Reflexiones para un nacionalismo de futuro

Cada proceso electoral es un retrato que nos sirve para analizar los cambios sociales y políticos que se producen en la ciudadanía convocada a las urnas. Los resultados de las elecciones gallegas y vascas son significativos para Canarias porque se producen en unas circunstancias que condicionan también nuestro día a día: se celebran después del impacto del Covid, son las primeras tras el gobierno estatal de coalición y expresan directamente el sentimiento de ese electorado tras dos años convulsos en la política española. Para el nacionalismo canario, y  fundamentalmente para el nacionalismo canario de izquierdas, es muy interesante el análisis, además, porque en las dos comunidades el fenómeno nacionalista ha vuelto a resultar muy relevante y la confrontación derecha e izquierda se muestra de forma evidente.

Obviamente, en ningún caso se pueden extrapolar mecánicamente los datos ni aplicar de manera  inmediata a Canarias porque ni las sociedades son idénticas, ni las experiencias de gobierno son las mismas y mucho menos la conformación de las opciones políticas que competían, porque incluso dentro de lo que podríamos considerar partidos nacionalistas de izquierda hay una enorme disparidad. Pero hay respuestas sociales que sí nos permiten una reflexión útil para aplicar a la realidad canaria.

En las dos comunidades han vencido los partidos de gobierno. Independientemente de la valoración de la gestión, que desconozco en detalle, parece que hay una búsqueda de la estabilidad y la seguridad frente a cambios que puedan generar inquietud. El PP obtiene el 48% de los votos y la cuarta mayoría absoluta en Galicia y el PNV obtiene el 39% de los votos y vuelve a ser la primera fuerza en el Parlamento vasco. Si no hay grandes fracasos siempre un sector importante de la población apuesta por la estabilidad.

Pero, al mismo tiempo, crecen las propuestas alternativas y rupturistas. Crecen las opciones de izquierda nacionalista como respuesta a la crisis social y al aumento de las opciones recentralizadoras o de extrema derecha en el estado. El resultado del BNG es relevante: obtiene el 24% de los votos, con un crecimiento de 13 escaños y de casi 200.000 votos. El BNG recupera casi todo el voto de En Marea que iba en las anteriores elecciones en coalición con Podemos. El crecimiento de BILDU en el País Vasco, con un 28% de los votos, un aumento de 4 diputados y de casi 25.000 votos más, también confirma esta tendencia.

El mapa electoral, que parece estable, evidencia una clara polarización con una propuesta de izquierdas más rotunda y menos centrista. Parece que la exigencia social se canaliza hacia opciones de izquierda que cuestionan el modelo socioeconómico y la salida de la crisis. El PSOE no recoge ese descontento y se estanca en resultados similares a los de la convocatoria anterior.

La izquierda estatal o se estanca, es el caso del PSOE, o en el caso de Podemos desaparece en Galicia o se reduce a la mitad en Euskadi. La izquierda en sociedades con identidad nacional no es capaz de aglutinar este bloque social si no incluye, en un proyecto de transformación real, el desarrollo del autogobierno, los derechos nacionales, los cambios sociales en profundidad y las nuevas inquietudes ligadas al feminismo o la ecología.

Y la propuesta nacionalista gallega, la del BNG, equilibró inteligentemente en esta campaña su dimensión social, feminista y ecologista frente a los contenidos identitarios o soberanistas, lo que le facilitó conectar con el momento de crisis social y desconcierto de gran parte de las clases medias y populares.

Se percibe un debilitamiento del modelo centralista de Estado, incluso el PP es galleguista. En la izquierda gallega hay un 25% de votos que exige el reconocimiento de los derechos nacionales gallegos y por tanto otro modelo de estado. Y no digamos la realidad del País Vasco: hay 58 diputados nacionalistas, incluyendo a los 6 de Elkarrequin Podemos, lo que representa el 77% de la Cámara vasca.

Si trasladamos estos resultados al Parlamento español concluyo que la coalición de gobierno (PSOE + Podemos) es más débil ahora y necesita más que antes el refuerzo de las izquierdas nacionalistas y del PNV. El riesgo de estos resultados es que animen al PSOE a buscar otras alianzas más centristas, bien porque Podemos se debilite o porque la opción más centrista y centralista del PSOE fuerce alianzas “constitucionalistas”. Otro elemento de valoración importante a analizar es que la trayectoria, credibilidad y funcionamiento de los partidos vuelve a condicionar los resultados: los partidos ganadores han visibilizado estabilidad, trabajo por su sociedad, dedicación a los asuntos públicos.

En el caso del Bloque Nacionalista Galego es especialmente relevante la conexión con las organizaciones municipales, con los sectores sociales movilizados y conscientes de la necesidad de cambio. Lo que se comunicaba eran propuestas para la gente y el territorio, no para consumo interno del partido. El mensaje cercano se dirigió a las demandas reales de colectivos y ciudadanos con un contenido alternativo muy visible y a la vez creíble por la experiencia de gestión municipal. Por el contrario, la izquierda centralista que es desalojada del Parlamento gallego se manifestó en permanente confrontación y con un mensaje alejado de las necesidades de la mayoría.

Con esta realidad podemos avanzar algunas conclusiones generales que confirman que hay un deterioro social creciente que está impactando en los sectores más vulnerables de la sociedad y condicionando su comportamiento electoral. Al mismo tiempo, hay unos índices de abstención que expresan una desconfianza de la política y sus soluciones, cuando no un rechazo frontal. Ahí está presente un caladero de votos para la extrema derecha.

El modelo de estado centralista y conservador está cuestionado radicalmente en las sociedades más avanzadas y periféricas y tanto la izquierda como la derecha de estas comunidades lo asumen con rotundidad.

En momentos de crisis, la credibilidad de los partidos, su coherencia, su liderazgo, su estabilidad, adquieren mayor importancia. Se premia a quienes están arraigados en el territorio y plantean propuestas programáticas reales y viables. Las luchas internas de poder y el discurso teórico alejado de compromisos prácticos no se aceptan. Se valora la buena gestión y sobre todo la ausencia de corrupción manifiesta.

En la sociedad gallega y vasca la confrontación derecha e izquierda es relevante. Y sobre todo las opciones nacionalistas tienen un posicionamiento ideológico indiscutible. El Bloque Nacionalista, en el caso de Galicia, tiene una expresión e identidad de izquierdas innegable y fue una de las bazas para atraer al electorado disperso de la izquierda que a su vez tiene conciencia nacionalista. No hay ninguna propuesta interclasista en las dos sociedades.

Con el afán de seguir sirviendo a nuestra gente nos debemos aplicar estas enseñanzas para mantenernos volcados en responder a las necesidades de nuestro pueblo y huir de experimentos sustentados sobre proyectos fracasados. En octubre de 2019 escribí un artículo (Un nacionalismo de transformación o de retroceso) en el que expresé que “el nacionalismo canario debe ser progresista y también debe mirar al futuro, tener capacidad para abrirse a la sociedad, ser permeable a las demandas de los movimientos sociales y ser capaz de acoger las sensibilidades de las nuevas generaciones. Además de liderar las cuestiones que han caracterizado a este movimiento político con amplio arraigo en el archipiélago (defensa del autogobierno y las singularidades de Canarias) tenemos que ser capaces de renovar el discurso e integrar las reivindicaciones de mayor equidad social, de la dependencia y los cuidados, de la igualdad entre hombres y mujeres y de la emergencia climática. Y en esto, sin duda cabe mucha gente progresista”.

Y afirmé  que “creo que, en medio de la incertidumbre política en la que vivimos, si somos capaces de articular nuestra propuesta desde la coherencia y la ejemplaridad que nos proporciona la experiencia en un gran número de gobiernos municipales, insulares así como del autonómico, vamos a ser capaces de conectar con el sentir de una gran parte de la sociedad y convertirnos en la referencia de un gran número de canarias y canarios progresistas que aman su tierra”. Y hablo, además, de exigir un trato equilibrado y el cumplimiento de los derechos alcanzados, pero gestionando bien, administrando con rigor, rindiendo cuentas… El empeño de querer “reunir” en Canarias a una opción política de derechas, que ha ido derivando hacia posiciones regionalistas (CC), con una opción de izquierda nacionalista (NC), para insistir en una experiencia frustrada,  no puede ser el camino.

Parece evidente que sigue existiendo en la sociedad española, especialmente en las nacionalidades históricas, una pulsión de cambio democrático, que reclama un Estado menos centralizado y centralista y mayor bienestar social. Ese espacio que en 2014 fue capitalizado por las fuerzas de nueva creación hoy parece estar representado por las fuerzas nacionalistas de izquierda de muy diverso tipo en función de cada uno de sus territorios. Aunque aún es pronto para afirmarlo con rotundidad, podemos estar ante la apertura de un nuevo ciclo político en el que los nacionalistas progresistas jugaremos un papel relevante no solo en la gobernabilidad de nuestros territorios sino en la gobernabilidad y democratización del conjunto del Estado. Pero para ello es necesario presentar un proyecto atractivo para ese electorado, arraigado, coherente y nítidamente progresista.

La Cumbre Vive

En el programa de gobierno del Cabildo de Gran Canaria figura de manera expresa nuestra voluntad de prestar especial atención al mundo rural, a los municipios del interior de Gran Canaria, a la cumbre de nuestra isla. Consideramos como prioritario para nuestra acción política y para la gestión institucional el fortalecimiento de la cohesión social, la relación del medio rural con las demandas de una sociedad moderna, la lucha contra el cambio climático y el hacer frente a los desafíos económicos y sociales con un modelo de desarrollo ecosocial ligado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Los incendios de 2019 mostraron las debilidades climáticas y estructurales del interior de Gran Canaria, tras muchos años sin políticas específicas, así como la necesidad de impulsar el Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera a través del Instituto para la Gestión Integral de estos dos espacios. La solidaridad en los peores momentos, la energía social emergida ante la catástrofe, el sentimiento de orgullo y pertenencia ante la declaración de la UNESCO, la urgencia de un modelo integral, etc,  hizo que se asignara a la dirección insular de Participación Ciudadana el encargo de elaborar una propuesta de dinamización social y participativa para encauzar las acciones a poner en marcha y trasladarlas al conjunto de la sociedad vertebrando las políticas públicas que se llevan a cabo en los espacios naturales, el patrimonio rural, el patrimonio cultural e histórico, la economía local y la gobernanza insular.

Del trabajo de varios profesionales y de la experiencia acumulada surgió el proyecto “La Cumbre Vive”, una propuesta para movilizar, sensibilizar y conectar a la ciudadanía en la defensa del medio rural y natural de Gran Canaria. Esta herramienta se concibe como un mecanismo de coordinación y de potenciación de las acciones que realizan tanto las instituciones como las iniciativas ciudadanas y el sector privado para conseguir el desarrollo sostenible de las  medianías y  la cumbre de la isla, lo que también implica un re-equilibro del modelo insular y un avance del conjunto de Gran Canaria. La llegada de la pandemia del COVID y sus efectos sobre el sector primario no hicieron más que confirmar la necesidad y el acierto de este plan de trabajo.

Para reactivar la economía local de la cumbre, de la mano de los ayuntamientos y la sociedad civil, nos marcamos unos objetivos específicos. El primero es vertebrar todas las acciones del plan de reactivación económica y medioambiental de la cumbre y medianías de Gran Canaria y las medidas e inversiones adoptadas para este espacio con ocasión de la COVID 19. También queremos movilizar a la ciudadanía a través de la colaboración del voluntariado y las organizaciones sociales del espacio. Por último pretendemos profundizar en la gobernanza rural a la que aspiramos, de la mano de las instituciones y la ciudadanía, para hacer realidad nuestro programa de gobierno y llevar a término los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU.

Los objetivos específicos se estructuran en torno a 5 ámbitos de actuación. El medio natural concentra aquellas intervenciones destinadas a conservar y restaurar los espacios naturales y el equilibrio ecológico de los ecosistemas de la cumbre. El campo se centra en acciones dirigidas a recuperar la vitalidad y el protagonismo que la economía y la sociedad rural han tenido siempre en este entorno y que además son imprescindibles para fijar la población al territorio generando rentas y empleo. El Patrimonio Cultural e Histórico, es el responsable de conservar y difundir los bienes culturales materiales e inmateriales que atesora esta zona, en especial los comprendidos dentro del Patrimonio Mundial de Risco Caído y Montañas Sagradas de Gran Canaria.

La economía local engloba las actividades destinadas a visibilizar el valor del tejido económico local (turismo, comercio y artesanía) como uno de los pilares del desarrollo sostenible ya que se trata de actividades ligadas al territorio que además tienen un alto valor añadido. Por último, el ámbito de la gobernanza y la cohesión social se refiere a acciones dirigidas a fortalecer un nuevo consenso social y una gobernanza (rural e insular) para la defensa del medio rural y natural y el modelo de Ecoisla. Supone utilizar mecanismos de participación ciudadana que ponen en juego la inteligencia colectiva y la colaboración entre la ciudadanía, el sector privado y el sector público y es el fin último del programa y la condición indispensable para su éxito.

El Cabildo de Gran Canaria trabaja en estos momentos en la cumbre y medianías de manera coordinada y tranversal con todas las áreas del Gobierno, ejecutando estas acciones de la mano de los ayuntamientos y la sociedad civil. Pero esta semana presentamos una intervención en lo que entendemos que es el núcleo central de este espacio: el territorio combinado de la declaración de Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera, es decir, Tejeda, Artenara, Gáldar y Agaete.

Implica inversiones por valor de 5 millones de euros que ejemplifican y resumen a la perfección la filosofía de “La Cumbre Vive”. Vamos a destinar 800.000 euros a sistemas de riego y contra incendios en Tejeda y la Vega de Acusa, en Artenara, así como 350.00 euros en la Reforma del Parque de Otoño y la Finca Los Lavaderos. 250.000 euros irán a la reforma de los puestos de producto local de la Cruz de Tejeda, uno de los enclaves turísticos emblemáticos del interior de la isla. Subvencionaremos al ayuntamiento de Artenara con más de medio millón de euros para la adquisición de una planta de producción de pellets con restos agrícolas y forestales, impulsando de esta manera la biomasa como energía renovable, uno de los sectores con más potencial de desarrollo en la cumbre.

El agua es una de las principales preocupaciones de los habitantes de esta zona y también un elemento  indispensable para el desarrollo de cualquier proyecto tanto agrícola como turístico o ganadero, especialmente con los persistentes episodios de sequía que estamos sufriendo. Dentro del plan del Cabildo de Gran Canaria para garantizar un suministro de agua suficiente y de manera sostenible destinaremos 2 millones de euros a la implantación de sistemas de depuración natural  y a la adquisición de diverso patrimonio hidráulico (pozos, presas, depósitos…) en varios pagos en el interior del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria.

Este plan de inversiones se completaría con 337.000 euros destinados al mantenimiento de senderos, 200.000 eruos para la instalación de energía fotovoltaica en la cumbre, otros 200.000 euros para el Depósito de Clasificación de Residuos de Artenara y 128.000 euros para la adecuación  y potenciación de la Zona Comercial Abierta de Tejeda.

Energías renovables, gestión del ciclo integral del agua, mejora de las infraestructuras hidraúlicas y protección contra incendios, gestión de residuos, mejora de senderos, promoción del comercio y del producto local… Nunca antes Gran Canaria había tenido un plan integral para el ámbito rural como el que tiene ahora, coherente, dotado de fondos y contando con la colaboración de la sociedad civil y el conjunto de las instituciones. Pero “La Cumbre Vive” no es un plan solo para el interior de la isla, sino para su conjunto.  Es una apuesta firme por la cohesión social, por un modelo de crecimiento autocentrado, respetuoso con nuestro patrimonio y nuestro medio natural. En definitiva, es una apuesta por la construcción de la ecoisla.

Vivir respetando la isla

Canarias y Gran Canaria son un paraíso de biodiversidad. Nuestra excepcional situación geográfica ha hecho que concentremos un gran número de endemismos, especies animales o vegetales que solo se dan en nuestra isla, y en muchas ocasiones en espacios muy concretos. Los endemismos son “joyas” de la naturaleza, muestras de la enorme diversidad y adaptación al medio de las distintas formas de vida. Es un tesoro que tenemos la fortuna de disfrutar, pero también la responsabilidad de conservar, porque es un patrimonio compartido con todo el planeta.

Por este motivo, desde hace años, el Cabildo de Gran Canaria ha recurrido con enorme éxito al programa “LIFE”, la única línea de financiación de la Unión Europea dedicada de manera exclusiva a la protección y conservación del medio ambiente. Tal es así que, a día de hoy, Gran Canaria es el territorio europeo que concentra el mayor número de proyectos LIFE, ocho en total, una muestra del excelente nivel de nuestros técnicos medioambientales y del liderazgo de la institución en este campo, en conservar la vida natural. A través de estos proyectos, la UE aplica su programa de acción medioambiental con cuyo lema me identifico plenamente: “Vivir bien respetando los límites de nuestro planeta”.

La semana pasada presentamos el “Life Nieblas”, un proyecto pionero en Europa para recuperar bosques y acuíferos con atrapanieblas, un ingenioso sistema para captar agua de la bruma y de la llamada “lluvia horizontal”, capaz de recoger hasta 215.000 litros anuales de agua. Este torrente se utilizará para repoblar, con 20.000 árboles de distintas especies de laurisilva, 33 hectáreas quemadas y con alto riesgo de desertificación en las laderas del Barranco de la Virgen, situado al oeste de Valleseco, en la zona norte de la isla.

La UE ha elegido este proyecto para la mitigación del efecto del calentamiento global entre mil candidaturas y le ha concedido 2 millones de euros para los próximos 4 años. El reto que nos planteamos es el de transformar un espacio, la Selva de Doramas, que fue esquilmado durante siglos por la tala para la comercialización y utilización de la madera, la extracción masiva de agua de los acuíferos y por un gran incendio. Queremos que de esta experiencia surja un modelo de recuperación medioambiental que sea una avanzadilla en Gran Canaria donde el 90 por ciento del suelo se encuentra sometido a un gran estrés hídrico por la reducción de las precipitaciones y en riesgo alto y muy alto de desertificación.

Los resultados servirán para implantar esta experiencia en la Cuenca del Mediterráneo y en otras zonas de Europa, lo que contribuirá a convertir a Gran Canaria – junto a otras iniciativas que ya estamos ejecutando- en un referente en la lucha contra los efectos del cambio climático. El proyecto también supone una importante labor de colaboración y cooperación ya que trabajaremos con la empresa pública Gesplan, el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias, el Instituto Tecnológico de Canarias, la Universidad de La Laguna, la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales de Cataluña y la Comunidad Intermunicipal Viseu Dão Lafões de Portugal, donde serán testados los primeros resultados cosechados en Gran Canaria.

Este ambicioso proyecto se une a una serie de experiencias exitosas que se han venido desarrollando en los últimos años. El “Life Inagua”  se concentró entre 2008 y 2012 en favorecer la recuperación del pinar endémico macaronésico afectado por el gran incendio forestal que se produjo en 2007, así como en mejorar el estado de conservación de la flora y fauna dañada por el fuego en este espacio que cuenta con la declaración de Reserva Natural Integral. Los resultados fueron singularmente destacados, en especial la recuperación el pinzón azul de Gran Canaria, cuyo hábitat había sido seriamente perjudicado con una reducción drástica del número de ejemplares y el consiguiente riesgo de extinción.

Esperanzados por estos datos y con el objetivo de reforzar la población de esta ave endémica de la isla en 2015 comenzó el LIFE+ Pinzón, que perseguía el aumento de ejemplares de “pinzul” a través de la cría en cautividad y la expansión de su hábitat con la plantación de 80.000 pinos canarios en los corredores ecológicos de la Cumbre Central y Tamadaba. La acción conjunta de ambas actuaciones consiguió que la población de esta especie pasara de 316 ejemplares en 2016 a 430 en 2019. Esperamos que el control de especies predadoras introducidas como los gatos asilvestrados y la reforestación y mejora de los acuíferos sigan favoreciendo la expansión natural de esta especie.

En el ámbito de la recuperación de aves autóctonas cabe destacar el Life Rabiche que nació para conseguir la plena reintroducción de la Paloma Rabiche, una especie endémica que se extinguió en Gran Canaria tras coexistir con los aborígenes y que se calcula que sobrevivió hasta hace un siglo. Como en el caso del pinzón, la recuperación de los hábitats, en esta ocasión los bosques de laurisilva, juega un papel fundamental. En 2017 concluyó con el saldo de 214 palomas liberadas y casi 175.000 árboles plantados, además con un porcentaje de supervivencia cercano al 80%, lo que constituye un gran éxito.

Uno de los principales problemas ambientales que afronta Gran Canaria es el de las especies invasoras que en un ecosistema pequeño, complejo y frágil como el nuestro presenta un alto riesgo de destrucción de flora y fauna. Este es el caso de la culebra californiana una especie de serpiente introducida que ha encontrado en nuestra isla un medio idóneo muy parecido al de su origen, provocando su expansión descontrolada. Con el objetivo de frenar su crecimiento en 2011 se puso en marcha el Life Lampropeltis que consiguió capturar 3.264 ejemplares hasta 2015, alcanzando el objetivo de frenar su multiplicación, estableciendo un protocolo de captura y alerta temprana y concienciando a su vez a la población.

Uno de los ejemplos de iniciativas destinadas a la reforestación y restauración de hábitats es el Life Guguy, concebido para conservar el bosque endémico de cedros y sabinas, los brezales macaronésicos y los bosques de pino canario del Macizo de Guguy, en el municipio de La Aldea de San Nicolás. Un proyecto casi heroico por lo escarpado y elevado del terreno en el que se desarrolla,  1006 metros en el caso de Montaña de Los Cedros y 1065 en el de la Montaña de Los Hogarzos, en el que ya se usaron los captadores de niebla que el proyecto Life Nieblas pretende optimizar. Pese a las dificultades, se consiguieron importantes avances en la restauración de hábitats y control de especies invasoras, fundamentales para conseguir la regeneración natural a corto y medio plazo.

Con fines muy similares al “Nieblas” el Cabildo de Gran Canaria participa en el Life Green Link para la restauración de áreas desertificadas con un método innovador destinado a plantar árboles en el corredor mediterráneo y adaptarse al cambio climático. En este caso se realizan reforestaciones en zonas áridas y desertificadas, usando el Cocoon, una «caja de agua» o palangana eficiente, de bajo-coste y 100% biodegradable, que se planta junto al árbol y le proporciona agua en los primeros momentos, los más críticos para la supervivencia de la planta. Este sistema ha aumentado hasta un 100% el éxito de las reforestaciones.

Como el propio nombre (life) indica, todos estos proyectos tienen un objetivo común, el de proteger la vida natural y garantizar la protección de la biodiversidad, una de las principales riquezas con las que contamos. El nivel de excelencia alcanzado por el Cabildo de Gran Canaria en la gestión de estas iniciativas es una de las bases sobre las que se asienta la ecoisla, el proyecto de hacer de Gran Canaria un modelo de desarrollo sostenible, combinando crecimiento económico con la protección del medio ambiente el bienestar y  la justicia social.

Nuestro primer año como patrimonio mundial

Hace un año, el 7 de julio de 2019, me encontraba en la capital de Azerbaiyán, Bakú, formando parte de una delegación conformada por miembros del Gobierno de España, del Gobierno de Canarias y del Cabildo de Gran Canaria, para asistir a la  43 sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Sin duda un momento que ya está inscrito en la historia de nuestra isla. Tras años de denodado esfuerzo y trabajo, la Unesco declaró como Patrimonio Mundial de la Humanidad a Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria

Es imposible describir la emoción que sentimos los que tuvimos el privilegio de estar presentes en ese momento único. Nos sabíamos representantes y depositarios del sentimiento de toda una isla, del trabajo de decenas de personas, del legado de los primeros pobladores de esta tierra que durante siglos han preservado las gentes de la Cumbre. Fue un inmenso orgullo escuchar el nombre de Gran Canaria en aquella sala, sentir el reconocimiento mundial a nuestra cultura, oír el sonido ancestral de las lapas en manos de José de León.

Defendíamos una propuesta que no solo generó unanimidad, sino también los halagos de hasta diez países que tomaron la palabra, en un acto inusual, para expresar su reconocimiento por el trabajo realizado. Los representantes de países como China, Brasil, Túnez, Cuba o Guatemala mostraron su fascinación por la riqueza y originalidad de una candidatura que contribuiría a aumentar la diversidad de la lista de patrimonio mundial de la UNESCO, uno de los aspectos a los que más valor se otorga.

Esta declaración supuso el reconocimiento universal de la cultura de los antiguos canarios, una civilización amazigh procedente del norte de África, que aislada y sin conocimiento del metal, evolucionó durante al menos 1.500 años hasta conseguir un nivel de desarrollo y de sofisticación que aún hoy nos sorprende. El yacimiento arqueológico de Risco Caído y su ingenio óptico, ya mundialmente famosos, son un fascinante vestigio de esta cultura troglodita. Risco Caído también supone un antes y un después para la conservación, difusión y conocimiento del patrimonio histórico de nuestras islas.

No obstante, no es el yacimiento arqueológico en exclusiva lo que ha recibido el reconocimiento sino que actúa como joya de un paisaje cultural que recoge ese legado indígena que se ha ido transformando y adaptando desde la conquista castellana hasta llegar a nuestros días como formas de habitar y relacionarse con el territorio únicas en el mundo, referencia de sostenibilidad, ingenio y resiliencia. No debemos olvidar esto porque es la base en la que se tiene que asentar el nuevo modelo de gobernanza de este espacio.

El año que hoy conmemoramos empezó de la peor manera posible, con unos incendios voraces que afectaron a zonas núcleo de la declaración. Una catástrofe que no obstante también ha servido para demostrar la solidaridad y la capacidad de resistencia de las gentes tanto del entorno del patrimonio mundial como del conjunto de la isla. La respuesta ciudadana e institucional posterior ha sido ejemplar y en colaboración estamos desarrollando el proyecto de desarrollo comunitario  “La Cumbre Vive” que con más de 5 millones de euros inyectados en el plan de reactivación económica diseñado ante la crisis que estamos padeciendo, que se suman a las realizaciones que se acometen ya en ese espacio, también contribuirá positivamente a la consecución de los objetivos del Patrimonio Histórico.

Recientemente inauguramos la réplica exacta de la cueva nº6 del yacimiento de Risco Caído, situada en el centro de interpretación en el municipio de Artenara. Un trabajo excepcional, combinación de las más avanzadas técnicas de escáner y de impresión 3D con la artesanía, que consigue captar a la perfección la esencia de este enclave. Se trata de un hito que contribuirá enormemente a conservar y difundir los valores del Patrimonio Histórico así como a dinamizar la economía tanto de Artenara como del resto de municipios del patrimonio mundial: Gáldar, Agaete y Tejeda que cuenta con el centro de gestión.

Este primer aniversario coincide con el 15 aniversario de la declaración de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria. La UNESCO recomienda que en lugares con múltiples designaciones, como es el caso de esta parte del territorio de la isla de Gran Canaria con la coincidencia territorial de Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera, se trabaje conjuntamente y que, aunque respetando la idiosincrasia propia de cada figura, se aprovechen eficientemente los recursos, se establezcan sinergias y se trabaje en pro de la mejora de la calidad de vida de las poblaciones locales que habitan en estos premiados territorios.

Y siguiendo esta recomendación hemos puesto en marcha el Instituto para la Gestión Integral del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera, una herramienta de gestión innovadora que nos permitirá trabajar de manera integral dos declaraciones cuyos valores son compartidos. De manera coordinada y creando correlaciones amplificarán los resultados positivos de los proyectos que promuevan en el marco de ambos reconocimientos, inaugurando una nueva fase en la gestión de la cumbre y medianías. Y ya estamos ejecutando las recomendaciones que nos demandaban realizar: un inventario del patrimonial general y también de los yacimientos arqueológicos, el estudio de su capacidad de carga para hacerlo compatible con un turismo cultural y sostenible, proponiendo acciones frente al cambio climático, incentivando la economía local para fijar la población al territorio, creando un plan específico para  la prevención de incendios, planificando una estrategia que garantice los recursos hídricos que se necesitan,  avanzando en la participación ciudadana y en la implicación de la sociedad civil…

Para profundizar en nuestro pasado, pero también para conseguir que genere atractivos económicos sostenibles ligados al paisaje, el patrimonio cultural, los usos y actividades tradicionales, los celajes de nuestras cumbres que ofrecen posibilidades enormes para el turismo de las estrellas…

Llegamos por lo tanto a este primer aniversario con el trabajo realizado, cumpliendo los objetivos que nos habíamos marcado y con avances concretos que nos llenan de esperanza y confianza para mejorar la vida de las personas que habitan estas tierras. El Patrimonio Mundial de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña aspira a convertirse en una referencia de desarrollo sostenible, combinando conservación e impulso económico, un ejemplo de lo que estamos construyendo para el conjunto de la isla.

Gran Canaria y Canarias estarán en eterna deuda con quiénes han hecho realidad lo que hace unos años no era más que un sueño: José de León, Julio Cuenca, Cipriano Marín, Carlos Ruiz, Oswaldo Guerra, que son la parte más visible  y tantísima gente que, desde el área de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo (cada mes presidía una reunión de trabajo con este enorme equipo) ha sumado esfuerzos con otras instituciones como el Gobierno de Canarias –hubo siempre un contacto muy estrecho con Miguel Ángel Clavijo- y Gobierno de España, con un potente equipo técnico encabezado por Elisa del Cabo, durante cuatro intensos años, para hacer posible que estemos hoy aquí. También colaboraron intensamente para hacerlo posible distintas áreas del Cabildo grancanario, decenas de expertos, una gran cantidad de personas de distintos oficios y especialidades y los ayuntamientos de Gáldar, Agaete, Tejeda y Artenara.  A todos y a todas, muchísimas gracias.

Como he expresado en otras ocasiones, este paisaje cultural es el rastro de nuestro ADN y  que el esfuerzo de algunos investigadores, el respeto de sus vecinos y la confluencia de los astros nos han permitido rescatar y llegar a tiempo para sellar el compromiso de que lo valore y proteja la humanidad. Deseamos contribuir humilde, pero firmemente, a que la cultura de los antiguos canarios de Gran Canaria y, por extensión, de Canarias, se afiance como nuevo paradigma mundial de las culturas del pasado en el planeta. Por su excepcionalidad y por el papel que tuvo en alguno de los grandes contextos de la historia mundial como en la expansión de las grandes civilizaciones mediterráneas y en la expansión europea con la conquista de las islas.

Este Archipiélago anclado en el Atlántico, atrapado entre el cielo y el mar, lugar de encuentro de culturas, de diálogo y de paz, tiene la oportunidad ahora de proyectar al mundo imaginativas vías de un desarrollo local basado en la sostenibilidad. Los antiguos canarios nos dejaron un extraordinario legado de futuro. Nos toca ahora corresponderles.

15 años siendo Reserva de la Biosfera

Hace quince años, el 29 de junio de 2005, el Consejo Internacional del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MaB) de la UNESCO, declaró Reserva de la Biosfera la zona terrestre suroeste de Gran Canaria que abarca el 42% de la isla, así como una amplia franja marina. La Reserva de la Biosfera de Gran Canaria (RBGC) comprende un territorio distribuido en 7 municipios: 3 en su totalidad (Artenara, Tejeda y La Aldea de San Nicolás) y 4 parcialmente (Mogán, San Bartolomé de Tirajana, Agaete y Vega de San Mateo), con más de 100.000 hectáreas terrestres y marinas y una población local de aproximadamente 17.000 habitantes.

Fue una decisión acertada y justa que reconocía, además del enorme valor medioambiental de nuestra isla, el esfuerzo de colectivos ecologistas que lucharon desde la transición democrática por la conservación y valoración de nuestra riqueza natural. También significó un espaldarazo al trabajo técnico, profesional y riguroso del personal funcionario, agentes y expertos, que desde el Cabildo de Gran Canaria han mantenido vivo el aprecio y la estima en toda la población grancanaria por esa riqueza inconmensurable.

El Programa Hombre y Biosfera de la UNESCO se inicia a principios de los años 70 con la finalidad de armonizar la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad del planeta, declarando lugares representativos de la relación personas y naturaleza, reconocidos a nivel mundial. Nuestra biodiversidad, costumbres, agricultura, ganadería, fiestas tradicionales, arquitectura, gastronomía, paisaje, pesca tradicional, senderos, geología, leyendas, naturaleza  y el conjunto de las actividades culturales desarrolladas en la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria por nuestras gentes durante siglos son las que nos hicieron merecedores de este reconocimiento internacional.

Esta figura constituye una potente herramienta para la preservación de las formas de vida y los ecosistemas en los que se integran y conforma un modelo de equilibrio entre el desarrollo socioeconómico y el respeto a los valores naturales y culturales de nuestra tierra. Es, asimismo, un laboratorio natural donde investigar y una gran aula abierta en la naturaleza en la que formar y concienciar sobre los problemas ambientales locales y globales y sus soluciones. Es una oportunidad excelente para avanzar en las investigaciones científicas sobre un territorio de enorme interés para el mundo como se ha comprobado durante estos quince años.

Desde la declaración de la RBGC se han realizado diversas acciones, que se han organizado en los últimos siete años teniendo como marco de gestión el “Plan de Acción 2013-2020” que ahora se prorroga, amplía y potencia. Lo primero ha sido la comunicación y la divulgación para dar a conocer este reconocimiento al conjunto de la población, tanto de la Reserva como del resto de Gran Canaria. A través de material audiovisual, redes sociales propias de la Reserva, exposiciones, canciones infantiles y espectáculos con títeres hemos incidido en la importancia de conocer esta relevante declaración internacional para hacerla cada vez más nuestra.

Otra de las prioridades ha sido la Educación para un Desarrollo Sostenible dirigida a la población infantil y adolescente garantizando de esta manera el futuro de la conservación de esta Reserva.  Destacan los proyectos “Somos Biosfera Somos Gran Canaria” y “Ecoescuelas” de la RBGC. Este último ha sido desarrollado durante años en todos los centros educativos de esta área y su zona de influencia. Un proyecto de educación ambiental y cultural que involucra, más allá de las aulas, a la comunidad educativa del entorno, haciendo partícipes a madres y padres, asociaciones, actores y actrices claves del territorio, entidades locales, ayuntamientos, etc. Una labor con la que creamos identidad, sentido de pertenencia y fomentamos el trabajo en comunidad.

El Cabildo de Gran Canaria trabaja con la población local, los protagonistas y principales responsables de conseguir la declaración. Hemos ido mejorando el funcionamiento de los órganos que permiten la participación de la sociedad civil en la gestión de la Reserva, como el Consejo Rector, el Consejo de Participación y Consejo Científico. Asimismo se creó el programa Ecobarrios que nos acercó y ayudó a conocer mejor a las personas que habitan distintos pagos diseminados por el territorio. Hace poco también se editó un libro con las recetas tradicionales de esta zona como trabajo en comunidad y se han impulsado diversos procesos participativos para identificar las demandas de la población. En definitiva, son todas acciones que integran a la población y a la sociedad civil organizada en un nuevo modelo participativo de gobernanza  que es la base de cualquier proyecto de desarrollo sostenible.

Parece evidente que el turismo rural  respetuoso con el medio es uno de los ejes que más puede contribuir a dinamizar la economía de esta zona y además encaja perfectamente con los valores que promueve el reconocimiento. Por ello, desde el Cabildo hemos trabajado para incentivar el turismo sostenible elaborando una “Guía de ecoturismo”, un “Manual de Emprendimiento”,  así como la coorganización del I Foro de Turismo Sostenible de Canarias-VERODE. También destaca el Proyecto internacional ECOTOUR, que en Gran Canaria se centra en la zona costera y el humedal de La Marciega, en La Aldea de San Nicolás, donde se han desarrollado acciones de impulso y recuperación de este espacio tan singular.

Este décimo quinto aniversario coincide además con el primer aniversario de la declaración como Patrimonio Mundial de la Humanidad de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña, una distinción que tiene valores compartidos con la Reserva de la Biosfera y que afecta a un territorio que coincide con el de la Reserva en un gran porcentaje,  confirmando que se trata de un paraje único en el mundo. Este doble reconocimiento nos va a permitir avanzar en un modelo de gestión integral a través del Instituto para la Gestión Integral del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, que va a suponer un antes y un después para esta zona de la isla. Contaremos con un instrumento que abordará los problemas de manera coordinada y multidisciplinar, con mayor agilidad administrativa y generando sinergias que multiplicarán los efectos positivos de los proyectos. Vamos a contar para hacerlo posible con más recursos humanos y mayor financiación. También se  sumará a esta iniciativa el proyecto La Cumbre Vive que contempla una importante inversión en infraestructuras necesarias para fijar a la gente en el territorio, mejorar sus condiciones de vida, posibilitar alternativas de futuro…

Estoy convencido de que la experiencia y la organización social generada por la Reserva de Gran Canaria fue decisiva para alcanzar la declaración de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Esto nos demuestra el valor del trabajo coordinado, generoso y constante de todos quienes lo están haciendo posible. La isla renace con este espíritu constructivo.

La situación actual nos obliga a posponer los eventos relacionados con el 15 aniversario de la RBGC para el año 2021 debido al carácter insustituible de encuentro e intercambio social de las actividades que estaban programadas, pero esperamos poder ir retomando estos importantes actos para seguir construyendo y desarrollando en conjunto el concepto Reserva de la Biosfera “in situ”, en el área declarada como tal y con sus habitantes.

El proyecto de ecoisla que defendemos desde el Cabildo de Gran Canaria se sustenta en realidades concretas y cotidianas como las que constituyen la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria. Estoy convencido de que con el impulso de la nueva herramienta de gestión vamos a construir un ejemplo mundial de desarrollo sostenible, integrando patrimonio histórico y cultural, sector primario, ecoturismo, innovación y participación, afianzando y ampliando los logros de los últimos tres lustros.  Una muestra de la Gran Canaria  que queremos y hacia la que nos  acercamos día a día.