TODOROV Y TRUMP: CIVILIZACIÓN O BARBARIE

Sería bueno separar el ruido de la furia y, de la mano de Tzvetan Todorov, analizar lo que está pasando, porque a lo mejor descubrimos que el deterioro de la democracia, la xenofobia, las mentiras de los gobernantes, los muros que dividen a los pueblos y el rechazo a los refugiados no son inventos de Donald Trump y no comenzaron con la llegada del multimillonario a la Casa Blanca.

El pasado 7 de febrero falleció en París el filósofo, escritor y lingüista francés de origen búlgaro Tzvetan Todorov. Con él y Zygmunt Bauman, en apenas un mes se nos han ido dos de los más destacados pensadores del siglo XX.  Aunque se nacionalizó francés a principios de los años 70 del siglo pasado, Tzvetan Todorov nació en Sofía y  sufrió la dictadura comunista  de Bulgaria hasta que en los años 60 se fue a vivir a París. Además de sus obras como lingüista, Todorov se interesó por la historia de las ideas, fue muy crítico con todos los totalitarismos, con el daño que el neoliberalismo ha hecho a la democracia y con la evolución del mesianismo político en los últimos siglos de nuestra historia.

 

La mayoría de los medios de comunicación nos han ido narrando el primer mes de Donald Trump en la Casa Blanca como si se tratara de un capítulo más de la novela “El ruido y la furia” de Faulkner y nos quisieran contar la decadencia de la sociedad norteamericana como algo ajeno al resto del planeta. La teatralidad histriónica y próxima a la locura del nuevo presidente de Estados Unidos ha facilitado esta narración. Le hemos visto con muchas prisas por cumplir sus promesas más neoconservadoras y por  borrar el legado de su antecesor: la revocación de la reforma sanitaria, el cierre de fronteras a los extranjeros, los nombramientos de altos cargos con perfil de halcones, de personas con trayectorias vinculadas a la violación de los derechos humanos, la xenofobia o la apología de la tortura… Es cierto que Donald Trump se lo ha puesto muy fácil a los medios de comunicación, su enfrentamiento público con los periodistas y sus acusaciones a los grandes grupos mediáticos han ayudado a revelarnos con nitidez a un personaje que representa un evidente peligro para la democracia.

Pero sería bueno separar el ruido de la furia y, de la mano de Tzvetan Todorov, analizar lo que está pasando, porque a lo mejor descubrimos que el deterioro de la democracia, la xenofobia, las mentiras de los gobernantes, los muros que dividen a los pueblos y el rechazo a los refugiados no son inventos de Donald Trump y no comenzaron con la llegada del multimillonario a la Casa Blanca. El recién fallecido apóstol del humanismo, así  fue llamado muchas veces, ya pronosticó en 2010: “el miedo a los inmigrantes, al otro, a los bárbaros, será nuestro primer gran conflicto en el siglo XXI”.

En su libro “Los enemigos íntimos de la democracia” Tzvetan Todorov habla del mesianismo político que se ha vivido en los últimos siglos en Europa, y nombra la experiencia de Napoleón: “El periódico que Napoleón manda publicar durante su campaña en Italia afirma que las conquistas de un pueblo libre mejoran la suerte de los vencidos, reducen el poder de los reyes y aumentan la ilustración”. Tzvetan añade que “cuando los regimientos del ejército napoleónico han ocupado España, el mariscal Murat escribe al emperador: “Esperan a su Majestad como al Mesías”. Se trata del mismo pueblo que en 1814 gritó “Vivan las caenas” para recibir al rey Fernando VII, que había anunciado que iba a ignorar la constitución liberal de 1812, conocida como “La Pepa”.

El mesianismo político continuó en el siglo XX con los totalitarismos. El nazismo y el comunismo también se erigieron en modelos a imponer a otros países. Y ese mesianismo ha llegado al siglo XXI con las intervenciones militares que se aprueban y justifican (muchas veces al margen de la ONU) con la excusa de la lucha antiterrorista.

Tras el gobierno de Barak Obama lo que pretende Donald Trump es volver a llevar a Estados Unidos por la senda del neoliberalismo  y liderar ese camino frente o junto  a otras potencias. En el mencionado libro “Los enemigos íntimos de la democracia” Todorov cuenta que “La antropología que subyace a la economía neoliberal, según la cual la economía domina la vida social, y la rentabilidad material domina la economía ejerce una fuerte influencia en el mundo del trabajo”. El filósofo franco búlgaro habla de la imposición de la flexibilidad en los contratos y también de la idea de “gestionar el Estado como una empresa”. Dice Todorov “Entendemos que lo que se pretende decir es que debemos tratar los diferentes servicios con la única perspectiva de la rentabilidad material. Hemos visto ya que la rentabilidad es una de las vertientes de la empresa”.

Esa flexibilidad en el mundo laboral que defiende Trump desde su ideología neoliberal provoca inseguridad en los trabajadores y trabajadoras que pierden derechos laborales. Su decisión de revocar el Obamacare, la reforma sanitaria de Obama, también provocará incertidumbre respecto a la protección de su salud a los que se habían beneficiado de la reforma. Los mismos que provocan esa inseguridad en el mundo laboral y en la salud de las capas populares  con sus políticas neoliberales son los que enarbolan el discurso de la inseguridad para justificar el levantamiento de las fronteras o el incremento de los gastos militares (que ya ha pedido Trump a todos los países de la OTAN).

Otro de los escándalos del inicio del mandato de Trump ha sido el nombramiento como nueva subdirectora de la CIA de Gina Haspel, una agente involucrada en torturas a detenidos en una cárcel clandestina de Tailandia. En un artículo publicado en El País el 14 de mayo de 2009  Todorov hacía referencia a los documentos que el Gobierno de Obama hizo públicos en abril de 2009 sobre las prácticas de tortura realizadas en cárceles de la CIA.  Se sorprendía porque no se trataba de prácticas aisladas o negligencias, sino que hubo manuales de la CIA donde se explicaban las técnicas de tortura durante el Gobierno de George W. Bush.  Y algo que destaca Tzvetan: “Los socios indispensables de los torturadores son los consejeros jurídicos, cuya labor es garantizar la impunidad legal de sus colegas. Esto constituye otra novedad: la tortura en la propia norma legal.” Y nos decía que los gobiernos europeos que acogieron vuelos secretos de la CIA “miraron para otro lado”. No imaginaba Tzvetan que ocho años después de haber escrito aquel texto iba a llegar a la presidencia de Estados Unidos un gobernante que no es que mire cínicamente para otro lado, sino que hace una apología clara y pública de la tortura y nombra subdirectora de la CIA a alguien que destruyó pruebas sobre los malos tratos a prisioneros en Tailandia.

Esta semana Donald Trump dio la orden de contratar 15.000 nuevos agentes de fronteras para acelerar el proceso de expulsión de inmigrantes.  Para justificar esas prisas ha recurrido al manual del buen xenófobo y ha repetido sus mensajes de criminalizar a los extranjeros. Pero su facilidad para mentir (o contar “hechos alternativos”, como denominó a las mentiras alguien de su gabinete) le ha provocado un conflicto diplomático con Suecia. En un mitin en Florida llegó a decir “Ves lo que pasó la pasada noche en Suecia ¡Suecia! ¿Quién podía creérselo? Suecia. Han acogido en grandes números. Están teniendo problemas como nunca pensaron que fuera posible”.

Lo acaba de denunciar Amnistía Internacional: “El uso cínico del “nosotros contra ellos” provoca una agenda deshumanizadora basada en discursos de culpa, odio y miedo a escala nunca vista desde los años 30”. Frente a la muerte de un humanista de aliento crítico, como lo calificó Alex Vicente en El Mundo, se nos echan encima peligrosamente políticos antisistema que ocupan el poder y ponen en marcha una agenda tóxica que deshumaniza a grupos enteros de personas”. Imponen una retórica de la deshumanización.

Esa criminalización del extranjero, del diferente, del que tiene otra cultura o religión también fue combatida por Tzvetan Todorov en el discurso que dio cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales en el año 2008: “Por cómo percibimos y acogemos a los otros, a los diferentes, se puede medir nuestro grado de barbarie o de civilización. Los bárbaros son los que consideran que los otros, porque no se parecen a ellos, pertenecen a una humanidad inferior y merecen ser tratados con desprecio o condescendencia. Ser civilizado no significa haber cursado estudios superiores o haber leído muchos libros, o poseer una gran sabiduría: todos sabemos que ciertos individuos de esas características fueron capaces de cometer actos de absoluta perfecta barbarie”.

Desgraciadamente en el mandato de Donald Trump que está comenzando, y en los previsibles gobiernos populistas y de extrema derecha que amenazan con afianzarse en Europa, tendremos muchas oportunidades de ver ejemplos de bárbaros (torturadores, xenófobos, dictadores…) y civilizados (los millones de personas que desde el nombramiento de Trump se están movilizando por los derechos humanos y para frenar la barbarie). Espero que gane la batalla la civilización.

DEPORTE, TURISMO, ECONOMÍA…

Presentamos ante los medios de comunicación un acuerdo entre el Cabildo de Gran Canaria y la ACB que traerá a nuestra isla dos acontecimientos deportivos baloncestísticos de primer nivel

Esta semana presentamos ante los medios de comunicación un acuerdo entre el Cabildo de Gran Canaria y la ACB que traerá a nuestra isla dos acontecimientos deportivos baloncestísticos de primer nivel: la Supercopa 2017 y la Copa del Rey del 2018. Gran Canaria será dos años seguidos capital del baloncesto español, algo que no solo movilizará a los aficionados de Canarias y de fuera, sino que también tendrá un importante impacto económico y mediático y, por tanto, de promoción de nuestra isla en el exterior.

En el convenio para los próximos tres años, que tuve la ocasión de presentar, junto al consejero del área Ángel Víctor Torres y el presidente de la ACB Francisco Roca, además de la celebración de estos dos grandes eventos, incluye una agenda de otras propuestas: el programa escolar ACBNext, que acercará los valores del baloncesto y la convivencia a más de 200 colegios de la isla; un programa social para establecimientos asociados a la Liga Endesa en el que participarán 400 establecimientos de hostelería y restauración que se comprometen a emitir baloncesto y tendrán un distintivo propio, programas de actividades, etc; se pondrá en marcha un programa de Baloncesto Playa para promocionar este deporte a la orilla del mar y  también nuestros recursos medioambientales y atractivos turísticos; se organizarán sesiones de trabajo con jugadores noveles destacados de cada club de la Liga Endesa para compartir destrezas, perfeccionamiento y los significados del baloncesto profesional; se creará una competición con clubes infantiles locales, españoles y de seis nacionalidades distintas de diferentes lugares del mundo… Esto supondrá posicionar a Gran Canaria como isla de referencia del baloncesto infantil.  El propio presidente de la ACB Francisco Roca reconocía el lunes pasado en la rueda de prensa que “Gran Canaria es pionera en este tipo de actividades complementarias. A partir de ahora seguiremos este modelo para devolver a la sociedad todo lo que nos ha dado y lo que nos está dando”.

 

El presupuesto destinado a estos eventos por el Cabildo de Gran Canaria revertirá en la sociedad isleña en su mayor parte ya que la organización se compromete a contratar aquí los bienes y servicios que se puedan requerir para desarrollar las actividades de este convenio.

Desde que llegamos al gobierno del Cabildo de la isla dejamos claro que la aportación de dinero de la institución a un equipo de baloncesto o a una orquesta debe servir para que el deporte y la música  lleguen a los más pequeños, para que toda la sociedad (no solo los aficionados) se beneficie de esa contribución. La difusión entre los escolares es una proyección de futuro. Se genera cantera, formación. Pero el acuerdo con la ACB  para celebrar en Gran Canaria la Supercopa 2017 y la Copa del Rey en 2018 es, insisto, una inversión también con resultados a corto plazo debido a la promoción exterior de nuestra isla y a los visitantes que atraerán estos acontecimientos. Como ejemplo sirva la Copa del Rey que se celebra en Vitoria: se estima que cerca de 8.000 visitantes irán a la capital vasca y 400 periodistas se han acreditado para narrar desde Euskadi esta competición que se difundirá a 140 países diferentes. El impacto en la capital alavesa y en toda la provincia podría ser de 17 millones de euros. Estamos seguros de que en Gran Canaria el impacto de estas dos celebraciones de baloncesto será mucho mayor frente a los 3,2 millones de euros de aportación que hace el Cabildo para el total de la propuesta.

Quizá ya nos hemos acostumbrado a la importante oferta cultural y deportiva que tenemos en Gran Canaria y no terminamos de valorarla. Pero los que ya peinamos canas recordamos que hasta hace un par de décadas los estudiantes universitarios grancanarios que residían en Madrid provocaban la envidia de quienes se quedaban aquí cuando contaban las obras de teatro, los acontecimientos deportivos o los grandes conciertos que podían disfrutar en la capital española.

Hoy en nuestra isla disfrutamos fútbol de primera división, a los equipos de la ACB y podemos gozar con los conciertos de Elton John, Pablo Milanés, Jorge Drexler, Melendy, Julieta Venegas, Julio Iglesias, Leiva, Efecto Pasillo… En el teatro Cuyás tendremos en los próximos meses a Maribel Verdú, Verónica Forqué, Blanca Portillo, Mari Carmen Sánchez, Maykol Hernández, Marta Viera, Juan Mayorga, Josep María Flotats, Alfredo Sanzol, el Ballet de Víctor Ullate…

En estos años en los que se han impuesto las políticas de austeridad, algunos gobiernos han visto el deporte o la cultura como gastos prescindibles. Craso error. Son una apuesta fundamental para el presente y para el futuro. No se puede concebir el deporte como un negocio de unos pocos o un instrumento de evasión de las masas, se trata de una herramienta para la difusión de valores como el trabajo en equipo, la solidaridad, la salud psíquica y física, el esfuerzo, la participación popular, el amor y respeto a la naturaleza… Por su parte, la cultura aporta, además, a la sociedad, un sentido crítico y la posibilidad de analizar las cosas que pasan para transformar este mundo.

Disfrutamos de unas instalaciones deportivas y culturales del máximo nivel y de forma descentralizada en todos nuestros municipios. Contamos con profesionales y técnicos bien formados que orientan y preparan de forma eficaz a nuestros jóvenes. Las familias y la sociedad en general reconocen su importancia y las instituciones sabemos que forman parte de la receta de la Gran Canaria moderna que aspiramos a desarrollar.

Johan Huizinga, una autoridad mundial en la sociología del deporte, autor de “Homo ludens”, afirma que “la verdadera cultura nace en forma de juego”. No hay nada más emocionante que ver a miles de niños, jóvenes y mayores practicando deporte cada día en los pabellones, piscinas, terreros de lucha, campos de fútbol, en nuestro mar o en los parques biosaludables instalados en los distintos rincones de esta isla. Pura socialización y rito ancestral que permanece. La semana pasada en la final de la Liga del Cabildo de Lucha Canaria vivimos en el Gran Canaria Arena una auténtica fiesta de deporte e identidad.

Las alegrías que proporcionan los triunfos y la práctica deportiva refrendan un sentimiento de orgullo y arraigo a una Isla que hace un esfuerzo enorme por convertirse en referencia europea con todos los merecimientos. Pero el deporte, a través de cualquiera de sus manifestaciones, constituye también uno de los sectores con mayor importancia y proyección económica para Gran Canaria. En este sentido cabe señalar también su clara interrelación con el turismo: se ha convertido en un marketing territorial de singular importancia unido a la UD Las Palmas, el Herbalife Gran Canaria, el Rally Islas Canarias, la Transgrancanaria, el balonmano y el baloncesto femenino, los maratones, el deporte activo, la vela… y tantas otras actividades… Son elementos de consolidación y atracción para quienes nos visitan…Son universos de modernidad, alegría, fiesta, disfrute del clima y el paisaje… que hablan extraordinariamente bien de Gran Canaria. Y proyectan a nuestra Isla de manera positiva. La internacionalizan. Y la hacen más atractiva. En estos días presentamos en Madrid la filosofía de la isla europea del deporte con la participación de las áreas de turismo y deportes. Juntas han instalado una carpa en Vitoria durante la celebración de la Copa del Rey. Un binomio para el turismo activo y la potenciación del deporte en Gran Canaria. El 17% de los turistas que nos visitan reconocen realizar turismo activo, practicar deporte disfrutando de nuestra naturaleza.

El deporte es una palanca de desarrollo y de identificación popular indiscutible. Puede estar  orientada al beneficio particular o al desarrollo colectivo. Este Cabildo de Gran Canaria quiere que ganemos todos. Y hoy podemos decir con satisfacción que en Gran Canaria podemos presumir de contar ya con una importante y potente industria deportiva, que crea empleo y que contribuye a tener una sociedad más sana y más crítica.

GRAN CANARIA, UNA ISLA DE PELÍCULA

Canarias cuenta con un marco fiscal propio para la industria del cine que es uno de los más ventajosos de toda Europa

Contaba John Huston en sus memorias que en 1954, cuando estaban rodando unas escenas de Moby Dick en las costas de Gales y en Madeira, el mal tiempo destrozó las maquetas de la gigantesca ballena blanca. En un artículo escrito por Luis Roca en el que se hace eco de las memorias del director norteamericano, el crítico de cine canario cuenta que, tras los incidentes durante el rodaje alguien de producción dijo que al sur de Madeira estaban las islas Canarias, y que, en sus costas, no se sufrían esas inclemencias del tiempo y que, además, en la ciudad más importante de esas islas, Las Palmas de Gran Canaria, había una de las mejores  infraestructuras portuarias  del Atlántico.

 

Han pasado 60 años del rodaje de aquella película dirigida por Huston y protagonizada por Gregory Peck, Richard Basehart y Leo Genn, entre otros. La población de la capital grancanaria se ha multiplicado por cuatro y el desarrollo económico es muy superior. Afortunadamente cuando hoy vienen a rodar aquí las grandes productoras norteamericanas o europeas no tienen que traer a todo el personal técnico. Según contaba una crónica del periódico La Falange que hablaba del rodaje de Moby Dick  el 14 de diciembre de 1954: “Parte de la expedición ha llegado ya a Las Palmas y los próximos lunes y martes se trasladará allí por vía aérea casi un centenar de actores, extras, cameramans(sic), expertos en vestuarios, electricistas, pintores, técnicos de sonido, etc”

Medio siglo después podemos decir que en Gran Canaria existe una universidad y una oferta de Formación Profesional que da formación a muchas de las profesiones que están vinculadas a la producción y el rodaje de películas. Se ha podido comprobar en el movimiento económico que la industria del cine produjo en Gran Canaria en 2016, uno de los años más cinematográficos de nuestra isla: se realizaron 7 producciones cinematográficas, muchas publicitarias y 11 series de televisión.

Sin duda la película que mayor repercusión tuvo fue “Aliados”, protagonizada por Brad Pitt y Marion Cotillard. Se calcula que esta gran producción dirigida por Robert Zemeckis puede haber tenido un impacto económico en nuestra isla de unos 20 millones de euros. El rodaje de Aliados benefició a 70 empresas locales, 150 profesionales y 400 extras de Gran Canaria. A eso hay que añadir que Brad Pitt y Marion Cotillard celebraron la belleza de nuestra isla y la amabilidad de su gente en muchas de las entrevistas que concedieron durante la campaña promocional. Otra de las producciones importantes fue “1898. Los últimos de Filipinas”, rodada en Santa Lucía, que logró el Goya al mejor diseño de vestuario en la ceremonia del cine español celebrada la semana pasada, que fue a parar a las manos de la diseñadora canariona Paola Torres. También el año pasado eligieron nuestra isla  para rodar otras producciones españolas e internacionales: las españolas “El Jugador de ajedrez” y  “El último traje”, la película danesa “1,2,3 Go”, la norteamericana “El Titán”, la serie británica Black Mirror, la coproducción española y norteamericana “Down a dark hall”… Se han asentado también entre nosotros productoras internacionales como Ánima Kitchent y otras…

Canarias cuenta con un marco fiscal propio para la industria del cine que es uno de los más ventajosos de toda Europa. Para las producciones españolas hay una deducción del 40% para el primer millón de euros invertido y 38% para el resto del presupuesto, con un límite de 5.400.000 euros por película. Para las internacionales la deducción máxima es de 4.500.000 euros y un 35% del total de los gastos. En Francia y en Estados Unidos tanto los gobiernos conservadores como los progresistas no cuestionan el apoyo a la industria del cine porque lo ven como una marca y una proyección del país. En Estados Unidos más de la mitad de los estados de la unión compiten por dar incentivos fiscales para atraer rodajes.

Desde el gobierno del Cabildo de Gran Canaria además de promocionar en festivales y eventos internacionales de la industria cinematográfica este marco fiscal y los paisajes de Gran Canaria como plató natural (vamos ahora mismo camino de la Berlinale)  y además de facilitar el trabajo a las productoras  que eligen nuestra isla para rodar sus películas, hemos querido dar otro paso que nos hace más competitivos todavía. Vamos a crear el Centro de Producción Audiovisual. Esta infraestructura, que estamos poniendo en marcha a través de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria, constará de 2 platós, uno de 1.800 metros cuadrados y otro de 1.200 metros cuadrados que se construirán en la Feria del Atlántico, en los terrenos situados entre el centro de  Televisión Española en Canarias y la Institución Ferial de Canarias. Se trata de una inversión de 4.850.562 euros con un plazo de ejecución de 16 meses. Según el estudio de viabilidad tendrá un impacto económico en 20 años de más de 39 millones de euros con un plan conservador o 46 millones con unos objetivos optimistas. Se plantean varias modalidades de construcción y gestión que podrá ser pública, a través de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria, o  privada.

Queremos consolidar una propuesta industrial audiovisual competitiva a medio plazo, tanto para el sector de cine y televisión como el de los contenidos digitales. Y lo vamos a hacer cooperando con todas las instituciones públicas: ayuntamientos, Gobierno canario y ejecutivo del Estado. También desde el inicio de la puesta en marcha del Centro de Producción Audiovisual queremos contar con empresas privadas. A través de la consejería de Desarrollo Económico, Energía e I+D+I que dirige Raúl García Brink y en colaboración con otras áreas del gobierno de Gran Canaria y de otras instituciones tenemos un programa de apoyo a la industria cinematográfica que va a contribuir a la diversificación de nuestra economía.

Y son muchas las medidas a adoptar: La promoción de los mercados ( en el 2017, la Film Commision de Gran Canaria asistirá a 15 ferias o eventos) y el apoyo a las productoras que visiten la isla; la mejora del soporte de ayuda a las producciones y la simplificación administrativa de los procedimientos de rodaje de las administraciones públicas; la creación de una oferta local de profesionales jurídicos, financieros y de servicios técnicos y auxiliares que faciliten el desarrollo local de las producciones; el desarrollo de un ecosistema de financiación e inversión local, combinando la inversión privada, la bancaria y el soporte de entidades financieras públicas; la capacitación de recursos humanos en distintos niveles, con especial atención a la Formación Profesional y especializada. La Escuela Superior de Arte y Diseño y  las Universidades presentes en la isla podrán jugar un rol importante a medio plazo. A corto plazo desde la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria, estamos ofertando una formación  acorde con las demandas de los profesionales y productores.

Otra de las medidas centrales es la promoción de infraestructuras de rodaje de interiores y exteriores y espacios cualificados para desarrollo de la industria de contenidos digitales. También estamos impulsando empresas locales especializadas en industria audiovisual de contenidos digitales en los espacios del Parque Tecnológico de Gran Canaria en Infecar. Y estamos respaldando  iniciativas empresariales locales a través del  primer Programa de Emprendimiento de contenidos digitales con la participación de 20 emprendedores, de los que varios han decidido lanzarse a la aventura empresarial.

Desde el Cabildo de Gran Canaria estamos trabajando duro para ser algo más que un atractivo fiscal o un plató natural para la industria del cine. Queremos que aquí también se cree industria y que cuando vengan las grandes productoras cinematográficas puedan realizar los rodajes contando con empresas canarias y con personal de la isla. Nos alegramos muchísimo de la visita de grandes estrellas del cine, somos conscientes del impacto promocional para nuestra isla, pero en lugar de poner alfombras rojas o dejarnos deslumbrar por los grandes focos hemos preferido ponernos a trabajar para crear industria y economía. Para que los John Huston o Gregory Peck del siglo XXI vengan a Gran Canaria porque las grandes productoras cinematográficas nos vean como un lugar competitivo y competente, sin necesidad de la excusa de accidentes como el destrozo de la maqueta de la ballena blanca que sufrieron durante el rodaje de Moby Dick.

EL AUMENTO DE LAS DESIGUALDADES

A nivel mundial, 8 personas tienen tanto como la mitad de la población del planeta, 3.600 millones de personas.

La ONG internacional Oxfam publicó recientemente su informe: “Una economía para el 99 %”, en el que hace una radiografía de la situación social y económica del mundo. Cuando habla de lo ocurrido en España durante los años de la crisis los datos echan por tierra todos los mensajes de autobombo del gobierno de Mariano Rajoy sobre la recuperación económica. La realidad es que España se ha convertido en el segundo país de la UE en desigualdades económicas. Frente a esos récords históricos de empleo propagandísticos, Oxfam pone el acento en la diferencia entre los que más tienen, entre las grandes fortunas y los directivos de las empresas, y los que menos ingresos perciben.

A nivel mundial, 8 personas tienen tanto como la mitad de la población del planeta, 3.600 millones de personas. Y en España la desigualdad ha crecido y se ha cronificado.  En el último año hay 7.000 nuevos millonarios, la fortuna de 3 personas equivale a la del 30 % más pobre, a los ingresos de 14,2 millones de personas.  Entre 2008 y 2014 los salarios cayeron un 28 % mientras que los más altos apenas se redujeron. En 2015 la remuneración del ejecutivo con el salario más alto multiplicaba por 96 el salario promedio del trabajador de las empresas del Ibex. Mientras que los beneficios de las grandes empresas están acercándose a las ratios  anteriores a la crisis, los salarios siguen 9 puntos por debajo de los niveles del año 2008.

Algunos voceros del Partido Popular han intentado estos días desprestigiar a Oxfam para restar  credibilidad a su informe. Pero Oxfam se basa en estadísticas oficiales y, de hecho, unos días después de la publicación del informe de esta ONG, el Banco de España difundió  la Encuesta Financiera de las Familias. Los datos corroboran que las políticas de austeridad en España y Europa han provocado más desigualdad: el 10 % de los hogares más ricos en España acumulaba en 2014 el 52,8 % de la riqueza una vez descontada la deuda.

El rostro de la desigualdad se ve más claro todavía si centramos la mirada en el 1 % más rico. Este sector privilegiado incrementó su patrimonio entre los años 2011 y 2014, cuando todavía la población estaba sufriendo los embates más duros de la crisis y los gobiernos hicieron los históricos recortes de los presupuestos sociales.  Según el Banco de España durante esos tres años la porción de riqueza del 1 %  más enriquecido pasó del 16,87 % al 20,83 %. Recordemos que fue precisamente en el año 2012, mientras los multimillonarios españoles estaban multiplicando sus rentas, cuando el gobierno de Mariano Rajoy les aprobó una amnistía fiscal. Algunos dirán ¡qué casualidad!, yo diría más bien que fue una causalidad. Uno de los factores que aumentó la desigualdad fue la política fiscal del Partido Popular, la de la derecha neoliberal que ya practicaban Reagan y Thatcher, la política de “Reagan Hood”, una especia de Robin Hood al revés: le quitaba a los pobres para dárselo a los ricos.

No es raro entonces que, desde Oxfam, planteen que buena parte de esta desigualdad cronificada en España se debe al sistema fiscal. En el año 2016 los trabajadores y trabajadoras aportaron un 84 % de la recaudación frente a un 13 % de las empresas. En los paraísos fiscales se refugia el dinero que debería de contribuir al bienestar de todos y todas, porque conviene recordar que esas empresas que envían su dinero a los paraísos fiscales han logrado esos beneficios gracias a lo que aporta el Estado en infraestructuras de carreteras, puertos y aeropuertos para el transporte de sus mercancías, gracias a que el Estado proporciona sanidad y educación públicas a sus trabajadores, gracias a que el Estado utiliza las embajadas y los viajes de sus dirigentes para facilitar las relaciones comerciales con otros países.  España dejó de ingresar 1.550 millones de euros que fueron a esos paraísos, estamos hablando de un 58 % del déficit que tendrá el fondo de reserva de las pensiones en el año 2017. El informe concluye que la desigualdad en España no es fruto de la crisis económica, aunque esta crisis la ha acentuado. La causa es el modelo económico y el fiscal. La economía española ha primado los beneficios económicos y las rentas de capital frente a las rentas salariales y el empleo. El Gobierno lo arrienda todo al crecimiento económico. Y por sí solo el crecimiento (con el actual sistema tributario, con las consecuencias de la reforma laboral) no reduce la desigualdad. Que la economía crezca no significa que aumenten los beneficios de la mayoría de la población. Si a las multinacionales españolas les va muy bien, pero los beneficios de muchas de ellas acaban en paraísos fiscales y los salarios no aumentan de forma proporcional a los beneficios, la desigualdad continuará. Los últimos datos de Canarias apuntan además a que el empleo lo ha creado fundamentalmente la administración pública.

En nuestro archipiélago, hasta el pasado 23 de diciembre las políticas sociales del Gobierno autónomo estaban en manos del partido socialista. Se produjeron algunos cambios positivos: en 2016 se incrementó de forma importante el número de personas que tuvo acceso a las ayudas contempladas en la Ley de Dependencia después de muchos años de tener a Canarias en la cola en la aplicación de la ley. Desde la Consejería de Políticas Sociales se impulsó la nueva Ley de Servicios Sociales, un proceso en el que se ha contado con los cabildos, ayuntamientos, sindicatos, oenegés y colectivos profesionales. El presidente Fernando Clavijo siempre se ha mantenido al margen de estas iniciativas, su empeño ha sido dar protagonismo y prisas a la aprobación de la Ley del Suelo, que no tiene precisamente como objetivo combatir la desigualdad social o atender a los que menos recursos tienen. O a poner representantes empresariales en consejerías estratégicas. Veremos si ahora con el gobierno monocolor el presidente le presta más atención a las políticas sociales. Porque esta tierra sigue estando a la cabeza de las comunidades con mayor índice de parados y de pobreza y exclusión social. Y de pobreza infantil.

Desde los cabildos y ayuntamientos poco podemos hacer para combatir las desigualdades. No tenemos capacidad legislativa y las políticas sociales son competencia de la Comunidad Autónoma. En la parte que nos toca, en el Cabildo de Gran Canaria pusimos en marcha un plan extraordinario de lucha contra la pobreza y por el empleo de más de 15 millones de euros nada más llegar al gobierno de la Isla. En los presupuestos de 2017 hemos incrementado en 5,6 millones de euros  el presupuesto de Políticas Sociales y Accesibilidad, cuya consejería contará con 125,3 millones. Dedicaremos en torno a 200 millones de euros a inversiones, para generar economía. El principal objetivo de esas inversiones es crear empleo. Tenemos un convenio con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria que nos permitirá tener este año un diagnóstico de la realidad y de los diferentes nichos de empleo en nuestra isla. Esto nos ayudará a  desarrollar de forma realista nuestro Plan Integral Transversal de Empleo y Desarrollo de Gran Canaria (PITED-GC 2016-19). 

Además en 2017 incrementamos en más de 140.000 euros el presupuesto destinado a subvenciones al Desarrollo local para los 21 ayuntamientos (en total se contará con 560.000 euros).  También aumentará la inversión destinada a la promoción y desarrollo de la actividad económica (en colaboración con el Servicio Canario de Empleo), en total dedicaremos a este objetivo 323.066 euros. Multiplicaremos por dos el presupuesto destinado a empleabilidad que desarrollamos con entidades sin ánimo de lucro, en total. 600.000 euros. Otros 300.000 euros irán destinados a crear itinerarios de inserción sociolaboral para personas desempleadas.  Y también hemos doblado el presupuesto del Plan de Empleo de Garantía Juvenil que en 2017 tendrá 3.572.000 euros. Con estas políticas queremos caminar hacia una isla más sostenible en el terreno social.

La revista médica The Lancet acaba de publicar un trabajo en el que demuestra que la pobreza y la desigualdad acortan la vida casi tanto como el sedentarismo y mucho más que la obesidad, la hipertensión y el consumo excesivo de alcohol. Los autores del estudio afirman que la OMS obvia esta realidad y que en sus estrategias de salud global no consideran las malas circunstancias socioeconómicas como factores de riesgo modificables. La miseria limita el estilo de vida y las posibilidades vitales. Mata.

La llegada a la Casa Blanca de Donald Trump y el aumento de la extrema derecha en Europa es un dato que nos indica que el panorama internacional no va precisamente a mejorar. La historia ha demostrado que  levantando muros entre los pueblos más empobrecidos y los que más tienen no se soluciona el problema de la desigualdad ni del hambre. Pero  me temo que ya habrá tiempo para hablar de Trump y a reflexionar de nuevo sobre el auge de la extrema derecha xenófoba  y racista en el Viejo Continente en una próxima ocasión.