El legado amazige y el Patrimonio Mundial

Los pasados días 22 y 23 de este mes  se celebró en Gran Canaria el Encuentro Internacional de expertos ‘El Legado Amazige y el Patrimonio Mundial’, coincidiendo con las IX Jornadas de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria. Las jornadas juntaron en la isla a cerca de 25 especialistas de Túnez, Argelia, Marruecos, Níger y Francia que, junto a otras personas expertas de Canarias y de otros puntos de España, profundizaron en los desafíos que afronta la preservación y reconocimiento de los sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial y otras manifestaciones relevantes del ancestral patrimonio asociado al legado amazige.

Esta ancestral cultura es un hilo milenario con el que se ha tejido un manto común bajo el que se agrupan costumbres, tradiciones orales, lenguas, mitologías, creencias y formas de relacionarse con el territorio y con los astros. El encuentro fue una oportunidad para dar mayor visibilidad y reforzar los cimientos de este puente que conecta el extenso territorio que va del Mediterráneo al Sahel y desde las Islas Canarias hasta Egipto.   

Además, esta justa y necesaria defensa de la riqueza de sus valores materiales e inmateriales tiene lugar en Canarias, archipiélago que alberga la huella de las expresiones más occidentales e insulares de la cultura amazige de principios de la era.  En el caso concreto de Gran Canaria y de su cumbre, esta herencia resultó crucial en la decisión de la Unesco de incluir en la Lista de Patrimonio Mundial, en 2019, a nuestro Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria.

Gran Canaria escribió un capítulo particular en el extenso y apasionante libro de la cultura amazige, pues aquí tuvo lugar una auténtica odisea atlántica protagonizada por hombres y mujeres que tuvieron que sobrevivir en condiciones extraordinarias y alumbraron una sociedad inédita que echó raíces y fructificó a partir de su matriz norteafricana, igual que germinaron los granos de cebada que trajeron consigo, pertenecientes además a variedades genéticas que todavía se cultivan en la isla más de mil años después y que suponen todo un símbolo de las ramificaciones y la pervivencia de aquella cultura.  

El aliento de aquellos tiempos nos sigue susurrando, acompañando e inspirando. A veces lo hace con la claridad de una inscripción en la piedra. Y otras con la sutilidad de las manos que dan forma a la cerámica del mismo modo que se hacía en tiempos prehispánicos. O con la verdad de las palabras, como los topónimos de origen amazige, que hilvanan presente y pasado.

En cualquier caso, desde el Cabildo de Gran Canaria hemos tenido claro en todo momento la importancia de subrayar que la memoria es un elemento más del Paisaje, como se hace patente en nuestro Patrimonio Mundial. Igual que sucede, desde luego, con los espacios que representan e investigan los expertos y expertas que nos acompañaron en las jornadas con el tesón y la admiración de quien contempla a un ser que habita al mismo tiempo en nuestro pasado y en nuestro presente.

Queremos sacar brillo a este espejo en el que nos seguimos mirando. Por eso este Cabildo decidió apostar por una novedosa figura de gestión conjunta del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera, a través de un Instituto Insular de Gestión Integrada que el propio Ministerio de Cultura ha señalado como un ejemplo para otros territorios en los que convivan varias figuras de la Unesco.

Fruto de este empeño, el Cabildo aprobó este año el Plan Integral de Gestión del Paisaje Cultural. Este plan programa una inversión de casi 34 millones hasta 2026 para afrontar más de 150 acciones que canalizan iniciativas transversales que, a su vez, garantizan su conservación y divulgación. Es una manera importante de contribuir al desarrollo socioeconómico de las 18.000 hectáreas de este territorio con una visión panorámica sustentada en la sostenibilidad, la participación pública y la coordinación de instituciones y otras entidades del ámbito.

Pero nuestro compromiso va más allá y se plasma en el respaldo a las personas que son el cuerpo y el alma de este legado. Sin su sabiduría, sin su modo de estar en la tierra, el espejo nos devolvería el reflejo de un Paisaje Cultural sin vida, justamente lo contrario de lo que queremos que sea.

Por eso trabajamos en coordinación con los ayuntamientos, la población local y el conjunto de las entidades y colectivos de la cumbre para fijar a nuestra gente al territorio a través de la dinamización socioeconómica en el seno del Paisaje Cultural, además de para preservar los valores que nos identifican como pueblo.

El Encuentro Internacional sobre ‘El legado amazige y el Patrimonio Mundial’ tuvo lugar en el marco de las IX Jornadas de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria y, además en el contexto de la celebración del cincuenta aniversario de la Convención de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Y el lema elegido para la conmemoración subraya que el Patrimonio Mundial es una fuente de resiliencia, humanidad e innovación para las generaciones futuras. Cada uno de estos conceptos entraña una invitación a regresar a aquella Gran Canaria, a imaginar a aquellos hombres y a aquellas mujeres bregando por su supervivencia. Medían su tiempo en este mundo observando el diálogo entre los astros, los rayos del Sol y la luz de la Luna con los roques, santuarios y otros espacios sagrados que ustedes tendrán ocasión de conocer.

Y con la misma determinación que consideramos la memoria como una fortaleza de nuestro presente, aspiramos a ganar el futuro. Pero un futuro autodeterminado desde el conocimiento y el aprecio por esas raíces que nos fortalecen y mantienen viva nuestra identidad, para dialogar y colaborar con los pueblos vecinos y hermanos. Deseamos otro orden mundial donde no seamos subalternos, ni dependientes de los intereses de los grandes poderes económicos y militares multinacionales, un mundo en el que podamos generar un espacio de paz, de creación y de libertad.

La Agencia Espacial Española y el centralismo del PP

Aunque la Constitución de 1978 estableció el Estado de las Autonomías y con él una importante descentralización política, lo cierto es que, en muchos aspectos, España sigue siendo un país muy centralista y centralizado en Madrid. Esto se ve especialmente en la administración pública: la inmensa mayoría de las sedes de los organismos oficiales se encuentra en la villa del oso y el madroño.

Centralizar podría tener sentido hace décadas, cuando aún no había comenzado la digitalización de la administración pública y su concentración era un requisito para su eficiencia. Pero hoy no tiene ningún sentido que, por poner un ejemplo especialmente sangrante, la sede de Salvamento Marítimo esté en Madrid. Este centralismo también afecta a las mercancías, el transporte de pasajeros, etc ,etc.

Por aportar algunos datos, la revista “Diario El Canal” recoge que la Comunidad de Madrid acapara el 75% de las compañías logísticas y de transporte de España. Según los datos del Ministerio de Política Territorial y Función Pública, de los más de 514.000 empleados que trabajan en el sector público del Estado, unos 150.000 se encuentran en Madrid. Es decir, el 29% del personal al servicio del sector público del Estado se concentra en la capital española.

Esto implica también una concentración de las sedes de las principales empresas, de altos funcionarios del Estado con alto poder adquisitivo, de los mejores profesionales (que irán a Madrid buscando las mejores ofertas de empleo), etc. Además, Madrid aprovecha este efecto “capitalidad” para hacer dumping fiscal: bajar impuestos a las empresas y rentas más altas para concentrar aún más riqueza en la ciudad y en la Comunidad.  Es evidente que se trata de una injusticia manifiesta, que genera desigualdad y desequilibrio en el desarrollo de los diversos territorios del Estado.

Para intentar revertir esta tendencia, el Gobierno de España anunció en noviembre de 2021 una tímida desconcentración de las instituciones del Estado. Digo tímida porque no afectaba a ninguno de los ministerios, ni principales organismos, pero desde luego era un paso positivo para acabar con el centralismo y avanzar hacia un modelo de desarrollo territorial más igualitario.

La primera de las instituciones que entró en este proceso de deslocalización fue la sede de la Nueva Agencia Espacial Española, que el gobierno anunció que iba a estar fuera de Madrid. Además no se trata solo de la sede del organismo, sino que la Agencia está incluida en el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) Aeroespacial, una iniciativa de impulso al I+D+i con la que aspira a movilizar unos 4.500 millones de euros hasta 2025, aprovechando fondos europeos. Además se trata de una institución con un presupuesto de 500 millones de euros al año.

Es decir, el territorio que albergue dicha institución va a tener una oportunidad histórica de desarrollar uno de los sectores más innovadores y con mayor potencial de crecimiento, lo que implica generación de empleo, de industria altamente competitiva, formación profesional y universitaria en la materia, etc.

Desde el Cabildo de Gran Canaria enseguida nos pusimos a trabajar para presentar una candidatura competitiva que nos diera la oportunidad de ser la sede de dicho organismo. No se trata, como coloquialmente se suele decir de un “brindis al sol”: la relación de Gran Canaria con el sector aeroespacial es histórica.

Contamos con el Centro Espacial de Canarias en San Bartolomé de Tirajana, dependiente del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). Se trata de un complejo que se puso en marcha en los años 60 y que jugó un papel fundamental en el seguimiento de la misión que llevó al ser humano a La Luna, así como en otras misiones espaciales y satelitales.

Gran Canaria dispone, para hacer realidad la sede de la AEE, de unas condiciones extraordinarias para ensayos en tierra y lanzamientos de satélites en el mar desde entornos seguros y para convertirnos en un laboratorio de pruebas y valoraciones de robótica aeronáutica. Participamos en numerosos proyectos internacionales de relevancia, disponemos de comunicaciones extraordinarias a través del puerto más importante del Atlántico Medio y de un aeropuerto situado entre los seis más importantes del Estado. Igualmente esta isla cuenta con centros de investigación punteros y facultades universitarias de singular relevancia en el sector, robótica militar para salvamento, cobertura vía satélite…  

La Red Atlántica de Estaciones Geodinámicas y Espaciales (proyecto RAEGE) instalará un radiotelescopio en Temisas en los próximos meses, así como un ecosistema institucional de apoyo a la innovación y el emprendimiento tecnológico. Nuestro marco financiero y fiscal es ventajoso y adecuado para la inversión de empresas tecnológicas del sector aeroespacial y disponemos de capital humano y de un entorno seguro y con calidad de vida. Asimismo tenemos ya en marcha proyectos fundamentales para el sector como una  infraestructura de lanzamiento de micro y mini satélites desde el área marítima de Canarias.

Y somos conscientes de que debemos abrir un marco de colaboración con otras islas y contar con Tenerife y su Instituto de Astrofísica de Canarias, con Lanzarote y sus campos de entrenamiento de la ESA y la NASA y con Fuerteventura y su Stratoport para HAPS (High Altitude Pseudo-satellites), un área para la integración, pruebas y operación (despegue, aterrizaje, certificación, ensayos, mantenimiento y embarque de aplicaciones, etc. de plataformas pseudosatelitales de gran altitud).

Con todos estos argumentos presentamos una sólida candidatura que ofrece diversos edificios para albergar las oficinas de este organismo y que cuenta con el apoyo del conjunto de las instituciones públicas y del sector privado. De hecho ha sido la candidatura elegida por el Gobierno de Canarias para ser propuesta al Gobierno de España.

En este contexto, la semana pasada, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, escribía en twitter que “La Agencia Espacial Española ha de estar en Tres Cantos. Madrid concentra más del 90% de la industria; el 70%, esta localidad. El interés político por perjudicar a Madrid afectará gravemente al sector”. Es decir, volvía a la carga con su empecinamiento centralista. Frente a este mensaje yo respondí: “Ayuso pretende frenar el desarrollo de Gran Canaria. Quiere aumentar el centralismo y concentrarlo todo en Madrid. Que se pronuncie el PP”.

Pues el PP canario se pronunció y para mi sorpresa no fue para defender a Gran Canaria, sino para defender a su líder, Díaz Ayuso, a pesar de que su postura perjudicara gravemente a la isla. Me acusaron a mí de estar “rizando el rizo” e incluso el nuevo presidente del PP de Canarias, Manuel Domínguez, aseguró que “se quitaba el sombrero” ante la estrategia de la presidenta para reclamar que la sede de la Agencia estuviera en Madrid. Inaudito.

Como suelo repetir a menudo, estamos en un momento clave en el que la transición energética y los Fondos Europeos “Next Generation” suponen la mayor oportunidad que hemos tenido en nuestra historia reciente de diversificar nuestra economía, desarrollarnos de manera sostenible, tener una economía más innovadora y generar empleo de calidad. La sede de la Agencia Espacial Española es una gran oportunidad en este sentido, que se ha presentado porque por fin un gobierno ha decidido, aunque tímidamente, poner freno al centralismo.

Desgraciadamente, en lugar de ponerse del lado de Canarias y de Gran Canaria, el PP, ese que dice que quiere gobernar en el Cabildo de Gran Canaria para impulsar la isla, ha decidido rendir pleitesía a una líder autonómica extremista y ultra, centralista (como toda la derecha española) y negacionista del cambio climático (recientemente aseguró que el cambio climático era “comunismo”). Ese parece ser el modelo que el PP propone para las islas: sumisión, apoyo a una líder trumpista y rendir pleitesía a Madrid blanqueando el centralismo. Yo seguiré luchando por convertir a Gran Canaria en un referente de desarrollo sostenible, innovación y bienestar.

Buenas perspectivas turísticas

Del lunes 7 al miércoles 9 de noviembre se celebró en Londres la World Travel Market, la feria de turismo más importante del mundo. Por supuesto se trata de  una cita ineludible a la que Gran Canaria acude cada año sabiendo la gran importancia que supone este espacio para promocionar la isla en medios especializados, negociar la apertura de nuevas rutas aéreas o  para cerrar acuerdos con los principales touroperadores.

Este año la World Travel Market se ha celebrado  en un momento en el que el turismo británico es el principal «cliente» de Gran Canaria, superando por primera vez al turismo alemán y nórdico. Y se ha cerrado confirmando  las perspectivas que apuntan a una recuperación de los datos de visitantes de 2019, justo antes de la pandemia. Ese año visitaron nuestra isla 771.922 turistas británicos, y hasta septiembre de este año ya han venido 580.886, por lo que la previsión de igualar o superar los datos de 2019, y no solo con el turismo británico sino globalmente,  es bastante realista. Aunque estamos seis puntos por debajo de las cifras prepandémicas lo cierto es que las reservas de cara al invierno indican un aumento de un 20%.

Estos datos han sido posible en gran parte gracias a un esfuerzo por incrementar la conectividad aérea, con nuevos vuelos directos con Glasgow, Newcastle y Gatwick (Londres). También ha habido un aumento de la conectividad con el conjunto de Europa y nos ha favorecido que el turismo danés, neerlandés, italiano, francés, austriaco o belga, por poner algunos ejemplos, se fije también en Gran Canaria como destino vacacional y compense el descenso del mercado alemán y nórdico, diversificando el número de destinos que apuestan por esta isla.

Son datos especialmente importantes dado que se producen a pesar de la incertidumbre que se vive en el continente europeo ya que no podemos olvidar que Europa está en guerra, con una inflación inédita en décadas y que la subida de los tipos de interés está afectando seriamente a la renta disponible de las familias. Es más, Inglaterra está atravesando un periodo de inestabilidad económica y política, con dos cambios de primer ministro en apenas unos meses.

Para hacernos una idea de la dimensión del aumento del turismo procedente de Gran Bretaña, en lo que llevamos de 2022 el turista británico representa el 26,70% del total de visitantes extranjeros, lo que supone el mejor dato  acumulado de pasajeros ingleses de la historia desde que existen registros. De hecho, la compañía Easyjet ha aumentado su oferta de plazas para Gran Canaria en un 85,56% respecto a 2019, y el principal operador, Jet2.com, oferta un total de 222.871 plazas aéreas. Como vemos se trata de un aumento verdaderamente significativo.

Gran Canaria afronta este nuevo tiempo como un destino turístico renovado y que sin duda se va a seguir regenerando. El cierre turístico producido por la pandemia sirvió para que muchos de los principales establecimientos se reformaran y actualizaran. Pero también desde el sector público hemos dado un impulso a la mejora de la zonas turísticas con la renovación de infraestructuras turísticas claves como el Paseo de Meloneras, que une el Faro de Maspalomas con la Playa de Meloneras y desde el que se puede contemplar uno de los atardeceres más bonitos de la isla. Contamos un amplio plan de inversiones que ejecutamos en colaboración con los municipios turísticos y con el Consorcio de Renovación Turística de Maspalomas.

Asimismo, dentro de los fondos europeos “Next Generation” para la recuperación tras la pandemia optamos a varios planes de sostenibilidad turística, lo que nos ayuda a seguir avanzando para convertirnos en un destino de excelencia en materia de sostenibilidad medioambiental, una de las características cada vez más valoradas por los visitantes y cuya demanda ha crecido en un 70% en los últimos años. En este sentido, también estamos embarcados en el proyecto “Biosphere. Destino Sostenible”, un sello internacional que certifica, mediante una metodología específica, ser un destino con bajo impacto ambiental. La digitalización y los avances en propuestas inteligentes de desarrollo turístico suponen también un reto importante en el que está comprometido el sector. Y no puedo dejar de señalar que hace muy pocos días los sindicatos y las organizaciones empresariales turísticas de la provincia de Las Palmas han firmado un nuevo Convenio Colectivo Sectorial  de Hostelería que consolida un pacto de rentas hasta el año 2026, con un aumento del 10,25% en el periodo citado,  y que afecta a más de 70.000 trabajadores y trabajadoras.

No obstante, aunque los datos de visitantes son importantes, no podemos caer en el error de basar nuestra estrategia como destino turístico únicamente en “contar turistas”. Gran Canaria cuenta con grandes potencialidades en terrenos como la gastronomía, que está experimentando una transformación espectacular, y  además ofrece nuevos canales de comercialización para productos del sector primario, repartiendo de manera más equitativa los beneficios del turismo y contribuyendo a reducir el impacto ecológico. 

Igualmente contamos con una incipiente industria local de empresas de turismo activo que ofrecen una amplia oferta de actividades en la naturaleza. Es una modalidad cada vez más demandada (tras la pandemia se valora más pasar tiempo al aire libre y en la naturaleza) que además puede ser una gran aliada en la conservación de espacios naturales y en la generación de empleo y actividad económica en espacios rurales, ayudando a incrementar el gasto de los turistas en destino. A esto se suma el turismo deportivo ligado a los deportes marinos, el turismo cultural, arqueológico, de las estrellas…

Las restricciones a la movilidad internacional derivadas de la pandemia, el Brexit, la inflación, la guerra y la inestabilidad económica y política suponían una seria preocupación para nuestra principal actividad económica, y por lo tanto para el futuro de miles de trabajadores y empresarios del sector. No obstante la rápida recuperación del número de  visitantes viene a demostrar que somos un destino turístico consolidado y resiliente, con capacidad de superponerse a las crisis. La mejor arma para combatir la inestabilidad y la inseguridad de un mundo sometido a transformaciones profundas  es afianzar nuestras seguridades sanitarias, jurídicas, climáticas o de orden público. Aunque con cautela, es motivo de satisfacción y el principal incentivo para seguir trabajando por ser un destino más moderno e inteligente, sostenible y diversificado, capaz de ofrecer experiencias y productos de alto valor añadido centrados en nuestras potencialidades endógenas ligadas al territorio y el paisaje, pero también a nuestros valores culturales.

El clima y los neonegacionistas, retardadores y obstruccionistas

En septiembre de 2021 escribí un artículo que titulé “Preocupante neonegacionismo verde” en el que me refería al auge de posiciones “anti renovables” en un sector del movimiento ecologista. Con representación en Canarias,  agrupados en el conjunto del estado dentro de la Plataforma “Aliente” y bajo el lema “Renovables sí, pero no así”, proponen una moratoria en la instalación de energías limpias que sería suicida para España y Canarias.

Desgraciadamente debo volver sobre este asunto porque un año después, lejos de aplacarse esta tendencia están ganando peso dentro del movimiento ecologista. Son «neonegacionistas» desde posiciones peligrosamente “neoretardistas” y «neo obstruccionistas». Son aquellos que, ya que no pueden negar la evidencia del calentamiento global, intentan frenar las medidas y las soluciones a adoptar amparándose en las afecciones al paisaje y al territorio,  en que las alternativas pasan por «megaproyectos», en que muchos de los proyectos están en manos del capital…

Son otra cosa, pero finalmente terminan coincidiendo en el resultado final con los que defienden el gas como “energía de transición” y que están redirigiendo las inversiones para garantizar la seguridad energética con este combustible fósil en detrimento de las renovables y con los que,  directamente, emplean miles de millones de euros para negar la evidencia del cambio climático. Los extremos otra vez en clara consonancia, a pesar de la seria advertencia de hace unos días de la ONU de que estamos muy lejos de frenar la crisis climática y el planeta se precipita al punto de no retorno o del informe de The Lancet de la semana pasada sobre la salud y el cambio climático  que dice expresamente que el  carbón, el petróleo y el gas natural son los principales contaminantes.

Pues bien, desgraciadamente algunos discursos y afirmaciones de activistas y portavoces ecologistas, oponiéndose y negando proyectos estratégicos para luchar contra la emergencia climática, no hacen sino reafirmar los irresponsables efectos retardistas. Porque lo cierto es que actualmente Canarias no tiene otra alternativa para rebajar los costes de la energía,  descarbonizar su economía, luchar contra el cambio climático, ganar soberanía y diversificar su modelo de crecimiento que la instalación a gran escala de energías renovables, tanto con plantas de autoconsumo en cubiertas y comunidades energéticas, como con plantas de generación e infraestructuras de almacenamiento. Quien lo niegue le está haciendo el juego a los neonegacionistas, obstruccionistas o retardistas. Tanto monta, monta tanto.  

Y me saltan a la mente  declaraciones como las de la portavoz de Ben Magec, Claudia Asensi, que afirmó recientemente -se lo he escuchado también a algunos técnicos de la administración pública-  que “las emisiones de Canarias suponen solo el 0,02% de las globales, por lo que, aún descarbonizando el 100% de la economía canaria, nos veríamos igualmente afectados por los impactos del cambio climático”. Aunque intento creer que no era su intención, es un discurso muy peligroso que genera incertidumbres sobre la necesidad imperiosa de descarbonizar y que niega que nuestras centrales de ciclo combinado, con las que generamos electricidad, están entre las industrias más contaminantes de España. Además, la descarbonización no se realiza solo por cuestiones medioambientales, sino que es probablemente la única oportunidad que tenemos de avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible e integrador.

Otro argumento recurrente es oponerse a la instalación de parques de energía renovable porque  “hay que apostar por el autoconsumo”. Lo primero es que ya estamos apostando por el autoconsumo. El 45% del autoconsumo de Canarias está implantado en Gran Canaria. La instalación de placas fotovoltaicas se ha multiplicado en Canarias por 4 mientras que en Gran Canaria lo ha hecho por 11. Estamos subvencionando a particulares y empresas, cubriendo de placas solares todas las cubiertas de los edificios públicos e impulsando comunidades energéticas. Pero el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) hizo un estudio y aunque instaláramos energía solar en todas las cubiertas disponibles de las islas, solo alcanzaríamos a producir en torno a un 30% de la electricidad que consumimos, dato que es consistente con otros estudios similares hechos en el conjunto de España. Así que simple y llanamente no es cierto que podamos producir la energía que necesitamos solo con autoconsumo. Y además las plantas eólicas y fotovoltaicas instaladas se hacen en suelo prestado solo para un par de décadas ya que se espera que dentro de veinte o treinta años no sean necesarias  este tipo de instalaciones.

El otro argumento recurrente es negar la necesidad de disponer de infraestructuras de almacenamiento, y más concretamente la oposición a la central hidroeléctrica Salto de Chira. La semana pasada se inauguró el complejo de energía renovable más grande de Canarias, con 100 MW de potencia instalada. Como los propios responsables de la empresa reconocieron, si no contáramos con un proyecto como Salto de Chira sería imposible seguir integrando energías renovables con seguridad en nuestra red eléctrica, ya que no podemos elegir cuándo producir energía solar y eólica (se produce cuando hace sol y viento) y almacenarla es la única manera que tenemos de hacerla gestionable. De hecho veremos en breve como otras islas apuestan por proyectos similares porque ahora es solo Gran Canaria la que ofrece posibilidades de futuro reales para la penetración de renovables y para alcanzar la soberanía energética.

Llegados a este punto también he de decir que, incluso aunque se esté en contra del proyecto, me parece deshonesto e irresponsable organizar manifestaciones y campañas «ad hominem» en la que se equipara el mayor proyecto de transición energética y ecológica que hay en Canarias, como es Salto de Chira, con macro urbanizaciones turísticas y otro tipo de actuaciones que nada tienen que ver con la lucha contra el cambio climático y que generan amplio rechazo social. Es una forma de pervertir el debate público sobre la transición energética e intentar confundir a la población y a la opinión pública.

Pedro Fresco, el  Director general de Transición Ecológica de Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica de la Generalitat Valenciana (gobernada por el PSOE, Compromís y Podemos) era contundente en un artículo publicado en Agenda Pública hace casi exactamente un año: “En el momento que se acepta la evidencia sobre el cambio climático, resulta muy difícil defender que no se debe instalar la cantidad de potencia renovable que tenemos en los objetivos sin lanzarse a los brazos del pensamiento mágico. Tan sólo se me ocurren dos formas coherentes de oponerse a la instalación de energías renovables: la primera, abrazando efectivamente el negacionismo climático; la segunda, proponiendo un desarrollo masivo de centrales nucleares. Intentar oponerse al desarrollo rápido de renovables sin defender una de esas dos opciones resulta un ejercicio de funambulismo argumental insostenible en el tiempo.”

Siempre he defendido lo mismo. Afortunadamente ahí están los artículos y los libros que he publicado para quien quiera comprobarlo. Llevo décadas defendiendo que Canarias puede y debe transitar hacia un modelo energético 100% renovable, en el que haya autoconsumo pero también una mayor diversificación de la generación (frente al monopolio actual) con plantas propiedad de instituciones públicas y pymes.

Y lo que he defendido lo llevé a la práctica en Agüimes, en la Mancomunidad del Sureste y ahora en el Cabildo de Gran Canaria, desde donde, a pesar de no tener competencias en materia energética, nos hemos convertido en el impulsor de la transición energética en la isla. Estamos invirtiendo 66 millones de euros para que el Cabildo produzca el 75% de la energía que consume, estamos subvencionando la instalación de energía fotovoltaica para el autoconsumo de particulares y pymes, una comunidad energética industrial en Arinaga y otra con los vecinos y vecinas de 7 Palmas, en Las Palmas de Gran Canaria, además, por supuesto, de impulsar Salto de Chira, un parque automovilístico eléctrico, etc.

Son otros los que deberían explicar por qué después de años luchando contra los lobbies fósiles y por un Nuevo Modelo Energético, ahora abrazan discursos y posicionamientos que no solo son irreales sino que directamente dan argumentos a los retardistas, neonegacionistas y obstruccionistas  climáticos.

Porque negar la imperiosa necesidad de descarbonizar nuestra economía es retardismo, neonegacionismo y obstruccionismo climático. Oponerse a la instalación de la potencia renovable que necesitamos para dejar de depender de los combustibles fósiles es retardismo, neonegacionismo y obstrucionismo. Oponerse sin alternativa a la única instalación de almacenamiento que nos puede permitir integrar renovables con seguridad y de manera sostenible y no contaminante es retardismo, neonegacionismo y obstrucionismo. Y sembrar dudas entre la población recurriendo a bulos y medias verdades y exagerando el impacto medioambiental de los proyectos de renovables al margen de lo que han estipulado los técnicos en sus informes, es retardismo, neonegacionismo, obstruccionismo y totalitarismo antidemocrático.

Estamos ante una coyuntura crítica. Lo que hagamos en los próximos 20 años va a condicionar el futuro del planeta y de las generaciones venideras. Afortunadamente, después de décadas de lucha estamos dando pasos de gigante hacia la soberanía energética. Ojalá una parte del ecologismo recapacite y abandone posicionamientos utópicos que terminan alentando justo  lo contrario de lo que pretenden y nos alejan del objetivo de hacer una transición energética y ecológica justa y sostenible para Gran Canaria y sus gentes.