra justo una década más tarde.

Durante los casi 25 años que duraron los trabajos, se excavaron 36.000 metros cúbicos, se abrieron dos canteras para conseguir 28.000 metros cúbicos de mampostería para el cuerpo de la presa, se generaron 40.000 metros cúbicos de inertes (tierra sobrante de las excavaciones), se construyeron casi 37 kilómetros de caminos de acceso y un canal de distribución de 18 kilómetros, se utilizaron 28 toneladas de explosivos y se tuvo que construir un edificio para almacén, otro edificio para vivienda, silos de cal y un depósito de agua.

Presa de Soria

Evolución de los trabajos de hormigonado año 1965

Una historia similar tiene la presa de Soria que, al igual que en el caso de Chira, comienza con la solicitud del Cabildo en 1932. Pero diversas complicaciones surgidas durante la tramitación del proyecto así como la modificación de Chira, provocan que D. Alejandro del Castillo y del Castillo, Conde de la Vega Grande, presentara, en 1953, una solicitud a la Jefatura de Obras Públicas de la Provincia de Las Palmas para el aprovechamiento de las aguas públicas discontinuas del Barranco de Soria.

En el año 1958 se materializa la transferencia del expediente a favor de la Comunidad de Aguas La Lumbre, que hoy es pública al tener el Cabildo de Gran Canaria el 90% de las participaciones. Tras diversas modificaciones, en  1961 se autoriza la construcción de la presa dando comienzo las obras ese mismo año, aunque cuatro años después se paraliza  por la necesidad de incluir mejoras para garantizar la seguridad. La construcción se retoma en 1969 y se finaliza en tres años, quedando finalmente la presa como una bóveda de 132 metros desde su cimiento.

En este caso las obras conllevaron excavaciones de 95.945 m³ para lo que se emplearon 25 toneladas de dinamita, 214.526 m³ de hormigón y 30.000 metros cúbicos de tierra sobrante de las excavaciones. Se produjo la apertura de tres canteras de áridos, se abrieron 25 kilómetros de caminos de acceso y se utilizaron diversas instalaciones auxiliares como grúas, torre de hormigonado, silos para cemento, áridos y arena. También se pusieron en marcha instalaciones como una estación de machaqueo y clasificación de áridos, un depósito de agua, un edificio para laboratorio, un edificio para oficina y un edificio para vivienda. Hoy, pese al tamaño de esta obra y los trabajos realizados disfrutamos de un paraje único, perfectamente integrado en su ecosistema.

La Central Hidroeléctrica de Gran Canaria

En 2021 comenzará la primera fase de la construcción de la Central Hidroeléctrica de Gran Canaria, que en su conjunto supondrán 473.000 m3 de excavaciones, que no conllevan la apertura de nuevas canteras. Además el material extraído será utilizado para la restauración ambiental y el relleno de antiguas canteras en desuso, como las que se usaron para construir las presas o para la producción de la cementera de El Pajar. Respecto a los explosivos (los actuales son mucho más avanzados y precisos que los que se utilizaron en esa época), se utilizarán aproximadamente la mitad de toneladas que en el tramo de la carretera de La Aldea que va desde El Risco a Agaete o que el tramo de la GC-1 de Puerto Rico a Mogán.

Respecto al uso de hormigones, la obra necesitará 55.000 metros cúbicos, es decir, menos de una cuarta parte de lo que se utilizó para la presa de Soria. Las carreteras y los nuevos accesos, suman poco más de 9 kilómetros, de los cuáles una parte es mejora de caminos existentes por lo que la longitud de nuevas vías es apenas de 6,5 kilómetros. Por otra parte, la inmensa mayoría de la infraestructura de la nueva central va soterrada por lo que, a diferencia de la obra de las presas, la mayoría de las afecciones medioambientales serán de carácter temporal, con un impacto limitado en el paisaje. Es más, las obras se aprovecharán para la restauración ambiental del barranco, muy afectado por flora invasora, por lo que el resultado final incluso mejorará las condiciones de conservación de este espacio.

Toda la población de Gran Canaria reconoce las presas de Chira y de Soria como parte querida de nuestro paisaje, como las mejores muestras de nuestro patrimonio hidraúlico y del esfuerzo casi sobrehumano que la sociedad canaria realizó durante siglos para proveerse de agua. Paradójicamente algunas de las personas que dicen defender este patrimonio se oponen hoy a la Central Hidroeléctrica de Gran Canaria con argumentos que hubiesen hecho inviable la construcción de estas mismas presas.

Lo cierto es que la Central Hidroeléctrica de Gran Canaria es un paso más dentro de la historia del aprovechamiento hídrico en una tierra que, en este caso, incluye la gestión el binomio agua-energías renovables, que es uno de los grandes retos del siglo XXI. Esta actuación va a permitir renovar y revalorizar nuestro patrimonio hidráulico con una central pionera que nos situará a la vanguardia de Europa respetando los valores paisajísticos y naturales de las presas de Chira y Soria y los barrancos que las alimentan, ayudándonos a combatir el cambio climático y haciendo de la isla un territorio más sostenible  y resiliente.

Inmigración y chantaje marroquí

Estoy convencido de que los distintos acontecimientos que está viviendo Canarias durante los últimos meses en relación con el reino de  Marruecos no son resultado de la casualidad. El incremento de personas inmigrantes, especialmente jóvenes y menores procedentes de las costas marroquíes sin que las autoridades intervengan o controlen, la pretensión de delimitar unas aguas jurisdiccionales en conflicto con la zona marítima que pertenece a Canarias o la administración de la riqueza  del banco canario-sahariano y de los fosfatos en territorios que están pendientes de autodeterminación por pertenecer al pueblo saharaui, no son decisiones aisladas sino que considero que están integradas en una estrategia de presión y de chantaje a Europa y a España para lo que utiliza  a Canarias.

El pasado mes de abril, durante el confinamiento por el coronavirus, el Boletín Oficial de Marruecos publicó dos leyes aprobadas por el Parlamento en enero y febrero, con las que el país extendía, de forma unilateral e  ilegal, su frontera marítima hacia Canarias. De esta manera, en un acto de expansionismo, Marruecos establece sus aguas territoriales en 12 millas, delimita su zona económica exclusiva en 200 millas y decide ampliar su plataforma continental hasta 350 millas con  lo que, además de anexionarse aguas del Sáhara Occidental pese a ser un territorio pendiente de descolonización, incluiría una parte de las aguas canarias que España reclama a la ONU desde 2014.

Pocos meses después se incrementaba, de manera repentina y sin precedentes desde la crisis de los cayucos en 2006, la llegada de personas migrantes en pateras a las costas canarias, en particular a Gran Canaria. En lo que llevamos de año  se acerca a las 17.000 personas, de las que casi 11.000 lo han hecho a Gran Canaria. El Muelle de Arguineguín se ha convertido en un “campamento de la vergüenza” en el que miles de personas pasan días y hasta semanas hacinadas en 400 metros cuadrados en condiciones infrahumanas. Muchas de estas personas son ciudadanos marroquíes y muchas de estas embarcaciones partieron de territorio marroquí.

La pasada semana el ejército marroquí atacó a civiles saharauis que se manifestaban pacíficamente en la franja de amortiguación de Guerguerat, al sur del Sáhara, contra la brecha ilegal que había abierto el Gobierno de Marruecos en este lugar. Tanto la brecha como el ataque por parte de efectivos militares suponen una clara vulneración del acuerdo militar y son contrarias al plan de paz establecido. Esto ha generado una escalada de enfrentamientos militares de consecuencias impredecibles.

Solo hace falta ver la concatenación de los hechos para llegar a la conclusión de que Marruecos está utilizando a Canarias como moneda de cambio para presionar al Estado español y que éste no se interponga en sus planes expansionistas sobre nuestras aguas y sobre el Sáhara Occidental, así como para evitar que  asuma un papel más activo como potencia colonial del Sáhara (que lo sigue siendo) y exija la celebración del referéndum y la culminación del proceso de descolonización de este territorio.

Esto también explicaría el aumento repentino de los flujos migratorios sobre nuestro archipiélago ya que sería una de las maneras que utilizaría el Reino Alauita para presionar a España en un momento de recrudecimiento del conflicto con el Sáhara Occidental. Porque aunque la vía policial y militar no puede ser la forma de gestionar las migraciones, también es evidente que Marruecos tiene un control sobre su territorio como para poder frenar las llegadas de embarcaciones a nuestras costas, especialmente las de sus propios conciudadanos.

Y no es la primera vez que los intereses económicos y geoestratégicos de ambos territorios entran en conflicto. El caso más flagrante es el del banco de pesca canario sahariano, gestionado de facto por Marruecos pese a no formar parte de su territorio y que incluso incluye en acuerdos pesqueros con la UE (aunque hayan sido posteriormente suspendidos). Según el Sindicato Intersindical Canaria, nuestras islas están perdiendo al menos 400 puestos de trabajo directos y más de 1.000 indirectos por no poder faenar en aguas que nos corresponden por razones históricas y geográficas.

Al igual que en el caso de la pesca, la maniobra de la apropiación de las aguas saharauis y las pretensiones sobre una parte de las aguas canarias, no solo responden a un afán expansionista sino también económico. Aunque aún se encuentra muy lejos de poder ser explotado, Marruecos está pugnando por el Monte Tropic, situado a unas 269 millas al sur de El Hierro. Se calcula que puede ser el mayor yacimiento de telurio del mundo con una cantidad 6.000 veces mayor que la que se extrae actualmente de la corteza terrestre. A esto se le uniría el cobalto y las tierras raras presentes en la zona pretendida, materias primas fundamentales para la economía del futuro.

Tan grave como lo anterior es la tibieza o incluso la pasividad con la que el Gobierno de España responde a las pretensiones anexionistas y la política de hechos consumados del país vecino. Es más, las dos leyes se aprobaron días antes de la visita oficial a Marruecos de la ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya, en un evidente gesto de presión para las negociaciones diplomáticas con España. Hasta el momento la ministra se ha limitado a transmitir calma a Canarias y a garantizar el respaldo del Gobierno a nuestro territorio sin que eso se haya traducido en gestos concretos.

Estoy convencido de que a la postre esta dinámica es perjudicial para ambos territorios. Las relaciones entre Marruecos y Canarias son históricas. Cerca de 40.000 ciudadanos marroquíes conviven con nosotros desde hace años y es evidente que la cooperación en materia comercial, turística o de energías renovables podría ser muy beneficiosa para ambos. Canarias ocupa una posición geoestratégica muy importante y dentro de nuestras aspiraciones está la de tener unas relaciones de paz y cooperación con nuestros vecinos.

Pero para que esto sea posible es imprescindible que Marruecos deje de utilizar a Canarias y las vidas de miles de personas que llegan a nuestras costas en barcazas como medida de presión en sus relaciones diplomáticas con España, relajando el control de sus costas y fronteras para aumentar la presión migratoria cada vez que quiere negociar algo. Y por supuesto es inaceptable que en su afán expansionista pretenda apropiarse de los recursos del banco pesquero canario-sahariano o de los recursos submarinos.

También es imprescindible que Marruecos cumpla con la legalidad internacional, que ponga fin a la ocupación ilegal del Sáhara Occidental, frene sus pretensiones expansionistas y se comprometa a realizar el referéndum para la independencia de este territorio. De lo contrario, como estamos viendo, tarde o temprano nos encontraremos con una escalada bélica a 100 kilómetros de nuestro territorio que supondría un serio riesgo para Canarias y una ruptura total de las relaciones con el país vecino.

Por su parte, el Gobierno de España no puede seguir menospreciando y ninguneando a Canarias,  primando sus relaciones diplomáticas con Marruecos al bienestar de nuestro archipiélago. No es aceptable la tibia respuesta del Ministerio de Exteriores frente a lo que podría considerarse una agresión a Canarias como la anexión de una parte de nuestras aguas. Debemos tener voz en la política española hacia Marruecos.

La apuesta de Canarias y de los nacionalistas progresistas canarios no puede ser otra que la de situar a las islas como un territorio de paz, una tierra de acogida con valores democráticos que promueva la cooperación y el progreso entre los pueblos vecinos. Pero esto solo puede ser posible desde la firmeza y la determinación y la exigencia a Marruecos del cumplimiento estricto del derecho internacional y el respeto a la integridad territorial, tanto del Sáhara occidental como de nuestro archipiélago.

El impulso del Cabildo a las renovables

Hace una década, Jeremy Rifkins, uno de los mayores expertos del mundo en transición energética, calificó a Canarias como la “Arabia Saudí de las energías renovables” para señalar la extraordinaria abundancia y diversidad de fuentes de energías limpias que concentra nuestro archipiélago. Pese a ello, Canarias ha estado durante mucho tiempo a la cola de la  generación de energías limpias, circunstancia que ha comenzado a cambiar, como demuestran los datos de 2019 aportados por Red Eléctrica. Las energías renovables aumentaron su participación en el conjunto de fuentes que utilizamos en Canarias para producir nuestra energía en casi 6 puntos porcentuales y cubrieron el 16,4 % de la demanda del archipiélago, 16,1% en el caso de Gran Canaria.

Pero si nos centramos solo en la energía eólica el dato es espectacular ya que el año pasado la generación de este tipo de energía aumentó en un 83%, generando casi el 13% del total de la electricidad consumida en las islas. No obstante, pese a los buenos datos aún estamos lejos del objetivo del 42% de energías renovables que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), aprobado por el Gobierno de España el pasado año, establece como objetivo para el año 2030.

Por ese motivo, y pese a no tener competencias específicas en materia energética, en 2015 el gobierno de progreso del Cabildo de Gran Canaria creó el Consejo Insular de la Energía para dar un impulso sin precedentes a la transformación del modelo energético de la isla. El proyecto se sustenta en 4 pilares: la construcción de parques eólicos y fotovoltaicos públicos; el plan Renovagua para desalar y depurar agua utilizando energías limpias; el fomento del autoconsumo tanto en instalaciones propias como por parte de particulares, pymes y entidades sin ánimo de lucro a través de subvenciones y la Central Hidroeléctrica de Gran Canaria, como infraestructura estratégica de almacenamiento, que nos permitirá cumplir con los objetivos establecidos. Por supuesto, a estos pilares se les une un eje transversal como es el del ahorro y la eficiencia.

Parques eólicos y fotovoltaicos públicos

El trabajo que iniciamos en 2015 está dando sus resultados y hace unas semanas pudimos presentar los 66 millones de euros de inversión que nos permitirán producir la energía suficiente para cubrir el 75 por ciento del consumo de las instalaciones del Cabildo en toda la isla de manera renovable. Vamos a instalar una potencia que rozará los 39 megavatios para generar 98 gigavatios hora al año, el equivalente a la energía que consumen más de 28.100 hogares, dejar de verter a la atmósfera más de 76.000 toneladas de CO2  y dejar de quemar más de 28.200 toneladas de petróleo.

Dentro de los complejos de generación renovable de titularidad pública destaca la primera planta fotovoltaica sobre un vaso de vertido de Canarias y la primera de España de sus características, que acaba de salir a información pública y que estará situada en el Ecoparque Sur. He de señalar que este Ecoparque y el Ecoparque Norte, eran antiguos vertederos y se están convirtiendo en centros de innovación y economía circular, que de hecho ya son autosostenibles energéticamente con una producción de biogás procedente de lodos y otros residuos de 4 MW de potencia que producen los 16 gigavatios hora que necesitan al año e incluso les sobra para verter a la red.

El Ecoparque de Juan Grande es también el lugar en el que se va a desarrollar la inversión más  importante de las previstas con dos parques eólicos y dos fotovoltaicos en los que se invertirán 29 de los 66 millones de euros.  Además, la planta fotovoltaica que se ubicará sobre el vaso de vertido de Juan Grande es la primera en el país en un sellado (es decir después de haber dejado de utilizar y haber tapado el vaso de vertido)  de apenas cuatro años y también es la primera por su tamaño, ya que será de 2 megavatios de potencia. A medida que el asentamiento del vaso lo permita, se incrementarán los megavatios hasta alcanzar el objetivo final de 10. En total, todas las inversiones proyectadas en este espacio generarán el equivalente a la demanda anual de 11.500 hogares y ahorrará a la atmósfera más de 31.200 toneladas de CO2, lo que supone dejar de quemar 11.600 toneladas de petróleo. También se tramita en estos momentos la instalación de un aerogenerador de 1MW en La Pasadilla.

Fomento del autoconsumo

Una de las principales ventajas de las energías renovables es su potencialidad para democratizar el sistema energético, permitiendo que la energía se produzca en el mismo lugar en el que va a ser utilizada por el consumidor final. Esto es más eficiente y además permite un reparto de los beneficios de la generación energética entre instituciones públicas, particulares y empresas.

En este sentido el autoconsumo se convierte en una herramienta fundamental del nuevo modelo energético. Además del biogás anteriormente reseñado, que ha permitido la autosuficiencia energética de los ecoparques insulares, ya hemos ejecutado dos plantas fotovoltaicas -una en el aparcamiento de la sede del Cabildo en Pérez Galdós y otra en el de Infecar- y están en licitación las de las cubiertas de la Casa Palacio, el Edificio de Cristal y los edificio Incube, Pasarela y la SPEGC. Superaremos los 8MW

Además, están proyectadas las placas solares del Centro Sociosanitario de Taliarte, las del Teatro Cuyás, el Centro Insular de Deportes, la Cueva Pintada, El Sabinal, el Museo de Bellas Artes de San Martín, los pabellones 6 y 7 de Infecar, y las del nuevo Centro de Producción Audiovisual de Gran Canaria que esperamos que entre en funcionamiento en el primer semestre de 2021.

También hemos puesto en marcha subvenciones para el autoconsumo de particulares, pymes y entidades sin ánimo de lucro que han sido un rotundo éxito. En las dos primeras convocatorias se concedieron 218 subvenciones. Se han apoyado 350 kW y en total se han instalado 595 kW. Se ha evitado la emisión de 702 toneladas de CO2 a la atmósfera. La inversión total que se ha logrado impulsar es de 1.407.000 €. Es más, en la tercera convocatoria hemos tenido que ampliar el presupuesto previsto para alcanzar los 320.000 euros y poder cubrir todas las solicitudes.

Por otro lado, este año, conscientes de la importancia del autoconsumo eléctrico y de la eficiencia energética en la gestión empresarial, también hemos puesto en marcha la primera convocatoria de subvenciones por un montante de 150.000 € para el fomento de instalaciones de energía solar fotovoltaica en microempresas, pequeñas empresas (hasta 50 trabajadores y 10 millones de € de facturación) así como entidades sin ánimo de lucro.

El Plan Estratégico del Sector Primario de Gran Canaria contempla  el fomento de las energías limpias en el sector. En estos momentos se han destinado subvenciones por casi un millón de euros para el autoconsumo en cofradías y cooperativas de pescadores y explotaciones agrícolas y ganaderas.

También desde el Plan de Cooperación con los municipios y mancomunidades se ha financiado la instalación de 1 MW de energías renovables a los ayuntamientos de la isla.

Renovagua

Si tenemos en cuenta todos los procesos necesarios para obtener agua, comprobamos que suponen entre el 15 y el 20% del consumo energético total de nuestro territorio, por lo que la correcta gestión del binomio agua-energía es un elemento fundamental para la transición ecológica. Por eso, desde 2016 estamos ejecutando el plan Renovagua, dotado con 18 millones de euros para producir 10 megavatios de renovables y reducir la dependencia energética y económica de las plantas de desalación y depuración del Consejo Insular de Aguas de los combustibles fósiles. Queremos disminuir en un 40 % el uso de energías convencionales en la producción y distribución de agua, dejar de emitir 17.000 toneladas de CO2 a la atmósfera y dejar de importar y consumir 4.670 toneladas de petróleo.

Central Hidroeléctrica de Gran Canaria

Como colofón de la política pública insular de transición energética se erige la Central Hidroeléctrica de Gran Canaria, de la que ya he hablado en múltiples ocasiones. Se trata de una infraestructura estratégica que permitirá almacenar el excedente de energías solar y eólica en forma de agua en la presa de Chira para que pueda ser utilizada cuando sea necesaria a través de un salto a la presa de Soria. Se alimentará del agua producida en una desaladora de Arguineguín y nos permitirá bombear agua a cota 900 para luchar contra la sequía y desarrollar el sector primario.

Su importancia reside en que las principales energías renovables que estamos introduciendo en nuestro sistema, la solar y la eólica, son “no gestionables”. Esto quiere decir que no gestionamos su producción porque no sabemos cuándo va a haber viento o sol y puede que los momentos de mayor producción no coincidan con los momentos de mayor demanda y viceversa. Eso nos obliga a dotarnos de dispositivos de almacenamiento de energía a gran escala y hoy en día las centrales hidroeléctricas son las más sostenibles y baratas, especialmente en nuestro caso ya que aprovechamos una infraestructura preexistente como las presas.

Sus 200 megavatios de almacenamiento permitirían una penetración de energías limpias de entre un 51% y un 70%, estabilizando el sistema e impidiendo ceros energéticos como el que recientemente se dio en Tenerife. Su capacidad para permitirnos gestionar la inclusión a gran escala de energías renovables en nuestro sistema y el agua que nos permitirá bombear a la cumbre y medianías hacen de la Central Hidroeléctrica de Gran Canaria una herramienta imprescindible para luchar contra el cambio climático.

En un momento de crisis como el actual, cuando hay miles de familias canarias pasándolo mal y nuestra principal actividad, el turismo, está prácticamente parada por tiempo indefinido, es complicado mirar al futuro con optimismo. Pero la revolución renovable que ya ha comenzado en Gran Canaria  es imparable, junto con la soberanía hídrica y la alimentaria pueden transformar nuestra economía y evitar que las crisis futuras nos afecten de una manera tan dura.

Gran Canaria activa

Estamos en una situación social y económica que no solo es difícil sino inédita. Lo que empezó como una crisis sanitaria se ha convertido en una crisis general que afecta a todas las facetas de la vida.  Para salir de la actual situación necesitamos la colaboración de todas las personas.

Por eso creo que es importante huir tanto de la autocomplacencia como del derrotismo y el pesimismo. Reconocer la gravedad del momento y la situación de extrema necesidad que está atravesando gran parte de la población de Gran Canaria no debe ser un impedimento para transmitir un mensaje de confianza en el futuro, porque contamos con un modelo de transformación económica que es el adecuado para salir de la crisis y porque hay algunas señales que nos permiten albergar cierto optimismo.

Y es que los datos dicen que Gran Canaria está resistiendo mejor que el resto del archipiélago, lo que en parte es consecuencia de las medidas paliativas y de inversión que está aplicando el Cabildo y los municipios grancanarios, así como la ejecución de muchos de los proyectos en los que veníamos trabajando tiempo atrás. Y, desde luego, del impulso de una sociedad civil emprendedora. La pérdida de empleo  en nuestra isla es un 5% inferior a la del conjunto de Canarias, mientras que la caída de turistas es de 2 puntos menos. El índice de confianza empresarial se ha reducido en Gran Canaria casi un punto menos que en el resto de Canarias y el descenso del tráfico de mercancías es un 4% inferior.

Parece evidente que estos datos guardan alguna relación con que en estos momentos estamos en el proceso de ejecución, licitación o preparación para hacer realidad las iniciativas de un plan de inversiones para el conjunto de la isla de más de 500 millones de euros incluidos en propuestas como las del FDCAN, planes de cooperación, planes de inversión de los dos últimos ejercicios, plan de inversión COVID-19, financiación de otras administraciones, etc. Un esfuerzo inversor sin precedentes en la institución insular.

Como ya reseñé en el artículo de la semana pasada, el presupuesto inicial para 2020 ascendía a algo más de 780 millones de euros pero, después de las modificaciones presupuestarias realizadas, ascendió a más de 1.007 millones lo que supone un incremento del 29,1%. Esto ha sido posible porque desde el inicio de la pandemia se tomó y aplicó la decisión política de utilizar los remanentes de tesorería y el superávit y adoptar las medidas sociales necesarias para atender a los colectivos más afectados por la pandemia.

Y esta determinación se asumió a pesar de que el Gobierno de España todavía no había adoptado ninguna decisión sobre cómo se podían utilizar los remanentes y superávits por los cabildos insulares ni por el resto de administraciones, aunque posteriormente, como era lógico y nosotros habíamos adelantado, se suspendieron las reglas fiscales para permitir a las instituciones autonómicas, insulares y locales actuar con todos los recursos posibles contra la crisis.

Pero no se trata solo del gasto y la inversión para contener la pandemia y sus consecuencias, algo que en estos momentos están haciendo todos los gobiernos de Europa. Se trata de la orientación de esas políticas, ya que el Cabildo está volcado en atender a las personas y organizaciones más vulnerables al tiempo que siembra las condiciones para consolidar la ecoisla con justicia social, dinamismo económico, innovación y conocimiento, que es la mejor manera de prevenir futuras crisis.

El primer pilar del futuro de Gran Canaria pasa por mejorar y aumentar los servicios públicos esenciales. Para eso estamos desarrollando un plan de infraestructuras sociosanitarias, al que destinamos cuarenta millones de euros, que va a crear en la isla 947 plazas residenciales y 177 plazas en centros de día, un total de 1.124 plazas para personas con dependencia y/o discapacidad. Vamos a destinar asimismo nueve millones de euros para la promoción de viviendas que garantice el acceso a este recurso y otros tres  millones y medio para la adquisición de recursos alojativos para mujeres y menores víctimas de violencia de género.

El segundo es lo que llamamos ecoisla, que no es más que generar un modelo de desarrollo sostenible que luche contra el cambio climático. En ese sentido la gestión del binomio agua-energía aparece como prioritaria para el futuro de la isla. Por ello destinamos 66 millones de euros que vamos a invertir en parques eólicos y solares que generarán el 75% de la energía que consume el Cabildo de Gran Canaria y ahorrarán 76.000 toneladas de CO2 y 28.000 toneladas de petróleo. Y 18 millones al Plan Renovagua para reducir la dependencia energética y económica de las plantas de desalación y depuración disminuyendo en un 40 % el uso de energías fósiles en la producción y distribución de agua. Agua, energía, conocimiento, economía azul, economía circular, movilidad sostenible, lucha contra el cambio climático… sostienen gran parte de nuestra propuesta de inversiones.

Para avanzar en soberanía alimentaria estamos implementando un plan de riegos con el fin de garantizar agua a un precio razonable en medianías y cumbre, subvencionando la recuperación de tierras de cultivo abandonadas y mejorando la distribución y comercialización de productos locales a través del mercado digital Gran Canaria Me Gusta. Desde el punto de vista medioambiental invertimos en la mejora de la  prevención de incendios así como en la reforestación (especialmente con la  recuperación de la laurisilva) y la captación de lluvia vertical. Destaca asimismo el proyecto “La Cumbre Vive”, dotado con 5 millones de euros de inversión en infraestructuras hídricas, sector primario y energías renovables para convertirse en un modelo de desarrollo sostenible.

Pero ninguna de estas políticas es posible sin una isla emprendedora, que genera economía y se transforma y que constituye nuestro tercer eje. Vamos a destinar 15 millones de euros a mejoras de infraestructuras en los principales núcleos turísticos de la isla, con el objetivo de avanzar en sostenibilidad, accesibilidad, y promoción del producto local en lugares turísticos. En este sentido cabe destacar el Plan de Sostenibilidad Turística para el Patrimonio Mundial de Risco Caído y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, que nos ha permitido captar 2,5 millones de euros del Ministerio de Turismo y el Gobierno de Canarias, a los que se sumarán otros dos millones de fondos propios para crear un modelo de referencia en España.

La industria y el comercio tienen que jugar un papel fundamental en la diversificación económica insular por lo que invertiremos 5 millones de euros en la modernización y la competitividad de los polígonos industriales y las zonas comerciales abiertas, así como los 1,6 millones que ya están en ejecución (serán 14 en total) para explotar el potencial pesquero, científico y deportivo del muelle de Taliarte. El Cabildo también impulsa el Parque Tecnológico de Gran Canaria-Área Experimental de Economía Circular, situado en Gáldar que aspira a convertirse en un polo de innovación y generación de empleo para el norte de la Isla.

Y tan importante como todo lo anterior es reafirmarnos como una isla orgullosa de su identidad fuertemente anclada en los valores democráticos. El auge de los discursos de odio de la mano de la extrema derecha está poniendo en riesgo nuestras democracias y la globalización amenaza con la desaparición de culturas como la canaria. Por eso además de avanzar en un modelo turístico que sirva como ventana al mundo de nuestra cultura, entre otras acciones, hemos consignado casi 4 millones de euros para el nuevo museo de bellas artes (MUBEA).

Desde el área de patrimonio histórico se va a llevar a cabo una renovación de los Centros de Interpretación del Patrimonio Cultural para mejorar y modernizar la difusión de nuestra historia, el legado de nuestros antepasados y las manifestaciones culturales que explican cómo somos. Y seguiremos invirtiendo y apostando por los procesos y herramientas participativas para la implicación de la sociedad en la toma de decisiones y la democratización de la gestión pública.

Por supuesto el objetivo transversal a todas estas medidas es contribuir a solucionar el principal problema de Gran Canaria y el conjunto del archipiélago: el desempleo. Son todas medidas destinadas a generar trabajos de calidad, vinculados a la lucha contra el cambio climático y el desarrollo sostenible. Además la Consejería de Empleo invierte 2 millones de euros en la mejora de los equipamientos e instalaciones para la formación y el empleo e impulsa todo tipo de iniciativas ligadas a la mejora de la empleabilidad de nuestra población.

A nadie se le escapa que vivimos momentos muy duros y los que tenemos responsabilidades públicas sufrimos por no poder llegar con más celeridad a todas las personas que lo están pasando mal y necesitan ayuda. Pero si queremos mejorar los datos estructurales de pobreza, paro y precariedad tenemos que ser capaces de pensar en la isla que queremos dentro de 10 o 15 años y dar pasos concretos en esa dirección. Y Gran Canaria cuenta por primera vez con un proyecto de desarrollo sostenible compartido por una mayoría social e institucional que está dando resultados y nos permitirá salir de esta crisis en mejores condiciones.  

Una isla que responde

La pasada semana, el jueves 28 y el viernes 29 de octubre, tuvo lugar en el Cabildo de Gran Canaria el debate sobre el Estado de la Isla, debate que sirve para deliberar sobre la orientación general de la política insular y, en este caso, para repasar el primer año de trabajo de este mandato. Aún hoy, ocho meses después del inicio de la propagación de la COVID-19 en España y Canarias, afrontamos el debate en una situación excepcionalmente dolorosa, con una realidad sanitaria, económica y social muy deteriorada a causa de una pandemia que ha generado gravísimos daños a nuestra gente. En realidad a todo el planeta. Esta tragedia colectiva se ha llevado una gran cantidad de vidas humanas y ha paralizado la actividad económica. Las consecuencias sociales se concretan en un mayor empobrecimiento y vulnerabilidad de nuestra población y la de todos los países del mundo.

Comencé mi valoración con un sentido recuerdo para todas las víctimas y sus familias, convencido de que manifiesto un sentir unánime del Cabildo de Gran Canaria. También expresé el homenaje más sincero a las personas que prestan un servicio público y profesionales de la sanidad, la seguridad, la educación, los cuidados, la atención sociosanitaria y los servicios públicos esenciales en general, que están sosteniendo el funcionamiento de esta sociedad en condiciones muy severas y a veces poco reconocidas. Y desde luego, tiene que hacerse extensivo también a los sectores sociales y económicos privados que han afrontado con rigor y sacrificio estos duros momentos manteniendo la actividad social y económica.

Iniciamos el nuevo mandato con la consecución de un hito histórico para la isla: la declaración de la UNESCO como Patrimonio Mundial a Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria. Nos llenó a todos de orgullo. Se recogía el fruto del trabajo de tantas personas para trasladar al mundo la obligación de proteger el legado de nuestra gente.  Nos empañaron pronto esta alegría tres incendios muy graves ocurridos en agosto de 2019 y principios de 2020 que pusieron en peligro la vida de miles de mujeres y hombres de Gran Canaria y provocaron una afección importante en nuestro territorio. Y cuando habíamos recuperado el aliento, respondido con profesionalidad y solidaridad a la emergencia, atendiendo a la mayoría d