Portada Antonio Morales


Viaje al centro de la tierra

Desde el Cabildo tenemos muy claro por dónde transitar para alcanzar el 80% de descarbonización de Gran Canaria en 2030. Nuestra propuesta de soberanía energética, que contempla la ruptura con los combustibles fósiles para generar energía en todo el territorio insular, avanza a buen ritmo. Lideramos la penetración de las energías limpias en las islas con un 24%; tenemos la mayor tasa de autoconsumo en Canarias y el Cabildo está apostando por ello, también, en todas sus instalaciones; nos encontramos desarrollando importantes proyectos de comunidades energéticas; Salto de Chira será una realidad muy pronto y se convertirá en  el gran vertebrador del almacenamiento de las renovables; estamos diseñando otros sistemas de almacenamiento innovadores; empezamos a aprovechar el biometano que genera el tratamiento de los residuos; el hidrógeno verde  hace sus pinitos para el transporte pesado; estamos impulsando las comunidades energéticas…

Pero la semana pasada se produjeron dos hechos especialmente significativos para Gran canaria en torno a las renovables. El martes 24 de septiembre el Gobierno de España aprobó el real decreto que regula la implantación de la eólica marina en el conjunto del Estado. Esto da pie a que se convoquen los concursos públicos necesarios para poder desarrollar  esta energía en nuestros mares. Como ya se conoce, Gran Canaria  ha  acordado con el Gobierno de España el modelo de implantación y será de los primeros territorios en hacerlo.

Por otra parte, ese mismo día y casi a la misma hora, el Cabildo de Gran Canaria, a través del Consejo Insular de la Energía y con las empresas Ayagaures Medio Ambiente, del grupo Pérez Moreno, Canary Islands Base del grupo Satocan y Dando Drilling Spain del Grupo Dando Drilling, presentó la empresa público-privada Gran Canaria Geotermia S.L, encargada de impulsar la penetración de la geotermia en esta isla.

Estamos, por tanto, tocando con los dedos el objetivo de romper nuestra atadura de los combustibles fósiles con un mix de renovables de vanguardia,  que reducirá de una manera muy notable la contaminación atmosférica, contribuirá al abaratamiento del precio de la energía, generará industria local, potenciará nuestros astilleros, creará empleo verde, nos hará autosuficiente energéticamente y abrirá espacios a la innovación y la investigación.

La verdad es que ha llovido mucho desde que iniciamos en 2016 los primeros estudios del potencial geotérmico de la isla a raíz de un convenio firmado con el INVOLCAN con el fin de evaluar las posibilidades de explotación de la energía geotérmica en la isla. Y creo que en primer lugar tenemos que estar satisfechos por haber encontrado después de este largo camino, socios locales e internacionales para hacer grandes cosas juntos.  Debo reconocer ese paso adelante para acompañar al Cabildo de Gran Canaria en este proyecto. También quiero aprovechar la ocasión para agradecer a Nemesio Pérez todo el trabajo realizado. Y por supuesto a Raúl García Brink, Alexis Lozano  y Cristo Suárez por el Cabildo -CIEGC.

Y quién me iba a decir a mí, cuando hace años me sumergí en el fascinante mundo de la novela de Julio Verne, Viaje al Centro de la Tierra, que desde el Cabildo de Gran Canaria iba a estar presentando un proyecto de geotermia para la isla de Gran Canaria. Sin lugar a dudas, vivimos en una era de desafíos sin precedentes. El calentamiento global es una amenaza real que requiere nuestra atención inmediata. Desde el Cabildo lo combatimos con un proyecto de ecoísla muy centrado, entre otras cosas, en movilizar todas las energías renovables posibles y promover la eficiencia energética al mismo tiempo.

Y algo que no podemos dejar pasar es el aprovechamiento de las energías renovables allí donde estén. Tenemos que aprender de los que han tenido éxito en la transición hacia una economía descarbonizada como Islandia o, por poner algún ejemplo más cercano, islas como San Miguel o Terceira en las Azores.

Los beneficios de la energía geotérmica son claros: Es renovable: el calor que fluye desde el interior de la Tierra permanecerá disponible durante miles de millones de años. Es firme y flexible: las plantas de energía geotérmica pueden funcionar las 24 horas del día durante los 7 días de la semana, pudiendo aumentar o reducir la generación para responder a los cambios en la demanda de electricidad. Su huella medioambiental es muy pequeña: las plantas de energía geotérmica utilizan menos terreno que otras energías renovables. Y es limpia: las plantas de energía geotérmica modernas no emiten gases de efecto invernadero y consumen menos agua que la mayoría de las tecnologías convencionales de generación de electricidad.

Como les decía, el secreto del éxito en la transición energética de Azores o Islandia es la energía geotérmica. Aun así, la falta de interés y el riesgo inicial han impedido que muchos territorios aprovechen su enorme potencial geotérmico. Este desafío exige una acción concertada entre todos los sectores de la sociedad: los gobiernos, el sector privado, el mundo académico o la sociedad civil.  Liberar todo el potencial de la energía geotérmica requiere una solución que combine hábilmente tecnología, políticas, regulación y finanzas.

Por eso cuando el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE) publicó la convocatoria de GEOTERMIA PROFUNDA con fondos Next Generation, el Cabildo decidió convocar al sector privado a través de un llamamiento de la Cámara de Comercio de Gran Canaria.  A partir de ahí se fue conformando una alianza público-privada que ha pasado por diferentes momentos y vicisitudes. Al final, el proyecto «AGEOGC EV», promovido por el Consejo Insular de Energía de Gran Canaria (CIEGC), fue seleccionado para evaluar la viabilidad del aprovechamiento de la energía geotérmica profunda en el campo geotérmico situado en la comarca sureste de Gran Canaria.  El IDAE concedió una ayuda de 15 millones de euros al proyecto, que implica la perforación de hasta tres pozos de 2.700 metros de profundidad para estudiar la existencia de recursos geotérmicos que pudiera permitir la extracción de energía geotérmica de alta entalpía para la generación eléctrica.

Estas perforaciones permitirán evaluar la viabilidad del uso de estos recursos subterráneos para la generación de electricidad mediante energía geotérmica. Los pozos, con un diámetro final de 8 ½ pulgadas (21,6 cm.), estarán diseñados para adaptarse a la geología volcánica de la isla y permitir la extracción eficiente de fluidos geotérmicos.

La inversión total será de 31 millones de euros. Y en caso de que resultara viable, la inversión sería infinitamente mayor y se iría ampliando capital según se acuerde de manera consensuada en la empresa.

Gran Canaria ha sido objeto de un exhaustivo programa exploratorio que incluye estudios geológicos, geoquímicos y geofísicos desde 2008. Se han realizado prospecciones geoquímicas en superficie, campañas de tomografía sísmica y magnetotelúricas, identificando varias anomalías termales y geoquímicas concentradas en el sureste de la isla.  Estos estudios han permitido la creación de un modelo tridimensional del subsuelo de la isla, mostrando áreas con alta conductividad eléctrica, un indicador del potencial geotérmico. Además, el Consejo Insular de la Energía de Gran Canaria (CIEGC) ha sido adjudicatario de un permiso de investigación en el Concurso Público sobre derechos mineros caducados en la isla de Gran Canaria, en virtud de la Ley de Minas.  Esto implica que se le ha concedido el derecho a investigar en ciertas áreas de la isla para la exploración geotérmica.

Para ello el Consejo Insular de la Energía ha  impulsado la creación de la sociedad «Gran Canaria Geotermia SL”. Este consorcio combina perfectamente la experiencia de nuestras empresas locales en ámbitos como el ciclo integral del agua, los residuos o la construcción, con la experiencia de Dando Drilling en el ámbito de la perforación en distintos sectores: petrolífero, hidráulico o geotérmico. Tendrá la responsabilidad de realizar las perforaciones y sondeos necesarios para llevar a cabo el proyecto, que deberá cumplir con las regulaciones del programa GEOTERMIA PROFUNDA del IDAE, estableciendo como fecha límite de finalización el 31 de enero de 2026.  Y se estima que las prospecciones podrán empezar antes del final del mes de octubre de este año.

Estamos, pues, ante un paso importante para el aprovechamiento de energías renovables en la isla de Gran Canaria, alineado con los objetivos de sostenibilidad y transición ecológica del Gobierno de España y la Unión Europea. La energía geotérmica profunda podría convertirse en una fuente clave para la producción de energía eléctrica limpia en la isla, impulsando la independencia energética y la reducción de emisiones.

Además, me gustaría destacar que nosotros creemos en instituciones públicas emprendedoras. El sector público no está ahí simplemente para arreglar los fallos del mercado, está también para intervenir positivamente en él.  Este Cabildo tiene vocación de ser el impulsor del cambio. Tenemos una visión de lo que es necesario hacer. Sabemos que este es un proyecto innovador con un riesgo y por eso mismo somos conscientes de que debemos participar proporcionando financiación para impulsar el despliegue de la geotermia y de todas las energías renovables posibles en la isla.

Y lo hacemos contra viento y marea, sabiendo que debemos vencer las piedras que nos han ido poniendo en el camino los retardadores climáticos y los neonegacionistas, pretendidamente ecologistas, y los negacionistas de ultraderecha (los dos coinciden y van juntos  en esto y  en otras cosas, echando mano del populismo).

Liberar el potencial energético de la Tierra no es una tarea fácil, pero les aseguro que uniendo las fuerzas del sector público y del privado  podremos lograr nuestros objetivos. Es alentador ver que Gran Canaria inicia ahora su viaje al centro de la Tierra.

                                                                         

EL LASTRE DEL GAS

Las gasistas y los que le siguen el juego se resisten como gato panza arriba. Y quieren seguir apurando la burbuja, tirando de las ayudas públicas y encareciendo la electricidad frente a la producción de las renovables

El pasado 5 de julio Carmen Monforte publicó un artículo, profundamente esclarecedor, en Cinco Días sobre la situación en España de la generación de energía con gas. Textualmente, la periodista, una referencia en el conocimiento del mundo energético, afirma que “siete plantas (las de ciclo combinado, como las que tenemos en Canarias para producir energía) funcionaron el año pasado por debajo del 1% de su capacidad. De estas, cuatro lo hicieron cero horas (las de Gibraltar 1, Castejón 2, Palos 3 y Tarragona, si bien, esta se encuentra en proceso de desmantelamiento) y otras tres, por debajo del 1 %: El Fangal 1 (el 0,1 %); Escatrón Peaker (0,2 %) y Palos 1 (0,7 %). Aunque estuvieron acopladas por encima de dicho porcentaje, funcionaron al ralentí, indica un técnico. Solo el ciclo combinado de Málaga, propiedad de Gas Natural (ahora denominada Naturgy) trabajó el año pasado con un factor de carga del 50 %. Ninguna otra supera ese porcentaje y más de la mitad no alcanzó ni la media del 15,5 %”. Según Red Eléctrica, el porcentaje medio de funcionamiento a máxima potencia de las 50 centrales de ciclo combinado que existen en España fue de apenas un 15,5 % en 2017.

Pero el problema se ha agravado ya que al inicio de este mes de julio, estas centrales –sigo el hilo de la información de Carmen Monforte- “han dejado de cobrar uno de los incentivos que forman parte de los llamados pagos por capacidad, concretamente el que reciben por estar disponibles”, unos 150 millones de euros anuales que pagábamos todos los consumidores. Siguen recibiendo otro incentivo, el de la inversión, pero se les pone muy cuesta arriba competir con las renovables.

Las centrales que funcionan con gas se utilizan poco pero han cobrado siempre por estar disponibles, mientras denunciaban una y otra vez que las energías limpias recibían primas. Y cobraban por dos vías: por disponibilidad y como incentivo a la inversión. Como apunté, desde el 1 de julio ya no perciben ayudas por la disponibilidad, y  en el 2013, las ayudas a la inversión se redujeron a menos de la mitad, de 28.000 euros MW/año a 10.000 Euros MW/año. A cambio, se duplicó el periodo durante el cual podrían cobrarlas.

Según la experta periodista, “la mitad de las regasificadoras españolas reciben menos de dos buques al mes”, lo que las hace absolutamente inviables: “dado que se trata de una actividad regulada, hay quien defiende que las descargas de buques deberían concentrase en las más productivas (Bilbao, Barcelona y Huelva) y que las demás o parte de las demás se hibernen”. En realidad las térmicas españolas se han depreciado por un valor de 4.900 millones.

En los últimos años las empresas del sector han intentado cerrar distintas plantas ante la negativa del Gobierno del PP. Red Eléctrica llegó a afirmar que habría que cerrar al menos 10 en España. Recuerden que la de El Musel en Gijón ni siquiera se ha puesto en marcha desde su inauguración. Permanece hibernada sine die. Según Cinco Días, “el exceso de capacidad del sistema eléctrico y la competencia de las energías renovables y el carbón han dejado casi fuera del mercado la generación con gas natural por ser la más cara. La burbuja de ciclos combinados que se produjo en el primer lustro del milenio provocó que en un solo año, el del 2005, se inaugurara una central cada mes”. Se invirtieron en regasificadoras y ciclos combinados más 25.000 mil millones de euros y obligó al estado a desequilibrar su balanza exterior acudiendo a comprar el gas y  el fuel en el exterior con un gasto de más de 45.000 millones anuales.

Mientras, ya saben: eliminaron las primas a las renovables con carácter retroactivo (lo que hace que España esté perdiendo pleitos internacionales que reclaman indemnizaciones millonarias), suprimieron las ayudas al sector eólico y fotovoltaico mientras mantenían las del gas, las del carbón, etc y cercenaron de un tajo las posibilidades de democratizar la energía con el autoconsumo inventándose un impuesto al sol disuasorio.

Pero las gasistas y los que le siguen el juego se resisten como gato panza arriba. Y quieren seguir apurando la burbuja, tirando de las ayudas públicas y encareciendo la electricidad frente a la producción de las renovables cada vez mucho más baratas frente a la generación de energía con petróleo  o con gas.

Y se inventan entonces la transición energética. La necesidad del gas para hacer esa transición innecesaria sobre todo en sistemas aislados como el canario. Y se pone en marcha una maquinaria continua, a piñón fijo, para vendernos las bondades de ese combustible fósil, Y para anatemizar (algunas organizaciones empresariales (CCE, Círculo de Empresarios, Asinca… algunos empresarios, algún partido entregado…) a los que defendemos, como apuntan numerosos estudios, que en Canarias no es necesaria ninguna transición costosa y paralizante hacia las renovables a través del gas. Que tenemos sol y viento suficientes para, apoyados en saltos de agua, parques automovilísticos eléctricos, el avance tecnológico de las pilas de almacenamiento y el autoconsumo, poder incorporarnos cuanto antes a ese modelo de generación con renovables que aspiramos.

Andrés Seco publicó a mitad de junio –después de que La Provincia le manipulara una entrevista para hacer ver que defendía el gas como transición para Canarias- un artículo en el que nos decía que Uruguay pasó de las energías fósiles a un 95 % de renovables en 10 años. Y que la planta de gas que Uruguay previó como transición está paralizada. Que para Canarias –que emite más CO2 que Uruguay, o Chipre y Malta juntas- “debe aplicarse la metodología europea de análisis coste-beneficio (Entso-e CBA) a todas y cada una de las inversiones a realizar en instalaciones cuya vida útil superará ampliamente el periodo transitorio”.

Es lo mismo que afirma una y otra vez la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC). Hace unos meses emitió un informe contundente. Nada justifica la implantación del gas en Canarias ni la construcción de regasificadoras: no existen ni estudios económicos ni clientes que compren esa energía. Más claro agua. Pero es que hace unos días, en un foro al que se le invitó en Las Palmas de Gran Canaria, el presidente de la CNMC insistió en que ese proyecto de implantación del gas en nuestro archipiélago supone costes superiores a los ingresos previstos. Y fue muy contunde al afirmar que su oposición a la construcción de la regasificadora de Tenerife es porque “nosotros solo nos sentimos incómodos cuando se intentan socializar las pérdidas” y que la propuesta de Granadilla va a aumentar el déficit del sistema gasista y que entonces “ni los españoles ni los canarios tiene por qué asumir ese sobrecoste”. Es decir, que no se presta a un negociete sin justificación que pagaremos todos. Blanco y en botella…

La ministra de Transición Ecológica acaba de afirmar, con respecto a la utilización del gas y a la creación de grandes infraestructuras gasistas, que “ojo con pasarse con el gas” y que es necesario que nos hagamos siempre, frente a la utilización de este combustible fósil, las preguntas de “qué, para qué, cuándo y hasta cuándo”.
Y nos intentan también vender la burra de que es más limpio cuando su fuga a la atmósfera lo hace más dañino incluso que el dióxido de carbono (CO2), pues el gas metano –que compone 95 % de este energético–, es un agente contaminante 84 veces más potente que el CO2 y su contribución al  calentamiento global es mucho mayor. Son las emisiones fugitivas de metano sin quemar, básicamente las que se van cuando se le hace mantenimiento a la tubería, fugas de tanques o que los quemadores (en la industria petrolera) no consumen completamente el gas y se fugan directamente a la atmósfera.

Eso ha hecho que haya surgido en los últimos días en España la red  Gas no es Solución que, entre otras cosas, plantea que “las grandes empresas y lobbies que promocionan el modelo gasístico son contrarias a una transición energética democrática y participada activamente por la ciudadanía. Las propuestas de la transición deben dar respuesta a las necesidades de las poblaciones locales y al mismo tiempo preservar el patrimonio y los recursos naturales, eliminando los impactos negativos que padecen los territorios de extracción, transporte y consumo de gas. Ejemplos como el almacén Castor o Doñana, el gasoducto MidCat, las centrales de ciclo combinado, las plantas de regasificación del Musel (Gijón) y Mugardos (Ría de Ferrol) o las proyectadas como la de Granadilla (Tenerife), y la gran proliferación de permisos de investigación de shale gas o gas de lutita, obtenido mediante la técnica de la fractura hidráulica fracking, constituyen una fuente de conflictos ambientales y sociales que perjudican a las economías locales…”.

Y le da la razón el avance del Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de la Comisión Europea correspondiente al 2017 que nos dice que las emisiones de gases de efecto invernadero en España alcanzaron los 338,8 millones de toneladas de CO2 durante el año pasado, lo que supone un aumento de un 4,4 % respecto al 2016 y el mayor aumento interanual desde el 2002, debido a un crecimiento de un 18,8 % de las emisiones procedentes de la generación de electricidad por la mayor producción en centrales de carbón y ciclos combinados, unido a una caída de un 49 % en la producción hidráulica en un año marcado por la sequía.

En fin, que les importa un comino todo esto a los que prefieren la especulación al interés general. Por eso les da mucha rabia y nos atacan cuando se alzan voces e instituciones oponiéndonos porque el gas ni es más limpio, ni es más barato, ni es transición sino un lastre.