Sí era previsible, sí había alternativa

A propósito de la sentencia sobre el “muelle de la vergüenza”

La Audiencia Provincial de Las Palmas archivó, el pasado 17 enero, la denuncia presentada contra el Gobierno de España por las condiciones en las que, en noviembre de 2020, llegó a hacinar en el Muelle de Arguineguín, que se popularizó como el “muelle de la vergüenza”, a 2.600 personas migrantes llegadas por vía marítima. El juez no ha apreciado delito en las actuaciones. Sin entrar en consideraciones de tipo jurídico, sí quiero valorar algunas de las afirmaciones vertidas por el magistrado en el auto que no se ajustan a la evidencia ni a los datos con los que contamos y mucho menos a los informes de las ONG que documentaron ese hacinamiento. 

En el auto, aunque se reconoce que las condiciones eran “lamentables”, se asegura que »se intentó ofrecer amparo, protección y asistencia, si se quiere insuficiente, pero no había otra alternativa, no era posible prever tan masiva llegada”. Una afirmación que llama poderosamente la atención ya que se formula sin sustentarse en ningún dato y en contra de los informes de todas las organizaciones especializadas en el ámbito, incluida FRONTEX, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas. 

En primer lugar, la llegada de migrantes a Canarias por vía marítima no es ni mucho menos un fenómeno nuevo. Han pasado ya más de 26 años desde el 28 de agosto de 1994, fecha en la que llegó la primera patera a las islas, a las costas de Fuerteventura, y aún seguimos sin un sistema estable y adecuado de primera acogida con centros suficientes para atender a estas personas. Pero es que además tampoco es la primera vez que nos enfrentamos a un aumento súbito de las llegadas. Ya en el año 2006 Canarias recibió 31.678 migrantes en la llamada “crisis de los cayucos” y ni después de esa experiencia se han puesto los medios necesarios para atender a este tipo de situaciones. 

Por otra parte, esta ola de llegadas se produjo en medio de una pandemia mundial, en la que se impusieron severas restricciones a la movilidad humana, se cerraron las fronteras y durante la cual las llegadas por vía aérea (la principal vía de entrada en España) se redujeron drásticamente. Es decir, que en la Península había miles de plazas de acogida libres para personas migrantes, pero no se quiso derivar a estas personas fuera de Canarias, como tuvieron que hacer de manera solapada y paulatina tiempo después. 

Dice asimismo el auto que no era previsible prever “tan masiva llegada”. Sin embargo, el informe de análisis de riesgo de Frontex de 2019 ya avisaba de un aumento de las llegadas a las islas y de la reactivación de la llamada “ruta canaria” debido al cierre de otras alternativas marítimas y terrestres. Es más, el aumento no fue súbito, sino que desde principios de 2020 se fue produciendo un incremento de las llegadas sin que se tuviera preparada una respuesta institucional acorde al volumen de personas desembarcadas en nuestras costas. 

También se contaba ya con datos sobre cómo las restricciones pandémicas habían afectado gravemente al envío de remesas de los inmigrantes a sus países de origen y a la venta ambulante, dos de las principales fuentes de ingresos en los países africanos de nuestro entorno. O sobre las consecuencias del aumento de la inestabilidad y del conflicto bélico en el norte de Mali. Es decir, había información más que suficiente que permitía prever un escenario como el que se produjo. 

Insisto, sin querer entrar en aspectos jurídicos, llama la atención también que no se aprecie delito alguno en las brutales vulneraciones de derechos humanos que tuvieron lugar en el campamento y que fueron ampliamente documentadas. Se hacinó a 2600 personas en unas carpas cuya capacidad máxima establecida era de 400, se superó ampliamente el plazo máximo de 72 horas de retención (hubo personas que pasaron más de dos semanas bajo custodia policial en el muelle), se les privó de asistencia letrada pese a que muchos eran potenciales solicitantes de asilo, no contaban con inodoros ni agua suficiente y dormían tirados en esterillas en el suelo, entre basura e incluso ratas. Pero parece que nada de esto es constitutivo de delito. 

Por último, el magistrado Carlos Vielba concluye en el auto “parece posible huir de la idea de que esta isla (refiriéndose a Gran Canaria) quiera ser convertida en una nueva Lesbos”. En este punto ignora no solo los informes y denuncias de las ONG expertas en materia de migración y asilo, sino incluso la propuesta de la Comisión Europea del “Nuevo Pacto de Migración y Asilo”, así como del Reglamento de Procedimiento de Asilo que, de aprobarse, consolidaría y daría cobertura legal a la actual situación que estamos viviendo y que nos convertiría en un territorio de detención y/o retención de personas migrantes y más concretamente, en este caso, de solicitantes de asilo. 

En ese texto se recoge que durante el proceso de asilo (cuya duración no se delimita y por lo tanto es indeterminada) y también si la solicitud de asilo es rechazada, las personas deben permanecer en las “fronteras exteriores de la UE” (es decir en territorios como Canarias) hasta que sean devueltas a sus países. En conjunto las mujeres y hombres migrantes podrían permanecer varios meses retenidos en las islas en contra de su voluntad.

Como han explicado varios expertos y expertas en migraciones como Blanca Garcés, la contención de los migrantes en islas como las griegas o Canarias y el freno a los traslados a territorio continental forman parte de la nueva estrategia que la Comisión Europea quiere implantar en toda la Unión, espoleada por los populismos anti-inmigración de extrema derecha y la complacencia de la derecha tradicional y parte de la socialdemocracia,. 

En este sentido, un caso paradigmático es el de los migrantes menores no acompañados que llegan a las islas. Se trata de menores que han pasado por una experiencia en muchos casos traumática, que son especialmente vulnerables y que requieren de centros con personal especializado y políticas de integración. Una competencia estatal que por la vía de los hechos parece haber sido transferida a comunidades autónomas y cabildos. Desde estas instituciones hemos asumido la acogida de estos niños y niñas sin recibir compensación alguna por parte del Gobierno de España y sin que se produjeran derivaciones, a pesar de que en muchos casos la presión sobre los centros de menores era casi inasumible. 

Canarias acoge en estos momentos unos 2.645 menores extranjeros que llegaron a las islas no acompañados, de los cuales 1.496 se encuentran en Gran Canaria. Y las derivaciones hacia otras comunidades autónomas apenas ascienden al 3,7%, poco más de un centenar. El Cabildo de Gran Canaria ha llegado a destinar unos 8 millones de euros al año para la atención de estas personas, a pesar de ser una competencia estatal. Las derivaciones son necesarias para poder ofrecer una atención adecuada a estos menores en materia de educación e integración social y laboral para cuando cumplen la mayoría de edad. 

En definitiva, al margen de consideraciones jurídicas sobre si lo acontecido en 2020 en Arguineguín pudiera ser constitutivo de delito, lo que sí queda claro es que, pese a lo que dice el auto de la Audiencia Provincial, sí que era previsible el repunte de llegadas, sí que había alternativas al hacinamiento que se produjo y sí que había una manifiesta voluntad política del Gobierno de España de utilizar Gran Canaria y Canarias como un espacio de retención de personas migrantes en consonancia con la orientación de la política europea. Y desde el Cabildo vamos a luchar con todos nuestros recursos para impedir la aplicación de estas políticas. Porque sigue pasando. De hecho, en estos  momentos se encuentran hacinadas más de 400 personas en la que se conoce como “nave de la vergüenza”, en Arrecife de Lanzarote, sin condiciones de habitabilidad e higiene y con baños químicos escasos o un único grifo de agua para el aseo.

El Cabildo y la cultura

Gran Canaria vive un momento decisivo de transformación, de superación de una profunda y prolongada crisis. El cambio que se está produciendo afecta a todos los sectores y a toda la ciudadanía, y no sólo es económico y ecosocial: es un cambio cultural profundo. Es un reto para toda la comunidad y sus instituciones, para un territorio con una identidad marcada por la realidad insular y su vocación universal.

Los grancanarios y grancanarias hemos superado a lo largo de nuestra historia crisis muy graves, devastadoras. Y en esos momentos ha sido primordial la acción cultural como respuesta colectiva, propia, original, que aprovecha la experiencia, el conocimiento, las ideas y nuestras tradiciones, para actuar en el presente y anticiparnos diseñando el futuro. Y así lo ha venido haciendo Gran Canaria desde hace poco más de un siglo, con una institución como el Cabildo que ha desarrollado una política de infraestructuras y servicios de promoción convirtiéndose así en el principal motor cultural de la isla. Y su proyecto crece, se completa y nos representa.

Sin embargo, en estos años marcados por el aislamiento de la pandemia, seguido por la esperanza en las vacunas y -encima- con toda la atención centrada en la imparable destrucción del volcán, ha pasado desapercibido el comienzo de esta nueva etapa cultural, con actuaciones de gran trascendencia que cimentan el desarrollo sostenible de iniciativas artísticas, junto a industrias culturales y creativas. La Cultura también forma parte del ecosistema, de la ecoísla.

En primer lugar, logramos un acuerdo histórico que garantiza la preservación del imponente y frágil legado arqueológico del Museo Canario. Una entidad que ha sufrido una larga crisis -desde 2009-, que ha superado gracias a una buena gestión, junto a aportaciones, fundamentalmente, del Cabildo. La situación cambió a comienzos de 2021, tras la firma del convenio que consolida y aumenta la participación insular al incorporarlo como Museo Concertado de Arqueología, lo que supone la más firme apuesta por conservar y divulgar su extraordinaria colección arqueológica. El Gobierno Insular tiene la responsabilidad de buscar y velar por la conservación, protección y difusión del patrimonio cultural de Gran Canaria y este acuerdo cubre todos los objetivos. Paralelamente, hemos iniciado el mayor plan de restauración de yacimientos arqueológicos y de la red insular de centros de interpretación, museos y parques arqueológicos (Cueva Pintada, Cenobio de Valerón, La Fortaleza…). Y compartimos con la humanidad el compromiso de velar por el Patrimonio Mundial de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria tras haberse conseguido su declaración por la Unesco en 2019, creando el Instituto para su gestión y la de la Reserva de la Biosfera

Rescatar, conservar y difundir nuestra riqueza cultural es una de las premisas del Cabildo desde sus orígenes, creando junto a otras entidades e instituciones una red de museos y centros culturales que abarcan una gran variedad de temáticas. Surgirán más, pero quedaba pendiente ofrecer la gran riqueza plástica de la extensa y admirable relación de artistas de nuestra isla. Por ello, el Gobierno Insular crea el Museo de Bellas Artes (MUBEA), para reunir las obras de nuestros grandes creadores y creadoras  y mostrar el discurso artístico de nuestra realidad, nuestra evolución, a través de su mirada y su recreación estética. Por fin, esta isla podrá contar con un Museo que muestre la extraordinaria pinacoteca, tras un largo camino, iniciado con la creación de la Casa de Colón, hace 70 años, cuya puesta en funcionamiento gestó la primera gran colección de arte canario. La Casa de Colón surgió para atender muchas necesidades culturales en una ciudad que ya reclamaba una Universidad, destinando este espacio a nuestra proyección atlántica y americanista. Gracias a este conjunto arquitectónico, Gran Canaria es un referente internacional sobre la figura de Cristóbal Colón, quien hace 530 años cambió radicalmente el papel de la isla en la Historia del Mundo.

En el ámbito de las artes plásticas, la Casa de Colón cedió parte de su colección en 1989 al Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), también en Vegueta, al igual que la sala de exposiciones San Antonio Abad y el Centro de Artes Plásticas. Más recientemente, se abriría el San Martín que crece para convertirse en el MUBEA. Un espacio arquitectónico que, junto al nuevo aparcamiento y las mejoras de accesibilidad que se han realizado, contribuirá a dinamizar Vegueta.

Nuestra actividad cultural se ha extendido a diversos campos de las artes, impulsados por la iniciativa de nuestras industrias culturales y artísticas, a pesar de las dificultades endémicas propias del aislamiento y las crisis que padecemos. Por ello es importante desarrollar las singularidades fiscales y la conectividad, cuyo ejemplo más claro es la fiscalidad especial para la producción audiovisual, un sector que permite diversificar la economía y el empleo. El Cabildo da respuesta a las necesidades de las empresas cinematográficas con los nuevos platós y el centro de animación en la Institución Ferial de Canarias. Una apuesta que también suma recursos, como el Centro de Cultura Audiovisual recientemente remodelado en Schamann y que incorpora nuevas líneas de trabajo.

Otra de nuestras grandes apuestas gira en torno a la música y el folclore, con una larga trayectoria de colaboración con históricos festivales, fundaciones (Nanino Díaz Cutillas, Pancho Guerra y el Instituto de las Tradiciones, en colaboración con Los Gofiones). Mantenemos así la tradición de vanguardia que en nuestra isla supuso la creación de la primera Sociedad Filarmónica de España, precursora de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. También impulsamos nuestro apoyo al legado de Alfredo Kraus, a través del convenio con la Fundación del gran tenor. Así vamos a poder contar con un espacio de formación, archivo, museo y centro cultural como había deseado el propio Kraus y su familia al constituir la Fundación hace 25 años.

En las letras canarias, no olvidamos que nuestras islas fueron avanzadilla de la literatura surrealista, de la poesía social, del redescubrimiento del habla canaria. Mantenemos la investigación, con diversos concursos, premios, jornadas, coloquios…, las ediciones, la librería. Una actividad que crecerá con la ampliación de la Biblioteca Insular, junto al Guiniguada.

Y todo ello es posible gracias a una red de equipamientos que el Cabildo posee en toda la isla. Entes vivos que programan permanentemente, departamentos que promueven la formación, la actualización y la promoción exterior de nuestra cultura. Entre otras actuaciones, el Cabildo es el promotor, gestor o colaborador fundamental en una amplia oferta cultural. Un repaso no exhaustivo y que en parte hemos citado, incluye: las Casas-Museo Galdós, Colón, Antonio Padrón, Tomás Morales y León y Castillo; el Teatro Cuyás, Sala Insular de Teatro, Biblioteca Insular, librerías y tiendas, la Fedac, Orquesta Filarmónica, Servicio de Publicaciones, CAAM, San Antonio Abad, el Centro de Artes Plásticas, el Mubea, y el uso de Infecar y otros recintos (deportivos, etc) para eventos culturales. Además, el Cabildo participa al cincuenta por ciento en la gestión del Auditorio Alfredo Kraus y del Teatro Pérez Galdós. Son numerosas las entidades culturales que se acogen a las convocatorias del Cabildo, así como otras que han sido alojadas en instalaciones de la Corporación Insular, como la Escuela de Actores de Canarias.

A ello se suman programas específicos, circuitos de arte o espectáculos, o el ‘Pacto por la lectura y escritura en Gran Canaria. Isla de libros’. Estas y otras iniciativas tienen un objetivo claro: fortalecer una identidad cultural que se ha forjado desde el aislamiento hacia nuestra comprensión del mundo.

Las Palmas de Gran Canaria optará en 2031 a ser Capital Europea de la Cultura. El Cabildo de Gran Canaria no solo apoya esta propuesta sino que contribuye de manera decidida y decisiva a hacerla posible.

Gracias, Agüimes

El pasado viernes, 14 de enero, recibí en el Auditorio de Agüimes el titulo de Hijo Predilecto de esta Villa del sureste grancanario. En el mismo acto se hizo entrega de la Espiga de Oro del municipio a Leticia Romero, Los Serenquenquenes y la Entidad de Conservación del Polígono Industrial de Arinaga. ¡Qué inmenso honor! Me correspondió hablar en nombre de todas las personas y colectivos reconocidos y les confieso que ha sido probablemente uno de los discursos más difíciles a los que me he tenido que enfrentar. No es fácil trasladar en cinco minutos todas las emociones, los agradecimientos y la expresión a esta Villa de Agüimes de ese sentimiento de arraigo, de identificación con su historia y sus valores. De identidad y pertenencia a esta comunidad. 

Nací en el corazón del casco histórico, en el seno de una familia humilde que siempre tuvo muy claro que su objetivo vital era sacrificarse para labrar un porvenir a sus hijos. Les debo a ellos este enorme reconocimiento de mi Villa natal…Como dice el poeta Ángel Campos Pámpano: Siento caer la luz/ no sé si dentro o fuera de mis ojos/pero sobre el mismo paisaje/ de infancia/ estremecido/.

En esas calles transcurrió mi infancia y mi juventud. Todo giró durante esa etapa de mi vida en torno a La Alameda, el Barrio o el San Antón, la Iglesia, los partidos de futbol en el asfalto, los subastados en El Capitán después de las tareas del Instituto, las reuniones y las lecturas a la sombra de los laureles de indias, las bibliotecas, mis primeras escuelas, el casino, las fiestas que generan identidad y cohesión, el recibimiento a los nuevos agüimenses, las despedidas a los que nos dejaban… En este pueblo estudié en la escuela pública, luego en La Salle y finalmente en el Instituto Joaquín Artiles. Tuve una enorme suerte al formarme con los hermanos de las escuelas cristianas primero y después en un instituto público que contaba con unos extraordinarios enseñantes. Los dos centros jugaron un papel importante en mi formación y, más tarde,  en mis inquietudes sociales y políticas.

Solo he dejado de vivir en esta Villa los cinco años en los que estuve realizando mis estudios superiores en la Universidad de La Laguna. Fue en un momento de transición de la dictadura a la democracia. Ilusionante. No queríamos los jóvenes de aquel entonces seguir reproduciendo aquel modelo de polvo, viento, pobreza, analfabetismo, carencia de infraestructuras, falta de libertades… y fue entonces cuando di un paso que sería trascendental en mi vida. Recién acabados mis estudios entré a formar parte de aquel movimiento asociativo que dio lugar a la creación de una agrupación de electores -Roque Aguayro- que asumió las riendas de su municipio desde el Ayuntamiento al ganar las primeras elecciones democráticas tras la dictadura. 

No me imaginé nunca que tres años más tarde sería concejal y que siete años después asumiría la alcaldía de nuestro ayuntamiento durante 28 años. Fue una opción de vida de la que nunca me arrepentiré. No hay nada más hermoso en la actividad política que ser concejal o alcalde de tu pueblo. Gestionar, administrar, compartir alegrías y momentos difíciles, siempre mirando a los vecinos y vecinas a los ojos. No hay nada más bello, más gratificante. Es la patria primera. Sin ella es imposible creer en nada, construir nada. Como dice el poeta portugués Miguel Torca, lo universal es lo local sin puertas. 

Y siempre he afirmado también que cuando dejas atrás esa atapa y asumes otras tareas en la vida solo te debes llevar el afecto, el cariño, el reconocimiento de tu gente, de los hombres y mujeres a los que has servido durante tantos años. Noto ese afecto cada día en la calle pero adquiere una dimensión especial que el Ayuntamiento de  esta Villa de Agüimes haya decidido concederme el título de Hijo Predilecto. Es un honor, un inmenso honor que asumo lleno de emoción, de responsabilidad  y de gratitud ser reconocido de esta manera por tu municipio. No se cumple aquí lo que afirma Gerald Brenan: “lo malo del hombre es que olvida”.

Agradezco enormemente a todos los grupos políticos que conforman la corporación municipal, a los concejales y concejalas del  grupo de gobierno y de la oposición, porque supieron vencer las discrepancias políticas, para reconocer a un hombre que, se los puedo asegurar, trabajó con ahínco, con honradez, por su pueblo durante todo ese tiempo. Para reconocer igualmente a personas y colectivos de enorme significación para esta colectividad.

Pero yo no habría podido hacer nada –y quiero decirlo alto y claro-  si detrás no hubiese habido un importante movimiento vecinal empeñado en mejorar las condiciones de vida de sus barrios, si no hubiese tenido siempre al lado, remando juntos, a un grupo de hombres y mujeres, concejales y concejalas, implicados, generosos, cómplices. Algunos ya no están entre nosotros, hoy estarían aquí disfrutando, seguro lo están haciendo en otra dimensión… Sin los trabajadores y trabajadoras que asumieron como suyo el proyecto de transformación de Agüimes que defendíamos…Sin Maribel y Ardiel que han sacrificado tantas cosas para que yo pudiera dedicarme con tanta intensidad a esta tarea. Sin su apoyo yo no hubiese podido dedicarme a este servicio público como alcalde de Agüimes.

Y no hubiese sido posible, desde luego, sin los hombres y mujeres de este municipio que me renovaban, nos renovaban, cada cuatro años su confianza porque creían y se identificaban mayoritariamente con lo que estábamos haciendo. Es la misma sociedad agüimense heredera de aquel primer poblamiento indígena,  que plantó cara a los conquistadores en tantos lugares de nuestra geografía,  que desde el singular Señorío Episcopal contribuyó de manera significativa a la cultura y a la economía de Canarias, que protagonizó el primer motín campesino de Canarias, que supo vencer el retroceso que supuso la dictadura para proponer un municipio moderno y de vanguardia, que aportó tantas personas ilustres a la literatura, a la política, a la enseñanza y 

a la ciencia, que defiende sus singularidades, sus valores y tradiciones con la cabeza bien alta… que siempre tuvo muy claro lo que muchos siglos antes planteó Confucio: “Más vale encender una luz que maldecir la oscuridad”.

A esa sociedad dinámica, creativa y luchadora pertenecen, las entidades, los colectivos y las personas que la Corporación municipal ha reconocido y señalado como referentes.

Leticia Romero tiene detrás un amplio historial de méritos deportivos a pesar de su juventud. Su historial deportivo es ampliamente conocido. No voy a insistir en relatarlo, pero nada de eso hubiese sido posible si detrás no estuviese siempre presente la constancia, el trabajo, la renuncia de una niña primero y una joven después a tantas cosas para alcanzar un sueño. La capacidad de afrontar retos, venciendo las frustraciones y los desánimos lógicos cuando se trata de compaginar estudios y entrenamientos para alcanzar la élite deportiva y la formación académica para su futuro. Y detrás unos padres que la alentaron siempre, que cada tarde de la semana se la dedicaban plenamente para hacer posible que pudiera entrenar en La Paterna. Es así como se llega, como se alcanzan las metas y como, sin quererlo, se ha convertido en una referencia para tantos chicos y chicas, en un mundo de escasas oportunidades para los jóvenes. Al concederle la Espiga de Oro se está reconociendo todo eso y se está haciendo llegar un mensaje a los más jóvenes de esta comunidad de los valores del esfuerzo, del deporte…

El Carnaval es una de las tradiciones más sentidas por los hombres y mujeres de esta Villa. De generación en generación, probablemente desde hace siglos, se va transmitiendo ese sentimiento de transgresión, de romper las normas, de vivir a tope…Y se ha vivido intensamente, siempre, incluso durante la dictadura de Franco. El Carnaval de Gran Canaria solo se mantuvo durante el régimen franquista en Agüimes y ya cuando se generalizó su celebración, tras la llegada de la democracia, siguió conservando una singular relevancia en la isla gracias a agrupaciones como Los Serenquenquenes. Este colectivo ha paseado como nadie el nombre de Agüimes por los escenarios del Carnaval de las islas. Se ha convertido, con el paso de los años en la murga más premiada en Gran Canaria, la más imitada, la más creadora de tendencias. Sus entradas y salidas del escenario son siempre un canto de enorme afecto a la Villa lagartera. Y siempre, siempre, compartían sus triunfos con la sociedad agüimense. Al dejar la alcaldía se deja uno atrás muchos momentos entrañables. Uno de los que echo de menos siempre, cada año, es aquél cuando en el silencio de la madrugada, Los Serenquenquenes llegaban de ganar una vez más el concurso de murgas en Las Palmas de Gran Canaria y, en el silencio del alba, desfilaban Avenida Joaquín Artiles arriba para llegar hasta mi casa donde siempre les recibía con una botella de champán para brindar por el triunfo. Cantaban, me hacían botar, lo celebrábamos juntos… ¡Y lo hicieron tantas veces!

Cuando llegamos al Ayuntamiento, el Polígono Industrial de Arinaga era un erial.  Nos propusimos el reto de sacarlo adelante, en convertirlo en un polo de desarrollo económico y de creación de empleo. Y teníamos que hacerlo con los empresarios que estaban allí instalados. De la mano. Así surgió la primera Entidad de Conservación de un Polígono Industrial en Canarias. Primero con Agustín Reina de presidente y luego con Juan Acosta, la Entidad de Conservación de Arinaga se convertiría en una referencia para Canarias y consiguió que los empresarios y empresarias de Arinaga autogestionaran este espacio yendo siempre juntos con el Ayuntamiento. No puedo olvidarme de tantos años de lucha, de compromiso, de implicación, de trabajo compartido  por este municipio.  

Si soy hoy presidente del Cabildo de Gran Canaria es gracias a todo este bagaje de experiencias adquiridas, a todo lo aprendido en el andar de los años compartiendo sueños, ilusiones, esperanzas y  frutos importantes para el futuro de esta Villa. Creímos que era posible transformar la dura realidad que vivíamos desde la democracia, pero nunca pensé que cuarenta y tres años después tendría que estar preocupado por no perderla. Son tiempos difíciles, pero jamás nos hemos rendido a la hora de afrontar situaciones como esta. Y da más fuerza sintiendo afectos y reconocimientos. 

La matraca del gas

No cejan los lobbies del gas en su intento de imponernos un combustible caduco y contaminante aún a costa de retrasar la penetración de las energías renovables. Obviamente, les importa un comino el calentamiento global y sus peligrosas consecuencias. Hay que producir gas, hay que vender gas y no se puede frenar esta espiral porque limitaría su capacidad de control estratégico sobre la política y la economía y mermaría considerablemente sus multimillonarias ganancias. Y detrás acaudaladas y torticeras campañas para hacernos creer que es un combustible fósil menos contaminante y más limpio a costa de conducir al planeta a su devastación climática.

El pasado año el precio de la electricidad no dejó de subir de manera alarmante en España y en la mayoría de los países europeos. Son muchos los factores que influyen en esta alza de precios. En España y en algunos otros estados juega un papel importante un conjunto de impuestos que se cargan en el recibo de la luz y también los derechos de emisiones, pero el motivo fundamental radica en un sistema mayoritario marginalista que obliga a pagar la electricidad al precio que marca la generación más cara.

Pues bien, la causa principal de ese constante aumento del precio de la electricidad en el último año se debe a que el petróleo y el carbón se han encarecido, pero especialmente a que el gas ha aumentado su precio en un 340% y no ha servido para nada que las renovables fueran las energías más baratas en España y en el mundo en el 2020 y que en ese mismo año el 44% de la energía consumida en España fuera renovable.

Pero es más, la inseguridad del suministro de gas en Europa es cada vez mayor por razones geoestratégicas. En España el conflicto último entre Argelia y Marruecos a causa del Sáhara ha dificultado la llegada del gas argelino a la península a través del país alauita. La mayoría de los países suministradores están inmersos de manera continuada en inestabilidades y conflictos.

La batalla parecía ganada. Salvo los sectores negacionistas más reaccionarios –que siguen invirtiendo cifras multimillonarias para deslegitimar la evidencia científica del calentamiento global- ya casi nadie dudaba de la necesidad de frenar el aumento de 2 grados de la temperatura en el planeta y sus peligrosas consecuencias. El consenso era también muy amplio en la comunidad internacional sobre el objetivo imprescindible de reducir a la mitad las emisiones de CO2 en los próximos 30 años y la descarbonización plena en el 2050.

Pero la Unión Europea ha dado un paso atrás gravísimo en los últimos días al anunciar que va a proponer incluir a la energía nuclear y al gas natural en su catálogo de actividades verdes. No cabe la menor duda de que es una decisión fruto del poder de los lobbies sobre las fuerzas conservadoras que dominan el  espectro político, junto al juego de poderes entre los países más potentes del continente que libran una batalla por mantener sus estatus en torno a las nucleares, el gas, el hidrógeno o las renovables.

Este giro de la política energética y ambiental se debe también, con absoluta certeza, a la incapacidad de los gobiernos para afrontar una transición energética real y contundente liberados del yugo de las grandes energéticas y corporaciones trasnacionales. Los pasos para hacer posible la democratización de la energía  a través del ahorro y la eficiencia, el autoconsumo, las comunidades energéticas o las instalaciones públicas han sido imprecisos, vacilantes, cuando no nulos o muy limitados. Lo cierto es que esta decisión frenaría de manera brutal la inversión en energías limpias porque se abren otras posibilidades inversoras en un sistema bastante cautivo de los grandes fondos, cuyo único credo es la obtención del máximo beneficio aunque sea a costa de la salud del planeta. Conseguiría, de la misma manera, desviar las ayudas públicas al gas y a las nucleares y disminuir,  por tanto, las destinadas a las renovables.

Si bien es verdad que muchos países han mostrado su rechazo a esta medida (algunos como Austria han amenazado con llevar la decisión final a los tribunales), la realidad es que España mantiene una posición de calculada ambigüedad. Desde luego, bastante menos beligerante que las de Alemania o Austria. La Ministra Teresa Ribera ha abogado porque la UE no califique como verde al gas y a la energía nuclear sino que las sitúe en una categoría intermedia, como “ámbar”. En esa línea ya estaba trabajando el Ministerio español para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que acaba de someter a información pública una orden por la que pretende dar vía libra a la penetración del gas –también para Canarias y Ceuta- en sustitución del fuel y como elemento de transición (la eterna matraca), aunque en el caso de nuestro archipiélago la legislación impide nuevas inversiones que lleven sobrecoste.

Obviamente el gas no puede ser –y menos en Canarias- ni verde ni ámbar. Lo ha dicho por activa y por pasiva hasta la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia. También lo ha dicho el Gobierno de Canarias en este mandato y lo sigue defendiendo el Cabildo de Gran Canaria. No habrá regasificadoras en las islas bajo ningún concepto. En la misma línea se ha pronunciado igualmente Endesa, la empresa propiedad del Estado italiano, a quien no convence una inversión gasista para una transición a las renovables que podría ser casi un salto, inmediata. Otra cosa es el gas líquido como combustible para los buques en nuestros puertos.

El propio Banco Europeo de Inversiones anuló en octubre de 2019, ante una denuncia del Cabildo de Gran Canaria y de la Asociación de Empresarios de El Goro, la financiación destinada a Redexis para hacer posible la penetración del gas ciudad en las islas.

Invertir en Canarias en infraestructuras gasistas de alto coste (regasificadoras, gaseoductos, etc…) sería dar la puntilla a la penetración de las renovables. Su única significación sería parar el proceso de introducción de las energías limpias. El Ministerio debería asumir de una vez por todas que la penetración masiva de las renovables pasa por la búsqueda de almacenamientos como el del Salto de Chira y otros sistemas complementarios, por el autoconsumo masivo sin las trabas burocráticas que hoy lo limitan y ralentizan y sin las ayudas suficientes, por desarrollar de una vez por todas la legislación que permita avanzar con las comunidades energéticas, por ordenar el espacio marino para la eólica en el mar y por flexibilizar la generación con plantas de menor envergadura y distribuidas por el territorio.

Sobre todo esto también tendrían mucho que reflexionar los nuevos neonegacionistas “verdes” quienes, con  elucubraciones e intereses ajenos a la lucha contra el cambio climático, de diversas maneras están poniendo trabas a las energías limpias impidiendo así su penetración. Lo he afirmado en distintas ocasiones, la demanda de una absurda moratoria desde algunas organizaciones ecologistas no hace sino dar alas a los lobbies de los hidrocarburos, a las petroleras, y frenar un cambio de modelo absolutamente imprescindible. Eso no quita que exijamos rigurosidad en la ordenación de los espacios, en la aplicación de todos los mecanismos de protección medioambiental, en la protección de la biodiversidad…

Joan Herrera, ex director del IDAE y ex diputado de Izquierda Verde IU-ICV, escribió en La Vanguardia el pasado 13 de mayo de 2020 un artículo titulado “Renovables: avanzar, condicionar, nunca paralizar”, donde afirma que “paralizar los proyectos de energías renovables es dar un aval a los ciclos combinados, a una mayor contaminación, al bloqueo de la electrificación de la movilidad y al continuismo de las nucleares”. Miren si tenía o no razón en sus advertencias.

Cité en su día al filósofo Ramón del Castillo “la derecha está cada día más encantada con una izquierda que transige con la ecología espiritualista, porque así ella puede reivindicar la ecología realista”. Como plantea el radical activista y teórico sueco Andreas Malm, la única solución posible para el cambio climático pasa por reducir el combustible fósil, no tanto por llevar bolsas de tela al supermercado. Y termino haciendo referencia, a modo de reflexión, a un articulo publicado días atrás en El País por el Profesor Oriol Bartomeus ( El peligro del ecologismo bobo). El texto finaliza así: “La lucha contra la emergencia climática entra en un terreno peligroso. Su implementación no es neutra ni el consenso alrededor de su necesidad es unánime y será eterno. Su saldo empieza a contar con algunos damnificados, que deben ser tomados en consideración. Si la derecha reaccionaria se sale con la suya y consigue volver a amplios sectores sociales contra las políticas medioambientales, va a ser prácticamente imposible frenar el calentamiento global y cada vez más serán más frecuentes las cumbres de tristes finales y compromisos vagos”. Es para hacérnoslo mirar