LA ESTAFA DEL MERCADO ELÉCTRICO

Lo incontestable es que las renovables son mucho más baratas y la eólica ante la falta de viento ha bajado su aportación al sistema

A la hora de escribir este artículo (martes día 24 de enero, por la tarde) el precio de la electricidad para los consumidores del mercado mayorista se acercaba a los 99 euros por megavatio hora. Todo apunta a  que durante la semana el coste se elevará hasta superar los 100 euros, cifra que no se alcanza, ni de lejos, desde 2013, cuando el ministro Soria se vio forzado a suspender las subastas que marcaban hasta entonces el precio de la energía ante la sospecha de una burda manipulación del sistema. Se optó entonces por eliminar la fórmula de las subastas trimestrales (en manos de fondos de inversión) y sustituirla por la que tenemos en estos momentos que establece la cotización del kilowatio cada hora. Se fabricó en aquella ocasión –ante el escándalo que supuso el aumento de las tarifas sospechosamente manipulado- una propuesta que solo se trataba de un puro maquillaje. La realidad es que han vuelto a las andadas. Que el cambio de propuesta no corrige los desmanes.

Y empieza en esta ocasión el Gobierno de Mariano Rajoy a dar explicaciones y se enreda en un bucle de justificaciones caótico: que si las causas se deben a la ola de frío, que si Francia no está produciendo energía nuclear y no nos suministra energía (aunque en Francia no se está produciendo este incremento)…Y algo tiene que ver, pero no es lo sustantivo. Lo incontestable es que las renovables son mucho más baratas y la eólica ante la falta de viento ha bajado su aportación al sistema. Lo mismo sucede con la hidráulica afectada por la escasez de lluvias…Pero la razón principal está en el hachazo que el PP ha dado a las renovables en este país y en el fomento que han realizado en los últimos años del uso del carbón y del gas. Y de las plantas de ciclo combinado, muchas de ellas cerradas o con escaso nivel de producción. Con una eficiencia del 50% pero cobrando por su disponibilidad y marcando los precios. De locura. Solo para favorecer al lobbie que ha hecho una inversión multimillonaria en este tipo de plantas.

Lo he repetido en distintas ocasiones. Lo he denunciado. Me he opuesto –con mucha gente- a su introducción en Canarias. He dicho siempre que su suministro depende de lugares inseguros. Que su precio está referenciado con el petróleo. Que nos sigue haciendo dependientes del exterior. Que las renovables son mucho más baratas y endógenas… Y lo que está sucediendo en estos días nos viene a dar la razón: la causa principal de esta subida bestial de los precios de la energía se debe fundamentalmente al incremento de los precios del carbón y del gas (paralelo al del petróleo) y a problemas surgidos con Argelia a la hora de suministrar el gas a España. Vuelvo a repetir entonces que es una locura apostar por el gas para Canarias y no poner toda la carne en el asador para hacer posible que nuestro viento, nuestro sol, nuestra geotermia, nuestra aerotermia, nuestra biomasa, nuestra energía marina, nuestra central hidroeléctrica…nos permitan alcanzar las mayores cotas de soberanía energética y romper nuestra dependencia de los combustibles fósiles y de su suministro desde lugares poco fiables.

Y detrás de todo esto está el funcionamiento del mercado eléctrico mayorista: además de la tendencia del aumento del precio y sus problemas de suministro, especialmente importante en el caso del gas  y de que se han incrementado los costes de producción de las centrales de carbón y gas, el sistema de subasta que fija los precios es caótico de modo que el #pool# funciona de forma marginalista, lo que hace que las tecnologías entren por orden de coste y la última de ellas en participar, la más cara, marca el precio para el conjunto. Aunque la hidráulica o la eólica salgan al mercado a coste cero. Demencial.

Según un estudio de la Oficina Estadística de Bruselas, España tiene el quinto precio más elevado de la UE de electricidad de consumo doméstico, con 0,237 céntimos por kilovatio/hora en 2015, solo superado por el de Dinamarca, Alemania, Irlanda e Italia. Introduciendo la variable del poder adquisitivo de cada país, nuestro país sería el cuarto con energía más cara, y Portugal, Alemania y Rumanía ocuparían los tres primeros puestos de la lista.

España es, por otra parte y mientras cierra el grifo a las renovables, uno de los seis países de la UE que han incrementado su nivel de emisiones de gases de efecto invernadero con respecto a 1990, junto con Chipre, Malta, Portugal, Irlanda y Austria, mientras que en el conjunto de la UE la emisión de estos gases se ha reducido en los últimos doce años  en más de un 25%.

Y en el origen de todo aparece siempre un oligopolio montado por José María Aznar y Rodrigo Rato que vendieron a precio de saldo las grandes eléctricas españolas con el objetivo de privatizar el sector y, decían, liberalizar el mercado. Puro cuento. Hoy el mercado está en manos de un lobbie compuesto por cinco grandes eléctricas que son las que marcan las pautas y las que nos llevan a situaciones como las que estamos viviendo.  Para Sharon Beder , autora del libro “Energía y poder: la lucha por el control de la electricidad en el mundo” (Fondo de Cultura Económica), ningún país en el que se haya privatizado el sector eléctrico ha obtenido los beneficios esperados: “los precios se incrementan, los servicios se vuelven menos confiables, se producen apagones, hay menos inversión en infraestructura de generación y se pierden miles de empleos”. Según esta investigadora australiana y profesora universitaria de Ciencia, Tecnología y Sociedad: “la privatización puede ser considerada una estafa perpetrada para despojar a la sociedad de su legítimo control sobre un servicio público esencial. Es un truco concebido y ejecutado por grupos de poder que buscan beneficiarse del control privado”.

Y se diseñó entonces una estrategia para convencernos de que las renovables eran caras, que más de la mitad del recibo de la luz son impuestos (aunque una parte vaya a ellos). Que si estamos pagando las primas a las renovables… Y se inventan un déficit tarifario con sus amigos privatizadores (Aznar y Rato)…Y no citan los dineros recibidos por los costes de la Transición a la Competencia que no han devuelto, ni lo que cobran por disponibilidad, ni las sobreremuneraciones que perciben por la generación con nucleares e hidráulicas ya amortizadas… Ni que han ganado más de 50.000 millones de euros desde el inicio de la crisis. Y se olvidan, por supuesto de la pobreza energética, de las puertas giratorias…

Y de un plumazo, con su política energética, el PP ha acabado con la posición de liderazgo mundial de España en renovables. Ha roto con la garantía de suministro que supondría utilizar elementos autóctonos como el viento o el sol, frente a las fluctuaciones y a los riesgos geoestratégicos que implican el uso de los fósiles: el mismo Llardén, presidente de Enagás, reconocía no hace mucho que “ante una hipotética situación de inestabilidad en el norte de África, más del 55% de nuestras importaciones de gas natural podrían verse afectadas. Sin olvidar el riesgo geopolítico de Nigeria, país del que importamos el 20% de nuestro aprovisionamiento”.

Pero no es solo eso, el PP  con sus políticas anti-renovables ha permitido el continuo aumento de los precios de los combustibles fósiles que importamos, y que son cada vez más escasos, frente a la continua bajada de precios de las renovables, más baratas. También ha aniquilado una importante industria y un extraordinario nicho de inversiones (más de 100.000 millones) y ha hecho desaparecer más de 180.000 puestos de trabajo.  Y ha frenado un  importante escenario de exportaciones de tecnología, de investigación y desarrollo, y de abrir brechas para una nueva economía sostenible y potente… Y que decir del famoso impuesto al sol que ha impedido que miles de hogares puedan producir su energía a través del autoconsumo.

Igualmente han incumplido  con las directivas europeas y el  compromiso ético de poner coto a las emisiones de CO2, de metano, óxidos de azufre y de  nitrógeno, metales pesados, ozono troposférico, y otras sustancias tóxicas, radiactivas… contribuyendo, en mayor grado, al calentamiento global y a quebrar la salud del planeta y sus habitantes. La paralización de la reducción de emisiones, no sólo se traduce en un impacto medioambiental sino indudablemente también económico.

En fin lo que está sucediendo me reafirma en mi posición de siempre. Las renovables son la solución para Canarias. Mantener que el gas que está generando este incremento de los precios y esta situación de incertidumbre pueda ser una alternativa para esta tierra es una enorme irresponsabilidad. A los hechos me remito.

UNA ISLA POR LA PAZ

El pasado fin de semana tuve la oportunidad de asistir al “Festival multicultural y multirreligioso de la Paz y la Amistad” celebrado en el Auditorio Las Tirajanas y en el Templo Ecuménico en San Bartolomé de Tirajana. Representantes de diferentes comunidades religiosas se reunieron bajo el lema “La Paz desde Maspalomas” y hablaron de la convivencia entre personas de diferentes culturas y religiones. Durante tres días hubo debates, lectura de textos de diferentes creencias e intercambio de manifestaciones culturales y folklóricas canarias y de otras zonas del mundo.

En mi intervención agradecí a los organizadores que eligieran San Bartolomé de Tirajana y Gran Canaria para celbrar este encuentro. Les decía que es de los lugares que mejor simboliza el diálogo y la convivencia democrática y colaboradora entre las distintas culturas y religiones, porque aquí convivimos personas de más de 140 nacionalidades que compartimos culturas diversas, en un ambiente de integración del que nos enriquecemos todos. Canarias es multicultural y multirreligiosa, al tiempo que mantiene sus señas de identidad cultural como pueblo. Del respeto con el que tratamos a quienes llegan, han surgido relaciones multi e interculturales que son una fortaleza para nuestra organización social. Uno de los espacios donde se desarrolló el acto, el Templo Ecuménico, representa perfectamente esa apuesta por la diversidad, la democracia y la tolerancia

El sociólogo y filósofo Samir Nair, experto en movimientos migratorios y en interculturalidad considera que “el diálogo entre culturas, la identidad confrontada, son el centro de nuestras vidas por primera vez en la historia de la humanidad”. Nair cuestiona la tesis del choque de civilizaciones defendida por Samuel Huntington en su libro del mismo nombre publicado en la última década del siglo pasado. El politólogo norteamericano planteaba que en el siglo XXI los conflictos internacionales serían causados por el choque de diferentes civilizaciones, mientras que en el siglo XX las causas de las guerras y los conflictos fueron las ideologías. Sin embargo Samir Nair considera que toda la humanidad es una misma civilización, que los conflictos pueden darse entre distintas culturas.  Según Nair “el vacío del discurso del choque de las civilizaciones tiende a impedir el diálogo intercultural para reemplazarlo por la dominación cultural global. Es su objetivo fundamental. No se diferencia de los discursos imperialistas o nacionalistas en nombre de los cuales se hicieron las invasiones y las colonizaciones en los siglos XIX y XX”.

Hace unos días falleció el gran pensador del siglo XX, Zigmunt Bauman. En su último libro: “Extraños llamando a la puerta” habla del fenómeno de las migraciones. Dice Bauman que ante los problemas que se puedan dar entre personas con diferentes culturas la solución es el diálogo: “La conversación es la vía directa hacia el entendimiento mutuo, la consideración recíproca y, en último término, el acuerdo (aun si este acuerdo se reduce a estar de acuerdo en que no lo estamos).  Debemos entablar esa conversación y mantenerla con vistas a sortear conjuntamente los obstáculos que sin duda surgirán en su recorrido. Sean cuales sean esos escollos, y por inmensos que se nos puedan antojar, la conversación seguirá siendo la vía directa al acuerdo y, por ende, a la coexistencia pacífica, mutuamente beneficiosa, cooperativa y solidaria”.

El valor del diálogo y el encuentro entre las diferentes culturas debe inculcarse desde la escuela. Coincido con Samir Nair en que “educar en la diversidad es aceptar el encuentro, aprender el lenguaje del otro, correr el riesgo de la confrontación, juzgar al otro no en relación con el yo mismo sino en relación con el si mismo”.  Hace años asistí, como alcalde de Agüimes, al I Encuentro Ecuménico Escolar celebrado en el I.E.S. Cruce de Arinaga, una oportunidad para difundir entre toda la comunidad educativa la defensa del respeto a la diversidad de creencias, que forma parte de los Derechos Humanos y está recogida en las constituciones y textos legales de nuestro entorno político. Es un ejemplo a secundar.

Tenemos muchos ejemplos a lo largo de la historia (y desgraciadamente en el presente) de guerras y conflictos de ocupación colonial causados por las posturas fundamentalistas, por el intento de imponer a los otros nuestras creencias, por la intolerancia ante los que son diferentes. También los medios de comunicación tienen una responsabilidad importante cuando asocian la práctica de algunas religiones con la violencia o el terrorismo. La semilla del racismo está en la construcción de algunos de esos estereotipos.

La victoria de Donald Trump en Estados Unidos y el avance de partidos ultraderechistas en Europa fomentan el racismo que nace de la intolerancia, de la desconfianza a quienes tienen otra religión, otra cultura u otro color de piel. También la crisis económica ha contribuido a aumentar esa desconfianza. Aunque a estas alturas nadie puede dudar de que los causantes de la crisis no han sido precisamente los mexicanos o los musulmanes que centraron los ataques del candidato Trump durante la campaña electoral norteamericana.

Por eso me parece muy oportuno el encuentro multicultural y multirreligioso celebrado en Maspalomas. Para no alejarnos de la realidad. Esta semana hemos vuelto a comprobar en FITUR la importancia del turismo en nuestra economía. En Canarias el turismo no solo cambió nuestra economía, también ha contribuido a cambios sociales muy positivos en esa línea de respeto a los otros, de convivencia con otras culturas. Nuestra situación geográfica entre tres continentes nos ha convertido durante siglos en un lugar de paso y de encuentro de muchas culturas. Estamos tan acostumbrados a esta convivencia que quizá no hemos valorado lo suficiente el carácter cosmopolita de nuestra isla y del archipiélago. Probablemente eso fue lo que animó a los organizadores del Festival de la Paz y la Amistad a celebrar el encuentro en Maspalomas. Nuestra historia de emigración a Latinoamérica también nos ayudó a ser como somos y a entender lo que está sucediendo en el comienzo del siglo XXI.

Está claro que puede haber conflictos que nacen de las diferencias culturales.  Pero ante esos conflictos el camino es el encuentro y el diálogo como el que se vivió el pasado fin de semana en Maspalomas. Por eso en nombre del Cabildo agradecí la elección de nuestra isla para celebrar ese encuentro que también ha servido para asociar Gran Canaria a la defensa de la paz gracias a la difusión de los actos a través de canales de televisión españoles y de lugares tan distintos como Albania, Turquía, Estados Unidos, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Macedonia, Kosovo, Chipre, Canadá o Rusia.

Debemos seguir trabajando para que llegue el día en el que se cambien las alambradas de muerte por puentes para encontrarnos y para poder construir un mundo en el que se respeten los derechos de todas las personas. Estoy convencido que la paz nace donde hay respeto a los derechos básicos a la subsistencia, a la salud, al empleo, a la vivienda, a la libre expresión de culturas y religiones. Ojalá se cumpla el lema elegido para el encuentro y llegue a todos los rincones del mundo nuestra apuesta por “La Paz desde Maspalomas”, la Paz desde Gran Canaria.

En esta época en la que estamos sufriendo extremismos que siembran de horror y muerte muchas ciudades del mundo, iniciativas como ésta son un canto a la convivencia, al respeto entre las personas, a la tolerancia. Como decía Víctor Jara, al “derecho de vivir en paz”.

A LA INTELIGENCIA CRÍTICA DE BAUMAN

Para este pensador polaco hoy todo gira alrededor de una inseguridad que nos aboca a un individualismo que bascula entre la ansiedad y el hedonismo

Siempre he tenido una especial querencia por el filósofo polaco Zygmunt Bauman. Hace año y medio tuve el inmenso placer de saludarle y escucharle en Agüimes, dentro de las Jornadas de Familia y Comunidad. Me pareció una persona entrañable, sencilla, cálida, de una rigurosidad intelectual aplastante. Contactamos con él y desde el primer momento aceptó venir a Gran Canaria a participar en el proceso sociocomunitario que se vive en esta Villa desde hace ya quince años. Vino y llenó el Auditorio municipal. Y nos dejó el regusto amargo de la verdad que no queremos reconocer. El lunes pasado, lamentablemente, se ha apagado su voz porque falleció en el Reino Unido. Nos quedan sus palabras. Dedico mi reflexión de esta semana a homenajear a un referente intelectual y moral de los últimos sesenta años y acepto, expresamente, su sentencia de que no podemos ser personas realmente libres, en la sociedad globalizada y capitalista que domina la estructura mundial, sin desarrollar un pensamiento crítico que descubra las servidumbres y ataduras que nos deshumanizan.

 

En medio de la presión de la tarea diaria en el Cabildo de Gran Canaria, dudaba entre varias cuestiones de máxima actualidad para compartir con ustedes. Al final decidí aprovechar esta oportunidad para reflexionar sobre nuestras contradicciones cotidianas, a la luz que Bauman nos ofreció y que mantiene viva en todas sus publicaciones y, de paso, valorar la importancia de los intelectuales, de los pensadores que describen la situación real que padece una buena parte de la población y las causas, la mayoría invisibles, que condicionan la evolución económica, social, ideológica y política de todos nosotros.

No está de moda pensar y menos hurgar sobre lo que nos está pasando. Y esto no es bueno, porque si hay algo que nos debilita como sociedad es la falta de un pensamiento colectivo. Nos hemos encerrado en un individualismo feroz y solo llegamos a proyectar lo que nos interesa de manera personal o, como mucho, familiarmente. Nos han arrinconado en un individualismo que nos fuerza a estar a la defensiva, rompiendo todos los vínculos y las identidades comunes. En las sociedades postmodernas que describe Bauman, la presión del consumismo y del pensamiento globalizado, bloquea y destruye la identidad colectiva. Las sociedades se hacen “líquidas” en la medida en que las convicciones, los valores, las seguridades, las ideologías… se fracturan y se derriten, generando una enorme incertidumbre en todos nosotros. Por eso algunos caracterizan las sociedades en las que vivimos como sociedades del riesgo o del desconcierto.

En su encuentro con las personas que acudieron a las jornadas de Agüimes, Bauman insistió en profundizar en los temas en los que había venido trabajando en los últimos tiempos, fundamentalmente en la precariedad y la incertidumbre que conforman la esencia de la sociedad líquida moderna, en contraposición a los estados-nación que debían su existencia a garantizar la seguridad de sus habitantes.

Para este pensador polaco hoy todo gira alrededor de una inseguridad que nos aboca a un individualismo que bascula entre la ansiedad y el hedonismo. La precariedad y la falta de trabajo condicionan el desarrollo de la persona, quiebran su dignidad y la somete al miedo a la exclusión: nada es para siempre; todo es caos; la flexibilidad y la inestabilidad laboral permean todas las áreas de la vida; las frustraciones se hacen patentes en todas las facetas humanas; tenemos que recrear nuestra identidad cada día;  los  jóvenes se tienen que enfrentar a un mundo distinto al de sus padres y apenas pueden aspirar a conseguir su nivel de vida…

Esta situación de interinidad permanente contribuye entonces a quebrar la respuesta y el amparo de la familia, que deja de ser una referencia para muchos. Aumenta el miedo a comprometerse, se establecen marcos de relaciones más frágiles…Y en el momento en que los hijos están adquiriendo su bagaje ante la vida pierden los asideros y pasan a depender de su capacidad innata para sobrevivir. Se favorece también así la rivalidad y la competencia y no la solidaridad, hasta consolidar una época en la que prima una ética de bajo compromiso.

Aparece y se potencia entonces el concepto de la felicidad ligado al consumo como un deber moral. La publicidad invade nuestro entorno y nos reafirma en que tener más nos hace estar por encima de los que nos rodean, de que tenemos que ser individuos irrepetibles. Y nos topamos de bruces con la desigualdad. Se hace más visible la realidad de que la gente vive en condiciones muy diferentes. La capacidad de cooperar con los demás se desvanece. Los centros comerciales son como farmacias y ofrecen soluciones hasta para problemas psicológicos y sociales. El camino hacia el reconocimiento social se traza a través de las tiendas. Consumir se convierte en un  tranquilizante moral que ayuda a acallar las conciencias, a justificar la competitividad sin tino que termina  justificando la desigualdad que se potencia con la incertidumbre y la competencia incontrolada, el poder y el dinero. A medida que la negligencia moral crece en alcance e intensidad, la exigencia de analgésicos asciende imparable, y el consumo de tranquilizantes morales pasa a ser una adicción. Y alcanza a las clases medias, suspendidas en el aire, que se asimilan al precariado y que ya no es un reducto de la sociedad, un trastorno de la normalidad, sino de un fenómeno  cada vez más en auge…

En aquella charla, Bauman fue contundente al afirmar que la política y el poder se han disociado, que la política ha dejado de tener autonomía para cumplir sus promesas y que si no nos gusta el destino de las cosas debemos hacer por cambiarlo. Aunque era un socialdemócrata convencido, considera que la política de los partidos socialdemócratas se ha articulado a partir del principio de que aquello que vosotros (el centro derecha) hacéis, nosotros (el centro-izquierda) podemos hacerlo mejor; se olvidan de que la gravedad de la crisis tal vez sea el resultado de la intensidad de la desregulación, pero la dureza y la acritud de sus efectos humanos continúan estando firme y tenazmente controladas por el factor de clase.  Ya no está para contárnoslo, pero nos queda una obra ingente para  no renunciar a aprender, a ser críticos, a luchar por cambiar las cosas.

De su trayectoria científica y personal yo destacaría dos conclusiones prácticas. La primera es que la reflexión supone un arma indispensable para recuperar nuestra capacidad de ser personas, en el enorme ruido mediático, informativo, virtual, al que estamos sometidos. Tenemos más información que nunca y estamos más perdidos que nunca. No basta con saber mucho de casi todo si no ordenamos, priorizamos y analizamos esa información. Y sobre todo, si no buscamos los contextos, los intereses, los poderes que explican los hechos, las contradicciones que sufrimos. Bauman nos ayuda a confirmar que no hay información neutral y que en la aldea global asistimos a un enfrentamiento brutal entre una minoría con poder mundial y una inmensa mayoría a merced de ese poder.

La segunda conclusión que nos vale para la tarea colectiva en la que estamos comprometidos, es que ante el vendaval globalizador, es urgente anclarnos y echar raíces generando una complicidad con quienes vivimos y compartimos condiciones de vida, identidad cultural, valores y necesidades. Tenemos que ser de alguna parte para tener una voz original, humana, significativa y que no sea mera repetición o eco de lo que desean las terminales del poder económico, mediático o político. Por eso, estamos muy comprometidos en afianzar el sentido de pertenencia a una sociedad insular como es Gran Canaria y a una nacionalidad con señas propias como es Canarias. Lejos de encerrarnos en nuestra realidad, es la plataforma que nos permite construir respuestas adecuadas a los problemas graves que padecemos.

2017, EL AÑO DEL TURISMO SOSTENIBLE

El gran objetivo es reforzar el liderazgo de Gran Canaria como destino de calidad

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado la designación de 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. La resolución, aprobada el 4 de diciembre, reconoce “la importancia del turismo internacional y, en particular, de la designación de un año internacional del turismo sostenible para el desarrollo, para promover una mejor comprensión entre los pueblos en todas partes, conducir a que se tome una mayor conciencia de la riqueza del patrimonio de las diversas civilizaciones y llevar a una mejor apreciación de los valores inherentes de las diversas culturas, contribuyendo así al fortalecimiento de la paz en el mundo”.

 

“La proclamación por parte de las Naciones Unidas de 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo es una oportunidad única para ampliar la contribución del sector del turismo a los tres pilares de la sostenibilidad (económico, social y del medio ambiente), así como para aumentar la concienciación sobre las verdaderas dimensiones de un sector que se suele infravalorar”, afirmó el secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Taleb Rifai.  Esta decisión se suma al reconocimiento por parte de los líderes mundiales en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20) de que “el turismo bien concebido y bien gestionado” puede contribuir a las tres dimensiones del desarrollo sostenible, crear empleo y generar oportunidades comerciales.

Esta designación llega en un momento particularmente importante, en el que la comunidad internacional adopta la nueva Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado mes de septiembre. El turismo figura en las metas de tres de los ODS: el Objetivo 8: promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos; el Objetivo 12: consumo y producción sostenibles y el Objetivo 14: conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.

La OMT, pretende, siguiendo esos objetivos, impulsar cinco áreas clave: crecimiento económico sostenible; inclusión social, reducción de la pobreza y creación de empleo; eficiencia de recursos, protección medioambiental y cambio climático; valores culturales, diversidad y patrimonio; y seguridad, paz y cooperación. Ya la OMT había avanzado anteriormente en esta línea junto a la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) al aprobar la declaración conjunta sobre “Las energías renovables y el turismo en las islas” y presentado con otros socios la iniciativa “Hoteles con Consumo de Energía Casi Nulo (neZEH)”. Una apuesta clara por la sostenibilidad y las energías renovables frente a las fósiles.

Son los conceptos que defendemos. Son los elementos estratégicos que figuran en nuestro proyecto de trabajo y en ese modelo de ecodesarrollo que pretendemos para Gran Canaria en el que estamos trabajando. Queremos crear así condiciones para que el destino Gran Canaria siga siendo atractivo e insustituible cuando cambien las circunstancias y la competencia se recrudezca. Es posible que hoy tengamos más claro que hace una década cuáles son nuestras fortalezas, las que nos hacen ser el destino preferido de más de cuatro millones de turistas europeos. Pero también debemos reconocer nuestras debilidades para reducirlas y, si es posible, eliminarlas.

El gran objetivo es reforzar el liderazgo de Gran Canaria como destino de calidad. Y el procedimiento es mantener el trabajo colaborativo y participativo que dinamiza el Patronato de Turismo de Gran Canaria donde todas las instituciones públicas y los agentes privados han tenido y seguirán teniendo la posibilidad de proponer, revisar, intervenir en el diseño y ejecución de la política turística que revaloriza la posición de Gran Canaria. La elaboración del Plan Estratégico Gran Canaria 2016-2020, presentado recientemente, es la demostración de que, aunando esfuerzos, aprovechamos mejor nuestro valor añadido.  Es la gran la apuesta que el gobierno de la Isla está haciendo por el desarrollo del turismo, desde la información, la investigación y la planificación.

Desde el Cabildo lideramos y promovemos una política turística en la que la promoción del destino, la cualificación de profesionales y empleados, la diversificación de la oferta y la renovación de la planta alojativa y de los espacios y equipamientos públicos juegan un papel fundamental.  Que es un objetivo prioritario se hace patente con la decisión de incrementar en un 12 % el presupuesto de la Consejería de Turismo que hemos incluido en los presupuestos para 2017.

Pero no podemos confundirnos. La política turística no puede ser exclusivamente sectorial, ni parcializada. En una isla en la que el sector turístico representa el 32 % de nuestro PIB de forma directa y más del 70 % de forma indirecta, la intervención tiene que ser integral. Al turista le interesa la seguridad, la calidad medioambiental, las posibilidades de ocio, nuestro patrimonio histórico, la oferta cultural y de salud, la profesionalidad de la atención, la paz social…

Por eso decimos que la política de conservación del territorio es relevante para quienes vivimos aquí y para los que nos visitan. La definición de una apuesta decidida por la soberanía energética basada en energías limpias mejora nuestra vida y el destino turístico. La preservación de nuestro paisaje y nuestros valores culturales también es un apoyo al desarrollo turístico. La apuesta por la soberanía alimentaria estabiliza nuestra población rural, consolida nuestro medio natural y mejora la calidad de la oferta. El avance en todas las dimensiones del modelo de ecoisla que estamos impulsando va a tener en el sector turístico uno de los principales beneficiarios. Tenemos dirección, complicidad y estrategias para ganar la próxima década.

El Cabildo de Gran Canaria, en colaboración con los ayuntamientos turísticos, tiene programada una inversión para los próximos tres años que ronda los 40 millones de euros en diversas actuaciones que mejorarán y potenciarán el destino insular.

Y todo debe redundar en la creación de nuevos empleos y en la mejora de las condiciones de trabajo. Y debe abrir la posibilidad de crear trabajo para nuestros jóvenes. Nos duele especialmente que las tasas de ocupación y el desarrollo del sector no estén representando un empleo suficiente de este colectivo juvenil. Cuando tenemos la generación mejor preparada de nuestra historia no podemos permitir la fuga de profesionales muy formados o la permanencia en el paro de cerca del 50 % de nuestra población joven.

La Estrategia Integral de Turismo de Gran Canaria que acabamos de presentar orienta la promoción, influye en los factores de competitividad, prioriza la sostenibilidad y programa la intervención coordinada de las políticas públicas y la iniciativa privada. Y define 12 objetivos de referencia: aumentar el gasto del turista en nuestra isla; incrementar los ingresos totales del turismo; prolongar su estancia media; ampliar el índice de repetición; mejorar el índice de satisfacción de los visitantes; modernizar la oferta; perfeccionar la empleabilidad y crear más empleo, implantando sinergias con el empresariado: optimizar la gestión de recursos naturales y energéticos y la conciencia medioambiental; incrementar la posición de la marca Gran Canaria; equilibrar la distribución territorial del PIB turístico; perfeccionar la rentabilidad de los servicios turísticos y conservar y difundir el patrimonio natural y cultural de manera sostenible.

Estos objetivos se concretan en 6 programas operativos enmarcados en un Plan de Infraestructuras y Paisaje, un Plan Anfitrión, para conseguir un trato excelente y de calidad, un Plan de Buena Gobernanza (formación, lucha contra el furtivismo…), un Plan de Excelencia y Calidad, un Plan de I+D+i para la eficiencia, el marketing y la comercialización y un Plan de Promoción Exterior y Conectividad.

Estamos convencidos que visitar Gran Canaria significa gozar de mil oportunidades ligadas a una propuesta de desarrollo sostenible. Nuestra tarea común consiste en acercar al turista a esa experiencia y asegurar que por la satisfacción se convierta en un apasionado de nuestra Isla. Y que comparta con los grancanarios los logros de un modelo de desarrollo y de futuro en el que creo firmemente.