Portada Antonio Morales


50 años de Turismo de Gran Canaria

El turismo es para Gran Canaria una actividad que condiciona nuestra economía, repercute en la calidad de vida de cientos de miles de personas, dinamiza nuestra cultura y genera un impacto significativo sobre el territorio y el patrimonio. El Cabildo lo entiende así y por eso desde el gobierno de la isla estamos impulsando modificaciones para favorecer un modelo de turismo sostenible que reduzca los riesgos y permita un desarrollo equilibrado que beneficie a la mayoría social y respete el medio ambiente.

Esta nueva orientación requiere un dialogo con la representación empresarial y sindical, con los ayuntamientos, con personas expertas y con otros interlocutores sociales vinculados o preocupados por el impacto de la industria en la sociedad y en el medio. De ello hemos hablado en Overbooking esta semana. Ha sido el pistoletazo de salida del programa de actividades  puesto en marcha para conmemorar el 50 aniversario de la creación del Patronato Provincial de Turismo, hoy Turismo de Gran Canaria.

Al cumplirse medio siglo de promoción turística del Cabildo de Gran Canaria creo que es el momento justo para pensar en las prioridades del futuro contando con la experiencia adquirida. Desde que la Grecia clásica nos bautizó como las “Islas Afortunadas” o Roma con  Plinio el Viejo que ya conocía a esta “Insula canariae” y habló bien de ella, hasta que en el siglo XX se nos reconoció como un “continente en miniatura”, pasando por la reciente proclamación orgullosa de ser “la isla de mi vida”, Gran Canaria ha aprendido a contarse a sí misma en clave turística. Esa narrativa es más que un ejercicio publicitario. Es un relato cultural, una forma de vernos y de proyectarnos. Como explicó el sociólogo John Urry, “el turismo no solo consume lugares, también los produce”. Y en ese sentido, Gran Canaria ha sabido producirse como un lugar plural, diverso y acogedor desde hace más de un siglo y medio.

Cincuenta años atrás, el Cabildo creó el Patronato Provincial de Turismo de Las Palmas. Fue una decisión valiente y visionaria. En un tiempo en el que España buscaba superar el subdesarrollo, aquel organismo profesionalizó la gestión de un sector que ya despuntaba como motor económico. Se trataba de pasar, a pesar de los limitados recursos con los que contaba, de la improvisación a la estrategia, de la propaganda a la promoción con análisis, calidad y planificación. No era un salto en el vacío: ya en 1934 el artista Néstor Martín-Fernández de la Torre, su hermano Miguel y el publicista Domingo Doreste habían impulsado el primer Centro de Iniciativas y Turismo de España. Fueron visionarios que entendieron que una isla en el Atlántico podía consolidar su papel de escala intercontinental y, con ello, un lugar de encuentro, de modernidad y de progreso.

Los resultados de esas decisiones han sido extraordinarios. Hoy el turismo representa más del 35% del PIB insular y más del 40% del empleo. En 2024 alcanzamos un récord histórico de 6.034 millones de euros en facturación, con un gasto medio de 171 euros por persona y una ocupación del 81,5%, sin necesidad de aumentar la planta alojativa. Y lo más importante: este crecimiento ha tenido reflejo en la vida de la gente. La isla alcanzó en 2024, con 404.600 personas trabajando, el nivel de empleo más alto de su historia – un 37% más que en 2015 – y una reducción del paro del 59%. Las familias ingresan más: la renta media por hogar ha crecido un 20% en la última década. El turismo ha sido, pues, mucho más que una industria: ha sido un vector de dignidad y de oportunidades.

Pero no todo es positivo, reconozco que se han producido y se siguen produciendo desajustes y excesos que  generan un malestar creciente en un sector de la población que siente que la masificación de nuestras islas -en unas más que otras-  por un crecimiento constante de visitantes, está empeorando nuestras condiciones de vida, saturando los servicios públicos, encareciendo la vivienda y reduciendo la calidad del empleo. Las movilizaciones sociales están reclamando que los beneficios del turismo se democraticen para compartir resultados positivos y sacrificios. También, al mismo tiempo, que se preserven los valores naturales y patrimoniales y se evite una afección sensible en espacios de gran valor medioambiental o cultural.

Estoy convencido de que tenemos que reorientar nuestro modelo turístico para conectar con ese sentimiento creciente de la población que reclama vivir con dignidad, afianzando nuestra identidad, en un territorio conservado y protegido. Y creo que estamos a tiempo de alcanzar consensos sobre las prioridades de la próxima década.

El verdadero cambio no está en los números, sino en el enfoque. En los últimos diez años Gran Canaria ha apostado por un modelo turístico distinto: no crecer sin medida, sino gestionar mejor. No podemos seguir creciendo en número de visitantes y en superficie construida. Debemos priorizar el aumento del gasto por visitante frente al aumento constante de turistas. Estamos descentralizando la actividad y la oferta hacia los 21 municipios, logrando que el interior también se beneficie: desde 2019 los ingresos turísticos en esas zonas han crecido un 66%. Y se ha diversificado la oferta, impulsando el turismo rural, activo, gastronómico y cultural, que complementa al tradicional sol y playa.

Esta transformación conecta con una visión más global. Como escribió el economista Jeffrey Sachs, “el desarrollo sostenible es el desafío moral de nuestro tiempo”. Y Gran Canaria lo ha entendido: ha triplicado su producción de energías limpias desde 2015, ha alcanzado un 25% de cuota verde y cuenta con certificaciones internacionales como Reserva de la Biosfera, Patrimonio de la Humanidad, Destino Biosphére o Destino Starlight.

El debate sobre sostenibilidad en el sector turístico no es exclusivo de Canarias. Ciudades como Venecia, Barcelona o Ámsterdam han sufrido las consecuencias de la masificación y han tenido que imponer límites al flujo de visitantes. En contraste, Gran Canaria se ha distinguido por buscar un equilibrio. Aquí no se percibe un sentimiento de turismofobia. Lo que existe es la conciencia de que debemos seguir corrigiendo excesos y equilibrando los beneficios. El reto es claro: convertir el turismo en un aliado de la sostenibilidad. No basta con no dañar; es necesario regenerar. Como sostiene Anna Pollock, referente del turismo regenerativo, “el turismo del futuro no debe limitarse a ser sostenible, debe contribuir activamente a restaurar lo que hemos perdido”.

Esto significa reforzar la soberanía hídrica, energética y alimentaria; consolidar nuestro Patrimonio Mundial y lograr el Parque Nacional de Guguy; potenciar el producto local y el kilómetro cero; garantizar que los ingresos del turismo lleguen también a agricultores, artesanas y pequeños empresarios; y, en definitiva, construir un modelo donde el bienestar de las personas que aquí residimos  sea tan importante como la satisfacción de las que nos visitan.

Más allá de infraestructuras, estadísticas y certificados, lo que distingue a Gran Canaria es algo mucho más humano: la acogida de su gente, la convivencia en paz y la seguridad. Colectivos como el LGTBI+ reconocen en esta isla un espacio seguro, libre y respetuoso, donde la diversidad no solo se tolera, sino que se celebra. Esa hospitalidad explica la altísima fidelidad de nuestros visitantes. Porque el turista no regresa solo por el clima, la playa o la gastronomía. Regresa porque aquí se siente en casa. Es a esta gente a la que no podemos fallar, socializando los beneficios, regulando los usos, limitando los excesos, captando recursos para proteger, regenerar y restaurar los ecosistemas y los servicios públicos afectados. El escritor Paul Theroux lo expresó con acierto: “el viaje no consiste en ver nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos”. Y quienes nos visitan descubren en Gran Canaria una forma distinta de mirar y de vivir. Una relación íntima entre paisaje y paisanaje isleño.

La historia reciente demuestra que el turismo en Gran Canaria no es inmune a las crisis globales. La recesión de 2008, la quiebra de Thomas Cook, la pandemia de la COVID-19 o la inflación reciente han puesto a prueba al sector. Pero también han mostrado su resiliencia. Lejos de hundirse, Gran Canaria ha salido más fuerte, con un tejido empresarial más diversificado y resistente. La experiencia de estas crisis refuerza una convicción: la clave no está en depender ciegamente del turismo, sino en integrarlo en una economía plural, donde la agricultura, la innovación tecnológica, las industrias culturales, las economías azul y circular o las energías renovables también tengan un papel protagonista.

El futuro del turismo en Gran Canaria pasa por varias claves: apostar por más calidad y menos cantidad, generando más recursos con menos visitantes. Seguir mejorando y modernizando las infraestructuras y los equipamientos públicos. Consolidar la diversificación territorial y de productos, para que cada municipio o comarca encuentre su espacio en la oferta global. Reforzar la soberanía energética e hídrica, de manera que el impacto de los visitantes sea compatible con la sostenibilidad del territorio. Profundizar en la democratización de los beneficios, de forma que lleguen a los sectores sociales que más lo necesitan y que más se esfuerzan. Debe también defender la implantación de una ecotasa que aporte recursos directos para adecuar las infraestructuras al crecimiento poblacional que provoca la industria e igualmente una Ley de residencia, el control de la vivienda vacacional  la limitación de la compra de viviendas por extranjeros.

No es una tarea fácil. Pero nunca lo fue y eso no frenó a aquellos pioneros, los que crearon las primeras entidades y publicaciones, los espacios que hoy disfrutamos. El Patronato que se adelantó a la profesionalizacion y a la propia creación del ente nacional, Turespaña, una década después. Y lo es porque contamos con la experiencia, con el compromiso institucional y, sobre todo, con el carácter de nuestra gente.

El turismo ha sido, es y seguirá siendo una gran palanca de transformación de Gran Canaria. Pero lo verdaderamente decisivo es cómo lo gestionemos en adelante. Si lo convertimos en una industria voraz, corremos el riesgo de hipotecar nuestro futuro. Si lo entendemos como un instrumento de equidad, sostenibilidad y cultura compartida, entonces podremos mirar con confianza hacia las próximas décadas.

Gran Canaria no puede ni debe convertirse en un destino masificado y despersonalizado. Debe seguir siendo lo que ya es: un lugar que invita a vivir con plenitud, que cuida de su entorno y de su gente, que recibe al mundo sin renunciar a su identidad. En definitiva, Gran Canaria no es solo un destino turístico. Es un proyecto colectivo. Es, como decimos con orgullo, la isla de nuestra vida.

El turismo en la encrucijada

Cada septiembre se produce la llegada de los turistas de la temporada alta en Canarias. Comenzaron a venir en vuelos chárter y  han hecho del turismo la principal actividad económica de nuestro archipiélago. Su impacto en el PIB y en la creación de empleo, directo e indirecto, es indiscutible. Su papel en la modernización de nuestras infraestructuras y en la propia sociedad ha sido extraordinario. En muy poco tiempo, nuestra economía pasó del sector primario al sector servicios, provocando la etapa de mayor crecimiento de la historia de Canarias. 

En este mes, además, han tenido lugar el encuentro profesional de comunicación y marketing turístico ‘Overbooking’ y la celebración del Día Mundial del Turismo, cuyo origen data de 1980. Se instauró cuando se cumplió el décimo aniversario de la aprobación de los estatutos que rigen la Organización Mundial del Turismo en 1970 y tiene una especial relevancia para España al ser el único organismo de la ONU con sede en nuestro territorio. 

Las macrocifras de la actividad turística son contundentes. Estamos ante una actividad que mueve el 9% del PIB mundial (en Canarias un 35%) y del que depende uno de cada doce empleos en el planeta, principalmente ocupados por mujeres. Además, es considerada una actividad que puede impulsar el desarrollo de países menos avanzados, así como  favorecer el diálogo y la cooperación entre diferentes culturas. 

Existen múltiples modalidades de turismo, pero con el auge de los vuelos y servicios de bajo costo, que se está propagando por casi todos los destinos, ha surgido el fenómeno de la masificación. Incluso en los lugares más sorprendentes o peligrosos podemos encontrar colas de personas. Se trata de una realidad que muestra la necesidad de regular los nuevos hábitos de nuestra sociedad y de la que Gran Canaria no se libra, tal como podemos comprobar en algunos de nuestros espacios naturales emblemáticos. 

El turismo en nuestras islas funciona desde sus orígenes gracias a la conjunción de un clima privilegiado, un medio natural y paisajístico de gran calidad, una oferta desestacionalizada de sol y playa, junto a una situación geográfica estratégica. Estos elementos impulsaron, con el incremento de las conexiones aéreas, un enorme flujo de personas y capitales que obró -en parte- el milagro económico español, al recibir las divisas del turismo que comenzaba a mostrar su gran capacidad de movilización de personas, medios de transporte y, sobre todo, de transformar el modelo de desarrollo. El turismo puso en producción zonas en su momento marginales, sin carreteras, ni infraestructuras, rodeadas de surcos y cucañas. 

Hoy, esos territorios acogen varios millones de turistas al año y son atendidos por el mayor contingente de población ocupada de nuestras islas. Una mano de obra mayoritariamente de servicio, pero con la característica de que en su mayor parte cuenta con contratos indefinidos, ya que no hay estacionalidad como en otros territorios y la ocupación es constante en los establecimientos. Sólo en las crisis se producen situaciones que se extienden a todos los sectores de nuestra economía, pero cada episodio de dificultades se ha saldado con una recuperación rápida.

Ya en el siglo XXI hemos vivido varios ejemplos de resiliencia y de cómo se ha recuperado rápidamente la actividad turística de las crisis padecidas. En 2008, por ejemplo, la crisis financiera se ensañó con el país, con unos recortes sin precedentes, generando una gran recesión, pero, al mismo tiempo, Gran Canaria y toda Canarias, iban contracorriente gracias al mantenimiento de la actividad turística.

Esa capacidad de resistencia y recuperación se debe a diversos parámetros y aspectos intrínsecos a nuestro destino. Hace unos días, durante la celebración de ‘Overbooking’, señalé que la imagen de sostenibilidad, seguridad, salud y bienestar son atributos de la marca turística de Canarias que fueron difundidos en las primeras obras literarias de nuestra civilización. La mitología sobre las islas de los afortunados ha ejercido una poderosa influencia en la visión que se ha mantenido de nuestra tierra. La leyenda de Las Afortunadas ha prevalecido, pero hemos de separar el mito de la realidad ante un presente y un futuro que presentan importantes incertidumbres y amenazas.

Y es que, tanto en los periodos de crisis como en los de crecimiento turístico, nuestras fortalezas y debilidades siguen latentes. Nuestra posición geográfica determina nuestro clima y también nuestras vulnerabilidades. La corriente de Canarias, los alisios y el siroco han hecho de este territorio atlántico el Jardín de las Hespérides, pero tenemos que analizar las consecuencias del cambio climático en el sector y sobre todo apostar por la sostenibilidad como gran horizonte de presente y futuro.

Nos enfrentamos a un futuro de grandes retos e incertidumbres. El cambio climático nos debe obligar a adaptarnos y a mitigar sus consecuencias. Tendremos que hacer frente al aumento del nivel del mar, a fenómenos meteorológicos adversos, a enfermedades tropicales, a la sequía y al aumento de las temperaturas, entre otras.

Nuestra posición geoestratégica se puede ver condicionada por crisis bélicas como las que hoy tenemos en las puertas de Europa o en Gaza, en el Sahel y otras zonas de África. El aumento de la inestabilidad política, el auge de la extrema derecha y la debilidad o la quiebra de muchas democracias, devenidas en totalitarismos, suponen un factor de inestabilidad social y económica muy importante que nos puede condicionar de manera significativa.

Nuestra posición y nuestro clima dan lugar a contrastes llamativos en estos tiempos inquietantes. Hoy somos contraste de migraciones climáticas, religiosas, políticas, etc,  entre el norte y el sur, entre Europa y África. El ocio hedonista y la jubilación de la envejecida población europea se choca de bruces con una tragedia humanitaria que sitúa a la ‘ruta de Canarias’ como la más mortal del mundo.

Esas contradicciones o diferencias forman también parte de nuestra marca turística, que arrancó hace un siglo y medio, desde que comenzamos a recibir viajeros y turistas que venían a recuperarse de las consecuencias de la revolución industrial. Fueron ciudadanos de estos países quienes promovieron los primeros hoteles. Así, en 1911 la ciudad contaba con 13 establecimientos y en El Monte había otros dos. En aquella época, los desplazamientos para llegar a cualquier parte del planeta duraban entre dos y quince días. Hoy es cuestión de horas y disponemos de 135.000 camas alojativas (VV, apartamentos, CR, hoteles…) y nuestro aeropuerto conecta con 152 destinos distintos.

Canarias figura entre los destinos líderes del turismo en el mundo y eso es debido a una gran cantidad de personas, empresas y organismos que hacen posible la excelencia de nuestra oferta de productos y servicios turísticos, con unas infraestructuras al nivel de las zonas más desarrolladas de Europa. Pero no nos podemos dormir en los laureles.

El turismo hunde sus raíces en nuestra historia para convertirse en parte de nuestra identidad. Y a partir de esa realidad, hemos de esforzarnos por conseguir que responda a nuestras necesidades y no profundice en las desigualdades, porque determina nuestras vidas.

Una representación de esa parte de la sociedad isleña, consciente de cómo repercute en su vida el turismo, quiere que esa relación sirva para mejorar la vida de quienes residimos aquí, como ha sido a lo largo de la historia. Fue la sociedad la que impulsó el turismo desde sus inicios, concitando una movilización social sin precedentes y destinando parte de sus escasos recursos para la creación de equipamientos que hoy son orgullo y patrimonio cultural. Inicialmente nuestras clases medias y algunos de nuestros empresarios  invirtieron sus ahorros para crear las camas necesarias. La aportación de los primitivos visionarios creativos nos dejó un legado en el paisaje cotidiano que nos enorgullece. Ahí están el Pueblo Canario, el parador de Tejeda, el Jardín Canario, el Templo Ecuménico, la Casa de Colón, los festivales, los campeonatos deportivos, la restauración… Unos equipamientos y actividades que debemos -en parte- al turismo.

Y en este sentido tenemos que aprender y renovar la larga tradición que dio comienzo hace 110 años con la creación de la Sociedad Fomento y Turismo, o el Centro de Iniciativas y Turismo que este año cumple su noventa aniversario, o el Skal Club, con 66 años de actividad en la isla. La sociedad civil iba muy por delante de la administración, hasta que en 1975 el Cabildo creó el Patronato Provincial de Turismo -cincuentenario que celebraremos el próximo año-, y que nació con el espíritu de cooperación entre las islas.

En estos cincuenta años, se ha profesionalizado y estructurado el sector. Pero también hemos visto crecer el descontento de sectores de la población que plantean cambios en el modelo, al que culpan de déficits que padece la sociedad. Vivimos en una encrucijada global en la que la crisis climática, el auge de los conflictos y la polarización animan a la confrontación, dejando a un lado el diálogo y la participación. Por ello, debemos recuperar la implicación de la sociedad para consolidar un modelo de turismo más sostenible y rentable, que contribuya al progreso, a la diversificación de la economía, a una mayor igualdad social, a la protección del medio natural y sus recursos y a una mayor distribución de sus beneficios.

COMPROMISO CON EL TURISMO

Podemos hablar con propiedad del compromiso del Cabildo con el turismo en intervenciones relevantes que aportan calidad y sostenibilidad.

Estamos atravesando uno de los periodos más positivos de la actividad turística en nuestra isla. En el último año se han batido todos los récords históricos de llegada de visitantes, superando los cuatro millones y medio y creciendo en más de un millón respecto a los que recibíamos en 2014. No soy de los que consideran que el crecimiento en cantidad, en sí mismo, es señal de progreso, pero es evidente que en esta ocasión está produciendo efectos positivos en el conjunto de la economía de Gran Canaria. Los indicadores estadísticos nos hablan de que nuestra isla es la más solicitada para importantes países emisores, y seguimos creciendo en todos los destinos fundamentales. Disponemos de otras referencias que son igualmente alentadoras, como es el nivel de fidelización de los turistas que nos visitan superando el 60%, mientras que el gasto medio por turista y día se mantiene como el mayor del archipiélago.

 

En los últimos años se ha diversificado considerablemente nuestra oferta y el tradicional turismo de sol y playa se ha visto complementado por propuestas de turismo de salud y bienestar, deportivo, de la naturaleza y rural, cultural, gastronómico, de congresos y convenciones, comercial o de observación de las estrellas. Es difícil encontrar un destino con una oferta tan completa. Nuestro lema tradicional de continente en miniatura se confirma como cierto cuando analizamos nuestra realidad. Parece que el tiempo no nos ha debilitado y, afortunadamente, sigue describiendo un territorio, una naturaleza, una población y un clima, que constituyen nuestro principal activo.

 

Este resultado es fruto de la acción de diversos agentes y factores. Ninguno en solitario podría explicar estos excelentes resultados. Más bien debemos afirmar con toda seguridad, que la colaboración de las iniciativas privada y pública han sido clave para avanzar en los objetivos que nuestra sociedad nos reclama en un sector esencial. Unas causas dependen de nosotros y otras son sobrevenidas por situaciones internacionales de conflicto y por la evolución de los precios del combustible y de mercados. En el primer grupo quiero destacar las políticas de inversión de nuestros empresarios que han tenido como consecuencia aumento de la calidad y la eficiencia de sus instalaciones. Además, la responsabilidad y la competencia de trabajadores y profesionales que han mejorado su cualificación y prestan servicios muy valorados a pesar de que han soportado el enorme sacrificio de la contención salarial en tiempos de crisis. Por otra parte ha contribuido también la estrategia de comunicación y promoción exterior del Patronato de Turismo insular que ha consolidado la marca Gran Canaria, dentro de un destino común que es Canarias y los resultados han sido beneficiosos.

 

En este contexto debemos preguntarnos por el papel que el Cabildo de Gran Canaria está desempeñando en el impulso global a esta actividad y nuestra contribución a la mejora de las zonas turísticas del sur de la isla, principales receptoras de los millones de personas que nos visitan. La actuación del Cabildo se ha desarrollado en cinco dimensiones que menciono brevemente: en primer lugar, fomentando la proyección internacional y estatal de Gran Canaria, difundiendo todas sus posibilidades y mostrando la diversidad de ofertas que nuestra isla ofrece. La presencia en las principales ferias españolas e internacionales se ha aprovechado para entablar relaciones y aumentar el prestigio que nuestra isla tiene en los mercados europeos.

 

En segundo lugar, promoviendo la conectividad, que en los últimos tres años hemos incrementado en proporciones parecidas a las del crecimiento turístico. Gran Canaria es una Isla conectada, lo estábamos con 121 aeropuertos en 2016, y lo estaremos con más de 150 al final de 2018. Hoy estamos enlazados con 25 países. Estas cifras nos convierten en el primer aeropuerto de Canarias en pasajeros y en conexiones. En los últimos años, hemos tenido una evolución muy notable, con 17 rutas más: teníamos 131 en 2014 y ahora 148. Este crecimiento viene a consolidar una situación muy ventajosa para Gran Canaria.

 

La tercera preocupación de la acción del Cabildo de Gran Canaria está siendo la de acoger y proporcionar información de calidad a los turistas que nos visitan. Para ello está siendo significativa la suma de nuevos puntos de información turística en toda la isla. Merecen especial atención el abierto en el paseo de Meloneras, el que próximamente se abrirá en el Faro y la revitalización del Centro de Información Turística de Maspalomas (CIT de Gran Canaria), el más visitado por el turismo. Estoy convencido de que las altas cifras de repetición de los turistas tienen mucho que ver, además de con la calidad del destino, con una correcta información adaptada a sus necesidades y demandas.

 

Nos preocupa, en cuarto lugar, la planificación, incentivar la calidad, la sostenibilidad y la innovación profesional. Tenemos un plan de ruta definido en la Estrategia Integral de Turismo 2017/2020. Están marcados los objetivos y los estamos consiguiendo porque prima la profesionalidad y los acuerdos con el sector. Los sellos de calidad turística en destino, son distintivos a nivel de todo el estado que premian las buenas prácticas y la implantación de servicios de calidad. Esta semana hemos concedido 91 nuevos sellos. Gran Canaria disponía ya de 152 premiados. Si a esta planificación de la excelencia, unimos todas las iniciativas para la formación y la tecnificación, tenemos razones para ser optimistas ante el futuro inmediato.

 

La quinta dimensión en que podemos sintetizar el apoyo del Cabildo de Gran Canaria al turismo en nuestra tierra se centra en una serie de actuaciones de recuperación, regeneración o creación de nuevos espacios que estamos impulsando en el conjunto de la isla y especialmente en las zonas turísticas o para el sector turístico. Quiero destacar algunas realizaciones emblemáticas que hablan de la orientación en la que queremos progresar en el sector: la restauración ambiental de las Dunas de Maspalomas, la recuperación del parque Tony Gallardo en el espacio natural de las Dunas, la rehabilitación del Faro de Maspalomas, la colaboración para la puesta en marcha del parque temático Siam Park y el compromiso común con otras administraciones y entidades privadas para la instalación permanente del Circo del Sol en nuestra isla.

 

La rehabilitación ambiental del espacio natural de las Dunas de Maspalomas, es un emblema que revaloriza nuestro patrimonio y el propio destino cuando aumenta la demanda conservacionista de nuestros visitantes. Este proyecto está deteniendo la pérdida de arena, moviendo 60.000 m3 en dos años e instalando además captadores de arenas y plantas de balancones. Mejora la biodiversidad al balizar los 8 kilómetros de senderos oficiales que transcurren por la Reserva Natural, con 350 nuevas plantas. Se extraerán más de1.000 m3 de material combustible y se procederá al control de especies exóticas invasoras que desplazan a nuestras especies nativas. Pero no basta con restaurar, hay que investigar científicamente para evitar la tendencia al deterioro. Para ello, tres equipos de investigadores harán un estrecho seguimiento del movimiento de la arena y su interacción con los captadores y balancones. El presupuesto se eleva a 1.155.018,33 € y su financiación está a cargo completa y exclusivamente del Cabildo de Gran Canaria.

 

Junto a las Dunas, se encuentra el parque Tony Gallardo que está dentro del espacio natural. Los trabajos tienen como fin convertirlo en un lugar visitable y preservar toda la riqueza medioambiental que atesora. Es una de las actuaciones más importantes que podemos realizar en esta zona, destinada a cambiar definitivamente la imagen del mayor pulmón verde del sur. El Cabildo está invirtiendo en esta obra 1,9 millones de euros durante dos años, para conseguir una regeneración paisajística de todo el parque donde el agua vuelve a ser protagonista.

En la recuperación de iconos de Maspalomas, el Faro representa un monumento singular. Por distintas causas, cuando asumimos el gobierno, estaba paralizada su rehabilitación. Afortunadamente, durante este año estarán concluidos los trabajos y se podrá visitar y abrir la oficina de información. El centro de interpretación se iniciará a continuación.

 

Todos los análisis de mejora de la zona turística del sur, coinciden en la necesidad de ampliar la oferta de ocio de calidad. En esa dirección, el Cabildo de Gran Canaria ha hecho todos los esfuerzos legales y administrativos para facilitar que la iniciativa privada dote a nuestra isla de un equipamiento importante como es el Siam Park. Hemos actuado con rigor y con decisión. La isla mejora y eso obliga a dinamizar la inversión. Es incomprensible que esta isla haya sufrido en los últimos años el boicot del Gobierno de Canarias a la construcción de hoteles de cuatro estrellas o que una importante empresa no haya podido invertir en el municipio de San Bartolomé de Tirajana más de mil millones por trabas administrativas municipales o de la comunidad.

 

En esa misma dirección se encuadra la iniciativa del Circo del Sol de instalarse en Gran Canaria. Nos hemos comprometido desde el primer momento a colaborar para que su puesta en marcha sea un éxito.

 

Podemos hablar con propiedad del compromiso del Cabildo con el turismo en intervenciones relevantes que aportan calidad y sostenibilidad. Además de estas actuaciones singulares, el Cabildo aporta seis millones de euros en este mandato al Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana a través de los planes de cooperación, para distintas obras de enorme valor social, turístico y económico y casi diez millones de euros más a través el FDCAN insular destinados fundamentalmente a las mejoras de infraestructuras.

 

Quedan grandes tareas por acometer, pero avanzamos de forma significativa, entre otras razones por la colaboración entre instituciones y agentes sociales. Entre todos debemos consolidar la marca Gran Canaria. Es una apuesta apasionante que está en nuestras manos. Soy consciente de que este panorama esperanzador es fruto de un trabajo colectivo y así debemos continuar.

 

TURISMO DE CALIDAD

El Cabildo de Gran Canaria coincide con las recomendaciones de las Naciones Unidas y se orienta hacia el turismo sostenible

El pasado miércoles día 29 de abril tuve la ocasión de disfrutar de un acto entrañable y  motivador de ilusiones en la Casa de Colón. En compañía de Inés Jiménez, Consejera de Turismo del Cabildo de Gran Canaria, de una parte del equipo del Patronato de Turismo, de alcaldes, alcaldesas y concejales de los distintos municipios, de organizaciones empresariales,  de medios de comunicación  y de hombres y mujeres del sector turístico, entregué 76 nuevos Sellos de Calidad Turística a distintos promotores de Gran Canaria. Había gente de todos los rincones de nuestra isla: de La Aldea, de Valleseco, de Agaete, de Las Palmas de Gran Canaria, de San Bartolomé de Tirajana… Con la entrega de estos reconocimientos, Gran Canaria suma 175 empresas, instituciones y profesionales distinguidos con esta marca de calidad.  Esta cantidad supone el 46% del total de reconocimientos de toda Canarias, un porcentaje mayor del que nos corresponde por actividad turística. Y no nos paramos aquí. El Cabildo de Gran Canaria ya está colaborando con otras 133 nuevas iniciativas que están en proceso de distinción.

 

Se trata, sin duda, de una excelente oportunidad para valorar el camino recorrido en el sector turístico y para proyectar las acciones estratégicas que deben unirnos en los próximos años. Es un buen  momento también para felicitar  y para reconocer sinceramente el esfuerzo encomiable que han protagonizado y realizado todos ellos para la mejora de la oferta turística de Gran Canaria. Estoy convencido, además, de que con estas acreditaciones afianzamos, desde las administraciones públicas y la sociedad civil, el compromiso para que la marca Gran Canaria refuerce su  prestigio de la mano de una acción coordinada, colaboradora y rigurosa.

El último año nos ha dejado cifras muy positivas en el número de visitantes. Hemos superado los cuatro millones de turistas, seguimos siendo la isla más solicitada para muchos países, crecemos en todos los destinos fundamentales, hemos conseguido nuevas vías de comunicación con distintas ciudades y  aeropuertos europeos, se han incorporado importantes compañías aéreas, mejora la estancia media y el gasto por visitante, lideramos la renovación turística, está a punto de iniciarse la construcción de instalaciones hoteleras de vanguardia……

Es verdad que seguimos teniendo asignaturas pendientes, como la modificación de la ley que permita la construcción de hoteles de cuatro estrellas adaptados a nuestra realidad, o la mejora de condiciones de trabajo de algunos colectivos, el aumento del empleo, el impulso de los planes de rehabilitación turística, la aprobación definitiva de algunos instrumentos de planeamiento empantanados por acción o por omisión interesada, la puesta en uso de suelo calificado y retenido por distintas razones… Pero si con estos datos  no compartimos el legítimo orgullo del trabajo bien hecho no vamos a estar satisfechos nunca. El pesimismo es un lastre que detuvo el progreso de esta isla. El Cabildo de Gran Canaria cree en nuestra gente y en sus organizaciones profesionales y sociales y por tanto rechaza los discursos catastrofistas que pretenden dividirnos. Hoy tenemos razones para un sano optimismo, basado en el reconocimiento de nuestra capacidad colectiva para afrontar retos de calidad turística, de excelencia en el servicio, de promoción exterior, de turismo sostenible.

Esta situación se debe a una confluencia de factores externos e internos. No caben ni los triunfalismos ni los derrotismos. Las circunstancias exteriores no se van a mantener indefinidamente y tenemos necesariamente que aprovechar esta coyuntura para afianzar nuestras fortalezas que coinciden exactamente con las cualidades exhibidas y reconocidas para recibir los Sellos de Calidad Turística: profesionalidad, atención, humanidad, respeto al medio ambiente, originalidad, innovación, calidez, seguridad.

Estamos unidos en un proyecto compartido. El gran objetivo es reforzar el liderazgo de Gran Canaria como destino de calidad. Y el procedimiento es mantener el trabajo colaborativo y participativo que dinamiza el Patronato de Turismo de Gran Canaria, donde todas las instituciones públicas y los agentes privados han tenido y seguirán teniendo la posibilidad de proponer, revisar, intervenir en el diseño y ejecución de la política turística que afianza la posición de Gran Canaria. La elaboración del Plan Estratégico Gran Canaria 2016-2020 es la demostración de que, colaborando, aprovechamos mejor nuestro valor añadido. La Estrategia Integral de Turismo de Gran Canaria, que presentamos al sector no hace mucho, orienta la promoción, influye en los factores de competitividad, prioriza la sostenibilidad y programa la intervención coordinada de las políticas públicas y la iniciativa privada. Y define 12 objetivos de referencia: aumentar el gasto del turista en nuestra isla; incrementar los ingresos totales del turismo; prolongar su estancia media; ampliar el índice de repetición; mejorar el índice de satisfacción de los visitantes; modernizar la oferta; perfeccionar la empleabilidad y crear más empleo, implantando sinergias con el empresariado; optimizar la gestión de recursos naturales y energéticos y la conciencia medioambiental; incrementar la posición de la marca Gran Canaria; equilibrar la distribución territorial del PIB turístico; perfeccionar la rentabilidad de los servicios turísticos y conservar y difundir el patrimonio natural y cultural de manera sostenible.

Estas metas las hemos enmarcado en 6 programas operativos definidos en un Plan de Infraestructuras y Paisaje, un Plan Anfitrión, para conseguir un trato excelente y de calidad, un Plan de Buena Gobernanza (formación, lucha contra el furtivismo…), un Plan de Excelencia y Calidad, un Plan de I+D+i para la eficiencia, el marketing y la comercialización y un Plan de Promoción Exterior y Conectividad. Todas estas propuestas ya están en marcha y en estos días presentaremos un ambicioso plan de inversiones para Gran Canaria donde se hará un importante esfuerzo  destinado a la mejora de los espacios públicos turísticos.

El Cabildo de Gran Canaria coincide con las recomendaciones de las Naciones Unidas y se orienta hacia el turismo sostenible. Tenemos unas condiciones naturales envidiables y es nuestra obligación apoyar en ellas nuestro progreso y legar a nuestra descendencia la maravilla que hemos heredado. Por eso, nuestra acción tiene que estar dirigida a un desarrollo ecosocial que nos permita ser competitivos desde el respeto al territorio, al paisaje y la biodiversidad y la búsqueda de una mayor igualdad y cohesión social ligada a la mejora de los indicadores de crecimiento turístico. Y también orientada al objetivo estratégico de alcanzar mayores cotas de soberanía energética y alimentaria, esenciales para nuestra supervivencia pero también como generadoras de atractivos. Tenemos unas playas maravillosas, uno de los mejores climas del mundo y una seguridad muy superior a la que ofrecen nuestros países competidores, pero no nos resignamos a seguir apostando únicamente por el modelo turístico tradicional de sol y playa que solo aspira a incrementar la cifra de turistas cada año. Tenemos mucho más que ofrecer: el paisaje, la hospitalidad de nuestra gente, la naturaleza, la cultura, la gastronomía, el patrimonio cultural, los parques temáticos, los congresos, el astroturismo, el turismo verde, el turismo de salud, el turismo activo…

Si avanzamos en esta dirección, desde la coordinación y la complementariedad, estoy seguro de que el porvenir será esperanzador. Las investigaciones científicas y sociales respaldan nuestra opción. Tenemos que ser comprometidos y consecuentes porque nos jugamos el futuro económico y social de nuestra isla. Y repito, todo esto tiene más sentido por coincidir con el año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, por acuerdo de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y no podemos dejar de señalar que todas estas acciones tienen que realizarse en conjunción con los ayuntamientos, con la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo, con los sindicatos, con la Cámara de Comercio y con todos los profesionales que respaldan una oferta tan atractiva como la de Gran Canaria.

La foto del pasado miércoles 29 en el patio de la Casa de Colón, con tanta gente ilusionada apostando por la calidad,  debe ser el norte que guíe a nuestro sector turístico. Hago un llamamiento a ahondar en un modelo que aúne calidad, sostenibilidad y empleo. Y unidad de acción entre las instituciones públicas y la sociedad civil. No hay otro camino.

DEPORTE, TURISMO, ECONOMÍA…

Presentamos ante los medios de comunicación un acuerdo entre el Cabildo de Gran Canaria y la ACB que traerá a nuestra isla dos acontecimientos deportivos baloncestísticos de primer nivel

Esta semana presentamos ante los medios de comunicación un acuerdo entre el Cabildo de Gran Canaria y la ACB que traerá a nuestra isla dos acontecimientos deportivos baloncestísticos de primer nivel: la Supercopa 2017 y la Copa del Rey del 2018. Gran Canaria será dos años seguidos capital del baloncesto español, algo que no solo movilizará a los aficionados de Canarias y de fuera, sino que también tendrá un importante impacto económico y mediático y, por tanto, de promoción de nuestra isla en el exterior.

En el convenio para los próximos tres años, que tuve la ocasión de presentar, junto al consejero del área Ángel Víctor Torres y el presidente de la ACB Francisco Roca, además de la celebración de estos dos grandes eventos, incluye una agenda de otras propuestas: el programa escolar ACBNext, que acercará los valores del baloncesto y la convivencia a más de 200 colegios de la isla; un programa social para establecimientos asociados a la Liga Endesa en el que participarán 400 establecimientos de hostelería y restauración que se comprometen a emitir baloncesto y tendrán un distintivo propio, programas de actividades, etc; se pondrá en marcha un programa de Baloncesto Playa para promocionar este deporte a la orilla del mar y  también nuestros recursos medioambientales y atractivos turísticos; se organizarán sesiones de trabajo con jugadores noveles destacados de cada club de la Liga Endesa para compartir destrezas, perfeccionamiento y los significados del baloncesto profesional; se creará una competición con clubes infantiles locales, españoles y de seis nacionalidades distintas de diferentes lugares del mundo… Esto supondrá posicionar a Gran Canaria como isla de referencia del baloncesto infantil.  El propio presidente de la ACB Francisco Roca reconocía el lunes pasado en la rueda de prensa que “Gran Canaria es pionera en este tipo de actividades complementarias. A partir de ahora seguiremos este modelo para devolver a la sociedad todo lo que nos ha dado y lo que nos está dando”.

 

El presupuesto destinado a estos eventos por el Cabildo de Gran Canaria revertirá en la sociedad isleña en su mayor parte ya que la organización se compromete a contratar aquí los bienes y servicios que se puedan requerir para desarrollar las actividades de este convenio.

Desde que llegamos al gobierno del Cabildo de la isla dejamos claro que la aportación de dinero de la institución a un equipo de baloncesto o a una orquesta debe servir para que el deporte y la música  lleguen a los más pequeños, para que toda la sociedad (no solo los aficionados) se beneficie de esa contribución. La difusión entre los escolares es una proyección de futuro. Se genera cantera, formación. Pero el acuerdo con la ACB  para celebrar en Gran Canaria la Supercopa 2017 y la Copa del Rey en 2018 es, insisto, una inversión también con resultados a corto plazo debido a la promoción exterior de nuestra isla y a los visitantes que atraerán estos acontecimientos. Como ejemplo sirva la Copa del Rey que se celebra en Vitoria: se estima que cerca de 8.000 visitantes irán a la capital vasca y 400 periodistas se han acreditado para narrar desde Euskadi esta competición que se difundirá a 140 países diferentes. El impacto en la capital alavesa y en toda la provincia podría ser de 17 millones de euros. Estamos seguros de que en Gran Canaria el impacto de estas dos celebraciones de baloncesto será mucho mayor frente a los 3,2 millones de euros de aportación que hace el Cabildo para el total de la propuesta.

Quizá ya nos hemos acostumbrado a la importante oferta cultural y deportiva que tenemos en Gran Canaria y no terminamos de valorarla. Pero los que ya peinamos canas recordamos que hasta hace un par de décadas los estudiantes universitarios grancanarios que residían en Madrid provocaban la envidia de quienes se quedaban aquí cuando contaban las obras de teatro, los acontecimientos deportivos o los grandes conciertos que podían disfrutar en la capital española.

Hoy en nuestra isla disfrutamos fútbol de primera división, a los equipos de la ACB y podemos gozar con los conciertos de Elton John, Pablo Milanés, Jorge Drexler, Melendy, Julieta Venegas, Julio Iglesias, Leiva, Efecto Pasillo… En el teatro Cuyás tendremos en los próximos meses a Maribel Verdú, Verónica Forqué, Blanca Portillo, Mari Carmen Sánchez, Maykol Hernández, Marta Viera, Juan Mayorga, Josep María Flotats, Alfredo Sanzol, el Ballet de Víctor Ullate…

En estos años en los que se han impuesto las políticas de austeridad, algunos gobiernos han visto el deporte o la cultura como gastos prescindibles. Craso error. Son una apuesta fundamental para el presente y para el futuro. No se puede concebir el deporte como un negocio de unos pocos o un instrumento de evasión de las masas, se trata de una herramienta para la difusión de valores como el trabajo en equipo, la solidaridad, la salud psíquica y física, el esfuerzo, la participación popular, el amor y respeto a la naturaleza… Por su parte, la cultura aporta, además, a la sociedad, un sentido crítico y la posibilidad de analizar las cosas que pasan para transformar este mundo.

Disfrutamos de unas instalaciones deportivas y culturales del máximo nivel y de forma descentralizada en todos nuestros municipios. Contamos con profesionales y técnicos bien formados que orientan y preparan de forma eficaz a nuestros jóvenes. Las familias y la sociedad en general reconocen su importancia y las instituciones sabemos que forman parte de la receta de la Gran Canaria moderna que aspiramos a desarrollar.

Johan Huizinga, una autoridad mundial en la sociología del deporte, autor de “Homo ludens”, afirma que “la verdadera cultura nace en forma de juego”. No hay nada más emocionante que ver a miles de niños, jóvenes y mayores practicando deporte cada día en los pabellones, piscinas, terreros de lucha, campos de fútbol, en nuestro mar o en los parques biosaludables instalados en los distintos rincones de esta isla. Pura socialización y rito ancestral que permanece. La semana pasada en la final de la Liga del Cabildo de Lucha Canaria vivimos en el Gran Canaria Arena una auténtica fiesta de deporte e identidad.

Las alegrías que proporcionan los triunfos y la práctica deportiva refrendan un sentimiento de orgullo y arraigo a una Isla que hace un esfuerzo enorme por convertirse en referencia europea con todos los merecimientos. Pero el deporte, a través de cualquiera de sus manifestaciones, constituye también uno de los sectores con mayor importancia y proyección económica para Gran Canaria. En este sentido cabe señalar también su clara interrelación con el turismo: se ha convertido en un marketing territorial de singular importancia unido a la UD Las Palmas, el Herbalife Gran Canaria, el Rally Islas Canarias, la Transgrancanaria, el balonmano y el baloncesto femenino, los maratones, el deporte activo, la vela… y tantas otras actividades… Son elementos de consolidación y atracción para quienes nos visitan…Son universos de modernidad, alegría, fiesta, disfrute del clima y el paisaje… que hablan extraordinariamente bien de Gran Canaria. Y proyectan a nuestra Isla de manera positiva. La internacionalizan. Y la hacen más atractiva. En estos días presentamos en Madrid la filosofía de la isla europea del deporte con la participación de las áreas de turismo y deportes. Juntas han instalado una carpa en Vitoria durante la celebración de la Copa del Rey. Un binomio para el turismo activo y la potenciación del deporte en Gran Canaria. El 17% de los turistas que nos visitan reconocen realizar turismo activo, practicar deporte disfrutando de nuestra naturaleza.

El deporte es una palanca de desarrollo y de identificación popular indiscutible. Puede estar  orientada al beneficio particular o al desarrollo colectivo. Este Cabildo de Gran Canaria quiere que ganemos todos. Y hoy podemos decir con satisfacción que en Gran Canaria podemos presumir de contar ya con una importante y potente industria deportiva, que crea empleo y que contribuye a tener una sociedad más sana y más crítica.

2017, EL AÑO DEL TURISMO SOSTENIBLE

El gran objetivo es reforzar el liderazgo de Gran Canaria como destino de calidad

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado la designación de 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. La resolución, aprobada el 4 de diciembre, reconoce “la importancia del turismo internacional y, en particular, de la designación de un año internacional del turismo sostenible para el desarrollo, para promover una mejor comprensión entre los pueblos en todas partes, conducir a que se tome una mayor conciencia de la riqueza del patrimonio de las diversas civilizaciones y llevar a una mejor apreciación de los valores inherentes de las diversas culturas, contribuyendo así al fortalecimiento de la paz en el mundo”.

 

“La proclamación por parte de las Naciones Unidas de 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo es una oportunidad única para ampliar la contribución del sector del turismo a los tres pilares de la sostenibilidad (económico, social y del medio ambiente), así como para aumentar la concienciación sobre las verdaderas dimensiones de un sector que se suele infravalorar”, afirmó el secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Taleb Rifai.  Esta decisión se suma al reconocimiento por parte de los líderes mundiales en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20) de que “el turismo bien concebido y bien gestionado” puede contribuir a las tres dimensiones del desarrollo sostenible, crear empleo y generar oportunidades comerciales.

Esta designación llega en un momento particularmente importante, en el que la comunidad internacional adopta la nueva Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado mes de septiembre. El turismo figura en las metas de tres de los ODS: el Objetivo 8: promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos; el Objetivo 12: consumo y producción sostenibles y el Objetivo 14: conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.

La OMT, pretende, siguiendo esos objetivos, impulsar cinco áreas clave: crecimiento económico sostenible; inclusión social, reducción de la pobreza y creación de empleo; eficiencia de recursos, protección medioambiental y cambio climático; valores culturales, diversidad y patrimonio; y seguridad, paz y cooperación. Ya la OMT había avanzado anteriormente en esta línea junto a la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) al aprobar la declaración conjunta sobre “Las energías renovables y el turismo en las islas” y presentado con otros socios la iniciativa “Hoteles con Consumo de Energía Casi Nulo (neZEH)”. Una apuesta clara por la sostenibilidad y las energías renovables frente a las fósiles.

Son los conceptos que defendemos. Son los elementos estratégicos que figuran en nuestro proyecto de trabajo y en ese modelo de ecodesarrollo que pretendemos para Gran Canaria en el que estamos trabajando. Queremos crear así condiciones para que el destino Gran Canaria siga siendo atractivo e insustituible cuando cambien las circunstancias y la competencia se recrudezca. Es posible que hoy tengamos más claro que hace una década cuáles son nuestras fortalezas, las que nos hacen ser el destino preferido de más de cuatro millones de turistas europeos. Pero también debemos reconocer nuestras debilidades para reducirlas y, si es posible, eliminarlas.

El gran objetivo es reforzar el liderazgo de Gran Canaria como destino de calidad. Y el procedimiento es mantener el trabajo colaborativo y participativo que dinamiza el Patronato de Turismo de Gran Canaria donde todas las instituciones públicas y los agentes privados han tenido y seguirán teniendo la posibilidad de proponer, revisar, intervenir en el diseño y ejecución de la política turística que revaloriza la posición de Gran Canaria. La elaboración del Plan Estratégico Gran Canaria 2016-2020, presentado recientemente, es la demostración de que, aunando esfuerzos, aprovechamos mejor nuestro valor añadido.  Es la gran la apuesta que el gobierno de la Isla está haciendo por el desarrollo del turismo, desde la información, la investigación y la planificación.

Desde el Cabildo lideramos y promovemos una política turística en la que la promoción del destino, la cualificación de profesionales y empleados, la diversificación de la oferta y la renovación de la planta alojativa y de los espacios y equipamientos públicos juegan un papel fundamental.  Que es un objetivo prioritario se hace patente con la decisión de incrementar en un 12 % el presupuesto de la Consejería de Turismo que hemos incluido en los presupuestos para 2017.

Pero no podemos confundirnos. La política turística no puede ser exclusivamente sectorial, ni parcializada. En una isla en la que el sector turístico representa el 32 % de nuestro PIB de forma directa y más del 70 % de forma indirecta, la intervención tiene que ser integral. Al turista le interesa la seguridad, la calidad medioambiental, las posibilidades de ocio, nuestro patrimonio histórico, la oferta cultural y de salud, la profesionalidad de la atención, la paz social…

Por eso decimos que la política de conservación del territorio es relevante para quienes vivimos aquí y para los que nos visitan. La definición de una apuesta decidida por la soberanía energética basada en energías limpias mejora nuestra vida y el destino turístico. La preservación de nuestro paisaje y nuestros valores culturales también es un apoyo al desarrollo turístico. La apuesta por la soberanía alimentaria estabiliza nuestra población rural, consolida nuestro medio natural y mejora la calidad de la oferta. El avance en todas las dimensiones del modelo de ecoisla que estamos impulsando va a tener en el sector turístico uno de los principales beneficiarios. Tenemos dirección, complicidad y estrategias para ganar la próxima década.

El Cabildo de Gran Canaria, en colaboración con los ayuntamientos turísticos, tiene programada una inversión para los próximos tres años que ronda los 40 millones de euros en diversas actuaciones que mejorarán y potenciarán el destino insular.

Y todo debe redundar en la creación de nuevos empleos y en la mejora de las condiciones de trabajo. Y debe abrir la posibilidad de crear trabajo para nuestros jóvenes. Nos duele especialmente que las tasas de ocupación y el desarrollo del sector no estén representando un empleo suficiente de este colectivo juvenil. Cuando tenemos la generación mejor preparada de nuestra historia no podemos permitir la fuga de profesionales muy formados o la permanencia en el paro de cerca del 50 % de nuestra población joven.

La Estrategia Integral de Turismo de Gran Canaria que acabamos de presentar orienta la promoción, influye en los factores de competitividad, prioriza la sostenibilidad y programa la intervención coordinada de las políticas públicas y la iniciativa privada. Y define 12 objetivos de referencia: aumentar el gasto del turista en nuestra isla; incrementar los ingresos totales del turismo; prolongar su estancia media; ampliar el índice de repetición; mejorar el índice de satisfacción de los visitantes; modernizar la oferta; perfeccionar la empleabilidad y crear más empleo, implantando sinergias con el empresariado: optimizar la gestión de recursos naturales y energéticos y la conciencia medioambiental; incrementar la posición de la marca Gran Canaria; equilibrar la distribución territorial del PIB turístico; perfeccionar la rentabilidad de los servicios turísticos y conservar y difundir el patrimonio natural y cultural de manera sostenible.

Estos objetivos se concretan en 6 programas operativos enmarcados en un Plan de Infraestructuras y Paisaje, un Plan Anfitrión, para conseguir un trato excelente y de calidad, un Plan de Buena Gobernanza (formación, lucha contra el furtivismo…), un Plan de Excelencia y Calidad, un Plan de I+D+i para la eficiencia, el marketing y la comercialización y un Plan de Promoción Exterior y Conectividad.

Estamos convencidos que visitar Gran Canaria significa gozar de mil oportunidades ligadas a una propuesta de desarrollo sostenible. Nuestra tarea común consiste en acercar al turista a esa experiencia y asegurar que por la satisfacción se convierta en un apasionado de nuestra Isla. Y que comparta con los grancanarios los logros de un modelo de desarrollo y de futuro en el que creo firmemente.

 

EL TURISMO QUE QUEREMOS

En el Cabildo de Gran Canaria decidimos recuperar la Feria del Atlántico. Y decidimos hacerlo dedicándola al principal sector económico de nuestras islas: el Turismo

Desde el pasado jueves hasta este domingo se celebra la 40ª edición de la Feria Internacional del Atlántico. En el Cabildo de Gran Canaria decidimos recuperar la Feria del Atlántico. Y decidimos hacerlo dedicándola al principal sector económico de nuestras islas: el Turismo. En esta edición han participado delegaciones gubernamentales y empresas procedentes de Argentina, Cabo Verde, Colombia, Chile, Estados Unidos, Marruecos, México y Perú. Los visitantes han podido ver una  amplia oferta  de productos, servicios y oportunidades de negocios e inversión en el sector turístico que les ofrece el centenar de expositores en los más de 8.000 metros cuadrados de exposición. Además los profesionales han tenido un amplio programa de jornadas técnicas, conferencias y presentaciones. Una oportunidad de encuentro entre expertos y empresarios de diferentes países para poder desarrollar sus negocios. Ha sido un éxito. Una y mil veces nos dijeron en el momento de la inauguración que este es el camino.

 

En la primera semana de noviembre estuvimos en la World Travel Market de Londres, la feria de turismo más importante de Europa. Fueron tres intensos días de trabajo donde tuvimos la oportunidad de realizar, junto a la consejera de Turismo del Cabildo y el equipo del Patronato, más de 30 reuniones con los principales turoperadores, agencias y compañías aéreas del Reino Unido. En ese marco la  TUI nos anunció  un incremento inicial en la reserva de plazas de los británicos para Gran Canaria del 10% en la temporada de verano de 2017. Nos dijeron que el verano 2016 hubo un aumento el 30% en sus ventas a nuestra isla y que para este invierno 2016-17 prevé un incremento del 14%. En la línea de apuesta por la sostenibilidad TUI tiene previsto en 2020 dejar de utilizar papel para sus promociones y folletos, una meta que se ha marcado para 2020. Actualmente Gran Canaria tiene conexión aérea con 16 ciudades británicas.

También nos vimos con el director ejecutivo de Jet2, uno de los tres turoperadores más importantes del Reino Unido, que nos avanzó el incremento el próximo año en un 82 por ciento de las ventas de paquetes turísticos que tienen Gran Canaria como destino. A pesar de los temores iniciales por el proceso del Brexit, por lo menos para el próximo año las previsiones son positivas y este 2016 cerrará con un aumento del 24 % del turismo británico (unos 750.000). Además, aprovechamos para conocer que el interés por Gran Canaria del turismo nórdico aumenta más todavía: la compañía aérea Norwegian incrementa un 20%. También nos reunimos con EasyJet que ha doblado su conectividad con nuestra isla al pasar de 2 a 4 rutas aéreas, y con Itaka, una operadora que ya es referente en el mercado del este de Europa, el año pasado sus ventas se incrementaron un 30 %. Hoy, afortunadamente, estamos conectados con 28 países a través de 130 aeropuertos.

Este aumento de visitantes da tranquilidad al sector turístico, que siempre busca como objetivo lograr la máxima ocupación de sus plazas. Pero en nuestra apuesta por un cambio de modelo para lograr una isla más sostenible ambientalmente, consideramos que no debemos perder de vista el objetivo de aumentar el gasto que realizan nuestros visitantes (el año pasado se incrementó un 19% y, otro aspecto importante, el gasto en destino por persona creció un 11 por ciento). Si logramos diversificar y potenciar, como estamos haciendo, nuestra oferta favoreciendo el turismo de naturaleza, el cultural, el gastronómico, el deportivo, el vinculado a actividades náuticas, el turismo de salud, el astronómico, el del patrimonio cultural…, podremos fidelizar a nuestros clientes, tendremos visitantes que no se quedarán encerrados en los complejos hoteleros de todo incluido y por tanto realizarán más gastos aquí.

Un ejemplo de diversificación es la construcción del acuario “Poema del Mar” que abrirá sus puertas en la capital grancanaria el verano del próximo año. Aprovechamos la feria de Londres para acompañar a los representantes de la empresa Loro Parque en la presentación de esta nueva oferta que podría atraer a Las Palmas de Gran Canaria a medio millón de turistas. Nueva oferta en la capital y renovación de las infraestructuras turísticas del sur de la isla. Públicas, a través del Consorcio, y privadas con un aumento considerable en el último año. Una renovación que pasa también por unos hoteles y apartamentos que cada vez apuestan más por las energías renovables, que no solo suponen un beneficio para nuestro ecosistema, también significa unos beneficios económicos importantes para las empresas.

Esta misma semana conocimos que el ayuntamiento de Ámsterdam acaba de aprobar un plan de renovación energética que tiene como objetivo que la capital holandesa sea en 2050 una “zona libre de emisiones CO2”. Solo en 2017 el ayuntamiento desconectará de la red de gas ciudad a 10.000 viviendas que son de su propiedad. El consistorio tiene claro que el gas es una energía del pasado y que hay que cumplir el Acuerdo de París. En la misma línea, cuando nosotros nos comprometimos ante la ciudadanía a apostar por un cambio de modelo económico con el objetivo de lograr una ecoisla sostenible desde del punto de vista ambiental y social, sabíamos que estamos pensado en el futuro, que nos preocupan más las siguientes generaciones que la próxima cita electoral o los intereses cortoplacistas de las grandes corporaciones energéticas. En esa línea actúa el Grupo de Acción Contra el Cambio Climático que hemos puesto en marcha. Porque puede afectar gravemente al turismo de futuro.

Esa apuesta por una ecoisla nos llevó a promover también desde el Cabildo el Observatorio del Paisaje, un organismo de participación ciudadana  donde trabajamos de forma conjunta con los ayuntamientos y las organizaciones sociales preocupadas por nuestro paisaje y nuestro ecosistema. Ya hemos delimitado las zonas prioritarias de actuación para regenerar todo el recorrido que va del aeropuerto hasta el sur de la isla y hasta la capital. Se trata de la primera y última imagen que se llevan nuestros visitantes: escombros, vallas publicitarias fuera de la legalidad, basuras, elementos agropecuarios abandonados. No es un trabajo fácil porque son muchas zonas de propiedad privada, pero ya hemos empezado a trabajar y estamos en ello.

Tenemos unas playas maravillosas, uno de los mejores climas del mundo y una seguridad muy superior a la que ofrecen nuestros países competidores, pero no nos resignamos a seguir apostando únicamente por el modelo turístico tradicional de sol y playa que solo aspira a incrementar la cifra de turistas cada año. Tenemos mucho más que ofrecer: el paisaje, la hospitalidad de nuestra gente, la naturaleza, la cultura, la gastronomía, el patrimonio cultural, los parques temáticos, los congresos, astroturismo, turismo verde, turismo de salud… Si trabajamos con inteligencia y de forma coordinada desde el sector público y privado vamos a poder generar más riqueza y también a repartirla, porque no nos vamos a olvidar que cuando hablamos de sostenibilidad también pensamos en la reducción de las desigualdades. Hay que acabar con la paradoja de ser una potencia turística mundial y estar entre las comunidades con los indicadores sociales más negativos de todo el Estado. He intentado describir el modelo turístico que defendemos, el turismo que queremos en la isla ecohabitable a la que aspiramos. Porque es nuestro compromiso con la ciudadanía que nos dio su apoyo mayoritario para cambiar el modelo. Seguiremos encontrándonos con los obstáculos que nos pondrán algunos y con las críticas basadas en falsedades  de otros que tienen tan pocas ganas de trabajar a la hora de ejercer el sano ejercicio de la crítica desde la oposición  que copian los discursos a dirigentes de otros partidos. Pero estamos curtidos en la brega. Afortunadamente hemos conseguido, además de todo lo señalado, desbloquear la pesada herencia que nos dejaron en el Faro de Maspalomas o las trabas al desarrollo del Siam Park. Hemos, igualmente, modernizado los estatutos del Consorcio y se ha conseguido frenar las posibles secuelas de la paralización judicial del Plan de Modernización diseñado en contra de la legalidad vigente… Para lograr la ecoisla que soñamos vamos a seguir trabajando por el turismo que queremos.