Portada Antonio Morales


Hacia la soberanía alimentaria

El Sector Primario de Gran Canaria fue el sostén económico de nuestra población desde antes de la conquista hasta principios del siglo XX. Tras la eclosión turística de los años 50 del pasado siglo, junto al consecuente crecimiento poblacional que se produjo en la isla, nuestro sector primario sufrió un profundo retroceso y se tornó incapaz de suministrar el suficiente alimento para el abastecimiento de aquella población. Para solucionar esta carencia se optó por la vía más fácil, fomentar y subvencionar la importación de alimentos.

En nuestra isla, y tras haber mirado hacia otro lado durante mucho tiempo mientras asistíamos al empobrecimiento de nuestra gente en el entorno rural y el consiguiente abandono de las tierras de uso agrario, hemos tomado conciencia de la gravedad de esta irresponsabilidad.

Las recientes crisis sanitaria, inflacionista y bélica y sus devastadoras consecuencias socio económicas nos llevó al gobierno insular al convencimiento de que había que hacer algo ante el histórico abandono de nuestro sector primario y las ineficientes políticas paliativas aplicadas. Por ello, nos establecimos como prioridad el rescate y la potenciación del sector primario para disminuir la dependencia del exterior, alcanzando las mayores cotas posibles de soberanía alimentaria.

Así, en 2016, consensuamos, diseñamos y pusimos en marcha el Plan Estratégico del Sector Primario de Gran Canaria, con una visión clara “Hacia la soberanía alimentaria: una isla sostenible”, enmarcado en el modelo de Ecoísla. Ese plan se basaba en 5 grandes objetivos estratégicos: Mejorar la competitividad de las explotaciones, coordinar el quehacer de las administraciones públicas hacia el nuevo modelo, promover el relevo generacional e impulsar la integración de la mujer en el campo, la sostenibilidad ambiental y la valorización del sector y sus productos.

Este Plan Estratégico se ejecuta a través de unos planes insulares de desarrollo que nos han permitido alcanzar importantes logros a lo largo de estos años. A continuación resumiré algunos de esos  principales hitos.

Hemos puesto en marcha el Centro de reproducción animal de razas autóctonas en el Polígono Agroganadero de Corralillos con una inversión de 900.000 euros, una acción de la que se han beneficiado unas 200 explotaciones.

Gracias al Banco de Tierras se han recuperado, por parte de 497 agricultores, 437 hectáreas agrícolas que estaban en desuso. Es la única isla que ha ganado suelo agrícola efectivo: 772 hectáreas. Asimismo se han regenerado unas 15 hectáreas vitícolas en 2022 y esperamos que se recuperen otras 12 hectáreas en 2023, este mismo año. Es la única isla que ha crecido en el sector. Mención especial merece el Plan Forrajero de Gran Canaria, que ha permitido que, de 80 hectáreas de cultivos forrajeros en 2019, hayamos pasado a 130 hectáreas (un aumento del 62,5%). Este incremento de superficie de cultivo también ha permitido que 107 personas se incorporen al sector agrario, gracias a las ayudas y el asesoramiento del Cabildo de Gran Canaria.

Por otra parte, desde 2016 han sido entregados a agricultores 191.167 árboles frutales, lo que supone unas 337 hectáreas repobladas. El mismo programa de fomento de la fruticultura ha permitido la valorización de frutales de medianías, lo que ha posibilitado a los agricultores aumentar   sus ingresos por kilo de ciruelas o albaricoques.

Pero es fundamental también dar a conocer la calidad de nuestros productos. Por eso hemos acudido a más de 100 eventos con esta finalidad, destacando la feria Fruit Attraction en Madrid o el Foro internacional del Queso y por supuesto, la feria  Gran Canaria Me Gusta, que volveremos a disfrutar dentro de apenas un mes. 

Hemos creado, junto a la Denominación de Origen “Vinos de Gran Canaria”, AIDER Gran Canaria y la SPEGC, la Ruta del Vino de Gran Canaria, única en Canarias acreditada por los ministerios de Agricultura y de Turismo. De hecho la semana pasada la isla acogió la asamblea general de la Asociación de Ciudades del Vino de España en la que se dieron cita 32 Rutas del Vino de España.

Por supuesto, en el marco de la lucha contra el cambio climático y la transición ecológica, es fundamental la descarbonización de la actividad agraria, y en esa tarea se han invertido más de 2 millones de euros en ayudas para la instalación de energías renovables. También hemos apostado por la circularidad de la actividad gracias a distintas acciones de gestión de residuos ganaderos para la producción de compost y abono y una planta de biomasa en Artenara para el aprovechamiento de restos agrícolas.

También hemos promocionado la pesca artesanal sostenible y la acuicultura, ya que el Plan Insular de Ordenación ha multiplicado por 25 el espacio compatible con esta actividad. En acuicultura lideramos su implantación en las islas con un incremento de un 10,2 % en la producción de doradas  y un 33% de lubinas. Está prevista una inversión de 40 millones de euros que creará 120 nuevos empleos y aumentará la producción en un 186%.

Y para garantizar la pervivencia de la agricultura y la ganadería contamos con el Plan Formativo del Sector Primario que desarrolla más de 150 actuaciones formativas anuales, que llegan a unos 3.000 alumnos y alumnas al año.

No obstante, para poder competir y sobreponerse a las diversas crisis que estamos atravesando,  el sector necesita de subvenciones y ayudas extraordinarias. En este sentido hemos incrementado un 37,5% de 2020 a 2023 el presupuesto de ayudas ordinarias, orientadas al fomento del sector primario hasta un total de más de 20 millones de euros. Además, a esa cifra hay que sumar 12,5 millones de euros en ayudas extraordinarias por el COVID y la crisis de Ucrania.

La modernización de las infraestructuras es otra de las líneas de trabajo que hemos ejecutado, con 90 actuaciones por valor de 16 millones de euros  repartidas por 15 municipios. Son principalmente caminos rurales, infraestructuras de desarrollo rural, de riego y de modernización de las instalaciones de la Consejería.

Entre estas últimas mejoras en las instalaciones de la Consejería, ejecutadas para poder prestar un mejor servicio al sector, destacan la renovación de cuatro Agencias de Extensión Agraria por valor de 2,5 millones de euros y ocho nuevas instalaciones de desarrollo rural como mercados agrícolas, la Bodega Insular, o la Casa del Vino, con una inversión de 3,5 millones. Dentro de esas 90 obras también hay proyectos de riego que harán que a finales de 2023 se hayan invertido, en el Plan de Riego de Medianías y Cumbre, unos 4,7 millones.

Todas estas actuaciones se hacen con un objetivo prioritario: avanzar hacia la soberanía alimentaria. ¿En qué medida hemos avanzado hacia ese objetivo?

Según los datos que se registran mensualmente en Mercalaspalmas, donde se estima que se comercializa más del 50% de la fruta y verdura que se consume en la isla, el 34,7% (19.700 toneladas) de la fruta que se vende es de Gran Canaria, así como el 72,9% de las hortalizas, (42.300 toneladas) y el 45,7% (14.300 toneladas) de las papas. En total, respecto a estos productos, el nivel de autosuficiencia llega al 52,3%, unas 76.400 toneladas, aunque en algunos productos como los huevos frescos se alcanza el 80% de autoconsumo.

No obstante algunos de estos productos, como la papa, tienen un porcentaje mayor de autoabastecimiento, porque los productores venden directamente a mercados y supermercados, estimándose que el consumo de papa local supera el 60%.

Como hemos visto, los datos son concluyentes. Gran Canaria avanza con paso decidido hacia la soberanía alimentaria, lo que implica más bienestar para la población rural, alimentos de más calidad para toda la población de Gran Canaria, menor dependencia del exterior, más paisaje mosaico que nos protege de los incendios, menos emisiones y mejor conservación del paisaje y los entornos rurales.

110 años de trabajo por Gran Canaria

El pasado viernes celebramos el centésimo décimo aniversario de la creación del  Cabildo, del Gobierno de Gran Canaria. Reconocimos ese día a personas y colectivos que se han significado por sus trayectorias sociales o profesionales. La perspectiva de once décadas desde su constitución nos permite valorar serenamente una de las decisiones históricas que justifican en gran medida el progreso y el dinamismo que la isla ha desplegado en el último siglo.

Estoy convencido de que quienes el 11 de julio de 1912 promovieron la Ley de Cabildos, hoy celebrarían con la ciudadanía isleña el acierto y la oportunidad de aquella Ley sobre Organización Administrativa y Representación a Cortes en las Islas Canarias que sustentó la creación de los cabildos insulares.

La historia de Gran Canaria se aceleró con la puesta en funcionamiento del Cabildo porque la institución ha funcionado como catalizador, referencia y expresión de las necesidades estructurantes de nuestra sociedad. Así ocurrió con las demandas sanitarias o de protección social, de conservación o repoblación de nuestros bosques, de garantía de suministro de agua con una red de presas única en el mundo, con la ampliación del puerto de la Luz y Las Palmas o más recientemente con la reivindicación y consecución de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Estas son las raíces de las que se nutre el afecto, el aprecio que nuestra gente siente por una institución que está cumpliendo la misión para la que fue creada. Y podría seguir profundizando en cientos de testimonios acerca de ese sentimiento de pertenencia e identificación que se ha ido tejiendo  entre el Cabildo y la isla.

Y tan importante como aprender de la historia es comprobar que no renunciamos a construir un futuro mejor para esta tierra, que avanzamos como sociedad y que las personas y entidades reconocidas en este aniversario ejemplifican de manera sobresaliente la creatividad, el esfuerzo, la solidaridad, la resiliencia en áreas muy diversas… y todas, con su aportación individual o colectiva, contribuyen  a ensamblar una isla atractiva, tolerante, integradora e innovadora.

Gran Canaria es una pasión que nos convoca a todas y a todos a impulsar propuestas de desarrollo sociales y económicas sostenibles, innovadoras, referenciales. La trayectoria de las personas y los colectivos premiados son historias de vida que engrandecen nuestra convivencia. Vivimos mejor y cimentamos con firmeza nuestras proyecciones de futuro por las aportaciones que  han sembrado en esta tierra.

Con el acto del pasado viernes, esta isla, orgullosa y agradecida les ha devuelto esa contribución impagable. Reconocemos ese esfuerzo valioso, pero al mismo tiempo marcamos un modelo, una referencia para que la sociedad la tenga en cuenta y prosiga el camino que han iniciado.

Escuchamos a nuestro alrededor que vivimos tiempos de incertidumbre y desconcierto. Pero desde Gran Canaria podemos proclamar que tenemos faros y guías en las personas y entidades galardonadas porque todas tienen dimensiones de las que aprender, a las que imitar, ejemplarizantes. Frente a la cultura del pesimismo hoy tenemos pruebas para afianzar la cultura de la ilusión y la esperanza. No basta con tenerlas entre nosotros sino que es imprescindible reconocerlas y visibilizarlas como hacemos cada año desde el Cabildo.

Aquella decisión de crear los cabildos hace 110 años dio sus frutos porque se asentó en tres aciertos que se han confirmado a lo largo de la historia de Canarias como indispensables para organizar nuestra convivencia: respeto a la singularidad isleña, representación democrática del Cabildo y el autogobierno que le permite disponer de hacienda propia.

Ha costado siglos  que las instituciones estatales y europeas comprendieran nuestras singularidades. Lo más fácil era equipararnos a territorios continentales y colocarnos en el mapa como convenía a los poderes centrales.

Normalmente aparecíamos a pocas millas de las costas del continente y en un mar equivocado. Poco a poco han aprendido que somos atlánticos e isleños. Cada vez que surge una circunstancia nueva se pone a prueba este equilibrio inestable. Para avanzar necesitamos mantener  una gestión rigurosa y firmeza en la defensa de los derechos canarios. 

Estas singularidades no son realidades definitivamente aprendidas, ni resueltas. Hay que recordarlas cuando hablamos de inmigración, de inversiones en las islas, de respeto de nuestro REF, de cesiones a países limítrofes que ponen en jaque nuestros derechos o el de un pueblo abandonado, de aguas territoriales o de prospecciones petrolíferas o tierras raras. El Cabildo ha mantenido y mantendrá una voz serena y a la vez firme en la defensa de nuestros fueros.

Y estoy convencido de que la comunión entre sociedad y Cabildo, además de la misión que a lo largo de la historia ha cumplido, tiene también su origen en el carácter democrático y representativo de todos los consejeros y consejeras que lo son por elección directa desde su creación en 1912, salvo el paréntesis de la dictadura.

Fue una diferencia con las diputaciones que se conformaron por elección de segundo grado. Y ese plus de legitimidad es de rabiosa actualidad cuando se escuchan voces que cuestionan el sistema democrático e incluso la propia existencia de los cabildos.

En una época de profundos cambios, la democracia se cuestiona y se abren camino posiciones reaccionarias y totalitarias que destruyen los valores básicos de una convivencia basada en los Derechos Humanos.  Queremos reafirmar la experiencia de progreso a la que nos ha llevado un modelo democrático de cabildos como un gran proyecto que estabiliza e identifica a nuestra sociedad. No queremos silenciar el riesgo para no tener que lamentar la involución.

Saramago reflexionó sobre la debilidad de las democracias occidentales y escribía que “debemos cuestionarla en todos los debates. Si no encontramos un modo de reinventarla, no perderemos sólo la democracia, sino la esperanza de ver un día los derechos humanos respetados en este planeta. Sería entonces el fracaso más estruendoso de nuestro tiempo, la señal de una traición que marcaría a la humanidad para siempre”.

Gran Canaria encontró en su Cabildo la proyección de sus posibilidades sociales, económicas, culturales y políticas. Y desde estas raíces sólidas, a semejanza de la palmera y el drago, queremos aspirar a ganar el futuro. Si los fundadores nos ayudaron a ganar el siglo pasado, nos corresponde a todas y a todos ganar el siglo que va caminando aunque sea con sobresaltos.

Y les puedo asegurar que tenemos las mejores condiciones para lograrlo porque nuestra gente está implicada y preparada, desde la cercanía diaria a miles de mujeres y hombres que se afanan por abrir sus comercios, por plantar sus tierras, por atender su ganado y elaborar  nuestros quesos, por atender los servicios públicos, por recibir a millones de turistas, por perseverar en la investigación y el conocimiento, por consolidar el puerto y el aeropuerto que nos abren al mundo,

Con esas certezas asumimos el compromiso de alentar, de acompañar, de impulsar las grandes transformaciones que mantendrán a Gran Canaria en la vanguardia de los tiempos nuevos que están llegando. Y en estacelebración importante  del ciento diez aniversario del Cabildo, deben quedar en nuestra conciencia referencias prioritarias que confirman que la isla tiene un libro de ruta, que estamos centrados en lo decisivo y que la confluencia social es la condición indispensable, como siempre ocurrió, para el éxito.

Estamos ganando la apuesta de la sostenibilidad social y económica. La de las soberanías energéticas y alimentaria y la seguridad hídrica. La de la sociedad del conocimiento, la innovación y la isla inteligente. La de las economías azul, verde y circular. La de la movilidad sostenible con el transporte guiado. La del turismo digital y sostenible. La de la protección del territorio y el paisaje, nuestra biodiversidad y riqueza medioambiental frente a la sobrepoblación. La del impulso a la cultura, el patrimonio histórico, la cohesión social,  la igualdad, la solidaridad, los cuidados, la vivienda, el empleo… La apuesta de la Ecoísla.

Pedro García Cabrera nos interpretó cuando escribió: “Caminos que me conducen, sombreados de esperanza,/a roques que no se nublan y a piedras enamoradas/de dialogar con las cimas de sueños que no se alcanzan./Mas si la quieres leer, verás tan sólo en sus rayas/los caminos de una isla que se llama Gran Canaria…”

El pastoreo y la «Isla Mosaico»

La pasada semana tuvo lugar, en la Finca de Osorio, el segundo encuentro de pastores. Una oportunidad pararenovar la alianza entre el Cabildo y este colectivo para colaborar en la protección de la isla contra los incendios y en garantizar esta actividad ancestral.

Gran Canaria está en deuda con los pastores y las pastoras y con todas las personas del mundo rural que, durante siglos, han producido nuestros alimentos, preservado nuestro medio y conservado nuestras tradiciones. Lo han hecho además en condiciones muy duras, con pocos recursos, en entornos de difícil acceso, sufriendo las condiciones climatológicas más adversas. Lo han hecho, en muchos casos, con escaso apoyo de las instituciones públicas y sin el reconocimiento social que se merecen.

Pero sin duda, algo está cambiando. La mayor parte de los parajes que los pastores recorren desde siempre con sus ganados han sido reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad en su categoría de Paisaje Cultural o como Reserva de la Biosfera. Es decir, se valoran las formas de vida que conforman una interacción con el medio única en el mundo, como la trashumancia o la elaboración de quesos artesanos.

Suponen un patrimonio cultural inmaterial y  una seña de identidad cultural de nuestra isla que debemos proteger, porque además reporta múltiples beneficios a la sociedad. La ciencia, la técnica y el pastoreo tradicional conforman una extraordinaria herramienta para la conservación del patrimonio natural.

Esta manera de relacionarse armónicamente con el medio no solo nos remite a la tradición, sino que en ella también está la solución para afrontar muchos de los retos a los que nos enfrentamos actualmente, como, por ejemplo, el cambio climático.

El abandono de la agricultura y de la ganadería, la sequía y las temperaturas extremas hacen que nuestros montes estén cada día más expuestos a incendios forestales que, a decir de los expertos, serán cada vez más graves y devastadores.  Ante esta situación, el pastoreo conforma una excelente herramienta para gestionar grandes extensiones de terrenos, ya que las ovejas eliminan  gran parte del exceso de vegetación que, cuando se seca,arde con facilidad.

Además, la ganadería extensiva tiene un papel importante en la economía rural y circular, evita su despoblación, conserva el patrimonio y ayuda en la mitigación de los efectos del calentamiento global. Para garantizar la supervivencia de esta actividad, es necesario que los pastores tengan el reconocimiento social e institucional que se merecen.

Por eso, de la misma manera que los pastores están comprometidos con su tierra, desde el Cabildo estamos comprometidos con ellos, para gestionar de manera conjunta el territorio, el paisaje y la naturaleza de Gran Canaria. Hace 5 años, en 2018, nos encontramos también en Osorio para  promover la alianza que reeditamos la pasada semana.

Puedo decir con orgullo que en estos cinco años se han cumplido los compromisos a los que nos comprometimos mediante aquella alianza. Los nuevos tiempos, sin embargo, traen consigo nuevos retos y desafíos para nuestra isla. Es por esto que hoy es más necesario que nunca reeditar aquel pacto y seguir trabajando unidos para mantener un oficio tradicional que tantos beneficios reporta a la sociedad grancanaria.

Este nuevo acuerdo se enmarca en el programa Gran Canaria Mosaico, una estrategia de prevención de grandes incendios forestales impulsada por la consejería de Medio Ambiente del Cabildo. Se  promueve con ella la recuperación de paisajes mosaico diversos, habitados y con menor riesgo ante los incendios, basados en actividades agrícolas, ganaderas y forestales y se potencia la adaptación de la sociedad para convivir con el fuego. Una preciosa metáfora también de la isla que queremos construir, una isla mosaico, diversa y plural, pero apacible, solidaria….

Durante estos 5 años de trabajo compartido hemos dado grandes pasos para que la ciudadanía de la isla conozca mejor la labor y el valor del pastoreo, con la creación del documental “Pastores de Gran Canaria: Gestores del territorio, del paisaje y la biodiversidad”, la edición del libro “Pastores de Volcanes y Alisios” o la Exposición “La Mudá: Trashumantes de Gran Canaria”.

Hemos dado grandes pasos también en la gestión compartida del medio, como por ejemplo contando con una cuadrilla que realiza desbroces en barrancos y superficies públicas de pastoreo a petición de los pastores o con la autorización del pastoreo controlado en los barrancos de la isla.

Pero hay un aspecto que me parece de vital importancia, ya que estoy convencido de que se va a convertir en una herramienta imprescindible de futuro para la gestión del medio rural. Estoy hablando del pago por servicios ambientales, en este caso el pago que abona el Cabildo por  la labor de prevención de incendios que  cumple el pastoreo. Porque es una labor que previene la destrucción de miles de hectáreas, protege vida y biodiversidad y ahorra cientos de miles de euros a las administraciones tanto en la prevención como en la restitución de los daños provocados por los incendios.

Por una cuestión de justicia y de eficiencia hay que reconocer que muchas de las actividades que se realizan en el medio rural tienen enormes beneficios para el conjunto de la isla, aunque el mercado no les asigne un valor, y es una cuestión de justicia reconocerlo, y de eficiencia integrar esas actividades en la gestión del medio.

Con el acuerdo firmado queremos reconocer el papel del pastoreo para el desarrollo sostenible, así como de herramienta para la prevención de incendios forestales y de lucha contra el cambio climático. El pastoreo es una actividad fundamental para proveernos de alimentos de calidad, sostenibles y de cercanía, lo que nos acerca a la soberanía alimentaria.

No podemos olvidarnos de nuestros quesos, una joya gastronómica mundial. Los quesos de Gran Canaria son reconocidos y premiados internacionalmente. Nos comprometemos a seguir promocionando su producción, comercialización, consumo y  divulgación. Ni podemos olvidarnos de nuestras carnes de baifo o corderos, para las que se han diseñado campañas de consumo de enorme éxito.

Somos herederos y guardianes de una tradición y de una cultura ancestral, que hoy es reconocida mundialmente. Es una enorme fortuna, pero también una enorme responsabilidad ya que debemos esforzarnos por preservar y por mantener vivo este legado para las generaciones venideras.

La alianza que volvimos a refrendar es sin duda un compromiso con ese legado. Con nuestro pasado, con nuestro presente y con nuestro futuro. El pastoreo es un orgullo para Gran Canaria. Hay que agradecer a los pastores su voluntad de construir con el Cabildo una isla mosaico, una ecoísla.

Gran Canaria lidera la transición energética

La pasada semana el Cabildo presentó el Diagnóstico Energético de Gran Canaria, elaborado por la profesora Julieta Schallenberg y un equipo de la ULPGC.  Este trabajo ofrece una oportunidad para hacer un balance de las políticas energéticas en la isla y  para poder comprobar si estamos en el camino de la consecución de los objetivos de descarbonización, reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y de avance de la soberanía energética que defendemos.

Lo cierto es que hemos hecho grandes avances en el desarrollo de nuestra agenda de implantación de energías limpias. El progreso de las energías renovables en Canarias es un hecho y en Gran Canaria es aún más patente. Es esta la isla con una mayor contribución renovable, casi un 24%, después de la isla de El Hierro (con un 48,5%). La media en Canarias es del 20%, por lo que estamos 4 puntos por encima.

Aunque las islas tienen un clima idóneo para implementar un sistema eléctrico basado en energías limpias, la potencia total instalada en Gran Canaria apenas llegaba a 128 MW en 2017. Cinco años después ronda los 350 MW. En este lustro el crecimiento ha sido de un 173%.  

Pero tenemos que ser más ambiciosos y cumplir con los objetivos de descarbonización que nos hemos trazado  para el año 2040. El estudio demuestra que en los últimos años Gran Canaria está en camino de alcanzar estos retos, gracias en parte a la reducción de los precios en los últimos años de tecnologías clave como la eólica y la solar.

Tenemos también la ventaja del Salto de Chira y de que esta gran pila de almacenamiento vaya a hacer posible que la eólica marina pueda anidar en nuestro mar en muy poco tiempo. Con la aprobación, en el último Consejo de Ministros, de los planes de ordenación para los mares del estado español ya está todo disponible para que sea una realidad. Estoy convencido de que en los próximos años seremos una referencia mundial: una isla de un millón de habitantes soberana energéticamente.

No podemos seguir quemando en Gran Canaria 49.671 barriles de petróleo, cerca de ocho millones de litros, al día. Porque contaminamos, porque nos enfermamos, porque hacemos un enorme  daño a nuestra biodiversidad…

Hay que implementar políticas y medidas basadas en el autoconsumo para una transición inclusiva y justa, marcándonos objetivos como la descentralización energética y la democratización. Y aquí los datos son también muy positivos: Gran Canaria ha pasado de tener algo más de 100 instalaciones de autoconsumo en 2019 a superar las 2000 en 2022. 

La potencia instalada para el autoconsumo en  Gran Canaria se ha multiplicado casi por seis entre 2019 y 2022, pasando de menos de 5 MW a casi 28 MW. Es la isla con más autoconsumo del Archipiélago, llegando casi al 50% del autoconsumo regional.        

Y en este sentido, el Cabildo de Gran Canaria predica con el ejemplo. Ahora mismo hay instalados 1,5 MW de autoconsumo en las cubiertas de edificios insulares y 2,5 MW contratados o en fase final de adjudicación: en el Ecoparque Norte, El Sabinal, Gran Canaria Arena, Polígono de Arinaga o en la Cueva Pintada… Todo esto supone más de 3,5 millones de euros de inversión.

También incentivamos a la ciudadanía y a las empresas para que invierta sus propios fondos en la producción de electricidad para el autoconsumo a través de nuestras subvenciones  (300 concedidas en 2021). Se han instalado de esta manera 2,4 MW, de los cuales se ha subvencionado 1MW. Es decir, casi 3 millones en ayudas desde 2019 hasta ahora.

Desde el área de Soberanía Alimentaria se ha ayudado a 131 agricultores y ganaderos, con 2,2 millones de euros, para hacer posible la implantación de 2 MW de autoconsumo en sus instalaciones

También desde el Consejo Insular de Aguas, dentro del proyecto RENOVAGUA que pretende llevar las renovables al conjunto de la desalación y regeneración de aguas, se han invertido más de tres millones de euros para conseguir instalar – o estar en el proceso de instalación-  más de 2.000  MWh/año, 1.700 Kw de potencia. En este caso estamos hablando de más de 3 millones de inversión.

El Plan de Cooperación con municipios y mancomunidades ha permitido instalar en distintos municipios y mancomunidades y en cubiertas de centros de mayores, colegios, edificios municipales, plantas aisladas, etc… un total de 702 kW de potencia y 2,5 millones de inversión.

Los ecoparques Norte y Sur están cubriendo el 60% de sus necesidades energéticas, con picos del 100%, a través del biogás que producen. La previsión en los próximos meses es que cubran el 100% de sus necesidades y se produzcan excedentes. En estos momentos estamos cerrando la negociación para participar con un 25% como administración pública en un parque privado de 9MW en el Polígono de Arinaga. 

Todo esto nos está permitiendo acelerar el proceso de descarbonización, reducir la necesidad de construir y financiar grandes instalaciones de renovables, evitar pérdidas en la distribución y avanzar en la democratización de la energía.

Además, las comunidades energéticas van a ser el eje sobre el que pivotará la descentralización y la democratización del sector energético insular. La comunidad energética industrial que impulsamos desde el Cabildo en el Polígono de Arinaga o el trabajo que estamos desarrollando en el barrio de Siete Palmas son un buen ejemplo de este compromiso. En este sentido hemos dado un paso adelante constituyendo la Oficina de Transformación Comunitaria y Transición Energética de Gran Canaria para impulsar las comunidades energéticas y el autoconsumo compartido por todos los municipios de la isla. 

Ahora bien, con el autoconsumo solo podemos cubrir el 40% de la demanda del sector residencial. Así que la eficiencia energética y el autoconsumo solos no pueden ser los garantes de la transición hacia un modelo más sostenible. La única manera de crear resiliencia, y avanzar hacia un modelo autosuficiente, es a través de la diversificación.  

Y en Gran Canaria hemos contribuido a hacer posible o iniciado proyectos en geotermia, de ahorro y eficiencia, de desalinización y de regeneración eficientes o, como les dije anteriormente, la energía eólica marina, o la central de bombeo reversible del Salto de Chira. También estamos desarrollando anteproyectos para almacenar los excedentes de renovables y para integrar el hidrógeno verde en algunos de nuestras iniciativas. 

Pese a los buenos datos, tenemos que acelerar el despliegue de energías renovables en los próximos años y  desde todas las instituciones tenemos que plantar cara, con soluciones reales, al cuello de botella que se sufre con los permisos y autorizaciones. 

También hay que  mejorar la eficiencia energética de la isla, como estamos haciendo en el Cabildo de Gran Canaria el centro de mayores de El Sabinal, por ejemplo, o seguir facilitando la electrificación del transporte con la red de recarga de vehículos eléctricos, ámbito en el que también somos líderes, aunque su despegue es muy lento.

Un sistema ecológico y limpio es la única manera de garantizar nuestra seguridad en el futuro. Seguridad energética, seguridad económica y seguridad para afrontar los impactos del cambio climático. Gran Canaria ya está en el camino correcto.