Navidad para el recuerdo y la esperanza

Se acerca la Navidad y llega a su fin un año que probablemente pase a ser uno de los peores de nuestras vidas. Estábamos en un momento de crecimiento, aunque moderado, después de la década pérdida provocada por  “la Gran Recesión” cuando la pandemia provocó una situación sin precedentes. Casi de la noche a la mañana vimos como nuestro mundo se paraba y nos teníamos que confinar en nuestras casas para frenar la propagación de la enfermedad.

Sin ninguna duda la peor consecuencia de esta crisis ha sido la pérdida de miles de vidas. Por ello, en esta época, mi primer pensamiento es para recordar a todas aquellas personas que ya no están con nosotros, así como para las que han perdido a algún ser querido durante estos últimos meses. El mejor homenaje que podemos hacerles es seguir esforzándonos por cumplir las normas, por no relajar la prudencia ni la prevención y ayudar a proteger las vidas de la gente que tenemos en nuestro entorno.

También quiero acordarme de aquellas personas que van a pasar estas fechas alejadas de sus seres queridos, ya sea en centros sanitarios (ingresados o trabajando), en cuarentena, por no poder regresar a su hogar debido a las restricciones o porque en cumplimiento de las medidas sanitarias no van a poder celebrar las fiestas como lo hacían tradicionalmente.  Va a ser duro, pero tenemos que hacer un esfuerzo como sociedad para arroparnos mutuamente y ganar en salud y prevención para el año que entra.

En este momento, con la situación que estamos viviendo en Canarias, creo que es más importante que nunca dedicar unas palabras a quienes también van a pasar las navidades lejos de su hogar, las miles de personas migrantes que conviven con nosotros desde hace tiempo y aquellas que han llegado durante el último año. Espero sinceramente que sientan la hospitalidad y la acogida de esta tierra y que el próximo año las ayude a cumplir los sueños y objetivos que las llevaron a emprender el viaje lejos de sus países.

La  crisis también nos ha traído una ola de muestras de solidaridad. La primera y más importante de todas fue la disciplina con la que cumplimos con uno de los confinamientos más estrictos de Europa, cómo se volcó el mundo de la cultura, el deporte, etc. para ofrecernos actividades que hicieran más llevadero el periodo de reclusión en casa. Y posteriormente todas las iniciativas para paliar los efectos sociales de la crisis han tenido una gran respuesta ciudadana.

Quiero expresar mi solidaridad con quienes tienen dificultades laborales o empresariales. Están muy presentes en la acción de este Cabildo que quiere colaborar en la reactivación económica y por tanto en la recuperación de todos los puestos de trabajo, en la continuidad de las empresas y en la dinamización de la actividad del sector turístico y de servicios para que hagan de locomotoras del conjunto de nuestra sociedad.

Uno de los sectores que más está sufriendo es el primario que además formó parte de los que siguieron trabajando durante el confinamiento para poder proveernos de alimentos. El cierre turístico ha hecho que repentinamente se vieran con un gran excedente de productos que no podían colocar. Por ese motivo pusimos en marcha desde el Cabildo de Gran Canaria el reparto de cestas de productos de cercanía para personas sin recursos así como el mercado digital https://grancanariamegusta.com/, que desde el primer momento tuvo una gran acogida y queremos que se consolide como canal de comercialización.

El mejor regalo colectivo que podemos hacernos en estas fechas es el de consumir productos locales, tanto a través de esta plataforma como de los cientos de mercados, comercios de cercanía o productores que venden directamente. Estaremos de esta manera contribuyendo a la felicidad y el bienestar de las gentes de Gran Canaria y al progreso de nuestra tierra, al tiempo que luchamos contra el cambio climático y protegemos nuestro medio ambiente.

Además, nuestros exquisitos productos son una manera de vivir la singularidad que adquieren estas fiestas en un territorio como Canarias. Su valor va mucho más allá, ya que son resultado de saberes y conocimientos ancestrales transmitidos de generación en generación y su consumo ayuda a mantenerlos vivos. Son este tipo de tradiciones las que han hecho de algo tan universal como la Navidad también una manifestación de canariedad.

A pesar de las circunstancias difíciles en las que se van a celebrar las fiestas, también es un momento para mirar al futuro con esperanza. En algunos países ya han comenzado las campañas de vacunación. A España llegarán las vacunas en unas semanas y podremos proteger en primera instancia a nuestros mayores y al personal sanitario.  Además, la experiencia acumulada, tanto por las instituciones como por la ciudadanía, nos está permitiendo afrontar la gestión de la crisis sanitaria con más certezas por lo que 2021 debe ser el año en el que empiece poco a poco la recuperación económica y  alcancemos ciertas dosis de normalidad.

Si algo ha puesto de manifiesto la pandemia es la insostenibilidad de nuestro modelo de desarrollo. El origen del virus está claramente relacionado con la destrucción de los ecosistemas y la sobreexplotación del medio natural. Tenemos que acelerar la transición ecológica de nuestra economía y modelo de vida, con la mitigación y adaptación al cambio climático como prioridad. Asimismo hay que profundizar y hacer accesible a toda la población la digitalización de la economía y reforzar nuestro sistema social y sanitario, haciendo hincapié en la prevención y en los programas de salud pública.

Y tanto Canarias como Gran Canaria tienen las condiciones para convertirse en referencia de ese cambio. Somos uno de los territorios del mundo con mayor biodiversidad, contamos con casi todas las fuentes de energías renovables conocidas hasta el momento, con dos universidades públicas, centros de investigación, una posición geoestratégica privilegiada… Tenemos que saber aprovechar todo ese potencial para generar un modelo autocentrado pero que aspire a ser referencia.

Es lo que desde el Gobierno del Cabildo de Gran Canaria llamamos ecoísla y es el proyecto de transformación que estamos impulsando desde 2015. La actual crisis ha demostrado que estamos en la dirección correcta y al tiempo que trabajamos para paliar las consecuencias de la pandemia seguimos dando pasos hacia la soberanía energética y alimentaria, la gestión del ciclo integral del agua, la economía circular, la economía azul, la mitigación y adaptación al cambio climático, el bienestar social… En definitiva para construir la Gran Canaria del futuro.

Por todo ello quiero mandarles mis más sinceras felicitaciones para esta Navidad, con el deseo de que 2021 sea un año próspero y beneficioso para todos. Que los Reyes Magos nos traigan buenas vacunas y abrazos cercanos.  Quiero mostrar también mi agradecimiento al personal sanitario y al que ha sostenido los servicios esenciales  a la mayoría silenciosa por el esfuerzo realizado, lo  que nos ha permitido estar entre las comunidades de España menos afectadas por la COVID. Mis ánimos para seguir en la misma senda y mirar al futuro con esperanza. Estoy convencido de que entre todos y todas vamos a conseguir salir de esta situación.

Feliz Navidad. Próspero Año 2021.

Unos presupuestos para la recuperación

El pasado viernes 11 de diciembre presentamos los presupuestos del Cabildo de Gran Canaria para el año 2021.  Como no podría ser de otra manera, vienen marcados por la crisis económica generada por la pandemia. El frenazo de la actividad económica en marzo, que  llegó en un momento de crecimiento, ha tenido un enorme impacto en las cuentas públicas tanto por el aumento del gasto que hemos asumido para cubrir medidas sociales y de estímulo socioeconómico  como, sobre todo,  por el brusco descenso de los ingresos.

En el caso del Cabildo de Gran Canaria, la caída de ingresos corrientes ha sido de más de 79 millones de euros, un 9 % menos que en el ejercicio anterior. Y a esta circunstancia hay que sumar el esfuerzo extraordinario y sin precedentes que se ha hecho durante este año para incrementar el presupuesto inicial de 2020 en un 29,1% (de  los 780 millones iniciales a 1.007), utilizando los remanentes de tesorería y el superávit para hacer frente a la emergencia e impulsar el plan de recuperación de la isla.

Aunque 2021 va a ser un año difícil, parece evidente que la llegada de las vacunas así como la experiencia acumulada en la gestión de la crisis sanitaria nos van a permitir situarnos en la senda de la recuperación económica, un camino largo que probablemente necesite de años para volver a los niveles de bienestar previos. No obstante, el sector privado hasta que se retome la llegada de turistas, aún va a estar muy lastrado por lo que es fundamental el impulso y el liderazgo del sector público en estas primeras fases de la recuperación.

Y esa es la principal orientación con la que se han diseñado las cuentas insulares del año que viene. Queremos que sean unos presupuestos para la recuperación. Y por ello, pese al descenso de ingresos, hemos podido no solo mantener, sino incluso aumentar ligeramente el presupuesto de 2020, pasando de 820 a 824 millones (cerca de medio punto porcentual) en 2021, focalizando la acción pública en las inversiones para el crecimiento y la diversificación económica, el mantenimiento de los servicios públicos básicos y en la protección y la inclusión social. Además, es posible que a lo largo del año estas cantidades se vean ampliadas por el Fondo de Desarrollo de Canarias, unos 23 millones y la incorporación de los remanentes de 2020.

Con este proyecto de presupuestos queremos atender las cuestiones urgentes, reforzando los servicios públicos sociosanitarios, reactivando la economía insular y atendiendo a los más vulnerables, al mismo tiempo que seguimos avanzando en las líneas estratégicas de nuestro proyecto de ecoisla. Esto es, el impulso de los valores democráticos, la lucha contra el cambio climático a través de la transición hacia la sostenibilidad de nuestro modelo de desarrollo y la mejora de las infraestructuras públicas.

Este es el Cabildo que más dinero está invirtiendo en la historia de la institución. Es más, en estos momentos tenemos inversiones en marcha por valor de más de 600 millones de euros. Y en 2021 queremos que esto siga siendo así, por lo que mantenemos un presupuesto de inversiones de más de 141 millones de euros, un 17% del total. Esa inversión está centrada en sectores estratégicos y en liderar la transición ecológica, con proyectos de energías renovables, gestión del ciclo integral del agua o economía circular, y en servicios públicos esenciales como la vivienda o la dependencia. Como ejemplo, el plan de infraestructuras sociosanitarias cuenta con una inversión de 10,5 millones para 2021. Y además se contemplan iniciativas para las zonas comerciales e industriales, la renovación de las infraestructuras turísticas, la mejora de la movilidad y las redes viarias, la isla inteligente, el Museo de bellas Artes, Infecar, el Centro de Producción Audiovisual, la reforestación, La Cumbre Vive, el Puerto de Taliarte…

Para hacer realidad estas cuentas hemos tenido que incorporar un crédito de 77 millones de euros que apenas suponen un 10% del total de nivel de endeudamiento.. Podríamos llegar realmente a unos 400 millones de euros sin tener que ejecutar el preceptivo Plan de Reducción de Deuda. O hasta 600 millones de euros si apuráramos el 110% de los derechos reconocidos. Además, en estos momentos disponemos de 156 millones de euros de remanentes que podríamos incorporar a los presupuestos ante una situación de emergencia.

Por bloques destaca el gasto social, ya que las actuaciones de protección y promoción social cuentan con 223 millones, lo que supone un 27% del total del dinero que prevemos gastar en 2021. A las actuaciones de carácter económico (es decir industria, soberanía alimentaria, consejo insular de aguas, transportes, turismo, consejo insular de la energía u obras públicas) se destinan cerca de 230 millones, lo que supone un incremento cercano al 27% también. De esta manera vemos que la dinamización económica y las medidas sociales constituyen las principales partidas de las cuentas públicas, y son las que más suben concentrando más de un 54% del presupuesto insular.

Los servicios públicos básicos dependientes del Cabildo de Gran Canaria (tratamiento de residuos, protección del medio ambiente, planificación urbanística o emergencias) tienen consignados 89 millones de euros y experimentan un ligero descenso del 2,6% debido fundamentalmente a que el parón turístico y el freno a la actividad económica en general (restauración, ocio etc.) han hecho descender considerablemente el volumen de residuos tratados en los dos ecoparques de la isla y por lo tanto el dinero que dedicamos a este servicio fundamental. No obstante dentro de este bloque hay que destacar el aumento del 5% en prevención y extinción de incendios y del 6% en protección y mejora del medio ambiente.

La producción de bienes públicos de carácter preferente, tales como sanidad, cultura deportes, o educación también sufren un pequeño descenso del 3% como consecuencia en este caso de la suspensión y/o aplazamiento de algunos grandes eventos deportivos que tenían lugar en Gran Canaria debido a las medidas sanitarias. No obstante se dedica un 13% más a la protección de la salud pública, un 8% más a servicios de educación, se incrementa un 7% el dinero para promoción cultural y la protección y gestión del patrimonio histórico artístico crece un 34% (un aumento de más de 2 millones)  con la gestión del Patrimonio Mundial de Risco Caído como gran apuesta.

Por último, dentro de las actuaciones con carácter general,  mantenemos el compromiso con los ayuntamientos de la isla que recibirán 15 millones del plan de cooperación y  otros 3 millones las mancomunidades, en un momento en el que la financiación municipal se ha visto fuertemente afectada. Aumentamos un 28%  el presupuesto para el fomento de la participación ciudadana y casi un 40% el de la administración general para poder adaptarnos a las nuevas circunstancias, y garantizar la atención y el servicio a los ciudadanos al tiempo que se protege la salud de las y los trabajadores públicos.

Estamos por lo tanto ante unos presupuestos que confirman la apuesta del Cabildo de Gran Canaria por situarse a la cabeza de la recuperación, centrando la mayor parte del presupuesto en inversiones para la dinamización y la diversificación económica y en los servicios públicos esenciales. Son unas cuentas que responden al doble objetivo de hacer frente a la emergencia social generada por la pandemia así como seguir impulsando un cambio de modelo económico, más autocentrado y sostenible que nos haga una isla más resiliente frente a futuras crisis económicas.

Impulso a la animación

La necesidad de diversificar la economía canaria es uno de los temas que más consenso social genera  y una de las cuestiones que la crisis turística provocada por la COVID 19 ha vuelto a situar con fuerza en el debate público. Parece evidente que necesitamos impulsar una serie de sectores económicos que complementen al turismo y nos permitan generar alternativas y empleo de calidad en nuestras islas.

Por las características de nuestro territorio, pequeño, fragmentado en 8 islas y bastante alejado de sus principales socios comerciales, nuestro desarrollo tiene que centrarse en sectores de alto valor añadido, poco necesitados del uso de recursos naturales pero muy intensivos en conocimiento e innovación, que nos permitan atraer inversiones externas y que estén en consonancia con las líneas estratégicas marcadas por la Unión Europea.

La industria de la animación y la postproducción digital cumple con todas las características expuestas anteriormente. Es más, el plan “España Digital 2025” del Gobierno de España le otorga un papel central al marcar como objetivos: “Acelerar la digitalización del modelo productivo mediante proyectos tractores de transformación sectorial que generen efectos estructurales con la meta puesta en 2025 de reducir un  10% las emisiones de CO2 por efecto de la digitalización” y “Mejorar el atractivo de España como plataforma europea de negocio, trabajo e inversión en el ámbito audiovisual con el objetivo de aumentar un 30% la producción audiovisual en España en esa misma fecha”.

Por todos estos motivos, desde que en 2015 se conformara el gobierno progresista del Cabildo de Gran Canaria decidimos apostar por esta industria a través de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC).  Esta apuesta estaba sustentada en la atractiva fiscalidad canaria para las producciones audiovisuales, tanto los incentivos a la producción nacional e internacional como la ventajosa tributación ofrecida por la ZEC.

Aprovechando el marco económico y fiscal, decidimos hacer un esfuerzo complementario a través de varias líneas de trabajo fomentadas desde el Cabildo: promoción exterior para informar de las posibilidades de inversión en este sector en nuestra isla,  formación de jóvenes y apoyo a la instalación de empresas e instrumentos de financiación. Hemos entendido esta apuesta como un esfuerzo conjunto y coordinado entre las empresas del sector, los inversores y las entidades públicas y creo que es la clave para seguir creciendo y un modelo a seguir en otros muchos sectores económicos. 

Todos estos esfuerzos compartidos han posibilitado que hoy en día podamos exhibir resultados tangibles en la isla. Ya existen 10 empresas prestando servicios de animación y postproducción digital para mercados globales  que han generado 170 empleos directos. La previsión es que en el próximo año tengamos 14 empresas instaladas en la isla y 250 empleos. Gran parte de los puestos de trabajo generados en el sector están ocupados por profesionales que provienen de la cantera de los centros de formación locales. A ello también ha contribuido  la formación especializada que se ha ofertado por la SPEGC y la Fundación Mapfre Guanarteme en colaboración con las empresas.

De las iniciativas que ya se encuentran operando en Canarias, probablemente las más conocidas para el gran público son las que hacen la popular serie de animación infantil “Pocoyó”, que se estrenó en 2005 y ha ganado 38 premios internacionales incluido un BAFTA. Desde 2019 se produce en nuestra isla. Solo este caso supone una inversión de tres millones de euros e implica la dedicación de 70 profesionales para la realización de nuevos capítulos. Gracias a esto también somos sede del “Bosque Pocoyó”, un proyecto de sensibilización medioambiental de los más pequeños a través de la reforestación y el apadrinamiento de árboles.

Los buenos resultados obtenidos en poco tiempo nos han llevado a establecer retos y líneas de trabajo para consolidar el crecimiento de esta potente industria en el corto y medio plazo. Es necesario mantener los incentivos fiscales al tiempo que se  mejoran y simplifican para favorecer el acceso de mayor número de empresas a los mismos. Es algo que corresponde hacer a los  Gobierno de Canarias y España, ya que es clave que todas las instituciones públicas contribuyamos a darle estabilidad y seguridad a estos incentivos que en Canarias son de los más competitivos a nivel mundial.

Es necesaria la implicación de los inversores locales en este sector tanto a través de la inversión empresarial directa como de la financiación de este tipo de iniciativas. En este sentido hago un especial llamamiento al empresariado local para que contribuya al crecimiento de esta industria que tiene un enorme potencial en nuestras islas y aproveche las posibilidades que ofrece la fiscalidad especial canaria. Y ahuyentemos el miedo creado por un bulo que se retroalimenta y que siembra amenazas de investigaciones fiscales inexistentes.

Es fundamental seguir invirtiendo y promocionando la formación especializada de nuestros jóvenes en las áreas formativas demandadas por las empresas de este sector.  Tenemos que crear las condiciones para que este nicho de empleo sea aprovechado por el talento local. Tanto a través de las instituciones y centros de enseñanza públicos, como desde el Cabildo de Gran Canaria o la Escuela Superior de Arte y Diseño, como a través de las distintas iniciativas privadas que se están consolidando en la isla.

Son necesarios nuevos instrumentos de financiación que complementen los incentivos fiscales existentes y atraigan inversiones a la isla. En esta línea, desde el Cabildo de Gran Canaria, a través de la SPEGC, lanzaremos en el próximo trimestre un instrumento para tal fin. Asimismo hay que habilitar nuevos espacios y oficinas adaptados a los requerimientos específicos de estas empresas. Ya hemos conseguido algunos avances importantes en las instalaciones de INFECAR, pero seguimos trabajando para que a principios de 2022 podamos ofrecer espacios adicionales para atender las demandas de las empresas ya localizadas en la isla y para las nuevas que se instalen. Y por supuesto debemos mantener el esfuerzo de promoción exterior de Gran Canaria, con nuestra marca Gran Canaria Film Commission, utilizando como principal baza el crecimiento del sector estos últimos años.

El modelo económico no va a cambiar exclusivamente por la acción de las instituciones públicas, pero es evidente que sin el impulso público a través de inversiones, incentivos y formación será imposible que la economía canaria se diversifique. La pandemia no ha hecho más que recordarnos la emergencia de avanzar hacia un desarrollo más sostenible, basado en sectores intensivos en conocimiento, que generen empleo de calidad y nos ayuden en el proceso de descarbonización de la economía y la consiguiente reducción de emisiones.

Historia y futuro de las presas de Chira y Soria

En un reciente artículo  publicado en este blog (El agua y la supervivencia) señalaba que la historia de Canarias era también la historia del agua. Los esfuerzos que durante siglos y generaciones hemos hecho para proveernos de este recurso cada vez más escaso han modelado una parte fundamental de nuestra cultura y nuestro paisaje. Y el agua vuelve a ser un elemento fundamental de nuestro futuro en un momento en el que el cambio climático está provocando que las lluvias sean cada vez más escasas y dispersas y por lo tanto que el agua sea más costosa de conseguir.

Dentro de esa historia del agua, en nuestra tierra existen unas infraestructuras que destacan por encima de las demás: las presas y los embalses. Gran Canaria es el territorio del mundo con la mayor densidad de grandes presas, es decir, tiene el mayor número de ellas por metro cuadrado de territorio. En nuestra isla se registran 172 presas, de las cuales 70 tienen la consideración de grandes presas, denominación aplicada a aquellas obras hidráulicas de retención de aguas superficiales con más de 15 metros de altura y las que, teniendo una altura comprendida entre 10 y 15 metros, tengan una capacidad de embalse superior a 1 millón de metros cúbicos.

Entre esas presas destacan las de Chira y Soria que son de titularidad del Cabildo de Gran Canaria y que están siendo gestionadas por el Consejo Insular de Aguas. Se trata de dos hitos constructivos de su época que marcaron un antes y un después en la gestión de este recurso y que forman parte no solo de nuestro paisaje sino del acervo identitario de las mujeres y los hombres de nuestra isla, por ser lugares de acampada y reuniones familiares y de amigos así como de ocio y recreo en la naturaleza. Ahora vivirán una nueva fase para permitir la ejecución de un aprovechamiento hidroeléctrico por el desnivel existente entre sus embalses. La historia de su construcción es la de un enorme esfuerzo humano, técnico y económico a lo largo de décadas hasta culminar estas infraestructuras estratégicas para la isla.

Presa de Chira

Ejecución del cuerpo de la presa 1953

La historia de la Presa de Chira comienza el 30 de agosto de 1932, en plena 2ª República, cuando el Cabildo de Gran Canaria solicita la concesión de las aguas públicas discontinuas que discurren por el Barranco de Chira con objeto de llenar el embalse de Soria, cuya concesión se solicitó en el mismo trámite. El planteamiento inicial era  disponer de una presa de derivación (su objetivo era elevar la cota del agua para hacer factible su derivación posteriormente). Las solicitudes fueron respondidas favorablemente en 1934.

Sin embargo, las dificultados acaecidas durante la tramitación del proyecto correspondiente a la Presa de Soria, motivaron que el Ingeniero Jefe Provincial dispusiera la sustitución de la solución de presa de derivación por presa de embalse (para centrar su objetivo en el almacenamiento de agua) y ordenó la redacción de un nuevo proyecto que fue aprobado en 1941. Ese mismo año empezaron las obras que tuvieron que ser paralizadas tres años más tarde por falta de presupuesto.

Más de un lustro después de contar con el primer proyecto se redacta otro documento técnico para concluir la cimentación paralizada. Este define a la presa tal y como la conocemos ahora, con una altura de 32 metros sobre el cauce y 41 metros desde su cimiento con una planta de forma circular. En 1955 se aprueba el proyecto definitivo y su dotación presupuestaria, permitiendo concluir e inaugurar la obra justo una década más tarde.

Durante los casi 25 años que duraron los trabajos, se excavaron 36.000 metros cúbicos, se abrieron dos canteras para conseguir 28.000 metros cúbicos de mampostería para el cuerpo de la presa, se generaron 40.000 metros cúbicos de inertes (tierra sobrante de las excavaciones), se construyeron casi 37 kilómetros de caminos de acceso y un canal de distribución de 18 kilómetros, se utilizaron 28 toneladas de explosivos y se tuvo que construir un edificio para almacén, otro edificio para vivienda, silos de cal y un depósito de agua.

Presa de Soria

Evolución de los trabajos de hormigonado año 1965

Una historia similar tiene la presa de Soria que, al igual que en el caso de Chira, comienza con la solicitud del Cabildo en 1932. Pero diversas complicaciones surgidas durante la tramitación del proyecto así como la modificación de Chira, provocan que D. Alejandro del Castillo y del Castillo, Conde de la Vega Grande, presentara, en 1953, una solicitud a la Jefatura de Obras Públicas de la Provincia de Las Palmas para el aprovechamiento de las aguas públicas discontinuas del Barranco de Soria.

En el año 1958 se materializa la transferencia del expediente a favor de la Comunidad de Aguas La Lumbre, que hoy es pública al tener el Cabildo de Gran Canaria el 90% de las participaciones. Tras diversas modificaciones, en  1961 se autoriza la construcción de la presa dando comienzo las obras ese mismo año, aunque cuatro años después se paraliza  por la necesidad de incluir mejoras para garantizar la seguridad. La construcción se retoma en 1969 y se finaliza en tres años, quedando finalmente la presa como una bóveda de 132 metros desde su cimiento.

En este caso las obras conllevaron excavaciones de 95.945 m³ para lo que se emplearon 25 toneladas de dinamita, 214.526 m³ de hormigón y 30.000 metros cúbicos de tierra sobrante de las excavaciones. Se produjo la apertura de tres canteras de áridos, se abrieron 25 kilómetros de caminos de acceso y se utilizaron diversas instalaciones auxiliares como grúas, torre de hormigonado, silos para cemento, áridos y arena. También se pusieron en marcha instalaciones como una estación de machaqueo y clasificación de áridos, un depósito de agua, un edificio para laboratorio, un edificio para oficina y un edificio para vivienda. Hoy, pese al tamaño de esta obra y los trabajos realizados disfrutamos de un paraje único, perfectamente integrado en su ecosistema.

La Central Hidroeléctrica de Gran Canaria

En 2021 comenzará la primera fase de la construcción de la Central Hidroeléctrica de Gran Canaria, que en su conjunto supondrán 473.000 m3 de excavaciones, que no conllevan la apertura de nuevas canteras. Además el material extraído será utilizado para la restauración ambiental y el relleno de antiguas canteras en desuso, como las que se usaron para construir las presas o para la producción de la cementera de El Pajar. Respecto a los explosivos (los actuales son mucho más avanzados y precisos que los que se utilizaron en esa época), se utilizarán aproximadamente la mitad de toneladas que en el tramo de la carretera de La Aldea que va desde El Risco a Agaete o que el tramo de la GC-1 de Puerto Rico a Mogán.

Respecto al uso de hormigones, la obra necesitará 55.000 metros cúbicos, es decir, menos de una cuarta parte de lo que se utilizó para la presa de Soria. Las carreteras y los nuevos accesos, suman poco más de 9 kilómetros, de los cuáles una parte es mejora de caminos existentes por lo que la longitud de nuevas vías es apenas de 6,5 kilómetros. Por otra parte, la inmensa mayoría de la infraestructura de la nueva central va soterrada por lo que, a diferencia de la obra de las presas, la mayoría de las afecciones medioambientales serán de carácter temporal, con un impacto limitado en el paisaje. Es más, las obras se aprovecharán para la restauración ambiental del barranco, muy afectado por flora invasora, por lo que el resultado final incluso mejorará las condiciones de conservación de este espacio.

Toda la población de Gran Canaria reconoce las presas de Chira y de Soria como parte querida de nuestro paisaje, como las mejores muestras de nuestro patrimonio hidraúlico y del esfuerzo casi sobrehumano que la sociedad canaria realizó durante siglos para proveerse de agua. Paradójicamente algunas de las personas que dicen defender este patrimonio se oponen hoy a la Central Hidroeléctrica de Gran Canaria con argumentos que hubiesen hecho inviable la construcción de estas mismas presas.

Lo cierto es que la Central Hidroeléctrica de Gran Canaria es un paso más dentro de la historia del aprovechamiento hídrico en una tierra que, en este caso, incluye la gestión el binomio agua-energías renovables, que es uno de los grandes retos del siglo XXI. Esta actuación va a permitir renovar y revalorizar nuestro patrimonio hidráulico con una central pionera que nos situará a la vanguardia de Europa respetando los valores paisajísticos y naturales de las presas de Chira y Soria y los barrancos que las alimentan, ayudándonos a combatir el cambio climático y haciendo de la isla un territorio más sostenible  y resiliente.