Portada Antonio Morales


Felices Fiestas

Se acercan las fechas navideñas y con ellas el final de un año que ha sido políticamente muy intenso. 2023 ha sido testigo de importantes eventos que han marcado el rumbo de nuestra isla. En primer lugar, celebramos con entusiasmo las elecciones autonómicas y municipales, momentos cruciales donde cada uno y cada una de ustedes ejerció su derecho democrático para elegir a quienes liderarán nuestras instituciones  en los próximos años. Agradezco profundamente la participación activa y el compromiso cívico demostrado por nuestra ciudadanía. Las elecciones son la esencia de nuestra democracia, y su implicación refuerza el tejido social que nos une como canarios.

Y por supuesto, agradezco enormemente que una parte importante de los hombres y mujeres de nuestra isla revalidaran su confianza en mí para que siguiera ejerciendo como presidente durante otros cuatro años. Supone un gran honor, pero también una inmensa responsabilidad. Ningún presidente del Cabildo ha estado tanto tiempo desde las primeras elecciones democráticas de 1979. Lo entiendo como un logro colectivo, puesto que lo que se ha revalidado es un proyecto de isla construido y compartido por muchas instituciones públicas y privadas, empresas, organizaciones sociales, profesionales… Ha abierto un horizonte de sostenibilidad, bienestar y esperanza que ha conseguido tejer un consenso social.

En los pasados cuatro años avanzamos significativamente en proyectos que fortalecerán las infraestructuras y mejorarán la calidad de vida de los habitantes de Gran Canaria. Desde la transición energética, hasta mejoras en el transporte público, nuevas plazas sociosanitarias, sector audiovisual, seguridad hídrica, economía azul, soberanía alimentaria… Hemos trabajado incansablemente para construir una isla más sostenible y equitativa. La colaboración entre el Cabildo y los municipios ha sido fundamental para llevar a cabo esta tarea y es de agradecer el compromiso de todos los implicados.

Este año también vivimos las elecciones generales, un ejercicio democrático que trasciende las fronteras de nuestra isla para dar forma al panorama político del conjunto del Estado español. Ha sido un proceso electoral con un resultado que admite múltiples lecturas, pero que indudablemente supuso un freno para la ola reaccionaria que se extiende por Europa y el planeta. Recientemente he sido muy crítico con la escasa presencia de Canarias y sus problemas en la conformación del Gobierno de España, pero confío en que la coalición progresista tomará las medidas necesarias para avanzar hacia un futuro próspero para la sociedad grancanaria. Si no fuera así, se lo haríamos saber por todas las vías posibles.

No obstante, no podemos pasar por alto los desafíos a los que  nos hemos enfrentado, especialmente en un año que creo que todavía ha estado marcado por las consecuencias de la pandemia. La resiliencia de Gran Canaria ha sido evidente y debemos continuar apoyándonos mutuamente en la recuperación y la reconstrucción. El turismo ha vuelto a las cifras anteriores a la Covid 19 y con ello la creación de empleo, que es la mayor de la historia reciente de las islas. Pero debemos esforzarnos ya que la recesión económica provocada por el cero turístico propiciado por las medidas adoptadas para controlar el virus, empeoró aún más las cifras de pobreza y exclusión, una realidad compleja pero que requiere de todos nuestros recursos para reducirlas.

Hay tres grandes temas que probablemente van a marcar nuestro futuro: los movimientos globales de personas, la transformación digital de nuestras sociedades y economías y nuestra respuesta a la crisis medioambiental y climática. Lo cierto es que Canarias está en una posición en la que estas tres cuestiones son fundamentales. Somos una de las principales rutas migratorias entre África y Europa, somos uno de los territorios que más está sufriendo las consecuencias del cambio climático y por nuestras características geográficas (un pequeño archipiélago alejado de sus principales socios comerciales pero en un enclave geoestratégico) estamos viendo cómo la digitalización nos abre oportunidades inéditas para nuestro desarrollo.

Son retos de tal calibre que exigen la implicación de todas las instituciones, al margen de sus competencias. Desde el Cabildo de Gran Canaria estamos impulsando la primera Estrategia Insular de Convivencia Intercultural “Gran Canaria Convive”, para, de la mano de los ayuntamientos y la sociedad civil, tener una estrategia conjunta y una voz única frente al fenómeno migratorio, asumiendo nuestra parte (que es pequeña) y reclamando al Gobierno de España medidas y medios urgentes para hacer frente a esta situación.

Necesitaría varios artículos para detallar todas las iniciativas que estamos impulsando para luchar y mitigar el cambio climático en las islas (somos la primera isla que tiene una estrategia) y situarnos a la cabeza de las energías renovables. Asimismo necesitaría artículos adicionales para explicar el impulso a la digitalización de nuestro modelo a través de la iniciativa “Gran Canaria Isla Inteligente”. Con ello pretendo poner de relieve que desde la humildad, y a nuestra escala, estamos dando los pasos adecuados para responder desde Gran Canaria a los grandes retos de nuestro tiempo.

A medida que nos sumergimos en la temporada navideña, insto a toda la ciudadanía a reflexionar sobre el verdadero significado de esta celebración. Más allá de los regalos y las luces brillantes, es un momento para apreciar a nuestros seres queridos, compartir la alegría con aquellos que nos rodean y cultivar la esperanza para el año que se avecina. Que estas fiestas nos inspiren a trabajar juntos para construir un futuro más próspero y lleno de oportunidades para todos y todas.

En  mi nombre y en el del Cabildo de Gran Canaria, quiero desearles unas felices fiestas, una feliz Navidad  y un próspero Año Nuevo. Que los Reyes Magos nos colmen de satisfacciones. Que el espíritu de solidaridad y fraternidad guíe nuestros pasos en el próximo año y que juntos continuemos construyendo una Gran Canaria mejor para las generaciones futuras.

Con gratitud y esperanza.

No podemos seguir creciendo en población

Canarias ha experimentado un aumento poblacional sin precedentes. Este archipiélago, en el año 1900 tenía poco más de 300.000 habitantes y en las primeras dos décadas de este siglo ha pasado de 1,6 a 2,2 millones de habitantes, lo que supone un aumento de más del 30%. En los últimos 25 años, la población ha aumentado un 180% y un 102% en las islas en Lanzarote y Fuerteventura. En este mismo tiempo el País Vasco, que es una comunidad con población similar a la nuestra, aumentó solo en un 5%. Este fenómeno, si bien puede interpretarse como un indicador de prosperidad, plantea desafíos significativos que requieren una atención inmediata y estrategias  de control  y de desarrollo sostenible.

Además, Gran Canaria, y en especial su franja costera este, se encuentra en el epicentro de este crecimiento demográfico que plantea preguntas cruciales sobre la sostenibilidad y la capacidad de la isla para gestionar su incremento poblacional. Esta isla, con su diversidad geográfica y climática, ha sido durante mucho tiempo un destino deseado tanto por turistas como por aquellos que buscan establecerse en un entorno idílico, así como por las diversas oportunidades de negocio que genera. Sin embargo, este encanto natural se ha visto amenazado por un aumento demográfico que ha superado las capacidades de la isla para mantener un equilibrio ambiental. Aunque tenemos el 42% del territorio protegido, la densidad demográfica en Gran Canaria es de 544 habitantes por kilómetro cuadrado.

La huella ecológica y de carbono asociada al aumento de la población es uno de los mayores desafíos al que nos enfrentamos. El incremento en la demanda de recursos naturales, la expansión urbana y la elevación del consumo energético contribuyen directamente a la degradación ambiental. La fragilidad de los ecosistemas insulares hace que sea aún más vital abordar estos problemas con prontitud, antes de que las consecuencias ambientales se vuelvan irreversibles.

En estos momentos la huella ecológica de Canarias está muy por encima de la media mundial. Si todo el mundo consumiera recursos como se hace en las islas se necesitarían 3,84 planetas para cubrir esa demanda. Pero solo tenemos uno. El espacio urbano o periurbano supera el 24% del territorio, por cada 100 kilómetros cuadrados disponemos de 60 kilómetros de carreteras, el parque automovilístico supera los 880 vehículos por 1.000 habitantes -con las consiguientes cogestiones de tráfico-, el consumo de agua y de energía es brutal…

Este aumento desmesurado de población también tiene efectos sobre el descenso del PIB per cápita que estamos experimentando. Ya en 2016 un estudio de la Fundación DISA explicaba que el 70% del proceso de divergencia económica de Canarias respecto a la media europea viene explicado por la evolución (aumento) de la población. Incluso aunque consigamos hacer aumentar el PIB, si la población sigue creciendo a este ritmo nos vamos a seguir empobreciendo. Por eso los indicadores de pobreza estructural -que giran en torno a un tercio de la población- a los que no se les ha puesto remedio en décadas. Por eso los datos cada vez más alarmantes sobre la perdida de calidad en  servicios universales como los sanitarios, educativos o de políticas sociales o sociosanitarias, con largas listas de espera, colas en las urgencias y en la resolución de las prestaciones,  dificultad en el acceso a plazas residenciales, etc.

Otra de las consecuencias negativas más recientes que se está experimentando es la escasez de viviendas y su elevadísimo precio, tanto en alquiler como en compra. Esto es un impedimento para el desarrollo armonioso de la sociedad. La falta de una planificación urbana eficiente y el incremento de la demanda ha llevado a la congestión en áreas urbanas, afectando la calidad de vida de los residentes. Los aumentos desproporcionados en los precios de la vivienda están dejando a muchos ciudadanos y ciudadanas locales, en especial jóvenes, al margen de la posibilidad de acceder a un hogar digno.

Para lograr un desarrollo sostenible, es imperativo abordar de frente estas preocupaciones. En primer lugar, es esencial implementar políticas que regulen el crecimiento poblacional. La planificación urbana debe priorizar la conservación de espacios naturales y limitar la expansión urbana descontrolada. Establecer límites a la construcción en áreas sensibles desde el punto de vista ambiental y promover la rehabilitación de zonas urbanas existentes son pasos cruciales.

Además, la isla debe enfocarse en la adopción de fuentes de energía renovable y la implementación de prácticas sostenibles en todos los sectores. Fomentar la movilidad sostenible, invertir en infraestructuras verdes y promover la eficiencia energética son medidas clave para reducir la huella de carbono. La conciencia ambiental también debe ser fomentada entre la población, incentivando prácticas más ecológicas en el día a día.

La apuesta real por el turismo sostenible debe ser una prioridad. El éxito turístico no puede estar basado en un crecimiento sin límites. Es imposible por la escasez del territorio y la limitación de los recursos. La solución pasa necesariamente por un turismo que pase más tiempo de estancia media en la isla y que genere más gasto el tiempo que permanezca entre nosotros.

Ahora bien, que sea urgente abordar con premura y seriedad la cuestión poblacional en Canarias no debe llevarnos a dar pábulo a discursos racistas, xenófobos o anti-inmigración. Porque lo cierto es que según los datos del INE, de los 292.542 extranjeros casi la mitad (134.837) son de países comunitarios, 84.660, proceden de América (sudamérica en su mayoría) y  los africanos son tan solo 26.579. Y en esta estadística estamos dejando fuera a los residentes que proceden de otras regiones del Estado español, que suponen también un importante contingente de residentes en Canarias.

Pero al tiempo que ocurre esto, hay zonas de la isla (medianías y cumbres) que tienen problemas de despoblación, e incluso islas enteras como La Palma, que pierde población y la que tiene está cada vez más envejecida. Como vemos es una realidad compleja de gestionar, de ahí que en muchas ocasiones hablemos de reto demográfico.

En conclusión, el crecimiento poblacional en Gran Canaria y en toda Canarias plantea desafíos significativos para la sostenibilidad ambiental, social y económica del archipiélago. La huella ecológica y de carbono ha alcanzado niveles preocupantes y es imperativo tomar medidas para revertir esta tendencia. La adopción de políticas que regulen el crecimiento, la promoción de prácticas sostenibles y la educación ambiental son pasos esenciales hacia un desarrollo sostenible que garantice un adecuado nivel de vida para nuestra población.

Urge plantar cara a esta situación. Se han puesto parches en muchas ocasiones, como con la aprobación de las Directrices de Ordenación General, que no han servido para mucho. También en 2005 Paulino Rivero forzó en el Congreso de los Diputados de España la creación de una comisión bilateral para analizar la preocupante  evolución de la población en las islas que se diluyó como un azucarillo. En 2008, el Parlamento de Europa aprobó un informe, sin ningún resultado, en el que se insistía en que la Unión Europea debería prestar especial atención a las Regiones Ultraperiféricas en asuntos como la inmigración y el crecimiento demográfico. En 2022 el Gobierno central impulsó un grupo de trabajo para abordar de manera específica el reto demográfico en Canarias y aún no se ha reunido ni una sola vez, ni parece que vaya a hacerlo casi dos años después.

En septiembre de 2022 se creó igualmente una comisión en el Parlamento de Canarias para analizar el reto demográfico y el equilibrio poblacional. Se empezó a reunir en noviembre de ese mismo año, durante unos meses hasta el final de la legislatura anterior, y se ha vuelto a renovar en esta, con la oposición de Vox. Su dictamen y propuestas deben ser prioritarias. No se puede dilatar más la búsqueda de alternativas a una situación que puede producir un colapso en las islas por la sobrecarga demográfica, tal y como nos advierten muchos expertos.

Presupuestos que impulsan el desarrollo

El pasado lunes día 27 presentamos la propuesta de presupuestos para el año 2024 del Cabildo de Gran Canaria. Son los primeros de este mandato y marcan el inicio de un nuevo capítulo en la gestión de la isla aunque, a su vez, dan continuidad al proceso de transformación emprendido por la institución insular y su gobierno de progreso hace ocho años. Con un total de 916.691.994,15 euros, refleja un aumento significativo de 69.282.121,35 euros con respecto al año anterior (un 8,18%).

Estos datos revelan un esfuerzo constante por parte del Gobierno de Gran Canaria para responder a los desafíos actuales, marcados por las consecuencias de las crisis sanitaria, económica y social, así como por conflictos internacionales y una inflación en aumento. A pesar de estos obstáculos, el compromiso político es claro: fortalecer los servicios públicos, atender a los más vulnerables y reactivar la economía insular.

Y lo tenemos que hacer necesariamente apoyados en todos los instrumentos ligados a políticas públicas en materias culturales, sociales, deportivas, de vivienda, de igualdad, de transparencia, de solidaridad, de empleo, de participación ciudadana, de patrimonio histórico, de medio ambiente o del modelo insular de mitigación y adaptación al cambio climático.

Y lo haremos apostando por la soberanía energética, la soberanía alimentaria, la movilidad sostenible, la soberanía hídrica, el turismo diversificado, digital y sostenible, las economías verde, azul y circular, la reforestación del territorio, la innovación, la modernización y la digitalización que nos hará avanzar hacia una isla inteligente.

Y, por último, impulsando la modernización de la administración, la mejora de las infraestructuras públicas y los equipamientos  necesarios para garantizar la calidad de vida de los hombres y mujeres de Gran Canaria.

El presupuesto también destaca por la ausencia de préstamos, demostrando una gestión financiera prudente. Los remanentes de años anteriores -103 millones de euros-, sumados a la capacidad de endeudamiento, proporcionan flexibilidad para afrontar futuras eventualidades. La baja cifra de deuda  -apenas un millón de euros-  y la capacidad de recurrir a préstamos, por más de quinientos millones, sin condicionar su autonomía, ofrecen un panorama optimista y demuestran la solidez financiera del Cabildo y su capacidad para afrontar situaciones adversas.

En términos de gastos, el 18,38% se destina al personal, una disminución con respecto al año anterior. Sin embargo, el mayor esfuerzo y los mayores aumentos con respecto al ejercicio pasado se evidencian en las políticas sociales, con un 28,73% del presupuesto (264 millones de euros) y en las partidas de carácter económico que suponen un 34% del total (312 millones de euros) y representan un hito en la historia de la isla. Las partidas dedicadas al desarrollo económico y social ocupan el 62,76% del presupuesto ( 576 millones de euros).

El apartado de inversiones, con un total de 209.731.185,23 euros, refleja un compromiso claro con el desarrollo de la isla. Este enfoque se refleja en la ejecución del Plan Transforma, que ya ha destinado alrededor de 900 millones de euros a inversiones en Gran Canaria.

Un año más, tal y como se recoge en los datos estadísticos oficiales, es el Cabildo, -con los ayuntamientos y aquí también nuestro papel es fundamental, financiando gran parte de sus inversiones-, la administración que sostiene la obra pública en Gran Canaria en estos momentos.

Estas cuentas nos van a permitir dar continuidad a las inversiones en carreteras, áreas comerciales e industriales, políticas públicas de vivienda, renovación de las infraestructuras turísticas, mejoras de la movilidad y el transporte público, planes de cooperación, desaladoras, depuradoras, emisarios y otras infraestructuras hidráulicas.

También en renovables, Isla Inteligente, centros sociosanitarios, Museo de Bellas Artes, edificio del Cabildo (zona del huevo o cerebro de De La Sota), Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera, parques arqueológicos y patrimonio histórico, empleo, reforestación, regeneración del paisaje, la Cumbre Vive, ecoparques, agricultura y ganadería, modernización de la administración…

Y obras de relevancia como, entre otras, el nuevo edificio de Infecar, la ampliación del Estadio Gran Canaria y el Centro Insular de Deportes, el Centro de Control de la Movilidad de Gran Canaria, el impulso al Puerto de Taliarte…

A nivel económico y laboral, los datos indican un panorama alentador. Las tasas de desempleo han disminuido en un 14% en esta isla con respecto al 2019, alcanzando el nivel más bajo en Canarias (un 15,6 % en 2023). El empleo femenino ha experimentado un crecimiento notable, mientras que la tasa de desempleo juvenil ha disminuido en casi quince puntos. Los indicadores en penetración de renovables, soberanía alimentaria, desarrollo aeroportuario, sector audiovisual, crecimiento del gasto turístico o uso del transporte público, están a la cabeza en el archipiélago.

En resumen, el Presupuesto 2024 para Gran Canaria emerge como una herramienta fundamental para impulsar el desarrollo en medio de desafíos significativos. Con un enfoque claro en políticas sociales, reactivación económica y sostenibilidad, el Gobierno de la isla demuestra su compromiso con el bienestar de la población y el progreso sostenible. Estos datos y cifras destacan la fortaleza económica de Gran Canaria y su capacidad para superar crisis y liderar la recuperación económica y social.