Renovables imprescindibles

La Agencia Internacional de la Energía acaba de hacer un llamamiento urgente a que acabemos a toda prisa con el uso de los combustibles fósiles. La realidad es que seguimos sustentando en ellos la producción de energía y como consecuencia matando a millones de seres vivos y destruyendo paisajes y hábitats naturales. El calentamiento  del planeta avanza cada día peligrosamente, y no parece que queramos hacer caso de las señales que tenemos cada día ante nuestros ojos, aunque ya nadie duda de que no hay alternativa mayor para combatirlo que las renovables, que las energías solar y fotovoltaica y el almacenamiento sostenible en sistemas aislados como el canario.

El pasado jueves 13 de mayo el pleno del Congreso de los Diputados  dio el visto bueno definitivo a la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Nace con el objetivo estratégico de erradicar las emisiones de CO2 en 2050 -en sintonía con los objetivos de la UE y el Acuerdo de París- y para conseguirlo se fija como absolutamente necesario dejar atrás los combustibles fósiles y transformar radicalmente la economía. Propone igualmente que en 2030 las emisiones del país se deberían reducir en, al menos, un 23% con respecto a las de 1990 y que las energías renovables alcancen una penetración mínima de un 42% en el consumo de energía final consiguiendo así un sistema eléctrico con un 74% de generación a partir de energías renovables, frente al 40% actual.

La mayoría del arco parlamentario –también la Ministra Ribera -considera que esta Ley llega con más de 10 años de retraso, que eso afecta negativamente y que no admite dilaciones en la ejecución de sus propuestas. Estoy totalmente de acuerdo. Probablemente también le falte algo de ambición en algunos aspectos, pero lo importante es que ya contamos con ella. Ahora a seguir sumando esfuerzos, como los que hace el Cabildo de Gran Canaria. Llevo años defendiendo un modelo de transición energética renovable para esta tierra y en estos momentos el Cabildo de Gran Canaria tiene como norte un proyecto integral de desarrollo sostenible –que se enmarca en el concepto de Ecoísla- que apuesta por la soberanía energética rompiendo nuestra dependencia de los combustibles fósiles y proponiendo un sistema de almacenamiento de la energía  -el Salto de Chira- que se basa en un sistema de bombeo utilizando dos de las presas más importantes de la isla (Chira y Soria)

Hace unas semanas, el mismo Ministerio hizo pública su voluntad de poner en marcha un Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de renovables innovadoras, almacenamiento e hidrogeno verde. Se reconoce así que el despliegue de energías renovables precisa grandes baterías que las acumulen y convertir embalses en almacenes de energía mediante sistemas de bombeo.

En ese objetivo de avanzar en las renovables combinadas con los sistemas de bombeo hidroeléctricos, la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) ha afirmado que  la “energía hidroeléctrica es un elemento esencial y central en la penetración de las renovables por su flexibilidad y capacidad de almacenamiento” y que “para cumplir con el Acuerdo de Paris es imprescindible impulsar la energía hidroeléctrica sostenible”.

Las energías renovables y la eficiencia y el ahorro energéticos son vectores estratégicos para hacer frente a la crisis climática mundial. Dos tercios de las emisiones de gases de efecto invernadero mundial están ligadas a la quema de combustibles fósiles. En Europa los procesos energéticos convencionales producen un 78% de las emisiones totales. Según un estudio de Greenpeace y el CREA, la contaminación por petróleo, carbón y gas causan 4,5 millones de muertes al año (40.000 son de niños menores de cinco años) y supone una pérdida de 8.000 millones de dólares al día.

El cambio climático es, según la ONU,  la mayor amenaza sanitaria mundial.  Según el informe GEO,  alrededor del 25% de las muertes y las enfermedades mundiales se deben a las condiciones ambientales. La contaminación ambiental causa anualmente 800.000 muertes prematuras en Europa. En el planeta el número de muertes por polución es de 8,8 millones. Es la causa de uno de cada cinco fallecimientos  en el mundo.

La contaminación y el calentamiento global son los causantes principales del avance en el planeta de la desertificación, la sequía y la escasez de agua, la destrucción de hábitats, el deshielo de los polos, la polución del aire, los tifones y huracanes violentos en lugares inusuales, la destrucción de ecosistemas marinos, la extinción de especies… Según el Índice Planeta Vivo, la población del mundo de peces, aves, anfibios, mamíferos y reptiles disminuyó en un 58% entre 1970 y 2012.  Según la OCDE, en 2050 se reducirá un 10% en Asia, Europa y Sudáfrica.

El cerco a la contaminación y al calentamiento global, y la lucha contra las muertes y la pérdida de biodiversidad que producen, pasa necesariamente por las renovables y por sistemas de almacenamiento sostenibles. Creo que es absolutamente obvio e incuestionable. A pesar de ello en los últimos meses han ido surgiendo movimientos, en distintos lugares de las geografías peninsular e insular,   demandando moratorias a la instalación de parques eólicos y fotovoltaicos, alegando afecciones al paisaje, al territorio y a la biodiversidad y denunciando la ausencia de  planes de ordenación.

A nivel estatal se ha creado la Alianza Energía y Territorio  (ALIANTE) y han aparecido distintos grupos de oposición a la instalación de nuevas plantas de renovables en Cataluña, Baleares, La Rioja, Castilla La Mancha, Aragón…En Canarias la Comisión Autonómica de Evaluación Medioambiental ha propuesto aplicar el “principio precautorio” y no dar más autorizaciones para parques eólicos y fotovoltaicos hasta valorar su impacto en especies y en aves. En Gran Canaria contamos, además, con la Plataforma Salvar Chira-Soria que se opone a la central hidroeléctrica renovable Salto de Chira.

Cada vez con mayor insistencia nos olvidamos del problema global y nos centramos en que nos molestan en el paisaje los molinos, las placas fotovoltaicas o las torretas. Y es obvio que todo el proceso de introducción de energías limpias debe realizarse con las garantías medioambientales que se precisen para la protección del territorio y la biodiversidad. Lo que no cabe es impedirlo y no hacer nada. Pero me temo que estamos ante lo que plantea Andreu Escrivá en Muy Interesente: “Hemos pasado del negacionismo del cambio climático al negacionismo de las soluciones”.

Por distintas razones, se esta poniendo en riesgo, sin ningún tipo de dudas, el desarrollo de las energías limpias imprescindibles para combatir el calentamiento global, enfermedades, muertes prematuras, pobreza y migraciones climáticas, desaparición de hábitat y especies. Y no hay más alternativas que consumir menos recursos y quemar menos combustibles fósiles, como decía recientemente Ana María Alonso, directora del Instituto Geológico y Minero.

El pasado 12 de mayo, Xavier Pastor, exdirector de Greenpeace escribió un artículo en El País, titulado “En defensa de las renovables”, en el que se realizan algunas afirmaciones que me parecen muy oportunas en estos momentos. A este biólogo militante de la causa ecologista le resulta increíble que se realicen manifestaciones de colegas suyos que no son del mundo “del carbón el petróleo y el átomo” contra las energías renovables “cuando estamos en el camino hacia conseguirlo por puras razones de supervivencia”. Y afirma: ¿No nos creemos de verdad que estamos ante una emergencia climática?” “¿No nos damos cuenta de que nuestro medio ambiente, nuestra salud y nuestra economía están bajo una amenaza existencial y que las energías renovables son nuestra salvación?”  Pastor asegura que no actuar no es la solución, que demandar moratorias es una irresponsabilidad y que instalar renovables en zonas urbanas, azoteas, en hogares y empresas de autoconsumo no son suficientes: “Es necesario desarrollar parques solares y eólicos a gran escala y no han de suponer un daño duradero, sino instalaciones temporales que podrían ser sustituidas en décadas próximas a medida que la tecnología avance (…) Prestar temporalmente pequeños fragmentos de nuestra tierra y nuestro mar a la eólica y la solar durante las próximas décadas es una de las mejores cosas que podemos hacer para protegernos de una amenaza mucho más grave y cuyos efectos ya se perciben claramente”.

Frente a los que esgrimen el argumento de las afecciones al paisaje como objeción, Luis Fernández-Galiano, en un texto que titula “Paisajes Productivos” plantea que “nada es más urgente que la construcción de los paisajes que hagan posible la transición energética del Green New Deal. Aunque no sean verdes”. Habla de paisajes modelados por la historia que necesitan ser ahora puestos a disposición de la sostenibilidad. Que la emergencia climática y la descarbonización de la economía deben dar paso a territorios donde se desplieguen los colectores solares y los molinos eólicos que permiten obtener energías renovables. Que las visones sublimes y placenteras del paisaje, las utopías desurbanistas y movimientos neo rurales excluyen la mirada del “hinterland como principal depósito de  los flujos de alimentos y energía que hacen posible la vida urbana”.

La “bucolización” del paisaje sin más, la concepción “pastoril” del mundo rural frente a los retos de su supervivencia, suponen un obstáculo para su futuro. Para algunos sectores de la población, las nuevas tecnologías, el avance de la modernidad del agro, se ve como una amenaza. La Arcadia feliz como espacio para el relax y  la contemplación es un lugar intocable – a pesar de sus necesidades- para muchos urbanitas que no renuncian a darle al interruptor y tener toda la electricidad que precisen, que no renuncian al aire acondicionado, a la calefacción o a  los electrodomésticos de última generación.  Como plantea el filósofo Ramón del Castillo “la derecha está cada día más encantada con una izquierda que transige con la ecología espiritualista, porque así ella puede reivindicar la ecología realista”.

FITUR 2021: optimismo y prudencia

El pasado miércoles asistí –en compañía del Consejero de Turismo y los responsables del Patronato- a la inauguración de la Feria Internacional de Turismo (FITUR), el evento profesional  más importante del sector en Iberoamérica. Es una cita crucial para Canarias, ya que el turismo peninsular supone nuestro cuarto mercado tras el de Escandinavia, Alemania y Reino Unido. Simplemente el hecho de celebrar FITUR ya suponía un hito después de prácticamente un año y medio sin que se pudiera hacer, ya que en enero de 2020 tuvo que ser suspendido por la pandemia y en este año ha habido que esperar hasta finales de primavera.

Reinaba por lo tanto en FITUR un ambiente de optimismo, de cierta esperanza de vuelta a la normalidad y de reactivación del primer sector económico de las islas. Pero es que además los datos con los que contamos nos permiten albergar esperanzas, ya que este verano Gran Canaria va a estar conectada por vía aérea con más ciudades de España que nunca antes en su historia. Se va a poder volar hasta la isla, directamente, sin escalas, desde 21 ciudades del territorio nacional.

Vamos a estar conectados con nuevos destinos como Reus, Jérez y Zaragoza, y se refuerzan algunas rutas como Galicia o Asturias, que van a estar operadas por cinco compañías diferentes cada una. Sin duda, esto nos va a permitir seguir mejorando y aumentando el número de personas de la Península que optan por nuestra isla para disfrutar su periodo vacacional. Resulta especialmente relevante la recuperación del mercado nacional, porque aún existe una gran incertidumbre sobre los principales destinos internacionales como Reino Unido, Alemania o  Escandinavia, que han estado cerrados hasta hace unos días.

El turismo español tiene una importancia crucial para el archipiélago. Permite desestacionalizar los flujos de visitantes, compensando el descenso en las llegadas de alemanes, ingleses, escandinavos, etc. que se produce en los meses de invierno. Además, por evidente cercanía, no solo geográfica sino cultural, es un sector más propenso a determinadas actividades relacionadas con la gastronomía, el turismo activo y deportivo y con la cultura (conciertos, festivales de música…).  

Recuerden que se nos resistía y apenas llegaban a cuatrocientos mil hace unos cinco años. En 2019 el número de visitantes del  conjunto de estado español era de casi seiscientos cincuenta mil y en 2020 la caída fue de un 68%, por lo que apenas se acercaron hasta gran Canaria unas doscientas cuarenta mil personas.

Hay otros datos que también apuntan claramente hacia una reactivación del turismo en Gran Canaria: las plazas reservadas por parte de las compañías aéreas para este periodo estival y para el turismo peninsular están actualmente al mismo nivel que en el año 2019, último verano antes de la declaración de la pandemia de COVID-19. En los meses de junio, julio y agosto de ese año visitaron la isla unas 460.000 personas, prácticamente el mismo número de plazas que han previsto las compañías aéreas para los mismo meses de 2021. Incluso algunos datos apuntan a ligeros incrementos en los meses de julio y agosto.

Hay que ser prudentes porque es probable que un número de estas reservas se pueda anular. Pero lo cierto es que a día de hoy los operadores tienen previstas aproximadamente 120.000 plazas para junio, 170.000 para julio y 165.000 para el mes de agosto. Y estos son datos previos a FITUR, la cita clave para la atracción de turismo nacional y en la que por supuesto Canarias y Gran Canaria han vuelto a estar presentes con un papel protagónico.

Parece evidente, por lo tanto, que el mercado está dando claros síntomas de que se está reiniciando la actividad turística, por lo menos en España. Aunque es posible que en breve, en función de los acuerdos que adopten en la Unión Europea, comience a recuperarse también el mercado comunitario, para el que somos una referencia. Tanto es así que el embajador de Reino Unido en España, Hugh Elliot, asistió a la inauguración del stand de Canarias y visitó  el de Gran Canaria, donde intercambió impresiones con el consejero de Turismo, Carlos Álamo y conmigo y nos confirmó el interés de sus conciudadanos de visitar las islas una vez se levante el cierre de fronteras por parte de su país, lo que previsiblemente sucederá a partir de la primera semana de junio, si las cifras de normalización sanitara se siguen afianzando.

Obviamente, también aprovechamos la celebración de FITUR para reunirnos, estrechar colaboraciones y sondear acuerdos con líneas aéreas internacionales –se abren las posibilidades de mantener alguna conexión con China-, agencias de viajes, turoperadores, medios especializados y otros operadores turísticos.

No obstante, y pese a tener razones para el optimismo, también quiero hacer un llamamiento a la prudencia. Me preocupa que con el fin del estado de alarma, el avance de la vacunación y el levantamiento progresivo de algunas restricciones, nos relajemos. No podemos bajar la guardia y dejar de tener presente que el virus sigue estando entre nosotros. Me veo en la obligación de hacer un llamamiento a la responsabilidad, ya que de lo contrario corremos el grave riesgo de que se reactive la transmisión masiva y nos situemos ante una quinta ola que nos obligue a tener que volver a endurecer las medidas y a suspender de nuevo la actividad turística.

Durante el cierre de la mayor parte de los alojamientos turísticos, Gran Canaria ha hecho sus deberes. Son decenas los establecimientos que están siendo reformados o renovados para aumentar su calidad y adaptarse a una nueva situación en la que la clientela va a valorar la seguridad sanitaria. El Cabildo de Gran Canaria está invirtiendo 15 millones de euros en obras de rehabilitación y mejora de los principales destinos turísticos en Mogán, San Bartolomé y Las Palmas de Gran Canaria.

Además aún no hemos podido notar los efectos sobre el sector de contar con un nuevo atractivo turístico como el que supone el Patrimonio Mundial de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña, que, junto con la Reserva de la Biosfera cuentan con un plan impulsado por el Cabildo con un presupuesto de 4,2 millones de euros para convertir a Gran Canaria en modelo de destino capaz de vertebrar sus recursos naturales, arqueológicos, culturales y etnográficos en beneficio del propio territorio y diversificar nuestro modelo turístico.

Tendremos que seguir, por tanto, profundizando en la diversificación de nuestro modelo turístico, buscando nuevos mercados, aumentando el tiempo de estancia media y el gasto en destino, innovando y desarrollando actividades que nos sitúen como referencia mundial de la sostenibilidad en el turismo. Estamos en un momento de cambio en el que las decisiones que tomemos pueden ser decisivas para definir el modelo turístico de las islas en las próximas décadas. La buena noticia es que estamos dando pasos en la dirección correcta y que hay una voluntad mayoritaria para seguir avanzando.

Por lo tanto, después de FITUR tenemos razones para el optimismo, para pensar que estamos entrando en una senda de recuperación que le permitirá a una parte importante de la población de Gran Canaria volver a sus empleos o encontrar otros nuevos o reabrir sus negocios. Precisamente por eso, para que se cumplan las previsiones, también es el momento de ser prudentes, protegernos y proteger a los que tenemos cerca y no asumir riesgos innecesarios que puedan truncar las perspectivas positivas. No podemos olvidarnos que uno de nuestros grandes baluartes para el futuro inmediato es la seguridad sanitaria.

El Museo Canario y el Cabildo

El pasado jueves presentamos un convenio entre el Cabildo de Gran Canaria y el Museo Canario por el que la institución científica se convierte en un museo concertado insular de arqueología. Es a la vez un acto de futuro, de compromiso con el presente y de homenaje a un pasado de enorme valor etnográfico y arqueológico que nos identifica como pueblo.

Les confieso que se trata de uno de los actos, de los realizados en los últimos meses, de mayor significación para el gobierno insular que presido, por lo que tiene de restauración de una deuda con nuestra memoria contenida entre las paredes del museo. Destaco también el acuerdo por la confirmación del valor de la cultura y la identidad que representa el mayor museo arqueológico de Canarias como es la Sociedad Científica Museo Canario. Y al mismo tiempo expreso públicamente que la investigación, la conservación y la difusión de este legado tienen que seguir siendo una prioridad para las personas investigadoras que quieran sumarse a la historia centenaria de este Museo.

Gran Canaria y Canarias entera no se entienden, no se conocen y no se valoran si no se han recorrido las salas del Museo, si no se han descubierto los tesoros que acogen los espacios maravillosos que contiene. El Museo Canario es testigo de una historia fecunda que nos ha moldeado con una cultura singular que nos permite ser hombres y mujeres de esta tierra con raíces profundas en nuestra historia y a la vez abiertos al cosmopolitismo que nos caracteriza. Desde su creación, ‘El Museo’ fue el primer -y más importante- centro de estudio y conservación de la historia de Canarias.

A partir de ahora, el Cabildo de Gran Canaria destinará una cantidad anual para la financiación de la institución museística. Ya lo veníamos haciendo desde hace unos cinco años hasta aumentar en un 58% la cantidad asignada. En 2021 será de 600.000 euros. De esta manera se convierte en la institución pública que aporta el porcentaje mayoritario de los fondos empleados para cubrir los gastos y las necesidades económicas de la institución lo que, en consecuencia, permitirá al Gobierno insular participar directamente en la gestión y control de los fondos públicos aportados por esta corporación a esa sociedad científica a través de un órgano común paritario.

Con este acuerdo se da cumplimiento a la Ley de Patrimonio Cultural de Canarias, 11/2019 de 25 de abril, que establece que el Cabildo de Gran Canaria tiene la responsabilidad de velar por la conservación, protección, acrecentamiento y difusión del patrimonio cultural de Gran Canaria del que es depositario el Museo Canario. Supone una tarea pendiente desde la aprobación de la extinta ley de 4/1999 de 15 de marzo que ya incluía la posibilidad de que esta institución se convirtiera en el museo insular de arqueología y a la que no se  llegó a dar cumplimiento.

Es por lo tanto difícil de comprender y explicar que se haya tardado más de 21 años en responder a las necesidades fundamentales de este patrimonio y garantizar la estabilidad de una institución decisiva para la cultura canaria. Nos satisface profundamente que el Cabildo de Gran Canaria haya podido aceptar sus demandas y sellar un compromiso que liga de manera permanente a dos instituciones que forman parte del alma de Gran Canaria, el Museo y el Cabildo.

Con este convenio se aporta seguridad jurídica a la conservación, la investigación y la difusión del patrimonio arqueológico albergado en El Museo Canario, en sus más de 120.000 registros de piezas, ya que el Cabildo ejercerá la tutela del Fondo de Arqueología Canaria. Pero, al mismo tiempo, la cooperación de la institución insular fortalecerá el fomento de la participación de la población grancanaria en el disfrute del conocimiento de su historia.

Estoy convencido de que hoy el Dr. Chil y Naranjo, o el historiador Agustín Millares Torres o el mismo Viera y Clavijo asistirían satisfechos a la consolidación de un proyecto que expresa claramente la vocación ilustrada, científica e innovadora de la sociedad grancanaria desde principios del siglo XIX hasta hoy.

Y este compromiso del Cabildo de Gran Canaria por la continuidad y la estabilidad del Museo Canario se inscribe en la política de revalorización, recuperación y conservación del patrimonio histórico, arqueológico y etnográfico de Gran Canaria que tuvo su expresión más feliz en la declaración de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria como Patrimonio de la Humanidad. Lo que hoy presentamos no es una acción aislada sino la ampliación de una estrategia de proyección del inmenso patrimonio histórico que conserva Gran Canaria.

Hoy nuestra isla está sembrada de investigaciones relevantes como la de la Cueva Pintada, la de La Fortaleza de Ansite, la de Guayadeque, la de Cuatro Puertas, el Cenobio de Valerón, Acusa y tantas otras que nos hablan de un presente esplendoroso. Queremos que el Instituto Insular para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria que el Cabildo ha creado sea la herramienta que potencie la conservación, la protección, la gestión participativa y el  desarrollo sostenible de los bienes que atesoran estos territorios que han recibido sendas declaraciones internacionales efectuadas por la UNESCO.

El Cabildo de Gran Canaria al presentar este Convenio de Concertación con el Museo Canario reconoce que se trata de una institución imprescindible en el contexto de la cultura del archipiélago y en especial de Gran Canaria. Se convierte, insisto, por una decisión bien estudiada por nuestro Cabildo desde el área de Patrimonio Histórico, en la administración que más aporta en el mantenimiento del Museo. La firma del Convenio supone, como ya se ha expresado, una garantía y una seguridad de futuro.  

Necesitamos que estos 140 años de vida del Museo Canario se conviertan en un arma de divulgación, comunicación y proyección de los valores que encierra hacia toda la sociedad. La participación renovada del Cabildo tiene esta intención. En momentos difíciles como los actuales, reencontrarnos con experiencias auténticas, documentación relevante y bienes que dialogan desde un pasado singular pueden ser vivencias que nos ayuden a reencontrar unas certezas perdidas.

Y para llegar a esta meta hay mucho esfuerzo y mucho diálogo detrás. Tengo que agradecer al Presidente, Diego López, al director y a la Junta de Gobierno del Museo, su dedicación y su entrega para que este horizonte que se nos abre sea posible. Y también es de justicia reconocer el trabajo de los equipos y técnicos de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria que, dirigidos por el Consejero Teodoro Sosa,  han juntado ilusión y rigor para llegar a este día que nos permite compartir una enorme satisfacción. Estamos obligados a dar buenas noticias a nuestra gente. El Museo Canario nos representa. Por eso, este es un paso más en el compromiso del Cabildo de Gran Canaria con la tutela directa y participativa del patrimonio cultural que es a la vez un reconocimiento pleno a una institución centenaria que ha contribuido de manera decidida a la conservación, protección y difusión del patrimonio arqueológico de Gran Canaria

Un salto hacia un futuro sostenible

El pasado martes 4 de mayo el Cabildo de Gran Canaria presentó “Salto de Chira”, el mayor proyecto de transición ecológica y lucha contra el cambio climático de Canarias y, sin duda,  uno de los mayores de España. Cuenta con el apoyo unánime de todas las fuerzas políticas presentes en la corporación y en el Parlamento de Canarias tal y como lo expresaron recientemente en la Comisión de transición ecológica y lucha contra el cambio climático.

Salto de Chira es una iniciativa que el Cabildo de Gran Canaria impulsa desde hace más de una década  y que en los últimos años hemos ido mejorando y actualizando de la mano de REE. Es un proyecto de todos. Ni de un presidente, ni de un partido, ni de un grupo de gobierno: lo es de toda la sociedad grancanaria en su conjunto. De las instituciones y de la sociedad civil.

Con esta infraestructura, la energía limpia de la isla podrá almacenarse en las presas. Esa energía que no se utilice o que sea excedentaria servirá para desalar agua y bombearla hasta la presa de Chira. Cuando se necesite se producirá un salto hacia la presa de Soria y generará energía verde para utilizarla en toda la isla.

Esta inversión de cerca de 400 millones de euros es el corazón de la transición energética y ecológica de Gran Canaria ya que aumentará la penetración de energías renovables en un 36% y hará de gran pila de almacenamiento  para lograr que en 2026 entre el 51 y el 70% de nuestra energía eléctrica sea de origen solar y eólico.

También nos permitirá disponer de 700.000 metros cúbicos de agua al año para el sector primario, para las repoblaciones, para la lucha contra los incendios y para frenar la desertificación de una parte importante y fundamental de nuestra isla: las cuencas de Mogán, Tunte y Tejeda-Artenara, cumbres y medianías…

La desaladora contará con un bastidor adicional que, gestionado por el Consejo Insular de Aguas, nos permitirá producir agua para el sur turístico. Gracias a este proyecto se van a crear 3.500 puestos de trabajo verdes. Se rebajarán en 122 millones los sobrecostes de generación del sistema eléctrico. Se reducirán en un 20% las emisiones contaminantes. Gran Canaria se va a convertir en una referencia internacional de innovación tecnológica en el binomio agua-energía ya que no hay ninguna central en el mundo que funcione como el salto de Chira.

¿Por qué “Salto de Chira”? Hemos optado por darle el protagonismo al corazón de la central: al salto de agua entre el embalse de Chira y el de Soria que producirá energía renovable. Pero también por el valor metafórico de la palabra Salto porque el Salto de Chira además es  un salto en soberanía energética, hídrica y alimentaria.

Queremos que suponga un salto en el empleo, el bienestar y las condiciones de vida tanto de la población de Gran Canaria como de las personas que habitan el barranco, mejorando accesos, dotando a la GC-505 de una senda turística peatonal para bicicletas y proveyendo a la zona de servicios que hoy por hoy no tienen.

También se trata de un proyecto que aspira a mejorar las condiciones de conservación del Barranco de Arguineguín a través de la restauración ambiental de parajes afectados por especies invasoras y de repoblaciones.

El logo representa los tres elementos centrales de la propuesta: el salto de agua, el bombeo y las presas. Se ha hecho un estudio sobre las formas geométricas de las pintaderas canarias para que el logo recoja también el legado cultural de nuestros ancestros, de una cultura reconocida como Patrimonio de la Humanidad, ejemplo de coexistencia sostenible con el ecosistema.

Soy consciente de que desde hace unos meses se ha conformado una plataforma integrada por un grupo heterogéneo de personas en contra del “Salto de Chira”. Soy un demócrata y una persona de izquierdas comprometida con el medio ambiente y me parece completamente respetable y sano que la sociedad civil se organice para mostrar su postura sobre los temas de trascendencia pública. En este caso creo que se equivocan, en algunos casos por desconocimiento y en otros por estar en posiciones utópicas alejadas de las necesidades concretas e inmediatas que tenemos en Gran Canaria para avanzar hacia un modelo 100% renovable.

He recibido duras críticas, incluso personales por defender este proyecto. Aceptaré cualquier crítica o ataque personal, por injusto que me parezca, porque es lo que me corresponde como presidente del Cabildo de Gran Canaria. Es más, lo haré incluso de buen grado si ese es el precio que tengo que pagar por promover y defender un proyecto fundamental, estratégico e irremplazable para la soberanía energética de Gran Canaria. No sería la primera vez que pago un alto precio por defender un modelo energético sostenible para la isla, como ya me pasó por mi oposición a la introducción del gas en la isla, entre otras cosas. Pero no ya como presidente del Cabildo (eso es algo circunstancial) sino como grancanario comprometido con su tierra, me apena que Gorona del Viento en El Hierro se haya erigido como un referente nacional e internacional de sostenibilidad energética y que un proyecto similar en Gran Canaria sea sometido a este maltrato.

Me parece totalmente legítimo y sano que si un grupo de personas no comparte un proyecto se organice para mostrar su oposición. Mi posición institucional y la responsabilidad que intento que guíe mis acciones me impiden “bajar al barro” y a la confrontación personal a la que en ocasiones han llevado el debate público. Tan solo diré que lo que no me parece tan legítimo es que algunas personas utilicen esa plataforma para saldar cuentas pendientes conmigo que nada tienen que ver con el proyecto o para promover sus intereses empresariales. También me apena ver cómo personas pretendidamente ecologistas y progresistas copian y difunden los argumentos de la derecha y se alían con algunos de los sectores más reaccionarios de la sociedad que siempre se han opuesto a los proyectos de sostenibilidad en nuestra tierra por los que tanto tiempo hemos luchado. O que se intente poner en riesgo la declaración de Reserva de la Biosfera o nuestro Destino Turístico Starlight.

En estos momentos el proyecto se encuentra pendiente del informe de impacto ambiental por parte del órgano ambiental del Gobierno de Canarias. Tal y como informamos, el Cabildo, tras un gran y pormenorizado trabajo de sus técnicos, presentó alegaciones para eliminar todas las torretas y que el tendido eléctrico sea 100% soterrado. Pero ahora es al órgano autonómico al que corresponde la decisión final que aceptaremos por tratarse del órgano competente. La ciudadanía de Gran Canaria estará adecuadamente informada y el proyecto definitivo será presentado una vez haya terminado este trámite. Ha sido el apoyo social lo que nos ha permitido modificar el proyecto original para disminuir su impacto ambiental, ponerlo al servicio de la penetración de las energías renovables, de la lucha contra el cambio climático y el combate contra la desertización de nuestra isla convirtiéndolo así en el hito tecnológico a nivel internacional que supone Salto de Chira.

Estamos ante una de las mayores crisis económicas que hemos vivido desde el final de la Guerra Civil y está teniendo especial incidencia en nuestra tierra. Esto, unido a las emergencias climáticas, nos sitúa ante un momento crucial para definir nuestro futuro. En este escenario tenemos un proyecto fundamental para el desarrollo sostenible de la isla y la generación de miles de empleos verdes y quien se oponga a él tendrá que explicar sus razones y sobre todo proponer alternativas, más allá de sus desacuerdos políticos, profesionales o personales. Lo que está en juego es el futuro de los hombres y mujeres de Gran Canaria. Por eso es tiempo de responsabilidad. Gran Canaria está preparada para dar el salto hacia un futuro sostenible.

La democracia puede resquebrajarse

Las elecciones autonómicas a celebrar en la Comunidad de Madrid el próximo 4 de mayo nos han desvelado el rostro más autoritario de Vox. El cartel y las consignas utilizadas por el partido en la propaganda electoral para criminalizar, señalar y generar sentimientos de odio sobre los menores inmigrantes acogidos en distintos centros madrileños o la banalización de la violencia dudando de las amenazas de muerte realizadas contra los ministros Grande Marlaska, la Directora de la Guardia Civil y el exvicepresidente Pablo Iglesias nos muestran al desnudo el perfil más xenófobo y filofascista de esta organización.

Alentados por la actitud de este partido y su presencia importante en las instituciones, diferentes organizaciones fascistas o neonazis se están haciendo presentes, y de manera muy agresiva, en las calles de distintas ciudades españolas. La polarización es cada vez mayor. La violencia se ha desatado en Madrid estos días como nunca antes  en unos comicios. 

Llevo más de diez años escribiendo cada cierto tiempo sobre el auge de la extrema derecha en Europa. En Francia, Marine Le Pen alcanza una intención de voto del 49%. Lo que nunca. En realidad el autoritarismo y el populismo antidemocrático se expanden por el mundo en una suerte de pandemia. Había tardado en llegar a España porque se habían cobijado en el seno del Partido Popular y se desdibujaba su presencia. Hoy ya no es así. 

Setenta y cinco  años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial y de las derrotas del fascismo y el nazismo, las crisis sanitaria, económica, política y social, están devolviéndonos al origen de estos movimientos de corte totalitario, violento, racista y antidemocrático. El descrédito de la política y de las instituciones está siendo propiciado por el neoliberalismo y por la propia debilidad del sistema (inacción, incapacidad, corrupción…).

“Todos son iguales” es una frase que se repite hasta la saciedad cuando la sociedad civil hace referencia a los políticos y a los partidos políticos. Y lo hacen todos: la ciudadanía dolida, los que pretenden hacer calar el mensaje de manera interesada y cierta progresía de salón que le hace el juego. Los que se sitúan en la equidistancia: medios de comunicación, tertulianos, articulistas… También una prensa mayoritaria que alienta juicios paralelos y la quiebra de la presunción de inocencia, poniendo el acento en la acusación interesada sin que después trascienda de la misma manera una decisión judicial en contrario. La incapacidad de los liberales de hacer frente al neoliberalismo y de la izquierda -aturdida, perdida- de proponer alternativas, unida a un aumento exponencial de la desigualdad y la pobreza han servido de cultivo para el rearme de la antidemocracia. Los partidos son percibidos simplemente como una maquinaria de poder al servicio de una élite que los controla. En los distintos medios de comunicación no dejamos de escuchar un día tras otro que sobran políticos, cargos públicos y hasta instituciones. El mensaje machacón de  atacar  lo público para vaciarlo va calando poco a poco en la ciudadanía cuyo alejamiento de la política es cada vez mayor. La sensación de cabreo y hartazgo no hace sino amplificarse. 

Indudablemente tiene que ver también con la corrupción que se ha encriptado en las entrañas del poder. Que se ha convertido en estructural y en fuente de iniquidad social. Y que está relacionada y mucho con la financiación de los partidos. Y con la permisividad social. Y con la pérdida de valores. Con el individualismo. Con la duda sobre la existencia de instituciones sólidas y una ciudadanía tenaz para combatirla. Con una monarquía salpicada por la corrupción. Se produce entonces una crisis institucional que debilita a los sindicatos, a la justicia, a los parlamentos, a los partidos políticos… Y empieza a reafirmarse en todo el continente la vieja peste parda que antecedió al fascismo y al nazismo y que se nutrió de una profunda crisis económica, social, política y ética.  

La preocupación se extiende por Europa y el mundo sin que apenas se tomen medidas para evitarlo. Por citar solo a unos pocos, Glyn Ford, eurodiputado laborista, afirmó no hace mucho que “los que antes eran partidos puramente fascistas son ahora partidos populistas de derechas cuyos adeptos constituyen una variada grey que engloba desde personas de ideología fascista hasta racistas, xenófobos y los blancos alienados de clase trabajadora. Ahora se expresan en términos de nación, tradición, soberanía y comunidad, en vez de eugenesia, exterminio y patria”. Pierre Moscovici,  ex Comisario Europeo de Asuntos Económicos, ha lanzado una fuerte advertencia sobre el avance del fascismo en Europa, Macron ha llamado a la unidad europea para “evitar que el mundo descienda hacia el caos”, tanto el Presidente del Parlamento Europeo como el del Consejo Europeo han lanzado mensajes de alerta… 

Timothy Snyder en una entrevista de Irene Hernández en El Mundo fue muy contundente: “Y lo que la historia europea nos enseña es que las sociedades pueden resquebrajarse, las democracias pueden caer y la gente puede verse abocada a situaciones inimaginables”.

La antipolítica se hace dueña de las calles. Europa hace aguas. La democracia europea también y es que, como plantea la periodista, escritora y filósofa alemana Carolin Emcke, las demandas de los movimientos sociales  reclaman que los valores democráticos de libertad y solidaridad, de igualdad y pluralidad no solo se afirmen y prometan, sino que también sean tangibles. 

La solución a la  pobreza, la exclusión social, el paro, la pérdida de derechos sociales y laborales, las garantías de equidad e igualdad inherentes a un estado de Derecho deben ser el marco estratégico en el que se muevan los partidos democráticos. Deben ser los partidos y las instituciones públicas las que, de la mano de la sociedad civil, desde luego, ofrezcan alternativas y soluciones viables a la situación que estamos viviendo. No puede ser que miremos para otro lado. La extrema derecha, que niega la democracia y ofrece opciones tramposas,  no puede ser combatida sino con más democracia y, como plantea la Red Europea de Economistas Progresistas, luchando contra la austeridad con fuertes inversiones públicas; controlando las finanzas, eliminando los paraísos fiscales y obligando al BCE a proveer liquidez para desarrollar políticas expansionistas; creando empleo y dando marcha atrás en la divergencia económica; reduciendo la desigualdad, defendiendo el estado de Bienestar y ampliando la democracia con una mayor participación ciudadana en las decisiones sobre el bien común.

Tenemos que elegir entre autoritarismo o democracia. Entre fascismo o democracia. Si decidimos pelear por resucitar la democracia y recuperar sus valores, debemos ser conscientes entonces de que la democratización que vivimos tiene que ver con el neoliberalismo que pretende desmantelar lo público para privatizarlo todo y para anular a los gobiernos elegidos; que lucha por desregular la economía y los mercados para eliminar el control público; que impone ajustes y recortes aniquilando derechos y libertades; que ataca directamente a la justicia fiscal evadiendo cada año miles de millones de euros a lugares fabricados ex profeso para no contribuir a la justicia social; que socializa las pérdidas de un capitalismo insaciable que nos acusa de haber vivido por encima de nuestras posibilidades. La crisis como excusa para acabar con el estado de Derecho y el estado de Bienestar. Como pretexto para atacar las libertades públicas y la educación, la sanidad, los servicios sociales y el derecho a la existencia  que ya planteó Robespierre en 1794 y que no se puede garantizar con la lacra de la pobreza y la desigualdad que avanza como una epidemia sin control. Y que nos trae la pandemia del odio, la violencia, el autoritarismo y la antidemocracia.