EL VALOR DEL PAISAJE

Lo que comienza con un proyecto de regeneración paisajística podría, sumando voluntades, convertirse en un cambio de para­digma para la isla de Gran Canaria, una isla vanguardista

El Consejo de Europa, con el Convenio Europeo del Paisaje, Florencia 2000, marcó un antes y un después en la concepción del Paisaje. Con los acuerdos adoptados por los estados miembros del Consejo se “define” una nueva interpretación de sus valores y de sus repercusiones en la calidad de vida de las personas que lo habitan. Es importante resaltar que este acuerdo internacional supuso un impulso al reconocimiento de su valor y su nexo con el bienestar de los habitantes y la consolidación de su identidad y, además, reconocía su carácter dinámico, y por ello,  la necesidad de establecer políticas específicas destinadas a su protección, ordenación y gestión.

La Convención del Benelux de 1982 sobre la Conservación de la Naturaleza y la Protección del Paisaje ya establecía que “puede ser considerado como el reflejo de la actitud de la comunidad respecto a su medio natural y de la forma que actúa sobre el mismo”. El Convenio de la UNESCO para la Salvaguarda del Patrimonio Intangible lo define como el conjunto de “usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas –junto con los instrumentos, objetos, artefactos, y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en determinadas ocasiones los individuos reconocen como parte integrante de su patrimonio”.

El Cabildo de Gran Canaria ha redactado un conjunto de instrumentos de ordenación territorial en los que la protección, gestión y ordenación de los Paisajes han sido premisa irrenunciable de partida, e incluso, el centro de su formulación, como es el caso del Plan Territorial Especial PTE -5.

En el Pleno celebrado el pasado 25 de Noviembre de 2016, se aprobó por unanimidad una moción en defensa del derecho a disfrutar de un entorno de calidad visual, en la que el Cabildo de Gran Canaria, entre otras actuaciones, se compromete en el diseño y desarrollo de acciones dirigidas a incrementar la calidad paisajística de Gran Canaria, y a consolidar y potenciar el Observatorio del Paisaje de Gran Canaria, como instrumento de participación en el análisis, debate, seguimiento y desarrollo de las políticas adecuadas. Este texto, como Manifiesto, fue firmado por una cantidad importante de personalidades, instituciones, entidades y empresas públicas y privadas, en la I Jornada del Paisaje de Gran Canaria, celebrada el 30 de Noviembre de 2016, como expresión de su compromiso de su defensa favoreciendo la conservación y el mantenimiento de nuestros valores naturales, culturales y sociales.

El Observatorio, en el que participan distintas áreas del Cabildo, ayuntamientos y representaciones de la sociedad civil, lleva trabajando en los últimos meses de manera decidida en la mejora del paisaje de esta Isla. Como resultado de este esfuerzo hace unos días presentamos el Proyecto Director de Regeneración Paisajística de la GC-1 como desarrollo de una de las estrategias planteadas por el Plan Territorial Especial de Ordenación del Paisaje (PTE-5), para actuar, en esta primera fase, en el tramo comprendido entre el Aeropuerto de Gran Canaria y la entrada a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. En estos momentos estamos en el proceso de adjudicación del Plan Director de la GC2 con el mismo objetivo.

La contemplación del paisaje durante los desplazamientos en carretera constituye una de las formas más frecuentes de mirarlo e identificarnos con él. Por ello, las vías de comunicación deben considerarse elementos de observación de carácter prioritario. Desde este punto de vista, el corredor de la GC-1, en el tramo que va desde Las Palmas de Gran Canaria hasta el Aeropuerto, que da acceso a los núcleos de población de mayor población de la Isla y sobre el que se apoya una gran cantidad de actividad de carácter industrial, comercial y residencial, cobra especial relevancia, tanto para los grancanarios que la recorren en sus desplazamientos habituales como para los turistas que visitan Gran Canaria.

La intensa actividad desarrollada a lo largo de la GC-1, así como la forma en la que se ha generado, configura un paisaje con un alto grado de antropización, que se presenta como una yuxtaposición de núcleos urbanos y vacíos agrícolas que no guardan relación entre sí y en donde los mensajes que reciben los usuarios de la autovía son, en su mayoría, reclamos publicitarios. Todo ello da lugar a una percepción negativa de esa parte de nuestro paisaje. El recorrido desde el Aeropuerto a la Capital de la Isla se ha ido deteriorando en los últimos años  por el incremento de vallas publicitarias y por el impacto territorial, visual y social que producen las grandes áreas comerciales, así como las áreas industriales sin integración con su entorno, las áreas agrícolas abandonadas, las firmas gigantes “grafiteadas” en muros, las fachadas de edificaciones descuidadas y tantos otros despropósitos…

A grandes rasgos, el Proyecto Director de Regeneración Paisajística de la GC-1 (Tramo Las Palmas de Gran Canaria-Aeropuerto) ha abordado el análisis paisajístico y el estudio de todo el ámbito de afección: la autovía con todos sus elementos, los bordes de los núcleos urbanos (residenciales, industriales y comerciales), los barrancos, las zonas agrícolas y los espacios vacíos; la diagnosis de los distintos problemas detectados y la ordenación del paisaje antropizado existente, mediante la definición de actuaciones de restauración de las áreas degradadas y de eliminación o corrección de los impactos paisajísticos.

En función de ese análisis y diagnóstico de la situación el Proyecto propone un conjunto coherente de actuaciones dirigidas a la mejora de la calidad paisajística del tramo, ordenadas por su grado de prioridad, contemplando la integración paisajística de los elementos que forman parte de la GC-1 y su entorno inmediato (muros, taludes, nudos, rotondas, laderas, etc.) y  determinadas zonas anexas a la vía, que por su estado actual y entidad territorial repercuten de forma negativa en el paisaje percibido desde ella.

En relación con este segundo tipo de actuación, se proponen intervenciones en las siguientes Zonas: Zona 0.- Corredor de la GC-1. Zona 1.- San Cristóbal-Hoya de La Plata. Zona 2.- Playa de La Laja – Tívoli. Zona 3.- Bocabarranco – La Pardilla. Zona 4.- Marpequeña – Las Rubiesas. Zona 5.- Cruce de Melenara-Las Huesas. Zona 6.- Montaña de Las Huesas–Urbanización Industrial Salinetas. Zona 7.- Urbanización Industrial Salinetas-Urbanización Industrial El Goro. Zona 8.- Urbanización Industrial El Goro–Tufia.

Para lograr este objetivo de regeneración paisajística, se establece un conjunto de acciones encaminadas a la  limpieza y desbroce en áreas de vertidos de escombros, basuras y restos de elementos agrícolas, y de tierras asociadas a la construcción, demolición o carreteras; retirada del vallado publicitario que incumpla la normativa sectorial; retirada de elementos agropecuarios obsoletos o en abandono; adecuación o demolición de construcciones aisladas con localización, volumen y/o tipología inadecuada o abandonadas (ruinas); rellenos con tierras o picón de taludes, trincheras y plataformas en abandono; ajardinamiento en zonas de borde de los suelos urbanos (industriales, comerciales y residenciales) situados en los laterales de la autovía y de los barrancos transversales; renovación de pintura en fachadas y medianeras  deterioradas, incluyendo un estudio cromático y su rediseño, tanto en las fachadas industriales como en los bordes urbanos residenciales; reinstalación de líneas eléctricas o telefónicas (incluso soterramiento en su caso); definición de actuaciones lineales de comunicación (senderos o paseos laterales–carril bici) entre San Cristóbal (LPGC) y Jinámar (Telde), etc. y acondicionamiento de áreas existentes con aparcamientos de gran impacto sobre la vía.

El propósito último es conseguir la eliminación y corrección de los principales impactos paisajísticos; la recuperación y reconocimiento, en la medida de lo posible, de los valores naturales y culturales existentes, la ordenación del paisaje y la aplicación de medidas específicas que contribuyan a dotar a la GC-1, en el tramo objeto de estudio, de una imagen coherente en relación con las características del territorio. Para conseguirlo se prevén 390 actuaciones, muy distintas y variables en cuanto a su envergadura, agrupadas en 53 intervenciones que constituyen proyectos completos y globales con soluciones a los problemas detectados.

El presupuesto total del conjunto de intervenciones asciende aproximadamente a unos 14 millones de euros, por lo que se han priorizado las intervenciones de forma que se puedan ir acometiendo progresivamente en 6 etapas, de forma equilibrada, entre LPGC y el Aeropuerto. El Cabildo ya dispone en sus presupuestos de 10 millones para este fin.

Constituye un enorme desafío la labor de regenerar lo deteriorado por el hombre y reconocer los numerosos valores paisajísticos y culturales de todo el tramo de la autovía GC-1 en el que se va a actuar, teniendo en cuenta el alto grado de impactos visuales así como la heterogeneidad de usos del territorio. Lo que comienza con un proyecto de regeneración paisajística podría, sumando voluntades, convertirse en un cambio de para­digma para la isla de Gran Canaria, una isla vanguardista en la que a través de uno de sus elementos más dañados, su principal autovía, se respiren vientos de cambio en la valoración del paisaje insular. Sin reconocer y valorar el paisaje se hace muy difícil gestionar el territorio en beneficio de la colectividad.

EL IDIOMA QUE NOS UNE

A finales del pasado mes de julio participé en la inauguración del LII Congreso de la Asociación Española de Profesores de Español que se celebró en Gran Canaria. Me pareció un acierto el título que los convocó (“El español en su camino hacia América”), porque desde el principio, desde la primera ruta atlántica que hizo el idioma español hace 5 siglos, nuestra isla  formó parte de ese camino. Está demostrado que en ese viaje inicial la expedición encabezada por el navegante  Cristóbal Colón  que se dirigía a Las Indias, unos hicieron una parada en Gran Canaria para arreglar el timón de La Pinta mientras el resto viajaba a La Gomera.

Y desde entonces ha sido un viaje de ida y vuelta. Porque el idioma español se enriqueció al llegar a las diferentes tierras americanas y entrar en contacto con otros pueblos. Como ocurrió con las distintas generaciones de canarios que emigraron a América en busca de una vida mejor y trajeron de vuelta una lengua más rica y, por tanto,  más viva.

Hay muchas razones históricas, culturales, sociológicas, sociales, sentimentales, antropológicas… para defender nuestro idioma. Incluso, en este mundo en el que parece que la economía lo mueve todo, también ella condiciona la lengua. El informe “Valor económico del español” de la Fundación Telefónica destaca  la rentabilidad de compartir la segunda lengua materna más hablada en el mundo: más de 450 millones de personas, a los que hay que añadir otros 50 millones que lo han aprendido como lengua extranjera. El español genera el 16% de valor económico del PIB y del empleo en España. Es la segunda lengua de comunicación internacional en la Red. Un puesto que mantiene a pesar de los millones de hispanohablantes que en las redes sociales utilizan el inglés en su perfil personal y profesional, demostrando en mi opinión un complejo injustificable. Según el mismo informe, el español representa el 30 % del valor salarial en España y un 10% en Estados Unidos. Y es un factor determinante para la recepción en España de 35.000 alumnos universitarios Erasmus cada curso académico; España es el primer país de destino, entre los 32 países que participan en ese programa europeo, acogiendo al 17 % del total de estudiantes.

Resulta paradójico que el español se valore más fuera de España que en su país de origen. Cada vez más gente en más países quiere aprender español, sin embargo los que tienen este idioma como lengua materna actúan muchas veces con una desconsideración inexplicable, al introducir anglicismos de forma desmesurada, sin justificación alguna, en detrimento de nuestro maravilloso acervo patrimonial. Quizás porque les hace parecer más “cool”. Tras 500 años de enriquecerse nuestro idioma en ese viaje de ida y vuelta a América, estamos dejando que se haga más pobre. Por ejemplo, hace apenas unos meses España ha decidido que todos sus controladores hablen solo en inglés, ante el enfado de académicos como Pérez Reverte que se lanzó en Twitter a denunciar que de “Los 5 idiomas reconocidos por OACI: inglés, ruso, chino, francés y español. Ninguno excepto España renuncia a usar el suyo en su territorio”. Los grandes literatos, pero también los ciudadanos de a pie, engrandecieron nuestra lengua creando palabras, incluso a través de préstamos de otras lenguas cuando era estrictamente necesario y siempre sometidas a un proceso de adaptación fonética y morfológica. Así  se ha hecho desde los tiempos de El Quijote.

El poeta argentino Juan Gelman decía que “Todos pertenecemos al mundo y si una patria tengo es la lengua. La lengua tiene muchas patrias: la infancia, la familia… todo lo que va haciendo al individuo».  En el discurso que pronunció cuando recogió el premio Cervantes, Gelman defendió la creación de palabras nuevas que ya hacía el autor del Quijote: “ Salvo él, nadie vio a una persona caminar asnalmente. O llevar en la cabeza un baciyelmo. O bachillear. Don Quijote aprueba la creación de palabras nuevas, porque ‘esto es enriquecer la lengua, sobre quien tienen poder el vulgo y el uso. La lengua expande el lenguaje para hablar mejor consigo misma’.

El español es un idioma con un pasado centenario, pero con más futuro todavía: se calcula que en 2050 habrá 750 millones de personas que hablen español. Y me gustaría que fueran muchos más. Siento un profundo respeto hacia otros pueblos del Estado español que tienen otras lenguas maternas y las defienden. De igual forma, frente al intento de imponer el inglés de forma superflua, defendemos el activismo a favor del español como lo planteó el escritor Juan José Millás: “Hace falta la aparición de un activismo en relación a la lengua y a las lenguas, especialmente en un momento en el que la globalización se está mostrando incompatible con el mantenimiento de la identidad lingüística, de las identidades lingüísticas. Si las lenguas sólo sirvieran para averiguar dónde está el baño, nos daría lo mismo. Pero preferiríamos que las generaciones del futuro las utilizaran para algo más.”

El idioma español es plural, rico y hermoso gracias a las aportaciones de muchos pueblos. Por eso defendemos también el habla canaria, en igualdad de condiciones que las otras innumerables variedades del español a lo largo y ancho de los territorios en los que se habla. A pesar del complejo visibilizado por Ana Guerra, la concursante de Operación Triunfo que mostró aversión públicamente de nuestro acento. Dice que prefería “el castellano”. Como dijo el filólogo y exdirector de la Real Academia Española de la Lengua José Manuel Blecua: “no existe el español modelo, o el mejor español. El mejor español no es el que se habla aquí, ni en Madrid, ni en Valladolid”. Decía Blecua que lo del español perfecto de Valladolid “es un mito que se debe a Madame D’Aulnoy, una viajera francesa del siglo XVII que escribió un libro sobre España. Cuando ella preguntó dónde se habla el mejor español alguien le dijo que en Valladolid y ahí nació el mito”.

Estamos en Gran Canaria, en la isla donde Benito Pérez Galdós nació y vivió sus dos primeras décadas de vida. Aquí Don Benito tuvo su formación académica y aquí aprendió su idioma. Aquí tuvo sus primeros profesores, y en las calles de esta ciudad, escuchando las conversaciones de la gente como le gustaba hacerlo, Don Benito se hizo novelista, uno de los novelistas más fecundos y más influyentes en la historia de la literatura española. Como hombre comprometido socialmente tuvo detractores en el poder político y religioso. Fueron esos poderes los que presionaron para que no le concedieran el Premio Nobel de Literatura. Hoy en día afortunadamente nadie cuestiona el valor universal de la obra de Benito Pérez Galdós. Nuestro Cabildo lleva celebrando desde 1973 el Congreso Internacional Galdosiano y justamente este año celebramos la edición número XI, con presencia de expertos de todo el mundo en la obra del escritor grancanario.

Y hay muchos estudios que nos dicen que el escritor no renunció nunca a lo aprendido en su isla. José  Pérez Vidal, en su libro “Canarias en Galdós” publicado por el Cabildo de Gran Canaria habla del uso de canarismos en Galdós: “En general Galdós hace bastante uso de canarismos, como de tantísimas voces populares y expresiones familiares, para evitar riesgos de la grandilocuencia y el intelectualismo.” Donde otros escribían “elocuencia” Galdós dirá “jarabe de pico”. Galdós preferirá comistraje a ágape o banquete, comistraje es una voz que lleva un sufijo corrientísimo en Canarias.”

El filólogo Marcial Morera, en su libro “En defensa del habla canaria” dice que “las palabras no son un mero instrumento de comunicación, son el ser, la identidad de los individuos, el sentir que los conecta con sus antepasados -las palabras contienen parte de lo que hicieron y nos han legado nuestros ascendientes- y con su medio y que les permiten mirar esperanzadamente hacia el futuro. Cuando un pueblo reniega de sus palabras, rompe con su pasado y con su ambiente y se queda sin futuro al que mirar.”

Estoy seguro de que el Congreso Internacional sobre el español celebrado en Gran Canaria sirvió para profundizar más en el conocimiento de nuestro idioma, para reivindicar su riqueza, esa riqueza que comenzó en su camino hacia América, en ese viaje de ida y vuelta que se sigue produciendo. Cuenta el escritor uruguayo Eduardo Galeano que  la primera palabra que vino de América fue “canoa”, así está recogido en el Diccionario Latino-Español de Elio Antonio de Nebrija publicado en el siglo XV. Y en el texto Galeano define así al primer americanismo: “Canoa: Nave de un madero. La nueva palabra viene desde las Antillas.”

Defendamos que el español siga viajando por el mundo. Que ese viaje se pueda hacer en avión, en las naves de Colón o en las canoas de los indios antillanos. Pero que sea un viaje para crecer, para que nuestro idioma se haga más rico, para que los diccionarios recojan las palabras que nacen de nuestros creadores literarios y del propio pueblo, sin eliminar las voces que heredamos de nuestros antepasados, rechazando imposiciones de una falsa globalización que se disfraza de universal, pero que lo que pretende es imponer  la hegemonía de otro idioma, para obedecer intereses económicos que en realidad quieren homogeneizar el mundo con un lenguaje  y un pensamiento únicos que matan la pluralidad y  la diversidad.

UN DESEQUILIBRIO INACEPTABLE

Lo que está claro es que se produce un desequilibrio importante año tras año en las inversiones del Gobierno de Canarias para con Gran Canaria.

Desde que puse sobre la mesa los desequilibrios en las inversiones del Gobierno de Canarias entre Tenerife y Gran Canaria -en este y en los cuatro últimos presupuestos y con números claros y contundentes- no he dejado de recibir ataques por parte de CC, el Gobierno canario, sus corifeos y el PP, pero nadie aporta algún dato que desmienta mis afirmaciones, ningún número que cuestione mi información.

El pasado 1 de noviembre los medios de comunicación se hicieron eco de los presupuestos del Gobierno de Canarias para 2018 y destacaron la discriminación que se hacía con Gran Canaria en el capítulo de inversiones. Señalaban que en las cuentas aparecen 24 millones menos de inversión para esta Isla, (130 millones en total frente a los 154 millones previstos para Tenerife). Subrayaban, además, que la isla redonda era la que menos crecía porcentualmente, un 10 % por debajo de Tenerife. Es más, de todas las islas, Gran Canaria era la más perjudicada.

El 2 de noviembre hice público mi desacuerdo al entender que es inaceptable la discriminación y anuncié que  encargaría un análisis comparativo para profundizar en lo que entendemos un agravio a los intereses grancanarios.  Y lo hemos hecho. Y es contundente.

El día 3, el Gobierno sale a los medios de comunicación defendiendo el reparto. El presidente Fernando Clavijo dice que la distribución es exquisita, que hay que ver las cuentas en su conjunto. Y yo le advierto que es imposible analizar el conjunto de las partidas innominadas y las incorporaciones al presupuesto porque no disponemos de esos datos y el Gobierno nunca nos lo ha dado, se niega a hacerlo. La consejera de Hacienda  Rosa Dávila ese mismo día dice que las necesidades de Gran Canaria están contempladas en el presupuesto de inversiones y que la diferencia se debe a que se ha tenido en cuenta el territorio y la población. Hasta ahora, y recuerden ustedes la polémica del Fdcan, ni el territorio ni la población eran tenidos en cuenta para realizar las inversiones en Gran Canaria, ni desde luego las bolsas de paro ni de pobreza.

El pasado día 4, el vicepresidente Pablo Rodríguez indica, contradiciendo a la consejera Rosa Dávila, que el reparto no se hace siguiendo criterios de territorio y población sino atendiendo, dice, a las necesidades de cada isla. Desmiente a la consejera pero insiste en la discriminación. Dice que atendiendo a las necesidades de cada Isla como si nuestra Isla, como si Gran Canaria, no las tuviera, como si estuviera todo resuelto. Es como si aceptáramos que si otros han malgastado sus recursos, que si han planificado mal deben ser ahora premiados frente a quienes han resuelto problemas importantes como puede ser el de la depuración, la desalación, los trasvases norte-sur o sur-norte, los grandes sistemas viarios; es  como si tuviéramos que renunciar a eso y pararnos para ver si los demás se ponen a nuestra altura.

El día 5, Rosa Dávila, vuelve a insistir en La Provincia y dice que “el debate sobre los desequilibrios es mediocre y lleva a la pobreza intelectual”.  Lo decía así textualmente. Afirma que no se puede hacer un análisis de un solo año. “Lo importante”, dice la consejera textualmente en La Provincia, “es cubrir las necesidades. Gran Canaria ha ido más rápido” y cita las largas colas en las carreteras de Tenerife y no habla de que no ha habido la planificación suficiente como se ha hecho en Gran Canaria. Porque recuerden ustedes que cuando han surgido algunos debates sobre si Gran Canaria va a peor o Tenerife mejor, se hablaba de que en Tenerife se habían realizado 10.000 millones en inversiones  cada año y durante muchos años y que desde luego eso había significado que estaban mejor en cuanto a infraestructuras y equipamientos.

Ese mismo domingo día 5, El Día de Tenerife le hace otra entrevista a la Consejera. Y vuelve a plantear lo mismo  y vuelve a decir que “el debate de inversión por Isla me parece diminuto”. Argumenta que “las inversiones no se hacen con escuadra y cartabón”. Y le pregunta Álvaro Morales, el periodista de El Día: “¿Y por eso mismo los criterios REF son los mejores?”, a lo que Rosa Dávila responde que “lo que digo es que hay islas con más superficie y población, obras que se pueden realizar y otras no, y hay que verlo de forma dinámica. Hay que hacer obras donde se necesitan. No comprendo ese debate de la inversión por islas. Me parece diminuto”. Así, por la cara. ¡Y es ella la que decide dónde se necesitan claro!

El 11 de noviembre, el presidente Fernando Clavijo, en un Foro de La Ser y La Provincia en el Gabinete Literario comenta que “quien habla de desequilibrios a favor de Tenerife solo ve una foto en una película”. Para el presidente no es cierto que haya un trato discriminatorio, aunque la balanza se incline siempre del mismo lado.

¿Es cierto o no es cierto, como plantea el presidente del Gobierno, lo que decimos desde Gran Canaria? ¿Se produce este desequilibrio porque la distribución de las inversiones entre Gran Canaria y Tenerife se ha hecho por población y territorio o no? ¿Se hace por necesidades, y no por población y territorio, como dice el vicepresidente Pablo Rodríguez? Lo que está claro es que se produce un desequilibrio importante año tras año en las inversiones del Gobierno de Canarias para con Gran Canaria. Nos reafirmamos en denunciar que se produce y, por lo tanto, no puedo callarme y es mi deber denunciar ese trato discriminatorio para con esta Isla que, además, no es solo de este ejercicio.

Nos pedía el presidente un análisis del conjunto de los presupuestos en los ejercicios anteriores. Y le hemos pedido datos para hacerlo posible. Hemos pedido al Gobierno que nos dé la ejecución de sus presupuestos de los años anteriores. Queremos saber cuánto ingresamos, cuánto ingresa esta Isla, cuánto ingresan otras islas, cómo se ha ejecutado cada uno de los presupuestos en los últimos años. Pero no nos lo dicen, no nos lo dan y nos contestan en una carta: “En relación a su solicitud de información sobre presupuestos liquidados en el periodo 2001-2015, teniendo en cuenta que se debe considerar que las cargas de trabajo que conlleva el ejercicio de las competencias atribuidas por la legislación vigente en el ámbito del control interno y de contabilidad consumen los limitados medios con los que cuentan los órganos de control de la administración pública, etcétera, etcétera… En consecuencia se debe considerar que la elaboración de la información que se solicita por parte del personal que presta su servicio en la Intervención General como órgano de control interno en todas sus modalidades y de contabilidad, afectaría y podría impedir el cumplimiento de las obligaciones y de las funciones atribuidas en las normas antes citadas. Por ello, la Intervención General de la Comunidad Autónoma de Canarias invocaría en este supuesto los límites del deber de colaboración entre administraciones públicas previsto en la legislación sobre el Régimen Jurídico del Sector Público, actualmente la Ley 4/2015 de 1 de octubre…”. Es decir, tenemos mucho trabajo, nos puede parar el trabajo que estamos haciendo, no le podemos dar estos datos. Búsquense la vida, si los quieren tener, más o menos. ¿Dónde queda la transparencia obligada?

Con los datos de los que disponemos vemos que la discriminación en este ejercicio es de 24 millones. Pero no se ha producido solo en esta legislatura, solo en este mandato. La discriminación viene de más lejos. Estamos hablando de inversiones y transferencias de capital. Miren si no el resumen de los últimos cuatro años:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Inversiones 2015 Euros per cápita Inversiones 2016 Euros per cápita Inversiones 2017 Euros per cápita Inversiones 2018 Euros per cápita
 Gran Canaria 110.111.200 130 110.182.327 130 99.669.000 118 130.644.000 155

 

 

 

 

 

Tenerife

 

125.906.767 142 187.237.882 210 103.000.000 116 154.792.000 174
 La Gomera   535   1.227   770   1.478

 
Gran Canaria, de 2015 a 2018, ha recibido en inversiones y en transferencias de capital, 451.000.000 euros, 133 euros per cápita. Tenerife: 571.000.000 euros, 160 euros per cápita. Por lo tanto, en estos cuatro ejercicios que les estoy diciendo, Gran Canaria ha dejado de recibir, con referencia solo a Tenerife, 120.000.000 euros.

Estamos convencidos de que las diferencias son mucho mayores. Aparecen partidas en estos presupuestos, precisamente en estos presupuestos, con nombres genéricos para toda Canarias pero que desde luego no llevan ninguna inversión para Gran Canaria. Se camuflan así inversiones para una isla dentro de apartados genéricos.

Cuento esto  y pido a los diputados grancanarios que no apoyen estos presupuestos y vuelven a atacarme desde distintos flancos: la consejera me llama irresponsable, Casimiro Curbelo me equipara a los catalanes y el  “España nos roba”, la Acorazada Mediática me tacha de insularista, lo mismo hace Fernando Clavijo y sus  palmeros, los del PP dicen que eluden entrar en “insularismos trasnochados” y ven imposible un “empate” en las partidas, algunas asociaciones empresariales se callan… Mientras yo pongo números sobre la mesa, los que he citado solo aportan ataques. Ninguna cifra, ningún dato que me contradiga.

Es absolutamente inaceptable que los presupuestos de la Comunidad Autónoma de Canarias para 2018 se aprueben de esta manera. Así lo ha entendido el pleno del Cabildo solo con el voto en contra del Partido Popular.  No entiendo que el PP haga de muletilla y traicione a esta isla para no importunar a CC y apruebe así los presupuestos del Gobierno central. No entiendo que los representantes de Gran Canaria no se pronuncien unánimemente contra estos agravios que se extienden a la contratación de los empleados públicos, (más de 3.000 empleos en la provincia occidental y ninguno en esta oriental), al desmantelamiento de las sedes de las consejerías que corresponden a Gran Canaria, a escorar y controlar los organismos de atracción de inversiones… Vergonzoso.